Qué es Emprendimiento:
Se conoce como emprendimiento a la actitud y aptitud que toma un
individuo para iniciar un nuevo proyecto a través de ideas y
oportunidades. El emprendimiento es un término muy utilizado en el ámbito
empresarial, en virtud de su relacionamiento con la creación de empresas,
nuevos productos o innovación de los mismos.
La palabra emprendimiento es de origen francés entrepreneur que significa
'pionero'. No obstante, en el siglo XX el economista Joseph Schumpeter ubica
al emprendedor como centro del sistema económico, mencionado que “la
ganancia viene del cambio, y este es producido por el empresario innovador”.
El emprendimiento tiene su origen en el inicio de la humanidad, ya que el
hombre se caracteriza por asumir riesgos con el objetivo de generar
oportunidades de crecimiento económico que le pueda brindar una mejor
calidad de vida tanto a él propio, como a su familia.
El emprendimiento es esencial en las sociedades, pues permite a las empresas
buscar innovaciones, y transformar conocimientos en nuevos productos.
Inclusive existen cursos de nivel superior que tienen como objetivos formar
individuos calificados para innovar y modificar las organizaciones, modificando
así el escenario económico,
Por otro lado, emprendedor es un adjetivo que hace referencia a la persona
que emprende acciones dificultosas.
Vea también Emprendedor.
Es de destacar, que en tiempos de crisis económica en un país surgen los
emprendedores, esto es, por la crisis que la misma desencadena en el ámbito
económico, social y medio ambiental, específicamente los altos niveles de
desempleo, que permite a los individuos transformarse en emprendedores por
necesidad, para generar un ingreso propio para ellos, y a su familia.
En referencia al punto anterior, varias teóricas indican que las mejores
innovaciones se han iniciado en tiempo de crisis.
Emprendimiento empresarial
El emprendimiento empresarial es la iniciativa o aptitud de un individuo para
desarrollar un proyecto de negocio, u otra idea que genere ingresos que le
permite cubrir principalmente sus gastos básicos, y el de su familia.
El emprendimiento empresarial, tal como fue dicho anteriormente ha surgido
por las crisis económicas del país, lo cual lleva al individuo desarrollar ideas
innovadoras en el mercado que le permita crecer en momentos dificultosos.
No obstante, el emprendimiento empresarial tiene sus ventajas, en primer
lugar, el de generar ingresos, empleos. Luego, permite al individuo ser su
propio jefe, y por lo tanto, manejar su propio tiempo y tomar sus propias
decisiones.
Emprendimiento cultural
El emprendimiento cultural puede ser visto como el generador de empresas u
organizaciones culturales con el objetivo de que no se pierda el significado, ni
el valor simbólico de los productos y costumbres pertenecientes de un país.
Emprendimiento social
El emprendimiento social busca satisfacer las necesidades de la sociedad en
donde se desenvuelve. Como tal, el emprendimiento social es una persona u
organización que atacan problemas de la comunidad, bien sea en lo social,
económico, y cultural.
En referencia a este punto, surge una distinción entre el emprendimiento
empresarial ya que este último busca ganancias para el emprendedor, mientras
que el emprendimiento social busca soluciones que mejoren la sociedad sin
ningún lucro económico.
Emprendimiento y gestión
Se denomina gestión a la diligencia para conseguir algo o resolver un asunto,
de carácter administrativo o conlleva documentación. La gestión empresarial
tiene como finalidad mejorar la productividad y competitividad de una empresa.
Emprendimiento social
Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en
una publicación acreditada.
Este aviso fue puesto el 16 de junio de 2012.
El emprendimiento social hace referencia a un tipo de empresa en la que su razón social
es en primer lugar satisfacer necesidades de la sociedad en la que se desenvuelven. Si
bien no es una típica empresa privada del sector capitalista, su lógica no encaja ni en el
paradigma de las empresas públicas del sector estatal ni el de las organizaciones no
gubernamentales.
Los emprendimientos sociales son organizaciones que aplican estrategias de mercado
para alcanzar un objetivo social. El movimiento del emprendimiento social incluye tanto a
organizaciones sin ánimo de lucro que utilizan modelos de negocio para alcanzar su
misión como a organizaciones con ánimo de lucro cuyo propósito principal es de carácter
social. Su objetivo ―cumplir con objetivos que son al mismo tiempo
sociales/medioambientales y financieros― es a menudo descrito como el "triple resultado":
lograr al mismo tiempo desempeñarse en la dimensión social, ambiental y del beneficio
económico. Los emprendimientos sociales se diferencian de los emprendimientos
comerciales en que su objetivo social o medioambiental siempre se encuentran en el
centro de sus operaciones.
En lugar de maximizar las participaciones de sus accionistas, el principal objetivo de las
empresas sociales es generar beneficios para impulsar sus objetivos sociales o
medioambientales. Dichos objetivos pueden lograrse de distintas maneras dependiendo de
la estructura del emprendimiento social: el beneficio de un negocio puede destinarse para
apoyar un objetivo social como por ejemplo la financiación de la actividad de una
organización sin ánimo de lucro o bien el emprendimiento puede dar cumplimiento a su
objetivo social a través de su propia actividad empleando a personas excluidas o
prestando sus beneficios a microemprendimientos con dificultades para acceder a
préstamos de inversores corrientes.
10 Ejemplos de Emprendimientos Sociales
Enviado el Martes 18 Noviembre 2014
Tanto como si te acabas de interesar por el emprendimiento social como si ya formas parte
de un proyecto, conocer y estudiar algunos de los casos que se están llevando a cabo en
España y en otros países es un ejercicio muy útil y productivo que puede aportarte nuevas
ideas y puntos de vista, así como ilustrarte de forma práctica sobre el funcionamiento y la
naturaleza de este tipo de iniciativas tan prometedoras.
Desde empresas tecnológicas hasta redes sociales, pasando por proyectos de carácter rural
o con vocación de servicio público, todas estas ideas llevan denominadores comunes
relacionados con el compromiso con la comunidad, la necesidad de la innovación social y
un imprescindible uso de la creatividad.
L’Olivera
La cooperativa L’Olivera, situada en el pueblo leridense de Vallbona de les Monges, es un
buen ejemplo de cómo las empresas pueden recurrir a la innovación social con éxito.
Porque, a partir de la producción de hasta 17 tipos distintos de vino y de cinco especialidad
es de aceite, esta cooperativa nacida en 1974 logra promover
socialmente a personas con discapacidades psíquicas y en riesgo de exclusión, al tiempo
que supone una alternativa económica viable a partir de los valores naturales de la zona. El
proceso es altamente manual, desde la poda hasta el etiquetado de los envases; un reflejo
de una práctica respetuosa con el entorno y también de un espíritu de agricultura
familiar. L’Olivera, que cuenta con un servicio de terapia ocupacional y un hogar residencia,
emplea actualmente a más de 70 personas y su éxito ha dado lugar a la creación de una
fundación y a una réplica de proyecto que, desde el año 2010, se encarga de gestionar los
viñedos del Ayuntamiento de Barcelona y de fabricar el vino oficial de la ciudad.
Interrupcion
Fundada en el año 2000 en Buenos Aires, Interrupcion (así, sin tilde) es
una organización dedicada a difundir el comercio justo y a colaborar en la comercialización
de los productos agrícolas que se certifiquen bajo esta premisa internacional, la cual exige
condiciones laborales y mercantiles éticas. Para ello, propone un camino de desarrollo
sustentable cuyo objetivo culminante es alcanzar la producción biodinámica, que consiste
en renunciar al uso de químicos agrícolas tradicionales para pasar a métodos naturales,
como las granjas de gusanos, la rotación de cultivos o el uso del compost. Interrupcion, cuyo
nombre quiere evocar el interés por romper con la tradicional mentalidad empresarial basada
únicamente en el lucro, trabaja junto a unas dos mil pequeñas y medianas empresas
productoras de frutas y verduras frescas de América Latina, conformando así una verdadera
red de responsabilidad social. Desde 2003 opera también desde Nueva York y en 2012
sumó una nueva oficina en Perú.
Yaqua
«Somos una empresa social, no una empresa ni
una ONG», sostiene Yaqua, una marca peruana de agua embotellada que, ofreciendo a las
empresas distribuidoras el mismo margen de ganancia que la competencia, dedica el 100%
de sus beneficios a la implementación de sistemas de agua apta para el consumo en
pequeñas comunidades que carecen de este servicio básico. De las 31 millones de personas
que viven en Perú, unas ocho millones no tienen acceso al agua potable. Yaqua combate
esta crisis trabajando junto a ONGs experimentadas en esta problemática y llevando a
poblaciones rurales de hasta 100 viviendas y sumidas en la pobreza extrema la
infraestructura necesaria para paliar este gravísimo problema. Se trata de un caso
paradigmático de emprendimiento social y uno de los primeros que aparecieron en Lima (el
proyecto vio la luz a mediados de 2013). Con una producción inicial de 5.000 botellas,
multiplicaron esta cifra por 16 en pocos meses valiéndose de estrategias típicamente
comerciales, como promocionarse con la ayuda de figuras populares de la sociedad peruana
o haciendo uso del marketing viral que posibilita Internet.
