Humor Peruano: Evolución y Crítica
Humor Peruano: Evolución y Crítica
2018-0
Fuentes para EB
Fuente 1:
Nota periodística del diario Gestión que muestra un recorrido sobre los programas cómicos de
los últimos tiempos
[Link]
Fuente 2:
Libro “Risas y cultura en la televisión peruana”. Se recomienda leer las páginas 31-33; 47-49; y
el capítulo VI y VII de la segunda parte.
[Link]
Fuente 3:
Nota periodística del diario La república sobre “Humor a lo bestia”
[Link]
Fuente 4:
Artículo de investigación sobre los estereotipos en los programas cómicos de la TV
[Link]
[Link]
Fuente 5:
Nota de El Comercio sobre los 10 entremeses más divertidos de la televisión peruana
[Link]
Fuente 6:
Nota del diario Gestión sobre las tendencias y preferencias del cine peruano
[Link]
Fuente 7:
Nota de cine sobre la película El candidato
[Link]
inteligente-y-divertida-del-ano-el-candidato/
Fuente 8:
Balance del cine peruano realizado en el 2016
[Link]
Fuente 9:
Comentario sobre el tipo de humor de La paisana Jacinta
[Link]
Fuente 10:
Artículo sobre la discriminación en los medios de comunicación
[Link]
FUENTE 1
Hace poco se llevó a cabo un diálogo, muy promovido en redes sociales, por cierto, de Marco
Aurelio Denegri (MAD) con César Hildebrant (CH). Uno de los temas que abordaron fue la
crisis de la televisión peruana, en ese contexto CH tuvo palabras muy duras con uno de los
programas más recordados, queridos y venerados de la televisión peruana como fue Risas y
Salsa. “…Risas y Salsa fue el programa que hizo del humor la pacotilla que es ahora en la
televisión…el asesinato de Chaplin estaba implícito en ese humor…el asesinato de toda ironía,
de toda fineza, de todo humorismo real estaba implícito en ese programa…el humor no
estaba en risas y salsa, estaba la parodia grotesca, la caricatura gruesa, la chabacanería…” A
lo que MAD replicó despectivamente diciendo que le parecía muy violenta la comparación
de Chaplin con un programa como Risas y Salsa.
Asimismo, MAD comentó sin embargo que en algún momento el defendió la aparición en tv
de los cómicos ambulantes “…a ellos los llamaron, que más querían ellos…los directivos han
visto la coyuntura, no los cómicos ambulantes…ellos dijeron esto es lo que necesitamos…”,
“…porque es un asunto de rating” confirmó CH.
Si bien el objetivo de este blog es hablar sobre la importancia del humor, la diversión y la
felicidad de los colaboradores y en general el buen uso de las habilidades blandas en el
trabajo, esta conversación nos da pie para analizar el sentido del humor de los peruanos,
considerando el ámbito de la apreciación del humor, es decir que es lo que considera
gracioso o no un peruano promedio.
En principio debemos dejar por sentado que el sentido del humor de una persona está ligado
a su intelecto y por lo tanto puede moldearse, una persona culta será más exigente y crítica
al momento de apreciar un determinado chiste o broma, mientras que una persona con un
nivel bajo de educación y cultura no entenderá sutilezas o ironías y necesitará de un humor
básico, rudo, evidente para causar risas en él o en ella. Considerando ello es de suponerse
que debido a las conocidas falencias educativas en el Perú el humor que en general se acepta
es el segundo, sin embargo, debemos señalar que hay estilos de humor universales y geniales
que pueden sobrepasar vallas culturales y socioeconómicas y llegar a todo tipo de personas,
prueba de ello es la permanencia del Chavo del ocho en televisión durante décadas y,
considerando un caso nacional, la de Pataclaun, programa que analizaremos más adelante.
Es cierto que el sentido del humor es subjetivo, depende de gustos personales, pero también
en gran parte se debe a las influencias de factores externos. Uno de los principales factores
externos ha sido y es la televisión, ya que cumple una función educativa complementaria e
informal en el televidente. En ese sentido creemos que haciendo un breve repaso de los
programas humorísticos más exitosas de la televisión nacional de los últimos 30 años
podremos entender como se ha ido formando (o deformando según considere el lector) el
sentido del humor en los peruanos.
Para empezar este recorrido por la historia humorística televisiva nacional no mencionaré a
un programa cómico sino a uno de concursos y amenidades, Trampolín a la Fama, conducido
por Augusto Ferrando, figura creo yo fundamental en el humor del Perú, y a continuación
explico por qué. Augusto Ferrando durante años tuvo en Trampolín a la Fama, primero en la
radio y luego en la televisión, uno de los programas más exitosos del Perú. Incluso antes de
llegar a la televisión el “descubrió” y promovió a dos talentosos cómicos: El chato Barraza y
Melcochita, que más allá de los gustos y críticas a sus propuestas, podría decirse que son dos
instituciones del humorismo nacional. Ambos son lo que se conoce como Cuenta chistes, su
propuesta humorística se basa en la gracia con la que cuentan un chiste, las muecas que
hacen y el humor absurdo (sobre todo Melcochita con sus famosos: no vayan, imbécil y otras
palabras por el estilo). Hay que indicar además que Augusto Ferrando es el impulsor no solo
de los cuenta chistes, sino también de los imitadores e incluso de los cómicos ambulantes.
