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Filosofía Griega: Orígenes y Naturaleza

Este documento describe los orígenes de la filosofía en la antigua Grecia y los primeros filósofos que investigaron el principio de la naturaleza. Explica que la filosofía griega nació vinculada a las matemáticas y ciencias naturales. Se enfoca en tres períodos: la filosofía de la physis, que buscaba el principio subyacente de todo lo existente; la filosofía de la psyche; y la filosofía helénica. La escuela jónica, compuesta por Tales de Mileto y otros
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Filosofía Griega: Orígenes y Naturaleza

Este documento describe los orígenes de la filosofía en la antigua Grecia y los primeros filósofos que investigaron el principio de la naturaleza. Explica que la filosofía griega nació vinculada a las matemáticas y ciencias naturales. Se enfoca en tres períodos: la filosofía de la physis, que buscaba el principio subyacente de todo lo existente; la filosofía de la psyche; y la filosofía helénica. La escuela jónica, compuesta por Tales de Mileto y otros
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Capítulo I

El principio de la naturaleza

La preocupación fundamental desde que los filósofos se dieron la


tarea de filosofar, fue sobre la naturaleza, aquel medio material
(orgánico e inorgánico) de la cual somos parte; la primera cuestión a
plantearse fue por tanto, ¿cuál es el principio de la naturaleza? Si la
naturaleza tiene un principio, ¿qué carácter tiene? ¿Cuál es su
propiedad? Este afán cuestionador llevó a los primeros filósofos a
indagar o investigar la naturaleza, partiendo de ella misma, en base
a los conocimientos más adelantados de la época. La búsqueda
investigativa en base a herramientas cognoscitivas como:
matemáticas, física, biología, etc., conlleva a la observación de la
realidad natural técnicamente elaborada. Los primeros filósofos
fueron, en esencia, científicos empíricos. En esta perspectiva, los
filósofos de la antigua Grecia son notables investigadores de la
naturaleza. En este capítulo estudiaremos tres periodos históricos en
la cual se desarrolló la filosofía en su origen. Para ello nos
centraremos en un punto específico, la naturaleza, dejando de lado
temas como el conocimiento y la sociedad. El primer periodo, la
filosofía de la physis; el segundo periodo, la filosofía de la psyche; y,
el tercer periodo, la filosofía helénica.

1. Filosofía de la physis.
El contexto histórico y social de la antigua Grecia en la que nació la
filosofía en sentido estricto (como ciencia), tiene características
particulares que van a influenciar hondamente en el pensamiento
filosófico. Para entender los diferentes tipos de filosofía de los
filósofos, se hace necesario conocer la base material sobre la cual se
enraíza el pensamiento filosófico, es decir, su ubicación geográfica y
producción económica en base a las cuales se erige la organización
social y cultural.
Las condiciones geográficas y materiales son la base para la
conformación de una cultura, y su ubicación geográfica así como sus
recursos naturales y humanos caracterizan la forma de su desarrollo.
“En los siglos VIII – VI a. n. e. [antes de nuestra era] llegó a su
término el establecimiento de los helenos en la Península Balcánica
[Europa]. En el Mar Mediterráneo se levantaron importantes
ciudades-estados. De esa misma época data la fundación de
numerosas colonias griegas. El desarrollo de la producción artesanal
textil, de la minería metalúrgica, junto con la agricultura, contribuyó
a que se ampliara el comercio entre las ciudades griegas, así como
en Grecia y los países de Oriente...Las necesidades políticas de la
producción artesanal, de la agricultura, el comercio y la
investigación impulsaron la aparición y el desarrollo de los
conocimientos astronómicos, meteorológicos, matemáticos y físicos,
los cuales en su forma originaria se presentaban entrelazados
íntimamente con las ideas filosóficas y políticas, formando un todo
único e indisoluble con ellas.” (Dynnik, M. A.: 1963, p. 68).
4
La organización económica y social de esta época, se sustenta
en el esclavismo, es decir, la fuerza productiva por excelencia se
sustentaba en la fuerza humana, el esclavo, quien sostenía la
condición privilegiada de la nobleza aristocrática, los esclavistas, y
generaban tiempo libre necesario para el hombre libre ya sea que se
dedicara a la política, el arte, la filosofía, etc., así como el comercio.
Esta diferenciación económica, social y cultural entre el esclavo y el
esclavista, conllevó a serios conflictos entre ambas clases
antagónicas, muchas veces originados por los intereses particulares
de la clase dominante. En estas condiciones nace la filosofía en la
antigua Grecia, siglo VI a. n. e. “La filosofía griega nace no como
materia de investigaciones especiales, sino en nexo indisoluble con
los acontecimientos científicos en el terreno de las matemáticas y las
ciencias naturales, con las embrionarias nociones políticas y,
asimismo, con la mitología y el arte.” (Iovchuk-Oizerman-Schipanov:
1978, p. 50). Esto quiere decir que la investigación filosófica tenía
todo un componente armónico con la ciencia (matemática, biología,
física, etc.), y no era puramente filosófica, como hoy en día con su
propio objeto de estudio; de allí en decir que desde su nacimiento, la
filosofía se constituyó en madre de todas las ciencias.
Después de conocer brevemente en lo fundamental las
condiciones materiales de existencia en la que nace la filosofía en la
antigua Grecia, veamos ahora, el significado de filosofía de la physis,
base con la cual comienza el desarrollo de la filosofía como ciencia
particular. La filosofía de la physis consiste en dar a conocer el
principio que explique todo lo existente, es decir, la naturaleza
concreta que es tangible y en la cual vivimos los seres vivos
(hombres, animales, vegetales, etc.). La explicación sobre el
principio de las cosas tiene como base la concepción del filósofo que
propone su teoría, según como la percibe en base a sus
investigaciones.
Como ya se ha mencionado, en la antigua Grecia, existían
numerosas colonias fuera de la Península Balcánica (Europa),
asentadas unas en la costa occidental de Asia menor (Jonia) y otras
en el sur de Italia (Sicilia), ambas regiones distantes una de otra,
sólo las unía el Mar Mediterráneo. La filosofía, propiamente dicha,
nace primero en las colonias, debido a la mayor influencia cultural
extrajera a través del comercio (Egipto, Babilonia, entre otras) y
porque existía mayor libertad de desarrollo comercial que en la
Grecia continental (Península Balcánica: Atenas). Es importante
destacar esto porque caracterizó el tipo de filosofía que realizaron
los filósofos. “Los filósofos del sur de Italia y de Sicilia se inclinaron
más al misticismo y a la religión que los de Jonia, que fueron
enteramente científicos y escépticos en sus tendencias. Pero las
matemáticas, bajo la influencia de Pitágoras, florecieron más en la
Magna Grecia que en Jonia; sin embargo, los matemáticos de aquel
tiempo mezclaron el misticismo con su ciencia.” (Russell, B.: 1971, p.
68). Esto en parte se explica porque las colonias de Jonia se
dedicaban a la producción industrial de la artesanía,

5
prioritariamente, mientras que las colonias del sur de Italia, eran
esencialmente agrícolas. Esta diferencia de desarrollo material,
conllevó también el grado de cultura política y social de las ciudades-
estado. Ahora veremos el orden en que se desarrollaron, según nos
lo dan a conocer los historiadores de la filosofía.

A. Escuela Jónica.
A los filósofos que marcaron época por sus propuestas teóricas o
doctrinales quienes investigaron el principio de la naturaleza, se
les llama, por convencionalismo (acuerdo entre los historiadores
de la filosofía para dar un orden cronológico aproximado del
desarrollo del pensamiento griego) “filósofos pre-socráticos”,
precisamente porque el objeto de la filosofía para ellos fue la
physis (naturaleza) desde diferentes perspectivas: empírico-
naturalistas, místico-religiosas y racionalistas, como veremos a
continuación. La escuela1 jónica reúne a los filósofos empírico-
naturalistas, tanto los de Mileto como los de Efeso.

Tales (finales del siglo VII y primera mitad del siglo VI a. de n. e.)
Tales de Mileto, es el primer filósofo de la antigua Grecia. Para
este pensador, “existe un único principio originario, causa de todas
las cosas que son, y sostuvo que dicho principio es el agua (...)
Tales basa sus afirmaciones en el puro razonamiento, en el
logos...El agua de Tales hay que considerarla de una manera
totalizante, como aquella physis líquida originaria, de lo que todo
se deriva de la que el agua que bebemos no es más que una de sus
manifestaciones...En la práctica su agua llegaba a coincidir con lo
divino...Y cuando Tales afirmaba además que ‘todo está lleno de
dioses’, quería decir que todo [lo que] está penetrado por el
principio originario es vida, todo está vivo y todo tiene un alma
(panpsiquismo).” (Rale-Antiseri: 1995, pp. 37-39).
Tales elige este elemento material de la naturaleza porque “se
apoyaba tal vez en el hecho de ver que el alimento de todas las
cosas es húmedo e incluso lo caliente se engendra y vive en lo
húmedo; ahora bien, aquello de que todo se engendra es el
principio del todo. Por eso se asió a tal conjetura y aun porque las
semillas de todas las cosas poseen una naturaleza húmeda y el
agua es en las cosas húmedas el principio de la naturaleza.”
(Abbagnano, N.: 1954, p. 13).
1
El Término “escuela”, tiene una significación particular para los antiguos griegos,
pues constituía una búsqueda asociada. Así tenemos que: “Los alumnos de una
escuela se llamaban ‘compañeros’ y establecían entre ellos no sólo la solidaridad
de pensamiento, sino también de costumbres y de vida en un intercambio continuo
de dudas, de dificultades y de búsquedas...Todas las grandes personalidades de la
filosofía griega son fundadores de escuela, que es centro de búsquedas; la obra de
las personalidades menores se suma luego de la doctrina fundamental y contribuye
a formar el patrimonio común de la escuela...La investigación
filosófica...exigía...una concordancia de esfuerzos, una comunicación incesante
entre los hombres que hacían de ella el objetivo fundamental de la vida y
determinaba, por tanto, una solidaridad sólida y efectiva entre quienes se
dedicaban a ella. (Abbagnano, N.: 1954, pp. 7-8).
6
El que Tales haga coincidir el principio material agua con lo
divino, no significa en forma alguna misticismo o creencia religiosa
alguna, sino, dado la cultura de la época de creencia politeísta
(mitología), lo divino era el impulso vital. “Su teoría del agua como
fundamento de las cosas se remonta a las concepciones más
antiguas de los griegos, así como de los egipcios y de otros
pueblos de Oriente.” (Dynnik, M. A.: 1963, p. 72).

Anaximandro (aproximadamente 610 a. de n. e.)


Este filósofo, también de Mileto y contemporáneo de Tales, elaboró
su teoría en base a otro principio. A éste le denominó apeirón
(infinito). Tiene la característica de ser ilimitado, “como el
fundamento único y eterno de los fenómenos de la naturaleza...El
proceso de generación y destrucción de los seres singulares
discurre, según Anaximandro, en virtud de la necesidad...Del
apeirón se separan los contrarios contenidos en él –lo caliente y lo
frío, lo seco y lo húmedo– formándose así todas las cosas.”
(Dynnik, M. A.: 1963, p. 72).
Esta substancia, el apeirón, además de infinita, eterna y sin
edad, ‘envolvía a todos los mundos’, “porque creía que nuestro
mundo era uno solo entre muchos.” (Russell, B.: 1971, p. 68).
Tiene la propiedad de ser “una materia cuyos elementos no están
todavía diferenciados, por lo cual, además de infinita, es también
indefinido.” (Abbagnano, N.: 1954, p. 13).

Anaxímenes (546-45 al 528-24 a. de n. e.)


Otro filósofo de Mileto, tal vez discípulo de Anaximandro, fue
Anaxímenes, propuso un nuevo principio fijando su atención en
otra substancia material, en base a la cual elabora su propia
teoría. Este principio es el aire; “a tal materia atribuye los
caracteres del principio de Anaximandro: la infinitud y el
movimiento incesante…el modo como el aire determina la
transformación de las cosas...es el doble proceso de la rarefacción
y de la condensación. Rarefaciéndose, el aire se convierte en
fuego; condensándose se convierte en viento, después en nube y,
condensándose más en agua, en tierra y, por tanto, en piedra. El
calor y el frío son debidos también al mismo proceso: la
condensación produce el frío; la rarefacción, el calor...Anaxímenes
admite el devenir cíclico del mundo; por lo tanto, su disolución
periódica en el principio originario y su periódica regeneración por
el mismo.” (Abbagnano, N.: 1954, p. 15).
Respecto a sus dos predecesores Tales y Anaximandro, “esta
teoría tiene el mérito de establecer diferencias cuantitativas entre
la distintas sustancias; todo es cuestión del grado de
condensación.” (Russell, B.: 1971, p. 48). Pero además, aportó la
dinamicidad del mundo, es decir, no está estático, sino en
permanente movimiento (o devenir) mediante la disolución (o
autodestrucción) y regeneración (o nueva construcción).

7
Heráclito (aproximadamente 530 al 470 a. de n. e.)
Este filósofo es originario de la ciudad de Efeso, la segunda ciudad
importante después de Mileto, en Asia menor. Heráclito elabora su
teoría filosófica en base a otra substancia material diferente a sus
predecesores como principio fundamental de la naturaleza; ésta es
el fuego. “Según Heráclito, el mundo, o la naturaleza, se hallan en
proceso ininterrumpido de cambio y es justamente el fuego, entre
todas las substancias naturales, la más susceptible de
mutación...Proceden del fuego no sólo de las cosas materiales
corrientes, sino también el alma. El alma es material, lo menos
húmedo, fuego seco...El mundo no es inmovilidad, sino un proceso
en el que cada cosa y cada propiedad cambia, pero no de un modo
cualquiera, sino que pasa a ser su contraria: lo frío se convierte en
cálido y viceversa; lo húmedo se torna seco y al revés.” (Iovchuk-
Oizerman-Schipanov: 1978, pp. 57-58).
En tanto este proceso de cambios en la naturaleza es un
permanente fluir, todo dentro de ella es movimiento, de ahí su
famosa máxima: ‘No es posible sumergirse dos veces en el mismo
río ni tocar dos veces una substancia mortal en el mismo estado;
debido a la velocidad del movimiento, todo se dispersa y se vuelve
a componer de nuevo, todo viene y va’. Asimismo agrega: ‘Este
mundo, que es el mismo para todos, no lo ha creado ningún Dios ni
ningún hombre, sino que fue siempre, es y será fuego eternamente
vivo, que con orden regular se enciende y con orden regular se
apaga’. (Abbagnano, N.: 1954, p. 16).

B. Escuela Pitagórica
Esta escuela se convirtió en una “asociación religiosa y política,
además de filosófica...Muy probablemente el pitagorismo fue una
de tantas sectas que celebraban misterios a cuyos iniciados se
imponía una cierta disciplina y ciertas reglas de abstinencia, que
no debían ser pesadas...Pitágoras se presenta como el depositario
de una sabiduría que la divinidad le había transmitido; a esta
sabiduría sus discípulos no podían llevar ninguna modificación,
antes bien, debían permanecer fieles a la palabra del maestro.
Estaban, además, obligados a mantener el secreto y por eso la
escuela se envolvía en misterios y en símbolos que velaban ante
los profanos el significado de la doctrina.” (Abbagnano, N.: 1954,
p. 21).

Pitágoras (571-70 al 497 a. de n. e.)


Este filósofo nació en la isla de Samos, Mar Mediterráneo, cerca
de las costas de Grecia. Radicó en el sur de Italia hasta su muerte.
Al parecer no escribió ninguna obra, por lo que su doctrina fue
dada a conocer por sus discípulos.
Los pitagóricos consideraban como principio de la naturaleza
el número, en tanto todo en ella rige un orden, éste es su esencia.
“Según ellos, los números formaban el ‘orden’ cósmico que
constituía el prototipo del ‘orden’ social...la doctrina pitagórica de

8
los números representaba uno de los primeros intentos
encaminados a abordar el problema del papel y de la significación
de las determinaciones cuantitativas de los fenómenos de la
naturaleza...Los pitagóricos enseñaban que el movimiento de los
cuerpos celestes se halle sujeto a ciertas relaciones matemáticas,
dando lugar así a la ‘armonía de las esferas’. Esta doctrina de la
‘armonía de las esferas’ expresaba ya la idea de que los fenómenos
naturales se ajustan a leyes...Los pitagóricos, o sea la unidad, que
para ellos es el fundamento de todos los números.” (Dynnik, M. A.:
1963, pp. 77-78)
El número, por tanto, tiene una “incidencia determinante...en
los fenómenos del universo: el año, las estaciones, los meses, los
días, etc., están regulados por leyes numéricas las que regulan el
tiempo de gestación en los animales, los ciclos del desarrollo
biológico y los distintos fenómenos de la vida...el número...es el
más real de las cosas...no es un aspecto que nosotros abstraemos
mentalmente de las cosas, sino la realidad, la physis de las cosas
mismas.” (Reale-Antiseri: 1995, pp. 47-48).

C. Escuela Eleática
Esta escuela surge en la ciudad de Elea (Italia). Se constituye en el
referente principal del desarrollo posterior de la filosofía griega.
Tiene como representantes a Jenófanes, Parménides y Zenón.
Veamos en qué consiste la filosofía de esta escuela filosófica.

Jenófanes (aproximadamente siglos VI al V a. de n. e.)


Este filósofo nació en Colofón (Asia Menor), pero residió los
últimos años de su vida en Elea. Se afirma que abría influenciado
en la formación de esta escuela, no obstante que su filosofía es
materialista y la de sus sucesores, idealista.
Para este filósofo el principio de la naturaleza era la tierra. Y
afirmar tal principio parte de criticar el antropomorfismo religioso
de los griegos. “Los hombres, creen que los dioses han tenido
nacimiento y poseen voz y cuerpo semejante al nuestro. Por eso si
los etíopes hacen a sus dioses chatos y negros, los tracios dicen
que tienen ojos azules y cabellos rojos; también los bueyes, los
caballos y los leones, si pudieran, imaginarían a sus dioses a su
semejanza...En realidad, no hay más que una divinidad ‘que no se
parece a los hombres ni en el cuerpo ni en el pensamiento’. Esta
única divinidad se identifica con el universo, es un dios-todo y
posee el atributo de la eternidad: no nace, no muere y es siempre
la misma. En efecto, si naciese, eso significaría que antes no era; y
lo que no es tampoco puede nacer ni dar nacimiento a
nada...considera que todas las cosas, e incluso el hombre, están
formadas de tierra y agua; que de la tierra todo procede y todo
vuelve a la tierra.” (Abbagnano, N.: 1954, p. 27).

9
En tanto esta única divinidad se identifica con el universo, y
éste está compuesto del elemento tierra, se entiende que la
naturaleza es Dios, lo que da como resultado una concepción
panteísta de la naturaleza. “Para este pensador, el mundo es
‘increado e indestructible’, es ‘uno’, y esa ‘unicidad’ es Dios ‘’ínsito
en todas las cosas’.” (Iovchuk-Oizerman-Schipanov: 1978, p. 56).
Esta concepción de la ‘unicidad’ es la que encuentra continuidad
en los demás filósofos de esta escuela y desarrollada en forma
idealista.

Parménides (aproximadamente siglos VI al V a. de n. e.)


Este filósofo, “procedía de una rica familia aristocrática; vivió en
Elea y gozó de renombre como gobernante de esa ciudad. Expuso
sus ideas filosóficas en el poema De la Naturaleza.” (Dynnik, M. A.:
1963, p. 80). La educación filosófica que recibió fue pitagórica por
el pitagórico Ameinas, llevando así una vida conforme a esta
escuela. Sin embargo, la originalidad de su pensamiento hizo que
se independizara y formara su propia concepción del mundo.
Este filósofo orienta su pensamiento en un sentido opuesto a
la de sus predecesores, que se habían fijado en una substancia
material, excepto Pitágoras (el número). Para Parménides la
substancia de todo lo existente es el ser. Esta substancia
primordial debe diferenciarse del no ser. Según Parménides, “el
ser es pura positividad y el no ser, la pura negatividad, siendo cada
elemento absolutamente contradictorio con el otro...todo lo que
uno piensa y dice, es. No se puede pensar (y por lo tanto, decir), si
no es pensado (y diciendo) aquello que es. Pensar la nada significa
no pensar, y decir la nada significa no decir nada. Por ello la nada
es impensable e indecible.” (Reale-Antiseri: 1995, p. 56).
En base a estas definiciones Parménides distingue las falsas
opiniones de la razón. “Parménides considera que los cambiantes y
multiformes fenómenos de la naturaleza constituían el objeto de
las ‘falsas opiniones’. Solamente admitía como ‘verdadero’ el ‘ser’
en general, inmutable, inmóvil y único, que identificaba con el
pensamiento. Así, pues, la abstracción del ser fue separada de la
naturaleza y considerada como un ser aislado e independiente...La
abstracción del ser llamada a términos absolutos convierte a éste
en un ente sobrenatural (el verdadero ser), inaccesible a toda
percepción de los sentidos y cognoscible por medio del
pensamiento teórico (la razón).” (Dynnik, M. A.: 1963, p. 81). En
tanto el pensamiento racional es le verdadero ser, este es el que
contiene mayor valor, de ahí que “el conocimiento verdadero no
puede ser más que conocimiento del ser, esto es, de la realidad
absoluta...el ser es autosuficiencia.” (Abbagnano, N.: 1954, p. 29).

Zenón (aproximadamente siglo V a. de n. e.)


Este filósofo nació en Elea y era discípulo de Parménides; era
veinte años más joven que éste. Tuvo una personalidad en su vida
política. “Luchando en defensa de la libertad contra un tirano, fue

10
encarcelado. Sometido a tortura para obligarle a confesar el
nombre de los compañeros con los que había urdido el complot, se
cortó la lengua con los dientes y se la escupió en la cara al tirano.
Otra versión de la tradición, en cambio, afirma que denunció a los
más fieles colaboradores del tirano, con lo que éste se encargó
personalmente de eliminarlos, aislándose y derrotándose a sí
mismo.” (Rale-Antiseri: 1995, p. 80).
En cuanto a la filosofía, siguió a su maestro Parménides,
desarrollando sus argumentos de una forma creativa y polémica.
Parte del principio “que el ‘verdadero ser’ es único e inmóvil, y
cognoscible exclusivamente por medio de la razón (del
pensamiento), no por los sentidos...lo que rechazaba es que fuese
posible alcanzar un conocimiento verdadero por medio de la
percepción sensible; trató de demostrar asimismo que el
movimiento y la multiplicidad no existen en el ‘verdadero ser’ y
que admitir la existencia del movimiento y de la multiplicidad
conduce a contradicciones insolubles (en griego, ‘aporías’).”
(Dynnik, M. A.: 1963, p. 82). Estas ‘contradicciones insolubles’,
Zenón las concibió por medio de aporías o paradojas para
demostrar que el movimiento y la multiplicidad de las cosas no
existen en la forma de concebirlas o entenderlas.
Esto conllevó a descubrir la dialéctica, aporte fundamental de
este pensador, “término éste que entonces designaba el arte de
discriminar la verdad a través del diálogo mediante la localización
de las contradicciones en el juicio del adversario y la eliminación
de las mismas...En sus célebres paradojas, aporías, Zenón
intentaba probar que la idea de que el movimiento es concebible
lleva derechamente a varias contradicciones: partiendo de tal
premisa no puede haber ningún movimiento de un punto a otro,
sea de un cuerpo o de dos cuerpos separados por cierta distancia,
sea un movimiento de puntos materiales o de cuerpos dotados de
longitud. Tal movimiento no podría comenzar o, si comenzara, no
podría terminar sobre una distancia finita. En la aporía de Aquiles
se trata de demostrar que Aquiles no podrá alcanzar a una tortuga
si se da a ésta en una carrera una ventaja inicial. En la aporía de la
flecha en vuelo se requiere probar que la flecha se halla cada
instante en un punto determinado del espacio, ocupa un lugar
igual a su longitud y, en consecuencia, no se mueve...Las aporías
no plantean si el movimiento es perceptible por los sentidos, pues
Zenón no lo dudaba ni por un instante. Lo que se plantea es si
cabe concebir el movimiento admitiendo que el espacio en el cual
se mueven los cuerpos está compuesto de múltiples partes y que el
tiempo en que se efectúa el movimiento lo forman múltiples
instantes.” (Iovchuk-Oizerman-Schipanov: 1978, pp. 62-63). De
esta manera se demuestra la tesis principal del principio de la
naturaleza difundida por esta escuela: el ser (razón o
pensamiento) es inmutable, inmóvil y único.

D. Escuela Atomística

11
Esta escuela surge dando a conocer una nueva propuesta sobre la
concepción del mundo, la misma pretende también resolver los
problemas planteados por los eleatas (escuela eleática) como: “la
divisibilidad infinita de las cosas, del espacio y el tiempo
desemboca en contradicciones y aporías insalvables.” (Iovchuk-
Oizerman-Schipanov: 1978, p. 73). Esta escuela fue fundada por
Leucipo, según los historiadores de la filosofía; sin embargo, otros
señalan que nunca existió como es el caso de Epicuro que niega su
existencia; pero en lo que sí todos están de acuerdo es que
Demócrito es el más original representante de esta escuela
filosófica por su planteamiento novedoso y su inmensa sabiduría.

Demócrito (aproximadamente 460 – 370 a. de n. e.)


Este filósofo nació en Abdera y fue un hombre de ciencia. “La fama
de Demócrito como hombre de ciencia ha dado lugar a que su
figura se estilizase en la de un sabio completamente abstraído de
la práctica de la vida. Horacio cuenta que manadas de ganado
saqueaban, paciendo, los campos de Demócrito, en tanto que la
mente del hombre de ciencia vagaba lejana. En el reparto de la
rica herencia paterna quiso tener su parte en moneda contante y
así tuvo menos, y lo gastó todo en sus viajes por Egipto y entre
caldeos. Cuando el padre vivía todavía, acostumbraba a encerrarse
en una casita campestre que servía también de establo; y en ella
cierta vez quedó encerrado sin darse cuenta de ello con un buey
que el padre había atado allí en espera de llevarlo al sacrificio. El
carácter ligeramente burlón de estas anécdotas lo dibuja como el
tipo del hombre de ciencia abstraído.” (Abbagnano, N.: 1954, pp.
38-39).
En cuanto al principio del origen de la naturaleza, Demócrito
considera que es el átomo (en griego, significa ‘no-invisible’), es
decir un principio material que genera todo cuanto existe, para
llegar a esta conclusión, este pensador parte del supuesto
fundamental que existe el vacío y los átomos, “con sus
combinaciones infinitamente diversas, forman todos los cuerpos. A
diferencia de los eleatas, Demócrito, lejos de negar el cuadro de la
diversidad cualitativa de la realidad transmitida por nuestros
sentidos, trata de explicarlo partiendo del principio por él
formulado. Para lograr tal explicación sostiene que los átomos se
diferencian entre sí por su figura, orden y posición. Estas
diferencias primordiales son la base de todas las diferencias
observables. En consecuencia, ninguna de ellas es
incausada...Demócrito niega la causalidad y, a la vez, la admite: la
niega en el sentido de incausalidad, pues nada puede acontecer sin
causa; la admite en el sentido de contrapuesto a la finalidad, pues
nada surge ni acontece en la naturaleza para realizar un propósito
determinado. En este orden de cosas, todo acaecer es casual...La
vida y la muerte de los organismos consiste en la unión y
disgregación de los átomos, la base de los impulsos vitales son
unos átomos especiales: redondos, lisos y sumamente pequeños.”

