Ensayo 4. Historia del Diseño.
2014
El escenario Italiano
Santiago José Mendoza Imbachí.
Italia, un país con una rica tradición cultural precedida por el esplendor del imperio romano,
cuna de los más célebres artistas del renacimiento, que ensalzaron con su talento obras que hoy
conocemos como universales, y por supuesto epicentro del poder de la iglesia católica.
La península itálica goza de un status privilegiado en la historia sin lugar a dudas, en la actualidad
escribe otra página a partir de su pujante industria, entre la que se destaca el sector automotriz,
en donde marcas como Ferrari, Lamborghini o Fiat son por antonomasia referencia a Italia.
Sin embargo, previo a lo que hoy conocemos de la deslumbrante industria italiana, debemos
entender que los inicios de este proceso se gestan de manera posterior al fin de la Segunda
Guerra Mundial (1945), en ese momento, se constituye una floreciente iniciativa de auge
económico que se ve influenciada por la participación de proyectistas, que cimentan las bases
del diseño industrial dentro de los centros productivos. Este proceso de ascenso industrial, se
llevó a cabo de manera escalonada, al respecto Bürdek (2005: 82) comenta, en Italia sólo
después de la segunda guerra comenzó la transición de la producción artesanal predominante
(cristal, cerámica, cuero, tejidos) a la elaboración industrial (1)
Bajo este contexto surge la figura del diseñador industrial como un actor capaz de mediar entre
el escenario productivo y las necesidades de las personas, ofreciendo respuestas que se
materializan en productos de consumo masivo.
De igual manera dentro del pensamiento cultural italiano, una de las directrices que
fundamenta e impulsa el papel del diseñador dentro de la labor proyectual, parte de su relación
con la arquitectura, que para muchos es la piedra angular de las artes, sobre este apartado
Bürdek (2005: 90) menciona, el diseño se entiende también como parte de la teoría de la
arquitectura, y está ligada a los movimientos de vanguardia. De este modo el derecho del
diseñador de proyectar vanguardia queda legitimado de forma concreta (2)
Así pues, se entiende la importancia que suscita el papel de la labor proyectual de configurar
objetos, en el ámbito italiano; pero de igual manera, es en Italia donde el diseño experimenta
uno de los procesos de mutación más extraordinarios y de una singularidad sin precedentes.
El proceso que vive Italia en el escenario de la cultura material, se va a enmarcar en dos
corrientes o frentes (década del 60,70 y 80), de primera mano tenemos el Bel Design, el cual es
una referencia casi análoga a la Gute Form alemana, o el Good Design estadounidense, sin
embargo en el caso italiano, este proceso va acompañado de un fuerte componente de
innovación técnica en la industria, y una total apuesta por la creatividad y la experimentación,
tanto a nivel conceptual como material por parte del diseñador.
En el lado opuesto encontramos el Antidiseño, el cual como su nombre lo indica, es una
declaración contestataria a los ideales promulgados años atrás por la Bauhaus, al respecto
Charlotte y Peter Fiell (2000:39) comentan, rechazando los preceptos del movimiento moderno,
el antidiseño pretende validar la expresión creativa individual a través del diseño (3)
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A la par Salinas (2009:204) explica al indagar sobre los orígenes del antidiseño, los modernos
cánones de la alta tecnología se hacen a un lado, y algunos autores incluso abrazan abiertamente
el concepto del mal gusto, cansados del frío funcionalismo imperante de los objetos del mundo
industrializado.(4)
De igual forma acerca de las propuestas objetuales hechas por los grupos de antidiseño Morteo
(2008:312) concluye, son nuevos lenguajes y estímulos que empiezan a tomar forma y sitúan al
diseño más allá de la lógica de lo útil y lo necesario, en una dimensión en la que la narración
sugestión y forma ya son funciones primordiales en una nueva cultura de las imágenes (5). Es
decir el objeto adquiere unos nuevos atributos dentro del ámbito de la percepción, para ser un
portador de metáforas.
