El Libro de Los Elogios
El Libro de Los Elogios
EL LIBRO
DE LOS
ELOGIOS
[ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _M_O_N-TE_V_ID_E_O_l9-53-----------l
Or ti riman, lettor, sovra'l tuo banco.
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Víctor Hugo Ciucladano(1)
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no y fisonomía a la Francia de su tiempo, y diciendo la Francia de
plativo, pues Baudelaire dijo de él que era "la contemplación en su tiempo decimos todo el mundo civilizado, porque Francia era
marcha", es decir, la imaginación poética en acdón y en movimiento. ·entonces, acaso más que nunca, el Sinaí del espíritu humano.
La pasión política, por lo ciemás, fué siempre muy viva en Hugo. Y en ese Sinaí vemos a Hugo alzarse frecuentemente como un
Desde muy joven se interesó por las agitaciones de la vida pública y nuevo Moisés esforzándose en trasmitir al mundo los dictados del
las luchas de los partidos. En el prólogo de "Marión Delorme" dice genio histórico de su pueblo, cuyo corazón auscultaba para traducir
que ya a los diez y seis años se sintió arrojado al mundo de la lite- sus latidos en los versos relampagueantes y flagelalclores de Les Cha:-
ratura por las pasiones políticas. Casi todos sus libros, después (le ~~e~ts; en la prosa inspirada de "Los Miserables" y "Noventa y
sus primeras odas y baladas, aparecen mezclados a la vida pública, J. res ; en alguuas escenas de sus dramas como "Ruy Blas", ~'Cron
pues cada vez se fué apartando más -según sus propias palabras- well", "Marión Delorme", "Les Bourgraves"; en su gigante epopeya
de la literatura egoísta. Y a quienes le reprochaban olvidar la natu- ''La leyenda de los siglos"; en sus discursos fogosos pronunciados
raleza, los bosques, las aguas y las estrellas por los partildos, él les en infinidad a·e ocasiones; en los gestos morales que levantaban su
respondía el año 1839 con unos bellos versos que dicen lo siguiente: personalidad como un símbolo, cuan'<:lo hacía de su pluma un látigo
(Los traduciré, aunque muy literalmente, porque no quiero someterlos implacabl: .para los t~ranos y '<:l.e su palabra una lanza de Minerva para
a ustedes a la tortura de mi deplorable pronunciación fran<:esa). la p::-oteccwn y la detensa de las causas más justas, más nobles más
generosas. y
Yo os amo, santa naturaleza, ¡ Suádiscursos! Bien valdría la pena, si hubiese tiempo para ello
y quisiera absorberme en vos; en una d~sertación como. la de esta tarde, detenerse a. esbozar siquiera
pero en este siglo de aventura u.n [Link] de su :ratona, pero no de su oratoria académica y litera-
cada uno se debe a todos. na, smo de sus d1scursos políticos y de combate, aquellos en que el
homb~: aparece al desnudo tal como es y en que la palabra sale de
Dios lo quiere en los tiempos contrarios. los lab1os del poeta con esa elemental tosquedald. y ese calor de la pie-
Cada uno trabaja y cada uno sirve. dra donde. .el genio va grabando, directamente' febrilmente , su s 1'd eas,
Maldición a quién dice a sus hermanos : sus 7entlm:entos y sus figuras, tal como esos escultores ciclópeos que
e~cu1pen d1recta:uente, con su propio escalpelo, su imagen en el gra·
"Yo me vuelvo hacia el desierto".
Maldición a quien se <:alza sus sandalias mto de las montañas.
cuando los odios y los escándalos Por otra parte ¿es que acaso toda su obra literaria no es, como
lo pretenden algunos y entre estos el crítico alemán Eduardo En el
atormentan al pueblo agitado;
vergüenza al pensador que se mutila autor de una ~~nocida "Psicología de la literatura del siglo XIX",gn~
y se aleja, cantor inútil, es, salvo las hncas de las "Contemplaciones" y algunas tiernas páo-i-
-por las puertas de la ciudad! n~s d~l "Arte de ser abuelo", un solo, estupen'<:l-o y colosal discurs~?
~n discurso en el que hablan magníficamente todas las voces de la
tter~a Y del mar, t0dos los elementos naturales, todas las fuerzas de
Esos aspectos lo han erigido en un abanlderado de las ideas y sen-
la VIda, tO'dos los vientos del espíritu, todas las bocas de la naturaleza:
timientos civiles que llenaron de más intenso resplandor el espíritu de
la moiltaña, el océano, los mares, los ríos, la selva, los astros, las aves,
su época; y gracias a los cuales resulta forzoso asociar su recuerdo y
los hombres Y los dioses, o tal vez y mejor, el Poeta, con mav{:scula,
su nombre a las grandes luchas por la libertad política y al culto sa-
en cuya alma todos los seres y todas las cosas encuentran su acento
grado por la Libertad sin adjetivos y con mayúscula, que dieron to-
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inmortal, porque ella es por sí sola un mundo en que viven, palpitan
y cantan todos los mundos reales e imagii~arios porque el Poeta es, jóvenes
como el propio Hugo lo dijera en uno de sus v-ersos magníficos: "Un a. abrir paso, hasta con los pu-
monde enfermé dans un homme". renovación artística a través de
Otros, donde ~~t1cllos v-en retórica oratoria, con el efectismo de ~pretaidas filas de los . del clasicismo y de los filisteos
los grande'S contrastes y el abuso ele la antítesis, [Link] típi- la época. La reacdón clásica y acald.émica negaba a Hugo y n? le re-
camente hugonianos, ven lirismo auténtico, a la manera romántica, conocí.a [Link] talento poético y buen gusto, aunque no' [Link]
naturalmente. Ese lirismo, que según Henry Houssaye se define como desconocerle .habilidad. para los éfectos, facilidad para la versificación;
riqueza verbal y factmdia.
una llama divina, un espíritu que sopla hacia donide quiere, una C'lo-
cuencia soberana del ritmo, sublime cuando expresa sentimientos pro- Después de muPrto reaparecen sus críticos implacables; pero no.·
fundos y sublime todavía cuando reviste los lugares comunes con las :por lo general, razones puramente literarias las que mueven
magnificencias de la forma; a menudo desordenado; confuso, hiperbóli- Tras los ataques ide los naturalistas- que en realidad co-
co, yertiginoso, precisamente porque es el lirismo y todos los excesos . antes de m:uriera, y que no .eran en [Link]: tampoco,
le están permitidos. Pero, en este punto, nos hallamos ante esa con- [Link] ninegaeiones de su genio, sino críticas
troversia que gira en torno de Hugo acaso desde el día mismo en que los románticos y ol)jeciones de doctnaa artís-
nació a la fama hasta nuestros días y sin más tregua probablemente qué fran¡;és -aparecen críticas
_la de aquellos años en que ele vuelta del exilio, caído el segundo Im- literaria o intelectual de Hugo
perio que lo desterró, y alej::tdo "Napoleón le petit" -como él bauti- solo evidentemente, 'por lapo.;
zara a Luis Bonaparte en un panfleto famoso- no [Link] ya en pc·etay del hombre en el debate siem¡rce candente
Francia voces que negasen el genio ld.e ese hombre que hiciera de las de las ideas políticas y religiosas.
islas de Jerscy y cíe Guenersey pedestales gográficos de su gloria in- me~es. a fines del año 1934, Georges Borílhat publi-
ternacional, y volvía a internarse en el corazón sangriento y desgarra- tituhtio Le. pontífice de la demagogie. El p•)tllifice d~
do <le la patria coronado por la triple aureola de su Yalor civil, de su ...., ...... ~ula.~;v 1:;,a. es Y:ictor [Link]. Con motivo de la aparición rLe ese libro,
renombre universal y de su ancianidad yenerable, abierta como un francéS, Claude Farrere, enviaba al autor una carta
templo a tocías las llamadas del corazón humano y a todas las devo- en. la que entre otras cosas decía. de él que
ciones por la libertad, por la fraternidad, por la conmiseración y por mis formidable del siglo XIX". Menos mal que
la paz. el reconocimiento· de la grandeza de Hugo,
Entonces no se hablaba de sus obras -que lanzaba a luz con pas- haber silcl{). pequeña.
mosa fecundidati-- sino para elogiarlas. Los que no querían decir bien
de ellas -afirma un historiador literario- tenían el buen gusto cie
guardar silencio. Todos parecían imitar a Teófilo Gauthier, quien cier-
ta v-ez dijera: ''Si yo tuviese la desgracia de creer que un verso de s11.. autor. encontraba
Hugo no es bueno, no me atrevería a confesármelo a mi mismo ni. en gran esprit, . y le preguntaba
el fonldo de una oscura caverna".
St1Poilgpque y~ estarás mejor ...
Se habían, pues, disipado las terribles y fragorosas tormentas que
fd.e Victor Hugo incomode has-
desataroti. sus manifiestos literarios y sus primeros dramas, cuando
si no. anda de por. medio el virus
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..
11ljUria1 de algún a1)asior1atnt(m ·da de su espíritu eno!m¿I:a. síntesis sonora üé su,.siglo, con las co-
que no le perdona al poeta y [Link] de •idealidad .política, de inquietud social y de emancipación
el hQll1bre de acción pensaba, hacía .o íctecía. . .. ·. e:clesiástica que le dieron fisonomía histórica.
El genio desde su inmortalidad puede sonreír tranquilo antes los Per,o para nosotros es un honido placer moral sumergirnos en
ataques, seguro de que aquí otros. cínmenta años su nombre seguirá la grandeza de su genio, en la inconmensurable vastedad de su obra
siendo recordado, y en uníctía -como este glorificado por toda Francia literaria, en la soberana milicia verbal de toda su vida pública para
y por todo el mundo culto, mientras que nadie recordará ya para nada extraer, en esta hora sombría del mundo y en esta nación ~e Amé-
ei nombre de los encarnizados roedores de su estatua de bronce. . rica, las fulguraciones de su pensamiento civil, humanitario y de-
La :reacción católica y monárquica. y antidemocrática arrecia de mocrático, ,y la lección de su gallardo gesto de hombre inspirado de
tanto en tanto contra la gloria del hombre, d'el bardo ciclópeo que en- una ardiente fe en los idestínos de la República y de la democracia,
carnó los ideales del librepensamiento y de la democracia :republicana, · penetrado de una inquebrantable devoción a la causa de la libertad
y que flageló con sus versos y su· prosa a ·la ·iglesia y al trono. N o le iluminado. por la llama inextinguible de un profundo amor al pue~
perdona ni su anticlericalismo ni su liberalismo político ni su huma- cuyos ~.olores y -cuyos anhelos compartía.
nitaiismo internacionalista. No le perdona haber dicho en cierto pasaje l:'aicrtc>ta tPT':\rnrn<:n y romántico, hasta el punto ide negarse a votar
de "Los Miserables": "En todo país civilizado hay una luz en-cendi~a, por no resignarse a consentir con su voto
la escue!a; y unaboca que sopla, el cura". No le perdona haber pues- .c>.J'""'-~c~.y Lotena, dijo: "Amo a mi patria más que
tÓ la enseñanza universitaria frente a la enseñanza eclesiástica. N o le a .humanidad más que a mi patria". Y nunca se
perdona haber puesto a :í?a:rís frente a Roma y haber dicho: París, es su patriotismo, .sú veneración por Francia, como cuando
la Juz; Roma es la sombra; París tiene un. libro: ''Los .derechos· del con ella el destino de la humanidaid< y <:uando la ve agran-
hombre"; Roma tiene también su libro: El Sylabus de Pío IV •. , ante la -conciencia de la historia en función de libertadora de
•• Nol~ perdona haber evocado en "La leyenda de los siglos" a los como encarnación de los principios ide justicia y de frater-
"Mercaderes .del templo'' y "Les enterrements civils'' para poner en ·"''..."''""'''"". hasta el punto de sugerirnos la convicción de que e
[Link] en versos rotundos la impieldad y la impostura de los falsos_ la patria no. fuera tan vivo y vehemente si su patria no
. [Link] delSeñor. No le perdonahaber sido parti~a:rio de la eman~ a,,<»u•v, adetrtás de su patria, la cuna de la Revolución Francesa.
•dpación política y civil de la mujer; partidario del sufragio femenino; en, un hermoso y reciente libro sobre Caste-
<partidario ttel divorcio; y de la instrucción laica y gratuita. No le tiene .su idea y su palabra preferidas; el Si-
pér<ionahaber ofrecido la hospitalidad de su .casa a los perseguidos amorosamente la palabra "libertad". Y
condenados por tomar parte en la revolución proletaria y parisiense ti,sj)t'~g:;J~lpclernos :ag:re~;a:r que en esa función de acariciar amo-
la Commune. N o le perdona haber reclamado· coti heroica ínsist~n la palabra "Libertad", y hasta con ese
da, en la Asamblea Nacional y en el Senado, con [Link], que ella circulaba en su tiempo, nadie
la amnistía para esoc; perseguidos. N o le perdona, finalment'!, haber la. poesía y del Arte.
quebrado lanzas en -lefensa de su gran a:migo José Garibaldi, el glo- ·•.ff;fil;>()>1[:{l;lll1tóine\tit<>, parlo d<~mas, en que su nombre parece con·-
rioso enemigo del poder temporal de los Papas. >·ín1lrd1ts{~·· "Rugo", y decimos ":Francia",. al
El quería que el poeta fuese symh?-lum século, el símbolo del XDC En<esto su destino se asemeja al
siglo ; y nadie lo ha sido en más alto grado que él. Y por eso quienes ótrp llegaron a. ser la personificación más
l~ablan con tanto desprecio, como el reaccionario León Daudet, del su Siglo, ·
"estúpido siglo XIX" detestan .en Hugo precisamente todo lo que· ha- Rugo tuvo la sensación de que era así, años antes de
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sin :potqu:e=la ironía no-es 3:rrila de'apasionados:' se... . . de ella qué
con un Capitán es un ensáyo lde. ·la facultad de oqíar; sería, por. consiguiente, el apren-:
cttando el Gobierno de Inglaterra desterró de la Isla de dizajé de una pasió[Link] aún, una pasión que se queda a mitaú de
Jersey y lo condujo a otro puerto. Hugo iba en el_~uen~e ,de com~mlo camino, que se corta las garras o se lima las uñas y se calza guantes
hablando con el C~pitán del barco; la (:onversacwn gtro sobre una de seda.
demostración naval que en esos instantes se estaría realizando frente Víctor Rugo no es una pasión a medias, por lo menos en l<f
puerto de Southampton, donde no .recuerdo por qué circunstancia qué respecta a la expresión; es una pasión que habla a gritos o se
<tebía reunirse ese día una Escuadra Inglésa. ~ronuncia en voz alta; no gusta del empleo de la smx!.ina, tampoco
, -¿Le agradaría a Ud: _:¡é preguntó el Capitá~:- ver esa E,s-· . ... ~v•·«- de los matices y de las medias tintas; su procedimiento es el
cuadra? Víctor H ugo le contestó que. sí, pero añad10 que no sena los colores fuertes y el de los grandes contrastes. Le agrada !de-
posible satisfacer sus deseos, dado que para ello el bar~o debía ~par.:. tanto en. sus poemas como en su prosa; él parecería !lo
tarse úe su ruta. El Capitán le dijo que ese no era un mconvemente, el .sentido profundo de aquel apotegma de los griegos
~ue si. él lo [Link] torcería el rumbo del barco, bastándole que etr más que· el todo. Para Hugo el todo fué
stl Libro de Vhje firmase la declaración de haber manifesta;do tal Jrue 1a<nut::~.u,. por lo menos en .Arte,
deseo: eso era suficiente, añadió, para poner a cubierto su respon- .ut;.<ut ·t•::~.:\~tv.n
que nos da en el campo de la ideología
sabilidad. de su espíritu hacia los ideales
Hu&o ásombrado le dijo: -Un Capitán francés no haría seme- la influencia de la educación ma-
jante c~sa:-. Y su interlocutor le repuso: Pero un Capitán inglés tl'lonárquico, Simpatiza, primeramente, con los _Bor-
puede hacerlo- El barco, en efecto, enfiló hacia Southampton. Iba lel:?;itimlis1ta;· ·luego se aparta de· su legitimismo porbónico,. y
etúbanderado con las insignias correspondientes a la presencia a bor- llega a ser Par de Francia. Pero al sobrevenir la
d() de. un personaje oficial de categoría; y como le pregunt~ran .al que implanta la segunda República, está con la
·capitán por (fué había embanderado el barco de ese nwdo, el con- en el Parlamento en el grupo de los republicanos
testó: -Porque viaja a bortlo el Proscrito-, y Rugo, por su parte, republicano de la derecha, vota contra los Talleres
esta HSpuesta, añade: -Donde el Capitán dí jo "Proscrito", progresivo; pero siempre elevado en las
"Fraüda'·. no vota el procesamiento íde- Luis Blanc,
Personificaba. uues. la .Francia de su tiempo en tan alto grado co- admirador y gran amigo más adelante: Al pro~
mo el patriarca d; Fa~ney. Había, sin embargo, grandes diferencias contra la segunda República, ya figura
dctemperamento y i<J..e estructura espiritual entre uno yotro, sin duda ; es uno de los cinco delegados
por,lc mismo qúe eran distintos el temperamento histórico y el élima resistencia contra el golpe del 2
espiritual del stglo XVIII y del siglo XIX, El autor de "La Hen- 'Y·"'"·"'"~u,.. u ... uu::.uH,uauu su situación el gobierno de fuer-
que en realidad carecía de geniopoético, manejaba, en cam- Rugo se ve obligado a alejarse
con t'ficacia formidable la sátira y la ironía; el mismo Rugo lo ..r:H~rg:tca.,_.ruu publica su .famoso folleto "Na·
en un g:ran discurso pronunciado con motivo del centenario de vuu~'""'-'v" se dicta en Bélgica una
: "Este '-son palabras dé Rugo- venció a la violencia y es entonces cuando elige
con la risa, al despotismo con el sarcasmo y. a la Itifalibilidalcl; con adelante, ha de ser expul··
la ironía". Hugo, en cambio, no cultiva el humorismo; pocas veces especiales razones políticas de.:.
casi ntiúc-a rí<>; no siente la ironía, o, mejor, no la emplea. Sin duda aNapo1eón IIIesa muestra de amistad.
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y en Guernesey después, Víctor Hugo :va
a buscar refugio en Bruselas. Entonces Víctor· Hugo publica en los
acentuando su evolución hacia las >Corrientes renovadoras del pensa-
diarios una carta manifestando que su hogar estaba abierto para los
miento civil y político de su época; Sus artículos, sus mánifiestos, sus
fugitivos y proscriptos de Francia por razones políticas, a quienes
versos mismos, lo presentan como un hombre de los nuevos tiempos,
les ofrecía, por consiguiente, el derecho de asilo de su hospitalidad.
y como el más glorioso aban!derado; según ya lo dijimos, de ·los
Esta declaración ·provocó entre los elementos reaccionarios de .Bél-
ideales modernos. Se· vuelve >Cada vez más universal. Bardo en la glca una indignación sin límites. La misma noche en que apareció
acepción histórica de la palabra, no sólo de Francia sino lde su ?empo
el mensaje de Hugo, la casa donde habitaba con sus nietos fué si-
por encima de Francia~ profeta anunciador y providencia social· que da tiada por una multitud ·frenética que iba engrosando con el aporte
verbo a lÓs grandes sueños de la humanidad en su hora, aviva la ll::L.,. de los trasnochadores salidos de las salas de espectáculos, los cuales
m.a de. su genio en los vientos lde la· historia. [Link]:n los balcones de la casa e intentaron derribar las puertas,
Su actitud frente al movimiento revolucionario !de la Commune, el propósito de linchar al autor de "La Leyenda de los
en el año 1871, no es la de un partidario de ese movimiento, pero
no es tampoco la de un adversario. En principio reconoce, ·en cartas pide en 1a Asamblea Nacional, por repetidas
y artículos que se hicieron públicos en esos días, la justicia que ins"' amnistía para los condenados po-
piraba al pueblo de París al querer salvar los fueros de _la ciudald rasgo un tanto cómico, que la posi-
frente a una Asamblea sospechosa que había cometido la torpeza perseguildores, le valió que en la
de arrebatarle a ese pueblo, por la noche, los cañones considerados en boga entre cierta clase de
por ·él como elemento imprescindible para la salvaguardia de sus !de- se dijo con .toda razón que estaba al mar-
rechos~ Sólo le reprochaba a la Comuna, tres >Cosas: el haber realizado JOrge [Link], pidiera su expulsión del registro
el mov1miento cuando aún los prusianos pisaban el suelo de Francia;
el haber lanzado un decreto de represalias .contra los rehenes, y el rr:ro·eplS(}Ul,O destacable y altamente simpático de su actuación
haber derrumbatdo. la cohrmná de V endome; pero a la Asamblea su renuncia como miembro de la Asamblea Nacional, a
Nacional de Versalles le reprochaba el gesto. equívoco de ponerse de la borrascosa sesión en que hizo la elocuente defensa ld.e José
contra el pueblo de París en el episodio de los cañones, la crueldad En las elecciones para miembros de dicha AsambleaJ los
<de .sus procedimientos para -con los revolucionarios, y el haber bom- que habían obtenido más votos como diputados de París, habían
barldeado el Arco de Triunfo. si~o; en- primer lugar: Luis Blanc; en segunldo término: Víctor Hugo;
Y colocándose en un plano superior de amplia justkia humana, en tercer ténninó: Garibaldi; luego seguían Gambetta, Edgard Qui-
mientras el gobierno triunfante de Thiers condenaba a muerte a las nct, Henry Rochefort, etcétera. Por especiales circunstancias, Gari-
bgriras salientes del movimiento o les imponía el destierro, él t~nía baldi no había integrado la Asamblea en calidad de diputald.o por
gestos como el que motivó uno de los episodios salientes de su vida París, pero resultó, asimismo, proclamado representante por Argelia,
·pública en Bruselas. y al estudiarse sus poderes la Comisión respectiva de. la Asamblea
Se hallaba en esta ciudad cuando ocurrieron los sucesos de la [Link] [Link]ó en contra de la aceptación de dichos poderes,
Commune, a raíz de la muerte de su hijo1 que dejaba desamparados por no ser Garibaldi ciudadano francés. Víctor Hugo sube a la tri-
.en .la capital de Bélgica a los nietos, a cuyo cuidado y protecCión buna y pronuncia uno de sus discursos más memorables que provo.;.
acudió inmeldiatamente Hugo. Y en esas circunstancias el gobierno· caba >Casi a cada palabra interrupciones y protestas de parte de los
de Bélg¡ca, de acuerdo con el de Francia dicta medidas contra Jos diputados de la derecha. Dijo que Garibaldi, cuando nadie acudía
fugitivos .de lá Comuna, alguno de los cuales, se decía, habían pasado· ,en defensa de Francia republicana porque el Imperio ya había caído
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en Sed<Ín, pusó a su servicio su espada gloriosa; añadióque era el
Ú,nico general francés que no fué derrCítado. Los gritos e impreca:..
ciones íde la derecha no le permitieron continuar; indignado, bajó
áe la tribuna e inmediatamente redac-tó su renuncia encerrada en
muy poc:;¡.s palabras, pues más o menos decía así: "La Asamblea no
quiso antes escuchar a José Garibalidi; ahora. no ha querido escu-
charme a mí; no quiero continuar formando parte de una Asamblea María Eugenia(1)
que así procede". y fueron vanas toldas las tentativas que se efec-
tuaron para decidirlo a retirar su renuncia; a cuantos lo vieron con
ese fin, les dijo que a él no le incomodaban las interrupciones y que Me sobrecoge la responsabilidad de poner fin a este acto en el
toleraba hasta las más estultas; pero que no podía admitir el amor- que acabamos· de escuchar voces tan elocuentes y conmovedoras. ¿Qué
¿[Link] de un orador por los gritos \:le la Asamblea, pues esto deciryo ahora .que fuese digno de esas voces y de la inteli-
significa la supresión del derecho de hablar y de la libertad de .pen- ,.. ...~~~ atencíót;. de este auditorio? Sólo me queda dejar <hablar senci-
samiento en el sitio mismo en que ese derecho y esa libertati [Link] mí .·.corazón.
tener en todo instante garanticia su completa expresión. se fué de la vida inesperadamente,
Terminemos ya.; alguna vez .he hablado yo, no sin cierta nos- pudiésemos acompañar sus restos hasta
talgia:, de los tiempos en que el poeta era un espectáculo para el sl1yó! Siempre es gran desgrada morir
pueblo, una voz para muchos, un gesto sonoro ante la admiración, · dones de excepción que podrían aún
simpatía y la veneración de las multitudes. Eran tiempos en que, mejores frutos de oro para las
:ilaturalmente, la po~sía engranaba con las preocupaciones colectivas, "'"'l·llJ'lL'"· Y ese es el caso de María Eugenia. Murió en
éon las palpitaciones del corazón popular y .con las inquietudes tlel ; st1 barco encalló en las sombrías costas de la muerte
espíritu público, El poeta ejercía un ministerio semejante al del sacer- llevaba las velas ampliamente desplegadas, abiertas co-.
dote y al del legislador, o al de conductor de pueblos y naciones. la t<I:rde, antes de la hora crepuscular en que
Tengo para mí que la poesía comenzó a decaer desde que empezó el refugio de las ensenadas tranquilas y dejan
ser otra cosa; y tengo asimismo para mí que mientras los poetas los mástiles como brazos. fatigados a lo largo
readquieran el sentido ele internarse en las entrañas ele la vida morir 'Clel todo, unos meses antes, la había
social y vincularse al espíritu del pueblo, sacudiéndolo, iluminándolo .:tltl§otrcis. ~esa ()lasiniestra que bate a intervalos el cerebro
. exaltándolo; de hacer que sus poemas llenen una funCión de arte, ~ ...[Link].v el instante de abandono o de cansan-
en. los cenácuíos esotéricos sino en el ·corazón simple y sano de
bs muchedumbres fecundas, no retornarán para la poesía los tiempos
gioriosos en.<que tm poema valía tanto para la concienda de una
nación como .una provincia, y un poeta valía tanto como todas las
posiciones tel':ritoriales del más vasto imperio colonial. espacio de-
uruguaya: alii
Emilio Frugoni
hablado con elogio de
parecía no quedarle nada que
halla frases maravillosas para
de carta( al editor
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dO: que le permita árrel{ataFtraidontmente un espíritu hada loi abis- y soberbia, hacía oír su canto de juventud; y <::asi en seguida,
mos de la inconsciencia, donde se disuelve y extingue la personali- otra gran poetisa, una adolescente genial, Delmira Agustini, se lan-
dad: Y eso es, sin duda, más triste todavía, si ha de ser irremedia- zaba tras ella en un vuelo magnífico que fué asombro y maravilla
.ble y definitivo, que la misma muerte total. Pero no pensemos que de las almas espectadoras.
ésta ha de .ser saludada como una liberación o .tolerada como una Delmira Agustini en una como embriaguez de sinceridad fem_e-
terminación prevista y hasta· deseable, cuando lo que consideramos nina, ·desnudó por completo su alma amorosa y produjo en los ojos
es. la desaparición, en una u otra forma, de un bello espíritu, fecundo atónitos el deslumbramiento de Friné, sagraicl.a e intangible en ·la
y fulgurante, y esa desaparición significa una desgracia muy grande sublime impudicia de su belleza sin velos. Ella se atrevió a decir
para todos nosotros, porque empobrece nuestra vida: y apaga un astro con estupenda exaltaCión lo que las poetisas habían callado hasta
en nuestro firmamenfe. entonces. Ella realizó en el campo de la poesía una revolución po-
En la historia literaria del Uruguay, María Eugenia Váz Ferreira una afirmación enérgica ele feminismo literario por la cual que-
ocupa ·un sitio que no puede serle disputado por nadie .. Es crqnoló- el derecho de la mujer a expresar, como el homl:>re,
gtcamerite nuestra primera poetisa. Es la primera voz femenina que inquietudes .de su vida sentimental, los es treme-
se alza en nuestro medio con un daro [Link] de li:dsmo noble y su sensibilidad y. de su carne, la confesión de. sus
puro, tan distinto del acento balbuciente y opaco de qui'enes hacen de la turbación alucinante de sus sentidos.
versos sin poesía. Antes que dla, otras mujeres hubo, muy pocas, que e.,.'Cultante. osadía y una fuerza inesperada.
.cut~sc:uiJ.l)cer: que, precediéndola, María Eugenia
<:antaron, pero sin conseguir poner en el <::oro de poetas de su tiempo,
una nota saliente e inconfundible. Ella hizo oír por primera vez en su palabra de mujer iniciando esa teñd~;n
la Jirica nácional un hondo y desnudo grito de mujer, abriendo la sinceriditd de la emoción femenina, que la otra había de ílevm·
,senda por donde habrían de lanzarse <::on más audacia y más avasalla- lnás intensas expresiones con el arrebato erótico de su estro.
dor impulso instintivo, aunque no con más conciencia artística, otras ¿quién podía aventajada en hondura reflexiva de pensa-
jóvenes musas nacionales. Surgió cuando tras Zorrilla de San Martín miento poétic0 y en trascendencia espiritual, a ella que había sabido
y ·Roxlo, cuyo estro romántico, reaccionando sobre la chatura an- aliar, en alguna de sus composiciones más características, cierta gra-
terior,.. marca una época brillante de la poesía uruguaya, una nueva . vedad sentimental de estirpe germana -con algo . de Reine y de
generacíón de poetas venía a renovar formas y ritmos. Hubo en· esa Goethe- a las líneas severas de una forma casi parnasiana?
generación quienes, rodeando la destacada figura de Herrera y Reis- Ella cantó gallarda y serena su admiraCión ele mujer al varón
sig, el mayor de todos en edad y potencia creadora, hicieron flamear fuerte que supiese clavarle en el pecho su oriflama de conquistador.
en son de guerra los estandartes suntuosos del moiclernismo, adoptan- Ya habéis oído el vigoroso soneto que tan magistralmente recitó hace
do la paternidad de Rubén Daría, de V erlaine, de Samain, de Lafor- un instante el doctor Prando.
gue y siguiendo las huellas del argentino Lugones, altos númenes Nadie, tampoco, ha dado como ella la impresión atormentada de
que .en el <::erebro de Herrera y Reissig se transfiguraban .como. me- nna inquietud prc,funda bajo la serena majestad de los contornos e~
tales preciosos en un crisol de alquimia y. salían transformados en tatuarios. El doctor Schinca nos ha recordado ·aquí, muy oportuna-
sustancia de nuestro ·poeta, en un nuevo metal para la impresión d.e mente, que había pensado titular Fuego y mármol su libro, este
su propio sello cCaracterístico. Otros, acaso los mis jóvenes, hadan libro cuyos ongmales no dejó caer de sus manos celosas hasta que
su obra sin enrolarse en capilla alguna, pero renovando también de las aí!ojó la muerte; y ese título expresa bien la característica indi,.
.verdad el espíritu y los modos de nuestra poesía. Entre éstos, María vidnal de su noble poesía. sN oble poesía -eso es- por la elevación
Eugenia Vaz Ferreira, id·iestra amazona de Pegaso, vValkyria deli,. de los temas -el Amor, la Belleza, el VerP.o, la Noche! la Vida y
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lá.M~erte.,.- y por el tono a11steró, la dignidaid [Link] de las trrtaP•é::. otra parte, era la suya de esas almas que sienten la
nes~y Ja magistral aplicadón del léxiCo, que sus manos pulsaban. tuosidad de sus punza~ores afanes y hallan en esa tortura una
mo un arpa, arrancándole sones graves y poderosos cuya vibración y una razón cie vivir. Ella podría, acaso por eso, suscribir
envuelve los sentidos y la mente eri una onda de sugestiones infi- modo y .desde derto punto de vista; aquellos versos de
nitas. Su voz, algo sombría, traduce angustias hondas, mientras los el filósofo, poeta y mártir:
versos se alzan con cierta .ftterza masculina, imponentes, augustos y
terribleníénte castos como las.· estatuas pensativas que velan con su "Egli bench'il fií1 bramato nón consegua
sombra .de eternidad el misterio infinito. y el sueño inviolado de los E'n tanto studio l'alma si delegua
. mausoleos. Recordemos sus canto.s a la noche y sobre todo este:
Basta che sía sí nobilmente accesa".
HACIA LA NOCHE
Aunque no .consiga el fin deseado y de tanto arder. el alma se
hasta.. qtie ~;ea taa noblemente encendida.
¡Oh noche!, yo tendría qué se asoci~en mi mente el recuerdo de Giordano
Una palma futura, desplegada Etige?-ia? No es, como pudiera parecer, una apro-
Sobre el gran Desierto, dos . nombres en .esta hora de solemne recor-
Si tú me das por una sola noche una ra~ón especial, petsonalísima, muy mía, para
Tu corazón de terciopelo negro. discurso la sombra de aquel gran mártir de la
Y yo, al compás de su morena sangre, pensamiento. Es,un episodio que vive en mi memoria
Canto con las ondas. beatas el sacro silencio. una estrella inapagable. Séame permitido relatarlo aquí.
Dába yo en este mismo recinto una conferencia sobre Rodó:
Mi canto será. vivo, Entre la concurrencia, sentada en una de las primeras filas, en el
Sólo por el deseo de una hilem de asientos -me parece estarla viendo allí
De. serenar ía cuotidiana angustia ... hallaba María Eugenia·. A cierta altura de mi diser-
C61nenti:tí1'dlo las ideas de Rodó en su Liberalismo y Jacobis-
¡Oh noche!, yo te quiero er gesto de Giordano Bruno, cuando momentos
Sín el fulgor de luminosos astros, sentencia, un fraile le acercó a los
Sin marinos clamores, lo besara, y él dió vuelta el rostro con
Y sin la voz que finge crucifijo, no la imagen del sublime Jesús,
En los cráneos sonoros el rumor de los vientos ..•
.do,m:inarci<)n. de la .iglesia que lo condenaba a la
28 29
también me parece estada viendo- en aquellas localidades altas del alada d:e Juana de. Ibarbourou, que nos traía una mustca ingenua e
segundo plano, estaba mi madre, que había venid-o a escucharme con inmortal, hecha del rumor de lo~ árboles, del alborozo de las aves,
.ansiedad y .tenmra, y tal vez, hasta -ese instante, con alegría. Mi del murmullo de los arroyos, de la canción lde los vientos, y nos
madre era católica ferviente. Quizás ~is palabras, que no encerra- inundaba el alma. de un perfume de praderas en flor, de pasto verde,
ban- lo asegttro con energía- agravio alguno para ningún senti- de campo fre3CO y Üe mañanas de primavera.
miento réligioso sincero, le hubiesen pasado inadvertidas o las hu- La ·ináiferencia ·de que se creyó objeto, la desconcertó un ins~
biese comprendido en . su respetuoso alcance real. Pero el gesto tle tante y la hizo dudar del valor de su obra. Hoy ya no tienen im- ·
María Eugenia y el movimiento de retirada provocado por. ésta, le portancia sus dudas y vacilaciones. Allí están sus· versos. Sus !dudas
hizo pensar, sin duda, que yo era un blasfemo y me vió despreciado no alteran el ritmo firme de esas estrofas que por encima de ella.
por los corazones devotos como un delicuente sin perdón. abatida por la muerte en mitad de la vida, siguen su vuelo seguro
Y al día 'siguiente, cuando fuí a verla, mis hermanas me ente- ele las almas con esa su ardiente carga d.e afanes espirituales
raron -pcrque eila mida me dijo ni yo pude decirle nada- de que como llamas al viento en la atmósfera de la inspira-
se había pasado toda la noche desvelada y llorando. La acongojaba poeta.
