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Parashá Tazria

Este documento discute cómo necesitamos de otros para identificar nuestros propios defectos. Explica que, al igual que un cohén necesitaba que otro cohén lo examinara para diagnosticar tzaraat, necesitamos amigos que nos ayuden a ver objetivamente nuestras propias fallas. También destaca que debemos pedir honestamente a nuestros amigos cercanos que nos identifiquen áreas de mejora, aunque no sea fácil o cómodo hacerlo.

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Parashá Tazria

Este documento discute cómo necesitamos de otros para identificar nuestros propios defectos. Explica que, al igual que un cohén necesitaba que otro cohén lo examinara para diagnosticar tzaraat, necesitamos amigos que nos ayuden a ver objetivamente nuestras propias fallas. También destaca que debemos pedir honestamente a nuestros amigos cercanos que nos identifiquen áreas de mejora, aunque no sea fácil o cómodo hacerlo.

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Tazriá (Levítico 12-13)

Necesitamos de los demás para identificar nuestros defectos


por Rav Elisha Coffman
Enseñanzas sobre crecimiento personal basadas en la parashá de la
semana.

“El cohén la examinará, y he aquí que la decoloración se ha extendido


sobre la piel; el cohén lo declarará impuro; es tzaraat. Si la afección de
tzaraat atacase a una persona, ésta será llevada al cohén y el cohén la
examinará, y he aquí que es una erupción blanca sobre la piel y el pelo se
ha tornado blanco, o hay carne sana, viva dentro de la erupción blanca; es
una antigua tzaraat en la piel de su carne y el cohén lo declarará impuro; no
dispondrá aislamiento porque es impuro” (Vayikrá 13:9-11).

Esta parashá se ocupa casi en su totalidad de las leyes de tzaraat1, que en


ocasiones aquejaba a personas que habían violado ciertas transgresiones.
Para que una persona fuese diagnosticada con tzaraat, era imprescindible que
un cohén la identificase como tal y la declarase como tzaraat. Todo el tiempo
que ningún cohén la declaraba como tal, no era tzaraat y no se le aplicaban las
leyes de tzaraat.

Rav Yaakov Neiman, uno de los Baalei Musar de la generación pasada,


cita2 este versículo y una Mishná en él Tratado de Negaim3 para ilustrar un
concepto muy importante relativo al crecimiento personal. Sabemos que sólo
un cohén podía diagnosticar si alguien poseía tzaraat. ¿Qué sucedía cuando la
persona que tenía algunas llagas que podían ser tzaraat era también un
cohén? ¿Podía él mismo diagnosticar su mal como tzaraat? Al fin y al cabo, él
también conocía las leyes relativas a tzaraat y podía identificar sus llagas
como tzaraat. La Mishná señala: “La persona puede ver las llagas de cualquier
persona, menos las suyas propias”4. Es decir, si la persona tenía tzaraat y era
un cohén, necesitaba ir donde otro cohén para que éste declarara si su llaga
era de tzaraat o no.

El mensaje es bastante claro: la persona es capaz de ver con claridad los


males y defectos ajenos, pero es incapaz de ver objetivamente los defectos
propios. En ocasiones no vemos los defectos propios y en ocasiones los vemos
(el cohén también se daba cuenta que tenía llagas, pero su percepción no era
suficiente para saber si efectivamente era tzaraat o no), pero no con la
objetividad necesaria. Sabemos que tenemos un defecto, pero no
necesariamente lo vemos con la objetividad adecuada, pues creemos que no
es tan grave o, por el contrario, que es más grave de lo que en verdad es.

También para esto necesitamos de un amigo. Tener un amigo posee varios


beneficios: alguien en quien confiar, en quién poder desahogarnos de las
tribulaciones de la vida o compartir nuestras alegrías. Rav Yaaakov Neiman
nos enseña que necesitamos de alguien que nos ayude a identificar nuestras
propias carencias. Por sí solos podemos quizás darnos cuenta que tenemos un
defecto, pero no necesariamente podremos darnos cuenta qué tan grave o que
tan insignificante es este defecto.
No es fácil tener este tipo de amistades. Puede ser que la mayoría de nuestros
conocidos no nos conozcan tanto como para ayudarnos a identificar nuestros
defectos. Puede ser que sí nos conozcan bien, pero aún así no se atrevan a
decirnos con claridad cuáles son nuestros defectos. En ocasiones vale la pena
y es suficiente con hablar directa y francamente con ellos y pedirles: “Quiero
ser mejor persona y quiero corregir mis defectos. ¿Podrías hacerme un favor y
pensar cuáles son desde tu punto de vista mis mayores defectos?” Será raro
para ellos, pero si son personas con las cuales uno tiene la suficiente
confianza, lo harán, siempre y cuando uno hable con ellos con honestidad.

Si uno tiene este tipo de amigos, la puerta del autoconocimiento verdadero ya


está abierta.

1 Tzaraat no es la enfermedad de Hansen, producida por ciertas bacterias. Los


sabios señalan repetidas veces que es una enfermedad causada por cierto tipo
de transgresiones, la más común de ellas, la lashón hará. Al ser una
enfermedad con origen espiritual, también su cura era de índole espiritual,
cuando la persona con tzaraat hacía teshuvá de aquellas transgresiones que la
causaron.

2 En Darkéi Musar, en esta parashá.

3 El Tratado de Negaim se ocupa de los distintos tipos de tzaraat y su proceso


de regeneración.

4 Negaim, Capítulo 2.

Purificación espiritual
por Adam Lieberman
Ideas relevantes de la parashá semanal acerca de cómo vivir una vida
feliz y significativa.

