Etnicidad y Magisterio en Tila
Etnicidad y Magisterio en Tila
EN ANTROPOLOGÍA SOCIAL
TESIS
QUE PARA OPTAR AL GRADO DE
DOCTOR EN CIENCIAS SOCIALES
ESPECIALIDAD EN ANTROPOLOGÍA SOCIAL
PRESENTA:
DIRECTOR DE TESIS:
DR. GUILLERMO DE LA PEÑA TOPETE
Director de tesis
Dr. Guillermo de la Peña Topete
__________________________
Lectora
Dra. Regina Martínez Casas
___________________________
Lector
Dr. Alejandro Agudo Sanchíz
____________________________
DEDICATORIA
iii
AGRADECIMIENTOS
iv
López, me abrió su casa en San Cristóbal de las Casas y la de su familia en Tila. Allí viví meses,
semanas y días de aprehender y compartir. En nuestras charlas, ña’ Estela me fue ayudando a
comprender muchas historias cotidianas de las maestras y los maestros ch’oles. Maestra indígena
del respeto, el silencio sabio y la unión de la familia. Allá en su casa comí de nuevo el caldo de
pollo de mi abuela Carmen. Dos abuelas para recordar tengo. Georgina Méndez Torres, por
quien fui a Chiapas, a su propio pueblo, en donde pudimos conocernos con la gente ch’ol.
Gracias por enseñarme a ser maya-cholero; por las lecturas, las recomendaciones, correcciones y
consejos muy sabios, como siempre. Rosalva Pérez Vasquez, amiga ch’ol en Tila, en
Guadalajara, en el DF, en San Cristóbal. En cada lugar fuiste interlocutora imparcial, además de
anfitriona para los tiempos en que escaseó el dinero para alimentación y hospedaje. Fanny
García Cano, el camino nos juntó para apoyarnos en tantas veces por tierras tapatías, tantas
despedidas, encuentros y el refugio lejos de la academia. Blanca María Peralta Guachetá,
compañera de años en la educación por el territorio muisca de Bosa. Colega y par académica
cuyas varias versiones del presente trabajo fue leyendo desde la propuesta misma de
investigación. Arturo Huérfano Méndez, desde cualquier parte del mundo y en el territorio
muisca de Santayá, leyó, especuló y compartió esta investigación. Sus palabras, que también
hacen parte de nuestras apuestas en la vida, están en esta tesis.
Finalmente agradezco a los investigadores y a las investigadoras del CIESAS que compartieron
sus propias experiencias en cada seminario. Guardo especial gratitud con la Dra. Regina
Martínez, el Dr. Alejandro Agudo y el Dr. Luis Vásquez por la paciencia de leer, dictaminar y
soportar mis falencias. Nada menos puedo decir del respeto, dignidad e interés con que el Dr.
Guillermo de la Peña asumió la dirección de esta investigación. Su solidaridad y paciencia
permitieron mi auto-reconocimiento en la antropología y disfrutar desde allí la experiencia de la
formación académica. Algo ajeno que fui apropiando.
v
RESUMEN DE LA TESIS TITULADA “JUBILACIONES DEL INDIGENISMO Y
MERCADO DE ETNICIDADES EN EL MUNICIPIO DE TILA, CHIAPAS: SUS
MANIFESTACIONES EN LAS ITINERANCIAS TERRITORIALES DEL MAGISTERIO
CH’OL”, QUE PARA OPTAR AL TÍTULO DE DOCTOR EN CIENCIAS SOCIALES EN
DICIEMBRE DE 2010, PRESENTÓ JAIRZINHO PANQUEBA, MAESTRO EN CIENCIAS
SOCIALES, POR LA FLACSO- ECUADOR.
Esta investigación recorre los contextos de vida de tres generaciones magisteriales del sistema de
educación primaria indígena del territorio ch’ol del municipio de Tila, norte del estado de
Chiapas, México. En ellos se analizan las continuidades y las transformaciones que en y desde las
políticas indigenistas se han venido gestando en territorio ch’ol, con relación a la dimensión
económica de la etnicidad. Por ello acude a un repaso de la génesis de las políticas indigenistas y
de su aplicación en el ámbito educativo. Y de acuerdo a ello, revisar las maneras como la
población ch’ol va conformando sus identidades desde una dimensión económica de las mismas.
Esto es, las formas de negociar los procesos de las etnicidades tanto en los espacios creados por
las políticas indigenistas, como en los espacios que poco a poco se van abriendo las propias
personas y comunidades. Este planteamiento se concretó a través de las siguientes preguntas
centrales: ¿Cómo contribuye el magisterio bilingüe a la construcción de una dimensión
económica de las etnicidades, en el ámbito de unas políticas públicas indigenistas constantemente
adaptadas y adaptables con lógicas de mercado?; ¿Cómo han transformado los maestros y las
maestras bilingües, desde sus trayectorias de vida, las perspectivas de subsistencia delineadas en
las políticas indigenistas para las poblaciones indígenas?; ¿Cómo se negocian las prácticas,
instituciones y presencia de las políticas públicas indigenistas dentro de las trayectorias de vida
de los maestros y las maestras bilingües?. Para buscar respuestas y mejorar los cuestionamientos
iniciales realizamos un trabajo de campo durante 14 meses. Los límites territoriales
comprendieron la cabecera municipal de Tila, y dos comunidades elegidas de acuerdo a criterios
de distancia entre estas y el pueblo (una a 40 km y otra a 4 km), y también porque allí pudimos
interactuar con una generación magisterial veterana, otra en ejercicio pero también
experimentada, y otra generación nueva que labora en condiciones distintas a las antecesoras. La
principal manifestación para explicar los alcances del trabajo han sido las itinerancias territoriales
de la gente ch’ol. Por ello los resultados del trabajo se explican en las descripciones mismas de
los itinerarios de los maestros y las maestras antes, durante y después del ejercicio magisterial.
vi
ÍNDICE DE CONTENIDO
DEDICATORIA iii
AGRADECIMIENTOS iv
RESUMEN vi
INDICE DE FOTOGRAFÍAS xvi
INDICE DE ILUSTRACIONES xvi
INDICE DE MAPAS xvi
INDICE DE CUADROS xvii
INDICE DE INFOGRAFÍAS xvii
Mihp’ej 0 INTRODUCIÓN 0 0
Jump’ej1CAPÍTULO.
INDIGENISMOS EN DECADENCIA- ETNICIDADES EN 17 U
CONSTRUCCIÓN
1
1..1. CONSOLIDACIÓN Y TRANSFORMACIÓNES DE LOS 17 U
INDIGENISMOS.
1
1..1.1. Las raíces de la conciencia indigenista 18 i
1
1..1.2. El romanticismo alemán otro aliento para la conciencia indigenista 21 11
1
1..1.3. La construcción romántica de “lo indígena” en la forja de la nación 24 14
mexicana
1
1..1.4. El Estado-antropólogo y su política indigenista 28 18
1
1..1.4.1. La máscara mestiza en las políticas indigenistas 30 1p
1
1..1.4.2. La invención de los promotores culturales bilingües 32 1w
1
1..1.4.3. La intermediación como objeto para estudiar al estado 34 1r
1
1..1.5. Decadencias y transformaciones recientes del indigenismo 37 1u
1
1..1.5.1. Ayudas para poblaciones vulnerables o un indigenismo del 38 1i
mercado
1
1..1.5.2. Indigenismo y desarrollo 40 20
1
1..1.6. Síntesis e implicaciones para la investigación 42 22
1
1..2. MERCADO DE ETNICIDADES 44 24
1
1..2.1. Agencias cotidianas en la construcción social de fronteras étnicas 45 25
vii
1
1..2.1.1. Dinámicas sociales complejas 46 26
1
1..2.1.2. El concepto de etnicidad: fronteras étnicas, su construcción
social y etnogénesis mercantil 49 29
1
1..2.1.3. Los agentes en la construcción de fronteras étnicas 54 2r
1
1..2.1.4. Reflexión metodológica desde las agencias cotidianas 58 2i
1
1..2.2. Construcciones de las etnicidades desde una perspectiva económica 59 2o
1
1..2.2.1. Auto-construcciones de los sujetos étnicos: Identidades múltiples
e identidades escogidas 61 31
1
1..2.2.2. Construcciones étnicas por “otros”, en el proceso de invención
de las culturas indígenas 68 38
1
1..2.2.3. Exclusión Simbólica y oportunidades laborales para las
poblaciones indígenas 71 3q
1
1..2.3. Perspectivas hacia el análisis sobre la invención de la cultura
indígena en un contexto de mercado de etnicidades 74 3r
1
1..3. CH’OLEL- WAJTYAÑ- IXIM- SA’.
Construcción teórica para el acercamiento territorial de la investigación. 76 3y
1
1..3.1. Ch’olel 79 3o
1
1..3.2. Wajtyañ 81 41
1
1..3.3. Ixim 86 46
1
1..3.3.1. El poder de la intermediación 88 48
1
1..3.3.2. Habilidades objetivas y prestigio: entre la intermediación y el 90 4 p
poder
1
1..3.4. Sa’ 92 4w
1
1..3.4.1. Migración ch’ol desde el norte de Chiapas hacia la Selva 92 4w
Lacandona
1
1..3.4.2. Reflexión en torno a las itinerancias territoriales 95 4t
1
1..4. NIVELES DE ANÁLISIS DESDE LA REVISIÓN TEÓRICA 102 52
Cha’p’ej2CAPÍTULO.
APREHENDIZAJES METODOLÓGICOS 105 55
2
2..1. “LOS MAESTROS INDÍGENAS” Y SUS ABORDAJES
METODOLÓGICOS 106 56
viii
2
2..1.1. Estudios específicos sobre la labor docente en las aulas 106 56
2
2..1.2. Estudios sobre la intermediación cultural y política de los maestros 108 58
bilingües
2
2..2. WEN PAJ JIÑI SA’. CONSTRUCCIÓN DEL PROBLEMA DESDE LA
PERSPECTIVA DE LOS SUJETOS DE LA INVESTIGACIÓN 110 5 p
2
2.. 2.1. Magisterio bilingüe como sujeto de estigmatización 111 5q
2
2.. 2.2. Desventajas económicas para la población indígena y la opción 114 5r
magisterial
2
2..3. GEOGRAFÍA ESPACIAL Y HUMANA DEL TERRITORIO CH’OL 117 5u
2
2.. 3.1. Un acercamiento regional al pueblo y a la población 121 61
2
2.. 3.2. El contexto social en que ha estado la región del estudio 122 62
2
2.. 3.3. El contexto económico regional 123 63
2
2.. 3.4. Una región hecha a pié descalzo 127 67
2
2.. 3.5. Región ch’olera 130 6 p
2
2.. 3.6. Ocupaciones principales en la cabecera municipal de Tila 131 6q
2
2..3.6.1. Ocupaciones principales en el pueblo de Tila según condición
de hablantes de idioma ch’ol y según condición de no hablantes de idioma 131 6q
indígena
2
2..3.6.2. Ocupaciones principales en el pueblo de Tila según jefatura del
hogar por condición de hablantes de idioma ch’ol y según condición de no
hablantes de idioma indígena 133 6e
2
2..4. PERFILES TESTIMONIALES DE ESTA INVESTIGACIÓN. 136 6y
2
2.. 4.1. Primer generación magisterial en la región 137 6u
2
2..4.1.1. Para la vinculación 140 70
2
2..4.1.2. El tránsito 141 71
2
2..4.1.3. Las demandas 141 71
2
2..4.1.4. El proceso formativo 142 72
2
2..4.1.5. Las itinerancias laborales 142 72
2
2.. 4.2. Segunda generación magisterial en la región 142 72
2
2..4.2.1. La vinculación 144 74
2
2..4.2.2. La formación 144 74
ix
2
2..4.2.3. El tránsito regional 145 75
2
2..4.2.4. El comercio regional 145 75
2
2.. 4.3. Tercera generación magisterial en la región 146 76
2
2..4.3.1. La vinculación 149 7 9
2
2..4.3.2. El tránsito regional 150 7 p
2
2..4.3.3. Las demandas 152 7 w
2
2.. 4.4. Generaciones magisteriales de transición 153 7 e
2
2..4.4.1. Los “testimonios del eterno acercamiento”, 153 7 e
2
2..4.4.2. Los becarios- veteranos 154 7 r
2
2..4.5. Kaxlanes en el sistema educativo regional 155 7 t
2
2.. 4.6. Otros y otras itinerantes que colaboraron en el trabajo de campo 157 7 u
2
2..5. ALGUNAS ESTRATEGIAS Y EVIDENCIAS DE LA ITINERANCIA
ETNOGRÁFICA 162 82
2
2..6. LA RECIPROCIDAD ETNOGRÁFICA 166 86
2
2.. 6.1. Lenguajes corporales de los andes en la comunidad de El Cerro 167 8 7
2
2.. 6.2. Compartiendo los lenguajes de las montañas andinas con docentes del 169 8 9
PECI
2
2.. 6.3. Es que es duro entrar a una comunidad; hay gente que no entiende
por más que le hables, piensan que está uno haciendo el mal (…) Ahorita
nada más les dice usted que vino a asesorar a los profesores, que no vino
a hacer daño, que no vino a hacer esas cosas. Que por favor no tengan
miedo, que es de otro lado pero que somos de los mismos. (Don Antonio
‘El Güero’, Febrero 18 de 2008) 172 8 w
Uxp’ej 3CAPÍTULO
ETNICIDAD Y RELACIONES INTERÉTNICAS EN UNA REGIÓN DE
ITINERANCIAS TERRITORIALES 176 8 y
3
3.. 1. CONSTRUCCIÓN DE UNA REGIÓN DE ITINERANCIAS. 176 8 y
33..1.1. Etnografía de una peregrinación religiosa regional 178 8 e
3
3..1.2. Xämbal 182 92
3
3..1.3. Arturo lok’oñba tyi jiñi pejk’ (Arturo retrata su mecapal) 185 95
3
3..1.4. Itinerancias y diferenciación social en territorios ch’oleros 189 9 9
x
3
3..1.4.1. Somos ch’oleros 190 9 p
3..1.4.2. Jiñi lakty’añ ch’ol: Nuestra lengua ch’ol
3 191 9 q
3
3..1.5. Ch’ol- kaxlan: una tensión “normalizada” 195 9 t
3
3..1.6. José: veterano maestro, constructor de itinerancias 201 p1
3
3..2. ITINERANCIAS EN LAS NARRATIVAS DE VIDA DE MAESTROS Y
MAESTRAS DE LA GENERACIÓN PRIMERA 206 p 6
3
3..2.1. “Me eché andar sólo” 208 p 8
3
3..2.2. Xämbal ixic 214 p r
3
3..2.3. Acercarse 218 p i
3
3..2.4. Volverse andar 222 q2
3
3..2.5. Aprehendizajes del echarse andar 227 q 7
4
4..3. CONCLUSIONES E IMPLICACIONES PARA LA INVESTIGACIÓN 228 Q 8
Chïnp'ej 4 CAPÍTULO
DIMENSIONES-DINÁMICAS DE LA REGIÓN DE ITINERANCIAS
TERRITORIALES 231 Q q
4
4..1. DIMENSIÓN-DINÁMICA DE PEREGRINACIÓN SAGRADA 231 Q q
4
4..1.1. El Cristo negro y su renovación milagrosa 236 Q y
4
4..1.2. La iglesia 238 Q i
4
4..1.3. El cerro de la cruz 242 w2
4
4..1.4. Otros usos del cerro 246 W6
4
4..1.5. Las celebraciones religiosas 247 W 7
4
4..1.6. La feria de Corpus Christi 248 W 8
4
4..2. DIMENSIÓN-DINÁMICA DE LA REGIÓN COMO PRESTADORA DE
SERVICIOS EDUCATIVOS. UN ELEMENTO DINAMIZADOR DE LA 250 W p
ECONOMÍA REGIONAL
4
4..2.1. Gestiones magisteriales en la construcción de región educativa 251 W q
4
4..2.2. ¿Pueblo de maistros? 258 W i
4
4..2.3. Breve cuadro sobre el tránsito magisterial como ejemplo de itinerancia
laboral 263 E3
4
4..2.3.1. El tránsito intermunicipal de maestros y maestras:
Transbordando. 263 E3
xi
4
4..2.3.2. El tránsito municipal de docentes de educación primaria y
preescolar 265 E5
4
4..2.3.3. Hay maestros que ya no cumplen sus horarios, porque quieren
[irse a] cobrar su quincena, o ya son de 'mochila veloz': se van… (Maestra
Helena, Abril 12 de 2008) 269 E 9
4
4..3. REGIÓN EN SU DINÁMICA COMO PROVEEDORA DE MANO DE
OBRA 272 E w
4
4..3.1. Etnografía de dinámicas económicas en los años setentas 275 E t
4
4..3.2. Ángel: un tileco muy abusado 278 E i
4
4..3.3. Prisciliano: ¿xumbälob de la economía? o ¿gusto por itinerar y
peregrinar? 282 R2
4
4..3.4. El sastre Cándido Gutiérrez Parcero un ch’olero que caminó por el
estado de México en la década de 1960. 285 R5
4
4..3.5. Mercado laboral tileco: Hay muchos ahorita que están en
Villahermosa trabajando (Maestro Roque, Mayo 5 de 2008) 287 R 7
4
4..3.6. Aquí hay jóvenes profesionistas que tienen ganas de trabajar y están
preparados… 292 R w
4
4..4. CONCLUSIONES SOBRE LAS DIMENSIONES-DINÁMICAS
REGIONALES 294 R r
Jok’p'ej 5 CAPÍTULO
JUBILACIONES DEL INDÍGENISMO 295 R t
Y ADECUACIONES IDENTITARIAS
5/1. METODOLOGÍA, ESPECULACIONES Y TERRITORIOS DESDE LA
PRIMERA MATRIZ DE ANÁLISIS. 296 R y
5.1.1. Técnicas especulares y territorios 299 R r
5/ 1.2. Consideración teórica de la descripción densa como acercamiento
analítico. 302 T2
5/2. SEGUNDA MATRIZ DE ANÁLISIS: POSIBILIDADES DE RELACIÓN
ENTRE GENERACIONES MAGISTERIALES Y DIMENSIONES-
DINÁMICAS REGIONALES 303 T3
5/2.1. Relaciones entre dimensión-dinámica de peregrinación sagrada y
xii
generaciones magisteriales ch’oles. Producción y re-producción de alternativas
mercantiles. 306 T6
5/2.2. Relaciones entre dimensión-dinámica prestadora de servicios educativos y
generaciones magisteriales ch’oles. 309 T 9
[Link]. La paradoja de las proporciones magisteriales Vs estudiantiles que serian
la envidia de un sistema escolar cualquiera. 310 T p
[Link]. Jubilación primera: Si jubilarse fuera llenarse de júbilo!!! 313 T e
5.2.3. Relaciones entre dimensión-dinámica de la región como proveedora de
mano de obra y generaciones magisteriales ch’oles 315 T t
[Link]. La paradoja de la transformación de las itinerancias territoriales en
itinerancias laborales 318 T i
[Link]. Jubilación segunda: emular otras itinerancias en un contexto cada vez
menos itinerante 320 Y0
[Link]. Jubilación tercera. La invisibilización del trabajo femenino en la
construcción de la dimensión-dinámica proveedora de mano de obra 323 Y3
5/3. LA TERCERA MATRIZ DE ANÁLISIS. DEPENDENCIA/
INDEPENDENCIA MAGISTERIAL FRENTE A LA IDEOLOGÍA Y
ACCIONES INDIGENISTAS 325 Y5
5.3.1. Resignaciones laborales y adecuaciones identitarias 328 Y 8
[Link]. Una denuncia pública 328 Y 8
[Link]. Las ventajas de los maestros 331 Y q
5.3.2. Una paradoja propuesta entre el neo-zapatismo y la docencia bilingüe 332 Y w
[Link]. Cuarta jubilación del indigenismo: el poder del estado antropólogo en
manos del magisterio bilingüe 336 y y
[Link]. El poder local de las adecuaciones en la manipulación del neo-zapatismo 338 y i
5.3.3. Concluyendo sobre adecuaciones identitarias 341 U1
Wïkp'ej 6 MUSH MALË TY XÄMBAL. YA ME VOY A CAMINAR.
CONCLUSIONES. 343 U3
6.1. INDIGENISMO, ANTROPOLOGÍA Y ESTADO 344 U4
6.2. ITINERARANDO TERRITORIOS Y SUFRIMIENTOS. UNA 346 U6
PROPUESTA ‘ENDÓGENA’DESDE LAS ETNICIDADES CH’OLES
xiii
6.3. REDEFINICIÓN DE UNA POLÍTICA DESDE LA PRÁXIS. LÍMITES Y 349 U 9
ALCANCES
6.4. DINAMIZACIÓN DE LAS DIRECTRICES INDIGENISTAS 353 U e
6.4. REFLEXIÓNES FINALES 358 u i
Wokp’ej 7 BIGLIOGRAFÍA 360 i0
Waxip’ej 8 ANEXOS 373 I e
Infografía censal 1. Población de 5 años y mas que habla alguna lengua indígena,
por sexo CENSO 1970 373 i e
Infografía censal 2. Población de 5 años y mas que habla alguna lengua indígena,
por sexo CENSO 1990 374 I r
Infografía censal 3. Población de 5 años y mas que habla alguna lengua indígena,
por sexo CENSO 200 375 I t
Infografía censal 4. Población de 5 años y mas que habla alguna lengua indígena,
por sexo. Conteo de Población y Vivienda 2005 376 I y
Infografía censal 5. Población económicamente activa mayor de 12 años. Posición
en el trabajo agrícola y ganadero Censo 1970 377 I u
Infografía censal 6. Población económicamente activa mayor de 12 años. Posición
en el trabajo agrícola y ganadero Censo 1990 378 I i
Infografía censal 7. Población económicamente activa mayor de 12 años. Posición
en el trabajo agrícola y ganadero Censo 2000 379 I o
Infografía censal 8 Población total del pueblo de Tila.
Por ocupaciones principales y sexo 380 o0
Infografía censal 9 Población hablante ch’ol del pueblo de Tila.
Por ocupaciones principales y sexo 381 O1
Infografía censal 10 Población No hablante de idioma indígena del pueblo de Tila
Por ocupaciones principales y sexo 382 O2
Infografía censal 11 Comparativo de población ocupada en el pueblo de Tila.
Según población total, hablantes de idioma ch’ol y no hablantes de lengua
indígena 383 O3
Infografía censal 12 Número de familias en el pueblo de Tila, ocupación
principal del jefe o de la jefa de hogar según condición de hablante ch’ol o no 384 O4
xiv
hablante de lengua indígena.
Gráfica 1 Tila 2000: Población de 18 años y más con instrucción superior por
especialidades principales 385 O5
Gráfica 2 Tila 2000: Población mayor de 15 años en Tila, condición de
alfabetismo hombres y mujeres 386 O6
Tabla 1. Población de 5 años y mas por niveles de escolaridad Municipio de Tila,
año 2005 387 O 7
Tabla 2. Población de 5 años y mas por niveles de escolaridad hablantes de
Lengua Indígena 388 O 8
Tabla 3. Población de 5 años y mas por niveles de escolaridad NO hablantes de
Lengua Indígena 389 O 9
xv
INDICE DE FOTOGRAFÍAS
ÍNDICE DE ILUSTRACIONES
Ilustración 1. Sociedad- gente 46 26
Ilustración 2. Ch’olel, wajtyañ, ixim, sa’ 78 3i
ÍNDICE DE MAPAS
Ubicación de la región de estudio con respecto a los estados vecinos a Chiapas 117 5u
Ubicación del norte de Chiapas respecto a la región de los altos 118 5i
Ruta y área cubierta en la itinerancia territorial por el maestro José, antes de su
vinculación al magisterio indígena. 206 p6
Ruta y área cubierta en la itinerancia territorial por el maestro Roque, antes de su
vinculación al magisterio indígena. 210 p p
Plano de la cabecera municipal de Tila, con ubicación de viviendas de maestros y
maestras 262 e2
xvi
ÍNDICE DE CUADROS
Cuadro 1. Ruta de Villahermosa- Tila 119 5o
Cuadro 2. Ruta de Tuxtla Gutiérrez- Tila 120 60
ÍNDICE DE INFOGRAFÍAS
Infografía 1. Clasificación de entidades federativas por AGEBs 123 63
Infografía 2 Mayor a menor ventaja socioeconómica por municipios 124 64
Infografía 3 Municipios chiapanecos y sus niveles de ventaja o desventaja
socioeconómica 125 65
Infografía 4 AGEBs de Tila de mayor a menor ventaja socio-económica 126 66
Infografía 5 Características de calzado de la población de 1 año y más (censo de 128 68
1970)
xvii
MIHP’EJ
INTRODUCCIÓN
Los estudios que se han ocupado sobre el tema de la docencia escolar bilingüe en México, han
definido de manera importante, los alcances del poder económico y político obtenido por el
magisterio indígena, dado su papel de intermediación entre la comunidad indígena y el estado
(Vargas, 1994; De la Peña, 1986; Pineda, 1993).
Si bien es común este papel negociador en el grueso del grupo magisterial, también hay
quienes han ejercido el magisterio, al margen de ambiciones políticas. Además de la
intermediación conducente a la movilidad económica, el reconocimiento social y la ganancia de
poder político, otros procesos que han transformado las etnicidades locales, y las políticas
dirigidas a las poblaciones indígenas, han sido dinamizados por los maestros y las maestras.
Ejemplo de ello son los discursos y prácticas educativas en comunidades con fuerte activismo
0
Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
1
El pueblo muisca habita en la región de los Andes colombianos, mayoritariamente sobre el altiplano conformado
por los Departamentos de Cundinamarca y Boyacá. En la sabana de Bogotá la gente muisca habita en los pueblos de
Bosa, Suba, Cota, Chía, Subachoque, Sesquilé, entre otros.
2
Pueblo ancestral de origen chibcha que habita en las estribaciones de la Sierra Nevada del Cocuy, Colombia. El
pueblo U’wa tiene presencia actual en los Departamentos de Boyacá, Santander, Norte de Santander y Arauca.
3
Pueblo ancestral de origen Caribe que habita en las sabanas de los Departamentos de Córdoba y Sucre, Colombia.
Territorios ubicados en cercanías a las costas sobre el Océano Atlántico. En promedio, de Cartagena, Santa Marta y
Barranquilla esta región dista unos 100 km.
4
Comúnmente conocido como paez, este pueblo ancestral se ubica en los andes colombianos, distante entre 20 a 30
km de la ciudad de Popayán en el Departamento del Cauca.
5
Comúnmente conocido para la sociedad mayoritaria como Guambiano, este pueblo comparte territorios andinos
con la gente nasa del Departamento del Cauca.
6
Nacionalidad con presencia en la cordillera de los andes y en la amazonía ecuatoriana. De la misma hacen parte
diferentes pueblos que comparten entre sí la lengua kichwa y prácticas culturales propias del mundo andino y
amazónico.
-1-
Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
Con estos antecedentes había planteado una investigación comparada entre Colombia,
Ecuador y México, referida a la dimensión económica de “la identidad indígena”. Empero las
condiciones económicas propias de la beca que cubría mis estudios de doctorado en México,
impidieron ausentarme del país para realizar trabajo de campo en Colombia y Ecuador. Es así
como el estudio de las configuraciones identitarias indígenas, emanadas de los diferentes
desempeños y oportunidades en la vida económica del mundo por parte de los pueblos indígenas,
se circunscribe a México, en particular al territorio ch’ol del estado de Chiapas. Exotismo,
pobreza y “mercado de indianidades” marcaron desde entonces otras indagaciones específicas en
relación al contexto indígena mexicano. Y dentro del campo de las políticas indigenistas opté por
la delimitación del tema educativo. Las revisiones históricas y teóricas se enfocaron en los
“agentes del indigenismo”: maestros y maestras bilingües a través de cuyas labores cotidianas se
pretendía castellanizar, aculturar y modernizar la nación.
Dentro del campo educativo tenemos otros dos elementos: las formas diferentes de ejercer
la docencia bilingüe y las formas de acceder a la misma. Los dos hechos comunes al indigenismo,
apuntan a la consolidación de una variable que para este trabajo, presento como las jubilaciones
del indigenismo. Estas se proponen inicialmente como representación metafórica de la figura de
los maestros del sistema bilingüe con status de jubilación. Pero también se identifican en la
supuesta extinción de la política indigenista, cuando aún se mantienen vigentes por lo menos dos
indicadores de su presencia. Por un lado la articulación al mercado y por otro, la nacionalización
(normalización) de la población indígena. La proyección de estos hechos ha constituido el
conjunto de logros obtenidos con la aplicación de políticas indigenistas, sobre todo a través de la
educación. Entonces, aunque en uso de buen retiro, el indigenismo nacionalista, modernizador
7
Es la descripción de muchas conversaciones, intercambios de opiniones y versiones sobre asuntos paralelos que se
suceden en tiempos también disímiles.
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
por obligación, pervive aún en las iniciativas consideradas como autónomas, o de gestión étnica o
de interculturalidad.