El éxito de estos dos cómicos ya nos da una primera pista sobre el estilo de humor que
aceptan la mayoría de peruanos: para que algo sea cómico debe tener el formato de chiste
y ser contado con la mayor gracia posible, mientras más muecas, gracias, estridencias,
mejor. Esto evidentemente no es exclusivo de los peruanos, en todo el mundo se hacen
chistes de todo tipo y son celebrados por los que los oyen o leen, sin embargo, podríamos
decir que el chiste ha pasado un nivel popular masivo y no exclusivo de los cómicos, digamos
que se ha devaluado el interés por ver un espectáculo en donde solo se cuentan chistes ya
que prácticamente cualquiera los puede encontrar y contar.
He aquí otra pista: para que algo sea considerado gracioso debe presentarse en forma de
personaje cómico, y si representas a un cholo o chola muchísimo mejor. Esto tampoco es
exclusivo de los peruanos, desde Chaplin pasando por Cantinflas y el chavo, los personajes
cómicos suelen retratar a los “perdedores” pero “vivos”, a aquellos que están en el último
nivel socioeconómico pero que le terminan sacando la vuelta a la mala suerte generando
simpatía en el público. En nuestro caso ese vendría a ser el cholo o chola migrante.
Tulio Loza también crea una especie de alter ego, Camotillo el tinterillo, con el cual realiza
monólogos políticos en su programa, diría que es un primer intento en utilizar el humor de
palabra más reflexivo, sarcástico, con un contenido real y actual, sin embargo,
lamentablemente fue un intento solitario, no tuvo tanta repercusión o influencia como el uso
del cholo como recurso humorístico. Los libretos de los programas de Tulio Loza en mi
humilde opinión fueron de los más logrados de la televisión nacional en cuanto a humor se
refiere, uno de los libretistas era nada menos que Augusto Polo Campos, así que el nivel
estaba garantizado.
El año 1980 aparece Risas y Salsa, el programa más exitoso del humor nacional, la propuesta
básica que utilizó fueron los sketches cómicos basados en los remates tipo “frase pegajosa”
y “tortazo en la cara”, para confirmar eso basta con recordar sus sketches más exitosos: “El
jefecito” protagonizado por Antonio Salim con los golpes a Felpudini y cachetada final al
jefecito; “Manolo”, interpretado por Adolfo Chuiman termina con golpiza final del papá al
novio, “La santa paciencia” con Alex Valle finaliza con destrucción de escenografía; “¿quién
soy yo? Papá”, el momento cumbre es la persecución final de manolo y el machucao, “La
banda del choclito” con los golpes de choclito a sus secuaces, en fin, creo que con estos
ejemplos dejamos claro este punto que nos ofrece otra pista más: si hay golpes, personajes
pintorescos sobreactuados y frases repetitivas es gracioso.
Asimismo, Risas y Salsa utiliza de forma recurrente la fórmula del café concert típico argentino
de los 70s (esto lógicamente sucede porque el argentino Guillermo Guille fue director y
productor del programa), está formula básica incluye la presencia de estereotipos: la gorda,
el feo, el enano, el gay, el vivo del barrio y la vedette, a ellos habría que añadir el elemento
“tropicalizado” del modelo: el cholo, y listo tenemos “el mix perfecto” para crear un programa
cómico. He aquí otra pista: si hay una mix de los estereotipos anteriormente mencionados,
es gracioso. De ahí también surge el uso abusivo que se hace de los gays exagerados como
recurso humorístico en Perú.
Hasta ahora si analizamos los hechos, vemos que el humor que se ha ofrecido en televisión,
salvo el Camotillo de Tulio Loza, se basa en el uso exagerado del slapstick (humor físico que
recurre al golpe, la caída o similar), los personajes cómicos caricaturizados y estereotipos en
sketches de corta duración. El humor verbal, más elaborado, más fino si se quiere, no aparece,
lo más cercano repito fue Camotillo con sus monólogos tipo los famosos “balconazos” de los
80s, que, aunque estaba lejos de ser sutil por lo menos le requería una mayor atención y
cavilación al televidente. Asimismo, tampoco tuvieron éxito las comedias de situación o
SITCOMs, las cuales requieren un guion, continuidad, creación de personajes no
caricaturizados, etc., este tipo de humor está basado en situaciones cotidianas y aunque hubo
varios intentos (Casado con mi hermano en los noventas, por ejemplo) no llegaron a calar o
a influir en el gusto popular.
