LA NULIDAD DE LOS ACTOS
PROCESALES
INTEGRANTES:
CRESCI NIQUEN ROBERTO
DIAZ TASSARA MELISSA ESTEFANI
RAMOS HERRERA VICTOR AGUSTIN
MEDINA GARCÍA EDUAR SAMIR
RAMOS GONZÁLES LEONARDO ALEJANDRO
DOCENTE:
VICTOR MANUEL SANCHEZ CORREA
CURSO:
DERECHO PROCESAL CIVIL
Contenido
CAPITULO I
LA NULIDAD DE LOS ACTOS PROCESALES ..................................................................................... 4
1. CONCEPTO DE NULIDAD PROCESAL ................................................................................. 5
2. VICIOS QUE DAN ORIGEN A LA NULIDAD PROCESAL. ........................................ 7
3. FUNDAMENTO DE LA NULIDAD PROCESAL ............................................................ 8
4. INTERPRETACION DE LA NULIDAD PROCESAL ..................................................... 9
5. FINALIDAD DE LA NULIDAD PROCESAL ................................................................... 9
6. PRINCIPIOS QUE RIGEN LA NULIDAD PROCESAL ................................................ 9
6.1 PRINCIPIO DE ESPECIfiCIDAD ............................................................................. 10
6.2 PRINCIPIO DE FINALIDAD INCUMPLIDA ........................................................... 11
6.3 PRINCIPIO DE TRASCENDENCIA ........................................................................ 13
6.4 PRINCIPIO DE PROTECCIÓN ............................................................................... 14
6.5 PRINCIPIO DE CONSERVACIÓN.......................................................................... 15
6.6 PRINCIPIO DE CONVALIDACIÓN ......................................................................... 15
6.7 PRINCIPIO DE LA DECLARACIÓN JUDICIAL .................................................... 18
6.8 PRINCIPIO DE INDEPENDENCIA ......................................................................... 19
7. FORMAS EN QUE PUEDE SER PETICIONADA LA DECLARACION DE
NULIDAD PROCESAL ........................................................................................................ 19
8. REQUISITOS PARA SOLICITAR DECLARACIÓN DE NULIDAD .......................... 20
8.1 Alegación del perjuicio sufrido ................................................................................. 21
8.2 Acreditación del perjuicio .......................................................................................... 22
8.3 Interés jurídico para formular nulidad ..................................................................... 22
9. DECLARACION DE OFICIO DE LA NULIDAD PROCESAL .................................... 23
10. EFECTOS DE LA DECLARACION DE NULIDAD PROCESAL ............................. 23
12. LA NULIDAD DE COSA JUZGADA FRAUDULENTA ............................................. 25
12.1 Concepto de nulidad de cosa juzgada fraudulenta ............................................ 25
12.2 Vías para solicitar la nulidad de cosa juzgada fraudulenta ............................... 25
12.3 Causales de nulidad de cosa juzgada fraudulenta............................................. 26
12.4 Objeto de impugnación en la nulidad de cosa juzgada fraudulenta. ............... 27
12.5 Competencia ............................................................................................................ 27
12.6 Vía Procedimental ................................................................................................... 27
12.7 plazo para interponer la demanda ........................................................................ 28
12.8 Legitimidad .............................................................................................................. 28
12.9 Medidas cautelares admisibles ............................................................................ 29
12.11 Jurisprudencia casatoria relacionada con la nulidad de cosa juzgada
fraudulenta ......................................................................................................................... 29
CAPITULO II
SANEAMIENTO PROCESAL ................................................................................................. 34
1. PRINCIPIO DE SANEAMIENTO PROCESAL ........................................................ 34
2. FUNCION O FINALIDAD DEL DESPACHO SANEADOR O DE LA
AUDIENCIA PRELIMINAR ................................................................................................. 35
3. OPORTUNIDAD PARA LA REALIZACIÓN DEL DESPACHO SANEADOR O
DEL A AUDIENCIA PRELIMINAR. .................................................................................. 36
4. LA DECISIÓN SANEADORA DEL PROCESO ...................................................... 37
5. EFECTOS DEL SANEAMIENTO DEL PROCESO..................................................... 38
CAPITULO I
LA NULIDAD DE LOS ACTOS PROCESALES
1. CONCEPTO DE NULIDAD PROCESAL
Amaya dice sobre la nulidad que “… el acto jurídico procesal es un instrumento público
y (…) las normas procesales son de orden público. Ambas premisas se confunden y
relacionan para determinar que cuando no se llenan los requisitos o las solemnidades
que el acto jurídico debe contener, y cuando no se han respetado las normas
procesales, se ha incurrido en una nulidad procesal” (AMAYA, 1947 : 27).
Alsina considera que la nulidad “… es la sanción por la cual la ley priva al acto jurídico
de sus efectos normales cuando en su ejecución no se han observado las formas
prescritas para ello…” (ALSINA, 1958: 31). Dicho tratadista advierte que “… éste es un
concepto provisorio, porque la función de la nulidad no es propiamente asegurar el
cumplimiento de las formas, sino de los fines asignados a éstas por el legislador…”
(ALSINA, 1958: 31-32).
Lino Palacio refiere que “… los actos procesales se hallan afectados de nulidad
cuando carecen de algún requisito que les impide lograr la finalidad a la cual están
destinados” (PALACIO, 1977, Tomo IV: 141). Añade el mencionado tratadista que“…
acaso con motivo de la gravitación que en el proceso se reconoce al elemento formal,
aunque englobando dentro de él a las restantes dimensiones en que se escinde la
actividad procesal, como son el lugar y el tiempo, es frecuente que las leyes y la
doctrina vinculen el concepto de nulidad a la idea de quebrantamiento o inobservancia
de las formas del proceso…” (PALACIO, 1977, Tomo IV: 142). Sin embargo, -concluye
Lino Palacio- “… no existen razones válidas que autoricen a excluir, del concepto de
nulidad, aquellos vicios que afecten a los requisitos propios de los restantes elementos
del acto procesal, es decir de 10s sujetos y del objeto (v.gr. falta de competencia del
órgano o de capacidad de las partes; vicios de la voluntad cuando ellos fueren
invocables; inidoneidad o imposibilidad jurídica)” (PALACIO, 1977, Tomo IV: 143).
Luis Rodríguez estima que la nulidad procesal es “… la sanción por inobservancia de
las formas de los actos procesales (definición de invalidación) existentes (exclusión de
los inexistentes) mientras la invalidez no haya quedado convalidada (principio de
relatividad)” (RODRIGUEZ, 1987: 89-90). Continúa el autor citado diciendo que “… un
acto se encuentra viciado cuando no se observan las formas procesales y la sanción
por esa inobservancia es la nulidad. El acto debe contener los elementos esenciales
para ser considerado tal, porque en caso contrario sería la nada jurídica
(inexistencia)…” (RODRIGUEZ, 1987: 90). Luis Rodríguez considera, además, que “…
la nulidad que ataca los defectos de construcción o de actividad en el proceso o en la
sentencia es una forma de impugnación…” (RODRIGUEZ, 1987: 36).
Gómez de Liaño González y Pérez-Cruz Martín dicen de la nulidad procesal lo
siguiente:
“. .. La nulidad, independientemente de las causas que determinen su valora ción,
tiene siempre como nota identificadora la de ser una categoría tendiente a la
protección del ordenamiento jurídico a través de la privación de los efectos jurídicos
producidos o cuya producción se pretenda.
Por ello, podemos definir la nulidad como técnica procesal dirigida a la privación de los
efectos producidos –o cuya producción se pretende- por actos en cuya realización se
hayan cometido infracciones que el ordenamiento considere dignas de tal protección
. Cuatro aspectos son destacables dentro de este concepto:
a) La nulidad entendida como técnica de protección es algo extrínseco al acto
mismo.
b) Para que un acto sea nulo debe, en primer lugar, ser, existir. De lo contrario no
podríamos aplicarle el calificativo de nulo.
c) La norma infn’ngida debe ser de tipo invalidante, es decir, de una naturaleza tal
que su infracción conlleve la nulidad. El carácter invalidante de la norma puede
venir atribuido por el ordenamiento de forma expresa o a través de un criterio
general.
d) La determinación de lo que deba considerarse como causa de nulidad es fruto
de una decisión política y no una exigencia lógica del ordenamiento que se
imponga al legislador. Tal determinación se hará de acuerdo con criterios de
oportunidad y proporcionalidad. Pero en esa tarea el legislador no está
vinculado a otros criterios diferentes. En consecuencia, son de origen
igualmente legal los límites de la nulidad y los cauces por los que puede
hacerse valer” (GOMEZ DE LIAÑO GONZALEZ; y PEREZ-CRUZ MARTIN,
2000, Tomo I: 149-150)‘
Maurino concibe a la nulidad procesal como “… el estado de anormalidad del acto
procesal, originado en la carencia de algunos de sus elementos constitutivos, o en
vicios existentes sobre ellos, que potencialmente lo coloca en situación de ser
declarado judicialmente inválido” (MAURINO, 1990: 16). A continuación explica
Mauiino su definición de nulidad procesal del siguiente modo:
a) Estado de anormalidad del acto procesal. Coincidimos con los autores que
consideran la nulidad como un estado del acto.
b) Colocamos el acento en la calidad de anormal de dicho acto, como antitético al
acto sano, cuyos elementos existen en su totalidad y no están afectados por
vicios u otras irregularidades.
Y Originado en la carencia de alguno de sus elementos constitutivos, o en
vicios existentes sobre ellos. Esta expresión hace referencia a las causas de
este estado de nulidad, centrando el problema en sus elementos constitutivos,
ya sea que éstos falten (omisión) o padezcan vicios o defectos.
Al hablar de elementos constitutivos, nos referimos a los que congénitamente
integran el acto. Y ello porque queremos fijar nuestro estudio en el acto
procesal en el momento de su realización, para diferenciar la nulidad de otras
hipótesis de privación de efectos de los actos –por ejemplo, la caducidad-, que
provienen de hechos posteriores al acto.
c) Que potencialmente lo coloca en situación de ser declarado judicialmente
inválido. Ese estado de nulidad procesal latente puede que no se materialice,
ya por subsanación del vicio por convalidación, o porque ha cumplido su
finalidad, y el acto procesal cumpla de manera perfecta su función idónea,
como si no hubiera habido omisión, vicio o defecto alguno.
El término potencialmente se emplea como equivalente de posibilidad de que pueda
suceder. La última parte de la definición esbozada recoge un principio doctrinario de
aceptación unánime. Es el que consagra que el acto nulo requiere declaración judicial.
Mientras tanto produce sus efectos. Por tal razón no hablamos de privación de efectos.
Porque precisamente esas consecuencias jurídicas, del acto en estado de nulidad,
sólo se materializan con la declaración judicial de ella” (MAURINO, 1990: 16-17)
De la definición de los remedios que contempla la parte inicial del primer párrafo del
articulo 356 del Código Procesal Civil, en el sentido que aquéllos pueden formularse
por quien se considere agraviado por actos no contenidos en resoluciones, se puede
colegir que, dentro de esta hipótesis, la nulidad constituye precisamente un remedio
dirigido a lograr la invalidación del acto procesal cuestionado que adolece de alguna
deficiencia (por lo general de naturaleza formal). Si el acto procesal afectado de vicio o
error (en su estructura formal y no en el aspecto de fondo) se trata de una resolución,
entonces, el pedido de nulidad correspondiente deberá adoptar la forma de un recurso
(estando a lo dispuesto en el último párrafo del artículo 356 del Código Procesal Civil).
La nulidad se encuentra regulada en el Código Procesal Civil, principalmente, en el
Título VI (“Nulidad de los actos procesales”) de su Sección Tercera (“Actividad
procesal”), en los numerales 171 al 178.
12. VICIOS QUE DAN ORIGEN A LA
NULIDAD PROCESAL.
Según Gozaíni, “… son los vicios una consecuencia del incumplimiento en los
requisitos intrínsecos y extrínsecos necesarios para dar eficacia y validez a los actos
jurídicos en general” (GOZAINI, 1992, Tomo I, Volumen 2: 833).
