0% encontró este documento útil (0 votos)
179 vistas7 páginas

La Sombra (CAST)

El documento describe un encuentro de ajedrez entre Wilhelm Steinitz y Mijail Chigorin en La Habana, Cuba en 1892 para determinar el campeón mundial. Chigorin y Steinitz tenían estilos de juego diferentes y puntos de vista filosóficos divergentes sobre el ajedrez. En la partida decisiva, Chigorin eligió abrir con el Gambito de Rey, una apertura agresiva que no había usado en su encuentro anterior.

Cargado por

chaquenboy
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
179 vistas7 páginas

La Sombra (CAST)

El documento describe un encuentro de ajedrez entre Wilhelm Steinitz y Mijail Chigorin en La Habana, Cuba en 1892 para determinar el campeón mundial. Chigorin y Steinitz tenían estilos de juego diferentes y puntos de vista filosóficos divergentes sobre el ajedrez. En la partida decisiva, Chigorin eligió abrir con el Gambito de Rey, una apertura agresiva que no había usado en su encuentro anterior.

Cargado por

chaquenboy
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CLUB DE

Esto es un obsequio para el ajedrecista que vive la pasión por este bello
AJEDREZ deporte. Hace muchos años atrás (1985, aproximadamente), un amigo
me regaló una fotocopia de este artículo, proveniente de una revista
especializada en artículos de Ajedrez (8x8), y por lo profundo de su
contenido no pude guardarlo simplemente, sino que sentí que es una
obligación compartirlo. Tuve que volver a escribirlo, encontrar en Internet
las imágenes usadas en el artículo y adaptar el sistema descriptivo
original hacia el algebraico, el que usamos actualmente. Es conveniente
leer y reproducir la partida en un tablero. Disfrútenlo.