La confluencia de las cuatro cuestiones planteadas para este trabajo, nos aporta la variable
del mercado de etnicidades. Aunque este concepto se abordará en el apartado teórico de esta tesis,
merece mencionarse que de esta forma estoy distinguiendo un mercado en el que a la etnicidad se
le asignan valores de cambio. Este hecho alienta la exploración de las identidades étnicas en sus
dimensiones económicas, distinguiendo allí, las formas de negociar las etnicidades en el ámbito
de aplicación de las políticas indigenistas. La atención se centra en el contexto de las formas de
vinculación a la docencia escolar bilingüe. Cuestión que toma distancia del ejercicio docente en
sí, ya que sobre el mismo ya se han ocupado otros trabajos de manera específica (Goethals, 2005;
Modiano, 1990; Tello, 1994).
La articulación al mercado promovida por el Estado, ha tenido por lo menos dos grandes
directrices. Una ha sido a través de las políticas agrarias como el reparto de tierras, la
organización de ejidos y la organización de comunidades agrarias. Estas políticas marcaban un
hito específico en una economía de mercado, siendo el campesinado un participante viable. Otra
ha sido, en etapas posteriores, la articulación a un mercado diferente, a través de las identidades
indígenas. De allí surgen otro tipo de participantes que alternan las ocupaciones agrarias con la
producción artesanal y el mercadeo de “lo étnico” (por ejemplo ver: Panqueba, 2009). Las
etnicidades se presentan ante un mercado que está demandando otro tipo de bienes de consumo
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
simbólico, que como en la directriz anterior, tienen que ver con los discursos nacionalistas, pero
esta vez integrado con una serie de modas en la economía globalizada.
Ser indígena también representa un obstáculo para acceder a una formación profesional
debido, entre otros motivos, a la discriminación tanto en términos simbólicos, como prácticos.
Ejemplo de ello es la exclusión de los círculos por los cuales fluyen los recursos económicos
(Flores-Crespo, 2007). La profesión docente se consolida, para gran parte de población indígena,
como única alternativa para el desempeño económico frente a las labores de mano de obra no
calificada: agricultura, trabajo doméstico, albañilería y últimamente la vinculación como
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
soldados y policías. Son reducidas las oportunidades para elegir algún destino laboral distinto
según criterios personales o de esperanza en la movilidad social. Una lectura de Amartya Sen
(2006) arroja cuestionamientos respecto de cuáles serían las posibilidades reales de elección que
hay para una persona, teniendo en cuenta su origen étnico. Es así como varios emprendimientos
contemporáneos para la atención diferencial a las poblaciones indígenas, si bien muestran
formatos novedosos, son muy conservadores de la “dialéctica de la diferencia” (Kearney, 1996:
162) que produce y reproduce diferencias culturales teniendo como marcos la explotación y la
discriminación. Esta investigación propone el concepto de resignación, para nominar las
limitadas posibilidades de elección que una persona enfrenta en el mundo laboral.
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
para esta elección se definen desde dos debates contemporáneos en las ciencias sociales. El
primero, sustentado en la paradoja que propone la explicación tanto del decaimiento de la política
social dirigida a los pueblos indígenas, así como el fenómeno de su transformación. El segundo,
ubicado en los debates sobre la conformación de las etnicidades, sus límites y dinamizaciones en
el concierto de la vida económica mundial (Sen, 2006).
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
Como hipótesis se plantea que la docencia escolar bilingüe ha representado una manera de
adaptación personal y grupal a un mercado propuesto por la organización general del estado-
nación. Factores como la discriminación, el territorio, el mercado y la escuela, configuran puntos
de enlace que matizan las diferentes formas de articulación para negociar las etnicidades. Unas
veces los enlaces se construyen desde dentro de las personas, familias y/o grupos. Pero otras
veces los mismos son conformados desde percepciones personales y de grupo ajenas a las
realidades cotidianas; éstas a su vez, influyen sobre aquello a lo que clasifican. Desde esta lógica,
se definen las inclinaciones o, por qué no, las resignaciones por el desempeño en labores de
docencia escolar bilingüe, encontrando allí un nicho que permite mejores perspectivas en la
constante negociación étnica. Más que manipularse, la etnicidad se negocia en un mercado
dinamizado en el ámbito de la educación bilingüe.
Otra hipótesis que me sirvió para mantener cierta distancia entre la construcción social y –
sobre todo- las motivaciones económicas propone que: la vinculación a la docencia escolar
bilingüe por parte de la población ch’ol, obedeció a que se detectó que esta labor ofrecía un
puente de paso obligado para el desempeño de otra profesión.
Para Martine Dauzier (1998), “se puede hablar de un éxito en la ampliación del espacio
académico de los maestros bilingües, aun si no forman todavía una masa crítica en las instancias
educativas” (p: 90). Sin embargo, este “éxito” está reservado sólo a “los maestros”. Es decir que
para llegar a calificar como intelectual indígena o para desempeñar otra profesión diferente a la
docencia escolar, se ha tenido que superar una etapa de docencia escolar bilingüe. Este paso
previo ha permitido conseguir capacitaciones, licenciaturas, posgrados y finalmente, vinculación
a otras instituciones diferentes a las responsables de la educación escolar.
María Eugenia Vargas (1994) ya anotaba este punto en su trabajo, cuando refería a las
carreras escolares como forma de reinvertir la formación escolar en la educación personal para
escalar posiciones dentro del sistema magisterial, pero al mismo tiempo fortaleciendo el sistema
educativo bilingüe (Cfr. Vargas, Ibíd:158). Sin embargo, para la época que la autora realizó su
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
investigación, tal vez no era tan evidente que el desempeño de la docencia escolar bilingüe
permitiera acceder a otros campos que no necesariamente estaban relacionados con la educación.
Es decir que, fruto de los ingresos, ahorros y otras capacitaciones, maestros y maestras tenían la
posibilidad de explorar otras opciones que “la modernidad” había negado por otra vía de entrada.
La docencia ha sido, en este sentido, no sólo el desempeño en la intermediación cultural y
política, sino también la preparación hacia otros campos tácitamente vedados para “los salvajes”,
de acuerdo al imaginario dicotómico de la lógica modernidad- tradición.
Las dos hipótesis propuestas nos remiten al análisis sobre la conjugación entre
indigenismo, mercado y etnicidades, que es manifestación específica de una relación un poco más
general: las políticas públicas dirigidas a pueblos indígenas, y su influencia, a la vez que sus
variaciones sobre y desde las conformaciones identitarias indígenas en su dimensión económica.
Las políticas indigenistas son reflexionadas en el presente estudio, desde su particularidad
fundacional; es decir como el resultado de la antropología aplicada. En ese sentido se alude a las
perspectivas consideradas para su creación e implementación; pero también a las de sus
transformaciones que por momentos, simulan la quimera de su extinción. Para abordar la
confluencia entre lo económico y las etnicidades, en la investigación se acude a observar el
mercado de etnicidades dentro del contexto general de la educación bilingüe y, en particular, las
experiencias del magisterio. Así, entre políticas indigenistas y mercado de etnicidades se hallan
las dos variables principales trabajadas.
La tercera variable que hace parte de la mencionada confluencia en cuanto producto, pero
también insumo, es la educación. Por una parte, el campo educativo ocupa un lugar privilegiado
en la acción indigenista mexicana; por esa razón puede considerarse como insumo en la
confluencia. Pero por otra, funciona como producto, porque sin duda la educación predomina de
manera importante sobre el proceso de transmisión de conocimientos de una generación a otra.
Así, el tema educativo es fuente de información para indagar por la conformación, diferenciación
y transformación tanto de las etnicidades como de la política indigenista (González Apodaca,
2004).
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
consideró la participación de los maestros y las maestras como sujetos de estudio. Si bien las
acciones educativas transcurren “lógicamente” en las aulas, la triada priorizada para este estudio:
educación-etnicidad-indigenismo, desde una perspectiva económica, obliga a acudir a fuentes de
indagación que han tenido lugar en los márgenes de la institución educativa, representada esta por
las aulas. Estas fuentes, aunque marginales del proceso específicamente pedagógico, brindan
testimonios de vida cotidiana que se tejen cada día en los caminos, los ejidos, las calles,
carreteras y demás elementos que contribuyen a la conformación de una dimensión educativa
para una región. Por tanto, aunque la investigación acude a la variable educativa, se conserva en
los intersticios donde confluyen cultura, sociedad y economía para explorar los efectos, pero
también las influencias desde y sobre los agentes magisteriales.
Los testimonios orales de maestros y maestras, son valiosos para entender las jubilaciones
del indigenismo de fines del siglo XX. Ello porque han sido ejecutores de la política estatal, si
bien no como funcionarios sí como agentes. Para definir el enfoque metodológico en este sentido
de la búsqueda cotidiana dentro de la política estatal, ha sido útil la consulta de un trabajo que
revisó las prácticas cotidianas del Estado, específicamente a través de funcionarios indigenistas
(Saldívar, 2008). Los maestros y las maestras conocedores como son de sus propias
cotidianidades, también han sido voceros de sus diferentes papeles activos en el funcionamiento
de una política educativa con perspectiva indigenista. Sus relatos de vida cotidiana y sus
abstracciones sobre la realidad explican partes importantes del tema investigado. Mi papel por
tanto ha sido el de recopilar, organizar y comunicar de una manera coherente sus trayectorias de
vida. Todo ello de manera que en conjunto, ellos, ellas y yo, pudiésemos dar cuenta sobre
cuestiones de “tradición”, cultura, etnicidad y afectaciones económicas y políticas inmiscuidas en
las acciones indigenistas.
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
confirmaban que, para la población indígena el magisterio representó una alternativa de inserción
laboral estable y rentable, así como la vía para conseguir títulos profesionales.
En la cabecera municipal del Tila establecí contacto con algunas personas que se
vincularon a las capacitaciones ofrecidas conjuntamente por el INI y la SEP durante la década de
los años 1970. Pero la pretensión inicial respecto al grupo definido por maestras y maestros en
goce de jubilación fue desbordándose. Tuve que ampliar la mirada respecto a quienes se
encuentran actualmente en ejercicio. Ello obligó a caminar por varias “colonias”, nombre con el
que son conocidas en la región las comunidades o ejidos. Allí confirmé ciertas situaciones que
impulsan hacia la incorporación a la docencia bilingüe, en detrimento de otras posibilidades para
el desarrollo profesional de la juventud indígena. Ciertos matices sin embargo, aportaron pistas
hacia la conformación de una tipología magisterial para la región.
En virtud de una mejor organización del trabajo identificamos, junto a un maestro mestizo
de la cabecera municipal, tres generaciones magisteriales en Tila. De esta manera fueron mucho
más comprensibles las dinámicas en las cuales realizaba contemplación de la vida cotidiana sobre
todo con la juventud y con la población de las colonias, a quienes genéricamente se les conoce
como “campesinos” o peyorativamente como gente “de colonia”. Realizamos conversaciones
formales con 41 personas; un 80% fueron grabadas en audio -formato mp3-. Con 11 personas
hicimos dos sesiones. Se presentaron 4 casos en que las sesiones fueron tres o más. Otras
charlas, si bien no fueron grabadas en audio, fueron realizadas dentro del desarrollo de diversas
actividades, las cuales fueron luego vertidas en forma de crónicas escritas. Estas fueron base para
re-crear en el capítulo III de esta tesis, la cotidianidad tileca. La siguiente es una presentación,
con algunos datos básicos, de las principales personas que colaboraron durante el trabajo de
campo en territorio ch’ol.
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
Otro grupo junto al cual acompañé varios procesos comunitarios se denomina “tilenses
independientes por la defensa de los empleos” (TIPE, por sus siglas). Sus líderes son jóvenes
profesionistas con formaciones como sociología, derecho, ingenierías y licenciaturas en
8
Expresión en idioma ch’ol que se traduce al castellano como “Nuestro señor”
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
educación. También hay bachilleres que integran su junta directiva. La situación en común con la
cual argumentan sus actividades es el desempleo en la población tileca. Realizan reuniones en
varias localidades, además de mantener su actividad en la sede principal ubicada en Tila. Sus
“asociados” buscan insertarse laboralmente gracias a diferentes convenios y gestiones que la
junta directiva logra, bien sea con la presidencia municipal u organismos estatales y federales.
Logran vínculos temporales, buscando incrementar su influencia, e incluso la presión sobre la
administración municipal. Ello les ha valido el calificativo de “grilleros” por parte de algunas
autoridades. Las experiencias junto a dicho grupo permitieron conocer la dimensión del
desempleo en Tila. Luego así, detectar diferentes formas de segregación laboral en las que se
privilegian algunos empleos para personas provenientes de otros lugares de la república
mexicana. Ello en detrimento de brindar oportunidades a jóvenes de Tila con formación y
capacidades para ocupar plazas de trabajo que está en capacidad de proveer la región.
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
Para llevar a cabo la tarea analítica, acudimos conjuntamente con algunos maestros
colaboradores de la investigación a un primer momento de confluencias entre las pedagogías de
investigación- aprehendizaje. Desde una perspectiva teórica de la metodología, este proceso se
asimila con un conocimiento local (Geertz, 1994). Ello porque rescata los aportes originales de
los lugares comunes, desde donde se lanzan explicaciones fundamentadas en las propias ideas de
quienes colaboran con sus testimonios y análisis desde contextos particulares. El encuentro en
puntos comunes a los elementos es explicado por unos senderos o cuencas de los
descubrimientos. Es dentro de los senderos por donde pueden explicarse las coincidencias entre
elementos. Así mismo, es en estas cuencas de los descubrimientos desde donde los paralelismos
con explicaciones más generales se encuentran. Esta fue la vía tomada para “validar” tanto el
procedimiento como las teorías elaboradas, frente a otros hallazgos y análisis que también
pretenden dar explicación a contextos y/o realidades parecidas.
De este modo, para el procedimiento analítico identifiqué un hilo conductor entre el tema
de investigación propuesto, mis primeras inquietudes con relación a estudiar el indigenismo y el
asunto de la discriminación laboral. Es así como a pesar de la abundante existencia de material
sobre estudios de los indigenismos, esta investigación decide llevarse por ese mismo camino, sólo
que discutiendo críticamente algunos vacíos o vicios fundados en la concepción misma sobre “lo
indígena”. Por ello es que se mantuvo constantemente la atención sobre el entramado
representado por las identidades étnicas, las relaciones de mercado, el magisterio indígena y las
teorías, políticas y perspectivas indigenistas. Un emprendimiento complejo que no se lograría
sino acudiendo a un campo específico en el que estuvieran presentes distintas versiones de
indigenismo académico, político, social y económico.
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Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
“desventaja”, “marginación”, que son nombres asignados a las identidades étnicas. Y de manera
directa, terminan primando los estigmas mencionados, por encima de las etnicidades. Caso
emblemático muy actual en el mundo indígena es la alusión al fenómeno zapatista. En ese orden,
una persona indígena que no se identifique como zapatista, corre el riesgo de ser vista como “no
indígena”. Charles Hale (2004) propone para un estudio realizado en Guatemala, la expresión
“indígena permitido”, para explicar qué tipología de indígena es susceptible de “ayudas”,
“cooperación” o, en este caso, de políticas para el desarrollo social.
Por lo anterior, a mi modo de comprender las evidencias etnográficas, uno de los aportes
del presente trabajo es el énfasis diferencial que las políticas sociales deben proponer tanto para
su formulación como para su aplicación. En virtud de ello, deben promover el conocimiento
previo de los contextos y vidas cotidianas. Allí, identificar fortalezas, valores culturales, sociales
y económicos susceptibles de –valga la redundancia- ser fortalecidos. En consecuencia, si bien
deben establecerse acciones para atender urgencias como los azotes de hambre, los desastres
naturales y las emergencias económicas como las pérdidas de cosechas; también deben ejercerse
acciones dirigidas a atender los puntos fuertes de las poblaciones para que sean estos los que
constituyan la base hacia modos de vivir bien la vida. Concepto que retomo del principio andino
del alli kawsay (del idioma kichwa: vivir bien), el cual resulta de fortalecer lo fuerte y atender
con diligencia lo urgente, tratando de garantizar al mismo tiempo el tratamiento inmediato y
eficaz para las urgencias. Para ello entonces es imponderable cuestionar los marcos teóricos y
metodológicos planteados de manera dicotómica. Allí radica gran parte de los problemas tanto en
los estudios como en las políticas propiamente dichas que pretenden atender a las poblaciones
socio-económicamente en desventaja.
- 14 -
Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
- 15 -
Mihp’ej. 0Introducción Jubilaciones del indigenismo
Desde allí formulo las jubilaciones del indigenismo que logré trabajar durante la investigación.
Igualmente propongo las adecuaciones identitarias como forma de negociación y construcción de
las etnicidades.
En el capítulo wikp’ej (6), para las conclusiones del estudio retomo tres ejes principales,
emanados a su vez de los objetivos planteados en la elaboración del problema. También se
identifican aquí, las vetas de exploración que se quedan abiertas para su posterior atención en
otros trabajos que profundicen la dimensión itinerante de las identidades ch’oleras o, que de
manera más general, traten sobre las mimetizaciones de las políticas indigenistas, o sobre las
dimensiones económicas que las etnicidades han producido en regiones con situaciones y
transformaciones comparables.
- 16 -
JUMP'EJ
CAPÍTULO
INDIGENISMOS EN DECADENCIA‐ ETNICIDADES EN
CONSTRUCCIÓN
La siguiente revisión teórica está dedicada a presentar los elementos que consideré relevantes
para la elaboración del objeto de estudio. En primer lugar retomo el análisis sobre el indigenismo,
desde una perspectiva histórica, que confluye hacia su decaimiento. El cual de manera paradójica
se torna en su transformación. En segundo lugar analizo la conformación de las etnicidades desde
su dimensión económica, que, de manera importante, subyace a las transformaciones de las
políticas indigenistas. Y en tercer lugar regreso sobre los senderos históricos, pero tratando de
evidenciar algunos sucesos cotidianos en territorios indígenas, especialmente del norte de
Chiapas, acaecidos tras el telón del andamiaje indigenista. Esta consideración, desde algunos
análisis indígenas americanos, fue importante para dar seguimiento a las trayectorias de
movilidad territorial relatadas en los testimonios de quienes colaboraron en la investigación.
u
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
la estructura social produce la naturaleza de las relaciones de producción” (Ibíd.), pero por otra
parte también se determina con base en el choque cotidiano de intereses de los grupos que se
hacen al poder.
“corriente cultural y política que se desarrolló en América Latina durante los años veinte
al sesenta, formada principalmente por personalidades no indígenas y que tenía por objeto
la ‘redención del indígena’ y la ‘integración’ de los indígenas a la sociedad. Es una
corriente hoy día acusada de paternalista y proteccionista de los indígenas. Fue sin duda
un movimiento cultural muy importante que dio como resultado numerosas obras
literarias, pictóricas, artísticas” (Bengoa, 2000: 90).
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Por otra parte, si bien para Sahagún permanecía la idea sobre el poder satánico que
dominaba América, destacó la educación y el cultivo de la virtud de la fortaleza entre los aztecas.
Sin embargo creía en el designio divino de la invasión (descubrimiento para los europeos),
porque de esa manera los portadores del mensaje de Dios lograrían salvar estos pueblos. En
consecuencia: “Lo que en el indio presente sentido sobrenatural, lo que en él nos recuerde algo
diabólico, deberá ser arrasado, aniquilado sin remedio” (Ídem: 85). La asimilación a la nueva
cultura sería la salvación para la problemática ofrecida a los ojos del fraile.
- 19 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
humana tanto de invasores como de población india, “le bastará hacer suya la situación del indio
para que, con sólo atribuirle los modos de pensar y sentir comunes a todo hombre, se desprenda
coherente su actitud”. Sustentó su defensa en los relatos de hombres célebres, en las creencias y
leyendas de diversa proveniencia. Sin embargo esta aparente igualdad ante la mirada divina,
existía para Clavijero una inferioridad americana que dependía de causas históricas. Estas
desavenencias se solucionarían con la educación (Cfr. Ibíd.: 135- 137).
1
Si bien no fue implantado un sistema de esclavitud propiamente dicho, estas épocas de explotación por las cuales
tuvieron que pasar las poblaciones indígenas es hoy en día reclamado en esos términos. Ningún nombre que se le
ponga puede explicar exactamente lo que sucedió; decido acá emplear la palabra esclavitud por cuanto así se le
conoce a las épocas referidas dentro de las actuales reivindicaciones indígenas.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
terratenientes no se hicieron esperar y entraron a las tierras con una voracidad que superó con
creces la explotación humana iniciada por los antepasados españoles (Aguirre Beltrán, Ibíd.: 52).
Hasta 1855 la iglesia católica era poseedora de grandes porciones de tierras: era la mayor
terrateniente del país. Al año siguiente se dicta la ley de desamortización, la cual prohíbe a la
iglesia ser propietaria de bienes raíces. En 1859 quedan en firme las leyes de reforma, bajo la
presidencia de Benito Juárez, allí queda definida la separación entre Estado e Iglesia. Esto sin
embargo también afectó a las propiedades comunales en territorios indígenas. Se dividieron las
tierras e iban siendo adjudicadas a cada campesino. Ello facilitó el arrebato, compras engañosas y
la conversión de indígenas en peones de nuevos terratenientes.
Hasta estos hechos, puede hablarse de la influencia más o menos directa de esa conciencia
indigenista desarrollada con posteridad a la invasión europea en América. Pero ya venía en
desarrollo una ideología basada en el romanticismo, la cual a diferencia de las ideas frailescas, es
proclamada desde la filosofía alemana.
1
1.. 1.2. El romanticismo alemán otro aliento para la conciencia indigenista
El pensamiento alemán del siglo XIX creció a la sombra de la gran síntesis filosófica Kantiana
(Immanuel Kant 1724-1804), epistemología ampliamente aceptada según la cual las categorías
mentales eran impuestas por la experiencia sensorial. Pero el legado Kantiano estaba atado a un
énfasis romántico de la libertad, la creatividad individual y su significado subjetivo. Esto llevó a
una mezcla de relativismo neo- kantiano que defendía la diversidad de categorías mentales de las
personas según su cultura, raza, nación, consecuentemente a sus experiencias y expectativas.
El primer exponente del relativismo neo- kantiano es Johann Gottfried Von Herder (1744-
1803). Contemporáneo de Kant y de los escritores románticos Goethe y Schiller2, Herder creía
que el lenguaje y el pensamiento permanecían en una mutua relación de dependencia,
entendiendo al lenguaje como: “un órgano natural de entendimiento”. El conocimiento humano
es limitado y mediado por el lenguaje, cada lenguaje y cada cultura reflejan el mundo de manera
2
“El uso que Schiller hace de la metáfora del “corazón frío” como atributo del científico puramente racional y
especializado quien se concentra en las partes sin que el todo lo conmueva, ilustra que la metáfora del corazón en
general, y la oposición entre “corazón frío” y “corazón caliente” es un leitmotiv tanto del movimiento del Sturm y
Drang como del romanticismo temprano: desde el punto de vista de sus representantes expresa de manera poética el
malestar social e individual de una sociedad dominada por la razón moderna” (Rutsch, 1996: 55)
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
En América, el antropólogo alemán Franz Boas (1858-1942) tomó de Kant la idea sobre el
intelecto como una fuerza superior de nuestra comprensión del mundo. El interés de Boas era
llevar dicha idea a trabajo empírico por medio de la antropología y la lingüística, paralelamente al
rol de la experimentación en Ciencias Naturales. Trasladó las ideas de Herder y Humboldt al
plano empírico, a través de estudios comparados y el análisis de población nativa en
Norteamérica. Tal como en los acercamientos kantianos, Boas colocó la función del lenguaje en
la organización de nuestra experiencia en el mundo sensible. El lenguaje tiene entonces una
función clasificatoria. Pese a la infinita cantidad de experiencias cotidianas, los lexemas y formas
gramáticas son limitados en número, por lo tanto una extendida forma de clasificación de la
experiencia permanece detrás de todo discurso. Esta posición es evidencia del estructuralismo
que caracteriza las ideas boasianas.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
El estallido de la Revolución Mexicana marcó entre sus objetivos borrar los “gobiernos
indirectos”, que mantenían a la población indígena en “una condición de subordinación
degradante” (Aguirre Beltrán, 1991: 18). Pero hubo contradicción respecto a la igualdad de los
mexicanos proclamada por el pensamiento liberal. Por una parte se buscaba idealizar el pasado
indígena en reacción a la apertura hacia lo foráneo que había venido reinando. Esta medida sin
duda pretendía diferenciar “lo mexicano” respecto de las demás naciones. La Revolución buscaba
la modernización económica con el fin de obtener mejores niveles de vida a partir de la
autonomía del capitalismo foráneo y occidental.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
1
1.. 1.3. La construcción romántica de “lo indígena” en la forja de la nación mexicana
La construcción romántica de la identidad indígena a partir de los estudios y las acciones
antropológicas tienen que ver con las corrientes que influyeron sobre el pensamiento científico
mexicano y la manera como éste se fue difundiendo y aplicando. Ubicado en México, Boas
trabajó con Manuel Gamio (1883- 1960), quien fue su estudiante en la Universidad de Columbia.
En este contexto se aplicó la idea de área cultural, teniendo en cuenta la evolución por etapas
formativas en los suelos, la identificación de una “cultura madre”, las continuas modificaciones y
obviamente, las consecuencias de la invasión europea, el sometimiento y esclavización devenidos
del encuentro sangriento. Para Boas, era necesario rescatar las culturas indígenas a partir de los
pueblos contemporáneos, pues los encuentros con otras culturas ponían de manifiesto el riesgo de
su destrucción.
Manuel Gamio tenía posiciones disímiles con su maestro. Las culturas indígenas eran para
Gamio el soporte de la construcción de nación moderna, de la nación mexicana. Si Boas abogaba
por el rescate de las culturas, Gamio era partidario de las fusiones, del progreso –garantizado por
la educación-, del avance de las ciencias y ante todo, de la igualdad. A partir del antecedente
presentado en los tiempos de la independencia, y el porfiriato, la revolución mexicana debía tener
bases propias para diferenciarse de “lo europeo”. La idea de conocer a fondo las culturas
indígenas, cimentaría la diferencia de “lo mexicano”, frente a lo extranjero. Para ello era
necesario estudiar estas culturas en sus aspectos geográficos, sociales, culturales y otros tantos de
índole cuantitativa y cualitativa.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
preservación de aspectos positivos sus culturas: las habilidades artísticas y formas propias de
solidaridad, entre otras. Por otra parte debían desestimularse las prácticas erróneas o negativas,
tales como creencias, timidez, tratamientos autóctonos de enfermedades, entre otras. En
conclusión, la cultura mexicana resultante sería la unión de fuerzas que impulsarían hacia la
modernidad, el mestizaje y la multiplicidad de culturas.
La obra titulada: Forjando Patria (Gamio, [1916] 2006) expone los cimientos sobre los
cuales se moverá no sólo la teoría antropológica de la revolución mexicana, sino todo su
accionar. Lo que ha sido denominado “crisol”, “raza cósmica” (Vasconcelos en su ensayo de
1925), “aculturación” tiene precedente en la propuesta de nación formulada por su autor. Esta
debería ser una fundición, una construcción escultórica en la cual queden plasmadas las fuerzas
americanas y las latinas. El bronce y el hierro, serían los materiales que análogamente
configurarían la escultura nacional. Para erigirla, Gamio considera de suma importancia la
intervención de los antropólogos, pues serían los únicos capaces de visualizar a “los otros”, hasta
ese momento no sujetos de la configuración nacional. Al mismo tiempo consideraba la
imposición de la civilización a estos “otros”, a través de la educación y del suministro de un
medio acorde a la cultura que se intentaba propagar (cfr. Gamio, Ibíd.: 24).
- 25 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
mexicanos antes que llegara la conquista” (Gamio, 2006: 65). Sin embargo, muchas de estas
imágenes son acompañadas por descripciones en términos del supuesto atraso de las poblaciones
indias: “el indio conserva vigorosas su aptitudes mentales, pero vive con un retraso de 400 años,
pues sus manifestaciones intelectuales, no son más que una continuación de las que desarrollaban
en tiempos prehispánicos, sólo que reformadas por la fuerza de las circunstancias y del medio
(Ibíd.: 95).
Para el año 1924 llega Moisés Sáenz a la SEP y asume el cargo ostentado por
Vasconcelos. Sáenz compartía las ideas integracionistas de Manuel Gamio. Participó en el
nacimiento del Departamento de Asuntos Indígenas (DAI) y allí contribuyó a poner en práctica
las investigaciones antropológicas, así como la introducción de prácticas modernas en los
territorios indígenas, pero respetando la religión, leyendas, arte, música y en general su vida
espiritual. Una compilación de su experiencia en la puesta en marcha de la educación rural y de la
- 26 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
aplicación de sus ideas indigenistas se encuentra en su obra titulada “México Íntegro” (Sáenz,
[1939] 2007).