12
(Iovchuk-Oizerman-Schipanov: 1978, p. 75). Así notamos que,
desde la versión materialista de Demócrito se supera las
contradicciones insolubles (aporías) que los filósofos idealistas de
Elea platearon.

2. Filosofía de la psyche
Durante el periodo de los sofistas, se planteó el problema del hombre
político, como ya se ha mencionado, en cuanto a su formación como
hombre en asuntos de estado, jurídicos y cultura en general; sin
embargo, este tipo de hombre sólo se avocaba a los asuntos que
tenía que ver con las cosas materiales, en las cuales primaba la
utilidad práctica y del cual actuaba de una manera, muchas veces,
inexplicable (violencia, egoísmo, manipulación, etc.). ¿Cómo se
podría explicar tal actitud humana? Los filósofos de la physis, habían
indagado sobre las particularidades de la naturaleza: su principio,
composición y movimiento; pero muy poco aludieron al hombre y lo
que dijeron resultaba insatisfactorio. Por lo tanto, había que indagar
más afondo en la esencia del hombre para conocerlo realmente.
Sócrates, fue el filósofo que se ocupa de esta tarea del filosofar, la
esencia del hombre, con él nace la filosofía idealista propiamente
dicha.

A. Sócrates (470-69 al 399 a. de n. e.)


Este filósofo nació en Atenas. “Fue hijo de un escultor [Sofronisco]
y de una comadrona [Fenerete]. No fundó una escuela, como los
demás filósofos, pero enseñó en lugares públicos (en los
gimnasios, en plazas públicas], como una especie de predicador
laico, ejerciendo una enorme fascinación no sólo sobre los jóvenes,
sino también sobre hombres de todas las edades, lo cual le ganó
notables aversiones y enemistades.” (Reale-Antiseri: 1995, p. 85).
Esto conllevó a que el gobierno de la ciudad lo acusase de
impiedad y corromper a menores, por lo que fue condenado a
tomar la cicuta (veneno) con la cual le dieron muerte; “tras esas
acusaciones se ocultaban resentimientos de diversas clases y
maniobras políticas.” (Loc. cit.). Sócrates no dejó obra escrita, su
filosofía la trasmitió de forma oral.
¿Cómo plantea Sócrates el problema sobre el hombre? Algo
que los demás filósofos lo habían tratado referencialmente.
“Sócrates trata de responder al problema siguiente: ´¿Cuál es la
naturaleza y la realidad última del hombre? ¿Cuál es la esencia del
hombre?’...el hombre es su alma [psyche], pues su alma es
precisamente aquello que lo distingue de manera específica de
cualquier otra cosa. Sócrates entiende por alma nuestra razón y la
sede de nuestra actividad pensante y ética...el alma es para
Sócrates el yo consciente, es decir, la conciencia y la personalidad
intelectual y moral...Si el alma es la esencia del hombre, cuidar de
sí mismo significa cuidar no del propio cuerpo sino la propia alma,
y enseñar a los hombres el cuidado de la propia alma en la tarea
suprema del educador...¿qué es el hombre?, no se podrá responder

13
que es su cuerpo, sino que es aquello que se sirve del cuerpo, la
psyche, el alma (la inteligencia) es la que se sirve del cuerpo, de
modo que la conclusión es inevitable: Nos ordena conocer el alma
aquel que nos advierte conócete a ti mismo.” (Reale-Antiseri:
1995, pp. 87-88).
Pero para conocerse a sí mismo, es necesario querer hacerlo,
y nada mejor que querer conocerse cómo es uno. Sócrates dice:
“ningún hombre sabe nada verdaderamente, pero es sabio
únicamente quien sabe que no sabe, no quien se figura saber e
ignora así hasta su misma ignorancia. Y en realidad sólo quien
sabe que no sabe procura saber, mientras que quien se cree en
posesión de un saber ficticio no es capaz de la búsqueda, no se
preocupa de sí mismo y permanece irremediablemente alejado de
la verdad y de la virtud...El medio para promover en los demás
este reconocimiento de la propia ignorancia, que es condición de
la búsqueda, es la ironía. La ironía es la interrogación encaminada
a la mira de descubrir al hombre su ignorancia de echarlo en la
duda y en la inquietud para obligarle a la búsqueda...es el medio
para descubrir la nulidad del saber ficticio, para poner al desnudo
la ignorancia fundamental que el hombre esconde incluso a sí
mismo con los oropeles de un saber hecho de palabras y de
vacío...La ironía es la llamada al conocimiento de sí mismo, la
llamada que el interrogante hace percutir hasta lo más íntimo del
interrogado, haciéndole volver a la sinceridad consigo mismo.”
(Abbagnano, N.: 1954, pp. 49-50).

Después de la muerte trágica de Sócrates, sus discípulos,


formaron sus propias escuelas filosóficas en las cuales enseñaban la
doctrina de su maestro, la misma que le dieron su propia
interpretación, algo que incluso, desvirtuaba la doctrina original.
Estos discípulos y sus escuelas fueron: “Euclides, de la escuela de
Megara; Fedón, de la de Elida; Antístenes, de la Cínica; Aristipo, de
la Cirenaica.” (Ibíd., p. 56). Además de los ya mencionados, Platón
fue el discípulo más representativo por desarrollar la doctrina
filosófica de Sócrates de forma original y creativa, razón por la cual
obviaremos a los demás para ocuparnos de Platón.

B. Platón (428-347 a. de n. e.)


Este pensador nació en Atenas en 428 a. de n. e. “Su verdadero
nombre era Aristocles; Platón es un sobrenombre añadido, debido
según algunos a su vigor físico, o según otros a la amplitud de su
estilo o la anchura de su frente (en griego, platos significa
precisamente amplitud, anchura, extensión). Su padre descendía
del rey Codro, mientras que su madre pertenecía a la familia de
Solón...la iniciación...de Platón al frecuentar a Sócrates fue la
misma que la mayoría de los otros jóvenes, y no consistía en
transformar la filosofía en objetivo de su propia vida, sino en
prepararse mejor para la vida política, a través de la filosofía...Su
disgusto...ante los métodos de la política que se practicaba en

14
Atenas debió llegar a un punto culminante...cuando Sócrates fue
condenado a muerte...Platón se convenció de que por el momento
le convenía mantenerse la margen de la política militante...se
trasladó a Megara junto con algunos otros socráticos...hacia los
cuarenta años de edad, partió de viaje por Italia...A su regreso a
Atenas fundó la Academia (en un gimnasio situado en la parte
dedicado al héroe Academo, de donde proviene el nombre de
Academia)...permaneció dirigiendo la Academia, hasta su muerte
en el 347 a. de n. e.” (Reale-Antiseri: 1995, pp. 119-120).
De acuerdo a su concepción filosófica, que es la prolongación
de la de Sócrates, respecto al origen de la naturaleza (o mundo),
Platón le da un desarrollo particular. “La causa del mundo es una
divinidad artesana o demiurgo que lo ha producido gracias a
aquella bondad limpia de envidia que quiere difundir y multiplicar
el bien...Pero en cuanto ella ha sido engendrado, no podía ser,
igual que el modelo incorpóreo; sino que debía ser corpórea, en
consecuencia visible y tangible.” (Abbagnano, N.:1954, p. 91). A
este mundo engendrado cuya finalidad es el bien, Platón lo
llamaba ‘mundo de las cosas sensibles’, “y veía...un mundo
derivado del reino eterno e inmutable de las esencias espirituales
o ideas, a las que denominaba el ‘verdadero ser’. De acuerdo con
esta teoría idealista, las cosas sensibles son una mezcla del ser
(idea) y del no ser (materia).” (Dynnik, M. A.:1963, p. 97).
Ahora bien, las “ideas”, según Platón, “no son simples
pensamientos, sino aquello que piensa el pensamiento una vez que
se ha liberado de lo sensible, son el verdadero ser, el ser por
excelencia...las ideas platónicas son la esencia de las cosas, esto
es, aquello que hace que cada cosa sea lo que es...Lo sensible [el
no ser]. Sólo se explica apelando a la dimensión de lo
suprasensible, y lo relativo exige recurrir a los absoluto, lo móvil a
lo inmóvil, y lo corruptible a lo eterno...el mundo de las ideas está
constituido por una multiplicidad, en la medida en que allí hay
ideas de todas las cosas: ideas de valores estéticos, ideas de
valores morales, ideas de las diversas realidades corpóreas, ideas
de los distintos entes geométricos y matemáticos, etc.” (Reale-
Antiseri: 1995, pp.128-129).
El sistema platónico del mundo de las ideas, constituye una
jerarquía piramidal. “El mundo de los ‘géneros’ o ‘ideas’ forma un
sistema parecido a una pirámide; en la cima de esta pirámide se
encuentra la ‘idea’ del Bien, la cual condiciona la cognoscibilidad,
la existencia de objetos y de ella reciben éstos su esencia...juzga el
Bien no sólo la causa suprema del ser, sino también su finalidad.
Los ‘géneros’ son eternos, no surgen ni perecen, son inmutables,
idénticos, no dependen de las circunstancias de espacio y tiempo.
Por el contrario, el mundo de las cosas sensibles es un mundo en
eterno surgimiento y destrucción, movimiento y cambio; todas las
cosas sensibles y todas sus propiedades son relativas, transitorias,
fluidas y limitadas por las circunstancias de espacio y tiempo.”
(Iovchuk-Oizerman-Schipanov: 1978, p. 81).

15
C. Aristóteles (384-322 a. de n. e.)
Este filósofo griego nació en Estagira, 384 a. de n. e. “Su padre,
llamado Nicómaco, era un excelente médico que estaba al servicio
del rey de Amintas de Macedonia (padre de Filipo de
Macedonia)...a los dieciocho años [otros autores afirman que a los
17] ingresó...en la Academia platónica...Al morir Platón...abandonó
Atenas y se instaló en Asia Menor...vivió primero en Aso...Se
trasladó luego a Mitilene en la isla de Lesbos...Filipo el Macedonio
lo llama a su corte y le confía la educación de su hijo Alejandro,
personaje que estaba destinado a revolucionar la historia griega y
que en aquel momento tenía trece años...Aristóteles permaneció
en la corte macedonia hasta que Alejandro subió al trono...regresó
a Atenas y alquiló algunos edificios cercanos a un pequeño templo
consagrado a Apolo Liceo, de donde proviene el nombre de ‘Liceo’
atribuido a la escuela. Como Aristóteles impartía sus enseñanzas
mientras paseaba por los senderos del jardín vecino a los edificios,
a su escuela también se le llamó ‘Peripato’ (del griego peripatos=
paseo) y sus seguidores fueron denominados
‘peripatéticos’...después de la muerte de Alejandro, hubo en
Atenas una fuerte reacción antimacedónica, que también afectó a
Aristóteles, culpable de haber sido maestro del gran
monarca...Para huir de sus enemigos, se retiró a Calcis, donde
poseía bienes inmuebles heredados de su madre, dejando a
Teofrasto la dirección del Peripato [o Liceo]. Falleció en el 322 [a.
de n. e.], después de unos pocos meses de exilio.” (Reale-Antiseri:
1995, pp. 159-160).
En cuanto a su concepción filosófica sobre la naturaleza,
Aristóteles, considera que es “el conjunto de cosas que poseen un
sustrato material y que se hallan en eterno movimiento y cambio.
El mundo material ha existido siempre y existirá eternamente;
para explicarlo no hay que recurrir al imaginario reino platónico
de las ideas...Aristóteles elabora la teoría de que la esencia (la
substancia) se encuentra en las cosas mismas...formula también
una teoría de las cuatro causas: a) la causa material o materia; b)
la causa formal o forma; c) la causa eficiente o agente; d) la causa
final o fin.” (Dynnik, M. A.: 1963, p. 104).
Para entender cómo se explican estas causas, un ejemplo
simple ayudará a comprender cómo se explica el sentido de la
naturaleza entorno a las mismas. “Si consideramos a un hombre
determinado desde un punto de vista estático, ese hombre se
reduce a su materia (carne, huesos) y a su forma (alma). En
cambio, si lo consideramos desde una perspectiva dinámica y
preguntamos ‘cómo ha nacido’, ‘quién lo ha engendrado’ o ‘por
qué se desarrolla y crece’, entonces se hacen precisas otras causas
o razones: la causa eficiente o motora [o agente] –el padre lo ha
engendrado– y la causa final, la finalidad o el objeto al que se
encamina el devenir del hombre.” (Reale-Antiseri: 1995, p. 165).

16
En otro ejemplo, que es muy común para hacer ver que la
“idea” es primero y la experiencia material después, “Aristóteles
explica su teoría de las cuatro causas con ayuda del siguiente
símil: el arquitecto que construya una casa y su propio arte son la
causa eficiente; el plan es la forma [o causa formal]; el material de
la obra es la materia [o causa material], y el edificio ya terminado,
la causa final o fin...El arquitecto que levanta una casa debe tener
previamente un plan de construcción; según Aristóteles, el
desarrollo de la naturaleza discurre del mismo modo; la forma
precede a la realización de los fenómenos naturales. Al extender
esta concepción a la naturaleza entera, Aristóteles se ve conducido
en fin de cuentas al idealismo, o sea al reconocimiento de que
existe una ‘forma de las formas’ o espíritu universal, a la adopción
de la concepción teleológica del mundo, a la aceptación de una
finalidad originaria en todos lo fenómenos naturales...La
inteligencia universal o ‘primer motor’ es la forma desligada
totalmente de la materia y, al mismo tiempo, es la causa final a que
tienden todos los fenómenos naturales; por último, es su causa
eficiente. Aunque el ‘primer motor’ esté inmóvil es él quien mueve
el mundo entero.” (Dynnik, M. A.: 1963, p. 106).
La teoría de las causas que se han expuesto, explica el
procedimiento general de la naturaleza. Ahora bien, Aristóteles
empleó dos categorías: “potencia” y “acto”, para explicar más en
detalle el procedimiento específico de las cosas naturales. Así
tenemos que la “materia es potencia, potencialidad, en el sentido
de que es una capacidad de asumir o de decir la forma...La madera
es potencia de los diversos objetos que se pueden fabricar con
madera, porque es una capacidad concreta de asumir las formas
de esos diferentes objetos. La forma, en cambio se configura como
acto o actualización de esa capacidad. El compuesto de materia y
forma, si se considera en cuanto tal, será predominantemente
acto; si se considera en su forma, será sin duda acto o entelequia;
si se considera en su materialidad, en cambio, será mezcla de
potencia y acto...Por el contrario, los seres inmateriales –las
formas puras– son puro acto y están exentos de
potencialidad...Dios es pura entelequia.” (Reale-Antiseri: 1995, p.
169).
Como en última instancia Aristóteles nos habla de Dios, a
quien identifica como el “primer motor inmóvil”, que genera el
movimiento de todo lo existente, ¿qué es Dios para Aristóteles?
Según el estagirita, “Dios...es eterno, inmóvil, acto puro, está
exento de potencialidad y de materia, es vida espiritual y
pensamiento de pensamiento (...) la Inteligencia divina...piensa lo
que es más divino y más digno de honor, y el objeto de su pensar
es aquello que no cambia...Él no creó el mundo, sino que es más
bien el mundo el que, en cierto sentido, se ha producido en
tendencia hacia Dios, atraído por la perfección...Él es objeto de
amor, pero no ama (o como máximo, sólo se ama a sí
mismo)...Cada hombre, como cada cosa, tiende hacia Dios de un

17
modo peculiar, pero Dios, como no puede conocer a ninguno de los
hombres en particular, tampoco los puede amar. En otras palabras:
Dios sólo es amado, pero no es amante; es objeto pero no sujeto de
amor. Para Aristóteles al igual que para Platón, es impensable que
Dios (lo absoluto) ame algo (algo distinto de sí mismo), puesto que
el amor es siempre una tendencia a poseer algo de lo cual se
carece y Dios no carece de nada...Dios no puede amar porque es
inteligencia pura y –según Aristóteles– la inteligencia pura es
impasible y, en cuanto tal, no ama.” (Ibíd., pp. 172-173).
El Dios aristotélico, como se puede observar, tiene una
connotación racional y objetiva (en el sentido de ser independiente
a las cosas materiales y sentimentales que no son de su naturaleza
propia), algo muy diferente del Dios cristiano de significado más
emocional y subjetivo (fe del creyente) que tendremos la
oportunidad de estudiarlo más adelante con Aurelio Agustín y
Tomás de Aquino.

Capítulo II
La creación del mundo

Hasta el periodo anterior, que corresponde a la filosofía griega y


greco-romana, las condiciones materiales de existencia eran las del
esclavismo. Este sistema económico y social que tuvo una duración
aproximada de diez siglos, no podía ser eterna; las mismas
contradicciones internas del sistema imperante devinieron en
decadencia. “Las sublevaciones de los esclavos y otras encarnizadas
batallas de clase, que tuvieron lugar durante el periodo de crisis del
régimen esclavista, unidas a las invasiones de los bárbaros,
condujeron en el siglo V de nuestra era al hundimiento del Imperio
Romano Occidental. Fue este un acontecimiento de significación
universal, que marcaba para el Occidente Europeo al fin de la
antigua sociedad esclavista, a la vez que señalaba que, sobre sus
ruinas, nacía el régimen feudal, medieval...El paso del régimen
esclavista al feudalismo fue acompañado en Europa Occidental de
una decadencia temporal de la economía y la cultura. En estos países
se estableció una economía natural, decayó la artesanía, se redujo el
comercio, languidecieron las grandes y animadas ciudades y se
desplazaron al campo los centros vitales...Durante largos siglos, el

18
catolicismo fue la ideología dominante en la Edad Media
Occidental...La Iglesia de la Europa Occidental poseía hasta una
tercera parte de todas las tierras de labor. Al desperdigamiento
caótico de los dominios feudales, la iglesia oponía su organización
rígidamente centralizada, con el Papa  a la cabeza. La Iglesia
monopolizaba asimismo la cultura...La filosofía se hallaba al servicio
de la religión y de la Iglesia...La lucha de los campesinos y los
artesanos contra los señores feudales seglares y eclesiásticos y los
conflictos dentro de la propia clase dominante adoptaban
forzosamente un matiz religioso.” (Dynnik, M. A.: 1963, pp. 242-243).
En este nuevo periodo histórico el “régimen feudal no se
estableció en los distintos países simultáneamente, sino en diversos
periodos históricos. Así, por ejemplo, en China, según muchos
historiadores, esto aconteció aproximadamente en los siglos III y II a.
de n. e.; en la India, en los primeros siglos de la era actual; en
Transcaucasia y Asia Central, en los siglos IV-VI; en los países de
Europa Occidental, en los siglos V-VI, y, finalmente, en Rusia, en el
siglo IX de nuestra era2. Sin embargo, en todos los países,
independientemente de las formas de la sociedad y de la época de su
aparición, la base de las relaciones feudales de producción era la
propiedad del señor feudal sobre la tierra y sobre otros medios de
producción y su propiedad incompleta sobre el productor, el
campesino dependiente o siervo de la gleba.” (Ibíd., p. 148). En este
contexto económico y social, como condición material de existencia
que nace y se desarrolla el pensamiento sobre la creación del mundo,
que va a dominar a toda la cultura occidental.
Como parte de este periodo histórico, en el desarrollo de la
filosofía religiosa, hemos considerado dos fases de su desarrollo, la
primera denominada por los historiadores de la filosofía como
patrística y la segunda que denominamos con un término general,
filosofía teológica. Veamos en qué consiste el pensamiento sobre la
creación del mundo.

1. Filosofía teológica católica


La sistematización de la doctrina religiosa sobre el dogma cristiano,
en base a la Biblia, toma como guía la filosofía de la antigua Grecia
fundamentalmente, a la cual se le complementa los desarrollos
filosóficos que hicieron los filósofos greco-romanos que más se
adecuaban al dogma cristiano. Esta sistematización corresponde a
dos teólogos y filósofos de la Iglesia católica, hombres de talento
especulativo prominente. Estos son: Aurelio Agustín, que la Iglesia lo

El vocablo “Papa” deviene de la voz griega papas que significa padre. A partir de
la época feudal se le designa con tal denominación, Papa, al representante máximo
de la iglesia católica en la ciudad del Vaticano.
2
En la realidad peruana, el feudalismo, como sistema económico y social, lo
impusieron los españoles en el siglo XVI, con las particularidades de la realidad
española, pero con las características generales de esta formación económica que
se dio en Europa.
19
canoniza santo, llamándolo entre los suyos, San Agustín; y, Tomás de
Aquino, a quien también lo canoniza llamándolo desde entonces,
Santo Tomas de Aquino. Estos dos pensadores, a quienes
corresponde el mérito de haber fundamentado las bases filosóficas y
teológicas de la doctrina eclesiástica, en base a la cual todavía se
funda su organización cristiana, existen una distancia en el tiempo
entre uno y otro. Aurelio Agustín es, en sí, el representante máximo
de la patrística, que por su talla intelectual y el aporte sustancial a la
sistematización de la doctrina eclesiástica, lo estudiamos a parte de
los padres de la Iglesia. En el caso de Tomás de Aquino, que destaca
como intelectual, data de cinco siglos después, en pleno auge de la
sociedad feudal, en la cual ambos autores vivieron, aunque en
tiempos diferentes. Entre ambos autores, en el proceso de desarrollo
de la doctrina teológica de la iglesia, media una serie de
desencuentros teóricos que produce una polémica en torno al dogma
cristiano, esta polémica doctrinal se denomina con el nombre de
“problema de los universales”. Así es que el orden de esta sección
empieza primero con Aurelio Agustín, la filosofía escolástica y Tomás
de Aquino, veamos cada uno de ellos.

A. Aurelio Agustín (354-340 de n. e.)


Este teólogo y filósofo cristiano, el más representativo de la Iglesia
católica, del periodo de la patrística, “nació en Tagaste, provincia
romana de Numidia, África romana. Su padre, Patricio, era pagano,
su madre, Mónica, cristiana, la cual ejerció sobre el hijo una
profunda influencia. Pasó su niñez y adolescencia entre Tagaste y
Cartago; de temperamento ardiente, opuesto a toda clase de frenos,
llevó en este periodo una vida desordenada y disoluta...Cultivaba, no
obstante, los estudios clásicos, especialmente latinos y se ocupaba
con pasión en la gramática...Hacia los 19 años, la lectura del
Hortencio de Cicerón, lo condujo a la filosofía...y por vez primera fue
encaminado a la investigación filosófica. Se adhirió entonces a la
secta de los maniqueos. Desde los 19 años comenzó a enseñar
retórica en Cartago y conservó su ocupación en esta ciudad hasta los
29 años...se dirigió a Roma con la intensión de continuar allí su
enseñanza de retórica...después de un año se dirigió a Milán para
enseñar oficialmente retórica...El 25 de abril del 387 recibía el
bautismo...Entonces se convence con certeza de que su misión era la
de difundir en su patria la sabiduría cristiana...volvió a Tagaste,
donde en el año 391 fue ordenado sacerdote; en el 395 fue
consagrado obispo de Hipona...el 28 de agosto del 430, Agustín
moría.” (Abbagnano, N.: Ob. Cit., pp. 233-234).
Sobre el origen del mundo, Agustín, sostiene: “En cuanto es
Ser, Dios es el fundamento de todo lo que es; es, pues, el creador de
todo...Dios ha creado todas las cosas por medio de la palabra; pero la
palabra de que habla el Génesis no es la palabra sensible, sino el
Logos o Hijo de Dios, que es coeterno con él. El Logos o Hijo tiene en
sí las ideas, esto es, las formas o las razones inmutables de las cosas,
que son eternas como eterno es él mismo; y en conformidad con tales

20
formas o razones han sido formadas todas las cosas que nacen y
mueren...Las ideas divinas son comparadas por Agustín a las
rationes seminales, de que hablaban los estoicos. El orden del
Mundo, que depende de la división de las cosas en géneros y
especies, está garantizado precisamente por las razones seminales,
que, implícitas en la mente divina, determinan, en el acto de la
creación, la división y ordenación de las cosas individuales...El
problema se presenta también a Agustín: ¿Qué cosa hacía Dios antes
de crear el cielo y la tierra?...Antes de la creación, no había tiempo;
no había por consiguiente, un ‘antes’ y no tiene sentido preguntarse
qué cosa hacía ‘entonces’ Dios. La eternidad está por encima de todo
tiempo; en Dios nada es pasado y nada es futuro, porque su ser es
inmutable y la inmutabilidad es un eterno presente, en el que nada
pasa. Pero, ¿qué cosa es el tiempo? Ciertamente la realidad del
tiempo no es nada permanente...El futuro todavía no existe, pero hay
en el alma la espera de las cosas futuras; el pasado ya no existe, pero
hay en el alama la memoria de las cosas pasadas. El presente carece
de duración y en un instante se convierte en pasado, pero dura en el
alma la atención por las cosas presentes de la vida interior del
hombre a través de la atención, la memoria y la expectación, en la
contrariedad interior de la conciencia, que conserva dentro de sí el
pasado y tiende hacia el futuro. Partiendo en busca de la realidad
objetiva del tiempo Agustín llega, en cambio, a aclarar su realidad
subjetiva. Una vez más el replegarse de la conciencia sobre sí mismo
aparece como el método que resuelve un problema fundamental.”
(Ibíd., pp. 241-242).
Agustín muestra así un subjetivismo dogmático de fe
cristiana. Esto conduce a la doctrina de la predestinación. “La
predestinación es la fuente de dos reinos opuestos: el divino y el
terrenal; este último es en rigor un campamento de facinerosos, se
sustenta en la guerra, en la conquista y la violencia. La expresión
suma del reino celestial es la Iglesia. Pero la Iglesia sólo
parcialmente coincide con el reino celestial...La Iglesia terrenal no es
más que preparación de la celestial.” (Iovchuk-Oizerman-Schipanov:
1978, p. 135).