Dios instruye al pueblo judío acerca de los sacrificios específicos que una mujer
necesita llevar después del parto para purificarse. Después de un cierto
número de días:

"Al término de su [período de] pureza... ella deberá ofrecer una oveja... Pero si
no puede costear una oveja, entonces tomará dos tórtolas o dos palomas
jóvenes... y se purificará". (Levítico 12:6-8)

Una Lección de Vida


Una purificación espiritual idéntica ocurre si una mujer lleva una oveja o sólo
dos tórtolas o dos palomas. La Torá enseña una gran lección. Una persona
tiene que dar -u ofrecer- de acuerdo a sus posibilidades. Cuando lo hace de
esta manera, el proceso de purificación es exactamente el mismo.

Puesto que Dios es el único que puede ofrecer expiación espiritual por los
pecados de alguien, así mismo, Él estableció un sistema en el cual Él decidea
través de qué cosa una persona se puede “limpiar” de su contaminación.
Cuando una mujer ofrece un animal en base a su capacidad financiera,
entonces se produce un proceso de limpieza. Si ella ofrece menos de lo que es
capaz de dar, no se produce. Y lo mismo se puede decir de una persona que
realiza un acto de bondad.

Por ejemplo, si alguien es muy rico y dona millones de dólares a caridad, esto
es ciertamente un acto maravilloso. Ahora bien, comparemos esta persona a
alguien que no es tan rico y que sólo puede donar cien dólares. Así como la
limpieza espiritual ocurre independientemente de si alguien trae una oveja o
una paloma, así mismo, cada persona que da de acuerdo a su capacidad
financiera recibe exactamente la misma recompensa espiritual. Cada uno está
realizando su máximo esfuerzo por dar de acuerdo a sus medios.

Vivimos en una sociedad donde “más” es mejor. Pero cuando se trata de actos
de bondad, no importa la cantidad, lo que importa es nuestra capacidad.

A veces, las circunstancias te impedirán dar en la forma en que realmente


deseas dar, y por lo tanto, te aprovecharás de este hecho para no dar nada. Si
haces esto, estás perdiendo el punto. No debemos dar en base a nuestros
deseos - sino más bien en base a nuestra capacidad. Y cuando honestamente
das en base a tu capacidad, tu “recompensa espiritual” es igual a todos los que
también dieron en base a su capacidad.

Así que en lugar de estar decepcionado, la próxima vez que no puedas dar de
la manera que quieres, entiende que Dios sólo quiere que des en base a tu
capacidad. Y cuando reconozcas y vivas esta verdad, entonces, siempre serás
capaz de dar con una actitud de “mil millones de dólares”.

Tazriá (Levítico 12-13)


Espiritualmente puro
por Rav Shraga Simmons
Conceptos prácticos y relevantes de la parashá semanal por Rav Shraga
Simmons.

La traducción de las palabras en hebreo es uno de los problemas que causa


más dificultades a la hora de entender algunos conceptos del judaísmo.
Muchas de estas palabras no tienen definición precisa en español porque
expresan ideas espirituales que no tienen paralelo en nuestra cultura latina.

Tal es el caso de las palabras "Tahará" y "Tumá", dos conceptos que reciben
un tratamiento prominente en la parashá de esta semana.

Estas palabras son popularmente traducidas como "pureza" e "impureza".

En español, la palabra "puro" implica inocencia, algo perfectamente limpio,


impecable, sin contaminación.

Una rápida verificación de la palabra "impuro" en el diccionario arrojará


sinónimos tales como: contaminado, corrupto, viciado e inmundo.

Es por eso que mucha gente piensa que "Tamé", significa "espiritualmente
impuro" o "sucio".

Esta idea equivocada, junto con la creencia de que "Tumá" se aplica sólo a la
mujer y a la sexualidad, crea la impresión de que las mujeres son discriminadas
en el judaísmo, y que la sexualidad es considerada algo "sucio".

Nada podría estar más lejos de la verdad.

***

El Bien y el Mal, la Vida y la Muerte

El postulado central del judaísmo es que Dios es uno. Absolutamente


indivisible. No hay fuerza que exista independiente de él.

La lucha del hombre en este mundo – el ejercicio de su libre albedrío – es


elegir, ya sea avanzar en dirección a Dios y a la verdad, o alejarse de Dios en
dirección a la ilusión, a la nada.

Nosotros denominamos estas opciones "bien" y "mal". Cuando el hombre toma


una decisión que lo acerca Dios, está eligiendo el "bien". Cuando toma una
decisión que lo aleja de Dios, está eligiendo el "mal" (ver Maimónides, "Guía de
los Perplejos" 3:23).

El mal no es una realidad intrínseca. Es sólo la ausencia del bien, es la


ausencia de la manifestación abierta de Dios. Ahora bien, la existencia de Dios
puede ser clara y abierta para nosotros, o puede estar oculta.
La presencia abierta de Dios es lo que llamamos "Tahará". El estado de
ocultamiento de Dios es lo que llamamos "Tumá".

En otras palabras, "Tumá"es realmente un vacío de "Tahará".

El estado de "Tumá" puede recaer sobre hombres, mujeres y animales.


Cuando la presencia abierta de Dios – es decir, el alma – abandona el cuerpo,
éste se convierte en "Tamé".

***

Fuentes de Tumá

Volvamos al concepto en español de " "Tumá" enunciado como


"espiritualmente impuro" o "sucio".

¿Qué pensarías tú que es más "espiritualmente impuro", el cuerpo de un perro


muerto o el de un ser humano muerto?

La mayoría de la gente pensaría que el cuerpo de un perro muerto contiene


más impureza espiritual que el cuerpo de un ser humano, ya que el perro es
una forma de vida inferior.

Pero en realidad, el cadáver de un ser humano contiene un grado


de "Tumá" mucho mayor.

