Instrucciones del 1 de septiembre del 2017 en relación con la organización y
funcionamiento de las bibliotecas escolares para el curso 2017- 2018
La biblioteca, como centro de recursos de lectura, información y aprendizaje;
como “centro creativo de los aprendizajes”.
1. Todos los centros de niveles no universitarios deberán establecer las
medidas organizativas oportunas para poner a disposición de alumnado
y profesorado y, en la medida de lo posible, del resto de la comunidad
educativa, una biblioteca escolar que favorezca el acercamiento a libros
informativos y de ficción, y a otros recursos informáticos, en soporte
impreso, audiovisual o electrónico; presentes en la biblioteca o
disponibles a través de internet; relacionados con los contenidos del
currículo o que puedan cubrir la variedad de intereses de lectura y de
aprendizaje.
2. El espacio de la biblioteca deberá organizarse en función de las
prácticas que interesa incentivar. En cuanto a dedicar todo el espacio
disponible a puestos de lectura individual, deberá distribuirse el
mobiliario de forma que favorezca la circulación de las personas
usuarias así como actividades individuales y grupales de lectura (formal
e informal), consulta, participación, expresión, investigación,
manipulación,…, ampliando las posibilidades de la biblioteca hacia una
factoría o laboratorio creativo de aprendizajes donde el diálogo y la
comunicación son imprescindibles.
3. Esta biblioteca deberá ser cada vez más una biblioteca inclusiva, que de
respuesta a las necesidades de todo el alumnado en lo que alcance a la
accesibilidad, a los recursos disponibles a través de la colección física o
virtual, a los equipamientos y a las actividades propuestas.
La biblioteca escolar inclusiva no puede conformarse con tener recursos
disponibles para toda la comunidad educativa, también debe idear
fórmulas para atraer y vincular al alumnado que más pueda necesitar los
instrumentos de acceso al conocimiento o que precise adaptaciones
acordes a sus necesidades específicas de apoyo educativo (ANEAE). La
localización de la biblioteca en el centro, la selección de materiales
físicos o digitales para la colección, la señalización, la distribución del
mobiliario o las propuestas de actividades deben tener en cuenta estos
principios.
4. En el caso extremo de falta de espacio, o cuando las características del
centro no faciliten la creación de una biblioteca central con espacios
diversificados, suficientes y con funciones especializadas, deberá
diseñarse una “biblioteca distribuida” que tendrá las mismas funciones
que una biblioteca escolar centralizada. En circunstancias normales ( y
aunque el espacio sea reducido) no se podrán separar los recursos en
lugares distintos por mor del soporte (impreso/digital)
5. Los centros establecerán una partida específica para el mantenimiento
de la biblioteca escolar, dentro de los presupuestos generales del centro
(entre un 5% y un 10 % del presupuesto del centro.
6. El equipo directivo deberá tomar las medidas organizativas oportunas
que garantizan el correcto funcionamiento de este servicio educativo.
7. La biblioteca escolar deberá facilitar el tratamiento transversal de los
contenidos y un enfoque interdisciplinario en proyectos y actividades,
contribuyendo así a los cambios metodológicos imprescindibles.
8. La biblioteca será también el “núcleo” de la atención a la formación de
hábitos de lectura en el conjunto de la comunidad educativa, por el que
deberá diseñar y apoyar actividades para el fomento de la lectura que
contemplen los distintos sectores que la conforman, procurando la
colaboración de todos ellos.
9. La utilización de la biblioteca concierne a todo el profesorado, a todas
las áreas, etapas y niveles, y a todos los programas en los que está
inmerso el centro para el desarrollo de su Proyecto Educativo.
10. El Proyecto Lector de Centro deberá tener una vinculación estrecha con
la biblioteca escolar. ya que la biblioteca es un elemento esencial para la
consecución de sus objetivos.
11. La biblioteca escolar incorporará de formas paulatina a las familias, con
el fin de implicarlas en la formación de las lectoras y de los lectores y,
también, en su formación como usuarios críticos de información y de los
medios de comunicación.