B. Filosofía escolástica.
Desde el siglo V de n. e. en que acaece el fallecimiento de Aurelio
hasta el siglo IX, en el lapso de ese tiempo, los diferentes teólogos de
la iglesia polemizaron y escribieron muchas obras sobre la “verdad
revelada” de Dios, según la Biblia y los textos de los filósofos
griegos, especialmente Platón, Aristóteles, Plotino y Agustín. Sin
embargo, es a partir del siglo IX, en que se da mayor importancia a
los textos de Aristóteles, en contraposición con los de Platón, con el
propósito de encontrar la mejor forma de explicar a Dios. Este
periodo se conoce como escolástica (proviene del vocablo latín
scholasticus, que significa escuela) porque los diferentes teólogos
que proponían sus propias interpretaciones filosóficas de la Biblia, ya
sea siguiendo a Platón, Aristóteles, Plotino incluso Agustín,

21
enseñaban en las universidades europeas, que por este tiempo
fueron creadas.
El periodo del pensamiento escolástico es dividido en tres: 1)
escolástica temprana (del siglo IX al XII); 2) alta escolástica (siglo
XIII); y, 3) escolástica decadente o baja escolástica (siglos XIV y XV).
En cada periodo escolástico resaltan grandes figuras como: Juan
Escoto Erígena, Rocelino de Compiegne, Anselmo (1033-1109),
Pedro Abelardo (1079-1142), entre otros, de los cuales también
destaca Tomás de Aquino, que lo estudiaremos en el acápite
siguiente.
La filosofía escolástica surge a raíz de un problema
fundamental: la relación entre razón y fe. “Los escolásticos partían
de la tesis que otorga a la fe primacía sobre la razón. No obstante, el
examen de ciertos dogmas religiosos dio lugar a que se debatieran
también cuestiones filosóficas. La más importante de ellas
concerniente a la relación entre lo universal y lo particular.”
(Iovchuk-Oizerman-Schipanov. Ob. Cit., p. 135). Este problema
teórico-doctrinal conllevó no sólo a sendas polémicas entre los
diferentes teólogos antes mencionados, sino también implicó
persecuciones y encarcelamientos por orden de la iglesia. Eran
tiempos de fundamentalismo eclesiástico en el que primaba la tiranía
del poder papal.
A este problema teórico-doctrinal se le conoce comúnmente
como Problema de los universales. “El problema se refiere, pues, a
los géneros o especies, esto es, a todos los conceptos, a todo el
conocimiento racional: por esto a toda lógica. Se trata de ver si los
conceptos son realidades o no y qué clase de realidad, si corpórea o
incorpórea; y dónde hallen tal realidad, si en las cosas individuales o
fuera de ellas. El problema concierne, pues, al valor objetivo de los
conceptos, a su verdad.” (Abbagnano, N. Ob. Cit., p. 296). Los
diferentes teólogos que ya hemos hecho referencia se pusieron en
contraposición unos contra otros según la solución que dieron a tal
problema de la filosofía escolástica. No desarrollaremos las
propuestas de cada teólogo porque, en esencia, apuntaron a dar
solución en dos grupos de fundamentales, los “realistas” y los
nominalistas. El punto intermedio entre ambas concepciones lo fijó la
concepción denominada ‘realismo moderado’.

a) Concepción realista
La solución que los “realistas” dieron al problema de los universales
es como sigue: “afirmaban la existencia de los universales como
entidades ideales o arquetipos, preexistentes a las cosas singulares.
Primero existe el ‘hombre en general’, decían como una ‘idea’ sui
géneris de hombre y después, como producto de ellas, existen los
hombres singulares. La fuente de esta concepción de los realistas era
la filosofía platónica.” (Dynnik, M. A.: 1963, p. 248).
Su fundamento doctrinal teológico, por tanto, residía en Dios.
“El estudio del lenguaje, pues, era el estudio de la
realidad...constituía un estudio de la manifestación misma de Dios,

22
de aquel Dios sobre cuyas ideas universales y eternas se modelaban
las cosas...Si los universales son reales en sí mismos y también están
presentes de manera esencial en cada uno de los individuos,
entonces éstos no difieren entre sí en esencia para nada, sino sólo
por la variedad de accidentes que posean.” (Reale-Antiseri: 1995, pp.
452-453).
En resumen, los universales (o entidades ideales, especies,
géneros, conceptos) existen como realidades externas a las cosas
concretas y de la vida en general. Son representantes de esta
tendencia teórico-doctrinal: Juan Escoto Erígena, Anselmo de
Canterbury y Guillermo de Champeaux.

b) Concepción nominalista
La solución de los nominalistas al problema de los universales fue
totalmente opuesta a la de los “realistas”. Según los nominalistas,
“insistían en la realidad exclusiva de las cosas singulares y reducían
los universales a los puros nombres (en latín nomina) con que los
hombres designaban a las cosas individuales. De acuerdo con ellos,
no existen el hombre o la cosa ‘en general’ [como ‘concepto’ o
‘especie’ antes de las cosas singulares concretas]; éstos no son más
que nombres con que se designa, respectivamente, un conjunto de
nombres o cosas individuales [o sea objetos concretos singulares que
existen en la realidad].” (Dynnik, M. A. Ob. cit., p. 248).
De esto se desprende que “el nominalismo es una teoría que
exalta lo individual en perjuicio de lo universal e imposibilita la
separación del ámbito meramente analítico y descriptivo, de una
realidad empírica.” (Reale-Antiseri. Ob. cit., p. 454). El representante
máximo de esta concepción fue Rocelino de Compiegne.
El problema de los universales, en esencia, “se reducía a esto:
¿las cosas que existen objetivamente y son percibidas por los
sentidos preceden a las ideas generales? (nominalismo). O, por el
contrario, ¿las ideas preexisten a las cosas? (realismo). En otros
términos: ¿nuestro conocimiento se mueve de la sensación al
concepto, o del concepto a las cosas?” (Dynnik. Loc. cit.). La
solución, como ya hemos visto, en dos concepciones opuestas, trajo
consigo serias dificultades, la central de ellas radica en que “el
realismo, al chocar contra la individualidad de lo real, testimoniada
por la experiencia sensible, el nominalismo chocando contra la
dificultad de entender el valor y justificar el uso mismo de conceptos
reducidos a puros nombres.” (Abbagnano, N. Ob. cit., p. 297).
No solucionaban el problema de fondo por mantenerse
cerrados en el dogma cristiano, pues, si los “realistas” creían que los
universales, especies, géneros o conceptos constituían entes que se
identificaban con Dios en el mundo ininteligible; los nominalistas
creían que Dios, en tanto “acto puro”, no podía ser identificado con
‘especies’, ‘géneros’, ‘conceptos’ que corresponden con las cosas
individuales que son concretas, reales; eso trasgredía la “verdad
revelada”. Sin embargo, para dar una solución intermedia, surge el
“realismo moderado”.

23
c) Realismo moderado
Según esta concepción teórico-doctrinal que intenta zanjar la
polémica entre “realismo” y nominalismo, considera que “sólo
pueden existir las cosas singulares (las ‘substancias’). No obstante,
las cosas pueden parecerse y en esa semejanza se basa la posibilidad
de los universales. Cuando afirmamos, algo acerca de muchas cosas,
nuestra afirmación concierne no a las cosas, sino a la palabra. En
esto reside la verdad del nominalismo...Junto a esto hay que admitir
la realidad de los conceptos o ideas generales en la mente de Dios y
que son los modelos por los cuales Él crea las cosas.” (Iovchuk-
Oizerman-Schipanov. Ob. cit., p. 137).
La iglesia católica romana, finalmente se impuso con su
autoridad jerárquica estableciendo, según la postura papal
(conservadora o moderada) de los diferentes papas que ocupaban el
Vaticano, una concepción teológica según convenía a los intereses de
la institución eclesiástica como máxima expresión del poder y
doctrina del medioevo.

C. Tomás de Aquino
Después del éxito doctrinal que significó para la iglesia católica la
doctrina de Aurelio Agustín, hubieron varios teólogos que recrearon
el pensamiento agustiniano con filosofías clásicas como Platón e
incluso Plotino, entro otros. Tuvieron que pasar varios siglos,
después de la muerte de Agustín, para que surgiera otro teólogo de
talento para que continuara aportando al cuerpo doctrinal de la
iglesia. A ello se sumó cambios de tipo social y cultural, que
conllevaron a una mejor perspectiva del dogma teológico.
Así tenemos que el “siglo XIII representante al periodo áureo
de la teología y la filosofía. Esto se produce como consecuencia de
numerosos factores: la creación de las universales, la fundación de
las órdenes mendicantes (franciscanos y dominicos), el contacto de
los medios culturales occidentales se convierten en centros de
intensa enseñanza e investigación; las órdenes mendicantes brindan
una gran cantidad de maestros muy cualificados; la nueva
bibliografía se centra sobre todo alrededor de los escritos de la
Metafísica y de la Física de Aristóteles que, conocidos gracias a los
árabes, ahora son redescubiertos en su redacción originaria...los
franciscanos y los dominicanos eligieron como centro de su actividad
las ciudades, que se habían transformado en lugares con intensa vida
económica, cultural y religiosa, y que con frecuencia habían sido
condenadas por los ascetas, que invitaban con acentos apocalípticos
al menosprecio del mundo y a la austeridad de vida...Si bien la
primera universidad que se fundó fue la de Bolonia –más interesada
en el derecho que en la teología e independiente de la autoridad
eclesiástica– París fue el primero y el más importante de los centros

24
universitarios de filosofía y teología.” (Reale-Antiseri. Ob. cit., pp.
461-462).
El teólogo que destacó en el siglo XIII de n. e. fue Tomás de
Aquino, quien influenciado por los estudios aristotélicos de la época,
reelaboró la filosofía de Aristóteles adaptándola al dogma de la
iglesia sustentado en la Biblia. Veamos en qué consiste el principio
de la naturaleza para este teólogo y filósofo, pero antes enterémonos
sobre su biografía brevemente.
Tomás de Aquino nació en Rocasecca (Lacio meridional),
Italia; perteneció a la familia de los condes de Aquino, en 1221
(según otros autores, 1225-24). “Recibió su primera educación en la
abadía de Montecassino...prosiguió sus estudios en Nápoles, en la
universidad que había sido recientemente fundada por Federico II.
Allí entró en contacto con la orden dominicana, muchos de cuyos
miembros se habían dedicado al estudio y a la enseñanza
universitaria. Decidió ingresar a la orden, atraído por esta nueva
forma de vida religiosa, abierta a las nuevas realidades sociales, que
tomaba parte en el debate cultural y que se hallaba exenta de
intereses mundanos...Entre 1248 y 1252 fue discípulo de Alberto
Magno (distinguido teólogo y profesor de la universidad de Colonia,
Alemania), donde demostró su talento especulativo muy
rápidamente...era llamado el ‘buey mudo’ por su talante reservado y
silencioso...enseñó en París desde 1252 hasta 1254...se le otorgó
junto a San Vuenabentura el título de magister en teología y obtuvo
la cátedra en París, donde enseñó...hasta 1259...Tomás peregrinó
(como era costumbre en los maestros de la orden dominicana) por
las principales universidades europeas: Colonia, Bolonia, Roma,
Nápoles...Su salud iba decayendo...Fue sorprendido por la
muerte...el 7 de marzo de 1274, en el monasterio cisterciense de
Fossanova, de viaje hacia Lyon, ciudad a la que se dirigía por
mandato del papa Gregorio X, para participar en el Concilio que allí
se celebraba.” (Reale-Antiseri. Ob. cit., pp. 479-481).
La concepción teológica-filosófica de Tomás de Aquino,
respecto del origen de la naturaleza (o el mundo) radica en que,
“Dios ha creado la naturaleza ‘de la nada’ y ésta se halla sujeta
constantemente a los mandatos divinos. La materia es pura potencia
indeterminada y pasiva, a la que sólo la forma ideal de un ser actual
conforme a los grados de un orden jerárquico, que empieza en la
región de los seres inanimados, se eleva a través del hombre hasta
los ángeles y los santos y remata, finalmente, en el mismo Dios. Cada
grado inferior tiene un propio fin en otro superior y aspira a él, y
todo el sistema aspira a Dios... El hombre, creado por Dios ‘a su
imagen y semejanza’, se halla en el centro del cosmos, en la tierra
inmóvil, y todo cuanto existe en la naturaleza se adapta a él, de un
modo positivo o negativo. El Sol le da luz y calor; la lluvia existe para
humedecer sus campos y los gatos fueron creados para exterminar a
los ratones. En cuanto a los temblores de tierra y huracanes
devastadores, Dios los envía como castigo a los hombres por sus
pecados para infundirles temor.” (Dynnik, M. A. Ob. cit., pp. 251-

25
252). A esta concepción teológico-filosófica también se le llama
ontología teológica.
En base a este orden jerárquico de la naturaleza expuesto por
Tomás, se ve en la necesidad de demostrar la existencia de Dios,
para ello, según él, se “debe partir de lo que es primero para
nosotros, es decir, de los efectos sensibles, y ha de ser a
posteriori...llegar de los efectos sensibles a la existencia de Dios.”
(Abbagnano, N. Ob. cit., p. 408). Para ello expone cinco vías por las
cuales se demuestra que el Dios bíblico existe, éstas son como
siguen3:
La primera vía es la prueba cosmológica, deducido de la
Física y de la Metafísica de Aristóteles. Parte del principio de que
‘todo lo que se mueve es movido por otro’. Ahora bien, si aquello que
lo mueve, se mueve a su vez, es preciso que también él esté movido
por otro, y así sucesivamente. Pero es imposible seguir así hasta el
infinito, porque entonces no habría un primer motor ni los otros
moverán, como, por ejemplo, el bastón no se mueve si no es movido
por la mano. Por consiguiente, es necesario llegar a un primer motor
que no sea movido por nada; y ese motor es para todos, Dios.
La segunda vía es la prueba causal. En la serie de causas
eficientes no podemos remontar hasta el infinito, porque entonces no
habría una causa primera y, por consiguiente, tampoco una causa
última ni causas intermedias por lo tanto, debe haber una causa
eficiente primera, que es Dios.
La tercera vía se deduce de la relación entre posible y
necesario. Las cosas posibles sólo existen en virtud de las cosas
necesarias: éstas tienen la causa de su necesidad o en sí o en otro. Si
tienen la causa en otro, remiten a este otro, y como no se puede
suponer una cadena de causas hasta el infinito, es preciso llegar a
algo que sea necesario por sí y sea causa de la necesidad de lo que
es necesario por otro: es Dios.
La cuarta vía es la de los grados. En las cosas hay más o
menos verdad, más o menos bien y más o menos de todas las demás
perfecciones, por consiguiente, también debe haber un grado
máximo de dichas perfecciones, que será causa de los grados
menores, como el fuego, que es el máximo de calor, es la causa de
todas las cosas calientes. Luego, la causa del ser y de la bondad y de
toda la perfección es Dios.
La quinta vía se deduce del gobierno de las cosas. Las cosas
naturales, privadas de inteligencia, están, sin embargo, dirigidas a
un fin: esto no sería posible si no estuvieran gobernadas por un Ser
dotado de inteligencia, como la flecha no puede dirigirse al blanco si
no es por obra del arquero. Luego, hay un Ser inteligente que dirige
todas las cosas naturales a un fin: este Ser es Dios.
Estas cinco vías que Tomás de Aquino elabora para demostrar
la existencia de Dios, se vale, como hemos visto, de la filosofía
aristotélica en dos libros de Aristóteles, la Física y la Metafísica, por
3
Las cinco vías de Tomás de Aquino que a continuación se exponen son extraídas
de la Historia de la filosofía de Nicolás Abbagnano: 1954, pp. 408-409.
26
tanto, utilizando la lógica de pensamiento de Aristóteles el aquinate
las reconvierte (o altera) para demostrar la creencia en Dios; pero en
sí, en los hechos empíricos, se hace imposible tal existencia, motivo
por el cual, lo más cercano al sentimiento de fe del creyente es la
lógica de la filosofía idealista, sea platónica o aristotélica. En este
caso Tomás se valió de ésta última; de aquí en adelante, la iglesia
católica se basa en esta doctrina tomista de las cinco vías para
afirmar que Dios existe y la Biblia es la “verdad revelada”.

Capítulo III
Racionalismo del mundo

El paso de la sociedad esclavista, en la cual se desarrolló la filosofía


griega y greco-romana (que ya hemos estudiado) a la sociedad
feudal, en la cual se desarrolló el pensamiento escolástico de la
creación del mundo –estudiado en el capítulo anterior– demostró que
las organizaciones económico-sociales como el esclavismo el
feudalismo no eran ni podían ser eternas en el tiempo. La evolución
histórica de la sociedad humana, sigue su marcha inescrutablemente
al margen de cualquier tipo de ideología dominante que intente
imponer eternamente su régimen económico y político como el mejor
de los sistemas sobre los dominados del mismo a los cuales subyuga.
A partir de los cambios operados dentro del seno de la sociedad
feudal, surge una nueva formación económica-social, el capitalismo.
Las primeras formas capitalistas se empiezan a manifestar en
los siglos XVI y XV en algunas ciudades del Mediterráneo, ubicadas
en Italia, tales como: Venecia, Florencia, Génova y otras. La

27
característica económica del capitalismo inicial se expresa en la
manufactura, el comercio, la banca y las innovaciones técnicas que
se desarrollan preferentemente en las urbes (ciudades). “El comercio
(cuyas rutas principales pasaban entonces por el Mediterráneo), la
usura, así como la explotación de los obreros y los pequeños
artesanos dieron vida en muchas ciudades italianas a sectores
considerables de banqueros, mercaderes e industriales, que en
algunas de ellas (Venecia, Florencia, Génova y otras) incluso se
adueñaron del poder político.” (Iovchuk-Oizerman-Schipanov: 1978,
p. 168).
La particularidad de esta época es un suceso histórico
importante que marcó época, la primera revolución científica y
tecnológica, lo que permitió las innovaciones técnicas, “aparecieron
motores de agua y viento bastante perfeccionados, tornos de hilar,
telares, de pedal, se perfeccionó la construcción de barcos y la
construcción en general y surgieron los altos hornos. A partir del
siglo XVI se extendió la producción de armas de fuego y en la década
del 40 del siglo XV tuvo lugar la invención de la imprenta. En 1492,
Colón llegó a las costas de América; seis años después, los
portugueses contornearon África y descubrieron la ruta marítima de
la India. A comienzos del siglo XVI se realizó el primer viaje
alrededor del mundo...gracias al empleo de la brújula, a los
perfeccionamientos alcanzados en la construcción de barcos y en la
navegación, así como al desarrollo de la geografía y la astronomía.”
(Dynnik, M. A.: 1963, p. 260). Estos cambios operados en la
producción material de la nueva economía capitalista emergente
dentro de la sociedad feudal, iban acompañados de conflictos
sociales, políticos y culturales contra el sistema feudal hasta
entonces imperante.
En este contexto histórico y social de surgimiento práctico del
capitalismo empieza también a surgir una forma diferente de pensar,
más acorde con la nueva economía que empieza a originarse. Para
esto es necesario comprender otro aspecto fundamental en el
desarrollo del capitalismo, todavía sujeto en esta época, al sistema
feudal de dominación, esta es las ciencias naturales, componente
imprescindible de las innovaciones técnicas. Esto implica el
desarrollo de la astronomía, la mecánica, la química, la biología, la
física, la matemática entre otras.
Los cambios revolucionarios en la producción económica y la
ciencia ligada a ella, tenía que tener su correlato en la filosofía. “Al
desarrollarse las ciencias naturales, cambió también, en gran
medida, el objeto de la filosofía, el círculo de los problemas que
estudiaba. A la filosofía se le planteó la tarea de forjar un nuevo
método de conocimiento, basado en la experiencia, en la
investigación empírica de la naturaleza que, al mismo tiempo,
tomara e cuenta los progresos de las matemáticas. Surgió la
necesidad de someter a crítica la escolástica y la teología
medievales, hostiles a la ciencia, que frenaban el desarrollo de la
vida social.” (Dynnik, M. A. Ob. cit., p. 262). En el contexto de esta

28
ola de transformaciones surge lo que se denomina el Renacimiento y
el Humanismo como expresión de una nueva forma de pensar
opuesta al pensamiento escolástico de la Iglesia.

1. Renacimiento y Humanismo
El pensamiento medieval, que en esencia se reduce a la “creación del
mundo” por el Dios bíblico, lleva también consigo el gran poder de la
iglesia romana sobre Europa para vigilar que nadie se “desvíe” de lo
que manda la ley de Dios; esta institución eclesiástica se encargaría
de hacer cumplirla procesando y castigando a quienes osen
contradecir el misterio de Dios. Este dogmatismo fundamentalista de
la religión cristiana encabezado por la iglesia católica, conduce a
gobernar la ideología de los europeos bajo una férula rígida y
jerarquizada. Es decir, no podía haber libertad de pensamiento ni de
acción de los individuos, porque todo pasaba por el consentimiento
conservador del poder eclesiástico del Vaticano. El medioevo
representó para los individuos, como realización profesional dentro
de la sociedad, seguir el oficio de sacerdote. Se podía ser abogado y
además sacerdote, el ser ordenado sacerdote significaba ser
respetado y venerado. Este condicionamiento ideológico y cultural
del medioevo en los hombres significó una gran presión social y
política de encarcelamiento espiritual.
Ante ese estado de cosas surge el Renacimiento y el
Humanismo como un movimiento cultural innovador impulsado por
los cambios revolucionarios de los descubrimientos técnicos,
geográficos y culturales que transformaron la producción (industria
y comercio) hacia el emergente capitalismo. Esto implicaba una
nueva forma de pensar con libertad, sin las ataduras ideológicas del
poder religioso de la iglesia, y así investigar en todos los campos de
la cultura humana sin estar sujetos a prohibiciones eclesiásticas que
impongan un dogma, y por tanto un proceso contencioso que
conlleve a ser encerrado en la cárcel por herejía. Los nuevos
pensadores (filósofos, científicos, poetas, etc.) que expresaban el
nuevo sentir de los cambios operados en la producción capitalista
que empezaba a aparecer, se fijan en la cultura de la antigüedad (la
griega y greco-romana) que durante el feudalismo habían sido
tergiversados y, en muchos casos, olvidados. Estos pensadores
retoman la cultura antigua adaptándola a los nuevos tiempos que
implique su verdadero sentido humano. Es decir, este movimiento
cultural en este nuevo periodo histórico, significa volver a lo
realmente humano, que el medioevo había disminuido o dejado sin
importancia para rendir culto dogmático al Dios bíblico. Esto no
significa una cultura de ateísmo. Los nuevos pensadores del
renacimiento y el humanismo, muchos de ellos, sacerdotes, dieron un
nuevo orden a las ideas cristianas sin abjurar a ellas, poniendo al
hombre delante de ellas.
Así tenemos que “el humanismo renacentista no es tan solo el
amor y el estudio de la sabiduría clásica y la demostración de su
acuerdo fundamental con la verdad cristiana; es también, y sobre

29
todo, la voluntad de restaurar en su forma auténtica y original
aquella sabiduría, de entenderla en su efectiva realidad histórica.”
(Abbagnano, N. 1954, II, p. 10). Esto implica estudiar las obras de los
clásicos griegos y greco-romanos en su propio idioma e
interpretarlos en su propia realidad histórica para adaptarlos a los
nuevos cambios, lo cual significa valorar al ser humano de la
sabiduría clásica.
El humanismo en sí conlleva a retomar la cultura clásica de
los griegos. “A la poesía, a la elocuencia, a la filosofía se les
reconocía de este modo un valor esencial en la que el hombre es
verdaderamente y debe ser, pues dar la capacidad formativa del
hombre verdadero y el poder de volverlo a conducir a la genuina
forma humana...es la convicción de que sólo a través de aquellas
buenas artes, de las que los antiguos fueron los cultivadores
inigualables, el hombre puede renovarse a sí mismo y volver a la
forma auténtica de la humanidad.” (Ibíd., p. 11).
El renacimiento constituye en paralelo con el humanismo,
este redescubrir al hombre. “Este implica el mundo del hombre en su
totalidad: su actividad práctica, su arte, su poesía, su vida social. El
renacer del hombre no es el nacer de una vida diferente y
superhumana, sino más bien, el nacer a una vida verdaderamente
humana, porque se funda en lo que el hombre posee de más propio:
las artes, las disciplinas, la investigación, que nacen de él un ser
diferente a todos los demás seres de la naturaleza y semejante a
Dios, devolviéndolo a la condición de la que había decaído. El
significado religioso y el significado mundano del renacer se
identifican; el último término del renacer es el hombre mismo...El
retorno a la antigüedad clásica es, en todas las manifestaciones del
Renacimiento, el retorno a las posibilidades que ha dado a los
hombres; es el volver a entrar en poder de estas posibilidades para
hacerlas revivir y fructificar y conducirlas más allá del límite a que
llegaron en el pasado.” (Ibíd., pp. 11-12).
El Renacimiento y el Humanismo, como movimiento cultural
fundamentalmente, contribuyó a derribar progresivamente por la
base, a toda la superestructura ideológica teológico-eclesiástica de la
sociedad feudal, mientras que la nueva forma productiva en base a
las innovaciones técnicas y descubrimientos de las ciencias naturales
hacía lo propio en la estructura económica de la misma. Sin
embargo, tuvo una gran limitación, “ya que al pronunciarse en favor
de la liberación de la personalidad humana respecto de las
arbitrariedades feudales y del yugo espiritual de la iglesia no se
planteaba a su vez la tarea de liberar la personalidad del hombre
trabajador de los grilletes de la explotación y del yugo de la miseria.”
(Dynnik, M. A.: 1963, p. 264). Aun así, se constituyó en un avance
progresista inmensamente superior a las etapas históricas
anteriores, lo que marca la progresiva marcha ascensional de la
evolución humana.
Este periodo histórico en el cual se desarrolla este
movimiento cultural o revolución científica, abarca los siglos XV y

30
XVI, aunque sus precursores se hallan en el siglo XVI. Destacan
diversas figuras en diferentes áreas del pensamiento humano y el
conocimiento en general como: Miguel de Montaigne (filosofía
natural y el hombre), Erasmo de Rotherdam (filosofía cristiana),
Martín Lutero y Juan Calvino (reforma teológica de la iglesia),
Nicolás Maquiavelo, Tomás Moro, Tomás Münzer y Tomás
Campanella (política), Giordano Bruno, Tycho Brae, Johannes Kepler
(filosofía natural), Leonardo de Vinci (arte e ingeniería), entre otros.