Cuando el ser humano está vivo y posee un alma – que es la manifestación


abierta de la presencia de Dios – entonces tiene una condición
de "Tahará"muchísimo mayor. La manifestación de la presencia divina dentro
de un ser humano es superior a la de un animal. Por lo tanto, cuando el alma
de un ser humano sale, deja un vacío de "Tahará" mucho más grande, es decir,
una "Tumá" mucho más fuerte que la de un animal.

A continuación en los niveles de "Tumá" está una Yoledet: una mujer que da a
luz (Vayikrá 12:2). La razón por la cual ella es "Tamé" es porque cuando da a
luz, en ese mismo instante, se genera un cierto grado de vacío espiritual por la
partida de la vida adicional que llevaba dentro – es decir, su bebé.

Es interesante que cuando una mujer da a luz a una niña, su estado


de "Tumá" es el doble que cuando da a luz a un varón (Levítico 12:5). Esto se
debe a que la presencia de una niña dentro de ella le otorga un estado mayor
de ,i>"Tahará". Lo femenino representa el poder de dar vida, una condición que
es la manifestación abierta de la presencia divina, y por lo tanto posee un
mayor nivel de "Tahará". El nacimiento de una niña crea entonces un mayor
vacío espiritual. Por consiguiente, la mujer es "Tamé" por un período de tiempo
más largo.

Susurro de la Muerte
El siguiente grado de "Tumá" es la pérdida de " vida potencial".
Esta "Tumá" afecta tanto a hombres como a mujeres.

Después de tener relaciones maritales, los hombres ingresan en un estado de


" "Tumá", debido a la pérdida de "bloques constructores" de vida que había
dentro de ellos (Levítico 15:16). Y las mujeres incurren en este estado
de "Tumá" cuando menstrúan, debido a la pérdida de una vida potencial que
había dentro de ellas (Levítico 15:19).

El Talmud llama a esto un "susurro de la muerte."

Después de todo lo que hemos visto podemos entender que "Tumá" no es una
descripción de inferioridad espiritual, impureza o suciedad. Más bien, describe
una pérdida de vida.

Espero que esto ayude a aclarar algunas nociones erradas.

Purificando el habla
por Rav Yehonatan Gefen
Perspectivas de la Torá prácticas para la vida.

La parashá de esta semana habla extensamente sobre el malestar espiritual


llamado tzaraat, el cual causa manchas blancas en la piel de la persona. Para
superar esta aflicción, la persona debe someterse a un período de aislamiento
y luego a uno de purificación.

El Talmud nos dice que tzaraat viene a causa de los pecados de la persona,
particularmente por el pecado de hablar lashón hará(habla negativa) (1). El
proceso de recuperación tiene como objetivo demostrarle al metzorá el poder
destructivo de su pecado y enseñarle cómo mejorar en el futuro para evitar
volver a pecar de esa manera.

Pareciera que hay dos lecciones que la persona que habló lashón hará debe
aprender durante su período de tzaraat. Primero, el Talmud nos dice que esta
persona “causó separación entre el hombre y su amigo [por medio de su lashón
hará] y por lo tanto, la Torá dice que debe estar solo” (2). Hablar mal sobre
otras personas genera inevitablemente que se disuelvan amistades y que las
personas se distancien unas de otras. Consecuentemente, medida por medida,
la Torá obliga a quien habla lashón hará a vivir en soledad durante un lapso de
tiempo, completamente separado del resto. Esto le enseña el dolor que causó
al romper relaciones. Segundo, las manchas mismas sirven como una
poderosa demostración del daño que el lashón hará causó en
su neshamá(alma).

Tzaraat no es una enfermedad física normal, sino que es la manifestación física


de un malestar espiritual que le otorga al pecador evidencia irrefutable del daño
que se ha causado a sí mismo en el plano espiritual, y de que necesita
desesperadamente una mejora (3).

Hoy en día no hay tzaraat, y esto podría considerarse superficialmente como


algo bueno. Sin embargo, los comentaristas señalan que lo opuesto es
cierto: tzaraat era un acto de bondad de Dios, por medio del cual le
comunicaba claramente al pecador sobre su transgresión y la necesidad
de teshuvá (arrepentimiento). Sin este regalo, es mucho más difícil para la
persona reconocer cuándo ha pecado.

Sin embargo, el pecado de lashón hará sigue siendo claramente uno de los
más difíciles de evitar. De hecho el Talmud establece que sólo una minoría de
las personas tropieza en áreas relacionadas a la inmoralidad y una mayoría en
ciertas formas de robo, sin embargo, todos [tropiezan] en avak lashón hará (4).
Dada la aparentemente generalizada transgresión de lashón hará, ¿qué
reemplazo hay para el tzaraat? ¿Cómo puede reconocer la persona el daño
espiritual que se causa a sí misma cuando hablalashón hará y cuál es el
alcance del daño que pueden tener las palabras negativas en los demás?

Rav Alexander Moshé Lapidus responde esta pregunta en su trabajo Dibrei


Emet (5). Él señala que una persona afectada portzaraat debía acudir donde
un kohén (sacerdote), quien lo guiaría en el proceso de teshuvá. Hoy en día
continúa habiendo unkohén que nos guía continuamente para rectificar el
pecado de lashón hará: el Jafetz Jaim (Rav Israel Meir Kagan), cuyos libros
sobre el tema (6) son la autoridad suprema en cuanto a las leyes y a la
perspectiva de la Torá sobre el cuidado del habla. Sus libros le enseñan a la
persona sobre el daño que causa en los demás el hablar lashón hará y le
describen detalladamente el daño que se hace a sí misma.

