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¿QUÉ ES EL CORCHO?
El corcho es la corteza de los alcornoques (Quercus suber) que los protege frente a las condiciones
extremas del clima mediterráneo, como son la sequía, las altas temperaturas estivales y los incendios.
Está constituido por células muertas cuyo interior se llena de un gas similar al aire. Ese gas constituye
casi el 90% del corcho, de ahí su levísimo peso y su compresibilidad. Las paredes de esas células, que
son como minúsculos compartimentos estancos, están constituidas fundamentalmente por suberina y
cerina, substancias que lo hacen bastante ignífugo, muy flexible y prácticamente imputrescible. El corcho
es, pues, un material extraordinario, de propiedades únicas. Es un producto completamente natural,
renovable y biodegradable. Por ello, su producción no produce ninguna contaminación ni perjuicio al
ecosistema del que se extrae, ya que se obtiene por descortezamiento del alcornoque, sin cortar ningún
árbol y esa “cosecha” se realiza cada 9 a 12 años.
¿Cómo se obtiene el corcho?
La extracción del corcho es un proceso muy respetuoso con el entorno, de muy bajo impacto y obtenido de
recursos renovables ya que ni siquiera requiere la tala de árboles.
La extracción del corcho del alcornoque es lo que se denomina «saca del corcho». Esta saca se hace sobre
todo durante el mes de julio, que es el mes en el que el corcho puede ser separado del árbol sin dañarlo.
En esta época los trabajadores denominados «corcheros" o «peladores" extraen la corteza del alcornoque
cortando con un hacha y uniendo las grietas verticales del corcho, así retiran lo que se denomina «la pela
del alcornoque».
El corcho se puede extraer por primera vez cuando el árbol tiene aproximadamente 25 años, pero este dato
depende mucho de las condiciones climáticas durante su etapa de crecimiento, ya que el parámetro a medir
es cuando el árbol tenga una «circunferencia altura de pecho» (CAP) de 70 cm. a una altura de 1,30 m.
Este primer corcho se denomina bornizo, sólo válido para la elaboración de elementos decorativos y
aislantes, debido a la dificultad de separar del corcho la fina corteza leñosa externa de color grisáceo, por
lo que no se puede utilizar para aglomerados de uso alimentario, dado que no sería 100% corcho.
Tras esta primera saca se puede sacar corcho cada nueve años, dependiendo de la calidad de estación y
el corcho no vale para tapones hasta el tercer descorche. Por entonces, el árbol tiene unos 40 años. Los
alcornoques pueden vivir unos 170 o 200 años, por lo que pueden dar corcho para tapones unas 15 veces.
¿Cómo se fabrica el corcho?
Existen fundamentalmente dos procesos distintos para el tratamiento del corcho. El primero de ellos es el
utilizado para la creación del tapón de corcho de las botellas. En este proceso, el corcho es hervido a 100
grados durante aproximadamente una hora, después se deja curar el corcho durante un año. Este corcho
una vez curado se hierve una segunda vez, se corta en tiras y se perfora para crear los tapones.
En el segundo proceso, el corcho de peor calidad y los restos de las planchas de buen corcho se limpian,
trituran, aglutinan y prensan para obtener un aglomerado de corcho en muy diversas presentaciones:
gránulos, planchas, rollos, barras, u otras formas geométricas. Su uso es variado, desde tapones de botellas
de peor calidad hasta baldosas para pisos o techos, como material aislante, como junta de estanqueidad,
o en paneles ya sean acústicos, decorativos o para pinchar notas.
El proceso productivo del corcho sigue un sistema integrado y sostenible en el que se aprovecha todo. El
aclareo y la poda proporcionan una leña muy valiosa, de la primera saca se obtienen granulados para
aislamientos, de los restos sobrantes en la fabricación de los tapones se fabrican aglomerados y el
desperdicio ultimo de todo el proceso productivo se utiliza como combustible de las calderas y hornos
utilizados en la producción del producto acabado.
Propiedades y aplicaciones del corcho
Pocos materiales manifiestan al tiempo tantas características útiles. Por solo citar algunas de sus
propiedades, el corcho es impermeable, inodoro, resistente a los agentes químicos e inatacable por los
líquidos, prácticamente imputrescible y muy resistente a los ataques de los insectos, compresible y elástico,
con extraordinaria capacidad de recuperación dimensional, escasa conductividad térmica, excelente
aislamiento acústico y de vibraciones, muy liviano y con elevada resistencia mecánica.
