Riñón: Anatomía, Fisiología, Funciones, Hormonas y Enfermedades
Los riñones son un par de órganos ubicados en la región retroperitoneal, uno a cada lado de la columna
vertebral y los grandes vasos. Se trata de un órgano vital para la vida dado que regula la excreción de productos
de desecho, el equilibrio hidro-electrolítico e incluso la tensión arterial.
La unidad funcional del riñón es la nefrona, un conjunto de elementos celulares compuesto por células
vasculares y células especializadas encargadas de cumplir la tarea principal del riñón: funcionar como un filtro
que separa las impurezas de la sangre permitiendo su expulsión a través de la orina.
Para poder cumplir su función a cabalidad, el riñón
está unido a distintas estructuras como el uréter (par,
uno a cada lado con relación a cada riñón), la vejiga
urinaria (órgano impar que funciona como reservorio
de orina, ubicado en la línea media del cuerpo a la
altura de la pelvis) y la uretra (conducto excretor)
también impar y ubicado en la línea media.
En conjunto todas esas estructuras forman lo que se
conoce como sistema urinario, cuya función principal
es la producción y excreción de orina.
Si bien se trata de un órgano vital, el riñón cuenta con
una reserva funcional muy importante, lo que le
permite a una persona vivir con un solo riñón. En estos
casos (riñón único) el órgano se hipertrofia (aumenta
de tamaño) para poder compensar la función del riñón
contralateral ausente.
Anatomía (partes)
1. Pirámide renal
2. Arteria eferente
3. Arteria renal
4. Vena renal
5. Hilum renal
6. Pelvis renal
7. Uréter
8. Cáliz menor
9. Cápsula renal
10. Cápsula renal inferior
11. Cápsula renal superior
12. Vena aferente
13. Nefrón
14. Cáliz menor
15. Cáliz mayor
16. Papila renal
17. Columna renal
La estructura del riñón es muy compleja, ya que cada uno de los elementos anatómicos que lo integran está
orientado a cumplir con una función específica.
En este sentido podemos dividir la anatomía del riñón en dos grandes grupos: la anatomía macroscópica y la
anatomía microscópica o histología.
El normal desarrollo de las estructuras en los distintos niveles (macroscópico y microscópico) es fundamental
para el normal funcionamiento del órgano.
Anatomía macroscópica
Los riñones están ubicados en el espacio retroperitoneal, a cada lado de la columna vertebral y en estrecha
relación por arriba y adelante con el hígado del lado derecho y el bazo en el lado izquierdo.
Cada riñón tiene la forma de una habichuela gigante que mide unos 10 a 12 cm de longitud, 5 a 6 cm de ancho
y unos 4 cm de espesor. El órgano está rodeado por una espesa capa de grasa conocida como grasa perirenal.
La capa más externa del riñón, conocida como cápsula, es una estructura fibrosa compuesta principalmente
por colágeno. Esta capa cubre al órgano en todo su perímetro.
Por debajo de la cápsula se encuentran dos áreas bien diferenciadas desde el punto de vista macroscópico: la
corteza y la médula renal, las cuales se ubican en las zonas más externas y laterales (mirando hacia afuera) del
órgano, envolviendo literalmente al sistema colector, que se encuentra más próximo a la columna vertebral.
Corteza renal
En la corteza renal se encuentran las nefronas (unidades
funcionales del riñón), así como una extensa red de
capilares arteriales que le dan un característico color rojo.
En esta zona se llevan a cabo los procesos fisiológicos
principales del riñón, dado que el tejido funcional desde el
punto de vista de filtración y metabólico se encuentra
concentrado en esta área.
Médula renal
La médula es el área donde se encuentran los túbulos
rectos así como los túbulos y los conductos colectores.
La médula puede considerarse como la primera parte del
sistema colector y funciona como una zona de transición
entre el área funcional (corteza renal) y el sistema colector
propiamente dicho (pelvis renal).
En la médula el tejido compuesto por los túbulos colectores
se organiza formando de 8 a 18 pirámides renales. Los
conductos colectores confluyen hacia el vértice de cada
pirámide en una abertura conocida como papila renal, a
través de la cual la orina fluye desde la médula hacia el
sistema colector.
En la médula renal el espacio que se encuentra entre las papilas está ocupado por la corteza, de manera que
puede decirse que esta arropa a la médula renal.
Sistema colector
Es el conjunto de estructuras destinadas a recolectar la orina y canalizarla hacia el exterior. La primera parte
está constituida por los cálices menores, los cuales tienen su base orientada hacia la médula y el vértice hacia
los cálices mayores.
Los cálices menores asemejan embudos que recogen la orina que fluye de cada una de las papilas renales,
canalizándola hacia los cálices mayores que tienen un tamaño mayor. Cada cáliz menor recibe el flujo de una a
tres pirámides renales, el cual es canalizado hacia un cáliz mayor.