A. Nicolás Copérnico (1473-1543)


Este pensador naturalista (astronomía), nació en Torun (en alemán
Thorn), Polonia, en 1473, “estudió en la Universidad de Cracovia
[Facultad de Arte: aprende geometría, trigonometría, cálculo
astronómico y los fundamentos teóricos de la astronomía] y luego en
Bolonia, en Padua y en Ferrara [Italia], donde se doctoró en derecho
canónico...volvió a su patria entre los cuidados administrativos de un
canonicato y los estudios astronómicos.” (Ibíd., p. 135).
A Copérnico se le conoce por haber revolucionado el esquema
mental tradicionalista sobre el universo, que desde Aristóteles y
Ptolomeo hasta la doctrina creacionista, se había creído en la
antigüedad y el medioevo europeo respectivamente; con él marca el
rumbo de la nueva concepción moderna del universo. Lo que hace
Copérnico en realidad es cambiar el centro del universo sustentado
en el sistema aristotélico-ptolemaico en el cual se consideraba a la
tierra como el centro del universo (sistema geocéntrico), por el Sol
como centro del mismo (sistema heliocéntrico). Conviene recordar
brevemente el sistema geocéntrico de Aristóteles y Ptolomeo.
Para Aristóteles, “la tierra ocupa el centro del universo
esférico, finito en el espacio e infinito en el tiempo. Alrededor de ella
giran unas esferas especiales, en las que están fijados los planetas, y
el cielo con las estrellas fijas en él.” (Dynnik, M. A.: 1963, p. 113). En
el caso de Ptolomeo, postula cinco tesis: “1)el mundo (el cielo) es
esferiforme...; 2) de manera análoga, la Tierra considerada en su
conjunto es esferiforme; 3) ésta se halla en el medio del mundo,
como un centro; 4)...la Tierra es como un punto, en comparación con
la esfera de las estrellas fijas (la que abarca el cielo); 5) la Tierra no
realiza ningún movimiento de lugar, es inmóvil.” (Reale-Antiseri:
1995, I, p. 316). Este sistema geocéntrico que se formuló en la
antigüedad, en lo esencial tiene por centro a la Tierra en el universo
y no tiene movimiento, los que se mueven alrededor de ella son el sol
y las estrellas. Así permaneció en la creencia del medioevo durante
siglos y se constituyó en la norma oficial de la iglesia, porque venía a
confirmar, la doctrina bíblica.
En su obra, Las revoluciones de los cuerpos celestes,
Copérnico expone su concepción heliocéntrica del universo.
“Partiendo de la necesidad de distinguir los movimientos reales y los
aparentes, Copérnico sostenía que es la Tierra y no el Sol la que se
describe verdaderamente el movimiento anual. De donde deduce lo
siguiente: ‘Lo que se nos presenta como movimiento del Sol no

31
deriva del movimiento de éste, sino del movimiento de la Tierra y de
su esfera, junto con la cual giramos alrededor del Sol como cualquier
otro planeta. Por tanto la Tierra tiene más de un movimiento. Los
movimientos aparentes simples y retrógrados de los planetas no se
deben a su propio movimiento, sino al de la Tierra. Así, pues, el
movimiento de la Tierra por sí solo basta para explicar también las
numerosas desarmonías aparentes del cielo’.” (Dynnik, M. A. Ob. cit.,
p. 287). De esto se deduce que la Tierra gira alrededor del Sol, lo
que implica a éste como el centro y la Tierra es la del movimiento;
este movimiento, por lo demás, es de diferente tipo: simples y
retrógrados.
Como es obvio, en un contexto cultural del medioevo en
decadencia, en el cual la doctrina de la iglesia era muy influyente
aun y la filosofía escolástica dominante en muchos intelectuales,
reaccionaron contra Copérnico. La iglesia esgrimió el argumento, en
defensa de la teoría geocéntrica aristotélico-ptolemaica que por lo
demás confirma la Biblia, que “Josué había pedido a Dios que
detuviera la marcha del Sol, no de la Tierra, a fin de poder terminar
una batalla. De allí se deducía, según los clérigos, que si Dios hubo
de parar precisamente, el Sol, ello significaba que lo que se movía
era el Sol, no la Tierra.” (Ibíd., p. 288). La propuesta revolucionaria
de Copérnico se basaba en la observación directa y de los cálculos
matemáticos del espacio estelar, mientras sus detractores se
basaban en la Biblia y en los textos de Aristóteles y Ptolomeo. Aun
así la iglesia nada pudo hacer contra Copérnico porque éste falleció
en 1543, año de la publicación de su obra que levantó revuelo en los
años subsiguientes.

B. Galileo Galilei (1564-1642)


Después de Copérnico, los estudios astronómicos fueron continuados
de forma diferente por Tycho Brae (1546-1601) y continuando la
línea copernicana, desarrollándola de forma original se encuentra
Johannes Kepler (1571-1630). Pero quien destacó
sobresalientemente fue Galileo Galilei. “Galileo nació en Pisa el 15
de febrero de 1564 [Italia]. Orientado hacia los estudios de
medicina...se dedicaba también a la observación directa de los
fenómenos naturales...le fue confinada en 1589 la cátedra de
matemáticas de la Universidad de Pisa, donde permaneció tres
años...En 1592 pasó a enseñar matemáticas en la Universidad de
Padua, donde pasó 18 años, que fueron los más fecundos y felices de
su vida. De los numerosos inventos de diverso género, hechos
durante este periodo, el más importante es el telescopio (1609)...
[Asimismo Galileo] defendía la doctrina de Copérnico. Pero esta
doctrina empezaba...a atraer la atención de la Inquisición de
Roma...Galileo fue citado por el Papa, para comparecer ante el Santo
Oficio de Roma. El proceso duró hasta el 22 de junio de 1633 y
concluyó con la abjuración de Galileo. Tenía entonces 70
años...Murió el 8 de enero de 1642.” (Abbagnano, N. Ob. cit., pp.
136-137).

32
En cuanto a la concepción de la naturaleza, Galileo la concibe
científicamente, es decir, partiendo de la experiencia de los
fenómenos materiales. “La experiencia es la revelación directa de la
naturaleza en su verdad...El razonamiento sirve para extender la
experiencia sensible y suplirla donde ésta no alcanza; pero no puede
sustituirla. Mucho menos puede sustituirla la lógica, que sirve
solamente para conocer si los discursos y las demostraciones ya
hechas y halladas proceden de modo concluyente. Pero la
experiencia no es solamente el fundamento, sino también el límite
del conocimiento humano. Le es imposible alcanzar la esencia de las
cosas: debe limitarse a determinar sus cualidades y sus accidentes:
el lugar, el movimiento, la figura, la magnitud, la opacidad, la
producción y la disolución, son hechos, cualidades o fenómenos que
pueden ser conocidos y usados para la explicación de los problemas
naturales...No puede concebir una substancia corpórea si no es
limitada, provista de figura y magnitud determinada, situada en
cierto lugar y, en un cierto tiempo, inmóvil o en movimiento, en
contacto o no, una o múltiple; pero se la puede concebir falta de
color, de sabor, de sonido y de olor. Por eso la cantidad, la figura la
magnitud, el lugar, el tiempo, el movimiento, el reposo, el contacto,
la distancia y el número son cualidades propias e inseparables de los
cuerpos materiales; mientras que los sabores, olores, colores y
sonidos subsisten solamente en los órganos sensibles; pero no son
caracteres objetivos de los cuerpos, aunque sean producidos por
éstos. La objetividad se reduce, pues, exclusivamente a las
cualidades sensibles que son determinaciones cuantitativas de los
cuerpos; mientras que las cualidades que no pueden reducirse a
determinaciones cuantitativas, se declaran por Galileo como
puramente subjetivas.” (Ibíd., p. 138). En esta concepción científica
de la naturaleza, Galileo, da la base teórica a la ciencia moderna, en
lo que respecta a la astronomía, confirma a través del telescopio que
en efecto, Copérnico no estaba equivocado.

2. Filosofía racionalista
Galileo con su aporte a la ciencia y el enfoque que le dio, marcó el
rumbo de la ciencia moderna dejando atrás a la filosofía escolástica.
Con la ciencia moderna, nace una forma diferente de hacer filosofía,
ya no centrada en la fe sobre la razón, sino la razón separada de la
fe. Esto quiere decir que los pensadores, habiendo sido educados en
el pensamiento escolástico, sin abandonar la creencia de fe, se
abocaron a destacar la razón. Esta forma de pensamiento se
denomina filosofía racionalista.
El origen de la filosofía racionalista se debe
fundamentalmente a dos factores, uno es el aporte científico que
viene desde Copérnico hasta Galileo y el otro, son los cambios
operados en la producción económica y social. Así tenemos que, “el
centro de desarrollo de la industria y el comercio, de la ciencia y la
cultura, se desplazó de Italia a Inglaterra, Holanda y Francia...se
desarrolló intensamente la producción manufacturera, que fue

33
desplazando cada vez a la industria artesanal... La vieja aristocracia
feudal entró en una fase de decadencia y la llamada ‘nueva nobleza’,
que administraba las tierras en forma capitalista, se situó en el
primer plano de la vida económica... La incipiente acumulación del
capital condujo a la ruina de los campesinos y artesanos,
arrojándolos de los lugares donde vivían y convirtiéndolos en
braceros, indigentes y mendigos. Los campesinos arruinados se
lanzaron a una serie de insurrecciones contra sus opresores;
insurrecciones que, en algunos casos alcanzaron grandes
proporciones...Pero dichas insurrecciones fueron aplastadas
implacablemente por el gobierno.” (Dynnik, M. A.: 1963, p. 316).
Este cambio en la producción económica, del sistema feudal al
sistema capitalista, se explica porque las tierras de las que eran
expulsados los campesinos, “las convirtieron en pastizales para
ovejas, cuya cría era estimulada por una producción textil en rápido
crecimiento. Así apareció la ‘nueva nobleza’, próxima a la burguesía
[o clase capitalista] por su condición y sus intereses, y así se crean
premisas materiales necesarias para instaurar una avenencia entre
nobleza y la burguesía, expresión política de la cual es la monarquía
absoluta.” (Iovchuk-Oizerman-Schipanov: 1978, p. 194). La filosofía
racionalista expresa la concepción del mundo de la ‘nueva nobleza’
imperante en este periodo histórico de evolución del pensamiento
humano.

A. René Descartes (1596-1650)


Este filósofo francés, “nació en La Haya (Turena), el 31 de marzo de
1596... De familia noble [aristocracia] fue muy pronto enviado al
colegio Jesuita de la Fleche en Anjou, que era uno de los centros de
enseñanza más famosos de su tiempo...En 1618, cuando empezó la
Guerra de los Treinta años, se alistó en las tropas de Mauricio de
Nassau, quien combatía contra España y en favor de la libertad de
los Países Bajos [Holanda y Bélgica]. En 1628 se estableció en
Holanda, tierra de la tolerancia y las libertades...aceptó en 1649 la
invitación de la reina Cristina de Suecia...en la mañana del 2 de
febrero de 1650, el filósofo al salir de palacio cayó enfermo de
pulmonía y murió después de una semana de sufrimientos.” (Reale-
Antiseri: 1995, II, pp. 308-311).
En cuanto a la concepción de la naturaleza, continua
desarrollando lo que Bacon había iniciado, la formulación de un
método riguroso universal que Galileo solo bosquejó sin
sistematizarlo. Descartes, hace esa labor desde su propia forma de
concebir el mundo y la ciencia, que para él las matemáticas era su
eje central. Este filósofo es quien inaugura el dualismo como filosofía
moderna, lo que quiere decir la admisión de dos substancias
independientes una de la otra: lo material y lo inmaterial.
Como consecuencia de ello tenemos dos aspectos de su
pensamiento, su cosmología y su teoría del ser y el conocimiento.
“En cosmología (origen y desarrollo del sistema planetario), en física
y en fisiología, Descartes es materialista: propone la hipótesis del

34
desarrollo natural del sistema planetario e incluso del desarrollo de
la vida en la Tierra conforme a las leyes de la naturaleza; considera
los cuerpos de las bestias y de los hombres como máquinas
complejas sometidas a las leyes del movimiento mecánico...en la
teoría del conocimiento, en la doctrina del ser, Descartes es
idealista...parte de la duda de cuanto hasta entonces se considera
conocimiento indudable.” (Iovchuk-Oizerman-Schipanov: 1978, p.
203).
Nos centraremos en su doctrina del ser, que es por el cual se
hizo famoso en su época, pero además porque es el principio
fundamental de su sistema filosófico. Descartes dice: “hay que
empezar por una duda radical de todo. No obstante, por general que
esa duda sea, hay algo en el proceso del conocer que no es posible
dudar en manera alguna...Crítica el conocimiento existente 4, pero
buscaba el verdadero y sabe de antemano que tal saber existe. Sin
duda es sólo recurso previo, no caracteriza en esencia sus ideas, no
es sino método para establecer la verdad. En todo caso, la duda se
detiene ante el hecho de que la duda existe. Puedo dudar de la
existencia de todo menos de que la duda existe. Ahora bien, la duda
es un acto del pensar. Por cuanto yo dudo, yo pienso. Por ello la
existencia de mi duda muestra de modo fidedigno la existencia del
pensamiento. Quizá mi cuerpo no exista en realidad. Quizá un genio
maligno me haya hecho de tal guisa que me parezca tener cuerpo
cuando en realidad no lo tengo. Mas yo sé directamente que como
sujeto dubitativo, pensante no soy un fantasma, sino que existo.
Cogito ergo sum, esto es, pienso luego existo...para él la existencia
del pensamiento es más indudable y cierta que la existencia del
cuerpo, o materia. Dicho de otro modo, Descartes trata de
fundamentar el idealismo no ontológicamente, no como
característica del ser, sino como característica de nuestro
conocimiento del ser. En la doctrina del ser no sólo reconoce que,
junto con la substancia material existe la substancia espiritual, sino
que sostiene que sobre ambas, como substancia en el pleno sentido
de la palabra, se alza Dios.” (Iovchuk-Oizerman-Schipanov: 1978, pp.
203-204).

B. Isaac Newton (1642-1727)


Este pensador y científico inglés nació en la aldea de Woolsthorpe,
cerca de Londres, en una familia de granjeros en 1642. Sus primeros
estudios los hizo en el Trinity College de Cambrige, donde mostró la
mente brillante que poseía, pues, “en un tiempo bastante reducido
había llegado a dominar todas la partes esenciales de la matemática
de la época... [Hizo notables descubrimientos: la teoría de la
naturaleza corpuscular de la luz y la ley de la gravedad]...fue elegido
4
El conocimiento existente y dominante de la época, como se sabe, es la filosofía
escolástica. “Decía irónicamente de ella que sólo proporcionaba medios adecuados
para asombrar a gentes poco sabias. Por ello, no era de extrañar, según Descartes,
que las gentes más versadas en esta filosofía fuesen, de ordinario, menos
razonables que las gentes sencillas que la ignoraban.” (Dynnik, M. A.: 1963, p.
336)
35
diputado en representación de la Universidad de Cambrige...Al
mismo tiempo dio comienzo a una prestigiosa carrera pública. En
1696 fue nombrado director de la Casa de Monedas de Londres; tres
años después llegó a gobernador de ésta...falleció el 20 de marzo de
1727.” (Reale-Antiseri: 1995, II, pp. 259-262).
En cuanto a su concepción de la naturaleza, a diferencia de
Galileo y Descartes que veían en ella un libro en lenguaje
matemático, Newton lo ve de otra forma; según él “las letras del
alfabeto con el que está escrito el libro de la naturaleza están
constituidas por un número infinito de partículas, cuyos movimientos
se hallan regulados por una sintaxis configurada por las leyes del
movimiento y por la de la gravitación universal.” (Ibíd., p. 267).
Para Newton el universo se forma de materia cuyos cuerpos
“se atraen los unos a los otros y se hallan sujetos a una acción
mecánica mutua...que se realiza en un espacio absolutamente
vacío...en el que entran en acción nuevos y nuevos fenómenos de la
naturaleza...[este movimiento está determinado por una fuerza
intrínseca]...Al analizar el movimiento de los planetas alrededor del
Sol y considerarlo invariable...el movimiento elíptico de los planetas
alrededor del Sol y considerarlo invariable...el movimiento elíptico de
los planetas era un movimiento, complejo, compuesto y, por ello,
descomponible en sus movimientos simples (componentes), a saber:
uno, dirigido hacia el centro de la órbita –el Sol–, y otro, tangencial a
ella...cada uno de estos movimientos componentes es provocado por
una fuerza especial. La primera fuerza actúa siguiendo la normal a la
órbita del movimiento del planeta; dicha fuerza no es otra que la
gravitación. Para la otra fuerza, es decir, para la que actúa
tangencialmente a la órbita (‘fuerza tangencial’), Newton no pudo
señalar ninguna fuente material. [‘En verdad –responde Newton– no
he logrado aún deducir de los fenómenos la razón de estas
propiedades de la gravedad, y no invento hipótesis’. Hypothesis non
fingo5]. De ahí que llegara a la conclusión de que ‘alguien’, desde
fuera comunicó alguna vez ese movimiento tangencial en forma de
‘impulso inicial’ a la órbita. Desde entonces, después de iniciarse el
movimiento de rotación alrededor del astro central, los planetas
continuaron moviéndose en la forma ya establecida de una vez para
siempre...Pero admitir dicho impulso equivalía sencillamente a
admitir, con otras palabras, la existencia de un Dios creador. Y así
surgió la hipótesis newtoniana del impulso divino inicial, con ayuda
del cual el Creador había dado cuerda al ‘reloj del universo’.”
(Dynnik, M. A., Ob. cit., pp. 372-373). Esto nos enseña que cuando se
llega a un límite momentáneo en el tiempo de la racionalidad
científica, da paso al desborde de la imaginación fantasiosa y mística,
aun en grandes hombres de ciencia (habría que esperar hasta
Einstein, para que resolviera lo que Newton no puedo hacer).
Newton, con su concepción mecánica de la física aclara el
verdadero objetivo de la ciencia. “La ciencia no busca substancias,
sino funciones; no busca la esencia de la gravedad, sino se contenta
5
Reale-Antiseri. Ibíd., p. 266.
36
con que ésta exista de hecho y explique los movimientos de los
cuerpos celestes y de nuestro mar...Sin embargo... ‘la causa primera,
ciertamente, no es mecánica’.” (Reale-Antiseri. Ob. cit., p. 269). Esto
conllevó que a partir de Newton la ciencia, en los pensadores y
científicos que destacaron después de él, se redujera a ser
meramente descriptiva. “La renuncia a penetrar en la ciencia de las
cosas y la tendencia a limitarse a expresar en términos matemáticos
los nexos de las cosas condujeron a la tesis anticientífica de que
había que renunciar en general al pensamiento teórico y, por tanto, a
la filosofía, propugnando la pura descripción empírica de los hechos,
especialmente la caracterización puramente matemática y la
expresión del aspecto cuantitativo de los fenómenos estudiados.”
(Dynnik, M. A. Ob. cit., p. 373). Esto tipo de pensamiento abarcó todo
el siglo XVIII y parte del XIX, en que aconteció la segunda revolución
científica y tecnológica.

37
Capítulo IV
Evolución del mundo

Desde la antigua Grecia, el medioevo, la época moderna y a partir de


aquí, la época contemporánea, se ha evidenciado un progreso
discontinuo pero ascendente y en desarrollo dinámico, lo que supone
la evolución material productiva y en base a ella las ideas filosóficas
dentro del marco cultural de cada sistema económico-social. Es
decir, la humanidad así como la naturaleza han estado en una
permanente evolución. En la antigüedad Heráclito había hecho
referencia a este proceso objetivo, cuando nos hablaba del “devenir”,
pero sin sistematizarlo; Demócrito le da la base material en la
composición atomística de esa materia en devenir, o sea, estos
filósofos se acercaron a vislumbrar la evolución del mundo como
concepción que refleje lo que exactamente ocurre en la realidad
natural. En el medievo, como hemos estudiado el mundo es designio
de la voluntad de Dios (inmutable e ininteligible), aquí es estéril
encontrar premisas de referencia evolutiva. En la época moderna, el
mundo vuelve a caminar después del estancamiento teológico del
medievo; y es Copérnico, Galileo y Newton quienes retoman a los
antiguos griegos y desarrollan científica y tecnológicamente las
premisas teóricas mecanicistas de la evolución del mundo. Con estas
premisas, en la época contemporánea actual, que se inicia en la
primera mitad del siglo XIX, se elabora la teoría de la evolución del
mundo en su sentido científico y filosófico materialista de la
sociedad, así como en las doctrinas filosóficas idealistas de la
ciencia.
Este breve recuento sirve para dar cuenta que está implícita
la evolución en la vida práctica de la historia humana y natural. Sin
embargo, el no ser consciente de ello no elimina este hecho
aparentemente imperceptible para muchos, hasta que surge algún
talento científico que, al estudiar científicamente este hecho,
sistematiza los mismos y lo formula en teoría que expresa las leyes
del orden establecido. Las condiciones histórico-sociales en que
surge esta concepción evolucionista, lleva en sí el establecimiento
definitivo y el desarrollo vertiginoso del capitalismo que se libraba de
las ataduras del sistema feudal y su escolástica. Este acontecimiento
surge con la revolución francesa de 1789-1794; “en Francia, la
mayoría de los europeos entran en un periodo de consolidación y de
rápido desarrollo del capitalismo. A la revolución de Inglaterra sigue
la de Francia: se observa una gran expansión de la industria,
aumenta el número de obreros y se agudizan las contradicciones de
clase entre el proletariado y la burguesía...La explotación feudal ha
sido sustituido por la inhumana explotación capitalista.” (Dynnik, M.
A.: 1963, II, p. 132).

38
En base a estas condiciones sociales, surge la “evolución
filosófica, sociológica y científica en Inglaterra, Francia y otros
países económicamente desarrollados de Europa presenta
características propias en el periodo del triunfo y afianzamiento del
capitalismo” (Ibíd., p. 133). Veamos a los más connotados pensadores
de esta concepción del mundo.

1. Filosofía positiva
Si la época del Renacimiento y el humanismo ha significado la
primera revolución científica de la civilización humana, el siglo XIX,
significó el periodo de la primera revolución industrial y la segunda
revolución científica y tecnológica. Es decir, la ciencia y la tecnología
crecía de la mano de la floreciente industria capitalista, que había
dado inicio su proceso de desarrollo en Inglaterra, en el siglo XVIII, a
quien le tomó prácticamente un siglo industrializarse; le siguieron
luego Francia, Holanda y posteriormente Alemania.
Así tenemos que, “la utilización de los descubrimientos
científicos transforma todo el sistema de producción; se multiplican
las grandes ciudades; crece de modo impresionante la red de
intercambios comerciales; se rompe el antiguo equilibrio entre
ciudades y zonas rurales; aumenta la producción y la riqueza; la
medicina vence las enfermedades infecciosas, antiguo y angustioso
flagelo de la humanidad. En pocas palabras, la revolución industrial
cambia radicalmente la forma de vivir...ahora en adelante de los
instrumentos capaces de solucionar todos los problemas. Estos
instrumentos consistían –en oposición de muchos– sobre todo en la
ciencia y en sus aplicaciones a la industria, y luego en el mercado
libre y en la educación.” (Reale-Antiseri: 1995, III, p. 271). Este
progreso científico ligado a la industria de la producción económica,
conllevó a desarrollar la ciencia en los campos más diversos, que
dieron origen a la formación de nuevas ramas científicas. Hubo
progresos en matemáticas, geometría, física (donde apareció ramas
como: electromagnetismo, la termodinámica), química,
microbiología, la fisiología y la medicina experimental (ramas ligadas
a la biología), y por supuesto, la teoría de Charles Darwin de quien
hablaremos más adelante.
Sin embargo, el progreso del desarrollo capitalista con la
ciencia y la tecnología a ella ligada, también tenía su lado negativo,
pues, “no tardarán en hacerse sentir los grandes males de condición
miserable del proletariado, la explotación laboral de los menores de
edad, etc.).” (Ibíd., p. 272). Aspecto social y cultural este que motivó
las teorías sociales que explican las causas de estos problemas y
proponen alternativas de solución.

Augusto Comte (1798-1857)


Este filósofo francés, nació en Montpellier, el 19 de enero de 1798,
en el seno de una familia modesta, eminentemente católica y
monárquica. “Comte estudió en la Escuela Politécnica de París, y fue
primeramente profesor privado de matemáticas. [Luego fue discípulo

39
y secretario del socialista utópico Saint Simon, aunque después se
apartó de su influjo para formar su propia filosofía]...En 1830
apareció el primer volumen de su Curso de filosofía positiva y
sucesivamente, hasta 1842, salieron los otros cinco...En 1833 obtuvo
un puesto de profesor auxiliar de matemáticas y en el tribunal de
exámenes de los aspirantes al ingreso en [la Escuela Politécnica de
París], cargo precario que perdió al publicar su último volumen del
[Curso de filosofía positiva] por la hostilidad que habían suscitado
sus ideas en los ambientes académicos...murió en París el 5 de
septiembre de 1857.” (Abbagnano, N.: 1954, III, pp. 125-126).
En cuanto a su concepción de la naturaleza, Comte, “propone
considerar la naturaleza no como ser objetivo, sino únicamente
desde el punto de vista del hombre...la filosofía debe satisfacer no
sólo las demandas de la mente, sino también de los sentimientos...El
mundo está regido por las ideas, el progreso de la sociedad es ante
todo progreso mental, y el desarrollo mental no sólo va siempre
delante del social, sino que lo condiciona...entiende que el hombre no
puede conocer más que los fenómenos [sólo los hechos manifiestos
de la realidad natural, más ésta en su conjunto es imposible
conocerla], es decir, hace suyo el punto de vista del
agnosticismo...Según Comte, el quehacer de la ciencia no es
‘explicar’ ni investigar la ‘esencia’ o la ‘causa’ de los fenómenos, sino
deducir de los primarios los fenómenos secundarios.” (Iovchuk-
Oizerman-Schipanov: 1978, pp. 494-495).
Esto lleva a Comte a calificar de metafísica, “toda teoría que
admita la existencia cognoscible de la realidad objetiva, aunque
formalmente él mismo admite la existencia del mundo
exterior...supone que la ciencia ha de renunciar a penetrar en la
esencia de las cosas, limitándose a describir el aspecto exterior de
los fenómenos. La ciencia, según él, no ha de dilucidar qué es lo que
existe, sino cómo se producen los fenómenos; no ha de generalizar
los datos, sino describirlos; y los fenómenos descritos han de ser
reducidos al menor número posibles de vínculos exteriores,
atendiendo a su semejanza y sucesión...La ciencia ha de conocer las
“leyes”, entendiendo como tal la formulación de las relaciones
funcionales de sucesión y semejanza observadas. De ahí que Comte
oponga el concepto de ley al de relación causal, que él coloca fuera
de la jurisdicción científica.” (Dynnik, M. A.: 1963, II, p. 167).
Comte llega a tales consideraciones, después de establecer la
ley de los tres estados, que implica el recorrido histórico del
conocimiento humano, los cuales son: estado teológico, estado
metafísico y estado positivo. Veamos cada uno de ellos.
El estado teológico, “el espíritu humano, dirigiendo
esencialmente sus investigaciones hacia la naturaleza íntima de los
seres y hacia las causas primeras y finales, esto es, hacia los
conocimientos absolutos, se presentan los fenómenos como
productos de la acción directa y continua de agentes sobrenaturales,
más o menos numerosos [dioses, espíritus], cuya intervención

40
arbitraria [milagros] explica todas las anomalías aparentes del
Universo.” (Abbagnano, N.: 1954, III, p. 127).
El estado metafísico, “es sólo una modificación del primero,
los agentes sobrenaturales son sustituidos por fuerzas abstractas [o
esencia],verdaderas entidades o abstracciones personificadas,
inherentes a los diversos entes del Mundo y concebidas como
capaces de engendrar por sí todos los fenómenos observados, cuya
explicación consistiría, por tanto, en asignar a cada uno la entidad
correspondiente.” (Loc. cit.).
El estado positivo o científico, “el espíritu humano,
reconociendo la imposibilidad de alcanzar nociones absolutas,
renuncia a buscar el origen y el destino del Universo y a conocer las
causas íntimas de los fenómenos, y se explica únicamente a
descubrir, mediante el uso bien combinado del razonamiento y de la
observación, sus leyes efectivas: esto es, sus relaciones invariables
de sucesión y semejanza.” (Loc. cit.).
Así entendido el desarrollo del conocimiento humano, Comte
orienta su filosofía hacia el idealismo agnóstico, es decir, admite la
existencia objetiva de la realidad concreta, pero le niega al hombre
la posibilidad de conocerla en su esencia y causa última, pues, a lo
sumo puede conocer los hechos o fenómenos exteriores de esa
realidad tal como se presentan, y de su descripción racional se
deduce sus relaciones causales que los rigen.