Gracias a Risas y Salsa y a Trampolín a la fama, surge otro fenómeno humorístico que vale la
pena comentar: los imitadores. Los más famosos, Carlos Álvarez y Jorge Benavides. Este es
también un tipo de humor físico, requiere producción, maquillaje y las muecas necesarias
para hacer reír al público. Sin embargo, cabe resaltar que estos imitadores empiezan a incluir
ya algunos temas interesantes, controvertidos, políticos en sus rutinas, no solo era importante
la imitación casi exacta sino también lo que decían, aunque lamentablemente quizá por
necesidad terminaron recurriendo a chistes de internet o a la violencia física y verbal (sino
recordemos a la famosa pindonga de Carlos Álvarez).
Otra pista más: Si imitan a algún famoso (político, deportista, artista) es divertido. Este si me
parece que es un caso netamente peruano, ya que esos dos imitadores terminaron con
sendos programas cómicos muy exitosos en su momento, ambos programas sustentados en
sus diversas imitaciones de personajes famosos. Por un tiempo humor era sinónimo de
imitación. Si no imitas a nadie no eres gracioso.
Hasta el momento hemos analizado las propuestas humorísticas convencionales, típicas, sin
embargo, en los noventas surge una propuesta realmente diferente en el humorismo
nacional: PATACLAUN, probablemente el segundo programa humorístico más exitoso de la
televisión peruana, después de Risas y Salsa. Pataclaun, una especie de sitcom absurdo,
recoge una de las tendencias humorísticas de moda en el mundo, el clown. July Naters en un
viaje a Argentina conoce la técnica clown y la trae a Lima (Debemos decir que el humor
argentino es una de las principales influencias del humor nacional, el modelo Risas y Salsa
también proviene de Argentina), luego de un notable éxito en teatros, lo llevan a la televisión.
La propuesta sumamente arriesgada, audaz e innovadora logra el éxito y catapulta a sus
protagonistas al estrellato. Pataclaun propone un humor más inteligente, en algunos casos
con mensajes subliminales, en otros no tanto, crítica social y política, y logra algo
importantísimo, calar en el gusto de todos los niveles socioeconómicos y culturales, esto
probablemente fue debido a que si bien utilizaban el slapstick muy a menudo, ropas
llamativas, colores estridentes, sonidos con figuras tipo la serie Batman de los años 60s
(¡crash, boom, zap!), en general humor físico; también incluían diálogos ingeniosos, lo cual
atrapaba a públicos más exigentes. A pesar del éxito del programa, solo dura 2 años, sin
embargo, su influencia y presencia en el imaginario popular aún es notable. Se quiso repetir
la fórmula con otros programas similares, pero no funcionaron.
Otra pista: Si se pone nariz roja, habla gracioso, se viste estridentemente y hace payasadas
(en el mejor sentido de la palabra) es gracioso. El enorme éxito de Pataclaun hace que se
popularicen los clowns, tanto así que ahora es muy común encontrarlos en empresas,
reuniones, aniversarios, activaciones, que haya diversas escuelas en donde se imparten las
técnicas del clown. El “problema” del clown es que es básicamente un humor inocente,
infantil, es ver el lado ridículo de nosotros mismos, no requiere pensar mucho, te invita a
experimentar el ridículo, lo cual es fantástico, sin embargo, a mi modo de ver, el impacto fue
tal que ahora en el Perú, humor es sinónimo de usar nariz roja y ropa y sonidos graciosos,
sino no hay humor. Hablo a nivel general obviamente.
Estos cómicos de la calle se iniciaron a finales de los 70s y principios de los 80s en las plazas
públicas del centro de Lima, y es un fenómeno netamente peruano. Estos cómicos utilizaban
principalmente la palabra para llamar la atención del público, muchas de sus rutinas eran
monólogos cómicos muy bien estructurados, sin embargo, poco a poco fueron volviéndose
más groseros, rudos y físicos, llegando a la violencia verbal y física, y finalmente fue eso lo
que llegó a la televisión. Si bien es cierto que llegaron a la vulgaridad es interesante resaltar
que si se esforzaron por ofrecer un humor de palabra, de opinión, incluso con mensaje,
algunos de ellos como Mondonguito o Tripita eran casi unos oradores (con sus limitaciones
claro) de la comedia y ese creo yo que fue el mayor aporte de estos cómicos, hacerle entender
al pueblo que hacer monólogos sobre temas cotidianos también es divertido,
lamentablemente el lado negativo surge con la agresividad y rudeza de sus sketches e incluso
como se dirigían al público, que creo finalmente eclipsó su aporte primigenio y es lo que más
se recuerda de ellos.
Pero como influye esto en el sentido del humor de los peruanos. Como hemos visto en esta
pequeña semblanza del humor televisivo, durante más de 30 años hemos sido
bombardeados con propuestas humorísticas basadas en lo físico, directo y evidente,
prácticamente nos han dicho en que parte de la secuencia debemos reírnos. Nuestro cerebro
ha sido programado para entender el humor cuando hay algo concreto que te indique que
ahí debes reírte, y no hablamos solamente de las risas grabadas sino de remates cómicos
tipo: golpes, caídas, insultos, figuras, sonidos, muecas, bailes, disfraces, etc. En general podría
decirse que el humor físico es el que ha primado, algo muy lógico considerando el nivel
educativo paupérrimo que tenemos.