El Jafetz Jaim escribe en nombre del Maharshá que cuando la Guemará


dice: todos [tropiezan] en avak lashón hará, se refiere atodos los que no
hacen un esfuerzo consciente para mejorar su habla (7). Sin embargo, si
una persona aprende las leyes y la filosofía sobre cuidar el habla, podrá evitar
este pernicioso pecado.

Pese a que nadie en esta generación se ve afligido por la enfermedad


de tzaraat, es obvio que quien no se esfuerza en esta área inevitablemente
terminará hablando, al menos, avak lashón hará. El consejo del Dibrei
Emet nos enseña que es muy importante que una persona estudie las leyes
de lashón hará de los libros del Jafetz Jaim para disminuir su habla negativa.
Uno todavía podría preguntar por qué es necesario estudiar las leyes de lashón
hará, ¿no bastaría con estudiar los aspectos filosóficos del daño que provoca
para desarrollar de esta manera un nivel suficiente de temor al Cielo como para
evitar hablarlashón hará?

El Jafetz Jaim se refiere a esta idea en la introducción de su libro de musar


(8), Shemirat halashón, donde dice que no alcanza con estudiar este libro, sino
que uno también tiene que estudiar su libro de leyes, Jafetz Jaim: "De qué sirve
todo el musar del mundo que habla sobre la severidad de las prohibiciones de
lashón hará y rejilut (9), si la persona se ha permitido a sí misma decir que tal
cosa no está incluida en lashón hará o que la Torá no prohibió hablar lashón
hará sobre cierto tipo de gente. Por lo tanto, uno debe saber qué cosas caen en
la categoría de lashón hará y qué cosas no" (10). Así, el Jafetz Jaim enseña
que sin saber las leyes de lashón hará una persona tropezará inevitablemente
ya que no sabrá qué constituye un habla prohibida.

Dada la constante prueba que enfrentamos respecto al tema de lashón hará y


dada la afirmación de la Guemará sobre que nadie está libre de este pecado,
pareciera que la única forma de mejorar en esta área es por medio del estudio
constante de las leyes y la filosofía (hashkafá) del cuidado del habla. Con este
objetivo, Rav Yehuda Zev Segal, Rosh Yeshivá de Manchester, desarrolló un
calendario diario para el estudio de estos dos libros y, poco antes de su muerte,
le pidió a la Fundación Jafetz Jaim que publicaran el libro Un compañero diario,
el cual incluye una breve sección diaria de halajá y hashkafá (11).

En el pasado, quien hablaba lashón hará sufría de tzaraat y el kohén lo guiaba


en su proceso de teshuvá. Hoy en día no tenemos la bendición de recibir un
mensaje tan claro y, por lo tanto, debemos recurrir a las palabras del
gran kohén, el Jafetz Jaim, para guiarnos sobre cómo mejorar en esta área a
través del estudio constante de sus grandiosos trabajos. Les deseo que todos
seamos bendecidos con la capacidad de evitar todas las formas de habla
negativa.

Notas:

(1) Arajín 15b, 16a.

(2) Arajín 16b.

(3) Ver Rav Shimshon Rafael Hirsh zt"l, quien prueba extensamente
que tzaraat no es lo mismo que la enfermedad física lepra.

(4) Baba Batra 165a. Avak significa literalmente polvo. Avak lashón hará es
conocido como el polvo de lashón hará porque no constituye el tipo de lashón
hará prohibido por la Torá pero representa muchas formas de habla que están
prohibidas por nuestros sabios ya sea por su parecido a lashón hará o por la
probabilidad de que lleven a alguien a hablar el tipo de lashón hará que sí está
prohibido por la Torá. Ver Jafetz Jaim, Hiljot Lashón Hará, Clal 9 para una
explicación profunda de avak lashón hará.

(5) Citado en Lékaj Tov, Parashat Tazría, p.107.

(6) El libro Jafetz Jaim discute las leyes de lashón hará y el libro Shemirat
halashón explica la perspectiva de la Torá sobre lashón hará.

(7) Shemirat halashón Cap. 15.

(8) La palabra musar usualmente es traducida como ‘crecimiento’, a pesar de


que su raíz viene de la misma raíz que isurim, que significa sufrimiento. Esto
enseña que el proceso de crecimiento personal puede ser doloroso.

(9) Rejilut es otra forma de habla negativa, en la que Reubén le informa a


Shimón que Leví habló mal de Shimón, causando así un gran daño a su
relación.

(10) Introducción a Shemirat halashón, p.17.

(11) Como se puede ver en el comienzo de Un compañero diario.

Tazriá (Levítico 12-13)


Removiendo la cáscara
por Rav Noson Weisz
Ideas filosóficas y cabalísticas de la parashá semanal.

"Al octavo día circuncidaras la carne del prepucio" (Levítico 12:3).

Hasta hace poco, todo el pueblo judío realizaba fervientemente la práctica de la


circuncisión sin importar su nivel general de compromiso con la observancia de
los demás mandamientos. Pero en las últimas décadas, incluso esta sagrada
costumbre judía que comenzó con la circuncisión del primer judío, Abraham, se
ha visto bajo ataque, siendo acusada de no ser más que un ritual barbárico.

¿Qué significado espiritual puede tener la remoción de un pliegue de piel del


cuerpo humano?

***

El mismo argumento de siempre


"No hay nada nuevo bajo el sol", dijo el Rey Shlomó. Y resulta que la práctica
de la circuncisión ya se ha visto sujeta a estos mismos ataques en épocas
anteriores.

Turnusrufus, el gobernador romano que dominó Judea poco después de la


destrucción del Segundo Templo y ejecutó a Rabí Akiva —uno de los diez
mártires— le preguntó a Rabí Akiva: "¿Las acciones de quién son más bellas,
las de Dios o las del hombre?".