[Link] la visión de su hijo hereje, del cual se apartaban con
esencia inmortal¡ contradictoria y única
horror las aímas piadosas. Y acaso se. creía un poco. responsable, .por
lado del culto pagano de la pelleza en-
ser mj madre, de las blasfemias abominables brotadas de mis labios.
votiva de los fervorosos cristianos,
No pude menos de sentir un sentimiento de rencor contra María
lo mismo, a una de esas epopeyas del
:Eugenia, Ella había provocado esa crisis creando la situación teatral
del poeta mezclaba los .dioses 2"Cn-
había sumHlo en la angustia er corazón de aquella santa mujer ulnnuu.-con las figuras de la leyenda cristiana, hadendr; al-
para quien su hijo fué tanto un amor entrañable como una preo- Venus o Minerva con la Virgen María y a A polo con Jesús.
cupación dolorosa . ; •
han l:ec~o not~r aquí los oradores que me [Link], que
A los pocos días, María Eugenia trató de verme y fué con ese hay en sus ult1mos tiempos un leit-motH wagneriano una invoca·
a una· :casa. donde sabía habría de encontrarme. ción predominante al silencio eterno, al sueño sin fin. Clama por su
¿Está muy enojado?, me preguntó. "hermana" la Noche y pide el regazo de la tierra para echarse en
él a descansar para siempre. Ese sentido y ese afán de eternidad que
..,-Debiera estarlo, le respondí. Pero ya no lo estoy. puso en todos sus versos, se vuelve casi obsesionante en sus últimas
No supo que ella había sido la causa ocasional de uno de mis <:o m posiciones.
grandes sinsabores. Desde entonces, como si tuviese el presentimien- Ya está en ese regazo. La "hermana Noche" le ha dado "la
to de haberme hecho daño, de haber agregado ttn poco de dolor a las eternidad de su. silencio", que ella le pedía con el canto más paro
agitaciones de mi vida, se me acercó espiritualmente, hizo más lanz~do a los a:res por su maravilloso "árbol nocturno", como ella
ceñida y bondadosa su amistad, que caldeaba con el fuego tranquilo !lamo a su propia alma soñadora e insomne. Y ahora sólo nos queda
y próximo de las confidencias literarias. inclinar con pesacíumbre la frente porque ella pasa va ante nosotros
Adiviné, así, su amargura cuando se la relegó un poco al olvido, ten~ida. icl.e espaldas, mirando al cielo,. sobre el silen~ioso carro de 1~
sobre todo ante la aparición gloriosa de un astro que acrecentó de Noche, ~ue está hech~ de somb~a, pero se desliza incesantemente por
golpe la luz del mundo, cerniéndose sobre nuestro espíritu con las los cammos del espac10 y del tiempo sobre las ruedas luminosas de
las constelaciones.
alas vibrantFs de un pájaro ebrio de azul y de sol. Era la irrupción
30 31
y de. hoy mas, al levantar nuestros ojos a Ja bóveda _nocturna,
. . . . . m·. t'enfo no podrá menos de volar hacia la [Link] muer-
nuestro pensa .. . . . · d .1 N h
ta u e pegó ·sus labios febriles a la ancha copa e. ~ oc .e ~~ra:
~miiiagarse de silencio y apurar hasta las heces el vmo qmmem:o
de las estrellas sonámbulas. ,
razon su recuerdo y que
Entretanto, apretemos sob re nuest ro co
de amuleto en nuestras andanzas por la belleza .y por Dante (1)
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contra sí mismo? Igual impresión experimentamos cuandq movemos En· t ·
los pasos de nuestro espíritu hacia uno de esos altos crea!dores, que ... es e nclo de conferencias sobr . D . .
tanne -:-para no deslucirlo sob d . . e ante, yo he querido limi-
son ellos también alardes potentes de la naturaleza. Y, entre ellos,
.. hombre
. . . . . ' · y ·en re1acwn ·, con su· t•ra amente,- a hab1 ar ue1 poeta como
¡_.1
Dante Alighieri es cum_bre lcle cumbres, rey de reyes, que dijera otro Encaremos - · rempo. ·
poeta inmortal. Su nombre va mezclado a nuestros primeros recuer- su senera personalidad
lo forzoso !ele las biocrraf h con el comienzo trivial pe-
dos de fa infancia. Todos hemos oído hablar de él, aun antes de ha- 1265 . . . . , o ras onradas : nació FI .
. ' muna en Ravena el a- . 13?1 . en . orencla en el año
bernos acercado a su obra, y su obra nos impresiona con su presentida sócon Gy. . Inma di l\!Ianetto Dno - . Beatnz había muerto cuando ca-
.grandiosidad aun antes de haber escalado el horizonte de nuestro ,•/ onato y tu - d 11
rones y ldos,;mujeres a la d . vo e e a cuatro hijos dos va-
conocimiento, de nuestra percepción directa, porque la reputación, la ' menor e las cuales d. , 1 . . '
Para describir exactament ro e nombre de Beatriz.
fama, la gloria, la sombra· del poeta, viviendo .en torno de nosotros, . e su aspecto p ' ·
[Link], drgamos desde lueo-o o· f , srqurco y su fisonomía
palpitando en mil evocaciones familiares y cotidianas, incorporada co- . . . . 1. . • . . o 1Lte ue ttn. hombre d 1-t
sm exc mr, naturalmente I.a T' • . e granues pasiones
mo. una especie ~le aire sutil a nuestra vida intelectual, obra a la ma- ' s po_rtlcas. Amó odió . t - . , . '•.
su d f ' y uvo tambren, co-
nerfl. de esas capas atmosféricas que, refractando la luz de un astro, . s e ectos. Se le acusa de h b . .
nos lo hacen ver en imagen, reflejado como en un espejo, antes de d l . ·fl . no a er sabido
e m UJO ele la luJ·uria ·'1
.; . .· . . . ' e que c:uanído cantó
Eabe1 se encaramado sobre el engañoso confín de la tierra y antes por lllsuperable idealidad de expr . ,
tanto que lo tengamos frente a nosotros en realidad. .~ aiVlllllza:,c:ic•n .. . . · . es1on, como
mu?er, que constituye una nota
Y cuaníd.o llegamos a tener delante de nuestros propios ojos, no su trempo.
yá:.la imagen reflejáda en los relatos, en los comentarios, en las )eyen-
•J.. . .· . amó intensamente da fe "V.t
tias, en· el 1mpres10nismo confuso de las tradiciones orales toscamente rbro dejuventud fl . ·. 1 a
brotadas ciel alma popular, sino la obra misma, y con la obra la • ;~>C1Jttnnü::ri1:ci amoroso y a ese sent· . . . ' or nactda al conjuro del
unrento consacr d
imagen misma del poeta que la creó, la intensa luz n:os obliga por Y. "La
.
D. . C .
lvlna omedra" or d
ora a, como. dan fe asi-
.' .
un instar, te a ·cerrar los ojos, que "vinti nol soffriro", y a reconcen- a: través.. de los cuald.•ros , b ', p onde cruza como una
en<:arnaba su ideal amoroso. mas som no-::> la vrsron · · ' en que Dante
trarnos, a recogernos en nosotros para !dialogar en silencio con el '
ensueño que no::, asalta y nos posee, violando los fríos muros de nues- Beatricce Portinari la "d .
tras preocupaciones implacables y para alzar en nuestro espíritu esa rado. al poeta tan sublimes ver ' onna angehcata", que ha inspi-.
m t . sos es, se<Yún Io el.. R,
impalpable realidad de la fantasía, que suele ser una compensac10n on en un mteresante ensayo sob ? . IJera emy de Gour-
.victoriosa de todas las rotunídas y tangibles realidades de la existen- siglo XIII, una creación n ..11 re el rdeal femenino en Italia en el
d 1 . laravr osa y un d 1 ,
da humana. e crelo poético universal o e os mas belios ána-eles
D . . O ..
Yo. no me hubiera permitido nunca intentar conducir este audito- e .sus otras paswnes da fe Bo . . .
rio a través de esa obra_, vasta selva sonora en la que tendría que uwsa brografía. de su It. cacera en Ciertos pasajes !ele su f
, d . ' . a rvez, de su dia-nid d d . a-
resultar yo un guía !demasiado deficiente y vacilante, en nada pare- anec otas lde su vida habla ~ o . a y e su orgullo, dos
En dete . d n con elo--uencra suma.
{;ido, por eierto, a aquel otro que el poeta florentino tüvo la suerte de , rmtna a oportunida<d 1 II , d
fue desterrado v 11e , . ., 1a an ose en el destierro
encontrar en mítad del camino de su vida, en aquella otra selva, - go a ser obJeto d -porque
~~t~denaba a ser quemado vivo dond: unal sentencia por Ia cual se le
"selvaggia ed aspra e forte, lcrera saber que podría ., se e encontrara- como s 1
, en ocas1011 de · e e
Che nel pensier rinnova la paura. retornar a su patria, la Repúbl·~ i.l [Link] solemnidad religiosa
u · ·• ka u,e Florenc1 ' '
Tanto e amara che poco e piu morte" na pnsron de breves días y 1 cr a, con solo someterse a
una retractación v pidiendo u ue;::,o r~d:ctar una solicitud, expresando
34 • na amnrstra, que habría de serie acord'a-
35
d~ e~e·siglo las [Link] de la era gloriosa que se prepara~ y esas alas ::;e
., . . odía volver a su patria sin declarar.:e delin- agitan ya en ensayos cada vez más audaces [Link] gran vuelo futuro.
lÍa, respondto que Sl no p . , . , . "· nunq·uam reverter! . Dejando a un lado las querellas teológicas, las evoluciones de la es-
, . no volvena pmas. ¡ .
cuente a s1 mtsmo, . _. 'd d y del desdén que le !.'olástica y de la filosofía y las primeras tentativas de. conflictos entre
. . t de su uropta supenon a .
Del sentmuen ° t
~
oráneos más cercanos a e , '
'1 da suficiente tdea
.
la ~:íencia y la rigidez inflexible del ciogma religioso; penetremos en
inspiraban sus con emp B ·0 . "Habíanse retnüdo el terreno de las letras y, especialmerite, de la poesía, donde la aurora
, d e también nos relata ocacci . . b'
otra. anec ota, qu . . d .d d Florencia con el o Jeto provenzal se difunde y el canto amoroso y armonióso lcle los trovado-
· . ' atables de la cm a e '
los ciudadanos mas n - b . da especial por tleter- res resuena bajo el daro cielo de Francia, de España, de Italia. Se van
B ·r . VIli una em aJa
de enviar al Papa om,acw . . . se entrara a tratar el pun- consolidando en la literatura los idiomas modernos, arrancados, des-
. d .' + r p·üttco ·V como '
minado motivo e c<nac.e . u '--d. 1 baJ'ada alrruien propu_so gajados por los dientes ide las muchedumbres ignaras, del viejo tron-
. · 1 b ~ de pres1 1r a em ' ""
to relativo a qme~l m r,a · d', ele inmediato v como <:o latino Es una de esas lengu~s vulgares, la florentina, la que
. · · E"t;, no respon 10 •
" fuera Dante J:\l tg1u en. - e . t, "'en qué como una flor recién abierta, de los labios del pueblo
que. - .. - silencio. alguten le pregun o ~
. [Link] un m~ tante en . s·t -;co vov 'quién queda?' para erigirla a la categoría de [Link] literario, pa'-
:.. nsáis ~, r v e·1 cont e-"t'o.· "Pienso' en que -' ·' é. .
en la literatura de su tiempo y áe todos
pe . ' • ., . ?"
sí yo me quedo, ¿ qmen va. de claro intelec- un poema inmortal a la inmortalidad
. , t parte bombre de inmenso saber, d
Fue, por o ra , · d proporcionan sobra o tes- las ·cuales habría de llegar a ser la más
·a De to o e 11 o
to y de portentosa memon . "D ..·. Comedia'' donde tanto
·¡ bre todo su n wa '
timonio sus horos y, so . ,, . l. . , filosófica. Allí fulgu- social y político, nadie ignora que le tocó
. . . . · , htstonca. tterana )
-resalta su vasta et udtccton . t 1 influencia lde Buenaven- de las discordias civiles que convulsionaban las ciu-
··· d 1 T lorría er' la que se no a a "b
Fa la luz e a e~ . o ' • - . T , , de Acluino, denominado el uey itali<mas, participando en la encarnizalcla contienda de güeif::Js
. .. . 1 d t se··aflco v tde o,nas .
tura_, e oc or -' , - . '1 t e maestro dijera cterta vez que gibelinos y 'Cl.e blancos y negros. Todos sabemos que la conquista
·nudo
1
t s· 'l:a" V d~ qtUCll SU 1 US r, 1
u:e tcl " .; '"' do" germánica ci.e Carlomagno había venido a suprimir a las ciw{ades
. : . b , , e"'tremecenan a . tnun ·
"Jos mugtdos de ese ue} - . al t de al- .italianas los fueros y libertades municipales que en los días del itnpe-
-· ismo los maravillosos r-.. a os . .
Serruratnente conocto, a,tm ' , . . r por ciertos pasaJeS rio romano llegaron a comunicarles un especial aspecto de democra-
"' " de Colon, a JUzga
_ un_os navegantes precuLores
cr l nos habla de las cuatro_ cias. Con el nuevo imperio las viejas comunas pasaron a ser feudos
:::. . . • ente por aque en que A
de su poema, espectalm . 1 r de la ciudad doliente . .n. eS'" de granides señores, que a su vez eran vasallos del emperador. Frente
. - - le cruz vtstas a sa Ir a esa dominación de los grandes señores - duques, príncipes, obispos
estrellas en tonna e ' 'd . ntemente en una _hermosa con-
ha refen o recte , 1' o barones - se agitaba el partido de los hombres que ansiaban restan-.
te pasaje y a otros se . R. ·¿ . R oJ· as poniendo bien de re te-
" . .. .t arrrentulo tcarc o "- ' . d' .· rar para sus ciudades las libertades comunales suprimidas. Por otra
:-:erencta. el escn or ' •"" t'r _ v e"a espeCie . d e -"enttdo de la a tvma-
conocimientos cten 111 c,0.~ • -
L •
~ 1t o-rado el aran visionario parte el partido dominador se divide bajo la acción de una contienda
ción, que parece haber posetdo en tan a o :::. "" entre dos poderes rivales: el del emperador y el del papa. Los parti-
florentino. ., ..·, mavor. parte de sus años, darios del primero se llaman gibe linos; güelfos se llaman los partída-
1 ClUe naClO V YlY 10 1a • 1 darios del segundo. Los güelfos, primeramente, a fin ii.e contar con
El siglo XIII
L , en e • - . "t les v él los ref eja to-
. . des proo-resos e::,ptn ua , • el apoyo de los partidarios de los antiguos fueros comunales se pre-
caractenza por gran ""
1 ran espejo mágico de su obra. . . sentan como protectores de dicha aspiración y consiguen de esta ma-
en e g. . . . to de almas una mqmetuícL de
, VlYO n10Y1n11en ' nela atraer a su causa a no pocas ciudades italianas. Pero por stt
Hav en esa epoca m1 'b . , de aires renovados, que
• . - d luz una como vt racton b parte los gibelinos, comprendiendo la importancia de esa posición,
cerebros ansto,os e ' Brotan sobre los hom ros
extremo a otro.
re~orre la tierra d es el e un
37
36
[Link]'CU.!U. OSténtanl<i:Ó~ttnt.ítttlO quelp aeredi-';
Úe esa postura política a los ef~ctos del mayor prestigio p~pula.r, pa:- taba como capaz de ejercer actividades;necesarias para la c~[Link]
raron el hábil g¿lpe, recurriendo a una maniobra parecida. que formaba parte. Por lo demás, :la nobleza entretantO se dividía
El emperador convocó, a fínes del Siglo XII, al Congreso de por razones de las rivalidades entre familias y surg¡an así los bandos ..
Constanza, en el "Cual quedó acordado conc~der a las ciudades una blanco y negro.
autonomía relativamente extensa,lo que produjo de inmediato el efec-
· Dante,
_. .·, . unido
. por su est·
"' 1rpe y por su matrimonio a los negros,
to de Ievántar el prestigio del emperador .en el seno de muéhas. d.e
;:,~rno sm ,emoargo a los blancos. Hubo. un momento en que la Igle-
esas ciudades, que entonces se pronunciaron por él. Entre tantó, los
siac
f aparcera como el representante . en· Italia, d e 1as asp1racwnes. · · pro-
señores ieudales, desposeídos· de su hegemonía· sobre las comunas por
undamente r;acionales. Ella se declaraba aliada de todos aquellos que
esa política a que acabo de referirme, no se resignaban al sacrificio
proclamaban la exclusión completa del extranjero en el a-obierno de
que se les imponía y se aferraban a sus privilegios. las cosas de su país, y reclamaba, por consiguiente, la aut~nomía real
Concretémonos a Florencia, po¡-que vemos allí, en la época del Y absol~t~ de los ídiversos Estados italianos, libres de ingerencias .;¡
en todo su vigor la contienda de las dos potestades. La aristo- pr~dommws [Link]~eros. Esta alianza, sin duda aparente, entre el pa- ~.
cracia, desposeída por el Emperador, se congrega en torno del Papaldo, P~ ~ 0 Y los s:nümle~tos de. la autonomía nacional, adquiría visos efi-:-
y es en esos momentos la que domina la ciudad. Frente a ella se agita cctces. de realidad mientras la Iglesia, para combatir al émperador no
y desarrolla el partido democrático, en el cual figuran como elementos necesi;ab_a re_cur.rir al apoyo de los extranjeros; pero cuando Fed:rko
pteldominantes, aigunos ciudadanos enriquecidos en los negocios y que II, pnnclpe Ital:ano, toma posesión de las dos Sicilias y, sobre todo,
han adquirido, conjuntamente con su creciente capacidad económica cuando la Iglesia se ve obligada a luchar contra su hijo Manfredo en-
una. preponderante influencia política. El partido democrático realiza tonces :na recurre al auxilio de los ejércitos franceses, que pen:tran
cina re-volución y co!lsigue imponer a los güelfos, dueños del gobier- en I taha
. , con Carlos , . de AnJ· ou y· Carlos d e V a1OIS.
· E sto · provoco, una
no, una paz bastante ventajosa qqe bien puede considerarse un triunfo reaccwn en .el espmtu l<ie todos aquellos que hasta entonces habíari
para la revolución. Esta no habría de detenerse aquí. En efecto, poco t~mado part~do ?or el papado, en la creencia de que de ese modo ser-
después ese partido consigue imponer una ley por la cual se creaba vran, las asp1racwnes
, . nacionales. U na vez que la I orrlesia se d esenmas-
lo que se llamó la "matrícula de las artes y de la libertad", consistente caro, presentandose tan dispuesta como imperio a valerse d 1 ·1·
' 1 t · e aux1 10
en un registro especial donde sólo poiClían figurar los que tenían algún 'Q.e os ex. ranJeros y a con~agrar la intromisión extranjera para obte-
·oficio, arte u ocupación útil para la "Colectividad y sólo éstos quedaban ner sus fmes, muchos patnotas comprendieron el error de habe t
d · - d r es a-
para ejercer las funciones públicas. Esta disposición, de una o acampanan o con sus simpatías, y hasta con su sacrificio ala-uno-
profunda sabiduría !democrática, constituía un golpe de muerte para la causa de los pontífices. N o faltan quienes alimente n 1a esperanza o : ~,
la nobleza, clase eminentemente pa1asitaria. e que
d· 1· · 1 os monarcas puedan contribuir a la formac1 ·o'n de · ·
·. un rmpeno
Ita .rano con. la ·antigua
· grandeza romana sobre las b ases d e una vasta
Conviene a~:vertir que Florencia era una república gobernada por m11dad nacwnal. Este fué un sueño del Alighieri.
priores electivos y dentro del- cual tenían gran influencia las corpora-
:ciones de oficio, que se denominaban artes. Una. de las más importan- Dante, que había
, . nacido güelfo y· corho oa-üelfo hab'1a comenzado
tes era la llamada "arte clei medid, spezial e merciai". Ahora bien: aa_ctuar en la pohtlca, se hace por razones patrióticas . cribeli·n S, 1
1 ' 1 f' ' ·o O. O o
Dante pudo inscribirse en ese registro, entrando en los cuadros de .e. , reconocra
· a · apa. el derecho
. de aspirar al dom·Imo · esp1ntua·. · 1, reser-
esta. corporación como "speziale", o sea como farmacéutico. Sus cono- ·vandole al emperactor, o sea al Polder Civil, el poder temporal. Por-
<:.tmientos le permitían así adquirir el derecho de penetrar en el terreno que el Emperador no lo era por voluntad de la Icrles!·a
o SI. no d e n·10s. E sa
de la política. Aunque perteneciente a la nobleza, pudo pues actuar en
39
38
tesis la<sostuvo en suÍibro en latín De
[Link], donde afirma, por
Víctor Hugo lo ha definido diciendo: "Un poete est un monde enfer-
consiguiente, un criterio político inequívocamente gibelino.
mé dans un homme", y en el caso de Dante ese murido está poblado
de sombras tan terribles como los condenados eternos, desde el rapa.<
En ese mundo, que acabamos de bosquejar con tan groseros :as-
Anastasia hasta Farinata, desde el conde Ugolino a Guidoguerra, y tan
gos, palvitaba, como una llama de poesía, el corazón 1d.e Dante. ~lh lo
adorables y seUuctoras como la desventurada Francesca y la angelical
v"mos actuar aa-itarse vivir intensas horas de !dolor, de angustia, de Beatrice.
'-1 ' o ' . . "1 d
desaliento, también de esperanza; debatirse entre esa red de ri:n · e-
En tanto, el hombre que ha dado vjda a ese mundo es tm ilu-
talles dolorosos o amables que forman la existencia de los hombres;
minado, un verdadero poseído por la gracia divina de la revelación
bracear, como un nadaldor robusto, en el mar de su tiempo, porque
un vidente, un visionario, que ha vivido en sueños cuanto narra, y 1~
110 era de esos poetas qúe se sustraen, encastillándose en egoísta torre
[Link] tanta fuerza de verdad y tan profunda convicción conta-
de marfil, a las- solicitaciones de la acción y de la vida, único limo fe-
giosa, qtt<'; no podemos menos de considerarlo un peregrino milagroso,
cundo de donide puede brotar, vigorosa y gloriosa, cargada de flores 'de vuelta. del más estupendo e inaudito de los viajes.
~~ de frutos, resistente a los emb_ates de todos los vientos, la perdura-
elhornbre que ha visto el infierno, decían las mujeres de
bie planta de la humana poesía. . . , . .
Acaso, como piensa tm famoso escntor mgles, esas agrtac10nes (l:bstra1do, ensimismado, con un aire de adus-
han servido para nutrir el árbol de su genio con la sabia fecunda lde la :;l.; :C<~n'[Link]ó.da.s Cle que realmente de allí venía ese inquietante
eternidad, tal como la lava de los volcanes suele hacer maravillosa- q;ue mejor exprese la impresión produ-
mente fértil la tierra que con:Vulsiona y calcina COI} su contacto de juicio literario alguno podría tradu-
fuego. · cor11entaricí de .las ignorantes mujeres
Cuéntase que en la entrevista de Napoleón I con Goethe, el em- y la fuerza de ese poeta, que llevaba en su in-
peradÓ~ le dijo al poeta: "Es usted un hombre, tdclo un hombre·:, y Media y a quien, acaso más que a ningú11 qJro, ca-
r-oethe estÍlnaba este eloa-i.o como el más halagador que se le hubrera aplicar el último verso de la recordada definición d.~ Víctor
\J. o
cuando nos habla de '"ces grands esprits parlant ave¿ ses gran'ds
hecho nunca. A Dante correspon'de, con más justicia, esa definición tafitdn:tes"
que a Goethe mismo, porgue Goethe fué una especie de arcángel im-
Jo más conmovedor y lo que más me interesa recalcar a los
pasible, con una soberbia superioridad olímpica, que pasó por la vida
ef~ctos de ~1-i disertación de esta noche, es que ese hombre, ese in-
con un gesto de altiva serenidad, que le daba la belleza augusta de
qtnetante VISltador de los infiernos, pudo haber respondido a las cré-
una estatua antigua. Dante, en cambio, es un atormentado,- como
'dulas muj"!res de V erona lo que el Hamlet de los románticos versos de
los seres creados por su fantasía. A él no le era indiferente nada de
G~itiér~ez N á jera: "No, Ofelia; yo no vengo del infierno; vengo de
lo que estaba en la vida, en la realidad y en la historia.
mas alla; vengo del alma". Porque era del alma humana de donde pro-
Todo hombre, por modesto, por insignificante que sea, es siempre
Cl:dí.a, porque su viaje había sido una excursión a través de las pasio-
un espectáculo. A Alfredo de Musset le interesaba el desconocido que
nes, de los dolores, de los vicios, de los crímenes y de las virtudes,
veía pasar por la calie. Deseaba asomarse, siquiera, fuese por un ins-
de las sombras y de las luces del alma de los hombres, y su a-enio
tante: a ese mundo interior que hay en ·cada uno de esos seres anóni-
emergía de esos antros, retornaba .de esa inmersión en los ab~mos
mos, ctiva fisonomía rara vez nos revela la luz o la sombra que anida
del espíritu, todo bañado de siniestros resplandores, diorreando san-
en el misterioso hueco de sus almas. ¡ Qué no será cuando el hombre
sobre el cual detenemos nuestras mirad:as es un poeta y ese poeta es
~~e Y lodo, como un buzo que hubiera estado luchando a brazo par-
two, en las profundiclaídes del mar, con monstruos feroces y fantás-
Dante! No puede haber espectáculo más sugestivo y asombroso. tásticos.
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· ·. · · no 'bastó a i1utri.i~ar stt semblante, a los dado que, 'COmo observa JYfácáulay,.Jas 1mágenes que allí emplea son
Su pasáJe por ... . . .....·· .... . .•. .. .. . .·
ojos del vulgo, de suave y. plácida luz y por ese ha pasade a la :..pos- las que mejor correspenclen a la idea que todos tenemos respecto a
~··t~rídad con la cárdena aureola formada en torno de su frente cenuda los seres y a las cosas sebrenaturales, Es también este ilustre escritor
;v• ·pbr el resplanttor de las llamas, retorcidas y amenazantes; que se. al- jnglés quien hace notar que la superioridad de las descripciones del
. ·[Link]· ·ante su·· p·ase . del fondo· infierne y !del purgatorio, comparadas con las del paraíso, obedece a
. de las "bolgias" infernales.
. Por ese
. con
su nembre se ha com,pueste el adjetivo que aphcamos a c~ant~ es que el poeta comparte con profunda simpatía lps dolores, los infor-
herrible v torturante, como si ese nombre sóle evocase a la tma~ma tunios de los miserables, no así la felicidad inefable de los bienaventu-
dón visi~nes sombrías, como si los grantdes fantasma_s con que, dialo- rados, cuya beatitud infinita no alcanza a comprender, porque no pue-
gaba su espíritu no hubiesen sido. ;"ino el giga~te. Bnareo~ el funebre de cempartirla.
Carente, el furioso Minos, el desptadado Ruggien, el traidor Ganne- Se le ha comparado con Milton, el cantor del Paraíso Perdido. El
lone; como si sus pasos sólo hubieran conocido los bosques poblados crítico ing-lés Cary en el prólogo de una traducción -por otra parte
·de fieras simbólicas, los caminos abruptos, las riberas ~el Aqueronte, excelente- de la Divina C\Qme'dia, dice que Dante se mostraba
las tétricas calles de la Cittá Dolente, los vall~s alucm~ntes donde ;:,tempre tan preocupado ele definir todas sus imágenes, para ponerlas
los condenados sufrías torturas sin fin.; como s1 no hubiese llegaldo bien .a nuestro alcance y someterlas al pincel, que a menudo incurría
allí !donde Mil ton rayaba en )o sublime. Pero Macaulay
nunca al pie de
"un castello juicio, advirtiéndele que la diferencia entre los relatos
sette volte cerchiato d'alte mura, Alighieri reside en que Milton no pretendía convencer
difeso in torno d'un bel fiumicello" . . ·.. .. estado nunca en el Paraíso o en el Infierno y poid.ía,
pbi'JantQ, limitarse a generalidades más e menos elevadas y abstrac-
en cuyo prado pudo encontrar Jas grandes sombras augustas de la an- tás, no ocurriendo igual cosa -con aquel otro viajero extraviado, a
tigúedad. dásica y pagana, desde Homero a Lucai:o, de_s~e Electra a ~¡uien vemos vagar sombríamente por la región de los muertos. Y con-
Camelia, desde Sócrates a Zenón, desde Platón a Tito LivlO. Y est~vo duye: confesemos que la vaga sublimidalci de Mil ton nos conmueve
con ellas "parlando cose che'l tacere e bello" ; como si no hub1era menos que esos detalles tan censurados a Dante en nombre de un
penetrado también en la región luminos~,, donde n~ás inten~a resplan- mal entendide buen gusto, porque si cuando leemos a Milton sabemos
.dece. "1
. a.· glória .di coluí
. che tutto muove . ; como s1 ne hubtese. ascen-
· que se trata de un gran poeta, cuando leemos a Dante el poeta· des-
didoa las estrellas a platicar con las almas puras, y como s1, fma- 1
aparece para dejar lugar al hombre, al hombre que vuelve del valle
mente, no hubiera !dado vida inmortal a aquella gentil figura de mujer, del abismo doloroso, y nos parece verle presa todavía del horror inena-
que va a buscar a Virgilio cuando se hallaba "intra color che son sos- rrable qne le dommaba.
pesi", y le dice: He ahí lo que da a su poema un sentido tan hondo, tan universal
y tan perdurable de humanildad. La arcilla de sus versos conserva la
"Io son Beatrice che ti faccio anda re;
impresión palpitante ó.e las manos del hombre que la plasmaron~ y su
Vengo di loco ove tornar disio :
calor de hombre y su másculo vigor de hombre en la plenitud inquieta
Am;r mi mosse che mi fa parlare".
y fecunda del sentimiento humano.
Tiene razón la imaginación del vulgo. Es natural y lógico que En esa epopeya -el protagenista, el héroe es el poeta mismo y el
así sea, porque son precisamente sus narraciones del Infierno y del poeta en lo que tiene de hombre, con sus sentimientos, sus pasiones,
sus amores, sus odios, sus :creencias, sus supersticiones, sus conocí-'
P. . uro-atorio
o '
dio-a lo que quiera Carlyle, las que más pueden impre-
o . .,
sionar por la profunlclidad de sus trazos y la potencia de su evocacwn, mientas, su criterio histórico, moral y filosófico.
42 43
En aquel desenvolversede escenas y [Link], en aquel panóra~na gría, que tiembla de angustia_, contagiándose de los dolores de los
cíc!ico en que 1a síntesis de las edades va pasando ante nuestros OJOS seres infortunados a los cuales se acerca y que, en el final de aquel
a través de las supersticiones medioevales, es siempre la sombra del fdmoso canto V del Infierno, víenld.o llorar amargamente a Paolo y
Dante lo que se p;oyecta sobre los seres y las cosas y es a él a quien Francesca, penetrado por la piedad, cae al suelo como "corpo morto
vemos presidir aquel turbión !de vida sobrenatural, que surge de su caue".
1)ropia vida interna, por más que él sólo se presente como el espec- Sólo en los dramas de Shakespeare hemos de encontrar tres siglos
~ador. Su pensamiento, su sentido moral, sus juicios sobre los hom- JGás tarde sentimientos tan fuertes como para derribar de un solo gol-
bres de su tiempo y de otros tiempos, sus sentimientos más íntimos, pe, a la manera como el rayo abate las encinas. Y bien: ese poeta, que
estan allL grabados eternamente en las actitudes de sus condenados, de tal modo es actor en su drama, no podía ser un simple espectador -
en los g-estos y en las palabras lÍe sus interlocutores, en el semblante en la vida. Leyéndole en sus versos, ·-no ya en sus obras en prosa,
y en la voz de sus fantasmas, ei1 los tormentos que p~decen, en los donde se refleja sin alegorías su pensamiento histórico o político más
[Link] que soportan o en las bienaventuranzas que dt~fruta~: Alma o menos contingente, sino en sus versos,- se comprende y adivina
de mil almas nodría también [Link] de éi, como Colendge d11era de que ha debido vivir intensamente en la acción y en el pensamiento,
Shakespeare. 'El discierne castigos y recompensas en aquel juicio su- bien metido en las agitaciones de su época, bien vinculado por todos
premo y es así el juez más que el testigo. El espectáculo de su pro- los c;ables de su personalidad moral a la existencia colectiva, forjando
, pío yo es lo que predomina sobre aquel vasto panorama ~e la :mma- con sus puños de ciudadano la historia política de su país, al par que
nídad, enc<trnada en mil figuras, de las que cada una srmbohza un con su intelecto de pensador iluminaba el camino del saber para el
doior, 0 una pasión, o un vicio, o un crimen, o una ldebilidad, o una paso de las generaciones y con su fantasía ele poeta abría nuevos ho-
fnerza, 0 una virtud, o una gracia. Y eso tiene importancia histórica. hizontes al alma humana, ele\·ando su corazón, urna y vaso de su ge"
Eso revela "el interés suscitado por él y la aplicación del espíritu al Ilio, como una antorcha, por encima de Iás inquietudes místicas de la
yo y a los acontecimientos interiores", que dijera el filósofo Hoffding Ecíad Media, para anunciar al mundo, con lenguaje moderno, la auro-
y que, según ese filósofo, aparece en Dante y Petrarca como ~na ra intelectual, moral y artística del Renacimiento.
manifestación precursora del Renacimiento, donde la vida [Link] ¿A cuál de las dos edades perteneció o, mejor dicho, a cuál de las
del aJma humana adquiere realidad y provoca vÍ\co interés indepen- dos edades perteneció más?
díentemente de las cosas- que la rodean. En el crepúsculo extremo de la Edad l\Iedia -dice Carducci- y
He ahí una de las raíces del Humanismo, que traduce -según en el crepúsculo matutino del Renacimiento, surge Dante. Y Bovio
definición de ese mismo iiíósoío- el interés despertado por el ele- lo sitúa precisamente en el conflicto íde esos dos tiempos o, mejor,
mento humano, tanto como fundamento de acción, que como objeto l:ie personifica en él el conflicto de esas dos edades. Moderno en la defi-
observación. Y tan permanente es la compenetración del hombre con nición del derecho, es medioeval en la definición de la fe, La lengua
el poema y tanto se oye en éste la expresión de los sentimientos del vuigar y el estilo mediano que eligiera, revelan al hombre nuevo; el
poeta, que no sólo aparece en el significado y en el vigor lde las narra- metro ai hombre de la edad media. Surgido [Link] entre dos
nones, -en el elemento épico, en la faz objetiva de "La Divina Co- tiempos, no puetle ser ni del todo moderno, ni del todo meldieval. No
media", toda Impregnada de la personalidad moral y psíquica de quien se dirá -añade- que con Dante estemos encerrados en la Edad Me-
la escribió, -sino, sobre todo, en aquella sombra de sí mismo, en aquel dia y no se dirá que hemos entrado en el Renacimiento. Estamos en
c;¡,minante extraviado, que es el poeta, y qtíe, lejos de ser el especta- el tránsito, en la transición y esta transición entre dos edades es cho-
dor impasible e insensible o el frío mensajero de Apolo, es un hombre que: el choque de lo nuevo que irrumpe con lo viejo que resiste. El
de carne y hueso, que se desvanece !ele horror y se estremece de ale- humm~ismo, de una parte, con todas las solicitaciones de la vida de la
'
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belleza y ·del derecho, y el dogma, por otra parte: velado por los mis-
terios de la muerte. . , .