Fábrica Social
La Fábrica Social es una de esas iniciativas que demuestran que
la creatividad y la visión social pueden generar realidades nuevas y verdaderamente
inspiradoras. Esta empresa mexicana creada en 2007 revaloriza el oficio tradicional de
tejedoras y bordadoras, brindando empleo a más de 150 mujeres indígenas de cinco
estados, promoviendo su desarrollo a través de una escuela rural de diseño y distribuyendo
en términos de comercio justo el producto de un trabajo en el que se enfatiza la diversidad
cultural, el respeto a la libertad creativa, la igualdad de oportunidades, la equidad y la
autonomía. En definitiva, una profunda convicción social que se demuestra, por ejemplo, en
cada pieza fabricada donde figura el nombre de la artesana que la creó, las horas que invirtió
y su comunidad. Sin duda, si Karl Marx estuviera vivo aplaudiría este pequeño y enorme
detalle. Y todo esto sin olvidar la innovación y la alta calidad en los materiales y
diseños. Fábrica Social cuenta con dos puntos de venta en la ciudad de México, ha llevado
sus productos a Japón e incluso al Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Arbusta
En la tarea que lleva a cabo Arbusta, una empresa social surgida a
principios de 2013 en la ciudad argentina de Rosario, conceptos como la inclusión y
el empoderamiento tienen una relevancia fundamental, ya que ofrece soluciones digitales al
mundo corporativo (funciona como empresa de outsourcing o tercerización) brindando, al
mismo tiempo, oportunidades de empleo a mujeres y jóvenes en situación de vulnerabilidad
social, quienes descubren y acceden así a unos trabajos que antes no aparecían en su
marco de posibilidades (realidad social en la que también actúa el fenómeno de la brecha
digital). Arbusta, cuyas actividades incluyen el social media y el data management, conecta
y posteriormente garantiza que el compromiso adquirido entre empresa y comunidad
efectivamente se cumpla. Entre las empresas que han solicitado sus servicios figuran el
popular sitio de subastas MercadoLibre y elMinisterio de Educación del gobierno argentino.
Encore.org
El proyecto Encore.org no es exactamente una
empresa social sino una organización no lucrativa (ONL), un tipo de iniciativa cuya diferencia
fundamental con la primera es que su financiación procede muchas veces de donaciones
de personas, empresas, instituciones estatales y organizaciones de todo tipo. Sin embargo,
las dos tienen varias características en común y coinciden en el objetivo principal: la
búsqueda de un impacto social. Fundada en 1997 y con sede en San
Francisco, Encore.org se ocupa de la problemática de encontrar trabajo para la llamada
generación baby boomer, aquella parte de la población que tiene entre 55 y 65 años (casi
un 24% de la población total de los Estados Unidos), brindando información, recursos y
conexiones con empresas, aparte de ofrecer un programa de becas y un sistema de premios,
con lo que pretende revalorizar la importancia de la experiencia (su lema «Second acts for
the greater good» es algo así como «Segundas acciones para el bien común», en referencia
a la segunda etapa de la vida) y aplicarla en actividades de necesidad social como
la educación, el medio ambiente o la salud pública.
Apps for Good
Es innegable que la tecnología avanza a un ritmo muy superior que
otros aspectos de la socidad, como la educación. Ciertos estándares tradicionales en la
metodología y en los contenidos académicos dificultan muchas veces el aprovechamiento
del potencial de los nuevos dispositivos y sistemas de información. Apps for Good, una
fundación nacida a principios de 2010 y cuya sede central se encuentra en Londres, intenta
dar respuesta a este desequilibrio ofreciendo a los centros educativos un curso gratuito,
creado en código abierto, con el fin de que el alumnado aprenda a diseñar, lanzar y
comercializar sus propias aplicaciones tanto para móviles como la web. Financiado a partir
de la cuota anual de los centros privados, el movimiento Apps for Good acerca
conocimientos de lenguaje HTML y Javascript, entre otras tecnologías, a unas 20 mil
personas de 400 centros educativos comunitarios y hacia el final de cada curso académico
hace entrega de los Apps for Good Awards, unos premios que reconocen a aquellas
aplicaciones más comprometidas con determinadas problemáticas sociales.
Algramo
Un buen emprendimiento social es aquel que se
da cuenta de una problemática concreta que atraviesa la comunidad y entonces imagina
una solución. Algramo, una empresa chilena nacida a mediados de 2013, notó que los
productos que se venden en envases pequeños «castigan» al consumo (con un sobreprecio
de hasta un 40% con respecto a formatos más grandes), algo que sufren sobre todo las
familias con menos recursos que suelen comprar de una manera más dosificada. Y se les
ocurrió una ingeniosa propuesta: «reducir el costo de vida de manera sustentable a través
del empoderamiento de los pequeños comercios y comunidades». En la práctica,
desarollaron una red de dispensadores automáticos a granel en el que cada cual se lleva lo
que necesita, sin pagar de más y de forma sostenible, puesto que funciona con un sistema
de envases retornables. Al mismo tiempo, sirve de alternativa para los pequeños
establecimientos que con frecuencia no pueden competir con las grandes superficies.
Así, Algramo quiere encaminarse por la vía conocida como del triple impacto: económico,
sustentable y social. De momento comercializan (dispensan) alimentos como judías,
lentejas, arroz y garbanzos, aunque actualmente se encuentran desarrollando una nueva
máquina de productos químicos.
HelpUP
Uno de los horizontes
del emprendimiento social es despertar y cultivar en la comunidad en general una
mentalidad y una actitud que sean más comprometidas y solidarias. Y en las empresas,
como agentes sociales, de forma particular. No es una misión sencilla, puesto que se trata
de modificar y hasta de romper con una tradición empresarial instrumentalista que ha
entendido la obtención de beneficios económicos como un finalidad en sí misma. La
madrileña HelpUP es una red social orientada al voluntariado en la que cualquier persona u
organización puede compartir y buscar proyectos solidarios, interactuar con otras personas
o colectivos con los mismos intereses o que persiguen los mismos fines y colaborar
activamente. En este sentido, tiene cosas de financiación colectiva (como Goteo) y cosas
de buscador (como HacesFalta). Participar en este espacio de intercambio exige
transparencia, por lo que todas las organizaciones sociales que quieran intervenir deben
demostrar su efectiva existencia y la constancia de que sus cuentas están claras. Aunque
con una presencia muy reciente (el proyecto saltó a la red en enero de 2014), HelpUP ya
cuenta con más de 4 mil personas dadas de alta en el servicio y unas 200 ONGs procedentes
de veinte países.
Nobleza obliga
Nobleza obliga es una plataforma argentina de financiación
colectiva orientada a iniciativas solidarias, como «tratamientos médicos, becas de estudio o
instalar un nuevo tobogán en la plaza». En pocos minutos y tras una verificación, se puede
crear de forma gratuita un espacio dedicado desde el cual el «Promotor», que es la figura
responsable de presentar el proyecto, difundirlo y definir quién recibe el dinero, divulga
activamente una «Causa», la cual debe constar de una descripción, un vídeo, una fecha
límite y un monto objetivo. Nobleza Obliga, que en sus dos años de existencia ha logrado
un gran impacto en la sociedad argentina, se diferencia de otros servicios
de crowdfunding en que, por un lado, transfiere la cantidad recaudada aunque no se haya
conseguido el objetivo total inicial (al contrario que la dinámica tradicional del todo o nada)
y, por otro, no funciona con un sistemas de recompensas a cambio de la donación.
Ocho emprendimientos sociales
de peruanos que debes conocer
¿Te imaginas comprar un producto y contribuir así a una buena causa?
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Estas empresas no solo buscan generar ganancias y ser sostenibles. Detrás de
cada una de estas ideas innovadoras hay una comunidad beneficiada.
Shiwi, lo natural es mejor
Esta empresa se dedica a la venta de productos que provienen de áreas
naturales protegidas, buscando que las fuentes de los recursos se conserven.
También promueve que las personas de las comunidades involucradas tengan
ingresos económicos a través de actividades sostenibles y no destruyan su
entorno natural para obtener ganancias. La marca comercializa aceite de coco
(desde S/.12), miel de abeja de bosque virgen (S/.25), panela (S/.7) y algunos
productos de castaña (desde S/.5) de la reserva Tambopata (Madre de Dios).
Puedes encontrarlos en los biomarkets La Sanahoria y Flora&Fauna. Pedidos a
domicilio en
[email protected]. Más información en www.shiwi.pe.
Más abrigo con Höség
Esta marca de ropa para actividades outdoor trabaja bajo el modelo: “Buy one,
give one”. Así, por cada prenda de abrigo que se compre, la marca regala otra
a un niño en comunidades altoandinas, principalmente en Cusco y Puno. La
marca se vende en tiendas Trocha Outdoors y Toms (ambas en Miraflores) o
en Toms de El Derby (Surco). También hay prendas en linio.com. Los
sweatshirts se venden desde S/.239, casacas (desde S/.539) y gorras a S/.89.
Nutrishake contra la anemia
Este batido en polvo, hecho con cereales andinos (quinua, cañihua, kiwicha y
tarwi) puede adquirirse en las principales tiendas de productos naturales de
Lima. Una parte de sus dividendos se destina a financiar proyectos para niños
que sufren de desnutrición y anemia en el país. Su meta hacia el 2019 es
ayudar a 5 mil niños. El batido se vende en dos sabores: cacao y vainilla, a un
costo de S/.24. Puedes hacer pedidos en el Facebook: “Nutrishake Andino”.
Pietà: moda desde la cárcel
Moda desde las cárceles de Lima. Así se define este proyecto que brinda
empleo a presos del penal de Lurigancho. Son ellos mismos quienes diseñan y
confeccionan la ropa. Ofrecen polos (desde S/.59), casacas (S/.189) y gorras
(S/.39) estampadas con motivos peruanos, entre otros accesorios. Búscalos en
las tiendas Pietà del Jockey Plaza o en Plaza Norte. También puedes hacer
pedidos a través de su tienda en Facebook: “projectpieta”.
Un café compadre
Es un café orgánico, cuyos granos son tostados con la luz del sol. Compadre
brinda apoyo a los agricultores durante el proceso de cultivo, tostado y
envasado. Además, el 75% de las ganancias son para los agricultores. Puedes
hacer pedidos a través de su página de Facebook o de la web compadre.pe. La
bolsa de 250 gramos cuesta S/.25.
Evea Ecofashion
Evea Ecofashion produce calzado sostenible usando caucho natural, extraído
por comunidades amazónicas. El caucho se saca del árbol de shiringa, pero
solo se retira lo necesario para que este continúe con vida y se regenere.
Puedes comprar estos zapatos a S/.190 en el showroom de la marca (Av.
Benavides 4331, Surco) o a través de sus redes sociales.
Amaz: comercio justo
Este emprendimiento trabaja directamente con asociaciones y productores de
cacao de Amazonas, Cusco, Piura, San Martín y Tumbes. Además de comprar
sus cultivos, los capacita y empodera. Amaz vende miel de cacao (S/.20),
chocolates (desde S/.8) y nibs de cacao (granos tostados que se comen como
almendras) a S/.9. De venta en supermercados y tiendas saludables.