Rabí Akiva le respondió: “Las acciones humanas son más bellas y completas”.
Turnusrufus le dijo: “Con respecto a los cielos y la tierra, ¿podría acaso un
logro humano unirlos?”. Rabí Akiva le respondió: “No puedes señalar un
fenómeno que esté más allá de la capacidad humana, yo me refería a los
asuntos que están dentro del dominio humano”.

Entonces Turnusrufus le preguntó: “¿Por qué los judíos se circuncidan?”. Rabí


Akiva le respondió: “Yo entendí inmediatamente que esta era la pregunta qué
estabas haciendo realmente, y por lo tanto me adelanté y te respondí que las
acciones de los seres humanos son más completas que las acciones de Dios.
Tráiganme gavillas de trigo y panecillos horneados... [cuando se los trajeron,
Rabí Akiva los señaló y dijo:] este es el producto de Dios y este es el producto
del hombre, ¿acaso no son los panecillos más completos? Tráiganme manojos
de lino y telas de lino que fueron producidas en Bet Shan... [cuando se las
trajeron, Rabí Akiva señaló y dijo:] este es el producto de Dios y este es el
producto del hombre, ¿acaso no son las telas de lino más hermosas y
perfectas?”.

Entonces Turnusrufus le preguntó: “Si Dios prefiere a los hombres


circuncidados, entonces ¿por qué no salen del útero de sus madres en ese
estado?”. Rabí Akiva le preguntó entonces: “¿Por qué el cordón umbilical sale
con el bebé si tendrá que ser cortado por la madre? Dios no creó a los seres
humanos circuncidados, sino que les dio los mandamientos a los judíos de
forma que pudieran perfeccionarse a sí mismos mediante su observancia...
(Tanjuma, Tazriá 7).

Rabí Akiva podría haber enunciado su respuesta de forma más simple sin
gavillas de trigo y manojos de lino. Si estos eran tan convincentes, ¿por qué
Turnusrufus no estuvo de acuerdo? Y más aún, ¿por qué Dios no creó un
universo en el que crezcan panecillos y telas de lino en los árboles? ¿Sobre
qué discutían realmente?

Es importante tener en mente que esta discusión era entre:

1. Turnusrufus, el representante de la cultura romana que dominaba al


mundo antiguo, la cual a su vez representaba la fuerza del progreso y la
civilización moderna de aquellos tiempos.
2. Rabí Akiva, el representante por excelencia del judaísmo ortodoxo
rabínico, el cual siempre ha sido considerado la antítesis misma de las
ideas "progresistas".

Y también es importante tener en mente que el asunto sobre el cual estaban


discutiendo es fundamental para entender todos los mandamientos.

***

La idea de los mandamientos

Desde una perspectiva superficial, los mandamientos son una mezcla de


cosas. Algunos de ellos buscan mejorar el carácter, mientras que otros hablan
de amar al prójimo y honrar a los padres. Otros buscan fomentar una ideología
adecuada, como aquellos cuyo propósito es conmemorar los eventos del
Éxodo o Shabat, cuya observancia es un recordatorio de que Dios es el autor
de la creación.

Hay otros que están relacionados con la observancia ritual, como las leyes de
pureza y aquellas relativas a los sacrificios del Templo, las cuales buscan hacer
que el servicio Divino sea un elemento central en nuestras vidas. Y hay otras
leyes que claramente están dirigidas a mantener la pureza familiar y a servir
como barreras en contra de un posible descenso hacia un comportamiento
licencioso.

La circuncisión es uno de los pocos mandamientos que no pueden ser


clasificados de forma convincente. Circuncidar a un niño en su octavo día de
vida no parece servir ningún propósito espiritual. A esa edad, cualquier cosa
que le pase al niño no sólo es involuntaria, sino que está muy cerca de ser
incluso inconsciente. Resulta difícil ver cómo una experiencia como aquella
podría afectar el carácter humano. Además, como una marca indeleble que
sirve para identificar a quien está circuncidado como un sirviente de Dios, tiene
la desventaja de haber sido impresa en una parte del cuerpo que suele estar
tapada. Por lo tanto, pareciera no tener otro propósito que la corrección en un
defecto físico de nacimiento.

Ese era precisamente el problema de Turnusrufus con la circuncisión. ¿Por qué


Dios crearía al hombre con un defecto físico que debía ser reparado, cuando la
realización de dicha reparación pareciera no tener un propósito real? Este era
el significado subyacente de la pregunta.

La respuesta de Rabí Akiva equivale a una declaración de que Dios


deliberadamente creó al hombre defectuoso y dejó en manos del hombre los
retoques finales.

***
El primer hombre

El Maharal traza la raíz de esta idea al nombre Adam (que significa 'tierra'), el
nombre que le asignó la Torá al primer hombre. La Torá explica que dado que
el hombre fue creado a partir del polvo de la tierra, entonces era apropiado que
fuera nombrado en base a la tierra de la cual había sido formado, pero en
realidad este concepto podría ser aplicado también a cualquier otra criatura. De
acuerdo a la historia del Génesis, todos ellos fueron creados por Dios a partir
del polvo de la tierra.

El Maharal explica que la verdadera razón que hay tras el nombre del hombre
es que él necesita trabajar para poder sacar a luz su potencial oculto. De todas
las formas vivientes, él era el único que había sido creado en un estado
imperfecto. Otras formas de vida se llaman beemá, que significa 'lo que es, ya
está allí', o jaya, que significa simplemente 'criatura viviente'. Puede que
también provengan de la tierra, pero no son parecidos a ésta.

Pero el hombre es precisamente como la tierra. La tierra no produce nada sin


una labor intensiva, pero si uno la trabaja, puede generar una abundancia de
vegetación capaz de mantener a todas las otras formas de vida. De la misma
forma, el hombre es capaz de lograr grandes cosas a pesar de sus defectos
inherentes.