En opinión de Zinny, “el vicio es la discordancia del acto con la norma que lo regula; se
trata de una irregularidad en el acto cumplido…” (ZINNY, 1990: 160). “El vicio es la
discordancia que existe entre el acto y las previsiones de la ley. El acto ha sido
irregularrnente cumplido cuando no se han observado las exigencias legales,
establecidas para el acto de que se trata” (ZlNNY, 1990: 163). Dicho autor agrega que
el vicio es objetivo “… cuando la irregularidad se encuentra en el acto mismo, ya sea
en su estructura o en el modo de cumplirlo. El acto está mal construido porque no se
ajusta a las exigencias legales”? (ZINNY, 1990: 163).
Es de subrayar que la principal clasificación existente acerca de los vicios procesales
es aquella que los distingue en: a) vicios o errores de procedimiento o de actividad o
defecto de construcción o de forma o in procedencia; y b) vicios o errores de
razonamiento o de juicio o de contenido o in iudícando.
El error in procedendo “… nace de la circunstancia de que desde que el pro- ceso se
inicia y durante su secuencia las partes y el juez realizan actos sucesivos que avanzan
la lítís, pero con la actividad que despliegan pueden cometer errores al inobservar las
formas que la ley procesal ha establecido para cada acto y que significan una garantía
para el justiciable…” (RODRIGUEZ, 1987: 25).
Los Vicios in procedendo constituyen, pues, errores o defectos en el procedimiento, en
las reglas formales. Suponen la inaplicación o aplicación defectuosa de las normas
adjetivas que afecta el trámite del proceso y/o los actos procesales que lo componen.
El vicio in procedendo o infracción a las formas acarrea, por lo general –si fuese
insalvable-, la nulidad del acto viciado. Ello condice al íudicius rescindens, de carácter
negativo, que implica la declaración de invalidez del acto cuestionado y, como efecto
secundario, el retrotraer el proceso al estado inmediato anterior al de aquel en que se
produjo el vicio (siempre y cuando éste fuese determinante en el proceso).
En cambio, los vicios in iudicando son aquellos defectos o infiacciones que se
producen en el juzgamiento, esto es, en la decisión que adopta el magistrado, Tales
vicios afectan el fondo o contenido y están representados comúnmente en la violación
del ordenamiento jurídico (sustantivo) que tiene lugar cuando se aplica al asunto
controvertido una ley que no debió ser aplicada, o cuando no se aplica la ley que debió
aplicarse, o cuando la ley aplicable es interpretada y –por ende- aplicada
deficientemente. A la violación del derecho (denominada también error de derecho) se
suma el error de hecho que afecta indiscutiblemente el fondo, formando también así
parte del vicio in iudicando. El último tipo de error tiene que ver con la apreciación de
los hechos por el órgano jurisdiccional, la cual, de ser deficiente (como cuando no se
valora apropiadamente un medio probatorio), afecta la decisión del Juez (estores, la
declaración de certeza sobre los hechos) y causa, por consiguiente, agravio al
interesado.
El Vicio in iudicando genera la revocación, el iudícium rescissorium, vale decir, la
rectificación directa del vicio o error, dejándose sin efecto la decisión que ocasionó el
agravio y emitiéndose otra –esta vez adecuada y correcta- que la supla. ‘
De lo expuesto se puede colegir que los vicios que dan origen a la nulidad procesal no
son otros sino aquellos que afectan el procedimiento o las formas procesales, es decir,
los vicios o errores in procedendo, que giran entorno al aspecto externo o extrínseco
de los actos procesales.
Alzamora Valdez, al tratar sobre las causas de nulidad del acto procesal, señala lo
siguiente:
1) “… En primer lugar, son actos procesales nulos los afectos por incumplimiento
de los presupuestos procesales.
2) En segundo lugar, Vician los actos procesales los defectos en la aplicación y
las violaciones de las reglas de procedimiento.
3) En tercer lugar, los Vicios de voluntad (…) influyen en la validez del acto.
4) En cuarto lugar, el contenido mismo del acto, ya por inexactitud o por
ilegalidad, genera su ineficacia; y
5) Por último, los defectos estrictamente formales, dado el carácter público del
Derecho Procesal” (ALZAMORA VALDEZ, s/a: 317).
12. FUNDAMENTO DE LA NULIDAD
PROCESAL
Angela Ledesma asegura que, “partiendo de los principios generales que regulan el
debido proceso, la razón de ser de este instituto (nulidad procesal) radica en la
preservación del proceso regular y legal…” (LEDESMA, 1995: 333-334).
Por su parte, Juan Carlos Mendoza considera erróneo decir “… que el único
fundamento de la nulidad es la indefensión (…), siendo la única finalidad del proceso
la defensa en juicio, quedaría sin explicar un enorme conjunto de nulidades que
encuentran su fundamentación en otras razones, que son más bien objetivas y de
orden público…” (MENDOZA, 1966: 132). Juan Carlos Mendoza añade que resulta
evidente “… que el verdadero fundamento de la nulidad (…) es la violación del orden
público…” (MENDOZA, 1966: 132). Sin embargo, el mencionado autor distingue a
continuación tres fundamentos de la nulidad: “… l° la indefensión; 2° el principio de
orden; 3° y la mera voluntad del legislador en atención a otras consideraciones de
carácter social, político o económico, de acuerdo con las necesidades de lugar y
tiempo…” (MENDOZA, 1966: 134).
4. INTERPRETACION DE LA NULIDAD PROCESAL
La nulidad procesal es de interpretación restringida en razón de la necesidad existente
en el área procesal de contar con actos que gocen de validez y firmeza. Es por ello
que, en caso de duda respecto de la producción de algún vicio procesal, el Juez
deberá abstenerse de declarar la nulidad (si hubiera sido peticionada) y pronunciarse
sobre la validez del acto en cuestión. La declaración de nulidad tiene carácter
excepcional y se resuelve como última ratio, por lo que tendrá lugar sólo cuando se
haya producido un estado cierto de indefensión o no sea el vicio de que se trate
susceptible de convalidación o subsanación. Atendiendo, pues, a lo expuesto es que
se dice que la nulidad es de interpretación restringida o estricta. Tal criterio
interpretativo se funda, a no dudarlo, en el denominado principio de conservación que
postula la supremacía de la validez de los actos procesales frente a la eventualidad de
ser declarados nulos, situación ésta que, reiteramos, es la última que adopta el
juzgador.“
Otra regla presenta en la interpretación de la nulidad consiste en l prohibición de
aplicar por analogía dicha figura procesal. Asi tenemos, entonces, que las normas
referidas la nulidad, especialmente las/concernientes a las causales de ésta, no
pueden ser aplicadas por analogía. Se puede apreciar que esta regla interpretativa
tiene estrecha relación con la indicada en el párrafo precedente, a tal punto que
podemos afirmar, sin temor a equivocamos, que no es sino consecuencia de ella.
5. FINALIDAD DE LA NULIDAD PROCESAL
Salas Vivaldi señala que los actos viciados “… no pueden ni deben producir los
efectos que la ley le asigna a unofide la misma naturaleza ejecutado normalmente.
Habrá que restarles valor, dejarlos sin efecto, destruirlo y ello se consigue mediante la
nulidad procesal” (SALAS VIVALDI, 1988: 25). Para dicho autor, pues, la finalidad de
la nulidad procesal es “… restarle valor a la actuación viciada, destruirla, tenerla como
no sucedida, ya que no constituye el medio adecuado para cumplir el fin previsto por el
legislador con su ejecución” (SALAS VIVALDI, 1988: 25).
Según Maurino, “… la finalidad de las nulidades procesales es asegurar la garantía
constitucional de la defensa en juicio” (MAURINO, 1990: 33). “… las nulidades
procesales tienen como misión esencial, enmendar perjuicios efectivos, que surgidos
de la desviación de las reglas del proceso, pueden generar indefensión” (MAURINO,
1990: 34).
Al respecto, Alsina manifiesta que “… la misión de la nulidad (…) no es propiamente
asegurar la observancia de las formas procesales sino el cumplimiento de los fines a
ellas confiados por la ley. Las formas son el medio o instrumento de que el legislador
se vale para hacer efectiva la garantía constitucional de la defensa en juicio, lo cual
constituye el fundamento de los llamados derechos procesales de las partes. En
cualquier supuesto en que esa 9urídica aparezca violada, aunque no haya texto
expreso en la ley, 1ª declaración de nulidad se impone; en cambio, no obstante la
existencia de un texto expreso, la nulidad es improcedente si a pesar del defecto que
el acto contiene el fin propuesto ha sido alcanzado (…). La fórmula sería, pues, la
siguiente: donde hay indefensión hay nulidad; si no hay indefensión, no hay nulidad..,”
(ALSINA, 1956, Tomo I: 652).
6. PRINCIPIOS QUE RIGEN LA NULIDAD PROCESAL
Los principios que rigen la nulidad procesal son los siguientes:
Principio de especificidad.
Principio de finalidad incumplida.
Principio de trascendencia.
Principio de protección.
Principio de conservación.
Principio de convalidación.
Principio de la declaración judicial.
Principio de independencia.
6.1 PRINCIPIO DE ESPECIfiCIDAD
El principio de especificidad, llamado también de legalidad, postula que para que
pueda declararse la nulidad de un acto procesal éste debe haberse llevado a cabo
contraviniendo el texto expreso de la ley en el cual esté contemplada precisamente la
sanción de nulidad. ‘
Según Escobar Fornos, “… de acuerdo con este principio, no puede existir nulidad sin
una ley que la establezca expresamente. La nulidad es una sanción establecida por
haberse violado la ley y como tal es de derecho estricto, por lo cual no cabe aplicarse
por analogía. Dentro de este orden de ideas, en caso de duda el juez debe declarar la
validez del acto” (ESCOBAR FORNOS, 1990: 64). “Este principio se opone al sistema
en virtud del cual toda violación a la ley procesal trae aparej ada la nulidad, el que se
asemeja al sistema de la nulidad por la nulidad misma…” (ESCOBAR FORNOS, 1990:
64). Escobar Fornos_ advierte que “el principio de especificidad resulta un poco dificil
de consagrar, pues es incómodo señalar la nulidad en la ley caso por caso. Por eso la
doctrina ha formulado otro sistema, en virtud del cual se deja al arbitrio del juez
declarar o no declarar la ¿validez de un acto con vicios formales o de la totalidad del
procedimiento” (ES-COBAR FORNOS, 1.990: 64).
Para Véscovi, “… el principio, que nuestros autores llaman, más comúnmente, de
especificidad, puede enunciarse diciendo que no hay nulidad sin texto legal expreso…”
(VESCOVI, 1990: 264). Dicho autor asegura que “este principio ha sido proclamado,
casi invariablemente, por la doctrina y la jurisprudencia. Por consiguiente, no se admite
la nulidad si no se expresa la causa legal en que se funda…” (VESCOVI, 1999: 264).
Al respecto, Maurino refiere lo siguiente:
“… El primer requisito para la declaración de las nulidades es que el acto procesal se
haya realizado en violación de las prescripciones legales, sancionadas bajo pena de
nulidad.
No hay nulidad, sin ley específica que la establezca. Es la regla básica, que teniendo
su origen y equivalencia en la máxima francesa pas de nullité sans texte, concreta el
principio director de este presupuesto, llamado de especificidad o legalidad,
Precisando esta noción, digamos que no basta que la ley prescriba una determinada
formalidad para que su omisión o defecto origine la nulidad del acto o procedimiento.
Ella debe ser expresa, especifica.
Los modernos códigos de procedimientos, la doctrina y la jurisprudencia, no han
aceptado este principio en su concepción pura, sino con atenuaciones (incluso se ha
integrado con otros principios) nacidas ya del sistema finalista de las formas, de la
necesaria concurrencia con otros requisitos (…), y en definitiva del juego armónico de
las ideas rectoras en materia de nulidades procesales (interpretación restrictiva,
principio de conser vación de los actos procesales, derecho a un proceso justo,
etcétera)” (MAURINO, 1990: 35).