El ascetismo y el humanismo pugnan en su obra, Los dos ter~nt-
nos del coritenitio dantesco serían, pues, según dice ese pensador Ita-
liano, la materia y el códice. La materia es me!dioeval, ~1 códice es
moderno. La materia está hecha de infierno, de purgatono Y .de pa-
raiso: es Edad Media. El Código está hecho de razón propia: es Re- Rafael Barradas (1)
nacimiento. Fué, pues, la síntesis de una edad superada, pero todavía
sentida, y ef precursor de otra. . Estamos aquí congregados en esta exquisita fiesta de arte, a la
Giovanni Bovio, hace más de treinta años, en la conferencia que .yo tengo que poner desairadamente el imprescindible punto finál,
a que acabo de referirme, decía que Dante resurge en Italia peri~ 'homenaje a uno de nuestros artistas lclilectos, Rafael Ea-
dicamente, por diversos motivos, por diversas necesidades Y con di- hace ya aproximadamente tres lustros se fué a Europa,
versos pretextos. Y he aquí que Dante resurge ahora; pero no so- ~a.u""·u.v ...... "'''-'~"',inquieto, rebosante de salud y de esperanzas, en busca
lamente en Italia, sino en todo el mundo civilizádo, para ser objeto .. u•"u""'ut.•c::.para su vocación y su talento, y vuelve
tle una especie de üniversal coronación en espíritu, con motivo del [Link] triunfo, con las manos llenas de
sexto centenario de su muerte. Su sombra se destaca de entre los gran- eh: ambientes difíciles, donde Ia crítica le
des muertos de la humanidad y viene hacia nosotros, gozando de ese Pero vuelve enfermo, físicamente quebran-
privilegio del genio, de no necesitar de la~ ~rompetas ~el juicio f~nal, recuperar en el cotítacto con el suelo nativo, las
de que nos hablan algunos versos de la Dtvma Comed m, para remte- aquellas tierras lclonde fué a buscar y encontró
orarse a la vida imperecedera en el pensamiento y el corazón de las gloria al ·caro precio de su vigor físico. Tan es así,
;eneraciones, .cada vez que la voz del ideal resuena imperiosa en las siquiera puede ac9mpañarnos con su presencia en este acto.
clmas como el poderoso clamor del viento en las velas errantes .. pues, como el combatiente que vuelve vencedor y con el pecho
Recibamos -esa sombra augusta con la propia salutación de [Link]- cubierto de medallas, pero acribillado 'Cle heridas y desangrándose
to inmortal, diciéndole en su propia lengua sonora "Tu duca tu signor aún. Esto redobla nuestro deber de teníd·erle los brazos amigos para
e tu maestro", para luego recoger la profunda enseñanza de su verbo acogerlo en el abrazo estrecho y cálido de una solidaridad fervorosa.
inspirado, que debe hallar abierto y fácil el ca:míno recóndito d: nues- ,Pero si yo hago referencia a su estado de salud, no es, por cierto, para
tros ·corazones. Ella viene. hacia nosotros, y vtene -yo lo prestento y justificar con motivos sentimentales este homenaje ni nuestro conmo-
lo adivino- para gritarnos, como. un profeta, con su mismo verso glo- vido elogio al artista y su obra; es para que se sepa y se vea cómo
rioso, anunciador del Renacimiento, este pintor eximio merece tanto más la simpatía y la. admiración de
toídos nosotros, cuanto que ha debido conquistar su lote de gloria con
"Secol si rinnova
dolor y ha hecho su siembra de belleza luchando ,constantemente
Torna guistizía e'l primo tempo umano". a brazo partido con la suerte, contrariado por la ciega conjuración
obstinada de los elementos naturales, que si han podido abrumar y
quebrantar el cuerpo del sembrador, no han conseguido, sin embargo,
malograr su cosecha. ·
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Yo, que a nada cloy tanta importancia c~mo a los va:ores mora-
y p()r sus propios medios emprendió el
puedo menos de recordar las tribulaciOnes de su vtda, porque
viaje hada Europa para ir a exp19rar sús tesoros de arte, sus minas
entieníd.o que por ellas, precisamente, los artistas, cuando llegan a ser
inagotables de cultur-a, sus selvas espir:ituáles de- enseñanzas y de
(Yran::Ies son grandes dos veces. sugestiones.
b~ ·'
Yo conocí a Rafael Barradas cuando hacía sus primeras armas Iba a la patria de sus padres, de sus mayores, realizando en sen-
:como dibujante en nuestros periódicos. Era ya un caricaturista nota- tido contrario la ruta de los conquistadores de América para recla-
ble; le bastaban pocos rasgos, un par de trazos, para dar íntegra, mar de la metrópoli hispana el contributo ele sus riqueza; espiritua1es
palpitante la impresión inconfundible del original. Con una sobriedad {;Omo compensación lde las riquezas materiales que la conquista había
asombrosa lcle líneas, con una inimitable simplicidad de medios, obte- veniuo a buscar siglos antes a estas tierras de esperanza, de leyenda
11ía resultados verdaderamente imprevistos. Sorprendía el movimiento y de maravilla . . . -
liabitual, la pose familiar, el gesto característico; y casi sin dibujar (Grandes aplausos.)
Ia figura, insinuándola apenas, la hacía vivir, y hasta po~ría afir-
Y si aqueHos osados y estupendos aventureros hubieron de su-
marse que sacaba a luz de golpe toda la psicología del personaje. Fué
Jri:tinenarrables vicisitudes, las tremendas penurias lde sus viajes a tra-
ei primero que entre nosotros aplicó la síntesis a la caricatura, y así
de poblados de acechanzas y de peligros, atravesando
!lo taroó en imuonerse en nuestro medio. Compartió la vida de nues-
tros ·cenáculos ~rtísticos y literarios donde era siempre acogido con en lucha {;On los indígenas, heri-
Ja insii<:Ha de las enfermedades o por el golpe cer-
cordialidad y simpatía. Participó de los resplandores postreros de una
·~<>i·'·""~~::",•.··"' indias, cayendo postrados por las fiebres tropicales,
€pt:J<::a romántica, la época de nuestro realismo romántico y también
rracstl:álltdé1S'e1:on los pies llagados y muertos de sed -que tddo eso
Ja época tle nuestro neoromanticismo modernista, que ponía todavía
.e_ra pteció de la éonquista del Dorado fabuloso o de la :maraviiiosa
en nuestras cálles la nota familiar de algún chambergo aludo y de .
fuente de Juvencio-, así también nuestro artista hubo de librar
ciertas largas melenas, o reunía en torno a las mesas de algún café
sus [Link] y abrirse paso por entre bosques de contrarieldades ·
.a
literario; cónclaves de peregrinos del ildeal y del ensueño que discu-
esm.. ayar
• • su serena confianza en el porvenir y en el de, Slll_
Jamas en
tían a gritos y bebian ajenjo. En esa época, los poetas y los intelec- . . . sen
vo....1v1m1ento concienzudo de su labor sostenido eso s 1' 1 el •
tuales, solían descen•der, generalmente por pose literaria, a las agita-: , , , por a a mi-
rabie y conmovedora adhesión de los suyos.
tiones sociales. a la arena de los movimientos de masas, y era difícil
· De su viaj'e, de su contacto con el alma de España y de la
discernir y separar entre tantas posturas, er gesto sincero de la posi-
Europa nuevas, ha traído tesoros que yo no sabría valorar. El poeta
ción teatrál, el paso dado con convicción honrada y con el serio pro-
Casal hace un, rato nos decía con hermosísimas frases en qué consiste
pÓsito de realizar obra trascendente en el mundo ele las luchas socia-
. les, del paso frivolo ·y vanamente espectacular dado sin más propó-
e~ e. tesoro; .cuales son los méritos y virtudes de. su obra y los' prin-
:CtpiOs, estetrcos ~ los cuales responde. y o voy a limitarme a señalar
sito que el de concitar la momentánea admiración y el aplauso de las
tan solo el, sentido de renovación de esa obra brotada como una flor
galerías. Al tiempo correspondería separar el grano de la paja.
~n la atmosfera Y el clima lde civilización sacudida y cruzada por
profundas corrientes; como una flor nutrida por los jugos espirituales
Barradas era un acatador risueño '<le aquel momento de la vida
de una ~ultura Y de una hora histórica que nos ofrecen el espectáculo
'montevideana, y entregado a su arte de dibujnate, no militaba en
de ~~a mq}lÍetud ~ceánica con sus hondas preocupaciones de filosofía
andanzas ideológicas, si bien acompañaba, eso sí, con su espíritu
estettca, ..sus. ~corrrentes vertiginosamente renovadoras, sus anhelos
y su simpatía ele hombre moderno todos los ínovimientos lcle opinión
de emanctpacwn completa de todo lo ·consagrado para la creación de
orientados hacia el futuro. Tuvo el viril orgullo ele confiar su por-
un mundo nuevo de la forma y de los ritmos éle b 11
. . e eza.
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Barradas llegó a Europa cuando ya se desehcádenaba,.n las fuer-
[Link] valores espirituales, hagamos ·.ambiente para la· sustentación
zas de renovación !desatando un vuelo de impulsos magníficos y de
del ideal destinteresado del ·arte, coronemos con _las flores !del amor
ansias pujantes hacia la s11peración de todos los confines previs-
a nuestros artistas de verdad. Y cuando nos hallemos ante un ejem-
tos. Se impregnó del espíritu de esa hora y pintó sus cuadros con
plo conmovedor como el de Barraídas, que vuelve vacilante y enfermo
alma joven, traduciendo en síntesis estupendas la complejildad de las
a nuestras playas trayendo sobre sus débiJes espaldas la caro-a de sus
realidades actuales. y haciendo del trazo inmóvil y del color elocuente
dones eximios, tendamos nuestra mano a esos dones y es:rechemos
la expresión plástica de este dinamismo formiídable de la vida con-
largamente al artista contra nuestro corazón para que las palpitacio-
temporánea. Se ha a-cercado a los hombres del pueblo y los ha toma-
nes del suyo repercutan hondamente en los anhelos y entusiasmos co·
do como modelo, haciéndolos vivir en fuertes rasgos de una descon-
lectivo~ de todo un pueblo que no sólo debe sentir la sacrosanta sed
certante intención psicológica en esas evocaciones rectilíneas. que son
!(le la justicia -que nos hace mejores- sino también el ansia de be-
sus cuadros, ídonde todo adquiere un significado trascendente de reali-
y ensueño que, pone alas en los hombros cansados de la huma-
ldad sugeridora. Sus tipos, esos ejemplares de la raza recogidos en la afanosa.
observación· paciente y penetrante de las costumbres y de la vida
españolas comprendidas en la zona del pueblo, en la personifica-ción
íde los seres obscuros y pintorescos que se agitan en el seno pode-
retorna,. empavesando nuestros
roso de la multiutd, tienen una importancia histórica cie documentos
de nuestro entusiasmo. Su
humanos agregada al valor estético de cuanto significan como alarde te:;or·os. ysobre ella se iza b;lanca y palpitante
de una técnica incomparablemente vigorosa y de una muy .personal vientos, como un índice imperativo señalanldo
apreciación de los valores pictóricos lde la verdad observada. Aquel :la:. l:'€!StlilUclcm. de seguir, como el símbolo mismo de estas almas idea-
sentido de síntesis que había apuntado precozmente en sus caricatu- que nacieron vocadas a la inagotable milagrería
ras aparece ahora en sus cuadros profundizado, afinado y elevado Y de las expediciones Y es que para los espíritus soñadores
a todas las proyeq::iones íde un sistema de· expresión, de una teoría ~u: llegan ~1 mtmdo tocados por el dedo mágico de 1~
de la dicción por el. pincel. arhsttca, no s~l~ es viaje trasladarse de un punto geográ-
Peregrino del arte, vuelve a .nosotros con su carga de belleza a otro punto geograftco en la estremecida concavidad de las naves
nueva y su reputación bien ganada, reconfortándonos en el conven- o. en el ruidoso trepidar Id e los ferrocarriles. También lo es el em-
cimiento de. que hay quienes honran el nombre del país ante los otros p~ender :a marcha hacia el mundo de sus sueños y ponerse en ca-
países con viCtorias menos efímeras, .aunque también. menos ruidosas mmo hacta la penosa realización de las concepciones protadas como
que la. victoria internacional conquistada en algún campeonato de estrellas en e.l profundo firmamento de la meditación silenciosa; lo
football. es acaso la vtlcl.a toda, por ser peregrinaje constante en prosecución
(¡Muy bien! Aplausos.) del ideal, vuelo siempre tendido hacia la infinita renovación de los
. . agitación de alas interiores que vencen todas las· a·ts t an-
1\1:ientras el poeta Supervielle y el pintor Figari conquistaban en horizontes,
.
París la simpatía, el respeto y la admiración de los entendici:os, Ba- ctas, atraviesan todos los mares y superan las más altas cumbre d
rradas -conquistaba en España un sitio de excepción para sus cuadros la reali<:Iad exterior. s e
y sus ilustraciones. Es, pues, muy valioso el don que el artista hace (Gran~es aplausos.)
-~ su patria y así í[Link] comprenderlo y sentirlo nuestro pueblo. Si la
Barradas ha vinculado
verdadera grandeza de los pueblos se mide por la importancia lde su su nombre a un movtmtento artísti-co de
vastas proyecciones. Vivió
papel y su misión en los destinos de la cultura universal, cuidemos en España el fervor de los renovadores
europeos que en todos los
campos del arte -en la poesía, en la pin-
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tura, en la escultura, en la mustca, en el teatro-:- despl~gaban ban- la vida siempre cambiante, sorprenlclente y maravillosa en el proceso
. deras revolucionarias abriendo nuevas vías para el asalto a la inmor- infinito ·de la renovación universal.
talidad, nuevos caminos para la verdad estética que, como ya lo ha- (Aplausos.)
bía diCho el filósofo Kant, no debe confundirse con la verdad lógica.
. Y para terminar, señoras y señores, formemos con nuestros e5':pÍ-
Los poetas ultraístas lo consideraron de los suyos, porque si no hace
ntus un arco de honor como los guerreros antiguos lo formabán
versos, hace poesía con el pincel, poesía del color. y la línea, no para
con sus espadas, para que por debajo de él pase el hermano que ]leo-a
el viejo concepto de lo poético, sino con un sentido moderno de esa
a ocupar entre nosotros el sitio destacado que le corresponde en "'el
verdad estética que requiere para su percepción íntima una nueva sen-
taller todavía incipiente de la actividad artística nacional.
sibilidad. Sus ilustraciones llamaron la atención en las revistas de
He dicho.
·;anguar!dia. En el campo de la pintura levantó, pues, con mano firme
y triunfadora su estandarte de guerra. Y habrá muchos que discre- (Prolongada· ovación.)
pen de sus principios estéticos y no sientan su obra. Y o no voy a pro-
nunciarme, en estos instantes en que no tengo el derecho de recla-
mar por más tiempo vuestra atención, sobre sus orientaciones pictó-
ricas, lo que no ofrecería interés para nadie, ·tratándose de problema
que estoy muy lejos lcle poder abordar. Quiero, eso sí, afirmar que
al íncorporarse a ese movimiento de jóvenes supo hacer hotaor a su
juventud; supo interpretar el destino de su generación, y le cabe,
.por tanto, la satisfacción de haber contribuído a. enriquecer con res-
plandores de audacia conquistadora y fecunda la historia liel arte,
comprendiendo que los tiempos exigían renovar profundamente la
vida de Ja humanidald. en todas sus formas y manifestaciones, sacarla
de los vi~jos canales para lanzarla al mar abierto de las sensaciones
reguladas, no por el rígido cartabón de l9s convencionalismos impe-
rantes sino por el libre juego del cosmos, de la naturaleza, y de la
fantasía, que es~ al fin y al cabo, el más completo de los productos
naturales y la más poderosa y genuina de las fuerzas humanas. ¡La
fantasía! Por ella los hombres llegan a igualarse a los dioses, por
dia adquieren el poder de cr~ar munlclos enteros de la nada; ella les
confiere el don de la ubicuidad, porque les permite trasladarse de un
f!xtremo al otro del planeta, '<le la tierra a los astros, llegar a todas
partes 'sin moverse. Acaso la misma realidad no sea otra cosa que un
producto de la fantasía de la naturaleza, a veces en admirable con-
sorcio y a veces en irreductible divorcio con la fantasía del hombre.
Y es por eso - y Barraldas parece haberlo co:mprendido así- que la
mejor manera de dar alas vigorosas a la fantasía humana es nutrida
con todos los jugos de la tierra, de la naturaleza, de la verdad y de
52
53
Concepción Arenal(1)
Señoras y señores:
Un viejo refrán ídice: "Líbreme Dios de mis amigos, que de mis
enemigos me libro yo". Puede aplicarse en este caso, porque el senti-
miento amistoso del compañero Domínguez Calvo se ha prodigado
en elogíos tan exagerados respecto a mi modesta persona, que. temo
mucho hayan contribuído a .crearles a Uds. una expectativa también
exagerada, a la que no voy a poder responlcler.
Vengo con gusto a cumplir el delicado cometido, el arduo com-
promiso de ocupar esta prestigiosa tribuna, no tanto -lo confie-
so- para honrar la gran figura lcl..e Concepción Arenal, que siempre
me ha inspirado la más profunda lcle las admiraciones, como para po-
nerme en contacto íntimo con este auditorio de la ''Casa de Galicia",
vtbrando con él en una evocación -siquiera sea incidental- de esa
tierra lejana y cercana; tierra de emigración, de la cual partieron mi-
llares lcle sus hijos en busca de más amplios horizontes económicos,
llevándola muy adentro de su alma y sintiéndola en esa "morriña" que
tan delicadamente cantó Rosalía de Castro y que no es sino el eco
melancólico de su naturaleza de ensueño, en el corazón dolorido de
los emigrados sin ventura.
Tierra de emigración, de una belleza austera en la grandiosidad
un tanto huraña y sombría de sus paisajes, que con sus montañas, sus
valles, sus torrentes, sus ríos, sus bosques de castaños. y sus aldeas,
transmite a las cántigas y a la música de su folklore un dejo único,
mconfundible, de tristeza .infinita y de soledoso encanto.
Tierra que es por eso la patria más adecuada para ese drama· in-
tenso y tranquílo al mismo tiempo, de la emigración, en la que vemos
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como protagonistas silenciosOs a la:; maídres, que se quedan separa- por el ·dolor de abanlclonar la casa solariega y el instintivo temor del
das . de· sus hijos, devorando sus lágrimas para guardar en el pecho un mañana incierto, que esconde sus secretos como una esfinge impal-
dolor resignado que luego brota y se ceomu!lica a los cantos, a la poesía, pable en las nieblas de la inmensa distancia y del futuro misterioso.
. a la .música de esa región, donde~ hasta las danzas tienen no sé qué Y esto es, precisamente, lo que tanto me :acerca a Uds., a todas
ritmo de tristeza y qué estremecimiento de congoja. estas gentes que saben de ese drama, porque lo han vivildo o lo están
El gallego es triste en el fondo de su alma, porque ha recogido viviendo todavía. Pero, además, ahora mi corazón. y mis recuerdos se
en ~lla la tristeza natural de su ambiente nativo; con la dulce melan- vuelven hacia Galicia porque Galicia forma parte de España, y España,
colía !de sus alboradas y la solemnidad de sus maravillosos crepúscu- toda ella, no solamente Galicia, es hoy la patria de un nueva forma de
los. Y yo ya he dicho algunas veces que los tristes son buenos, porque la tragedia emigratoria, ésa que se encarna en las penurias de los refu-
la alegría a· menudo nos hace olvidarnos de1 dolor de los demás, mien- giados que el vendaval de una guerra arrojó más allá de las fronteras
tras que la tristeza nos solidariza y nos vuelve particularmente sensi- de su patria y para los cuales yo he reclamado -hasta ahora inútil-
bles a las· desventuras ajenas. mente- un poco de generosidad de estos países americanos, especial-
El drama icle la emigración tiene dos ramas de angustia: una es la mente de éste mi país que tanto debe a la1 contribución de trabajo, de
de los padres que se quedan; otra es la de los hijos que se van. Bien sangre, de sacrificios, de los hijos de España.
es cierto que se cierne sobre ese drama la luz de la esperánza, de una (Muchos aplausos.)
vtctoria, la imagen dorada lcle la aventura emprendida en procura del Uds. deben perdonarme que yo me haya dejado deslizar hacia ese
vellocino de la leyenda. Pero eso que atenúa y hasta disipa en los t6pico; probablemente me obsesiona. No puedo, en las actuales cir-
· híjos eldolor de la partida -porque ellos tienen el alma llena de ilu- cunstancias, hablar ld.e nada sin referirme, por lo menos un poco, a ello.
. siones, porque la tienen llena de juventulcl- no obra así en los padres, Tiene, tal vez, poco que ver con el verdalclero tema de mi disertación
· que ya no son jóvenes y que a menudo saben que ya no volverán <le esta noche; pero 'JO tengo la seguridad de que Concepción Arenal
ver más a los hijos que se dispersan por el mundo. no habría de resentirse conmigo porque la tome como pretexto para
Y() he. sentido siempre muy hóndo este drama de la emigración, venir aquí a desahogar ante Uds. este afán mío que fuera de aquí se
porque soy hijo de un emigrante, de un hombre que vino casi niño estrella contra la torpe incomprensión de los unos y el fiero egoísmo
;¡.estas tierras de América, desde una pequeña ciudad de Italia, a le- de los otros.
v.'antar su casa, la nuestra, cuyas paredes puede decirse estaban ama- (¡Muy bien! Aplausos.)
sadas eón el sudor de su frente y hasta también con las lágrimas de A mí me ocurre, probablemente, en cierto modo, lo que según propia
sus ojos, arrancadas en esos instantes en que la adversidalcl; le casti- confesión le pasaba al genial pianista y político polaco Paderevsky
[Link] o lo entristecía la muerte. con respecto a la cuestión polaca, esa misma que en estos instantes,
Cuando pudo retornar por primera vez a su patria ya habían fa- precisament~, ha vuelto a colocarse en el primer plano de las preocu-
llecido :;;us padres, y yo tengo sobre mi ca})eza, en mi estudio, sobre paciones mundiales. Voy a relatarlo -aunque algunas veces lo he
mesa de trabajo, el retrato de mi abuela paterna, lcle esa madre en hecho ya- porque puede servir para amenizar un poco esta deshilva-
que .yo personifico a todas las madres de Europa y del mundo que nada disertación:
fueron separadas de sus hijos por un destino inexorable y tuvieron que Paderevsk-y, a raíz ld.e la guerra mundial y en vísperas de ser el
quedarse aguardando durante años y años en sus aldeas, en sus mon- primer Presidente de Polonia en su segunda época, pronunciaba una
tañas1en sus ciudades, en el corazón de¡ continente o a las orillas del conferencia en la que decía que él, en esos instantes en que estaba
océano, el retorno de aquellos seres queridos que vieron partir, niños trabajando empeñosamente cerca de los gobernantes que elaboraban
'aún,. cóh el morral del peregrino sobre sus hombros y el alma transida el Tratádo de Paz de Versalles, él, en esos momentos, no polclía me-
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nos de relacionar cualquier asunto que trata~e y sobre el cual debiese A·. mí me pasa tambi€n algo de lo mismo; si me solicitasen .una
hablar, con la cuestión polaca: ei problema üe la autonomía, de la líber":" conferencia sobre ei elefante en estos momentos, no sería difícil que
tad, de la indepenidencia de su país, de la resurrección de Polonia me expidiera hablando de: "El elefante y los refugiados españoles". (1)
reconstruida para el mundo civilizado por la intervención de ese pacto, No puede e.\:.trañarles a Uds. que yo liaya asociado esta cuestión
pese al cual la vemos otra vez al borde de la desaparición o del a propósito ide una ilustre y admirable mujer, cuyo corazón era tan
desmembramiento, por un conjunto de circunstancias históricas y polí- grande· como su inteligencia y que si viviese estaría escribiendo pro-
ticas que no me corresponde en este acto comentar. fundas reflexiones sobre los horrores que desgarran la carne y el espí-
Y decía entonces Paderevsky, para explicar su psicología de con- ritu del admirable y sufrido pueblo de su patria.
ferenciante que todo lo relacionaba con esta cuestión, que cierta vez Pero ya es tiempo de que empecemos a hablar un poco más con-
una asociación científica había resuelto reunir material de estudio so· cretamente de Concepción Arenal, alta gloria intelectual, ide la que
bre. el elefante, y que había invitaldo para que tratasen el tema a hom- pueden sentirse orgullosos los gallegos y a la que yo he rendido siem-
bres de diversas nacionalidades: a un inglés, a un francés, a un alemán, pre -como antes les idecía--una fervorosa admiración.
a un ruso y a un polaco.
N a ció allá por el año 1820, casi a principios del siglo XIX, en
El inglés, en cuanto recibió la comunicación de esa Institución
El Ferrol. Ya destde muy joven demostró facultades intelectuales. extra-
Científica, lo primero que hizo fué comprarse una buena carabina, una
ordinarias y una enorme laboriosidad. De joven escribía artículos de
buena provisión de balas y tomarse un pasaje en un vapor que partía
fondo en un periódico titulado "La Iberia", que llamaban la atención
para la India. Se internó en las selvas asiáticas y poco después, i:le
por la profundída{l de sus conceptos, la conciencia honda, el conoci-
vuelta de su viaje, escribía una breve monografía titulada: "De la me-
miento de los problemas que planteaba, las conclusiones a que llegaba
jor manera de cazar elefantes". con toda valentía, sentando principios nuevos y en realidad salvadores
El francés recibió la comunicación y se trasladó inmediatamente al en diversas direcciones del pensamiento humano.
Jardín Zoológico, sobornó al cuidador lde la jaula de los elefantes para Ya a los 30 aiios gozaba l((e verdadera celebridad, sólida, científica.
que le permitiese entrar y observar de cerca las costumbres de este Le había valido sobre todo una notoriedad envidiable, la Memoria en-
.animalito -si se le puede aplicar el diminutivo- y después escribía
viada a la Academia de Ciencias Morales y Políticas, sobre uno de los
un folleto en gracioso estilo, titulado: "Los amores de los elefantes".
temas en los que más ha profundizado a través de varias de sus obras:
El alemán, tan pronto como recibió la comunicación mandó bus-
"La beneficencia, la filantropía y la caridad".
car todos los libros que se hubiesen escrito hasta ese día en que se
Pero poco después daba a luz un nuevo libro que adquirió reso-
hablase de los elefant.:s, se encerró en su biblioteca y al cabo de algu-
nancia mundial, éste que traigo yo aquí: el "Manual del visitador del
nos meses dió a luz un grueso volumen, titulado: "Introducción a un
[Link]", cuy? ~itulo no deja siquiera vislumbrar el contenido profundo,
estudio sobre el elefante". (Risas.) neo de sentnmentos, de pensamientos, de reflexiones, de geniales atisbos
El ruso -que vive siempre en las abstracciones- se encerró en
sobre muchos problemas en materia de Ciencia Penitenciaria y hasta
su pieza con el "samovar", ese aparato donde los rusos elaboran el té, ele Derecho PenaL -
-del que hacen un permanente consumo- y luego escribió una mo-
Por cualquier lado que se abra este libro se encuentran en sus
nografía titulada: "El elefante; existe o no? (Risas.) · paginas conceptos bien madurados y luminosas sugestiones que am-
En cuanto al polaco, dice Paclerevsky, se sentó inmediatamente
ante su mesa de trabajo, se puso a escribir con gran frenesí, y algunas
(1) Alude a su intento de obtener de la <:;ámara de Diputados la aprobación
semanas después daba a luz un extenso ensayo titulado: "El elefante de un proyecto suyo para dar entr:ada en el pa1s a cinco mil refucri,do' espa- 1
y la cuestión polaca". (Risas.) a raíz <del derrumbe de la República Española. "' " ~ no es,
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ciales ingénitas, orgánicas; características, que definen al criminal co-
)?Iian los horizo!ltes del espíritu, que contribuyen imnediat~mente a
mo un ser de excepción en el -conjunto lcle los seres humanos, como un
adarar muchas de las cuestiones que se han planteado los sabtos y que
. Concepción Arenal muchas veces resolvía a golpes de intuición ge- hombre con impulsos naturales y tendencias morbosas a cometer actos
antisociales, perniciosos, delictuosos.
nial, adelantándose a las escuelas. científicas modernas en el campo de
La teoría antropológica, cuyo gran representante fué Lombroso,
la: Criminología. _
Y como me agrada .acompañar mis afirmaciones, de pruebas al ei ilustre criminalista italiano, abre nuevos horizontes a la ciencia pe-
canto, han de bastarme breves lecturas para que Uds. comprendan de nal y construye también conceptos de una solidez indestructible; pero
se deja llevar a conclusiones extremas, contra las cuales supo pon~rse
inrnediato que no exagero en mi entusiasmo. El capítulo segundo se
a cubierto Concepción Arenal. señalando que no puede admitirse, de
titula:"¿Qué es el delito?", y dice así:
ninguna manera, que el delincuente fuese siempre un enfermo o un
'' El delito es, en último análisis, un acto de egoísmo en que el de~
degenerado irredimible por la acción de la educación o por la influencia
"lincüente persigue o quiere el daño de otro por su provecho o por
del medio.
" sn gusto, por cálculo exacto o errado, o -cediendo al ímpetu de algún
¡, desordenado apetito. La poca sensibilrdad, compañera inseparable, Ella sostuvo que, por el contrario, en ese enfermo_, en el delin-
•' una de las bases del egoísmo, se graidúa como él, y con él hace cuente, por enfermo que fuese, había que ver por regla general un
0
"duros y crueles. El delito es, pues, egoísmo y dureza." sujeto capaz de mejoramiento, de redención y de cura.
No puede darse una definición más precisa y más exacta. Más ade- Y en esto se adelantaba ella a ramas surgidas de la Escueía An-
tropológica que vinieron a completarla, sentándola y poniéndola más
lante dice:
de acuerdo con las enseñanzas de la realidad., al admitir que si bien era
·.. ''Hay quien se aidmira del egoísmo de los presos; nosotros nos ad-
cierto el tipo patológico del "Uomo delinquente" y del criminal nato-
·' miramos de que no sea mayor. Todo el mundo sabe que los enfermos
de que hablaba Lombroso; no podía prescenídirse en cuanto a la pro-
"son egoístas, y no se les hace un cargo porque lo sean."
ducción del delito, de la influencia del medio dentro ldel cual el hombre
Y más abajo añade:
se educa, de las injusticias sociales y la miseria, ide los contagios mora·
" Con saber que e:Jl último análisis es egoísmo el delito, no tene- 1
les,· que le arrastran hacia la corrupción y hacia el crimen.
"mos de él sino un conocimiento parcial, insuficiente para la práctica,
''porque en acción, lejos de ser simple, es compuesto y ~onsta de ele- Ella fué en este sentido una precursora de los que vinieron a rec-
·" nrentos varios que según su naturaleza y modo de combmarse, le l:lan tificar las exageraciones de Lombroso y que sobre toido con la Es-
cuela de la tendencia representada por Ferri dieron una importancia
mayor gravedaq y pertinacia."
Ya ven Uds. como en estos párrafos se diseña (ella escribió esto capital a esa influencia del medio en la preparación del hombre de-
principios del stglo XX) el concepto moderno de que e1 delincuente lincuente y en la preparación del delito. Son elocuentes las palabras
no es, en lclefinitiva, otra cosa sino un enfermo. Pero -y aquí vi~ne con que Concepción Arenal protesta contra la tendencia demasiado
una de las grandes rectificaciones de Concepción Arenal a un concepto pesimista a no ver en el delicuente sino un ser patológico y un en-
.científico que en su tiempo se estaba exagerando- un enfermo cura- fermo incurable al que, incluso, la sociedad lo único que podía hacer
ble en la inmesa mayoría de los casos. Porque ella vení,a precisamen- con él era eliminarlo.
t!O<_en este libro, a reaccionar contra las exageraciones de la corriente Algunos de los representantes de la Escuela que exageraban lo
dentífica en boga, que empezaba a desarrollar el concepto del hombre que podemos llamar la "fatalidad ldel factor antropológico", entendie-
delincuente por razones antropológicas . ron que había que continuar admitiendo la pena de muerte como un
. Esta teoría hizo gran camino, porque parte de una base cierta; medio de librar a la sociedad lclel peso muerto de hombres que no
han podido descubrirse en realidad en muchos delincuentes taras espe- podían ser nunca redimidos ni útiles para el conjunto social, y que no
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">siet1do accesibles a mejoramiento moral ni ps.íquico, lo mejor « terminio y dé hq_cer al verdugo colaborador eficaz de la perfección
que ppdía ha-cerse -con eÜos era suprimirlos. "de la especie, Ja pena de muerte desaparece de unos Códigos, otros
Garófalo se constituyó en abogado científico de la pena de muer- u limitan los casos en que se impone, una vez impuesta se ejecuta sólo
te, pero otros de esa escuela sostuvieron que la pena de muerte, "por excepción, la conciencia pública la rechaza cada vez con más
aun ·.admití ;nldose que se trate de criminales irredimibles o de en- "fuerza, y sin ser pwfeta se puede vaticinar que desaparecerá: bien
termos incurables, constituía siempre un remedio mucho. peor que la "será hacer notar que ,a pesar de la teoría del fatalismo orgánico y
.enfermedad. "del desdén -por cierto muy poco científico- de que se hace objeto
Y frente a esta pena, ya en su tiempo (piensen Uds. que hablaba" "a la escuela CORRECCIONALISTA, en el munido civilizado no só-
en los comienzos del siglo XIX), se alza la voz elocuente, inspirada "lo PENAR ha venido a ser sinónimo de CORREGIR, al menos en
sabia de Concepción Arenal: "la mente del que hace la ley y del que la aplica; no sólo la LIBER-
"TAD CONDICIONAL es la esperanza en la corrección del penacio,
u Hay una escuela que tiene grandes méritos y mayores osadías,
"esperanza que los hechos confirmaron, sino que se aplaza la ejecu-
"y que considera el delito como un producto NECESARIO de la or-
,, ción de la pena, esperando que sin ella y con sóla la amenaza, se co-
"ganizadón del delincuente. En virtud ide estas afirtJ:!aciones, muchos
" rrija al culpable, y hasta no se le sentencia a pena alguna, y en vez
u creen, o están dispuestos a creer, que el delincuente es un ser mons-
" de llevarle al tribunal, se le pone bajo la protección de una autoriidad
truoso, fácil de conocer, imposible de corregir, que ha heredado el
" tutelar, que procura, y según parece consigue las más veces, que
" crimen, tan inevitable para él, como una enfermedaid a la que hubie-
"no vuelva a infringir las leyes".
