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TENER UN HERMANO DISCAPACITADO1
Consideraciones Teórico-Clínicas
Lic. Jorge G. Cantis2 (cantisj@[Link])
Introducción
Este trabajo intenta abordar la problemática de tener un hermano discapacitado.
El objetivo es entrecruzar una serie de contenidos observados en la clínica con
fundamentaciones teóricas.
Al trabajar con pacientes niños, adolescentes y adultos discapacitados, ya sea
discapacidades físicas, neuronales, intelectuales (Síndrome de Down, Hidrocefalia,
Parálisis Cerebral, Distrofia Muscular) me he encontrado en varias oportunidades con el
interrogante del lugar, de la función del hermano, lugar complejo, exigente y cómo
influye esta problemática de manera significativa en la constitución de su psiquismo y
estructuración de su personalidad. Cómo la discapacidad se manifiesta en la patología
del hermano.
El material que voy a transmitir ha sido extraído de sesiones, horas de juego y
expresiones gráficas de personas con hermanos con discapacidades severas cuyos
padres muchas veces al terminar un proceso analítico del hijo discapacitado solicitaban
tratamiento analítico para el hijo no discapacitado o también en aquellos pacientes
(niños, adolescentes y adultos) que al comenzar una tarea analítica aparecían entre otras
problemáticas la de tener un hermano discapacitado. Debido a la complejidad y cantidad
de contenidos observados en la clínica tomaré una serie de ellos que con fines didácticos
serán enumerados y desarrollados por separado pero que se interrelacionan en la clínica.
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Publicado en Actualidad Psicológica Nª211. 1994
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Presidente ASAPPIA. Coordinador Área de Discapacidad ASAPPIA, Profesor Titular en la Carrera de
Especialización en Psicología Clínica de la Discapacidad (Facultad de Psicología UBA), Profesor Titular en la
Licenciatura de Fonoaudiología (Facultad de Medicina UBA) y Profesor Titular en la Maestría “Problemas y
Patologías del Desvalimiento” (UCES).
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Los contenidos a desarrollar son:
1. Problemas con la identificación
2. Lo Siniestro
3. Neurosis Traumática Familiar (El Problema de la Herencia)
4. Problemas Relacionados con el cuerpo (Enf. Psicosomáticas y Traumatofilia)
1. Problemas con la identificación
En los tratamientos Psicoanalíticos de hermanos de Niños y Adolescentes
discapacitados es importante determinar qué síntomas emergen frente a esta situación.
Si bien es necesario desmistificar síntomas en función del lugar que ocupan ya sea el
hermano mayor, menor o intermedio, lo que si he observado en todas las situaciones
que la función del hermano radica en ser un verdadero decodificador, descifrador de su
hermano con déficit.
Por momentos son verdaderos traductores de sus hermanos y funcionan como
metabolizadores simbólicos entre el mundo exterior y el hermano discapacitado.
Otras veces no es así porque la persona discapacitada no necesita traductor porque
su comunicación y expresión verbal no están alteradas pero precisa ser trasladado como
por ejemplo en el caso de Distrofias Musculares Progresivas en las que el paciente se
desplaza en silla de ruedas. En tales momentos los hermanos sirven de nexo con el
exterior, hacen de musculatura sana y en varias oportunidades he observado que
desarrollan una omnipotencia motriz. Por ejemplo como aquel joven que llevaba a su
hermano adolescente discapacitado a los recitales y levantaba la silla de ruedas por las
tribunas sin pedir ayuda.
Con respecto a los síntomas podemos establecer jerarquías: por un lado elementos
obsesivos tendientes al control y a la ritualización o manifestaciones histéricas
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conversivas que también contienen algo de identificación histérica con el hermano o
rasgos fóbicos como mimetización de algunas características del hermano con déficit.
Pero los rasgos fóbicos, la fachada histérica y los componentes obsesivos parecen
corresponder a síntomas no esenciales, es decir, no a lo nuclear de la patología de los
hermanos respecto del discapacitado. Otras jerarquías no nucleares experimentan
sobreexigencias o sobreadaptación expresadas a través de un pseudocrecimiento.
Pero en realidad el problema radica en abordar aquel núcleo identificatorio o sea
miedo, culpa, inhibición y retracción narcisista, como camino inherente a la
identificación con el hermano discapacitado en el que predomina algún tipo de erotismo
o vínculo sensual y que tiene efectos terribles en estos hermanos.
Me refiero a los juegos sexuales infantiles, al erotismo que ha surgido antes que la
discapacidad del hermano sea más notoria, o que la misma no haya sido advertida.
