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Deriva Continental: Wegener y Pangea

El documento resume la teoría de la tectónica de placas propuesta por Alfred Wegener en 1915. Wegener sugirió que en el pasado los continentes estaban unidos en un supercontinente llamado Pangea, y que desde entonces se han ido separando y derivando hasta sus posiciones actuales. Apoyó su hipótesis con evidencias como el encaje de las costas, la distribución de fósiles y rocas similares, y cambios climáticos pasados consistentes con una sola masa de tierra. Aunque su teoría fue inicialmente rech

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Deriva Continental: Wegener y Pangea

El documento resume la teoría de la tectónica de placas propuesta por Alfred Wegener en 1915. Wegener sugirió que en el pasado los continentes estaban unidos en un supercontinente llamado Pangea, y que desde entonces se han ido separando y derivando hasta sus posiciones actuales. Apoyó su hipótesis con evidencias como el encaje de las costas, la distribución de fósiles y rocas similares, y cambios climáticos pasados consistentes con una sola masa de tierra. Aunque su teoría fue inicialmente rech

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CAPITULO 2

TECTONICA DE PLACAS
DERIVA CONTINENTAL: UNA IDEA QUE SE ADELANTÓ A SU ÉPOCA
En 1915, Alfred Wegener, meteorólogo y físico alemán, publico El origen de los continentes y los
océanos, libro en el que estableció el esbozo básico de radical hipótesis de la deriva continental.
Wegener sugirió que en el pasado había existido un supercontinente único denominado
Pangea. Además planteo la hipótesis de que en la era Mesozoica, hace unos 200 Ma, este
supercontinente comenzó a fragmentarse en continentes más pequeños, que se “derivaron” a sus
posiciones actuales.
Wegener y quienes defendían esta hipótesis recogieron pruebas sustanciales que respaldaban
sus opiniones. El ajuste de Sudamérica y África y la distribución geográfica de los fósiles y los
climas antiguos parecían apoyar la idea de que los actuales continentes estuvieron juntos en
alguna ocasión.

Cuando todos los continentes estaban unidos, también debió existir un océano enorme que los
rodeaba, el cual se denomina Panthalassa. Hoy todo lo que queda de este océano es el Océano
Pacifico, cuyo tamaño ha ido disminuyendo desde la fragmentación de Pangea.

Encaje de los continentes


Wegener sospecho por primera vez que los continentes podían estar unidos debido a las
notables semejanzas existentes entre las líneas de costa situadas a los dos lados del Atlántico,
esto fue contestado por geólogos que postulaban que estas estaban siendo modificadas
continuamente por procesos erosivos y sedimentos. Luego, científicos determinaron que el
verdadero límite externo de los continentes es la plataforma continental. A principios de los 70
Edward Bullard hizo un mapa de bordes de plataformas de áfrica y Sudamérica a 900 mts. de
profundidad y notaron que estas tenían un distinguido ajuste.