Los intentos por hacer un humor que requiera una mayor reflexión, en donde sea el lenguaje
verbal el principal medio de comunicación, no tuvieron mayor repercusión; ni los monólogos
de Tulio Loza en su personaje camotillo o de los cómicos ambulantes, ni las sitcoms
adaptados a nuestra realidad tuvieron un éxito realmente resaltante.
Si hay un golpe, una mueca, un sonido, una figura grotesca, es un indicativo que ahí hay
humor, si alguien está disfrazado o tiene ropa estridente, hay humor, de lo contrario no lo
hay, no lo entendemos así. Las sutilezas nos cuestan, las ironías no las comprendemos, el
humor de palabra no lo entendemos. Hablo por supuesto en términos generales.
Hasta allí llega la televisión, ahora hablaremos del fenómeno Carlos Alcántara, que sin tener
presencia en la televisión (salvo las repeticiones de Pataclaun) diríamos que es la primera
mega estrella de la comedia del Perú, gracias al enorme éxito de su unipersonal y luego de
su película que lo elevó a un status al que ya hubiesen querido llegar el chato Barraza,
Melcochita o Tulio Loza. Si bien su éxito personal no se debe principalmente a la televisión,
este si impulso su carrera notablemente gracias a Pataclaun, que como vimos anteriormente
tuvo la particular virtud de llegar a todos los públicos. El año 2008 Carlos Alcántara decide
realizar un unipersonal basado en rutinas que había recopilado durante su trayectoria en
Pataclaun y mezclarlas con hechos de su vida. Además, decide utilizar también una nueva
técnica que se estaba poniendo de moda en el circuito OFF u underground de comedia (por
llamarlo de alguna manera) en Lima, el stand-up comedy o comedia de opinión, técnica
ampliamente popular en el mundo que consiste básicamente en la realización de rutinas de
comedia unipersonales basadas en la palabra. Ya Carlos Galdós había iniciado esta onda de
los unipersonales con mucho éxito, pero fue Carlos Alcántara quien la capitalizó al máximo.
Consideramos que el principal aporte de Alcántara en la evolución del humor peruano es que
si bien utilizaba música, personajes, animación, entre otros, en su show, también utilizaba el
humor de palabra, contando historias, utilizando básicamente el lenguaje verbal,
demostrando a nivel masivo con algunas escenas de su película (las que muestran extractos
de su show) que se puede hacer humor simplemente hablando, sin recurrir a chistes, sin
pegar o insultar a nadie, sin vestirse de algo o alguien. Claro no lo hace durante todo el show
ni menos aún durante toda la película, pues hubiese sido demasiado arriesgado
considerando la programación mental a la que hemos sido expuestos durante años por la
televisión, así que también tuvo que recurrir a la música, sonidos, baile, personaje, etc.
Sin embargo, gracias al éxito de Carlos Alcántara y la difusión de su película (aquí nos
referimos básicamente a los momentos en que se le ve haciendo su show en el Satchmo), la
mayoría de peruanos se han dado cuenta que para que haya humor no necesariamente hay
que disfrazarse, hacer muecas, meter golpes o contar chistes, puede haber un humor
diferente, de palabra, sobre situaciones cotidianas, con contenido.
Este género que incluyó Galdós y Alcántara en sus espectáculos, el stand-up comedy (aunque
debemos decir que sus espectáculos no son 100% stand-up) ahora se está poniendo de moda
en Perú. En otros países como Argentina, Colombia o México hace años (diría que
aproximadamente hace 10 años) que es la principal manifestación cuando de humor se trata,
incluso con presencia muy fuerte en televisión (no les habló de Europa o USA pues ahí si son
décadas de diferencia), en cambio en Perú la cosa fue más lenta, poco a poco está creciendo
el interés en esta “nueva” forma de humor, al menos en bares, pero tendría que decir que es
un stand-up a la peruana, adaptada a nuestra programación de años, este stand-up a la
peruana incluye música, sonidos e incluso disfraces y ¿por qué?, por todo lo expuesto
anteriormente, necesitamos aún que nos indiquen donde debemos reírnos, necesitamos la
bulla, la animación, necesitamos el disfraz, el golpe, el feo y la gorda, lo necesitamos, así nos
han programado. Pero lo importante es que esto cambiará, es parte de la evolución del
humor. Ya hay shows en donde lo principal es la palabra, el contenido, un humor más sutil,
desarrollado, elaborado, que requiere una mayor capacidad cognitiva, por lo que esperamos
que el gusto humorístico de los peruanos y las propuestas de la televisión peruana
evolucionen, porque el humor no solo divierte también educa.
FUENTE 3
Humor a lo bestia
El regreso de personajes como el ‘Negro Mama’ o la ‘Paisana Jacinta’ a la televisión ha revivido
una polémica de larga data sobre los prejuicios y estereotipos que alimentan los programas
cómicos de la televisión de señal abierta. La presencia del personaje de Jorge Benavides,
denigrante y racista, es la punta de un iceberg difícil de erradicar.
