Anatomía y características de los mamíferos
Anatomía y características de los mamíferos
Los mamíferos constituyen un grupo de seres vivos muy diverso y, a pesar del reducido
número de especies que lo forman en comparación con otros taxones del
reino animal o vegetal, su estudio es con mucho el más profundo en el campo de
la Zoología, seguramente porque la especie humana pertenece a él.
Es tal la diversidad de la clase que para un profano sería difícil establecer con claridad qué
especie es mamífera y cuál no. Para ilustrar con un ejemplo esta
diversidad fenotípica, anatomo-fisiológica y etológica basta relacionar algunas de sus
especies, como el ser humano (Homo sapiens), un canguro rojo (Macropus rufus), una
chinchilla (Chinchilla lanigera), una ballena blanca (Delphinapterus leucas), una jirafa
(Giraffa camelopardalis), un lémur de cola anillada (Lemur catta), un jaguar (Panthera
onca) o los murciélagos («Chiroptera»).
La clase de los mamíferos es un grupo monofilético, ya que todos sus miembros
comparten una serie de novedades evolutivas exclusivas (sinapomorfías) que no aparecen
en ninguna otra especie animal no incluida en ella:
Anatomía y fisiología[editar]
Artículo principal: Anatomía y fisiología de los mamíferos
Los mamíferos son los únicos animales que poseen un solo hueso en cada mandíbula,
el dentario, articulado directamente con el cráneo. Los huesos de la mandíbula de
los reptiles, se transformaron en dos de los tres huesos que forman la cadena ósea del
oído, el martillo (articular) y el yunque (cuadrado). El estribo procede del único hueso
que presentan los reptiles en el oído, la columella.
Los dientes están altamente especializados en función de los hábitos alimenticios, y
son sustituidos por regla general, una vez en la vida (diphyodontia).
Existe un paladar secundario que es capaz de separar el paso del aire hacia
la tráquea del tránsito de agua y alimentos al aparato digestivo.
El diafragma es una estructura muscular que separa la cavidad torácica de
la abdominal y contribuye en las funciones digestivas y respiratorias. Solo se
encuentra en mamíferos y todas las especies lo poseen.
El corazón está separado en cuatro cavidades y en los adultos solo se desarrolla
el arco aórtico izquierdo.
Los hematíes son células sin núcleo en la mayoría de las especies de mamíferos.
Los lóbulos cerebrales están bien diferenciados y la corteza cerebral muy desarrollada,
con marcadas circunvoluciones más evidentes en especies con mayor capacidad
intelectual.
El sexo del adulto viene determinado por la existencia de dos cromosomas (X e Y)
desde el momento mismo de la formación del cigoto.
La fertilización es interna en todas las especies.
Todas las especies son endotérmicas, esto es, que pueden producir calor con su
cuerpo, y la mayor parte además son homeotérmicas, o lo que es lo mismo, pueden
mantener la temperatura dentro de un rango determinado. Solo
los monotremas presentan ciertas limitaciones de esta capacidad.
Piel[editar]
Artículo principal: Anatomía y fisiología de los mamíferos: la piel
La piel, generalmente espesa, está formada por una capa externa o epidermis, una capa
profunda o dermis y un estrato subcutáneo repleto de grasa que le sirve de protección
contra las pérdidas de calor, ya que los mamíferos son animales homeotermos.
En ella se hallan dos de las sinapomorfias de la clase Mammalia: el pelo y las glándulas
mamarias.
Está implicada directamente en la protección del animal, la capacidad de termorregulación,
la excreción de productos de desecho, la comunicación animal y la producción de leche
(glándulas mamarias).
Otras formaciones cutáneas de naturaleza córnea que presentan los mamíferos son
las uñas, garras, cascos, pezuñas, cuernos y el pico en el caso del ornitorrinco.
Aparato locomotor[editar]
Artículo principal: Anatomía y fisiología de los mamíferos: aparato locomotor
Esqueleto:
Esqueleto axial:
Cabeza: cráneo y mandíbula.