2. Evolución y praxis
En el periodo de desarrollo de la segunda revolución científica y
primera revolución industrial; los descubrimientos científicos
continuaron dándose en total libertad. Aquí queremos destacar dos
descubrimientos científicos, uno en la biología (teoría de la evolución
de las especies por selección natural) y otro, en la economía social
(socialismo científico), que van a marcar una radical transformación
en la concepción del mundo de la época contemporánea.

A. Charles Darwin (1809-1882)


Este científico inglés “nació el 12 de febrero de 1809 en Shrawsburg.
Era hijo del doctor Robert Waring Darwin y de Susannah Wedgwood,
que murió cuando Charles contaba con ocho años.” En cuanto a sus
estudios, “intentó estudiar medicina y luego pensó en dedicarse a la
carrera eclesiástica, hasta que en 1831 se embarcó como naturalista
a bordo del Beagle, bergantín inglés [barco con fines de estudio
científico] que se preparaba para realizar una expedición científica
alrededor del mundo. [Después de cinco años de expedición] Darwin
nos dejó una vívida descripción de esta aventura científica.” (Reale-
Antiseri: 1995, III, p. 336]. Producto de sus estudios científicos
alrededor del mundo, publicó El origen de las especies por selección
natural (1859) y El origen del hombre y la selección sexual (1871),
sus obras fundamentales, entre otras obras. Darwin falleció en Dow
el 19 de abril de 1882.

41
Darwin elabora la teoría de la evolución de las especies
biológicas de la naturaleza, incluyendo al hombre, en base a la
clasificación de cinco argumentos derivados de su investigación
empírica, estos son: “1) pruebas procedentes de la herencia y de la
crianza de animales, atendiendo en especial a las variaciones
debidas a la domesticidad; 2) pruebas provenientes de la distribución
geográfica; 3) pruebas aportadas por los testimonios fósiles; 4)
pruebas extraídas de la ‘afinidad recíproca entre los seres vivos’; 5)
pruebas provenientes de la embriología de los órganos
rudimentarios.” (Reale-Antiseri. Ob. cit., p. 338).
De lo anterior “se sigue que los individuos en los cuales se
manifiestan cambios orgánicos ventajosos tienen mayores
probabilidades de sobrevivir en la lucha por la vida; y en virtud del
principio de la herencia, habrá en ellos una tendencia pronunciada a
dejar en herencia a sus descendientes los carácteres accidentales
adquiridos. Tal es la ley de la selección natural, que ‘tiende, al
perfeccionamiento de cada criatura viviente en relación con sus
condiciones de vida orgánicas e inorgánicas, y, por consiguiente, en
la mayor parte de los casos, a un progreso de la organización. Con
todo, las formas simples inferiores pueden perpetuarse por largo
tiempo si se han adaptado convenientemente a sus simples
condiciones de vida.’ La acumulación de las pequeñas variaciones y
su conservación por medio de la herencia producen la variación de
los órganos animales, que, en sus términos extremos, es el paso de
una especie a otra. Lo que el hombre hace con las plantas y animales
domésticos, produciendo gradualmente las variedades de los que son
más útiles a sus necesidades, la naturaleza puede hacerlo en una
escala mucho más vasta...De esta teoría se sigue que entre las
diversas especies debieron existir innumerables variedades
intermedias que relacionaban estrechamente todas las especies de
un mismo grupo; pero, evidentemente, la selección natural ha
exterminado estas formas intermedias, cuyos rasgos podemos aún
encontrar en los fósiles.” (Abbagnano, N. Ob. cit., p. 163).
Del mismo modo ha acontecido con el origen del hombre.
Darwin señala “que ‘no hay ninguna diferencia fundamental entre el
hombre y los mamíferos más elevados en lo que se refiere a las
facultades mentales’. La única diferencia entre la inteligencia y el
lenguaje del hombre y el de los animales inferiores, es una diferencia
de grado, que se explica con la ley de la selección natural, y también,
en parte, con la selección sexual, a la que Darwin atribuye, para la
evolución del hombre, una importancia mucho mayor que para la
evolución de los animales. Darwin no cree que la aceptación de la
descendencia del hombre a partir de organismos inferiores,
disminuya de ningún modo la dignidad humana.” (Ibíd., p. 164).
Esto es, en resumen, la teoría de la evolución que hasta ahora
sigue causando resquemores en las mentes tradicionalistas y
conservadoras de arraigo religioso, más para la ciencia ha
significado un tremendo impulso que se va a manifestar en la
genética. Concluiremos este acápite con las palabras del propio

42
Darwin: ‘El que viese a un salvaje en su tierra natal, no sentiría
mucha vergüenza si se viese obligado, a reconocer que la sangre de
una criatura más humilde corre por sus venas. En cuanto a mí,
preferiría mucho más descender de un heroico mono que hubiese
afrontado a un terrible enemigo para salvar la vida a su guardián, o
de un viejo mono que hubiese bajado de la montaña para arrancar a
un joven compañero de las garras de una furiosa jauría de perros,
que de un salvaje que se complace en torturar a sus enemigos,
ofrece sacrificios de sangre, practica el infanticidio sin
remordimientos, trata a sus mujeres como esclavas, no conoce lo que
es decencia, y está dominada por groseras supersticiones´.” (Loc.
cit.).

B. Karl Marx (1818-1883)


Este filósofo y economista alemán, “nació en Tréveris el 15 de mayo
de 1818. Estudió en la Universidad de Bonn y después en Berlín...[se
doctoró] en filosofía en 1841 con una tesis sobre la Diferencia entre
la filosofía de la naturaleza de Demócrito y Epicuro...Desde 1843
vivió en París, donde permaneció hasta 1845...y en 1848 publicó con
Engels, con el que trabó gran amistad en París, el Manifiesto del
partido comunista...en 1849, se estableció con su familia en Londres,
desde donde continuó inspirando y dirigiendo el movimiento obrero
internacional, y donde murió el 14 de marzo de 1883.” (Abbagnano,
N. Ob. cit., p. 56).
En cuanto a su concepción de la naturaleza, es esencialmente
científico materialista, y ésta sólo puede entenderse en la actividad
práctica del hombre. “El punto de partida de Marx es la
reivindicación del hombre, del hombre existente, en la totalidad de
sus aspectos [de los cuales] el aspecto activo y práctico de la
naturaleza humana...se constituye y realiza sólo en las relaciones
sociales. Únicamente estas relaciones...realizadas y comprendidas
precisamente en su realización histórica, encaminan a lo que Marx
llama el nuevo materialismo, que se opone al viejo materialismo
especulativo y contemplativo...El punto de vista del nuevo
materialismo es el de una praxis revolucionaria; el hombre llega a la
solución de sus problemas no a través de la especulación, sino a
través de la acción críticamente iluminada y dirigida.” (Abbagnano,
N. Ob. cit., p. 57).
De lo anterior se desprende el siguiente principio: ‘No es ya la
conciencia del hombre la que determina su ser sino al contrario, su
ser social es el que determina su conciencia’. “El ser del hombre está
constituido por sus relaciones con los otros hombres y con el mundo
natural; y estas relaciones son reales, objetivas, existentes, no ya
abstractas y formales...el ser del hombre no es materia, pero está
constituido por relaciones sociales y productivas, relaciones que
tienen a la materia (es decir, la naturaleza) como su término objetivo.
[La relación entre hombre y naturaleza, por tanto, se encuentra en el
trabajo socialmente productivo]...El trabajo es...una relación social,
objetivo, en la cual el hombre entra en relación con el mundo externo

43
y con los demás hombres y que por ello constituye su personalidad
históricamente determinada...los hombres...deben de ser
considerados ‘tal como son en realidad, basándose en cómo obran,
cómo producen materialmente, por lo tanto, cómo se muestran
activos dentro de determinados límites, supuestos y condiciones
materiales, independientes de su albedrío’. Una cosa es lo que ellos
creen o se imaginan ser en aquella proyección idealizada...que está
constituida por las formas espirituales –la política, la religión, la
moral, la filosofía– y otra cosa es lo que en realidad son, y que se
traduce por el grado o la modalidad de las relaciones productivas, en
las cuales vive su personalidad...En las relaciones productivas (que
son relaciones de hombres entre sí y con la naturaleza), la actividad
humana es; por tanto, al mismo tiempo condicionada y
condicionante, y, puesto que a ella se refiere la iniciativa de tales
relaciones, ella es, en último análisis, autocondicionante
(autoactividad). La actividad humana no es infinita, o sea
infinitamente realizadora o creadora, sino siempre finita, porque se
realiza a través de una relación real y objetiva que la condiciona.”
(Ibíd., pp. 58-59).
A estas relaciones productivas de la actividad humana va
ligada las clases sociales por la posición que en ella ocupan los
hombres, unos como dueños del capital y otros como productores de
ese capital, o lo que es lo mismo, el capitalista y el trabajador
asalariado; de allí que Marx integre en una teoría unificada, el
socialismo científico, aquellos aspectos teóricos y de la realidad, que
en forma aislada, los ideólogos del gran capital (o burgueses) habían
observado en sus estudios económicos e históricos. “Historiadores
burgueses habían expuesto mucho antes que yo la evolución
histórica de esa lucha de clases, y economistas burgueses habían
descrito su anatomía. Lo que yo he aportado de nuevo es: 1°
demostrar que la EXISTENCIA DE LAS CLASES no está vinculada
más que a FASES HISTORICAS DETERMINADAS DEL
DESARROLLO DE LA PRODUCCIÓN; 2° que la lucha de clases lleva
necesariamente a la dictadura del proletariado; 3° que esa misma
dictadura no representa más que una transición hacia LA
ABOLICIÓN DE TODAS LAS CLASES y hacia una SOCIEDAD SIN
CLASES.” (Marx-Engels: 1974, p. 50).
Esto indica que todos los aspectos sociales, no sólo están
integrados íntimamente sino, que además, son transitorios
históricamente, en tanto su evolución, regido por leyes, va
generando las diferentes etapas o fases sucesivas del desarrollo
social y humano en relación con la naturaleza; de allí que así como a
la comunidad primitiva siguió la sociedad esclavista, a ésta la
sociedad feudal y luego la sociedad capitalista, asimismo, debe
seguir la siguiente fase social, el comunismo; que a su vez también
es transitorio, pues la evolución es un proceso irreversible, ley a la
cual están sujetas todas las cosas del mundo.

3. Filosofía de la vida

44
En una sociedad europea que durante siglos había estado sujeta a la
doctrina escolástica como concepción del mundo y había construido
todo un sistema de valores morales en común concordancia con las
prescripciones interpretativas de las diversas iglesias (católica y
protestante) sobre la Biblia, estaba tan rígidamente constituida, que
hacían de ella una sociedad tradicionalmente conservadora. Si a ello
le agregamos los cambios operados en la psicología de los europeos,
quienes eran sujetos partícipes de los constantes descubrimientos
científicos y tecnológicos que trastocaban tal sistema de valores del
siglo XIX, entonces la adaptación a la nueva era industrial que
dinamizaba la vida social, derivaba en una nueva configuración
cultural. En este proceso de adaptación emocional y racional que
aconteció conflictivamente, aparecieron dos formas de pensamiento
que intentan graficar ese estado subjetivo de los europeos
adaptándose a los cambios irreversibles uno es la filosofía de la vida
y el otro es el psicoanálisis. Veamos al primero.

Friederich Nietzsche (1844-1900)


Este filósofo alemán “nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken,
cerca de Lützen. Estudió filología clásica en Bonn y en Leipzig...En
1869, cuando sólo contaba 24 años, Nietzsche fue llamado a ocupar
la cátedra de filología clásica en la Universidad de Basilea...1879 –
por razones de salud pero también por motivos más profundos: la
filología no era su destino– abandona la enseñanza y comienza su
inquieto peregrinaje de pensión en pensión, entre Suiza e Italia y el
sur de Francia...En Turín trabaja en su última obra, La voluntad de
poder, que sin embargo no logra acabar. El 3 de enero de 1889 sufre
un ataque de locura, tirándose al cuello de un caballo cuyo dueño
estaba apaleando ante su residencia de Turín. Primero fue confiado a
la custodia de la madre y, al morir ésta, a la de su hermana. Murió en
Weimar, envuelto en las tinieblas de la locura, el 25 de agosto de
1900.” (Reale-Antiseri: 1995, III, pp. 381-382). Su obra principal es
Así habló Zaratustra.
En cuanto a la concepción del mundo, Nietzsche tiene una
perspectiva pesimista, “acepta la vida aunque conozca su carácter
trágico.” (Ibíd., p. 385). Esta tragedia se manifiesta en “dolor, lucha,
destrucción, crueldad, incertidumbre, error. Es la irracionalidad
misma; no tiene, en su desarrollo, orden ni finalidad; el azar la
domina; los valores humanos no encuentran en ella ninguna raíz...la
aceptación de la vida tal como es, en sus caracteres originarios e
irracionales...conduce a la exaltación de la vida y a la superación del
hombre.” (Abbagnano, N. Ob. cit., p. 275).
Nietzsche empieza describiendo críticamente lo que es en sí
todo lo existente. “No hay valores absolutos, los valores son
disvalores; no existe ninguna estructura racional y universal que
pueda servir de apoyo al esfuerzo del hombre; no existe ninguna
providencia, ni ningún orden cósmico...no existe un sentido. Sin
embargo, hay una necesidad; el mundo tiene en sí mismo la
necesidad de la voluntad...de aceptarse a sí mismo y de

45
repetirse...eterno retorno...Cada dolor y cada placer, cada
pensamiento y cada suspiro, cada cosa, por infinitamente pequeña o
grande que sea, volverá a ser... Hay que vincular con ella, la doctrina
del amor fati: amar lo necesario, aceptar este mundo y amarlo. El
hombre descubre que la esencia del mundo es voluntad, ve que es
eterno retorno y se reconcilia voluntariamente con el mundo:
reconoce en la propia voluntad de aceptación del mundo la misma
voluntad que se acepta a sí misma. Sigue voluntariamente el camino
que otros hombres han recorrido ciegamente, aprueba este camino y
no trata de escabullirse de él, como hacen los enfermos los
decrépitos.” (Reale-Antiseri. Ob. cit., p. 391).
A ello cabe agregar, el que se debe “amar la vida y a nosotros
mismos más allá de todo límite, para no poder desear otra cosa que
esta eterna y suprema confirmación. El mundo ofrece al hombre el
espejo en que debe mirarse.” (Abbagnano, N. Ob. cit., p. 281). En sí
el mensaje de Nietzsche a punta a ver el mundo tal cual es con sus
virtudes y defectos a no pensar más que lo que es y tal cual es, sin
acudir a divinidades extrañas a este mundo. El amor hacia el más
allá del cristianismo, el amor por lo material que engendra egoísmo,
debe ser reemplazado por el amor fati, es decir, amar lo que existe
por voluntad, aquí es donde radica la vida; ello conduce a hacer del
hombre un superhombre con voluntad de poder.

46
Capítulo V
Irracionalismo del mundo

Entender el significado de las concepciones irracionalistas sobre el


mundo, pasa por entender el contexto de las condiciones materiales
de existencia en las cuales se originaron tales tendencias filosóficas.
El periodo anterior, sobre la evolución del mundo, cuyo significado
esencial está en la segunda revolución científica y tecnológica en
paralelo con la primera revolución industrial, se constituyó en un
progreso concreto en lo material e intelectual; sin embargo, como en
el caso del Renacimiento y el Humanismo siguió una reacción
denominada “contrarreforma” dirigida por la Iglesia romana contra
las facciones religiosas protestantes; así también en este caso,
después de una serie de descubrimientos científicos y tecnológicos,
siguió una etapa de reacción intelectual contra las ideas
evolucionistas y la ciencia en general. Esta etapa se denomina
irracionalismo, porque además pretende conceptualizar el mundo
desde pilares ajenos a la racionalidad como: la fe, la voluntad, el
instinto, etc.
Este periodo histórico abarca los últimos años del siglo XIX y
la primera mitad del siglo XX; tiene su predominio fundamental en la
cultura occidental. Los sucesos históricos característicos de este
periodo son: la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la revolución
socialista de octubre de 1917, el proceso de liberación nacional de
las colonias de los países imperialistas del capitalismo occidental, la
aparición de regímenes capitalistas totalitaristas (fascismo italiano y
nazismo alemán), la crisis económica de 1929 (o Gran depresión) de
los países capitalistas y termina con la Segunda Guerra Mundial
(1939-1944). Todos estos acontecimientos generan un clima de
incertidumbre social generalizada en la que predominan los
conflictos, la guerra, la desocupación laboral, la muerte, la
inseguridad social, etc. El capitalismo se enfrenta ante lo que
considera amenaza a su existencia como sistema económico-social
predominante: el socialismo soviético, de la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (URSS) en la que se había convertido Rusia
después de la revolución de octubre y el nazismo alemán con su
47
política expansionista (“espacio vital”). Esto genera la teorización de
los filósofos de éste periodo sobre la sensación emocional que
producía tal estado de cosas existentes. Esto explica el que acudiera
a la fe, la voluntad, el instinto, etc., como elementos centrales que
explicaran las “nuevas filosofías” de la primera mitad del siglo XX.
Las tendencias filosóficas irracionalistas son varias que se
manifiestan en sus máximos representantes que derivaron en
corrientes filosóficas, es decir, expresiones filosóficas que generan
posturas doctrinales a las cuales se aferran como sentido explicativo
al estado de cosas existentes.

1. El Pragmatismo
Este tipo de filosofía surge en los Estados Unidos de Norteamérica y
expresa en sí el carácter idiosincrásico del norteamericano, es decir,
de su tradición cultural, de su forma de comportarse en la política, el
arte, etc. Los representantes que formaron progresivamente esta
filosofía son tres pensadores norteamericanos, que son los
siguientes:

Charles Sanders Pierce (1839-1914)


Este pensador nació en Cambrige, Massachusetts, “fue ante todo un
científico y un cultivador de las matemáticas y de la lógica
simbólica.” (Abbagnano, N.: 1954, III, p. 359). Murió en Melford,
1914.
Pierce fue en sí el fundador de esta filosofía, él fue quien puso
los principios fundamentales en las que se basa este pensamiento
filosófico, los cuales son:

- comprender el pensamiento como logro de la satisfacción


subjetiva. [Esto significa un pensamiento que va de la duda al
juicio firme o creencia estable de dirigir la acción.
Entendiéndose por creencia a “la disposición o hábito
conscientes de actuar de un modo y otro según las
circunstancias”.]
- definir la verdad como lo que nos lleva al fin deseado. [La
verdad está en función al principio de duda-creencia, del
primer principio, que decide en un problema científico para
que no se prolongue demasiado por los científicos más
competentes; esto conllevaría a afirmar la creencia verdadera
si la acción basada en ella nos conduce al fin deseado.]
- identificar de hecho las cosas con el conjunto de sus
consecuencias sensoriales o ´prácticas´. [Esto es que el
contenido o el significado de nuestras ideas y conceptos
termina en las consecuencias prácticas que podemos esperar
de ellos, es decir, las ideas y conceptos al crear los objetos del
mundo, dan significado a éste con lo cual se configura una
acción práctica de nuestro pensamiento más no así una
práctica material]. (Iovchuk-Oizerman-Schipanov: 1978, II, p.
385)

48
William James (1842-1910)
Este pensador nació en Nueva York, 1942, “estudió en Europa, donde
estuvo después durante largos periodos. Fue profesor de psicología
(1889-97) y filosofía (1897-1907) en la Universidad de Harvard.”
(Abbagnano, N. Ob. Cit., p. 360). Murió en Chocorua, New
Hampshire, 1910.
En cuanto a la concepción del mundo y tomando de base los
principios de Pierce, James considera que “la realidad es un caos de
aconteceres inconexos, un ‘Universo pluralista’ en el que no hay ni
necesidad ni concatenación causal y donde reina un azar
absoluto...el mundo que nos rodea es incognoscible en su esencia...la
realidad con la que comercia nuestra experiencia, [en el] resultado
de nuestra postulación arbitraria [creencia estable]. Mediante un
esfuerzo de atención y voluntad extraemos del fluir inmediato de la
conciencia o de la ‘experiencia pura’...que de tal modo se convierten
en la cosas del mundo circundante...la realidad es absolutamente
‘plástica’, dúctil, a nuestros esfuerzos cognoscitivos, es decir,
puramente ideales. Basta un esfuerzo de la voluntad para que la
realidad adquiera la forma que deseamos conferirle.” (Iovchuk-
Oizerman-Schipanov. Ob. cit., pp. 386-387). Es decir, la realidad la
hacemos conforme a nuestros deseos que satisfacen a su vez a
nuestras emociones.

John Dewey (1859-1952)


Este pensador, “nació en Burlington, Vermont (Estados Unidos), el 20
de octubre de 1859. Enseñó en la Universidad de Minnesota (1888-
89), Michigan (1889-94), Chicago (1894-1904); y desde 1904 hasta
1929 en la Columbia University de Nueva York.” (Abbagnano, N. Ob.
cit., p. 375). Murió en Nueva York en 1952.
Dewey corrige algunos aspectos de los postulados de James,
en el sentido que “las cosas aparecen en el proceso del conocimiento
y representan objetos de la investigación científica creados por dicho
proceso. Así por ejemplo, el agua, en tanto que combinación
expresado en la fórmula H2 O, no existía...antes de ser investigada; es
un producto de las investigaciones científicas...identifica de hecho la
existencia de la realidad objetiva con su conocimiento, el mundo
objetivo con el cuadro científico del mundo. [Es decir, el hombre en
su experiencia va creando la realidad mediante los conceptos]...El
cometido del pensamiento es transformar la situación ‘problemática’
o ‘indeterminada’ en situación determinada, resuelta. Es con este fin
que el hombre crea ideas, conceptos, leyes, que le sirven de
instrumentos para orientarse. Esas ideas, etc., no reflejan una
realidad objetiva, sino que se emplean en función de su utilidad y
comodidad.” (Iovchuk-Oizerman-Schipanov. Ob. Cit., p. 391).

2. Neopositivismo
Esta corriente filosófica tiene su origen en Austria, Europa central.
Al neopositivismo (versión moderna del positivismo de Comte)

49
también se le conoce como “positivismo lógico”, entre otras
denominaciones: “atomismo lógico”, “empirismo lógico”, “análisis
lógico”, etc. El neopositivismo o “positivismo lógico vio la luz en el
llamado Círculo de Viena, formado a principios de la década de los
20 [siglo XX] bajo la dirección de Moritz Schlick. Entre sus miembros
[más reconocidos destacan] Carnap, Frank, Neurath y Hahn.”
(Iovchuk-Oizerman-Schipanov. Ob. cit., p. 410). La fuente de
inspiración teórica en la que se basaron fue la propuesta de Ludwig
Wittgenstein en su filosofía del lenguaje y de Bertrand Russell, pero
principalmente en el primero.
El principio central de la filosofía neopositivista está en que
‘delimitan una nueva comprensión del conocimiento científico como
construcción lógica sobre la base de los contenidos sensoriales
(´datos sensoriales´). Los neopositivistas emprendieron [en base a lo
anterior] la tarea de expulsar la ‘metafísica’ de la filosofía,
declarando que la filosofía tiene derecho a existir no como
‘pensamiento acerca del mundo’ sino sólo como ‘análisis lógico del
lenguaje’... [El objeto de la filosofía, por tanto, debe consistir] en
efectuar un análisis lógico y esclarecedor de los postulados de la
ciencia y del sentido común con los que puede expresarse nuestro
conocimiento del mundo.” (Ibíd., p. 411).
La versión original de esta filosofía que surge en Viena
(Austria), puede calificarse con más precisión de “positivismo
vienés”, por lo tanto, si para ellos la filosofía debe ocuparse del
análisis lógico del lenguaje de la ciencia, quiere decir, de la
semántica y la sintaxis lógica del corpus teórico de la ciencia. Esto
conlleva a visualizar la realidad no en el exterior, la naturaleza
concreta (esto es metafísica para ellos), sino en el significado de las
proposiciones del lenguaje lógico, las cuales estarían determinadas
por el convencionalismo entre los pensadores. O lo que es lo mismo
renuncian a la realidad material de la vida, para encerrarse en la
“realidad” de las proposiciones conceptuales. Esto los caracteriza de
idealistas subjetivos dogmáticos. Esto es así “porque el sentido [o
significado] de una proposición no depende naturalmente del hecho
de que las circunstancias en las cuales nos encontremos de manera
directa en un sentido determinado nos permitan o nos impidan su
verificación fáctica.” (Reale-Antiseri. Ob. cit., p. 869).
A ello agregan: “Las proposiciones se han de confrontar con
proposiciones y con experiencias [mentales, se entiende], ni con un
mundo o con otra cosa [realidad concreta]. Todas estas duplicaciones
[proposiciones conceptuales y realidad material] sin sentido
pertenecen a una metafísica más o menos perfeccionada, y por lo
tanto hay que eliminarlas. Toda proposición nueva debe confrontarse
con la totalidad de las proposiciones presentes, que ya concuerdan
entre sí. Por lo tanto, sólo se dirá que una proposición es correcta
cuando puede integrarse dentro de dicho sistema. Lo que no pueda
integrarse en él debe ser rechazado como incorrecto.” (Ibíd., p. 871).
Esto conlleva a configurar el lenguaje como un “hecho físico”, es
decir como conjunto de sonidos y signos.

50
En tanto el mundo del hombre es el lenguaje estructurado en
la semántica y la sintaxis para el neopositivismo vienés, la realidad
material deja de tener sentido, pues sólo se debe hablar del sentido o
significado del lenguaje como “hechos” (sonidos, signos y símbolos),
porque consideran que la ciencia en sí tiene sentido y, por tanto,
mayor valor cuando habla (teoría) sobre la realidad concreta, más no
ésta. O lo que es lo mismo, la ciencia “es un conjunto de signos, pero
que se aplica en el terreno de la naturaleza.” (Ibíd., p. 873). La
fórmula del neopositivismo vienés, se puede expresar en lo siguiente:
el lenguaje y los conceptos hacen la realidad.
Bertrand Russell, filósofo inglés representante máximo de la
filosofía realista inglesa cuya tesis central está en el atomismo lógico
del lenguaje y que fue una de las fuentes de inspiración del
neopositivismo vienés, critica irónicamente esta filosofía cuando
agrega, “parecen decir: ‘En el principio era el verbo’ [por alusión al
génesis de la Biblia]. A lo que un representante de esta filosofía,
Schlick, replica, también con ironía]; ‘en el principio era el
significado del verbo’.” (Ibíd., p. 874).