" ra contribuído con sus imprudencias· o sus excesos. Con las teorías
Y cierra estos párrafos con la siguiente afirmación cuya verdad
" de los maestros, las exageraciones de los discípulos y las mayores
"científica" nadie osaría desconocer:
" de los partidarios, que tienen opinión y a veces voto en asuntos de
"que no tienen idea exacta, puede .formarse una atmósfera muy poco "Son miles, muchos miles en cada país, los que por delitos leves
"fa:v:.ora:ble para que el penado encuentre e11 la sociedad el apoyo que "suft:en la con upción y la infamia !de la prisión, y los que al salir de
necesita si no ha de vivir en lucha constante con ella. Un arma, por
~·cierto más cómoda que noble, se emplea a veces contra los que sos-
" eHa hallan dificultad o la imposibilidad de vivir honradamente v
"que los empuja a la reincidencia; ellos son el plantel de donde, por
'.
"t~nemos que el hombre delincuente no pierde, por lo general, las "una especie lc1e FATALIDAD SOCIAL, sale la más de las veces el
''cualidades esenciales idel hombre: esta arma es la calificación de "delincuente que se presenta como prueba de la fatalidad orgánica".
"VISIONARIOS, calificación que, al parecer, ofende poco, pero que Ella sostiene también con respecto a las características del delin-
"desacredita mucho y no obliga a probar nada" ... Mientras otra co- cuente, otra posición que fué un adelanto en las orientaciones cientí-
" sa no se nos pruebe -que no ·se nos ha probado- continuaremos ficas de su tiempo. Sostiene que se debe estudiar a calda delincuente
"pensando que el delincuente, salvo excepciones patológicas proba- pcr separado, analizándolo; que no es posible tratarlos a todos -por
"blemente_. en todo caso raras, es un homl)re que tiene las cualiidades igual y medirlos con el mismo rasero, que era precisamente el gran
" esenciales de tal". defecto de la Escuela Penal Clásica, la cual sobre el principio de la
Su corazón, su sentimiento de mujer altruista y bondadosa, la ha imputabilidad construía sus normas rígidas, de carácter general, aplica-
[Link] por los senderos de la verdad, ella tuvo razón frente a las ra- bles igualmente para todos aquellos que hubiesen cometido los mismos
zones ide una ciencia que no lo fué del todo, sin duda porque no delitos, sin detenerse a [Link] en cada caso especial las circunstan-
fué. bastante humana. Veamos, en efecto la justeza de su posición: cias personales distintas, las reacciones físicas y morales diferentes,
'' Como el éxito es deslumbrador, y la escuela antropológica en- las diversas capacidades para defenderse del contagio exterior, para
coniia sus éxitos, bien será notar que, a pesar de sus teorías de ex- vencerlo, para ahuyentarlo o para librarse de él; He aquí sus palabras:
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de combatirlo -,--ar delito- tiene que analizarle; mas mmologista norteamericano, Spaldin, ha lde decir: "Al delicuente hay
para el que hace el análisis, no es SIMPLIFICAR,
'lrt'[Link]!.J:\.: que encarcelado, no por lo que hizo, sino por lo que es".
PENETRAR en el laberinto de la conciencia humana extravía- Esto enseña que se debe estudiar la psicología del delincuente,
de la razón insuficiente o cómplice '<!el apetito, y ver la ramifica- que se debe analizarle, como decía Concepción Arenal, para rodearle
de los impulsos y la aplicación de sus consecuencias. Las iden- entonces de las seguridades correspondientes de acuerdo con la mayor
que la ley supone, y ordena simétricamente. la disciplina, o menor temibilidad que pueda oÍrec·er para sus semejantes, en vir-
" hay que repetirlo, son las más veces ilusorias, y el visitador procu- tud de sus impulsos dañosos, deteniéndose ante él como actor más que
<• rará partir lde la realidad; de que el delito, como toda acción huma-
ante el acto que haya podido realizar. Lo importante no es eÍ hecho
"na, es complejo, y para combatirle hay que conocerle, a fin de apro- en sí, sino quien ha cometido el hecho.
"' piar en lo posíble los medios de corrección a las causas de la culpa". Este puede ser muy grave, pero si ha sido cómetido en circuns-
Y en otra parte dei libro agrega este concepto que sintetiza el tancias tales que nos permiten suponer que su autor no es un hombre
principio de la individualización de la pena, hoy impuesto en la doc- permanentemente temible, sino que, bajo el impulso de factores ex-
trina penal corriente: traños, ha llegado a incurrir en ese crimen, no tiene por qué alamarse
"Partienldo del supuesto -que creemos conforme a la verdad- tanto la sociedad como cuando se encuentra Írente a un delicuente que
"de que los delicuentes se diferencian entre sí, más que los hombres ha <:Om<'tido un !delito menor, pero en circunstancias que nos permiten
"honrados, en la prisión hay que individualizar más que en el mundo". convencernos de que ese hombre ·encierra en la potencialidad de sus
Y en esta posición aparece Concepción Arenal embarcada en la inclinaciones al mal, una :mayor peligrosidad.
corriente de la doctrina correccionalista, cuyo gran representante en Es así ccmo surge, en el desenvolvimiento de las ideas criminaUs-
Ale11lani afué Roelder, precisamente aquél que, admirando los traba- tas, el principio del "estado peligroso". Se va a empezar a legislar en-
jos .de. Concepción Arenal inspirados en. una posición semejante a la. tonces teniE'ndo E·Ú cuenta dicho estado. Y las nuevas leyes van a
suy~, dijo que .esos trabajos de la ilustre gallega sobre materia peni- fundarse i:ll la existencia de ese grado de peligrosidad como justifica-
tenCia eran de los mejores que se hubiesen escrito en la Europa tivo de Ía pena, que vendrá a ser así tan sólo la medida de seguridad
co:lltemporánea. . adoptada para que el hombre dotado de esas malas inclinaciones no
Ella,. en efecto, coincide con el concepto teórico de Roeder, para puecia cometer daño y quede sometido a las restricciones penales en h
cual el derecho penal debe empezar a construirse sobre principios medida de su temibilidad y mientras se le presuma temible.
distintOs a· los de J~ Escuela Clásica, empleando una noción antropo- Todo esto signiíica una orientación en el sentido de ir preparando
lógica con la tendencia a ver el hombre más que el delito, señalando a las -cárceles para que estén en -condiciones cie reeducar a los delin-
:así la orientación que da nacimiento a la Escuela Antropológica de cuentes, curándolos lde su peligrosidad; de reducirles poco a poco esos
:rigurosa base experimental, lo que la distingue fundamentalmente lde elementos de temibilidarcL para la convivencia social que caracterizan
las especulaciones poco científicas y demasiado románticas del co- al cielincuente, ya sea el delincuente nato o el accidental, ése que es
rreccionalismo. ~i:
más que nada obra y producto de las conldiciones sociales y de las cir-
Pero en la Escuela de Roeder, ya hubo elementos aprovechables Ctinstancias históricas de carácter colectivo. Todo ello viene a dar ra-
reaparecen ahora en las nuevas orientaciones penales; desde lue- zón a los correcionalistas.
esa idea lde que hay que estudiar preferentemente al autor del Y en Concepción Arenal encontramos una fe ardiente en la obra
antes que. al delito mismo. de regeneración ciel preso por el buen ejemplo y el amor. Ella ha pro-
1\IIás adelante, Franz von Lizt ha de decirnos que el Derecho Pe· fundizado mucho en toda materia relacionada con lo que deben ser las
nalJo que debe tener en cuenta. no es el acto, sino el actor; y un cri· cárceles, con el tratamiento que debe dárseles a los infelices que en
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ellas se encuen t ran, en quienes veía hermanos caídos: en la abyección
0 en la desgracia. .. Todo esto nos permite afirmar que fué una de las primeras muje-
En sus páginas ahuncian los elementos con los, cual_es han de 1rse res que no. sólo en España, sino en el mundo, penetraron en la zona
. d o. 1as te 11 dencias c1ue ·actualmente estan tnunfando, y la
constru-yen tenebrosa de la delincuencia, para iluminarla con la luz serena de se-
ver'clad~ramente sorprendente es que Concepción Arenal l:ega. ~ todas rias reflexiones y !de una sabiduría que no era solamente áprendida en
estas conclusiones ele una base tan indiscutiblemente crentt_frca, en los libros, de una filosofía impregnada de un gran sentido de solida-
ndaci: humana.
cierto modo ciesdeiíando la inclinación a trasformar el_ tra~amrento ele
Jos clelincuerltes en una cosa de la 'Ciencia y para la crencra. , Ella insistió mucho en eso: en que lo que se debe llevar al preso,
Eila entiende que lo que hay que poner sobre tC:Uo es ~orazon, a su mundo sombrío para aclararlo y para encontrar la salida hacia
bond;d, fraternidad, cordialiciacl; ese sentimiento de. fllantrop:a ~ ~e los campos cie la redención, es un sentimiento de conmiseración y ter-
caridad que ella quiere que se identifique con_ el sentlclo de la JUStlcta. nura y el acercamiento espiritual hacia todos los hombres, por bajos
Por un impulso profundo de un esencial sentldo humano ella encu_en- que ellos queden, o por de!incuentes qüe hayan llegado a ser.
tra el camino que la ciencia luego ha ele reconocer como el meJor, Con su intuición genial, repito, llegó a adelantarse a muchas
el indicado; en una palabra, el más científico. . , orientaciones <fe las escuelas criminalistas modernas. Además, fué
Se Id iría que toda su ciencia se la ha ido dictando el corazon; que ümbién una de las primeras mujeres que en España tuvieron el sen-
le ha brotado cie· su fuente ele bondad; que le ha bastado poner ~n e:ta tido cie la "mujer social", de sus derechos y sus deberes; por lo menos
equivalentes a los de los hombres.
matena· unas · r et-lexr'
• 011 es inc:piradas
~ e I)Or sus sentimientos humamtanos
para hallar la ci::rve ele las soluciones y ll~gar al :ni_smo fin a que ha- El feminismo puede reivindicarla como una de sus glorias, por-
Í)rán ele llegar otros sabios por canunos drstmtos. Todo e~te ~ que ella orientó también en gran parte el pensamiento feminista, no
es una prueba siendo óbice a ello su opinión de que la. mujer tiene en el hogar una
l.b.
1 ro . ele que en los problemas humano las · · meJo-d
res razones ::uelen ser ias ael corazón:. El generoso romant1c1smo e vasta misión que cumplir y que es el horizonte de su casa el que más
esta mujer: aic1mirable ha triunfado, más de una vez, de la frialdad de le conviene, hasta para el desarrollo de los fines humanos.
ciertos análisis aparentemente científicos. Pero puede además el movimiento feminista presentarla como una
demostración acabada de la falsedad de todos aquellos conceptos pseu-
'!# P al·a d a1·1e-::; ae 1:<'' · alo·unos
,.; • 1 "· b datos más del trabajo realizado por
esta fecunda pensadora, quiero recoriclar tan sólo aquí l~s "Cartas .a do científicos con los cuales Moebius y otros quisieron demostrar la
1os d e l.1ncuente-''::; , ,;La pena de cieportación" , "Las Colomas Penales', inferioridad mental de la mujer, porque Concepción Arenal, pot la
libros todos que merecieron los mayores elogios de las más altas au- Lrerza de su inteligencia, por su capacidad intelectual, por su vasta
toridades en la materia. · J}ustración, por la belleza de su estilo, por la aptitud para penetrar bien
Al Conrrreso de Estocolmo envió un infornie, en el que planteaba hondo en los problemas que se planteaba, por su sagacidad para des-
los p~ntos c~ue C_on~reso: ~llí l:~mó
se habían ele tratp.1: en e: y ate~·
la cubrir nuevos horizontes, nuevos caminos, no tiene nada que envidiar
ción hasta el punto de que el gran cnmmahsta mgles\11nes. traduJO al más potente y daro de los cerebros masculinos de su época.
con vivos elogios su obra. Además colaboraba en el "Bulletm \:Le la Y ahora, en momentos que se alza el espectro fatídico tle la gue-
Société Générale des Prissions". rra sobre los horizontes de la ci:vilización, y los cuatro jinetes del apo-
Escribió después "La instrucción del pueblo", "Ca:t~s a un ~bre calipsis parecen prontos otra vez a emprender su carrera desenfrenada,
:ro", "La mujer del porvenir", un estudio de las condrcwnes socr.~les debemos nosotros elevar nuestro pensamiento, nuestro corazón y nues-
de la mujer en España, un trabajo interesantísimo sobre los mnos tros recuerdos, hacia esos grandes espíritus femeninos que nos ofre-
abandonados, y muchísimas obras más. cen para la salvación futura. de las generaciones humanas una· esperan-
za, en el recurso lógico de darles en el destino de esas generaciones,
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Hul~,n<~[Link]~.~"''"'" a
las mujeres de talento, a las magres, -,-,.y to-
pa~ientes, obstinados, a menudo oscuros y silenciosos, de estos sabios
lo son, por su psicoiogía, aunque sean doncellas-; por- y ele estos pensadores. (Muchos aplausos).
las mujeres y las madres tuviesen más intervención en la direc- Un gran novelista francés, Emilio Zola, describía en una de sus
delos negocios públi{:os, ellas habrían sin duda de impedir qué los
?1ejores novel~s, "La d~bacle", el cuadro de un campesino que va la-
pueblos fuesen conducidos a las matanzas horrendas, pues sabrían ura_ndo sus tierras, arandolas, preparándolas para las cosechas del
inculcarles, para la convivencia pacífica de todas las naciones, le-
:n~n~na,_ a pocos, metros del C<impo de batalla donde truena el cañón y
yes d.e justicia internacional y sentimientos de fraternidad indelebles. lO;, tambres se aestruyen los unos a los otros.
Honremos a estas mujeres admirables; recojamos sus enseñanzas; ,. Bien, estos sabios son como ese campesino: impertubablemente
eílas nos han dejado una lección perdurable: la de Concepción Are- e11os van .se1_11brando ~ van construyendo el mundo de mañana, que es
nal es una lección altísima que queda grabada en el corazón de los el porvemr mdestruchble, a pesar de todos los horrores del presente.
,·tiempos con palabras que resuenan hablándonos del mejoramiento Zol~ nos presentaba en ese campesino el símbolo de ¡ 0 ~ destinos
del hombre por el mejoramiento social, y del perfec~~onamiento co- de la vrd: de la Humanidad, que cumple siempre sus fines, a pesar
lectivo, por la elevación del hombre, por eí triunfo dé los sentimien- y por encLma de todo, al borde mismo de la vorágine donde los hom-
t'os de fraternidad y de amor, que son ley constante de la conviven- bres se destrozan entre sí. ·
cia humana, sin la cual Íos pueblos se hunden en los abismos san- Concepción Arenal, la ilustre gallega, fué 'también como ese
grientos de la bárbarie y arriesgan en la locura frenética de un solo ~.ampesino: labró su campo, lo preparó para las 'cosechas futuras, a
día la maravillosa cosecha de muchos siglos de cultura y progreso uni- ~m de ~arles a los hombres el pan de la bondad~ de la ciencia, de la
versales; (Muchos aplausos). Lratermdad y del amor.
Fué ella también uno d e esos pensa dores que {:On esfuerzo cons-
En estos momentos nosotros estamos congregadÓs aquí sintiendo tante y heroico van prodÜ!ando a los hornl)res 1
gravitar sobre nuestros espíritus la sombra angustiosa de una actua- ~ , e presente y
para
. .
el porvenir, los dones preciosos del saber,
de la bonda'-"
u,
d e 1a
h<Íad política internacional preñada de terribles posibilidades. Y eso
crencra y de·l· arte, que .son dones constructivos, que fecundan y pro-
nos hace advertir la profunda diferencia que existe entre estas vidas
longan la viGa por encrma y más allá de todos los designios de la
venerables, consagradas a remediar los males del prójimo, a -curar las muerte.
11agas de la Sociedad, a levantar de la abyección a los hombres que
Ella cumplió heroicamente con ese deber, y por eso, con ese ges-
por los despeñaderos de la vida han ido cayendo, con esas potestades
to Y co~ es~ obra, vive en el {:Orazón de las generaciones y ha pasado
simestras que decretan de pronto las más horrendas hecatombes, que
a .1~ Hrstona como uno de los símbolos más claros y cabales de la
obligan a ir a la guerra a millones de hombres, que hacen perecer
mUJer fu~rte, fortaleza que no reside tan sólo en su genio, sino en
aplastados, triturados, a millares de seres humanos, bajo las pesadas su corazon y en su bondad.
ruedas de sus máquinas de exterminio y que desatan sobre el mundo
Hay un pensamiento de Concepción Arenal, que es sin duda
ei azote de las más inauditas {:alamidades.
perdurable. Drce: "Se nos llama visionarios porque nosotros espe·
Pero no desesperemos. A la larga, en el destino de las generacio- ramos con la m.ás incontrastable. esperanza que ha de llegar el día
nes, los que han de triunfar no son esos feroces demiurgos del en que a la Candad se le llame Justicia".
mundo político, que pasan por encima· de todos los principios y tles- Nosotros podemos subscribir ese pensamiento, a pesar de no
truyen, en su locura frenética, las más preciosas conquistas de la ci- creer {:Omo ella en la. existencia de un Dios de verdad y de bien y
vilización, de la cultura y del progreso. ~e amor; pero ;reemos, ~so sí, en que el amor y la bondad han de
A la larga, los que han de triunfar son los esfuerzos continuados, rmplantar un :Cha en la trerra, entre los hombres, el verdadero reí-
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nado de Dios, que 110 ha de ser sino el reinado de los hombres mis-
mos, confraternizando entre sí, reconciliados profundamente" en un
gran abrazo hecho posible por el t_riunfo de la justicia y la solida-
ridaH. verdadera. (Muchos aplausos).
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abría el puño olímpico de su inspiración para lanzar los rayos ful-
:iiermite ver .en. él, un símbolo para agit~r e~' esta hora, .a;lte la _con-
minadores que encendían ~n el horizonte de su patria, como una auro-
ciencia de América y del Mundo como st agttaramos con el la. mrsma
!'a id.e reivindicaciones, la admonición tremenda y la inexorable profecía.
bandera mejicana en lo que tiene de más significativo para la historia
Fué un poeta que tuvo rugidos de león. para los déspotas; lÍa;.
nacional y política de los pueblos ldd continente.
:raaraidas de volcán para encender de heroísmo y de sagrada cóler~
México es en cierto sentido toda una lección para las naciones ame-
los corazones y trinos de ruiseñor para la mujer amada.
ricanas. Es un esforzado adalid de la causa lde la independencia econó-
Blanco Fombona, que también sabe de altiveces ante las tira-
mica y de la independencia política frente al avance siniestro y sistemá-
nías, porque es un alto espíritu de artista ciudadano; nos ha trazado
tico del imperialismo yanqui; es un pionero que trata de rescatar para
en una página magistral la figura de Díaz Mirón erguida en magnífica
la civilización, la cultura, el progreso y la justicia social, tierras hasta
actitud lie desafío ante el dictador. que aplastaba el espíritu público
hoy reservadas al atraso, a la incuitura, casi a la barbarie y a la explo-
de su país bajo una pesada lápida de ignominia y de oprobio. El
tacíón capitalista en sus formas peores. Es un país que ha hecho .Y
poeta hacía restallar los apóstrofes de su lira y los fustazos de su
está haciendo su Revolución para suprimir la supervivencia de las
pluma de periodrsta, en [Link] al silencio cómplice, a la sumisión
iormas feudales; para abatir el poderío funesto de la iglesia católica,
estipendiada y a la cobardía universal.
para asentar sobre bases inconmovibles _la_ soberanía, n~cional, y para
Los acólitos del dictador aparentaban no dar imp()rtancia a sus
poner a cubierto del zarpazo del impenahsr;10 economrco las fuent~s
ataques, y para desprestigiarlo ante la opinión le tildaban de loco;
naturales de la riqueza pública. Es un pats que trata !de constnur
pero el loco cantaba hermosamente a la libertad y se batía por ella.
su propia economía nacional, no por el aislamient~ infecundo y rL~
Tu\·o duelos mortales con su adversario político y en uno de esos
tardatario, sino poniendo en· manos del pueblo la tierra de los a~~r
duelos recibió la herida que le inutilizó un brazo. Esgrimía su pluma
,;,_uos latifundios, abiertos por la ley que los parcela, a la ocupacwn
de poíemista temible y subía a las tribunas políticas para descargar
de las familias indígenas, para que el indio encuentre, al fin, en el
desde ellas todo su odio sobre los opresores y su desprecio sobre
su~lo mejicano la patria, de la que hasta ahora ha vivido ~roscripto
los sometidos. Sufrió persecuciones y cárcel; en una de sus poesías
y alejauo, por más que en ella habi~ara, pues en ella . habrtaba tan
nos narra ·cómo hallándose en prisión, murió su padre y fué condu-
sólo como un paria: explotado, esqmlmado y escarnecrdo. Por eso,
cido por brevés instantes, entre dos guardianes, a darle al cadáver üe
hacia México se vuelve la atención de todos los hombres nuevos de Amé-
su progenitor la despedida postrera. Hizo de su lira un arma de
rica, de todos los que ansían ver implantados cuanto antes, en el Nuevo
con1bate; ponía en sus cantos su aridiante corazón ciudadano de lu-
Mundo, los principios de reparación y justicia que se [Link], c~~o
chador indómito. El poeta y el hombre formaban una entidad indes-
metas luminosas, como cumbres besadas por el sol, ante los OJOS avtaos
tructible, una totalidad indisoluble; eran una mente sola, un solo
lde las .muchedumbres oprimidas. corazf>n, un solo espíritu, que lanzado a esa ardiente batalla contra
Por eso nos interesan vivamente sus cosas y sus hombres. Frente
la dictadura vendida al oro del extranjero y contra la corrupción que
a éstos, cuando dirigimos nuestra mirada hacia éstos, debemos verlos
la rodeaba, salvaba a un tiempo. mismo la dignidad de todo un pue-
envueltos en una atmósfera social y civil que les forma un fondo y un blo y la dignidad moral de la poesía. .
marco de tempestad y de lucha, donde los relámpagos trazan su cár-
Cantaba a los héroes !de 1<: libertad, a los enemigos de la tiranía,
dena cifra de fuego para escribir en el firmamento el fatídico Mane
a los libertadores: a Hugo, a Byron, a Bruto, a Cronwell, a Hidalgo,
Thessel Fhares, que anuncia el derrumbe de muchos despotismos en
a Guillermo Te11, a Bolívar. Pero, no los >Cantaba en un vano juego
.el banquete de los privilegiados. Precisamente Díaz Mirón, frente al
retórico y para simple desfogue de su temperamento lírico y román-
·despotismo oprobioso de una dictadura de treinta años, fué uno (!.e los
tico, sino jugánldose una partida árriesgada, frente a frente, cara a
pocos intelectuales mejicanos, acaso el único poeta de Méjico, que
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cara con la dictadura a la que trataba como de potericia a potencia. Mirón era joven, cmmdo escribía la parte más román-
Blanco Fombona dice que pocos hombres han tomado tan en serio tica y zesonante de su ob"ra poética, el poeta era un espectáculo para el
la poesía como Díaz J\Iirón. Para él la poesía era lucha sa¡Fada en puebl(), una )i-oz para muchos, un ademán rector ante la admiración de
pro de un ideal. Tenía del canto el concepto de que se trataba de las multitudes. Las escuelas ele ahora hacen del poeta úna expresión
una conjunción d.e heroísmos; "tres heroísmos en conjunción: para los ce~áculos literarios, una ..-oz para pocos, que sólo viYe o
encuentra. eco entre los iniciados, o los entendidos y en-las páginas
"El heroísmo del pensamiento. literarias de la revistas más o menos tendenciosas. El poeta id.e antes
"El heroísmo del sentimiento. gozaba de popularidad en el ambiente abierto ele la plaza pública;
"Y el heroísmo de la expresión". el de ahora sólo es popular entre los literatos y los intelectuales.
Reconforta y alienta el ejemplo de este poeta gallardamente Porque aquél hablaba para todos, decía cosas que a todos llagaban,
masculino, fuertemente viril, que parece desmentir con su robusta que tddos- €(11tenclían y que a todos, poco o mucho, podían interesar.
voz la profecía ele Renán, según el cual llegaría una época en que Y o no digo que esto sea mejor o peor para los destinos del arte.
solamente las mujeres escribirían versos. " Puedo admitir que tengan razón los que quieren que el poeta en su
Ustedes habrán ach·ertido que en la gama de la poesía caben obra, se mantenga en una altura de absoluta pureza estética, en un
ambiente ideal de indiferencia para Jas solicitaciones vulgares del
toJos los tonos v todos los timbres; hay versos que suenan como el
cristal con un s-onido claro, sutil y quebradizo; hay ..-ersos que sue- problema cotidiano, donde la poesía viva con y por sus propios ele-
mentos intrínsecos.
nan c~mo el bronce: unos son ..-iolines o flautas, otros son órganos
tJe catedral, orquestas, o yenda\·ales. Los de Díaz Mirón eran cam- Lo que hago resaltar, entonces, es que ello nos obliga más que
panas de esas que tocan a rebato, ~ue pro~nue..-.en. :os grandes mo:i- nunca a establecer una diferencia profunda entre el noeta v el hotU:-
mientos populares y que merecen bien la mscnpcwn famosa d:l m- bre; diferencia que acrece la responsabilidad del lwmb;e que in-
mortal poema de Schiller: Vivos voco, mortus plango, fulgura mfra- evitablemente hay en el poeta, ante los deberes para con la- convi-
go. (Convoco a los vivos, lloro a los muertos y quiebro a 1~ centell~)- vencia social. Que el poeta se encierre si quiere, como tal, en ]a
Fué un poeta que no se olvidaba de ser hombre. Fue un varon torre de marfil lde su estetismo; que sólo mire al mundo desde un
que descendía a ia arena del combate sin el temor de que sus alas punto de yista estético, en cuanto sólo ha ele tomarlo como es-
'cte arcán¡rel lírico se estropearan en la refriega. Me place hacerlo pectáculo o tema para sus concepciones artísticas, pero que el hom-
o
resaltar ahora que está de moda en ciertos sectores d e 1a poesta
' d es- bre cumpla, entonces, dignamente con su deber humano en el seno
arraigarse de la vicia civil, perder contacto con el plano más agitado ele la sociedad contemporánea donde los más altos y generosos idea-
v candente del mundo terreno, para cm·oh·erse en la atmósfera de les reclaman el concurso decidido de todas las energías fecundas. y
~ma incontaminada abstracción espiritual o simplemente literaria, ajena no toler:1~1os que m~et:tras el poeta se mantiene en su altura de pu-
a 1as corrientes tumultuosas e impuras de las preocupaciones colec- reza estetica, proscnl:itenido de sus versos el soplo ele aspiración co-
tivas. Abundan, sobre todo en estas regiones 1del Río de la Plata, lectiva, ele toda la preocupación social o política en el alto sentido ele
los que hacen de la literatura un refugio de eunuca neutrali~dad civil la palabra, el hombre descienda a contaminarse con las impurezas
para sus cobardías morales. Escuelas que deshumanizan el arte, se- cotidianas en el plano más bajo y abyecto de la servidumbre política,
gún la consabida fórmula. y tratan de crear "una Íri..-olidacl nueva o transija cobardemente con la impostura organizada y el convencio-
en un mundo viejo", apartan al poeta ele las actitudes ele héroe dvico, nalismo preponderante, con tal ele no poner en peligro la serenidad
Jo separan ele las agitaciones de la ciudadanía militantes y lo des- olímpica del poeta o su aptitud espiritual para dedicarse a la crea-
vinculan ele la multitud. hasta como espectáculo. ción clespreocupalda de la bagatela o la fri\·olidacl literaria. El roman-
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tidsmo fué la escuela que creó más poetas de aquel gérrero; con algo sonoridades del modo español y las falsas eferves-
de oradores, pÓt el modo de dedr, por esa su manera de expresión del floriponídio tropical. Díaz Mirón temió haber
poética en alta voz, en franca comunicación al aire libre con todo defectOS, y Un buen día SUS ántiguosc admiradorC'S
uú pueblo de corazones. o"'"·~'"~ que daba a luz un libro, "Lascas", en cuyo prólogo
Díaz Mirón tuvo dos maneras; se hizo famoso por la prime- su obra anterior y declaraba debía tenerse por no
ra, gozó de celebridad en todos los países americanos de habla es- n1ismo revela la entereza ld.e su carácter, pues él no
pañola y tuvo grandes y ardientes admiradores en España misma, el sacrificio de desautorizar toda una obra. de
[Link] daba rienda suelta a los impulsos de su temperamento, en muchos años, que lo. había cubierto de gloria, cuando creyó que había
los versos de poesías como "Gloria", a ratos ripiosos, pero carac- venido <siguiendo, J:.:,sta entonces una senda equivocada en el campo
tcristicos por la fuerza ide la expresión y la fulgurante pujanza de del arte. En "Lascas" aparece dominado por una preocupación pro-
las !mágenes y conceptos, donde parecía tallar a golp~s de cincel funda, por ttnnoble afán, por un ansia insatisfecha de perfecciona-
en la pieiCJ..r.a de la palabra viva, su propia estatua espiritual, la miento fonl::rai.
imagen de su carácter diamantino: "No intentes convencerme id.e tor- A raíz de su muerte, Alfonso Reyes, embajador de Méjico en
peza ~con los delirios de tu ínente loca. -:i\Ii espíritu es al par la República [Link], publicaba en un diario bonaerense una no-
luz y firmeza. --Firmeza y luz como el cristal de roca". tabLe página asuiniendo la defensa de Díaz Mirón, injustamente acu-
Su personalidad y ~u manera se impusieron en esa época en el mun- sado como n•presentante del fácil sentimentalismo tropical. En esa
do de la poesía americana. Tuvo muchos imitadores, y grandes poetds página nos .
nm ra Alfonso Rey•es el drama de esos afanes ano-ustio-
b
sos tras el esguivo ideal de una forma perfecta. En "Lascas", el poeta
sintieron su influencia en sus primeros vuelos. Santos Chocano y Rubén
surge con una estética renovada. Alfonso Reyes le descubre cierta
Darío fueron sus discípulos; naturalmente mucho más el primero
impotencia para llegar ai poema definitivo, pero afirma que nada es
que el segundo. Hace alrededor de treinta años su acento se notaba,
menos fácilmente sentimental y tropical, que el Díaz Mirón de "Las-
poco o mucho, en toda la poesía civil del continente. Porque tuvo
cas", de "Triunfos", de "Araucaria" y otros poemas. "Ni cursi, ni
un acento propio y era el suyo el acento de un varón robusto, con
fuerza bastante para tomar la vida por las aspas y [Link] como a tropical; -dice textualmente- ni imitador de !decadentismo ajenos,
un to<o bravo. entre sus puños de atleta. No era, sin embargo, un sino ensimismado, grave, retraído, enloquecido de perfeccionamien-
clominacicr de la vida. Porque más que ser un dominador, prefirió to". Góngora mejicano, le llama; que nos ha ·dejado, agrega, una
abominar de todos los dominadores, en sonoros versos románticos. lección de oficio, un consejo lcl.e frenar a Pegaso; una tremenda in-
Y por eso vivió .:;iempre en el orgullo de una pobreza y de una aus- quietud de perfección, una aberración de solitario.
teridad irreductibles, sin men<d·igar jamás aplausos para su obra lite- Antes ha dicho de él que era un temperamento lde originalidad
raria; desdeííow del laurel y del oro, sin cultivar su nombre ni su terrible. Terrible, sin duda, como su carácter. Nada lo pinta mejor
reputación artística, sin valerse jamás de esa política o . diplomada que una anécdota que tuve· la suerte de escuchar de los labios del
de los literatos, c1ue consiste en provocar el elogio, elogiando y ha- propio Amado Nervo, otro gran poeta mejicano, que fué nuestro
lagando por correspondencia gran'Cl-es o pequeñas vanidades humanas. huéspe(l. en los ultímos días de su vida, como sí hubiera querido que
Llegó un momfnto en que se arrepintió de su ripios románti~os. Montevideo fuese su último puerto de llegada y su. último puerto de
Las estrofas que más fama le habían dado, se le volvieron intolera- partida. Un alto personaje de las letras y ele la magistratura, pre-
bles. El modernismo triunfante había decretado la muerte del énfasis. síL.:[Link] de un Tribunal de Justicia, recibi6 cierta vez la visita dé
Rubén Darío hab;a traído los moldes de Francia, ante cuya grada nuestro poeta. Este acababa de escribir un poema y venía a leérselo.
exquisita Y, aíacla tomaban de pronto un insoportable dejo de ran- El dueño de casa lo hizo pasar a su despacho, con todos los honores
76 77
alta jerarquía intelectual lde la visita, y la lectura co- irredimible que pasa por el mun1do sin dejar tras ele sí h1ás que el
'menzó. Pero el poema era largo, la lectura continuaba, y llegaba el eco de .sus pasos inútiles por el escenario ele la espectabiliclael. Fué
iuomento en que el presidente del Tribunal debía ir a ocupar su un hombre .que batalló como el mejor de los ciudadanos y un poeta
puesto, por lo cual, pidiéndole mil disculpas, hizo saber al visitante . que cantó como el mejor de los hombres. Altos méritos son, para
·que con gran pesar suyo, se vería obligado a retirarse interrumpiendo merecer el homen<:.je ele los poetas nueYos, de verdad, y de todos
1a lectura, pues lo reclamaba el cumplimiento ineludible icle su obli- Jos hombres ele corazón honrado y de voluntad leYantada.
gación. ¡Aquí del carácter atral¿iliario y feroz de nuestro poeta! Sa- Alguna vez he escrito yo de lo que he llamado una nueya fun-
<''1 rápidamente una pistola, se la aboca al pecho de su consternado ción de la intelectualidad y el Arte americanos, exhortando a los
oyente y lo conmina a sentarse para escuchar hasta el fin la lectura artistas y escritores del continente a prestar permanente atención a
del poema. Y la lectura continuó, conservando el poeta la pistola al las ,solicitaciones profundas de la v;icla continental, y sosteniendo
alcance· ele su mano, sobre la mesa, para evitar cualquier intento cíe qae las características ele un arte genuinamente americano, no pue-
retirada. den ser las que se señalan como rasgos distintiYos ele una literatura
Semejante tempera·mcnto no podía, por cierto, adaptarse a las europea, creada por la psicología de post-guerra con sus desalientos,
blandu·ras de cierta poesía muy en boga hace algunos años en todos ..
sus incertidumbres, sus enfermedades v hasta sus aberraciones.
los países ele habla castellana. En "Lascas", podrá haber, como dice Ante la sombra ele estos graneles n~uertos; que llenaron <:on su
Alfonso Reyes, "dureza, extrañeza y extravagancias", pero no hay personalidad y su voz un :momento de la poesía del continente, com-
nunca blanduras ni suavidades enfermizas. Esa poesía pudo, pues, prometámonos a crear el Arte que realmente responda al destino de
ser considerada como ufla reacción saludable contra el afeminamien- América er; b historia del lviunclo, buscando el espíritu y la expre-
de ciertos aires suaves a cuyos pausados giros danzaban las mar- sión mconfunclible de nuestra poesía, más aun que en las exteriori-:
del "Trianón" o "las pastoras ele Grecia", y hasta a veces re- dades pintorescas y en las peculiaridades geográficas, en la hondura
sultaba preferible llenarse la boca con los ripios románticos de sus de la realidad soci;:J y humana, que es la fuente ele donde han de
antiguos versos bravucones, empenachados ele gallardía y fierezas surgir el sentimiento y la iclealiiClad bajo cuyo impulso los artísitas
a seguir desenvolviendo la l([Link] elegíaca ele cierta áliñericam.s seremos fii'<lÍmení.: y totalmente dignos ele la misió•.1 glo-
sutilmente espiritualizada en tono menor ele confidencia al oído. riosa de darle a A!1H~rica ur;::t voz profunda, genuina e inmortal.