Fragmentación de Pangea
La separación empezó en vario estadios hace entre 180 y 165 Ma. Este lapso de tiempo puede
utilizarse como la “fecha de nacimiento”
Hace 130 Ma, el Atlántico sur empezó a abrirse cerca de la punta de lo que ahora es Sudáfrica.
La fragmentación continua de la masa continental meridional condujo a la separación de África y
la Antártida y empujó a la India a un viaje hacia el norte. Al principio del Cenozoico, hace unos 50
Ma, Australia se había separado de la Antártida y el Atlántico sur había emergido como un océano
completamente desarrollado.
Un mapa moderno muestra que la India acabo consolidando con Asia, un acontecimiento que
empezó hace unos 45 Ma y creo la cordillera del Himalaya. Al mismo tiempo, la separación de
Groenlandia de Eurasia completó la fragmentación de la masa continental septentrional. Durante
los últimos 20 millones de años, aproximadamente, Arabia se separó de África y se formó el mar
Rojo, y la Baja California se separó de Méjico, formando el golfo de California. Mientras, el arco de
Panamá se unió a Norteamérica y Sudamérica, produciéndose así el aspecto moderno que
conocemos de nuestro planeta.
Evidencias paleontológicas
Una vez que se encontraron organismos fósiles idénticos en rocas de Sudamérica y de África
cuando se empezó a tomar enserio la teoría de Wegener. De esa forma, expuso que era
necesario algún tipo de conexión continental para explicar la existencia de fósiles idénticos de
formas de vida mesozoicas en masas de tierra tan separadas, ya que lo esperable seria que los
organismos de continentes muy separados fueran bastante diferentes.
Mesosaurus: Para añadir credibilidad a su hipótesis, Wegener cito casos documentados de
varios organismos fósiles que se habían encontrado en diferentes masas continentales. El clásico
ejemplo es el del Mesosaurus, un reptil acuático depredador de peces cuyos restos fósiles se
encuentran solo en lulitas negras con una edad de 260 Ma en el este de Sudamérica y en el sur
de África. Si este reptil hubiera sido capaz de realizar el largo viaje a través del océano Atlántico,
sus restos deberían tener una distribución más amplia.
Aun así, algunos científicos que no creían que su teoría fuera cierta, proponían que la causa a
este registro fósil divido entre los dos continentes se debía a que este organismo migraba de un
continente a otro a través de puentes de tierra transoceánicos (Como el Estrecho de Bering). Los
mapas actuales confirman el argumento de Wegener de que nunca habían existido puentes de
tierra de esta magnitud.
Glossopteris. Wegener cito también la distribución del helecho fósil Glossopteris como una
prueba de la existencia de Pangea. Esta planta estaba muy dispersa entre África, Australia, India y
Sudamérica durante el Paleozoico tardía. Más tarde, también se encontraron sus fósiles en la
Antártida. Wegener sabía que este helecho crecía en un clima subpolar, por lo que llego a la
conclusión de que cuando las masas de tierra estuvieron unidas se encontraban mucho más cerca
del Polo Sur.
Organismos actuales. Los organismos actuales cuyos antepasados eran similares tuvieron que
evolucionar claramente en aislamiento durante las últimas decenas de millones de años. El más
claro ejemplo es el de los marsupiales australianos (como los canguros), que tienen un vínculo
fósil directo con la zarigüeya, marsupial encontrado en el continente americano. Después de la
fragmentación de Pangea, los marsupiales australianos siguieron un camino evolutivo distinto que
las formas vivas del continente americano relacionadas con ellas.

Tipos de rocas y semejanzas estructurales


Si los continentes estuvieron juntos en el pasado, las rocas situadas en una región concreta de
un continente deben parecerse estrechamente en cuando a edad y tipo con las encontradas en
posiciones adyacentes del continente con el que encajan. Wegener encontró pruebas de rocas
ígneas de 2.200 Ma en Brasil que se parecían mucho a las rocas de antigüedad semejante
encontradas en África.
Otra prueba existente son los cordones montañosos que terminan en la línea de la costa, solo
para reaparecer en las masas continentales situadas al otro lado del océano. Por ejemplo, el
cinturón montañoso que comprende los Apalaches tiene una orientación noreste en el este de
Estados Unidos y desaparece en la costa de Terranova. Montañas de edad y estructuras
comparables se encuentran en las Islas Británicas y Escandinavia

Evidencias paleoclimáticas
Wegener encontró pruebas de cambios climáticos globales aparentemente notables durante el
pasado geológico. Dedujo de depósitos glaciares antiguos que grandes masas de hielo cubrían
extensas áreas del hemisferio Sur, a finales del Paleozoico (Hace unos 300 Ma). En el sur de
África y en Sudamérica se encontraron capas de sedimentos transportados por los glaciares de la
misma edad, así como en India y en Australia.
Gran parte de las zonas que contienen las pruebas de la glaciación se encuentran en la
actualidad en un clima subtropical. Por este motivo, Wegener rechazó esta explicación, ya que
durante el Paleozoico tardío existieron grandes pantanos tropicales en el hemisferio norte.
De esta forma, Wegener explico que el supercontinente Pangea proporcionaba una explicación
más plausible para la glaciación del final del Paleozoico. En esta configuración, los continentes
estarían unidos y se situarían cerca del polo sur.

