UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA
CENTRO UNIVERSITARIO DE OCCIDENTE
DIVISION DE CIENCIAS DE LA INGENIERIA
INGENIERIA INDUSTRIAL
INTRODUCCION A LA EIA
ING. SEBASTIAN CHANCHALAC
ESTUDIANTE: ABNER LEONEL LUCAS TUM
CARNÈ: 201330406
FECHA DE ENTREGA: 04/04/18
POLÍTICA NACIONAL DEL AGUA DE GUATEMALA
El objeto de esta política es asegurar la contribución del agua al logro de metas y objetivos de
desarrollo nacional de Guatemala. Dada su naturaleza, es una Política Pública del Gobierno Central
que se presenta como referente de acciones a nivel nacional para trascender hacia una Política
Pública de Estado de largo plazo, basada en herramientas de planificación y presupuesto nacional.
El Gabinete General de Gobierno tomó la decisión de priorizar el tema hídrico como elemento
central para el desarrollo nacional; en el 2008 creó el Gabinete Específico del Agua (GEA); dio vida a
medidas gubernamentales del agua que sintetizaban las propuestas contenidas en la Política y
Estrategia de Gestión Integrada de Recursos Hídricos (SEGEPLAN, 2006) y los retos y
oportunidades recogidas en el diagnóstico situacional del agua (SEGEPLAN, 2006). Dentro de las
funciones específicas del GEA está la de “revisar, actualizar y velar por la implementación de las
acciones contenidas en la Política Nacional de Gestión Integrada de los Recursos hídricos y la
Estrategia Nacional de Gestión Integrada de los Recursos hídricos” según el Artículo 4 del Acuerdo
Gubernativo 204-2008 (Guatemala, 2008). Por ello, a partir de la coordinación interinstitucional de
alto nivel del GEA, ha sido posible plantear la Política Nacional del Agua y su Estrategia de manera
coherente con las competencias institucionales y con las necesidades de fortalecimiento en materia
hídrica para el país.
OBJETIVOS DE LA POLÍTICA NACIONAL DEL AGUA
Objetivo General
Asegurar la contribución del agua al cumplimiento de metas y objetivos de desarrollo
económico, social y ambiental del país, mediante la institucionalización del sistema nacional de
gestión y gobernanza del agua que satisfaga el mayor número de demandas, prevea los
requerimientos futuros, gestione los riesgos hídricos y proteja el bien natural, en un marco de
armonía social, desarrollo humano transgeneracional y soberanía nacional.
Objetivos Específicos
1. Contribuir al mejoramiento de las condiciones de calidad de vida, bienestar individual y social
como parte del desarrollo humano de los habitantes de Guatemala, mediante el mejoramiento
de la gestión pública sostenible de los servicios públicos de agua potable y saneamiento y de
las prácticas de manejo del agua para el consumo humano.
2. Contribuir a la adaptación nacional al cambio climático mediante la conservación, protección y
mejoramiento de las fuentes de agua y de los bosques, suelos y riberas de ríos que regulan el
ciclo hidrológico en cuencas.
3. Contribuir con los objetivos de desarrollo económico y social y con la adaptación nacional al
cambio climático, mediante la gobernabilidad y gestión eficaz del agua, la planificación
hidrológica y el sistema nacional de obras hidráulicas que regulen el ciclo hidrológico para
satisfacer el mayor número de demandas, prever requerimientos futuros y gestionar los
riesgos hídricos.
4. Adoptar gradualmente un sistema nacional de gestión del agua que promueva la
modernización del régimen legal e institucional para asegurar la implementación de acciones
de planificación, programación y presupuesto vinculadas a las políticas sociales, económicas,
ambientales y de relaciones exteriores del país.
5. Contribuir al logro de los valores de justicia, seguridad y bien común del país, mediante la
implementación de los lineamientos y principios de negociación que establezcan esquemas de
compensación para proteger los cursos de agua internacionales a través de tratados
bilaterales y que primero Guatemala debe satisfacer las necesidades de su población,
economía y ambiente.