Finaln1ente, Díaz Mirón, abandonó las agitaciones política? y Que el recuerdo ele los que, como Sah·ador Díaz i\Iirón YlVIeron
enseí'iai1za de su cá[Link] ele V eracruz, para dedicarse al ministerio en fervor de poesía, 1de belleza y de lucha, nos alumbre la senda v
de maestro de niños. Rodeado ele niños, a los >1ue ense- haga llegar hasta nuestros corazones las Yibraciones de una fibr~
primeras letras, supo apagar las brasas ele su temperamento de salud de fuerza, ele sentimiento humano, ele ansia del porYenir,
Impulsivo en un remanso ele su vida, bajo el claro sol de las risas calor vital, que ha de ser como una cuerda infaltable
infantiles, orgulloso ele ser pobre y lde no haber ocupado, nunca, sino de este continente, de este mundo nuevo del que
ele lucha en el periodismo, en el Parlamento y en la tantas [Link] y grandes cosas, sólo posibles
--porque la poesía füé para él, duí·ante mucho· tiempo, un si- Cj""eadÓii .esfórzada para la cual se necesitan energías
combate- y puestos de enseñanza en la üni\·ersidacl ele V e-' corazones enteros y concien-
o improvisándose maestro de primeras ·letras para roldearse
pequeñt1elos en el apacible retiro de su hogar, cuando ya la muer-
e!Ílpezaba a descender, poco a poco, como un crepúsculo sobre
tejas ele su tejado. N o fué, pues, el retórico, vano e
78 79
Presentando a lndalecio Prieto
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lladoras y los que cayeron en las sombrías callejas. bajo el a~~te de
¡· ersecuciones y de la venganza política; los mños tamb1en, los ... un patnarca de la democracia nacional al cual le debemos la
as P ··. 'bl' d 1 resurección de este centro que fué durante largos años algo así
que han sido muertos y despedazados en los paseos ~u 1cos : as
ciudades españolas por los bombardeos aéreos de los aVIones asesmos, como un cadáver en pie, un cuerpo de edificio vacío de calor y de es-
italianos y alemanes. píritu - esta casa, en estos últimos años nos hace acordar bastante a
(Muy bien! Aplausos). aquel famoso Ateneo de Madrid, que tanta parte tuvo en la obra de
Con él nos ha llegado el alma heroica de ese pueblo que repro- preparar espíritu español para las grandes transformaciones so-
produce constantemente como en una especie de hábito cotidiano el ciales y políticas que condujeron a España a la cumbre de sus des-
tinos históricos.
o-esto histórico de quemar las naves como Hernán Cortés y que, a
(Aplausos).
~uatro siglos de distancia, reproduce, recoge y cumple toí[Link]ía la
exhortación de Francisco Pizarro a sus soldados en América: "Haced Dentro de pocas seman·as, en esta misma casa, va a celebrarse,
de vuestros corazones fortaleza porque no tenéis otras". presidido por otro gran demócrata uruguayo, el doctor Pedro Díaz ...
(Aplausos).
(Ovación).
·.. , · ·el Congreso Popular de la Democracia de América. Y tengo
Con él nos llega el alma misma de España ; más todavía: el alma
para mí que la primera resolución de ese Congreso ha de ser enviar
de la España mártir; de la España idealista; de la España inmortal,
un llamamiento angustioso a toda la conciencia pública del continen-
de la España eterna, esa que se está desangrando en un drama junto
t~ para q:1e se refuerce la solidaridad y el apoyo a la causa del legí-
al cual empalidece y pierde intensidad trágica el mismo drama del cal- timo gobrerno espéiñol. -
vario,· porque aquí no es un hombre tan solo, casi divino, que se sa- (Aplausos).
crifica crucificado para redimir al mundo; aquí es toda una nación,
. , Indalecio ~rieto ldecía las otras noches en su estupenda perora-
rdivina síntesis humana, la que se sacrifica en la cruz de las más ho-
cron del Estadw, que ahora podría retornar a su país con la honda sa-
rrendas torturas para salvar al mundo contemporáneo y redimir a la
tisfacción de haber visto y haber sentido que los pueblos de América
humanidad entera de sus culpas, de sus lacras, de sus desfallecimien-
están de todo corazón con la gloriosa causa de la República Española.
tos v de sus cobardías. Y que como Jesús, y más grande que Jesús
verdald, sin duda, pero no ocultemos que en el entusiasmo y en el
por -1a magnitud de sus dolores físicos y morales, se sacrifica cons-
del .Pueblo uruguayo por esa causa hay una gota de amargura:
:Óiente, como nos lo dijera las otras noches en su magnífico discurso
nuestro remordimiento por no haber sido capaces ícle crear
Estadio el ilustre Indalecio Prieto, se sacrifica consciente de que
política que significara una solidaridad estreéha con di-
su sacrificio constituye una ofrenda depuesta por su heroísmo admira-
lo menos restableciera las relaciones diplomáticas
ble en los :altares del derecho humano, de la democracia universal y
del progreso civil y espiritual del mundo.
(Ovación).
ha lde valer el apoyo espiritual de los pueblos
.j)ebo ser breve, pero no quiero abandonar esta tribuna sin antes sean capaces de obligar a sus gobiernos
repetiros,. eminente visitante, que al entrar en esta casa habéis entra- en actitud de franca y noble solidaridaú
do en .el hogar mismo de la democracia uruguaya (Aplausos). Porque Española en el terrible trance en que
esta Institución, - presi:dida por la figura prócer del doctor Eduardo faz del mundo, sus sagrados !destinos.
Acevedo ...
(Aplausos).
82
83
/osé Batlle y Ordóñez
y cíuidadanos:
ton1ar parte en este acto como un soldado obedece una
[Link] decir con esto que venga contra mi voluntad, sino que
vengó a cumplir .un mandato. La Comisión Directiva del Ateneo, sin
tonsultánuelo. siquiera, en sesión en la que yo no me hallaba pre-
sente, resolvió arrojar sobre mí la honra de representar a esta insti-
tución en este homenaje a la memoria de José Batlie y Ordóñez.
En cualquier otro momento de la vida nacional yo hubiese rehuí-
do o tratado de rehuír esta responsabilidad, para mí abrumadora. Pero
presentes circunstancias acaté sin protestas, porque estos co-
·como puestos que se nos confían en una línea de batalla,
de una contienda cívica, y no podemos rehusar-
de nuestra propia estimación, aunque sepamos que
~··~~:et:e.n:l()~l cap•aces de desempeñamos discreta m ente. Por otra parte,
con Batlle. Estaba en deuda en el sentido
conferencias que con motivo de su propio
85
:dncuentenario se vienen realízando sobre personalidades de nuestro Nos parecería traicionar su destino personal; volver la espalda
nmi1do intele:gtual o político que tttvieron contacto con la existencia al ademán enérgico con que su vida trazó el rasgo de ,su trayectoria
de este centr~ de cultura. Precisamente, yo había tomado a mi cargo en el panorama histórico del país, si hiciésemos de estas conmemora-
el compromiso de hablar de Batlle en cuanto a ateneísta, y ya había ciones solamente evocaciones melancólicas de su figura prócer, y no
postergado una vez el cumplimiento de esa obligación debido a ur~ fuésemos capaces de levantar esa figura por encima lde nuestras ca-
bezas, por encima de las cabezas un tanto abatidas de nuestro pue-
··gentes ocupaciones.
En eso estábamos cuando la Comisión del Ateneo se vw solici- blo, como un estandarte, bajo cuyos pliegues se congregue no una
tada para hacerse representar en este acto, y por tales antecedentes multitud de devotos para reanimar, de rodillas, la ilama de su recuerdo
en la serenidad litúrgica de un rito religioso, sino una multitud de
:creyó que debía ser yo el indicado.
He ahí por qué me tienen ustedes aquí, tratando !de tender el ciudadanos que recojan, de pie, en su mente y en su corazón,¡ la inci-
tactón de las enseñanzas de su vida para recuperar fuerzas en la lucha
arco con mis débiles fuerzas, aunque eso sí, con el ánimo reconfortado
por la evocación de ese gran espíritu que se agiganta en la hora sobre constante contra todo lo que tenemos que combatir y en pro de
el fondo histónco del Uruguay y de América, sobre el cual se pro- todo ... (los aplausos impiden oír el final de la frase).
yecta como la imagen misma de la idealidad política que tuvo en él, Y esto, es tanto más necesario de nuestra parte, cuanto que asis-
timos a una explotación indigna del nombre y de la gloria de Batlle
entre nosotros, su más vigorosa encarnación.
y Ordóñez, que obliga a que estas sinceras recordaciones populares
(¡Muy bien!)
Una recordación de Batlle en estos instantes, en esta· hora in- adquieran todo el viril sentido de un verdadero desagravio.
(Aplausos.)
cierta y. sombría de nuestras vicisitudes nacionales, ha de asumir por
fuerza un significado de enseñanza y de prédica combativa y hasta de Porque no hace aún muchas semanas se congregaban en el [Link]
tremolar de banderas de lucha, por todo lo ·que él ha sido para la los delegados de un partido oficialista, y hubo allí oradores que invo-
realidad ~e nuestro pasado, por todo lo que es para la fecundación caron el nombre de Batlle para arrancar con su prestigio aplausos
dé nuestro presente y por todo lo que ha de ser todavía para la vivas a una concurrencia de enganchados que reproducían los más
o:rientación y alentar de las generaciones en su marcha incesante y do- y vergonzosos cuadros ldel atraso político en que las oligarquías
lorosa hacia los horizontes del porvenir. <0:11rl"m""~'-·í"":'"' se esfuerzan en mantener, a través del tiempo, a las
(Aplausos.) muchedumbres criollas.
Y debe ser así para que este homenaje corresponda por com- aplausos.)
pleto, por su sentido intrínseco, a la índole espiritual y moral de su Batlle! ¡Qué ultraje sangriento
personalidad, pue;:; sería inconcebible que tratándose de quien fué un todavía me quedaba algo más por oír. Las otras
luchador en todas las posiciones \eLe su vida pública, que tratándose [Link], cuando se discutió esa reaccionaria
lde quien recorrió el escenario de nuestra historia civil y política ha- erige al Poder Ejecutivo en autor, ejecutor
cién!dolo estremecerse y crujir· con su recio paso de removedor de sentencias y a la policía en árbitro de la suerte
, -:" ,.,~,,•:·~~ <:l;e:.tJralJaiíáclOl:es extranjeros, un diputado tenista creyó buena
sillares de granito, nosotros pudiéramos a tan corta distancia de su
discípulo fiel de Batlle, sosteniendo
desaparición, hablar con frialdad académica en acto de objetiva apre-
el que mejor interpretaba el espíritu
ciación equidistante donde sólo hiciésemos reconocimiento de virtu-
des y de méritos, sin trascendencia de ataque para nadie ni de exal-
tación o de conídenación para nada.
siguiente exclamación:
(¡Muy bien! Aplausos.)
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-¡Cómo se estremecería. en su huesa el cadáver de Batlle y Or- el hombre} con sus grandezas y con sus flaquezas, con sus aciertos
dóñez si pudiese escuchar semejante herejía.! y con sus erron:s, se iba para dejar en la memoria y en las manos de
(Aplausos.) las generaciones nacionales la lección fecunda de su existencia y de h
y bien: esta explotación del nombre de Batlle por quienes han realidad de su obra en todo lo que ella tuvo de encomiable y !(}.e im-
destruíd:o su obra, es una de las amargas lecciones de la historia que perecedera.
explica, tal vez, la. razón de las principales actitudes adversas que (Aplausos.)
mantuvimos en aquella larga polémica (¿por qué no recordarla ahora Por otra parte, ¿qué mayor homenaje para un hombre que el
también?) con ese robusto forjador de patria. reconocimiento de sus méritos por quienes le combatieron en vida
Deseo explicarme. Hablo aquí ahora en nombre y representación y fueron combatidos por él? Y no porque éstos reconozcan tardía-
del Ateneo y esto sólo me autoriza a intervenir en este homenaje triente haberse equivocado, sino porque así como antes estaban dis-
aportando al elogio una contribución sin reticencias, y sin poner en puestos a colaborar con él ldesde terrenos distintos, en todo lo que les
el vino del elogio la gota de vinagre de opiniones mías demasiado parecía plausible, ahora, hecho el balance definitivo, no tienen incon-
personales para que puedan ser expresadas en nombre de una insti- veniente en proclamar la altura de sus propósitos, la pujanza de sus
tución que no .-;s mi propio partido político y no puede comprometerse iJeas y la magnitud de su acción histórica en nuestro medio civil para
con posiciones partidarias ni de ayer ni de hoy. Pero yo no sé hablar ejemplo de todo el continente.
como personero impersonal y no puedo resistir a la tentación de re- (Aplausos p¡:-olonga"Clos.)
anuldar, en el juicio póstumo ya serenado y pulido por el aire claro Tal vez algún día explique, desde esta misma tribuna, por qué
de la Historia, mi criterio de disidencia ante los que, en mi calidad lo -combatíamos los socialistas, y por qué ya lo consideramos uno de
de hombre de un partido que no era el suyo, me parecieron errores esos graneles forjadores. de la nacionalidad que merecen el respeto
trascendentales !de su orientación política. consciente 'de las masas populares y de los partidos ele la clase obrera.
Voy a decirlo, pues, con apreciación que podrá -considerarse equi- Hoy me -corresponde exaltar ele su personalidad, no lo que podía
vocada, pero que debe reconocerse sincera (y después de todo el gran unirnos a él y a nosotros, hasta cuando nos hallábamos separados
tributo que podemos ofrendar a esos. varones de Plutarco es el tri- y en terrenos contrarios, sino lo que a toJos los que aquí estamos
buto de nuestra sinceridad); esa explotación oficialista de la gloria congregados nos une ahora a su memoria por encima de las [Link]-
de Batlle, esa explotación realizada por los situacionistas colorados . cias partidarias.
a título de su :coloradismo, es consecuencia tle no haber tenido el En estos días se habla de la celebración de Batlle como periodista.
único -coraje que a mi juicio le faltó a Batlle: el de romper abierta- Es duda una de las facetas más interesantes lde su existencia
mente con la preocupación tradicionalista en momentos en que, de nnn"ll:>rP público, porque, como Sarmiento, había hecho de la pluma
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Pero su gran característica sintética, el rasgo de su personalidad ponde exhibir ante la conciencia ele nuestro pueblo, esgrimiéndolas
[Link] y encierra todas las fases de su figura moral y la con- como armas· ele combate contra la siniestra conspiración de motineros
C'reta en una ~efinición, que como todas las definiciones, limita al par que hasta cometen la impudicia ele yaJerse de su nombre para enlo-
que expresa, es su vocación política y su consagración absoluta, de dado, mientras arrebatan al pueblo sus derechos más preciosos y sus
todas las horas, de todos los momentos, al problema público. libertades más necesarias.
Parecería que esto no es mayor elogio en un país donde suele (Aplausos.)
decirse que se hace demasiada política y se padece el mal de la po- En cuanto a su amor por la libertad, él, que había formado su
lítica. Pero se capta en seguida la calidad especial que esa definición espíritu en las corrientes ideológicas del siglo XIX, advirtió el nuevo
aporta en su caso, para dar realce y categoría de apostolaldo a lo que caudal que empezaba a enriquecer desde el último tercio de dicho
en el vulgo de los politicastros no es sino actividad subalterna 6 in- siglo la idea ele libertad con ese aporte de derechos sociales y ele
clinación frívola, y además sensualista y malsana. reivindicaciones obreras que ponían en pie a las clases económicamente
La vocación política, cuando va acompañada de un fervoroso anhe_ oprimidas, en organizaciones políticas y gremiales con una ideología
lo de bien público, es siempre una fuerza moral respetable y hasta que superaba el concepto abstracto de una libertad desconectada de
admirable; y cuando, como en el caso de Batlle, llega a la devoción las realidades del campo de la vía económica, del campo lde la vida
abnerrada
o que 1mpulsa a consagrarle
. toda una vida, a desafiar el peli- del trabajo, que es para las graneles masas productoras toda la vida
gro, a luchar a brazo partido esgrimiendo las propias ideas como un socíál y casi toda la vida humana. (¡Muy bien!). Y, representante
hacha sin temor a recibir hachazos en la refriega, esta vocación se !'!velucionado de una burguesía liberal, que negaba la lucha de clases
'
vuelve esforzada actitud espiritual y penetra en la zona del verxlaclero conto método, pero no la desconocía como fenómeno, amplió el pro-
heroísmo civil, que es una ele las formas más altas y puras del heroís- grama político ele la política nacional, agregándole preocupaciones ele
mo humano. orden social, reformas de mejoramiento obrero.
(Grandes aplausos.) Desde ese punto ele vista, encarnó un período ele transición en la
Pero eso nusmo sólo ,·aklría como espectáculo o espejo de lucha- historia de nuestro desenvolvimiento político, que ahora aparece como
dores si no estuviese vinculado a un sentido histórico que acredita cuspicle, como punto culminante en la trayectoria de las realizaciones
tanto esfuerzo, tanta pujante vibración de vida, tanta tensión de de gobierno, porque el golpe de marzo, haciéndonos retroceder mu-
músculos espirituales, como una acción realmente fecunda para la é11os. años, vino a interrumpir el proceso ele la evolución y a impedir
suerte colectiva y una obra cuyos beneficios se vuelven patrimonio el tránsito, tal vez cercano, hacia el predominio ele fuerzas políticas
común de la nación en cuanto impulso de su progreso y jalones i:ie ilÚevas y renovadoras que tienden a afianzar el liberalismo político
su marcha ascendente por los diversos caminos de la historia. básicos e integrales ele justicia social y democracia eco-
Y eso es, precisamente, lo que más resalta en la caudalosa acti-
vidad de ese fuerte caudillo civil, •de este poderoso conductor de mul- 1 ...:[Link]<c" ·y prolongados aplaúsos.)
titudes, de este constructivo hombre de Estad.o, que abre rumbos nue- fervor por el liberalismo político, y su preocupación
vos en varías direcciones ele la teoría y la práctica del arte de gobernar. garantido ampliando el contenido, el volumen de la
Pero lo que más debe interesarnos en la ocasión presente es re- 11n derrotero. que su mano señala a todos los par-
ferirnos a su amor nunca desme~ltido por la libertad, y a lo que él ele trágicas y tremendas claudicaciones.
tüísmo llamara su fanatismo por la legalidad.
(Aplausos.) ele libertad es todavía la que, sobre todo,
Esas son las dos lecciones de su vida que hoy más nos corres- salvarnos. Sú fanatismo por la legalidad, ese fana-
90 91
fismo que lo llevaba a pagarles el pas~je a íclos anarqÚistas a quienes
la policía, por error, no había dejado desembarcar en nuestro puerto
(¡ compárese ese gesto de liberal y democrata con esta ley xenófoba
y arbitraria que acaban de sancionar los cavernícolas que nos go-
biernan!), (Aplausos) ... ese fanatismo que le impedía sacarse de en-
cima el obstáculo de los doce sena!Ciores que trancaban la reforma
constitucional, y que no le dejó caer en la tentación de clausurar el Domingo Arena (1)
Senaíclo, de dar un golpe de fuerza, .como lo hubieran
•
dado ala-unos
1::>
de
esos mismos senadores al disponer de la mitad del poder de que él dis-
ponía (Grandes aplausos interrumpen al orador) ... ; ese fanatismo por La participación de representantes de diversos partidos en este
la legalidad y por la ley, por la legítima y verdadera, que surge de la acto. demuestra no solamente que los acontecimientos de estos úl-
auténtica soberanía nacional, no la impuesta por la fuerza y por la timos tiempos han acercado a las distintas fracciones de la demacra-
traición de los cuartelazos; ese fanatismo saludable y honrado, formu- Cía, ac~ntuando las afinidades y relegando a segundo plano las dife-
la y postula un criterio de conducta moral que ha de servirnos para fetttias, sino que el hombre al cual tributamos este homenaje era
condenar como delitos abominables los motines y los atentados con- tiria .digna figura de excepción entre nosotros, a quien el adversario
tra la democracia -tanto en España como en el Uruguay- (¡Muy Jriiraba siempre con admiración, no pocas veces con simpatía, pero
bien! Grandes aplausos) y para alentarnos en. la batalla cotidiana nunca eon averswn ni mucho menos con encono.
que debemos librar, hasta vencerlos, con los que en nuestra Repú- Esto era en vida. Ahora, cuando ya_ pertenece al juicio \:le la
bhca atropellaron el íclerecho para implantar el imperio afrentoso de historia, ni siquiera como adversario podemos considerarlo quienes
la fuerza armada y del fraude legalizado. contendíamos con él sin dejar por eso de ser sus amigos, y a menudo
(Prolongada ovación.) coincidíamos asimismo en múltiples puntos y aspectos del criterio
polítko y social; y junto a él finalmente nos hallaron aquellos, que
(Tomado taquigráficamente por Segundo Domínguez Calvo.)
ser enemigos desleales y traidores de las instituciones
-ti,en;toc:ratic:as y las libertades fundamentales de nuestro pueblo fue-
sus enemigos, para quienes no guardó consideración,
la esperaba ni la quería, porque tanto como enaltece la
del adversario digno, rebaja y desdora la condescen-
adversario deshonesto. (¡Muy bien! Aplausos).
92 93
gnmentos a la hora de~ las pláticas y confii('Jencias fraternales, en el pública, que él debió poner al servicio de la obra y de la lucha, con
seno apacible de la imperturbable amistad, para cl:ontarse sus cuitas; voluntad sostenida, en cuanto se le volvieron enérgicas e imperiosas
sus ensueños, sus afanes, sus andanzas, sus esperanzas y sus desen- las so1icitaciones del deber ante las proporciones crecientes de la
gaños. empresa histórica que recl;::.maba su concurso personal.
Y o quiero que este discurso sea sobre todo un acto de recoo-i- Su amistad con Batlle hizo del bohemio genial que había en él
o
miento; una pura ofrenda en el altar <1e una amistad que se alzaba hombre público de pod~rosa eficiencia, dotado intelectualmente
serena en las márgenes ele corrientes revueltas, en las que a menuido akanzar todos los triunfos y escalar to'clas las posiciones, que
se enco;:ltraban, para combatirse, las naves en que uno y otro nave- cuando le llegaron, con la sencilla naturalidad de quien
gábamos, la ele él una poderosa fragata, ele gran desplazamiento y p; evisto, creado por sus propias manos, y él lo reco·
amplio arboladura; la mía, un insignificante barquichelo que unos con desenvoltura y hasta podríamos decir
pocos impulsábamos a remo y que por momentos parecía confun- ni triunfos ni posiciones encumbradas le im-
dirse con la pequeña embarcación del navegante solitario. la. preocupación de vestirse con un poco
(¡Muy bien! Aplausos). poco mejor el descuidado nudo de la cor-
Y o no podría tampoco valerme de la memoria de Arena como
pretexto para internarme en el tema político, porque ello me pare-
cería no cumplir bastante con el deber sentimental que me he im- al piano de la política su
puesto~de rendir culto cabal en esta especie ele solemne funeral laico de abogado, -de abogado que señalaba nue-
a su persona querida y admirable, que era por sí sola tema sobrado dcictrimt jurídica, dejando de lado a los grandes
para el discurso, para la conferencia y para el libro. podía darse el lujo de no leer- iluminó, [Link] la banca
(¡Muy bien! Aplauso&). . !desde la tribuna del club, desde las columnas del
que abordara con pareja fortuna todos los géneros pe-
Nuestra amistad ,había nacido en torno de una mesa de redacción
desde el editorial sesudo a la pintoresca crónica policial)
y mantuvo siempre ese carácter, esa tonalidad camaraderil y campe-
Consejero de Estado, iluminó, decía, las cuestio-
<.hana con que se fué desarrollando en los primeros tiempos, a través
política, de legislación civil y de legislación social
de una bohemia jovial de periO'distas poco disciplinados, en la que
se desencadenaba el debate público del momento.
él, con algunos años más que yo y con el prestigio de sus brillantes
éxitos de profeswnal de la pluma y destacadísimo universitario, me
amaestraba sin proponérselo y sin darse cuenta siquiera de que hacía
escuela en mis hábitos de muchacho lírico y soñador, que escribía la ~bancada respectiva para sentarse a 1111
muchos versos pero que era sin embargo más propenso probablemen- largas y a veces ruidosas pláticas, que
te a vivir en la literatura que a cultivarla. n+,,..-,..,.r.,n;¡,.. para encarar desde nuestros respectivos
Los azares de la política pudieron habernos alejado, pero en público que reclamaban de noE-
cierto modo nos acercaron, aunque nos veíamos menos, porque por con ahinco y él, generalmente,
encima de la refriega las antenas de nuestros espíritus encontraban señor de la inteligencia, de gran in-
elm9""do de hacerse llegar sus mensajes fraternales. para aprenderlo :y com··
Los sucesos lo fueron conduciemJ..o, en largas etapas de su vida
politica y de su actuación parlamentaria, a la actitud esforzada que capítulo aparte. Era original y
correspondía a su talento vigoroso, formidable instrumento de acción cálido e insistentemente persuasivo, que
94 95
tendía a convencer y a conmover, con recursos de una sencillez y natu- [Link] aptitud humorística, que como la bota <ele potro no es para
ralidad tal que resultaban antípodas de la afectacíón y relmscamiento, todos, y que él poseía en grado insuperable, empleándola admirable-
sm dejar tie ser brillantés. Contribuía a esa impresión de conquistadora niente: escribiendo, siempre, y cuando quería, hablanído, hasta sin
sencíllez la naturaleza de su léxico, compuesto por lo general de pala" proponérselo. Su espiritualidad fina e inagotable le conquistaba \:fe
bras corrientes, que él empleaba con eficacia inédita, combinando con inmediato íos corazones y lo metía de pronto en la confianza de les
ellas imágenes de gran belleza, y razonamientos y argumentaciones de más adustos, porque el suyo era como sano chorro de jo-
un vuelo mental arrebatador. La belleza formal surgía en su discurso y se asemejaba ar rayo de sol, cuyo influjo y cuyo embrujo
como un alclitamento espontáneo y natural, íntimamente consustanciado se .instalan por derecho propio y por designio de la
con el concepto, nunca como un inútil ornato retórico; tal la luz y el sólo se le resisten aquellas almas demasiado recelosas
contorno no son sino un solo elemento; atributos inseparables y for- todas sus puertas y ventanas para replegarse sobre sí
mas esenciales ~e un mismo ser; atributos, formas y aspectos que son lá risa fácil y el regocijo contagioso. Ese gran sentimen·
al mismo tiempo sustancia y definición de la llama, porque ésta nace organizado para conmoverse hasta las lágrimas
con ellos, y sin ellos no existe, pero ellos tampoco pueden existir sin tenía al lado del manantial de la ternura el
la llama. (¡ M uy bien!)
"'"'~';·''"'' para de ese mddo estar siempre pronto a prodi-
Este es acaso totdo el problema del fondo y la forma en la creación ,..,,,.,r..,,n,,,t,, gesto generoso y caritativo, los dos más pre-
artística, problema que en la oratoria tde Arena aparece resuelto espon- puede hacer [Link] almas: el beso y la son-
tanea y prácticamente, más allá o más acá de las teorías estéticas. Su l<>+,nli!,," apláusos) el abrazo fraternal que conforta y sostiene,
dtscurso era por momentos una conversación de buen sentido animada uu,du'~c, que seabre como una flor y canta como un pájaro.
por la corriente de una elocuencia cordial que buscaba y encontraba en
las más profundas galerías del sentimiento el mineral imprevisto .\:le adfuirable y heróica su alegría, porque a veces en las preo-
las más convincentes razones. Por eso sus mayores éxitos parlamen- de su existencia en medio a sus propios lclolores
tarios los obtuvo tratando los que podríamos llamar los grandes asun- ;,~isícb:s Ji' en:j;¡ce sus amarguras íntimas, ella se alzaba a manera del all:>a
tos humanos: la supresión de la pena de muerte, el pan de los viejos, "''"'"~"'"'''u.c; 'del seno de la noche, como una revancha de la luz
los derechos tde los hijos naturales, el divorcio, la ley de ocho horas ... un triunfo de la voluntad sobre las tiranías
Era un bello espectáculo ver agitarse las alas de su elocuencia en los
aires del sentimentalismo, que eran su atmósfera vital, donde se movía era la "abundantia cordis", que era en él
como en su propio elemento, sin incurrir nunca en la cursilería, a pesar simpatía, de solidaridad para propios y
de que la cursilería anda siempre tan cerca del sentimentalismo. De ese porque no sabía odiar, y estaba
riesgo lo defen'Cl.ían su seguro instinto literario y su buen gusto innato, peor enemigo cuando lo veía en
que le permitían describir con su pluma avezada, de tan pasmosa faci-
lidad de expresión, los cuadros más realistas con fuerza pero sin gro-
sería y deslizar en aquellas crónicas ele divulgación médica a que se de-
dicara por entretenimiento en sus últimos años en las columnas \:fe "El
la
qtíe inundó: sü amistad con
fué el sendero de todos sus
Día"' aluunas intencionadas e inofensivas ocurrencias de picante sabor,
<::> Fué el mar, el puerto y la tierra
con una gracia inimitable de verdadero maestro en el cultivo y frecuen- pública~ Desde joven estuvo junto a
tación de la musa picaresca. ::X1(!>'~on a,d:n;e;>ión conmovedora, en la buena como en
Porque otro de sus rasgos salientes era el sentido del humo-
robusto y de su generosa cor-
96
díalidafd.. (Aplausos). Se ha dicho con razón que algún día habrá que
escribir la historia dé esa amistad de dos grandes espíritus, en la que ·.e.··.[Link]··.··s .u na lección profundamente americana d T 1 el . •
, • .· • r ' e '\ere a ero amencanis-
uno ocupaba el sitio de la jerarquía paternal, mientras el otro se com- .. o
ln [Link].o, con la evocacwn del proceso de f ..
r d
, . .. · .. onnacwn e estas na cío-
placía en adaptarse a la supeditación respetuosa, y a'dmirativa, pero na1tdades y de la explicación objetiva íde la razón 1 1 ·
:.l . d. .. 1 ·. d· . e e por a cua 1a to-ual-
digna, de un hijo obediente, no siendo en realidad sino un hermano ua y. a . em. 0. cracta son instintos de estos pueblos . d o r
d t , Y pto uctos autoc-
menor. Ese afecto recíproco era todo su orgullo. Colmaba su existencia. e es os pmses, pese a las :clesnaturalizaciones de e<:as 0 ¡· -,
. ·d
d tetar · ~ tgarqtuas
El había crecido en la fe a ese hombre, con mayúscula, a cuya obra uras Hestacadas que contrarían los 111 a' · ·
"",.,,¿..¡.~~'" . . s sanos mstmtos
contribuía con un fervor sólo comparable al lde esos artífices geniales !nultitudes y conspiran contra nuestro verdadero destino
de la edad media que entregaban largos años de paciente labor a enri~
quecer e ilustrar con maravillosas obras anónimas el arte estupendo ! Prolongados aplausos).
de las catedrales góticas, mucho menos interesados por su propia gloria fué un inmigrante.
personal que por la gloria del monumento al cual rendían ese mag- niño a la República procedente de un pequeño pueblo
nífico tributo. Desde su temprana edad tuvo que trabajar en
(Prolongados aplausos). para ganarse la vida. Recuerdo sus cuentos de
Su lealtad, su consecuencia y adhesión <:- Batlle eran la trayectoria pulpería en Tacuarembó. Existe una herma-
íógica de su naturaleza moral y de su inteligencia superior. No había narra :on re,cu~rdos de esos tiempos el apó-
en su actitud de fiel discípulo de Batlle nada que pudiera empequeñe- que perdta el hqmdo por una fisura impercep-
.cerlo. No había en ella sino el cumplimiento de un imperativo categó- d,esangranído hasta quedar vacío, con gran es-
rico de la conciencia y de la inteligencia de un espíritu elevado que . 710 habmn ~r:staclo importancia a esa gotera micros-
reconocía en otro aptitudes y posibiliíclades superiores a las suyas para d:mmuta pero 111Interrumpicla evasión. Después fué em-
una determinada misión de la historia, y que viéndolo luchar con sanos y eS. tUdtante de farmacia V ha <:ta lleo- r "b' d
l . ., .; ~ o o a rec1 Irse e farma-
propósitos en la política del país y tratar de emprender una magna ·~·.'<:étttic·o uego estuclw !derecho y se dedicó al . d' . .
peno tsmo; se rectbtó
tarea de renovación nacional, se pone a su lado para servirlo y prestarle en nuestro, foro como brillara en nuestra prensa.
d concurso de sus grandes dotes intelectuales, sin creerse nunca dis- donde llego a ser la figura descollante cuya des-
minuído ante el otro; porque ha de llegar el momento en que, en la esta ~arde a, representantes de los sectores de
colaboración lo complementa, y en d consejo advierte y sugiere, y al cntcladama y de la opinión nacional (Aplau-
interpretarlo pone algo suyo en el pensamiento de aquel político, l:le
aquel estadista, de aquel constructor ele democracia, de aquel conductor
de pueblO; y sabe además que en la espontánea asociación lde esfuerzos
que así queda constituída, él aporta un' capital de talento y de capaci-
dades mentales que acredita un valor propio e [Link] a su per-
sonalidad. (Prolongados aplausos).
