ATENEISTA DISERTANTE: MARIA EUGENIA DEGIORGIO
LIBRO SEGUNDO: RELACIONES DE FAMILIA
TITULO II: REGIMEN PATRIMONIAL DEL MATROMINIO
CAPITULO 1: DISPOSICIONES GENERALES
SECCION 1°: CONVENCIONES MATRIMONIALES
ART.446: OBJETO: Antes de la celebración del matrimonio los futuros cónyuges
pueden hacer convenciones que tengan únicamente los objetos siguientes:
a) La designación y avalúo que cada uno lleva al matrimonio;
b) La enunciación de las deudas;
c) Las donaciones que se hagan entre ellos;
d) La opción que hagan por alguno de los regímenes patrimoniales.-
COMENTARIO: Uno de los aspectos más destacados del Código Civil y
Comercial de la Nación es la incorporación de optar en el Régimen de bienes
del matrimonio. Ya desde hace más de treinta años la mayoría de la doctrina se
ha manifestado a favor de ello haciendo hincapié en la necesidad de renovar el
régimen económico matrimonial.-
El nuevo Código permite que los cónyuges opten por el régimen de separación
de bienes, ya que a falta de ella, se aplica supletoriamente el régimen de
comunidad. Asimismo, pueden cambiar de régimen cuantas veces quieran,
siempre y cuando haya pasado un año desde la última modificación. Se
establece además un conjunto de normas que resultan aplicables a ambos
regímenes, en donde se regula la protección del hogar conyugal y los bienes
muebles indispensables; el deber de contribución en las cargas del matrimonio
y la responsabilidad solidaria frente a los acreedores de cualquiera de los
cónyuges por deudas contraías para sostener los gastos ordinarios del hogar, el
sostenimiento y la educación de los hijos comunes.-
En numerosas Jornadas de Derecho Civil; en Congresos Internacionales,
nacionales, interamericanos, etc. ha predominado el criterio favorable a la
admisión de regímenes convencionales con las siguientes conclusiones:
“El principio de la autonomía de la voluntad que se manifiesta en todo el
campo del derecho debe ser también admitido dentro del régimen patrimonial
del matrimonio y los cónyuges deben tener cierta libertad para pactar el
régimen patrimonial de su matrimonio. Las convenciones matrimoniales deben
ser formales (mediante Escritura Pública) a fin de darle el régimen publicitario
registral para la protección de terceros”.
En nuestro país, actualmente, se aducen múltiples razones a favor de la
admisión de las convenciones: se señala que el régimen imperativo de
comunidad de bienes se relacionaba con una estructura económica y social de
la familia (mujer ama de casa y marido proveedor) que ha cambiado
sustancialmente, pues ahora, hombre y mujer comparten el mismo mercado de
trabajo y desarrollan actividades económicas en un pie de igualdad. Y esa
igualdad implica reconocerles la libertad para acordar sus propias reglas
patrimoniales.
Actualmente, la desigualdad jurídica ha sido superada y los convenios
internacionales, la Constitución Nacional y las normas de nuestro derecho civil
ponen a los cónyuges en un pie de igualdad que también existe en el plano
económico y social, en donde ya no se toma en cuenta la situación
predominante de “marido proveedor – mujer ama de casa.”
ART.447: NULIDAD DE OTROS ACUERDOS: Toda otra convención entre los
futuros cónyuges sobre cualquier otro objeto relativo a su patrimonio es de
ningún valor.-
ART.448: FORMA: Las convenciones matrimoniales deben ser hechas por
escritura pública antes de la celebración del matrimonio, y sólo producen
efectos a partir de esa celebración y en tanto el matrimonio no sea anulado.
Pueden ser modificadas antes de la celebración del matrimonio, mediante un
acto otorgado también por escritura pública. Para que la opción del artículo
446 inciso d) produzca efectos respecto de terceros, debe anotarse
marginalmente en el acto de matrimonio.
COMENTARIO: Para las convenciones matrimoniales se establece la escritura
pública como forma obligatoria, por razones atribuidas a la publicidad del acto.
En concordancia con ello cuando se regula el contenido del acto matrimonial
en el Artículo 420 inciso i) se establece que debe indicarse si se realizaron
convenciones, el registro notarial en la que se otorgó y datos de la escritura
pública.