Véscovi, en lo que concierne a la aplicación del principio de especificidad o legalidad,
opina que “… las nulidades del procedimiento son solamente las previs- tas en la ley y
no pueden aceptarse otras, debiendo regir, inclusive, la regla de la interpretación
estricta” (VESCOVI, 1999: 264). Sin embargo –destaca Véscovi-, “… habrá también
posibilidad de anular un proceso cuando existan vicios que obsten a la constitución de
una relación procesal válida 0 se violen las garantías del debido proceso, que, en el
fondo, surgen de normas jurídicas positivas. Que- daría asi traducida la fórmula de
‘nulidades 11urídica11l’, que emplea la doctrina, reconociendo la existencia de ciertos
vicios que impiden el derecho fundamental de defensa en juicio, que son impugnables
aun cuando la ley no lo establezca ex- presamente, y relevables no sólo a pedido de
parte, sino también de oficio. Pero en caso de excepción y con referencia a principios
que realmente existen en el derecho positivo” (VESCOVI, 1999: 264). “En los demás
casos, y especialmente con relación al procedimiento, rige el principio general
expuesto (de legalidad o especificidad)” (VESCOVI, 1999: 264).
Luis Rodriguez menciona una doble excepción a la regla de que no hay nulidad sin
texto, a saber:
a) Nulidad, aunque no haya sanción expresa. Cuando el acto, debido a sus
deficiencias, no cumpla el fin para el que fue destinado y, en consecuencia, no
proteja la defensa.
b) No sancionar la nulidad, aun con norma expresa. Cuando el acto, aun irregular,
ha cumplido la finalidad para 1ª que estaba destinado.
Los actos procesales están preordenados a la obtención de un fin, en las
notificaciones –por ejemplo- el conocimiento de la providencia, en las
citaciones, hacer saber la fecha de una audiencia. El acto puede ser irregular,
por inobservancia de alguna forma, pero si se conoce la providencia —o se
presume conocida- o se sabe la fecha de la audiencia se ha garantizado la
defensa y, cumplido el objeto, el acto no resulta nulo (…).
Hay que atender en cada caso a la finalidad del acto, y si la misma ha sido
cumplida no cabe la sanción de invalidación.
(…) En resumen, el acto irrita que cumplió su objeto no puede invalidarse…”
(RODRIGUEZ, 1987: 93-95).
El principio de legalidad (o especificidad) y el de trascendencia están normados
en el artículo 171 del Código Procesal Civil en estos términos:
“La nulidad se sanciona sólo por causa establecida en la ley. Sin embargo,
puede declararse cuando el acto procesal careciera de los requisitos
indispensables para la obtención de su finalidad.
Cuando la ley prescribe formalidad determinada sin sanción de nulidad para la
realización de un acto procesal, éste será válido si habiéndose realizado de
otro modo, ha cumplido su propósito”.
6.2 PRINCIPIO DE FINALIDAD INCUMPLIDA
El principio de finalidad incumplida emerge del de la instrumentalidad de las formas
que “… subordina la invalidez de un acto procesal no a la simple inobservancia dela
forma, puesta de relieve mecánicamente, sino a la relación –declarada caso por caso-
entre el vicio y la finalidad del acton.” (LIEBMAN, 1980: 196). Es así que se sanciona
la nulidad “… solamente cuando el acto, por efecto del vicio, no haya podido conseguir
su objeto, en modo de salvar lo que se hizo en la medida máxima consentida por las
exigencias técnicas del proceso” (LIEBMAN,1980: 196).
Sobre el particular, Redenti refiere que:
“… El juez puede (…) considerar necesarias bajo pena de nulidad aun formas no
expresamente prescritas, si su necesidad va implícita en las disposiciones atinentes a
la naturaleza y a la figura del acto; y puede también considerar que sean bajo pena de
nulidad formas prescritas sin esa sanción expresa. Para llegar a esos resultados (…)
hay que atender a la ‘finalidad’ del acto. Pero, ¿a qué finalidad…? No, sin duda, a la
meramente subjetiva, contingente y concreta, que se proponía el autor del acto, de
quien no se podría admitir que, por si y para sí, se autoimpusiese 0 autoprescribiese
exigencias fatales de forma. Habrá más bien que atender a las finalidades de la ley,
12urí donde la misma consiente o prevé la posibilidad de actos de ese tipo o de esa
figura determinada. Garantía de voluntariedad, claridad, certeza, documentación,
controlabilidad y lealtad del contradictorio e integridad de la defensa ajena,
simplificación, economía… Todas éstas (u otras análogas) pueden ser las finalidades
de la ley, que hay que salvaguardar a toda costa. Y entonces puede haber formas
necesarias para que, al realizar la finalidad subjetiva del autor del acto, no se hieran
esas exigencias de la ley. De aquí, requisitos formales, concomitantes e
indispensables, para la consecución de la finalidad”, (REDENTI, 1957, Tomo I: 219).
Acerca del principio de finalidad incumplida, Maurino apunta lo siguiente:
“‘… El principio de especificidad (no hay nulidad sin ley) se integra con el de finalidad
incumplida.
La regla de finalidad incumplida es, en suma, una faceta del principio básico de
finalidad. Es precisamente su aspecto negativo, en cuanto enfoca al acto que no ha
cumplido su función.
Nacido del principio finalista de las formas (llamado también de instrumentalidad), este
principio ha pasado al tema de las nulidades procesales, constituyendo un verdadero
sistema de amplia acogida en la jurisprudencia, doctrina y legislación.
La misión de las nulidades no es el aseguramiento por sí de la observancia de las
formas procesales, sino el cumplimiento de los fines a ellas confiados por la ley. ‘
La nulidad procesal, precisamente, tiene lugar, cuando el acto impugnado vulnera
gravemente la sustanciación regular del procedimiento, o cuando carece de algún
requisito que le impide lograr la finalidad natural, normal, a que está destinado, sea en
su aspecto formal, sea en cuanto a los sujetos o el objeto del acto” (MAURINO, 1990:
38).
Dicho autor agrega que:
“El principio finalista tiene una doble formulación, vinculada a la eficacia del acto, que
determina a su vez una doble característica de su función:
a) No basta la sanción legal especifica, para declarar la nulidad de un acto, si
este, no obstante su defecto ha logrado la finalidad a que estaba destinado
¡(función atenuadora e integradora).
b) No habiendo sanción legal especzfica, puede declararse la nulidad, cuando el
acto no ha cumplido su finalidad (función autónoma).
En conclusión, la inobservancia de determinadas reglas de procedimiento
constituye una irregularidad. Pero la imperfección llega al estrato de nulidad,
cuando no se cumple el fin propuesto ‘y con ello, por impacto, se lesiona la
defensa” (MAURINO, 1990: 39-40).
6.3 PRINCIPIO DE TRASCENDENCIA
Condorelli señala que el principio de trascendencia está “… plasmado en la antigua
máxima ‘pas de nullíté sans grief’, que significa que las nulidades no existen en el
mero interés de la ley: no hay nulidad sin perjuicio” (CONDORELLI, 1980: 99).
Véscovi, en lo que toca al principio de trascendencia, nos informa que:
“En virtud del carácter no formalista del derecho procesal moderno, se ha establecido
que para que exista nulidad no basta la sola infracción a la forma si no se produce un
perjuicio a la parte. La nulidad, más que satisfacer pruritos formales, tiene por objeto
evitar la violación a las 13urídica13 en juicio. La nulidad tiene por fin no el solo interés
legal en el cumplimiento de las formas y ritualidades que la ley fija para los juicios, sino
la salvaguardia de los derechos de las partes.
Este principio traduce la antigua máxima ‘no hay nulidad sin perjuicio’ que 13uríd
consagrado, hace tiempo, la jurisprudencia francesa (pas de nullite’ sans griej), aun en
ausencia de texto legal (…).
Es por esta razón por la que algunos derechos positivos modernos establecen el
principio de que el acto con vicios de forma es válido, si alcanza los fines propuestos,
igualmente, o si en lugar de seguirse un procedimiento se ha utilizado,
equivocadamente, otro, pero con mayores garantías, lo que también se llama principio
de finalidad (…).
Es decir, que la violación formal debe trascender a la violación de los derechos de las
partes (o de una parte)” (VESCOVI, 1999: 264-265).
Maurino, con una visión semejante a la expuesta hasta ahora, aborda el principio de
trascendencia de este modo:
“… Otro de los requisitos básicos para que sea procedente la declaración de nulidad
de un acto procesal, es la existencia de perjuicio y el interés jurídico en su declaración.
Derivado de la antigua máxima, pas de nullité sans grief (no hay nulidad sin daño o
perjuicio) este presupuesto nos indica que no puede admitirse el pronunciamiento de
la nulidad por la nulidad misma (…).
Las nulidades declaradas en exclusivo beneficio de la ley, podían tener cabida en
legislaciones forrnalistas, pero no en la actualidad, donde la regla no es destruir sin
necesidad, sino salvar el acto por razones de economía procesal.
Gobierna este requisito el principio de trascendencia, que nos indica que la nulidad
sólo puede ser declarada cuando haya un fin que trascienda la nulidad misma, o
desde otro punto de vista, que la nulidad no procede ‘si la desviación no tiene
trascendencia sobre las garantías esenciales de la defensa en juicio” (MAURINO,
1990: 45).
Como se indicara anteriormente, el principio de legalidad (o especificidad) y el de
trascendencia se hallan regulados en el artículo 171 del Código Procesal Civil, que
dispone que:
“La nulidad se sanciona sólo por causa establecida en la ley. Sin embargo, puede
declararse cuando el acto procesal careciera de los requisitos indispensables para la
obtención de su finalidad.
Cuando la ley prescribe formalidad determinada sin sanción de nulidad para la
realización de un acto procesal, éste será válido si habiéndose realizado de otro modo,
ha cumplido su propósito”.
6.4 PRINCIPIO DE PROTECCIÓN
“… La nulidad procesal está reglada por el principio de protección, que significa que
toda alegación de nulidad tiende al amparo de un interés lesionado” (ALZAMORA
VALDEZ, s/a: 323).
Gozaíni considera que el principio de protección “… toma cuerpo en las 14urí de
impugnación (…); en particular, pretende otorgar razonabilidad a las nulidades que se
deduzcan, requiriendo tres condiciones específicas:
12) que la anulación pretendida, justifique el accionar de la justicia ante la
evidencia del perjuicio que generan los efectos del acto viciado; b) que la
nulidad provenga de actos propios de la jurisdicción, o de la parte contraria; c)
que quien promueve la impugnación no haya dado lugar con sus actos, al vicio
que denuncia” (GOZAINI, 1992, Tomo I, Volumen 2: 855-856). El citado jurista
argentino agrega que “el principio demuestra una extensión del precepto nemo
auditur propiam turpitudine allegans (nadie puede alegar su propia‘ torpeza),
que en la doctrina procesal se expresa como doctrina o teoría de los propios
actos, según el cual, no es lícito admitir que las partes ej erciten actos
contrarios a los que la otra parte, de buena fe acepta, por observarlos
continuos y destinados a una determinada conducta futura…” (GOZAINI, 1992,
Tomo I, Volumen 2:
En opinión de Couture, las consecuencias del principio de protección son las que a
continuación se indican: ‘
a) No existe impugnación de nulidad, en ninguna de sus formas, si no existe un
interés lesionado que reclame protección. La anulación por la anulación no
vale. Esta consecuencia lo es también del principio general ya expuesto de que
no hay nulidad sin perjuicio al recurrente.
b) Sólo pueden invocar las nulidades constituidas en protección de los incapaces,
e’stos mismos o sus representantes legales. La nulidad no pueden aducirla
quienes han gozado de capacidad durante la consumación de los actos.
c) Pero la consecuencia más importante derivada de este criterio general, es que
no puede ampararse en la nulidad el que ha celebrado el acto nulo sabiendo o
debiendo saber el vicio que lo invalidaba. Esta situación, que es común a toda
la 14urídi de las nulidades, no es más que una aplicación especifica del
precepto nemo auditurpropiam turpi-tudíne allegans.
Nada impide y todo insta a que tal precepto se extienda a la teoría de las nulidades
procesales.