El ‘Negro Mama’ es un negro de andar simiesco, bembón, de ojos saltones y desconfiados, que
siempre anda ‘calculando’ a su interlocutor para ver qué consigue. En diciembre de 2010 fue
retirado del programa de TV en el que aparecía, pero volvió a las pantallas en abril de este año.
Y ha encendido la protesta. “Esa reaparición tan rápida demuestra que ni el canal ni su creador
tienen la voluntad de cancelarlo”, dice Mónica Carrillo, directora de Lundu, un centro de
promoción de los derechos afroperuanos. El personaje convoca opiniones encontradas desde
hace una década por todos los prejuicios que carga.
Las razones de los afroperuanos, y de cualquier persona consciente, para protestar por esa
presencia saltan a la vista: la creación de Jorge Benavides muestra a los negros como personas
de poca inteligencia.” Soy negrito, pero tengo mi cerebrito”, dice ‘Mama’. La ONG Lundu logró
sacarlo de la televisión tras presentar una queja ante la Sociedad Nacional de Radio y Televisión
(SNRTV) por una parodia de marzo de 2010. Ahí el ‘Negro Mama’ era presentado como el
ladrón de un camión de caudales –una noticia de la época– y esto se decía de él:
–“Yo me refería al cocodrilo este, que se levantó dos millones de soles de la empresa Herpes”.
- “¿Y qué va a hacer ese guindón con brazos con tanta plata?”.
Malas compañías
Pero el ‘Negro Mama’ no ha retornado solo. En “El Especial del Humor” también ha reaparecido
la cuestionada ‘Paisana Jacinta’, que remeda a las mujeres andinas de la peor manera: sucia,
desdentada, agresiva y lisurienta. En el pasado, varios colectivos de mujeres se han pronunciado
en contra de su presencia en la TV peruana, pero continúa en pantalla. En una de sus últimas
apariciones compartía parodia con ‘Paul McCartney’ y, para variar, acabó pegándole,
insultándolo y lanzándole cosas. JB tiene varios personajes cuestionables: están sus imitaciones
de ‘Jeta Jeta’ Uribe o la ‘Foquita’ Farfán, a quienes estereotipa con enormes bembas.
“En los últimos años me preocupa el feo papel que el humor puede hacer en la difusión de
prejuicios. Y cuando lo haces notar te estrellas con la personalidad del humorista televisivo, que
piensa que, porque la gente se ríe, eso ya es suficiente. Yo he intentado conversar alguna vez
con JB sobre la ‘Paisana Jacinta’ y fue difícil entendernos. La batalla que tenemos que dar, sin
perder el humor, es hacer que JB y otros entiendan que el estereotipo racista es absolutamente
negativo porque afecta a una comunidad de personas”, dice el crítico Fernando Vivas.
En su afán de mantener a sus personajes, Jorge Benavides –que solo declara para los programas
de su canal– ha planteado cambiar características del ‘Negro Mama’ o la ‘Paisana Jacinta’ y hasta
participar en campañas antirracismo. Pero después de tantos años ya parece tarde. “Nuestra
posición es que el ‘Negro Mama’ –o la ‘Paisana Jacinta’– ya es una marca registrada, fijada en la
memoria de la población durante varios años. Y es una representación racista. Así que aunque
JB cambie el discurso, la representación física es denigrante”, dice Mónica Carrillo. Para expertos
como Vivas, el creador de estos personajes no debería dudar en sacarlos de su repertorio.
Para Daniel Sánchez Velásquez, autor del libro Discriminación y medios de comunicación-
Análisis de las bromas raciales en la televisión peruana, hay también un humor clasista
expresado en el personaje de ‘La Tulicienta’. Ahí la protagonista Tula ‘Choladríguez’ es
presentada como sucia, poco inteligente, interesada y arribista, además de querer ser ‘blanca’.
En la vida real, la imitada es una próspera empresaria, pero se le ‘cholea’ por querer casarse con
el ‘blanquiñoso’ Carmona. Algo de eso también había en el desaparecido sketch de ‘Jeta Jeta’
Uribe y ‘El Chamo’. Los dos son entrenadores, pero el blanco es más exitoso que el negro.
“Los programas cómicos son los espacios de la televisión ante los cuales más desprevenidos
estamos. Frente a ellos no somos tan críticos. Cuando entramos al terreno de la broma nos
dejamos llevar y no desciframos que, en el fondo, el mensaje que observamos puede contribuir
a la construcción de estereotipos y prejuicios que lleven a disminuir los derechos de
determinada clase social”, dice Sánchez Velásquez. Los programas de humor no son los únicos
que emiten mensajes racistas, pero son un vehículo efectivo.
¿Cómo evitar este mal humor en la TV? Como ha hecho Lundu: reclamando por sus derechos
agredidos. “Lo de Lundu es importante para que otras organizaciones o asociaciones de
televidentes quieran abordar los prejuicios en general. Pueden aparecer colectivos que critiquen
la homofobia, por ejemplo”, dice Fernando Vivas. Actualmente la Ley de Radio y Televisión
contempla la autorregulación de los medios para este tipo de contenidos, pero no hay
mecanismos directos de sanción para quienes difunden estos mensajes. En otros países sí los
hay (ver enfoque).