La opción por el régimen de separación no requiere escritura pública, su
elección puede hacerse en el momento de contraer matrimonio y así debe
constar en el acta respectiva (Art.420 inc j).
La eficacia de las convenciones se encuentra condicionada a la celebración del
matrimonio.
ART.449: MODIFICACION DEL REGIMEN: Después de la celebración del
matrimonio, el régimen patrimonial puede modificarse por convención de los
cónyuges. Esta convención puede ser otorgada después de un año de
aplicación del régimen patrimonial, convencional o legal, mediante escritura
pública. Para que el cambio de régimen produzca efectos respecto de terceros,
debe anotarse marginalmente en el acta de matrimonio.
Los acreedores anteriores al cambio de régimen que sufran perjuicios por tal
motivo pueden hacerlo declarar inoponible a ellos en el término de un año a
contar desde que lo conocieron.
COMENTARIO: Se prevé la posibilidad de modificar la opción ejercida luego de
un año de vigencia de la misma.
Para la publicidad del cambio de régimen se establece la necesidad de anotar
marginalmente en el acta de matrimonio la modificación.
Los acreedores pueden solicitar que la modificación del régimen les sea
oponible si ello les acarrea perjuicios. La acción para reclamarla prescribe al
año de haber conocido el cambio del régimen.-
ART. 450: PERSONAS MENORES EDAD: Las personas menores de edad
autorizadas judicialmente para casarse no pueden hacer donaciones en la
convención matrimonial ni ejercer la opción prevista en el artículo 446 inc d).
SECCION 2°: DONACIONES POR RAZON DE MATRIMONIO
ART.451: Normas aplicables: Las donaciones hechas en las convenciones
matrimoniales se rigen por las disposiciones relativas al contrato de donación.
Sólo tienen efecto si el matrimonio se celebra.
ART.452: Condición implícita: Las donaciones hechas por terceros a uno de los
novios, o a ambos, o por uno de los novios al otro, en consideración al
matrimonio futuro, llevan implícita la condición de que se celebre matrimonio
válido.
COMENTARIO: Algunos autores sostienen que se trata de una condición
resolutoria, así entendida, la donación será válida ab-initio pero en caso de que
el matrimonio no se llegara a celebrar, la donación quedaría sin efecto de pleno
derecho debiendo ser restituidas las cosas al donante.
ART.453: Oferta de donación: La oferta de donación hecha por terceros a uno
de los novios, o a ambos queda sin efecto si el matrimonio no se contrae en el
plazo de un año. Se presume aceptada desde que el matrimonio se celebra, si
antes no ha sido revocada.
COMENTARIO: Aquí también se trata de una condición resolutoria, ya que la
norma dispone expresamente que la donación “quedará sin efecto” si el
matrimonio no se contrae en el plazo de un año.-
SECCION 3°: DISPOSICIONES COMUNES A TODOS LOS REGIMENES
ART.454: Aplicación. Inderogabilidad: Las disposiciones de esta Sección se
aplican, cualquiera sea el régimen matrimonial, y excepto que se disponga otra
cosa en las normas referentes a un régimen específico.
Son inderogables por convención de los cónyuges, anterior o posterior al
matrimonio, excepto disposición expresa en contrario.
COMENTARIO: El régimen del actual Código Civil carece de un estatuto
patrimonial básico porque admite el régimen de comunidad como único
régimen patrimonial matrimonial y lo establece en forma obligatoria, legal y
forzosa.
En cambio el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación admite la posibilidad
de elegir el régimen patrimonial del matrimonio antes de su celebración y de
modificarlo durante su vigencia. Este cambio de paradigmas hace necesario
establecer normas patrimoniales comunes a todos los regímenes que organicen
la forma de cómo se van a cubrir las necesidades elementales del grupo
familiar y que protejan la vivienda conyugal.
El nuevo artículo propone un cuerpo de normas aplicables a los cónyuges, sea
que permanezcan bajo el régimen legal o hayan elegido alguno de los
convencionales.