Usos y Aprovechamientos del agua
La proporción en la extracción de agua para satisfacer las demandas en Guatemala es similar
a la del resto del mundo: el uso agropecuario es el mayor, equivale al 41% de la demanda hídrica
total y al 77% de los usos consuntivos; el uso doméstico representa el 9% de la demanda total y el
16% de los usos consuntivos; el industrial el 3% de la demanda total y el 7% de los consuntivos. Los
usos no consuntivos corresponden casi totalmente al uso con fines hidroeléctricos. Aún no se ha
estimado la demanda hídrica para fines turísticos ni caudales ecológicos (SEGEPLAN, 2006a).
Se estima que un incremento del 10% en la cobertura de sistemas adecuados de agua
potable de hogares urbanos implicaría disminuir un 8.2% la probabilidad de que exista desnutrición
infantil global y, a su vez, disminuir la tasa de mortalidad materna de 153 a 116.33 muertes por cada
100,000 niños nacidos vivos (SEGEPLAN, 2006b). No obstante, sigue siendo necesario una
evaluación a detalle que indique cómo la inversión en agua potable y saneamiento ha impactado a la
población, el número total de personas beneficiadas y la relación de esta inversión con los niveles de
pobreza, desnutrición y morbilidad y mortandad (SEGEPLAN, 2006).
Hallazgos de la contribución del agua a la economía
La contribución del agua a la economía guatemalteca es directa. Se ha estimado que el
aprovechamiento hídrico participa en el 70% de las actividades que conforman el PIB y que la
generación directa del valor agregado del agua es equivalente al 5.6% del PIB, expresado en una
suma cercana a Q13, 400 millones anuales. El riego sirve además como insumo para el 18% del
total de las exportaciones (SEGEPLAN, 2006 y 2006a).
Se ha establecido que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) de los últimos años en
Guatemala es proporcional al crecimiento del uso de agua de los sectores agropecuario e industrial
(MARN et al, 2009). Para estimar la contribución del agua a la economía en Guatemala se han
desarrollado diversos estudios (TNC y MARN, 2009; URL/IARNA y BANGUAT, 2009; URL/IARNA,
2009a) que han utilizado métodos de valoración sobre los usos productivos o ambientales del bien
natural hídrico. El balance hídrico del año 2006 (SEGEPLAN, 2006a) es un instrumento fundamental
del cálculo por cuanto aporta la volumetría hídrica nacional de referencia.
Hallazgos sobre el tema hídrico en el contexto del cambio climático
El cambio climático es uno de los grandes desafíos de la humanidad, y en Guatemala sus
impactos ponen en peligro la vida, su calidad y los medios que la sustentan (Guatemala, 2009b) y se
hace más severo por las condiciones socioeconómicas de la población que en muchos casos habita
las áreas más afectadas por el fenómeno (MARN et al, 2010). La geofísica y los altos indicadores
derivados de la inequitativa estructura económica y social provoca que Guatemala se catalogue
como uno de los países con mayor riesgo a amenazas naturales del mundo (SEGEPLAN, 2010a).
La recurrencia de eventos hidrometeorológicos extremos en Guatemala retrasa el avance
limitado del crecimiento y desarrollo por los daños y pérdidas provocados: En 1998 con el huracán
Mitch mueren 268 personas y se dan pérdidas por US$748.0 millones; en 2001 la irregularidad de
lluvias en el oriente del país provoca sequía en 102 municipios y la pérdida del 80% de los cultivos
de maíz y frijol de la primera cosecha; en 2005 la tormenta tropical Stan ocasionó la muerte de 669
personas y pérdidas por US$988.3 millones; en 2008 la depresión tropical número 16 causó daños y
pérdidas en 27 municipios; en 2009, la sequía afectó varios municipios del país, ubicados
especialmente en el denominado “corredor seco”, y se propaga la cianobacteria en el lago de Atitlán;
en 2010 la erupción del volcán de Pacaya y la lluvia excesiva de la tormenta tropical Agatha
provocaron 165 fallecimientos y pérdidas por US$982 millones (SEGEPLAN, 2010a).