EL GRAN DEBATE
Rechazo de la hipótesis de la deriva continental
La principal crítica hacia Wegener fue su incapacidad para identificar un mecanismo capaz de
mover los continentes a través del planeta. De esta manera, sugirió dos mecanismos posibles
para la deriva continental. El primero de ellos era la fuerza gravitacional que la Luna y el Sol
ejercen sobre la Tierra y que provoca las mareas. Wegener argumentaba que las fuerzas
mareales afectarían principalmente la capa más externa de la Tierra, que se deslizarían como
fragmentos continentales separados. (Refutación: la energía de las mareas era demasiado débil
para impulsar el movimiento de los continentes.)
Wegener sugirió también que los continentes grandes y pesados se abrieron paso por la corteza
oceánica de manera muy parecida a como los rompehielos atraviesa el hielo. Sin embargo no
existían pruebas sobre esto. (Refutación: los continentes no se abren paso a través del suelo
oceánico)

La deriva continental y el método científico


· En 1937, du Toit publico Our Wandering Continents, donde elimino algunos de los puntos más
débiles de la teoría de Wegener y añadió una gran cantidad de nuevas pruebas en apoyo a su
idea.
· En 1928, Arthur Holmes propuso el primer mecanismo impulsor plausible para la deriva
continental. Este se basaba en la idea de que las corrientes de convección que actual dentro del
manto eran responsables del movimiento de los continentes.

DERIVA CONTINENTAL Y PALEOMAGNETISMO


El campo magnético de la Tierra y el paleomagnetismo
Líneas de fuerza invisibles atraviesan el planeta y se extienden de un polo magnético al otro.
A diferencia de la fuerza de gravedad, no podemos percibir el campo magnético de la Tierra,
aun así, existen ciertas rocas que sirven como “brújulas fósiles”. Estos minerales ricos en hierro,
como la magnetita, son abundantes en las coladas de lava de composición basáltica. Cuando se
calientan por encima de una temperatura conocida como el punto de Curie, estos minerales
magnéticos pierden su magnetismo. Sin embargo, cuando esos granos ricos en hierro se enfrían
por debajo de este punto, se magnetizan de manera gradual según una dirección paralela a las
líneas de fuerza magnéticas existentes en ese momento. Una vez que los minerales se solidifican,
el magnetismo que poseen permanecerá “congelado” en esa posición. Luego, si la roca se mueve
o si cambia la posición del polo magnético, el magnetismo de la roca conservara en la mayoría de
los casa, su alineación original. Las rocas que se formaron hace miles o millones de años que
contienen un “registro” de la dirección de los polos magnéticos en el momento de su formación se
dice que poseen magnetismo remanente o paleomagnetismo.
El magnetismo de las rocas proporciona un registro de la dirección y la distancia a los polos
magnéticos en el momento en que se magnetizo una unidad rocosa.

Deriva polar aparente


En un estudio del magnetismo de las rocas, se observó que el alineamiento magnético en los
minerales ricos en hierro de las coladas de lava de diferentes épocas variaba mucho. Esta era una
prueba solida de que o bien los polos magnéticos se habían desplazado a lo largo del tiempo, una
idea conocida como deriva polar, o bien que las coladas de lava se movía: en otras palabras,
Europa se había desplazado con respecto a los polos.
Una explicación racionable, es que si los polos magnéticos se mantienen estacionarios, su
movimiento aparente es producido por la deriva de los continentes.
Esta última idea fue comprobada al comparar la latitud de Europa con pruebas obtenidas de los
estudios paleoclimáticos

COMIENZO DE UNA REVOLUCÍON CIENTÍFICA


Después de la SGM, oceanógrafos se embarcaron en un periodo de exploración oceanográfica
sin precedente. De estos estudios llegaría el descubrimiento del sistema global de dorsales
oceánicas que serpentea por todos los principales océanos de una manera similar a las costuras
de una pelota de béisbol. Uno de los segmentos de esta estructura interconectada se extiende por
el centro del océano Atlántico y por ese motivo se la denomina Dorsal Centroatlántica. También
fue importante el descubrimiento de un valle de rift central que se extiende a todo lo largo de la
dorsal Centroatlántica. Esta estructura es una prueba de que las fuerzas tensionales apartan
activamente la corteza oceánica en la cresta de la dorsal. Además, se observó que el sistema de
dorsales oceánicas estaba caracterizado por un intenso volcanismo y un elevado flujo térmico.
Pruebas procedentes de la dorsal Centroatlántica demostraron que allí al menos la corteza se
estaba separando realmente.