El litigante que realiza el acto nulo no puede tener la disyuntiva de optar por sus
efectos: aceptarlos si le son favorables o rechazarlos si le son adversos. Una antigua
corriente de doctrina ve en esta actitud un atentado contra los principios de lealtad y
de buena fe que deben reinar en el proceso. Pero en verdad, la conclusión puede
apoyarse además en razones técnicas que forman parte de la estructura misma del
sistema de las nulidades en el derecho procesal civil, dentro de las ideas que acaban
de exponerse” (COUTURE, 1985: 397).
6.5 PRINCIPIO DE CONSERVACIÓN
“El principio de conservación permite, no obstante las irregularidades o imperfecciones
de los actos procesales, mantener la eficacia del acto…” (GOZAINI, 1992, Tomo I,
Volumen 2: 842).
“Este principio es una formulación más acotada del que rige en todo el derecho,
especialmente en los de contenido patrimonial. Tiende a dar funcionalidad y efectos a
los actos jurídicos sin importar el vicio que expongan, siempre y cuando,mclaro está,
esa nulidad no sea de tal importancia que inficione la calidad misma del acto”
(GOZAINI, 1992, Tomo I, Volumen 2: 855).
“El principio procesal de conservación apunta así a resguardar los valores de
seguridad y firmeza, de suma importancia para la función jurisdiccional, toda vez que
ésta aspira a obtener resultados justos, y logros fructíferos, sin menoscabarse en
dispendios inútiles como los que motivan las nulidades por el solo hecho de asegurar
el respaldo en las formas” (GOZAINI, 1992, Tomo l, Volumen 2: 855).
Por el principio de conservación –puntualiza Satta- “… ‘si el vicio impide un
determinado efecto, el acto puede, sin embargo producir los efectos para los que
sea’idóneo’. Este principio tiene puntos de contacto con el otro, propio del derecho
sustancial, de la conversión de los negocios jurídicos, pero se distingue de él porque
mientras la conversión apoya sobre la interpretación de la voluntad de las partes (…),
la conservación del acto procesal es totalmente independiente de la voluntad, y tiene
su raíz únicamente en la fimcíón del acto. Es decir, puede darse que por un vicio
formal el acto no puede cumplir su íntegra función (…) pero sin embargo puede
cumplir una función menor, comprendida en la primera…” (SATTA, 1971, Volumen I:
241).
Sobre el particular, el artículo 172 del Código Procesal Civil (en su cuarto, quinto y
sexto párrafos), establece lo siguiente:
No hay nulidad si la subsanación del vicio no ha de influir en el sentido de la
resolución o en las consecuencias del acto procesal (art. 172 –cuarto párrafo-
del C.P.C.).
El Juez puede integrar una resolución antes de su notificación. Después de la
notificación pero dentro del plazo que las partes dispongan para apelarla, de
oficio o a pedido de parte, el Juez puede integrarla cuando haya omitido
pronunciamiento sobre algún punto principal o accesorio. El plazo para recurrir
la resolución integrada se computa desde la notificación de la resolución que la
integra (quinto párrafo del art. 172 delC.P.C.).
El Juez superior puede integrar la resolución recurrida cuando concurran los
supuestos del párrafo anterior (sexto párrafo del artículo 172 del C.P.C.).
6.6 PRINCIPIO DE CONVALIDACIÓN
Maurino, acerca de la terminología referida al principio de convalidación, nos enseña
que:
“… Para denominar el presupuesto de marras, el vocablo más aceptado y preciso es el
de convalidación, equivalente a confirmación.
El término ‘subsanación’ tiene con el citado la relación del género con la especie. En
efecto, ‘subsanar’ (o sanear) es reparar un error o vicio, es decir, sanear el acto
quitándole su irregularidad. ‘Convalidación o confirmación’ es la renuncia de la parte a
pedir la nulidad del acto, que de esta manera se subsana.
Resulta, pues, que la subsanación como actividad puede provenir de las partes
(convalidación propiamente dicha) o del juez.
Algunos autores consideran que la terminología apropiada sería ‘renuncia a la
reclamación’ o ‘renuncia a la nulidad’.
Se emplean también las palabras ‘consentimiento’, o ‘aquiescencia’.,.” (MAURINO,
1990: 54).
A decir de Véscovi, “… las razones de seguridad y certeza del derecho, que se
manifiestan de modo especial en el proceso, y el instituto de la cosa juzgada hacen
(…) que en nuestro campo, mucho más que en el del derecho civil, se aplique el
principio de convalidación de las nulidades, de manera que transcurrida una etapa no
se puede volver a la anterior (principio de preclusión procesal). Y cuando todas las
etapas se han cerrado (sentencia definitiva, cosa juzgada), se precluye la posibilidad
de reclamar contra todas las nulidades” (VESCOVI, 1999: 266). Agrega Véscovi que
“algunos han incluido el tema de la convalidación en el de los remedios contra el acto
nulo, es decir, el saneamiento de las nulidades. Efectivamente, así como el derecho
estudia el acto nulo y sus efectos (…), también lo hace con las formas de evitar dichos
efectos, eliminando o saneando el acto nulo. O sea, que en lugar de la invalidación
(efecto negativo), se busca la subsanación (efecto positivo)…” (VESCOVI, 1999: 266).
Para Luis Rodríguez, “toda nulidad que directa o indirectamente se refiere a un acto
procesal o a una serie de actos procesales es susceptible de convalidación por defecto
de invalidación.,.” (RODRIGUEZ, 1987: 353). La falta de invalidación-prosigue dicho
autor- “… se deriva también de la bilateralidad del proceso y del dispositivo. Todavía
podemos decir que ‘nemo index Sine actore’, y que las partes tienen aún el comando
del proceso. Es a su iniciativa que él avanza, es a su inercia que él se extingue
(caducidad), es a su vez un derecho y un deber (una carga procesal) el impulsar la
16uríd (…) ¿Cómo no han de poder consentir la irregularidad de un acto procesal?”
(RODRIGUEZ, 1987: 353). Luis Rodríguez termina diciendo que “… si el proceso fuera
absolutamente inquisitivo, es evidente, no podría jugar el principio de la relatividad
porque el consentimiento de la irregularidad se debería al propio órgano jurisdiccional.
Pero, en todos aquellos actos en que la actuación de la parte, aun en los procesos
mixtos o de oficio, es decisiva, la faltade invalidación convalida el vicio” (RODRIGUEZ,
1987: 354). ‘
A juicio de Aguirre Godoy, “la nulidad relativa sigue los principios conocidos en
derecho sustancial sobre su posible ratificación o convalidación. En efecto, como son
irregularidades procesales de menor trascendencia, no debe dárseles el efecto grave
de provocar la anulación de los actos procesales sin alegación de parte, pues si no
existe tal invocación se produce una subsanación por acuerdo tácito de la parte.
También puede existir este tipo de convalidación cuando la parte, no obstante existir
en los actos procesales una irregularidad de esta naturaleza, continúa ejercitando
actos de parte…” (AGUIRRE GODOY, 1975: 44). Según dicho autor, este principio “…
tiene por objeto proteger la firmeza de los actos procesales, ya que si quedaran
sujetos a impugnaciones futuras, no obstante que no se objetaron en su oportunidad,
el proceso se llenan’a de incidencias de nulidad que afectarían a su normal desarrollo”
(AGUIRRE GODOY, 1975: 57). Aguirre Godoy concluye recomendando que en el
proceso “… debe evitarse que la parte se reserve el momento que estima adecuado
para sus personales intereses, pero tal vez el más inoportuno, para formular la
alegación de nulidad de un acto procesal. Al contrario, debe establecerse que si la
parte tuvo conocimiento del acto irregular o nulo, ya sea en forma directa o indirecta, y
continúa interviniendo en el proceso, importa consentimiento tal actitud para la
convalidación de la nulidad que pueda afectar a tal acto” (AGUIRRE GODOY, 1975:
57). ‘
Maurino apunta sobre la materia que dos son las clases de convalidación:
a) Convalidación expresa. Cuando la parte perjudicada se presenta ratificando el acto
viciado (…).
b) Convalidación tácita o presunta. Cuando la parte legitimada para pedir la nulidad, en
conocimiento del acto defectuoso, no lo impugna por los medios idóneos (incidente,
recurso, etc.) dentro del plazo legalu.” (MAURINO, 1990: 55).
Maurino, en lo que concierne a la convalidación tácita, señala lo siguiente:
a) Fundamento. Partiendo de la noción ya esbozada, su fundamento radica en
que si no se reclama la anulación del acto irregular en tiempo hábil, precluye el
derecho a solicitarla, pues de lo contrario se lesionaría el orden y la estabilidad
de los procedimientos. De ahí su vinculación con la preclusión.
Si en tiempo y forma se pueden cuestionar las actuaciones y se guarda
silencio, ello hace presumir conformidad con el trámite. Razones de economía
y consecuencialmente de celeridad procesal, así lo Imponen.
b) Plazo. El plazo para que se opere la convalidación tácita depende del medio
impugnatorio de que se valga la parte, y de la legislación positiva vigente.
El momento a partir del cual comienza a contarse el plazo, es aquel en que el
interesado toma conocimiento del acto.
Este conocimiento debe entenderse en sentido amplio.
No puede circunscribirse únicamente a la intervención directa y posterior en el
juicio, o ‘a la primera actuación o diligencia posterior en que intervenga’. Serían
ejemplos de lo manifestado, la presentación de un escrito, asistir a una
audiencia, etcétera.
Y ello porque puede ocurrir que el conocimiento se obtenga de otra manera,
V.gr., conseguir un expediente en préstamo, y advertido el vicio, guardar
silencio, para dejar correr el tiempo y pedir después la nulidad, acarreando
perjuicios a la contraparte y al juzgado.(…)
Es dable destacar que el sumun del silencio convalidatorio .10 constituye el
consentimiento de la providencia de llamamiento de autos, con lo cual queda
saneada toda irregularidad procesal” (MAURINO, 1990: 55-56).
Es de resaltar que existen causas de excepción por las que no son
susceptibles de convalidación las nulidades procesales, como las que a
continuac1ón reseña
Maurino:
12) Nulidades absolutas previstas por el legislador (…).
La razón es que pertenece a la competencia legislativa la regulación del régimen de
nulidades, atendiendo a las exigencias políticas y socrales de una situación
determinada.
(…) Llámense absolutas, esenciales, etc., estas nulidades tipificadas legislativamente,
existen, y constituyen una excepción a la regla general de convalidación.
2) Normas de interés público (…). V.gr., normas sobre composición del tribunal, sobre
competencia, en tanto no admitan ‘su prorrogación’.
3) Preceptos de carácter imperativo. Emparentada con la anterior, ha sido
recepcionada por una parte de la jurisprudencia.
(…) No son convalidables los actos irregulares ‘por inobservancia de preceptos de
carácter imperativo’ (constitución del tribunal, jurisdicción en razón de la materia). El
fundamento es que de otra manera se 18urídica18lizaría el sistema procesal
establecido para dirigir las contiendas, o se violarían requisitos constitucionales de
importancia.
4) Normas que contienen un requisito deforma absoluta.
5) Normas de orden público. Las nulidades de orden público no se consienten por el
silencio de las partes. Sólo las sanea la cosa juzgada…” (MAURINO, 1990: 57-59).
El artículo 172 –primero, segundo y tercer párrafos- prevé tres casos en que
puede darse la convalidación de la nulidad procesal, a saber:
Tratándose de vicios en la notificación, la nulidad se convalida si el litigante
procede de manera que ponga de manifiesto haber tomado conocimiento
oportuno del contenido de la resolución (primer párrafo del art. 172 del C.P.C.).
Hay también convalidación cuando el acto procesal, no obstante carecer de
algún requisito formal, logra la finalidad para la que estaba destinado (segundo
párrafo del art. 172 del C.P.C.).
Existe convalidación tácita cuando el facultado para plantear la nulidad no
formula su pedido en la primera oportunidad que tuviera para hacerlo (tercer
párrafo del art. 172 del C,P.C.).