Empanacombi
Esta marca ofrece empanadas horneadas o fritas desde S/.4,90, preparadas
por cocineros con habilidades diferentes (sordos, autistas o con síndrome de
Down). Su idea es lograr la inclusión laboral de jóvenes con discapacidad.
Están en el Open Plaza de La Marina y en tiendas de Lima como los grifos
Repshop. Puedes contactarlos en el teléfono 993-719-606.
Emprendimiento Corporativo: La ruta
hacia el desarrollo y la innovación en
grandes empresas
Autor: Gabriel Amorocho Fecha: Feb 4, 2015 Categoría/s: Transformación digital
Las empresas buscan mantener su ventaja competitiva, crecer y desarrollarse
de manera rentable, innovando y creando nuevas líneas de negocio, modelos
que permitan introducir productos y servicios en mercados en los que ya
tienen presencia o en otros que desean conquistar.
El emprendimiento corporativo es el proceso bajo el cual equipos en una
compañía conciben, lanzan y gestionan un nuevo negocio, diferente del negocio
tradicional de la empresa madre, apalancando sus activos, capacidades,
presencia en el mercado u otros recursos. Sin embargo, el emprendimiento
corporativo va más allá del desarrollo de nuevos productos para innovar en
modelos de negocio, canales o marcas. Las empresas deben reconocer que es
necesario escapar de la “zona de confort” de sus modelos y actividades
tradicionales de negocio para crear valor a partir de nuevas oportunidades y
desafíos empresariales. El emprendimiento corporativo es la respuesta a los retos
que representan la concepción y el desarrollo de nuevos negocios en las
organizaciones.
Según el artículo emblemático sobre emprendimiento corporativo por Wolcott
y Lippitz de la escuela de negocios Sloan en MIT, donde investigaron cerca de
30 empresas destacadas en Estados Unidos, existen cuatro maneras de construir
nuevos negocios dentro de las organizaciones. En este post, trataremos de
resumir estas cuatro aproximaciones al emprendimiento corporativo y
plantearemos las reflexiones necesarias para que ejecutivos y empresarios de
Latinoamérica puedan planificar los procesos de emprendimiento
corporativo en sus organizaciones.
Los cuatro modelos se derivan del cruce de dos dimensiones observadas: 1.
la propiedad organizacional (e.g. el dueño o encargado de los nuevos negocios
en la organización) y 2. la asignación de recursos (e.g. aquellos destinados a los
nuevos conceptos de negocio). La matriz que resulta de la unión de estas dos
dimensiones permite establecer los siguientes esquemas de emprendimiento
corporativo: el modelo oportunista, el modelo habilitador, el modelo
del advocado y el modelo del productor. Conjuntamente, estos cuatro modelos
representan las aproximaciones para construir el emprendimiento
corporativo en las organizaciones. A continuación haremos una breve descripción
de cada uno de ellos.
El modelo oportunista del emprendimiento
corporativo
Este modelo mezcla propiedad difusa con asignación ad hoc de recursos. De
manera orgánica las organizaciones creen en intrépidos líderes ejecutivos cuyo
tesón, credibilidad y capacidad de gestión impulsa a la organización a experimentar
y explorar nuevas oportunidades de negocio. El modelo funciona en
organizaciones con fuerte cultura organizacional y redes sociales de ejecutivos
que trascienden las rígidas estructuras organizacionales, en otras palabras,
compañías donde un número significativo de ejecutivos “dicen si” y toman el riesgo
de explorar una nueva alternativa de negocio.
El modelo habilitador del emprendimiento
corporativo
En este modelo, la premisa es que sin mayor estructura, los empleados de una
organización estarán dispuestos a crear y desarrollar nuevos conceptos si se
les ofrece el apoyo y los recursos adecuados. Sin una organización formal, los
colaboradores en las empresas buscarán la manera de explorar las nuevas
oportunidades bajo su propia iniciativa siempre y cuando estas estén alineadas con
los derroteros estratégicos de la compañía. Las empresas que han implantado este
modelo ofrecen: transparencia en los beneficios ofrecidos a los empleados que
hacen aportes valiosos, criterios claros de selección de ideas y conceptos,
mecanismos transparentes para fondear las nuevas iniciativas, y apoyo
gerencial para ejecutar las propuestas de negocio más destacadas. El caso
insignia de aplicación de este modelo es Google que permite que el 20% del tiempo
de los colaboradores se destine a la exploración de conceptos y creación de
prototipos que después son validados y enriquecidos entre colegas y equipos de
colaboradores.
El modelo del advocado en emprendimiento
corporativo
Bajo este modelo, la empresa asigna responsabilidad y autoridad sobre la
creación de nuevos negocios a un grupo destacado de personas encargadas
de crear y gestar nuevos negocios al tiempo que destina presupuestos
modestos o limitados al grupo. La idea es que el grupo de advocados actúe
como evangelizadores y expertos en innovación, facilitando el emprendimiento
corporativo entre otras áreas funcionales o unidades de negocio de la organización.
DuPont utiliza estos agentes de cambio interno para sensibilizar a sus diferentes
unidades de negocio, motivándoles a que experimenten y generen nuevas
oportunidades de negocio.
El modelo del productor en emprendimiento
corporativo
En este modelo, las empresas implementan el emprendimiento corporativo creando
y apoyando organizaciones formales internas con presupuestos
considerables y gran influencia sobre otras unidades de negocio. El modelo
también busca proteger a los proyectos emergentes de disputas entre áreas de
negocios, motivando a la colaboración entre áreas de la organización para crear
negocios potencialmente disruptivos. Empresas como IBM y Cargill se destacan
por utilizar estos modelos dentro de sus esquemas y políticas de emprendimiento
corporativo.
¿Cómo escoger el modelo apropiado de
emprendimiento corporativo?
Las empresas que busquen evolucionar del modelo oportunista de
emprendimiento corporativo hacia un modelo más estructurado que refleje el
carácter estratégico del cambio, la innovación y el crecimiento, debe alinear su
cultura empresarial con una clara visión que debe ser compartida y
comunicada a los miembros de la organización. De la misma manera, los objetivos
de negocio deben estar claramente definidos para entender si la organización
necesita transformarse, renovarse o encontrar nuevos espacios de desarrollo
empresarial. Una vez la visión, la comunicación, la cultura empresarial y los
objetivos de negocio estén definidos, se debe hacer unanálisis sobre las
capacidades, recursos e implicaciones industriales y de mercado que se deben
considerar y asumir para cualquiera de los modelos de emprendimiento corporativo
expuestos.
En cualquier caso, los modelos de emprendimiento corporativo deben ser
explorados en alcance, y los ejecutivos a cargo deben ser flexibles y tomar riesgos
en su ejecución. Al final del día, el emprendimiento corporativo es un proceso
continuo de aprendizaje en innovación y crecimiento empresarial.
Pensamiento & Gestión
Print version ISSN 1657-6276
On-line version ISSN 2145-941X
Pensam. gest. no.26 Barranquilla Jan./June 2009
Nuevas perspectivas para entender el emprendimiento
empresarial
Alfonso Rodríguez Ramírez1
1 [email protected] Magíster en Ciencias de la Organización. Grupo Gestión
Organizacional, Universidad Libre (Colombia). Grupo Humanismo y Gestión, Universidad
del Valle (Colombia)
Resumen
El propósito de este artículo es construir de manera ecléctica y holística las bases de un
marco teórico que describa, analice e interprete el fenómeno del emprendimiento
empresarial desde el punto de vista interdisciplinario. Se busca que éste sea el
fundamento para responder a la pregunta ¿cómo entender el emprendimiento?, y para
construir, a partir de su evolución, diversas perspectivas que enriquezcan su análisis y
estudio. De esta manera el emprendimiento es comprendido como un fenómeno
práctico, sencillo y complejo, que los empresarios experimentan directamente en sus
actividades y funciones; como un acto de superación y mejoramiento de las condiciones
de vida de la sociedad. Se pretende analizar y proponer perspectivas de estudio del
emprendimiento de los empresarios, sus características personales, y sus implicaciones
sociales, políticas, económicas y culturales.
Palabras clave: Emprendimiento, emprendedor, perspectivas, mentalidad,
antropología y psicoanálisis.
Abstract
The purpose of this speech is to construct in an eclectic and holistic way basis of a
theoretical frame that describes, analyzes and interprets the phenomenon of the
enterprise's entrepreseneurship from the interdisciplinary point of view. It is searched
that this is one the foundation to respond to the question how to understand the
entrepreneurship? , and to biult, from its evolution, a diverse perspective that enrich
their analysis and study. Thus, the entrepreneurship is /understood as a practical,
simple and complex phenomenon, that the industralists directly experience in their
activities and functions; as an act of overcoming and improvement of the conditions of
life of the society. It is tried to analyze and to propose personal perspective of study of
the entrepreneurship of the industralists, their characteristics, and their social, political,
economic and cultural implications.
Keywords: Entrepreneurship, Entrepreneur, Perspectives, Mentality, anthropology and
psychoanalysis.
Fecha de recepción: Enero de 2009
Fecha de aceptación: Abril de 2009
INTRODUCCIÓN
Al analizar las sociedades de hoy, se podría concluir que su desarrollo se debe a que
han implementado el fenómeno del emprendimiento con diversas características de
motivaciones de afiliación, logro y poder (McClelland, 1961), como directrices para
lograr un desempeño eficaz dentro de sus empresas y contribuir con su crecimiento.
Estudiar las empresas como centros de desarrollo del emprendimiento exige el análisis
de las características de los empresarios como emprendedores y sus diversas
perspectivas de estudio, para comprender de manera detallada las diversas
contribuciones para la interpretación del emprendimiento como fenómeno
socioeconómico, básico para el desarrollo de cualquier sociedad. De esta manera se
proyecta el análisis del fenómeno del emprendimiento, a través de los diversos aportes
que han realizado investigadores, para su comprensión e interpretación de manera
holística como fenómeno cultural.