Columna vertebral: vértebras
cervicales, torácicas, lumbares, sacras y caudales o coxígeas.
Caja torácica: esternón y costillas.
Esqueleto apendicular:
Cintura escapular: clavícula y omóplatos o escápulas.
Extremidades
anteriores: húmero, cúbito, radio, carpos, metacarpos y falanges.
Cintura pélvica: ilion, isquion y pubis.
Extremidades
posteriores: fémur, rótula, tibia, peroné, tarsos, metatarsos y falanges.
Además existen otras formaciones óseas como los huesos del aparato hioides (sostén de
la lengua), del oído medio, el hueso peneano de algunos carnívoros e incluso los huesos
cardíacos de algunos bóvidos en los que osifica el cartílago cardíaco.
Además del sistema óseo, el aparato locomotor está formado por el sistema muscular y
el sistema articular.
Aparato digestivo[editar]
Artículo principal: Anatomía y fisiología de los mamíferos: nutrición
Estos dos aparatos son los encargados del intercambio de gases y su distribución por el
organismo.
Los mamíferos respiran el oxígeno presente en el aire, el cuál es inspirado a través de las
vías respiratorias (boca, nariz, laringe y tráquea) y se distribuye
por bronquios y bronquiolos a todo el complejo sacular que constituyen los alvéolos
pulmonares.
La sangre procedente de los tejidos transporta dióxido de carbono y al alcanzar
los capilares alveolares, lo elimina a la vez que capta oxígeno. este será transportado
nuevamente al corazón y desde allí a todos los tejidos para proporcionarles el gas
necesario para la respiración celular, volviendo a transportar el dióxido de carbono residual
hasta los pulmones.
El diseño y el funcionamiento de todos estos órganos y tejidos está perfectamente
sincronizado para rentabilizar el proceso, especialmente en especies acuáticas o
subterráneas en las que el aporte de oxígeno es limitado.
Sistema nervioso y órganos de los sentidos[editar]
Artículo principal: Sistema nervioso y órganos de los sentidos de los mamíferos
Reproducción[editar]
Esquema del aparato urogenital de las hembras mamíferas (Prototheria, Metatheria, Eutheria): 1-
Riñones; 2-Uréteres; 3-Ovarios; 4-Oviductos; 5-Útero; 6-Recto; 7-Vejiga urinaria; 8-Uretra; 9-Vagina.
Diversidad[editar]
Rorcual azul.
Musaraña.
Solo con comparar la especie animal de mayor envergadura que ha existido, la ballena
azul (Balaenoptera musculus), que puede alcanzar las 160 tm, con el murciélago de hocico
de cerdo de Kitti (Craseonycteris thonglongyai), considerado el mamífero de menor
tamaño, cuyos adultos apenas alcanzan los 2 g de peso, podemos observar que entre las
especies más y menos voluminosas la diferencia en masa corporal es de 80 millones de
veces.
La gran adaptabilidad de los individuos que integran la clase los ha llevado a habitar todos
los ecosistemas del planeta, lo que ha dado lugar a multitud de
diferencias anatómicas, fisiológicas y de comportamiento, convirtiéndolos en su conjunto
en uno de los grupos dominantes sobre La Tierra. Han sido capaces de colonizar el dosel
verde de la jungla y el subsuelo de los desiertos, los fríos hielos polares y las cálidas
aguas tropicales, los enrarecidos ambientes de las altas cumbres y las fértiles y
extensas sabanas y praderas.
Reptan, saltan, corren, nadan y vuelan. Muchos de ellos son capaces de aprovechar la
más variada gama de recursos alimenticios, mientras otros están especializados en
determinados alimentos. Este sinfín de circunstancias ha forzado a estos animales
a evolucionaradoptando una multitud de formas, estructuras, capacidades y funciones.
