Capitulo 1
La didáctica y los procesos de Enseñanza-Aprendizaje
Que es la didáctica?
Hay que definir y delimitar la disciplina que tratamos.
No hay que optar por una solución de compromiso
Por ejemplo para saber lo que es la psicología contemporánea, lo mejor es ver lo que hace.
En Didáctica se choca con otro problema: La circunscripción.
Es necesario delimitar conceptualmente la Didáctica. Tener cuidado con un intento de
delimitación rigorista, ir más allá de las definiciones del diccionario.
Hay que poder entender de que se ocupa y que es lo que preocupa a la didáctica.
No creo que la definición de Didáctica sea una cuestión axiomática.
La Didáctica es la ciencia de la enseñanza. (una definición formal)
Si queremos una definición informativa, diremos que la Didáctica se ocupa de los procesos
de enseñanza-aprendizaje.
Destacamos dos características:
1. La enseñanza es una practica humana que compromete moralmente a quien la realiza. La
enseñanza es una actividad humana en que las personas ejercen influencias sobre otras. Se
realizan en desigualdad de poder pero responden a una intencionalidad educativa. De allí el
compromiso moral. No podemos interpretar plenamente las prácticas educativas sin adoptar
una rúbrica ética. Es imposible, para la Didáctica, mirar impasible la realidad educativa:
Tiene que intervenir.
2. La enseñanza es una practica social. Lo que sucede en las aulas no depende solo de lo que
desean sus protagonistas, está en relación con la estructura de la institución y con los
recursos físicos y sociales disponibles. Ni siquiera los profesores son libres para definir la
situación del aula del modo que ellos elijan.
La Didáctica participa del flujo de acciones políticas, administrativas, económicas y
culturales.
En ningún momento podemos afirmar que la enseñanza es el producto de la ejecución de
especificaciones técnicas formuladas por especialistas.
La didáctica es parte del entramado de la enseñanza y no una perspectiva externa que
analiza y propone prácticas escolares.
Propondremos una DEFINICIÓN:
La Didáctica es la disciplina que explica los procesos de enseñanza-aprendizaje para
proponer su realización consecuente con las finalidades educativas.
Dentro de las características formales de la Didáctica, encontramos una dimensión
explicativa y otra proyectiva, interdependientes.
Una dimensión explicativa para proponer los procesos de enseñanza-aprendizaje y no para
delimitar finalidades educativas ya que sería pretencioso y contraproducente.
Una dimensión proyectiva, partiendo de la comprensión de la realidad, poder proyectar
nuestra intervención.
Los procesos de enseñanza-aprendizaje, tiene que justificarse por su valor educativo.
El referente de la Didáctica son los procesos de enseñanza-aprendizaje.
El binomio enseñanza-aprendizaje.
La enseñanza es una actividad intencional, diseñada para dar lugar al aprendizaje.
Nos interesa el tramado de acciones y efectos recíprocos, pero no la relación que supone que
no pudo haber enseñanza sin aprendizaje.
Existe una relación, pero no es causal sino de dependencia ontológica.
La tarea central de la enseñanza es posibilitar que el alumno realice tareas de aprendizaje.
El aprendizaje es el resultado de asumir y desempeñar el papel de alumno, no un efecto que
sigue a la enseñanza como causa.
En vez de una relación causa-efecto entre enseñanza y aprendizaje, lo que existe es una
relación de dependencia ontológica entre las tareas de enseñanza y las tareas de
aprendizaje.
Los procesos de enseñanza aprendizaje son simultáneamente un fenómeno que se vive y se
crea desde adentro.
Entendemos pues, por procesos de enseñaza-aprendizaje, al sistema de comunicación
intencional que se produce en un marco institucional y en el que se generan estrategias
encaminadas a provocar el aprendizaje.
Resaltamos tres aspectos que caracterizan la realidad de la enseñanza.