Hablo de los juegos sexuales mudos.
Lo terrible guarda relación con un goce inenarrable que debió tener una magnitud
más desmesurada que la habitual, por el desamparo que le producía al hermano sin
déficit ver a su hermano discapacitado. Habría una mayor intensificación del erotismo
promovido por ese desamparo y también por la depresión que atraviesan los padres por
tener un hijo discapacitado (Cantis, Jorge G. 1993) (1).
Con respecto al proceso identificatorio es un exceso decir identificación porque
identificación implica demasiado de psíquico o de simbólico y más atinado es decir
Fusión o Confusión. Fusión orgánica por el camino del erotismo (unidad corporal).
Pérdida de límites corporales. Dos hacen uno.
Esto entronca con los problemas de los hermanos respecto de la dimensión
simbólica observados en la clínica.
Explicaré esta problemática en conjunto con la identificación a través de una viñeta
clínica.
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Paciente: varón de 13 años que comienza su análisis individual por una serie de
sintomatologías: severas dificultades de aprendizaje (había repetido 4º grado), marcada
tendencia al aislamiento, dificultades en su grupo de pertenencia.
Su constelación familiar era sus padres, un hermano de 27 años, también con
severas dificultades de aprendizaje (no pudo terminar la secundaria), un hermano de 24
años con Parálisis Cerebral y que en el momento de la consulta está siendo transferido a
una institución porque exteriorizaba conductas cada vez más violentas.
Los padres en la consulta verbalizan: “A nosotros todo nos cuesta el doble, somos
muy lentos para aprender”.
Viñeta clínica del paciente cuyo hermano discapacitado, cabe aclarar, se expresa a
través de gritos guturales: “Hoy merendando con mi hermano, con su vocabulario, me
dijo que quería tostadas y quería que yo le de en la boca y le dije que no, que él tenía
que comer con sus manos”.
En una entrevista con los padres los mismos mencionaron que el paciente a la hora
de la cena se dormía, quedándose varias noches sin cenar. La cena en esta familia como
en varias familias de discapacitados, por el encuentro de todos los integrantes, es un
momento de inercia del grupo, en el que cae un monto de letargo significativo.
Este púber se dejaba ganar anticipadamente por ese estado de inercia, quedándose
dormido antes de cenar, o sea, se dejaba pasivamente invadir por ese clima familiar.
Si bien en el curso de este análisis fui trabajando el letargo familiar, hay que
recordar que los padres en la primera entrevista verbalizaron que a ellos todo les costaba
el doble: “somos lentos”, la tarea terapéutica resultó insuficiente ya que el paciente se
sentía no obstante, convocado por la inercia por su hermano discapacitado.
Podría suponerse que el paciente iba aislándose en los momentos previos a ese
letargo que es cuando se sentía convocado por el hermano y opino que esto se
manifestaba de dos maneras; una a través de la boca del hermano de la que salían gritos
y otra caracterizada por una boca en cuyo interior el paciente tenía que sumergirse para
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decodificar, como sucedió en la escena de las tostadas. La palabra tostadas denuncia
como él queda calcinado en este vínculo. Al respecto, Freud dice que una madre que se
excita con su hijo, le calcina la sexualidad, una madre desaforada en su excitación. Lo
que queda calcinado en este paciente es lo vital, el núcleo vital y a partir de ahí queda
inerte.
Acá vemos una identificación en la que el paciente es ganado por el hermano por
una pasividad niveladora; nivelada hacia abajo por su hermano discapacitado.
Esta situación se extendía al mundo exterior, fuera de su vida familiar como por
ejemplo, en el colegio enmudecía al tener que dar una lección o quedaba con la mente
en blanco frente a una prueba.
La pasividad del discapacitado tiene algo de eficaz en el sentido de nivelar en lo
inerte. En el paciente no es una pasividad deliberada. Puede ser que en el discapacitado
haya deliberación y a veces la hay en los momentos en que el hermano sin déficit trata
de alejarse de la familia y el discapacitado hace una regresión para atraerlo y creando un
intenso vínculo demoníaco.
Aquí también se produce el efecto de nivelación hacia abajo que hemos visto
anteriormente y que además de manifestarse en la actividad escolar puede también
hacerlo en la futura elección de amistades, de pareja, etc.
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2. Lo Siniestro
Si bien el hermano del discapacitado puede tener ciertas alternativas de salidas
(logros en lo afectivo, intelectual, económico, etc.) permanentemente hay que trabajar el
retorno de ese momento ya que irrumpe fantasmáticamente la discapacidad del
hermano.