Resulta curioso comprobar cómo en muchos casos, especies muy distanciadas entre
sí geográfica y filogenéticamente han adoptado estructuras morfológicas, funciones
fisiológicas y aptitudes de comportamiento similares. A este fenómeno se le conoce
como evolución convergente. La similitud en la cabeza de un lobo gris (Canis lupus,
un placentario), y un tilacino (Thylacinus cynocephalus, un marsupial), es sorprendente,
siendo dos especies tan distanciadas filogenéticamente.
El erizo común europeo (Erinaceus europaeus, placentario) y el equidna común
(Tachyglossus aculeatus, monotrema) pueden confundir a cualquier profano, pues no solo
han adoptado la misma estructura de defensa, sino que comparten morfologías parecidas
para explotar recursos alimenticios similares.
Papel ecológico[editar]
Intentar resumir el papel ecológico que juegan las alrededor de 5 000 especies de
mamíferos resulta tan difícil como hacerlo con respecto a todos los seres vivos y su
entorno, puesto que dada la diversidad de ecosistemas colonizados, comportamientos
biológicos y sociales así como anatomía y adaptaciones morfológicas de todos ellos, da
lugar a una variabilidad desconocida en cualquier otro grupo animal o vegetal sobre el
planeta, a pesar de ser el grupo menos numeroso en cuanto a diversidad.
Por otra parte los altos requerimientos energéticos debidos a la necesidad de mantener
constante la temperatura de su cuerpo condicionan notablemente las repercusiones que
tienen las interacciones de estos animales sobre el entorno.
En general los depredadores suponen un gran impacto sobre las poblaciones de sus
presas, que en alto número son otras especies mamíferas, mientras que precisamente
estas pueden suponer en algunos casos la base de la alimentación de muchas otras.
Hay especies que con individuos escasos dan lugar a interacciones ecológicas de gran
magnitud como ocurre con los castores y las corrientes de agua que detienen, mientras
que otras, lo que supone una intensa presión es el número de ejemplares que llegan a
reunirse como es el caso de las grandes manadas de herbívoros de
las praderas o sabanas.
Un capítulo aparte supone la interacción ejercida por los humanos sobre todos y cada uno
de los ecosistemas, habitados o no por él.
Distribución geográfica[editar]
Artículo principal: Distribución geográfica de los mamíferos
Los mamíferos son los únicos animales capaces de distribuirse por, prácticamente, la
totalidad de la superficie del planeta, con excepción de las tierras heladas de la Antártida,
aunque algunas especies de foca habiten en sus costas. En el extremo opuesto, el área de
distribución de la foca híspida (Pusa hispida) alcanza las proximidades del Polo Norte.
Otra excepción la constituyen las islas remotas, alejadas de las costas continentales en las
cuales, solo se dan casos de especies introducidas por el hombre, con el consabido
desastre ecológico que ello supone.
En tierra, se hallan desde nivel del mar hasta los 6.500 metros de altitud, poblando todos
los biomas existentes. Y lo hacen no solo sobre la superficie sino también bajo ella, e
incluso por encima, tanto entre las ramas de los árboles como habiendo sufrido
modificaciones anatómicas que les permiten el vuelo activo como es el caso de los
murciélagos, o pasivo como es el de colugos, petauros y ardillas voladoras.
También el medio acuático ha sido conquistado por estos animales. Hay constancia de
que a lo largo y ancho del planeta, los mamíferos pueblan sus ríos, lagos, humedales,
zonas costeras, mares y océanos alcanzando profundidades superiores a los 1000 metros.
De hecho, cetáceos y carnívoros marinos son dos de los grupos de mamíferos más
ampliamente distribuidos por el planeta.
Como grupos taxonómicos, roedores y murciélagos, además de ser los más numerosos en
especies, son los que han llegado a poblar las mayores superficies, pues salvo en
la Antártida, pueden encontrarse en todo el planeta, incluidas islas no tan cercanas a la
costa, imposibles de colonizar por otras especies terrestres.
En el extremo opuesto, los órdenes con pocas especies, son los de menor área de
distribución global, con especial mención a dos de los tres órdenes de marsupiales
americanos que se circunscriben a un área relativamente limitada del subcontinente
meridional, especialmente el monito del monte (Dromiciops australis), único representante
del orden Microbiotheria.