Hasta aquella época tenemos entonces que el papel de “lo indígena” en la construcción del
ideal de nación mexicana es el aprovisionamiento de imágenes románticas sobre una
ancestralidad entre mítica y guerrera. Estas construcciones románticas han venido siendo
construidas, con la finalidad de que México pueda diferenciarse de otros países. Sin embargo, el
papel de “lo moderno” en los pueblos indígenas fue retomado por la ciencia antropológica, como
una urgencia presentada por la revolución –mentora del indigenismo-. Dicha perspectiva fue la de
mexicanizar a la población indígena. Ello dejaba de lado las diversas formas de modernización
que una u otra población pudiera asumir según sus propias construcciones de persona, de
economía, de cultura y de sociedad. La antropología priorizó “el modo europeo de
modernización” (Touraine, 2005: 66), según el cual:
“Las sociedades occidentales (…) han apartado su mirada de los individuos. Han
admirado el pensamiento y la ciencia, pero han desconfiado de la conciencia. (…) La
escuela debía transmitir conocimientos, formar la inteligencia, imponer disciplinas y hacer
desaparecer las diferencias entre los individuos tras la uniformidad de la regla, es decir,
por la sumisión de todos a las formas de pensamiento y de vida que aseguran el éxito de la
producción y recompensan a los mejores” (Ibíd.: 67).
Las construcciones de imágenes ambiguas contrastan dos tipos de sociedades. Por una
parte la población que encarna “lo civilizado” y por otra quienes representan los rescoldos de
sociedades ancestrales en un tránsito hacia la vida civilizada. Si bien las auto-declaradas
sociedades modernas se reconocen en su pasado indígena, también tienen claro que ello es un
factor de diferencia frente a otras, pero un factor que debe abandonarse.
Cuando se habla de cultura, “lo indígena” es importante en tanto imagen que proyecta al
estado frente a lo extranjero –en términos étnicos: “lo blanco”-. No en vano en diversas ocasiones
para aludir a los Estados Unidos Mexicanos se dice: ‘el país azteca’. Ello sobre todo para hacer la
diferencia frente a lo europeo. Sin embargo, las prácticas con relación al asunto indígena
responden en realidad a un afán por eludir esta identificación para la nación como un todo. La
- 27 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
En México, el carácter romántico de “lo indígena” también hace parte de “lo moderno”;
por el contrario, “lo moderno” no hace parte de “lo indígena”. Esta profunda construcción es
evidente en actitudes, palabras, pensamientos y acciones cotidianas de la población mexicana. De
esa manera, el trabajo realizado por la antropología aplicada venía logrando sus objetivos. En este
contexto es evidente la edificación de un estado-antropólogo.
1
1.. .1.4. El Estado-antropólogo y su política indigenista
El Estado- nacional- mestizo- cósmico, esconde tras su ‘universalismo’ las intenciones de
incorporar a los ‘pueblos indígenas’ dentro del aparato de sus instituciones, de manera tal que ‘lo
indígena’ pudiera ser maleable como ‘asunto de estado’. Dicho ‘universalismo’ es, en
concordancia con Abrams (1977), una máscara ideológica tras la cual se ocultan acciones
emprendidas por agencias y agentes con intereses en la ‘causa indígena’. Desde la antropología
aplicada, urgida por poner en práctica los saberes de esta, hasta los magisterios indígenas, urgidos
por escapar a su condición económica desigual, encuentran en este universalismo, razones para
sus actuaciones dentro del campo que comprenden los ‘asuntos indígenas’.
Con relación al ‘asunto indígena’, la tensión y distensión ideológica desde las prácticas
políticas estatales, han estado fluctuando entre el “mito del mestizaje” (De la Peña, 2002: 45) y el
Indigenismo. En unos sentidos, la máscara a que alude Abrams (Op. Cit) es el indigenismo, pero
3
La traducción de las notas textuales es mía.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
en la mayor parte de sus actuaciones, es el mestizaje la verdadera máscara que oculta las prácticas
políticas indigenistas. En este sentido es importante mencionar la vigencia de la idea sobre “lo
mestizo”, formulada por Andrés Molina Henríquez (1866- 1940) en la obra “Los grandes
problemas nacionales ([1909] 1985): La superioridad mestiza prevalece sobre “lo indígena”, pero
también sobre “lo criollo”.
Esta idea fue transversal para la época de reformas agrarias durante el sexenio de Lázaro
Cárdenas entre los años 1934 a 1940. La educación rural se fortaleció, los maestros se
convirtieron en actores políticos y organizadores de las comunidades. Por vía de sus acciones
surgen entre otras, la Confederación Nacional Campesina (CNC) y la Confederación de
Trabajadores de México (CTM). La perspectiva cardenista con respecto a la población indígena
fue plasmada en el discurso inaugural del Congreso Indigenista Interamericano, celebrado en
Pátzcuaro, Michoacán en 1940:
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Además del debilitamiento en las políticas rurales, se sucede el interés por el componente
indígena, pero con una intención de utilizar este potencial como mano de obra. Este fue el
contexto en el cual se venían desarrollando las investigaciones que durante la siguiente década de
1950, dieron sustento a los “proyectos de desarrollo regional”. La figura representativa de esta
época, tanto en el trabajo científico como en la aplicación de políticas, es el antropólogo Gonzalo
Aguirre Beltrán.
1
1.. 1.4.1. La máscara mestiza en las políticas indigenistas
La tarea productiva de la ciencia y su relación con el papel jugado en la puesta en marcha de las
políticas indigenistas es investigar, sacar generalidades, formular modelos de acción y
convertirlos en realidades a través de políticas y trabajos en los diferentes campos. Sin embargo,
la antropología aplicada no se realiza desde una visión similar a la aplicación de las ciencias
biológicas en la medicina, pues los niveles de predicción son mucho menores y por ende el
ofrecimiento de modelos únicos e inamovibles. Para Aguirre Beltrán la antropología mexicana se
ha enriquecido con aportes externos (en referencia a la antropología cultural norteamericana y a
la funcional británica) y con experiencias internas derivadas de la puesta en marcha de programas
como los que atañen a la tenencia de la tierra, la educación y la salud (Cfr. Aguirre Beltrán, 1992:
132).
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Pero también los planteamientos indigenistas elaboraron sus concepciones sobre las
formas de gobierno indígena, mismas que repercuten en la aplicación de las políticas propuestas
no sólo para modernizar a los pueblos, sino también para gobernarlos (Aguirre Beltrán, 1991). El
desarrollo conceptual de la “Región Intercultural” también fue clave para describir la influencia
formal del PRI en el contexto de núcleos de población con pocos niveles de aculturación (es
decir, que no están afectados por la acción indigenista). Entre otras situaciones relacionadas con
el funcionamiento de la región intercultural, Aguirre Beltrán analiza la presencia de indígenas
ladinizados, mestizos o ladinos amestizados que influyen sobre las localidades para mostrar “lo
indígena” en manifestaciones políticas, acudiendo de esta manera al espíritu nacionalista de la
revolución fundado sobre el valor místico de “lo indio” (Ibíd.: 155).
Según José Bengoa (Op. Cit), el estado ha empleado tres estrategias para tratar la
emergencia indígena, que para el caso que analizamos es “el problema indígena”: represión,
cooptación y marginación4. Al emplear el enfoque de Abrams sobre el Estado, para describir
estas estrategias, obtendríamos el siguiente análisis:
4
Bengoa propone estas tres estrategias para apaciguar la “emergencia indígena”, caracterizada por la visibilización
alcanzada por los movimientos indígenas en el nivel de reconocimiento étnico, reinvención de identidades, derechos
civiles y autonomía, que finalmente, han llevado a la proclamación y reconocimiento legal de los derechos de los
pueblos indígenas (Bengoa, 2000). Sin embargo, si se lleva el análisis a épocas anteriores del indigenismo, no
necesariamente la “emergencia indígena” activa estas acciones, pues pertenecen al mecanismo propio de
legitimación del estado.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
1
1.. 1.4.2. La invención de los promotores culturales bilingües
Desde la década de los años 1950, en la implementación de las estrategias indigenistas por parte
del estado mexicano, se detectaban dos preocupaciones que debían ser tratadas de inmediato. El
tema económico y el tema identitario, que a su vez comprende los asuntos culturales (prácticas
modernas), sociales (civilización) y políticos (ciudadanía). El estado se sintió aludido en estas dos
de sus dimensiones, las cuales a su vez tienen sus propios aparatos de funcionamiento dentro de
las instituciones estatales.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
lugares de origen. Dado el dominio de la lengua castellana y del idioma indígena, los escribientes
serían los elegidos para asistir a las capacitaciones orientadas por el INI durante la década de
1950 en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas (Cfr. Aguirre Beltrán, 1991 [1953]).
Pero desde la perspectiva de los actores indígenas la realidad que estaba tejiéndose tenía
otras connotaciones. Las garantías económicas y de reconocimiento social, aunadas a la
oportunidad para continuar estudiando o para aspirar a sitios de poder pudieron ser motivaciones
para que alguien aspirara al cargo de promotor/promotora. Sin embargo también es cierto que no
sólo bastaba con elegir dicho camino; primero había que acreditarse como “indio permitido”
(Hale, 2004).
En el caso de la región norte del estado es a principios de la década de 1970 cuando el INI
y la Secretaría de Educación Pública (SEP) expanden sus acciones en la región maya-hablante
ch’ol. Allí se buscaban personas que hubieran cursado algunos grados de educación primaria.
Formación que había sido lograda gracias a los maestros rurales o, también porque familiarmente
se hacían esfuerzos para que los niños –y excepcionalmente las niñas- estudiaran en las cabeceras
municipales. Incluso hubo ch’oles que asistieron a las capacitaciones del INI en los altos a fines
de la década de 1950 y durante la década de 1960.
Si bien los promotores actuarían en el cambio regional, lo que a la larga se fue dando en
esta mediación, también sobrevinieron grandes cuestionamientos para el indigenismo oficial.
Ahora los maestros y las maestras entraban al juego de la acumulación económica, gracias a la
ventaja de tener ingresos monetarios fijos y mayores que los de gran parte de sus coterráneos.
Igual suerte corrió su inserción en el juego político, dado el reconocimiento social que ha
representado la docencia. Compadrazgos, grupos de poder e incluso “caciquismo”, son maneras a
través de las cuales se han explicado estas dinámicas acumulativas (Ver: Pérez Vásquez, 2007 y
Pineda, 1993).
Sin embargo, los maestros y las maestras, a su modo, fueron asimilando y de alguna
manera, construyendo un “otro” indigenismo propio. Esta construcción de perspectivas alejadas
de la contraposición entre indigenismo vs. anti-indigenismo, fue analizada en una investigación
sobre educación diferencial (Dietz, 1999). Misma que se suma a la variopinta cantidad de
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
1
1.. 1.4.3. La intermediación como objeto para estudiar al estado
Para Abrams, la reificación del Estado debe ser enfrentada (y estudiada) desde su concepción
como un aparato ideológico que plantea la dominación a través de diferentes estrategias de auto
legitimación. Su mistificación es un obstáculo para el estudio del poder político, además de
presentarse como la máscara puesta sobre las realidades políticas. Antes que ‘cosa’, ‘idea’ o
‘abstracción’, es un artefacto ideológico, que contiene un mensaje de dominación y un ejercicio
constante de autolegitimación. Es una idea y una afirmación de sí mismo, es decir, la
construcción gestionada de una creencia en el Estado. Y como “ejercicio de legitimación”,
propone legitimar lo que, en un principio, es ilegítimo y constituye una dominación inaceptable.
Por tanto es presentado como algo distinto de lo que es: como algo legítimo y como una
dominación desinteresada (Cfr. Íbid: 62 – 63).
5
Por ejemplo, durante el XXVII coloquio de antropología e historia regionales “Caras y máscaras del México
étnico. La participación indígena en las formaciones del Estado Mexicano” (26-28 de octubre de 2005), se dedicó
una sesión al tema titulado: “Vida y ocaso del indigenismo oficial”. Entre otros trabajos presentados allí, destaco los
presentados por: el Dr. Luis Vásquez, titulado: “El indigenismo ha muerto: viva la gestión étnica?”; el Dr. Alejandro
Agudo, titulado: “El indigenismo oficial y la dialéctica de la diferencia: Consecuencias de la participación indígena
en la irregular formación del Estado nacional en el norte de Chiapas” y los Doctores Marco Calderón y José Luis
Escalona, cuyo trabajo se tituló: “Indigenismo populista en México: de los maestros ambulantes al Instituto Nacional
Indigenista”
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Sabemos que este papel de intermediario fue asumido por los maestros rurales, quienes
vivían en las comunidades, y eran agentes de desarrollo y cambio (Sotelo, 1996; Dirección
General de Culturas Populares, 1987). Su labor era en gran parte gestionar obras y ayudar en la
solución de problemáticas internas de las comunidades. Este papel lo heredaron los maestros
bilingües, pero la diferencia radica en que estos últimos deberían ser oriundos de la comunidad, o
de la misma región. De allí que su labor estaba definida por las necesidades que habían vivido
personal y familiarmente en sus respectivas infancias y vida juvenil.
Los enfoques con este objeto de investigación se pueden clasificar dentro de una corriente
dedicada al estudio de los brokers (De la Peña, 1986), la cual explica el funcionamiento de las
acciones de intermediación política. Este énfasis en el estudio de los agentes, refleja una crítica
que Abrams (1977) advertía con respecto a la dificultad de estudiar al estado. Si bien, sugiere el
estudio del estado como un artefacto ideológico que atribuye unidad, moralidad e independencia
a los actos desunidos, amorales y dependientes del ejercicio del gobierno, también advierte sobre
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
una patología estrictamente profesional de la sociología política que define quizás la importancia
y problemas de investigación de la disciplina fuera del estado. La más obvia muestra de dicha
patología es el abordaje metodológico. Algunos sociólogos políticos americanos se esforzaron
por estudiar las estructuras de poder modestas de comunidades locales: el campo entero se
transformó en seguida en un pantano de imputaciones virulentas de ineptitud metodológica (Cfr.
Íbid: 66).
Como forma de abordaje que permitiera llegar al proceso de legitimación del poder como
objeto de investigación que proyecta una imagen de entidad desinteresada, Abrams llama a
distinguir entre el estado- sistema, refiriéndose a una variedad de instituciones, y el estado- idea,
que permite a la gente usar su asociación con esas instituciones para legitimar sus acciones.
Expone las razones para rechazar una existencia del estado como entidad y plantea serias dudas
acerca de la incorporación analítica del concepto de estado. El estado es un objeto de tercer
orden, un proyecto ideológico y un ejercicio de legitimación. Al presentarse como algo diferente
a sí mismo, persiste en lograr tolerancia de lo insoportable e intolerable. Siendo una proyección
ideológica, el propósito de estudiarlo es descifrar los ejercicios de legitimación, aquellos procesos
detrás de la idea y su aceptación cultural (Ibíd.: 76).
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
sino porque hace resaltar que la realidad es inherentemente engañosa. Es a la vez real e irreal, un
sistema sumamente nervioso. “Debemos reconocer lo incuestionable de la idea del estado como
un poder ideológico, y tratarlo, entonces, como un obligado objeto de análisis. Pero las mismas
razones que nos exigen hacer esto también nos exigen no creer en la idea del estado, no ceder a
considerar su existencia como un objeto- formal abstracto” (Ibíd.: 79).
Abrams plantea la dificultad de dar por sentado al estado como objeto de estudio, dejando
de lado la pregunta acerca de ¿qué es el estado?. Esta tendencia norteamericana forma parte de la
forma misma en la que la sociología política se ha estructurado: surge de la escisión entre lo
político –entendiendo lo político solamente como el Estado- y lo social. Así, por un lado, la
caracterización que predomina en la sociología política tiende a privilegiar las funciones
ordinarias del Estado. Se dispone, inclusive metodológicamente, a estudiar inputs y outputs,
coordinación de subsistemas, roles e intercambios, olvidando que la pregunta por el Estado
mismo no se agota en la pesquisa por sus funciones ordinarias. Por otro lado, la escisión entre lo
político y lo social tiende a diluir lo político en lo estatal y hace que se circunscriba el estudio de
lo político a los dominios exclusivos del funcionamiento del Estado, sus intermediarios, o a los
intercambios que el Estado mismo entabla con aquello que sería la “sociedad” (Cfr. Ibíd.: 84-
85).
En los estudios sobre la labor magisterial indígena que han priorizado la intermediación
cultural y política, es paradójica la ausencia de un análisis acerca de la legitimación que ostentan
diversas formas de poder implicado tras el aparato estatal. Desde esta perspectiva muchos
trabajos sobre los maestros bilingües, se quedaron en la explicación sobre las diferentes maneras
en que desde el magisterio indígena, varios maestros constituyeron entramados clientelares. Pero:
¿No fueron acaso los antropólogos quienes primero tuvieron el poder de la intermediación entre
el estado y los pueblos indígenas? Tal vez un intento por dar respuesta a la pregunta nos llevaría a
proponer como objeto de estudio el andamiaje antropológico que operó el indigenismo tras esa
máscara mestiza del estado.
1
1.. 1.5. Decadencias y transformaciones recientes del indigenismo.
Pese a que actualmente se cuenta con unas condiciones políticas favorables al reconocimiento de
la ‘diversidad étnica y cultural’, las luchas indias no han logrado trascender lo simbólico.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Consecuencia de ello es que el tema haya sido tomado únicamente como un asunto de
reconocimiento a la diversidad en el campo político. Los reconocimientos a la diversidad, han
pretendido brindar un acceso a derechos fundamentales para la población indígena, siguiendo los
principios de diferenciación positiva. A través de la visibilización de la etnicidad, se ha buscado
reducir las condiciones de vulnerabilidad. Sin embargo, la pobreza y los problemas de
marginalidad social, continúan siendo la forma de identificación para la población indígena en
Latinoamérica.
Si bien es cierto el ‘tema indígena’ es político, también lo es en otros campos que en poco
o nada han sido tocados tanto por las demandas indias, como por las acciones emprendidas desde
las agencias de gobierno. Consecuencia de ello es que la materialización de acciones, se ha
reducido a engrosar plantas burocráticas de instituciones nuevas o de otras que se reorganizan en
función de atender las demandas.
1
1.. 1.5.1. Ayudas para poblaciones vulnerables o un indigenismo del mercado
En el siglo XXI, la situación de marginalidad económica, la pobreza, las migraciones y la
violencia, son factores que atentan de manera directa a las poblaciones indígenas. Por diferentes
medios se han hecho de conocimiento público los desalojos, la guerra del agua, los conflictos
ambientales, las luchas por una educación intercultural, las situaciones de racismo y otros hechos
que revelan una dimensión económica en la que últimamente han estado centradas las luchas
étnicas en América. Las demandas inherentes a cada espacio de lucha, han permitido no sólo unas
nuevas formas de relación de lo étnico con los estados nacionales, sino nuevas identificaciones
para “lo indígena”, tanto desde las poblaciones indígenas, como desde otros actores ajenos a las
mismas.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
indígena en varios estados de México, además de la propia en Chiapas, lugar desde donde opera
el zapatismo y sus bases de apoyo indígena y campesino.
A pesar de los espacios ganados y de los escenarios a donde se han podido llevar las
demandas, el lastre del colonialismo no ha escapado de las formas de identificación que recaen
sobre las personas y pueblos indígenas. En este siglo XXI, referir asuntos indígenas es hablar de
pobreza, de marginalidad, de hambre, violencia, desplazamiento, mendicidad y otros calificativos
de naturaleza económica, emanados desde las clasificaciones del desarrollo pensado para lógicas
del mercado.
Las comunidades suelen ser las más pobres según los estudios realizados por el Banco
Mundial y los organismos encargados de los análisis económicos (Banco Mundial, 2005). Tras
estos hechos llegan las “soluciones”, representadas en donaciones, cooperación, administración y
concertaciones que si bien han fortalecido la visibilización de “lo indígena”, logrando construir
nuevas imágenes del tema, no han permitido la autonomía. Por estas razones, conjuntamente a los
apoyos para la “recuperación” de etnicidades, existen intereses (en la connotación económica de
la palabra) encontrados que no han permitido abandonar el lastre de la “pobreza de solemnidad”6
atribuida a la población indígena en la época post- colonial.
Desde la perspectiva del mercantilismo, se han venido asignando a los pueblos indígenas,
unas re-invenciones identitarias con funciones ambientalistas, culturalistas, religiosas y
espirituales y de producción artesanal. El objetivo ha sido programar su “desarrollo”, enunciando
híbridos gramaticales como: desarrollo sostenible, eco-desarrollo, etno-desarrollo, desarrollo con
identidad y otros. Dentro de estas categorías híbridas del desarrollo, se han encargado a los
pueblos indígenas unas funciones que llevan a identificarles como “nativos ecológicos”,
“guardianes del medio ambiente”, “hermanos mayores” entre otros oficios relacionados con la
naturaleza.
6
Que consiste en la dependencia de los demás para poder sobrevivir. El término fue usado para describir los casos de
indígenas despojados de sus tierras gracias a las reformas liberales de mediados del siglo XIX. Un ejemplo de este
uso se encuentra en la ley 89 de 1890 de Colombia en la cual su Artículo 27 dice textualmente: “Los indígenas, en
asuntos de resguardos, que deban promover ante las autoridades, serán reputados como pobres de solemnidad y
gestionarán en papel común”.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
1
1.. 1.5.2. Indigenismo y desarrollo
Según el II Conteo de Población y Vivienda del año 2005, la república mexicana cuenta con
10’103.571 indígenas, población que representa el 9.8% del total nacional. Hasta el presente se
tiene registro de 68 idiomas indígenas y al menos 364 variantes.
Los aportes de los pueblos indígenas en la construcción de la nación mexicana van desde
la diversidad de culturas y sociedades, hasta la pluralidad de prácticas políticas y de justicia. Las
regiones donde hacen presencia poseen potenciales estratégicos, claves para el ‘desarrollo
económico’ del país. A pesar de estas riquezas, de su presencia en zonas con altos recursos
naturales y de los referentes territoriales y culturales aportados a la consolidación de México
como un país con una identidad reconocida en todo el mundo, los y las indígenas se encuentran
entre los habitantes más pobres del territorio nacional.
La lucha indígena fue alimentada por estas causas, de allí que el Ejercito Zapatista de
Liberación Nacional hiciera suyas, gran parte de las demandas étnicas para potenciarlas como
una causa justa y global. La marginalidad histórica, la propiedad sobre la tierra y el actual
abandono estatal se convirtieron en motivo para el estallido étnico en el sureste mexicano. Estos
son los obstáculos que hay que superar para revertir los rezagos y resolver la injusta desigualdad
en que históricamente han vivido los pueblos indígenas (Comisión Nacional para el Desarrollo de
los Pueblos Indígenas, 2004).
Si bien México cuenta en materia constitucional con el artículo 2 que reconoce al país
como pluricultural, ha habido reformas que atentan contra los pueblos indígenas, como la
presentada en el artículo 27 en materia de propiedad sobre las tierras. Por otra parte ha habido
esfuerzos por incluir los temas indígenas en el debate nacional, tales como los Acuerdos de San
Andrés (Centro de información y análisis de Chiapas, 1996) en los cuales se plasman gran parte
de las demandas de los pueblos indígenas.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
en las comunidades de pueblos originarios de América, así como en las afrodescendientes que,
especialmente en la zona del Caribe, han sustituido a algunas extinguidas comunidades indígenas.
Así se desprende del análisis realizado en la V Conferencia Iberoamericana sobre Infancia y
Adolescencia desarrollada en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en septiembre de 2003. Para la
Organización Panamericana de la Salud (OPS) “La relación entre pobreza y etnicidad va siempre
en proporción directa” (Le monde Diplomatique, 2003. Edición Cono Sur Nº 53. Octubre 9)
Los intereses del Movimiento Indígena en sus demandas por la tierra se relacionan, entre
otros, con asuntos de índole económica, desde las perspectivas por la propiedad y la forma de
hacer producir la misma sea para el consumo interno, para el mercado o para ambos propósitos.
Pero tierra no implica solamente el acceso a la propiedad para su explotación, también incluye las
demandas por el reconocimiento a la diferencia. Si bien los reclamos indígenas aparentemente no
son clasificables como demandas exclusivamente económicas, ha habido ciertos agentes cercanos
a los Movimientos Indígenas que empezaron a lucrarse del exotismo étnico y por el creciente
interés por parte de la población que había estado desconociendo las diversidades étnicas.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
1
1.. 1.6. Síntesis e implicaciones para la investigación.
Esta revisión histórica sobre el indigenismo tuvo como propósito ubicar sus líneas ideológicas y
acciones principales. Pero también, describir las transformaciones sobre las que se declaran su
decaimiento y supuesto fin. Dicha situación la propongo estudiar como jubilaciones del
indigenismo dado que si bien los preceptos y acciones han decaído, hoy se expresan
transformadas que para esta investigación prefiero tratar como jubilaciones. Lo indígena sigue
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
siendo considerado en dos dimensiones, por una parte como lo que se debe preservar y que hoy
está convertido en una serie de manifestaciones exóticas. Y por otra parte está lo anómalo, que
hoy es la pobreza, la cual se pretende paliar con educación y programas de asistencia social.
Aunque también persisten como anomalía en la ideología y en las acciones, los perfiles
“demoniacos” acerca de la etnicidad indígena.
Ese elemento paradójico que prevalece en las ideologías y acciones indigenistas es el que
retomo como elemento de análisis. Y dentro de este ambiente, la perspectiva priorizada en la
presente investigación son las construcciones de las etnicidades en su dimensión económica. Ello
debido a que ha sido esta dimensión la que ha permitido cuestionar de manera directa las propias
bases ideológicas de las políticas y acciones indigenistas. Sin embargo para este apartado sólo
hemos estudiado el indigenismo desde una perspectiva de revisión histórica. En el numeral que
continúa, desarrollo el análisis sobre las dimensiones económicas de las etnicidades indígenas.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Pero, ¿cuáles son las propuestas ante el marco dicotómico de tradición-modernidad por
parte de los Pueblos Indígenas? Esta es la respuesta que me ocupo de responder en el capítulo IV
como primer nivel analítico. Pero es importante anticipar desde este momento que la
resolución/reproducción de esta contradicción, tiene lugar en las formas en que los maestros y las
maestras se relacionan con las dimensiones-dinámicas de la región, según el momento ideológico
y de aplicación indigenista que correspondía con su generación magisterial. Estas son las
implicaciones que este apartado dedicado al indigenismo tiene para el tratamiento de las
contemplaciones, testimonios y descripciones magisteriales recabadas junto con los
colaboradores y las colaboradoras del presente trabajo.
1
1.. 2. MERCADO DE ETNICIDADES
La pregunta que me planteo para esta revisión teórica sobre las etnicidades es: ¿cómo han
construido las personas y los pueblos indígenas sus etnicidades, y de qué maneras estas
etnicidades han sido inventadas también por otras personas, grupos, instituciones y profesionales?
Por otra parte, una pregunta con miras a constituir el eje de análisis derivado de esta revisión es:
¿de qué maneras han tenido lugar los beneficios de la visibilización lograda para ‘lo indígena’, en
concordancia con la posibilidad de negociar las etnicidades?
Para conseguir algunas respuestas a las preguntas planteadas, propongo la revisión de dos
cuestiones sobre las construcciones de etnicidades. La primera abarca una dimensión social de las
fronteras étnicas, de donde resulta una conceptualización sobre las etnicidades, los elementos y
los agentes que coadyuvan a construirlas. La segunda revisa las intersecciones entre identidades
étnicas y algunas dimensiones de la vida económica que afectan a ‘los sujetos’ étnicos, donde
resulta importante el análisis de las auto-construcciones y de las construcciones ‘por otros’. Para
lo cual me remito al tema de la exclusión simbólica y cómo influye en las oportunidades de
desempeño económico para ‘los sujetos étnicos’. Para cerrar este apartado, propongo la
perspectiva analítica sobre la invención de ‘la cultura indígena’. Allí se comprende el objetivo de
sustentar el concepto de Mercado de Etnicidades propuesto para esta investigación.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
1
1.. 2.1. Agencias cotidianas en la construcción social de fronteras étnicas
El propósito de este apartado es discutir la noción de construcción social de las etnicidades. Para
ello asumo dos perspectivas: una general que implica los debates sobre identidades, y una
particular que comprende los análisis sobre las agencias a través de las cuales, tanto personas
como grupos, construyen cotidianamente sus referentes y fronteras de etnicidad.
En unos tiempos en que nada es estable, el llegar a ser se torna distante, sobre todo para
quienes provienen de pueblos indígenas. Ello por cuanto las construcciones en torno a las
etnicidades, y las etnicidades en sí, han estado estigmatizadas. Algunas preguntas serían
concurrentes al respecto: ¿Qué hechos o quiénes contribuyen a la propia construcción?, ¿me
construye quien soy, quien quiero ser, quien fui, o quien nunca voy a ser?, ¿quién me construye y
para qué?, ¿cuáles son las bases de las construcciones identitarias propias?