6.7 PRINCIPIO DE LA DECLARACIÓN JUDICIAL
Antes que nada, cabe señalar que la invalidación “… sólo puede efectuarse como
consecuencia de una actividad más o menos compleja que se concluye con la
resolución judicial que viene a privar de efectos al acto imperfecto” (RODRIGUEZ
ESPEJO, 1976: 679). “De esta manera aparecen íntimamente ligadas las tres facetas
que presenta el problema nada simple de la invalidez de los actos procesales; en
primer lugar, el jurista se encuentra con un estado de imperfección para el que el
ordenamiento conmina, simple o conjuntamente con cualquier otro tipo de sanción, la
posibilidad más o menos inmediata de privar al acto de sus consecuencias jurídicas
normales; en segundo lugar y en todo caso, al cultivador del Derecho se ofrece la
percepción de una actividad procesal invalidadora sujeta en las distintas hipótesis a
muy diversas exigencias subjetivas, temporales y formales; en tercer lugar, y como
consecuencia de la actividad anuladora antes citada, el procesalista se enfrenta a una
situación final en que, por virtud de la eficacia 18urídica de la declaración
jurisdiccional, el acto imperfecto ha sido privado, y en mayor o menor medida y según
una rica gradación de supuestos y soluciones, de sus consecuencias jurídicas
normales” (RODRIGUEZ ESPEJO, 1976: 679). Como se ha podido observar, “la
nulidad no opera de pleno derecho, de modo que no basta el deseo de los litigantes
para restar eficacia a un acto del proceso, sino que es necesaria la correspondiente
declaración judicial” (SALAS VIVALDI, 1962: 292).
En lo relativo al principio de la declaración judicial, Véscovi nos enseña que:
“Los autores civilistas discuten acerca de si la nulidad absoluta necesita, o no, ser
declarada por el juez.
(…) Este problema es diferente al de si la sentencia judicial crea (constituye), o no, la
nulidad. En este aspecto no cabe duda de que la nulidad absoluta, al menos, no es
creada por el juez, sino, simplemente, comprobada. Es decir, que la sentencia que la
acepta es declarativa y no constitutiva, como la que acoge la nulidad relativa. La
nulidad declarada por el juez, entonces, ya existe, sólo se comprueba, el acto es nulo
ab ínitío, no ha podido producir efectos. En cambio, la nulidad relativa se ‘constituye’
por la sentencia del juez y, en consecuencia, comienza a ‘existir’ en el mundo jurídico
a partir de ese momento. El acto produjo efectos hasta entonces.
Descartada esta cuestión, que los civilistas mezclan generalmente con la primera,
parece claro que la nulidad (y aun la inexistencia) tiene que ser objeto de declaración
judicial. O sea, que si bien el acto absolutamente nulo (o el inexistente) no debe
producir efectos, de hecho los produce mientras no se hace efectiva la declaración
judicial. Esto nos parece muy claro en el campo procesal. Por eso la sentencia que
declara la nulidad (inexistencia), siendo declarativa tiene efecto retroactivo y produce
la anulación de los actos consecuentes que todavía estaban en pie (...). Es decir, que
aun cuando el juez falle sin jurisdicción, por razón de materia, o fuera del plazo, etc., la
sentencia tendrá validez hasta que sea declarada nula. Una cosa es que la nulidad
sea insanable, que pueda ser declarada en cualquier momento, que no se convalide, y
otra, muy diferente, que no haya necesidad de una declaración judicial” (VESCOVI,
1999: 265-266).
6.8 PRINCIPIO DE INDEPENDENCIA
En virtud del principio de independencia la nulidad opera únicamente respecto del vicio
que la motivó, no invalidando éste la totalidad del acto, si no se afectan todos los
elementos que lo conforman, asi como tampoco se invalidan los demás actos del
proceso en la medida que éstos guarden autonomía en relación al acto que adolece de
Vicio o defecto. Es por eso que:
- La declaración judicial de nulidad de un acto procesal no se hace extensiva a los
anteriores ni a los posteriores que sean independientes de aquél.
- La invalidación de una parte del acto procesal no implica que suceda lo propio con
las otras que sean independientes de ella, ni obsta tal invalidación la producción de
efectos para los cuales el acto es idóneo, a no ser que exista norma expresa en
contrario.
7. FORMAS EN QUE PUEDE SER PETICIONADA LA DECLARACION DE
NULIDAD PROCESAL
En el derecho comparado la declaración de nulidad puede ser peticionada,
principalmente, a través de:
A) Incidente de nulidad.
El incidente de nulidad “... es aquella cuestión accesoria que pueden promover las
partes en el curso del juicio acerca de la falta de validez de la relación procesal o de
determinados actos de procedimiento” (CASARINO VITERBO, 1984, Tomo IV: 429).
Según Gimeno Gamarra, “en un sentido estricto el incidente de nulidad no puede ser
considerado como un verdadero recurso, porque el recurso es la impugnación de una
especie determinada de actos procesales, cuales son las resoluciones judiciales, que
tiende a la reforma o sustitución dela resolución a que se refiera por otra y que puede
fundarse en la disconformidad con el fondo de las mismas o en la existencia de algún
vicio o defecto susceptible de producir su nulidad, mientras que el incidente es un
medio de atacar la validez, tanto en las resoluciones judiciales, como de otras
especies de actos, que sólo se puede fundar en la existencia de algún vicio o defecto
capaz de determinar la nulidad de los mismos. Es, pues, el incidente un medio de
impugnación, por un lado, más amplio
8. REQUISITOS PARA SOLICITAR DECLARACIÓN DE NULIDAD
Lino Palacios considera que,” sea la nulidad se declare a petición de parte o de oficio,
la correspondiente resolución se halla condicionada por la concurrencia de los ,
siguientes requisitos: 1°) Existencia de un vicio que afecte a alguno o algunos de los
requisitos del acto; 2°) Interés jurídico en la declaración ; 3°) Falta de imputabilidad del
vicio a la parte que impugna el acto o en favor de quien se declara la nulidad; 4°) Falta
de convalidación o subsanación del vicio…”(PALACIO,1977, Tomo IV: 155 – 156).
Satta asevera que “… la parte puede señalar la nulidad solo bajo determinadas
condiciones: 1) Que haya un interés, derivante de que la observancia del requisito
del acto le haya causado daño; 2) Que lo haga en primera instancia sucesiva al acto o,
si esta prescrita, a su comunicación o notificación; 3) Que no la haya causado; 4) Que
no haya renunciado aun tácitamente…” (SATTA, 1971, Volumen I: 239 – 240).
Los requisitos de la nulidad por vía de incidente son, a criterio de Enrique Falcón, los
que se mencionan seguidamente:
1) Debe ser pedida por el legítimo lesionado.
2) Debe acreditar interés jurídico en pedirla.
3) De acreditar daño ocasionado.
4) No tiene que haberse consentido ni expresa, ni tácitamente el acto viciado que se
quiere atacar con nulidad.
5) El acto no tiene que haber cumplido la finalidad querida por la ley, pues entonces no
obstante, el vicio, la nulidad no procederá.
6) Que se pida en la instancia en que el vicio se cometió. (FALCON, 1978: 138 – 139).
A nuestro entender, son requisitos fundamentales para solicitar la declaración de
nulidad procesal los que a continuación se indican:
- Alegación del perjuicio sufrido
- Acreditación del perjuicio.
- Interés jurídico para formular la nulidad.
En relación al tema, debe tenerse en consideración lo dispuesto en el artículo 175 del
Código Procesal Civil, el cual se refiere a la inadmisibilidad o improcedencia del pedido
de nulidad, la misma que se declarara, según corresponda, cuando:
- Se formule por quien ha propiciado, permitido o dado lugar al vicio. (art. 175-
inc.1 del C.P.C).
- Se sustente en causal no prevista en el Código Procesal Civil (art. 175-inc.2 del
C.P.C).
- Se trate de cuestión anteriormente resuelta (art. 175-inc.3 del C.P.C).
- La invalidez haya sido saneada, convalidada o subsanada (art. 175-inc.4 del
C.P.C).
8.1 Alegación del perjuicio sufrido
Acerca de este requisito, Luis Rodríguez expone lo siguiente:
“Existe una regla fundamenta, que es la que establece que no hay nulidad sin
perjuicio (pas de nullité sans grief). La nulidad no puede ser declarada por la
nulidad misma, porque si no se llevaría a una repetición de actos sin finalidad
alguna.
El perjuicio en el proceso es asimilable al daño de las cuestiones patrimoniales. De
la misma forma que en materia civil sin daño no hay reparación, sin perjuicio no
hay anulación.
El perjuicio es el daño procesal que ha ocasionado el acto viciado. Concretamente
en qué medida ha impedido efectuar un acto o cumplir una carga procesal.
El perjuicio es el aspecto pasivo, el daño que se ha inferido: la incontestación a la
demanda, el incumplimiento de un acto procesal, etc. El perjuicio se aprecia
objetivamente a través de la efectiva privación que la inválida actuación opera. No
hay perjuicio que no pueda mensurarse, que sea subjetivo” (RODRIGUEZ, 1987:
118).
Ahora bien, “… quien alega nulidad procesal, debe mencionar expresamente las
defensas que se ha visto privado de oponerlo que no ha podido ejercitar con la
amplitud debida, pues toda sanción nulificatoria debe tener un fin practico y no
meramente teórico. Debe señalarse cuál es el perjuicio real ocasionado”
(MAURINO, 1900: 46).
“No basta una invocación genérica, como sería decir, v.gr., ´tenemos legítimas
excepciones que oponer´, o la imprecisa formula ´se ha violado el derecho de
defensa en juicios´, sino que el interesado debe indicar cuál es el agravio que le
causa el acto irregularmente cumplido.” (MAURINO, 1900: 46).
Sobre el particular, debe tenerse presente lo normado en el articulo 176 del Código
Procesal Civil, según el cual:
- El pedido de nulidad se formula en la primera oportunidad que el perjudicado
tuviera para hacerlo, antes de la sentencia. El Juez resolverá previo traslado
por tres días.
- Sentenciado el proceso en primera instancia, solo puede ser alegada la nulidad
(se en tiende por vicio ocurrido en primera instancia) expresamente en el
escrito sustentatorio del recurso de apelación. El órgano jurisdiccional revisor
resolverá oyendo a la otra parte en auto especial pronunciamiento o al
momento de absolver el grado.
- Las nulidades por vicios ocurridos en segunda instancia, serán formuladas en
la primera oportunidad que tuviera el interesado para hacerlo, debiendo el
órgano jurisdiccional revisor resolverlas de plano u oyendo la otra parte.
No podemos dejar de mencionar que, tal como lo señala el último párrafo del art.
176 del C.P.C., las nulidades insubsanables serán las únicas que pueden ser
declaradas de oficio, mediante resolución motivada en cuyo caso se repondrá el
proceso al estado que corresponda.
Por otro lado, es destacar que la nulidad de actos procesales puede ser
peticionada( y posteriormente declarada ) no solo a través del remedio( o
incidente) de nulidad, sino también haciendo uso de la excepción (por la que se
denuncia la invalidez de la relación jurídica procesal debido a la omisión o defecto
de algún presupuesto procesal o de determinada condición de la acción) y de los
recursos de apelación y casación (cuando los vicios están contenidos en
resoluciones judiciales y se refieren a aspectos formales y no de fondo).
8.2 Acreditación del perjuicio
“Concordante con lo expresado en el sentido de que no basta un mero
planteamiento abstracto, para que progrese la articulación nulitiva, debe
acreditarse la existencia del perjuicio cierto e irreparable” (MAURINO, 1900:46).
“El fundamento de esta exigencia de demostración del daño, es la necesidad de
diagnosticar jurídicamente si la irregularidad ha colocado o no a la parte
impugnante en estado de indefensión práctica.” (MAURINO, 1900:46).
“El perjuicio debe ser cierto, concreto y real, ya que las normas procesales sirven
para asegurar la defensa en juicio y para dilatar los proceso” (MAURINO, 1900:46-
47).
“El requisito del perjuicio sufrido y el interés jurídico, está íntimamente vinculado al
adecuado ejercicio del derecho de defensa en juicio. Es más, el daño siempre se
traducirá en una restricción de las garantías del debido proceso” (MAURINO,
1900:48-49).”Es que en rigor, toda declaración de nulidad, debe reconocer como
antecedente inexcusable, una violación de la garantía constitucional citada”
(MAURINO, 1900:49).
8.3 Interés jurídico para formular nulidad
“Los impugnantes deben individualizar y probar cual es el interés jurídico que se
pretende satisfacer con la invalidez que propugnan. En otros términos, por qué se
lo quiere subsanar…”(MAURINO, 1900:47).