Pero hay en la biografía de Arena otros datos más modestos que
lo elevan a la jerarquía de uno de esos ejemplos con los que Samuel
Smiles quiso edificar y educar el espíritu y el carácter de las nuevas
generaciones. De la humildad· de esos rasgos se eleva ahora la grande-
za moral de los mejores modelos humanos. Además se desprenlcJ..e de
98
99
·'t"ca que así se desprende de su
. , d ·erdad d emocr a 1
Y la leccwn e '' . "d .,1 • ternacional que ella ostenta an-
- 1· contraternl a'Ll' tn
vida, la ensenanza ae · t . de elección, debemos reco-
·- que era su pana
te el alma de este pal::., . . tudes ano-ustiosas de esta ho-
0 1 ·o entre las mqme o
gerla como oro en P v ' . la doctrina salvadora de un
ra constrUir con e 11 a .r
ra del m und o, pa
. . 1
.
"t . e ¡nternacwna k l '
. r -:•a como reacc10n .
contra
.
amencamsmo lumant ano
1
.
y· funosos que e::. an
-t · conduciendo el um- Presentación de León Felipe (1)
esos nacionalismos estrec lOS , - ' t " catástrofe.
. nueva y espa.l o~a
1
verso civilizado 1ae1a una _ felicitan al orador) .
ero~"s per,onas
(Prolongada ovacwn. l-.. un1
. , .,.,
"~
hacerme cargo de una misión para mí sumamente difí-
Se me ha encomendado que hable en nombre y re-
Comité Patrocinador de este acto. Trataré, pues, de
i1lcjor que pueda, la idea que nos ha congregado a los
dé este Comité, y nos ha movido a reunirnos en torno
León Felipe, en ocasión de este acto que, por encima
[Link] de. beneficencia, de ayuda a los niños españoles refugia-
Francia, cobra el carácter y el significado de un gesto de soli-
ua.... uau. profunda con la causa de la República Española y la eman-
101
100
reúnen en nuestros parques o que transitan por nuestras calles. Por-
Nosotros [Link]ñamos y le rodeamos esta noche como a un
que León Felipe .era uno de los poetas españoles más conocidos en-
verdadero caudillo lírico, porque cada una de sus jornadas, cada uno de
sus mensaje~ es una batalla verbal·pero sangrienta, librada por la lau- tre nosotros desde mucho antes de su llega'da, y apenas llegó, inundó
de su estro todo poderoso en el claro y ancho campo -por así decirlo- todo el territorio moral del país con la presencia
flúida y resonante de su espíritu. Y no queda a estas horas entre
abierto de la poesía, sin salirse de la poesía, sino; por el contrario, me-
nosotros persona medianamente culta que no sepa de León Felipe por
tiéndose bien adentro en sus entrañas y en sus destinos; una batalla li-
lo menos todo lo que él quiso que se supiese el día mismo que, para
brada por la verdald, por la justicia, por el bien, por la libertad, por el
.J?d~érse ·.por primera vez en contacto con nuestro público, pronunció
amor y por la luz.
Precisamente por eso le rodeamos, por ser una encarnación heroi- una<::onferencia titulada: "Quién soy yo".
NO cabría, pues, que yo les dijese a ustedes quién es él, cuando
ca y consciente !del quijotismo en los campos de la poesía y de la pala-
~I Jo ha dicho con ése su lenguaje puro y castizo, pero de su propia
bra en acción; y la acción !de la poesía es en muchos momentos tan efec-
exclusiva invención, con una fuerza tan expresiva, con tal novedad
tiva como la de las armas o como la de las herramientas, y en todo tiem-
de intágenes, con un lirismo tan exaltado, tan divinamente exaltado,
po más trascenldental y perdurable. .
y a veces podríamos decir, tan exasperado, que nos arrebata a cuán-
Le acompafiamos porque es un poeta que emplea su maravllloso
tos. le escuchamos y nos iza hasta las más remotas regiones siderales
don de expresarse en exhortarnos y enseñarnos a ganar la luz, para
pa:ra que se nos llene el espíritu !de estrellas, mientras nos arroja al
decirnos que así como es válido y tiene vigencia eterna el precepto
rostro el vaho ardiente de los volcanes de su alma. (Aplausos).
bíblico según el cual "ganarás el pan con el sudor de tu frente", tam-
bién es válido su mandato lírico de que "ganarás la luz con el sudor Pero si él nos ha dicho en una clarividente autopresentación quién
es él según él se ve. a sí mismo, cabe acaso que nosotros, a nuestra
de tu frente y con la sangre de tus venas" !
vez, enlugar de hacer la representación de su personalidad ante ustedes,
(Muy bien!,.Grandes aplausos).
Por eso le acompañamos y le rodeamos, y yo, el más mode~to Y le presentemos a él la· imagen y la ildea que nosotros mismos hemos
scuro de sus acompañantes, asumo la carga, la pesada responsabili- pod1do forjamos a través de sus versos, de sus discursos, de sus men-
0 de su palabra, y de lo que sabemos de su vida .. Y en este plano,
dad de precederle en esta jornada lírica que también será épica por
~~·~"''~~·--•'~·· afirmar qúe le corresponden perfectamente aquellas tres
eso que acabo de decir, porque ha de ser una de e¡ms batallas que él
libra con sus mensajes líricos, con sus ·conferencias o con sus poemas, que otro formidable español, Don Miguel de Unamu-
que son siempre, al mismo tiempo, canto de confesión y de combate, en una carta a José Bergamín, donde le decía que él
dé amargura y de sarcasmo, de cólera y de júbilo, de desengaño y t.írt ¿¡gén:üst::t;. protagonista y un antagonista.
de fe, de esperanza y lde desesperanza, de protesta y de castigo; algo como protagonista, recorre el mundo llevando y
·"'''·~"""" como un romero según él mismo. lo ha ld.i-
así como un desnudarse del alma para aplicarse los cilicios de la dis-
conformidad y hacerse sangrar el cuerpo y el espíritu en versos que anda siempre, siempre por caminos nuevos; como
son, hasta cuando resplandecen de optimismo, como cristales de an- todas partes su lucha, su agonía, en el sentido etimo-
para el poeta dice don de magia, de ultravíven-
gustia o como lágrimas que cantan.
como antagonista (antagonista ·uel mal, de
(Grandes aplausos).
TriTnhio:f11 de la cobardía, del miedo, de la vileza
y si yo le precedo en este acto no es, como podría suponerse, pre-
como antagonista ele todo eso es tUl [Link] de
cisamente para hacerle a ustedes su presentación, que sería tan redun-
., Yembarcado en sus antagonismos, intransigente e
dante y superflua como si tontamente se me ocurriese en uno de unes-
lanza a viajes azarosos y se arroja al asalto de las
claros días presentar el sol o el yiento a los paseantes que se
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naves piratas que surcan los mares de la vida cargadas con su carga
de infamias y de sombras, o ías persigue con el huracán implacable
de sus versos, sin arriar nunca su bandera de combate, que se des-
pliega clamorosa con los aletazos del viento y se ilumina cárdenamen-
te con las estocadas del rayo.
(Ovación).
Por eso le acompañamos, sobre todo esta noche, en que nos aso- Ismael Cortinas (1)
cia a la emoción y al drama de su España mártir. Y nos acerca y nos
pone en las manos el corazón de su pueblo, sangriento y sacrificado hace. un año golpeaba nuestro corazón, como lúgubre
pero inapagable, para que lo sintamos latir con sus latidos profundos la sorpresa dolorosa de la muerte de Ismael Cortinas '
y cósmicos de verdadero astro humano; y para que nos comunique amigos suyos hablamos ante su tumba llevábamos al
ese su sagrado fervor ele orgullo, ele dignidad, de valor, de heroicidad, de sus restos, una palabra que era sobre todo
de martirio, por el cual y gracias al cual el pueblo espa!wl vive en la la ·e){n:rf'filh1í de un sentimiento fraternal desgarrado.
muerte sin fin, y cuando muere, muere en la vida inmortal! emoción predominaba en nuestro pensamiento. v nuestro
(Prolongados a plausos). puido pare~er, fué sin duda, más que un juicio obj;th·o y se-
1
ue la personalidad y de la obra del muerto, un recuerdo cordial
1néritos y virtudes; algo así. como un relámpago \:le justicia
hi,,r.,,r¡,.., respl~ndeciendo fugaz sobre un fondo de íntima congoja;
por lo mismo, una apreciación académica de los ,-alores enun-
105
sanía civil., se nos antojaba toíclavía varilla magica ele hacer milagros
con mayor sererlidad y firmeza, la verdaicl definitiva, espíritu inmortal
eti los rituales sagrados del templo del arte, donde penetrábamos con
que flota sobre las aguas. . . la cabeza descubierta y temblorosos de emoción.
No faltarán quienes piensen ·que es demastado pronto aún para
(Aplausos.)
que· hable la historia. , . , Ismael Cortinas se reveló, de pronto, en un concurso de obras
A esta altura sólo pueden hablar -pensaran ellos- la stmpatta
pers~nal, el afecto, el amor, la amist~d, :i es. que las pasiones con- teatrales en un acto; el primer concurso en el que yo también quise
trarias han enmudecido ante el sellauo s1lencw !de la tumba. probar suerte, con escasa o ninguna fortuna.
A esta altura -digo yo- la historia dispone ele elet~ent~s pre- Su comedia, "El creído", alcanzó el primer premio.
, dar s•t fallo· v error o-ranele es que ella necesita siempre Nadie discutió la justicia del fallo.
CIOSOS para o . .
e • ' •
dejar acumular las cenizas sobre los desp~jos y ten derse el olv1do
1 El público le había preferido sin discrepancias, coincidiendo con
sobre el pasado, para entrar recién a.pronunc1arse, tras la tarea a_rqu~o el anterior del jurado.
ióo-ica de remover escombros, de entre los cuales suelen no sahr smo La crítica fué unánime en reconocer la superioritdad de "El credo"
~s;ectros 0 fantasmas deformados ele una realidad preté.rita en vez sobre las demás piezas del concurso y en considerarle como la aus-
de una verdadera resurrección ele la realidad enterrald.a baJo las capas píciosa revelación de un ingenio fresco y vigoroso.
Con gallardía y firmeza entraba, pues, en la historia del teatro
del tiempo. ., .
Cuando la historia quiera dar su fallo completo hara bien en nacional ese jovenzuelo de San José; y yo que le había pronosticado
recorrer un poco del calor ele estos juicios contemporáneos buscando el ;triunfo en cuanto leí los originales de su comedia, participé íde la
en :se calor una corriente conductora hacia la más profunda com- alegría de su éxito, porque en el episodio me había tocado desdoblarme
en. autor de una pieza devorada por los bostezos tdel público y en
penetración del pas&do que evoca. , .
~rítico teatral que se criticaba a sí mismo.
Nuestro juicio es un íclocumento humano. Esta amasado con el
del amigo, pero también con la percepción clara ele sus per- Su producción teatral le valió, desde entonces, nuevas satisfac-
tiles morales e intelectuales; con la admiración consciente ante los quedó interrumpida por obra de las actividades políticas
dones de su inteligencia y el respeto por las cualiclaldes ele su carácter. del cultivo de su vocación literaria.
Nuestra amistad se -cimentaba en esas condiciones ícle excepción ante su sepulcro, en la mañana en que nos despedimos
;del arilÍgo, ante cuya memoria vengo a rendir homenaje en es~e acto la confesión que formulara en Buenos Aires cuan-
·sólo en nombre ele esa larga amistad, sino en nombre ele mi devo- nos dedicó a nosotros dos, a Gustavo Gallina! y al
110
dén a los sentimientos cívicos que tuvieron en él a un cultor conse- Rioseco, una de sus cenas mensuales.
palabras de su confidencia la amargura de quien
cuente y esforzado.
del huerto de paz en. que hubiera podido recoger
(Aplausos.)
los frutos de una fecunda comunión continua
Triple tema ofrece la personalidad del inolvidable amigo a la
por los ásperos caminos de la militancia
r.écorclación histórica: el dramaturgo, el periodista, el político.
t~spqnsable en que se llagan nuestros pies y no
Los que estuvimos cerca de él en los años de su juventud tene-
calmar las angustias ele nuestro corazón con
que deternos arite aquellos dos aspectos primeros ele su perso-
soni~o, que apaga los gritos del combate, de nuestras más dulces
nahidad, porque a ellos pertenecen las inquietudes cuya vibración lle-
yaces .interiores.
. . gaba desde el fondo mismo de su espíritu hasta las antenas de nues-
(Aplausos.)
cámarádería cuando éramos mozos y la pluma, que luego se nos
El político se había sobrepuesto al escritor teatral en las inquie-
trocando en arma de beligerantes o en herramienta de tosca arte-
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tudes y solicitaciones ele su vida, y hoy .al hacer el balance de sus guardia ante la Constitución en la sede del Consejo N. de Administra-
;:,ños fecundos, debemos trazar una línea divisoria entre ~qu:llos de ción, que era el Cabildo, "cuna de nuestras libertades", afíacle: de ese
la juvehtud en que la musa literaria alternaba con las agltacwnes de relato se ldesprende que se habían comprometido a hacer guardia, por
la lucha civil, porque Ismael Cortinas se lanzó desde muy muchacho ser los dos únicos consejeros que no tenían hijos, Brum y Cortinas.
al campo íde la militancia política, y aquellos de la madurez ~u~ el Se comprende que se trataba de esperar y contener reYóiver en
hombre público se consagra a la escena candente de los acontecumen- mano, vendiendo cara la vida a la horda de forajidos que ese día ha-
bían íde echarse a la calle en .manifestación ele las "ranas pidiendo
tos políticos de su país.
Fué, de los jóvenes de su generación que no rehuían derramar su rey", o sea pidiéndole a Terra que se declarara dictador.
sangre en aras de sus. convicciones políticas. Los sucesos no ocurrieron como Brum lo había preyisto.
Era casi un adolescente cuan:do lo hirieron de gravedad en las Ese mitin que se. había yeniclo anunciando para el 8 de abril, no
cuchillas del terruño, allá por el 190-1-. se efectuó, porque los autores del golpe rcsoh·ieron adelantar los acon-
¡Gallarda juventud, sin duela, esa que, equivocada o no, se jugal:Ja t~cimientos y abatieron las _institucioGes el 31 1de marzo.
la vida por una pasión ciYil! A eso se debió que el destino de Cortinas, frente a ese vergonzoso
Vinieron afíos de paz, y en ellos la pluma del periodista se agi- episodio de nuestra historia, l1o haya sido el mismo de Baltasar Brum.
litaba en el campo esgrimístico de las polémicas cotidianas desde las En la situación creada por ese derrumbe, su espíritu de luchador
columnas de ''Diario del Plata'"' o de la "Democracia"; mientras su vibra como un acero esgrimido por colérica mano en la tensión del
,-ena de autor teatral enriquecía el teatro rioplatense con obras en que ataque frente a un enemigo receloso que ·dgila todos los moYimientos
las aptitudes reveladas en "El credo" se afirmaban y se desenvolvían. penetra hasta las intenciones ocultas 'de sus adversarios. Cortinas es
Pero poco a poco los compromisos crecientes de la vida pública los que no descansan. Es de los que quieren derrocar el gobierno
lo obligaron a resplegar su nervioso dinamismo en la actividad política de fuerza con un levantamiento en ar;nas y sueña con poder lanzarse
ejercida desde puestos de respoúsabilidad siempre mayor. como guiando una g-ran co:umna de conciencias ciu-
En uno de ellos -nada menos que en el de miembro del Con- marcha .a la conquista <de la liberación política del país.
~ejo Nacional de Administración- lo sorprendió el golpe de :Marzo. en cuanto un puñado ele hombres decididos lograra
Le tocaba,' pues, directamente el atraco aleYoso, pero no era por yictoriosas en el más apartado villorrio ele la Re-
eso que le llegaba al alma y se la encendía ele santa indignación, flamear la ban!dera de la Revolución, el pueblo se
sino por lo que aquello signitícaba de ahentoso para la dignidad nacional tóclos lados y el gobierno apenas hallaría de
y ele sombrío para la suerte de los derechos y libertades ele nuestro militares o policiales desconcertadas,
una débil defensa.
pueblo.
(Aplausos.) y al mismo tiempo precipitado,
Aver tuve ocasión de leer, precisamente, un relato en que el 'Clemostró que no se equivocaba en cuanto
~doctor- Luis Donayita, notable cronista ele nuestro pasado, y ele nues- en la Ín<::apacidacl idel oficialismo para defenderse,
tro presente histórico, narra los últimos momentos de Baltasar Brum, supo qüe en los primeros días había reinado en las es.-
ese mártir yenerado que supo abrirse ele un balazo las puertas de la en · 1as jefaturas íde campaña, en el propio ejército,
inmortalidad. y una nerviosidad capaces de haber dado por sí solos
(Grandes aplausos.) enemigo, si este hubiera obedecido a un plan de ataque
En ese relato se transcriben las líneas dejadas de puño y letra ~>c·hT<'l;"·'ri" y mejor dispuesto para obtener auxilio bélico y ayuda
.:u•r-rnr" por parte de la población del país.
Bnun, en unos apuntes donde ![Link] que el 8 de abril montaría
108 109
que un senador, ya fallecido, me interrumpiese diciénlclome que "es-
~Aquel puñado de valientes no encontró el clima de fervor cívico
)?eraba entonces verme ensillar mi caballito para incorporarme a la
y de espíritu de sacrificio que pudo creerse existía para [Link]
fevell1ción", a lo cual contesté que por el momento mi obligación
en su demanda. consistía ell hacer equitación en esas Cámaras de la "3? República"
Cuando uno ve ahora cómo la República va saliendo ya, lenta-
donde también ·era necesario jinetear en pelo. (Risas).
mente, pero va saliendo, de aquella situación oprobiosa sin haberse
incencliádo en la hogüera de una gran revuelta, que acaso hubiese (Grandes aplausos.)
ahondado. si fracasaba en su intento, las raíces de la subversión en- En esas ansiedades, en ese dinamismo, en ese noble afán por apre-
tronizada. en .el poder, uno se pregunta si no había en aquella apatía surar. la vuelta a la moralidad institucional estaba todo Cortinas, con
para la acción guerrera que dominaba a nuestras [Link], llet:as, su corazón impefuoso y su mente serena. .
embargo, de desprecio y odio por los usurpatdores, el secreto ms- Nadie encarnaba. más y mejor que él, el tipo de político idealista
5111
tinto, la misteriosa advinación de que existía un camino menos acci- que en. esas horas de prueba moral daba al pueblo una lección heroica
dentado para llegar, tal vez antes, a la reparación de lo perdido. .de entei·ez;a y pureza cÍe conducta.
Pero estaba en juego la idignidad de la ciudadanía nacional, y toda Y cuando empeñado en llevar al pueblo a una acción armada.
actitud de apaciguamiento del fervor combativo frente a los asaltantes chocaba COn el CS\epticismo de geEtes entregadas y sanchescas que·
de la democracia, era renunciación a la virilidad· y a la honra. acaso sospechaban en los políticos idesalojados el móvil pequeño de
Podía discreparse en cuanto al género de acción aiclecuada a la recuperar para sí las posiciones perdidas -sin querer advertir que
circunstancia; podía desecharse una u otra forma de acción por im- <1 cualquiera de ellos les bastaba silenciar tan sólo sus protestas para
posible, o por contraproducente; pero era obligatorio accionar !donde colmados de favores- hubiera podido evocar el recuerdo de
se pudiese y como se pudiese para que el espíritu público afirmase, episodio de la política francesa narrado por Víctor Rugo:
por la expresión de los que .algo hacían, la verdad insobornable de momentos en que un golpe de Estalclo, el ele Napoleón "el
su juicio lapidario y de su repudio absoluto contra los in1dignos de- P:e(f1.1teííto acababa de disoh'er el Parlamento, provocando una suble-
<;V:atl::r<)n;:.dlé Jos partidarios de éste, que habían levantado barricadas
tentadores del poder.
(Aplausos.) 'de las calles de París,
Por eso Cortinas, en el idestierro y después del destierro, cons- recibían una indemnización diaria de 25
piraba.
Su partido había proclamado una y otra vez la abstención ante con un puñado de amigos defiende una ba-
dudadano a cierta distancia lo exhorta a
las urnas, y él no podía admitir que abstención significase inactividad..
Se hallaba en Porto Alegre cuando se produjo el alzamiento de pero el ciudadano le responde con sar-
francos.
Enero y como se apagó pronto el fuego de la insurrección, no llegó
le .contesta: -Pues ven a yer como
a tiempo para incorporarse a las breves filas revolucionarias.
Su participación en esos sucesos le valió un nuevo destierro.
se e11carama sobre la barricada v hace fue-
Y así pagaba su tributo a la inquietud cí-dca esforzada, que bus-
inmedia]:o acdbillado por las balas del- enemigo.
caba para su pueblo las más prontas salidas del impasse de .arbitra-
parecido; salVada la diferencia de escenarios y de
riedad y opresión en que había caído.
el hombre que soñaba con levantar barricadas
A mi me tocó saludar y estimular idesde la Cámara -en plena
a los. soldaiclos del régimen, sacrificando su como-
Asamblea General el gesto de los valerosos ciudadanos que se .arro-
hubiera sacrificado su vida, ( [Link] la sacrificaron,
jaron a los campos a desafiar las armas de un gobierno ilegítimo, para
. 111
110
en efecto) en el ansia id:e no dejar sin castigo la usurpación arbitraria
ide ye; abiertas cuanto antes las vías salvadoras de la legalidad
democrática.
Ismael Cortinas murió {:Uando comenzaba a clarear én la polí-
tica del país -todavía ahora bastante nublada- y cuando ya el
mundo había penetrado en este ciclo de muerte y !ele horror en que
se juegan ios destinos de la humanidad. Carlos Vaz Ferreira
' . . 1 1
Tuvo tiempo para ocupar su puesto en 1a 1mea esptntua ae
con1b.1te del la'Clo de la libertad y ele la dignidad del hombre. Acto de Homenaje realizado en el Salón de Actos Públicos de la Fa-
Uno de sus últimos discursos fué para exaltar la causa de la cultad de Medicina de Montevideo. - Julio 19 de 1935.
democracia y ele sus gloriosos defensores e¡1 el continente europeo. (Traducción taquigráfka de Frutos F. Santini).
Aun nos parece verle y oirle en la noche memorable del Ate-
neo ievantando entre sus manos estremecÍ'das la presencia invisible
' corazón ... (Aplausos). Siento la necesidad, como en otras ocasiones semejantes, de adver-
de su
tir que no podré ser un orador académico. Mi comentario no puede tles-
Oue las nueYas generaciones uruguayas -señoras y señores-
prení[Link] del acento político y debo dejar previa constancia de que la
seva;7 insnirarse en el ejemplo de Cortinas y conscn·ar en sus almas
responsabilidad de cuánto digo ha de correr pura y exclusivamente de
m: sitió ~ara el recuerdo de su noble figura de luchador que fué
mi cuenta, pues no recabo la solidaádad moral de nadie para el al-
siempre joven, porque no lo alcanzó la ancianidad en el camino !ele
cance político de mis apreciaciones.
su Yida fecunda, y porque su espíritu era de los que se mantienen
enhiestos, aunque pasen los años, y recogen para la incesante reno- Corno Presidente de la Asamblea del Claul?tro me ha cabido la
yación de sus días, por un milagro de su capacidaid de idealismo y intima satisfacción personal de po!cler comunicarle al Consejo Central
fe, la claridad jugosa de todas las mañanas y el florecimiento mag- Universitario la grata nueva de que en la elección celebrada por dicha
nífico de todas las primaveras. (Prolo11gaíclos aplausos). Asamblea, había resultado electo como su candidato al Rectorado de
la Universidad, por unanimidad de sufragios, el Dr. Vaz Ferreira. Y
pareja satisfacción a la mía deben haber experimentado al enterarse
todos aquellos que siendo admiradores del primer pensador uruguayo,
frenen al mismo tiempo de los idestinos de nuestra Universidad el con-
·cepto de que ella va inseparablemente unida a las iideas de libertad y
a las aspiraciones de progreso civil de nuestra república.
Desde ese momento, como lo decía muy bien el Sr. Emilio Oribe
hace un instante, Vaz Ferreira fué moralmente nuestro Rector; para
que lo fuese no se necesitaba ninguna instancia más.
EL significado histórico !de esa elección está a la vista de todo el
mundo. Todos los que yotamos por él pusimos en nuestro voto un
sentido que va más allá del radio de la simple preocupación por la
suerte técnica del Instituto, del radio !ele los problemas de la vida y
del movimiento universitario para proyectarse en más vastos hori-
113
112
aparecer solildarizándose con semejante clase de argumento, no se ha-
. 1 en planos todavía más fundamentales
zontes de la realidad nacwna. y . ya atrevido a desconocer el anhelo universitario. Y el eminente Maes-
· - colectlvas. b tro pudo así gustar en el amargo sabor lcle los ataques periodísticos un
de las preocupacwne::. b d \~ Ferreira como a una an-
o el no m re e az mezquino avatar contemporáneo de la histórica cicuta dada a beber
N esotros rdd eam s
!
, ·r para marchar tras ella
· · podtamos e1egt ' por la injusticia de los hombres, hace muchos siglos, al más grande
dera la más prestigwsa que . . t d , ·ca frente a las fuerzas os-
, ., tunda de dtgmua ctvl , f filósofo ld.e la antigüedad.
eh una afirmacwn ro , caro-a a fondo a ·los ue-
aprestaban a traer una nue\ a. o Pero qué digo: "el amargo sabor". Los ataques· de cierto perio-
curas que se , · •t ·
. . les de la autonomm umverst ana. [Link] no son nunca amargos para los hombres de bien; amargura
ros tra d1c10na
(Prolongados aplausos): . . autoridad de Maestro, por su hubiera sido para Vaz Ferreira verse agraciado con el elogio espontá-
Vaz Ferreira, con su mdtscuttda 1 ., ' profundidad de su neo de ese periodismo ...
. d filósofo con la e evacwn y . (Prolongados aplausos).
glona de pensa or y ' . 'd enta todo cuanto nuestra
t r· dad de su vt a repres
espíritu, con 1a aus e 1 ' ' mbrado de más valioso, de ... y si lo hubieran elogiado ciertas plumas, hubiera tenMo que
- .. d frecer de mas encu , .
Univers1ídad pue e 0 , ble a la conciencta y al poner acaso la misma cara que según Collot d'Herbois había puesto
, etable de mas venera
más puro, de mas resp 'y '1 1 correspondía, pues, asumir la Vergniaud una tarcie en que a Marat se le ocurrió elogiarlo en la
· d tro pueblo a e e ·
corazon e nues . _-· . , d los destinos de nuestra Umver- Convención Francesa. Y que la sombra de Marat me perdone este in-
"' 1 persomftcacwn e . . .
representacwn, a , 'tarse corrientes 111stdwsas que, verosímil paralelo con los escribas de la prensa oficialista!
h n que vetamos agt .,
sidad en 1a ora e f utotlomía con la penetracwn (Aplausos).
. d • a pro anar su a
tenld.ían y tten en ~un, - 1 d xtrañas a su propia e inconfun- Para su más pura gloria, el Maestro ha pasado a ocupar su puesto,
prepotente y espuna de. vo unta es e su cargo de Rector, después lde recibir esa descarga de flechas indias
dible voluntad. , Vaz Ferreira, porque que, como en el milagro del santo, volvían a clavarse en las carnes
N esotros, estamos, pu e~, <: de corazon con
de los que las arrojaban. Y ahora lo rodea la juventud estudiantil,
Vaz F erretra . está con nosotros. ., d'mo- b
. sta proclatnacwn. pu 1 ::. afirmar que esta an que lo venera, que ve en él una lección viva del espíritu para el es-
Cuando se h tzo e · · , consciente e insobornable píntu.
tituven la parte mas
con ella los que cons J pueden menos lde acatar esa Nadie podrá [Link] su título glorioso de Maestro de la ju-
d . t . profesores; pero, no , h
de estu tan es }' t d reconociendo en el, al om- ventud.
. . ' t dos absolutamente o os,
proclamacwn o ' , 'mientes Y con más aptitudes para ¿Qué es un maestro de la juventud? Puede serlo un hombre que
bre con mas , t'tulo-:
1 ~,
con mas merec1~ -
enseña a luchar, pero lo es asimismo, y tal vez a más justo título~
ha p· asado a desempenar.
el cargo que b ·, f o-o tenaz quien enseña a los jóvenes a pensar -como alguna otra vez lo he di-
. - o- d las filas lclel oficialismo se a no un ueo .
S111 embaroo, e 1 , d . desde las columnas del propto cho. Vaz Ferreira enseña a los jóvenes y a los viejos a pensar ver-
d' d t r se 1 ego a ectr ticalmente, en profunciidad, como quería Max Scheller, y esto sin Huda
contra su can 1 a ura y . - El más insio-ne de nuestros
'd "al que era un mtruso. o resulta inapreciable en un país donde abundan tanto los horizontales.
órgano prest enct 1 . t 1 ctual formado en el ambiente
. . 1 , alto va or 111 e e
universltarws, e mas , . t en el Rectorado!, adonde - (Hilaridad, y aplausos).
de nuestra Universidad, i sena un 111 ruso d lo mejor del Pocos meses antes de aquel 31 de Marzo lcle lamentabilísima -me-
quería llevarle la adhesión ilustrada y fervorosa e moria, se le rendía al Dr. Vaz Ferreira, con motivo de su reintegra-
espíritu nacional. . - la virtud de dejar en postcton tan ción al Rectorado, un gran homenaje, en el que me tocó también ha-
La grotesca_ ocurrendcta tu~ o V Ferreira que posiblemente ella cer uso de la palabra; y entonces dije que Vaz Ferreira no era como
desairada a los tmpugna ores e az ' algunos pretendca el filósofo de la indecisión, sino el filósofo de h
rte a que el gobierno, para no
debe haber contribuido en mueh a pa
115
114
El Maestro de la Juventud se ha])ía erguido en toda la digt¡idad
absd~ttt:.l prol,idad intelectual y del perfecto equilibr~o ló~co~ Por~ue
de su misión. Pronunció la pala1Jra que esperábamos de él.· Levant6 su
!. '1 1 plantearse un problema o al encarar una tes1s, m1ra y rem1ra
S1 e, a . . talla moral a la altura de las circunstancias; y su pensamiento no ha
eoncienzudamente todas las facetas de la cuestión, es prec1samente,
traicionado esa palabra, sino que se mantiene fiel a ella en una comu-
porque asume integralmente la responsabilidad, la ~a;e responsab~li
nión íntima con las palpitaciones civiles !del corazón ciudadano, que
dad mr:;ral de un Maestro X:le espíritus que, antes de md1car o aconseJar
odia la tiranía y anhela !días de claridad democrática bajo el sol de las
un camino, quiere cerciorarse de cuál pueld·e ser el <:amino mejor. Y si
libertades públicas, hoy eclipsadas, y )J_ajo un cielo de perspectivas
no siempre logra la certeza buscada, la culpa no es suya, sino de que
históricas abiertas definitivamente hacia un porvenir de progreso in-
a menudo no es posible saber a dónde conduce un camino sino des~
lciefinido, de libertades políticas perdurables y de reparadora justicia
pués de haberlo recorrido. Y añadía: los políticos tenemos la obliga-
social.
ción de emprender la marcha, porque acaso la política no sea otra
Vivimos una hora del mundo en que la acción supera al verbo o
cosa r¡ue el arte de emprender caminos o de trazarlos, si se quiere;
en la que acaso éste no sea sino un aspecto de la acción. Fué precisa-
pero los políticos no podrían marcar rumbos, ni la polí:ica podría He-
mente la democracia quien haciendo de la palabra, su herramienta, lcl.ió
erar a ser nunca el arte de decidir orientaciones en la v1da de los pue-
al verbo ese sentido dinámicamente creador con que se nos aparece
blos y en la conducta civil de los ciudadanos, si no hubiese filósofos
en el Génesis, en el cual, según el Evangelio de San Juan, al principio
que estuldiasen -aun sin moverse- cuál y cómo debe ser el movi-
de todo era el ver])o. Pero la acción del verbo, que es espíritu, se opo-
miento de los demás. Pero añadía todavía otra cosa que bien vale la
ne a la acción de la fuerza, que es materia.
pena de recordar en esta ocasión. Yo decía que Vaz Ferreira si no es
el afirmativo sistemático que algunos desearían, no es por cierto un Los adversarios, los enemigos de la democracia pretenderían que
indefinido, que está muy lejos de serlo quien contrae compromisos es· tiene razón Goethe en su Fausto contra San Juan, cuando dice que
pirituales tan claros, categóricos e inequívocos, como aquél que expre- al principio nD era el verbo, sino la acción. Porque para ellos (no para
sa v traduce su profesión de fe democrática y humanitaria, mani- Goethe) lo que vale no es la acción que se desprende del verbo, en <:uan-
fet't;da en tan sólo 'dos palabras eternas: "tengo fe, sobre todo, en las to espíritu, sino la acción que se desprende de la fuerza material divor-
soluciones de piedald y de libertad". Y pocos meses después de reali- cialda del espíritu en absoluto. Pero sólo la acción del verbo traducida en
.i~do ese homenaje y de pronunciadas esas palabras, se diseñaba en el fuerza es lo que podrá darle al mundo el equilibrio duradero. Vaz Fe-
horizonte político de la República, visiblemente amenazadoras, las nu- rreira lo sabe, y por eso no es un íilósofo de la inacción, sino un filósofo
bes del golpe de estaldo. Ante la inminencia de la catástrofe, el Maes- de la acción inspirada en el espíritu, en el verbo, que en cuanto es ese
tro de Conferencias, el Maestro de la juventud, lanzó su mensaje, que principio esencial, resulta, precisamente, la acción por antonomasia.
leímos y comentamos en un acto memorable en el Salón de Actos La palabra fecunda prolífica en ideas. Y las ideas son las semillas
Públlcos de la Universidad, siendo yo Decano de la Facultad de De- de los actos. De ahí que Vaz Ferreira haya sembrado toda su vida de
recho. Ese mensaie era el de un espíritu claro y sereno que reafir- pensador con iniciativas y planes constructivos, que podrán -:;er dis-
maba sin vacilaci~nes, en la grave hora de las responsabilidades his- cutibles, que podrán ser rechazados, que podrán ser negados; pero,
tóricas. su fe de siempre, segura, inquebrantable en las soluciones de que por lo menos demuestran que el filósofo quiere dar manos a la
liberta~. ostentándola como un desafío al avance siniestro de Jas solu- palabra, quiere completar la acción del verbo con la de los hechos.
ciones de despotismo y dictadura, que ya veíamos adelantarse, sobre No se podrá aplicarle a él aquel verso del cantar del Mio Cid: "Len-
el campo de las instituciones liberales, en actitud amenazadora y con gua sin manos ¿cómo osas hablar?".