En primer lugar, propongo una discusión sobre la dinámica social compleja, porque
considero que allí se suceden las relaciones cotidianas de construcciones étnicas. En segundo
lugar expongo las conceptualizaciones sobre etnicidad, a partir de los argumentos Barthianos con
relación a las fronteras étnicas, donde también es importante la noción de frontera en Anthony
Cohen. En tercer lugar, retomo la argumentación para el tema de las agencias, en donde propongo
unas críticas a los postulados de Barth, sobre todo en lo referente a la agencia y a la concepción
de frontera étnica. Finalmente, propongo una reflexión metodológica respecto de las dinámicas
fronterizas que dan sentido a las construcciones de etnicidad desde las interacciones entre
personas, o entre grupos, o entre estos con aquellas.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
1
1.. 2.1.1. Dinámicas sociales complejas
Para Berger y Luckman (1979), las personas construimos las sociedades en que vivimos; es decir,
la sociedad es un producto humano. Pero, al mismo tiempo, somos construcciones sociales; es
decir, las personas somos productos sociales. Esta imbricación quiere decir que no podemos
hablar de un constreñimiento definitivo aplicado desde la sociedad hacia sus habitantes,
suspendiendo toda opción de agencia por parte de las personas. Los márgenes de actuación son
relativamente altos y se ven limitados por construcciones como el poder, que también es producto
humano. La implicación mutua entre sociedad y gente no es de sencilla simplificación. La
sociedad posee sus propias leyes e instituciones, que a su vez han sido construidas por la gente.
La dificultad radica en que así como las leyes e instituciones constriñen las acciones individuales,
paradójicamente las sociedades cambian al tenor de las acciones y reacciones de quienes
habitamos en ella (ver fig. 1). Con esto quiero argumentar que no hay cuestiones, instituciones,
prácticas o relaciones acabadas entre las personas y/o grupos.
Fig 1.
Una perspectiva para comprender mejor la mutua imbricación, pero también las
complejidades subyacentes, la podemos encontrar en la teoría de la complejidad cultural
(Hannerz). Desde esta mirada, las culturas deben ser entendidas en términos de los flujos de
significado a través de cuatro estructuras organizacionales. La forma de vida: que corresponde a
las relaciones de la vida cotidiana y el trabajo e implica interacciones al nivel más local. El
mercado: el cual establece flujos culturales de acuerdo a la distribución de las comodidades. El
estado: que influye poderosamente en la administración de los significados. Los movimientos
sociales: que explícitamente son tanto sociales como culturales, cuyas técnicas de
concientización y protesta masiva pueden empujar hacia nuevos significados culturales a lo largo
de rangos acelerados de flujos (Hannerz, 1992: 46- 50).
- 46 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Desde una dimensión económica, hablamos de una menor medida consensual, debido a
que “lo económico” implica moverse por asuntos muchas veces ajenos. Es un campo en el que las
voluntades se resignan, dependiendo de la posibilidad de inserción permitida por las condiciones
económicas, políticas, ideológicas, culturales y sociales, establecidas para un conjunto macro de
actores, actoras y conformaciones sociales. Esta situación ha sido objeto de análisis sociológico
bajo el concepto de: determinismos sociales. Probablemente las acciones tienden a uniformizarse
y tal vez ubicarse en una lógica de inputs y outputs. Lyotard expone dicha lógica refiriéndose a
ella como una performatividad determinista en los siguientes términos:
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Para los autores (Ídem), la educación –capitalista- no es un sistema sino una multiplicidad
de redes de escolarización. Estas se configuran funcionalmente de acuerdo a las clases sociales
de pertenencia y del lugar a ocupar en la producción. El lugar que ostentarán en el mercado
productivo se define por la clase social de origen. Esta clasificación se produce al principio de
la carrera educativa, y va ligada al atraso escolar, el cual no depende del talento personal, sino
de la posición de clase. Aquí se demuestra que la posibilidad de acceder por igual a los
conocimientos socialmente valorados, principio liberal positivista, nunca es cumplida en la
práctica, tal como demuestra el citado estudio sobre la reproducción del sistema educativo y los
circuitos diferenciados de acceso al conocimiento.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
La idea que propone Touraine es algo que he estado indagando de manera prioritaria en la
presente investigación. En general, los maestros y las maestras indígenas son agentes que se
forman en la medida de sus propias construcciones de la realidad, pero al mismo tiempo, son
producto social de la sociedad como realidad objetiva. Los maestros y las maestras como agentes,
y las influencias de su sociedad, conforman las construcciones sociales. La complejidad viene
definida por las instituciones e ideologías –como el indigenismo- participantes de los procesos
comunitarios y personales.
1
1.. 2.1.2. El concepto de etnicidad: fronteras étnicas, su construcción social y etnogénesis
mercantil
La presente investigación, se sustenta en la base de la continua construcción de las identidades.
Desde lo cual, dada la naturaleza social tanto de éstas como de las fronteras sociales, existe
reelaboración continua para ambas. Las fronteras, desde una perspectiva social, también se
construyen de manera social, simbólica y objetiva. Las actuaciones cotidianas son formas de
agencia a través de las cuales, se dinamizan las fronteras configuradas entre las identidades de
grupos y de personas.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Para Max Weber los ‘grupos étnicos’ son: “grupos humanos que, fundándose en la
semejanza del hábito exterior y de las costumbres, o de ambos a la vez, o en recuerdos de
colonización y migración, abrigan una creencia subjetiva en una procedencia común, de tal suerte
que la creencia es importante para la ampliación de las comunidades (…)”. (Weber, 1964: 318)
A partir de los dos autores citados, puedo afirmar que, las expresiones de diferencia entre
grupos que sustentan y fortalecen las fronteras étnicas, manifiestan un sentido de relación. Así,
las fronteras étnicas no aparecen de manera independiente y monolítica. No son causadas
automáticamente por la contraposición entre manifestaciones de las culturas, sino que hacen parte
de los mecanismos históricos y organizativos de grupos interactuando con otros. De igual
manera, al interior de un grupo aparentemente homogéneo, se suceden diversas tendencias de
identificación.
- 50 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
sucede no pocas veces-, el asumir la vestimenta de la gente local, puede llegar a ser vista en
algunas ocasiones como alguien más del grupo. Podría hablarse de una aceptación como
miembro del grupo. Sin embargo, los referentes de frontera étnica pueden aflorar en varias
ocasiones, situaciones conflictivas u otro sinnúmero de hechos. En este caso, la cultura o, mejor
dicho, los referentes objetivos cambian, pero no así los símbolos que permanecen en algún lugar
de la frontera étnica.
Respecto de la equiparación entre sexo e identidad, Barth expone que las dicotomías de
género con afinidad a roles laborales proliferan en algunas culturas. “Del mismo modo la
existencia de categorías étnicas básicas podría ser un factor que fomentara la proliferación de
diferencias culturales” (Ibíd., p. 21). Las diferencias étnicas, se presentan de manera similar a
como sucede con situaciones en las que se ridiculiza a un hombre por actitudes afeminadas, o a
una persona pobre con actitudes de clase alta. En el caso de sociedades que actúan de tales
maneras, se sucederá la aparición de los límites generadores de la diversidad étnica (Cfr. Ibíd.:
21- 22).
Un error común en los estudios sobre identidad, ha sido el excesivo énfasis en dictaminar
los marcadores objetivos de las culturas. Este problema fue formulado por Marvin Harris como:
“teorías y epistemologías defectuosas” (Cfr. Harris, 1979: 22- 30). Allí expone la manera como
las investigaciones antropológicas habían estado centradas en formular un recetario exhaustivo de
elementos característicos de las culturas. En oposición a ello, Barth advierte la ausencia de
perspectivas centradas en el estudio de lo sucedido en los límites entre grupos, personas y
prácticas culturales:
- 51 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
límites. Posiblemente esto se debe a que los antropólogos han razonado a partir de la idea
engañosa de un prototipo de situación inter-étnica. Se han acostumbrado a pensar en
pueblos diferentes con diferentes historias y culturas, asociándose y adaptándose los unos
a los otros, por lo general en un medio colonial” (Barth, 1976: 20).
El concepto de “regiones de refugio” propuesto por Aguirre Beltrán, para referirse al caso
de la región de los Altos de Chiapas en México, ilustra lo anterior. Allí se presenta un contexto de
relaciones en el cual se sucede la explotación de unos grupos a manos de otro que ostenta el
poder económico y político. Los elementos constitutivos de esta relación son comunidades
satélites, con una ciudad primada como centro de mercado. Dicha ciudad –San Cristóbal de las
Casas, Chiapas-, hacia mediados del siglo XX era la única alternativa que tenían varias
localidades para comercializar sus productos agrícolas y obtener mercancías no producidas en la
periferia (Ver, Aguirre Beltrán, 1987, 1991 y 1992).
Este proceso explica la manera a través de la cual un grupo asume una determinada
identidad tomando para ello, algunos de los elementos con los que ha sido clasificado por “otros”.
Este resulta ser un argumento esencial para observar la realidad americana, dada la condición de
invención de “los indios” por parte de los invasores europeos7.
“Varias de las nuevas identidades coloniales surgieron de categorías utilizadas por los
conquistadores y los colonizadores más que por las poblaciones y sociedades colonizadas.
7
Para el caso específico de Chiapas, la lectura de Alejos (1994) acerca del mosöjantel (tiempo de la esclavitud en
lengua ch’ol), brinda una cruda realidad no solamente acerca de la clasificación de “los indios” como esclavos, sino
la objetivación misma de esta nominación impuesta. En consecuencia, el discurso agrarista ch’ol, contiene elementos
de identidad relacionados con esta identificación.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
La identidad “india” impuesta por los europeos a todos los autóctonos del Nuevo Mundo
es un ejemplo de este proceso. Los “indios” no fueron “indios” hasta que toda la
población del llamado Nuevo Mundo fuera generalizada en esa categoría por los
conquistadores europeos, quienes reclamaban haberlos descubierto” (Schackt, 2002: 16).
Otro contexto donde también puede apreciarse el proceso de etnogénesis, es uno que está
basado en la construcción social de la realidad étnica desde las necesidades de la “modernidad”.
Allí es importante la influencia de la antropología sobre los imaginarios de la empresa turística
erigida sobre las llamadas “ruinas” receptoras de la antención en los actuales territorios mayas:
“El turista que toma esta ruta [maya], o una parte de ella, visitará comúnmente ruinas
impresionantes como Tikal y Chichén Itzá, y algunos pueblos de indígenas
contemporáneos, tal como lo aconsejan los guías de viaje, muchos de ellos influenciados
por la antropología moderna” (Schackt, 2002: 11).
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
1
1.. 2.1.3. Los agentes en la construcción de fronteras étnicas
En un escenario actual, de procesos de regionales de integración, de luchas étnicas y
advenimiento de la globalización desde la última década del siglo XX, es pertinente preguntarse
por el destino de las fronteras sociales. Si bien, como hemos venido apreciando en Barth, no hay
objeción a los cambios culturales, el autor plantea una situación contraria para el caso de las
fronteras étnicas. Al respecto, el planteamiento es que pese a la reducción de las diferencias
culturales entre los grupos étnicos, no hay correlación con una reducción organizativa de las
identidades étnicas, ni con la desaparición de los procesos que mantienen los límites (Ibíd., p.
41).
Para explicar mejor este argumento, Barth decide tomar el caso de los agentes de cambio.
Es decir, las personas pertenecientes a un grupo étnico, pero que por una razón u otra, ocupan un
sitio como elite dentro del ordenamiento interno de un grupo. Según el autor, a través de la
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
ampliación en el rango de interacción con otros grupos, estas personas son las que mayor
posibilidad tienen de cambiar e influir cambios, de acuerdo a tres posibilidades de elección: 1) la
incorporación a “lo otro”; 2) aceptar el status de minoría, pero reducir sus desventajas con
relación a “los otros” y 3) acentuar su identidad y dada su posibilidad de jugar en otros campos,
fortalecer y generar nuevas posiciones dentro del grupo de pertenencia (cfr. Ibíd., p. 43).
- 55 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
caso de los maestros bilingües tarascos, durante el periodo 1964 a 1982. En el mismo se
distingue la historia de aplicación de una política indigenista tendiente a modernizar al “indio”.
Además de ello, también los problemas que sobrevinieron gracias a la apropiación que hicieron
los y las maestras de su lugar ocupado en cada territorio. Este espacio ha sido el de la
comunicación interétnica, la intermediación cultural y política y las luchas por mejorar
condiciones al interior de cada pueblo. En el caso de “los maestros bilingües tarascos” -como
prefiere llamarles Vargas- se evidencian los procesos de vinculación, capacitación,
sobrepoblación y estrategias de movilización docentes, sobretodo alrededor de la ampliación del
sistema de educación bilingüe (cfr. Vargas, 1994: 158).
Estas últimas ideas expresadas en Vargas, concuerdan con Barth cuando afirma que “gran
parte de la actividad de los innovadores políticos está dirigida a la codificación de modos de
expresión” tales como señales identitarias, asignación de valores para expresiones contrarias y
supresión o negación de otras diferencias. Aquí es donde se habla de sincretismos, resurgimientos
de rasgos “tradicionales” y establecimiento de prácticas que con el tiempo van haciéndose
tradicionales. La idea en todo caso es justificar y glorificar tanto las características como la
identidad. Un escenario de complejidad como el descrito por Hannerz se hace patente en este
estado del asunto. Los juegos de recursos empiezan a hacerse importantes y dependiendo de ello,
los flujos de significado (forma de vida, estado, mercado y movimientos sociales) se verán
fortalecidos o disminuidos en sus correspondientes dimensiones.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
El problema con la postura de Barth con relación a la sociedad cambiante, es que se basa
en una idea limitada de la capacidad de agencia de las personas. Sólo ubica esta posibilidad en los
sentidos mencionados, de tal manera que no hay ocasión de pensar estas agencias no solamente
desde los agentes-elite. Y aunque fuese pensando exclusivamente desde las acciones por ellos
emprendidas, aún es insuficiente explicar en el plano de las acciones cotidianas, los nuevos
juegos de interacciones que se preparan en cada lugar. Si bien el caso de los maestros muestra
condiciones ineludibles en relación a su papel de intermediarios culturales y políticos8 en
México9, no es menos cierto que otras acciones también están siendo cumplidas por estos
personajes, en el plano cotidiano. Sin duda acciones que no solamente refuerzan los procesos
sociales de construcción social de otras “etnicidades”, sino también otras formas de relación con
las otras personas y/o grupos. Desde una perspectiva de educación para la interculturalidad, por
ejemplo, las fronteras étnicas tendrían que estudiarse no desde una concepción estable (como la
encontrada en Barth), sino completamente activa y sobre todo, cambiante. Las manifestaciones de
la cultura que ciertas personas empiezan a variar, también van siendo motivo de otras
interpretaciones que no necesariamente las excluyen de constituirse en escenarios de
especulación para interactuar dentro de “otras” fronteras que –incluso- cuestionan el calificativo
de étnicas.
Con esto último deseo debatir la idea en Barth, acerca de que el proceso identitario de
imposición/aceptación es natural. Argumento que está inmerso cuando considera que identidad es
a cultura como género es a trabajo (Cfr., Ibíd. P. 20- 21). Es decir que -tratando de interpretar-,
hay una predestinación de unas determinadas manifestaciones culturales para un grupo de
identidad, de la misma forma como hay ciertas asignaciones laborales en “algunas sociedades” de
acuerdo al género de la persona. No estoy de acuerdo con esta posición de Barth, dado que está
encerrando de manera insalvable las manifestaciones culturales. Y por ejemplo, una persona que
pertenece a determinado pueblo, no podría entonces practicar ciertas manifestaciones de otro
pueblo cercano de manera física o mediática. Esto sobre todo pensando en el actual flujo
incontrolable de informaciones, manifestaciones, modas, ritmos y todo tipo de posibilidades de
8
“Es dificilísimo encontrar a un intermediario político que no sea también un mediador cultural” (De la Peña, 1986:
34),
9
Las autoras: Pineda (1993) y Pérez Vázquez (2007) estudiaron el fenómeno de intermediación como casos de
constitución de caciques culturales –la primera- y de constitución de grupos de poder –la segunda-.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
actuación dentro de espacios no necesariamente fijos. Además pensando en las adecuaciones que
cada persona hace de su identidad dependiendo del lugar o situación a la cual se enfrente.
Pienso que los llamados límites culturales de las identidades no pueden asimilarse
tangencialmente de la manera como Barth lo expone. Para el caso de los comportamientos
diferenciados entre hombres y mujeres, si bien es cierto que existen muy marcados para unas
sociedades, no lo son así para otras. Existen casos de otros pueblos en los cuales si un hombre
presenta manifestaciones que son características de las mujeres, este hecho no es visto como
extraño. Más bien se asume y se da lugar a otra forma de relación con esta persona, forma que de
ninguna manera las sociedades son incapaces de asumir, reinterpretar y de remarcar con otra
interacción y en consecuencia, incorporar otra frontera, desechando o reconfigurando las
preexistentes con la situación novedosa.
1
1.. 2.1.4. Reflexión metodológica desde las agencias cotidianas
De esta discusión sobre agencias cotidianas en la construcción social de fronteras étnicas, lo que
concluyo es que los encuentros entre gentes y/o grupos de diferentes procedencias, son un campo
propicio para determinar las dinámicas de las etnicidades. Es en las fronteras donde se exponen
las formas de clasificación identitaria que se sucede desde las partes en interacción. Este ha sido
el énfasis prioritario en las propuestas de Barth para el estudio de las relaciones interétnicas.
Perspectiva que he usado para pensar en la relación que viví durante mi desempeño como
etnógrafo, junto a las personas que colaboraron.
- 58 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
relaciones y dentro de ellas construimos mutuamente una frontera particular para cada posibilidad
de relación. Esto corresponde también al ámbito de las experiencias que los maestros y las
maestras logran juntar durante sus itinerarios por diferentes espacios geográficos y sociales.
1
1.. 2.2. Construcciones de las etnicidades desde una perspectiva económica
Pese a la claridad y sobre todo, capacidad de adaptabilidad de la concepción sobre frontera étnica
es importante insistir en la identidad como algo cambiante. El concepto “identidad” desde una
perspectiva social, remite a la conciencia de pertenencia a grupos con los cuales se teje una
identificación. Misma que no sólo se percibe como existente, sino que se manifiesta a través de
acciones objetivas.
No deja de ser cuestionable que las construcciones de fronteras étnicas, siendo procesos
sociales, sean consideradas por Barth como poco susceptibles de cambio. Los marcadores de
frontera étnica, como constructos sociales, también responden a la dinámica de transformaciones.
Responden igualmente a dinámicas de vida cotidiana del mundo social. Los mismos, pese a que
parecieran efímeros y sólo hechos para el momento, a la larga conforman procesos de larga
duración. Son históricos y como tales, son apenas perceptibles en la posición barthiana.
Esta situación fue visualizada por Weber (Ídem) dentro de la formulación del concepto de
‘grupos étnicos’, la cual cité en páginas anteriores. Misma que refiere a cómo un grupo se
- 59 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
reconoce en una procedencia común, incluso en situaciones de migración. Por el contrario, para
Barth sería improcedente la formulación, pues su concepción de frontera étnica perenne no lo
contempla.
Esta última parte, coincide con el planteamiento de Barth cuando afirma que “las
categorías de las comunidades ha sido creadas para regular la actuación y que son afectadas
significativamente por la interacción y no por la contemplación” (Barth, 1976: 37). Ello fue
formulado como característico de lo sucedido al interior de un grupo étnico.
Si bien ha habido unos procesos propios de los pueblos indígenas conducentes a pensarse
en sus procesos históricos, los cuales han venido teniendo desarrollo desde tiempos
inmemoriales, hay otros sucesos al margen de ello que han coadyuvado a crear las condiciones
para los planteamientos étnicos actuales. Sobre este tema hay una interesante postura en una
publicación titulada: “Elogio de la diversidad” (Díaz Polanco, 2006). Misma que se sintetiza en la
afirmación respecto de la existencia de las identidades y su encuentro con el fenómeno de la
globalización, de donde surgen dos caminos: el multiculturalismo y la etnofagia. Coincide este
planteamiento con la estructura general en que concibo las dimensiones económicas de las
- 60 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
etnicidades. Es decir, como identidades desarrolladas muchas veces al margen de los sucesos
macro: ideológicos, políticos y económicos, pero que en cierto punto coinciden para tomar
rumbos resignados en unos casos, o elegidos en otros.
1
1.. 2.2.1. Auto-construcciones de los sujetos étnicos: Identidades múltiples e identidades
escogidas
Las líneas teóricas que propongo con relación al tema de la etnicidad, tienen que ver
específicamente con la construcción de sujeto. Ello remite a superar la idea de observar las
identidades y las culturas como estructuras en interacción. Más que ello, somos territorios en
constantes interacciones y cambios. Por ello, realizo una revisión de lo concerniente a las
capacidades que como personas poseemos para revisar nuestras propias historias. Propongo tener
en cuenta ciertas continuidades, pero también múltiples cambios sucedidos entre las
ancestralidades y las cotidianidades. En el sentido expuesto por Touraine,
“Lo que se mide aquí es la capacidad de los actores de conducirse como sujetos, es decir,
de suscitar y recorrer su propio camino, y no la naturaleza de las relaciones que existen
entre dos o más culutras. No es ya la compatibilidad entre diferentes culturas lo que está
en discusión, sino la capacidad de los individuos de transformar una serie de situaciones y
de incidentes vividos en una historia y un proyecto personales. Se puede establecer la
hipótesis de que aquellos que han llegado a administrar su historia personal han elegido de
manera más consciente sus conductas, menos determinada por los obstáculos encontrados,
y han concluido en un invel más elevado de juicios sobre sí mismos. Este planteamiento
- 61 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
nos permite conocer el campo personal y colectivo que da sentido a lo que se llama su
historia. M. Boubeker tiene razón al introducir aquí la idea de etnicidad, separándola de
toda dimensión comunitaria, pero también, claro está, de las categorías puramente
económicas y sociales. La etnicidad es la capacidad de un individuo o de un grupo de
actuar en función de su situación y de sus orígenes étnicos. Está, pues, en relación directa
con la orientación de la acción.” (121)
En la actualidad, el ser indígena en México, mucho más tratándose del estado de Chiapas,
es relacionado con la militancia, la simpatía, la pertenencia o el estar de acuerdo con las ideas y
acciones neo-zapatistas. Al parecer, los indígenas ‘permitidos’ son hoy en día los zapatistas.
Quienes no se identifican como tales corren el riesgo de ser estigmatizados como traidores,
ladinos o kaxlanes10. Este es otro hecho que ha favorecido que algunas personas en las regiones
indígenas se acomoden en alguno de los nichos ‘autónomos’ y desde allí conseguir prebendas
simbólicas, económicas, políticas, sociales o culturales. La instrumentalización de esta identidad
zapatista es elegida –claro está- pero no lo es en un clima de plena libertad. Elegir lo contrario en
un contexto inadecuado, puede generar estigmatizaciones por parte de quienes hoy día simpatizan
desde la curiosidad étnica, con el padecimiento de ‘los pobres’.
“[La] ‘falta de aptitudes’ para empleos urbanos puede en algunos casos contrarrestarse
con una ‘discriminación positiva’ hacia los migrantes indígenas basada en algunos de los
estereotipos a ellos asociados: se les valora su honradez –por lo que son preferidos para
guardias de seguridad- y, sobre todo, su capacidad de trabajo –por lo que son admitidos
como albañiles casi sin preguntar- y sus menores exigencias laborales- por lo que a las
10
Esta palabra procede de adecuaciones lingüísticas hechas al término castellano. Kaxlan=Castellano (la
pronunciación en idioma español es: cashlan). En el multiverso clasificatorio de las identidades regionales, entre los
pueblos mayas de Chiapas y Guatemala, el término kaxlan es la manera de distinguir a la gente no oriunda del
territorio. Dado que mayoritariamente quienes no son mayas hablan el castellano, el término kaxlan es el que
genéricamente se emplea para clasificar a la gente extranjera. Cuando es evidente que la persona no habla castellano,
se le llama bringo, aliman, jaliman o –genéricamente- gringo.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
domésticas se les paga una verdadera miseria bajo el pretexto de darles techo y comida-.”
(Ibíd.: 33)
Otro estilo de discriminación positiva parece funcionar también en el caso del fenómeno
zapatista. Con los alcances mediáticos del movimiento, hoy en día la población no indígena de
México y el mundo conoce que las demandas zapatistas son justas. Por esta razón es mucho más
redituable identificarse como zapatista que como ‘simplemente’ indígena.
Nos hallamos frente a evidencia cotidiana que de alguna manera apunta a algo que
Roberto Cardoso de Oliveira (Ibíd.) ha llamado ‘fluctuaciones de las identidades’. Pero antes de
pasar allí, es importante saber cuáles elementos juegan como determinantes para que una persona
pueda o no optar por elegir una identidad y/o un destino laboral, esto continuando el argumento
tratado en el numeral anterior (I.2.1). Por este motivo he decidido analizar las nociones de
identidad y de la libertad de elección propuestas por Amartya Sen (2006 y 1991).
Apropiando el pensamiento de Sen con relación a las dinámicas en que las identidades se
hacen manifiestas, puede afirmarse que, en nuestras vidas, nos vemos como miembros de una
variedad de grupos; pertenecemos a todos ellos. Nuestra ciudadanía, residencia, origen
geográfico, género, clase, adscripción política, profesión, empleo, hábitos de alimentación,
intereses deportivos, gustos musicales, compromisos sociales, etc., nos hace miembros de una
variedad de grupos. Cada una de esas colectividades, a las cuales de manera simultánea pertenece
una persona, le proporciona una identidad particular. Ninguna de ellas puede ser tomada como la
única identidad de una persona o como la categoría de única membrecía (Cfr. Sen, 2006: 4, 5)11.
Siendo potenciales dueños de estas identidades plurales, se presenta la posibilidad de decidir la
relativa importancia de las diferentes filiaciones para cada contexto en particular. Dos
responsabilidades son claves en este proceso: la elección y el razonamiento.
11
Traducción del inglés al español a cargo mío.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
La ‘ilusión del destino’, particularmente acerca de una u otra identidad singular, alimenta
la violencia en el mundo tanto por omisiones como por acciones. Debemos ver con claridad que
tenemos muchas filiaciones distintas y podemos interactuar con otras personas de muchas
maneras diferentes, independientemente de lo que instigadores y quienes se les oponen, nos
digan. Hay lugar para que decidamos nuestras prioridades (Sen, Ibíd.: xiv).
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
de alguna manera en el marco de las obvias restricciones sistemáticas, pero que están
presentes de modo simultáneo” (Díaz Polanco, 2006: 144)
Para Pedro Flores-Crespo (2007), es importante usar la noción de identidad de Sen para
los estudios sobre educación y, sobre todo, en un asunto que implica el tema de las identidades
indígenas. En el presente caso, más que retomarlo por esta única razón, también pienso que
interesa comparar la importancia de la libertad de elección no solamente identitaria sino también
en otros planos de la vida como el destino laboral, que según lo expuesto hasta el momento, tiene
relación directa en el caso de las poblaciones y gentes indígenas. Desde la noción de identidad y
la posibilidad de escogerla en Sen, Flores-Crespo (2007) considera tres conjunciones cruciales
con la educación:
“Even though the idea of ‘chosen identity’ has been recognized, it has not been widely
accepted. However, choices are constrained in certain circumstances, and regressive
implications of individual choice can occur.
The process of constructing people’s identity can be reinforced through pedagogical
practices and the context of schools.
- 65 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Identity, human agency and human development are inextricably linked, and further analysis
needs to be done in this regard.” (Ibid.: 333)
Tomando directamente las ideas de Sen (2006), respecto de la identidad, podemos hacer la
siguiente explicación:
1. Podemos ser parte de muchos grupos al mismo tiempo. De una u otra manera cada una de
aquellas afinaciones o pertenencias pueden dar a la persona una identidad potencial
importante. Esto quiere decir que tenemos la posibilidad de multi-pertenencia simultánea.
Pero ninguna persona pertenece a un grupo exclusivamente.
2. La situación anterior implica sin embargo, dos ejercicios necesarios de parte de cada
persona. Uno: la decisión sobre qué es lo relevante de nuestras identidades. Dos: el
balance sobre la importancia relativa de estas identidades diferentes. Estos ejercicios
hablan de dos tareas: “reasoning and choice”. Es decir, la reflexión personal y la decisión
de elegir entre las opciones.
- 66 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
3. Pese a que para fines científicos se haya pretendido clasificar de una manera singular a
grupos de personas –por ejemplo bajo su identidad de trabajadores-, cada uno de nosotros
pertenecemos a muchos. Hay sin embargo una preeminencia ante la cual la persona puede
no tener la opción de decidir sobre la importancia de las diferentes categorías de
membresía.
La importancia de una identidad particular depende del contexto social (Sen, 2007: 25 y
Cardoso de Oliveira, 2007). Por ejemplo, propone Sen, cuando una persona va a una comida, su
identidad como vegetariana puede ser más crucial que su identidad como lingüista; lo segundo
puede ser particularmente importante si considera asistir a un seminario sobre estudios
lingüísticos. De esta manera puede ilustrarse la necesidad de ver el rol de la elección de acuerdo a
un contexto específico.
Apropiando las palabras de Sen respecto a la identidad, es importante tener en cuenta que
las personas en general tenemos muchas posibilidades de inserción a diversos grupos que a su vez
tienen características generalizadoras. El hecho es que también estos stocks –o choices, como las
llama Sen- de oportunidades son accesibles en la medida de los recursos disponibles para entrar a
hacer parte de un grupo.