Dadas sus extraordinarias características, no es extraño que el corcho tenga múltiples aplicaciones.
Algunos de sus usos son ya muy antiguos. En muchos casos, materiales sintéticos lo han substituido
parcialmente. Pero, en realidad, en la mayoría de sus utilizaciones no tienen rival.
Entre otras aplicaciones, el corcho se utiliza en construcción naval, donde se emplea desde aislante térmico
y antivibraciones hasta en pavimentos antideslizantes, cinturones y armillas de salvamento, boyas, etc. En
la fabricación de maquinaria se utiliza en bancadas flotantes reductoras de vibraciones, juntas para motores,
transformadores, etc. La industria del vidrio y la cerámica también utiliza granulado y polvo de corcho, discos
para pulir y ladrillos refractarios. Para no cansar enumerando los distintos usos, baste recordar que,
además, el corcho se utiliza en la construcción, la industria del frío, los accesorios para automóviles y
aeronáutica, la industria química y farmacéutica, la del calzado, la imprenta y en la fabricación de artículos
deportivos.
Pero quizás la utilización más clásica y la más importante desde un punto de vista económico sea la de
tapamiento de vinos y otras bebidas. La fabricación de tapón de corcho supone el 85% del volumen de
negocio del sector corchero en España y en el mundo. Si nos referimos al empleo generado, probablemente
tendríamos que hablar al menos del 90%. A pesar de las campañas de desprestigio que tan injustamente
están desarrollando los fabricantes de otros sistemas de tapamiento, mucho menos idóneos tanto desde el
punto de vista medioambiental como de la crianza de los vinos, el tapón de corcho no tiene rival para este
fin, hasta el punto que corcho y vino constituyen una conjunción indisoluble.
¿Qué beneficios aporta el aprovechamiento del corcho?
Del corcho obtenemos beneficios directos cuando cumple de modo inmejorable las funciones a las que se
destina. Además, el aprovechamiento del corcho produce beneficios ambientales y sociales muy
importantes y que deben ser tenidos en cuenta.
Para empezar, la economía y los modos de vida creados en torno al corcho representan una de las razones
más importantes para conservar y proteger los alcornocales. Estos bosques y dehesas sólo se distribuyen
por siete países del Mediterráneo occidental y mantienen una extraordinaria diversidad biológica. En una
superficie de alcornocal equivalente a la quinta parte de un campo de fútbol, se han llegado a encontrar
hasta 135 especies distintas de plantas. Por otra parte, estos bosques dan cobijo a alguna de las especies
animales más emblemáticas y amenazadas de los ecosistemas mediterráneos, como el águila imperial y
otras rapaces diurnas y nocturnas, la cigüeña, el lince ibérico, el meloncillo, el camaleón, la gineta y el ciervo
de Berbería (el único ciervo africano). Además, millones de aves migradoras invernan aquí.
Como otros bosques, los alcornocales conservan el suelo, recargan los acuíferos, controlan la escorrentía
y fijan CO2. En este último cometido, el corcho resulta especialmente significativo, ya que es un material de
muy larga duración y, por ello, idóneo para “secuestrar” CO2 durante muy largos periodos de tiempo. El
alcornoque explotado para extraer corcho, produce casi 5 veces más corcho que un ejemplar intacto, por
lo que su utilización comercial aumenta el CO2 fijado. De modo bastante único, los alcornocales (gracias a
otra de las características singulares del corcho) funcionan como amortiguadores de los incendios
forestales.
La cultura y la economía del corcho
El hombre ha utilizado el corcho desde muy antiguo, podría casi decirse que desde siempre. Las primeras
referencias escritas datan de 3000 a.C. en documentos chinos que citan los usos del corcho en utensilios
de pesca. Egipcios, babilonios y persas también lo utilizaban. En tiempos clásicos, autores como Teofrasto,
Catón, Plinio el Viejo o Plutarco describen las propiedades del corcho y sus aplicaciones, como flotadores
de pesca, suelas de zapato o tapones de ánforas. Estas ánforas tapadas con corcho se han recuperado
también de pecios hundidos cerca de las Islas Hormigas (Estartit, Gerona).
El corcho se continuó utilizando durante la Edad Media, como así lo reflejó San Isidoro de Sevilla.
Aunque la utilización del corcho como tapamiento de vinos de atribuye a Pierre Pérignon (1638-1715) para
fermentar el vino en las botellas y conferirle espumosidad, casi 20 años antes, en los registros comerciales
de un comerciante de vinos inglés se comenta el precio de una partida de tapones de corcho.
