CONTROL DE COVENCIONALIDAD
El control de convencionalidad es un mecanismo que se aplica para verificar
que una Ley, Reglamento o Acto de una Autoridad de un Estado, se adecúa a
los principios, normas y obligaciones establecidas en la Convención Americana
de los Derechos Humanos. Es decir, es una herramienta que busca el respeto
y garantía de los derechos descritos en la Convención Americana de Derechos
Humanos.
Pasos a seguir para llevar a cabo un Control de Convencionalidad
De acuerdo con el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, estos
son los pasos a seguir para llevar a cabo un control de convencionalidad
debido “el Poder Judicial al ejercer un control de convencionalidad ex oficio en
materia de derechos humanos, deberá realizar los siguientes pasos:
a) Interpretación conforme en sentido amplio, lo que significa que los
jueces del país -al igual que todas las demás autoridades del Estado
Guatemalteco-, deben interpretar el orden jurídico a la luz y conforme a
los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los tratados
internacionales en los cuales el Estado Guatemalteco sea parte,
favoreciendo en todo tiempo a las personas con la protección más
amplia;
b) Interpretación conforme en sentido estricto, lo que significa que
cuando hay varias interpretaciones jurídicamente válidas, los jueces
deben, partiendo de la presunción de constitucionalidad de las leyes,
preferir aquella que hace a la ley acorde a los derechos humanos
reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales en los
que el Estado Guatemalteco sea parte, para evitar incidir o vulnerar el
contenido esencial de estos derechos;
c) Inaplicación de la ley cuando las alternativas anteriores no son
posibles. Lo anterior no afecta o rompe con la lógica de los principios de
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división de poderes y de federalismo, sino que fortalece el papel de los
jueces al ser el último recurso para asegurar la primacía y aplicación
efectiva de los derechos humanos establecidos en la Constitución y en
los tratados internacionales de los cuales el Estado Guatemalteco es
parte.”
¿CUÁLES TIPOS DE CONTROL DE CONVENCIONALIDAD
EXISTEN?
En la actualidad existen 2 tipos de control de convencionalidad:
- Control concentrado de convencionalidad: Este control únicamente
puede ser realizado por la Corte Interamericana.
Este tipo de control se lleva a cabo cuando se verifica de forma
subsidiaria que las disposiciones internas, conductas y actos de los
Estados que forman parte de la Convención Americana, sean acordes –
se encuentren en comunión con los principios rectores de la
Convención- y no que contravengan su contenido.
- El control difuso: el control difuso únicamente puede llevarse a cabo
por los Estados, en el ámbito de sus competencias a través de las
autoridades competentes en facultades y atribuciones.
Este tipo de control nace para obligar que los Estados miembros sean
ellos mismos quienes velen, observen y protejan los Derechos
Internacionales a través de sus instituciones judiciales nacionales.
FORMULACIÓN DEL CONTROL DE CONVENCIONALIDAD
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El control de convencionalidad es una institución del derecho procesal
constitucional que ha venido desarrollándose pretorianamente en el seno de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Como primer antecedente, se tiene que el Magistrado Sergio García Ramírez,
ex Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en adelante
Corte IDH o Tribunal Interamericano en su voto concurrente razonado proferido
en la sentencia del Caso Myrna Mack Chang vs. Guatemala, utilizó por primera
vez en el alto Tribunal Interamericano la expresión denominada “control de
convencionalidad”.
Es a partir de este momento en que se inicia a utilizar el término “control de
convencionalidad”, al que posteriormente le siguieron varios fallos en el mismo
sentido, y finalmente dio lugar a que se consolidara como control de
convencionalidad.
FUNDAMENTO JURÍDICO
El artículo 1 de la CADH establece el contenido sobre la obligación de los
Estados partes de respetar los derechos que ahí se disponen:
“Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los
derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno
ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación
alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o
de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica,
nacimiento o cualquier otra condición social.”
Así también, el artículo 2 establece el deber de los Estados partes de adoptar
disposiciones de derecho interno, al indicar:
“Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo 1 no
estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter, los
Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos
constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas
legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales
derechos y libertades.”
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¿QUIÉNES DEBEN EJERCER EL CONTROL DE
CONVENCIONALIDAD?
Como punto primordial, es menester hacer mención de las dos
manifestaciones del control de convencionalidad. Así pues, los autores Néstor
Pedro Sagüés y Humberto Nogueira Alcalá han indicado que puede ser “control
de convencionalidad en sede internacional” y “control de convencionalidad
ejercido por los jueces domésticos”. En tanto que Eduardo Ferrer Mac-Gregor,
hace la distinción al referirse a “control concentrado de convencionalidad” y
“control de constitucionalidad difuso”.
- CONTROL DE CONVENCIONALIDAD EN SEDE INTERNACIONAL O
CONTROL CONCENTRADO:
Humberto Nogueira Alcalá refiere que el control de convencionalidad en el
plano externo al Estado, constituye la competencia que se le ha asignado a un
tribunal internacional o supranacional para que establezca cuando los Estados
partes, a través de su legislación normativa o actos internos, contradicen o 44
vulneran el derecho convencional, generando responsabilidad internacional
para el Estado.
Eduardo Ferrer Mac-Gregor expresa que el control de convencionalidad de
carácter concentrado obedece a las facultades inherentes de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, al resolver los casos contenciosos
sometidos a su consideración como guardián e intérprete final de la
Convención Americana.
El ejercicio de control de convencionalidad consistente en la verificación de
compatibilidad entre la debida aplicación de la normativa interna y el Pacto de
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San José es la natural competencia que la Corte Interamericana realiza en
sede internacional.