Freud (1919) (2) dice que lo siniestro es el retorno de lo desmentido. Lo siniestro
fenoménicamente es la perpetua repetición de lo mismo.
Lo siniestro está ligado a la desmentida de una realidad y al recurso al doble para
desmentir. Freud dice que siempre hay una defensa, hay retorno de lo que uno se
defiende y así como hay retorno de lo reprimido, hay retorno de lo desmentido. Cuando
lo reprimido retorna desde el interior mismo de la formación sustitutiva uno recurrió a
determinada formación sustitutiva para sofocar un deseo, ese deseo viene desde adentro
de la formación sustitutiva.
En cambio cuando predomina la desmentida hay retorno de lo desmentido, que
retorna desde el interior de la formación sustitutiva que es un sustituto de la realidad, ya
no es sustituto del deseo. En esa formación sustitutiva que sirve de tapón de la realidad
retorna lo desmentido. Lo desmentido retorna entonces como un cambio en el signo del
doble, un doble hasta entonces protector se vuelve amenazante. En los pacientes con
hermanos discapacitados lo siniestro es un tipo de doble y tiene la característica de la
placenta, de lo uniforme de aquello que muere cuando uno nace.
Viñeta Clínica: de una paciente que llega a la consulta a los 24 años, casada y con
un hermano hidrocefálico de 21 años que vivía con sus padres. La paciente verbaliza
una serie de sintomatologías como rituales alimenticios, vaginismo, alergias a repetición
pero lo que más le preocupaba en el momento de la consulta era no poder entender por
qué en algunos momentos su esposo le parecía feo y desagradable de mirar. Más
adelante en el tratamiento psicoanalítico la paciente verbalizó profundo rechazo por la
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lentitud y falta de decisión en lo laboral de su esposo. Esto contrastaba con su exitoso
desarrollo profesional.
Es evidente que en ella había algo que retornaba constantemente ¿Pero qué es lo que
retornaba? ¿Cómo reaparece en su marido algo de su hermano? El esposo no decide, es
lento y lento como su hermano y opuesto a la rapidez y brillantez de ella que hizo una
sobrecompensación defensiva.
El hermano era aparentemente lento mientras ella era la rápida pero también
podemos pensar que el marido representaba no tanto el lento del hermano sino al modo
como la lentitud del hermano la afectaba a ella antes de que ella desarrollara el
aceleramiento.
Ella quedaba contagiada por la lentitud del hermano y respondía a ese contagio con
un aceleramiento mayor y entonces proyectaba lo que de lento subsistía en ella en los
demás.
Le angustiaba tanto la lentitud de su marido porque allí estaba representada ella
misma, no solamente su hermano, sino ella identificada con su hermano. Esto tenía
efectos transferenciales donde a veces proyectaba la lentitud hasta en el analista y pedía
rapidez en las interpretaciones.
En la paciente lo que retornaba lo hacía a través de la vía orgánica (rituales
alimenticios, vaginismo y alergias a repetición). Lo que está contenido es el retorno de
la captación de lo muerto que hay en su hermano, de la muerte anímica que hay en lo
profundo del hermano o sea la desvitalización del sentir y del pensar de su hermano
ahora proyectado en su esposo.
3. Neurosis Traumática Familiar (El Problema de la Herencia)
Como introducción a este tema es importante mencionar que hay dos tipos de
Neurosis Traumática; una que padece la persona discapacitada y otra Neurosis
Traumática que pertenece a la familia.
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Hay una Neurosis Traumática correspondiente al que padece la enfermedad orgánica
crónica, el discapacitado, y en quien observamos un empobrecimiento económico, un
estado de sopor, y encontramos una alteración del propio quimismo vital.
Hay una fijación al trauma. Freud (1920) (3) estudió las Neurosis Traumáticas al
considerar el problema de la pulsión de muerte y el cuerpo que era posible pensar a
partir de dicha hipótesis, o sea un cuerpo como fuente pulsional. David Maldavsky
(1993) (4) dice acerca de las Neurosis Traumáticas “la coraza antiestímulo es arrollada
con la consiguiente alteración económica y la imposibilidad de cualificar el estímulo
exógeno irrumpiente. Se produce entonces un dolor que no cesa, con una abolición de la
conciencia (y la subjetividad) que deja una fijación duradera”.
Freud dice que la energía irrumpiente en el trauma es de carácter mecánico
contrapuesta a la energía química pulsional.