ORGANIZACIÓN DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR.
1. Los documentos organizativos del centro deberán hacer referencia a la
existencia de la biblioteca escolar, a su organización y funcionamiento.
El Proyecto Educativo de Centro deberá integrar, asimismo, el Proyecto
Lector de Centro que deberá atender al fomento de la lectura, de la
escritura y de las habilidades en el uso, tratamiento y producción de
información, en apoyo de la adquisición de las competencias clave. El
proyecto lector de centro deberá garantizar que ningún alumno acabe
excluido de su derecho a la lectura y a la información por no alcanzar
una competencia mínima en el uso de los instrumentos y de las
tecnologías que el sistema educativo pon a su alcance.
2. Para un acertado desarrollo del Proyecto Lector de Centro, deberán
elaborarse Planes Anuales de Lectura (PAL) que recogerán entre otros
aspectos, unas líneas prioritarias de actuación para la biblioteca.
3. El equipo de apoyo a la biblioteca, junto con la persona designada como
responsable de la biblioteca escolar, y en colaboración con la jefatura de
estudios será el encargado de elaborar los planes de trabajo anuales
que favorezcan la participación en las actividades y el uso por parte de
alumnado y profesorado de las distintas fuentes informativas y de la
variedad de servicios de la biblioteca escolar, en beneficio de todas las
áreas y materias.
4. Desde la biblioteca escolar se coordinan las actuaciones para el
desarrollo del Proyecto Lector de Centro y deberán contemplarse los
beneficios de experiencias ya contrastadas como “hora de leer”,
actividades de lectura compartida o los clubs de lectura.
Interesa discernir entre el proyecto lector de centro y las fórmulas para la
promoción de la lectura que se pueden emplear para conseguir sus
objetivos. Así la “hora de leer” o los “itinerarios lectores” contribuyen al
desarrollo del proyecto lector pero no deben confundirse con él (más
claramente: un listado de lecturas recomendadas no es un proyecto
lector, tampoco un plan anual de lectura; de la misma forma, un
calendario de “hora de leer” solo sirve para detallar esta actividad pero
no pode ser entendido como el plan anual de lectura). Conviene,
asimismo, realizar un esfuerzo por sistematizar prácticas que dan
resultado como las “lecturas compartidas”, entre otras, y siempre incluir
las estrategias de comprensión lectora, adaptándolas a la lectura
impresa o digital, en cada caso.
5. Se pondrá especial atención en superar la fase de “celebración” de los
días marcados en el calendario civil o en el ciclo anual, haciendo una
selección no ritualista de los días a los que prestar una especial atención
desde la biblioteca, acorde con los objetivos del Proyecto Lector de
Centro, del correspondiente Plan Anual de lectura, y también del tiempo
disponible.
PROFESORADO RESPONSABLE DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR Y DEL
EQUIPO DE APOYO.
- La dirección del centro designará una persona como responsable de la
biblioteca escolar por un período mínimo de 2 años, dando prioridad a su
formación específica, la experiencia, o interés y la disponibilidad horaria,
y que actuará bajo la coordinación de la jefatura de estudios.
- La persona responsables de la biblioteca se integrará en la Comisión de
Coordinación Pedagógica del centro.
- Se creará, asimismo, un equipo de apoyo a la biblioteca, formado por
profesorado del centro de los distintos ciclos, etapas o departamentos
existentes en el centro ,para garantizar su carácter interdisciplinario.
- Una vez distribuido el horario de atención directa al alumnado, la
dirección deberá dar prioridad a la biblioteca escolar y asignar horas
lectivas y complementarias al responsable de la biblioteca y al
profesorado del equipo de apoyo.
- Desde la jefatura de estudios se favorecerá, en lo posible, un tiempo
para la coordinación entre los miembros del equipo de biblioteca.
EVALUACIÓN.