El agua es común denominador de todas estas circunstancias (ya sea por sequías o
inundaciones) y las lecciones aprendidas de sus devastadores impactos confirman que sin mejorar
las capacidades de gestión y gobernanza del agua, Guatemala continuará siendo el país más
vulnerable en Latinoamérica a los efectos del Cambio Climático en donde la sociedad está expuesta
a amenazas y daños recurrentes (Colom et al, 2010). Uno de los hallazgos principales de la política y
estrategia de gestión integrada de recursos hídricos (SEGEPLAN, 2006) es el de la necesaria
gestión de los riesgos hídricos. En Guatemala, se tiene constancia documentada de la ocurrencia de
eventos naturales extremos desde el siglo XVI cuando fue destruida Ciudad Vieja, por efecto de la
lluvia y los deslizamientos de tierra (Rodríguez, 1541).
Diversos documentos institucionales prevén el aumento de la magnitud y frecuencia de
inundaciones y períodos de sequía en Centroamérica, lo que representa una amenaza seria para la
sociedad por sus múltiples impactos previstos en producción, infraestructura, medios de vida, salud,
seguridad y debilitamiento para acceder a recursos ambientales y servicios vitales (CEPAL et al,
2010; Guatemala, 2009b; MARN et al, 2009 y 2010). El país tiene dificultades para acceder al
enorme volumen de agua disponible y responder a las necesidades planteadas y prever los
requerimientos futuros, situación que contribuye a que la disponibilidad hídrica y otros parámetros
socioeconómicos se vean impactados directamente por los eventos hidrometeorológicos
extraordinarios del cambio climático. Por otro lado, no se han consolidado sistemas integrales de
gestión de sequías e inundaciones para hacer que las medidas preventivas de gestión del agua sean
centrales, y con ello reducir a cero la pérdida de vidas y minimizar los impactos ocasionados a la
economía (SEGEPLAN, 2006; Colom et al, 2010).
Hallazgos sobre la gestión y gobernabilidad del agua
La gobernabilidad del agua comprende el conjunto de medidas de política, legislación y
administración del aprovechamiento y protección del agua acordadas por la sociedad y la capacidad
institucional de aplicarlas y cumplirlas en función de dar respuesta a las necesidades y expectativas
de la población. Como se trata de un factor político, la gobernabilidad del agua está delimitada por
las condiciones generales de gobernabilidad del país y de la relación del Estado con otras naciones y
con entidades políticas regionales, continentales y globales (Colom y Ballesteros, 2003; GWP, 2010;
Peña y Solanes, 2003; Rogers y Hall, 2006; Sadoff y Müller, 2010).
La gestión del agua es sumamente compleja pues lidia con un recurso natural móvil, espacial
y temporalmente irregular, y a la vez necesita atender demandas diversas y, la mayoría de las veces,
de forma simultánea o sucesiva y al mismo tiempo prever medidas para conjurar o mitigar los
impactos causados por eventos naturales extraordinarios y proteger al propio recurso de las
acciones socioeconómicas (Andreu, 1993; Azpurua y Gabaldón, 1976; Colom et al, 2010;
SEGEPLAN, 2006; Sadoff y Müller, 2010).
En Guatemala, existen posiciones encontradas y firmes de grupos de interés respecto al
aprovechamiento de las aguas y a cómo se asignan sus derechos de uso y quien asume las
externalidades; éstas no siempre son coherentes con las normas constitucionales y legales vigentes
y con las diversas expresiones culturales de los pueblos indígenas. La satisfacción de las demandas
es parcial y falta gestionar consistentemente los riesgos y proteger apropiadamente el bien natural.
Por ello, se puede asegurar que la crisis de agua en Guatemala es fundamentalmente una crisis de
gobernabilidad (Colom et al, 2010; GWP, 2010; SEGEPLAN, 2006).