La comprensión del fenómeno del emprendimiento requiere, primero que todo,
analizarlo desde su evolución como aspecto económico y social, para luego estudiarlo
desde diversas perspectivas, y en última instancia proponer su análisis desde el punto
de vista cultural y psicoanalítico. Luego, el estado del arte del emprendimiento exige
estudiar de manera inter y transdisciplinaria su naturaleza y sus diversos objetos de
estudio para poder comprenderlo.
1. EVOLUCIÓN DE LA PALABRA EMPRENDIMIENTO
La palabra "emprendimiento" se deriva del término francés entrepreneur, que significa
estar listo a tomar decisiones o a iniciar algo. Al describir la evolución histórica del
término emprendedor, Verin (1982) muestra cómo a partir de los siglos XVII y XVIII se
calificaba de emprendedor al arquitecto y al maestro de obra. De esta manera se
identificaba en ellos características de personas que emprendían la construcción de
grandes obras por encargo, como edificio y casas. Esta concepción se asocia con el
concepto de empresa que se identifica como una actividad económica particular, que
requiere de evaluación previa sobre la producción y su equivalente en dinero, que en
todo momento de la ejecución los criterios para evaluar la empresa ya están
determinados en variables de producto y dinero.
Según la evolución del pensamiento económico clásico, la economía actual se originó a
comienzos del siglo XVIII en Francia con los fisiócratas, cuyo autor más representativo
fue Richard Cantillón (1680-1734), que introduce por primera vez el concepto moderno
de entrepreneur, definido como el individuo que asume riesgos en condiciones de
incertidumbre, dividiendo a los productores de la economía de mercado en
"contratados", que reciben salarios o rentas fijas, y los "emprendedores", que reciben
ganancias variables e inciertas. Según Cantillón (1755), una de las primeras apariciones
del término se describe como el hombre racional por excelencia, que actuaba en una
sociedad mercantil donde la competencia y la incertidumbre hacen evaluar las
probabilidades para tomar decisiones. Los fisiócratas, economistas clásicos y políticos,
complementaron los planteamientos relativos a la fuente de capital disponible para
innovación económica y su relación con los entrepreneurs. Jaques Turgot (1727-1781),
Barón de Laune, en su obra Reflexiones sobre la formación y distribución de la riqueza
(1766), afirmó que los riesgos que asume el entrepreneur son respaldados por su
propia porción de capital, y distinguió cinco formas de emplear el capital: la compra de
tierras, la inversión en agricultura, la industria, el comercio, y los préstamos a interés,
que proporcionan ganancias distintas.
Adicionalmente, el concepto de emprendedor se caracterizaba por dos tipos de
individuos: el guerrero arriesgado que emprendía una lucha o hazaña, reconocido por
sus características personales; y el rey o jefe de Estado que planeaba sus estrategias y
políticas para obtener con éxito sus metas, y era reconocido por sus funciones. Casson
(1982) propone dos caminos similares de características personales y funcionales para
definir el concepto de emprendedor, con base en la economía, diferenciando al
emprendedor del inversionista.
La definición del término emprendedor ha ido evolucionando y se ha transformado con
base en estas dos concepciones, hasta hoy en día, que caracteriza a la persona en un
estado de innovación permanente, altamente motivada y comprometida con una tarea,
que reporta unas características de planeación y ejecución, propensa al riesgo, y a la
vez esquiva a la comprensión de sus propias dinámicas. Casson (1982) señala:
The term entrepreneur, which most people recognize as meaning someone who
organizes and assumes the risk of a business in return for the profits, appears to have
been introduced by Richard Cantillón an Irish economist of French descent. The term
came into much wider use after John Stuart Mill, popularized it in his 1848 classic,
Principles of political economy, but then all but disappeared from the economics
literature by the end of the nineteenth century.
Para Hoselitz (1960) Jean Baptiste Say (1767-1832) es uno de los grandes
colaboradores del emprendimiento en este período, al manifestar que el empresario
representaba o se constituía en el catalizador para el desarrollo de productos, y lo
definía como un "trabajador superior". Consideraba que el fundamento del valor está en
la utilidad que los distintos bienes reporten a las personas. Esta utilidad puede variar en
función de la persona, del tiempo y del lugar en el contexto del emprendimiento. La
concepción de Say es, por lo tanto, que el valor es subjetivo para el empresario.
Simultáneamente, la escuela inglesa, con Adam Smith (1723-1790), manifestó
inferencias indirectas sobre el papel del empresario en la economía, y reconoció la
innovación como un sello de actividad profesional en el trabajador superior (Herbert &
Link, 1988). Complementariamente, en su obra Teoría de los sentimientos morales
explica el origen y funcionamiento de los sentimientos morales: el resentimiento, la
venganza, la virtud, la admiración, la corrupción y la justicia. La conclusión es una
concepción dinámica e histórica de los sistemas morales en oposición a visiones más
estáticas, es decir que la naturaleza humana estaría diseñada para avanzar fines que no
necesariamente son conocidos por los empresarios, que se guían por las causas
eficientes. Y en la Riqueza de las naciones sostiene que la riqueza procede de la división
del trabajo, de su especialización basada en la moral práctica, profundizando a medida
que se amplía la extensión de los mercados y por ende la especialización. Para resaltar
el planteamiento de que, gracias a la apelación al egoísmo de los particulares se logra el
bienestar general, pues la empatía con el egoísmo del otro y el reconocimiento de sus
necesidades es la mejor forma de satisfacer las necesidades propias. Incluye una
filosofía de la historia, en la cual la propensión a intercambiar, exclusiva del hombre, se
convierte en el motor del desarrollo humano. De esta forma Smith da algunas
interpretaciones de trabajador superior aproximadas al concepto de superyó que Freud
posteriormente trataría de analizar en el psicoanálisis, y que se analizarán más
adelante.
En el contexto de la escuela alemana se destaca en el emprendimiento la influencia de
autores como J. H. Von Thunen (1783-1850), quien enuncia explícitamente los
principios fundamentales de la teoría de la productividad marginal, la cual considera al
hombre-empresario como un sujeto económico cuyo único objetivo es maximizar los
beneficios, y es clara la relación entre el emprendedor y la descripción del beneficio, que
se concibe sobre la base de lo complicado del riesgo y el ingenio usado. H. K. Von
Mangoldt (1824-1868) manifiesta que el emprendimiento y la innovación son aprobados
como factores importantes para la vida empresarial, aunque no observaba un método
de crecimiento dinámico (Herbert & Link, 1988).
La fisiocracia o teoría económica clásica abarcó el tema del emprendimiento, pero no se
observó un consenso generalizado, debido a que algunos lo asimilaron como el individuo
que asume el riesgo (Cantillon, Baudeau, Thunen, Bentham); otros como el trabajador
superior (Say y Smith); otros lo relacionaron como el hombre inteligente (Cantillon,
Quesnay, Baudeau y Turgot), y otros lo calificaron como el innovador (Smith, Bentham
y Mangoldt). Esta diversidad de tendencias para la época se ve reflejada hoy en día,
cuando no se vislumbra un tipo homogenizado de emprendimiento. Para generalizar el
tema del emprendimiento se distinguen dos características: una, donde el emprendedor
es tomador de riesgo y persona demasiado inteligente (Cantillon, Thunen y Baudeau); y
otra, en la cual el emprendedor toma decisiones con riesgo innovador y como
trabajador innovador que hace la diferencia (Bentham y Smith) (Jackson et al., 2001)
Para la Escuela Neoclásica, ya en el siglo XX, en La ética protestante y el espíritu del
capitalismo, Weber (1864-1920) identifica dos tipos de empresarios: el tradicionalista,
que surge en la época mercantilista, condicionado a una forma capitalista de producción
en la que no se observan rasgos necesarios de mentalidad empresarial para desarrollar
su actividad de manera acumulada; y el capitalista, que desarrolla una mentalidad
empresarial, una personalidad diferente que lo impulsa a la multiplicación de su riqueza,
transformando su actividad en un proyecto de vida, orientado por la moral puritana.
Comenta que la acción del empresario no es pacífica ni tranquila, por el contrario, las
desconfianzas, la competencia, el individualismo, son manifestaciones que se presentan
en el empresario innovador (Weber, 1984). Adicionalmente, relaciona la ética
protestante con la característica del ascetismo: «Y del mismo modo podría explicarse el
fenómeno no menos frecuente y curioso [...] de que muchas casas parroquiales hayan
sido el centro creador de empresas capitalistas de amplios vuelos, lo que podría
interpretarse como una reacción ascética de la juventud. Pero esta reacción falla cuando
se dan al propio tiempo, en una persona o colectividad, la virtud capitalista del sentido
de los negocios y una forma de piedad intensa, que impregna y regula todos los actos
de la vida» (Weber, 1999:36).
Otro neoclásico, como Alfred Marshall (1842-1924), enfocó el emprendimiento como J.
B. Say al considerar el emprendedor como trabajador superior, haciendo referencia a
las habilidades de liderazgo requeridas, y añadiendo el factor de la organización
industrial. John Maynard Keynes (1883-1946) acoge la doctrina de trabajador superior,
y desarrolla el concepto original de impulso espontáneo a la acción, conocido como
"animal spirits". (Jackson et al., 2001).
En el contexto de la teoría neoclásica americana, según Hérbert y Link (1988), el
emprendimiento fue analizado por Francis E. Walter (1894-1963), político luterano,
quien acentuó los elementos de toma de decisiones y el liderazgo; Frederick Hawley
(1827-1889) referenció al tomador de riesgo, haciendo énfasis en la importancia del
emprendedor en el crecimiento económico; John Bates Clark (1847-1938) debate la
teoría de los tomadores de riesgo y describió al emprendedor como el director de la
actividad económica; y Frank Knight (1885-1972) distingue entre los riesgos
asegurables y la incertidumbre no asegurable, y el desarrollo de una teoría de las
utilidades que relaciona la incertidumbre no asegurable con el cambio económico y con
las diferencias de capacidad empresarial, en las cuales los riesgos no tienen importancia
si la incertidumbre puede ser asegurada.