La singularidad que alberga el movimiento de antidiseño, radica en que los actores que sientan
su voz de oposición frente al escenario bajo el que se entiende el diseño, son los mismos que de
igual manera configuraron productos que hoy por hoy son íconos, reverenciados por su
conexión con las necesidades de los usuarios, su atractivo estético, su forma depurada, sus
desarrollos y aportes técnicos y tecnológicas, y por supuesto su total sintonía con el aumento
en los activos de las empresas. Tal es el caso de Ettore Sotsass, que contrasta su desarrollo
objetual con productos como la máquina de escribir Valentine para la firma Olivetti, y las
propuestas de nuevas configuraciones que se sintetizan en la obra desarrollada en el grupo
Memphis.
Cabe mencionar que el movimiento de antidiseño también realizó serios cuestionamientos a la
arquitectura del momento, los grupos Archizoom y Superstudio, hacen un planteamiento audaz
y ampliamente controvertido de como reinterpretar la obra arquitectónica, en diciembre de
1966 en el marco de la exposición “Superarquitectura” proclaman “La superarquitectura es la
arquitectura de la superproducción del superconsumo de la superinducción al superconsumo,
del Superman y de la gasolina súper”(6) una declaración abierta al estilo de vida de las personas,
donde la producción en masa y el consumo masivo son el común denominador.
La interrogante es ¿Cómo este fenómeno propio del contexto italiano logró tener tanta
repercusión a nivel global?
En primera instancia hay un hecho que resume de manera excepcional la divulgación de las
propuestas italianas, y es la exposición realizada en 1972 en el Museo de Arte de Nueva York
que se tituló Italy: The New Domestics Landscapes bajo la curaduría de Emilio Ambazs, esta
exposición dejó clara constancia del auge material que se vivía en Italia, agrupando propuestas
de Bel Design y desarrollos objetuales de grupos de antidiseño.
Otro de los hechos que se hicieron evidentes en esta muestra fue la capacidad tecnológica que
se había alcanzado, y también la clara intención de los empresarios italianos por arriesgarse a
invertir en los proyectos que planteaban los diseñadores. Los exhuberantes colores del plástico
daban constancia de como el paisaje doméstico se estaba transformando. De cómo la casa de
repente se convertía en un escenario para la alegría, alejada de lo que años atrás Le Corbusier
definía como la máquina para vivir.
Así el público internacional volvió sus ojos hacia Italia, donde la búsqueda por estar en sintonía
con el estilo de vida de la época, permitió la aparición de audaces propuestas que invitaban al
descanso como la serie de sillones Up diseñada por Gaetano Pesce, o el sillón Sacco y la silla
Blow producida por Zanotta.
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Todos estos hechos sumados a la globalización de los mercados han permitido que hoy por hoy
Italia se siga consolidando como uno de los grandes epicentros del diseño con eventos como la
feria internacional del mueble de Milán, donde las grandes marcas exhiben sus nuevas
colecciones, o premios como el Compasso D”Oro dan fe de la importancia de los aportes del
diseño a la industria. De igual forma en la moda, Italia posee una de las más importantes
pasarelas de alta costura a nivel mundial.
Se puede decir que la historia de Italia es una historia compartida con el mundo, desde el legado
de los romanos, hasta la consolidación del poder y expansión del cristianismo, desde los grandes
maestros de la pintura, la escultura y arquitectura del renacimiento hasta su riqueza material
que en la actualidad se traduce en objetualidades que enriquecen nuestra vida.
(1)(2) Bürdek, Berhard (2002). Diseño. Historia, teoría y práctica del diseño industrial Ed GG. Barcelona.
(3) Fiell Charlotte y Peter (2000). Diseño del siglo XX. Ed Taschen. Madrid
(4) Salinas Flores, Oscar (2009). Historia del Diseño Industrial. Ed Trillas. México.
(5) Morteo, Enrico (2009). Diseño desde 1850 hasta la actualidad. Ed Electa. Barcelona.
(6)Objetos. Monografías revista de arte y arquitectura (2001) Coruña.