La hipótesis de la expansión del fondo oceánico


Hess, propuso que las dorsales oceánicas estaban localizadas sobre zonas de ascenso
convectivo en el manto. A medida que el material que asciende desde el manto se expande
lateralmente, el suelo oceánico es transportado de una manera parecida a como se mueve una
cinta transportadora alejándose de la cresta de la dorsal. En estos puntos, las fuerzas tensionales
fracturan la corteza y proporcionan vías de intrusión magmática para generar nuevos fragmentos
de corteza oceánica. Por tanto, a medida que el suelo oceánico se aleja de la cresta de la dorsal,
es sustituido por nueva corteza.
Una de las ideas centrales de Hess era que “la corriente convectiva del manto provocaba el
movimiento de la capa externa de toda la Tierra”

Inversiones magnéticas: pruebas de la expansión del fondo oceánico


Los geofísicos empezaban a aceptar el hecho de que, durante períodos de centenares de
millares de años, el campo magnético de la Tierra cambia periódicamente de polaridad. Durante
una inversión geomagnética, el polo norte magnético se convierte en el polo sur magnético, y
viceversa. La lava que se solidifica durante uno de los períodos de polaridad inversa se
magnetizará con la polaridad opuesta a la de las rocas que se están formando en la actualidad.
Cuando las rocas muestran el mismo magnetismo que el campo magnético terrestre actual, se
dice que tienen polaridad normal, mientras que las rocas que muestran el magnetismo opuesto
se dice que tienen polaridad invertida.
Algunos investigadores encontraron que las rocas magnetizadas, normal e inversamente, de
una edad determinada en un punto se correspondían con el magnetismo de las rocas de la misma
edad halladas en otros puntos. Esto probo que el campo magnético de la Tierra se había invertido.
La tarea consistía ahora en medir la polaridad magnética de numerosas coladas de lava y
utilizar técnicas de datación para establecer sus edades. A partir de estas mediciones se creó la
escala de tiempo magnético establecida para los últimos millones de años.
En los bordes de las dorsales oceánicas la nueva corteza generada se dispone en bandas
paralelas. En estas bandas las rocas adquieren la orientación que en esos momentos tenga el
campo magnético de la Tierra. Esto permite establecer la edad de estas lavas y la velocidad de
expansión de los fondos oceánicos. El descubrimiento de franjas alternas de magnetismo de
intensidad alta y baja, que son paralelas a las crestas de las dorsales, proporcionaron apoyo a la
teoría de la expansión del fondo oceánico
En 1965, Wilson sugirió que grandes fallas conectaban los cinturones móviles globales en una
red continua que dividía la capa externa de la Tierra en varias «placas rígidas». Además, describió
los tres tipos de bordes de placa y cómo los bloques sólidos de la capa externa de la Tierra se
movían unos respecto de otros

LA TECTONICA DE PLACAS: EL NUEVO PARADIGMA


En 1968 se unieron los conceptos de deriva continental y expansión del fondo oceánico en una
teoría mucho más completa conocida como tectónica de placas. La tectónica de placas puede
definirse como una teoría compuesta por una gran variedad de ideas que explican el movimiento
observado de la capa externa de la Tierra por medio de los mecanismos de subducción y de
expansión del fondo oceánico, que, a su vez, generan los principales rasgos geológicos de la
Tierra, entre ellos los continentes, las montañas y las cuencas oceánicas.