En el Perú, la Sociedad Nacional de Radio y Televisión señala que no puede censurar contenidos,
y otras instituciones –como la Defensoría o la ANDA– no intervienen de oficio. En medio de esta
situación hacer otro tipo de humor, como el de “Al Fondo hay Sitio” –que es más blanco– no es
cuestión de presupuesto sino de creatividad. “El reto es reírte igual o más, pero con ideas más
elaboradas”, precisa Vivas. Aún estamos lejos del humor ingenioso de unos pocos programas
locales y de la televisión de otros países. Casi no hemos pasado del sketch, la cachetada y el
insulto. Una pena.
Enfoque
Wilfredo Ardito
Abogado, catedrático y experto en temas de racismo y derechos humanos.
En el país, estos casos de racismo en TV se han dejado a la autorregulación. Pero el artículo 323
del Código Penal establece el delito de discriminación y en la tipificación del delito de
discriminación se encuentra también el de ‘instigar a otras personas a discriminar’. Se puede
decir que cuando las personas ven el programa del ‘Negro Mama’ o la ‘Paisana Jacinta’ hay un
efecto negativo en ellas. Yo creo que en ese sentido podría verse la posibilidad de que a ese
programa se le pueda aplicar la figura de instigación a la discriminación. Habría que estudiar el
caso y ver si se puede aplicar, porque ese delito es nuevo en nuestro Código Penal. Estamos
ante un tema en el que se está afectando derechos fundamentales. En varios países, Estados
Unidos, Francia, Alemania o en Brasil, hay una norma que regula estos contenidos y sanciona. Lo
que pasa es que la libertad de expresión no es un derecho absoluto. Uno no se puede amparar
en la libertad de expresión o la libertad artística para ofender a una persona, para calumniar o
para ofender a un colectivo como ocurre en el caso que nos ocupa, ya sean los afroperuanos o
los andinos. Hay que evitar que, en nombre de la libertad de expresión, se permita afectar
derechos fundamentales, que es lo que se ha venido produciendo.
Humor facilista
Si bien hay gente que cuestiona los contenidos de algunos programas humorísticos, a otros ese
humor los divierte y no se sienten afectados por su sesgo racista. Por esa razón hay hasta dos
páginas en Facebook que piden el regreso del ‘Negro Mama’ a la TV –fue creada cuando dejó
de aparecer– o también que no se vaya. El éxito del humor grueso, primario, chabacano de la
mayoría de los programas peruanos se debe a la simplicidad del mensaje. “Apelar al estereotipo
racista u homofóbico es fácil. Todos lo entienden y genera la risa inmediata. Por eso gusta”, dice
Fernando Vivas.
FUENTE 5
¿Cómo olvidar las divertidas historias que nos han hecho reír en las últimas
décadas? En esta ocasión las 10+ se anima a hacer un ránking de los ‘sketches’
más divertidos de los programas cómicos de la televisón peruana. Por falta
de espacio, hacemos menciones honrosas a grandes parodias que no están en la
lista como “El brother Pablo” (Manolo Rojas en “Risas y Salsa”), “Arnold” (JB
en “JB Noticias”), “Los locos del teléfono” (Manolo Rojas en “Risas y Salsa”),
“Cuy Lee” (Miguelito Barraza y “Risas y Salsa”), “Como me gustan las mujeres”
(Elmer Alfaro en “Risas y Salsa”), y muchos más. Empecemos:
Otro de los personajes de Adolfo Chuiman que fue todo un éxito para su época.
‘El huachimán Pacheco’ nos traía al recuerdo los malos modales del huachimán,
personaje de la vida cotidiana limeña. Él cumplía todo lo que se le mandaba al
pie de la letra. No había colores, todo en blanco y negro para el buen ‘Pacheco’.
Eso sí, cuando se trataba de correr un riesgo, para eso estaba su maltrecho
asistente. Solo se dejaba ‘guapear’ por la bella ‘Chelita’.
Genial ‘sketch’ acerca de una banda de torpes delincuentes que integraban Justo
Espinoza ‘Petipán’ como el ‘Choclito’, José Centurión como ‘Mapache’, Pedro
Yuffra como ‘Ojitos Lindos’ y Álvaro González como ‘Guayabera Sucia’. Cada vez
que intentaban sustraer algo o asaltar un banco, el buen ‘Guayabera sucia’ metía
la pata y sus intenciones fracasaban. Aquellos tiempos en que los actores
cómicos no se despanzurraban de risa en plena escena.
Curiosa historia en la que ‘Rambo’, héroe cinematográfico de las guerras JB, era
un soldado que sufría traumas a menudo (consecuencia de sus feroces batallas)
y no podía escuchar palabras relacionadas a sus desgracias. Carlos Vílchez y
Hugo Loza o ‘Yuca’, eran los desafortunados que se encontraban con el
comando y que eventualmente recibían palizas por su habilidad bizarra de
siempre decir la palabra incorrecta. Moraleja: nunca es bueno hablar de más,
sobre todo si estás al costado de Rambo.