- Las bibliotecas escolares aplicarán indicadores de evaluación para
conocer el grado de cumplimiento de los objetivos previstos y de las
líneas de actuación diseñadas.
- La persona responsable de la biblioteca escolar coordinará la realización
de una memoria anual que incluirá una evaluación de los servicios
ofrecidos por la biblioteca y los apoyos y actividades realizadas a lo
largo del curso escolar. Esta memoria será revisada por la dirección e
integrada en la Memoria Final del centro que se remite a Inspección. En
los centros PLAMBE esta memoria deberá recoger aspectos para su
valoración.
Decreto 105/2014, de 4 de septiembre, por el que se establece el currículo de
educación primaria en Galicia, recoge en el artículo 18 la obligación de que los
centros cuenten con una biblioteca escolar como instrumento fundamental para
el desarrollo del programa de promoción de la lectura (proyecto lector de
centro), como centro de referencia de recursos de la lectura, de la información
y del aprendizaje.
La LOE, modificada por la LOMCE, en su artículo 113, hace una mención
específica a las bibliotecas escolares señalando que los centros de
enseñanzas dispondrán de una biblioteca escolar, que estos recursos
educativos contribuirán a fomentar la lectura y la que el alumnado acceda a la
información y otros recursos para el aprendizaje de las demás áreas y
materias, y pueda formarse en el uso crítico de los mismos, debiendo contribuir
estas bibliotecas escolares a hacer efectivos los principios pedagógicos
referidos a la lectura, y disponiendo que la organización de las bibliotecas
escolares deberá permitir su funcionamiento como espacio abierto a la
comunidad educativa de los respectivos centros.
El propio Ministerio de Educación hizo público en 2011 el “Marco de referencia
para las bibliotecas escolares”, en el que se definen como “centros de recursos
de lectura, información y aprendizaje: entornos educativos específicos
integrados en la vida de la institución escolar. apoyan al profesorado en el
ejercicio de sus prácticas de enseñanza y facilitan al alumnado el aprendizaje
de los contenidos curriculares, así como la adquisición de competencias y
hábitos de lectura, en una dinámica abierta a la comunidad educativa.
Estas bibliotecas deben permitir el acceso a materiales informativos
actualizados, diversos, apropiados, suficientes en número y calidad, y
contemplar todas las áreas del currículo. Son espacios, también, para la
lectura, facilitadores de experiencias gratas de encuentro y convivencia con los
libros y con los recursos culturales en general. Deben apoyar a los programas
del centro en su conjunto, especialmente aquellos que vayan enfocados a la
formación en el uso crítico y ético de la información y en la transformación de
esta en conocimiento.
Son estas bibliotecas las que pueden favorecer la alfabetización múltiple, un
concepto que desarrolla, amplía y actualiza el concepto de lectura.
En este contexto se define la alfabetización múltiple como la “comprensión,
utilización y evaluación crítica de diferentes formas de información, incluidos los
textos e imágenes, escritos, impresos o en versión electrónica”, abundando en
que esta “competencia es esencial para la vida” y que “es la puerta hacia el
resto de los aprendizajes”.
Los avances vividos en los últimos años, desde la implantación en 2007 de los
primeros proyectos lectores de centro, modificaron de forma significativa la
presencia de la lectura en el ámbito escolar. La mayor parte de los centros de
primaria, dedican un tiempo a la lectura en horario lectivo, la comúnmente
denominada “hora de leer”, en la que se ponen en práctica distintas fórmulas
(lectura silenciosa sostenida, lecturas guiadas, lectura en voz alta, proyectos
alrededor de un libro) que derivan en un mayor compromiso del alumnado con
su formación como lectores. Los clubs de lectura son otra realidad que se
observa con gran interés desde dentro y fuera de Galicia, como una de las
prácticas más enriquecedoras para el alumnado que voluntariamente participa
en estas iniciativas, que están demostrando su potencialidad en el desarrollo
de competencias clave, más allá de la evidente formación lectora. La
implicación de las familias a través de actividades como las mochilas viajeras o
las sesiones de lectura compartida, tan comunes en los centros de infantil y
primaria, es fundamental para avanzar en la sensibilización del alumnado, y de
la sociedad en general, sobre la necesidad de contar con unos niveles de
lectura comprensiva y de apego a la lectura (independientemente del
contenido, el soporte o el formato), como herramienta de construcción personal
y social. Todas estas dinámicas serían impensables sin un instrumento
esencial como es la biblioteca escolar, con profesorado formado y dinámico al
frente y una comunidad educativa organizada y comprometida con su
existencia en los centros.