3. Existencialismo
Esta corriente filosófica surge en Alemania, después de la Primera
Guerra Mundial y a raíz de la crisis derivada de la derrota ante las
potencias vencedoras. El grado de incertidumbre en el pueblo
alemán provocado por los efectos de la guerra, es teorizado
filosóficamente por el filósofo Martin Heidegger, máximo exponente
de este tipo de filosofía. Después de él otros filósofos como Jaspers,
Gabriel Marcel, Jean-Paul Sartre, Albert Camus entre otros,
desarrollaron tal filosofía de acuerdo a la realidad social de sus
respectivos países. Aquí sólo nos ocuparemos de Heidegger.

Martin Heidegger (1889-1979)


Este filósofo alemán nació “en Messkinch en 1889 y estudió teología
y filosofía...se doctoró en filosofía en 1914. [Ingresó a la docencia
universitaria en la Universidad de Friburgo, con la tesis que lo
habitaba para tal cargo denominada] La doctrina de las categorías y
del significado de Duns Scoto...En 1933 Heidegger, que se había
adherido al nazismo, se convierte en rector de la Universidad de
Friburgo y pronuncia un discurso sobre La autoafirmación de la
universidad alemana. [Esto le trajo serias críticas de la
intelectualidad europea que deriva en la renuncia al cargo].
Heidegger murió en 1976.” (Reale-Antiseri. Ob. cit., pp. 517-518).
En cuanto a la concepción del mundo, desde la filosofía
existencialista, considera que el mundo no es más que “un conjunto
de instrumentos para el hombre, un conjunto de utensilios, de cosas
que hay que emplear, al alcance de la mano, y no de cosas que haya
que contemplar como presentes. La existencia [del hombre] es
‘poder ser’, proyecto, trascendencia hacia el mundo: estar en el

51
mundo significa originariamente convertir el mundo en proyecto de
las acciones y de las actitudes posibles del hombre...Estar en el
mundo...quiere decir que el hombre manifiesta cuidado por las cosas
necesarias para sus proyectos, se relaciona con una realidad
utensilio, medio para su vida y para sus acciones...El hombre
entiende una cosa cuando sabe qué hacer con ella, al igual que se
entiende a sí mismo cuando sabe qué puede hacer de sí mismo,
cuando sabe qué puede ser.” (Ibíd., pp. 519-520).
Asimismo, el hombre, en tanto yo existencial, vive en ese
mundo con otros, con otras individualidades. “Si estar en el mundo
es un ‘existencial’, también lo es estar con los otros. No hay ‘un
sujeto sin mundo’, y tampoco hay ‘un yo aislado sin los
otros’...Puesto que la existencia es constitutivamente apertura, los
otros ‘yos’ son en cuanto tales desde un principio partícipes del
mismo mundo en el que vivo...su estar con los otros se traduce en
tener cuidado de los demás, lo cual constituye la estructura básica
de toda posible relación entre los hombres. El tener cuidado con los
demás puede asumir dos direcciones: en la primera se trata de
substraer a los otros de sus propios cuidados, mientras que la
segunda consiste en ayudarles a conquistar la libertad de asumir su
propio cuidado. En el primer caso se da un simple ‘estar juntos’ y nos
hallamos ante una forma inauténtica de coexistencia; en el segundo,
en cambio, hay un auténtico coexistir.” (Ibíd., p. 520).
Por lo general, el hombre tiende a ser inauténtico, porque “el
hombre se sirve de las cosas, las utiliza y establece relaciones con
otros hombres...es una existencia anónima; es la existencia del ‘se
dice’ y del ‘se hace’. [Esto significa deyección, es decir,] la caída del
hombre al plano de las cosas del mundo...y se busca el sentido...de su
existir [como un proyecto y este proyectarse busca “poder
ser”]...todo proyectar hace que el hombre se coloque en el mismo
plano de las cosas...puedo dedicar mi vida al trabajo, al estudio, a la
riqueza o a cualquier otra cosa, [por tanto] puedo ser hombre tanto
si escojo una posibilidad como si escojo otra...entre las diversas
posibilidades que se presentan hay una diferente, a la que el hombre
no puede rehuir: la muerte...puede elegir una u otra profesión, pero
no puedo dejar de morir...”La muerte, en cuanto posibilidad, no le da
al hombre nada para realizar’...La existencia auténtica es una ‘ser
para la muerte’. Únicamente si comprendemos la posibilidad de la
muerte como imposibilidad de la existencia, sólo si asumimos esta
posibilidad mediante una decisión anticipadora, el hombre encuentra
su auténtico ser.” (Ibíd., pp. 521-522).

52
Capítulo VI
Tecnologización del mundo

A partir de la década del cincuenta del siglo XX, después de la


segunda guerra mundial, empieza la tercera revolución científica y
tecnológica, lo que los entendidos han llamado la “era nuclear” (a
raíz del uso de la energía nuclear con fines bélicos en las ciudades
japonesas de Hiroshima y Nagasaki). El descubrimiento de la energía
nuclear en base al descubrimiento de la teoría de la relatividad de
Einstein, da comienzo a una carrera acelerada de descubrimientos
tecnológicos y científicos en el campo de las ciencias particulares o
fácticas (física, química y biología) y formales (matemática y lógica).
Se acentúa fundamentalmente la cibernética la automatización
tecnológica que cambia el concepto del mundo, en tanto lo hace
mucho más dinámico, con lo cual la cultura occidental experimenta
otra transformación en sus estilos de vida. A partir de este periodo y
hasta hoy, siglo XXI, las innovaciones tecnológicas y los
descubrimientos científicos va a tener una dinámica constante e

53
incontenible, en un contexto social de competencia entre dos
sistemas económicos y políticos antagónicos.
Esto se debe a que, el efecto de la Segunda Guerra Mundial,
fue la división geopolítica de los dos sistemas económico-sociales
antagónicos, el capitalismo occidental liderado por los Estados
Unidos de Norteamérica (EEUU) y el socialismo de la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS); en términos políticos
también se dice, entre democracia liberal y democracia estatal,
aspecto éste que se va a tomar como doctrina ideológica que
repercute en la actualidad, en la confirmación de los partidos
políticos; los que se orientan políticamente por la doctrina liberal
defienden la propiedad privada, el individualismo, libre mercado, en
suma, a los capitalistas (clase social millonaria) y los que se orientan
por la doctrina reguladora del Estado, defienden la asistencia social,
el ‘bien común’, justicia social la mancomunidad cívica, es decir, lo
concerniente a los sectores sociales (sectores medios y bajos). Son
dos sistemas políticos: el capitalismo liberal y el capitalismo estatal.
De esta manera el mundo se divide en dos tipos de imperialismos el
capitalista norteamericano y el socialismo soviético. Este
antagonismo político y económico conllevó a la rivalidad beligerante
de las armas de destrucción masiva, la bomba atómica, lo que a su
vez condujo a la inversión de grandes sumas presupuestarias del
producto bruto interno (PBI) de las naciones en pugna por la
innovación permanente en armas de corto y largo alcance. Ello
aceleró la revolución tecnológica en las telecomunicaciones (medios
de comunicación) que va a permitir obtener información clasificada
en tiempo real, base para la toma de decisiones.
Este periodo, que como ya hemos mencionado se inicia en la
década del cincuenta en franco antagonismo entre los EEUU y la
URSS, concluye su primera etapa en 1989, con la caída del Muro de
Berlín, hecho histórico significativo porque conduce, por un lado al
desplome del sistema socialista de modelo soviético; y, por otro lado,
el establecimiento de la globalización como expresión del dominio
absoluto del capitalismo liberal en todo el mundo occidental y parte
del mundo oriental en un proceso que hoy sigue acentuándose
gradualmente. La segunda parte que va desde 1990 hasta el inicio de
la segunda década del actual siglo XXI, la expondremos más
adelante.
La importancia de distinguir los periodos históricos es
fundamental, porque como ya hemos venido exponiendo en los
capítulos precedentes, está en la base material de la sociedad la
explicación concreta a las diferentes filosofías y teorías científicas a
la cual corresponden; de esa manera se entiende mejor el por qué los
filósofos proponen sus propias interpretaciones del mundo. Es decir,
las condiciones sociales y económicas (o materiales) que conforman
el tipo de cultura reflejan el tipo de filosofía, por tanto, la asunción
de nuevos problemas y de otros aun no resueltos que se traen a
colación.

54
Después de estas aclaraciones necesarias del contexto
histórico en que se han sucedido los hechos, podemos determinar el
término Tecnologización del mundo. El mismo intenta expresar la
esencia misma de la civilización humana, que en su proceso de
evolución, ha configurado un estilo de vida moderno liberal y en la
forma de concebir el mundo en un sentido antropocéntrico opuesto
al tradicional centrado en el dogma doctrinal ideológico jerarquizado
(estatal y eclesiástico), cuya viabilidad y dinamismo concreto de
realización de libertad individual, lo da la tecnología de consumo
mercantilista.

1. Teoría científica del universo


El larguísimo proceso histórico por el cual ha recorrido la
humanidad, en tratar de comprender cómo funcionan las cosas de la
naturaleza, desde su apariencia externa hasta su estructura interna:
seres vivos (animales, vegetales, humanos) y la materia en general,
hemos creado la gran civilización humana, impulsados por la
dinámica interactiva de las necesidades orgánicas e intelectuales. La
preocupación más vasta que el hombre se ha propuesto es la de
comprender el funcionamiento de la estructura del universo desde
una perspectiva eminentemente científica, debido a que la mística
bíblica en nada ha ayudado a tal pretensión, muy por el contrario, la
ha obstaculizado, como nos lo demuestra la acción prohibitiva de la
iglesia sobre Copérnico y Galileo.
En la actualidad, inicios del siglo XXI, todavía existe mucha
resistencia de la iglesia en el avance científico no sólo de la
astronomía sino en campos científicos como la genética (células
madre); su todavía poder de influencia en políticos ligados a
regímenes de poder mundial, retarda las investigaciones científicas
por el bajo presupuesto que se destina en su inversión; sin embargo,
afortunadamente no las anula –como sería el deseo eclesiástico. En
lo único que es imparable la inversión privada es en la tecnología de
consumo, en la medida que eso genera millones y millones de
utilidades en cada innovación tecnológica que se produce
anualmente. Pero en promedio, las investigaciones científicas y
tecnológicas gozan de buena salud, en tanto ello significa que existe
la voluntad política de invertir en la investigación y desarrollo tecno-
científico (IDTC), pero de ello hablaremos con más detalle más
adelante.
La teoría de la evolución biológica de Darwin, abrió la
posibilidad de ampliar la perspectiva científica hacia el universo, es
decir, considerar el universo en progresivo desarrollo y evolución. En
qué consiste esta evolución, es lo que en el siglo XX, la física teórica
y la física experimental aunarán esfuerzos para desarrollar lo que
significó la revolución copernicana del universo. El efecto de estas
investigaciones científicas es el descubrimiento de la teoría de la
relatividad de A. Einstein y la teoría de la mecánica cuántica por M.
Planck (iniciador de tal descubrimiento al cual contribuyeron otros

55
científicos que completaron el mismo). Dos grandes descubrimientos
científicos que han revolucionado nuestro concepto del universo.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, surge la posibilidad,
desde una perspectiva experimental de hacer realidad la idea de
Einstein, lograr una teoría unificada del universo que explique toda
la estructura del universo. Esto dio paso a que un grupo de
científicos de la física teórica forjen las bases de la formulación
teórica de la teoría de las supercuerdas o teoría M, que sería una
teoría científica del todo. Esta teoría sigue en proceso de
elaboración, sus primeros logros, hasta el día de hoy, han sido
exitosos, pero la tecnología del cual disponemos todavía no permite
avanzar a su culminación, a través de experimentos; sin embargo, lo
hasta ahora avanzado está significando una nueva revolución en
ciernes en nuestros esquemas mentales sobre el universo.
En este apartado trataremos en sus fundamentos básicos, la
teoría de la relatividad, la teoría de la mecánica cuántica y la teoría
de las supercuerdas o teoría M, que permita aclarar los supuestos
filosóficos inmersos en estas teorías científicas.

A. Teoría de la relatividad
La teoría de la relatividad está ligada al físico teórico Albert Einstein,
ícono de la expresión científica y el científico más famoso del siglo
XX, que aun deja la impronta, en el siglo XXI, de su contribución
intelectual al conocimiento científico del mundo.
Einstein, “nació en Ulm, en el antiguo estado alemán de
Wüettemberg, el 14 de marzo de 1879, y creció en Múnich. Fue el
único hijo de Hermann Einstein y Pauline Koch...no brilló en la
escuela. No le gustaban los reglamentos y sufría por ser uno de los
pocos niños judíos de un centro católico... [Albert] Einstein se graduó
en la Politécnica en 1900. [Se casó con Mileva Maric en 1901, de
quien tuvo dos hijos varones, mientras trabajaba en una oficina de
patentes en Berna, Suiza. Publica, entre otros artículos, un artículo
científico titulado “Sobre un punto de vista heurístico sobre la
producción y la transformación de la luz”, por el cual gana el premio
Nobel de física en 1921]...murió...el 18 de abril de 1955.” (Hawking,
S.: 2004, pp. 162-168).
La concepción científica del mundo de Einstein tiene dos
planteamientos: la teoría de la relatividad especial y la teoría de la
relatividad general. El significado filosófico de ambas teorías, implica
el conocimiento del mundo como materialidad y la capacidad del
hombre, a través de la investigación racional de la ciencia, de actuar
en función a la utilización de las leyes físicas que rigen esa
materialidad. Veamos en sus aspectos fundamentales ambas teorías
que en conjunto se denomina teoría de la relatividad.
La relatividad especial se origina en tanto Einstein “formuló
el postulado de que las leyes de la ciencia deberían parecer las
mismas a todos los observadores que se movieran libremente. En
particular, todos deberían medir la misma velocidad de la luz,

56
independientemente de la velocidad con que se estuvieran moviendo.
La velocidad de la luz es independiente del movimiento del
observador y tiene el mismo valor en todas las direcciones...cada
observador tendría su propio tiempo personal. Los tiempos de dos
personas coincidirían si ambas estuvieran en reposo la una respecto
a la otra, pero no si estuvieran desplazándose la una con relación a la
otra.” (Hawking, S.: 2003, p. 15).
Pongamos dos ejemplos simples, de los muchos que existen en
la realidad, uno en reposo y otro en movimiento. Según el reposo, si
desde la torre de control de un aeropuerto, el controlador A, desde
tierra observa en la noche la luz multicolor de un avión en el ‘cielo’,
lo ve moverse muy lentamente; del mismo modo, el piloto de ese
avión al ver a la torre de control en tierra, donde se ubica el
controlador A, lo verá en movimiento lento. Tanto el piloto del avión
como el controlador A, en sí, estaban en reposo, uno desde el asiento
del avión y el otro desde la torre de control. Ahora, según el
movimiento, si dos buses interprovinciales viajan por una autopista
en sentido opuesto en sus respectivos carriles, cuando se divisan a
los lejos y se van acercando gradualmente hasta cruzarse y luego
alejarse uno del otro en direcciones opuestas en la distancia, ambos
están en movimiento constante. Aquí estamos hablando del
movimiento de un bus respecto del otro bus, es decir, en relación o
comparación el uno del otro. Por lo tanto, no tendría sentido afirmar
de que uno viaja a 20 kilómetros por hora si no hemos establecido la
comparación con el otro. Pero sí tendría sentido decir el bus A está
viajando a 20 km/h al pasar cerca al bus B, o sea teniendo siempre
un punto de referencia. “Dicho con otras palabras, no existe una
noción ‘absoluta’ de movimiento. El movimiento es relativo.”
(Greene, B.: 2007, p. 45).
Según este descubrimiento, “Einstein aceptó el valor
constante de la velocidad de la luz [300,000 kilómetros por
segundo]...Da igual a qué velocidad persigamos un rayo de luz;
siempre se alejará de nosotros a la velocidad de la luz. Es imposible
hacer que la velocidad aparente con que la luz se aleja sea ni
siquiera una pizca menor que 300,000 kilómetros por segundo, y
mucho menos frenarla hasta el punto de que parezca quedarse
inmóvil.” (Ibíd., p. 49). Esto permite tener en concreto un punto de
medición fiable.
El descubrimiento de la relatividad especial por Einstein,
produjo una revolución en la concepción que hasta entonces se tenía
en la ciencia sobre el movimiento y el absoluto. “Einstein había
destronado dos de los absolutos de la ciencia del siglo XIX: el reposo
absoluto, representado por el éter, y el tiempo absoluto universal que
todos los relojes deberían medir. A mucha gente, esta idea le resultó
inquietante. Se preguntaban si implicaba que todo era relativo, que
no había reglas morales absolutas.” (Hawking, S.: 2003, p. 18). Si
esto ya de por sí, en las mentes tradicionalistas y conservadoras de
la gente común y corriente así como de las elites gobernantes de
inicio del siglo XX, era desconcertante, no era más que el principio,

57
Einstein sorprendió aún más con un nuevo descubrimiento, la
relatividad general.
La relatividad general. En su permanente búsqueda
científica sobre el universo, “Einstein tuvo una idea genial de que
dicha equivalencia [aceleración y gravedad] funcionaría si la
geometría del espacio-tiempo fuera curva en lugar de plana, como se
había supuesto hasta entonces, su idea consistió en que la masa y la
energía deformarían el espacio-tiempo en una manera todavía por
determinar...[esta determinación llegó en 1913 cuando] Einstein y
Grossmann escribieron un Artículo conjunto en que propusieron la
idea de lo que consideramos fuerzas gravitatorias son sólo una
expresión del hecho de que el espacio-tiempo es curvo...La nueva
teoría del espacio-tiempo curvado fue denominado relatividad
general, para distinguirla de la teoría original sin gravedad, que fue
la conocida desde entonces como relatividad especial.” (Ibíd., pp. 24-
26). Este nuevo concepto del espacio y el tiempo generó muchas
controversias entre los científicos, muchos de los cuales les costaba
admitir algo diferente a lo que Newton, durante trecientos años,
había descubierto en la naturaleza, la gravedad.
Detengámonos en este aspecto del descubrimiento de Einstein
que hasta hoy sigue vigente. Según la relatividad general, “un
cuerpo que posee masa, como el Sol, y de hecho cualquier cuerpo,
ejerce una fuerza gravitatoria sobre otros objetos...Estos vínculos
entre la gravedad, el movimiento acelerado y el espacio curvo
condujeron a Einstein a formular una importante sugerencia, según
la cual la presencia de una masa, como la del Sol, es la causa de que
la estructura del espacio que le rodea se alabee...al igual que sucede
con una membrana de goma...la estructura del espacio se distorsiona
a causa de la presencia de un objeto que posee masa, como es el Sol.
Según esta propuesta radical, el espacio no es meramente un
escenario pasivo que proporciona el marco para los acontecimientos
del universo, sino que la forma de ese espacio responde a los objetos
que estén en su entorno. A su vez, este alabeo afecta a otros objetos
que se mueven en la proximidad del Sol, puesto que deben atravesar
esa estructura especial distorsionada...Este efecto sobre el
movimiento de la Tierra es lo que denominaríamos normalmente
influencia gravitatoria del Sol...la diferencia con respecto a los
trabajos de Newton es que Einstein especificó el mecanismo por el
cual se transmite la gravedad: el alabeo del espacio.” (Greene, B.:
2007, pp. 87-88).
Lo anterior significa, “en primer lugar...que, cuanta más masa
tiene un objeto, mayor es la influencia gravitatoria que puede ejercer
sobre otros cuerpos, lo cual concuerda de manera precisa con
nuestras experiencias. En segundo lugar...la cantidad de alabeo del
espacio debido al cuerpo provisto de masa, como el Sol, disminuye
cuando aumenta la distancia con respecto a dicho cuerpo. Esto
también concuerda con nuestra manera de comprender la gravedad,
cuya influencia se hace más débil a medida que la distancia entre los
objetos se hace mejor...Éste es el modo en que, en el lenguaje de la

58
relatividad general, la Tierra mantiene a la luna en órbita, y también
nos mantiene a nosotros ligados a su superficie...El agente causante
de la gravedad es, según Einstein, la estructura del universo.” (Ibíd.,
pp. 88-89). De este descubrimiento se deduce la famosa ecuación
E=mc2.
En síntesis, “la teoría de la relatividad especial establece una
democracia en las posiciones de los observadores: la leyes de la
física resultan idénticas para todos los observadores que se
encuentran en movimiento a velocidad constante.” (Ibíd., p. 79).
Mientras la relatividad general, “proporciona un marco teórico para
la comprensión del universo a una escala máxima: estrellas, galaxias,
cúmulos de galaxias, y aún más allá, hasta la inmensa expansión del
propio universo.” (Ibíd., p. 17).

B. Teoría de la mecánica cuántica


El origen de la teoría cuántica la encontramos a inicios del siglo XX.
“El primer paso hacia la teoría cuántica se dio en 1900 cuando Max
Planck, en Berlín, descubrió que la radiación de un cuerpo al rojo era
explicable si la luz sólo podía ser emitida y absorbida en paquetes
discretos [partículas de energía], llamados cuanta...Einstein
demostró que la hipótesis cuántica podría explicar lo que se conoce
como efecto fotoeléctrico, la manera en que algunos metales
desprenden electrones al ser iluminados. Este efecto constituye la
base de los modernos detectores de luz y cámaras de televisión, y fue
por este trabajo que Einstein recibió el premio nobel de física.”
(Hawking, S.: 2003, p. 31).
Posteriormente, en la década del 20, siglo XX, “el trabajo de
Heisenberg en Copenhague [Dinamarca], Paul Dirac en Cambrige
[Inglaterra] y Erwin Schródinger en Zúrich
[Alemania]...desarrollaron una nueva imagen de la realidad llamada
mecánica cuántica. Las partículas pequeñas ya no tenían una
posición y una velocidad bien definidas, sino que cuanto mayor fuera
la precisión con que se determinara su posición, menor sería la
precisión con que podríamos determinar su velocidad y viceversa.”
(Ibíd., p. 32). Esto significa que la mecánica cuántica “sirve para
comprender las propiedades microscópicas del universo...revela que
el universo tiene unas propiedades igual de asombrosas, si no más,
cuando se examina a escalas de distancias atómicas o subatómicas.”
(Greene, B. Ob. cit., p. 106).
Estas partículas atómicas o subatómicas que contiene el rayo
de luz, “según Einstein, se debería considerar en realidad como un
flujo de diminutos paquetes –diminutas partículas de luz– que
finalmente recibieron el nombre de fotones, dado por el químico
Gilbert Lewis (...) La frecuencia de la luz (su color) determina la
velocidad de los electrones emitidos; la intensidad total de la luz
determina el número de electrones emitidos...Así, Einstein demostró
que la intuición de Planck con respecto a la energía en paquetes,
refleja realmente una característica fundamental de las ondas

59
electromagnéticas: están formadas por partículas –los fotones– que
son pequeños paquetes, o cuantos, de luz.” (Ibíd., pp. 116-117).
La particularidad de las ciencias fácticas y formales como la
física es la de medir con exactitud la materialidad del universo, algo
que se hace con la teoría de la relatividad; sin embargo, ocurre algo
muy diferente con la mecánica cuántica que estudia la realidad
subatómica o microscópica. Es por ello que “en 1926, el físico
alemán Max Born...Afirmó que una onda electrónica se debe
interpretar desde el punto de vista de la posibilidad (principio
probabilístico). Los lugares en que la magnitud de la onda es grande
son aquellos lugares en que es más probable encontrar el electrón;
los lugares en que la magnitud es pequeña son aquellos en que es
menos probable encontrarlo.” (Ibíd., p. 126). Por ejemplo, un estadio
de fútbol en el que se juega el deporte del balón pie, por la noche, al
encender sus potentes reflectores, en todo ese inmenso espacio
habría mayor probabilidad de encontrar el electrón en los potentes
rayos de luz que ilumina el Estadio. Muy por el contrario en la luz
que proyecta una linterna en un cuarto oscuro, es menos probable de
encontrar el electrón en el rayo de luz que despide el foco de la
linterna.
Al principio probabilístico, se agrega otro, el principio de
incertidumbre, según el cual, “implica que incluso el espacio vacío
está lleno de pares de partículas y antipartículas virtuales. Estos
pares tendrían una energía infinita. Esto significa que la atracción
gravitatoria curvaría el universo hasta un tamaño infinitamente
pequeño.” (Hawking, S.: 2007, p. 127). Este principio aplicado a la
mecánica cuántica “nos dice que, a escalas microscópicas, el
universo es un ámbito hormigueante, frenético y caótico...el
promedio macroscópico [espacio interestelar] deja en la oscuridad
una gran cantidad de actividad microscópica.” (Greene, B. Ob. cit., p.
142).
De lo anterior se deduce entonces que la mecánica cuántica,
“ofrece una marco teórico para la comprensión del universo a
escalas mínimas: moléculas, átomos, y así hasta las partículas
subatómicas, como los electrones y los quarks.” (Ibíd., p. 17). Estas
categorías electrones, quarks, entre otras muchas para designar a
las partículas de energía subatómicas se diferencian por la cantidad
de energía que contienen, cuyo valor está expresado en fórmulas
matemáticas que no presentaremos aquí, bastará hacer esta breve
referencia para tener una idea básica de lo que significa el dominio
de la materia por el hombre que está permitiendo conocer la
estructura del universo, en la búsqueda del por qué las cosas son
como son. Esto ciertamente conlleva su significado filosófico
intrínseco en la ciencia. El cual expresa la gran capacidad humana
para manipular la materia a escalas mínimas.
El descubrimiento de la mecánica cuántica y de sus leyes,
aceptadas por todos los científicos, ha tenido un hondo significado
histórico para la humanidad así como lo ha sido la teoría de la
relatividad. El efecto del descubrimiento de las leyes cuánticas

60
“constituyen la base de los modernos desarrollos en química,
biología molecular y electrónica, y el fundamento de la tecnología
que ha transformado el mundo en el último medio siglo.” (Hawking,
S.: 2003, p. 33).