Otro neoclásico, Joseph Alois Schumpeter (1883-1950), economista austriaco, profesor
de Harvard, referencia por primera vez el término entrepreneur para referirse a aquellos
individuos emprendedores y empresarios que con sus actividades generan
inestabilidades en los mercados de bienes y servicios. Según Castillo (1999), la Escuela
Austriaca se contrapuso a esta teoría, manifestando discrepancia con respecto al
término, pues muchos emprendedores lograban mejorar y hacer más eficientes el
mercado de bienes y servicios, anulando las turbulencias y creando nuevas riquezas. En
la actualidad se aceptan ambos enfoques como actitudes emprendedoras, pero los
patrones de enseñanza para uno u otro son diferentes, según la escuela que se analice.
En sus obras Schumpeter se destacó por sus investigaciones sobre el ciclo económico y
por sus teorías sobre la importancia vital del empresario en los negocios, subrayando su
papel para estimular la inversión y la innovación que determinan el aumento y la
disminución de la prosperidad. Popularizó el concepto de destrucción creativa como
forma de describir el proceso de transformación que acompaña a las innovaciones.
Predijo la desintegración sociopolítica del capitalismo que, según él, se destruiría debido
a su propio éxito. En Teoría del desenvolvimiento económico (1912) recoge su teoría del
"espíritu emprendedor" (entrepreneurship), derivada de los empresarios que crean
innovaciones técnicas y financieras en un medio competitivo en el que deben asumir
continuos riesgos y beneficios que no siempre se mantienen. Todos estos elementos
intervienen en el crecimiento económico irregular.
Para Rafael Amit (1997), las investigaciones de percepciones de los ejecutivos describen
el emprendimiento o espíritu emprendedor con términos como innovador, flexible,
dinámico, capaz de asumir riesgos, creativo y orientado al crecimiento. Los libros sobre
management generalmente definen el término como la capacidad de iniciar y operar
nuevas empresas, en la cual la visión es reforzada por autores como Brook (1968),
Bennis y Nanus (1985) y Mintzberg et al. (1999).
Ninguna definición de emprendimiento es lo suficientemente precisa o descriptiva para
los ejecutivos que desean tener más emprendimiento, ya que todo el mundo desea ser
innovador, flexible y creativo. En contraposición, por cada empresa establecida hay
miles de nuevos negocios, tiendas de ropa y empresas consultoras, que
presumiblemente han tratado de ser innovadoras, de crecer y mostrar otras
características que demuestran la existencia de emprendimiento en un sentido
dinámico, pero que han fracasado.
La definición de emprendimiento, emprendedor y emprender está más enfocada a
preguntar: ¿cómo puedo hacer que la innovación, la flexibilidad y la creatividad sean
más operacionales? (Timmons, 1998). Para ayudar a descubrir algunas respuestas,
primero, se debe analizar el comportamiento que se deriva del espíritu emprendedor. Es
más realista considerar el espíritu emprendedor en el contexto de un rango de
comportamiento.
2. ÁREAS DE CONOCIMIENTO DEL EMPRENDIMIENTO
Teniendo en cuenta la relación persona, empresa y entorno, las características de los
estudios del emprendimiento se refieren a empresarios de otras culturas, que nada
tienen que ver con el entorno colombiano y latinoamericano; de aquí se desprende que
la concepción colombiana y latinoamericana del emprendimiento sea diferente de la de
otras latitudes, donde las concepciones culturales y económicas influencian mucho el
fenómeno emprendedor. Por ello, hay que estudiar el fenómeno emprendedor
colombiano para entender qué características culturales y económicas influyen tanto en
la creación de nuevas empresas como en el crecimiento de las que ya existen.
2.1 Perspectivas del emprendimiento
Como se ha observado, existen varias tendencias y modelos de emprendimiento que
han desarrollado diversos autores. Es indispensable tener la concepción de
emprendedor que se quiere estudiar, y analizar las tendencias culturales y su aplicación
en el ámbito empresarial, pues esto servirá de base para el desarrollo de un modelo de
emprendimiento.
Esta mirada interdisciplinaria permite observar lo complejo y variado que es el
fenómeno del emprendimiento. Un punto de partida para estudiar el emprendimiento es
reconocer su complejidad y variedad en su análisis. Desde el punto de vista de estudio
del emprendimiento, se identifican cuatro perspectivas de pensamiento: la
comportamental, la psicológica (cognitiva), la económica y la de procesos (Fonrouge,
2002). Esta clasificación se caracteriza por el énfasis en los aspectos estratégicos,
beneficiándose de los avances recientes en el campo de la estrategia (Mintzberg et al.,
1999); también integra las tendencias cognitivas y de procesos a los campos de la
estrategia empresarial como lo define Laroche y Nioche (1994) y Mintzberg et al.,
(1999).
La Perspectiva comportamental o de comportamiento. Se refiere a la
exaltación de la influencia de la persona, sin mucho impacto. Su propósito
es identificar el perfil psicológico que diferencia al emprendedor exitoso; no
reconoce la complejidad del fenómeno emprendedor por lo que sus
resultados no fueron satisfactorios. Gartner (1985) señala que existen
muchos tipos de emprendedores, muchas maneras de ser emprendedor y
sus características de empresas son muy variadas como las condiciones del
entorno en que se desarrollan. En consecuencia, el análisis del
emprendimiento debe cambiar hacia modelos interdisciplinarios o
multivariados que perciban la complejidad de la persona, la empresa y el
entorno; por lo tanto, cualquier modelo que trate de interpretar el
emprendimiento debe tener características económicas, sicológicas y
sociales, y culturales. Al efectuar un análisis de los estudios sobre la
personalidad de los emprendedores, Gartner (1988) manifiesta que
presentan necesidades de cumplimiento y de dependencia, un gusto por el
riesgo y un sentimiento por controlar su destino, anotando que este tipo de
estudios son vanos y no contribuyen a su definición, siendo fundamental
volver al estudio de los mecanismos por los cuales la organización existe,
donde el agente empresarial se permite existir. De esta forma la
personalidad emprendedora está al servicio del comportamiento de los
emprendedores, lo cual es un enfoque conductista que considera al
emprendimiento como un evento contextual, resultado de varias influencias.
Perspectiva psicológica o cognitiva. Es una tendencia relacionada con las
representaciones o esquemas que el individuo desarrolla de sus
comportamientos; es más cognitiva, debido al conocimiento que se genera.
Esta perspectiva responde a la comportamental, y desarrolla dos corrientes
(Fonrouge, 2002): 1) La definición de emprendimiento como "eso que es el
emprendedor", no se prescribe al estudio de los lineamientos de
personalidad como el análisis del lugar de control, de la aversión al riesgo o
de los deseos de independencia; y 2) La definición de emprendimiento de
"por eso que hace el emprendedor", donde se analizan contextos de las
representaciones de los fracasos o los éxitos, los resultados deseados, la
perseverancia, o la información para la toma de decisiones (Cooper et al.,
1995). Busenitz y Barney (1997) señalan que los empresarios pueden
exhibir fuertes predisposiciones en la toma de decisiones en el sentido de
que son propensos al "exceso de confianza" y a "generalizar demasiado a
partir de unas pocas características y observaciones". Palich y Bagby (1995)
descubrieron que "los empresarios categorizan situaciones en forma más
positiva que otras personas [...] Por ejemplo, los empresarios perciben más
virtudes que fallas, más oportunidades que amenazas y un mayor potencial
de mejora que de deterioro".
La perspectiva económica relaciona una comprensión del fenómeno de
emprendimiento desde las acciones del individuo, asumiendo la calificación
de "homo economicus" para justificar la maximización de la utilidad y, por
ende, su bienestar. Concibe el emprendedor como el dinamizador del
desarrollo económico (Schumpeter, 1949; McClelland, 1961; Hagen, 1962;
Casson, 1982). Esta perspectiva se construye mediante el debilitamiento de
la práctica para identificar, apoyar y aconsejar al emprendedor potencial
mediante la estructura de modelos asociados a los objetivos de
maximización de beneficios, caracterizándose por su aporte teórico. La
existencia o la falta de emprendimiento es la razón de los desarrollos
económicos de una sociedad. La perspectiva behaviorista o psicológica
estudia el fenómeno para explicarlo en dimensiones conductuales y en
rasgos personales que identifican un perfil determinado, pero la complejidad
del tema de emprendimiento ha impedido establecerlo. Esto ha llevado a
estudiar y establecer el proceso de emprendimiento (Gartner, 1985;
Bygrave & Hofer, 1991). Adicionalmente, las contribuciones de Filion (1998),
Bruyat (1993), Julien (1999), Cunnighan y Lischeron (1991), Verstraete
(1999) han apoyado el desarrollo del emprendimiento desde la perspectiva
conductual. Por último, la perspectiva antropológica (Rosa & Bowes, 1990)
concibe el emprendimiento como representaciones del cambio social y de la
integración a las fuerzas económicas y sociales, lo que evidencia la
importancia del emprendimiento como la imagen en el desarrollo de la
sociedad.
La perspectiva de procesos. Aquí el individuo es el centro de atención, en
una relación dialógica entre su desarrollo y la creación de valor económico.
Sus relaciones repercuten en el desarrollo de la persona, como característica
humanista, estableciendo retos para el fenómeno del emprendimiento. Se
caracteriza por su definición de procesos de emprendimiento de todas las
acciones, actividades y funciones relacionadas con la percepción de
oportunidades y la creación de empresas, para su desarrollo (Bygrave &
Hofer, 1991). Se ha observado que el área de la estrategia o la planeación
estratégica se enfoca hacia el estudio de los procesos estratégicos en las
empresas, para de esta forma analizar el emprendimiento como proceso que
se inicia en el mercado y se dirige hacia el mercado, como proceso
empresarial. Se fundamenta en recursos y capacidades, relacionada con la
lógica económica, razón por la cual la posición que asume la persona es
limitada y reactiva frente a las condiciones del mercado.