No es hasta finales del siglo XVIII cuando el uso del corcho como tapamiento de vinos se generalizó a
escala industrial, aprovechando sus características de liviandad, flexibilidad, impermeabilidad e
incorruptibilidad, los tapones de corcho permitieron almacenar los vinos con seguridad durante períodos
prolongados y transportarlos a largas distancias. Se desarrolló así la industria vinícola de una manera que
de otro modo probablemente nunca habría sido posible.
La cosecha del corcho y el resto de las actividades que se desarrollan en el alcornocal, como la ganadería,
la producción de derivados del cerdo ibérico o la recogida de setas, han modelado las sociedades de estos
parajes que mantienen usos tradicionales muy antiguos y originales. La supervivencia de esta cultura
depende de ese sistema, que bien gestionado es capaz de mantener la economía de esas regiones a la
vez que preserva el ecosistema en un excelente estado de conservación.
Considerando sólo el corcho, sólo en España están registradas unas 600 empresas dedicadas a la
fabricación de productos de este material que dan empleo a unas 3.000 personas, y en el caso de Portugal,
por ejemplo, el corcho es el primer producto de exportación del país, y probablemente la principal fuente de
empleo.
Este dato da una idea de la importancia de la economía del alcornocal si se piensa en la cantidad de empleo
necesario desde la gestión forestal de los alcornocales, cosecha, etc, hasta llegar a las fábricas.
La producción del corcho en cifras
Se han expresado dudas sobre la capacidad de la producción corchera para abastecer a la industria del
vino embotellado. Puede resultar revelador examinar con cierto detenimiento las cifras disponibles, teniendo
en mente que actualmente los tapones de corcho se emplean en el 80% de las botellas de vino que se
producen en el mundo.
La producción mundial de corcho alcanza actualmente las 270.000 Tm al año, que se obtienen de 2.860.000
ha de alcornocales que se distribuyen principalmente por siete países del Mediterráneo occidental. Pero
resulta interesante analizar con más detenimiento cómo se distribuye esa producción. Mientras que en
Portugal los alcornocales producen unos 158 Kg por hectárea y año y los españoles 107 Kg/ha/año, en el
otro extremo, los alcornocales marroquíes producen 4 kg/ha/año y los argelinos 2 kg/ha/año. No obstante
la superficie sumada de los alcornocales de Marruecos (375.000 ha) y los de Argelia (440.000 ha), arrojan
un total de 815.000 ha que es casi la superficie de alcornocales de Portugal, el primer productor de corcho
del mundo. Italia, Francia y Túnez, de productividad media, mantienen en conjunto 287.000 ha de
alcornocales que, bien gestionados, podrían producir mucho más de las 28.000 Tm anuales actuales. De
estas consideraciones se deduce que con una gestión mejorada, los alcornocales del mundo tendrían
capacidad para abastecer a una industria embotelladora enormemente mayor que la actual.
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El Corcho: Origen y Elaboración
El primer productor mundial de corcho es Portugal, que produce casi un 50% del total
de la producción mundial, mientras que España contribuye con un 25% del total. El
resto proviene del sur de Europa (Francia e Italia) y norte de África (Argelia y
Marruecos).
El corcho se extrae de la corteza de una variedad de alcornoque, el Quercus. El
alcornoque tiene la propiedad de regenerar continuamente su corteza esponjosa y
ligera, el 85% de ella está formada por gas (nitrógeno y oxígeno). Para realizar la
primera extracción es necesario, que el árbol tenga al menos 40 años, periodo tras el
cual se realizara la primera saca o descorche, aunque esta suele no ser de buena
calidad para la elaboración de los tapones, ya que es preferible esperar unos 9 ó 10
años para poder realizar sacas con fin industrial y calidad suficiente.