Su principio social del mínimun de tierra de ocupación; su plan,
las banderas desplegaldas.
su magnífico plan de "Parques Escolares"; su sistema de Exonera-
(Grandes aplausos}.
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ción¿r Universitaria; sus métodos pedagógicos; su f6rmu:a ;,umame~te
práctica, de "El divorcio por la sola voluntad de la muJer , que htzo
factible en nuestra legislación uno de nuestros mayores progresos
civiles; todo eso, !demuestra que no es un pensador hamletiano, que
se debate ,en una invencible inhibición de hacer, en fuerza de pen-
sarlo todo. Hay en él, por el contrario, una extraordinaria aptitud
para trazár caminos sobre la tierra, no p~ra p~rclerse en ,devaneos Nicolás Repetto (1)
irreales marcando senderos más o menos llusonos a traves ele las
nubes metafísicas. Con una intensa emocwn de ic1iscípulo devoto y de amigo fiel he
Ahora, desde su cargo ele Rector, su acción no podrá ser, -por-
venido a darle un abrazo muy hondo, con toda d alma, al doctor Re-
que las facultades legales del cargo, después de todo no I:J..an para petto, por mi <:uenta y razón desde luego, pero también en represen-
mucho- sino la de un gran consejero en materia de orientaciones
tación de los socialistas del Uruguay, que se asocian con veneración
fundamentales de la vida universitaria. fervorosa a la célebración de su magnífico arribo a los 80 años.
Pero, ¿quién podría serlo con más autoridad y más sabiduría que
Una vida tan fecunda y noble como la de nuestro grande amigo
éL? Es indudable que desde allí su índice va a resultar más visible a
es siempre un soberbio espectáculo. Con los ojos del espíritu lo con-
los ojos de la juventud universitaria, y yo espero, y todos esperamos
tenplamos en un día como éste, conmovidos y reconfortados, dejándo-
que haga valer en la ruta su prudencia de Ulises, pero sin ~ejar, en la nos penetrar por la belleza moral que despliega y la enseñanza pro-
ocasión obligada, de enseñar a la juventud, a las generacwnes estu- funda con que nos alecciona y nos levanta a las alturas desde donde
diantiles, la lección de las actitudes salvadoras, aunque deba para se abarcan los más amplios horizontes y se respira el aire puro de
ello afrontar ataques periodísticos, más o menos enconados, diatri- los más_ generosos ideales humanos.
bas más 0 menos calumniosas, que sólo han de servir para añadir Llegar a viejo y vivir muchos años no es, por sí solo, un mérito
grandezas a su figura resplandeciente y para permitirle exclamar ni significa otro triunfo que el relativo y precario del organismo contra
como otro noble filósofo de nuestros días, don Miguel de Unamuno: el tiempo. Ménto y grande es, en cambio, llegar a viejo con la antor<:ha
"¡Qué hermoso es llegar al puerto empapado en aguas de tempestad!". de la juventud espiritual encendida, después de haberla mantenido siem-
(Prolongada salva de aplausos). pre alta en el puño indoblegable, y vivir ochenta años densos, preña-
dos de trabajos y obras, en el curso fluvial de una existencia que ha
sido toda una ininterrumpida labranza y siembra, toda una incesante
y esforzada prodigalidad de esfuerzos renovadores y constructivos,
crea!Clores de civilización y de cultura, en campos ganados por el golpe
(1) Este discurso fué escrito para ser leído en Buenos Aires, en un ::cto ¡;>Ú-
blico que no se celebró, pero su autor tuvo el gusto de leerlo ante los func1onanos
policiales de la "Dirección de Orden Político de aquella ciudad, la noche de su
detención, previa a su expulsión del país por mandato del Presidente ~erón. Los
originales habían sido hallados en un bolsillo del sobreto~o q~e la pohcí~ :ev:só
al allanar la pieza del hotel, y como se le preguntara que dec1an esos ongmales,
el autor aprovechó para leerlos ante la atención silenciosa de tan extraño audi-
torio. El hecho fné muy comentado en su oportunidad en ambas márgenes del
Plata.
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metódico y tesonero de las nuevas ideas, de las verdades fecundas, de Doble juventud, sin duda, porque se expresa en el entero vigor
la ra~ón ;sclarecedora, al mar de la barbarie, idel atraso, del engaño, simultáneamente físico y espiritual, con el cual se mueve, a sus años,
del prejuicio, del sórdido interés de dase y del injusto privilegio per- por la vida, con gallardía y arrestos de joven, tanto más eficiente en
sonal. el ejercicio <:l.e sus energías cuanto que éstas son ahora alas de una
tomo las montañas insuperable madurez de la inteligencia, dotada así de un sexto sentido
que reúne los otros cinco y les agrega la virtud de regirse certera-
Suele decirse que los grandes hombres son como las montañas, mente a través de lo que todavía no es, y hacia un fin que está más
que sólo mirándolas desde lejos nos entregan la percepción cabal de allá y por encima de su propia persona.
sus dimensiones topográficas y la impresión poderosa de su [Link] Y es que su recalcitrante juventud es doble, precisamente, por-
magnitud. Pero tratándose de un hombre como nuestro recio, formi- que se afinca y enraíza en el ideal; porque su confianza en el ideal
dable y al mismo tiempo bondadoso y afectivo don Nicolás, uno re- Y en el porvenir, lejos de haberse desgastado con el anidar del tiempo
cuerda esas montañas tan sabiamente descritas por Elíseo Reclus en. Y con los contratiempos de la historia en esta última década, más que
un libro dásico, cubiertas de espléndida vegetación, cargadas de be- mantenerse incólume, se ha robustecido. ·
ílos paisajes imprevistos, con grutas recoletas, con torrentes bullicio- La misma lucha que sostiene en torno de la llama del Socialis-
sos y fuentes murmurantes que corren alegres hacia el plácido valle, mo en su país para que se conserve y crezca en medio de las volun-
con sorpresas de maravilla, con escondidos lagos transparentes y ten- tades y fuerzas que se proponen apagarla, fortalece en su corazón la
didos de espaldas hacia e¡ cielo, en el corazón de selvas hospitalarias, adhesión impertérrita a las ideas socialistas y al Partido glorioso que
y que el viajero descubre de pronto con asombro. las encarna y propugna. ·
La austera fisonomía del luchador inflexiple en la tensión per- Y mientras el fen,or de su contienda lo adhiere con el tributo de
manente <le su carácter y de su personalidad "de una pieza" frente a sus manos y de sus palabras, que son hechos, al mástil de ese ideal,
la corrupción, a la impostura, a la cobardía moral, a la ambición mez- también intensifica en su ·cerebro la claridad de la razón en que se
quina, al cinismo disolvente, y en su batalla de todos los días contra basa, y le hace ver hasta el fondo de la convulsionada realidatd; his-
los políticos sin escrúpulos y los gobernantes que deshonran su nación tórica donde navega insumergible, corno el Arca de la leyenda bíblica.
esclavizando y humillando a su pueblo, queda presente pero como re- Porque ese ideal es hijo de los diluvios y ha nacido para superar todos
tirada en un plano de reserva, cuando nos acercamos a él confidencial• los oleajes y conducir la humanidad, aunque surja la tormenta y fuL
mente, sobre todo cuando podemos penetrar en la sencilla intimidad gure el rayo, a los montes donde florece el árbol de la paz bajo el
de su vida, tan pura, en la que entre infinitas preocupación y coti- Arco Iris de la eternamente renovada esperanza.
dianos trabajos de la mente, entre las actividades portentosas de su
militancia pública, halla sitio holgado para las solicitadones de su El mensaje de estos hombres
t.?rnura familiar, cultivando [Link] su vocación' de abuelo
y su inagotable cariño fraternal junto al hermano enfermo. Por eso hombres como él deben vivir y tienen que vivir muchos
Artesanía del alma años. N o sólo los necesita el Partido Socialista y la Democracia de
su país; los necesitan los de todos los países del mundo, sobre todo
Ese modo :de ser, esa capacidad para labrar su persona con cui- de América. Los necesita la juventud de la Argentina y la del Río
dados de artesanía del alma en el perfecto equilibrio de todas sus fa- de la Plata y la de todo el continente americano y la del mundo en-
cultades y de todos sus sentimientos, es acaso lo que le ha deparacio tero. Porque si las juventudes de estos tiempos traen en algunos men-
esta gloria de llegar a los ochenta años en plena juventud. sajes que no siempre son, al menos por sus proyecciones inmediatas,
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• JUS
(Le · [Link]
· y d·e libertad, estos altos maestros de sano realismo, y de
idealismo auténtico -que no son incompatibles- renuev~n t?~os los emo~ionante estoicismo el duro régimen carcelario de la penitenciaría,
dias con su palabra vigorosa un mensaje de libertad y de ~ust1c1a. y mientras pudo creerse que esa desconsideración policial le resultaba
En un artículo, que el Dr. Repetto escribió en :Montevideo cuando una penosa contrariedad, nos enteramos de que él, que, por otra parte,
estuvo exilado el año 1945, decía: . . no era novicio en tales azares, pues había sufrido prisión de muchos
"Confiamos en la Juventud". Y terminaba con las sigmentes pa- meses bajo la dictadura de Uriburu, y algunos otros en diversas oca-.
iabras: swnes, no pensó jamás en quejarse. La única noticia que dió de cóm~
"La e."X:periencia que he recogido en cuarenta años de actua~~ón lo pasara en la cárcel fué la de que el silencio y la tranquilidald de
en el escenario público argentino, me ha <:onducido a esta <:onclusior:: la celda le curaron de su grippe y de su constipado ...
en política ocurre siempre lo que, por malo, . considerábamos imposi- Con hombres así no pueden los dictadores.
ble. Esto no supone ni implica un empeoranuento fatalmente progre- Esa es la más reciente lección que don Nicolás nos ha dado
sivo de la política; tal vez dependa de que las realizaciones, por pro- a todos, pero especialmente a los jóvenes, en quienes <:onfía y a quie~
gresistas que sean, están siempre muy por debajo de nuestras con- nes espera a su lado, compartiendo sus afanes de porvenir. .
cepciones teóricas. Porq. si los paganos creían que el porvenir descansaba en las
rodillas de los dioses, nosotros sabemos que descansa en las rotlillas
"La ciudadanía, guiada por los hombres de sana experiencia, Y en las manos y en el espíritu esclarecido de los jóvenes dignos y <:ons~
movilizada por el. entusiasmo generoso y el ímpetu de 1~ j~ventu~, <:ientes de su misión en el curso histórico de las generaciones.
debe decidirse a una acción tesonera y constante. Es preciso mfundir
en la masa alguna pasión generosa que la dignifique y eleve a la ca- La tragedia de "nuestra América"
pacidad de un esfuerzo supremo. La ponzoña nacionalista y ~lerica1 se
ha difundido demasiado, penetrando a insospechada profundidad, para Estos son tiempos en que, como dijera otro gran maestro de la
juventud, América Ghioldi, y yo lo cito simbolizando en él todo el
que el país pueda sentirse libré de estas plaga: po~ la o~r~ de ~uerzas
e~1:ranas
- a SI' mism
· 0 . "Es la hora de la militancia pohtica vibrante
drama que vive esta república tan entrañablemente hermana de la
y apasionada, es decir, es la hora de la juventud". nuestra, "la confusión reina en las cabezas", y los <:orazones se enco-
gen ante el temor y el terror infundido al hombre por la presenda,
U na anécdota en varios sitios, de la guerra, y la amenaza de la guerra en todas partes.
En Latinoamérica ese general estado ele ánimo queda como ador-
y él, cuya vida y cuya obra es una enseñanza palpit:~te a quiene~ ·mecielo y releg;¡do a un segundo término por la gravitación del pro ..
están en edad de recogerla, para dar ejemplo a los Jovenes actuo blema político nacional, que se complica en relación de causa a efecto,
incansablemente. sin desmayo; recorrió el país, subió muchas ~e.c:s o de efecto a causa, con los problemas sociales y económicos, en a
1
a la tribuna pública, dictó medulares conferencias haciendo el anahsis mayoría de los países. La tragedia de "nuestra América" [Link]
documentado e implacable de la situación política y de la marcha del en que cuando Europa se desangraba en una horrenda batalla dé siet<:!
gobierno. Por no haber cejado en su campaña admirable, fué reducido años, que dió ¡:ur resultado el derrumbe del nazismo y del fascismo
·-·0' n, lo mismo que otros destacados compañeros de ideas y de, <:on el aniquilamiento ele su ominoso poderío, en tierras americana~
a pn::si . .
lu<:has. Se les mantuvo seis días mcommucados y se les encarcelo permanecían al acecho asocia!clos y discípulos de esos sombríos siste-
sm .darles nino-una explicación. El ilustre anciano fué enfermo a la mas de opresión. Y esas corrientes nazis y fascistas, aplastadas, desalo-
o
pemtenciaría, atacado no. Soporto' <:on
de grippe y con un molesto res f' j~das y [Link]. ¡:udieron hallar más que refugio, campo de opera-
ciOnes en terntonos de nuestro continente.
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No puede desconocerse que Hispanoamérica continúa padeciendo nuestro continente lo más fácilmente adaptable del sistema a las necesi-
en casi toda su extensión geográfica una propensión orgánica hacia dades de la acción en un medio como el americano: sus métodos de
las !dictaduras, que comenzó siendo hereditaria de los famosos "pro- opresión y tiranía.
nunciamientos" españoles, los cuales en suelo americano, bajo su de- Debemos consignar, eso sí, que contaron en su favor con la exis-
nominación de ''cuartelazos" alternaban hasta hace poco con las re- tencia de masas indígenas sumidas en el mayor atraso y la más es-
vueltas <:ampesinas o gauchas en su tarea de desgarrar estos países, p!!ntosa indigencia, que pudieron atraer a su causa para rodearse de
condenados, como la propia madre patria, a una pertinaz inmadurez una popularidad inconsciente, al menos de primera hora.
política.
Una apelación del Dr. Repetto
U na mala lección importada
Contra esas situaciones de totalitarismo criollo, el Dr. Repetto;
La universalización de la vida contemporánea, a favor de los en otro artículo escrito también en Montevideo, hace una apelación
medios de comunicación entre todos los pueblos de la tierra, ha per- a las armas civiles.
nutido que esa propensión militarista que adhiere el ejército, desna- Esatfson las armas que se tiene siempre el derecho de emplear
turalizándolo, a una función política bastarda, se sintiese estimulaicla en la vida ícle las democracias. Su uso y la forma en que puede ejer-
y reforzada por la experiencia fascista y nazi. cerse es una piedra de toque para saber si un país vive, de verdad,
La lección llegaba de Europa y del seno de naciones saturadas de en la democracia o si sufre una dictadura.
civilización y cultura. Las dictaduras prohiben esas armas porque la oposición saca d·e
N o podían menos de recogerla presurosos militares criollos que su empleo peligrosos provechos legítimos. Y con sus armas militares
ya no eran de formación espontánea llevada a cabo en el empirismo suprimen el derecho ide emplear las otras por temor a que éstas les
sm letras de una acción indisciplinada que, en el fondo, técnicamente, 11agan caer aquéllas de las manos.
y si no en el espíritu, en la manera casi 1os igualaba al guerrillero de Lo más trágico es que las dictaduras actuales no sólo monopoli-
las montoneras gauchas o de las indiadas levantiscas. zan las armas civiles: la tribuna, la prensa, la radio, el parlamento,
Eran, ahora, de preparación más de cuartel que de campamento, cuyú uso aplican excluyendo al adversario; y entonces el duelo· entre
y también de escuela, que los volvía más accesibles a esas enseñanzas t;nas y otras armas se vuelve imposible en el área interna idel espíritu
y ejemplos prestlgiados a sus ojos por un atuendo ideológico y doc- nacional.
trinario, con sus pujos de filosofía política y social, y hasta de filosofía Pero ningún país puede cerrar por completo los resquicios de su
moral y metafísica y una sistematización aparatosa de principios fun- sensibilidad púb1ica a los aires de libertad, que recorren el planeta.
ldamentales de acción. Verdad es que el militar criollo no se detuvo es posible, felizmente, a esta altura de la historia, que una nación
a desdfrar esa filosofía, sino que se dejó impresionar, si era propenso continente americano se enclaustre a piedra y lodo en un aisla-
al militarismo, por la elemental exaltación que ella hace, por el ejem- <:Íonismo inexpugnable, porque ninguna ide ellas está en condiciones
plo práctico, de la preponderancia de la fuerza como expeditiva y debastarse a sí misma, y todas, poco o mucho, se ven obligadas a dejar
pretensa solución política para los problemas del mundo. entrar, en una u otra forma, vientos del espíritu que a menudo acom-
Derrotada esa corriente en el viejo mundo y desbaratado todo aunque no lo veamos, a las mismas cosas materiales e inertes.
el férreo armazón de su poderío abominable, había de encontrar en el es el espíritu, y con él las ansias de libertad, quien va a decir,
nuevo, en esos militares y civiles penetrados por su influencia, en su .d<~st>U~~s tle ·todo, en esta contienda de la fuerza bruta con la razón
mentalidad y psicología, puntos de apoyo y puentes para trasladar a la última y decisiva palabra.
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Un saludo a los muertos y a los vivos
Compañeros y ciudadanos:
Para un hombre de mi sensibilidad venir en estos momentos a
Buenos Aires es toda una ritualidad religiosa. Los peregrinos que van
a la Meca no experimentan mayor emoción que la mía. Porque vengo
•
a ponerme bajo el techo de la Casa del Pueblo, templo laico del So- Tres Momentos del Teatro Nacional ( 1)
cialismo, don'de el recuerdo y la imagen de Juan B. Justo, de Del
Valle Iberlucea, de Mario Bravo, lde Angel V. Giménez, de Alejandro
Castiñeira, de Francisco Cúneo y de muchos otros constructores de Una aclaración, ante todo, señoras y señores.
esta patria espirítual que es para nosotros el Partido Socialis;a, pre- Mi disertación de esta tarde no va a ser, pese a lo que anuncian
siden como númenes las fervorosas asambleas y los abnegacros tra- los programas, precisamente una conferencia; no podría serlo; será
bajos. y porque vengo a ponerme en contacto con el cuerpo y :1 alma simplemente una conversación casi familiar, una charla insubstancial,
superficialísima, diríase en tono menor, a la qÚe el dictado de confe-
de este grande y glorioso partido ld.e los trabajadores argen~mos, Y
a dar mí abrazo fraternal a ilustres maestros de la Democracia y del rencia le quedaría demasiado grande porque haría esperar un conte-
Socialismo que sostienen una brega heroica en defensa de nuestros nildo de ideas, de reflexiones y de conocitnientos que me impondrían
ideales comunes. Porque vengo a echar de menos en el ámbito de sus una responsabilidad desproporcionada a mis escasos medios e inade-
-actividades a compañeros eminentes que andan prófugos, y vengo cuada a mis deseos, a mis vehementes deseos de no ser fastidioso ni
a ver si puedo acercarme a estrechar la mano, a través de las rejas, a largo, por esta vez al menos. Quiero hacer todo lo posible por no
Tacinto Qdbne, elevado cOn toóa una vida de trabajo, de lucha Y de olvidar que no estoy en la Cámara, (hilaridad) de donde acaban de
arrancarme los organizadores de este acto.
Jestudio. en eme el obrero manual había desembocado en el intelectual
de fust~. aut~r de notables libros de investigación y exégesis histórica Cábeme la honra de intervenir en la parte oratoria de este primer
v sociolóo-ica, elevado por la 1dictadura a la categoría de símbolo y pa- lunes literario de la Sociedad de Autores, y no dejo de comprender
;adigma ~el trabajador ciudada110 que de!iende e~ el sindicato o:rero que mi temeridad al afrontar tan delicado cometido, sólo puede en-
los fueros de la inldependencia contra las mgerenc1as del poder. Y por- contrar una excusa en la amable insistencia de quienes han querido
que yo abriera la marcha.
que veno-o a estrechar asimismo las manos de cuantos camaradas com-
parten s~1 suerte de procesados por una misma causa. Heme, pues, aquí ante UdE., tratando ele recordar, en cierto modo..
Ante ese panorama de. tristezas y amarguras don Nicolás llega aquellos buenos tiempos en que me tocaba platicar diariamente con
a sus ochenta. años fuerte y coníiado en el desenlace de "la lucha el público, de cosas de teatro desde las columnas periold.ísticas. Aquello
final". era más fácil y más cómodo, porque el que escribe no le ve la cara
Alienta a todos y a todos nos da ejemplo.
a su público, mientras que el que se encuentra, como yo ahora, cara
a cara con su auditorio, puede ir descubrienldo en el semblante de sus
Con mirada avizora aguarda el porvenir que todos los días con-
oyentes los signos inequívocos de las más diversas expresiones: desde
tribuye a engendrar sembrando.. infatigable sembrador, semillas de
Ía sonrisa compasiva, mordaz, sarcástica, "cachadora" (hilaridad)
redención y de luz en el alma de su pueblo.
-como lclecimos hoy los puristas del americanismo- de quien nos mira
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y caritativamente nos protege al vernos metidos en un trance infeliz, . Bien puede decirse que nuestro teatro nació entre el fragor de la
hasta el rotundo bostezo de quien se aburre como una ostra y es tan pólvora y el choque de los aceros, como que sus primeros pasos los
poco caritativo, que ni se toma la molestia de disimularlo. dió por las patas de los fletes en que Moreira o Juan Cuello se lle"'
Estoy aquí, más que nada, a título de representante de una gene- vaba a una china en ancas, y de los matungos de la partida policial
ración que ha visto nacer -así, como suena: que ha visto na;eer- el que esos héroes desbarataban a mandobles de audacia, golpeándose á'e
teatro nacional. Naturalmente que si me atrevo a hacer esta lieclara- tanto en tanto la boca en son de burla, entre el relámpago de un tra-
dón en una sala tan poblada de señoras, es porque se trata de algo bucazo y el rayo de una puñalada.
que pertenece a una época relatiyamente cercana. Todos sabemos que nadó humildemente; tan humildemente como
Y o no soy de los que ocultan su edad; por otra parte,·¿ de qué me Jesús, que, según la leyenda, nació entre un asno y un burro. Su cuna
fué el picadero del circo de lona, y sus primeros prestigios le vinieron
serviría; cómo podría disimularla? y a menudo me consuelo de mis
de la intervE'nción de los elementos esenciales de la vida del gaucho
cuarenta y pico de años -quedan permitidas todas las suposiciones
trasladatdos, ~así al natural, a ese escenario primitivo: el caballo, mo-
respecto a la extensión de ese pico- (hilaridald) pensando que antes,
viéndose E>n la pista como en un pedacito de campo; el rancho incon-
en tiempos de nuestros abuelos, cuando estaban en auge el romanti-
fundible; la pulpería de reja; con su enramada claudicante, el fogón
cismo, el pesimismo y el sentimentalismo, los jóvenes nacían viejos,
de verdad, rojo y palpitante corazón <ie la rueda del mate amargo, h
mientras que hoy los viejos mueren jóvenes. En aquellos tiempos,
~arreta auténtica, y los perros, infaltables, amaestrados, para ladrar
por obra de las costumbres predominantes 'y de la manera de ser y
a tiempo. ·
sentir colectivo, los jóvenes a los veinticinco años se presentaban ya
como señores con toda la barba -como que la usaban abunldante, cu- ¡Cómo nos seducía todo aquel realismo teatral que ponía ante
nuestros asombrados ojos de adolescentes los elementos vivoc; ·del
briéndoles a veces casi todo el rostro; a veces larga hasta aquí ...- ;
lo cual les imponía una indumentaria en consonancia, de leYita cru- campo, para mayor coloritdo y propiedad exterior de las escenas!
za!da y chistera, cosas que los avejentaban antes de tiempo, mientras ¿Pero es que antes no había habido floraciones de arte dramático
que hoy, como dice un amigo mío, cualquier muchacho tiene sus en el país y en el Río de la Plata? Sí; las había habido, pero esporá-
dicas y sin vitalidad duradera; pie\[Link] sueltas sobre las ~uales no
cmcuenta años. (Hilaridad).
era posible construir nalda porque no alcanzaban a formar un cimiento
ni habia tampoco entonces manos bastantes para recogerlas y orga~
Pero, en fin, liejando de lado estas disquisiciones sobre la edad
-que siempre son tan inoportunas-, insisto en que yo estoy aquí.
nizarlas a fin de r-difkar sobre ellas una casa habitable y permanente.
más que nada, como representante de una generación que ha visto na-
Algunos dramas históricos en verso, algunas ~omed'ias también gene-
cer el teatro nacional. Y tengo para mí que es título bastante para
ralmente en verso, dertas manifestaciones cultas que surgían a luz
recabar la atención de un público tan distin~uido, el haber sido testigo
lie tanto en tanto, sobre todo con motivo de la permanencia más o
presencial de un acontecimiento de tanta importancia. Claro está que,
menos prolongada de una ~ompañía extranjera ... Y entre esas mani-
como· generalmente ocurre, quienes lo presenciábamos no nos dába-
festaciones merecen recordarse las comedias de Samuel Blixen ver-
mqs cuenta exacta de su significación en la historia. Muchos aun lo
.datdero fundador de nuestra crítica teatral, que, desde este mis~o es-
contemplábamos desde las gradas del circo de los Podestá, y no sos-
cenario, en una noche memorable, tal como hoy el doctor Pérez Petit
pechábamos siquiera que aquello que veíamos ahí, debatiéndose ante
inaugura !os lunes de la Sociedad de Autores, inauguraba con un dis-
nuestros ojos entre un gran revuelo de facones y de sables y un fre-
curso magistral la Sociedad del Teatro Uruguayo, que había de fun-
cuente retumbar de trabucazos, era nada menos que el vástago de
cionar en el antiguo teatro San Felipe con una compañía compuesta
úna verdadera y duraldera institución de arte, cuyos primeros vagidos
mayor parte de cómicos españoles . . . Sociedad que contribuí
extremaban un poco, eso sí, su estridencia.
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un poco a desmoro;Jar con mis críticas acerbas a las ,últimas piezaá de nuevos ambientes escemcos y adoptó . nuevas ·formas cuidadas. El
su repertorio, quedando así d·emostrado, una vez mas, que es mucho cahailo, actor mudo pero accionante, imponía formas d'e presentación
más fácil destruir que construir. , escénica rudimentarias, que excluían, desde luego, el apuntador y las
Aquellas manifestaciones precursoras pasaban y se per~mn en bambalinas.
la indiferencia general, porque no se vinculaban bastante, -m por su Por eso los primeros dramas gauchescos ofrecen la peculiaridad
índole ni por el órgano que las daba a conocer- al interés del pueblo, distintiva de las llamadas comedias "d' arte" italianas, en que los ac·
al alma de las masas de nuestro pueblo; y sabido es que arte alguno tores improvisaban el diálogo sobre un esquema, sobre el canevá de
necesita tanto como el teatro del calor popular y del ambiente público la acción y del argumento. Juan Moreira, por ejemplo, pasó así del
para poder levantar erguida su llama, sobre todo en sus comienzos y novelón de Gutiérrez a la acción dramática, y su dialogado se fué-
en medios sociales tan poco diferenciados como era el nuestro en aquel formando a base ele lo que se les ocurría decir a los actores en las di-
entonces. versas situaciones :cid drama. Después de esos primeros planes dra-
Fueron los ciramas gauchescos los que abrieron la vía; lo.:; que máticos de dialogado espontáneo, diríamoslo así, vinieron obras es-
acercaron, los que metieron el teatro nacional en el corazón de hs critas que, naturalmente, imponían desde el primer momento a los
multitudes; los que incorporaron, ante su atención y su emoción in- intérpretes la obligación de aprenderse una letra; pero el movimiento
genuas, una planta viva, destinada a crecer, porque nacía al aire. l~bre <:ontinuaba siendo más externo que interno -casi exclusivamente ex··
de las impresiones primarias de las muchedumbres, y no en la t1b1eza terno; es decir, con más dinamismo en el movimiento de las escenas
·artificial lclc una clausura de invernáculo, donde sólo pueden acEma- que en el conflicto de las almas- y ese movimiento no era! en defini-
tarse los exotismos. tiva, sino una sucesión más o menos pintoresca ele cuadros de la vida
Despü~s, cuando el teatro nuestro ascendió del picadero a las campera presentados con cierto amaneramiento o convencionalismo
tablas -ascenso en el doble sentilclo material y moral de la palabra- ingenuo.
vinieron las obras cl.e ambiente urbano que, por razones escénicas fá- Pero en torno de esas representaciones se iba concentrando el
dles de comprender, eran incompatibles con el picadero del circo. interés de nuestro público. se iba despertando el entusiasmo ele las
El drama criollo era sobre todo un drama "a caballo"; y fué, por masas, que se aficionaban a esa clase de espectáculos, los cuales ad-
tanto, lógico que naciera en el picadero de una carpa ele lona, porque quirieron una boga creciente, hasta el punto iCl-e desalojar por completo
allí el caballo podía moverse con cierta libertad: entrar y salir al ga- de la pista del circo, y del circo mismo, a los acróbatas y a los funám-
lope, volverse, caracolear, encabritarse como en el campo verlcladero ... bulos. Se había encontrado una nueva aplicación para aquel escenario
y 110 deja de ser digno de mención el hecho ele que hasta en eso se vea ele aserrían; la tradicional pantomima de los payasos se había ido
el caballo estrechamente vinculado a nuestro destino, como factor de agrandando, se había ido transformando, cambiaba sus trajes y sus
la vida americana en sus más diversas manifestaciones! En ancas personajes para dejar el sitio a seres más reales; se desplazaba con
x:tel caballo nos vino el teatro nacional, como en ancas del caballo nos sus asuntos grotescos y risueños, para dar lugar a argumentos y tópi-
vino la independencia y la patria toda, en cuanto ésta no es tan sólo cos de la vi•da dramática.
libertad política, sino también trabajo y riqueza para cuantos hombres Los mucnachos ele aquellos días -los muchachos auténticos, no
habitan el territorio emancipado. estos de pega de ahora que suelen tener cincuenta años-, pudieron
(Grandes apiausos). ver <:Ómo "Pepino el 88", el famoso y popularísimo "Pepino el 88",
Diríase que sus patas trillaron el camino por donde echó a andar que con el rostro enharinado cantaba sus coplas festivas, se reen-
nuestro teatro, el teatro rioplatense; y cuando llegó el momento lcle carnaba en ] uan :Moreira, en Juan Soldado o en J ulián Giménez, per-
pegar el salto, éste fué más bien cosa del jinete solo, que se adaptó a sonajes de melcdrama, y cómo el payaso desaparecía al fin definiti-
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vamentebajo el chiripá y el calzoncillo ''cribao" de la consabida indu- en ese idioma han de resonar, después de Florencia Sánchez, otras
voces también ftrmes y claras.
mentaria criolla. .
Eso demostraba que el teatro nacional podía. ser, podía. tener eXlS- Mucho me agradaría poderles hablar a Vds. esta noche de dos
tencia propia, por sí mismo, sin necesidad de introducirse has:a el de esas voces: Ernesto Herrera y José [Link] Bellán; dos voces que
interés· del público tras los números de varie'dades de un espectaculo llegan perennemente hasta nosotros por encima del océano de silen-
circense. Sólo faltaba ahora independizarlo á'el picadero, donde no p~ cio de Ia muerte, porque la muerte no las puelde extinguir . . . Peto
dia libertarse, despojarse de los viejos moldes y modos para ad~u~ sería irreverencia intentar enfrascarse en ese tema ahora en estos
rir formas de expresión escénica más refinadas, más cultas Y artlstt- pocos minutos de que deseo dispo~er. '
cas v donde los actores deberían conservar cierta familiaridad con Les había prometido a Vds. -mejor lclicho: les habían prometido
el ~~e ecuestre, lo que conspiraba contra la. selección de los elen- los programas, que han prometido muchas cosas que no me será po-
cos interpretativos. Porque no bastaba con ser un buen actor; era sible cumplir-, les había prometido que hablaría sobre tres momen-
necesario ser, por lo menos, un melcliano jinete, pues no sé concebiría tos del teatro nacional; sólo he podido hablarles hasta ahora. de dos:
del lcle su gestación, en la era que podríamos denominar de la prehis-
nn Martín Fierro maturrango ...
. Pero al pegar el salto íde que ya he hablado, el teatro criollo toria, y del de su afirmación cuando aparece ya como destinado a aL
se lclespojaba de elementos vistosos, de mucho ascendiente todavía ternar con los géneros análogos de los otros pueblos en el estrado
sobre el espíritu simplista de las muchedumbres espectadoras; y era clásico, que está colocado unos metros más arriba, material y espiri-
forzoso que allí, en el estrecho marco del tinglado escénico, languide- tualmente, que el picadero ldel circo.
ciera -si no se contaba para darle vida con más recursos que el escaso Para no defraudarles por completo, voy a hablarles de un mo-
tnterés de sus argumentos elementales y de su [Link] balbuciente. mento crítico que me toca muy de cerca.
y he ahí que aparece Florencia Sánchez, con su "JYI'hijo el dotor",
Allá por el año 1907 o 1908, no recuerdo ahora bien la fecha,
como clavando el estandarte del teatro· nacional en señal de conquista se realizó, organizado por una compañía dramática rioplatense,
sobre ese territorio hasta entonces casi inaccesible. Y obsérvese bien un concurso de piezas en un acto para autores uruguayos. Era el
que esa obra marca perfectamente el instante en que nuestro teatro concurso "Labardén". Ese certamen se desarrollaba en este mtsmo
pe()"a el salto: adquiere un nuevo decoro de arte, ascenldiendo, no tan teatro, donde una compañía dirigida por Enrique Arellano era la
sólo en su plataforma material, sino también en su alcurnia artís- encargada de ir representando las obras .