C. Teoría de las Supercuerdas o teoría M


La teoría de las supercuerdas (para simplificar, teoría de cuerdas)
fue propuesta en 1970 por Yoichiro Nambu (Universidad de Chicago)
y Holger Nielsen (Niels Bohr Institute) y Leonard Susskind
(Universidad de Stanford). Estos físicos teóricos, “demostraron que,
si se construía un modelo de partículas elementales considerándolas
como pequeñas cuerdas vibratorias unidimensionales, sus
interacciones nucleares se podían describir con toda exactitud
mediante la función de Euler [fórmula matemática inventada por
Leonhard Euler para describir con exactitud numerosas propiedades
de partículas que interaccionan fuertemente entre sí].” (Greene, B.
Ob. cit., p. 158).
El desarrollo de esta teoría que denomina actualmente el
campo de la física, está asociada al descubrimiento de cuatro fuerzas
energéticas fundamentales que existe en el universo, una es la
fuerza de la gravedad (descubierta por Newton y estudiada por la
teoría de la relatividad general) y las otras tres son la fuerza
electromagnética, la fuerza nuclear débil y la fuerza nuclear fuerte
(asociadas a la teoría de la mecánica cuántica).
Como sabemos la fuerza de la gravedad, es aquella que ejerce
la fuerza de atracción de la masa más pesada de un objeto respecto
de otro objeto con masa menos pesada. En lo que concierne a la
fuerza electromagnética, se refiere a la fuerza entre partículas con
cargas eléctricas del mismo signo (o de signos opuestos) que se
manifiesta en la iluminación, ordenadores, televisores, teléfonos, en
las tormentas eléctricas de la naturaleza y en el suave tacto de una
mano humana. La fuerza nuclear débil, es una fuerza que tiene un
alcance muy corto. Afecta a todas las partículas de la materia, pero
no a las que transmiten las fuerzas. La fuerza nuclear fuerte, es la
fuerza que tiene un alcance más corto pero es más intensa; mantiene
unidos los quarks para formar protones y neutrones, y éstas
partículas unidas entre sí para formar los núcleos atómicos.”
(Hawking, S.: 2003, p. 216).
El descubrimiento de la energía atómica ha conducido a
estudiar su composición, los átomos y la forma cómo éstos se
estructuran. La mecánica cuántica que estudia el mundo subatómico
y la gravedad que ejerce su poder de atracción de acuerdo a la masa
de la materia, condujo a la hipótesis que el componente último de las
partículas de energía es un bucle vibratorio, denominado cuerda, que
compondría la estructura del universo en su composición más
elemental. “Según la teoría de las cuerdas, los componentes
elementales del universo no son partículas puntuales, sino diminutos
filamentos unidimensionales, algo así como tiras de goma

61
infinitamente delgadas, que vibran de un lado para otro...son unos
componentes microscópicos que constituyen las partículas de las que
están formados los propios átomos...son tan pequeñas...que parecen
puntos cuando son examinados con los instrumentos más potentes.”
(Greene, B. Ob. cit., p. 158).
Esta hipótesis del componente último de la materia genera
grandes expectativas porque “si la teoría de cuerdas es correcta, la
estructura microscópica de nuestro universo es un laberinto
multidimensional ricamente entrelazado, dentro del cual, las cuerdas
del universo se retuercen y vibran en un movimiento infinito,
marcando el ritmo de las leyes del cosmos...las propiedades de los
bloques básicos que construyen la naturaleza están profundamente
entrelazados con la estructura del espacio y el tiempo.” (Ibíd., p. 33).
Esto sugiere que estaríamos próximos a descubrir cómo funciona la
estructura del universo en su conjunto, esta fue la gran preocupación
de Einstein en los últimos años de su vida, que ahora es perseguida
insistentemente por la nueva generación de científicos.
La teoría de cuerdas, nos dice que “cada partícula [de
energía] contiene un filamento que vibra, oscila y baila como un
elástico de goma infinitamente delgado que los físicos han
denominado cuerda...[De esta manera se] añade la nueva categoría
microscópica del bucle vibrador, que continua la progresión...que va
desde los átomos, a través de los protones, los neutrones, electrones
y quarks...[Así tenemos que] los componentes materiales de la
partícula puntal por cuerdas resuelve la incompatibilidad existente
entre la mecánica cuántica y la relatividad general.” (Ibíd., p. 28).
Este descubrimiento pretende integrar estas dos teorías científicas
fundamentales que sustenta la concepción del mundo.
La certeza de haber encontrado el componente último de la
materia es importante para la ciencia (y también para la filosofía)
porque explicaría su composición en un todo integrado, si es que se
averigua, además, cómo se estructura, lo que implica determinar sus
leyes. Así tenemos que, “las cuerdas son verdaderamente
fundamentales; son ‘átomos’, es decir componentes invisibles, en el
sentido más auténtico de la palabra griega, tal como lo utilizaron los
antiguos griegos. Como componentes absolutamente mínimos de
cualquier cosa, representan el final de la línea...en las numerosas
capas de subestructuras dentro del mundo microscópico...Utilizando
nuestra analogía lingüística, los párrafos están hechos de frases, las
frases están hechas de palabras y las palabras están formadas por
letras. ¿Qué cosa forma una letra? Desde un punto de vista
lingüístico, esto es lo final de la línea. Las letras son letras –son los
bloques fundamentales que constituyen el lenguaje escrito; no hay
ninguna subestructura más allá de ellas...De modo similar, una
cuerda es sencillamente una cuerda, puesto que no hay nada más
fundamental, no se puede decir que esté compuesta por ninguna otra
sustancia...Consideramos que las cuerdas son los componentes más
fundamentales de la materia.” (Ibíd., pp. 163-164).

62
Lo anterior significa que “según la teoría de cuerdas, la masa
de una partícula elemental está determinada por la energía del
modelo vibratorio de su cuerda interna. Las partículas que son más
pesadas tienen cuerdas internas que vibran más energéticamente,
mientras que aquellas partículas que son más ligeras tienen cuerdas
internas que vibran menos energéticamente. Dado que una partícula
determina sus propiedades gravitatorias, vemos que existe una
relación directa entre el modelo de vibración de la cuerda y la
respuesta de la partícula ante la fuerza de la gravedad.” (Ibíd., p.
167). Esto conduciría a tener “una descripción única, global y
unificada del universo físico: una teoría del todo.” (Ibíd., p. 168).
Otro aspecto que contiene la teoría de cuerdas es que
considera otras dimensiones adicionales a las ya conocidas. Como se
sabe existen tres dimensiones espaciales (dimensión izquierda-
derecha, dimensión adelante-atrás y la dimensión arriba-abajo) y una
dimensión temporal (dimensión futuro-pasado), en total cuatro
dimensiones que conllevan a tener certeza de los sucesos del
universo en tanto dónde y cuándo se producen los mismos. Las
dimensiones adicionales a las que se refiere la teoría de cuerdas,
están en función a las ecuaciones matemáticas del mundo
microscópico de las cuerdas vibratorias. Así tenemos que “los
cálculos demostraron que, si las cuerdas podrían vibrar en nueve
dimensiones especiales, todas las posibilidades negativas se
anularían...Dado que la cuerdas son tan pequeñas, no sólo pueden
vibrar en dimensiones amplias y extendidas, sino que también
pueden vibrar en otras que son muy pequeñas y arrolladas. De esta
manera podemos satisfacer el requerimiento de las nueve
dimensiones espaciales que exige la teoría de cuerdas en nuestro
universo, aceptando...que, además de las tres dimensiones espaciales
arrolladas....el universo tendrá que tener nueve dimensiones
espaciales y una dimensión temporal, con un total de diez
dimensiones.” (Ibíd., p. 228).
Como se puede apreciar las dimensiones espaciales
adicionales que son pequeñas y arrolladas, en un total de nueve, se
distingue –además del cálculo de las ecuaciones matemáticas– por el
movimiento vibratorio de las cuerdas, que son de dos categorías:
“vibraciones uniformes y vibraciones ordinarias. Las vibraciones
ordinarias se refieren a las oscilaciones usuales...las vibraciones
uniformes se refieren a un movimiento aún más sencillo: el
movimiento global de la cuerda cuando se desliza de una posición a
otra sin cambiar su forma. Todo movimiento de cuerdas es una
combinación de deslizamiento y oscilación –de vibraciones uniformes
y ordinarias–.” (Ibíd., p. 264).
En síntesis, podemos decir que la teoría de las supercuerdas
integra a la relatividad general, la mecánica cuántica, el
electromagnetismo, la fuerza nuclear fuerte y débil, lo que ha llevado
a los científicos a denominarla “teoría del todo” o “teoría M”, porque
explicaría la estructura del universo en su totalidad; sin embargo,
esta teoría está en proceso de elaboración, lo que hemos expuesto

63
son los avances obtenidos en los descubrimientos realizados de los
últimos cincuenta años. Esto demuestra el intenso trabajo de los
científicos por persistir en la búsqueda de la respuesta que satisfaga
plenamente la pregunta qué es el universo y cómo se da el universo.
La pregunta por qué, corresponde a la filosofía, la cual tendrá que
basarse en los descubrimientos concretos de la ciencia.
Hasta aquí es lo que la ciencia de nuestro tiempo ha
avanzado. Además, cabe agregar, que la astrofísica, con la utilización
de lo más sofisticado en tecnología de última generación satelital,
está explorando el espacio interestelar descubriendo nuevos
sistemas solares y nuevos planetas habitables, en la búsqueda de
condiciones propicias para la vida humana, cuya pretensión futura
sería la de emigrar ante la posibilidad de una catástrofe de grandes
proporciones en el planeta Tierra que haría peligrar la existencia del
hombre.

D. Cosmología científica del universo


La incesante búsqueda de los científicos por encontrar una
explicación científica definitiva del universo, los ha puesto en una
fabril investigación minuciosa de la estructura de la materia a escala
microscópica con una potente tecnología, que se perfecciona cada
vez más en la medida de las necesidades conforme avanzan las
investigaciones. En poco tiempo estaríamos en condiciones de lograr
una completa explicación del universo.
Por ahora, lo más adelantado de la cosmología científica tiene
ya planteada la teoría de la evolución del universo. Esta cosmología
“sostiene la promesa de ofrecernos el más completo conocimiento
del contexto del por qué –dicho contexto es el nacimiento del
universo– y esto nos permite al menos tener una visión
científicamente informada del marco dentro del cual se plantean los
interrogantes. A veces, el hecho de alcanzar la más profunda
familiaridad con una respuesta.” (Greene, B. Ob. cit., p. 395).
Esta pregunta sobre el universo, siempre empieza cuándo
empezó el universo y cómo se dio. La cosmología científica responde
en base a lo hasta ahora investigado. “Hace aproximadamente 15 mil
millones de años, el universo surgió a partir de un suceso singular y
enormemente energético, que lanzó todo el espacio y toda la
materia. (No hay que ir muy lejos para situar el lugar donde ocurrió
el big bang6...al principio, todos los lugares que vemos ahora
6
Quien propuso el nombre de “átomo primordial” fue el sacerdote católico Georges
Lemaitre, “fue el primero que investigó el origen del universo que actualmente
denominamos big bang o gran explosión inicial.” (Hawking, S.: 2003, p. 29). Esta
hipótesis del big bang ha creado incertidumbre. “Algunos vieron esto como una
indicación de la libertad de Dios para empezar el universo en la forma que
quisiera, pero otros (incluido yo) creen que el comienzo del universo debería ser
gobernado por las mismas leyes que lo rigen en los otros instantes. [Posterior al
big bang].” (Ibíd., p. 31). Sobre este particular, Hawking cuenta la anécdota que
después de su conferencia sobre cosmología en 1981 en el Vaticano, que el Papa
los convocó a una reunión privada. “Al final de la conferencia se nos concedió a los
participantes una audiencia con el Papa. Nos dijo que estaba bien estudiar la
64
separados eran el mismo lugar. La temperatura del universo...se
calcula...más o menos 10 billones de billones más calientes que el
interior del Sol. En el transcurso del tiempo, el universo fue
expandiéndose y enfriándose, y así, el plasma inicialmente
homogéneo, terriblemente caliente, que fue el estado primitivo el
universo, empezó a formar remolinos y grumos.” (Ibíd., p. 376). Este
proceso que se realizaba en el transcurso del tiempo, engendraba en
su interior la energía material que se conoce como hidrógeno helio y
demás micro partículas atómicas y subatómicas (protones,
neutrones, quarks...).
De esta manera “el universo estaba lleno de un denso plasma
de partículas con carga eléctrica, algunas con cargas positivas, como
los núcleos, y otras con cargas negativas, como los electrones.
[Debió ser muy semejante a las nubes cargadas, previo a la lluvia,
cuando al condensarse generan descargas eléctricas que nosotros
conocemos como rayos y estruendosos sonidos conocidos como
truenos]...cuando los electrones con su carga negativa, se pusieron a
orbitar alrededor de núcleos cargados positivamente, produciendo
así átomos eléctricamente neutros, desaparecieron las obstrucciones
que formaban las partículas cargadas y la densa niebla se disipó. A
partir de aquel momento los fotones [partículas de luz] procedentes
del big bang han estado desplazándose sin obstáculos y se ha hecho
visible gradualmente la plena expansión del universo...cuando el
universo ya se había calmado sustancialmente con respecto a su
frenético comienzo, las galaxias, las estrellas y, por fin, los planetas
empezaron a emerger como conglomerados que se formaron por la
acción de la gravedad a partir de los primeros elementos
fundamentales. Actualmente, unos 15 mil millones de años después
de la explosión, nos podemos maravillar de la magnificencia del
cosmos y también de nuestra capacidad colectiva pura de construir
una teoría razonable y experimental comprobable sobre el origen del
cosmos.” (Ibíd., p. 377).
La cosmología científica del universo que acabamos de
exponer en síntesis, que empieza con la gran explosión (big bang) y
en su proceso de evolución conduce a su progresiva expansión hacia
confines aún desconocidos, que los científicos siguen investigando,
abarca a múltiples universos, del cual nosotros los terrícolas vivimos
en uno de ellos; de tal forma que, en esta perspectiva, “llamemos a
este concepto enormemente expandido del universo el multiverso,
denominando universo a cada uno de sus partes constituyentes.”
(Ibíd., p. 397).
Sobre la base de “el concepto multiverso al menos nos alerta
ante la posibilidad de que podemos estar pidiéndole demasiado a lo
que sería una teoría definitiva. Deberíamos exigir que nuestra teoría
evolución del universo después del big bang pero que no deberíamos investigar
sobre el propio big bang porque eso era el momento de la creación y, por
consiguiente, la obra de Dios. Entonces me alegré de que él no conociera el tema
de la charla que yo acababa de dar en la conferencia, pues no tenía ganas de
compartir el destino de Galileo.” (Hawking, S.: 2007, p. 87). Se trata del Papa Juan
Pablo II.
65
definitiva diera una descripción de todas las fuerzas y toda la
materia que fuera coherente desde el punto de vista de la mecánica
cuántica...que nuestra teoría definitiva ofreciera una cosmología
convincente dentro de nuestro universo. Si es correcta la teoría del
multiverso...puede...que...explique también cada una de las
propiedades de las masas de las partículas.” (Ibíd., p. 399). Éste es el
objetivo en el cual se centran las investigaciones en gran parte de los
físicos teóricos en los países altamente tecnologizados.
Sin embargo, a pesar del largo camino que falta por recorrer
se ha llegado al convencimiento transitorio que “nuestro universo
puede ser meramente una de las innumerables burbujas
espumeantes en la superficie de un océano cósmico vasto y
turbulento, llamado multiverso. Estas ideas son ahora mismo lo más
avanzado de la especulación, pero puede que presagien el próximo
salto del avance en la concepción del universo.” (Ibíd., p. 419).

2. Tecnología y el problema ecológico


La tecnologización del mundo que tiene su inicio después de la
Segunda Guerra Mundial (como ya se ha dicho), se globaliza a partir
de 1990, después del desplome del bloque soviético y su ideología;
acaba así lo que se denominó la bipolaridad (dos sistemas en pugna
política, económica e ideológicamente, opuestos, por el dominio del
mundo, el socialismo soviético y el capitalismo norteamericano). Se
establece, como consecuencia de ello, lo que se tiende en llamar la
unipolaridad, es decir, el dominio de un solo sistema económico,
político e ideológico, el capitalismo norteamericano, con su ideología
neoliberal. Por tanto, no es tan cierto esa propaganda del “fin de las
ideologías” por alusión al totalitarismo socialista soviético, porque
queda en pie, como ideología dominante durante toda la década del
90 hasta la crisis económica del 2008, el neoliberalismo
norteamericano que se impone a través de instituciones
multinacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el
Banco Mundial (BM), en todo el mundo y particularmente a todos los
países en vías de desarrollo que se sumían en una gran crisis
hiperinflacionaria.
De esta manera el poder norteamericano se impone en el
mundo, pero no por mucho tiempo, porque en la actualidad estamos
asistiendo, como otrora en el mundo antiguo con el imperio romano,
a la caída progresiva de ese gran poder capitalista, con los
acontecimientos del 11 de setiembre de 2001 (atentado a las torres
gemelas de Nueva York), la crisis económica del 2008 (tuvo su
explosión en la crisis crediticia hipotecaria y de finanzas de
mercados) y la crisis diplomática norteamericana ante el mundo
(publicación de archivos secretos por medio del Wikileaks). A ello se
suma el gran déficit fiscal de su economía que arrastra desde varias
décadas atrás y las guerras externas en oriente medio en la pugna
por el dominio del petróleo como fuente energética para sus
industrias.

66
Lo anterior es un hecho fundamental dentro del proceso de
globalización, porque marca un hito histórico importante en la
evolución humana. Estamos presenciando prácticamente en tiempo
real los cambios acelerados que se producen en el mundo en el cual
vivimos, el de la globalización. “Vivimos en un mundo
verdaderamente entrelazado e interdependiente, unidos por una
economía global...Esto ha sido posible gracias a los avances de la
tecnología de la información. Los datos pasan ahora libremente de
un lado del mundo a otro, a través de fibra óptica o de transistores
por satélite. La información desafía todo tipo de barreras, sean éstas
físicas o políticas, y se ve facilitado por el establecimiento de
plataformas que simplifican la aplicación de la tecnología a tareas
definidas. Potentes herramientas de búsqueda, como Google, hacen
posible encontrar y combinar piezas sueltas de información dentro
del laberinto digital.” (Omae, K.: 2008, p. XXIV).
La característica fundamental de la etapa histórica que
estamos viviendo es el de la revolución informática de las
telecomunicaciones y la más emblemática es Internet. Su desarrollo
se da “a partir de mediados de la década de 1990 en adelante, lo que
ha tenido el mayor impacto en lograr que el mundo de las
comunicaciones se convierte en un mundo verdaderamente sin
fronteras. Ésta es una tecnología ampliamente disponible, accesible
desde cualquier computador personal en cualquier parte donde se
encuentre. El tráfico viaja a través de ella sin tener en cuenta las
fronteras.” (Ibíd., p. 27). Además se ha dado impulso a la tecnología
de consumo en comunicaciones (celular, satelital, iPad, iPhone, etc.)
y electrodomésticos (LCD, hornos microondas digitalizados, etc.). A
ello se suma el avance de la robótica inteligente y las investigaciones
en nanotecnología (manipulación técnica de las micropartículas de la
materia), entre otras tecnociencias.
Sin embargo, todos esos adelantos tecnológicos y científicos
que marchan en forma acelerada, contrasta con la crisis ecológica
del planeta, en la cual los desastres naturales que repercute en la
población (inundaciones, deshielo del polo antártico y el ártico,
deshielo de montañas nevadas, extinción de especies animales y
vegetales, el agujero en la capa de ozono, etc.). Y en una economía
de libre mercado en la que predominan las utilidades económicas de
las inversiones de capital privado, la explotación indiscriminada e
inconsciente de los recursos naturales y con ello la existencia vital
del planeta, parece no importar a los grandes magnates de la
industria capitalista. En este contexto, la filosofía tiene un nuevo
desafío ante la nueva problemática surgida y la evolución del poder
tecnológico que ha alcanzado el hombre de inicio del siglo XXI.

A. Filosofía posmoderna
El antecedente de la filosofía posmoderna (o posmodernismo) se
encuentra “en el dominio del arte, en particular en la arquitectura (el
norteamericano Charles Jencks) durante los años 70 [siglo XX].”
(Hottois, G.:1999, p. 476). Una década después se le da el

67
fundamento filosófico y quien hizo esa labor fue el filósofo francés
Jean-François Lyotard.
Desde la perspectiva filosófica, el posmodernismo adopta un
significado teórico y crítico contra el fundamento teórico en el cual
se basa el mundo contemporáneo. Es decir, “es la incredulidad
respecto de los metarrelatos.” (Ibíd., p. 480). Los metarrelatos o
grandes relatos, “son historias y las representaciones más generales
y más fundamentales a las que se atribuye el sentido último y la
justificación final de aquello a lo que los hombres se adhieren y de
las acciones que comprenden. La gran función de estos metarrelatos
es la legitimación de las prácticas morales, sociales y sobre todo
políticas.” (Loc. cit.). Ejemplo de estos metarrelatos o grandes
relatos son: “historia del progreso de la humanidad gracias al
desarrollo de las ciencias y de las técnicas”, “sociedad igualitaria y
fraternal liberada de las servidumbres de la naturaleza, de la
ignorancia y de la injusticia” (racionalismo moderno); así también
como la doctrina judeocristiana y el marxismo.
Los metarrelatos, que es el centro de la crítica de la filosofía
posmoderna, “distingue dos géneros: los Mitos, que se justifican en
función del Origen y de esta suerte fundan al mismo tiempo el
presente y el futuro; las Historias, que no buscan la justificación en
el comienzo, sino en el final.” (Loc. cit.). Tanto los mitos como las
historias es propio de la modernidad, es decir, de la etapa histórica
anterior a la contemporánea en la que actualmente vivimos, la que
comienza con el Renacimiento y el Humanismo (ciencia y
humanidades), pasa por la Revolución Francesa (ideales de libertad,
fraternidad e igualdad) y que no nos hemos podido liberar de
aquellos mitos e historias que no se han cumplido pero que está
arraigado en la mente de la gente de este tiempo, aunque en la
práctica no sea ya sostenible. “Por tanto, a menudo son todavía,
implícitamente, la referencia que legitima en última instancia y para
la cual no se dispone de ninguna alternativa...el mundo que se ha
producido progresivamente y en el que vivimos no es el paraíso de la
libertad, la fraternidad y la igualdad universales que se había
anunciado.” (Ibíd., p. 481).
En tanto, los metarrelatos de la modernidad no tienen
efectividad práctica en el hombre contemporáneo, “no hay por qué
defender los grandes relatos a cualquier precio, su busca de unidad
de universalización, de totalidad y de totalización ha sido un factor
de legitimación del dogmatismo, del fascismo y del totalitarismo.”
(Ibíd., p. 482). O lo que es lo mismo decir, del dogmatismo religioso
(cristiana, judía, islámica, etc.), así como las dictaduras capitalistas
(fascismo y nazismo) y el totalitarismo (estado burocrático y estado
liberal) no deben ser defendidos porque su afán de unidad es falso, lo
que ha logrado en concreto es la desunión, el conflicto, las guerras,
la exclusión social, el racismo, culturas dominantes sobre culturas
débiles, etc. En otras palabras ha creado diferencias abismales y de
no cambiar esto, serán insalvables, o sea, no habrá solución.

68
La problemática de la creencia en los metarrelatos con su
implicancia política, tiene también una mayor efectividad operativa
con la utilización de la tecnociencia. Así, tenemos que “la
importancia determinante de la operatividad técnica eficaz, del
mejor rendimiento, como criterio de evaluación (el antiguo valor de
‘verdad’) de las prácticas científicas...esa transformación de la
ciencia contemporánea en ‘tecnociencia’. Ve en ella la marca de una
ideología tecnicista, tecnocrática y sistemática, asociada al gran
capitalismo transnacional que ‘destruye el proyecto moderno so capa
de realizarlo’. La expansión y el dominio universales (globalización
planetaria de las técnicas, de las ciencias y del comercio) del tecno-
capitalismo sólo remedan el ideal de emancipación universal de los
individuos. La tecnociencia concede a la modernidad la ilusión de la
perpetuación triunfal de su ideal, mientras que en realidad no le
aporta libertad, ni igualdad ni justicia, ni fraternidad. Subordina el
saber al poder, la ciencia a lo político y a la economía: sigue la regla
según la cual ‘el más fuerte siempre tiene razón’.” (Loc. cit.).
La situación crítica en la que se encuentra los metarrelatos de
la modernidad, que todavía pervive en la sociedad global
contemporánea, se ha disgregado en dos partes conflictuales, lo
tradicional y lo moderno, o lo que es lo mismo, lo nacional en tanto
folclor de atraso económico y lo moderno, el tecno-capitalismo. “Hoy,
cuando el metarrelato se disgrega, las identidades particulares
tienden a resurgir, algunos con gran violencia, notablemente bajo la
forma de renovaciones nacionalistas. Una de las causas de este
retorno de los símbolos de legitimación tradicionales y locales sería
resistencia a la mentira de la universalidad capitalista, la esperanza
decepcionada de la modernidad...La única respuesta del tecno-
capitalismo al peligro de explosión de los diferendos consistiría en su
consumación turística y folclórica.” (Ibíd., p. 484). Esto supone
reconocer en las culturas débiles y dominadas cierto valor cultural
en un sentido mercantilista, por ejemplo, en el Perú, el símbolo
emblemático de la cultura vernácula Machu Picchu; en gastronomía,
los platos típicos, etc. De esta manera se daría la importancia
económica necesaria, pero no ha solucionado el problema de fondo el
desarrollo económico de su atraso.
En tanto las diferencias persisten, Lyotard ve en éstas el
principio del diferendo, es decir, “un diferendo sería un caso de
conflicto entre dos partes, que no se podría resolver equitativamente
a falta de una regla de juicio aplicable a las dos argumentaciones.”
(Ibíd., p. 483). Lo cual supone que el conflicto no se resolvería jamás,
por tanto, sobrevendría la agresión, la guerra y con ello las muertes.
En tal situación, el posmodernismo “está a favor de la elaboración
del consenso y de solidaridades suficientes a fin de desactivar el
engranaje de la violencia. Pero los consensos siempre son fácticos,
contextuales y provisionales. Las disensiones son inevitables y
enriquecedoras en un mundo de la diversidad en devenir: sólo hace
falta aprender a administrarlas pacíficamente.” (Ibíd., p. 478). En
qué se funda esta “administración pacífica” de las disensiones, según

69
el pormodernismo. En la realización práctica de los valores
posmodernos.
Los valores posmodernos intentan mostrar la superación del
mundo moderno de los metarrelatos. Esta superación implica asumir
un nuevo sistema de valoración activa y dinámica opuesto a la
tradición de los metarrelatos. Así tenemos que, “los valores
posmodernos son la tolerancia, el pluralismo, la libertad, el
pacifismo; su tonalidad afectiva es la ausencia de pasión y el
distanciamiento ‘cool’; políticamente, lo posmoderno va ligado a la
democracia, a la filosofía de los derechos del hombre en un sentido
lato y al cosmopolitismo; está a favor de una economía que, si no de
mercado, es en todo caso de abundancia y administrada con
pragmatismo.” (Ibíd., p. 477).