Si bien es cierto que mediante políticas públicas, leyes e instituciones puede administrarse el
agua en función de metas y objetivos nacionales también es cierto que si éstas herramientas no se
basan en acuerdos socialmente aceptados, ha sido y será imposible avanzar en la construcción de
un sistema de gestión y gobernanza eficaz del agua (Colom et al, 2010). Por más de cinco décadas
se han presentado en el seno del Congreso de la República iniciativas de ley de aguas (SEGEPLAN,
2006) y durante las dos últimas legislaturas, una iniciativa por año, sin que el pleno legislativo haya
asumido la responsabilidad de adoptar una ley de aguas que venga a contribuir a resolver
situaciones planteadas y a asegurar el aporte del agua al desarrollo. La sociedad guatemalteca aún
debate sobre el conjunto de intereses, derechos, obligaciones y deberes que con ocasión del
aprovechamiento y protección de las aguas está dispuesta a manejar. La histórica falta de
institucionalidad especial del agua hace que la presencia del Estado en términos del uso,
aprovechamiento y protección del agua sea débil, lo que aunado a la presión ejercida por el
incremento de las demandas sociales y económicas, al deterioro de la calidad, la sobre explotación
de los acuíferos, la ausencia de capacidades de gestión para regular y almacenar las aguas y los
impactos del cambio climático, ha provocado conflictividad, cuya magnitud y frecuencia se estima
seguirá incrementándose. Muchos conflictos trascienden las esferas administrativas de los gobiernos
locales y del Ejecutivo para ventilarse a nivel judicial e incluso son objeto de acciones de
inconstitucionalidad (Colom et al, 2010; SEGEPLAN, 2006).
ORIENTACIONES DE LA POLÍTICA NACIONAL DEL AGUA
Las orientaciones de la política pretenden explicar el espíritu de las relaciones entre Agua,
Sociedad, Estado y Ambiente, para alcanzar los objetivos de la Política Nacional del Agua mediante
las intervenciones previstas en su Estrategia.
Agua, Estado, Sociedad y Ambiente
La intervención directa del Estado es necesaria ante determinadas circunstancias:
(1) Cuando un sistema o un grupo de sistemas usuarios han perdido su capacidad de
manejo autónomo (aprovechamientos aguas arriba y aguas abajo) o cuando uno o
más sistemas transmiten efectos negativos en perjuicio de otros (como ocurre con la
contaminación ocasionada por la Ciudad de Guatemala o las desviaciones
practicadas en algunos ríos).
(2) Cuando es necesario alcanzar un conjunto de objetivos nacionales sociales y
económicos (por ejemplo el cumplimiento de los compromisos de los Acuerdos de
Paz, las Metas del Milenio, la Adaptación al Cambio Climático, las negociaciones en
materia de aguas internacionales y demás políticas públicas y gubernamentales),
mediante nuevas medidas y/o modificación de las existentes, más allá de las
responsabilidades o intereses de los individuos o comunidades.
La acción del Estado se orienta a establecer las condiciones que permitan a los sistemas de
usuarios construir, recuperar, mejorar y preservar su viabilidad como sistemas autorregulables para
enfrentar ellos mismos los retos del aprovechamiento y la protección del agua dentro del contexto del
desarrollo nacional, regional y local. Estas condiciones se generan como parte del sistema nacional
de gestión integrada del agua y por lo tanto también delimitan los alcances de las acciones de unos y
otros actores y se concreta, cuando a políticas del Estado se refiere, mediante un conjunto de
herramientas (regulaciones, presupuesto, planes, programas y proyectos) capaces de articular y
potenciar el desarrollo de las diversas actividades (SEGEPLAN, 2006).
El ámbito de la actuación gubernamental asociada a la gestión del agua ocurre dentro de un
conjunto de elementos físicos, delimitados por la división político-administrativa del país, y en forma
natural por las cuencas hidrográficas y los acuíferos subyacentes, contenidos dentro del territorio
nacional; sobre dicha demarcación territorial se asientan diversos sistemas de usuarios del agua y se
proveen medidas de protección y regulación para garantizar en el tiempo el abasto de agua y la
gestión de riesgos hídricos (Colom et al, 2010).