En los hermanos de niños y adolescentes discapacitados existe temor a que la
perturbación hereditaria recaiga sobre la propia descendencia. En las enfermedades
hereditarias el trauma es considerado como alteración de una coraza antiestímulo vuelta
hacia el interior. Esto nos remite al concepto de Neurosis Traumática Familiar. En estas
perturbaciones de la economía familiar la unidad química corporal no se halla cerrada,
protegida del mundo y se vuelve como fuente estimulante intrusiva para el hermano sin
déficit.
Esto nos remite al concepto de Biología Relacional de Sami-Ali (1991) (5), autor
que plantea que en ciertas personas encontramos intercambios interpulsionales en
distintos somas (o sea que la vida pulsional no está cerrada en el propio soma) es decir
que la perturbación económica se extiende a todos los miembros de la familia.
Esto cuestiona hasta dónde un cuerpo es un cuerpo cerrado; hay una unidad química
entre cuerpos.
Estos postulados teóricos pueden ejemplificarse en la siguiente viñeta clínica:
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Paciente de 27 años, casada, sin hijos y con un hermano de 2 4 años hidrocefálico, el
cual vive con sus padres.
La paciente nació en un neuropsiquiátrico ya que su madre durante el octavo mes de
embarazo fue internada según verbalizó en la sesión por una “grave depresión”. Esta
internación se prolongó durante el tiempo requerido por el parto.
Cuando la paciente cumplía 3 años nació su hermano que al poco tiempo fue
diagnosticado como hidrocefálico. Según la paciente la discapacidad de su hermano fue
consecuencia del hecho de que la madre hubiera ingerido psicofármacos durante el
período de gestación.
En el curso del tratamiento psicoanalítico, la paciente trabajó su deseo y su temor de
tener un hijo y era inevitable que apareciera la idea de un hijo discapacitado.
Verbalizó en una sesión que concurrió a una consulta ginecológica y que al ingresar
al sanatorio en sus propias palabras “me pegué un porrazo en las escaleras, típico de mi
familia, mi madre vive cayéndose y lo mismo pasa con mi abuela”. Cabe agregar que
esta abuela presenta rasgos de severas depresiones y multiplicidad de somatizaciones.
Durante la consulta médica le preguntó al ginecólogo la forma de prevenir la
discapacidad y este le informó que existe una cantidad de discapacidades que no se
pueden prevenir. La paciente comentó entonces: “lloré en la consulta con el médico,
lloré en el banco de una plaza, lloré todo el día, lloré a gritos por mi bebé discapacitado.
Iba a ser una tortura”.
Como analista abordé la situación de neurosis de destino o sea una situación sin
salida, lo que en la terminología de Sami-Alí se denomina atolladero.
La paciente también comentó que no se sintió contenida por el esposo al informarle
la consulta con el médico; al cónyuge le asustaba cómo iba a vivir el embarazo y agregó
que ella misma se negaba a pensar siquiera en una futura gestación.
En esta viñeta clínica se advierte el concepto mencionado sobre la biología
relacional y cómo los intercambios interpulsionales no se hallan cerrados y se extienden
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a los miembros de las familias, de las mujeres, de un soma a otro, o sea se es parte del
organismo del otro. Se trata de dos cuerpos sin demasiada vida psíquica. En este caso
vemos que hay relaciones pulsionales entre distintos cuerpos y que no pasan por el
mundo sensorial ni por el mundo de la conciencia. Son intercambios que tienen mucho
más de psíquicos que de cualitativos.
Hay una serie de elementos a tener en cuenta en la viñeta clínica y que son el llanto
y el golpe en la escalera.
El llanto incontenible de la paciente sustituye al llanto como llamado, es un llanto
como vigencia del trauma de tener un hermano discapacitado. Es una forma de crearse
una barrera antiestímulo frente a la convocatoria de la realidad como si ella se
envolviera en su llanto y le pidiera a los demás que no se vuelvan estimulantes y
también le pide al analista que no sea tan activo en la sesión y rechazó todo tipo de
intervención.
En el llanto se observa en la paciente un dejarse morir, como una manifestación a la
compulsión a la repetición, como un bajar los brazos. Es un llanto de características
autoexpulsivas, autoenvolventes y autocalmantes.
Parecería que la paciente conserva sentimientos de culpa porque su madre durante
su embarazo, el de la paciente, pudo concurrir a la internación psiquiátrica evitando los
psicofármacos y así gestarla normalmente. En cambio durante el embarazo de su
hermano, por cuidar a su hija, dicha internación no pudo producirse debiendo ser
sustituida por psicofármacos lo cual desembocó en el nacimiento del hidrocefálico. En
síntesis se advierte en ella un manifiesto sentimiento de culpa. Es el retorno de la
identificación femenina en los embarazos o sea hay algo que significa ser una hija de
una madre en un duelo patológico o como A. Green llama madre muerta, madre en
retracción psicótica.