Sobre este requisito, Luis Rodríguez señala lo siguiente:
“Es el aspecto activo, el interés jurídico en la declaración que consiste no en la
incontestación de la acción o el incumplimiento de un acto sino en establecer las
defensas de las que se ha visto privado, los medios de prueba de que no se podrá
servir. Siempre desde un punto de vista objetivo.
El interés jurídico procesal, ya que se da únicamente en la relación procesal.
No es posible caer en un formalismo vacuo de contenido y de sentido. En un
exceso de ritual manifiesto. No es posible obtener una sentencia justa mediante un
proceso irregular.
Lo único que redime la forma, que le da finalidad, que la hace humana, es la
defensa de los últimos derechos de la persona, tal como es el derecho a un debido
proceso.
Reconocemos que muchas veces las nulidades y los recursos son opuestos para
ganar tiempo, pero también es justo reconocer que a veces es difícil asimilar los
propios errores.
Y detrás del mantenimiento de las formas se encuentra el deseo muy humano de
mantener la resolución irregular. Ese es el argumento decisivo, justamente, de los
que preconizan las bondades de la doble instancia.
Pero cuando está en juego la defensa en un juicio, todo lo demás pierde sentido.
Todo el proceso está hecho para garantizarla, ninguna forma puede coartarla…”
(RODRIGUEZ, 1987: 119-120).
Conforme al artículo 174 del Código Procesal Civil (que trata lo relativo al interés
jurídico para peticionar la declaración de nulidad), quien formula la nulidad:
- Tiene que acreditar estar perjudicado con el acto procesal viciado.
- Debe precisar, en su caso, la defensa que no pudo realizar a consecuencia
directa del acto procesal cuestionado.
- Tiene que acreditar interés propio y especifico con relación a su pedido.
9. DECLARACION DE OFICIO DE LA NULIDAD PROCESAL
Las nulidades declarables de oficio”… son las que el juez pronuncia sin que medie
petición al respecto. En realidad no se trata de un tipo especial de nulidades, sino
de uno de los procedimientos que la ley o la jurisprudencia reconocen pata la
declaración de las mismas, si bien no todas las nulidades son declarables de este
modo...” (MENDOZA, 1966:147).
“La facultad dejada al juez para la anulación le impone, no solamente, el deber de
indagar si existe el vicio y si este se refiere a la sustancia especifica del acto, sino
también el de declarar las consecuencias materiales y jurídicas que del mismo se
derivan…” (BAPTISTA MARTINS, 1944:395).
“Es evidente que la forma principal como el magistrado podrá corregir por propia
iniciativa los actos del proceso, será decretando su ineficacia cuando se han
ejecutado de un modo anormal, con lo que evitara la realización de otros
posteriores, que tampoco tendrán valor debido al efecto extensivo de la nulidad
procesal. De esta manera se ahorra tiempo en la tramitación de la causa, pues se
impide su prosecución de la ley procesal” (SALAS VILVALDI, 1962:293).
“El determinar en qué casos, el juez tiene la facultad u obligación de pronunciarlas
(las nulidades procesales) sin requerimiento de parte, es materia que depende de
las circunstancias de cada cuestión litigiosa, de las normas positivas vigentes, y de
la naturaleza de dichas normas” (MAURINO, 1990:77).
Maurino, al tratar sobre el móvil de la declaración de las nulidades procesales a
iniciativa del órgano jurisdiccional afirma que “…el motivo de su procedencia está
en todo acto que lesione la garantía constitucional al debido proceso” (MAURINO,
1990: 79).
Para Couture,”…una vez comprobada la nulidad (absoluta), el acto debe ser
invalidado, aun de oficio y sin requerimiento de parte interesada...” (COUTURE,
1985: 378).
Conforme lo dispone el último párrafo del art.176 del C.P.C., las nulidades
insubsanables serán las únicas que pueden ser declaradas de oficio, mediante
resolución motivada, en cuyo caso se repondrá el proceso al estado que
corresponda.
10. EFECTOS DE LA DECLARACION DE NULIDAD PROCESAL
Maurino, en cuanto a los criterios para establecer los efectos de la declaración de
nulidad enseña que:
a) Algunos autores adoptan como criterio discriminador la distinción entre
nulidades por violación de las formas sustanciales o esenciales y aquellas que
afectan las formas accidentales o secundarias.
1) Si se afectan formas accidentales o secundarias, la declaración de
nulidad alcanza a las actuaciones impugnadas, pero conservan sus
efectos propios los actos procesales no comprendidos en la nulidad.
2) Si se omiten o violan las formas sustanciales o esenciales, el efecto
nulificante es total.
b) Otros sitúan el elemento diferenciador según se trate de actos de parte o
resoluciones.
1) Los actos de parte, en violación de las formalidades, son ineficaces.
2) Las resoluciones defectuosas no son ineficaces, sino que, por lo
regular, son solo impugnables.
c) Otro criterio establece las consecuencias jurídicas de la declaración de nulidad,
según ella ser refiera al acto, al procedimiento o a las formas de las sentencias”
(MAURINO, 1990: 245-246).
Juan Carlos Mendoza distingue tres tipos de efectos que producen las nulidades
procesales”….1°sobre el acto nulo(o el procedimiento nulo, ya que este no es sino
un conjunto de actos vinculados entre sí por su finalidad común); 2°sobre los
demás actos del proceso; 3° y sobre las personas (sujetos del proceso y los
auxiliares)” (MENDOZA, 1966:177). “…En cuanto a los efectos sobre el acto debe
distinguirse de nuevo: a) según el acto sea totalmente nulo; b) y según se trate de
actos posteriores, y entre estos, nuevamente, los actos dependientes del acto nulo
y los actos independientes de él. Los actos anteriores no pueden quedar afectados
por la nulidad del acto que le sigue, dada la forma como se desarrolla la relación
procesal, que no admite la dependencia del acto anterior con respecto al posterior.
Los actos consecutivos, en cambio, en cuanto sean dependientes del acto nulo,
quedan afectados por la nulidad de este, dado el principio de que lo que es nulo
produce un efecto nulo. No así los actos independientes de él, precisamente por su
falta de nexo causal” (MENDOZA, 1966: 178). “Los vicios del procedimiento que
son vicios de actos qu lo integran producen la nulidad de los actos posteriores, que
en realidad no son consecuencia de la ejecución de un acto viciado, sino de la
omisión de un acto requerido para la validez del acto que le sigue, o de la
transposición, se puede agregar, de un acto, de acuerdo al orden legal que le
impone el proceso.”(MENDOZA, 1966: 178).”En cuanto a los efectos sobre las
personas, hay que distinguir según se trate: a) del juez; b) de las partes; c) de los
auxiliares de justicia. Generalmente los efectos de la anulación sobre las personas
se traducen en una sanción pecuniaria, la aplicación de las costas o una multa”
(MENDOZA, 1966: 178).
Conforme a nuestro ordenamiento jurídico, cabe indicar que, según el artículo 177
del Código Procesal Civil, la resolución que declara la nulidad:
- Ordena la renovación del acto o actos procesales afectados y las medidas
efectivas para tal fin.
- Impone el pago de las costas y costos al responsable.
Es de resaltar que, a pedido del agraviado, la sentencia (y no la resolución que
declara la nulidad, salvo que tal declaración tenga lugar en la sentencia) puede
ordenar el resarcimiento por quien corresponda de los daños causados por la nulidad.
Así lo dispone la parte final de artículo 177 del Código adjetivo.
También ponemos de relieve que el artículo 173 del Código Procesal Civil, norma la
extensión de la nulidad sobre la base del principio de independencia que gobierna a
dicha figura jurídica. Así, en virtud de dicho dispositivo legal:
- La declaración de nulidad de un acto procesal no alcanza a los anteriores ni a
los posteriores que sean independientes de aquel (art. 173 primer párrafo del
C.P.C)
- La invalidación de una parte del acto procesal no afecta a las otras que
resulten independientes, de ella, ni impide la producción de efectos, para los
cuales el acto es idóneo, salvo disposición expresa en contrario (art. 173 in fine
C.PC.).
12. LA NULIDAD DE COSA JUZGADA FRAUDULENTA
12.1 Concepto de nulidad de cosa juzgada fraudulenta
La nulidad de cosa juzgada fraudulenta constituye la sanción dirigida a invalidar
un acto procesal que ha adquirido la calidad de cosa juzgada, debido a que el
proceso en que dicho acto se realizo ha sido seguido con fraude o colusión.
La nulidad de cosa juzgada fraudulenta implica la descalificación de un acto
concluyente del proceso que ha alcanzado la autoridad de cosa juzgada en
base a violaciones gravísimas del procedimiento (representadas precisamente
por el fraude y la colusión), que impiden que tal acto cumpla con su finalidad,
de ahí que se le prive de todo efecto que, en tales circunstancias, sería
sumamente reprobable para el derecho y al contrario al más elemental sentido
de justicia.
Se desprende del artículo 178-primer párrafo- del Código Procesal Civil (norma
que regula la figura jurídica en estudio) que la nulidad de cosa juzgada
fraudulenta es aquella (situación que adolece de vicio o anormalidad) que
puede ser demandada (por el perjudicado) a través de un proceso (es decir, en
vía de acción) dirigido a invalidar la sentencia con calidad de cosa juzgada o el
acuerdo homologado por el Juez que pone fin al proceso (conciliación o
transacción, también con la autoridad de cosa juzgada), porque –se alega- el
proceso donde se originó el acto procesal cuestionado ha sido seguido con
fraude o colusión, afectando el derecho a un debido proceso, cometido por una,
o `por ambas partes, o por el Juez o por éste y aquellas.
12.2 Vías para solicitar la nulidad de cosa juzgada fraudulenta
Las principales vías existentes en el derecho comparado para solicitar la
nulidad de cosa juzgada fraudulenta son las que se indican a continuación:
- Proceso o acción autónoma de nulidad de cosa juzgada fraudulenta.
- Recurso de revisión
Sobre el tema, Vèscovi nos informa lo siguiente
“Algunos entienden que esta revisión (de la cosa juzgada)
consiste en un recurso, y otros que es una acción autónoma, pues el
proceso ya está terminado.
Naturalmente que la cuestión es dudosa y depende del concepto de que
se parta acerca de lo que es un recurso y de lo que es una acción
autónoma. Asimismo, de cómo sea regulado, en cada país, este
remedio. (No olvidemos que en muchos casos dentro del recurso
extraordinario se mezclan casuales y procedimientos que ni siquiera
pueden incluirse en él).
12.3 Causales de nulidad de cosa juzgada fraudulenta
Son causales de nulidad de cosa juzgada fraudulenta , de acuerdo al
primer párrafo del artículo 178 de Código Procesa Civil, el fraude y la colusión
(aunque esta no es sino una modalidad del primero), circunstancias o estados
irregulares que afectan seriamente el derecho a un debido proceso (cuyos
pilares son la observancia de la jurisdicción y de la competencia
predeterminada legalmente, la defensa en juicio, la motivación de las
resoluciones judiciales y la pluralidad de la instancia).
12.3.1 El fraude procesal
El fraude procesal e un “…concepto amplísimo que abarca todas las
morbosas desviaciones del principio rector de la bona fides, enderezados –y en
esto reside su característica común, pese a la diversidad de formas- a
desnaturalizar el proceso y sus instituciones fundamentales, de modo que
sirvan a la consecución de un designio ilícito siempre, torpe en ocasiones y,
frecuentemente, digno de general reprobación” (PEREZ, 1975:161)
Devis Echandia sostiene que el fraude procesal tiene las siguientes
características:
a) Es una forma de dolo o una maniobra dolosa, cuyo contenido y
alcance puede variar, según el acto procesal en que aparezca y los
finos particulares que se persigan;
b) Es obra de una de las artes o de un tercero interviniente si se
contempla en el aspecto restringido de fraude procesal (proceso,
tercería o incidente fraudulentos); pero puede ser el juez de la causa,
del investigador o del comisionado, de un auxiliar de éstos, e
inclusive de cualquier órgano de prueba (…);
c) Persigue un fin ilícito, que puede consistir en el simple engaño al
juez o a una de las partes, para obtener una sentencia contraria a
derecho e injusta, pero que generalmente tiene consecuencias
específicas, de aprovechamiento o beneficio ilegal e inmoral, en
perjuicio de otra de las partes o de terceros” (DEVIS ECHANDIA)
12.3.2 La colusión
La colusión (denominada también fraude bilateral o multilateral o
plurilateral), como casual que es de nulidad de la cosa juzgada, consiste en la
confabulación o concertación entre dos o más sujetos que, simulando la
existencia de una controversia entre ellos, hacen uso del proceso con la
finalidad de lograr una declaración judicial que satisfaga sus intereses en
perjuicio de terceros.