Las bibliotecas escolares cumplen, además, la función de acercar a toda la
población escolar unos recursos culturales y para el aprendizaje que la
situación socioeconómica de las familias, o la dispersión de las entidades de
población propias del rural gallego, a veces no facilitan. Así, las bibliotecas
cumplen una función de compensación de las desigualdades poniendo a
disposición del alumnado y de sus familias, materiales actualizados y
seleccionados con criterios de calidad, así como oportunidades para el
encuentro con la cultura en general y con la lectura en particular.
La Conserjería de Cultura, Educación y Ordenación Universitaria, puso en
marcha en el año 2005 un programa para la mejora de las bibliotecas escolares
(o Plan de mejora de bibliotecas escolares), integrado ahora en el PLAN LÍA de
Bibliotecas Escolares (Lectura, Información y Aprendizaje), del que ya se está
desarrollando su segunda fase para el período 2016/2020. Tras 13
convocatorias continuadas, este programa permitió una visible renovación de
los equipamientos de las bibliotecas que se fueron incorporando, al tiempo que
ampliaban sus funciones, especialmente la de apoyo al desarrollo del currículo.
COMPOSICION DEL EQUIPO DE APOYO A LA BIBLIOTECA. Se deben tener
en cuenta las siguientes cuestiones:
a) Conviene garantizar la estabilidad y adecuación del equipo de apoyo y
de la persona responsable de la biblioteca escolar que lo coordina.
b) La designación como responsable de biblioteca recaerá preferentemente
en profesorado definitivo en el centro.(El personal laboral puede
integrarse en el equipo de apoyo pero no es conveniente que este en
función de coordinación por la continuidad a la dinámica de la
biblioteca).
c) El funcionamiento de la biblioteca escolar es una responsabilidad
organizativa del centro por lo que deberá hacerse una distribución
horaria del profesorado de forma ajustada a las necesidades de atención
de este importante instrumento educativo al servicio del centro. El
esfuerzo organizativo realizado por la comunidad educativa para la
atención de la biblioteca escolar, a la hora de distribuir las horas
disponibles en el horario del profesorado, tras la adjudicación de la
docencia directa, resulta decisivo para poder desarrollar las
potencialidades de la biblioteca.
La gestión y dinamización de una biblioteca activa, con beneficios para
toda la comunidad educativa y que influye en todos los procesos de
enseñanza y aprendizaje, conlleva un número de horas de atención
importante. La implicación de los equipos directivos es crucial a la hora
de distribuir el paquete de horas disponible para la atención de las
necesidades pedagógicas del centro y la biblioteca debe ser una
prioridad.
Las sesiones de guardia de biblioteca, realizadas por el profesorado
responsable o miembro del equipo de apoyo son sesiones de trabajo
efectivo al servicio al servicio de la biblioteca y de la comunidad
educativa (trabajo que además se podrá identificar y evaluar), lo que se
deberá tener en cuenta a la hora de valorar su asignación.
Da excelentes resultados la concentración de las horas de guardia en la
biblioteca ( en horario lectivo o en los períodos de recreo), en horario de
aquel profesorado que forma parte del equipo. De esta forma se le
facilita no solo la gestión de los procesos técnicos, la coordinación, el
diseño y realización de actividades de dinamización; también la puesta
en marcha de programas de educación para la competencia
informacional directamente con el alumnado, o asesoramiento al resto
del profesorado en materia de lectura.