2.2 El emprendimiento y la interdisciplinariedad
De acuerdo con lo anterior, el emprendimiento hay que entenderlo e interpretarlo desde
diversas perspectivas para estudiar su complejidad, construyendo un discurso inter y
transdisciplinario que establezca nuevas formas para su consulta, estudio y
entendimiento. Algunos investigadores han recurrido a las consultas bibliográficas y/o
citaciones para identificar la variedad de interpretaciones sobre el emprendimiento.
Busenitz & otros (2003) parten del estudio bibliográfico de los artículos publicados sobre
emprendimiento en revistas especializadas más reconocidas de administración como son
AMJ, AMR, SMJ, JOM, OS, MS, ASQ, en el período 1985-1999. Dentro de los resultados
se referencia que la participación de artículos sobre emprendimiento es de 1.8%, lo cual
es muy bajo. También se identifica que la proporción es creciente a través del tiempo y
la característica de los artículos son de tipo empírico. De acuerdo con lo anterior, se
reconoce un creciente posicionamiento del tema del emprendimiento, y se identifica una
proporción creciente de citas en revistas especializadas. Adicionalmente, se estableció la
alta permeabilidad en el tema del emprendimiento con autores de otras disciplinas, con
lo cual, según Harrison y Leitch (1996), se introduce la "especialización acumulada" al
posibilitar la aplicación de conocimientos disciplinares a situaciones de emprendimiento,
que a la vez son la semilla sobre la que se construye un nuevo campo de conocimiento
del fenómeno emprendedor (Bygrave, 1989) que requiere la elaboración en
aproximaciones multidisciplinarias.
De esta manera, el emprendimiento no puede concebirse desde el concepto de
oportunidad, ni desde los rasgos del individuo, ni desde sus capacidades para lograr la
efectividad. Se concibe desde la integración de las características mencionadas, y se da
apertura a la identificación de una nueva área praxeológica, epistemológica, axiológica y
ontológica, desde la perspectiva antropológica, lingüística, biológica, y por qué no
psicoanalítica, que estudia este tipo de relaciones y características y, por ende, su
complejidad.
3. PROPUESTA DE PERSPECTIVAS SOBRE EL
EMPRENDIMIENTO
3.1 Perspectiva cultural
Desde una perspectiva antropológica, Aktouf (2001) señala que decidir es transformar
una voluntad humana en acto; es el elemento intermediario entre el pensamiento y la
acción, es el momento del paso al acto emprendedor propiamente dicho. Dice que en
todo momento tenemos infinidad de actos posibles o probables; decidir se convierte
entonces en hacer elecciones de manera constante, en seleccionar en cada circunstancia
dada un acto emprendedor. El proceso de decisión es la forma como se obra y se
actualiza esta opción emprendedora. Aktouf señala que es evidente todo el peso que
puede tener la decisión, elemento del proceso administrativo considerado desde
siempre como el más importante; es el elemento que influye en el emprendimiento y
por ende en la vida de las organizaciones, porque es el momento en que se actualiza la
concepción que uno se hace de la empresa y de sus componentes. Es en la toma de
decisiones donde se manifiesta con máxima claridad la naturaleza del emprendimiento,
de las relaciones que discurren en la organización, la forma en que se considera al
personal y el alcance de su aporte a la empresa.
Dependiendo del grado de incertidumbre y riesgo, el emprendedor busca tomar
decisiones para aprovechar oportunidades que existen en el entorno, con base en su
pensamiento creativo e innovador para elaborar, mejorar y transformar productos y
servicios, para sacarlos al mercado, decidiendo sobre sus especificaciones y
características. En este contexto, las decisiones desde lo antropológico son producto de
los imaginarios, representaciones o mentalidades sobre la forma de concebir las
oportunidades de innovación, de creación y de negocio.
Representaciones / Mentalidades y emprendimiento. Según Mucchielli (1985,
145), la mentalidad se puede definir como "un sistema de referencia
implícito de una sociedad o grupo social, homogéneo desde el punto de vista
del espíritu común. Este marco de referencia permite a las personas percibir
e interpretar la realidad de cierta manera y por tanto ver las reacciones y
conductas de acuerdo con esa percepción del mundo".
La mentalidad es construida por todos los factores que inciden en la educación,
por las experiencias de la vida social y por la participación en diferentes grupos
que tienen sus hábitos de comportamiento que se reflejan en forma cotidiana y
automática. El estudio de las mentalidades comprende las influencias que a lo
largo de la vida se perciben, las maneras como actuamos, la forma de relacionar
las ideologías, los imaginarios, las representaciones, creencias, principios y
valores, y la forma como evoluciona, transforma y cambia el pensamiento en el
tiempo y el espacio, como una forma de trascendencia de las ideas del hombre.
Desde este punto de vista, las mentalidades se asimilan a representaciones
sociales y colectivas que el hombre reproduce en su relación con su entorno.
Las representaciones/mentalidades son lógicas de pensamiento heterogéneos
que adquieren las personas y/o colectividades por influencia de las diferentes
culturas predominantes (Maruyama, 1998). De acuerdo con lo anterior, las
personas difieren no solo en sus aptitudes para desarrollar tareas específicas, en
temperamento y gustos, sino también en estructura de pensamiento y acción, o
de emprendimiento; en otras palabras, varían en los tipos de esquemas
mentales, que inciden en la toma de decisiones de las organizaciones.
El objetivo de la mentalidad empresarial revela parte del misterio -y de la
mitología- del empresariado (Timmons, 1989, 20). "Una vez que se sabe cómo
piensan, actúan y se desenvuelven los empresarios, se podrán establecer metas
para emular esas acciones, actitudes, hábitos y estrategias, considerando de
manera más inteligente si la soledad de la vida empresaria se condice con su
modalidad". De esta forma la toma de decisiones es el referente o expresión
automática y cotidiana que reflejan las acciones del hombre en un ámbito
determinado, influenciado y determinado por la mentalidad empresarial
predominante en la organización, para satisfacer las necesidades de la
comunidad. En consecuencia, la toma de decisiones es un producto de la
mentalidad empresarial prevaleciente.
Paradigma antropológico. La mentalidad/emprendimiento empresarial en el
paradigma antropológico se expresa por los motivos trascendentes, que son
los resultados de la influencia de personas diferentes a la que ejecuta la
acción, perseguidos explícitamente por el valor de dichas consecuencias para
aquellas otras personas que reciben la acción. La toma de decisiones como
acción trascendente (Aktouf, 2001) constituye la manifestación más
auténtica de la mentalidad/emprendimiento empresarial en la que el gerente
delega funciones y autoridad para que se cumpla la opción o acción
seleccionada. Parte del problema para explicar la mentalidad empresarial
está relacionado con el hecho de que la motivación de las personas es la
consecuencia de tres tipos diferentes de fuerza (Perez, 1997); dos de ellas,
(extrínseca y trascendente) dependen de las propiedades del entorno (lo
que ocurre fuera de la gente), pero depende a la vez de dos características
diferentes, a menudo opuestas del entorno: 1) Cuanto más influencia y
"poderoso" es el entorno, mayores son las posibilidades de que sea una
fuente de motivos extrínsecos. 2) Cuanto más débil es el entorno, mayores
son las posibilidades de que sea una fuente de motivos trascendentes. De
ahí de que las decisiones tomadas por los directivos tengan una relación
directa con el entorno empresarial. De esta manera, los paradigmas de
motivación describen la mentalidad/ emprendimiento empresarial en las
organizaciones con base en: a) Metas externas: la mentalidad empresarial
se expresa como un sistema mecánico; b) Metas Externas e internas: la
mentalidad empresarial se manifiesta como un sistema biológico. c) Metas
externas, internas y trascendentes: la mentalidad empresarial se
fundamenta como un agente en libertad o sistema libremente adaptativo.
Así, la toma de decisiones tiene como fuente directa las metas
organizacionales en una relación causa - efecto.
El paradigma antropológico supone que el comportamiento de las personas en conjunto,
y sus representaciones colectivas, es motivado por causas trascendentes, que son
consecuencias de la toma de decisiones del directivo o lider y que afectan a sujetos
ajenos a quien ordena una acción. De esta manera se identifican fenómenos como el
imaginario, la identidad y la ideología, en la medida en que esas consecuencias
satisfacen necesidades y deseos del agente que realiza la acción. La mentalidad
empresarial crea el imaginario, la ideología, la representación y el pensamiento
colectivo en las organizaciones, lo cual genera identidad, soberanía y diferenciación en
la empresa. Luego, la toma de decisiones se fortalece en la identidad, el liderazgo y la
diferenciación en la relación con su entorno o medio ambiente, durante el acto de
emprendimiento.
En la descripción de las representaciones, el imaginario, la identidad y la ideología del
emprendedor reflejan los fenómenos propios del paradigma antropológico,
estructurando el sistema de producción de bienes inmateriales que relaciona la toma de
decisiones internas con las externas de la empresa, es decir, enlaza el imaginario del
emprendedor con sus signos, esquemas, arquetipos, símbolos y su cosmovisión con la
identidad y liderazgo colectivo reflejados en el entorno de la organización. Así pues, se
consolidan la identidad, el liderazgo y la diferenciación como resultado de las
representaciones y percepciones del emprendedor.
En consecuencia, lo que explica el emprendimiento humano dentro del paradigma
antropológico son los motivos trascendentes, que son consecuencias de la toma de
decisiones que afectan a personas diferentes a la que ejecuta la acción, quien mediante
manifestaciones simbólicas como valores, principios y creencias generan fenómenos de
diferenciación e identidad en aquellas personas que reciben la acción, es decir, generan
un ambiente humano propicio para el establecimiento del emprendimiento o mentalidad
empresarial.
3.2 Perspectiva psicoanalítica
El aporte de Lacan (1953), con los datos de la lingüística, dan elementos para entender
el desarrollo del fenómeno del emprendimiento, pues desde que nace el individuo es
introducido en el lenguaje, que le da consistencia, una definición de identidad, una
imagen de sí mismo. De esta forma el individuo se constituye y se construye con la
ayuda de palabras, llamadas significantes, provistas de sentido generalmente diferente
para los demás. Lacan señala que el inconsciente está compuesto de significantes, de
pensamientos, donde el sujeto se ubica allí donde no piensa, y desaparece allí donde
piensa. Como una manera de representación, el existir es mantenerse fuera de sí
(ex)(istir), que significa no mirarse actuar, escucharse hablar, etc. Es decir, el sujeto
existe en una relación constante entre un significante y su significado. En consecuencia,
el inconsciente está allí donde menos se espera, en el existir, en una atención flotante;
se compone de palabras que se insertan en el discurso, pueden oírse y generan a veces
trastornos, gramática que no tiene en cuenta el sentido común, la lógica, la moral, ni la
ortografía, sino un sentido oculto que hay que descifrar a través de las palabras. Para
ello, Lacan analiza la realidad humana.
