Introducción
La papa se cultiva en más de cien países, en todas las latitudes y diferentes condiciones
climáticas, y se cultiva a partir de las zonas cercanas al círculo polar ártico hasta el extremo sur
del continente sudamericano. (Pérez, y otros, 2015), La papa es un componente insustituible
de las tradiciones alimentarias de muchos países y las especies más cultivadas después de los
cereales (maíz, arroz y trigo). El consumo de papa está aumentando progresivamente debido a
su fácil cultivo relacionado con una buena capacidad de adaptación a diferentes condiciones
climáticas y de alto valor nutritivo. Estas cualidades han contribuido al creciente éxito de la
papa en los países de bajos ingresos, donde los agricultores las cultivan tanto para el consumo
personal y las ventas directas, así como, la gran variedad de platos que tienen este tubérculo
como componentes básicos. (Romanucci, y otros, 2016). El rendimiento del cultivo de la papa;
en el Perú, especialmente en la región altiplánica, el promedio de la producción y
productividad es baja, en comparación al rendimiento promedio de otros departamentos.
Actualmente, por ejemplo en Puno, se siembran aproximadamente 40,000 hectáreas, con un
volumen de producción de 225,000 toneladas y un rendimiento promedio de 9.64 toneladas
por hectárea. (Arcos, Gastelo, & Holguín, 2015)
El consumo mundial de papa (Solanum tuberosum) está cambiando de papa fresca a productos
procesados, como papas tostadas (hojuelas de papa fritas), pre fritas, congeladas y
deshidratadas (Hasbún, Esquivel, Brenes, & Alfaro, 2009). Una de las operaciones que se hace
a las papa antes del procesado el pelado químico es un proceso complejo que implica
simultánea de calor y transferencia de masa con reacción química. Se utiliza principalmente
para pelar frutas, verduras y algunos tubérculos e implica el uso de una solución caliente de
sosa cáustica en la que el producto se sumerge durante un cierto período. La solución de lejía
reacciona con paredes epidérmicas y células hipodérmicas que resulta en la separación de la
piel (Floros, Wetzstein, & Chinnan, 1987). La velocidad de pelado es una función de la
temperatura y la concentración de álcali, el tiempo de pelado, la geometría, el espesor de la
cáscara, y otras características de la fruta; e involucra tanto química y tratamiento térmico. El
estudio de la relación entre estas variables es importante evitar pérdidas de pulpa y peso por
un exceso de pelado. De la misma manera, la temperatura elevada utilizada durante el pelado
podría tener un efecto de cocción que afecta a la textura del producto. (Barreiro, Sandoval,
Rivas, & Rinaldi, 2007)