***

Defectos inherentes

¿Cuál es la naturaleza de estos defectos inherentes que simboliza la necesidad


de una circuncisión?

Rami Bar Aba dijo: "[De acuerdo a la tradición judía, un hombre judío tiene 248
órganos, que corresponden a los 248 mandamientos positivos de la Torá].
Abraham fue conocido primero como Abram, lo cual suma 243, que es el
número de órganos que Dios puso bajo el control del hombre cuando lo creó.
La adición de la letra hebrea hei [cuyo valor numérico es cinco] en el cambio de
nombre de Abram a Abraham hizo que la cuenta aumentara a 248. Los cinco
órganos adicionales implicaban que el hombre estaba ahora en control de las
dos orejas, los dos ojos y el órgano sexual. [El cambio de nombre y este control
adicional fueron producto de la circuncisión]" (Nedarim 32b).

El hombre tiene dos aspectos. Por un lado es una criatura de este mundo al
igual que todas las demás especies. Puede que tenga una mayor inteligencia,
pero tiene las mismas motivaciones y fuerza vital que el resto de las criaturas
vivientes. Por otro lado el hombre es también el vínculo que hay entre este
mundo y el mundo espiritual superior. Cuando Dios quiere enviar algo al mundo
físico, siempre lo hace por medio del alma de los seres humanos. Incluso los
milagros de Egipto y la entrega de la Torá en el monte Sinaí requirieron que
Moshé actuase como el intermediario de Dios.

Esta dimensión adicional de los seres humanos —su habilidad para ver más
allá de los físico y para escuchar el mensaje de lo infinito—, requiere un control
especial sobre los ojos y oídos que no viene programado de forma innata en el
hombre. Los ojos y oídos son por lo general receptores pasivos de información
que ya se encuentra en la naturaleza. El hombre escucha y ve lo que otras
formas inferiores de vida también pueden escuchar y ver. Su capacidad de
interpretación es superior, pero tiene acceso a la misma información.

Para poder ver y oír más allá de la naturaleza, el hombre debe enseñarle a sus
ojos y oídos a ser más que receptores pasivos. Él deberá utilizar estos órganos
de percepción para acceder a información del mundo espiritual, tomar la
información que obtenga y hacerla parte del mundo natural. En el proceso, él
transformará su mundo en un lugar en el que el espíritu de Dios podrá residir.

***

Nueva vida y nueva inteligencia

Cuando llega una nueva vida al mundo mediante el proceso de la reproducción


humana, ésta trae consigo una nueva inteligencia. Todo el tiempo que los ojos
y oídos del hombre estén sintonizados sólo con este mundo, entonces no podrá
haber ninguna nueva inteligencia que no sea ya parte de la naturaleza. Todo el
tiempo que sus ojos y oídos sean ojos y oídos ordinarios, y que él no esté
abierto a ver y escuchar el mensaje Divino que viene de más allá, entonces la
nueva vida que traiga el hombre a este mundo no va a ser más que el reciclaje
de información que ya estaba allí.

El pensamiento judío dice que Dios maneja el mundo utilizando principalmente


dos atributos Divinos: la fuerza Divina y la bondad Divina. Cuando maneja el
mundo con el atributo de la fuerza, entonces la energía Divina que fluye al
mundo sólo es suficiente para mantener lo que ya existía; no permite la
expansión y el crecimiento. Estos períodos están marcados por épocas de
depresión económica y guerras. La falta de expansión de los recursos del
mundo genera una dura competencia por lo que ya existe, causando inflación,
depresión y guerra.

En períodos en los cuales el atributo Divino de la bondad es el que predomina


hay una sobreabundancia en el mundo. Estas épocas están marcadas por la
paz y prosperidad. La energía Divina fluye a través del alma humana. Si el
alma humana está abierta al más allá y los ojos y oídos del hombre están
sintonizados con Dios, entonces, la fuerza de vida que el hombre trae a este
mundo mediante el proceso de reproducción será una fuente de expansión y de
nueva energía.
No es que Abraham haya sido el primer ser humano en hablar con Dios. Pero
incluso hablar con Dios no es suficiente para remover los defectos inherentes
que hay en el hombre. Hasta que estos defectos sean corregidos para alcanzar
la completitud, el mundo no podrá progresar. Abraham fue el primero en
alcanzar la completitud humana, y de esta forma fue el primero en ser
circuncidado.

Rebi dijo: "El mérito de la circuncisión es muy grande. A pesar de todos los
actos de devoción que hizo nuestro patriarca Abraham, la Torá no se refirió a él
como completo sino hasta que se circuncidó, como está escrito 'camina delante
de mí y sé completo' (Génesis 17:1)".

Otra forma de expresar esta idea: El mérito de la circuncisión es muy grande.


Si no fuera por ella, Dios no habría creado el mundo, como está escrito: "si no
fuera por mi pacto, el cual está presente constantemente de día y de noche, [lo
cual es una referencia a la circuncisión, el único mandamiento cuyo
cumplimiento es constante] Yo nunca habría establecido las leyes de los cielos
y la tierra (Jeremías 33) (Mishná, Nedarim 3:11).

***

Un mundo de capas

Nosotros estamos en este mundo sólo para tener la posibilidad de


perfeccionarnos. Todo el tiempo que los ojos y oídos del hombre estén
cerrados a lo que está más allá de la existencia física y que él dedique toda su
fuerza vital solamente a mantener y mejorar el mundo físico, entonces estará
meramente en la capa más exterior de la existencia. Este estado se conoce en
el pensamiento judío por el nombre de klipá, que literalmente significa 'capa' o
'cáscara'. Cualquier bondad de Dios que fuese vertida en un mundo que esté
conformado sólo por personas que no han ganado control sobre sus ojos y
oídos sería utilizada sólo para mejorar la cáscara.