El descorche del alcornoque se realiza de forma manual, utilizando sierras eléctricas
sólo para las partes más gruesas. La corteza se extrae del tronco y de las ramas más
robustas teniendo sumo cuidado de no dañar la corteza interna, de lo contrario no
habría regeneración y el árbol moriría. Tras el pelado del alcornoque la corteza en
planchas más o menos espesas, habrán secarse al sol durante 2 o 3 días. Una vez secas
se hiervirán en autoclaves para desinfectarlas, quitarles impurezas y es entonces
cuando el corcho se hincha y adquiere su elasticidad definitiva. Después de ser
sometidas otra vez a unos días de reposo, las planchas adquirirán el grado de humedad
recomendado para poder recortarlas y clasificarlas según su espesor y calidad. Muy
importante para esta clasificación es la cantidad de lenticelas que el corcho albergue,
las lenticelas son pequeños orificios que se forman en corchos jóvenes, de color marrón
rojizo, más o menos lignificadas y que frecuentemente son invadidas por mohos y
microorganismos no deseados. Cuanto mayor es la cantidad de lenticelas peor será el
corcho. También influye para su clasificación que el corcho esté maduro, que no esté
verde, así como el hinchado o el nivel de agrietado. Sobre estos parámetros se realiza
la clasificación, por ejemplo el corcho flor es el de mejor calidad, seguido de los de
primera, segunda, tercera..., y así sucesivamente.
El corte transversal de las planchas da la longitud del corcho, unos 45 mm
aproximadamente para los vinos jóvenes de consumo inmediato, y entre 50 y 55 mm,
es decir, los de mayor longitud para los vinos de guarda. Por último con cilindros
afilados o sacabocados se fabricarán los tapones. El siguiente paso es el de desinfección
los corchos, siempre lavados y esterilizados para que no trasmitan aromas ni sustancias
que contaminen el vino.
Antes del embotellado algunos corchos son parafinados y otros siliconados, la razón es
mantener la humedad y flexibilidad necesarias para facilitar el descorche en botella.
Cuando los corchos presentan muchas porosidades y es fácil que los rellenen de una
pasta de polvo de corcho, dichos tapones se denominan corchos colmatados. Aunque
también encontramos corchos aglomerados hechos a partir de pequeños trozos de
corcho y poliuretano.
La siguiente tabla muestra tipos de corcho y algunos defectos que pueden presentar:
Corcho Flor: Es el de mayor calidad, no presenta ningún tipo de porosidad y es
completamente natural. Se utiliza en vinos de gran calidad.
Corcho Colmatado: Cuando las lenticelas han sido rellenadas de serrín de
corcho y adhesivo.
Corcho Aglomerado: Elaborados a partir de pequeños trozos, serrín de corcho
y poliuretano.
Corcho Verde: Cuando se obtiene de capas jóvenes y presenta deformaciones
Corcho Graso: Con gran cantidad de lenticelas
Corcho Leñoso: Cuando es duro, seco y poco elástico
Corcho Agujereado: Cuando esta afectado por insectos que cavan galerías en
el tronco del árbol.
Tras el embotellado y taponado, las botellas de vino se visten con una cápsula para
resguardarlo mejor. Estas cápsulas suelen ser de plástico o de una aleación de plomo y
estaño. Una muy interesante iniciativa es la de algunas bodegas cuya cápsula es más
corta que el corcho permitiéndonos ver la evolución del mismo además de su estado de
conservación, ya que el corcho no tiene vida eterna, se va resecando y pierde su
hermeticidad. Es recomendable hacerle un reencorchado cada 20 años
aproximadamente para que siga cumpliendo su función. Está operación es minuciosa y
se realiza en las bodegas, normalmente para los grandes reservas de añadas históricas.
Por último recordar que "el trozo de alcornoque" que alegremente taladramos con el
sacacorchos y que de forma automática nos llevamos a la nariz, es una labor puramente
artesanal tan minuciosa como la de hacer un buen vino y que ha costado años de
paciencia y dedicación, que tiene tras de sí una larga tradición familiar. Ya que cada
alcornoque plantado necesita más de una generación para llegar a ser el guardián de un
buen vino. No debemos olvidar que es parte de nuestra historia y de nuestra cultura.
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byHetnYDNDufonDImLU&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjk-
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n%20de%20la%20industria%20del%20corcho&f=false
Corcho, el corazón del alcornoque
20.07.12
Escrito por Espores
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El corcho es la corteza del alcornoque, la capa externa y gruesa
que cubre el tronco y las ramas de este árbol típico del
Mediterráneo. La obtención de este material es muy curiosa y sus
usos, de lo más variados.
El alcornoque (Quercus suber), un árbol nativo del contorno mediterráneo del sur de Europa y
norte de África, ha sido muy extendida por el ser humano por serel principal producto del corcho,
un material muy codiciado debido a sus propiedades. Su ligereza, elasticidad e impermeabilidad,
lo convierten en amortiguador, químicamente inerte y retardante del fuego.