POLÍTICAS PÚBLICAS
Las políticas públicas asociadas con la gestión y gobernanza del agua se basan en la Ley del
Organismo Ejecutivo y en las leyes especiales relativas a la salud, al medio ambiente, el bosque, las
áreas protegidas, la seguridad alimentaria, el desarrollo rural y el cambio climático; así como en las
leyes del sistema nacional de descentralización contenidas en la Ley de Descentralización, la Ley de
los Consejos de Desarrollo Urbano y Rural y el Código Municipal (Colom et al, 2010).
Con base en el diagnóstico del agua del país (SEGEPLAN, 2006a), se presentó la propuesta
de Política y Estrategia Nacional de Gestión Integrada de Recursos Hídricos -PNGIRH y ENGIRH-
(SEGEPLAN, 2006); y fue hasta el año 2008 que éstas se aprobaron en Gabinete Específico del
Agua -GEA-, asumiendo medidas gubernamentales del agua que permitieran revisar, actualizar y
velar por la implementación de sus principales acciones (Guatemala, 2008). El marco político del
agua incluye también otras políticas públicas dirigidas a la protección y conservación de los recursos
naturales y ambiente, que posibilitan el desarrollo humano sostenible y las políticas económicas
sociales:
• Política Marco de Gestión Ambiental (AG 79-2001), cuya visión para el 2015 es que los
diferentes sectores de la población participen en la gestión ambiental y manejo de los recursos
naturales (agua y cuencas) y contribuir con ello al desarrollo sostenible.
• Política Nacional de Cambio Climático (AG 253-2009), indica que el ordenamiento territorial y
la gestión integrada de los recursos hídricos son medios para conseguir la adaptación al
cambio climático (Guatemala, 2009b).
• Política Nacional de Desarrollo Rural Integral (AG 196-2009), promueve el ordenamiento
territorial, el manejo integrado de las cuencas hidrográficas y el aprovechamiento de los
recursos hídricos, entre otras acciones.
• Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (AG 278-1998), propone asegurar el
acceso a servicios básicos (agua), entre varios otros.
• Política de Áreas Protegidas y Política para el Manejo Integral de la Zona Marino Costera
(AG 328-2009), contemplan la valoración de los servicios ambientales, pero esta figura aún no
ha sido definida por la ley y debe abundarse en el conocimiento hidrológico para establecer
cuantitativamente la regulación del ciclo del agua en ecosistemas forestales estratégicos.
• Política Nacional de Producción Más Limpia (AG 258-2010), contempla estrategia ambiental
preventiva e integrada a procesos productivos, productos y servicios, para generar ahorro en
el uso del agua y reducir el costo de soluciones de mitigación/control de su contaminación.
• Agenda Nacional Forestal, ampara programas de recarga hídrica.
• Agenda Nacional de Competitividad 2005-2015, para mejorar la competitividad contempla
instrumentos legales y normativos del manejo del agua e incentivos para no contaminarla.
• Acuerdos de Paz, se comprometen a regularizar los derechos de aprovechamiento de agua
de la población desarraigada, más no se cuenta con un censo de los mismos (SEGEPLAN,
2006).
• Acuerdo de Identidad y Derecho de los Pueblos Indígenas, que identifica la práctica cultural
de los pueblos indígenas como un insumo fundamental para la construcción de mejores
condiciones de gobernanza del agua.
• Ley de promoción del Desarrollo Científico y Tecnológico (Decreto 63-91) y Plan Nacional de
Ciencia y Tecnología 2005-2014 (CONCYT, 2005): refiere los aportes de la ciencia y
tecnología en el ámbito temático ambiental, de producción agropecuaria, salud, energía,
industria y otros.