Es importante hacer énfasis en que estas choices no están en -o no son- un lugar fijo, sino
que son procesos sociales. Son construcciones que las mismas personas van configurando en la
medida de categorizaciones de necesidades, oportunidades, cuestiones comunes, generación de
alternativas y todo aquello que sea fruto de acuerdos comunes entre personas. Si bien hay cosas
comunes, no pueden ser consideradas per- se, causas comunes. Cuando una cosa se convierte en
causa, ya puede hablarse de un grupo de interés y por ende, de la generación de adscripciones
susceptibles de ser a su vez opciones. Pero estas opciones (choices en el sentido dado por Sen)
tampoco son en sí mismas unas identidades. Se convierten como tales en la medida en que sean
- 67 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
razonadas de entre tantas otras opciones y de allí, elegidas por la fuerza de la costumbre, la
compatibilidad, la necesidad, la obligación, o la simpatización. Precisamente es por ello que se
complejiza saber si una u otra identidad –étnica, laboral, sindical, deportiva- puede ser medida
con un mismo rasero común a todas (Ibíd.: 27- 30).
1
1.. 2.2.2. Construcciones étnicas por “otros”, en el proceso de invención de las culturas
indígenas
El interés actual por ‘lo indígena’, viene en crecimiento desde los años previos a la
conmemoración de los 500 años de la invasión europea en América. Este hecho ha permitido que
ciudadanos y ciudadanas de países con población indígena, así como extranjeros, conozcan este
componente latinoamericano. El acontecimiento conmemorativo, también provocó una inédita
‘atracción’ por aquellas ‘culturas’ sobrevivientes de la invasión europea.
La “emergencia indígena” subsecuente que se ha vivido a partir de esta década de los años
1990, es explicada por José Bengoa (2000) como la visibilización alcanzada por los movimientos
indígenas en el nivel de reconocimiento étnico, reinvención de identidades, derechos civiles y
autonomía, que finalmente, han llevado a la proclamación y reconocimiento legal de los derechos
de los pueblos indígenas. Esta emergencia fue particularmente vivida por pueblos indígenas en
proceso de re-etnización (Ver por ejemplo: Panqueba, 2010, 2005b y 2004). Pero, “la
regeneración de las identidades está indudablemente vinculada con la actual fase de
mundialización del capital; no es algo que ocurre sólo a contracorriente de la globalización, sino
que se trata de un movimiento impulsado de algún modo por su oleaje” (Díaz Polanco, 2006:
138).
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Siguiendo a Jacorzynski (2000), la mirada sobre las otras personas que no son “nosotros”,
es dependiente de circunstancias cotidianas y, en consecuencia, la identidad es una construcción
social. El arbitrio y la superficialidad son característicos de dichas circunstancias. En contraste,
las posturas esencialistas determinan que las construcciones sociales son naturales; es decir, son
previas a cualquier interacción. Pero, teniendo en cuenta que las cotidianidades son
circunstanciales, estas posturas esencialistas son falsas. (Jacorzynski, 2000: 86).
Hablar del ‘tema indígena’ es en no pocos contextos un asunto de exotismo. Sin embargo,
a otros niveles de intereses sobre este exotismo, el asunto es interpretado en términos de
‘pobreza’. Dos concepciones aparentemente opuestas se funden para sacar provecho del ‘tema
indígena’, en campos como el económico, el político, el académico, el cultural y otros conexos.
Dos dimensiones del ‘mercado de etnicidades’ resultan de esta situación: el exotismo y la
pobreza. Estas dimensiones son evidentes en la vida cotidiana a través de situaciones que se
suponen superadas: explotación colonial de mano de obra, esclavitud de mujeres en casas de
familia de las ciudades, ‘pobreza de solemnidad’, migración de hombres, mujeres y familias
enteras hacia polos de ‘desarrollo’ agrícola, entre otras.
- 69 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Sin embargo, otras emergencias indígenas se presentan cuando simpatizantes de “la causa
indígena” o incluso, que se presentan como filiales a la misma, se lucran del exotismo, espíritu
heroico y lucha aguerrida del pueblo indio. La explotación contemporánea de ‘lo indio’ a manos
de otras elites de las que incluso hacen parte indígenas económica y socialmente reconocidos.
¿No es acaso emergencia indígena que tengamos mendicidad de indias e indios en las ciudades?,
- 70 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
1
1.. 2.2.3. Exclusión Simbólica y oportunidades laborales para las poblaciones indígenas
‘Lo indígena’ en México específicamente, pero de manera general en el imaginario mundial, es
sinónimo de pobreza. Una reciente investigación (Ramírez, 2006) determina,
“en qué medida la identidad étnica de un individuo, entre muchas otras características,
contribuye a la probabilidad de ser pobre y poco instruido, y analiza si en México las
diferencias en los ingresos entre indígenas y no indígenas son atribuibles únicamente a
diferencias grupales de capital humano, o si además reflejan una discriminación en el
mercado laboral. (…) asimismo, la evolución y dinámica de la pobreza indígena en
México entre 1992 y 2002, además de los cambios demográficos y la participación en el
mercado laboral, así como los logros de las poblaciones indígenas y no indígenas en
materia de desarrollo humano, con el fin de evaluar si se están cerrando o ampliando las
brechas económicas y sociales existentes entre estos dos grupos.” (Ibíd.: 165)
En años recientes, conforme se amplían los programas para reducir la pobreza, son las
poblaciones indígenas las últimas en acceder a estas estrategias de mitigación:
“En 1992, la incidencia de la extrema pobreza fue cuatro veces mayor en los municipios
indígenas que en los no indígenas. En 2002, la extrema pobreza fue cinco veces más alta y
una tendencia semejante se observó en el caso de la pobreza moderada. La incidencia de
esta clases de pobreza en los no indígenas se redujo un 5% entre 1992 y 2002, mientras
que en los indígenas apenas disminuyó 0,3% lo que evidencia, una vez más, que la brecha
de pobreza entre población indígena y la no indígena se amplió sin importar el criterio de
línea de pobreza utilizado” (Ibíd.: 173)
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
los ámbitos rurales (Bastos y Camus, 1998). Esta característica de las relaciones interétnicas entre
sociedad nacional y pueblos indígenas es expresada por Cardos de Oliveira ([1992] 2007) de la
siguiente manera:
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
En esta realidad, la profesión docente ha sido para una gran mayoría de población
indígena, una forma de acceso a un estatus económico distinto al de ‘campesinos’. Esta situación
es característica en Chiapas y específicamente, en el territorio ch’ol del norte chiapaneco (Pérez
Vásquez, 2007: 8)12. Allí ha sido una manera para ganar ingresos económicos superiores así
como estabilidad laboral. La movilidad social motivada por la vinculación magisterial, fue
creando un paradigma en las comunidades en torno al desempeño como maestro.
El mayor logro a conseguir por parte de las nuevas generaciones que desearan mejorar
económicamente sin depender de las ocupaciones agrícolas, ha sido la vinculación magisterial. Y
ha sido, no pocas veces, la única alternativa de ejercicio profesional para quienes han alcanzado
un nivel educativo relativamente superior al del promedio de sus coterráneos. Los y las jóvenes
que estudian una carrera distinta a la docencia, no encuentran cabida al momento de su
vinculación laboral. La solución inmediata para el problema es colocarse en el magisterio.
territorio. “Ser indígena en México ha estado y sigue estando asociado con desventajas
significativas en lo económico y en lo social.” (Ramírez, 2006: 165) Si bien se promociona la
escolarización de la niñez indígena, así como la vinculación de jóvenes indígenas a la docencia
escolar bilingüe, las alternativas de inserción laboral continúan siendo sospechosamente limitadas
para quienes proceden de pueblos indígenas.
1
1.. 2.3. Perspectivas hacia el análisis sobre la invención de la cultura indígena en un
contexto de mercado de etnicidades
El logro de las personas que se están lucrando de ‘lo indígena’, radica en su habilidad para
inventar las culturas, dotándolas de sentidos mágicos, esotéricos, exóticos de manera tal que se
han permitido nutrir sus nociones acompañadas de toda suerte de experiencias de otros tiempos
que hoy pueden salvar al mundo. Basta con mencionar algunos problemas de la actualidad como
el desencantamiento por la vida urbana, la amenaza de catástrofes ambientales, la necesidad de
viajar y los problemas de salud, para relacionarlos con el planteamiento desde ‘lo indígena’ para
su solución.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
En esta revisión teórica precedente sobre las etnicidades, sobresalen dos perspectivas
difundidas a través de diferentes textos, que se ubican dentro de la manera como las culturas son
inventadas tanto por las personas que pertenecen a la misma, como por otras ajenas. En este caso,
asistimos a unas invenciones con intencionalidades que trascienden su enunciación. Se torna en
una dimensión que dinamiza las invenciones, convirtiendo al elemento étnico adjetivado como
‘pobre’, en una fuente de exotismo, dada la coexistencia de consecuencias de la discriminación,
con íconos que demuestran la “sobrevivencia” de las ancestrales culturas.
Actualmente esta transmutación de contrastes se vive en dos etapas: por una parte está la
visibilización de ‘lo indígena’ para el común de las personas en el mundo, quienes por estar
enceguecidas por las invenciones de las culturas nacionales, no habían detectado las diversidades
humanas, sociales, culturales y económicas dentro de las estructuras patrias. Por otra parte, se
concentra el interés por contactar a estas culturas desconocidas, con el fin de hallar sus textos, sus
símbolos, los elementos que les hacen diferentes. Los dividendos desembocan en un mercado de
etnicidades, donde la dinamización de las culturas y sus identidades se juega en el campo de los
ingresos económicos para quienes se han encargado de movilizar de manera oportuna esta
situación. El asunto aquí propuesto ha sido objeto de reflexión para Díaz Polanco cuando enuncia
que la globalización aprovecha los re-surgimientos étnicos con el fin último –paradójicamente-
de llevar a término la misión de unificar la marcha hacia una economía capitalista. La diversidad
“engrasa las ruedas al capital globalizante” (Cfr. Ibíd: 147)
Para quienes desean conocer otras culturas, los beneficios son la adquisición de
conocimiento sobre estas otras formas de vivir, así como evidencias de su contacto con las
mismas a través de fotografías, videos, souvenirs, artesanías, instrumentos musicales, etc. En el
caso de quienes buscaban un beneficio particular referente a la salud, al contacto esotérico y a las
experiencias supra-terrenales. Esta oportunidad será aprovechada para inventar talvez una nueva
forma de vida en el contexto de desempeño cotidiano, de manera tal que también se opera una
invención de la cultura propia como fruto del contacto con estas otras. Entonces se suceden
situaciones en las que el acceso a bienestar suscita cambios de adscripción y construcción étnica,
en virtud de una ubicación estratégica en el edificio de las identidades múltiples. Pero además de
lo étnico puramente, también se emplean las categorías de la pobreza, surgidas de la clasificación
“por otros” hacia la población indígena. Es recurrente que en los discursos sobre situación social,
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Esta última discusión nos coloca en el terreno donde se suceden los eventos. Entonces a
continuación presento el acercamiento territorial y hacia los actores y las actoras participantes de
la investigación y que, son sujetos y objetos a la vez de los indigenismos y de las etnicidades.
Son sujetos de su auto-construcción, pero también de la construcción ‘por otros’, o más bien,
objetos de esa diferenciación que la mayor de las veces es instrumental, discriminadora y
excluyente.
1
1.. 3. CH’OLEL- WAJTYAÑ- IXIM- SA’13. Construcción teórica para el acercamiento
territorial de la investigación.
En este apartado expongo la construcción teórica para el acercamiento territorial de la
investigación. Para ello presento las convergencias y antecedentes de abordajes con los sujetos
(maestros y maestras bilingües) y los territorios (estado de Chiapas en general y zona norte en
particular), para esta investigación. Para comprenderlo desde una perspectiva ‘aterrizada’, realizo
una exposición en forma de confluencias concéntricas. He acudido a esta figura estimulado por
las ideas de Boaventura de Sousa Santos (2003), respecto a los objetos de estudio y los hechos
observados. Los objetos no están aislados, sino que están inter-implicados con otros anillos de
objetos:
“Los hechos observados han ido escapándose del régimen de aislamiento carcelario a los
que la ciencia los condena. Los objetos tienen fronteras cada vez menos definidas; están
constituidos por anillos que se entrecruzan en telas complejas con los restantes objetos,
hasta tal punto que los objetos en si son menos reales que las relaciones entre ellos”
(Santos, 2003: 81).
Para visualizar mejor estas relaciones, opté por emplear un ‘modelo’ tomado de las
milpas, que son la base alimentaria en Mesoamérica y que, en gran parte, son labradas en sus
maíces y fríjoles por los pueblos indígenas. De esta manera, en el centro de esta confluencia he
13
Palabras del idioma ch’ol que traducen al español en su orden: milpa, mazorca, maíz y posol.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
ubicado un pusik’al14 representado por sa’ (posol), que es una bebida básica en la alimentación
diaria de la gente ch’ol y de otros pueblos de Abya Yala15. Es una masa hecha a base de maíz
molido, que conforme se fermenta, va tomando distintos sabores y consistencias. El posol agrio
es uno de los preferidos para beber durante un descanso en las jornadas agrícolas, durante el
recreo escolar, al reposar a la sombra durante un largo trayecto caminado, al llegar a casa, al
recibir una visita y otro sinnúmero de situaciones de la vida cotidiana. Sa’, para efectos de esta
investigación, es el corazón donde se concentran los saberes, los entendimientos, las
aprehensiones y comprensiones. Esta bebida de la dieta americana y sobre todo de la cotidianidad
en territorios ch’oles, concentra el producto de la milpa, pero también del maíz que debe
comprarse cuando escasea.
14
Aunque genéricamente Pusik’al significa en español: Corazón, en las lenguas de patrón maya, también se emplea
para designar cuando una persona ha aprendido algo, o lo ha pasado a su corazón, lo entiende. También se traduce
como: amor. Pusik’al entonces a la vez que describe alma, también describe conocimiento, razón y sentimiento.
15
Nombre en idioma Kuna, con el que suele nominarse al continente americano en el ámbito de los pueblos
indígenas de las Américas.
16
Fotografía captada por el autor durante una de las paradas de descanso en un trayecto de 45 Km. entre la población
de Tila y la zona alta de territorio ch’ol de este municipio. Los primeros 20 Km. se hacen en camioneta tipo pick up
por una carretera de terracería y el resto caminando. La foto describe el momento en el que uno de los maestros saca
de una bolsa plástica la masa de posol para disolverla en agua, combinarla con unas pizcas de chile y sal, quedando
lista para beber. El procedimiento lo realiza cada persona de manera individual. El “esquema” que representa la
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Ilustración 1
Ch’olel prioriza una revisión histórica de Chiapas, con especial atención en los trabajos
realizados en los Altos de Chiapas, región en la que han tenido lugar cientos de investigaciones
sociales. Wajtyañ describe trabajos que tratan temas de carácter económico, mayoritariamente en
los Altos de Chiapas y en menor medida en la zona norte. Allí he ubicado la(s) historia(s) y su(s)
influencia(s) en el objeto de la presente investigación. Ixim representa trabajos sobre los maestros
bilingües tanto de los altos como del norte de Chiapas. Su énfasis ha sido la intermediación
cultural y política de estas personas, en sus respectivas regiones. Sa’, está conformada en esta
investigación como un conjunto de escritos que tratan el tema de las construcciones identitarias y
milpa, la mazorca y el maíz es una adaptación que hice a partir de un diseño muisKanoba (sangre del alma muisca en
idioma u’wa), que condensa en un una rora (semilla en idioma u’wa) de maíz, unas metodologías de pedagogías e
investigación (Panqueba y Huérfano, 2006)..
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
las miradas de unos (indígenas) sobre otros (kaxlanes, ladinos, jalimanes17) y de estos sobre
aquellos.
1
1.. 3.1. Ch’olel
Chiapas tiene una historia prehispánica de interacciones entre grupos zoques, mayas, chiapanecos
y mexicanos. Igualmente se cree que estos grupos recibieron la influencia de la cultura olmeca,
por ser esta la que mayoritariamente ha sido ubicada como de presencia más extensa en lo que
hoy es México (cfr. Pérez Castro, 1989: 43).
“A las muchas desgracias que afligieron a los vencidos –como la sujeción a sus nuevos
señores, encomiendas y tributos- se sumaron las frecuentes pestilencias que provocaron
una pavorosa disminución demográfica entre los indígenas. Sólo a partir del último tercio
del siglo XVII comenzó a producirse una cierta recuperación poblacional” (León-Portilla,
1989: 179).
17
Es común que en Chiapas a la persona extranjera, incluso siendo latina mas no gringa, se le llame jaliman. Esto
tiene que ver con la transformación coloquial del gentilicio para personas de origen aleman. Probablemente se debe a
que Chiapas fue invadido desde finales del siglo XIX por finqueros cafetaleros de varias nacionalidades,
destacándose los alemanes, pues estos ya venían en un proceso de adquisición de tierras desde Guatemala, entrando
por la región chiapaneca del Soconusco, hasta introducirse en la zona norte de Chiapas.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
En sentido diferente a como operó la invasión, otras gentes adelantadas (porque pasaron
primero que los europeos), cuando pisaron las diferentes tierras americanas, recorrieron
territorios para intercambiar productos, culturas e idiomas. Sin invadir, pasaron, nominaron y
negociaron, sin necesidad de imponer su lengua y su cultura. Por lo tanto las diversidades de cada
pueblo permanecieron a través de los tiempos. Ejemplo de ello es el paso de comerciantes
prehispánicos (pochtecas), pertenecientes a la civilización mexica, por lo que hoy es el Estado de
Chiapas. Actualmente varias localidades chiapanecas conservan en sus topónimos, los frutos del
paso de estos personajes:
Por otra parte, la obra titulada “Regiones de refugio” (Aguirre Beltrán, [1967] 1987),
clásica de la antropología mexicana, explica el funcionamiento de unas estructuras regionales,
resultantes del colonialismo. Dinámica regional que opera con un centro rector y varias
comunidades indígenas dependientes del mismo.
A grandes rasgos, este fue el devenir que resultó en el contexto imperante hasta mediados
del siglo XX. Fue para esa época cuando se emprenden las acciones indigenistas que debilitarían
- 80 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
estas situaciones, empoderando a las poblaciones indígenas. Como ya expuse en el numeral 1.4
de este capítulo jump’ej., varias obras de Aguirre Beltrán constituyeron las bases sobre las que se
fundaron las acciones indigenistas desde la década de los años cuarenta del siglo XX.
1
1.. 3.2. Wajtyañ
Wajtyañ describe el todo histórico y la forma en que este “todo” se inserta en el pusik’al de las
conformaciones identitarias, teniendo en cuenta que wajtyañ es producto de la milpa (ch’olel).
Wajtyañ describe obras que tratan temas interrelacionados con el campo económico.
Mayoritariamente se retoman trabajos realizados en los Altos de Chiapas y en menor medida en
la zona norte. En wajtyañ reviso la influencia de las historias Chiapanecas sobre el objeto de
investigación. Es decir, de qué maneras el contexto económico-histórico se constituye en espejo
para las actuaciones de la población indígena y para sus conformaciones identitarias. Y a su vez,
de qué maneras la mencionada población se ha constituido en espejo de estos “otros”, a quienes
refleja su construida superioridad y modernidad.
Para Pedro Pitarch Ramón (1995: 237), “hablar de indios de México y en México –dado
el ambiguo pero distinguido papel que la ideología nacionalista mexicana les ha asignado- resulta
una tarea doblemente difícil”. De allí, justifica el autor, el título colocado al trabajo aquí citado:
Un lugar difícil: estereotipos étnicos y juegos de poder en los altos de Chiapas. Difícil –
siguiendo a Pitarch- porque pese a que culturalmente los llamados ‘indígenas’ presentan
distinciones que les hacen diferentes de ‘los ladinos’ (es decir los no indígenas), “ambos grupos
étnicos son mestizos” (Ibíd.: 239). El autor expone que la elaboración histórica que se ha
realizado de ‘los indígenas’, responde a estereotipos bien arraigados tanto en los territorios de
Chiapas, como en quienes miran desde afuera. Según estos estereotipos, el problema en Chiapas
es la falta de desarrollo histórico, allí la nación no está mezclada (Pitarch, [Link].: 249).
Para el caso específico de los Altos de Chiapas, las historias representan juegos
especulares donde el reflejo producido por “los otros” espejos, llega distorsionado ante los
propios ojos. Y este reflejo visto, es el que se actúa para dicho espejo que representan “los otros”.
Esta dinámica compleja también produce formas complicadas de descripción. Para Pitchard
(Ibíd.), los altos de Chiapas son “un vasto caleidoscopio de estereotipos, prejuicios,
malentendidos y sobreentendidos culturales mediante los cuales un grupo se representa a otro,
- 81 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
que a su vez se representa a otro, que a su vez se representa al primero, que se representa
representado por este…” (Ibíd.: 237).
En este juego especular de representaciones, unos grupos, a través del poder en sus
diferentes formas –en especial el económico-, subyugan a otros. Es aquí cuando funciona el
discurso del descubrimiento de “los otros”, desde la perspectiva moderna (Por ejemplo el llamado
descubrimiento de América). Esto es, que no se descubre al otro, sino que se lo inventa, se lo crea
para ubicarle en la trama del performance de la modernidad. En este performance, la creación de
indígenas y no su descubrimiento, ha sido fuente de donde se alimentan tanto las construcciones
de “lo indígena”, como lo actuado por “los indígenas”. Esto se hace no sólo en la imaginación,
sino de manera concreta -y en mayor medida- con la creación de condiciones de vida insalvables
dentro de los contextos de vida cotidiana. Los espejos no solo enseñan lo que debe ser un
“indígena”, sino que procuran que esto se haga realidad. Una de estas performances en el
funcionamiento del mundo moderno, una vez operada la usurpación territorial, es el empleo de
“indígenas” en contextos rurales, urbanos y turísticos, para el sector de servicios (Pitarch, Ibíd.:
240).
Las miradas desde adentro y desde afuera al parecer operan de manera “natural”, como si
no existiera acción, movimiento (agencia) de parte y parte. Digo que al parecer, a juzgar por la
conformación imaginaria que de uno y otro lado se hace de lo opuesto. Del lado “indígena” se
mira a “los otros” –no indígenas- como “ladinos”, “kaxlanetik” o “jalimantetik”. Existen unas
manifestaciones de “los otros” a las cuales se acude para clasificar. Igualmente, dentro de las
mismas identidades “indígenas”, operan clasificaciones de “otros” que no son “nosotros”
(Jacorsynski, 2000). En cuanto a cómo ven a Chiapas desde afuera, existen dos posiciones. La
extranjera, que ve allí un paraíso natural y colonial; y la nacional, que ve allí un reducto de
atraso: siempre se reinterpreta la realidad local como una repetición colonial (Pitarch, 1995:
249).
Las conformaciones que a manera de espejos se hacen de “lo opuesto”, son origen
también de formas de actuación. La gente “no indígena” se siente atraída bien por el exotismo,
bien por la ayuda que pueda prestar a gente desamparada y también por el provecho que pueda
sacar del imaginario “indígena”. Esta última situación también es común en el ámbito “indígena”
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Las perspectivas en mención han sido asumidas por intelectualidades de los territorios –en
este caso del norte de Chiapas-, de las cuales apenas pueden verse algunos destellos de
multiversación en trabajos mayoritariamente lingüísticos (Ruiz Ruiz, 2006; Gutiérrez Sánchez,
2004; Vázquez Álvarez, 2002). De igual manera, situaciones que hoy están sucediendo en
Chiapas y –obviamente- aquellas que han venido sucediéndose y analizándose bajo marcos
teóricos ajenos, “obligan también a poner en cuestión los hábitos mentales que hemos heredado; a
pensar sobre la manera en que pensamos acerca de estas cuestiones” (Pitarch, 1995: 250).
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
“Los ch’oles se piensan a sí mismos -y también a sus congéneres indígenas- como “la
gente”, “las personas”, “los hombres” (originarios, legítimos): son los winik. Hay un
sentido profundo del ser indígena de acuerdo al cual los orígenes ancestrales del grupo se
encuentran enraizados en un lugar determinado” (Alejos, 2004: en Web)
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
“Los choles, al igual que los zoques, tzotziles y tzeltales del norte chiapaneco, vivieron la
violencia de dicho viraje hacia “el progreso”, en su conversión de campesinos de
subsistencia a peones de las fincas cafetaleras. (…) el norte del Macizo Central de
Chiapas se convirtió en una importante zona cafetalera, y sus campesinos fueron
transformados en mano de obra semiasalariada (sic), despojados de la tierra y de sus más
elementales derechos ciudadanos” (Alejos, Ibíd.: 319).
Durante las primeras décadas del siglo XX, las rutas por las cuencas del río Tulijá eran
dragadas para permitir el paso de buques de mayor tamaño que llevarían productos hacia las
nacientes fincas cafetaleras. Estos buques a su vez, llevaban productos de esta región para
Villahermosa, la capital del vecino Estado de Tabasco, al norte de Chiapas. Mientras esto sucedía
por las venas y arterias de agua, en las venas y arterias de las montañas se ampliaban los caminos.
Esto permitía el paso de nuestra gente –es decir los llamados “indígenas”- por dichas vías,
transportando animales, cargas de café y otros productos. Con este “boom” cafetalero, hasta
pistas para avionetas fueron acondicionadas en la zona. Por este medio eran transportados cosas,
productos y personas (Alejos, 2002: 319- 324). De esta manera, la avanzada de “la economía” se
permitía tomar territorios que hasta ese momento habían sido vividos de maneras diferentes. El
beneficio económico de contextos lejanos crecía. Por el contrario, los territorios presentaban en
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
sus arterias y venas, las consecuencias propias de operar como caminos sobre los cuales
transitaba la “riqueza” ajena.
Este papel de base sobre la cual se estaban soportando los ingresos económicos, traía sin
duda, consecuencias para los territorios. De esta manera, el progreso no se diversificaba para las
personas que fungían como sostenes del sistema. Los ingresos económicos no llegaron a las
regiones en forma de mayores, mejores y diversas oportunidades laborales, tal como sin duda
ocurría en otros lugares con ocasión del boom cafetalero. En este sentido, “el indígena” estaba
destinado a ser parte operativa técnica en el ámbito rural. No podía por ejemplo, fungir en la
intermediación para sacar el café de la región hacia otros destinos. Mucho menos podría llegar a
establecer contactos para la venta del mismo en otros ámbitos. De esta manera, se relegaron de
“los indígenas”, las oportunidades provenientes de la diversa gama de ocupaciones derivadas del
cultivo de café.
1
1.. 3.3. Ixim
La confluencia en ixim describe las maneras como el pusik’al de las conformaciones identitarias
se inserta en el todo histórico. La parte en el todo, la semilla plantada en multiversos. Aquí ubico
algunas investigaciones que sobre intermediación cultural y política se han realizado en territorio
chiapaneco, campo mayoritariamente estudiado en el contexto del magisterio escolar bilingüe. El
motivo principal es porque la profesión magisterial insertó de alguna manera las conformaciones
identitarias ‘indígenas’, en la pretendida ‘modernidad’ obligatoria en la marcha hacia un Estado-
nación. Busqué ante todo, situar posiciones un tanto apartadas de labores pedagógicas dentro del
espacio escolar. Sin embargo no excluyo que aquello catalogado como “extra-escolar”, también
sea fuente de escuela y de aprehendizajes.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Chiapas. Una primera en la que se distingue o simboliza a los otros. La segunda alude a “fuerzas
sobrenaturales importadas para hacer daño a la comunidad” (Jacorsynski, 2000: 92). Que
responde a la creación de seres como el Pukuj (diablo), con el que alguna persona bien sea
“indígena” o “no indígena”, hace un pacto. De esta negociación la persona obtiene beneficios
económicos sin necesidad de trabajar; por esta razón es enemigo de “nosotros”. En tercer lugar el
autor coloca el símbolo de Judas, sobre el cual recaen las culpas de traición. Este vencedor que
logra sus intenciones es finalmente castigado ritualmente.
Con esta triple perspectiva lineal, se sucede la creación del “otro” malo, traicionero. Se
describen los resultados obtenidos por este “otro”, en el ejercicio de su poder. “Algunos
individuos aprenden un oficio del diablo, de los no indios para convertirse en un grupo de Judas
que traicionan y explotan a sus propios paisanos” (Jacorsynski, 2000: 93). Esta lógica, pudo
también incentivar los trabajos que han puesto en el ojo del huracán a los maestros bilingües
vinculados por el gobierno para el trabajo en sus poblaciones de origen. Es decir, esta mecánica a
través de la cual unos miembros del pueblo aprenden un oficio, que luego utilizan para ganar
poder en su mismo pueblo. En este sentido lo refiere Pitarch ([Link]: 240) para el caso del
magisterio bilingüe.