Cuando se trata de comentar una jugada dudosa del partido, qué mejor que
poner a ‘La pepa’ (Benavides) para desmenuzar la acción junto a Carlos Lejía
(Carlos Vílchez) y a Hugo Loza. Los tres, además de tirarse dardos durante todo
el programa, agarraban a patadas, puñetes y tacles al buen ‘Yuca’, el frecuente
voluntario para despejar toda duda de modo presencial. Al final, terminaba tan
magullado como el ‘Pollo’ de Pío’s Chicken.
La recordada Roxana Ávalos era ‘Serafina’, una disparatada policía que solía
ejecutar las órdenes del ‘Capi’ (Ricardo Fernández)… solo que al revés. Era
costumbre que las divertidas ocurrencias pusieran de vuelta y media la
comisaría y a su superior, como cuando el ‘Capi’ le encargó que trajera “los
prófugos” y Serafina trajo a “los náufragos”. ¡Ja!
FUENTE 6
Nota del diario Gestión sobre las tendencias y preferencias del cine peruano
Las comedias y las cintas familiares hoy reúnen a más personas en los
cines, de acuerdo a Jorge Licetti, gerente general de New Century Films
en Perú.
El abanico de cintas en cartelera cada vez es más surtido: se proyectan películas de países
de todo el mundo, diversos géneros y dirigidas a diferentes públicos. Sin embargo, las que
provocan risas, y son aptas para todo el público, son las que congregan a más espectadores
a las salas nacionales.
Esto comenta Jorge Licetti, gerente general de New Century Films en Perú, representante
de Warner Bros. y 20th Century Fox en el país, estudios que cuentan con 15 a 20 estrenos
por año.
"Las películas que más le gustan a los peruanos son las comedias familiares. Si conjugas
ambos elementos, aquí obtienes una combinación muy potente. Seguido a ello, las cintas
de superhéroes son muy valoradas".
Las cifras respaldan sus afirmaciones, pues en el 2016 "La era del hielo: choque de mundos"
(considerada animación, comedia e infantil) fue la cinta más vista del año, mientras que en
ranking histórico es la cuarta película más vista.
En tanto, "Asu Mare 2", de género comedia, ha sido la película peruana más taquillera tras
sumar una audiencia que superó los tres millones de personas. "A nivel mundial, la cinta
más taquillera ha sido 'Avatar', pero los mercados deben evaluarse independientemente.
Aquí, por ejemplo, "Asu Mare" tuvo éxito". Y lo mismo pasó con la comedia "Calichín", en el
2016, que superó los 900,000 espectadores.
Es que, explica, cuando las circunstancias que viven los personajes son cercanas a uno, se
crea un vínculo afectivo con el espectador. "La cuota de humor, enredo y la forma de salir
de él generan empatía", indica.
Eso sí, recuerda que cada género tiene un nicho especial que no debe quedar de lado. "La
industria cinematográfica peruana debe contar siempre con el elemento comercial, pero
también con el artístico", añade.
Además, entre los posibles futuros éxitos, Licetti apunta a que "La guerra del planeta de los
simios", "La liga de la justicia", "Anabelle" y "La mujer maravilla" (hoy en cartelera)
acapararán la atención del público local.Y en cuanto al cine peruano, el ejecutivo proyecta
que "Somos Néctar", a estrenarse a inicios de octubre, sería la cinta nacional más vista.
"Se han cumplido diez años de la desaparición del grupo tan querido y muchos lo tienen
presente. Néctar también lanzará nuevo disco, lo cual incrementará la promoción del filme".
Eso sí, la permanencia en salas de todo tipo de película depende de la recepción del
público: algunas pueden estar apenas dos semanas, mientras otras superan las 15.
Detrás de las salasPese a la crisis que se vivió en el país durante el verano por lluvias y
huaicos, este año, la asistencia a los cines creció 14% entre enero y abril, en comparación al
mismo periodo del 2016.
"Esto demuestra el deseo de las familias por continuar sus rutinas y hábitos. Y dentro de
estos deseos, ir al cine se convirtió en una alternativa segura y económica", comenta Licetti.
Además, el 2017 apunta a ser nuevamente el año más grande de la historia, según el
ejecutivo de New Century Films. "En el Perú, cada año ha superado al otro como el más
grande en taquilla. Por lo menos en 15 años consecutivos, el crecimiento ha sido
permanente. No hubo un año inferior al anterior".
Este crecimiento del cine en el país corresponde, en gran medida, a una mayor oferta de
salas en todo el país: hoy se contabilizan más de 600 pantallas de cine en casi 100
complejos.
"Lima es el mercado más grande a nivel de espectadores. Representa por lo menos la mitad
del mercado peruano, aunque la mayor cantidad de salas de cine recientemente
inauguradas se ha dado más en provincias, como en Huánuco, Ilo o Cajamarca", finaliza.
FUENTE 9
Empezó la quinta edición del festival de cine Transcinema y buscamos a su director John
Campos para conocer lo que nos trae el evento.