Según el informe de avances 2011 del Ministerio de Energía y Minas MEM para el GEA, se
sabe que la política energética impulsada por la actual administración tiene una visión de largo plazo,
dentro de la que se contempla modificar la matriz energética impulsando fuentes renovables como la
hidroelectricidad, lo que permitirá que en el año 2022 el país cuente con el 58% de la generación
eléctrica a base del recurso hídrico; de la matriz energética 2007 –matriz de referencia- las
hidroeléctricas representaban el 37.6% y a diciembre de 2010 éstas representan el 47.6%. La
continua referencia al agua dentro de las políticas más relevantes del país confirma su importancia
para contribuir al logro de objetivos de desarrollo nacional; pero éstas no plantean medidas
específicas y especiales para asegurar la participación del agua en el cumplimiento de sus propios
objetivos y metas, y asumen que el agua dará satisfacción a sus necesidades sin considerar la
ausencia de un sistema de administración que las articule y armonice. En consecuencia, el aporte
del agua al cumplimiento de estas metas es incierto (SEGEPLAN, 2006).
Dos singulares avances obtenidos entre el año 2008 y 2010 son los siguientes:
• El GEA aprobó el Plan nacional de servicios públicos de agua potable y saneamiento
(SEGEPLAN, 2008) confirmando la importancia del agua potable y saneamiento para el
avance del Cumplimiento de las Metas del Milenio (SEGEPLAN, 2006b).
• Se aprobó el Plan Sectorial Multianual de Ambiente y Agua -PSMAA- (MARN et al, 2010)
que es el primer ejercicio nacional de planificación sectorial operativa a medio plazo y
orientada a resultados; contiene un conjunto de servicios asociados con la gestión del agua
acordes a los mandatos legales sectoriales y la cartera de bienes y servicios, los costos de su
producción, los indicadores de medición de resultados, las metas de producción vinculadas al
presupuesto y los perfiles de proyectos más destacados del sector.
ESTRATEGIA NACIONAL DEL AGUA DE GUATEMALA
Los hallazgos del Diagnóstico (SEGEPLAN, 2006a) se han considerado para esbozar dos
escenarios, el tendencial y el probable, tomando en cuenta factores económicos y políticos, y
aceptando para ambos escenarios que la población y los usos productivos del agua continuarán
aumentado y consecuentemente la presión sobre el uso y la protección del recurso:
• El escenario tendencial sugiere habrá escasez, mayor contaminación y incremento de
tensiones y conflictos, pérdida de oportunidades y mayor crisis de gobernabilidad.
• El escenario probable se basa en dirigir iniciativas más allá de los sectores usuarios del agua
(doméstico, agrícola, energético) y de las medidas de protección (incipiente control de
contaminación), a favor de acciones estratégicas que favorezcan la competitividad del país y el
cumplimiento de las Metas del Milenio y de los objetivos sociales y ambientales de la política
gubernamental.
La Estrategia Nacional del Agua considera el escenario probable y propone un conjunto de
medidas para ordenar y hacer eficaces las acciones y recursos institucionales, focaliza actividades y
tiene como fin instrumentalizar los objetivos de la Política Nacional del Agua. Estas medidas básicas,
se fundamentan en el abordaje que el Gobierno de Guatemala ha hecho de la propuesta de
Estrategia Nacional de Gestión Integrada de Recursos Hídricos (SEGEPLAN, 2006), la cual fue
aprobada, revisada y actualizada mediante el “Plan de Trabajo Estratégico del Gabinete Específico
del Agua” (GEA, 2009a) y su mecanismo de coordinación interinstitucional y monitoreo de
cumplimiento de resultados alrededor de sus 4 programas de trabajo: (i) “Agua potable y
saneamiento para el desarrollo humano”; (ii) “Gobernabilidad y planificación del agua”; (iii) “Manejo
de bosque, suelo y calidad del agua en cuencas”; (iv) “Aguas internacionales”. Estos programas son
los ejes de acción que reflejan el ordenamiento institucional y conceptual actual del agua en
Guatemala y que han guiado las intervenciones de las entidades del GEA del año 2009- 2011 y para
generar resultados de “gestión integrada del agua con soberanía nacional” y de “agua para todos con
paz social” (GEA, 2009 y 2010).
Las líneas estratégicas y acciones principales para abordar los objetivos de la Política
Nacional del Agua se detallan a continuación.
