1009C6 09/09/2017 6:00 Página 1
C6 arte y espectáculos
[Link]
Domingo 10 de septiembre de 2017
Un paisaje, dos maestros,
dos guitarras
Escucho una grabación de hacía rato que había avanzado
Alirio Díaz y me lo imagino -por hasta el extremo opuesto del
los caminos del cielo- tocando a comedor. El mesonero se dirigió
dúo con su fraterno Rodrigo Riera. hacia allí y regresó sonriendo con
Los dos han sido para mí afectos la susodicha. Alirio respiró alivia-
inseparables. Hablar de uno es do, se secó el sudor y me confesó
también hablar del otro. Y así que no se separaba de ella ni por
quiero referirme a ellos. un segundo, que incluso cuando
Ambos nacieron en 1923. viajaba en avión pagaba un asien-
Alirio en La Candelaria, Rodrigo en to extra donde colocaba y asegura-
Carora. Ambos tienen un origen ba con extremo cuidado a su
humilde. Ambos ejercieron diver- amada viviente.
sos oficios para mantenerse, Con El "Chueco" Riera compartí
antes de dedicarse a la guitarra frecuentes e inolvidables tenidas
como profesión de vida. Ambos musicales. Su proverbial bohemia
dejaron la provincia el mismo año supo congregar público, amigos y
para ingresar a la Escuela conocidos. Con la misma pasión
Nacional de Música “José Antonio con que ejecutaba la música clá-
Lamas”. Ambos fueron formados sica se entregaba a la música
por los músicos más destacados popular, especialmente a los tan-
de la época: Juan Bautista Plaza, gos y boleros. Convenció al maes-
Raúl Borges, Vicente Emilio Sojo, tro Jesús Soto para grabar un
Pedro Ramos y Primo Moschini. disco antológico (Lara-Soto-Riera),
Ambos fueron discípulos del donde estos dos grandes se unie-
Maestro Andrés Segovia en la ron para tocar e interpretar las
Academia Chigiana, en Siena, canciones de Agustín Lara.
Italia. Ambos fueron concertistas, Rodrigo vivió sus últimos años en
compositores, arreglistas, trans- Barquisimeto, allí ejerció la
criptores de música para guitarra y Dirección de Cultura de la
pedagogos musicales. Ambos Universidad Centro Occidental
dejaron un legado de obras para “Lisandro Alvarado” y promovió
guitarra que hoy son obligatorias cursos, talleres y festivales de gui-
en los pensa académicos de dicho tarra, como semilleros de futuros y
instrumento y ampliaron su lega- talentosos ejecutantes.
do con dos hijos músicos que han
seguido acertadamente sus pasos:
Senio Alirio Díaz y Rubén Riera.
Algunos versos de Los yabos ardidos Siempre me he preguntado por
qué la tierra larense, ardiente y
reseca, estancia predilecta de un
Ambos padecieron de artritis, algo La tarde es un reguero de plumas incendia- El ocre tiñe las espinas en el escondite de los verdes sol reverberante y de un calor que
insólito para un ejecutante de gui- das mientras la limpidez espina como los tunales, gestó y
tarra y ambos la vencieron a punta Los resplandores aguijonean los cerros se apodera del albergue del sol continúa gestando buena música
del riguroso entrenamiento musi- ¿Por qué inventar pastizales, arboledas, jardi- Las nubes no son más que fantasmas El empedrado se derrite sin marchitar razones y mejores músicos. ¿Será porque
cal, más efectivo que cualquier nes? y la luna se desangra estampa su sorpresa en una espina el silencio sin sombra sabe hacer-
fisioterapia. Ambos se mantuvie- desmenuzada en inviernos desterrados La entrecortada respiración de un cardón se madera y cuerdas en el alma?
ron siempre apegados a su terru- se acompasa a la conseja del aire ¿Será que la ausencia de agua
ño, retornando una y otra vez a Pasa la ventisca sabe hacerse manantial de acor-
sus raíces y parajes. Ambos se arriando olvidos polvorientos Cada espacio es una sed distinta des en cantantes y ejecutantes? Es
hicieron universales y reconocidos La sombra guarnecida en espejismos Cada sed presagia bebedizos únicos Fluye sol y más sol el caso de estos dos queridos
en sus giras artísticas, alternando se agrieta en llanto Cada humedad abruma Desde los yabos ardientes maestros, de estas dos recordadas
con afamados músicos y haciendo Un yabo la ternura desmigaja virulencias inútiles guitarras.