(…) el fraude a la ley consiste en aparecer cumpliéndola, incumpliéndola en
realidad. Consecuencia de este principio es que si el fraude en los negocios
consiste muchas veces, dicho sea con formula amplísima, en comportarse
como enemigo presentándose como amigo, en cambio en la contienda judicial
consiste a menudo en presentarse como partes opuestas enemigos, estando
en realidad de acuerdo o convenidos. Ese es el fraude colusivo en sentido
técnico y propio…” (GARCIA VALDECASAS, 1958:110-111)
12.4 Objeto de impugnación en la nulidad de cosa juzgada
fraudulenta.
De conformidad con lo establecido en el primer párrafo del artículo 178
del código procesal civil, en la nulidad de cosa juzgada fraudulenta es objeto de
impugnación la sentencia con calidad de cosa juzgada y el acuerdo
homologado por el juez que pone fin al proceso (conciliación o transacción, que
cuentas también con la autoridad de cosa juzgada).
12.5 Competencia
Al ventilarse la nulidad de cosa juzgada fraudulenta en el proceso de
conocimiento (conforme al primer párrafo del art. 178 del C.P.C), y de acuerdo
a lo previsto en el primer párrafo del artículo 475 del Código adjetivo, será
competente para conocer dicho proceso el Juez Civil.
Puntualizamos que, aun cuando hubiera participado en el proceso
fraudulento un órgano jerárquico superior, no existen razones valederas para
sustraer de la competencia del Juez civil la pretensión de nulidad de cosa
juzgada fraudulenta, pues no se va a debatir aquí ninguna cuestión de fondo
sino que simple y llanamente se va a verificar si el fraude la colusión se
produjeron o no.
12.6 Vía Procedimental
En atención a lo delicado de la pretensión, el proceso en que se
examinara la nulidad de cosa juzgada fraudulenta no puede ser otro sino el
proceso de conocimiento. Así lo dispone precisamente el artículo 178 del
Código Procesal Civil en su primer párrafo.
12.7 plazo para interponer la demanda
En plazo aludido es uno máximo o perentorio y no suspensivo. En
consecuencia:
- Dentro de los seis meses de haber adquirido el acto procesal
impugnado (sentencia o acuerdo conciliatorio o transaccional) la
calidad de cosa juzgada si no fuere ejecutable, puede peticionarse la
declaración de nulidad de cosa juzgada fraudulenta.
- Dentro de los seis meses siguientes a la ejecución del acto procesal
cuestionado (sentencia o acuerdo conciliatorio o transaccional), y
siempre que tuviese este la calidad de ejecutable, puede
demandarse la nulidad de cosa juzgada fraudulenta, siendo factible
interponer tal demanda a partir del momento en que el acto procesal
que se impugna adquiere la calidad de cosa juzgada, por cuanto el
objeto de la acción autónoma de nulidad es precisamente atacar el
acto procesal que reviste indebidamente la autoridad de cosa
juzgada por haberse realizado sobre la base de un procedimiento
fraudulento.
- Es errónea la tendencia (doctrinaria e inclusive jurisprudencial) que
considera que, teniendo el acto procesal cuestionado (sentencia p
acuerdo conciliatorio o transaccional) la calidad de ejecutable, solo
podrá demandarse la nulidad de cosa juzgada fraudulenta una vez
que haya sido ejecutado, contándose el plazo de seis meses a partir
de este momento.
12.8 Legitimidad
Conforme se desprende del segundo párrafo del artículo 178 del código
procesal Civil, tienen legitimidad (activa) para demandar la nulidad de cosa
juzgada fraudulenta la parte o el tercero ajeno al proceso que se considere
directamente agraviado por la sentencia (o también –se entiende- por el
acuerdo conciliatorio o transaccional homologado por el juez).
Es de resaltar que, si bien la norma aludida no hace mención a los
terceros intervinientes en el proceso, haciendo una interpretación sistemática
de ella se puede colegir que aquellos de ninguna manera están excluidos como
sujetos activos del proceso de nulidad de cosa juzgada fraudulenta, pues,
estando los terceros ajenos al proceso (que sufrieron agravio directo)
facultados para demandar la referida nulidad, con mayor razón lo estarán los
terceros intervinientes en el proceso fraudulento al conferirle legitimidad su
participación en el proceso viciado.
La legitimidad pasiva reposa, naturalmente, en el (los) sujeto (s) procesal
(es) que cometió (cometieron) el fraude (partes o terceros intervinientes),
incluyéndose también al juez que dirigió el proceso viciado, siempre que le sea
atribuible a su persona un comportamiento fraudulento.
12.9 Medidas cautelares admisibles
De conformidad con lo dispuesto en el tercer párrafo del artículo 178 del
código procesal civil, en e l proceso de nulidad de cosa juzgada fraudulenta
solo se pueden conceder medidas cautelares inscribibles.
Entre estas medidas tenemos el embargo en forma de inscripción y la
anotación de demanda en los Registros Públicos.
12.10 Efectos de la nulidad de cosa juzgada fraudulenta
En principio, debe tenerse presente que la interposición de la demanda
de nulidad de cosa juzgada fraudulenta y su posterior admisión por el órgano
jurisdiccional, no trae como consecuencia la suspensión de la ejecución –si
esta fuera posible- del acto procesal (sentencia o acuerdo conciliatorio o
transaccional) que –se alega- ha adquirido indebidamente la autoridad de cosa
juzgada por haberse cometido fraude en el proceso en que se origina dicho
acto. Por lo tanto, el proceso fraudulento sigue su curso hasta que se produzca
su ejecución o hasta que se declare judicialmente la nulidad de cosa juzgada.
Si la demanda de nulidad de cosa juzgada fraudulenta no fuera
amparada, el demandante pagara las costas y costos dobladas y una multa no
menor de veinte Unidades de Referencia Procesal. Ello se desprende del
último párrafo del artículo 178 del código Procesal Civil.
12.11 Jurisprudencia casatoria relacionada con la nulidad de cosa
juzgada fraudulenta
En los sub puntos siguientes veremos la jurisprudencia casatoria referida
a la nulidad de cosa juzgada fraudulenta.
12.11.1 Jurisprudencia casatoria relacionada con aspectos generales de
la nulidad de cosa juzgada fraudulenta
La Corte Suprema de Justicia de la República, en relación a los
aspectos generales de la nulidad de cosa juzgada fraudulenta, ha establecido
lo siguiente:
- “… Nuestro ordenamiento procesal civil ha establecido el mecanismo
legal correspondiente para el cuestionamiento de las sentencias que
han adquirido la calidad de cosa juzgada, el mismo que podrá ser
ejercido únicamente en via de acción y no a través de una
articulación de nulidad…” (Casacion Nro. 1999-2000 / Piura
- “… No es objeto de la nulidad de cosa juzgada fraudulenta revivir un
proceso fenecido, sino establecer si durante un procedimiento se
incurrieron en las causales que la invalidad”
- “… La Acción de nulidad de cosa juzgada fraudulenta, prevista en el
artículo 178 del Código Procesal Civil, persigue anular una sentencia
de mérito, que ha adquirido la calidad de cosa juzgada, expedida
mediando vicios sustanciales causados por dolo, o colusión ,
afectando el derecho a un debido proceso y que en consecuencia no
refleja la verdadera voluntad del ordenamiento jurídico para el caso;
su finalidad es distinta de la de aquella que culmino con el
pronunciamiento sujeto a revisión o nulificacion y, ni tampoco es la
contradicción de lo resuelto en el juicio anterior, ni un nuevo proceso
sobre los mismos derechos…”
- “…La acción de nulidad de cosa juzgada fraudulenta persigue anular
una sentencia de mérito, que ha adquirido la calidad de cosa
juzgada, expedida mediando vicios substanciales causados por dolo,
fraude, colusión.
- “… El proceso de nulidad de cosa juzgada fraudulenta establecido no
puede emplearse como una nueva instancia o una nueva oportunidad
para discutir una materia ya resuelta en un proceso concluido, sino
que debe circunscribirse a verificar si se ha producido el fraude
procesal denunciado en la demanda, anulando solo los viciados de
fraude”
- “… Una demanda de nulidad de cosa juzgada, no es la continuación
del proceso en el que se haya expedido la sentencia que ha
adquirido el carácter de cosa juzgada, sino una pretensión que da
origen a un nuevo proceso, el cual tiene que sujetarse a las normas
vigentes al momento de interponerse”
12.11.2 Jurisprudencia casatoria relacionada con el fraude y
la colusión procesal
La corte Suprema de Justicia de la Republica, en relación
al fraude y la colusión procesal, ha establecido lo
siguiente:
- “… El fraude procesal (…) debe entenderse como el acto u omisión
de una de las partes que –mediante el engaño, el ardid o la astucia-
están dirigidas (sic) a inducir al Juez a error para obtener un fallo
favorable…”
- “… Compone el concepto de fraude procesal todos los artículos,
maquinaciones, ardides y engaños que la malicia humana puede
introducir en el proceso con la finalidad de violar alevosamente la ley,
amparándose en la autoridad de la sentencia o en la estabilidad de
los actos procesales…”
- “… Se considera fraude procesal a toda maniobra de las partes, de
terceros, o del juez que tienda a obtener una sentencia con fines
ilícitos. La doctrina reconoce varias modalidades, pero todas ellas
contienen una infracciona la regla moral…”
- “… El `fraude procesal’ es un acto doloso destinado a desnaturalizar
el normal desarrollo de un proceso, provocando situaciones injustas
que afecten los intereses de una o ambas partes y eventualmente de
terceros…”
12.11.3 Jurisprudencia casatoria relacionada con el objeto de
debate en el proceso de nulidad de cosa juzgada
fraudulenta
La corte suprema de justicia de la república, en relación al
objeto de debate en el proceso de nulidad de cosa juzgada
fraudulenta, ha establecido lo siguiente:
- Respecto a la interposición de la demanda de nulidad de cosa
juzgada fraudulenta este es un mecanismo procesal que pretende
atacar la nulidad formal, y no material, de la cosa juzgada; sin
embargo, sus fines están claramente establecidos por Ley más si con
la instauración de este tipo de procesos, por seguridad jurídica, no se
detiene los efectos del proceso sujeto a la nulidad.
-
- Una demanda de nulidad de cosa juzgada fraudulenta no es la
continuación del proceso en el que se haya expedido la sentencia
que ha adquirido la calidad de cosa juzgada, sino una pretensión que
da origen a un nuevo proceso, el cual tiene que sujetarse a las
normas vigentes al momento de interponerse; por ende no es su
objeto revivir un proceso fenecido, sino establecer si durante su
procedimiento de incurrieron en las causales señaladas
taxativamente en el artículo 178 del código Adjetivo C.P.C , siendo
improcedente revisar la cuestión de fondo.
- La nulidad de cosa juzgada fraudulenta tiene una finalidad distinta del
proceso que culminó con el pronunciamiento sujeto a revisión, y
definitivamente, no es la contradicción de lo resuelto en el juicio
anterior, ni un nuevo proceso sobre los mismos derechos.
- La figura de nulidad de cosa juzgada fraudulenta no incide contra el
proceso mismo sino contra determinada resolución bajo alegaciones
expresadas en la ley, siendo así, no cabe el análisis respecto al
fondo mismo de esta Litis, en la medida que la pretensión importa
una eventual afectación al principio constitucional de cosa juzgada.