.tica, para contmuar siendo teatro de cosas nuestras, y sobre todo de Yo también quise tentar la suerte y eché. mi cuarto a espaldas.
cosas del campo todavía; pero ya con un sentido ld.e universalidad El primer premio en ese concurso correspondió, con una justicia uná-
por la índole humana, no simplemente localista, de los problemas ! nimemente reconocida, al bello dramita de Ismael Cortinas, titulado
"El Credo''. Yo no saqué premio alguno; ... justicia fué hecha. Claro
conflictos que humanamente aborda y plantea. Los balbuceos drama-
tices de la carpa de lona, llegan a ser ya la voz firme y clara de un está que la noche del estreno fué para mí un instante dramático. Fe-
arte que acusa un \desarrollo orgánico que es prenda segura de vitali- lizmente no me silbaron, si no tendría que referirles a Uds. ahora
que aquel había silclo un momento ... musical.
dad imperecedera. (Hilaridad).
En ese instante puede decirse que comienza la historia del teatro
nacional: antes había sido tan sólo la prehistoria. Desde ese instante Pero, con todo, esa comedia tuvo consecuencias imprevistas; por-
. alma nacional cuenta con un acento más para expresarse; con un que, a pesar de que yo he hecho todo lo posible por sepultar en el
nuevo mar para comunicarse con el mundo; algo así como otro idio- panteón del olvicio ese mal paso . . . de comedia, hay quienes se em;.
ma para tra<ducirse ante el alma de los otros pueblos de la tierra. Y peñan en recordármelo constantemente, como si para mi delito no
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pudiera haber prescripción. (Hilaridad). Quienes se empeñan en eso
son, -¿quiénes habían de ser? ...- naturalmente, los autores nacio'-
nales, como afanosos de !demostrar que nadie está libre de pecado y
que nadie puelde arrojar la primera piedra, señalándome así a la des-
consideración publica que, acaso, al enterarse, me aplica_rá el comen-
tario populachero y socarrón de un: "Sos bueno vos también! ...".
(Hilaridad. - Aplausos). Por la Liberación de Italia (1)
El hecho <:>S que por haber pegado entonces aquel tropezón ellos
se han empeñado en que soy su colega, y· a ese título me sacan al Señoras y señores; señores Delegados; señor Embajador de Es-
medio en este escenario para departir con Uds., de manera tal que taños l.' nidos, señor Ministro de Bélgica:
esa comedia me persigue a mí del mismo modo que el ojo de dios o Cúmpleme el altísimo honor de pronunciar en nombre de Italia
el ojo del remordimiento perseguía a Caín por toldas partes. Libre del Uruguay -como acaba de anunciarlo en sus b~névolas fra-
(Hilarid8.d). ses el amigo Cilla- las palabras inaugurales de esta Conferencia
A ella le deben Uds. esta disertación deshilvanada; como el Cid, que serán al mismo tiempo ele saludo y })ienvenida para los delegados
contir¡Úa haciendo estragos hasta después de muerta. que han de tomar patte en ella y para todos los que le aportan el
(Hilaridad). concurso cie ~u presencia o de su adhesión espiritual. Alta honra, sin
Fué, ·pues, el de su estreno, un momento de nuestro teatro, cuyas
duda, a la· que ha querido acoplársele la inesperada para mí, de presi-
remotas consecuencias inesperadas habrían de ser, como Uds. lo han dir la sesión inicial en carácter naturalmente provisorio.
visto, ver\':laderamente deplorables. . Asumo. este icioble encargo con la emoción profunda de quien
(Aplausos prolongados). s~en~e. gravrtar sobre su espíritu toda la trascendencia y el significado
1'Ionteviicleo, Octubre 16 de 1930.
hrstonco de un acto como éste que nos toca abrir, en una atmósfera
caldeada de santo fervor civil, en la que alientan nobles y generosos
tcleales y resplandece la más pura esperanza.
Hombres unidos, y más que unidos, hermanados por el lazo de
una obligación poderosa, se congregan en esta casa !lustre ante los al-
tares de la patria lejana que, sin embargo, viene con ellos y palpita con
ellos en el latido profunido ele sus corazones, aunque más allá de los
mares haya quedado su expresión tangible con el territorio sagrado por
donde vagan las sombras de los muertos gloriosos, con el pueblo carga-
do de cadenas que sufre miseria y hambre, privaciones y humillaciones
mientras se d:[Link] en una guerra que lo diezma, lo aniquila y 1~
cubre de oproow; y con el armatoste carcomido y vacilante de una
tl;~nía grotesc~ en cuyas. garras se torna miserable y oscuro el mag-
mftco y maranlloso destino de la Italia inmortal. (Aplausos).
134 135
--Porque no consiste en una conquista realizada por medio de la
;,...;.Estos hombres son, así, el alma misma de. Italia, que la ha fuerza y de las armas, sino por el acercamiento fraternal de los co•
· 1 t tterras de América.
perlctido en la península: para recuperar a en es as razones para la labranza solidaria de una suerte común. La verdadera
(Muy bien 1 - Grandes aplausos). . italianidad no significa expansión territorial a base de prepotencia
-Estos hombres se reúnen como los representantes. ge~umos. de y de agresión a pueblos débiles: significa extensión, de la influencia
·, ·lados el día mismo en que sobre su terrltono se ms-
la nacwn, ex1 , lícita y luminosa del genio italiano sobre la vida- y la suerte lde otros
taló ese régimen sanguinario y retrógrado que ve~:a a negarlos pueblos para elevarlos en los planos de la civilización, de la cultura:
encia a traicionarlos en su espíritu, a martinzarlos en su
ens U es , , ,. , y del progreso. (Muy bien!- Aplausos).
cuerpo, a pisoteados en sus sentimientos mas tlpicos y en sus mas -El pueblo italiano, precisamente a impulsos en parte de la
características virtudes. Ese régimen ponía sobre su rostro ensa~ necesidad y en parte de una especie de vocación congénita, desplegó
grentado la máscara de una histriónica fiereza, ide un teatral podeno
durante toda la segunda mitad lclel siglo XIX y los comienzos del siglo
guerrero que habría de caer hecho p~da:os. al primer ~h?que c~n ~as XX, una política exterior y extraoficial -porque no era cosa de los
realidades de la historia y al empuJe mtlmo del espmtu autentl~o
gobiernos, sino del pueblo mismo- que hizo de él uno de los pueblos
de un pueblo que ha nacildo para vivir en la civilización y para morir,
:o
si acaso, por la libertad y por la justicia y que, por tanto, ~~ p~ede más colonizadores del munido contemporáneo, al esparcirse por toda
la tierra en tren de ir a luchar a brazo partido con las dificultades y
y no quiere hacerse matar· al servicio de la barbane, de la miqutdad
las resistencias naturales, en medios extraños, haciendo llegar hasta
y del despojo. (Aplausos). ., ellos las maravillosas, las estupendas virtudes crealdoras de su labo-
-Vienen estos hombres a asumir la representacwn na~ural lie
riosidad y de su inteligencia.
Jtalia, ante la conciencia democrática del mundo, [Link] colocar. s?bre (¡Muy bien! - Aplausos.) ,,
el terreno de los hechos auspiciosos y para dar un 1n;pulso eficiente
á Iil. empresa realizadora del anhelo de rescatar a su pats de las manos -La nación italiana llegó a contar así -no por obra de sus gene-
rales ni de sus diplomáticos, sino por obra de la acción privada, íde
criminales de los usurpadores.
Ellos traen un concepto amplio, humanitario, constructivo y pací- la dedicación, de la decisión y del instinto civilizador y colonizador
fico de la patria, que la quieren libre, igualitaria y ju~ta; que la de sus hijos más modestos- con una especie de imperio colonial al
quieren consustanciada con la libertad, con la democracm y con .la margen de las potestades políticas italianas, pero bien metido en el
Justicia; fuerte, con la fortaleza de la, ~azó~ y del .derecho; gra~de
corazón de las realidades biológicas, económicas y sociales \:Le casi
por las dimensiones morales :de su. esp1ntu mm~[Link] y no en;t~e todos los países del nuevo mundo. (Aplausos).
cida y empequeñecida por la esclavitud de sus htJOS m por los [Link] -En el Río de la Plata, en el Brasil, en muchos otros países del
cesaristas de sus tiranos ni por la sumisión a despotismos extranJeros Continente, había y hay ciudades en las que barrios enteros y a ve~es
que la ar~a:stran encadenalda a su carro de guerr~ para .q~e ~irva a toda la dudad, podían ser en cierto modo considerados colonia italiana,
la misión de sojüzgar y aplastar pueblos que qu1eren v1v1r hbres y sin que estas expresiones de un intenso cosmopolitismo conspirasen
ser du~ños de sus propios destinos. (Aplausos). contra la unidad fundamental del espíritu de las nacionalidades donde
ese fenómeno se prolducía, porque estas colonias y estos colonizado-
...,..-y estos hombres se yerguen desde aquí, frente _a los siniestros
res italianos aman entrañablemente la tierra donde viven y trabajan;
sueños imperialistas de Mussolini, como nobles agentes de otro géne-
la amaban entrañablemente, la siguen amando, ven en ella una nueva
ro ~e 1niperialismo --si así puede llamarse- el único legitimo y ad-
patria, no excluyente, sino complementaria tie la suya de origen; una
misible, porque es pacífico, ennoblecedor y fecundo: el imperialismo
nueva patria para la cual desean aJ:'[Link] -y a ello contribu-
del espíritu y del trabajo, el único que no humilla al que lo acepta
yen con su abnegado esfuerzo cotidiano- prosperidald., progreso, en-
que no deshonra al que lo ejerce. (Prolongados aplausos).
137
136
-sacrosanto
' • , d_e hacerse presentes
. . en la m1c1acron
' . . .. d e la march h ·
gi·ándechniento y los más brillantes destinos que puedan alcanzar las 1 a hberacwn
r •
de Italia de la esclavitud qu e I a a f renta. a acia
naciOnes en el goce pleno y tranquilo de sus tlerechos inalienables. huy bien! - Aplausos) .
(l\1
Y a sus hijos no los apartan de los sentimientos naturales de amor . ~y est~s ~ombres que vienen estremecidos por el anhelo de
leaitad para con la patria americana donde abrieron sus ojos a la sen Irr·con eftcacra los propósitos de redimir 'a Ital'ta,. que tienen
o· . sus
lüz. Yo soy precisamente, uno de esos hijos ... (Aplausos) ... corre _!_~s IJOS ~omo en u~a especie lcle patriótica obsesión en la solución
por n{is venas sangre italiana, de la que me siento orgulloso. e acuer o con sus tdeas y sus sentimientos- del problema 't r
(Aplausos). e':o' homb'e' ~1 mi,mo. tiempo eon,.euent" con é'a 'u ttad~:6~nd~
co onos y colomzadores Italianos que no se desentierlden d
-Y yo he aprendido en mi hogar, pcir las enseñanzas de m5s ld·eb d rd . nunca e sus
er.e,s e .so 1 andad para con la tierra donde viven y trabaja .·
mayores, a sentirme solidario con las vicisitudes del- pueblo italiano,
a sentir el drama del pueblo itálico como si fuese un tlrama de mi
tambr;n dispuestos a declarar qué han de acompañar con t~d::e~:~
energras,
na · con
d 1 toda ·la eficacia que esté al alcance de sus me d:ws, a estas
propia nación. Y o he aprendido así, a amar a las cosas y a las gentes
de Italia, a admirarla en su grandeza legítima y en su belleza inefable, · cwnes
t.t · e1 contmente
· americano en la def ensa d e sus libertades
.
ms 1 ucwna es, de su soberanía y de su independencia . 1 •
a .entusiasmarme con las manifestaciones magníficas de su genio ar- amenazalcLas. s1 as vtesen
tístico o de su pensamiento político, filosófico, social y científico y
(Aplausos).
de todo su espíritu resplandeciente que dió al mundo la civilización
-Yo me congratulo ardientemente de este d bl , .
o de propo~Ito. que
de la antigua Roma, con la fuerza. expansiya del genio latino; la civi-
palpita unido, confundido, en el corazón de cad
demócratas y Úbres. y o me congratulo de ella0 uno e ~stos Italianos
lización deslumbradora· del Renacimiento, con todo lo que ella ha sig-
nificalclo para la suerte intelectual y espiritual de la humanidad entera; v como ht';'o de A , · · como meto de Italia
y le quedaron tod<tvía reservas, energías b_astantes, para encender . - menea.
en pleno siglo XIX la antorcha del "Risorgirn:ento" en cuya llama (Muy bien! - Aplausos).
fülguraba el fervor de almas italianas tan esclarecidas como la de a f - y. fl
encabezando esta columna de \O . 1untades que aquí vienen
]()sé Mazzini y la de. José Garibaldi que es también un héroe nuestro, aqt~;~:r t~:s ;l::::~~p~:~~:~-~s co:~t~n~~~ttuna
marcha ordenada hacia
(Aplausos) .. , bajo cuya advocación y cuya égida queremos poner d Id .1· . ' - mna cuenta con un aba -
ésta -conferencia que deberá dirigir también su pensamiento hacia la era 0 I ustre, cuya ;erarquía intelectual v moral po 1 n
senta en las esferas del pensamiento . • ' , .r o que repre-
memoria y la sombra augusta de Giacomo i\Iatteotti ... (Aplausos) ...
de Roselli y de todos los mártires inmolados en los altares de la liber-
c_ontemporánea, constituye la más comp~et~e g~:a:~~tl~=~· der~o~r~t~ca
de esta empresa a la que d eb emos entregarnos con tod me;or extto
tad. italiana por la cobarde ferocidad fascista. (M u y bien l - Prolon-
tusiasmo y sin la más mÍnima sombra de vacilación O de~ ;l!Ue~tr~
en-
gados aplausos). ( Aplausos). :s a ec1m1ento.
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Lorenzo Mérola
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estasolidarÍdald de nuestros corazones nos fortalece mu-
!:hago, la misma naturaleza, para permitirle al enfermo continuar su
.til:a:n1ertte para las vicisitudes de mañana.
viaje por la vida.
Le 'conocemos tanto, leemos tan claro en su espíritu transparente Mérola, que como hombre de ciencia ha merecido ya hasta el al-
cotno el cristal, que sabemos a dónde vuela ~e pronto su pensamiento, tísimo honor de ser plagiado por notabilidades francesas, como ope-
alejándose de estas luces y de esta fiesta para ir a llevar su propio rador es sin ducia insuperable en ese arte ide alejar a la muerte a man-
laurel a las frentes queridas que yacen bajo el polvo y por las cuales dobles de bisturí; pero permítanme ustedes confesarles que yo, que
y para las cuales estudió, trabajó, luchó y venció en una constante y cierta vez estuve a punto de ser salvado mediante uno de esos pri-
enternecedora devoción de cariño filial. Y yo quiero recordar el amor morosos tajitos que nuestro amigo hace con tanta maestría, me siento
de ~!érola por sus padres porque constituye uno de los más bellos as- muy felíz lde haber podido continuar mi viaje sin necesidad de dejar
pectos de su personalidad moral, que acaso algún día un eiducador de ninguna achura personal en el camino . . . Gracias a eso puedo
espíritus recoja en un ejemplario escolar para las generaciones infanti- levantar ahora mi copa para brindar por su salud, no en carác-
les contándoles cómo este hombre a quien muchos han de creer insen- ter de operado agradecido, sino en mi carácter de amigo y admi-
sibilizado, endurecido por su familiaridad con el dolor humano, no iba rador ferviente que, aunque casi convencido de que dejarse operar por
ninguna noche a recogerse sin antes pasar por la casa de una viejecita él e~ una verdadera delicia (y si no que lo diga Amador Sánchez que
para golpearle los vidrios de la ventana, como si fuese un novio, y oír culttva el deporte de hacerse operar por Mérola), no desea tener que
el saludo jubiloso y enternecido que la viejecita le enviaba des~e su probar nunca el acierto de su bisturí.
lecho. Bromas aparte, felicitémonos de que se le haya dado a Mérola
Pero comprendo que no tengo el derecho de empañar con el velo el puesto donde poo.rá trabajar con tanto provecho por el adelanto
de evocaciones sentimentales el carácter regocijado de esta demos- de Ia ciencia quirúrgica en el país y desplegar en la cumbre las alas
fración, que !debe ser un acto de alegría, de optimismo y de exul- poderosas de su personalidad de maestro y apóstol de la cirugía.
.tación cordial. Lo que hay es que si otros pueden hablar con mucha Apostol he /dicho y me place haber encontrado la palabra, por~ue
más conocimiento que yo, del .talento profesional 'd.e Mérola, de su 1\:f.~rola abraza la cirugía y su enseñanza con fervor de apostolado,
pericia como cirujano, de su ciencia como profesor, de su penetración
an~mad? ~or el deseo vehemente y altruista de hacer prosélitos, de
deJar dlsc1pulos, de atraer muchas jóvenes inteligencias al radio tte la
y originalidad como descubridor de proceldimientos quirúrgicos y ex-
que ha sido siempre la gran vocación y la casi sagrada actividad
plorador audaz de la anatomía humana, nadie podrá consii<:lerarse más dt; stt vida. - ·· -·---,
habilitado para hablar del gran corazón que late bajo su pecho robus-
to llenando su vida toda 'd.e una onda ritmicamente renovada de ter- FeHcitémonos i<le que se le haya premiado haciéndosele justicia,
nura -ternura de hijo, de amigo, de padre- bajo su contextura fí- P?r?ue <::uan.~o se. premia con justicia se restablece la armonía y la
sica y moral de varón fuerte que pisa, con recio y seguro paso, la logica relac10n de los valores humanos y se hace siembra fecunda
de confianza en el porvenir.
arena de sus contiendas cotii<:lianas y silenciosas con la enfermedad,
o con la muerte misma. Armado del bisturí que corta para salvar,
nadie entra con más unción científica a esa lucha de todos los días,
afrorttandc los misteriosos designios lde la naturaleza, que trata de
descubrir con la luz de su saber teórico, su experiencia y su intuición
;...;..fos tres ángeles tutelares d'e todo buen cirujano- para erigirse en
verdadero artífice de la salud, capaz lde rehacer, como si fuese un
144
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Juan B. Justo (1)
Todo conspira en una ocas10n como ésta para empequeñecer al
orador, pequeño de por sí: el grandioso marco cuya suntuosidad des-
lumbra; el auditorio tan numeroso, que impone y sobrecoge; la solem-
ne significación de estos funerales cívicos, y más que ninguna otra
cosa, la grandeza moral e intelectual del hombre a quien rendimos
este nonH.•naje póstumo.
Hace·· pocas· semanas acompañábamos sus restos con el corazón
traspasado de estupor doloroso, con ese estado de áni-
que sigue a las tremendas desgracias imprevistas, en el cual
se mezcla una obstinada sensación de pesadilla a la amarga certeza
de lo irreparable. N u estros espíritus se abatían como si la muerte,
que acababa de arrebatar al mejor de entre todos nosotros, soplase
sobre. ellos a manera de un viento de tempestald. para despojarlos de
flores y .doblarlos un intante sobre las tumbas. Llegamos a la ciudad
de al caer la noche, bajo la lluvia, mientras 'el viento ti-
'L·vu.\..[Link]. lasaltas ramas de los árboles y gemía lúgubremente asodán-
Buenos Aires ia
147
,yidea~o el espectáculo de aquel cementerio no puede menos de resul- sopÍo de inmortalidad, la imperativa exhortación de Goethe: "Ade-
...• tatle impresioÚante. Nuestras necrópolis son menos adustas y no se lante, sobt:e las tumbas !"
krtó[Link] ésa, con todo el peso lde su fría inmensidad sepulcral, so-
bre el alma del pasajero. Pese al empeño con que la tradición y el culto Juan B. Justo es todo un trayecto de la historia argentina. Era
católico a las cosas de la muerte siembra de fúnebras atributos los en sus días el más grande representante de un linaje de hombres
sitios del último reposo; pese a las proporciones y formas que la va- públicos que se entregaron a la obra i(}e crear una civilización nacional
nidad humana, estimulada por ciertos prejuicios religiosos, da allá y forjar el cuerpo y el alma de un país poniendo en la empresa
como aquí a las moradas postreras, nuestros cementerios no consi- intelectualidad preclara al mismo tiempo que dinamismo militante.
guen despojarse ~le la fisonomía risueña que les impone su naturaleza Los nombres _de Sarmiento, de Rivadavia, de Alberdi, de Mitre, tam-
de parques o jardines. En uno de ellos el mar azul cierra la perspec- bién tie Esteban Etcheverría, el abanderado de la Asociación de
tiva de los amplios caminos y parece pronto a ofrecerles a los que l\t~ayo, con su saintsimoniano "Dogma Socialista", vienen a los labios
allí llegan embarcados en su ataúd, la oportunidad fantástica de un cuando se buscan en el pasado argentino los altos hermanos espi-
nueyo viaje, también sin retorno ... rituales de este fuerte varón.
Era ya entrada la noche cuani<lo, acompañados por la poderosa dió vida en esta república a la fuerza renovadora del
smfonía de la lluvia y del viento que pulsaba las arpas de los copudos internacional, lo que significa haber dado a una parte
ttabajaldora de su país, la conciencia de su misión histó-
árboles y entonaba así el más formidable y penetrante de los misereres,
dábamos nuestro último saludo al querido maestro, en tanto que el
aJ parque enseñarla a erigirse en factor vivo de la historia social
de. la nación al amparo de ideas generales que guían su
fuego reducía a un puñado de cenizas sus despojos.
hacia el norte da la solidaridad humana.
El había querido que su cuerpo no pesase inútil sobre la tierra de
cuando la vida. huyese de él, sino que volatilizado por el fuego se in-
corporase a la atmósfera y sólo dejase en el regazo de la vida transi-
toria y cambiante un poco de polvo perenne depositaiclo -¡sagrado
depósito!- en el fondo de una urna de hierro. Allí vimos esa urna,
no mucho más grande que una copa. Pero por encima de la urna, siempre .me ha parecido pueril el reparo opuesto
en torno de ella, cubriándola, ocultándola, seguía vivienldo la imagen chauvinistas del socialismo a su calidald; de
del maestro y amigo que todos llevábamos grabada en la retina de rí¡a<'~ftltát(je:nr; lmport<td<t, que no habría podido, según ellos, nacer
íluestio corazón y alentando en el aire íntimo de nuestras almas. De tierras de América. Porque el socialismo
esa urna parecía surgir y levantarse una aurora. De esas cenizas acCión de la clase trabajadora hacia la con-
brotaba para nuestros ojos la intesa llama de un espíritu: el mismo tl~\,:5~un:<liéjon(!s spc:1a1es que respondan a las necesidades mate-
que preside este acto, llena este coliseo, palpita en nuestros corazones, si bien no fué por cierto invención
nos a,compaña en nuestras luchas, vive en el pensamiento lde la masa producto natural, inevitable, de
obrera consciente del Río de la Plata, anima el pensamiento socia- y .existen como en las sacie-
estos países, se expande por la conciencia del pueblo argentino socialista es un fenómeno co-
y se remonta como un astro sobre el horizonte de la historia para >¡:tJ[,tle.!;¡:[Link]'()l]!ohi:>t()ric:ó de las sociedades capitalistas. Y cuan-
iluminar. un trecho cada vez más grande de la mentalidad pública del es el padre del .movimiento socialista
. De ..él llegaba y llega hasta nosotros, penetránldonos como ello que el socialismo de aquí ha
148 149
saliuó ·Úmado de todas· armas, de su cabeza, como ·Minerva de la social de estos países no fuese una prolongación
cabeza de J~piter; no negamos ni desconocemos que aun sin él hu- .~u...~,..~-rc--,
con sus injusticias, sus iniquidades y sus defectos, ante
. biese surgido ese movimiento, aunque más tarde y sin duda con menos faz crítlcá del socialismo como idea y la faz positiva'
.. fuerza de expansión y un sentido menos profundo de las realída~es como acción, hallan la misma razón de ser que en
ambientes. Recordemos, por de prbnto, que había un germen de orga- primera vez una y otra se unieron en la síntesis
nizadón en aquel grupo de trabajadores en su mayoría o en su tota- pensamiento y ácción, de movimiento e ideal, que contri-
lidald. extranjeros, al cual se acercó Justo para transformarlo en plantel caracteriza este gran impulso universal del proletariado cons-
y punto de arranque del Partido Socialista. Había, pues, nacido el
embrión del movimiento· en el país antes que Justo se lanzase a
la lucha por el socialismo. El germen ideológico había venido de si la doctrina y la teoría al principio vinieron de
Europa en los libros y en el espíritu de los obreros alemanes e italia- afuera, después de toldo, nos vino la civilización y
nos que integraban ese grupo; pero ese germen puldo desarrollarse eultura, ~llo no basta a viciarlas de exotismo, porque no
·• ;.porque aquí existían los elementos y las modalidades sociales que, encuentra atmósfera apropiada, lo que aquí
como factor de realizaciones necesarias a la suerte del pueblo obrero, naturales, lo que aquí se naturaliza
daban razón de ser a su materialización en actos y la reclamaban como elemento indispensable a la
y a los destinos de la nación. El doctor Justo, que conocía a fondo m,ás argentino, más rioplatense, más
el ideario y el método socialistas, encontró en esos asalariados los ··'-~'"'"'. "• callntllo; ese atributo. vivo ide la personalidad del
primeros auxihares para una obra qué él tuvo la gloria de llevar a co:m})leltnentlJ esencial del centauro de vuestras llanuras
cabo y que sin él no hubiese podido realizarse entonces, obra que ""'~'"~""'~"" ,~u....u.•.<•c•"• ese ·colaborador imprescindible del criollo
consiste en dotar al pueblo productor de una doctrina y un método lá independencia y en las lides pacíficas del .tra-
para esclarecerlo y guiarlo en sus luchas con el capital, pero que caballo no es hijo d.e América. Es extranjero. Fué
también consiste en dotarlo de fuerza para esa lucha mediante la españoles;. lo que no impidió que haya tenido y
organización en el terreno político y en el terreno económico. los; dest:ih<Js de n1,1estras nacionalidades y en todos los azares
tanto en la paz como en la guerra,· una
En cuanto a la doctrina y al ideario, sus elementos fundamentales de patria y de riqueza, un papel his-
el socialismo argentino no los halló, seguramente, en los libros na- y herramienta viva en las manos del
donales ni pudo pretender haberlos creado, y de esto se ha querido
hacer un argumento para desprestigiarlo tildándolo de fenómeno arti-
ficral y manifestación lde reflejo. ¡Como si los principios esenciales de estas naciones
de la filosofía política en que se nutrieron los autores de la nacio-
nalidad no hubieran sid.o cosa aprendida en los textos y en los ejem- ganados, recoge nues-
plos de afuera! ¡Como si la Revolución de Mayo no fuese hija de y hasta los mismos
la Revolución Americana del Norte y de la Revolución Francesa! ._... "-·,~·· ~e otro continente, por-
¡Cbmo si las instituciones republicanas, los códigos políticos y civiles, """'r•-tn todavía sobre si el indio
las reformas educacionales, las normas administrativas en estas na-
e:iones de América no fuesen copia -a veces mala copia- !de lo que ....
en: otras partes se ha hecho o se ha legislado l ¡ Como si la organiza-
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imperiosamente sino q1le le ofrecen un campo de a~ción. casi virg(!u sentido y finalidad socialista, halla aquí su razón
flonde puede abrir. anchos caminos en todas I;ts d1.recc10nes de su de ser no sólo en los problemas propios de las sociedades de tipo
ildl;aiidad y su previsión. Aquí encuentra un contmente donde la capitalista, sino en problemas locales -como el del latifundio, por
afluencia cie los pueblos· del mundo y la fusión de las razas, le pro- ejemplo-- que no serán resueltos mientras la política nacional no se
porcionan una tierra fértil y laborable para su siembra de sentimientos forje en la fragua lde las aspiraciones populares con el martillo de la
e ideas internacionalistas; donde la ausencia de ancestrales prejuicios conciencia proletaria capacitada para la dara comprensión de los
étnicos-deja relativamente libre el espacio al verbo de confraternidaL::l. verdaderos y supremos intereses del pueblo. Y como en estos medios
Un continente donde la costra de la tradición y de los intereses crea- hay mucho todavía por hacer en todos los órdenes, sin excluir natu-
dos es menos dura que en el otro hemisferio, y resiste menos tenaz- ralmente el de las instituciones y costumbres políticas, al socialismo
mente a las reformas o transformaciones institucionales. Un conti- le incumbe una tarea de desbrozamiento del campo de la democracia,
nente donde algunas fuentes naturales de riqueza no han caído toda- de educación. cívica, de preparación de los espíritus y las mentali ·
vía en manos de un capitalismo privado que esté formidablemente dades para la adopción de buenos hábitos políticos, tarea que agrega
pertrechado en los fueros de su explotación. Aquí llega a tiempo a sus preocupaciones específicas otras que pueden ser comunes a
para someter el desenvolvimiento de las fuerzas creadoras de un distintos J?artildos de ideas, pero que no por eso son menos vitales
munido económico en formación a normas y leyes reguladoras, ins- para su suerte presente y futura. De ahí que adquiera un sentido de
piradas en un t>spíritu de humanidad y justicia. Aquí puede presidir fuerza regeneradora y depuradora en el manejo de la cosa pública
con su mirada vigilante, que ampara por un lado la suerte de los y en la conciencia moral de la ciudadanía, que añade a su acci0n
trabajador~s y por otro el patrimonio material y moral de la nación,
característica la faceta de una función democrática que sólo él llena
el proceso del desarrollo de una sociedad donde las potencias eco- de veras y a fondo. Llena asimismo la función de ocupar, desbor dán-
nómicas bien aplicadas y sabiamente conducidas podrían expandirse dolo, el sitio que en el terreno tde las modernas reivindicaciones civiles
sin producir estragos, fecundando sin arrasar, para que el capitalismo ocupan los partidos radicales de la burguesía en otras partes, donde
cumpliese su misión histórica -porque no pueden quemarse ciertas el radicalismo tiene una acepción política muy distinta de la que
etapas 'de ·la h1storia- pero la cumpliese en lo que ella tiene de ne- tiene entre ustedes. Las nuevas razones de ser [Link] socialismo en estos
cesario y en la forma menos perjudicial a la condición de sus servidores. países sirvieron, precisamente, para que un famoso sociólogo y cri-
minalista italiano a quien vimos iniciar en su viaje a la Argentina
Por lo demás, América sólo podrá cumplir su destino histórico la extraña evolución que había de conducirlo a poner su ciencia· y
de verdadero Nuevo Mundo, levantaniclo una construcción social que su dignidad a los pies de Mussolini, le negase aquí al Partido Socia-
sea un amplio templo para acoger a la humanidad reconciliada en la iista toda razón de ser. En una polémica inolvidable con el Dr. Justo,
armonía de los pueblos, libre de los antagonismos de clase, sin la éste con su típica moroacidad, hizo ver lo ridículo de esa posición
sombra funesta y perturbadora lde los privilegios económicos. El "científica" del sabio que negaba la existencia del único partido oraá-
. . . o
porvenir de América, es, por fuerza, el Socialismo. meo existente, y que en vez 'de admirar -como decía Justo-- en el
desarrollo de efe partido "la fecundidad de la idea socialista, capaz de
''Comprendemos el Socialismo -dijo precisamente el doctor }us- inspirar una acdón buena e inteligente bajo todos los climas y en con-
en cierta oportunidad- como un método •de acción histórica para diciones históricas divresas", declaraba que aquí no puede haber socialis-
elevar al pueblo trabajador, sobre todo por el esfuerzo del pueblo mo porque no hay todavía un gran proletariado industrial. Y a reglón
1rabajador mismo, método de acción adaptable a cualesquiera condi- séguido, con esa su penetrante lucidez mental que alumbraba hasta
. ciories". Y la organización lde los trabajadores para emprender la el último rincón de los asuntos enfocados, el doctor Justo explica. el
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problema nuevo que se planteaba para la clase gobernan:~ al expan- las peculiaridades del medio; soluciones concretas, prácticas y. eficaces
dirse, en el siglo pasado, el capital junto con la ~oblacwn europea, para los problemas del "hoy y aquí", una de sus felices fórmulas verba-
. · vas ta s t 1"erra·s vírgenes como las de Australia:
l1ac1a . el tle crear . en
, les. Pero tuvo asimismo la visión de las soluciones llamadas a propor-
las colonias la clase asalariada sin la cual no es postble la explotacwn cionar al pensamiento y a los programas de acción del socialismo
cap!"ta1·ts ta ,· y cómo lo resolvió teórica y prácticamente con la "colo-
. internacional, virtudes realizador,as que significan encarnar prácti-
nízación sistemática" o sea la implantación ~is:e~ática d,e la soctedad camente en hechos los postulados ideales. Conocedor profundo de la
capitalista. Nos explica cómo, desde un pnnc1p10, a ~a1z de la con- obra de Carlos Marx, tomó de ella para la dirección de su pensa-
quista, mediante la exdusión de los indígenas y mes~zos de la pro~ miento, la parte viva y universal, que combinó admirablemente con
piedad del suelo, adjudicada por decreto real a los s~nores, ;e formo las sugestiones de Henry George para los problemas de la propiedad
en las colonias latino-americanas una clase proletana; y como des- del suelo y de la política impositiva, sin desdeñar las inspiraciones
pués se fué acreciendo esa clase impidiendo a los tra?a~adores crio- aprovechables de los granlcles economistas ortodoxos, que también
llos y extranjeros, el acceso a la tierra por el' pr~ce~1m1ento ~~ po- estudió concienzudamente. Y he ahí que sus ideas propias, su con-
nerle un precio para ellos inasequible. Demostro as1 como el soctologo cepción original de la teoría y práctica del socialismo penetran en la
F ern debió haber modificado su concepto del socialismo ante la com- mentalidad socialista del mundo y la enriquecen con conceptos fe-
robación y la influencia de lo que aquí pensaban y hacían los socia- cundos, lcl.e alt~ virtualidad renovadora.
p . . . .
hstas enfrentando a una clase gobernante que mstmtlvamente, sm
teoría sin más criterio que el de sus apetitos de rápido enriquecimien- El lleva con sus libros, con sus artículos, con sus discursos, a
to, r~aliza la "colonización sistemática", !descripta por Marx. órganos de relación de la acción del proletariado militante, esas
ide<ts que marcan rumbos precisos al movimiento, esas sugestiones de
De suerte que vemos ampliarse la significación teórica y el al- hacer que ponen en manos del ideal la herramienta eficiente o lo
cance práctico de la doctrina al naturalizarse eh este medio con el hacen déscenlder delas nubes de la especulación filosófica al terreno
sello de americanicidad -digámoslo así- que le imponen los aportes hechos en las solicitaciones urgentes de la vida colectiva.
ciéntíficos de la poderosa intelectualídad de Justo y la contribución presentado al Comité del Partido Socialista como dele-
experimental del movimiento social y político, del movimiento de las Conferencias de B