Principales capas de la Tierra


Según este modelo, el manto superior, junto con la corteza suprayacente, se comportan como
una capa fuerte y rígida, conocida como la litosfera, que está rota en fragmentos, denominados
placas. Las placas de la litosfera son más delgadas en los océanos, donde su grosor puede variar
entre unos pocos kilómetros en las dorsales oceánicas y 100 kilómetros en las cuencas oceánicas
profundas. Por el contrario, la litosfera continental, por regla general, tiene un grosor de entre 100
y 150 kilómetros, pero puede superar los 250 kilómetros debajo de las porciones más antiguas de
las masas continentales.
Las placas se mueven unas con respecto a las otras y cambian continuamente de tamaño y
forma. Se reconocen siete placas principales: La placa Norteamericana, la Sudamericana, la del
Pacifico, la Africana, la Euroasiática, la Australiana y la Antártica. A su vez, hay placas de tamaño
mediano como: la Caribeña, la de Nazca, la Filipina, la Arábiga, la de Cocos, la de Scotia y la de
Juan de Fuca. A demás, se han identificado más de una docena de placas más pequeñas
Las placas litosféricas se mueven de manera muy lenta (5 cm/año). El material caliente que se
encuentra en las profundidades del manto se mueve despacio hacia arriba y sirve como una parte
del sistema de convección interna de nuestro planeta. A su vez, laminas más frías y densas de la
litosfera oceánica descienden al manto, poniendo en movimiento la capa externa rígida de la
Tierra.
Bordes de placas
Las placas tienen tres tipos de bordes, los que se diferencian en función del tipo de movimiento
que exhiben.
1. Bordes divergentes (Bordes constructivos): donde dos placas se separan, lo que produce
el ascenso del material desde el manto para crear nuevo suelo oceánico.
2. Bordes convergentes (Bordes destructivos): donde dos placas se juntan provocando el
descenso de la litosfera oceánica debajo de una placa superpuesta, que es finalmente
reabsorbida en el mando, o posiblemente la colisión de dos bloques continentales para
crear un sistema montañoso.
3. Bordes de falla transformante (Bordes pasivos): donde dos placas se desplazan
lateralmente una respecto de la otra sin la producción ni la destrucción de la litósfera.
Aunque la superficie total de la Tierra no cambia, el área de las placas individuales puede
disminuir o crecer dependiendo de cualquier desequilibrio entre la velocidad de crecimiento en los
bordes divergentes y la velocidad de destrucción de la litosfera en los bordes convergentes.

1 3

BORDES DIVERGENTES
La mayoría de los bordes divergentes se sitúan a lo largo de las crestas de las dorsales
oceánicas y pueden ser considerados bordes de placa constructivos, dado que es donde se
genera nueva litosfera oceánica. También pueden ser llamados centros de expansión, porque la
expansión del fondo oceánico de produce en estos bordes.

Las dorsales oceánicas y la expansión del fondo oceánico


A lo largo de los bordes de placa divergente bien desarrollados, el fondo oceánico se eleva,
formando una dorsal oceánica. A lo largo del eje de algunos segmentos de la dorsal existe una
profunda estructura denominada valle de rift.
Expansión del fondo oceánico, se denomina el proceso que actúa para crear nuevo fondo
oceánico. Las velocidades típicas de expansión son de 5 cm/año.
Deben pasar unos 80 millones de años antes de que el enfriamiento y la contracción cesen por
completo. En este momento, la roca que había formado parte del sistema de dorsales oceánicas
elevadas se sitúa en la cuenca oceánica profunda, donde queda enterrada por acumulaciones
sustanciales de sedimentos.

La fragmentación continental
También pueden desarrollarse bordes de placa divergentes en el interior de un continente, en
cuyo caso, la masa continental puede escindirse en dos o más fragmentos pequeños. Se piensa
que la fragmentación de un continente empieza con la formación de una depresión alargada
denominada rift continental. Por ejemplo: el Valle de Rift de Africa oriental.