Esta sección aspira a ser un vagabundeo bohemio por la rica y noble


historia de nuestro juego. Personajes, escenas, momentos culminantes
o dramáticos de esa milenaria “Comedia dell’Arte” que es el ajedrez
desfilarán por ella, sin cronología ni orden prestablecido, como si
viajáramos en una caprichosa y autónoma máquina del tiempo. El
CLASES DE objetivo, además del tradicional de entretener al lector y hacerle pasar un
buen rato, es evocar a los hombres pequeños y grandes, afortunados y
AJEDREZ desdichados, ganadores y perdedores, que han dedicado su fuego vital
PARA TODAS a los erráticos 64 rumbos de ese embrujado tablero de negras noches y
blancos días; que consumieron su vida, única e irrepetible, tratando de
LAS EDADES crear belleza y encontrar un matiz de la verdad a través del caprichoso y
convencional movimiento de 32 figuras animadas de una extraña y
fecunda vitalidad. El objetivo es, en fin, no perder de vista que el ajedrez
es un juego hecho y sostenido por seres humanos, espejo a veces fiel, a
veces distorsionador y traicionero, de sus ideales, sus pasiones, sus
gozos, sombras y miserias.
COBIJA #256 LA SOMBRA
(Entre Av. Germán
Mendoza y Av. Juana Lincoln R. Maiztegui Casas
Azurduy de Padilla)
La Habana se abre al mar como una gigantesca concha blanca ubicada
sobre una mantilla azul, como una nube pálida y evanescente situada por
los vientos entre la inmensidad de los cielos y las aguas. Arenas blancas,
brisas perfumadas de jazmines, reverberos de cal en la deslumbrante luz
CEL. de la siesta vespertina; y calor, calor penetrante, húmedo, a veces
70310500 insoportable, como si el aliento cálido del Dios de los vientos inundase la
atmósfera.
Por las calles empedradas camina poca gente en la tarde de Febrero de
1892; algún lujoso cabriolé tirado por un viejo y sudoroso caballo
atraviesa la tarde dorada, y el ruido de los cascos se multiplica, sonoro,
CLUB DE
en la fachada blanca de los edificios. Los escasos transeúntes (abiertas
AJEDREZ camisas blancas, pantalones ligeros de lino, pañuelo en la mano para
enjugar el sudor) parecen dirigirse, con unánime voluntad, hacia la
maciza puerta de un edificio situado en la parte más aristocrática y
exclusiva de la ciudad. Allí, dos extranjeros, dos europeos, dos hijos de
tierras de gélidos inviernos, disputan el Campeonato Mundial de Ajedrez
en un suntuoso salón situado en el corazón del trópico: el Club de Ajedrez
de La Habana. Es la segunda vez en tres años que la capital cubana
alberga el combate entre el campeón, Wilhelm Steinitz, y el desafiante
Mijail Chigorin. En 1889 el encuentro se pactó a 20 partidas, y finalizó
con la victoria de Steinitz: 10 ganadas, 6 derrotas y un empate. Dichoso
tiempo aquél en que las “tablas de Grandes Maestros” prácticamente no
existían. El combativo judío húngaro había apretado con todas sus
fuerzas al final, y se había alzado con la victoria en 3 partidas
consecutivas: la 14ª, la 15ª y la 16ª, con lo que volcó el encuentro
definitivamente a su favor. Con ello borraba además un ingrato recuerdo
en su tremenda carrera de éxitos, pues antes de ese match Chigorin le
había ganado tres de las cuatro partidas que habían disputado.
CLASES DE
Pero aquel encuentro no había aclarado definitivamente cuál de los dos
AJEDREZ era el mejor: en los años inmediatos Chigorin había derrotado otras dos
PARA TODAS veces al Campeón, en partidas disputadas telegráficamente y con
apertura pactada (Gambito Evans y Defensa Dos Caballos de la Italiana),
LAS EDADES y no sólo había tenido el gran maestro ruso la osadía de vencer por
partida doble al Campeón, sino que además había criticado ácidamente
los sacrosantos principios establecidos por el creador del ajedrez
moderno. Cuestionaba públicamente no sólo la mayoría de las líneas de
apertura jugadas por Steinitz, sino también algunos de sus inmutables
dogmas: la supremacía de los alfiles sobre los caballos, la necesidad de
COBIJA #256 ocupar el centro con peones, el juicio estático de una posición, etc. La
(Entre Av. Germán
divergencia de puntos de vista transcendía el campo puramente
Mendoza y Av. Juana deportivo y adquiría ribetes filosóficos.
Azurduy de Padilla) La opinión de los aficionados de todo el mundo, y la voluntad de ambos
maestros, era que debía jugarse un encuentro revancha: y por fin, en
aquel año de 1892, cuatro después de la Independencia de Cuba, el
choque se había iniciado a la era deslumbrante del Caribe.
CEL. Sobre una mesa de primorosa madera tallada las piezas esperaban a los
70310500 dos disímiles jugadores, equiparables sólo en maestría ajedrecística. A
la hora señalada, ambos entraron, se saludaron fríamente y tomaron
asiento. Con blancas Chigorin, alto, elegante, de poderosa barba negra,
levemente incómodo dentro de su chaqueta oscura. Las hondas
entradas visibles en su cabello cuidadosamente alisado eran el único
indicio de sus 42 años cumplidos; el resto era la imagen de un hombre
CLUB DE
joven, en la flor de su potencia y su juventud. Frente a él el Campeón
AJEDREZ Mundial, Wilhelm Steinitz, 56 años, pequeño, también barbado, regordete
y nervioso. Su aspecto exterior no podía ser más opuesto al de un héroe;
más bien parecía un apacible judío propietario de una tienda. Sin
embargo, su gesto severo y su mandíbula trasuntaban algo de su
legendario espíritu de lucha. Principista, terco, convencido de poseer “la
Verdad”, con mayúsculas, afrontaba con frecuencia grandes dificultades,
que podía haber obviado fácilmente, sólo para demostrar la vigencia de
uno de sus “principios”. Durante la partida hacía gestos, movía la cabeza,
estiraba y recogía las piernas, y toda esta “mise en scène”, involuntaria
o no, solía perturbar profundamente a sus adversarios. Era por todos
conocido que su actitud durante la partida había provocado violentas
reacciones en algunos de sus ilustres rivales, como Blacburne o
Zuckertort.
El encuentro estaba pactado a 10 victorias, y luego de la partida 22 el
resultado era de 8 victorias para Chigorin por 9 para el Campeón; aquella
tarde se disputaba la partida 23, decisiva por todos los conceptos.
CLASES DE Chigorin conducía las blancas, y en sus hábiles manos esto era una
considerable ventaja. El desafiante había llegado a llevar dos puntos de
AJEDREZ ventaja en la partida 10º, pero la había perdido, y así se llegó al dramático
PARA TODAS final.