Los cálices mayores se asemejan a los menores, pero de mayor tamaño. Cada uno se conecta por su base (parte
ancha del embudo) con entre 3 y 4 cálices menores cuyo flujo es dirigido a través de su vértice hacia la pelvis
renal.
La pelvis renal es una estructura de gran tamaño que ocupa aproximadamente 1/4 del volumen total del riñón;
allí desembocan los cálices mayores, liberando la orina que será empujada hacia el uréter para seguir su camino
hacia el exterior.
El uréter sale del riñón por su lado interno (el que mira hacia la columna) a través del área conocida como hilio
renal, por medio de donde también emerge la vena renal (que desemboca en la vena cava inferior) e ingresa la
arterial renal (rama directa de la aorta abdominal).
Anatomía microscópica (histología)
A nivel microscópico los riñones están compuestos por distintas estructuras muy especializadas, siendo la más
importante de estas la nefrona. La nefrona se considera la unidad funcional del riñón y en esta se identifican
varias estructuras:
Glomérulo
Integrado a su vez por la arteriola aferente, los capilares
glomerulares y la arteriola eferente; todo esto rodeado por la
cápsula de Bowman.
Adyacente al glomérulo se encuentra el aparato yuxtaglomerular,
responsable de buena parte de la función endocrina del riñón.
Túbulos renales
Se forman como una continuación de la cápsula
de Bowman y se dividen en varias secciones,
cada una con una función específica.
Según su forma y localización, los túbulos se
denominan túbulo contorneado proximal y
túbulo contorneado distal (ubicados en la
corteza renal), unidos entre sí por los túbulos
rectos que forman el asa de Henle.
Los túbulos rectos se encuentran en la médula
renal así como los túbulos colectores, los cuales
se forman en la corteza donde se conectan con
los túbulos contorneados distales para luego
pasar a la médula renal donde forman las pirámides renales.
Fisiología
La fisiología del riñón es conceptualmente simple:
– La sangre fluye a través de la arteriola aferente hacia los capilares glomerulares.
– Desde los capilares (de menor calibre) la sangre es forzada
por la presión hacia la arteriola eferente.
– Debido a que la arteriola eferente tiene mayor tono que la
aferente, hay mayor presión la cual se transmite hacia los
capilares glomerulares.
– Debido a la presión tanto el agua como los solutos y los
desechos se filtran a través de “poros” en la pared de los
capilares.
– Ese filtrado se recoge en el interior de la cápsula de
Bowman, desde donde fluye hacia el túbulo contorneado
proximal.
– En el túbulo contorneado distal se reabsorben buena parte
de los solutos que no se deben expulsar, así como el agua (se
comienza a concentrar la orina).
– Desde allí la orina pasa al asa de Henle, la cual se encuentra rodeada por varios capilares. Debido a un
complejo mecanismo de intercambio contra corriente, se secretan algunos iones y se absorben otros, todo esto
con la finalidad de concentrar la orina aún más.
– Finalmente la orina alcanza el túbulo contorneado distal, donde se secretan algunas sustancias como el
amoniaco. Debido a que se excreta en la última porción del sistema tubular, las probabilidades de reabsorción
disminuyen.
– Desde los túbulos contorneados distales la orina pasa hacia los túbulos colectores y de allí al exterior del
cuerpo, atravesando las distintas etapas del sistema excretor de orina.
Funciones
El riñón es conocido principalmente por su función como filtro (descrita previamente), aunque sus funciones
van mucho más allá; de hecho no se trata de un mero filtro capaz de separar solutos del solvente, sino de uno
muy especializado capaz de discriminar entre los solutos que deben salir y los que se deben quedar.
Debido a esta capacidad, el riñón cumple distintas funciones en el organismo. Las más destacadas son las
siguientes:
– Ayuda a controlar equilibrio ácido-base (en conjunto con mecanismos respiratorios).
– Conserva el volumen plasmático.
– Mantiene el equilibrio hidro-electrolítico .
– Permite controlar la osmolaridad plasmática.
– Forma parte del mecanismo de regulación de la presión arterial.
– Es parte integrante del sistema de eritropoyesis (producción de sangre).
– Participa en el metabolismo de la vitamina D.
Hormonas
Las tres últimas funciones de la lista anterior son endocrinas (secreción de hormonas hacia el torrente
sanguíneo), por lo que están relacionadas con la secreción de hormonas, a saber:
Eritropoyetina
Es una hormona muy importante ya que estimula la producción de glóbulos rojos por la médula ósea. La
eritropoyetina se produce en el riñón pero surte su efecto en las células hematopoyéticas de la médula ósea.
Cuando el riñón no funciona adecuadamente los niveles de eritropoyetina disminuyen, lo cual da pie al
desarrollo de anemia crónica refractaria al tratamiento.
Renina
La renina es uno de los tres componentes hormonales del sistema renina-angiotensina-aldosterona. Es
secretada por el aparato yuxtaglomerular en respuesta a los cambios de presión en las arteriolas aferente y
eferente.