BORDES CONVERGENTES
El tamaño de nuestro planeta no aumenta: su superficie total permanece constante. Para
compensar la adición de litosfera recién creada, las porciones más antiguas de la litosfera
oceánica descienden al manto a lo largo de los bordes convergentes. Dado que la litosfera se
«destruye» en los bordes convergentes, éstos también se denominan bordes de placa
destructivos.
Aparecen bordes de placa convergentes donde dos placas se mueven una hacia la otra y el
movimiento se ajusta con el deslizamiento de una placa por debajo de la otra. A medida que dos
placas van convergiendo lentamente, el borde frontal de una de ellas se dobla hacia abajo,
permitiéndole deslizarse por debajo de la otra. La expresión superficial producida por la placa
descendente es una fosa submarina.
Los bordes convergentes también se denominan zonas de subducción porque son lugares
donde la litosfera desciende hacia la astenosfera. La subducción se produce porque la densidad
de la placa litosférica descendente es mayor que la de la astenosfera subyacente. En general, la
litosfera oceánica es más densa que la astenosfera subyacente, mientras que la litosfera
continental es menos densa y resiste la subducción. Por consiguiente, es siempre la litosfera
cubierta por corteza oceánica la que experimenta la subducción. El ángulo al que la litosfera
oceánica desciende en la astenosfera depende de su densidad.
A medida que la litosfera envejece (se aleja del centro de expansión) se va enfriando
gradualmente, lo cual hace que aumente su grosor y su densidad. En cuanto la litosfera oceánica
tiene unos 15 millones de antigüedad, se vuelve más densa que la astenosfera subyacente y se
hundirá cuando tenga una oportunidad.

Convergencia oceánica-continental
Dondequiera que el borde frontal de una placa con corteza continental converja con una capa de
litosfera oceánica, el bloque continental seguirá «flotando», mientras que la placa oceánica más
densa se hundirá en el manto. Cuando una placa oceánica descendente alcanza una profundidad
de unos 100 kilómetros, se desencadena la fusión dentro de la cuña de la astenosfera caliente
suprayacente. Este tipo de borde genera la formación de un arco volcánico continental como el de
los Andes de Sudamérica.

Convergencia oceánica-oceánica
Cuando convergen dos placas oceánicas, una desciende por debajo de la otra, iniciando la
actividad volcánica por el mismo mecanismo que actúa en un borde convergente oceánico-
continental. El agua «expulsada» de la capa de litosfera oceánica subducente provoca la fusión en
la cuña suprayacente de roca del manto. En este marco, los volcanes crecen desde el fondo
oceánico antes que sobre una plataforma continental. Cuando la subducción se mantiene,
acabará por construir cadenas de estructuras volcánicas que emergen como islas. Las islas
volcánicas suelen estar separadas aproximadamente 80 kilómetros y están formadas sobre
dorsales sumergidas de unos cuantos centenares de kilómetros de anchura. Esta tierra recién
formada que consiste en una cadena en forma de arco de pequeñas islas volcánicas se denomina
arco de islas volcánicas, o simplemente arco de islas.

Convergencia continental-continental
La placa en subducción también contiene litosfera continental, la subducción continuada
acabará uniendo los dos bloques continentales (Figura 2.21C). Mientras la litosfera oceánica es
relativamente densa y se hunde en la astenosfera, la litosfera continental flota, lo cual impide que
ésta sea subducida a una gran profundidad. El resultado es una colisión entre los dos bloques
continentales. Una colisión semejante se produjo cuando el subcontinente de India «embistió»
Asia y produjo el Himalaya.
Antes de una colisión continental, las masas de tierra afectadas estaban separadas por una
cuenca oceánica. A medida que los bloques continentales convergen, el fondo oceánico que
queda entre ellos es subducido debajo de una de las placas. La subducción inicia la fusión parcial
de las rocas del manto suprayacente, lo cual, a su vez, puede provocar la formación de un arco
volcánico.
Por último, a medida que se consume el fondo oceánico situado entre medias, esas masas
continentales colisionan. Esto pliega y deforma los sedimentos acumulados a lo largo del margen
continental como si estuvieran colocados en una prensa gigante. El resultado es la formación de
una nueva cordillera montañosa compuesta por rocas sedimentarias deformadas y
metamorfizadas, fragmentos del arco de islas volcánicas y posiblemente fragmentos de corteza
oceánica.

BORDES DE FALLA TRANSFORMANTE


En este tipo de borde las placas se desplazan una al lado de la otra sin producir ni destruir
litosfera. Las fallas transformantes fueron identificadas en primer lugar allí donde desplazan los
segmentos desalineados de una dorsal oceánica.
Se sugirió que esas grandes fallas conectan los cinturones activos globales en una red continua
que divide la superficie externa de la tierra en varias placas rígidas.
La mayoría de las fallas transformantes une dos segmentos de una dorsal centrooceanica. Aquí,
son parte de unas líneas prominentes de rotura en la corteza oceánica conocidas como zonas de
fractura. Otras conectan centros de expansión con zonas de subducción y facilitan así el
transporte de la corteza oceánica creada en la cresta de una dorsal a su lugar de destrucción, una
fosa submarina. Aún otras, como la falla de San Andrés, atraviesan la corteza continental.