Sin embargo, mientras conversamos con Campos no pudimos dejar de preguntarle sobre ‘
La paisana Jacinta: en búsqueda de Wasaberto’, el programa de televisión que llegó al
cine y que se exhibe estos días en las salas comerciales. La cinta ha generado acusada
de denigrar a la mujer andina por racismo y discriminación.
Campos va más allá y asegura que mientras la taquilla responda a filmes como este, será
difícil que se replantee un cine “más serio, consecuente y de calidad”. Subraya que la
película no representa al cine comercial que necesita el país. En ese sentido, John
Campos destaca que en el Perú aparecen cada vez más y mejores películas peruanas
gracias a que muchos realizadores trabajan con sus propios recursos.
Precisamente, Transcinema apuesta por ese otro cine que reclamamos frente a estrenos
como el de ‘La paisana Jacinta’.
Esta es una breve muestra de los filmes que se proyectarán en la quinta edición de
Transcinema, un festival que se caracteriza por la variedad en temáticas y géneros.
Aunque los ejes que caracterizan al certamen son experimentación, empatía y política.
Competencias y Arriaga
Son 13 las películas que participarán en la competencia Internacional, conformada por una
selección de filmes de no ficción y experimentación. En la competencia Transandina
participan cintas de Perú, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Colombia y Chile. Además, se
realizará la competencia de los mejores videoclips peruanos de 2017.
También habrá atractivas proyecciones como ‘Lo peruano en el cine de Marcos Arriaga’,
que presenta cinco cortometrajes experimentales del periodista y fotógrafo que ha forjado
su propia visión de nuestro país desde Canadá. “Es como una mirada ajena pero propia al
mismo tiempo. Ha realizado filmes desde la distancia y con conocimiento y nostalgia de su
realidad”, nos explica John Campos.
FUENTE 10
En esta ocasión trataremos un problema que está muy arraigado en nuestro país
que es la discriminación racial en los medios de comunicación. Desde mi punto de
vista, la discriminación racial es uno de los problemas más graves que afecta a la
región Andina. Sin embargo, se encuentra tan arraigada en el seno de las
relaciones sociales que muchas veces pasa desapercibida. Así, por ejemplo, se
asume como natural que en los programas cómicos de la televisión, hagan bromas
sobre el color de la piel o los rasgos físicos de las personas, en particular, de la
población indígena, campesinos andinos y la población negra. Se presenta una
visión de la mujer andina y campesina como un ser ignorante, sucio y vulgar.
También se califica constantemente a los afroperuanos como simios o monos y a
los indígenas como huanacos y alpacas. En el fondo el meta mensaje que está
detrás es que los afroperuanos e indígenas son animales.
Un humor de esta naturaleza enfatiza y difunde estereotipos denigrantes y refuerza
prejuicios negativos contra determinado grupo de personas en razón de su
apariencia física contribuyendo en el complejo proceso de la construcción y
reforzamiento de la discriminación racial.
Los defensores de estos contenidos sostienen que este humor no tiene una
finalidad discriminatoria sino, simplemente, busca caricaturizar la realidad. Por otra
parte, sus críticos señalan que con este tipo de mensajes se degrada y humilla a
las personas. En atención a ello, la ponencia tiene por objetivo analizar, desde la
óptica de la teoría general de los derechos humanos, conceptos complejos como
los de dignidad de la persona, discriminación racial y libertad de expresión, así
como su articulación o delimitación en una situación real y concreta como es la
emisión de bromas con contenido racial en diversos programas cómicos de la
televisión.
CAUSAS DE LA DISCRIMINACIÓN EN EL PERÚ
La discriminación en el Perú encuentra sus orígenes en la época colonial. Debido a
la conquista española, las poblaciones indígenas fueron consideradas como
“incivilizadas” y de “costumbres bárbaras”. De esta manera, la ideología y el
discurso racista legitimaron un orden estamental, compuesto por una República de
españoles y otra de indios, estableciendo un sistema de subordinación y
subalternización con obligaciones diferenciadas entre ellos.
A pesar de que los indios se encontraban en una situación de subordinación, eran
parte integrante de la sociedad colonial: su organización social y productiva era de
vital importancia para el sistema colonial. Los indígenas poseían una identidad
jurídica y fiscal, más que una identidad racial localizada en una geografía particular
del país.
LA TV Y SU PARTICIPACIÓN DISCRIMINATORIA
Casi todas las estaciones de televisión del Perú, agencias de
publicidad, los periódicos impresos y los productores de películas se
basan en Lima y son propiedad de peruanos blanco o extranjeros
blancos. Tal vez esa sea la razón por la televisión peruana y la
mayoría de los medios de comunicación promueven el racismo vicioso
y la supremacía blanca en cada uno de sus programas durante el día.
ecanismos para denunciar un caso de discriminación étnico-racial La
discriminación atenta de manera directa contra la dignidad humana y el principio
de igualdad, en la medida que se constituye una negación de estas condiciones
inherentes a la persona. En ese sentido, la discriminación étnico-racial es un
fenómeno social que debe ser enfrentado de manera integral por las instituciones
estatales y la sociedad civil, a través de estrategias transversales, de las cuales
forma parte del sistema legal.