Cuando la presión arterial en la arteriola eferente cae por debajo de la que presenta la arteriola aferente,
aumenta la secreción de renina. Por el contrario, si la presión en la arteriola eferente es muy superior a la
aferente, entonces disminuye la secreción de dicha hormona.
La función de la renina es la conversión periférica de antiotensinógeno (producido por el hígado) en
angiotensina I la cual a su vez es convertida en angiotensina II por la enzima convertidora de angiotensina.
La angiotensina II es la responsable de la vasoconstricción periférica y, por ende, de la presión arterial; así
mismo, tiene un efecto sobre la secreción de aldosterona por la glándula suprarenal.
A mayor vasoconstricción periférica más, elevados los niveles de presión arterial, mientras que conforme la
vasoconstricción periférica disminuye, los niveles de presión arterial caen.
Conforme aumentan los niveles de renina lo hacen también los de aldosterona como consecuencia directa del
incremento de los niveles circulantes de angiotensina II.
El objetivo de este aumento es incrementar la reabsorción de agua y sodio en los túbulos renales (secretando
potasio e hidrógeno) con el objetivo de aumentar el volumen plasmático y, por tanto, elevar la presión arterial.
Calcitriol
Aunque no es precisamente una hormona, el calcitriol o 1-alpha,25-dihidroxicolecalciferol es la forma activa de
la vitamina D, la cual sufre varios procesos de hidroxilación: el primero en el hígado para producir 25-
dihidroxicolecalciferol (calcifediol) y luego en el riñón, donde se convierte en calcitriol.
Una vez que alcanza esta forma la vitamina D (ahora activa) es capaz de cumplir con sus funciones fisiológicas
en el ámbito del metabolismo óseo y los procesos de absorción y reabsorción del calcio.
Enfermedades
Los riñones son órganos complejos, susceptibles de múltiples enfermedades, desde aquellas congénitas hasta
las adquiridas.
De hecho, se trata de un órgano tan complejo que existen dos especialidades médicas dedicadas
exclusivamente al estudio y tratamiento de sus enfermedades: la nefrología y la urología.
Enumerar todas las enfermedades que pueden afectar al riñón va más allá del alcance de esta entrada; sin
embargo, grosso modo se hará mención de las más frecuentes, indicando las características principales y el tipo
de enfermedad.
Infecciones del riñón
Se conocen como pielonefritis. Se trata de una condición muy grave (ya que puede producir daño irreversible
del riñón y, por tanto, insuficiencia renal) y potencialmente mortal (debido al riesgo de desarrollo de sepsis).
Cálculos renales
Los cálculos renales, mejor conocidos como piedras en el riñón, son otra de las enfermedades comunes de este
órgano. Los cálculos se forman por la condensación de solutos y cristales que, al unirse, forman los cálculos.
Los cálculos son responsables de gran parte de las infecciones urinarias a repetición. Además, cuando
atraviesan la vía urinaria y quedan atascados en algún punto, son los responsables del cólico nefrítico o cólico
renal.
Malformaciones congénitas
Las malformaciones congénitas del riñón son bastante frecuentes y varían en severidad. Algunas son
totalmente asintomáticas (como el riñón en herradura e incluso el riñón único), mientras otras pueden conducir
a problemas ulteriores (como el caso del doble sistema colector renal).
Enfermedad poliquística renal (EPR)
Se trata de una enfermedad degenerativa en la que el tejido renal sano es sustituido por quistes no funcionales.
Al principio estos son asintomáticos, pero conforme avanza la enfermedad y se pierde la masa de nefronas, la
EPR evoluciona hacia insuficiencia renal.
Insuficiencia renal (IR)
Se divide en aguda y crónica. La primera suele ser reversible mientras que la segunda evoluciona hacia la
insuficiencia renal terminal; es decir, la etapa en la que la diálisis es indispensable para poder mantener con
vida al paciente.
La IR puede ser causada por múltiples factores: desde infecciones urinarias altas a repetición hasta obstrucción
de la vía urinaria por cálculos o tumores, pasando por procesos degenerativos como la EPR y enfermedades
inflamatorias como la glomerulonefritis intersticial.
Cáncer de riñón
Suele ser un tipo de cáncer muy agresivo donde el mejor tratamiento es la nefrectomía radical (extracción del
riñón con todas sus estructuras conexas); sin embargo, el pronóstico es ominoso y la mayoría de los pacientes
tienen una sobrevida corta después del diagnóstico.
Debido a lo delicado de las enfermedades del riñón es muy importante que ante cualquier signo de alarma,
como orina con sangre, dolor al orinar, aumento o disminución de la frecuencia urinaria, ardor al orinar o dolor
en la región lumbar (cólico nefrítico) se consulte con el especialista.
Esta consulta temprana tiene la finalidad de detectar cualquier problema a tiempo, antes de que se presente
daño irreversible del riñón o se desarrolle una condición potencialmente mortal.