LAS EDADES

COBIJA #256
(Entre Av. Germán
Mendoza y Av. Juana
Azurduy de Padilla)

CEL. Con ademán seguro Chigorin, elegante y pulcro, avanzó dos pasos su
70310500 peón de rey; Steinitz le imitó rápidamente y luego de un brevísimo
instante el desafiante avanzó su peón de alfil rey; quedaba planteado así
un Gambito de Rey, la apertura romántica por excelencia, propia al juego
directo y agresivo del ruso.
CLUB DE
Era la primera vez que planteaba esta apertura con blancas en el match;
AJEDREZ los aficionados habaneros comentaban que tampoco en el primer
encuentro entre ambos, el de 1889, se había atrevido Chigorin a jugar
una apertura tan comprometida.
En el cálido silencio de la tarde, ambos rivales realizaban jugada tras
jugada, y la lucha iba tomando perfiles definidos.

CLASES DE
AJEDREZ
PARA TODAS Chigorin - Steinitz
Gambito de Rey (C34)
LAS EDADES
1. e4 e5; 2. f4 exf4; 3. Cf3 Cf6; 4. e5 Ch5; 5. Ae2 g6; 6. d4 Ag7; 7. O-
O d6; 8. Cc3 O-O; 9. Ce1

Al realizar este movimiento, el maestro ruso miró largamente a su


adversario. A pesar de que ambos mantenían una conveniente cortesía
COBIJA #256 exterior, la hostilidad que el largo duelo había generado en ambos era
(Entre Av. Germán
perceptible. Steinitz, que había jugado un planteo bastante deficiente
Mendoza y Av. Juana estaba inferior y lo sabía, con toda certeza; sin embargo, su actitud era
Azurduy de Padilla) de firme confianza en sí mismo; sus peones del flanco rey quedarían
destrozados, sin duda, pero conservarían en su poder los dos alfiles,
arma que muy alto valoraba. Luego de breve meditación, jugó:
9. … dxe5; 10. Axh5 gxh5; 11. dxe5 Dxd1; 12. Cxd1 Cc6; 13. Axf4
CEL. Af5; 14. Ce3 Ae4; 15. Cf3 Tfe8; 16. Cg5 Ag6; 17. Cd5 Axe5

70310500 El calor se sentía cada vez más agobiante, acrecentado por la rampante
tensión de la partida. Steinitz bebía sorbos de champagne de una copa
que alguien le llenaba constantemente; Chigorin, incómodo, con el rostro
enrojecido, apuraba lentamente vasos de cognac, haciendo honor a su
fama de buen bebedor.
CLUB DE
El Campeón, sin duda tenía todas sus esperanzas depositadas en el
AJEDREZ golpe que acababa de realizar; capturaba un peón, evitaba el doble y se
aprestaba a ganar el peón de c2. La enérgica respuesta de Chigorin le
obligó a meditar largamente; la partida era controlada por un entonces
moderno reloj “Fattorini y Sons”, con sistema de columpio, y los jugadores
disponían de dos horas cada uno para las primeras 30 jugadas; luego
tendrían una hora para otros 15 movimientos. Steinitz contemplaba
nerviosamente la rauda marcha de su tiempo; Chigorin, hierático,
parecía más sereno y dueño de sí que su minúsculo y movedizo rival;
pero sólo lo parecía.
18. Cxc7! Axc7; 19. Axc7 Tac8; 20. Ag3 Cd4; 21. c3 Ce2+ 22. Rf2 h4
El viejo león mostraba sus garras. Los grandes ojos azules de Chigorin
se fijaron fugazmente, relampagueantes, en la concentrada y dura
expresión de su rival, antes de hundirse otra vez en los infinitos senderos
ajedrezados. El Campeón sacrificaba un peón para activar su alfil y para
disponer de la casilla f4 para su caballo, trampolín para d3. Esta vez fue
el desafiante quien agotó gran parte de su tiempo pero dio con la mejor
CLASES DE respuesta.
AJEDREZ 23. Ad6!
PARA TODAS Y de pronto el caballo negro está en peligro. Cierto que no hay
LAS EDADES posibilidad inmediata de capturarlo, pero todas las piezas negras deben
estar pendientes de apoyarlo, lo que dará a las blancas la oportunidad de
capturar el peón de h5 y asegurarse un final ganador. Steinitz estaba
encendido y resoplaba, aflojándose el cuello de la camisa. De pronto,
tomó el caballo comprometido y lo llevó a d4, sacrificándolo. Hubo
murmullos en la sala, y alguien pidió enérgicamente silencio. Era un

COBIJA #256
recurso extremo, que perseguía la posibilidad de unas tablas.