El corcho, la corteza del alcornoque, está compuesta por una masa elástica y homogénea de
células muertas aplanadas e impregnadas de una sustancia grasa que la convierte en
prácticamente impermeable al agua y los gases. En términos biológicos éste es un mecanismo
de defensa al fuego tan habitual en los paisajes mediterráneos.
Los usos del corcho a lo largo de la historia han sido de lo más variado, pero el más extendido
ha sido la fabricación de tapones para botellas. El origen de este uso lo encontramos en Francia,
en la segunda mitad del siglo XVII, cuando un monje llamado Perignon, conocedor de las
cualidades aislantes del corcho, decidió probarlo como mecanismo de cierre de las botellas. El
resultado fue más que positivo, ya que gracias a los tapones de corcho los vinos podían
almacenarse durante períodos prolongados de tiempo, y su transporte, sobre todo en largas
distancias, era más fácil. Desde este momento el corcho fue el origen de una nueva industria
directamente ligada a la producción vinícola.
La extracción del corcho
La saca de corcho, o proceso de extracción de la corteza del alcornoque, sigue siendo muy
parecida a como se hacía hace más de tres siglos. Se realiza durante los meses de verano,
cuando el árbol está en su máxima actividad vegetativa, porque durante este periodo es más
difícil dañar al árbol durante en el proceso. Se introducen una serie de hachas curvas que cortan
la corteza sin dañar los tejidos y después, a modo de cuñas, unas maderas levantan el corcho.
La recolección del corcho no causa daños al alcornoque, siempre que se haga de la forma
adecuada y respetando los tiempos mínimos, el primer descorchado se ha de hacer cuando el
árbol tiene alrededor de 35-60 años, y el espacio para que la capa aislante vuelva a hacerse está
entre 9 y 12 años dependiendo del clima. Tanto es así que el corcho es un recurso totalmente
renovable.
Se ha de tener en cuenta que la primera extracción de corcho no suele ser de gran calidad y se
utiliza para triturar y formar aglomerados, pero no es hasta la tercera pela, cuando el árbol ha
cumplido los 50 o 60 años de vida, cuando se empieza a obtener corcho de mejor calidad o
corcho fábrica.
La industria del corcho en la Comunidad Valenciana
Se calcula que en Europa se producen unas 340.000 toneladas anuales de corcho, que suponen
unos 2,5 millones de euros y unos 30.000 puestos de trabajo. Los países punteros en esta
industria son Portugal, Argelia y España, responsables del 80% de la producción de corcho a
nivel mundial.
En España la producción de corcho se concentra fundamentalmente en el suroeste, Andalucía
occidental y Extremadura, así como también la industria de transformación, aunque también
encontramos producción de corcho en la Comunidad Valenciana, concretamente en la Sierra de
Espadán, en la provincia de Castellón.
Espadán tiene un corazón de más de 6.000 hectáreas de corcho, una zona con una facturación
media entre los 2,5 y 3 millones de euros anuales, que supone el 1% de la producción nacional
de corcho. Además, es una explotación forestal pionera en sostenibilidad porque está certificada
con el sello FSC en una zona de alto valor ecológico, ya que se trata de un parque natural, y que
garantiza la conservación de los alcornocales. Un valor añadido que sumado a su proceso
artesanal da lugar a tapones ecológicos y de gran calidad. Este territorio constituye el núcleo
principal más representativo y mejor conservado de los alcornocales en tierras valencianas, pero
también se pueden encontrar buenos ejemplos en los parques naturales de la Sierra Calderona y
el Desierto de las Palmas, que juntos cubren una extensión aproximada de 5.000 ha.
Una inversión económica y de biodiversidad
El cultivo de alcornoques para la extracción de corcho es un negocio interesante en zonas
agrícolas que puede producir beneficios económicos complementarios a otras actividades como
la ganadería, especialmente en zonas adehesadas. Aunque la bellota del alcornoque es áspera
y amarga, sirve para practicar la montanera, es decir, la fase final de la cría de cerdos en el
campo, con la ventaja adicional frente a la encina de quese obtienen bellotas en varias cosechas
al año.
El interés económico del corcho hasta ahora ha permitido la conservación de extensas zonas de
alcornoques, así como el desarrollo de una industria sostenible entorno a estos árboles. Sin
embargo, el uso de otros materiales más baratos como el plástico o el aluminio para la fabricación
de tapones ha tenido consecuencias nefastas para este tipo de explotaciones, llegando incluso
a la degradación y la pérdida de los alcornocales.