Bajo el nombre de “Disposiciones comunes a todos los regímenes” el Código
recepta un régimen que en doctrina se denomina “estatuto fundamental” o
“régimen patrimonial primario” o “régimen primario” que está constituido por el
conjunto de normas referidas a la economía del matrimonio y se aplican de
forma imperativa a todo régimen matrimonial, convencional o legal, y tiene por
objeto asegurar un sistema solidario que obligue a ambos cónyuges a satisfacer
las necesidades del hogar y asegure a los acreedores que esas deudas serán
solventadas con el patrimonio de los esposos como así también proteger la
vivienda familiar y los bienes muebles que la componen.
Estas disposiciones comunes a todos los regímenes tiene los siguientes
caracteres:
-Imperativas
-Inderogables
-Permanentes
-De orden público
Este régimen patrimonial primario se ocupa fundamentalmente de:
a) determinar cómo deben contribuir los cónyuges a solventar las necesidades
del hogar;
b) establecer la responsabilidad de los cónyuges frente a los acreedores;
c) fijar normas de protección de la vivienda familiar y de los bienes que la
componen;
d) disponer la necesidad del asentimiento para los actos relativos a la
disposición de la vivienda en común y d los bienes que la componen;
e) prever la forma en que se suplirá la falta de asentimiento conyugal, por
ausencia, impedimento o negativa injustificada;
f) determinar la ineficacia de los actos realizados sin el asentimiento
conyugal;
g) otorgar medidas precautorias para impedir que se defraude el régimen.
ART.455: Deber de contribución: Los cónyuges deben contribuir a su propio
sostenimiento, el del hogar y el de los hijos comunes, en proporción a sus
recursos. Esta obligación se extiende a las necesidades de los hijos menores de
edad, con capacidad restringida, o con discapacidad de uno de los cónyuges
que conviven con ellos.
El cónyuge que no da cumplimiento a esta obligación puede ser demandado
judicialmente por el otro para que lo haga, debiéndose considerar que el
trabajo en el hogar es computable como contribución a las cargas.
COMENTARIO: Ambos cónyuges ben contribuir a las necesidades del hogar, de
los hijos comunes y de los hijos del otro cónyuge que conviven con ambos.
-El Hogar al que hace alusión la norma es la sede de la familia. Puede ser el
normal o el transitorio. También abarca el pago del canon locativo, dado que el
hogar conyugal puede no estar en un inmueble propio.
-Los Hijos con los que ambos deben contribuir son los hijos comunes. Esta
obligación se extiende aun cuando no convivan con los padres: durante la
menor edad y mientras exista obligación alimentaria, es decir hasta los 21 años
y hasta los 25 años mientras estudien o se capaciten y siempre que le falten
medios para alimentarse y no sea posible adquirirlo con su trabajo.
Mientras que para el supuesto de los hijos de uno solo de los cónyuges, para
que exista el deber de contribución, deben convivir en el hogar común y ser
incapaces.
-Los Alimentos comprenden las incumbencias de alimentación, cuidado
corporal, vestido, educación, menaje, entretenimiento, transporte, suministros
corrientes, servicio doméstico, reparaciones ordinarias y el pago de todos los
bienes y servicios que componen las necesidades vitales de la familia.
Forma de la contribución: cada cónyuge está obligado a contribuir en
proporción a sus recursos, con todo su patrimonio. Ello implica que uno de los
cónyuges puede contribuir con bienes y el otro con su trabajo personal
derivado de las tareas domésticas.
El Código prevé que el cónyuge o conviviente que no da cumplimiento a esta
obligación puede ser demandado judicialmente por el otro para que lo haga,
entendiéndose que cualquier medida precautoria podría ser dictada en
salvaguarda del régimen primario.
ART.456: Actos que requieren asentimiento: Ninguno de los cónyuges puede,
sin el asentimiento del otro, disponer de los derechos sobre la vivienda familiar,
ni de los muebles indispensables de ésta, ni transportarlos fuera de ella. El que
no ha dado su asentimiento puede demandar la nulidad del acto o la
restitución de los muebles dentro del plazo de caducidad de 6 meses de haberlo
conocido, pero no más allá de 6 meses de la extinción del régimen matrimonial.
La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraídas después de
la celebración del matrimonio, excepto que lo hayan sido por ambos cónyuges
conjuntamente o por uno de ellos con el asentimiento del otro.