Lacan (1953) hizo tres registros de la realidad humana: lo real, lo imaginario y lo
simbólico, que están ligados de manera indisociables. En lo real el individuo carece del
sentimiento de identidad, de forma de sí mismo o de unidad de su cuerpo; es un
fragmento rodeado de objeto, sin diferencia exterior/interior, llamada vivencia
fragmentada del cuerpo, asimilándose a la posición relativa de la realidad por parte del
individuo, donde cada uno tiene una percepción diferente. La imagen es producto de la
percepción de la realidad que vive el individuo, donde todo lo fragmentado y relativo se
transforma en imaginario, como producto de la naturaleza humana, del fenómeno
"biopsíquico" del pensamiento del hombre. De esta forma, el imaginario de cada
individuo pone fin a su realidad "relativa, corporal y fragmentada", reemplazándola por
una imagen, convirtiéndola en una forma, una unidad; transformando la vivencia
fragmentada en una vivencia unificada, sentimiento de identidad necesario para toda la
vida. Cuando el imaginario logra la salida de lo real, a partir de allí se establece de
manera irreversible como determinante de la constitución del individuo y de sus
construcciones futuras, es decir, de la personalidad del individuo. En este contexto se
podría interpretar que la personalidad emprendedora se establece en la capacidad del
individuo para interpretar la realidad a través de imágenes, producto de su experiencia,
formación, actitudes y costumbres.
Según Lacan, el "estadio del espejo" es determinante en las relaciones con los otros y
consigo mismo, pues de esta manera el individuo interviene en los acontecimientos
relacionados con la empresa. Este fenómeno biopsíquico de intervención se cumple en
tres etapas: 1) El individuo percibe su imagen como un reflejo del espejo, como un ser
real, al que intenta aproximarse, reaccionando como si la imagen fuera la realidad o la
imagen de otro. En las organizaciones esto ocurre cuando la persona pasa por la
inducción, adoptando una personalidad protagonista, reaccionaria para hacerse notar en
el trabajo y adaptándose a las condiciones del ámbito empresarial; en el
emprendimiento el individuo construye su imagen cuando reacciona ante los cambios
del entorno o mercado, estando alerta a cualquier oportunidad que perciba en el
mercado. 2) El individuo comprende que el otro del espejo no es más que una imagen y
no un ser real, dejando de aproximarse o apoderarse del otro que está detrás. En las
organizaciones ocurre cuando el individuo observa que la imagen inicial concebida
dentro de la organización va desapareciendo, producto de la adaptación a la empresa,
dejando de aproximarse a ella; en el contexto del emprendimiento, se observa cuando
el emprendedor estando alerta a la oportunidad, no percibe la imagen de la oportunidad
o comete alguna falta que dificulta aprovechar la oportunidad, dejando de aproximarse
al negocio producto de emprendimiento, la cual constituye un "error" que va a servir de
experiencia para futuros emprendimientos, pero la imagen de oportunidad de negocio
permanece en su pensamiento. 3) El individuo reconoce al otro como imagen, pero
también lo reconoce como su imagen, sabe que su reflejo no es más que una imagen,
estableciendo una relación entre su cuerpo y su reflejo, constituyendo su Mí. Para salir
de lo real, o sea del Mí, la imagen aliena al individuo en la imagen dada por el otro, de
la cual deberá salir para existir como sujeto, como yo. De ahí la frase de Freud: "allí
donde estaba el ello, debe advenir el yo". Lacan la transforma en: "Allá donde estaba el
mí, debe advenir el yo". Este reconocimiento de la imagen se transforma en símbolo,
que luego es expresado a través del lenguaje para entender la relación entre su cuerpo
y su reflejo, con significante y significado. En el contexto organizacional, el individuo
entiende que su imagen, es decir, su relación consigo mismo, es un reflejo de su
relación con los demás, interactuando para construir su imagen consigo mismo y con los
demás; en el emprendimiento la persona construye su imagen y su reflejo de sí misma
como emprendedor de empresa y de negocio, recolectando, procesando información e
interactuando, para construir su imagen de negocio, aprovechando la oportunidad que
existe en el mercado para darle sentido a su emprendimiento.
A través del registro de lo simbólico hay una superposición del reino de la naturaleza
con el reino de la cultura, de los valores socio-culturales, del respeto a las reglas y las
normas de emprendimiento empresarial, de negocios, donde lo simbólico libera la
percepción de la imagen de espejo ilusorio, y de una identificación con su propia
imagen, para decir yo, donde se da una identificación como sujeto de persona
emprendedora con todos sus atributos y en la realidad, por medio de signos, esquemas
y arquetipos de oportunidades de negocio (Durand, 1982). Esto se refleja cuando la
persona emprendedora se precipita en la búsqueda nuevos símbolos, de existir y sentir
placer, del placer de emprender y de crecer.
De esta manera el símbolo resulta ser uno de los elementos claves del proyecto y de la
cultura de emprendimiento. Del mismo modo, el entorno da respuestas que pueden
influenciar el desarrollo futuro de sus negocios y en su actitud frente a las dificultades
que puedan surgir dentro de su actividad emprendedora, y a través de alientos y
motivaciones, conquistará progresivamente sus logros; pase lo que pase, no se
cuestiona su derecho a vivir, a hacerse su lugar, a perseverar, a salir ganando y
finalmente a asumir riesgos; a emprender con libertad para desarrollar su prudencia y
hacer historia, creando, innovando y trascendiendo en la sociedad.
Para Bruneau (1991, p. 39), "la transferencia es la proyección del propio pasado en el
presente de los otros o de los objetos que nos rodean; sus movimientos: fusionarse con
el otro, empresa y madre, colega y hermano, es decir, es el error, el drama, la vida." La
vida de la empresa constituye una lucha permanente de las pulsiones de vida con las
pulsiones de muerte, y la transferencia permite establecer un elemento provisorio que
soporta esa lucha sin que los actores resulten engañados. La transferencia es el motor
de estudio, donde se analizan términos como "fantasías", "líbido" o "sublimación".
La noción de "placer" es indisociable de los procesos de motivación y emprendimiento.
Determina al mismo tiempo la atención que el dirigente podrá poner en la realización de
sus empleados, por intermedio de una cultura y un proyecto de empresa. En
consecuencia, la reflexión sobre la articulación de lo real, lo imaginario y lo simbólico en
la creación, desarrollo o transmisión de una empresa, y cómo todos estos conceptos
explican a veces la dificultad para hacerse un lugar en la empresa y después
conservarlo, constituyen aspectos básicos para el entendimiento del emprendimiento y
creación de cultura empresarial. Una vez se hace lugar al símbolo, el despegue de la
imagen de emprendedor al descubrir la existencia en el "allí donde no se piensa", abre
su lugar de sujeto que desea, sujeto de su historia, es decir, el paso de lo imaginario a
lo simbólico para hacerse un lugar en la sociedad, dentro de una seguridad básica
necesaria a toda toma de riesgos, a todo encuentro con lo nuevo (Bruneau, 1991,
p.50).
La creación y consolidación de una empresa es similar a una proyección sobre la amplia
pantalla o espejo del mercado. Prueba la capacidad de relación y de escucha, obligando
al emprendedor a poner en práctica su capacidad de convencimiento para implementar
su proyecto, a vender su idea, a utilizar una denominación con significantes. El proyecto
de empresa entraña significantes. El conjunto de significantes constituye una cultura, es
decir, un registro simbólico ofrecido al individuo por la sociedad que lo acoge,
fundamental para el desarrollo de la persona en el curso de su evolución para "salir" de
su relación consigo mismo, y por ende adoptar comportamientos emprendedores. Por
medio del lenguaje las personas toman forma y gusto por crear, inventar, crecer y
progresar. Se puede hacer una analogía con la organización donde los símbolos reúnen
las individualidades, obedeciendo ellos mismos a una dinámica que instituye su valor.
De esta manera, el emprendimiento aparece como resultante de la capacidad de
hacerse su lugar, de afrontar la mirada de los otros, de tomar el poder, en suma de
persistir en el juego de ser emprendedor.
15 conceptos básicos que
debe tener el emprendedor
juancarlosmtnez / 01/04/2014
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Son muchísimas las palabras que definen a un emprendedor. Podríamos hacer una lista de cien
palabras si quisiéramos, sobre todo si pensamos en los diferentes tipos de emprendedores que
existen en función del sector de actividad al que se dedique. Durante todos estos años
emprendiendo actividades y empresas, me he dado cuenta de que hay algunos conceptos que son
fundamentales en la vida de un emprendedor, que le acompañan en el día a día, no sólo en su
trabajo individual sino en su relación con los posibles compañeros o socios y con el entorno,
fundamentalmente clientes.
Estos conceptos básicos son los siguientes:
1. Pasión
Decidas lo que decidas emprender, esta palabra debe acompañarte siempre porque va a ser lo que
te dé la motivación y la energía necesaria para afrontar el día a día y enfrentarte a los problemas y
obstáculos que vayan surgiendo en el camino. Es el motor de tu empresa, lo que nos permite
soñar con nuestro sueño.
2. Sacrificio
Debes de ser consciente de que cuando decidas iniciar la senda emprendedora habrá tareas o
hobbies que vas a tener que dejar de hacer o al menos dedicarle menos tiempo. Valora tu
situación familiar, sobre todo si tienes hijos pequeños y pareja en casa. Ojo, no descuides tu
alimentación ni la actividad física. Pero ten en cuenta que tu jornada laboral va a ser de más de 10
horas diarias casi todos los días y que siempre estarás pendiente de tu smartphone para contestar
correos electrónicos y controlar las notificaciones en redes sociales.