Además del interés económico de los alcornocales, que forman parte de la cultura y de los
paisajes mediterráneos y son fuente de recursos económicos renovables y sostenibles, también
existe un interés biológico en la conservación de este tipo de bosques, ya que los alcornocales
son ecosistemas que albergan una gran diversidad ecológica. En un alcornocal con una
extensión similar a la quinta parte de un campo de fútbol, se han llegado a encontrar hasta 135
especies distintas de plantas. Además, estos grandes árboles son elegidos como lugar de
nidificación por algunas de las aves más emblemáticas de la geografía ibérica, como el águila
imperial o el buitre negro; y sus frutos son una importante fuente de alimento para numerosos
animales, entre ellos algunas aves migratorias como las grullas.
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El corcho y sus múltiples beneficios El 92% de los españoles prefiere el tapón
de corcho para botellas de vino y cava y lo considera el mejor cierre, según
un estudio elaborado este año entre la población. Y es que el tapón de
corcho proporciona al vino y al cava el cierre perfecto ENVIADO POR:
[Link] / RED / AGENCIAS, 06/11/2012, 10:15 H | (566) VECES LEÍDA
El tapón de corcho en vinos y cavas contribuye a enriquecer el perfil
organoléptico del vino o cava aportando un gran valor añadido; es un
producto medioambientalmente sostenible y supone una fuente importante
de ingresos y empleo a nivel estatal. A través de la iniciativa Cork, formada
por instituciones y patronales españolas del sector del corcho, nos hemos
unido para dar a conocer el tapón de corcho y sus principales valores y
beneficios, tanto a nivel medioambiental y económico como cultural. El
corcho y el vino: el tándem perfecto El 92% de los españoles prefiere el
tapón de corcho para botellas de vino y cava y lo considera el mejor cierre,
según un estudio elaborado este año entre la población. Y es que el tapón de
corcho proporciona al vino y al cava el cierre perfecto porque se adapta
perfectamente al cuello de la botella, gracias a la elasticidad y
compresibilidad del corcho dejando a su vez microoxigenar el vino. La
combinación entre el tapón de corcho y la barrica aporta un valor diferencial
importante a los vinos y cavas, ya que permite que éstos evolucionen y
maduren de manera natural, aspectos que sólo posibilita el tapón de
corcho. A nivel de salud y bienestar, los tapones de corcho han probado su
inocuidad alimentaria durante centenares de siglos. Es más, en contacto con
el vino, éstos pueden generar compuestos saludables como la "acutissimina
A", un fuerte agente anticancerígeno. Existen gran variedad de tapones de
corcho. Por ejemplo, los de vino suelen ser de una sola pieza de corcho
natural. Sin embargo, el tapón de cava o vinos espumosos pertenece a la
categoría de tapones técnicos, elaborados por un cuerpo de corcho
aglomerado y de uno a tres discos de corcho natural en uno de sus extremos.
El corcho es territorio, cultura y medio ambiente Desde la extracción hasta
la producción, el proceso de producción del tapón de corcho es
medioambientalmente sostenible. En su proceso productivo, y teniendo en
cuenta el análisis del ciclo de vida, que implica la extracción de la materia
prima hasta la distribución final, pasando por la preparación y fabricación
hasta su reciclaje éste no tiene ningún competidor. Los estudios que miden
la huella ecológica de la industria del corcho son contundentes en este
sentido. Los bosques de alcornocales son un freno al cambio climático:
representan un almacén de CO2, la preservación de valores paisajísticos, un
freno a la desertización, el ciclo del agua, entre otros. Su extracción no causa
ningún impacto negativo, ya que no requiere la tala del árbol. Los
alcornoques tienen la capacidad de regenerar la corteza de corcho que se les
ha extraído sin producir contaminación alguna (es una actividad
absolutamente sostenible social, ambiental y económicamente). La "saca"
del corcho se realiza por medios manuales y no requiere maquinaria muy
específica, si no conocimientos y técnica. El corcho es un material natural,
orgánico, renovable y biodegradable. Industria propia y en constante
evolución Los sistemas de producción y de gestión de la calidad, además de
la tecnología más vanguardista, han convertido esta industria en una de las
pioneras del territorio español, con una importante inversión en I+D. La