COMENTARIO:
Una de las novedades más radicales que contiene el nuevo Código es la
protección de la vivienda familiar que resulta mucho más tuitiva que la
otorgada en la actualidad por el bien de familia y por el Art. 1277 del Código
Civil. En efecto, el actual Art. 1277 del Código Civil establece que para disponer
del “inmueble en que está radicado el hogar conyugal” se requiere del
asentimiento de ambos cónyuges. En cambio, el nuevo Código propone una
norma más amplia porque habla de disponer de los derechos sobre la vivienda
y además, no se requiere la existencia de hijos menores o incapaces para dar
operatividad a la protección.
El Código unificado contiene reglas imperativas, que rigen cualquiera sea el
régimen económico matrimonial o convivencial pactado y tienen por objeto
evitar que uno de los cónyuges lleve a cabo unilateralmente actos dispositivos
sobre los derechos de la vivienda habitual e impiden además, que se disponga
unilateralmente de los bienes muebles de uso ordinario de la familia. El
artículo nos habla sobre la imposibilidad de disponer de los derechos sobre la
vivienda familiar, esto implica que además de no poderse disponer de la
propiedad tampoco se puede disponer del contrato de locación o del derecho de
uso y habitación sin el asentimiento conyugal o del conviviente.
La vivienda familiar tiene una indiscutible protección que surge de la
Constitución Nacional (Art. 14 y 14 bis), de las constituciones provinciales,
tratados internacionales con jerarquía constitucional (Art. 75 inc 22 C.N.).
Resulta fundamental para interpretar la norma señalar la garantía
constitucional de protección a la vivienda familiar ampara no sólo el derecho de
los dueños sobre la vivienda, sino también el derecho a la vivienda que gozan
legítimamente quienes no lo son.
El derecho a la vivienda es un derecho fundamental del hombre nacido de vital
necesidad de poder disfrutar de un espacio que sea habitable; esa facultad se
materializa en un derecho sobre la vivienda, accediendo a la propiedad u otro
derecho personal o real de disfrute.
El derecho sobre la vivienda es mas amplia y comprende todos los actos de
disposición de contenido real como ser: venta, permuta, usufructo, uso y
habitación y también los actos de disposición de tipo personal como la locación
y el comodato.
La protección a la vivienda no alcanza a la “segunda vivienda” o “residencia
alternativa o secundaria” o “casa de fin de semana” o de “vacaciones” o “casas
quintas” o “vivienda de vacaciones”.
La nueva legislación no contiene el requisito de la existencia de hijos para dar
la protección a la vivienda familiar.
ART.457: Requisitos del asentimiento: En todos los casos en que se requiere el
asentimiento del cónyuge para el otorgamiento de un acto jurídico, aquél debe
versar sobre el acto en sí y sus elementos constitutivos.
COMENTARIO: El asentimiento no necesita ser concomitante con el acto que se
otorga, puede perfectamente ser anterior, con tal que se expresen todos los
elementos del acto (bien al cual se refiere, precio, forma de pago, garantías etc.)
y debe darse para cada acto en particular.
Quien presta el asentimiento no se obliga, ni responde por las deudas que
origine el acto, ni responde por vicios redhibitorios, ni por evicción, ya que no
es parte del acto. Lo que se pretende del cónyuge no titular no es el
consentimiento respecto del acto de disposición, sino simplemente el
asentimiento, ello implica una declaración de conformidad con un acto jurídico
ajeno, es decir, concluido por otro.-
ART. 458: Autorización judicial: Uno de los cónyuges puede ser autorizado
judicialmente a otorgar un acto que requiera el asentimiento del otro, si éste
está ausente, es persona incapaz, está transitoriamente impedido de expresar
su voluntad, o si su negativa no está justificada por el interés de la familia. El
acto otorgada con autorización judicial es oponible al cónyuge sin cuyo
asentimiento se lo otorgó, pero de él no deriva ninguna obligación personal a
su cargo.
COMENTARIO: Prevé la autorización judicial para aquellos actos que precisan
el asentimiento del cónyuge en el supuesto de que éste: 1) se halle impedido
para manifestar s voluntad; 2) se niegue a prestarla y su negativa redunde en
perjuicio del interés familiar; 3) cuando no pueda prestarla.
La Jurisprudencia establece que la autorización judicial procede ante la
ausencia del cónyuge de domicilio actual desconocido o que no se ha hecho
presente durante 20 años, también la imposibilidad de obtener la conformidad
del cónyuge separado de hecho la justifica.
