CLASES DE DIETAS PARA PACIENTES
Las dietas hospitalarias son planes de alimentación mediante los cuales se
seleccionan los alimentos más adecuados, para garantizar que un enfermo
hospitalizado mantenga o alcance un estado de nutrición óptimo (Goikoetxea, 2008).
Pueden perseguir un efecto terapéutico, de mantenimiento o preventivo.
Las dietas hospitalarias son un elemento esencial del proceso de recuperación del
enfermo, que parte de sus necesidades y restricciones, de ahí que su naturaleza sea
esencialmente individualizada. Un enfermo puede necesitar una dieta hipercalórica
debido a que está desnutrido, mientras otros, por el contrario, necesitarán una
restricción en la ingesta de calorías.
Clases fundamentales de dietas hospitalarias
Hay enfermos que no necesitan un régimen dietético especial, debido a que no tiene
déficits nutricionales ni su enfermedad demanda el control de determinados
nutrientes. En esos casos se aplicaría lo que se denomina dieta basal o
normal. Estas dietas hospitalarias deben tener en cuenta los gustos del paciente,
pero también la necesidad de mantener un estado de nutrición óptimo.
Cuando una persona hospitalizada presenta necesidades nutricionales específicas,
entonces se aplica una dieta terapéutica, que no es más que un plan de
alimentación adaptado a las características del enfermo y que es parte importante de
su tratamiento médico. La gran diversidad de dietas terapéuticas hace necesario que
le dediquemos un apartado en nuestro artículo.
Dietas hospitalarias: tipos de dietas terapéuticas
La clasificación por categorías de cualquier proceso conlleva la existencia de criterios
clasificatorios, las dietas terapéuticas no son la excepción. Así, se pueden distinguir:
Dietas de progresión:
Dietalíquida: indicada a las personas que necesitan muy poca estimulación
gastrointestinal o que estén pasando de la alimentación parental a la oral. Está
compuesta por alimentos líquidos a una temperatura ambiental, por ejemplo,
un caldo.
Dietasemilíquida: compuesta por alimentos de textura líquida y pastosa, como
yogurt o gelatina. También por alimentos triturados. Es un paso intermedio
entre la dieta líquida y la blanda.
Dieta blanda: muy usada en la transición de una dieta semilíquida a una
normal. Los alimentos son de textura blanda, pero enteros, con bajo contenido
de fibra y grasas. Por ejemplo, fideos, pan de molde o puré de patatas.
Dietas con restricción calórica
Empleadas habitualmente en personas obesas o con sobrepeso. Se restringe la
ingesta calórica, pero cuidando la aportación de nutrientes esenciales. Se suele
emplear las siguientes dietas:
Dieta hipocalórica de 1000 kcal
Dieta hipocalórica de 1500 kcal
Dieta hipocalórica de 1800 kcal
Dietas con restricción glucémica:
Aunque también se restringe la cantidad de calorías diarias, la restricción se hace
fundamentalmente sobre la ingesta de carbohidratos. Incluye:
Dieta diabética de 1500 kcal
Dieta diabética de 1000 kcal
Dieta diabética de 1000 kcal
Dietas con modificación de la ingesta proteica
Dieta
hipoproteica (de 40g o 20 g): dietas hospitalarias bajas en proteínas.
Suelen prescribirse a personas con enfermedad renal.
Dietahiperproteica: en sentido contrario de la anterior, esta dieta aumenta la
cantidad diaria de proteína que ingiere una persona. Se aplica en caso de
personas desnutridas, con infecciones, cáncer o VIH.
Singluten: el gluten es una proteína presente en muchos cereales. La dieta
sin gluten la suelen seguir las personas celíacas, que son intolerantes a esa
proteína.
Dietas con modificación de lípidos
Dieta hipolipídica: se aplica en enfermos que tienen colesterol y triglicéridos
altos.
Dieta de protección biliopancreática: recomendada para personas con
enfermedades de la vesícula biliar o con pancreatitis. Se restringe
significativamente la ingesta de grasas.
Dietas con modificación de fibra
Dieta sin residuos: dieta muy baja en fibra, lactosa y grasas. Se usa
frecuentemente antes de operaciones del colon que requieren limpieza del
intestino grueso.
Dieta astringente: también es una dieta sin residuos, orientada de forma
habitual a personas con gastroenteritis o con otras enfermedades que causan
diarreas.
Dieta laxante o rica en residuos: si con las dos anteriores dietas hospitalarias
se evitaba la fibra, con la dieta laxante vamos aumentar su ingesta y también
la de líquidos. Es común su uso en casos de estreñimiento.