amistad con destacados persona- deslumbrado por aguas subterráneas Entre los yabos Hace ya tiempo escribí un
jes del mundo artístico. De ambos cree que todo es posible Convidado del día una carambola regocija en fuegos a las ramas pequeño libro titulado Los yabos
nos quedan sus estudios y partitu- un acaloramiento indómito Hasta los yabos ardidos ardidos. Los yabos son unos
ras para la formación de las nue- pasea sus aleteos. el arenal se anuda en la estampida arbustos que despliegan sus bríos
vas generaciones de guitarristas. No hay referencia de caudales Convidado de la noche en las áridas tierras larenses. Es
Y de ambos, tenemos una disco- Los barriales no existen el frío se entibia sorprendente como, en medio de
grafía exquisita que nos permite esa inmensa sed, estallan en glo-
recordarlos en presente, escu- riosas flores amarillas. Los pode-
chando sus cuerdas en tañidos mos saludar en la carretera que va
que salen de los dedos, de la de Barquisimeto a Carora. Los
mano, del cuerpo y del corazón, extrovertido, amiguero, pícaro. Una vez los invité encontramos para cenar en el restaurante girato- rra, mi guitarra, ¿dónde está mi guitarra?, mien- yabos ardidos tienen como epígra-
como lo expresó Alirio en un con- a presentarse juntos en Maracaibo, los preparati- rio de un conocido hotel marabino. Alirio llegó tras miraba por debajo de la mesa y a nuestro fe una frase que oí a papá en
cierto. vos fueron tan intensos como la dinámica del acompañado de su guitarra y la colocó con suma alrededor. ¡Se perdió mi guitarra!, exclamó asus- muchas oportunidades: De las
Son muchas las similitudes y ensayo y la presentación. Lo mejor transcurrió delicadeza a su lado. Nos dieron una mesa desde tadísimo y yo -contagiada de su desesperación- piedras más duras nacen los
también las diferencias, porque entre bastidores: Alirio calentaba disciplinada y donde podíamos disfrutar a plenitud de la vista llamé a un mesonero para que nos ayudara a manantiales. Hoy recojo algunos
cada uno desarrolló una persona- parsimoniosamente con arpegios del repertorio y del lago. Conversábamos animadamente cuan- encontrarla. Pues resulta que Alirio al acomodar el de sus versos para homenajear a
lidad, una obra y un estilo muy Rodrigo, hacía lo mismo, pero entre chistes y bro- do, de repente, el maestro se puso pálido y ner- instrumento a su lado no se percató de que el res- quienes, como los yabos, convier-
particular. Alirio era comedido, mas que sonrojaban sin piedad a su compañero. vioso. ¿Se siente mal? Fue lo único que atiné a taurante daba vueltas en torno a un anillo fijo. La ten el paisaje reseco en esplendo-
parco, prudente. Rodrigo era Viví con Alirio un incidente muy cómico. Nos decir. Entrecortadamente me respondió: Mi guita- guitarra se quedó sobre el anillo y nuestra mesa res de música y poesía.
El ventanal poético de Polito Álvarez
La llegada de la Modernidad y corpus idiomático de Hipólito Rubén Darío y sus epígonos, le
Modernización en Venezuela, Antonio Álvarez. tuercen el cuello a los Cisnes.
según el escritor Ramón Díaz Su obra dispersa comprende Esta generación redescubre a
Sánchez, constituyó un aconteci- varios periodos de su larga e Góngora, motivados por la publi-
miento que revolucionó la intensa vida. Las recogen El Diario cación de la Antología de Poetas
Provincia. de Carora, y otros diarios salidos Gongorinos de Gerardo Diego,
Carora, por ejemplo su genera- por los avatares de la política salida en ocasión de estar cele-
ción de intelectuales y poetas, como: Cantaclaro y El Torrense, brándose el tercer centenario del
reunidos alrededor del Maestro dirigidos por ese gran luchador nacimiento del autor de Las
Chío Zubillaga Perera, empezaba social como fue Don Isaías Ávila. Soledades.
con buen pie. Solo bastó quitarse La obra de Don Hipólito La prosa de Don Hipólito
la pátina que envolvía a aquellos Antonio Álvarez ha sido recogida y Álvarez sigue los patrones de un
espíritus anticuados, ahora respi- compilada por su hijo el poeta pensamiento socialdemócrata,
raban la Vanguardia y el Leonardo Pereira Meléndez, quien con visos justicieros y asistencia-
Cosmopolitismo. ha elaborado el Aparato Crítico listas. Es la corriente fundada en
Posteriormente el período llama- que le servirá a la Historia de la nuestro país por Mariano Picón
do Trienio Adeco (1945-1948) se Literatura Venezolana, en especial Salas, quien maneja la idea según
nutrirá de aquellos deseos de cam- el Estudio de los Movimientos y la cual a los momentos transicio-
bio. De esos ímpetus socialistas y Corrientes en el interior del país. nales se suelen acompañar con la
marxistas heredamos la consolida- Para el crítico en cuestión, la iniciativa de intelectuales y escri-
ción definitiva de esta sociedad. poesía de Álvarez es un cuerpo tores, emulando épocas de
De estas circunstancias de elaborado con rigor, apegado a la Reformas como: La Guerra de
andar proteico se nutren las visio- métrica neoclásica muy del Grupo Independencia y la Guerra
nes tanto poéticas como del traba- Viernes. Quienes cansados de los Federal.
jo de las ideas; en dos palabras el aires modernistas del Azul de Juandemaro Querales
Hipólito Alvarez, a sus 92 años, Gregoria Meléndez y Leonardo Pereira Meléndez