Los sirenios, aunque con áreas limitadas para cada una de las pocas especies con
ejemplares vivos, pueden encontrarse en Asia, África, Centro y Sudamérica y Oceanía.
Algunos órdenes son exclusivos de continentes determinados, habiendo evolucionado
aislados del resto de los mamíferos, como ocurre con los cingulados en Sudamérica, con
los tubulidentados en África o los dasyuroformes en Oceanía, por citar algunos ejemplos.
Si exceptuamos al hombre (Homo sapiens), y a los animales asociados a él tanto
domésticos como salvajes, de entre las demás especies, quizá sean el lobo gris (Canis
lupus) o el zorro rojo (Vulpes vulpes), las más ampliamente distribuidas pues sus
ejemplares se encuentran por la mayor parte del hemisferio norte. También el leopardo
(Panthera pardus), que lo hace desde África hasta India o el puma (Puma concolor),
desde Canadá hasta la Patagonia austral, son dos especies con áreas de distribución muy
extensas. Otros carnívoros como el león (Panthera leo), el tigre (Panthera tigris) o el oso
pardo (Ursus arctos) se han extendido por gran parte de la tierra hasta tiempos
relativamente recientes, aunque sus áreas de distribución hayan ido disminuyendo
paulatinamente hasta fraccionarse y acabar desapareciendo de la mayor parte de ellas en
la actualidad.
En contraposición, un número mucho mayor de ellas ocupan áreas limitadas y no todas
porque las hayan visto reducidas por alguna causa, sino porque a lo largo de su evolución
no han podido o no han necesitado extenderlas más allá de las actuales.
Pero no solo especies determinadas han sido las que han desaparecido de regiones más o
menos amplias del planeta, sino que algunos grupos enteros de mamíferos que en otros
tiempos poblaron determinados continentes, no han logrado sobrevivir hasta los tiempos
actuales. Los équidos por ejemplo, que poblaban en estado salvaje en casi todo el planeta,
hoy solo existen en libertad en Asia y África, habiendo sido reintroducidos por el hombre
en estado doméstico en el resto del planeta.
Y en otros casos la introducción fortuita o voluntaria de ciertas especies en regiones en las
que no existían, ha puesto en peligro e incluso ha provocado la desaparición de las
especies nativas.
Comportamiento social[editar]
También las altas necesidades energéticas de estos animales condicionan
su comportamiento que, si bien varía sustancialmente de unas especies a otras, siempre
tiene como meta el ahorro de energía para mantener la temperatura corporal.
Mientras que los mamíferos que habitan las regiones frías del planeta tienen que evitar la
pérdida de calor corporal, los que habitan climas secos y calientes dirigen sus esfuerzos a
evitar el sobrecalentamiento y la deshidratación. El comportamiento de todos por tanto va
encaminado a mantener el equilibrio fisiológico, a pesar de las condiciones ambientales.
Los mamíferos, en general, exhiben todo tipo de formas de vida: hay especies de hábitos
arborícolas y otras terrestres, existen mamíferos exclusivamente acuáticos y otros anfibios,
e incluso aquellos que pasan su vida bajo el suelo excavando galerías en la arena. Los
estilos de locomoción también son diversos por tanto: unos nadan, otros vuelan, corren,
saltan, trepan, reptan o planean.
También el comportamiento social es muy diferente entre las especies: los hay solitarios,
otros viven en pareja, en pequeños grupos familiares, en colonias medianas e incluso en
grandes manadas de millares de individuos.
Por otra parte, muestran su actividad en distintos momentos del
día: diurnos, nocturnos, crepusculares, vespertinos e incluso aquellos como el yapok
(Chironectes minimus) que parecen no mostrar ritmo circadiano.