1. Los procesos de enseñanza-aprendizaje ocurren en un contexto institucional. Trascienden
la significación interna y les otorgan un sentido social.
2. Los procesos de enseñanza-aprendizaje pueden interpretarse bajo calves de los sistemas
de comunicación humana con un sentido de intencionalidad basada en la funcionalidad social
de hacer posible el aprendizaje.
3. El sentido interno de los procesos de enseñanza-aprendizaje está en hacer posible el
aprendizaje. No es lo mismo que limitarnos a determinados logros, sino todo el proceso que
tiene todo el aprendizaje.
El marco institucional de los procesos de Enseñanza-Aprendizaje
a) La necesidad de la enseñanza
El niño nace en un mundo que se le presenta ya organizado culturalmente, en su intercambio
espontáneo con el mundo social y cultural en el que vive y del que participa, va aprendiendo
el bagaje cultural de su comunidad. En algún momento de la niñez, todos son educados de
un modo formal, aunque no necesariamente en una escuela.
A partir de las sociedades industriales, se requiere claramente de una organización de la
transmisión cultural. Esto es lo que justifica la necesidad de disponer de formas organizadas
de transmisión cultural, de espacios y modos en los que se puedan garantizar a las sucesivas
generaciones la adquisición del capital intelectual, emocional y técnico de la sociedad en la
que viven. En nuestra sociedad esta necesidad se ha materializado principalmente en la
escuela.
b) Características de la institucionalización
Los procesos de institucionalizacion son consustanciales al hecho social. Las instituciones
implican historicidad. Por el hecho mismo de existir, las instituciones controlan el
comportamiento humano, estableciendo pautas definidas que lo canalizan en una dirección
determinada, de tal forma que cuanto más se institucionaliza el comportamiento, más
previsible y, por ende, más controlado se vuelve.
c) Origen histórico de la escuela actual
La escuela es deudora del proceso de institucionalización que surge con las revoluciones
liberales, apoyadas en las ideas de la Ilustración. No se puede decir que la escuela empiece
en una fecha histórica determinada, la ubicaremos en el medioevo. Con la Ilustración se
materializa el constitucionalismo y el Estado de derecho. Es el Estado quien se tiene que
preocupar ahora de transmitir y legitimar ante la población los nuevos valores sociales y para
ello necesita valerse de la organización y control del aparato de la instrucción pública. Los
modos de producción industrial y el auge del sistema capitalista tienen mucho que ver, la
necesidad de la formación profesional está ligada a las nuevas formas productivas, pero
también necesita ser expandida y legitimada la nueva ideología burguesa de la riqueza ligada
al trabajo y la justificación de las diferencias sociales como fruto, no ya de los privilegios del
nacimiento, sino de las capacidades y disposiciones individuales. Para ello la escuela se
ofrece como vehículo perfecto para la transmisión de estas ideas. Estas líneas básicas
delimitan lo que la escuela viene siendo desde sus comienzos: una institución que se
preocupa de la inculcación ideológica de los valores dominantes, de la legitimación de la
desigualdad y de la reproducción de la estratificación social.
d) El papel social de la escuela - Reproducción y hegemonía
Evidentemente la escuela no es una institución inocente que se dedica a educar para que
cada cual ponga en juego, en igualdad de oportunidades, lo mejor de sus capacidades y se
inserte en la sociedad de forma acorde a sus frutos educativos individuales y personales. La
desigualdad social es producto de diferencias individuales. Mientras que el discurso oficial
sobre la escuela se ha situado en la sociología funcionalista y en la ideología meritocrática,
según las cuales la desigualdad social es producto de las diferencias individuales y la escuela
lo único que hace es dar lugar a que estas diferencias generen distintos procesos de
desarrollo personal y realizar una selección justa de los más capacitados, los cierto es que de
forma bastante sospechosa, esas supuestas capacidades resultan estar demasiado ligadas a
las condiciones sociales de origen, de modo que la escuela acaba distribuyendo a los
individuos, de forma semejante a su posición de origen, en las oportunidades sociales y
laborales. Es decir que lo que la escuela pretendería sería reproducir la estratificación social y
legitimarla. Aprendemos así que nuestra posición social es merecida y, por tanto, justa,
lógica y natural. Otros autores, sin negar lo anterior, han destacado que la escuela no solo
reproduce la estratificación de la sociedad sino además el capital cultural, al transmitir y
legitimar las formas de conocimiento, los valores, el lenguaje y los modos de vida de la
cultura dominante.