La creación de “los otros” es entonces la base para que a su vez se construyan personas,
grupos e instituciones. Dependiendo de las necesidades de comunicación –o incomunicación-
estas construcciones requieren relacionarse. El mercado, el trabajo, la explotación, el poder y en
general todas las acciones se realizan con una gran base de relaciones. Sean estas de poder,
dominación, igualdad o diferencia, el caso es que existen relaciones. Siendo Chiapas un estado en
el que han operado relaciones basadas en el poder de unos sobre otros, es importante la revisión
sobre los debates en torno a la intermediación cultural y política. La educación como centro de
debate, es imprescindible, sobre todo porque este proceso ha sido considerado básico para
incentivar unos u otros tipos de relaciones.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
trabajos que tienen en cuenta como sujetos de investigación a los maestros bilingües. Sin
embargo es pertinente proponer acá un marco teórico que brinde un acercamiento hacia el
fenómeno de la intermediación.
1
1.. 3.3.1. El poder de la intermediación
El poder ejercido por maestros bilingües del norte de Chiapas, es producto de la creación de
sujetos políticos con la tarea de mediar el paso de “sociedades tradicionales” hacia la nación
mexicana: mexicanización. Sin embargo, lo que en una lectura simple parecería como solamente
un paulatino crecimiento en la adquisición de poder por parte de los docentes, merece llevarse al
plano de explicaciones que sobrepasen a los agentes y se centren en los discursos que han venido
tejiéndose alrededor de “lo indígena”, frente a “lo no indígena” (entendido como mestizo, ladino,
kaxlan). Me refiero al discurso de la intermediación; es decir la relación en un contexto nacional
entre grupos considerados “tradicionales” y el grueso de la sociedad que, a juzgar por los
intereses propios de una nación, debe ser “moderna”.
La configuración del discurso étnico y del papel intermediador de los docentes tuvo su
asidero en las capacitaciones que les brindaba el personal del INI. Por esta razón, es importante el
análisis de Agudo Sanchiz (2005), en el sentido de la “relación entre el conocimiento
antropológico y el conocimiento práctico/político” mediante el cual fueron llevadas a cabo dichas
capacitaciones a promotores culturales y maestros bilingües. La idea de acudir en principio, para
el caso de los Altos de Chiapas, a los “escribientes”, que ya se movían en la frontera común entre
la cultura indígena y la cultura nacional, nos habla ya de “La ambivalencia de esta ideología
[expresada] en el papel de los promotores y maestros bilingües. Según las directrices para su
formación, éstos debían ser seleccionados entre los “líderes naturales” de las propias
comunidades” (Agudo Sanchiz 2005: 387). Este ascendiente sobre la comunidad, es decir su
prestigio residente en la capacidad de actuación frente a “los otros” en calidad de “escribientes”,
representó una forma de poder. Mismo que se incrementaría de manera vertiginosa con su
capacitación como promotor, que a su vez contribuiría al afianzamiento social, gracias al nivel de
relaciones con padres y madres de los niños y niñas a quienes impartían clases.
De la Peña (1986), sostiene que debido a los inconvenientes que tiene el Estado para hacer
efectivo su poder en todos los rincones del territorio, ha recurrido a diferentes intermediarios, es
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
justo este papel el encomendado a los docentes bilingües en el contexto indígena mexicano. “Es
dificilísimo encontrar a un intermediario político que no sea también un mediador cultural” (De
la Peña, 1986: 34), de aquí se deriva entonces el importante papel asignado a dicho tipo de
mediación operada por los maestros, para lograr el nivel de integración deseado por parte de la
población indígena.
En el sentido expuesto por De la Peña, son entendibles las impugnaciones por la tierra
llevadas a cabo por pobladores del Ejido El Limar, municipio de Tila, Chiapas, con el liderazgo
de los maestros y su unión con líderes campesinos (Agudo Sanchiz, 2005). El factor común de
intereses se hallaba en la tierra, pero también estaba en juego la cohesión como grupo ch´ol,
cuestión empleada también en el sentido antropológico, de entender “lo propio”, en
contraposición a “lo otro no propio”.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Para Weber, “la dominación es un caso especial de poder” (Ibíd.: 65). La materialización
de este último se consigue a través de la dominación. Para el caso que explico, la intermediación
es el ámbito desde donde se ejerce el dominio. En general todo campo requiere personajes
especializados en la intermediación; “tanto la incorporación de las masas al sistema político,
como la manipulación de las demandas de diversos orígenes, como la consolidación de un
mercado de trabajo de tipo capitalista, han requerido de procesos de intermediación” (De la Peña,
1986: 47). El aprovechamiento estratégico de las capacidades, redes, habilidades, es la residencia
potencial de la dominación que un maestro o grupos de ellos, pueden ejercer.
1
1.. 3.3.2. Habilidades objetivas y prestigio: entre la intermediación y el poder
La política indigenista estatal tuvo en cuenta, desde sus primeros años de aplicación, la existencia
de unas condiciones objetivas propias de una “región intercultural”. Este modelo de región
explicó unas relaciones de intermediación entre un “mundo tradicional” y un “mundo moderno”.
Es decir, una estructura que tenía unas maneras propias de funcionar. Sin embargo, no se
contempló en las medidas tomadas que tanto desde los sectores dominantes, como desde los
dominados, existían capacidades de agencia. Siendo así, los funcionamientos de la estructura con
un centro dominante y periferias dominadas, no necesariamente respondían a lógicas predecibles.
Se miró al territorio como región inmutable, como piso, como roca; de hecho, hubo
bastante inversión para construir caminos que intercomunicaran a las comunidades entre sí, y a
éstas con el centro coordinador, es decir con la ‘ciudad primada’ (pensando en el caso de San
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Cristóbal de las Casas). Sin embargo ya los caminos de intercomunicación habían estado en
permanente andar. Se conectaban territorios-gente, cotidianidades y territorialidades, bien de
manera objetiva a través de casamientos, amistades o compadrazgos -por ejemplo-, o bien de
manera simbólica, a través de las obligaciones emanadas de las relaciones establecidas. Esto se
hizo evidente para la academia cuando se estudiaron las redes de poder desplegadas por familias
y gente allegada a los intermediarios entrenados por el indigenismo: los maestros bilingües.
Lo que ha sucedido después, debido a la conformación de este campo educativo, corre por
cuenta de algunos maestros que encuentran las condiciones propicias para proyectarse con
ventajas en otros segmentos diferentes al de la educación. Los maestros contaban con
reconocimiento como líderes (por ser escribientes, en el caso de Los Altos de Chiapas), como
hablantes de castellano y haber completado la educación primaria, o como itinerantes (en el caso
de territorio Ch’ol). Aunque no necesariamente las personas que ejercieron labores como
promotores culturales y luego como maestros bilingües, eran líderes reconocidos en sus
“comunidades”, debían partir de un status básico: hablar algo de lengua castellana y tener por lo
menos terminada su formación primaria. En otras palabras, debían ser “letrados”.
- 91 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
1
1.. 3.4. Sa’
“Todavía no habían levantado sus viviendas para establecerse, sólo erraban en las montañas, se alimentaban
sólo de larvas de ronrón, de avispa, de panal que buscaban, no era buen alimento ni buena bebida; de paso ya
no se veían los caminos de sus viviendas, ya no encontraban dónde habían dejado a sus mujeres, ya eran
numerosas las tribus, sentados en el suelo estaba reunido cada grupo de tribus, pululaban ya en los caminos,
ya se veían los caminos.”
(Pop Wuj, versión de Don Adrian Inés Chávez, 2008: 238)
Para referirme al corazón contextual de la investigación, planteo una revisión acerca de las
itinerancias territoriales. Propongo en primer lugar un evento de traslado poblacional en el norte
de Chiapas, sucedido en la década de los años 1970. En segundo lugar, presento los antecedentes
que evidencian la dinámica de movilización maya, reacia al establecimiento en un espacio fijo.
Especialmente quiero aludir a situaciones vividas por la población ch’ol del municipio de Tila y
otros aledaños.
1
1.. 3.4.1. Migración ch’ol desde el norte de Chiapas hacia la Selva Lacandona.
“La sociedad que nos describía la sociología clásica se parecía a un castillo de piedra; la nuestra se parece a
unos paisajes en movimiento” (Touraine, [Link].: 121)
Una investigación sobre territorialidad y re-territorialización (Unneberg, 2002) propone que las
identidades sociales se conforman desde dos situaciones disímiles: por integración entre grupos
diferentes o por divisiones entre los mismos. El trabajo explica las situaciones de conformaciones
identitarias de migrantes ch’oles en la Selva Lacandona. Describe igualmente la complejidad
representada por la heterogénea auto-adscripción a una u otra identificación. Expresiones como
“ch’oles”, “campesinos” o “indígenas pobres”, son las encontradas por esta investigadora entre la
población migrante proveniente del norte de Chiapas.
de las regiones originarias. La migración de gente ch’ol, tseltal y una minoría tzotzil tomó
significativa atención para los años 1950. Durante la década siguiente, el gobierno mexicano
declara Terreno Nacional a la Selva Lacandona, dado que se presentaba un masivo
desplazamiento hacia dichos territorios (Unneberg, 2002: 82).
Para los años 1970, el gobierno debe tomar cartas frente a la migración creciente hacia
estos territorios. Surge una iniciativa gubernamental de reordenamiento que preservara la Selva
frente a la creciente dinámica de poblamiento. Se buscó la negociación entre el gobierno con los
grupos mayoritarios: tseltales y ch’oles. La idea era dejar libre una extensión de tierra que había
sido adjudicada a la recién creada Comunidad Lacandona en el año 1972. En el año 1976 se
acordó con la gente ch’ol, que se asentarían en una zona determinada que fue llamada Frontera
Corozal, zona ubicada al oriente de Chiapas, entre Palenque (México) y Tikal (Guatemala). Con
la población tseltal también se pactó una nueva ubicación, a la cual se le llamó Nueva Palestina.
Debido a la negativa por acogerse a una reubicación por parte de algunos grupos, estos, “se
convirtieron en invasores en la Comunidad Lacandona” (Unneberg, 2002: 84).
De esta situación, la autora propone tres cuestiones analíticas: En primer lugar, las
conformaciones identitarias, se realizan con fuerte remembranza del territorio de origen. Este
hecho es evidente en los barrios en los que están divididas las zonas de asentamiento, los cuales
conservan nombres de barrios de los municipios ch’oles de Tila y Tumbalá (zona norte de
Chiapas colindante con Tabasco) (Unneberg, 2002: 83- 84).
En segundo lugar, la nueva situación experimentada en territorio al que se llega, hace que
lo campesino se haya convertido en una identidad fuerte entre los inmigrantes. Para la mayoría de
habitantes de territorio Lacandón, esta identificación como campesinos es motivo de unión al
momento de oponerse a las autoridades cuando hay conflictos. En un tercer momento, “las
distintas congregaciones religiosas que han aparecido en el poblado son un nuevo componente de
pertenencia colectiva” (Unneberg, 2002: 90). De esta manera, Frontera Corozal, vive una
situación de multi-pertenencia religiosa. Más de cinco iglesias protestantes conviven con la
católica, lo cual agrega otro ingrediente a las relaciones de identidad territorial: la identidad
religiosa.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
No quiero dejar como hecho curioso el que a esta población “migrante” (y ante todo
itinerante) se le haya catalogado como “invasora”. Lo que han hecho es desplazarse de un
territorio a otro, en vista de las carencias propias de no pocas regiones invadidas desde el siglo
XVI. Según la autora, “Los Lacandones consideran a los nuevos colonos como invasores en sus
tierras” (Unneberg, 2002: 85). Afirmación que si bien, en apariencia, puede estar correctamente
aplicada –y no dudo que expresada por la gente lacandona-, evoca los calificativos dados a la
invasión europea para estos territorios. Se hace presente en este pusik’al, la revisión histórica
sobre estos conceptos que ampliamente han sido abordados por los trabajos que ubiqué en esta
gran ch’olel. No deja entonces de ser urgente que la historia se revise. Caso contrario, en semillas
que plantemos, pueden cometerse acusaciones contra gentes y grupos, que lejanos están de las
intenciones y acciones de quienes -para ojos europeos- llegaron o -para ojos nuestros-
invadieron.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
1
1.. 3.4.2. Reflexión en torno a las itinerancias territoriales
Los debates expuestos acerca de las construcciones de etnicidad, y su entrecruzamiento con
dimensiones económicas, proponen un ejercicio especular de investigación. Asumo esta idea de
“especulación”, tomando distancia de apreciaciones que consideran tal ejercicio bajo el estigma
que pesa sobre la opinión o el discurso calificado como “no académico” o “no científico”. El
espejo es mucho más que la imagen que muestra. Especular, además de reflejarse en otros
discursos, es también colocarse como espejo para otras ideas. Interpelar y dejarnos interpelar; esa
es la finalidad de la especulación que planteo. Como espejos, damos imagen a “los otros”, pero
también recibimos la de “ellos”. Especular es un proceso de interacción18 al cual se llega a través
de la interrelación en los encuentros.
18
“mirarse al espejo no tiene que denotar necesariamente vanidad. Se puede buscar el significado de lo que en él se
refleja, la propia imagen o cualquier elemento del mundo que nos rodea (…). Considerar al espejo como portador de
un conocimiento al que se desea acceder, o reflexionar sobre la "verdad" que supuestamente muestra, es la antítesis
de inferir que el espejo es generador de engaños, creador de imágenes falsas y, por lo tanto, el símbolo de la
banalidad y de lo fatuo” (Díaz, 2001).
19
En la primera página de la introducción explico la alusión al pueblo Nasa y su nominación como ‘paez’.
20
Un ‘Teguala’ (pronunciación del vocablo nasa: the wäla) es el líder espiritual nasa que además opera como
autoridad interna y en las relaciones con otros pueblos y comunidades.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
Si bien la vida cotidiana e histórica de los pueblos andinos de Suramérica es muy distinta
a la de otras poblaciones indígenas del mundo, es importante rescatar del caso expuesto, la
relación entre el andar, con el establecimiento de relaciones con otras personas y pueblos. El
ejercicio especular propuesto en los encuentros genera no sólo conocimientos sino también un
reconocimiento brindado por las personas que han tenido la oportunidad y también la iniciativa
de andar por territorios distintos al originario.
“En esta Cabecera por ser mayor la insubordinación y la olgazaneria se carece de un Mezon
para los pasajeros, la Casa Consistorial amenasa ruina, la Parroquial es sumamente reducida, y
la Yglesia se ha trabajado con aucilio de los Pueblos vecinos. Quando se trata de reducirlos a
Poblado para que cumplan con las Leyes, presten auccilios, cumplan con los preceptos Divinos,
y se instruyan sus hijos en lo tocante a ntra. Sacrosanta Religion, jamás se logra, sino la de uno
ú otro, pues los miembros comicionados de los Ayuntamientos y Fiscales de la Yglesia regresan
unas veces diciendo que no obedecen y otras que no los encontraron, que se fueron al Salto ó al
Palenque de este Estado, ó a Tepetitán y Macuspana del de Tabasco con quienes confinan.
Abrigados de dichos poblados y Montañas viven inpunemente cometiendo los mas escandalosos
Crímenes. De aquí resulta que los Tumbaltecos y principalmente los Tiltecos desde en tiempos
pasados han retardado sus contribuciones, y aun se han quedado con la mayor parte, aciendoce
21
Una laguna que lleva este nombre es considerada como el centro del origen del pueblo nasa. El personaje de Juan
Tama es entonces concebido como deidad humana, cuya descendencia ha liderado varios procesos sociales,
culturales y económicos en la región alto-andina del sur-occidente colombiano.
22
Transcribo tal cual el documento, sin corregir acentos u ortografía.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
todos los días mas difícil su recaudación como hoy se esperimente, igual dificultad se nota para
la formación del Senso, la falta al cumplimiento de los preceptos divinos y umanos, y la
ignorancia lamentable en que viven de los sagrados misterios
El pretesto con que abitan (…) en los montes es por la posecion que tienen algunos de
cuatrocienteos, ochocientos, y los que mas, de mil Arboles de Cacao. (…)
Se han abituado tanto á abitar en los montes, que algunos que no abitan actualmente en los
relatados de Bulugi, asen sus sementeras de mais en las inmediaciones de este Pueblo y se viven
en ellas con sus mujeres é hijos.
El esponente entiende que se corregirían las faltas y vicios de estos dos pueblos destruyendo los
Cañaberales, reduciendo a las mujeres todas á sus respectivos pueblos, y proibiendo su
abitacion fuera de ellos, asiendo lo mismo con los de este Pueblo que no tengan siembras de
Cacao, exortando al gobierno de Tabasco á efecto de que no concientan a los de este Partido
que no presenten pasaporte, y veinte y cinco hombres para intimidar y aser efectiva dicha
reducción sin la cual no se logrará la felicidad de estos pueblos. (…) Tila, Diciembre 28 de 1825
(Firma Nicolas de Velasco) (INAREMAC, 1997: 62- 63)
“…solo tenia motivos para lamentar la triste condición de los iriginarios del antiguo Pueblo de
Tila que parecen nacieron para ser siempre feroses, y vivir separados de las gentes.(…) Es
notorio que hacen ya muchos años que los naturales de Tila comenzaron a separarse de la
población, formando sus habitaciones en los terrenos denominados Bulugil y Chinal, donde si
bien es cierto que la naturaleza se brinda siempre risueña, ellos no dejaban de resentir los males
que padece todo hombre separado de la Sociedad, pero por desgracia suya, aun no habían
olvidado la ferocidad de su origen, y muy pronto el antiguo habitante de Tila fue transformado
en habitante de los bosquez, pues sustraídos de la sociedad los primeros, arrastraron con su
ejemplo hasta aquellos hombres que ocupados por épocas sucecibas en servicio del Templo, ya
eran un tanto civilizados, y solo habían separadoce del pueblo cuando su profecion agrícola los
llamaba a formar sementeras en los montes inmediatos, que no dejan de ser tan feraces como los
del Bulugil y Chinal. En pocos años Tila fue diesmado, y en el año 1848 que vine a encargarme
de la parroquia ya solo presentaba la perspectiva de una aldea bien poblada, habiendo perdido
la de un pueblo numerozo en cuyo seno habitan también sentenares de familias ladinas cuyos
decendientes a penas se distinguen hoy entre los naturales. Durante mi administración espiritual
se han sucedido varias épocas, unas vesez ha quedado el Pueblo decierto, y entonces en
cumplimiento de mis deberes he procurado ir al Bulugil a persuadirlos y hacerlos volver”
(Firma y rúbrica de Christl. Gutiérrez) (INAREMAC, Ibíd.: 79)
Además de los citados informes de los curas encargados de la parroquia de Tila, existen
otros más que insisten en la “vida salvaje” a la cual regresan los ch’oles al menor descuido del
sacerdote en turno. Ello motivó la apertura de ermitas en pequeñas localidades, con las
finalidades religiosas y tributarias de la época. Estas movilizaciones brindan la idea del
dinamismo territorial que ha sido característico en esta región. Lo cual también en gran parte
explica la situación descrita en el numeral anterior respecto del reasentamiento ch’ol en la selva
lacandona.
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
A mediados del siglo XX, mientras en los escritorios de las oficinas de la Secretaría de
Educación Pública y en los gabinetes de los investigadores sociales se definían las estrategias
para integrar las poblaciones indígenas a la vida nacional, la cotidianidad de las poblaciones
ch’oles en el norte de Chiapas se presentaba entre el exterminio y la esclavización. Herencia que
venía desde el siglo XVI:
“(…) un paisaje agredido por la crueldad humana. No hay fatalidad: el responsable no es
la naturaleza –tan estimulante- ni la “barbarie” del chol o tzeltal de estas tierras, sino la
sociedad heredada de la voracidad colonial cuyas señales indicativas son: los a priori
etnocéntricos del clero que se desquita a veces con el furor racista de castigos físicos
(Padre Cuevas, Tila, 1677), las exacciones de jueces y autoridades que propulsan a sus
víctimas al refugio del monte, ‘la venta de naturales’ a las fincas, “la esclavitud” de la dita
(fianza) o de la mita (servicio gratuito y obligatorio), la invasión de las mejores tierras por
extraños –ladinos y extranjeros-, y más que todo el poder central, tan lejano de la realidad
local por la distancia y sus intereses. (…) La respuesta de las comunidades indígenas ha
sido su movilidad, a la vez como forma de subsistencia (antes de que llegaran los
finqueros) y de resistencia (en el monte después) cuya patología es el banditismo
campesino de los salteadores de caminos, favorecido por el aislamiento, inducido por las
facciones y perpetuado por el abandono civil: las matanzas mútuas limpiaban a la región
de sus indeseables. Así lo resume le Padre Cristóbal Gutiérrez en 1857 para explicar
masacres en Tila: las comunidades “no dejaban de resistir los males que padece todo
hombre separado de la sociedad” (…) el descubrimiento de Palenque viene a devolver un
pasado rico a quienes habían sido despojados de todo, obliga a las élites sociales a
reinterpretar y valorar la población local, restaura virtualmente la dignidad y brinda
identidad.” (INMAREMAC, Ibíd.: iv y v)
- 98 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
“la conquista no eliminó a los choles, tan solo lastimó su cultura; desalfabetizo a los
mayas inventores de una escritura de glifos silábicos con logogramas. La colonia no los
borró de la historia, tan sólo les hizo entrar en una nueva etapa, no logró desaparecer al
pueblo chol, tan solo lo puso en crisis, la que la zona norte administra con su resistencia”
(INMAREMAC, Ibíd.: X).
Es así como fue de mi interés, al escuchar los primeros testimonios de maestros ch’oles,
hacer el seguimiento a las pequeñas rebeliones que fueron gestándose en las itinerancias. Me
causó inquietud que un elemento de resistencia y de caracterización étnica haya estado al margen
de seguimientos que den cuenta de las construcciones de sujetos y de etnicidades. Fue así como
aunando este devenir de hechos históricos a la situación etnográfica de la que fui partícipe en
Tila, quise acudir a explicaciones respecto de la movilidad territorial constante. De esa manera,
estuve aprehendiendo que los discursos transcurren entre territorios, gentes, terruños y tierras.
La idea sobre las itinerancias territoriales también la vine elaborando con la obra del líder
colombiano de origen nasa, Manuel Quintín Lame ([s.f.] 2004): “Los pensamientos del indio que
se educó dentro de las selvas colombianas”. En ella resalta que la universidad indígena de donde
se han obtenido las ciencias y los conocimientos es la naturaleza. Ello gracias precisamente a la
acción de recorrerla: “No es verdad que sólo los hombres que han estudiado quince o veinte años,
los que han aprendido a pensar para pensar, son los que tienen vocación, etc.. porque han subido
del Valle al Monte. Pues yo nací y me crié en el monte, y del monte bajé hoy al valle a escribir la
presente obra” (Ibíd.: 144).
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1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
La movilidad entre territorios- gentes tiene lugar en tanto somos territorios apropiados por
nuestros pueblos y en ello, patrimonios soberanos de sociedades cimentadas en historias y
cotidianidades. La movilidad entre territorios- terruños se sucede en forma de: “la patria chica, mi
memoria desde la niñez lo que añoran el migrante y el exiliado, lo que sepulta mis muertos”
(Aubry, 2007). Son los patrimonios aprehendidos, conservados y compartidos. La movilidad
entre territorios- tierras es el planeta que recorremos, haciendo senderos tras de nuestra gente
adelantada (los ancestros y las ancestras); son los pasos que damos por espacios físicos en que se
hallan las piedras colocadas ancestralmente: allí seguimos sabidurías, teorías, historias y
cotidianidades.
“(…) tenemos que buscar un nuevo término a recursos naturales porque nuestro territorio
no es recurso, es nuestra madre tierra (…) “El territorio se define como todo lo que existe
en ella, donde se recrea y crea la cultura, la danza, la poesía, la literatura, la sabiduría, los
cerros, volcanes, agua, tierra, los bosques”.” (III Cumbre Intercontinental de Pueblos y
Nacionalidades Indígenas de Abya Yala, 2007:16- 18)
Si bien existe un espacio como tal, este es definido como “madre tierra”, pero el territorio
es claramente diferente, no es un sinónimo de tierra, ni de espacio, ni de región. La noción de
territorio en este sentido abarca tanto cuestiones objetivas como simbólicas. Territorio es una
interiorización, podría ser incluso un espacio encarnado: “Nosotros somos territorio, morimos y
vivimos en él; pasamos de un mundo visible a uno invisible” (Palacin Quispe, 2007: 19).
- 100 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
En un sentido similar, pero expresado en función del poder, Lomnitz (1995) aporta las
nociones de regiones económicas y administrativas en estrecha relación con las regiones
culturales. Pero pese a que aparentemente las primeras influyen de manera mecánica sobre las
segundas, “la diferenciación espacial de la cultura, sus patrones de organización y sus ritmos de
cambio, siguen otra lógica –la de la interacción simbólica de los significados” (Lomnitz, 1995:
41). El autor plantea que el vínculo entre grupos culturales es un espacio donde se comparten
significados. Es una región nodal que reviste importancia en la medida en que no implica una
homogeneidad. En oposición a éstas, se encuentran las llamadas “zonas”, las cuales describen
rompimientos con las diferencias y establecen significados comunes probablemente en el plano
económico y administrativo: “En una región nodal, los grupos culturales pueden distinguirse
según sus tipos de interacción simbólica y según la forma de compartir significados” (Ibíd.: 41).
- 101 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
entre territorios (de carácter objetivo y simbólico), zonas, nodos, relaciones de mercado,
economía y administración.
Territorios son las personas en su individualidad, pero también parte de grupos. Por
ejemplo en el caso de maestros y maestras bilingües, ellos y ellas son: hablantes de un idioma
diferente al castellano, pertenecientes a zonas económicas, no ladinos, del sindicato de
trabajadores de la educación, colegas de escuela, etc. Estas personas, estos territorios se
movilizan a cumplir con funciones concretas en las comunidades, en el estado mexicano, en las
familias. Sus funciones afectan en diferentes grados a otras personas, así como a las propias
dinámicas políticas, sociales, económicas y culturales de las zonas y/o nodos.
1
1.. 4. NIVELES DE ANÁLISIS DESDE LA REVISIÓN TEÓRICA
Un primer nivel analítico subyacente a la revisión teórica precedente, tiene que ver con las
formas en las que la población indígena ha tratado de resolver las paradojas que se suceden en
una trama dicotómica propuesta por la ideología y las acciones indigenistas: la tradición frente a
la modernidad. Es aquí donde busco esclarecer cómo han venido siendo transformadas las
políticas, y a través de ello la ideología dicotómica misma. Esto implica fijar una posición frente
a la tendencia académica cimentada sobre el acatamiento del discurso indigenista y la agencia,
dentro de marcos de “performatividad determinista”. En este nivel de análisis es importante tener
en cuenta los momentos ideológicos y de aplicación indigenista, que se imbrican con los ‘tipos
generacionales’ del magisterio que expongo en el capítulo siguiente.
- 102 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
incorporados, apropiados, o incluso impuestos. Sin embargo, el tratamiento del tema indígena si
bien hoy en día bastante abierto, aún adolece subrepticiamente –en unos casos- y evidentemente –
en otros- de la retórica dicotómica en donde tradición y modernidad tienen fronteras definidas.
Parte de esto obedece al excesivo interés de las ciencias sociales sobre cuestiones consideradas
objetivas, donde folclor, rituales, músicas, vestido y lenguas, son algunas de dichas temáticas. En
los niveles locales, las ideas y aplicaciones provenientes de las ideas indigenistas han sido
apropiadas y utilizadas de diferentes maneras. Una perspectiva que las ha estudiado ha sido la de
ver dichas apropiaciones como fuente de contradicciones y resistencias. Los estudios sobre las
acciones docentes son un ejemplo. Estas contradicciones y resistencias se ven como acciones
turbias por lo general.
Sin embargo, por fuera de foco han quedado las re-creaciones o el aprovechamiento de
ideas y acciones indigenistas para promover el bienestar en las localidades. Curiosamente estas
acciones han venido con los trabajos de maestros y maestras. Sin embargo han quedado fuera de
explicaciones en donde las cotidianidades hablen con sus palabras y a su vez, logren ser
escuchadas como tales en los medios académicos, sin la “traducción” a terminologías que solo
pretenden conversar entre “escuelas” –que mantienen la lógica de antagonismos dicotómicos-,
dejando de lado el juego agonístico.
Esto último nos traslada al otro nivel de análisis contemplado para esta investigación, el
cual explora propiamente unas dimensiones económicas de las etnicidades. Terreno en el cual se
suceden negociaciones, formas de acceso a la ‘libertad’ de elección y a la ‘posibilidad’ de
resignación. Pese a las distancias que las adecuaciones identitarias puedan tener con la exclusión
simbólica, representada objetivamente como ‘segmentación laboral’ (Bastos y Camus, Ibíd.),
algo que las hace comunes es que:
“(…) la segmentación laboral no sólo va unida a la capacidad de generar recursos a partir
de unas condiciones –materiales o simbólicas- dadas, sino que también se asocia con unas
diferentes experiencias de relaciones sociales. No podemos en este momento apuntar
hasta que punto la faceta social es la que incide en la laboral [y en la identitaria] o si por el
contrario es lo laboral [y lo identitario] lo que conlleva consecuencias sociales. Lo que
hay que recalcar es la vinculación entre ambos fenómenos, que remite a la segmentación y
muestra otra cara del fenómeno. Habría que estudiar lo que ello pueda conllevar en cuanto
- 103 -
1Jump’ej. Indigenismos en decadencia- Etnicidades en construcción
He aquí la importancia del abordaje teórico que se contempló en la segunda parte del
capítulo: el tema de las auto-construcciones identitarias y de las construcciones excluyentes ‘por
otros’. Un espacio en el que las etnicidades van más allá de una auto-conciencia estratégica, para
tornarse en un elemento que se tranza. Ello se dinamiza desde quienes han sido estigmatizados
con etiquetas étnicas porque ahora revierten la discriminación, o bien desde quienes
históricamente descalificaron estas diferencias y que hoy, también participan de los relativos
dividendos del mercado de etnicidades.