ART.459: Mandato entre cónyuges: Uno de los cónyuges puede dar poder al
otro para representarlo en el ejercicio de las facultades que el régimen
matrimonial le atribuye, pero no para darse a sí mismo el asentimiento en los
casos en que se aplica el Art.456. La facultad de revocar el poder no puede ser
objeto de limitaciones.
Excepto convención en contrario, el apoderado no está obligado a rendir
cuentas de los frutos y rentas percibidos.
COMENTARIO: Rige la libertad de contratación entre marido y mujer, se
autoriza el mandato de uno de los cónyuges en favor del otro para ejercer los
poderes que al mandante corresponden según el régimen matrimonial.
Lo que no es posible, es que el mandatario se dé a sí mismo el asentimiento
que debe dar el mandante en los casos en la ley lo requiere.
ART.460: Ausencia o impedimento: Si uno de los cónyuges está ausente o
impedido transitoriamente de expresar su voluntad, el otro puede ser
judicialmente autorizado para representarlo, sea de modo general o para
ciertos actos en particular, en el ejercicio de las facultades resultantes del
régimen matrimonial, en la extensión fijada por el juez.
A falta de mandato expreso o de autorización judicial, a los actos otorgados por
uno en representación del otro se le aplican las normas del mandato tácito o de
la gestión de negocios, según sea el caso.
COMENTARIO: La norma regula el supuesto de imposibilidad de prestación
del consentimiento por parte de uno de los cónyuges y dispone que en ese caso,
el otro cónyuge puede solicitar judicialmente una autorización para
representarlo con carácter general o para ciertos actos particulares en relación
al régimen matrimonial, debiendo fijarse en la autorización las condiciones y
extensión de las facultades conferidas.
ART.461: Responsabilidad solidaria: Los cónyuges responden solidariamente
por las obligaciones contraídas por uno de ellos para solventar las necesidades
ordinarias del hogar o el sostenimiento y la educación de los hijos de
conformidad con lo dispuesto en el Art. 455.
Fuera de esos casos, y excepto disposición en contrario del régimen
matrimonial, ninguno de os cónyuges responde por las obligaciones del otro.
COMENTARIO: Se mantiene el sistema de separación de responsabilidades
pero ahora existen casos en los cuales la responsabilidad es solidaria entre los
esposos. En la actualidad, el acreedor podrá atacar todos los bienes (propios y
gananciales) de cualquiera de los cónyuges y siempre que se traten de deudas
contraídas para solventar las necesidades ordinarias del hogar o el
sostenimiento o la educación de los hijos comunes.
ART.462: Cosas muebles no registrables: Los actos de administración y
disposición a título oneroso de cosas muebles no registrables cuya tenencia
ejerce individualmente uno de los cónyuges, celebrados por éste con terceros
de buena fe, son válidos, excepto que se trate de los muebles indispensables
del hogar o de los objetos destinados al uso personal del otro cónyuge o al
ejercicio de su trabajo o profesión.
En tales casos, el otro cónyuge puede demandar la nulidad dentro del plazo de
caducidad de 6 meses de haber conocido el acto y no más allá de 6 meses de la
extinción del régimen matrimonial.
CAPITULO 2: REGIMEN DE COMUNIDAD
SECCION 1°: Disposiciones Generales
ART.463: Carácter supletorio: A falta de opción hecha en la convención
matrimonial, los cónyuges quedan sometidos desde la celebración del
matrimonio al régimen de comunidad de ganancias reglamentado en este
Capítulo. No puede estipularse que la comunidad comience antes o después,
excepto el caso de cambio de régimen matrimonial previsto en el Art. 449.-
COMENTARIO: El Código opta por un régimen de comunidad de ganancias de
carácter supletorio cuya característica principal es la formación de una masa
de bienes que a la disolución debe dividirse entre los esposos o entre éstos y
sus herederos, por partes iguales.
Durante la vigencia del matrimonio los cónyuges solo tiene una expectativa
sobre la mitad de los bienes y su derecho a la mitad de los gananciales recién
surge al tiempo de la disolución.