COMPROBACION DEL MODELO DE LA TECTÓNICA DE PLACAS


Pruebas procedentes de sondeos oceánicos
Las pruebas más convincentes que confirman la expansión del fondo oceánico proceden de los
sondeos en los sedimentos del fondo oceánico. Entre 1968 y 1983 se llevaron a cabo varias
investigaciones las cuales tenían como objetivo determinar la edad de las cuencas oceánicas y
sus procesos de formación. Dado que la sedimentación empieza inmediatamente después de que
se forma la corteza oceánica, los restos de microorganismos encontrados en los sedimentos más
antiguos (los que reposan directamente en la corteza) pueden utilizarse para datar el fondo
oceánico en ese lugar.
Cuando se representó la edad de los sedimentos más antiguos de cada punto de perforación
frente a su distancia con respecto a la cresta de la dorsal, se demostró que la edad de los
sedimentos aumentaba a medida que lo hacía la distancia desde la dorsal. Este hallazgo
respaldaba la hipótesis de expansión del fondo oceánico, que predecía que la corteza oceánica
más joven se encontraría en la cresta de la dorsal y que la corteza oceánica más antigua estaría
en los márgenes continentales.
A su vez, se observó que los sedimentos están casi ausentes en la cresta dorsal y que el grosor
de los mismos aumenta con la distancia a la dorsal.

Puntos calientes y plumas del manto


En Hawaii hay una cadena casi continua de islas volcánicas y montes submarinos que se llama
cadena islas Hawaii-Emperador. La datación radiométrica de estas estructuras demostró que la
edad de los volcanes aumenta a medida que se distancian de Hawaii. Hawaii, el volcán más joven
de la cadena, se elevó del fondo oceánico hace menos de un millón de años, mientras que la isla
Midway tiene 27 millones de años.
Los investigadores están de acuerdo en la existencia de una pluma ascendente de material del
manto debajo de la isla de Hawaii. A medida que la pluma de manto ascendente entra en el
ambiente de baja presión de la base de la litosfera, se produce fusión. La manifestación superficial
de esa actividad es un punto caliente, un área volcánica, con un flujo térmico elevado y un
abombamiento de la corteza que tiene unos pocos cientos de kilómetros de anchura. Conforme la
placa del Pacífico se movió sobre este punto caliente, se formaron estructuras volcánicas
sucesivas.
La mayoría de plumas del manto son estructuras muy antiguas que parecen mantener
posiciones relativamente fijas dentro del manto.

MEDICIÓN DEL MOVIMIENTO DE LAS PLACAS


Se han utilizado algunos métodos para establecer la dirección y la velocidad del movimiento de
las placas. Las “huellas” de los puntos calientes como los de la cadena de islas Hawaii-Emperador
marcan la dirección del movimiento de la placa del Pacífico en relación con el manto subyacente.
Además, midiendo la longitud de esta cadena volcánica y el intervalo de tiempo entre la formación
de la estructura más antigua y la estructura más joven, se puede calcular una velocidad media del
movimiento de la placa.

El paleomagnetismo y los movimientos de placas


El paleomagnetismo almacenado en las rocas del fondo oceánico también proporciona un
método de medición delas velocidades del movimiento de las placas. Ya que una vez
determinadas la edad de la franja magnética y su distancia a la cresta de la dorsal, puede
calcularse la velocidad media del movimiento de las placas.