- 104 -
CHA'P'EJ
CAPÍTULO
APREHENDIZAJES METODOLÓGICOS
En este capítulo cha’p’ej expongo la construcción del problema desde la perspectiva de los
estudios que tuvieran en cuenta como sujetos de investigación al magisterio bilingüe. Contiene
también la formulación metodológica y estrategias construidas conjuntamente con colaboradores
y colaboradoras de la investigación. Desde aquí se presenta el trabajo de campo como una
experiencia de caminar por los territorios, tal como han sido las prácticas de itinerancia en los
pueblos mayas en general y de los maestros, las maestras y la población ch’ol en particular.
El capítulo comprende seis apartados. El primero es una semblanza de los estudios sobre
maestros indígenas; las ideas que desde allí se han propuesto, así como las metodologías
construidas. El segundo trata sobre la construcción del objeto de estudio desde la perspectiva de
1
En el contexto de la presente investigación, la palabra aprehender significa la percepción a través de la inteligencia
y/o de los sentidos. En este sentido se diferencia del concepto aprender, por cuanto este último significa la retención
de partes que se unen como piezas de un rompecabezas para conformar un todo. Aprehender, por lo tanto no toma
piezas como partes, sino que percibe las relaciones que un todo tiene con sus partes y de estas a su vez con el todo.
Por ejemplo, se aprenden palabras; pero se aprehenden conceptos. Este último es el sentido que se da al
aprehendizaje en la presente investigación, pues concebimos que somos conceptos y no partes. Los procesos sociales
también lo son. De esta forma, nos relacionamos con otros todos, con otros conceptos complejos y nos especulamos,
nos conversamos y de allí nos conceptualizamos: nos aprehendemos. Aprehendizaje es una manera de estar en el
territorio (Panqueba y Huérfano, 2006). Las palabras aprehender y aprender provienen de la raíz latina:
apprehendĕre. Según el Diccionario de la real academia de la lengua española, aprehender es “concebir las especies
de las cosas sin hacer juicio de ellas o sin afirmar ni negar” y, aprender es “Adquirir el conocimiento de algo por
medio del estudio o de la experiencia. (… ) Concebir algo por meras apariencias, o con poco fundamento. (…)
Tomar algo en la memoria” (Real academia de la lengua española, 2001). En esta investigación, además de aprender
o tomar conocimientos o adquirirlos, se ha priorizado el compartir e interactuar, para modificarnos en un ejercicio de
reciprocidad entre territorios.
55
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
los sujetos, a partir de la revisión de dos asuntos: la estigmatización como intermediarios que
recae sobre el magisterio bilingüe, y la situación económica de los pueblos indígenas. El tercero
reseña los datos estadísticos, geográficos y humanos que permiten ubicar las desventajas socio-
económicas de la región. El cuarto presenta las semblanzas de quienes colaboraron con sus
testimonios y perspectivas analíticas en la investigación. El quinto refleja algunas precisiones del
trabajo de campo, sus estrategias y la construcción metodológica de las itinerancias territoriales.
El sexto habla sobre la experiencia etnográfica de compartir y corresponder las colaboraciones
con las personas de las comunidades y con los maestros y las maestras.
2
2.. 1. “LOS MAESTROS INDÍGENAS” Y SUS ABORDAJES METODOLÓGICOS
Desde la implementación de las políticas indigenistas en México, el principio de agencia directa
de las prácticas de aculturación recayó sobre personas de las propias comunidades indígenas. Allí
se reconocían a ciertas personas líderes para capacitarles y hacerles responsables de la formación
para “modernizar” (nacionalizar, mexicanizar, castellanizar) a la población “indígena”. Me
refiero a la figura del promotor, que luego se convierte en la del maestro bilingüe o indígena.
2
2.. 1.1. Estudios específicos sobre la labor docente en las aulas
En este primer caso destaco las investigaciones de Nancy Modiano (1990) sobre metodologías
adecuadas a ambientes donde la población infantil sólo conoce la lengua indígena y el problema
que representa la adquisición de la lengua mayoritaria –el español-. Su metodología se desarrolla
- 106 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
con base a pruebas escritas realizadas a niñas y niños de comunidades en los altos de Chiapas,
luego de haber pasado por un proceso de educación bilingüe, en el cual los maestros cumplen con
una función de traductores de conocimientos escolares. Sin embargo se destaca en las
observaciones de Modiano, cómo era muy difícil para los niños poder comunicarse
espontáneamente en castellano.
Otro trabajo (Tello, 1994) presenta una comparación de resistencia cultural entre los
pueblos mixe y tarahumara, frente a la educación indígena. Plantea que escuela y comunidad
indígena son dos instituciones en tensión, alejadas y diferentes. Condiciones suficientes para
hablar de resistencias que se expresan intramuros (maestros- alumnos) y extramuros (comunidad-
escuela y maestros-comunidad) (Ibíd.: 52). Las tensiones terminan por complicar la lucha
magisterial y de las comunidades por una educación bilingüe y bicultural. A veces son las
autoridades y padres de familia quienes buscan proyectos más conservadores, frente a maestros
con proyectos educativos indios; otras veces es al contrario. La ambigüedad educativa tiende
hacia la reproducción, pero también, “desde los espacios étnicos”, propone alternativas con
contenidos diversamente creativos. La tensión entre desigualdad y diferencia continúa buscando
desde ‘lo moderno’, la competencia lingüística y cultural para el desenvolvimiento indígena en el
orden nacional. Pero, desde las necesidades planteadas por las comunidades, se busca una
“democratización sustentada en la pluralidad y no en un planteamiento igualador” (Ibíd.: 190-
191)
Otro trabajo que revisé, se ocupa de las relaciones estudiantes- docentes (Goethals, 2005).
Allí básicamente se buscaba evaluar la práctica, a través de la observación cotidiana de las
interacciones entre maestros y alumnos. Esta investigación no sólo se dedicó a observar la
adquisición del castellano como segunda lengua. También arrojó algunos análisis de las
actividades docentes con relación al uso de materiales didácticos, estrategias metodológicas para
compartir conocimientos específicos de matemáticas, biología y lenguaje. En este caso, la
investigadora destaca diferentes “tipos” de docentes, los cuales ubica desde los poco aceptados,
hasta los más aceptados, independientemente si hablan o no la lengua indígena. Discute sobre el
tema de la planeación por parte de los y las docentes, y su influencia sobre los aprendizajes de
estudiantes, así como sobre el desarrollo de las clases.
- 107 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
2
2.. 1.2. Estudios sobre la intermediación cultural y política de los maestros bilingües
Desde la perspectiva de la intermediación cultural y política magisterial, presento cinco trabajos
que abren la perspectiva de avance que propone la presente investigación. El primer trabajo
(Pérez Vásquez, 2007) es cercano por contexto y por temática. Me situó espacialmente en la
región que conforma el municipio de Tila (Chiapas), las comunidades que hacen parte del mismo,
así como otros municipios vecinos que igualmente conforman la región norte del Estado de
Chiapas. La autora explica, el tránsito paulatino de los maestros bilingües vinculados
inicialmente como promotores culturales en la década de 1970, desde sus posiciones como
educadores, a otra como políticos. Ello a través de la conformación de grupos de poder, gracias a
las acciones de intermediación cultural y política entre las comunidades y las instancias de
administración pública del Estado mexicano.
El segundo trabajo que considero (Agudo, 2005), da cuenta de la situación que relaciona
las labores docentes con los conflictos de tierras presentados en el ejido El Limar (zona norte del
Estado de Chiapas). La acción estratégica de los docentes con relación a las demandas de tierras
por parte de ejidatarios de este lugar, brindó dividendos para ambos grupos (maestros y
ejidatarios). Los docentes bilingües consiguieron desplazar la educación federal monolingüe que
tenía la exclusividad en la zona. Este desplazamiento se materializó en la creación de un centro
educativo bilingüe y en el traslado de maestros no oriundos. Igualmente lograron posicionar la
educación bilingüe dentro del imaginario de la población, ya que ésta no era bien recibida en un
principio, debido a que se suponía que no brindaba el aprendizaje de la lengua castellana,
indispensable para el desenvolvimiento de una persona fuera del ámbito ejidal. Las acciones de
intermediación magisterial, se reflejan a través de procesos como las solicitudes de expropiación
de tierras a finqueros cafetaleros y la recuperación de porciones de dichas ‘propiedades’.
- 108 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
Una cuarta investigación describe las maneras a través de las cuales algunos maestros
indígenas de diez localidades de los Altos de Chiapas se ven fortalecidos en la adquisición de
poder económico y político (Pineda, 1993). El reconocimiento social de las comunidades, los
salarios ventajosos –con relación al de la demás población- y las relaciones de parentesco y
amistad, son destacados en este trabajo, como las que permiten que maestros indígenas hombres
jueguen un papel de “caciques culturales”.
- 109 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
educación local (González Apodaca, 2004: 272). Las producciones simbólicas remiten al discurso
educativo intercultural en constante cambio.
Por último, es importante resaltar que en los trabajos consultados, con excepción de
Goethals (2005), la alusión a “maestros”, aparentemente refiere exclusivamente a hombres. Los
desempeños explícitos de las mujeres no se diferencian, pese a que no sólo la docencia escolar
bilingüe ha sido campo laboral masculino. A juzgar por este hecho, en Pineda (1993), y Pérez
Vásquez (2007), quienes al parecer han incursionado en intermediación política y en constitución
de grupos de poder son maestros hombres. El papel de maestras bilingües no es visible, por lo
menos en este aspecto, dado que explícitamente solo se ha aludido a personajes masculinos en
tales investigaciones. Esto se evidencia en las entrevistas e historias de vida que sustentan el
trabajo de campo, así como en los datos recopilados sobre docentes que han llegado al puesto de
presidente municipal en la zona de los Altos de Chiapas y en la región norte del mismo Estado.
La presente investigación tiene en cuenta la diferencia entre hombres y mujeres, por lo cual da
cuenta sobre diferencias de perspectiva entre la vinculación a la docencia de ellos y de ellas.
2
2.. 2. WEN PAJ JIÑI SA’ (ESTÁ AGRIO ESE POSOL). CONSTRUCCIÓN DEL
PROBLEMA DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS SUJETOS DE LA
INVESTIGACIÓN
La perspectiva que subyace desde los trabajos elaborados acerca de ‘los maestros bilingües’, con
miras a la construcción del problema de investigación, tiene que ver con una contradicción
permanente en la educación bilingüe. Esta contradicción está dada como bien lo hace ver Vargas
(1994), por las tensiones permanentes entre ‘lo tradicional’ y ‘lo moderno’. Una crítica con
respecto a los trabajos revisados, la cual hace parte a su vez de la construcción del problema
desde la perspectiva de los sujetos, es la poca visibilidad para los procesos. Me valgo aquí del
análisis de Touraine (2005) en el sentido de la atención puesta sobre ‘la modernización’. Es decir,
que no hay una sola modernidad a la cual llegar, pero aún si existiera, habría diferentes formas de
llegar: diferentes formas de ‘modernización’ (Ibíd.: 69, 198). Y es hacia allí que apunta la
presente reflexión sobre los antecedentes de investigación con ‘el maestro-bilingüe’ como sujeto.
Revisar este asunto conduce hacia una de las matrices analíticas para el presente trabajo,
la cual se pregunta por las formas a través de las cuales, ‘los maestros bilingües’ resuelven la
- 110 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
contradicción. Por una parte puede haber quienes se hacen maestros con el convencimiento de su
labor pedagógica tanto en el aula como en la comunidad. En consecuencia, se encargan de velar
por el acceso a los programas dirigidos a su población atendida. Estarían al margen de otras
pretensiones como la ya estudiada constitución de grupos de poder que abonaría el camino hacia
una carrera política. Sin embargo estos últimos personajes también estarían en la misma tónica de
continuar con programas e ideologías, mucho más si son sus comunidades o ellos mismos
quienes se benefician. Pero por otra parte estarían quienes actúan al margen muchas veces de
estos procesos ‘oficiales’ y se ubican, por una parte como ‘revolucionarios’ visibles –por ejemplo
los pro-zapatistas-, o por otra, como invisibles. Allí se clasificarían personajes que buscan
diferentes posibilidades para sus comunidades educativas, las cuales van desde incentivar
proyectos productivos, artesanales y de promoción de actividades extra-escolares.
2
2.. 2.1. Magisterio bilingüe como sujeto de estigmatización
Como ya afirmé, hasta cierto punto se ha rebasado el tema de los maestros bilingües en tanto
funcionarios y en tanto agentes intermediarios. Aflora entonces una tendencia crítica hacia dichos
sujetos, dando seguimiento a sus carreras y sus puntos de vinculación a posteriori a la docencia.
Dauzier (1998) describe las “(…) relaciones entre el estado, la sociedad y el grupo de origen que
- 111 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
De la misma forma como fueron criticados los emprendimientos del INI, los promotores y
maestros bilingües fueron blanco de acusaciones, “muchísimo más que otros funcionarios,
investigadores, ingenieros de la misma institución” (Dauzier, 1998: 86). Según Dauzier, algunos
calificativos comunes hacia los maestros fueron: “ausente”, “incompetente”, “explotador”,
“corrupto y renegado”. En esta perspectiva apuntaron investigaciones que describen a los
maestros como “caciques culturales” (Pineda, 1993), con el fin de obtener beneficios en el campo
de la política representativa. Algunos pocos maestros bilingües llegaron a ejercer la presidencia
municipal, gracias a la conformación de “grupos de poder” (Pérez Vásquez, 2007) caracterizados
por la movilización gremial, familiar y de redes de compadrazgo.
Sin embargo, el acceso de ‘los maestros’ al poder, a los cacicazgos y demás posiciones de
relativa superioridad política y económica, no es tan sencillo como parece. El contrapeso lo
constituyen otras personas que han trascendido fronteras, quienes alejan a los maestros del
“monopolio del saber útil” (Dauzier, 1998: 87).
- 112 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
Por otra parte, es necesario tener en cuenta que antes de la incursión de maestros en la
política local, existieron los escribanos, que en su mayoría eran más jóvenes que las autoridades
tradicionales. De esta manera, los maestros fueron tomando el lugar de los escribanos al fungir
como intermediarios entre su gente y la gente ladina. En el caso de la elección de maestros para el
desempeño de la presidencia municipal, ha de analizarse cada caso de manera particular, pues
tenían no sólo influencia como maestros sobre madres y padres de familia, sino también
pertenencia a familias importantes o con recursos económicos superiores no necesariamente
conseguidos con el oficio magisterial.
La Secretaría de Educación Pública, los sindicatos, los partidos políticos, las escuelas y
las comunidades tienen sus redes, sus reglas y en este sentido el maestro debe actuar supeditado a
estas. No es del todo autónomo, pues ante todo, es un servidor. En el análisis sobre el poder
político de los maestros, estas perspectivas han quedado al margen; “sería más efectivo observar
la vida cotidiana dentro de su hogar, las redes familiares, las idas y vueltas a la casa de los padres,
la manera de curarse, etc. Para darse cuenta de que sus discursos agresivamente modernizadores
se imponían de cierta manera por la simple presencia del investigador” (Dauzier, 1998: 89). Es
así como “ciertas nociones antropológicas, subyacentes a las instituciones y políticas educativas,
han podido proporcionar espacios y lenguajes que, tras un grado sustancioso de apropiación y
transformación local, han servido de marco para ciertas tensiones y antagonismos” (Agudo, 2005:
398). Las actuaciones cotidianas frente a la implementación de la política indigenista, se hacen
así elemento para el debate, al tiempo que objeto de búsqueda para la presente investigación.
- 113 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
2
2.. 2.2. Desventajas económicas para la población indígena y la opción magisterial
Además de la estigmatización recurrente que recae sobre los maestros indígenas, otro elemento
que ejerce influencia en la vida del magisterio bilingüe es la condición económica de la población
indígena en general. Por esta razón, presento en este apartado, algunos datos referentes a la
situación socio-económica de la población indígena y las inequidades en cuanto a educación,
niveles de ingreso y oportunidades laborales. En este sentido reviste importancia el trabajo de
Oliver Barbary y Regina Martínez (2007), basado en la experiencia de análisis estadístico sobre
el censo de población en México del año 2000. Quiero destacar dos afirmaciones centradas en la
especificidad del análisis sobre un censo que de manera inédita, tuvo en cuenta la auto-
declaración como hablante o no de lengua indígena para diferenciar a la población indígena en el
censo general. La primera afirmación es:
- 114 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
Para el censo del año 2000, los hogares con ingreso per capita mensual (i.p.c.m.) inferior
a 400 pesos son: el 60% del total en Chiapas, 55% en Oaxaca y 47% en Guerrero (v.s. 27% como
promedio nacional). Lo anterior sucede en el contexto general; si nos acercamos un poco a
revisar particularidades, vemos como las situaciones se hacen más agudas conforme se
especifican los contextos regionales, municipales y finalmente comunitarios. Sucede
particularmente de esa manera en la parte rural de estos tres estados, y, en contextos locales
económicamente deprimidos. Allí donde mayoritariamente se ubican poblaciones indígenas, se
confirma una peor situación. En el caso de Chiapas, los porcentajes de hogares con i.p.c.m.
inferior a 400 pesos en las comunidades Tzotzil, Chol y Tseltal ascienden respectivamente a
80%, 80% y 77% , donde correspondientemente está presente el analfabetismo en las siguientes
proporciones: 70%, 62% y 67%. (Barbary y Martínez, 2007: 7).
Al realizar el cotejo de datos sobre la población hablante indígena entre sí, y su situación
dentro de la generalidad de la república mexicana, el análisis demuestra que:
Las preguntas que he planteado en torno al objeto de estudio, y el objeto de estudio en sí,
tienen directa relación con esta afirmación. Las formas de discriminación objetiva que apenas son
perceptibles en comentarios sueltos y en conversaciones acerca de las diferencias étnicas en cada
territorio, no son las que definen de manera unilineal las desventajas económicas de un conjunto
de personas. Coincide mi planteamiento de hipótesis en que es todo un entramado de acciones,
todas ‘válidas’ porque la segmentación cotidiana así lo permite, el que va definiendo tanto las
dinámicas como las construcciones de las identidades étnicas. Mi revisión en este sentido es,
demostrar cómo todo este entramado ha venido segregando, incluso a la población indígena que
logra sobrepasar ciertos límites académicos. Es una segregación camuflada de manera ‘válida’,
en la cual se esconden o se quedan estancadas todas las aspiraciones de la población indígena que
desea ‘superarse’ (como lo afirman recurrentemente en los relatos).
- 115 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
En concordancia con este análisis, en territorio ch’ol de Tila, como en muchos otros,
‘meterse a maistro’ es una eventualidad donde lo peor es quedar sin vínculo a ella. El desempeño
de un ‘oficio’ en la educación -como promotor, o como educador comunitario, o como maistro
bilingüe-, en las condiciones en que debe hacerlo este segmento poblacional (pírricos salarios,
aulas inadecuadas, falencia total de material didáctico entre otros), ha contribuido al paulatino
descrédito de la docencia como profesión. Y, en concordancia con esta tendencia clase-mediera a
la que puede aspirar la población indígena para cambiar su status económico, se van haciendo
necesarias ciertas adecuaciones no sólo en lo laboral sino también en lo referente a
autoadscripción étnica. La resignación se hace su propio campo frente a lo que podrían ser
alternativas probables ante la vida. Así lo demuestra una frase recurrentemente expresada en
distintas ocasiones de conversación con gente de Tila: toca meternos a maistros porque no hay
recurso para estudiar.
- 116 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
2
2.. 3. GEOGRAFÍA ESPACIAL Y HUMANA DEL TERRITORIO CH’OL
El municipio de Tila, situado al norte del estado de Chiapas, colinda por el sur con los
municipios de Yajalón y Simojovel (Chiapas), por el oriente con los municipios de Salto de Agua
y Tumbalá (Chiapas), por el occidente con el municipio de Sabanilla (Chiapas) y por el norte con
el municipio de Macuspana (estado de Tabasco). Desde la zona norte de Chiapas hay diferentes
vías que comunican con los estados de Campeche, Tabasco y Veracruz (Mapa 1)2. Los
comerciantes tilecos acuden a surtirse de mercadería a la ciudad de Villahermosa, capital de
Tabasco, pues en menos de 3 horas se hace el trayecto desde Tila. En cambio hasta Tuxtla, la
capital de Chiapas, el viaje toma un poco más de 6 horas.
Mapa 1 Ubicación de la región de estudio con respecto a los estados vecinos a Chiapas
2
Elaboración propia con el programa MapInfo, con apoyo de mapas tomados de [Link].
- 117 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
La región de estudio (norte de Chiapas) se encuentra a unos 190 Km. de distancia de los
Altos de Chiapas, región de alta afluencia turística, sobre todo después del levantamiento
zapatista del año 1994 (Mapa 2)3. El centro ceremonial tileco donde se rinde culto a “nuestro
señor de Tila” es frecuentemente visitado por familias tzotziles, quienes acuden desde tempranas
horas de la madrugada para hacer un recorrido que comprende la subida al cerro de la cruz, la
visita a la cueva del señor de Tila y el descenso para llegar a la iglesia; una vez concluido el
itinerario buscan algún restaurante antes de emprender el camino de regreso hacia los altos.
Durante las fiestas religiosas, con el fin de aprovechar la afluencia de peregrinos que llegan desde
diferentes puntos de la geografía chiapaneca y de estados vecinos, acuden a Tila diferentes
comerciantes provenientes de San Cristóbal de las Casas, Ocosingo, Comitán, Tuxtla, Puebla y
del estado de Tabasco principalmente. El turismo extranjero que usualmente concurre a la ciudad
de San Cristóbal no visita la región norte, excepto cuando existe algún interés comercial,
académico, o cuando desvían su paso hacia la ciudad de Palenque para visitar las “ruinas mayas”.
3
Ídem.
- 118 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
Para llegar a la cabecera municipal de Tila se puede usar la vía que desde la ciudad de
Villahermosa (capital del estado de Tabasco), pasa por el municipio de Macuspana (Tabasco) y
Salto de Agua (Chiapas); este recorrido comprende 157 Km (Cuadro 1 de los anexos)4.
Actualmente unos transportistas de Tila prestan este servicio en vehículos tipo van. Diariamente
hay dos turnos: uno a las 5 a.m. y otro a las 2 p.m. Saliendo de Tila a Villahermosa el servicio
también cuenta con dos turnos. Si bien no son empresarios legalmente constituidos, cuentan con
permisos para hacer viajes privados. Paulatinamente con la entrada de otros automotores tendrán
que formalizar los recorridos, tal como lo hace la empresa LACANDONIA, que diariamente
despacha un bus una hora después de la salida de las van en ambos recorridos. En el cuadro 1 de
los anexos se detallan los tramos, la carretera empleada, la distancia en Km. y un estimado del
tiempo de viaje en automóvil particular.
Cuadro 1
4
Ruta consultada el 27 de Julio de 2008, del sitio Web de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Link:
[Link]
- 119 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
Otra ruta inicia en Tuxtla Gutiérrez (Capital de Chiapas), pasando por San Cristóbal de
Las Casas a tomar rumbo hacia la ciudad de Palenque. A lo largo de 226 Km. se encuentran
destinos intermedios como Ocosingo, Temó, Bachajón, Chilón, Yajalón y Petalcingo (Cuadro
2)5. Viajando en transporte público deben hacerse los siguientes transbordos: una camioneta tipo
van para el tramo Tuxtla- San Cristóbal; otra para el tramo San Cristóbal- Ocosingo. Para
continuar, un taxi tipo Tsuru cubre el tramo Ocosingo- Yajalón, segmento controlado por taxistas
del municipio de Bachajón. Otro taxi para Yajalón- Tila, ruta que controlan taxistas de Tila. En el
recorrido inverso, Yajalón- Chilón es controlado por camionetas pick-up de Yajalón y el tramo
Chilón- Ocosingo por taxistas Bachajoneros. El cuadro 2 de los anexos se describe los tramos, la
carretera empleada, la distancia en Km. y un estimado del tiempo de viaje en automóvil
particular.
Cuadro 2
5
Ídem.
- 120 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
2
2.. 3.1. Un acercamiento regional al pueblo y a la población
El pueblo de Tila es un lugar enclavado entre montañas; es una pequeña loma que en su centro
muestra en colores amarillo y rojo un santuario. Se trata de una iglesia llamada “parroquia de San
Mateo de Tila”, la cual en su interior alberga la figura central de veneración regional:
Lak’chätyaty (En idioma ch’ol “Nuestro Señor de Tila”). Al igual que la veneración a los cristos
de Esquipulas (Guatemala), Chalma (Estado de México) y Otaltitlán (Veracruz), la de Tila hace
parte de una tradición sagrada alrededor de la figura de un Cristo negro.
De acuerdo a los resultados del II Conteo de Población y Vivienda en el 2005, Tila cuenta
con 63.172 habitantes (48.534 en el Censo del año 1990) y está dividido en 156 localidades. Su
extensión territorial comprende 705.5 km², que representa el 0.93% de la superficie estatal. En la
región hay lluvias durante todo el año, su clima es cálido húmedo en las localidades que están por
debajo de los 1000 msnm y semi-cálido húmedo por arriba de los 1000 m. Según datos del citado
conteo, se calcula que 52.214 personas hablan alguna lengua indígena y que 46.665 personas
hablan ch’ol. En la cabecera municipal que en promedio está a unos 840 msnm6 habitan 6476
personas. En las localidades cercanas que oscilan entre los 900 y 1700 msnm habitan en
promedio entre 50 hasta 500 personas. Usualmente dentro del ámbito regional a dichas
localidades se les conoce también como comunidades o colonias.
La cabecera municipal cuenta con 6.476 habitantes (4.503 en el censo del año 1990).
Algunas colonias donde hicimos trabajos para la presente investigación son: Jolwitz7, con 1640
msnm y138 habitantes (182 en Censo de 1990); Jolpokitiok8, con 1160 msnm y 585 habitantes
(576 en Censo de 1990); Cerro San Antonio, a 1720 msnm y 40 habitantes; Cerro Santa Cruz, a
1442 y 28 habitantes; Cumbre y Cuesta, a 731 msnm y 231 habitantes (140 en 1990). En otras
comunidades realizamos visitas a sus escuelas, así como conversaciones con sus habitantes. En
estas repasamos la importancia del xämbal9 para las personas de la región y gradualmente para la
realización del trabajo de campo. Así recorrimos El Cerro, Witz, Yokpokitiok, Nueva Esperanza,
6
Metros sobre el nivel del mar.
7
Palabra ch’ol que significa Cabeza del cerro: Jol: Cabeza, Witz: Cerro. Estas dos palabras son muy comunes en las
toponimias regionales. Igualmente, tal como es común en el contexto macro-regional maya, palabras como yax
(verde): Yajalón, Yaxchilan; ja o ha (agua): Salto de agua, joljá; son de recurrencia en los topónimos ch’oles en
particular, y mayas en general.
8
Cabeza del río de piedra caliza
9
Palabra ch’ol que en castellano significa pasear, andar o caminar. En el capítulo III de la tesis, dedico un apartado
para evidenciar su significado para la población ch’ol, y su importancia metodológica para esta investigación.
- 121 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
2
2.. 3.2. El contexto social en que ha estado la región del estudio
De los 22’656.060 hogares contabilizados en México durante el censo del año 2000, 833.670
corresponden a Chiapas; del total de hogares mexicanos, 2’582.040 son considerados como
“hogares indígenas”, de los cuales 48.070 pertenecen al pueblo ch’ol, independientemente de su
lugar de residencia. La mayoría de población ch’ol habita en los municipios de Tumbalá, Salto de
Agua, Sabanilla y Tila, aunque también hay presencias significativas en estados vecinos.
El crecimiento poblacional del municipio de Tila es constante, al igual que las diferencias
entre hablantes y no hablantes de idioma indígena. En las infografías censales presentadas, se
aprecia una diferencia entre los censos del año 1970 y 1990 con los datos del censo del año 2000
y el conteo del 2005. En los dos primeros se aprecia un alto número de no especificidad del
idioma (193 y 625 personas respectivamente). En los dos segundos, el segmento de
indeterminación lingüística es mucho menor (6 y 27 personas respectivamente). Lo anterior
indica la muy cercana paridad entre hablantes hombres y mujeres, la cual corresponde también
con el número de habitantes hablantes y no hablantes de lenguas indígenas. Esto quiere decir que
ha habido a lo largo del tiempo un nivel estable de identificación con los dos idiomas.
10
Palabra generalizada en muchas regiones chiapanecas para denominar una persona extranjera. Significaría:
castellano.