B. Revolución tecnocientífica
Desde que el hombre se preocupa por perfeccionar los instrumentos
que inventa con materiales que los obtiene de la naturaleza, para
mejorar y transformar su vida, se produce una constante
tecnificación en su accionar sobre la naturaleza para formar la
sociedad humana. La tecnificación lleva consigo el conocimiento
científico, fruto de largos años de investigación y paciente perfección
de sus herramientas y métodos, que se ha puesto al servicio de la
sociedad humana, en sentido general.
La revolución tecnocientífica que acaece en el siglo XXI en un
proceso incontenible de constantes innovaciones, tiene inicio en la
década del 70 del siglo XX a raíz del incremento de los precios del
petróleo en forma exponencial, lo cual llevó a los países altamente
industrializados (EE. UU., Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia,
Italia y Canadá) a reorientar su tecnología en tres aspectos
centrales: tecnología de menos energía menos mano de obra,
tecnología de amplia incidencia en lo individual y colectivo, y,
tecnología de elevada productividad con menos materias primas
tradicionales. Esto produjo el descubrimiento de la robótica, la
ingeniería genética (o bioingeniería) y las telecomunicaciones.
El desarrollo de estas tres vertientes tecnológicas, en síntesis,
se manifiestan en que “el centro de la robótica y las
telecomunicaciones se encuentra la tecnología de los ordenadores
que son la nueva forma de operar el trabajo industrial, con el intenso
empleo de la electrónica. La química tradicional, basada en el
petróleo, fue reemplazada en la nueva perspectiva por la biología
fundada en la genética, que emplea microorganismos en la
producción de artículos químicos, farmacéuticos y textiles.” Es decir,
la nueva tecnología evoluciona la cultura occidental, dominada por
los países altamente industrializados, no solo por su diversificación
productiva, sino por la calidad de los productos. Pero ello también ha
conllevado a la innovación permanente en la mejora del producto que
sirve para el consumo, generándose así una competencia entre los
países industrializados por posesionarse de los mercados del mundo,

70
trayendo como consecuencia la aceleración de los cambios en los
estilos de vida social.
Así tenemos que “en una sociedad afectada por un cambio
complejo y veloz, las necesidades del individuo –nacidas de su
interacción con el medio exterior– cambian también a una velocidad
relativamente grande. Cuando más rápidamente cambia una
sociedad, más temporales son las necesidades. Dada la abundancia
general en la nueva sociedad, el hombre puede permitirse muchas de
estas necesidades a corto plazo.” Esta aceleración de la vida en base
a los cambios operados por la tecnología en la producción social,
conlleva a su desafía humano imprescindible, concebir el mundo de
una forma diferente, en la cual la tradición va quedando desfasada,
vigente solo para los ancianos (o adultos mayores). “Es esta rápida
sustitución, combinando con la creciente novedad y complejidad del
medio, que violenta la capacidad de adaptación y crea el peligro del
“shock” del futuro.”
Es por ello que los sistemas educativos de los países en los
cuales se genera la revolución tecnocientífica deben actualizarse
para permitir a la nueva generación asimilar los cambios
tecnológicos y adaptarse a ellos, lo que permite elevar la cultura de
un pueblo. La nueva tecnología, si bien demanda investigación
permanente en base a complejos conocimientos, es construida para
facilitar la vida del hombre en el menor tiempo posible, a bajo costo
y con óptimos resultados. Sobre todo que un producto tecnológico
tiene su propio sistema de instrucción para que el usuario lo aprenda
por cuenta propia. Esto es lo que caracteriza la aceleración de los
cambios en los estilos de vida social y cultural de la tercera
revolución tecnocientífica.
En este nuevo contexto de tecnologización del mundo, que
lleva en su proceso histórico relativamente reciente (década del 70,
siglo XX, al 2011, siglo XXI) una serie de conflictos sociales,
culturales, económicos, políticos, etc., no es sino el signo de los
cambios. “Las viejas formas de pensar, las viejas fórmulas, dogmas e
ideologías, por estimadas o útiles que nos hayan sido en el pasado,
no se adecuan ya a los hechos. El mundo que está rápidamente
emergiendo del choque de nuevos valores y tecnologías, nuevas
relaciones geopolíticas, nuevos estilos de vida y modos de
comunicación, exige ideas y analogías, clasificaciones y conceptos
completamente nuevos.” Esto exige, dada las condiciones históricas
por las que evoluciona la humanidad, una concepción del mundo
humano totalmente diferente.
En base a estas condiciones históricas, la concepción del
mundo está dejando de ser localista y terrígenas para pasar a ser
global. Es decir, abarcar la totalidad de lo existente material a través
de los medios tecnológicos comunicacionales (Internet, celular, fax,
etc.) los cuales integran la variedad plural de culturas distantes
geográficamente. A esto es lo que se llama “era del conocimiento”, o
sea, a la capacidad informativa de grandes proporciones que se

71
transmiten electrónicamente por todo el mundo interconectado, para
la toma de decisiones en cualquier acción humana.
Así tenemos que si –en base a la terminología de A. Toffler– la
sociedad humana ha pasado por tres olas (eras históricas), la
“primera ola” (sociedad primitiva) predomina la energía de la
potencia muscular del animal y humana, base de la tecnología de
aquella época (molinos, arado, tala de árboles, etc.); la “segunda ola”
(sociedad moderna) en la cual predomina la fuerza energética del
carbón y el petróleo (combustibles fósiles), base de la tecnología que
todavía pervive (industrias de acero, automovilística, química,
motores, textiles, naviera aeronáutica, etc.); y, la “tercera ola”
(sociedad posmoderna) en la que empieza a predominar la energía
en base a la electrónica y la biotecnología, base de la tecnología de
la información. Se hace evidente que el centro de la evolución de la
civilización humana ha sido la energía de su factor productivo social,
lo que ha hecho la historia del hombre.
La historia humana continúa desarrollándose a pasos
acelerados con la invención y descubrimientos de nuevas
perspectivas científicas y tecnológicas. La diversificación es tan
variada que aquí solo exponemos lo más significativo como panorama
general, para darnos una idea del énfasis que se pone en las
investigaciones en los países desarrollados que acontecieron el año
2010, y son como siguen:

- en marzo de 2009 la NASA lanzaba el satélite Kepler destinado


a la búsqueda de exoplanetas. Un misión destinada a encontrar
planetas extrasolares, con especial interés en la búsqueda de
planetas similares a la Tierra...en enero [2010] el satélite
comienza su trabajo y descubre sus primeros planetas.
- Steve Jobs, la mente de la multinacional Apple, sacaba al
público su famoso iPad. El boom tecnológico que puso para el
usuario medio y el cambio de tendencias de muchas compañías
han hecho del iPad uno de los gadgets más populares de todo
el año.
- La NASA [lanzó al espacio el] SDO, el Solar Dynamics
Observatory, un telescopio con 4 dispositivos diferentes
diseñados para fotografiar la superficie del Sol y la atmósfera,
un generador de imágenes heliosísmicas y magnéticas para
trazar los mapas de los campos magnéticos solares y un tercer
aparato medidor de las fluctuaciones de rayos ultravioleta del
Sol...desde entonces nos ha enviado fotografías cada 10
segundos durante las 24 horas del día.
- Craig Venter, el asombroso biólogo y empresario que ya
revolucionaba el mundo con su Proyecto Genoma [anuncia] que
su equipo ha creado la primera célula sintética...es la primera
vez que un investigador (un ser humano) crea una forma de
vida sintética partiendo de elementos artificiales...aun no es
“vida artificial” puesto que se insertó en una célula ya viva
pero las implicaciones de cara al futuro que tiene este proceso

72
son simplemente inimaginables: medicina, bionanotecnología,
ecología, energía.
- Se encontró el primer exoplaneta, encuadrado dentro de un
sistema planetario extrasolar que, en un principio parecía estar
en una zona habitable. Su nombre ha quedado marcado a
fuego: Gliese 581G...la zona “Ricitos de Oro” [así bautizado por
los científicos]. Se refiere a las posibles zonas que podría
albergar vida.
- Dos jóvenes científicos André Geim y Kosntantin Novoselov
crean el Grafeno...un nuevo meta-material con una estructura
en forma de lámina plana (de tan sólo un átomo de grosor) que
está compuesta por átomos de carbono condensados en forma
de panal de abeja...Este súper material artificial es 200 veces
más resistente que el acero con unas propiedades de
conductividad, elasticidad y dureza fuera de la normal. Ambos
ganaron el premio Nobel.
- La Sonda espacial Cassini-Huygens... [descubre] que Rea, una
de las lunas de Saturno...presenta oxígeno y dióxido de
carbono, en una proporción muy débil (no es comparable con la
atmósfera terrestre) pero suficiente para despertar el interés
de toda la comunidad científica...el profesor Coates [afirmó]
que el oxígeno de Rea parece proceder del hielo de agua de su
superficie.

A lo anterior se agrega el efecto práctico que está teniendo la


tecnologización del mundo en la sociedad a inicios de la segunda
década del siglo XXI, 2011. Esto es el uso de la tecnología digital. La
nueva generación nacida en esta era tecnologizada de la historia
humana se le denomina “generación C” (por conectividad); “así se
les llama a los nacidos después de 1990. Viven en permanente
contacto mediante Internet, comunicados, computarizados, centrado
en los contenidos, orientados a las comunidades y casi siempre
haciendo clic sobre la PC. Estos jóvenes suelen ser muy diestros en
las computadoras y gadgets. Además, son bastante pragmáticos,
liberales, materialistas y progresistas en asuntos de política.
Facebook es su plataforma ideal de interacción, juego y comunidad…
Allí hay aplicaciones para jugar en línea, coquetear con una amiga de
la amiga, crear álbumes fotográficos, etiquetar a los amigos en las
fotografías, enviar emails, expresar estados de ánimo, crear grupos,
páginas y sobre todo chatear. Casi todos los miembros de la
generación C hacen lo mismo en diversas partes del mundo.” Esta
nueva generación es la primera de una nueva época en la que
estamos entrando y que la generación del siglo XX, más arraigada a
las tradiciones, difícilmente se adapta, en el mejor de los casos, por
lo general, al no adaptarse, conlleva a un conflicto de valores
sociales y culturales que ya hemos referidos líneas arriba.
De esta nueva generación, destacan los “nativos digitales”,
aquellos que nacieron “cuando ya existía Internet…Su entorno es
digital y táctil…uso de la laptop…el Play Station, la computadora y la

73
TV de pantalla de cristal líquido…no necesita salir a la calle para
estar en contacto con sus amigos; chatea con ellos. Comparten
archivos de música y películas o juegan en línea…arma…sus
contactos en Facebook para atraer amigos a fiestas. Ya sea mediante
redes sociales, correo electrónico, twits o juegos en línea…vive
conectado a Internet día a día.” Ello hace que en la nueva época, el
nuevo sistema de valores del hombre digital tenga como expresiones
la libertad, individualidad, pluriculturalidad y la democracia activa.
A esta “generación C” que es el presente, convive con la
generación del pasado, a quienes se les denomina “inmigrantes
digitales”, es decir, aquella generación del VHS, el casete, el
disquete y hasta los CDs, constituidos en vestigios del pasado
tecnológico reciente (década del 80 y 90 del siglo XX), o sea los
padres de la generación C, “a quienes el mundo de Internet
sorprendió a medio camino en la vida, son los inmigrantes digitales.”
Esto solo puede significar la aceleración vertiginosa de los cambios
tecnológicos y científicos, y quienes se adaptan con mayor rapidez a
los mismos, como es lógico suponerlo, son aquella generación que
nace con los cambios en pleno proceso. Aquellos que se resisten a
tales cambios, son los que tienen problemas para aceptar la
evolución del mundo en que viven y persisten en sus viejas
costumbres. Su capacidad intelectual esquemática, les dificulta
mucho aprender la versatilidad de la nueva concepción tecnológica
del mundo en la que vivimos hoy en día y lo que hasta ahora vemos
no es sino el inicio de múltiples cambios como lo demuestran los
nuevos inventos y descubrimientos realizados en el 2010.

C. El desastre ecológico de la tierra


El desarrollo de la humanidad como civilización en el actual siglo
XXI, si bien ha traído progreso técnico, científico, social, etc.,
también ha traído el lado opuesto, el desastre acelerado de la
ecología del planeta Tierra. Es decir, nuestra vida se ha visto
facilitada por la revolución tecnológica (Internet, satélites
inteligentes, etc.), la ciencia nos ha permitido eliminar enfermedades
y prosigue en su proceso de cura de las más reacias (cáncer, sida,
etc.), lo que permite tener mayor probabilidad de vida en una
sociedad de consumo y dinero, a pesar de sus diferencias sociales y
económicas; sin embargo, la acción desmedida del hombre en la
sobre explotación de los recursos del planeta, cuyo único fin son las
utilidades, ha conllevado en estos últimos cincuenta años a
presenciar el desastre ecológico de la Tierra en forma acelerada y
desproporcionada.
Esto se debe a la estructura misma del sistema capitalista,
cuyo fenómeno, la globalización, ha acentuado considerablemente el
problema. Después de veinte años de conformación en la integración
de los mercados nacionales en un solo escenario global de libre
mercado regido entorno al modelo norteamericano. Y es que “el
poder económico y político de la civilización occidental se está
degenerando y descomponiendo (la gran crisis económica y

74
financiera del capitalismo en este siglo, el derrumbe consiguiente de
la credibilidad y de la potencia de las instituciones financieras
privadas nacionales e internacionales; la destrucción ambiental de
nuestro planeta y las inútiles y costosas intervenciones militares del
desfallecimiento imperio en Irak, Afganistán y en otros países,
expresan claramente que el mito de democratizar a la sociedad
humana sin recurrir al terror, será tan imposible de realizar como
repartir los panes y los recursos terrestres de modo equitativo y sin
convulsión alguna).” Esta crisis del sistema capitalista genera la
descomposición social como organización política y económica, esto
refleja en el desastre ecológico de la Tierra.
La sociedad humana dentro del contexto que estamos
situándola, tal como ha evolucionado, se divide en ricos y pobres,
diferenciación esta que se acentúa conforme la riqueza aumenta, es
decir, mientras mayor es la producción material que producen los
pobres empleados en los sectores industriales, mayores son las
ganancias de los ricos dueños de los sectores productivos.
Es por ello que “un rico hace mayor daño a la naturaleza que
miles de pobres, pero no porque los pobres no sean dañinos, sino
porque no tienen la potencia destructiva de los ricos. Los ricos
cuentan con capitales y conocimientos; están entrenados para
destruir el mundo en el menor tiempo posible, en su beneficio. Un
rico emplea a muchos pobres, en consecuencia, multiplica la
capacidad ofensiva del capital y del trabajo en sus efectos
destructivos (un rico usa más materias preciosas de las que
necesitan cien pobres); despilfarra abundantes recursos en aras de
una felicidad que solo puede ser disfrutada por él mismo.” No es
solo la desigual distribución de la riqueza entre ricos (gran
propietario) y pobres (asalariados formales e informales no
tecnificados y desempleados) en torno a los recursos naturales, sino
la desmesura de la explotación de los mismos para satisfacción
utilitaria de los individuos de la sociedad de consumo por puro
hedonismo, una vez satisfecha las necesidades básicas.
Lo anterior significa que la sociedad humana se ha impuesto
por sobre la naturaleza arrastrándola a sus designios consumistas
que ha degenerado en su destrucción ecológica. En esta actitud de
“poder” y “libertad”, “la sociedad humana cree ser un mundo en sí
mismo…no actúa, en consecuencia, como una colectividad animal
cualesquiera: como esa de las hormigas, por ejemplo, que
condicionan su existencia en relación de supeditación a su medio.
No, la sociedad humana, condiciona el medio en que vive en relación
a su existencia….el hombre se cree un ser en sí mismo.” O lo que es
lo mismo, ególatra y autosuficiente, como si la naturaleza solo fuese
medio de uso para reciclar sin mayor importancia más que para
satisfacción humana.
El despliegue de poder que hace el hombre con los medios
que le da el gran capital, derivado de las sobre ganancias, resultado
de la desmedida explotación de recursos naturales, ha conllevado a
usar la tecnología con fines meramente mezquinos (utilidades

75
económicas). No es que la tecnología solo sirva para eso, sino que el
capitalista la utiliza para sus fines de enriquecimiento propio. Es por
ello que la “tierra ya está repartida; apropiada y despedazada, pero
el movimiento humano por posesionarse de una tajada más de sus
riquezas se incrementa y es convulsivo (la China, por ejemplo: la
hibernación ha sido muy larga, pero ahora que se yergue, aparece
como un monstruo capaz de devorarlo todo).” La economía China es
la que ha generado la voraz importación de minerales en los países
del Tercer Mundo como el Perú, razón por la cual, los gobiernos
peruanos (desde Fujimori, en la década del 90, hasta A. Toledo y A.
García) han aperturado las concesiones territoriales para que
empresas capitalistas extranjeras explotan los minerales sin
importarles el daño que hacen a la ecología de la región habitada por
campesinos, los que ven perjudicados sus cultivos con la
consiguiente secuela de enfermedades muchas de ellas irreversibles.
Ello conlleva a considerar a la humanidad como una plaga de
la naturaleza, aunque unos, los capitalistas, sean más cínicos y
destructores que los otros, los pobres, utilizados para la destrucción
(mineros, obreros, etc.). Sin embargo, ocurre algo paradójico,
mientras la humanidad destruye sistemáticamente la Tierra (uso de
la racionalidad tecnológica) con ello también destruye el medio de
vida por la cual permite su existencia. Esto implica que el hombre se
está autodestruyendo. Todo ese poder, riqueza y libertad de acción
desmedida lo está conduciendo a su propia extinción como ser vivo,
tal vez sea el último ser vivo en autodestruirse después de haberlo
hecho con los demás; sin embargo, la Tierra será lo único que quede
como materia improductiva por muchos siglos hasta que se
autorregenere naturalmente y florezca la vida nuevamente, pero sin
esa plaga humana.
¿Qué es lo que ha llevado al desastre ecológico del planeta
Tierra por parte del hombre? Este se manifiesta en lo siguiente:

Derrames de petróleo. Esta actividad irresponsable por parte de


las empresas capitalistas que se encargan de este combustible fósil,
ha ocasionado un serio desastre ecológico para la vida en el planeta.
Así tenemos que “Una de las mayores causas de la contaminación
oceánica son los derrames de petróleo. El 46% del petróleo y sus
derivados industriales que se vierten en el mar son residuos que
vuelcan las ciudades costeras. El mar es empleado como un muy
accesible y barato depósito de sustancias contaminantes, y la
situación no cambiará mientras no existan controles estrictos, con
severas sanciones para los infractores. El 13% de los derrames se
debe a accidentes que sufren los grandes barcos contenedores de
petróleo, que por negligencia de las autoridades y desinterés de las
empresas petroleras transportan el combustible en condiciones
inadecuadas. En los últimos años, algunos de los más espectaculares
accidentes fueron el del buque-tanque Valdés de la Exxon, ocurrido
frente a las costas de Alaska el 24 de marzo de 1989, y el del
petrolero Mar Egeo, el 3 de diciembre de 1992, frente a la entrada

76
del puerto de La Coruña, en España. Otro 32% de los derrames
proviene del lavado de los tanques de los grandes buques que
transportan este combustible. Los derrames ocasionan gran
mortandad de aves acuáticas, peces y otros seres vivos de los
océanos. Esto altera el equilibrio del ecosistema y modifica la cadena
trófica. En las zonas afectadas, se vuelven imposibles la pesca, la
navegación y el aprovechamiento de las playas con fines
recreativos.”

Escapes nucleares. Este tipo de accidentes que han ocurrido en


países que tienen centrales nucleares, ha ocasionado un gran
perjuicio al ser humano fundamentalmente. “En la actualidad, 424
centrales nucleares instaladas en 25 países producen el 16% de la
electricidad mundial. Algunos países, como los Estados Unidos,
presionados por el terrible accidente de Chernobyl, han anulado los
proyectos de construcción de nuevas plantas nucleares.” El caso más
dramático que vivió la humanidad fue la “explosión registrada en
Chernobyl el 26 de abril de 1986 liberó gran cantidad de
radiactividad. La nube que se formó se desplazó a otros países, por la
acción de los vientos. La zona más contaminada comprendió unos
260.000 km2 de las ex repúblicas soviéticas de Ucrania, Rusia y
Belarús, y afectó de manera directa a 2.600.000 habitantes. Las
autoridades soviéticas sólo admitieron oficialmente 31 víctimas, pero
se calcula que las emisiones radiactivas produjeron 32.000 muertos
en los primeros diez años, y que 400.000 personas debieron ser
desplazadas de sus lugares. La explosión del reactor nuclear provocó
terribles efectos en la salud de la población: aumento de la
mortalidad infantil, cáncer de tiroides, incremento de la cantidad de
niños nacidos con leucemia, malformaciones, tumores y otras
afecciones, que se transmitirán genéticamente. Además, el desastre
causó la destrucción de cosechas enteras y la contaminación de
alimentos. Otro problema relacionado con los escapes nucleares, y
no menos importante por sus consecuencias, es el destino de los
residuos radiactivos. En un principio se había optado por verterlos
en los fondos oceánicos. Pero pronto se demostró que el
procedimiento era poco seguro. Se han buscado distintas soluciones
alternativas, y en la actualidad prosigue el debate. Tal vez el mejor
de los métodos propuestos sea el almacenamiento subterráneo,
hermético y sin término establecido.” El caso del Tsunami ocurrido
en Japón, también registró una verdadera catástrofe para la
población ante la destrucción de la central nuclear.

Incendios forestales. Este fenómeno se produce por la actividad


del hombre en la tala indiscriminada de árboles. “Anualmente el
hombre desmantela cerca de 12.000.000 de hectáreas de bosque
tropical. Sin embargo, esta reducción no es la única que sufren las
áreas forestales de nuestro planeta; a ella debe agregarse la
explotación desmedida que padecen otros tipos de bosques y la
pérdida que ocasionan los incendios. Más de 7.000.000 de hectáreas

77
de selvas, bosques y matorrales se destruyen anualmente por esta
causa. Entre los factores que favorecen este fenómeno se encuentran
las altas temperaturas, las sequías y gran falta de humedad y los
vientos fuertes y secos que contribuyen a la dispersión del fuego. Lo
que empieza siendo una chispa, rápidamente se convierte en un foco
de fuego que avanza y no se puede detener ni controlar. En el modo
de avance de un incendio forestal se pueden distinguir tres sectores.
El nivel más alto, el del fuego que ocurre en la copa de los árboles,
es decir dónde están las ramas y las hojas, es el de avance más
rápido y el más difícil de controlar. A nivel medio, donde crecen los
arbustos, el fuego avanza menos rápidamente pero afecta no sólo a
éstos sino también al estrato herbáceo -malezas y matas-. En el nivel
inferior, por debajo del suelo, el avance se da a un ritmo mucho más
lento, pero el daño que ocasiona el fuego cuando llega a esta parte
es mayor que en cualquier otro nivel, ya que quema las raíces y
carboniza el humus causando pérdidas irreparables.”

Lluvia ácida. Este fenómeno natural es producido por efecto de la


actividad industrial de los países altamente industrializados.
“Algunas industrias o centrales térmicas que usan combustibles de
baja calidad, liberan al aire atmosférico importantes cantidades de
óxidos de azufre y nitrógeno. Estos contaminantes pueden ser
trasladados a distancias de hasta cientos de kilómetros por las
corrientes atmosféricas, sobre todo cuando son emitidos a la
atmósfera desde chimeneas muy altas que disminuyen la
contaminación en las cercanías pero la trasladan a otros lugares. En
la atmósfera los óxidos de nitrógeno y azufre son convertidos en
ácido nítrico y sulfúrico que vuelven a la tierra con las
precipitaciones de lluvia o nieve (lluvia ácida). Otras veces, aunque
no llueva, van cayendo partículas sólidas con moléculas de ácido
adheridas (deposición seca).” El efecto que esto tiene en la vida del
planeta es la muerte gradual de las especies marinas, plantas
(llamada “muerte de los bosques”), por supuesto a la agricultura, la
corrosión de metales y construcciones de edificios, entre otras
consecuencias aún por determinar.

Efecto invernadero. Este fenómeno es “causado por el aumento en


la concentración de los gases de invernadero: el dióxido de carbono
(CO2), los clorofluorocarbonados (CFC), el metano (CH4), el óxido de
nitrógeno (N2O) y el ozono de la troposfera.” Tal vez sea el que más
preocupación causa, por sus gravísimas consecuencias. “La
consecuencia principal del efecto de invernadero es el calentamiento
global de la atmósfera, el cual puede provocar el deshielo de los
polos y el aumento consecuente del nivel del mar, la inundación de
ciudades costeras y ribereñas, y la pérdida de biodiversidad. Además
contribuye a la desertización de áreas cercanas a los trópicos, y por
tanto, al aumento de hambrunas y conflictos internacionales. Por
ello, es necesario que los gobiernos y todas las sociedades empiecen
a aplicar medidas para evitar y disminuir estos riesgos.”

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El agujero de ozono. Este fenómeno también es producido por el
hombre, en tanto “es un efecto global derivado de la fabricación y
consumo de algunos productos industriales, como los freones o CFC,
clorofluorocarbonos, que tienen un efecto de descomposición del
ozono en oxígeno. El ozono es una molécula triatómica de oxígeno, y
existe en una capa alta de la atmósfera. Esta capa impide el paso de
una gran parte de la radiación ultravioleta procedente del sol.”

Desertización. Este fenómeno producido por el hombre se


manifiesta por la destrucción de la cubierta vegetal y pérdida de la
fertilidad del suelo (Europa). Esto se debe fundamentalmente a la
excesiva presión humana sobre los recursos escasos, cultivos
intensivos con utilización masiva de productos químicos,
sobreexplotación de acuíferos y salinización consecuente de los
suelos, algunas prácticas de silvicultura con criterios principalmente
económicos, pérdida de la productividad del suelo, etc. La posible
solución pasa por “políticas adecuadas de repoblación forestal y
especialmente de gestión del uso del terreno. Potenciación de los
cultivos extensivos y de sistemas agrícolas tradicionales. Desarrollo
de sistemas racionales de regadío.”

Como nos podemos dar cuenta, el peligro se cierne sobre los


seres vivos, incluyendo el hombre y sobre el planeta. Pero parece
que los grandes intereses económicos tienen mayor fuerza
determinante que la conciencia por conservar el planeta con su
ecología renovada naturalmente. La autodestrucción humana, está
poniendo al planeta en peligro del cual mucha gente no parece estar
al tanto y vive en la inconciencia de su yo personal sumido en sus
problemas individuales, sin importarle que existe un planeta que le
permite vivir, el cual hay que conservar. Sin embargo, el daño
causado por el hombre está hecho, lamentablemente es irreversible y
no hay marcha atrás. La “plaga humana” ha marcado el destino del
planeta Tierra y con ello, el suyo propio.

79
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