producción del tapón de corcho es un complejo proceso que exige un
riguroso control en las diversas fases del producto. La garantía de dicho
control en la fabricación del tapón de corcho tiene como principales
objetivos obtener una funcionalidad adecuada del tapón, la inocuidad del
corcho y la eficiencia de los procesos productivos. En España existen
506.000 hectáreas de alcornocales que representan un 25% del total
mundial, de donde se extraen 88.400 toneladas de corcho. Éstas representan
el 30% de la producción de corcho a nivel mundial. A nivel empresarial, el
sector cuenta con unas 150 empresas que ocupan en total a alrededor de
2000 trabajadores que asciende a 3000 durante la saca. Produce 3.000
millones de tapones, de los cuales 1.300 millones se destinan a espumosos y
1.700 a los vinos. Del total de la facturación del sector corchero español, 350
millones de euros, más del 50% pertenece a exportación, datos relevantes a
tener en cuenta. Pero más allá de los puestos de trabajo y de su elevado
valor económico y ambiental, el sector del corcho nos enriquece con un
patrimonio cultural muy relevante. Nuestra arquitectura, gastronomía,
asociacionismo, artesanía, hábitos y costumbres, modismos lingüísticos y un
largo etcétera conforman un legado que está muy vivo y que entre todos
debemos saber conservar y enriquecer. "El corcho no solo es el mejor
cierre posible técnicamente, sino que representa unos valores, una manera
de entender la vida y una voluntad de proteger el territorio y convivir con él".
Fuente: [Link]
beneficios
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Industria del corcho:
Del árbol a la botella
Más de la mitad de la producción mundial de corcho viene de los alcornoques y la industria de
Portugal.
Publicado: Martes, 18 de Noviembre de 2003
¡Cabeza de alcornoque! Quizás muchos hayan recibido este calificativo utilizado para quienes dan
muestra de poca sagacidad sin siquiera preguntarse ¿qué es el alcornoque? o ¿cómo es su cabeza?
De la corteza de este árbol de copa ancha se obtiene el corcho. Por eso no es de extrañar que en
Portugal, el país con las más extensas florestas de alcornoque (730.000 hectáreas) se obtenga el 54% del
corcho mundial (185.000 toneladas). Esta industria da trabajo en forma directa a 15 mil personas e
indirecta, a otras 40 mil. Tampoco debiera ser motivo de sorpresa el hecho de que Chile ocupe el séptimo
lugar entre los países importadores de corcho portugués.
El mercado chileno consumió en el año 2002 cerca de 3% del total de las exportaciones de corcho
portuguesas, lo que representa 25,7 millones de Euros. Esto, principalmente, por tapones de corcho.
Según cifras del Banco Central, Chile sextuplicó las importaciones de tapones de corcho natural en los
últimos diez años. Pero, ¿cuál es el proceso para obtener este producto que silencia botellas de vino de
todo el planeta?
El alcornoque (Quercus Suber L), especie que crece principalmente en Portugal, España, sur de Francia y
los países del Magreb, vive entre 150 y 200 años. En ese tiempo, se le hacen alrededor de 16
extracciones de corcho. Una cada nueve años.
¡A descorchar!
En este contexto, descorchar es extraer el corcho que reviste al alcornoque. La mejor época para hacerlo
es en verano (entre mayo o junio y agosto), la etapa más activa del crecimiento anual del alcornoque.
Cuando el perímetro del árbol alcanza los 70 centímetros se realiza la primera extracción. Sin embargo,
sólo a partir de la tercera extracción el corcho obtenido se puede utilizar en la producción de tapones.
Es decir, el alcornoque tiene que evolucionar más de 30 años para poder producir corcho posible de ser
transformado en tapones.
"Quizás no se ha detenido usted a observar un modesto trozo de corteza, como lo llamamos nosotros los
portugueses, pero son una pequeña maravilla grávida de misterios y complejidades", afirma Rodrigues de
Pinho, gerente de ACI-Chile, filial de esta empresa corchera portuguesa. "Es un material vivo, que respira
y reacciona a los estímulos. Cada corcho tiene su carácter y sirve para un determinado vino... Si me
permite la comparación, a la corteza como a una hermosa mujer hay que tratarla bien, con mucho cariño y
paciente dedicación, conociendo sus humores, sus intersticios, sus secretos", agrega De Pinho.
Si la extracción es realizada por profesionales, para lo cual utilizan una hacha especial, no se daña al
árbol.