- En el proceso de nulidad de cosa juzgada fraudulenta solamente son
materia de conocimiento las causales señaladas taxativamente en el
artículo 178 del Código Procesal Civil (fraude o colusión), no
correspondiendo revisarse nuevamente la cuestión o materia de
fondo del proceso fenecido.
12.11.4 Jurisprudencia casatoria relacionada con el objeto de
impugnación (sentencia, acuerdo conciliatorio o
transaccional) en el proceso de nulidad de cosa
juzgada fraudulenta
La corte suprema de Justicia de la república, en relación
al objeto de impugnación (sentencia, acuerdo conciliatorio o
transaccional) en el proceso de nulidad de cosa juzgada
fraudulenta, ha establecido:
- La resolución que pone fin al proceso expedida dentro de un proceso
judicial con la categoría de cosa juzgada, solo puede ser cuestionada
vía nulidad de cosa juzgada fraudulenta.
- El primer requisito para intentar la acción de nulidad de cosa juzgada
fraudulenta, es que se haya seguido un proceso y que haya
terminado por sentencia o por acuerdo.
CAPITULO
II
SANEAMIENTO PROCESAL
1. PRINCIPIO DE SANEAMIENTO PROCESAL
La función de saneamiento, supone la solución de todas las cuestiones
susceptibles de resolver, sin tocar el fondo de la causa, abreviando la tarea del
juez y evitando la dilación innecesaria del trámite y evitando, también, que al
final se produzca una declaración de nulidad del proceso o una sentencia
inhibitoria.
Entonces el saneamiento del proceso supone que todos estos asuntos,
excepciones previas, falta de presupuestos procesales, litispendencia,
excepciones mixtas ( cosa juzgada, caducidad y transacción), falta de
competencia, representación, nulidades, se resuelvan aun de oficio por el juez (
VELAZQUEZ RESTREPO, 1990:190-191
LINO PALACIO afirma que deriva del principio de economía procesal, el
principio de saneamiento o de expurgación, en cuya virtud se acuerdan al juez
facultades suficientes para resolver, un límite, todas aquellas cuestiones
susceptibles de impedir o entorpecer el pronunciamiento sobre el mérito de la
causa o de determinar, en su caso, la inmediata finalización del proceso
El principio de saneamiento también denominado, indistintamente, como de i
subsanación o expurgación, es consecuencial con el de economía procesal,
teniendo especial importancia en orden a la consecución de una de las metas
por este perseguida: la economía de esfuerzos. Corresponde al órgano
jurisdiccional un papel preeminente en la tarea “expurgadora” del debate.
Precisando el campo de acción de la directriz procesal sub examine diremos
que apunta a verificar si respecto de una determinada demanda son de
aplicación genéricamente denominados “requisitos de admisibilidad
juzgamiento de mérito”, como también a dirimir todo tipo de cuestión que por
necesidad deba dilucidarse con antelación al pronunciamiento de la sentencia
de mérito.
El código procesal regula lo concerniente saneamiento del proceso,
principalmente, en el título V (saneamiento del proceso) de la sección cuarta
(postulación del proceso) en los art. 465, 466 y 467.
Al respecto, el artículo 465 del código procesal civil establece lo siguiente:
“tramitando el proceso conforme a esta sección (postulación del proceso) y
atendiendo a las modificaciones previstas para cada vía procedimental, el juez,
de oficio y aun cuando el emplazado haya sido declarado rebelde, expedirá
resolución declarando:
1.- la existencia de una relación jurídica procesal valida; o,
2.- la nulidad y consiguiente conclusión del proceso por invalidez insubsanable
de la relación, precisando sus defectos; o,
3.- la concepción de un plazo, si los defectos de la relación fuesen
subsanables, según lo establecido para cada vía procedimental
Subsanados los defectos, el juez declarara saneado el proceso por existir una
relación procesal valida. Caso contrario, lo declarara nulo y consiguientemente
concluido.
La resolución declara concluido el proceso o la que concede plazo para
subsanar los defectos, es apelable con efectivo suspensivo.
2. FUNCION O FINALIDAD DEL DESPACHO SANEADOR O DE LA
AUDIENCIA PRELIMINAR
AYARRAGARAY sostiene que el despacho regulador o el despacho saneador
tiene tres propósitos: “conocer las nulidades; apreciar la legitimidad de las
partes y de su representación en juicio; juzgar las cuestiones previas o
prejudiciales”
La finalidad del proceso no es juzgar cuestiones sobre el proceso, sino
componer el conflicto de interés entre los litigantes, diciendo cuál de ellos tiene
la razón. Desde este punto de vista, la denominación usada por el legislador
parece adecuada para expresar la función del despacho, la cual consiste en
sanear, más bien que ordenar; “el instituto del despacho saneador tiene la
función de expurgar de vicios y defectos el, verificar los presupuestos
procesales y la concurrencia de los requisitos de admisibilidad de la acción”.
La audiencia preliminar tiene la función de sanidad del proceso resolviendo las
excepciones procesales y examinando la existencia de los presupuestos
procesales y posibles nulidades a fin de evitar su planteo examen tardío
defensa del principio de celeridad.
MORALES MEDINA estima que la finalidad de la audiencia preliminar da una
mayor flexibilidad ubicada entre la situación inicial del objeto de la demanda y
la elucidación final de este ya que se permite en ella la modificación,
simplificación o evolución del objeto lo que entre nosotros se traduciría en la
reforma y adición de la demanda que comprendería también la amplificación
del objeto, así como la de las personas de los litigantes, y la reducción de
estas. Además, serie una etapa simplificadora del proceso, el punto de poder
prescindir de pruebas innecesarias lo cual implica una nueva preclusión en
cuanto la iniciativa probatoria de las partes y las consiguientes alegaciones
determinado por la reforma de la demanda que lógicamente trasciende la
defensa. Todo lo anterior, sin perjuicio de la purificación procesal; Pues en ella
se sanea los defectos procesales Y si pide estado donde es posible las
nulidades causadas por anterioridad. Por el aspecto probatorio presenta la
ventaja de que en la audiencia El juez y las partes, al precisar definitivamente
el objeto del proceso y, por ende, de determinar la cuestión de hecho materia
de prueba, pueda el último prescindir de la práctica de la prueba innecesaria
pedida por aquellas o decretada
De oficio, o decretar en esta forma las que se requiera en virtud de la precisión
o modificación del objeto.
3. OPORTUNIDAD PARA LA REALIZACIÓN DEL DESPACHO
SANEADOR O DEL A AUDIENCIA PRELIMINAR.
Briseño sierra, en lo que concierne a la oportunidad del despacho saneado (o
audiencia preliminar), expresa lo siguiente:
todas las cuestiones que el atañen son preliminares a la Asunción de la prueba
sobre el mérito y por ende, se divide al proceso en dos fases, ocasión en que
se inserta el DESPACHO SANEADOR, como un centinela apostado para
permitir el ingreso a la segunda, solamente si nada de la instrucción y a la
decisión de los procesos que están en condiciones el último auto del primer
momento procesal y se coloca entre la postulación y la instrucción, marcando el
final del saneamiento que proceda como preparación al JUDICIUM. En sentido
amplio, por consecuencia es el acto que se designa expurgar la instancia
defectos formales, es un juicio de admisibilidad para que la causa llegue al
momento del juicio debidamente ordenada y regulada.
En relación a la oportunidad para el pronunciamiento judicial sobre el
saneamiento del proceso, cabe señalar que se infiere de nuestro ordenamiento
procesal lo siguiente:
Tramitado el proceso conforme a la sección cuarta (postulación del proceso)
del código procesal civil, y atendiendo a las modificaciones previstos para cada
vía procedimental, el juez, de oficio y aun cuando el emplazado haya sido
declarado rebelde, se pronunciará acerca del saneamiento del proceso para los
cual expedirá resolución declarando: 1. la existencia de una relación jurídica
procesal válida. 2. la nulidad y consiguiente y conclusión del proceso por
invalidez insubsanable de la relación, precisando sus defectos; 3. La concesión
de un plazo, si los defectos de relación fuesen subsanables, según lo
establecido para cada vía procedimental. En esta última hipótesis, subsanados
los defectos, el juez declarara saneado el proceso por existir una relación
procesal valida, y en caso contrario, lo declarara nulo y consiguientemente
concluido. La resolución que declara concluido el proceso (por invalidez de la
relación jurídica procesal) o la que concede plazo para subsanar los defectos
(en la relación jurídica procesal) es apelable con efecto suspensivo. Así lo
determina el artículo 465 del código civil.
En los procesos sumarísimos contestada la demanda o transcurrido el plazo
para hacerlo, el juez fijará fecha para la audiencia de saneamiento, pruebas y
sentencia, la que deberá realizarse dentro de los diez días siguientes de
contestada la demanda o de transcurrido el plazo para hacerlo, bajo
responsabilidad (art.554- penúltimo párrafo-del CPC)
4. LA DECISIÓN SANEADORA DEL PROCESO
MONROY GALVEZ la declaración de saneamiento del proceso constituye una
nueva revisión que el juez hace a los aspectos formales de este, ya lo hizo
cuando recibió la demanda y antes de conceder su admisión, a fin de permitir
que su posterior desarrollo y avance, estos aspectos ya no retrasen ni obsten la
decisión sobre el fondo.
El despacho saneador NO ES UNO SOLO, NI ES PRONUNCIADO EN UN
UNICO MOMENTO DEL PROCESO. Él puede escindirse en más de un
pronunciamiento, los cuales, todos reunidos, forman su unidad jurídica.
El despacho saneador no es siempre y necesariamente un acto único, su
unidad formal se compone de distintos actos, emanados del tribunal en
momentos sucesivos, a fin de atender a la función para la cual fue creado.
Tal decisión (decisión saneadora o despacho saneador) debe ser clara y
precisa, conteniendo relación, fundamentos de hecho y de derecho y
dispositivo. La intención de la ley fue la de exigir que en el despacho saneador
apreciase el magistrado todas las cuestiones previas, no entrando en la fase
siguiente de juicio definitivo de la causa sino después de verificar que no solo
concurren los presupuestos de constitución valida y regular del proceso, sino
también los requisitos de admisibilidad de la acción.
El código procesal civil, sobre la materia, establece en su artículo 465 lo
siguiente:
“tramitado el proceso conforme a esta SECCION y atendiendo a las
modificaciones previstas para cada vía procedimental, el juez de oficio y aun
cuando el emplazado haya sido declarado rebelde, expedirá resolución
declarando:
1. La existencia de una relación jurídica procesal valida;
2. La nulidad y consiguiente conclusión del proceso por invalidez
insubsanable de la relación, precisando sus defectos;
3. La concesión de un plazo, si los defectos de la relación fuesen
subsanables, según lo establecido para cada vía procedimental.
Subsanados los defectos, el juez saneado el proceso por existir una relación
procesal valida, en caso contrario, lo declarara nulo y consiguientemente
concluido.
La resolución que declara concluido el proceso o la que concede plazo para
subsanar los defectos, es apelable con efecto suspensivo.
5. EFECTOS DEL SANEAMIENTO DEL PROCESO
Conforme se desprende del art. 466 del CPC, una vez firme (consentida o
ejecutoriada) la resolución que declara la validez de la relación jurídica
procesal, recluye toda posibilidad de cuestionar la validez de la indicada
relación procesal, ya sea en forma directa o indirecta. Dicha preclusión opera
también (según la indicada norma procesal) si, otorgado un plazo para que el
interesado (accionante) subsane los defectos advertidos en la relación
procesal, hubiera vencido tal plazo sin que el demandante cumpliera con
subsanarlos. Al respecto, pensamos que lo dispuesto en el artículo 466 del
código adjetivo no significa que, en caso de declararse valida la relación
jurídica procesal y haber un vicio en la misma de naturaleza tal que afecte el
principio del debido proceso gravemente, deba el juez pasarlo por alto. No. En
este supuesto, deberá el magistrado declarar nulo lo actuado en uso de la
facultades oficiosas que le concede el último párrafo del artículo 176 del CPC
en relación a las nulidades insubsanables, ejemplos de casos que darían lugar
a la nulidad del proceso, no obstante haberse declarado negligentemente su
saneamiento, lo constituyen la suplantación de un sujeto procesal en el juicio,
la incapacidad absoluta de una de la partes, etc.