PRIMERA LÍNEA ESTRATÉGICA: “Agua potable y saneamiento para el desarrollo
humano”
El objetivo central de esta línea estratégica está descrito en la Política Nacional del Agua de la
manera siguiente: “Contribuir al mejoramiento de las condiciones de calidad de vida, bienestar
individual y social como parte del desarrollo humano de los habitantes de Guatemala, mediante el
mejoramiento de la gestión pública sostenible de los servicios públicos de agua potable y
saneamiento y de las prácticas de manejo del agua para el consumo humano”. Está a cargo del
Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social MSPAS, como rector del sector público de agua
potable y saneamiento y responsable de garantizar el ejercicio de la garantía constitucional a la salud
y a los alimentos, lo cual incluye el acceso a dichos servicios públicos. Las acciones principales han
surgido como parte del qué hacer institucional y del Plan Nacional de Servicios Públicos de Agua
Potable y Saneamiento para el Desarrollo Humano (SEGEPLAN, 2008).
SEGUNDA LÍNEA ESTRATÉGICA: “Conservación, protección y mejoramiento de
fuentes de agua, bosques, suelos y riberas de ríos en cuencas”
Esta estrategia aborda el objetivo específico de la Política Nacional del Agua siguiente:
“Contribuir a la adaptación nacional al cambio climático mediante la conservación, protección y
mejoramiento de las fuentes de agua y de los bosques, suelos y riberas de ríos que regulan el ciclo
hidrológico en cuencas”. Está a cargo del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y se
refiere al bien natural hídrico y a las acciones necesarias para proteger y recuperar calidad, cantidad
y comportamiento, en cumplimiento de los mandatos legales definidos por la Ley de Protección y
Mejoramiento del Medio Ambiente (Guatemala, 1986) al sector ambiental del país.
TERCERA LÍNEA ESTRATÉGICA: “Planificación hidrológica, Obras hidráulicas de
regulación Y Gobernabilidad del agua”
Esta línea estratégica aborda directamente dos objetivos específicos de la Política Nacional
del Agua: “ Contribuir con los objetivos de desarrollo económico y social y con la adaptación nacional
al cambio climático, mediante la gobernabilidad y gestión eficaz del agua, la planificación hidrológica
y el sistema nacional de obras hidráulicas que regulen el ciclo hidrológico para satisfacer el mayor
número de demandas, prever requerimientos futuros y gestionar los riesgos hídricos” y “Adoptar
gradualmente un sistema nacional de gestión del agua que promueva la modernización del régimen
legal e institucional para asegurar la implementación de acciones de planificación, programación y
presupuesto vinculadas a las políticas sociales, económicas, ambientales y de relaciones exteriores
del país”. Las acciones de esta línea estratégica han estado históricamente ausentes de la gestión
gubernamental, por lo cual su conducción ha sido asumida por el GEA y su principal dificultad radica
precisamente en el citado vacío legal e institucional y ausencia de espacio presupuestario para
gestionar fondos parte del Presupuesto General de la Nación (GEA, 2010).
CUARTA LÍNEA ESTRATÉGICA: “Política pública y régimen legal e institucional de
Cursos de Aguas Internacionales”
Esta línea estratégica aborda directamente el objetivo específico de la Política Nacional del
Agua siguiente: “Contribuir al logro de los valores de justicia, seguridad y bien común del país,
mediante la implementación de los lineamientos y principios de negociación que establezcan
esquemas de compensación para proteger los cursos de agua internacionales a través de tratados
bilaterales y que primero Guatemala debe satisfacer las necesidades de su población, economía y
ambiente”. Está a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores -MINEX-. Durante el año 2010, el
ente rector MINEX acompañado por el GEA, trabajaron en la elaboración/aprobación de la “Política
de Estado en Materia de Cursos de Agua Internacionales” y de la “Comisión en Materia de Cursos de
Agua Internacionales (comisión interinstitucional)”; actualmente se está a la espera de la aprobación
y publicación de los Acuerdos Gubernativos que les de vigencia.
BIBLIOGRAFIA:
Política nacional del agua en Guatemala y su estrategia.