CONTROL DE CONVENCIONALIDAD EJERCIDO POR JUECES
DOMÉSTICOS O CONTROL DIFUSO:
Sobre esta modalidad, el autor Juan Carlos Hitters ha inferido que debe
aplicarse primero el control de constitucionalidad por el juez local, quien
también debe de llevar a cabo el control de convencionalidad, con lo cual la
norma debe analizarse primero por los cuerpos judiciales internos y luego, si
aún subsiste el agravio, por el más alto cuerpo de justicia del país.
Refiere así también Víctor Bazán que el control de convencionalidad en sede
nacional está a cargo de los magistrados locales (se involucra también a las
demás autoridades públicas), el cual consiste en la obligación de velar por la
adecuada aplicación de las normas jurídicas internas a casos concretos a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos y a los patrones
interpretativos que el Tribunal Interamericano ha efectuado al respecto.
JURISPRUDENCIA DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS
HUMANOS EN MATERIA DE CONTROL DE CONVENCIONALIDAD
A continuación se desarrollan cuatro fallos emitidos por la Corte Interamericana
de Derechos Humanos en materia de control de convencionalidad, los cuales
han sido seleccionados atendiendo que, a partir de los mismos, dicho Tribunal
analiza y aplica lo que ha denominado como control de convencionalidad. Con
estos fallos se hace una reseña jurisprudencial a partir del inicio hasta la
concreción del control de convencionalidad en sede internacional.
CASO MYRNA MACK CHANG VERSUS GUATEMALA
ANTECEDENTES DEL CASO:
El 19 de junio del año 2001, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
sometió ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos una demanda
contra el Estado de Guatemala, la cual se originó mediante denuncia Número
10,636 recibida en la Secretaría de la Comisión el 12 de septiembre de 1990.
La Comisión IDH presentó la demanda conforme al artículo 51 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, a efecto de que la Corte
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IDH decidiera si el Estado de Guatemala había violado los artículos 4 (Derecho
a la Vida), 8 (Garantías Judiciales), 25 (Protección Judicial) en conjunción con
el artículo 1.1 (Obligación de Respetar los Derechos) de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en perjuicio de Myrna Elizabeth Mack
Chang y sus familiares por la ejecución extrajudicial de Myrna Mack Chang en
la Ciudad de Guatemala.
Según la Comisión, el Estado de Guatemala fue responsable de la privación
arbitraria del derecho a la vida de Myrna Mack Chang, en virtud que el
asesinato de la víctima fue perpetrado como consecuencia de una operación
de inteligencia militar que obedeció a un plan previo y cuidadosamente
elaborado por el alto mando del Estado Mayor Presidencial. Dicho plan
consistió en seleccionar a la víctima de manera precisa debido a su actividad
profesional, siguiendo con asesinar brutalmente a Myrna Mack Chang y, por
último, se encubrió a los autores materiales e intelectuales del asesinato, se
entorpeció la investigación judicial y se dejó en la medida de lo posible el
asesinato inmerso en la impunidad. La Comisión agregó que el Estado de
Guatemala no utilizó todos los medios a su disposición para realizar una
investigación seria y efectiva que sirviera de base para el esclarecimiento
completo de los hechos, el procesamiento, juzgamiento y sanción de todos los
responsables, tanto autores materiales como intelectuales, dentro de un plazo
razonable.
En sentencia de 25 de noviembre de 2003, de fondo, reparaciones y costas, la
Corte Interamericana de Derechos Humanos POR UNANIMIDAD declaró que
el Estado de Guatemala violó el derecho a la vida consagrado en el artículo
4.1, los derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial
consagrados en los artículos 8 y 25, así como el artículo 5.1, todos en relación
con el artículo 1.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
En la misma sentencia se analizó la competencia del Estado de Guatemala y lo
relativo al control de convencionalidad de la siguiente manera:
COMPETENCIA:
La Corte IDH al verificar la competencia del Estado demandado, estableció que
Guatemala es Estado parte en la Convención Americana sobre Derechos
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Humanos desde el 25 de mayo de 1978 y reconoció la competencia
contenciosa de la Corte IDH el 09 de marzo de 1987.
CONCLUSIONES
Los Estados partes del sistema interamericano de derechos humanos y
aquéllos que han reconocido la competencia contenciosa de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos están obligados a darle fiel
cumplimiento a las disposiciones normativas de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, así como adecuar su
ordenamiento jurídico a dichas obligaciones convencionales a través de
medidas legislativas o de otro carácter, tales como las resoluciones
judiciales que deben aplicar los tribunales constitucionales y ordinarios.
Los Estados partes del sistema interamericano de derechos humanos
deben aplicar como estándares mínimos aquéllos consagrados en los
convenios internacionales en materia de derechos humanos; normas de
jerarquía constitucional y, por ende, forman parte del bloque de
constitucionalidad.
Los Estados partes del sistema interamericano deben cumplir todo
tratado en vigor de buena fe y sin alegar sus disposiciones de carácter
interno, de conformidad con la Convención de Viena sobre el Derecho
de los Tratados.
Una de las obligaciones ante la suscripción y reconocimiento de las
disposiciones establecidas en la Convención Americana sobre Derechos
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Humanos y la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados es
la aplicación del control de convencionalidad, dado la obligatoriedad que
conlleva haber asumido compromisos estatales por medio de esos
cuerpos normativos internacionales.
Referencias normativas:
1 Constitución Política de la República de Guatemala de 1985.
2 Convención Americana sobre Derechos Humanos.
3 Convención de Belém do Pará para la Erradicación de la Violencia contra la
Mujer.
4 Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados.
5 Convención de los Derechos del Niño.
6 Convención para Prevenir y Sancionar la Tortura.
7 Convención sobre Desaparición Forzada.
8 Estatuto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
9 Estatuto de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
10 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.