Luego de la extracción, las planchas de corcho deben ser estabilizadas. Según su calidad se les asigna
su destino (tapones, discos o aglomerados de corcho). Las planchas son amontonadas de forma a que
permanezcan expuestas al sol, viento y lluvia durante por lo menos seis meses. Después, las planchas
son cocidas por a lo menos una hora en agua limpia, lo que le brinda flexibilidad al material. Una vez
cocidas, las planchas ya secas permanecen durante tres semanas en bodegas con niveles de humedad y
temperatura controlados.
Las planchas de corcho son separadas de acuerdo con la espesura y calidad, en función de la porosidad
y de ciertos defectos estructurales que el corcho puede representar.
Ahora, ¡a taladrar!
Las planchas son entonces cortadas en tiras, con un largo suficiente para la producción de tapones. De la
perforación de estas tiras con un taladro salen finalmente los tapones de corcho.
Luego de taladrar, los corchos se pulen para rectificar el tamaño de las extremidades. Los deshechos de
corcho aprovechables son granulados y transformados en tapones de corcho aglomerado. Estos tapones
son objeto de los mismos cuidados y atención detallada que se da a los de corcho natural. El llamado
"deshecho del corcho" e incluso el polvo del corcho son utilizados para la producción de aislantes y otros
materiales utilizados en la industria de la construcción. O sea, del alcornoque, nada se deshecha.
Los tapones de corcho se examinan entonces rigurosamente a fin de eliminar cualquier defecto perjudicial
al embotellamiento. El procedimiento de clasificación atribuye a todos los tapones de corcho un
determinado grado de calidad. Esta inspección se realiza a través de lectores ópticos automatizados.
También se puede utilizar personal altamente calificado para la inspección visual de todos los tapones.
Una vez seleccionados, los tapones de corcho son lavados, desinfectados y secados en hornos
especiales, ya que al disminuir y estabilizar el grado de humedad, se maximiza la eficacia del tapón de
sellar y minimiza la contaminación de microbios. Luego los tapones son marcados según las
especificaciones de cada cliente y revestidos con silicona o parafina, lo que facilita su introducción y
extracción de las botellas, al igual que su capacidad de vedar. Por último, los tapones son desinfectados
con dióxido de azufre y sellados en bolsas que contienen el mismo componente.
Corchos en Chile
Cuatro empresas portuguesas comercializan y procesan este producto de su país en Chile, abasteciendo
de tapones de corcho a las principales viñas nacionales. Se trata de Corchera A.J.T. Chile, ACI-Chile,
Industria Corchera y Juvenal Chile.
Estas compañías apostaron por el importante desarrollo de la industria vitivinícola chilena, que requiere
de corchos de alta calidad. Para eso, traen los corchos desde Portugal y aquí los someten a distintos
procesos.
Por ejemplo, en el caso de A.J.T. Chile S.A., los corchos llegan clasificados en sacos de 10.000 unidades
y acá son reclasificados, marcados según el logotipo de cada viña, el polvillo residual es eliminado, su
superficie es parafinada y siliconada, los corchos son estabilizados en una cámara de humectación y
luego analizados en sus laboratorios para verificar que cumplan los parámetros internacionales y
acordados con las viñas. En esta revisión los elementos que se consideran son: largo, diámetro, ovalidad;
humedad; fuerza de extracción, compresión y relajación; polvillo; estanqueidad; clasificación visual y
presencia de oxidantes.
Ramón Espejo, presidente de la Cámara de Comercio Chile-Portugal dice que esta entidad cree que sería
muy positivo que en Chile existiera un instituto que certifique la calidad de los tapones de corcho, pero
esto, que en muchos otros países ya es una realidad, en el nuestro es una idea en la que recién se está
trabajando con el Centro de Aromas de la UC.
Los gerentes de las cuatro empresas corcheras portuguesas con oficinas en Chile aseguran que Chile es
un muy buen mercado para sus productos, debido al potencial de la industria vitivinícola nacional, la cual,
según José Domingo Undurraga, gerente general de Corchera A.J.T. Chile, requiere de proveedores
altamente tecnificados y confiables.
Por su parte, José Rodrígues de Pinho, gerente de ACI-Chile, asegura que "el mercado chileno es muy
atractivo para nosotros, consolidado, con una homogeneidad de calidad constante que exige el perfecto
funcionamiento del binomio vino-corcho". Y agrega que es por eso que les interesa "estar presentes en el
reto de colaborar a producir la mejor empresa vitivinícola del mundo, en esta asociación entre lo
portugués y lo chileno".
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