e) Reproducción, contradicción, conflicto y resistencia
Los procesos de reproducción, los mecanismos de poder y la dominación parecen constituir
una maquinaria perfectamente engrasada en la que una visión ideológica y una cultura
dominante se instalan en las mentes de los escolares, sin ningún tipo de acomodación,
desajuste o resistencia, parece que fuese una conspiración sin seres humanos detrás. La
escuela no es únicamente una institución de reproducción donde el conocimiento explícito e
implícito que se transmite convierta inexorablemente a los estudiantes en personas pasivas,
necesitadas y ansiosas de integrarse a una sociedad desigual, ya que los estudiantes no son
receptores pasivos de los mensajes sociales y las relaciones sociales capitalistas no son
intrínsecamente contradictorias en algunos aspectos básicos. La dinámica de la reproducción
debe entenderse que incluye la reproducción también de las contradicciones, del conflicto y
de las resistencias, puesto que nuestra sociedad incluye en su seno, todas estas variantes,
las relaciones de clase son conflictivas y en medio de todo esto está el sistema de
enseñanza, dado que la escuela se encuentra dentro de la esfera del Estado (democrática)
pero, a la vez, prepara para la inserción en la producción (totalitaria) y esto genera un
proceso contradictorio en el que, a veces, la escuela se encuentra atrapada sin salida. Las
contradicciones no se producen solo por causa de las que existen externamente (sistema
económico y político) sino porque los alumnos acuden con sus propias culturas de clase y sus
propias pretensiones y expectativas, las cuales no siempre se llevan bien con el discurso
explícito e implícito de la escuela que operan dentro de los límites marcados por la sociedad,
pero funcionan en parte para influir y modelar esos límites, ya sean económicos, ideológicos
o políticos. Detectar y promover las prácticas pedagógicas y las respuestas de los
estudiantes que contienen elementos de contestación ideológica que contravienen los
intereses de reproducción de las desigualdades sociales y la dominación hegemónica pueden
favorecer la transformación tanto de las relaciones educativas como el desarrollo de una
conciencia reflexiva y crítica. Los procesos de enseñanza-aprendizaje son pues procesos que
están, de forma contradictoria y conflictiva, simultáneamente determinados desde dentro,
producto de las intenciones y finalidades decididas por los participantes, y desde fuera, como
consecuencia de su pertenencia a la red de instituciones dominadas por los intereses
económicos y políticos prevalecientes.
La didáctica y la toma de postura
Epígrafe: No hay otra elección que comprometerse (Apple,1986)
En el estudio de los procesos de enseñanza aprendizaje no podemos abstraernos del marco
social.
Muchos funcionamientos escolares encuentran su origen y su razón de ser fuera del aula.
No se trata de hacer Sociología y abandonar la Didáctica. Se trata de darse cuenta de que no
existen problemas inocentes.
Entender los procesos de enseñanza-aprendizaje en su auténtica naturaleza, significa
entenderlos en la dinámica social de la que son parte y en el análisis crítico de las auténticas
tareas que cumple. Obviar esto es falsear el objetivo, ocultar el sentido de la escuela y
transformar las razones socio-políticas en razones de inteligencia y capacidad.
El desarrollo científico de la Didáctica la ha llevado a ubicarse en una falsa postura de
neutralidad, desarrollando un aparato científico basado en la capacidad de predicción de
fenómenos didácticos a fin de garantizar resultados.