Ahora bien, la cáscara existe sólo para proteger lo que está en su interior. Dios
quiere verter Su bondad en el interior. La cáscara debe ser removida para que
el flujo de bondad llegue al interior. La remoción del prepucio representa la
remoción de la "cáscara".

***

Lepra espiritual

El tema principal de nuestra parashá es tzaraat, una enfermedad que no tiene


una traducción clara al español. Pareciera ser un tipo de lepra espiritual. De
acuerdo a la tradición judía, ésta aparece debido al lashón hará, o habla
prohibida, y su cura es el arrepentimiento espiritual y el ofrecimiento de un
sacrificio. Esta enfermedad afectaba la piel, las ropa o las murallas de una casa
habitada, es decir, la interfaz entre el mundo interior y exterior del hombre.

El Sefer Yetzirá, el 'Libro de la Creación', uno de los libros más antiguos de la


librería judía, hace una conexión entre el brit hamoar, la circuncisión
propiamente tal, y el brit halashón, la circuncisión de la lengua. El lugar de la
circuncisión es el lugar a través del cual el hombre vierte su fuerza vital física al
universo, mientras que la lengua es el lugar por medio del cual el hombre vierte
sus pensamientos e ideas al mundo.

El lashón hará tiene como objetivo la separación y el juicio. Los ojos y oídos se
enfocan en encontrar las fallas y debilidades, y la lengua es utilizada para
exponer los defectos que fueron encontrados por la inteligencia.

La inteligencia del hombre es el poder de la bondad que debe esparcir en el


mundo. Enfocar su poder en lo negativo es similar a que Dios maneje el mundo
con fuerza en vez de con bondad. Representa un enfoque en la superficie (la
cáscara) en lugar de un enfoque en lo interior (el fruto).

La apariencia externa de este poder humano mal utilizado se manifiesta en la


aparición física de defectos en la interfaz entre el mundo interno y externo del
hombre, la “cáscara de su existencia”. Su piel, su ropa o las murallas de su
casa se enferman.

***

Tres lugares de circuncisión

La fuerza vital del hombre se encuentra en tres lugares: en su inteligencia, sus


órganos reproductivos y su corazón. Debemos circuncidar dos de estos
lugares. Los padres circuncidan el órgano reproductivo en el octavo día de
vida, ya que de ellos depende transformar a su hijo en un canal para que la
bondad de Dios ingrese en este mundo mediante un entrenamiento y
educación adecuada. Si ellos hacen bien su trabajo, entonces los padres
podrán corregir este defecto.

Circuncidar la lengua, es decir emplear su inteligencia de adulto para abrir sus


ojos y oídos a lo positivo que hay en los otros y en el mundo, dependerá de la
persona misma.

La circuncisión del corazón es más compleja y ocurrirá al final de los días.

Hashem tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tu descendencia, para


amar a Hashem tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, para que
vivas (Deuteronomio 30:6).
La circuncisión final tendrá el efecto de remover completamente la inclinación
del mal y de cerrar la era actual de la historia humana por medio de finalizar
con el libre albedrío.

El mandamiento de la circuncisión, que en hebreo se llama brit, tiene un valor


numérico de 612, que es sólo uno menos que el numero de mandamientos que
hay en la Torá, 613. La palabra brit significa también pacto y de acuerdo a
Najmánides deriva de la palabra briá, que significa creación.

El objetivo de los otros 612 mandamientos sólo se revela por medio del
mandamiento de la circuncisión. El objetivo de la existencia humana y del
cumplimiento de los mandamientos en general es corregir el defecto humano
de vivir en la klipá —la cáscara de la existencia—, y perfeccionar al hombre por
medio de enseñarle cómo vivir en lo principal. El objetivo de la creación es
tener una vida como esta; sólo una vida así podrá liberar la bondad de Dios.

Vida y muerte en manos de la lengua


por Rav Zev Leff
Enseñanzas profundas de la parashá semanal del líder espiritual de
Moshav Matitiyahu en Israel.

“Recuerda lo que el Señor, tu Dios, le hizo a Miriam en el camino cuando


salieron de Egipto”. (Deuteronomio 24:9)

Casi toda la parashá Tazria y la mayoría de la parashá Metzora se relacionan


con las intrincadas leyes de tzaraat. El tzaraatafectaba a las personas como
consecuencia de haber hablado lashón hará. Se alude a esto en la parashá Ki
Tetzé, donde la Torá nos previene para que seamos cuidadosos en relación a
las leyes de tzaraat e inmediatamente después recuerda el castigo de Miriam
en el desierto, por haber hablado lashón hará sobre su hermano Moshé. Miriam
fue inmediatamente afectada con tzaraaty se vio forzada a dejar el
campamento por siete días.

Parece paradójico que la Torá eligiera prevenirnos de hablar sobre los errores y
defectos de otros, recordándonos sobre el pecado de Miriam.

Durante todo el tiempo que Miriam estuvo afectada, la nación no viajó. Toda la
nación la esperó a ella como consecuencia del mérito que ella tenía por haber
esperado para ver que sucedía con su hermano de tres meses, Moshé, cuando
lo puso en la canasta en el Nilo (Talmud – Sotah 9b). Nuevamente nos
preguntamos: ¿Qué beneficio tenía para Miriam que todo el pueblo judío se
atrasara por su culpa? ¿Acaso esa espera no destacaba su destierro? ¿Acaso
no hubiera sido mejor para Miriam que la nación procediera, sin conciencia de
su pecado?