Como el sistema de comunidad de ganancias es un sistema aceptado por la
mayoría de la población y resulta ética y moralmente valioso que se lo acepte
como régimen supletorio.-
SECCION 2° - BIENES DE LOS CONYUGES
ART. 464: BIENES PROPIOS.
ART. 465: BIENES GANACIALES.
ART.466: Prueba del carácter propio o ganancial: Se presume, excepto prueba
en contrario, que son gananciales todos los bienes existentes al momento de la
extinción de la comunidad. Respecto de terceros, no es suficiente prueba del
carácter propio la confesión de los cónyuges.
Para que sea oponible a terceros el carácter propio de los bienes registrables
adquiridos durante la comunidad por inversión o reinversión de bienes propios,
es necesario que en el acto de adquisición se haga constar esa circunstancia,
determinándose su origen, con la conformidad del otro cónyuge. En caso de no
podérsela obtener, o de negarla éste, el adquirente puede requerir una
declaración judicial del carácter propio del bien, de la que se debe tomar nota
marginal en el instrumento del cual resulta el título de adquisición. El
adquirente también puede pedir esa declaración judicial en caso de haberse
omitido la constancia en el acto de adquisición.-
COMENTARIO: Esta norma tiene importancia, en el caso de que luego de
disuelta la comunidad, se intentara disminuir la garantía de los acreedores
atribuyendo el carácter de propios a los bienes gananciales, a fin de excluirlos
de la partición.
De la norma surge que la prueba del carácter de los bienes es de orden público
respecto a los terceros mientras que entre los cónyuges y sus herederos la
prueba de que un bien es propio se puede demostrar con cualquier medio de
prueba.
Para que la declaración de que un bien registral es propio sea oponible a
terceros se requiere que: a) en el acto de adquisición se haga constar que el
bien se adquiere con la inversión o reinversión de fondos propios; b) determinar
el origen de los derechos sobre los fondos o cosas propias; c) especificar la
causa-fuente jurídica de la propiedad del consorte dueño (por ej: derechos
hereditarios con datos de la sucesión, juicio sucesorio, etc.); d) conformidad del
cónyuge del adquirente.
CAPITULO 3: REGIMEN DE SEPARACION DE BIENES
ART.505: Gestión de los bienes. En el régimen de separación de bienes, cada
uno de los cónyuges conserva la libre administración y disposición de sus
bienes personales, excepto lo dispuesto en el art. 456. Cada uno de ellos
responde por las deudas contraídas, excepto lo dispuesto en el art. 461.
COMENTARIO: Régimen de separación de bienes es aquel donde cada uno de
los cónyuges conserva la propiedad de los bienes adquiridos durante la unión
matrimonial sin que exista ninguna expectativa de compartir dichos bienes.
Este régimen pasa a ser un régimen convencional y mutable anualmente.
ART.506: Prueba de la propiedad: Tanto respecto del otro cónyuge como ed
terceros, cada uno de los cónyuges puede demostrar la propiedad exclusiva de
un bien por todos los medios de prueba. Los bienes cuya propiedad exclusiva
no se pueda demostrar, se presume que pertenecen a ambos cónyuges por
mitades.
Demandada por uno de los cónyuges la división de un condominio entre ellos,
el juez puede negarla si afecta el interés familiar.
COMENTARIO: Se recepta la amplitud de pruebas para demostrar la propiedad
exclusiva de los bienes y para el caso de no lograr probar a quién pertenecen,
se presumirá que les corresponden a ambos cónyuges por mitades.
ART. 507: Cese del régimen: Cesa la separación de bienes por la disolución del
matrimonio y por la modificación del régimen convenido entre los cónyuges.
COMENTARIO: Disuelto el matrimonio cesa también el régimen de separación
de bienes de pleno derecho.
La otra causal de cesación es la modificación del régimen convenido, la que se
permite que se realice en forma anual y mediante escritura pública.
ART.508: Disolución del matrimonio. Disuelto el matrimonio, a falta de acuerdo
entre los cónyuges separados de bienes o sus herederos, la partición de los
bienes indivisos se hace en la forma prescripta para la partición de las
herencias.
COMENTARIO: Permite a los cónyuges establecer de común acuerdo cuáles
han de ser las pautas de la partición, en caso de no lograr una solución
autocompuesta deberán estar a las previsiones en materia de partición
hereditaria.-