Medición de las velocidades de las placas desde el espacio


En la actualidad es posible, utilizando la tecnología espacial, medir directamente el movimiento
relativo entre placas. Eso se realiza estableciendo periódicamente las localizaciones exactas y,
por tanto, la distancia entre dos estaciones de observación situadas en los lados opuestos de un
borde de placa.
¿QUÉ IMPULSA LOS MOVIMIENTOS DE LAS PLACAS?
La teoría de la tectónica de placas describe el movimiento de las placas y el papel que este
movimiento representa en la generación o la modificación de las principales estructuras de la
corteza terrestre. Aunque no se sabe exactamente que impulsa estos movimientos, los
investigadores están de acuerdo en lo siguiente:
1. El flujo convectivo del manto rocoso de 2.900 kilómetros de espesor es la fuerza impulsora
subyacente que provoca el movimiento de las placas.
2. La convección del manto y la tectónica de placas forman parte del mismo sistema. Las
placas oceánicas en subducción conducen la porción fría de la corriente de convección
que se mueve hacia abajo, mientras el afloramiento somero de rocas calientes a lo largo
de las dorsales oceánicas y las plumas calientes del manto son la rama de flujo
ascendente del mecanismo convectivo.
3. Los movimientos lentos de las placas terrestres y el manto son dirigidos, en última
instancia, por la distribución desigual del calor en el interior de la Tierra. Además, esta
corriente es el mecanismo que transmite el calor del núcleo de la Tierra y lo hace ascender
a través del manto.

Fuerzas que impulsan el movimiento de las placas


Varias fuerzas actúan sobre las placas terrestres: algunas de ellas son fuerzas impulsoras,
mientras que unas pocas se oponen al movimiento de las placas.
Fuerzas impulsoras.
 Fuerza de arrastre de la placa: corteza oceánica fría y densa desciende a la astenosfera y
“tira” de la placa a remolque. Ocurre porque las capas antiguas de la litosfera son más
densas que la astenosfera y se “hunden” como roca.
 Fuerza de empuje de la dorsal: La posición elevada de la dorsal oceánica causa que la
litosfera oceánica se “deslice” gravitacionalmente hacia abajo por los lados de la dorsal.
 Fuerza de succión de la placa: Causada por el arrastre de una placa en subducción en el
manto adyacente. La circulación inducida en el manto empuja ambas placas hacia la fosa.
Fuerzas que se oponen al movimiento
 Fuerza de resistencia de la placa: fricción, se produce cuando una placa en subducción
roza la superpuesta, la cantidad de resistencia se calcula a partir de la actividad sísmica.
 Fuerza de arrastre del manto: se produce debajo de la placa, esta fuerza ayuda a producir
el movimiento de las placas cuando la corriente de la astenosfera tienen la misma
dirección y su magnitud supera la de la placa. Si actúa en dirección opuesta contrarresta el
movimiento de la placa. Esta fuerza es mayor en los contiene tés que en las litosfera
oceánica porque es más gruesa.
Modelos de convección placas-manto
Los modelos modernos consideran las placas como el componente más activo de la convección
en el manto. Hay 3 modelos:
 Estratificación a 660 km: este modelo tiene dos zonas de convección, una capa delgada
por encima de los 660 y una gruesa abajo. Los basaltos de la dorsal forman parte de la de
arriba y las plumas ascendentes que alimenta los volcanes de la más profunda.
 Convección de todo el manto: las placas de la litosfera oceánica fría descienden al manto
inferior, agitando así todo el manto. A su vez las plumas del manto caliente que se genera
en el límite manto-núcleo transportan calor a la superficie.
 Modelo de capa profunda: es como una lámpara de lava en una localización baja. El calor
del interior hace que las dos capas crezcan y se encojan, sin que se mezclen. Una
pequeña cantidad de capa inferior asciende, mientras las plumas del manto generan
vulcanismo en los puntos calientes.

LA IMPORTANCIA DE LA TECTONICA DE PLACAS


La tectónica de placas es la primera teoría que proporciona una visión exhaustiva de los
procesos que produjeron las principales estructuras de la superficie terrestre, incluidos los
continentes y las cuencas oceánicas. Dentro del marco de la tectónica de placas, los geólogos
han encontrado explicaciones para la distribución geológica de los terremotos, los volcanes y los
cinturones montañosos. Además, ahora podemos explicar mejor las distribuciones de plantas y
animales en el pasado geológico, así como la distribución de los depósitos de minerales
económicamente importantes.
La teoría de la tectónica de placas, pese a ser una herramienta poderosa, es, sin embargo, un
modelo evolutivo de los procesos dinámicos de la Tierra.

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