Origen y evolución[editar]
Artículo principal: Evolución de los Mamíferos
Cladogramas resumidos[editar]
El siguiente cladograma muestra las relaciones filogenéticas de los mamíferos con algunos
de sus ancestros:[cita requerida]
Tetrapod
Amphibia
a
Reptiliomorph
Diadectomorpha†
a
Amniot Synapsid
Pelycosauria*†
a a
Therapsid
Dicynodontia†
a
Theriodonti
Cynodontia†
a
Mammalia(mamíferos
)
Las relaciones filogenéticas entre los principales grupos de mamíferos son, según Tree of
Life Web Proyect,9 las siguientes:
Mammalia
Triconodonta†
Multituberculata†
Theria
Marsupialia (marsupiales)
Palaeoryctoides†
Eutheria(placentarios)
Aspectos positivos[editar]
Los mamíferos suponen un importante recurso económico para los seres humanos.
Muchas especies se han domesticado para obtener de ellas recursos alimenticios:
la leche de vacas, búfalas, cabras y ovejas, la carne de estas especies y de otras como
el cerdo, el conejo, el caballo, la capibara y otros roedores e incluso el perro en ciertas
regiones del sudeste asiático.
Otras, para servirse de ellas para el transporte o para trabajos que requieren la fuerza u
otra cualidad de la que el hombre no dispone: équidos como el asno, el caballo y
su híbridoel mulo, camélidos como la llama o el dromedario, bóvidos como el buey o
el yak, el elefante asiático o los perros tiradores de trineos son algunos de estos ejemplos.
Sin embargo, antes de alcanzar esta superioridad, es muy posible que los primitivos
mamíferos tuvieran que convertirse en animales nocturnos para evitar la competencia con
los dinosaurios. Y es probable que, para sobrevivir al frío de la noche, comenzasen a
desarrollar la endotermia, es decir, la autorregulación interna de la temperatura corporal -
la vulgarmente llamada «sangre caliente» -, gracias a la aparición del pelo y del sebo que
lo impermeabiliza (la secreción de las glándulas sebáceas), y al sudor de las glándulas
sudoríparas. Una vez adquirida la endotermia, los primeros mamíferos verdaderos
mejoraron su capacidad competitiva frente a otros tetrápodos terrestres, porque su
metabolismo continuo les permitió hacer frente a los rigores climáticos, tener un
crecimiento más rápido y ser más prolíficos. Además de los caracteres esqueléticos y de
otros ya mencionados - presencia de pelo y de glándulas cutáneas - que les valieron el
predominio sobre la tierra a partir del Paleoceno, los mamíferos presentan otras
características menos distintivas.
De otros se obtienen fibras y cueros para la fabricación de vestuario, calzado y otros
utensilios: la lana de ovejas, alpacas, llamas y cabras, el cuero de reses sacrificadas para
consumo, o el de animales de peletería criados en cautividad para tal fin pueden servirnos
como algunos de estos casos.
Otros mamíferos se domestican para ser animales de compañía. El perro es sin duda el
más cercano al hombre en la mayor parte del planeta y el
más versátil (pastoreo, salvamento, seguridad, caza, espectáculo…). Pero otros como
el gato, el hámster, el cobaya, el conejo, el hurón, el colicorto, y algunos primates se
cuentan entre las mascotas más extendidas por todo el mundo.
La caza es otra actividad de la que el hombre se beneficia de los mamíferos. Desde el
principio de la humanidad hasta nuestros días, la caza ha supuesto y supone aún en
algunas sociedades humanas un importante recurso alimenticio.
También se domestican animales para actividades lúdicas o deportivas: la práctica de
la equitación supone el aprovechamiento de una de las especies de mamíferos más
conocidas y apreciadas por casi todas las culturas y civilizaciones: el caballo (Equus
caballus).
Los espectáculos circenses y los parques zoológicos también son dos empresas en las
que el hombre se beneficia de los mamíferos y otros animales.
También algunos mamíferos salvajes suponen un beneficio directo para los humanos sin
que estos intervengan para nada. Los murciélagos por ejemplo son el gran aliado contra
las plagas de insectos en las cosechas o las áreas pobladas, controlando además por
tanto a los vectores de ciertas enfermedades infecciosas y parasitarias que pondrían en
serio riesgo la salud de las poblaciones.