(Entre Av. Germán 23. … Cd4; 24. cxd4 Tc2+; 25. Rg1
Mendoza y Av. Juana
Azurduy de Padilla)
Si 25. Rf3, h6 26. Ch3, Ae4+ y las blancas hubieran tenido serios
problemas.
25. T8e2; 26. Tde1 Txg2+; 27. Rh1 Rg7; 28. Te8

CEL.
Con la terrible amenaza 29. Af8+. Chigorin sintió de pronto un vuelco en
su pecho; había tomado conciencia de su inminente triunfo. Tenía la
70310500 partida ganada; había logrado empatar el match y forzar una prórroga a
tres victorias, según estaba estipulado. No había problemas graves de
tiempo y la posición era claramente desesperada para su adversario.
El corazón le latía enloquecidamente en el pecho, y el calor le sofocaba;
ríos de sudor corrían por su frente. Pese a ello, bebió un largo trago de
CLUB DE
cognac: no había que perder ahora el control de los nervios. Por un
AJEDREZ instante miró a su rival, agazapado sobre el tablero, con la cabeza casi
tocando las piezas, también él sudando profusamente.
28. … f5; 29. Ce6+ Rf6; 30. Te7 Tge2; 31. d5
Al tiempo que hacía esta jugada, con la conciencia de su seguro triunfo,
con el corazón golpeando siempre violentamente en el jubiloso pecho,
Chigorin sintió por vez primera la sombra sobre los ojos. Fue como si de
pronto todo se hubiese vuelto de color sepia, como si los colores se
desvanecieran en el aire tórrido del atardecer. El tablero se borró de su
vista, y comenzó a aparecer la lejana y querida imagen de su familia, su
mujer y su hija, a quienes había prácticamente abandonado para
dedicarse a la vida errante y accidentada del ajedrecista profesional.
Ahora, por fin, podría justificarse ante ellas; forzada la prórroga del match,
estaba seguro de ganarlo y se proclamaría Campeón del Mundo. Luego
–y el hilo de su pensamiento seguía desarrollándose autónomo, mientras
bebía una enésima copa de cognac y la sombra oscura continuaba
CLASES DE extendida ante sus ojos- dejaría por un tiempo las competiciones,
abandonaría el alcohol y trataría de reconstruir su destrozada vida
AJEDREZ familiar.
PARA TODAS Su rival había jugado. ¿Qué importaba? Estaba perdido, jugase lo que
LAS EDADES jugase. De hecho, Steinitz era ya un accidente sin importancia; apenas
podía distinguir su despeinada y vencida cabeza entre las brumas de
aquella sombra. Sólo el calor, el insoportable y sofocante calor, afectaba
su gran momento.
Pero Steinitz ya había jugado, y la partida aún no había concluido. ¿Qué
había jugado? 31. … Tcd2
COBIJA #256
(Entre Av. Germán
Mendoza y Av. Juana
Azurduy de Padilla)

CEL.
70310500
CLUB DE
Ataca el peón de dama; pero no puede tomarlo, porque hay un doble en
AJEDREZ f4; 32. Txb7 gana inmediatamente. Pero mejor atacar la torre con el alfil
y avanzar luego el peón de dama.
32. Ab4
Wilhelm Steinitz dio un respingo en la silla, tomó su torre de rey y con la
velocidad de un relámpago jugó
32. … Txh2+
La sombra desapareció de pronto de los ojos de Chigorin: el calor se
esfumó de pronto, el corazón dejó de latir y un frío helado le corrió por la
médula. Su mujer y su hija le contemplaban inexpresivamente desde
algún rincón de su memoria.
Poco a poco, la terrible idea penetró en su mente, mientras sus ojos
azules se perlaban de lágrimas. Todo estaba de pronto trágicamente
claro: era mate a la siguiente, y había perdido el match. Era un
fracasado, una piltrafa humana que sólo se inspiraba a sí mismo un
CLASES DE hondo desprecio.

AJEDREZ Bebió un largo trago, dio vuelta la cabeza para evitar las miradas burlonas
de su adversario y las caras de cruel curiosidad de los mirones, firmó la
PARA TODAS planilla y se marchó del salón con paso aparentemente firme.
LAS EDADES Rechazó con violencia una mano desconocida que pretendió consolarlo,
y desapareció por la puerta.
La sombra había vuelto, oscura y empapada en lágrimas, a extenderse
sobre su mirada. Ya jamás se iría del todo.

COBIJA #256
(Entre Av. Germán
Mendoza y Av. Juana
Azurduy de Padilla)

CEL.
70310500

También podría gustarte