3. Organización
Antes de comenzar nada, piensa muy bien cómo va a ser tu mesa de trabajo, cómo vas a ordenar tus
archivos en tu PC o en la nube y cómo vas a configurar tu horario de trabajo en función de las
diferentes tareas rutinarias. Ésta es la base de nuestro trabajo. No podemos comenzar el día
tomando la tarea que más se nos antoje o la más fácil. Más bien al contrario, deja lo más tedioso,
lo que menos te guste para la primera hora, porque tenemos la mente mucho más fresca y estamos
con la energía al 100% (a no ser que hayas tenido mala noche). El resto del día será mucho más
ameno, sabiendo que ya te quitaste la piedrecita del zapato. Si tú no te organizas lo que te va a
ocurrir es que olvides correos por enviar, llamadas de teléfono que hacer, órdenes de trabajo o
comunicaciones que dar a tus socios, etc. Sigue siempre el mismo patrón de trabajo, crea una rutina.
De esta forma es mucho más difícil que se te olvide algo.
Imagen: freedigitalphotos.net
4. Comunicación
Cobra más sentido cuando tienes compañeros de trabajo. Se trata de que las personas que tienes
alrededor en tu trabajo diario conozcan todo lo necesario para desarrollar el trabajo con las
mayores garantías de éxito final. Es decir, tus compañeros deben saber en todo momento qué
está ocurriendo en la empresa para que todos reméis en la misma dirección y juntos podáis
afrontar situaciones adversas. Cada uno de ellos debe saber qué tiene que hacer en cada momento y
conocerlo de ti, no de rebote. En cuanto a los clientes, gracias a las redes sociales ahora tienes
más fácil que nunca comunicarte con ellos. No desaproveches la oportunidad y sobre todo no
dejes pregunta sin contestar (intenta que dar una respuesta en menos de 24 horas). Incluso tus
familiares y amigos agradecerán conocer la marcha de la empresa. De lo contrario, sea quien sea el
receptor de los mensajes, lo único que vas a generar es desconfianza.
5. Determinación
Para ser emprendedor debes ser una persona decidida, que no necesites el apoyo de alguien para
tomar una decisión ni que nadie la tome por ti. Una persona que elija sobre la marcha entre
varias opciones para continuar con el trabajo diario y que dé argumentos de peso ante
decisiones importantes que deban ser tomadas en consejo. Al fin y al cabo, el emprendimiento
es una aventura y se trata de ir sorteando todo lo que sale al paso utilizando siempre el sentido
común y muchas veces la intuición empresarial. Siempre hacia adelante, sin perder más tiempo del
necesario. Y si te equivocas al decidir, vuelve a intentarlo.
6. Riesgo
El principal riesgo que vas a asumir posiblemente sea económico. Necesitarás una pequeña o gran
inversión para comenzar la actividad y sobre todo al principio es posible que debas ‘echarle’ más
dinero al proyecto. Para cada iniciativa que desees poner en marcha vas a tener que invertir
dinero y mucho tiempo, y nadie te garantiza que vaya a salir bien y sea rentable. Pero es del
todo cierto que si no arriesgas no ganas. Así que, ya que tienes que arriesgar, hazlo con cabeza, con
la mayor información contrastada posible, de forma que puedas reducir al mínimo las opciones de
fracaso.
7. Paciencia
Uno de los grandes errores que suele cometer un emprendedor es creer que en pocas semanas o
pocos meses va a comenzar a obtener beneficios y rentabilizar su inversión. El emprendimiento
es una carrera de fondo, no los 100 metros lisos. La distancia entre lo que proyectamos en
nuestra mente y la realidad que nos encontraremos después suele ser abismal. Esto se debe a la
actuación de multitud de agentes ajenos a nosotros pero que conviven con nosotros. Y en el día a
día tenemos que ir adaptándonos a ellos, probando nuevas opciones para atraer clientes,
conociendo a personas clave que nos faciliten las cosas, trabajando día a día sin desesperarse. Dicen
que la paciencia es la madre de las ciencias. Calma, todo llegará.
Imagen: freedigitalphotos.net
8. Perseverancia
Es la continua lucha sin rendición hasta lograr el objetivo que nos hemos marcado,
levantándonos ante cada pequeño obstáculo, esforzándonos al máximo para conseguir pequeños
logros sin importarnos las palabras de desánimo de nuestro alrededor. El que la sigue la consigue,
otro dicho popular. En muchos casos tenemos que actuar como los burros, hacia adelante sin mirar
a los lados. Hay mucha gente deseando verte fracasar, muchas veces simplemente por llevar la
razón porque no han confiado nunca en ti o porque ellos nunca serían capaces de hacerlo porque no
tienen valor. No les dés ese gusto. Continúa tu camino.
9. Resiliencia
Es la capacidad que tenemos las personas y en este caso los emprendedores de
sobreponernos ante los fracasos que nos depara la vida. Extraño es el emprendedor que no
fracasa en sus inicios. En países como Estados Unidos resulta muy raro e incluso mal visto ver que
un emprendedor haya triunfado sin antes haber tenido un episodio así. Los fracasos son sólo un
paso más hacia el éxito, porque de ellos se aprende muchísimo y nos hacen mejores
empresarios, ver las cosas de otra forma y actuar en consecuencia. Lo más importante es no tirar
la toalla ante estas situaciones. Si crees en lo que haces, si tienes pasión, persigue siempre tus
sueños, sigue buscando el camino correcto. Al final lo encontrarás.
10. Liderazgo
Si tú eres quien ha tenido la idea de negocio no te queda otra opción que liderar el proyecto. Nadie
va a saber mejor que tú lo que tienes en mente, por eso es fundamental saber liderar a tu
equipo de profesionales hacia la consecución de tus metas. Debes ser capaz de dirigir al grupo,
de darle ánimos, de felicitarles por su buen trabajo, de corregirles cuando sea necesario y de hacer
equipo. Tienes que convertirte en el director de orquesta de tu empresa, logrando la perfecta
armonía entre todos los músicos para que los clientes perciban la mejor sinfonía.
11. Resolución
Si ante cualquier problema que se presente te supone angustia o estrés entonces tienes un
problema. El emprendedor tiene que ser capaz de adaptarse y dar respuesta rápida ante las
dificultades que vayan surgiendo, y además deben ser rápidas. Esta capacidad va creciendo en
un emprendedor con el tiempo, puesto que lo que más se necesita para ello es información,
experiencia, contactos, recursos con los que poder superar los obstáculos y continuar con el trabajo.
Cuanto antes asumas esto mucho mejor, porque problemas van a surgir todos los días. Debes
resolverlos de forma natural, en la medida de lo posible. Sin miedo a equivocarte. Lo peor es pararlo
todo para madurar durante demasiado tiempo una solución que al final puede ser errónea. La
empresa debe seguir su curso. Que no pare la maquinaria.
12. Solidaridad
El emprendedor de hoy en día es muy solidario. Los que ya han logrado cierto éxito suelen
prestarse para ayudar a los que están comenzando, porque ellos ya pasaron por ahí. Saben
que los comienzos son difíciles y que pueden surgir alianzas que les beneficien. Estamos en un
mundo repleto de alianzas empresariales. La unión de varios emprendedores y empresas para
realizar un proyecto en común a menudo da muy buenos resultados. Esto viene a sustituir el
panorama tradicional de la gran empresa que contaba con decenas de empleados donde cada uno
tenía su función. Ahora pequeñas empresas y profesionales independientes se ‘subcontratan’
entre sí para poner en marcha un proyecto. Es decir, se sustituye el contrato laboral por el
comercial. Y de estas relaciones surge una gran solidaridad, acentuado en los últimos años por las
redes sociales, que lo facilitan mucho más dando la opción de compartir contenidos, valorar
aptitudes o realizar recomendaciones.
13. Networking
Debemos estar continuamente en relación con nuestro entorno. Acude a cursos, jornadas,
congresos… interactúa con otros profesionales, con clientes, con proveedores. Hacer networking
es la capacidad de relacionarte con los demás para compartir información y recursos. Es algo
que ya hacíamos de pequeños cuando íbamos al colegio: nos relacionábamos con nuestros
compañeros de clase y nos informábamos unos a otros sobre las posibles preguntas de un examen y
compartíamos apuntes. Pues lo mismo en la vida real. Si no sales nunca de tu mesa de trabajo, de tu
oficina, vas a estar en ‘fuera de juego’. Conoce gente nueva, pregunta, aporta, comparte. Es una
excelente forma de crecer como negocio y de darte a conocer, aunque sea persona por persona. Vas
a conseguir muchos prescriptores de esta forma.
14. Negociación
Quizá es una de las partes más ‘feas’ del trabajo de un emprendedor. Pero lo cierto es que si
quieres tener mejores condiciones en tus materias primas o en los precios de los
proveedores, debes negociarlos con ellos. Al fin y al cabo es un ‘tira y afloja’ en el que las dos
partes debéis quedar satisfechas, dejando muchas veces una incertidumbre, en manos del futuro
cercano, prometiendo resultados que deben llegar pero que realmente son inciertos. Es el caso de
una reducción del precio de un servicio que nos prestan prometiendo que les vamos a asegurar un
volumen importante a lo largo del año. Se trata de jugar con numerosas variables y que ambas
partes al final asuman un pequeño riesgo. Esto también es algo que se aprende a hacer, que se
mejora con el tiempo, con la experiencia, así que no te apures tan pronto.
Imagen: freedigitalphotos.net
15. Curiosidad
Investiga siempre lo que el mercado demanda de nuevo, echa un vistazo a las nuevas leyes que van
surgiendo, busca en internet nuevas formas de hacer las cosas que menos te gustan, infórmate de
concursos y premios donde poder obtener financiación. Aunque estemos muy centrados en nuestro
trabajo, debemos ser conscientes de que el mundo que está a nuestro alrededor también está
trabajando y evolucionando. No podemos estar ajenos a todo esto. Debemos estar pendientes a
todo aquello que pueda mejorar nuestro trabajo diario y nuestras condiciones.