Conservación[editar]
Véase también: Anexo: Mamíferos extintos
Hay especies que son raras por naturaleza, y su bajo número de ejemplares es un
importante factor de riesgo.
También aquellas que necesitan amplios territorios se ven amenazadas, en este caso
por la pérdida de terrenos libres de la actuación humana y la fragmentación de los
territorios, como el lince ibérico.
Cualquier especie que suponga un riesgo para los humanos o para sus intereses está
seriamente amenazada por el acoso y la persecución a la que se ven sometidas.
El tilacino era un ejemplo de esas especies.
Las especies salvajes que son explotadas como recursos alimenticios o económicos
por el hombre, normalmente se encuentran en niveles críticos, tales como
las ballenas y los rinocerontes.
Por supuesto, el cambio climático que modifica el hábitat es un riesgo, no solo para los
mamíferos sino para la totalidad de la vida en el planeta.
Véase también[editar]
Anexo: Lista de géneros de mamíferos
Taxonomía de los mamíferos
Teriología
Mamífero acuático
Mamífero marino
Referencias[editar]
1. Volver arriba↑ Chapman, Arthur D. (2009). Numbers of Living Species in Australia and the
World (en inglés) (2ª edición). Canberra, Australia: Australian Biological Resources Study.
p. 80. ISBN 9780642568618. Consultado el 26 de agosto de 2011. «Mammals are a quite well
known group, however estimates for the numbers of described species still vary
considerably, ranging from 4300 in Biodiversity: the UK Action Plan (Anon. 1994), through
4630 (Groombridge and Jenkins 2002), 5416 (IUCN 2004), 5419 (Wilson and Reeder 2005)
to 5487 (IUCN 2009a). For the purposes of this report, I have accepted the figure of 5487
which accords well with the most recent figures from The IUCN Red List of Threatened
Species although Hilton-Taylor (pers. comm. 17) suggests that there are several additional
recently described species.»
2. Volver arriba↑ Wilson, D. E. & Reeder, D. M. (editors). 2005. Mammal Species of the World.
A Taxonomic and Geographic Reference (3rd ed).
3. Volver arriba↑ Animal Diversity Web - Metatheria
4. Volver arriba↑ Evolution of major groups of living mammals
5. Volver arriba↑ International Union for Conservation of Nature and Natural Resources
(2008). «Geographic Patterns» (en inglés).
6. Volver arriba↑ «Lista actualizada y comentada de los mamíferos de Venezuela».
7. Volver arriba↑ Cracraft, J. & Donoghue, M. J. 2004. Assembling the Tree of Life. Oxford
University Press US, 592 pp. ISBN 0-19-517234-5
8. Volver arriba↑ Young, J. Z. 1977. La vida de los vertebrados. Editorial Omega, Barcelona,
660 pp. ISBN 84-282-0206-0
9. Volver arriba↑ Tree of Life Web Project (1995). «Mammalia. Mammals». En: The Tree of
Life Web Project
10. Volver arriba↑ Mikko Haaramo (2007) Mikko's Phylogeny Archive Acceso: 27 de enero de
2017.
11. Volver arriba↑ Brands, S.J. (comp.) (2005) Systema Naturae 2000. The
Taxonomicon Universal Taxonomic Services, Amsterdam, Holanda. Acceso: 27 de enero
de 2017.
Bibliografía[editar]
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Martin, R.E., Pine, R.H. and DeBlase A.F. (2001). A Manual of Mammalogy. McGraw-
Hill. San Francisco.
Novak, R.M. (1999). Walker’s Mammals of the World. Johns Hopkins University Press.
Baltimore.
Vaughan, T., Ryan, J., and Czaplewski, N. (1999). Mammalogy. Saunders College
Publishing. Philadelphia.
Grzimek, B., Schlager, N. y Olendorf, D. (2003). Grzimek's Animal Life Encyclopedia.
Thomson Gale.Detroit.