Con respecto a la caída de las escaleras antes de la consulta ginecológica ésta se
interpreta como una tentativa de repetición y también una forma de elaboración de lo
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que podría haber sido el golpe de la estimulación química en la cabeza de su hermano
como feto, como golpe en la cabeza; los psicofármacos como algo que le arruinan la
cabeza.
La caída es un intento de tratar de explicar qué pasa en los momentos en que se
rompe una fusión química.
En esta viñeta clínica encontramos dos procesos de identificación de la paciente: una
identificación con su madre en estado de duelo patológico y otra identificación con el
feto que fue su hermano.
4. Problemas relacionados con el cuerpo (Enfermedades Psicosomáticas y
Traumatofilia)
En función de lo expuesto en la Neurosis Traumática Familiar se desprende la
multiplicidad de manifestaciones somáticas que se expresan en estos grupos de
hermanos.
He observado en varios análisis de hermanos de niños y adolescentes discapacitados
la creciente pérdida de la dimensión simbólica ya que el hermano se siente representado
por su hermano con déficit. Hay por un lado un cuerpo no simbolizado por su familiar
discapacitado y por el otro el hermano sano también entra en este circuito de la
claudicación simbólica o sea la reactivación de viejas grietas en función de su historia.
La presencia del hermano con déficit muchas veces va debilitando la energía
disponible, como un agotamiento interior de la energía disponible para hacer proyectos
y para disfrutar de la vida. Hay una alteración del quimismo pulsional (Cantis, Jorge
1993) (6).
Como si tuvieran una enfermedad orgánica. Como si le hubieran dado un golpe,
como si hubieran quedado alterados.
Viñeta clínica: Recuerdo una paciente que verbalizaba en una sesión que cuando
tenía que hablar de su hermano con parálisis cerebral experimentaba una bofetada. La
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vivencia de bofetada en esta paciente la dejaba aturdida. Como consecuencia de este
aturdimiento encontramos una alteración de la espacialidad del quimismo pulsional que
aparecen en estos grupos de hermanos una serie de manifestaciones tóxicas
(enfermedades cardiacas, de piel, adictivas) y multiplicidad de accidentes.
Se observa la fijación de procesos tóxicos (D. Maldavsky 1992) (7) y lo
verdaderamente tóxico es la pulsión. Cuando el yo inerme ante ella no puede tramitarla,
ni motriz, ni psíquicamente. Los afectos en estos hermanos tienen tal magnitud que son
insensibles, es decir que se ha perdido el sujeto que lo siente.
Encontramos una fachada, una sobreadaptación que hay por una identificación con
un personaje activo pero retorna la vieja situación del hermano discapacitado o sea la
fijación del trauma. Por eso es muy importante abordar la desestimación del sentir,
donde no hay cualificación.
Para concluir es necesario recalcar que los cuatro contenidos que hemos
desarrollado en este trabajo: Problemas con la Identificación, Lo Siniestro, Neurosis
Traumática Familiar y Los Problemas Relacionados con el cuerpo, deben tenerse muy
en cuenta al abordar la meta clínica con este grupo de pacientes de hermanos
discapacitados, meta que consiste en conocer cómo ellos nos escuchan y también cómo
se sienten escuchados por su analista.
Bibliografía
1. Cantis Jorge (1993) “El Discapacitado y su Familia: Aportes Teórico-Clínicos”
Actualidad Psicológica Nº199
2. Freud, S. (1919) “Lo Siniestro” Amorrortu editores XVII
3. Freud, S. (1920) “Más allá del Principio del Placer”, A.E. XVIII
4. Maldavsky David (1993) “Metapsicología de las Neurosis Traumáticas” Rev. de
Psicoanálisis, Tomo L Nº1
Maldavsky David (1994) “Pesadillas en Vigilia” Amorrortu editores, en prensa.
13
5. Sami-Alí (1991) “Pensar lo Somático” Ed. Paidós+ç
6. Cantis Jorge (1993) “Psicoanálisis del Niño Discapacitado y su Familia:
Desvitalización Anímica y Caracterología Familiar” VII Congreso Metropolitano de
Psicología, [Link].
7. Maldavsky David (1992) “Teoría y Clínica de los Procesos Tóxicos” Amorrortu
editores.