La respuesta es que Miriam no pecó. Sus intenciones al hablar sobre su


hermano Moshé eran completamente bien intencionadas, sin ninguna malicia.
Ella no pretendía dañar a su querido hermano; y tampoco le causó ningún daño
a Moshé ni siquiera malos sentimientos. A pesar de eso, ella fue afectada
con tzaraat. Su enfermedad no fue un castigo, sino que el resultado inevitable y
natural de lashón hará. Por cuanto que ella no pecó, Moshé no rezó para que
fuera perdonada, sino solamente para que se curara.

Plática Devastadora

El mandamiento de recordar a Miriam no la denigra, porque ella no cometió


ningún pecado intencional. Pero sí aprendemos de ese acto a recordar el
devastador efecto del lashón hará, incluso cuando se dice de forma no
intencional y sin malicia. Así como no hace diferencia si alguien traga veneno
intencionalmente o sin intención, así también, el lashón hará nos devasta,
incluso cuando se dice sin malicia deliberada.

Para enfatizar la devastación intrínseca causada por el lashón hará, debe


quedar absolutamente claro que Miriam no pecó y que sus intenciones eran de
hecho puras. Miriam exhibió su amor por Moshé cuando esperó ansiosamente
para ver qué pasaría con él. La espera del pueblo por ella era un recordatorio
de su espera previa y al mismo tiempo, la prueba de que ella había actuado sin
malicia hacia Moshé. Tal como escribe Maimónides (Tzaraat 16:10):

…En relación a esto la Torá nos advierte que seamos cuidadosos con
el tzaraat y que recordemos lo que Dios le hizo a Miriam, como diciendo:
“Contemplen lo que le sucedió a Miriam la Profeta cuando habló en contra de
su hermano menor, a quien ella cuidó sobre sus regazo y por quien ella se
arriesgó cuando lo salvó del mar y a quien ella no tenía intención de dañar. Ella
sólo se equivocó al compararlo a él con otros profetas y (a Moshé) no le
importó lo que ella dijo porque (él) era una persona muy humilde – y a pesar de
eso (ella) fue inmediatamente castigada con tzaraat”.

Público y Privado

Existían dos aspectos diferentes del Santo Templo que expiaban por el lashón
hará. El Talmud (Zevajim 88b) relata que ambos, el incienso y el meil (la
prenda del Cohén Gadol de la cual colgaban adornos de campanitas y
granadas) expiaban por el lashón hará.

La Gemara explica que el meil expiaba por el lashón hará hablado


públicamente y el incienso por el lashón hará “oculto”. Sin embargo, éste último
es difícil de entender, dado que aprendemos la habilidad del incienso de expiar
por el lashón hará de su uso para detener la plaga que se inició cuando el
pueblo culpó a Moshé y a Aarón de las muertes de Koraj y su comitiva.
Ese lashón hará fue público.

Tal vez, ahí el Talmud se está refiriendo a dos aspectos del daño causado
por lashón hará. De acuerdo a este entendimiento, ellashón hará público se
refiere al daño hecho a la persona sobre la que se habló. Lashón hará oculto se
refiere al daño espiritual que se causa el que habló lashón hará, la destrucción
de su alma.

Entonces, ¿cuál es esa destrucción espiritual que se manifiesta físicamente


con el tzaraat? Es la capacidad de hablar la que distingue al hombre de todas
las otras criaturas. La facultad de hablar le permite al hombre cumplir con su
propósito en el universo. A través del habla el hombre se apega a su Creador al
estudiar y enseñar Torá; a través de lo que habla a su Creador en su rezo; a
través del habla el hombre cristaliza sus pensamientos, y esto a su vez lleva a
la acción, tal como dice (Deuteronomio 30:14) “porque esta mitzvá está cerca
de ti en tu boca y en tu corazón para que la hagas”, y finalmente, es el habla el
que le permite al hombre comunicarse con otros para unirse en el servicio a
Dios.

Cuando el hombre utiliza este poder único del habla para unir al mundo a
través del servicio a Dios, él realiza su potencial como la cúspide de la
Creación. La palabra hebrea para lengua es lashón, y se relaciona con losh, el
proceso de mezclar los sólidos y los líquidos. La lengua toma la esencia interna
espiritual del alma y la expresa en el mundo físico – mezclando así lo espiritual
y lo físico.

Cuida Tu Lengua

Utilizar la lengua para lashón hará, para degradar, para ensuciar, para causar
conflictos y discordia, le quita al hombre la verdadera esencia de su distinción
como ser humano al corromper su facultad más elevada. El Talmud de
Jerusalem dice que hay tres pecados por los cuales una persona es castigada
en este mundo y en el próximo – inmoralidad, asesinato e idolatría – ylashón
hará es equivalente a esos tres. Estos tres pecados representan la destrucción
del ser físico, emocional y espiritual.

Lashón hará es equivalente a todos ellos. Porque la totalidad del ser humano
se destruye al corromper su distinción máxima, el habla. Por eso, uno afectado
por lashón hará se profana como un cadáver. Es expulsado de la sociedad y es
llorado, porque la esencia de su ser ha sido negada.

En la conclusión de la Amidá pedimos: “Dios mio, preserva mi lengua de la


calumnia y mis labios de la mentira”. Después de que hemos utilizado nuestras
bocas para comunicarnos con nuestro Creador, podemos apreciar
completamente la calamidad inherente que existe al corromper ese mismo
maravilloso instrumento al utilizarlo para lashón hará.

Las leyes de pureza después del parto preceden a las leyes de tzaraat. El
hombre tiene la habilidad de ser un socio en la Creación, de crear un nuevo
ser, o puede tomar su propio cuerpo y despojarlo de su esencia Divina al
hablar lashón hará. Ambos extremos están presentes. La decisión es nuestra.
El significado literal de las palabras de los sabios es que la vida y la muerte
están en manos de la lengua.

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