Esto conlleva a controlar procesos y resultados de las personas que participan en ellos, sus
relaciones, sus aprendizajes y sus conductas, evitando que nada esté fuera de control.. Se
reprime el camino de acción social. La historia social es reemplazada por el producto pasivo
de la planificación social. Entonces el orden educativo se convierte en una cuestión de control
que se establece sobre los procesos cognitivos del aprendizaje.
Este enfoque conlleva a una forma de ejercer un control social sobre el que aprende.
La dimensión moral de la enseñanza según la cual una persona controla temporalmente el
funcionamiento de otra ha quedado reducida al estudio de la eficiencia docente, esto es
como se puede enseñar más contenido y más rápidamente.
Se traduce en un intento de maximizar el aprendizaje sin atender a su calidad.
Esta tendencia positivista y tecnológica es la más extendida.
La cuestión se centra entonces en como hacer posible darle un sentido a la escuela, de
manera de hacerla crítica, y como hacerla crítica con el objeto de hacerla liberadora y no
sumida en el objeto de dominar procedimientos y hechos.
La didáctica no puede ser neutral. El compromiso social con la práctica educativa es
ineludible.
Desarrollar una visión crítica ( ojo no es criticar) exige la articulación progresiva de un orden
social, y el compromiso con él, que como fundamento no tenga la acumulación de bienes,
beneficios y credenciales, sino la maximización de la igualdad económica, social y educativa.
Es necesario que la Didáctica se guíe por una idea de emancipación y de justicia social que
vaya más allá de los fines internos que nos programamos para los procesos de enseñanza,
de tal manera de darle sentido a esos fines.
Si inevitablemente participamos con nuestra disciplina en la configuración de la enseñanza,
lo que tenemos que hacer es orientar racionalmente con argumentos y razones el sentido de
la intervención. Esta intervención consciente debe llevar a la Didáctica a abandonar
supuestos neutralismos y participar en la acción educativa y social, guiada por un ideal de
emancipación y de justicia social y educativa..
Debemos hacer tre tipos de consideraciones:
1. La enseñanza no es solo lo que ocurre en el aula. El campo de la Didáctica son los
procesos de enseñanza-aprendizaje, pero relacionados con la estructura social externa.
2. No es suficiente definir las intenciones educativas para poder desarrollar una práctica
coherente. Hay que comprender la enseñanza, en relación con las condiciones que la realidad
impone, buscando las estrategias adecuadas e inteligentes de la actuación. Se deben conocer
previamente las condiciones de realidad de la enseñanza antes de hacerla posible. Se
desdibuja de este modo la visión tecnológica de la relación entre conocimiento y acción, para
empezar a desarrollar una perspectiva que se aproxima más a la forma en que se entiende la
acción social como práctica política.. Se debe tener presente la relación entre las decisiones
curriculares y los participantes del aula, lo que conlleva a definir el trabajo del profesor como
intelectual y no como técnico.
3. La Didáctica se sitúa al servicio de la enseñanza para favorecer la realización de fines
educativos, pero guiada por la idea de la justicia social. Muchas veces es más fácil saber lo
que no es que lo que es. Una sociedad correcta no puede determinarse de ante mano.
Podemos señalar el mal, pero no indicar lo absolutamente correcto.
En resumen: Se debe defender una forma de actuación con objeto tanto de entender las
distancias que median entre las condiciones que impone la realidad y las finalidades
educativas que se proponen y reducir esas distancias.
La Didáctica esta moralmente comprometida con la intervención educativa. Debe mirar tanto
al interés por la emancipación individual de los educados, como el interés por la justicia
social y la emancipación colectiva.
Se ha de considerar a la enseñanza como una estrategia.
La Didáctica se compromete en una estrategia cognoscitiva para facilitar la estrategia
práctica de la enseñanza.