- 122 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
2
2.. 3.3. El contexto económico regional
A partir de los datos del censo nacional del año 2000, el INEGI publica un producto dos años
después: “Regiones socioeconómicas de México”. Dicho trabajo, a partir del censo del año 2000
reemplaza un análisis anterior llamado “Niveles de Bienestar en México”. El estudio hace un
análisis comparado teniendo en cuenta aspectos sociales (educación, acceso al empleo, salud,
entre otros indicadores) y económicos (ingresos y condiciones de la vivienda principalmente). La
perspectiva nacional, estatal, municipal y por AGEBs (Áreas Geográficas Básicas) se cruza con
la enunciación de 7 (siete) grados de ventaja socioeconómica relativa, siendo 1 el más bajo y 7, el
superior. Según este análisis, el Estado de Chiapas se encuentra en el nivel 1, junto a Guerrero y
Oaxaca, representando al 10.71% de la población nacional (Infografía 1).
Infografía 111
11
Adaptación a partir de gráficos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Fuente:
[Link] (Última actualización: abril 21 de 2009)
- 123 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
De los 2.442 municipios del país, Tila, Salto de Agua, Sabanilla y Tumbalá, que se ubican
en la zona norte del Estado de Chiapas figuran dentro de los 330 del país con nivel 1 de ventaja
socioeconómica relativa; esto es el 3.64% de los Estados Unidos Mexicanos. Estamos hablando
entonces que en los términos evaluados por el INEGI, Chiapas y su zona norte son regiones
desventajosas para su población en comparación con otras regiones del país (Infografía 2).
- 124 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
A nivel del estado de Chiapas, los índices de ventaja socioeconómica siguen siendo los
peores para la región norte y sus municipios vecinos. El único que cuenta con algún estatus mejor
en el norte chiapaneco es Yajalón (que está en el centro de la selección en tinta roja de la
infografía 3). Es evidente en el mapa que los Municipios de Sabanilla, Tila, Tumbalá y Salto de
Agua hacen parte de los 38 municipios chiapanecos que están en nivel 1 de ventaja socio-
económica relativa. Las diferencias entre núcleos urbanos y asentamientos rurales también saltan
a la vista. Nótese la diferencia en la cantidad de AGEBs rurales entre los niveles 1 y 3 y el total
dominio de AGEBs urbanas en los niveles 6 y 7 de esta clasificación.
- 125 -
Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
2
2.. 3.4. Una región hecha a pié descalzo
Continuando con la consideraciones sobre la situación socioeconómica regional, encontré una
perspectiva para el cálculo de indicadores de niveles de vida que se empleó en el censo del año
1970: “características de calzado de la población de 1 año y mas”. Este indicador de pobreza al
cual quiero referirme, “Incluye información, en cada municipio de la entidad, sobre la población
de 1 año o más de edad, según la clase de calzado que usa la mayor parte del tiempo o si anda
descalza.” (INEGI, 1970:198). La utilidad de esta información era ofrecer una posibilidad de
comparación con datos del censo del año 1940 referente al “tipo de calzado usado, como un
indicador entre otros, del nivel de vida.” Estos datos permitirían determinar cambios en el nivel
de bienestar de la población, así como la rapidez con la cual se sucedían los cambios,
“especialmente la proporción de personas que no usan ningún tipo de calzado, comparada con las
que usan zapatos, huaraches o sandalias. La información sobre calzado de la población representa
uno de los elementos de las condiciones de vestido y puede ser usado para el cálculo de
indicadores de nivel de vida” (INEGI, 1970: 198).
Como síntesis de tal situación, preparé una comparación entre los cuatro municipios con
mayor población ch’ol, mas el ya mencionado atrás cuya capital es impulsada como una “ciudad
rural”. A partir de los datos presentados en el citado censo, realicé una infografía que contempla
los cuatro municipios cuyos habitantes en su mayoría son hablantes ch’oles: Tila, Sabanilla,
Tumbalá y Salto de Agua (Infografía 5). Quise además tener en cuenta a la hoy ciudad rural que
es puerta de entrada hacia la región norte de Chiapas: el municipio de Yajalón; cuyo nombre se
debe a la castellanización de tres palabras de uso común en los idiomas mayas: yax, ja, lum, en su
orden: verde, agua y centro. La alusión a este dato censal resulta un elemento importante para
revisar históricamente el concepto de itinerancia territorial, del cual me valgo para dar referencia
del carácter dinámico de las vidas que conocí a través de los testimonios de pobladores y
pobladoras ch’oles.
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
La infografía muestra una similitud entre los municipios de Tila, Tumbalá y Sabanilla.
Salto de Agua presenta grandes diferencias con estos tres, pero se asemeja con Yajalón. Esto
porque ambas localidades eran para finales de los años sesentas del siglo XX (que fue cuando se
hizo el censo), centros de compra de café, producto que dinamizaba la economía regional en la
época. Entre tanto, Tila, Sabanilla y Tumbalá eran surtidores del producto. Estas han sido
poblaciones eminentemente campesinas, dedicadas principalmente a la siembra de maíz y fríjol
en las milpas. El café continúa siendo un producto para conseguir algún ingreso económico y
procurar las demandas de otros alimentos y necesidades en las comunidades agrícolas.
Yajalón sería una “ciudad filtro”. El símil tiene sentido al observar su operación como punto de
referencia para la gente del norte de Chiapas y, para quien va de camino al norte -desde un plano
simbólico-, la última oportunidad para comprar elementos que no se van a conseguir en las
cabeceras municipales de Tila, Sabanilla o Tumbalá; o que, de conseguirse son más costosos.
2
2.. 3.5. Región ch’olera
Como se ha manifestado en páginas atrás, la palabra ch’olel significa milpa en castellano. De allí
que la gente de la región, hablante de idioma ch’ol se identifique a sí misma como ch’olera.
Como suelen expresar también los hombres ch’oles: “somos campesinos”12.
La situación estatal del año 1990, señala que en Chiapas “de cada 100 indígenas, 83 son
trabajadores agropecuarios, en cambio, esta misma ocupación la desarrollan solo 58 de 100
chiapanecos” (INEGI, 1993: 51). Para esa misma época “destaca la situación de los Chinantecos,
Mames, Choles y Kanjobales, donde en promedio el 90.0% se dedica a actividades del campo o a
la recolección de productos naturales” (Ídem.).
Otro tipo de análisis sobre las personas dedicadas a la producción agrícola señala que la
mayoría trabajan por su cuenta, son ejidatarios o trabajan como jornaleros y peones. Esta
situación mostrada en los datos censales es la que se observa en la vida cotidiana de Tila-
cabecera municipal y sus comunidades. El censo del año 1970 tiene un dato que no tienen los
demás y es el relacionado con el desempeño del trabajo agrícola en condición de ejidatario: de las
7754 personas dedicadas al agro, 4,031 dijeron tener dicha condición (ver Infografía censal 5 en
12
En el capítulo III se dedica un apartado a la descripción sobre la auto-identificación ch’olera en Tila.
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
la sección de anexos). En los datos de los censos de 1990 y de 2000, esta calidad de ejidatario se
agrupó con la de “trabaja por su cuenta” (ver infografía censal 6 y 7). Por eso es que en los dos
últimos censos esta es la categoría de desempeño que mayoritariamente asocia la población con
las actividades del agro: 80,62% (8,660 de 10,741) y 72,38% (10,173 de 14,054) de trabajadores
y trabajadoras agrícolas respectivamente. En el caso del censo del año 2000, el porcentaje se
redujo debido a que un 15% de personas dijeron trabajar en la agricultura en calidad de
“trabajador familiar sin pago” (infografía censal 7).
2
2.. 3.6. Ocupaciones principales en la cabecera municipal de Tila
Con la información contenida en un diagnóstico integral de los servicios de agua potable,
alcantarillado sanitario y saneamiento, realizado para la presidencia municipal por una firma de
ingenieros a finales del año 2006, me di a la tarea de elaborar algunos datos para esta
investigación. Si bien la encuesta estaba presentada con nombres propios e informaciones muy
domésticas, por momentos la tabulación que habían realizado estaba un tanto ligera y restaba
mérito al arduo trabajo de recopilación. Por lo tanto tuve que emplear los datos brutos e ir
haciendo una tabulación ajustada estrictamente a los requerimientos del presente trabajo. Como
fruto del proceso elaboré unas infografías con los datos relevantes para la investigación.
A continuación planteo dos grupos analíticos para la información del censo en cuestión.
El primero contempla a la población en general y las ocupaciones principales. En el mismo
empleo una variable de tipo lingüístico, para definir las proporciones de población ch’ol que se
inserta en cada una de las ocupaciones contempladas (Ver infografías censales 8, 9, 10 y 11 en
los anexos). En el segundo grupo tengo en cuenta la misma metodología sólo que considerando la
información sobre el número de familias, la ocupación principal del jefe o de la jefa de hogar
(infografía censal 12).
2
2.. 3.6.1. Ocupaciones principales en el pueblo de Tila según condición de hablantes de
idioma ch’ol y según condición de no hablantes de idioma indígena.
En el pueblo de Tila es característico observar la dinámica de movilización estudiantil desde
tempranas horas de la mañana, al medio-día, en la tarde y en la noche. La razón es que allí hay
una gran concentración de escuelas e instituciones de enseñanza media y preparatoria. Este dato
particular se especifica en el capítulo III. Además de estudiantes con residencia permanente en el
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
pueblo, también llegan diariamente a estudiar jóvenes de comunidades distantes. Otro segmento
poblacional debe fijar residencia temporalmente durante la semana para irse a sus comunidades
los fines de semana o cuando no hay clases. Este último caso es el de estudiantes provenientes de
comunidades distantes a mas de 20 Km. que no cuentan con un servicio de transporte fluido.
Esta dinámica hace que el pueblo tenga dos grupos poblacionales fuertemente definidos
por ocupación: el grupo de estudiantes y el grupo magisterial. También hay otro grupo de
actividad con número alto que sobrepasa al de toda la población ocupada a excepción del
segmento estudiantil. Es el grupo de las amas de casa. Quise igualmente tener en cuenta las cifras
de mujeres que manifiestan dicha ocupación, pues también es una actividad laboral que aunque
no genere ingresos monetarios, al igual que el de estudiantes, es un grupo de actividad que marca
el perfil de ocupación para el género femenino. De igual manera la condición de hablante o no
hablante de una lengua indígena define ciertas tendencias de ventaja o desventaja social y
económica (Barbary y Martínez, 2007).
Los datos más relevantes del análisis13 son: El 46.73% de la población ocupada en el
pueblo es estudiante. En este caso, las diferencias desventajosas para las mujeres empiezan a
notarse: el 47.95 de los hombres estudia, en tanto que las mujeres alcanzan un 40.76%. El
49.18% de mujeres ocupadas son amas de casa y a su vez contribuyen al total de población
ocupada con un 23.6%. El 20.03% de los hombres ocupados son agricultores y a su vez
conforman el 9.4% de personas ocupadas. La profesión docente es desempeñada por el 8% de la
población total ocupada. El 12% de hombres ocupados son maestros, mientras que el 5.09% de
las mujeres ocupadas son maestras.
13
Ver infografía censal 7.
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
Revisando los datos brutos es interesante fijarse en que hay estudiantes hijos e hijas de
hablantes ch’oles, pero manifiestan no hablar lengua indígena. Se plantea así una disyuntiva: si es
la escuela una institución que contribuye con la perdida de la condición de hablante indígena, o es
más bien una tendencia de los y las escolares el manifestarse como no hablantes indígenas. Esto
último lo comprobé algunas ocasiones en que entablé conversación con jóvenes de Tila. “Cristo”
(14 años de edad), hijo de campesino y madre ama de casa ch’oles, negaba entender este idioma
cuando le consulté la traducción o pronunciación de algunas palabras. Se mostraba reacio a
aceptar que tenía amistades con chicas “de colonia”, es decir oriundas de las comunidades
distantes de la cabecera municipal y hablantes de idioma ch’ol.
En el caso de las amas de casa, hay una proporción menor de mujeres no hablantes de
idioma indígena, en comparación con las hablantes ch’oles. Sucede igual en el caso de
campesinos no hablantes frente a los campesinos hablantes ch’oles. Los campesinos en Tila son
en un 95% ch’oles.
2
2.. 3.6.2. Ocupaciones principales en el pueblo de Tila según jefatura del hogar por
condición de hablantes de idioma ch’ol y según condición de no hablantes de idioma
indígena.
Según el II Conteo de población y vivienda 2005, en todo el municipio de Tila hay 11,540
viviendas; de estas hay 8,105 ubicadas en el rango de tamaño entre 1 a 2499 habitantes. Las
restantes 3,435 se ubican en el rango de entre 2,500 a 14,999 habitantes. Las localidades con
mayor número de viviendas y habitantes son Tila- cabecera municipal con 1,231 viv. Y 6,476
hab; Petalcingo con 1.111 viv. Y 5.984 hab.; Nueva Esperanza con 593 viv. Y 3,772 hab.; y El
Limar con 500 viv. Y 2,796 hab.
14
Ver infografías censales 8, 9 y 10
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
De este dato analizado, quizá la conclusión más relevante con relación al objeto de estudio
es que hay familias con más de un miembro en el magisterio. Por este motivo se reduce la alta
población magisterial al momento de tener en cuenta exclusivamente las jefaturas familiares a
cargo de maestras o maestros. Los agricultores mantienen la tendencia, ante lo cual se corrobora
que Tila es también un pueblo milpero, tal como lo confirman los datos censales nacionales en
toda la extensión del municipio. También esto nos informa que muchos jefes de familia que viven
en Tila gozan de terrenos en diferentes localidades del municipio; se sabe que rentan o que
también algunos son propietarios o ejidatarios. Es esos terrenos cultivan su café, hacen su milpa y
diversifican al por menor algunos productos agrícolas como chayote, yuca, naranja, plátano y
otros que sirven para autoabastecimiento.
Ahora bien, considerando los datos de las jefaturas familiares a cargo de no hablantes de
lengua indígena, es importante resaltar que no se tuvo en cuenta para el presente análisis, la
ocupación agrícola para este segmento poblacional dada su poca dedicación a la milpa. Además
de la profesión magisterial y de las ocupaciones del hogar (amas de casa), tomé las jefaturas
familiares de comerciantes y choferes (Infografía censal 12). Estas fueron dos de las ocupaciones
más recurrentes de los hombres no hablantes indígenas. Cabe resaltar que también hay hombres y
mujeres ch’oles en el comercio, salvo que su número es incluso muy similar al de no hablantes.
Eso quiere decir, en términos de porcentajes, que muy poca población ch’ol tiene como
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
A propósito del tema, hay cuestiones que se escapan a las consideraciones de estas
informaciones censales, sobre todo lo relativo al desempeño de más de una ocupación. Esto
sucede particularmente con maestros propietarios de comercios en la cabecera municipal. Igual
sucede con las mujeres “amas de casa”. Muchas esposas de maestros atienden y administran los
negocios de ropa, papelerías y mercaderías varias que montan con los excedentes salariales del
magisterio. La esposa de un colaborador maestro ch’ol de la presente investigación viaja a surtir
el negocio familiar. Los destinos y productos son: La Mesilla, Guatemala a comprar ropa interior
femenina; Puebla, a comprar pantalones de mezclilla y ropas varias. En otros casos, la mercadería
se acarrea desde el Distrito Federal, espacios hasta donde tuve la oportunidad de itinerar para
saber dónde compran, qué compran, cómo lo transportan y quiénes están a cargo. En los viajes no
sorprende ver que hay buena parte de mujeres vinculadas al negocio.
Lo anterior quiere decir que muchas de las mujeres que en los censos, conteos y encuestas
son “clasificadas” como amas de casa y por ende como Población No Económicamente Activa, la
verdad dinamizan la moneda que muchos de sus esposos, papás, hermanos y demás familiares
reciben como salarios del magisterio o incluso generan ingresos monetarios cuando su esposo se
dedica a la agricultura. Es el caso de mujeres que incluso sostienen a hijos o hijas que salen a
estudiar fuera del municipio, como me lo comentó un joven maestro ch’ol: En mi caso personal
pues a mí me mantuvo, mis estudios me mantuvo mi mamá y una parte mi papá porque ellos
trabajaban pues. Mi papá en el campo; mi mamá pues tenía una cocina económica, una fonda
(Santiago, agosto 23 de 2008).
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
Hasta aquí, a grandes rasgos, he expuesto los aspectos más generales de la región
ch’olera, un vasto territorio de labor agrícola ardua. A continuación presento a las personas cuyos
testimonios guiaron el trabajo de campo y dieron forma al proceso de investigación reflejado en
este escrito.
En primer lugar describo la tipología magisterial ch’ol, misma que fui elaborando desde
categorías que cotidianamente manejan maestros, maestras y población beneficiaria de la
educación. La primera generación magisterial la conforman quienes se encuentran disfrutando de
su jubilación; la segunda corresponde a experimentados maestros del sistema de educación
bilingüe y, la tercera, a un grupo de jóvenes que han buscado en la docencia, una alternativa para
conseguir una beca con la cual respaldar sus estudios tanto de educación preparatoria como de
pregrado universitario. En segundo lugar presento a los maestros y funcionarios kaxlanes con
quienes compartimos cotidianidades y análisis sobre el tema de investigación. En tercer lugar
presento a la juventud y a los adultos mayores con quienes específicamente aprehendí la
metodología de investigación para este trabajo. Con excepción de estos últimos, los nombres de
pila, comunidades y/o localidades de procedencia de todas las personas han sido cambiados para
guardar la confidencialidad. Igualmente algunos de los nombres de comunidades que son
mencionados en los testimonios, han sido cambiados.
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
Roque/ Cursó hasta cuarto grado en su comunidad (1956- 1963). Terminó primaria en
Jolpokitiok, 1950/ Tila (1965).
Bilingüe- Jubilado/ Jornalero agrícola en Chiapas, Tabasco y Campeche (1968- 1971)
8 Capacitación por 9 meses en CDR “La Cabaña”, SDCLC (1972)
Ingresó a la planta docente como Promotor bilingüe (1973), siendo asignado a su
comunidad, donde funda la escuela y un albergue escolar. Continúa viviendo allí,
dedicado a la agricultura. Un taxi de su propiedad es trabajado por uno de sus
hijos.
Rosa/ Hasta sexto grado de estudios en Tila. Curso de enfermería durante seis meses en
Tila, 1955/ Yajalón -15 km de Tila (1972) Capacitación durante dos semanas en el pueblo de
Bilingüe- Jubilada Tila (1973) y vinculación como promotora cultural bilingüe para fundar una
3 escuela en una comunidad a 3 km de la cabecera (1973).
Curso “nutrición familiar” dirigido a promotoras culturales bilingües por parte del
INI en Huastepec, Morelos (cinco semanas, 1973)
Secundaria y prepa en Tila, combinando la docencia.
Cinco años de Licenciatura en Ocosingo (90 km de Tila)
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
Dionisio/ 1°y 2° grado en su comunidad (1964). Hasta 6° grado en Tila (1968). Regresa un
Belisario año a la comunidad y sale a Tabasco a buscar trabajo en parcelas agrícolas. La
Domínguez, 1954 comunidad lo escoge para capacitación en La Cabaña, SCDLC (1972). Ingresa al
Bilingüe- Jubilado magisterio como promotor cultural bilingüe (1973). Se desempeña como maestro
5 frente a grupo (4 años), fundador, director de albergue y maestro frente a grupo
(3 años). Fundador y jefe de zona escolar en Sabanilla (16 años), jefatura zonal
Tila (2 años) y, finalmente jefe de supervisión en Tila (7 años). Actualmente es
comerciante de víveres, lo cual alterna con actividades agrícolas y continuos
viajes a SCDLC y Tuxtla por trámites personales.
Nicolás/ Estudia hasta sexto grado en Tila. Consigue participar en un curso de formación
Tila, 1953 para promotores en Tila (1973). Hubiera querido ser abogado, pero no había otra
Bilingüe- Jubilado alternativa distinta a las ocupaciones rurales en esta región. A los 20 años de edad
3 ingresa como promotor y es asignado para la fundación de escuela y albergue.
Actualmente es propietario de algunas vacas, hace milpa y coordina los trabajos
agrícolas en su parcela de la comunidad.
Eduardo/ Estudió hasta tercer grado en su comunidad. Luego dos años en Tila hasta quinto.
Jolpokitiok, 1949 El grado sexto lo hizo en Yajalón, gracias al apoyo económico de su padre, como
Bilingüe- Jubilado producto de la venta de café que cultivaba. Una señora le daba posada a cambio
6 de su trabajo en una panadería.
Actualmente se Regresó a la comunidad, donde permaneció dos años (1968 y 69) ayudando a su
dedica a la padre en labores agrícolas: cultivo y corte de café principalmente.
agricultura: corte y Decidió ir a Tabasco junto a otros muchachos a finales de 1969. Allí se ocupó
beneficio de café, como jornalero agrícola y al cuidado de un rancho ganadero. Allí limpiaba
además de hacer potrero y cuidaba las vacas.
milpa. Un Su vida laboral en comunidades, refleja la trayectoria tipo de un maestro de la
automóvil de su generación I. De los 32 años de labores, 3 trabajó en chinintié, 2 en majastic, 1 y
propiedad es medio en jolmasojá, 8 en jolpokitiok, 1 en Monterrey, 4 en Tila, 5 en Nueva
trabajado por uno Esperanza, 4 en Albergue escolar de Jolpokitiok, 1 año como auxiliar en la
de sus hijos. supervisión de Tila. Allí culminó su carrera.
CEFOMACH: 1977- 1981
Terminó licenciatura en Educación Primaria en el proyecto chol en 1999.
Ninguno de sus 4 hijos continuó la carrera magisterial, aunque hay un buen
número de sus alumnos que son maestros. De su comunidad hay un aproximado
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
Elsa/ Mariscal Tiene tres hermanos mayores que salieron muy jóvenes de Mariscal hacia los
Subikuski, 1955 altos de Chiapas y se vincularon al servicio de promotores culturales bilingües y
Bilingüe- Jubilada luego al magisterio bilingüe de esa región. Ellos iniciaron el “enganche” de
jóvenes ch’oles para promover el ejercicio de esta profesión en la región. Elsa
Actualmente está empezó a trabajar a los 18 años, cuando su hermano mayor la vincula como
dedicada a su casa promotora cultural bilingüe. Como ya habían iniciado las capacitaciones en el año
en Tila, donde 1972, ella directamente fue asignada a una comunidad hablante de tsotsil:
tiene un criadero mitontic. La dificultad del idioma y la lejanía con su comunidad fueron motivo
de aves de corral, para gestionar su traslado a una comunidad ch’ol. Fue así como llegó a trabajar a
del cual ella se su propia comunidad, luego continuó su trayectoria laboral por comunidades en
ocupa por donde debía establecer residencia por lo alejadas (chinintie, jooshil, joloñel,
completo. Nueva Esperanza, Jolpokitiok y finalmente la cabecera municipal de Tila). Su
trayecto la llevó desde la comunidad más alejada, hasta conseguir acercarse al
lugar de residencia hacia el final de su carrera magisterial. Después de cursar la
normal en el CEFOMACH de SCDLC, no quiso aplicar a estudios de
licenciatura.
Helena/ Su familia sale en busca de terrenos hacia la selva lacandona a principios de los
Oxchuc, 1957 años 1960. Estudia 1° y 2° grado en la comunidad. La llevan a un internado
Bilingüe- Jubilada indígena en Ocosingo para estudiar hasta 6° grado. Termina a los 18 años de
Pueblo Tseltal edad. Aprende algo de enfermería y sale para Tenosique, Tabasco a estudiar
4 secundaria. No puede inscribirse por estar pasada de edad. Recibe capacitación
por seis meses como enfermera en un hospital de allí. Inicia como promotora
cultural bilingüe en una comunidad de Frontera Echeverría, selva Lacandona,
aplicando conocimientos de enfermería (1977). Va como cocinera a un albergue
escolar (Ocosingo, 1979). Después de un largo reclamo es ubicada como maestra
con grupo. Labora hasta el año 2007. Actualmente está al cuidado de sus nietos y
a mantener su casa en la comunidad. Viaja constantemente a la capital del estado
al trámite de su jubilación.
Para este caso de residentes fijos en el pueblo de Tila, se destaca que fueron quienes en
primera instancia se ocuparon de oficios pueblerinos. La conducción del agua potable desde las
montañas que vierten el preciado líquido desde sus entrañas, fue uno de los primeros oficios
pueblerinos desempeñados por estos ch’oles antes de ser maestros. Auténticos mapas mentales de
la tubería para el agua potable, así como de las cañerías del pueblo, son mantenidos en la
memoria de estos hombres ch’oles, hoy maestros jubilados.
Otro segmento laboral en el que se insertaron estos personajes fue la atención de oficios
varios en las abarroteras propiedad de kaxlanes o de ch’oles con capacidad económica para ser
dueños de estas tiendas. De igual manera se insertaron en la docencia bilingüe como promotores,
los hijos de hombre kaxlan con mujer ch’ol. Así podían cumplir con el requisito del bilingüismo.
La identificación de este aspecto brinda la idea sobre un tipo de indigenismo en crisis. Los
misioneros indigenistas llevaban el cometido de “enganchar” jóvenes que ya hubieran cursado
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
estudios primarios, lo cual ahorraría ciertas tareas de investigación y formación previa. Un hecho
que llamó mi atención en Tila, es que el reclutamiento estuvo a cargo de un antropólogo
conocedor de la zona norte de Chiapas: Manuel Coello Hernández. Algunos de sus escritos son
de obligada referencia para abordar la región ch’ol, mucho más tratándose del municipio de Tila.
Él había estudiado la región y explicado sus dinámicas económicas desde una perspectiva
marxista (Coello, et al, sf).
[Link]. El tránsito por caminos, veredas, montañas y ríos constituye una alusión constante
en los relatos de vida docente. Según el centro de trabajo a donde fueron inicialmente enviados
como promotores, tenían que superar desde cambios de temperatura hasta el tránsito por sitios
inhóspitos. Estas condiciones favorecían su permanencia en la comunidad de trabajo, en la cual
empleaban su tiempo fuera de clases para adelantar formación de adultos, apoyo en elaboración
de documentos, presencia en las reuniones de la comunidad, entre otras ocupaciones. A este ritmo
de movilización-permanencia-retorno se le conoce comúnmente como semaniar. Es decir salir de
la casa los lunes muy temprano, permanecer en la comunidad durante la semana laboral y
retornar idealmente los jueves o viernes al sitio de residencia para aprovechar los fines de
semana, hacer vida de pueblo y conseguir provisiones para la semana de trabajo.
Dentro de esta dinámica del tránsito por la región, los maestros o también de los hijos de los
maestros, se insertan a través de la prestación del servicio de transporte. Es el caso del maestro
Adolfo que vive en la comunidad de Jolpokitiok quien con su camioneta transporta pasaje y
productos de consumo familiar. Desde la comunidad, transportan hacia Tila el café. De regreso
cargan las compras hechas por la gente gracias a la venta de su café: jabones, detergentes,
refrescos (Coca-cola o Mega big cola), galletas, arroz y otros casos como gallinas y huevos “de
granja”. Esta es la mercadería que más se suele transportar. Ello pese a que en las comunidades la
gente cría aves de corral como at’so’ (guajolotes), muty (pollo) y hay producción de ña’muty
(huevos). Puede parecer extraño que del pueblo lleven estos productos a las comunidades, siendo
que allí, se producen también.
[Link]. Las demandas para ser parte de la planta de maestros oficial no se hicieron esperar
mucho tiempo. Consiguen su reconocimiento como maestros bilingües de educación primaria
después de continuar con su formación académica durante los fines de semana. Pero ello también
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
implicó un proceso arduo de trabajo político y disputas con maestros del sistema de educación
federal monolingüe.
[Link]. El proceso formativo específico en educación es otra de las particularidades que
tuvieron que compartir quienes pertenecieron a esta primera generación docente. Dicho proceso
incluyó capacitaciones por periodos cortos, inserción en programas de formación intermedia y
profesional en normales y universidades. Pero realmente inició con cortas estancias que les darían
la ‘capacitación’ para entrar en el mundo de la docencia escolar bilingüe. En el siguiente capítulo
varios testimonios de maestros y maestras así lo explican.
[Link]. Las itinerancias laborales contribuyen al proceso formativo de los maestros, pues
en el trasegar de los cambios de centro de trabajo conocían la región. Estas itinerancias
regularmente estaban insertas en la pretensión del acercamiento entre su centro de trabajo y su
lugar de residencia. Sin embargo estas itinerancias también eran realizadas por maestros que
buscaban salir de sus comunidades y conocer otros lugares de la región. No necesariamente el
cambiar de centro de trabajo llevaba implícita la búsqueda de una ubicación laboral en la
cabecera municipal o en la comunidad de procedencia. Había un deseo por conocer otras
comunidades. Ello contribuyó ostensiblemente a que maestros y maestras estuvieran al tanto de la
situación en localidades apartadas del pueblo. Esta puede ser una explicación al emprendimiento
de negocios particulares como llevar algunos productos del mercado a las comunidades, el
negocio del transporte en vehículos una vez hubo la posibilidad de transitar por carreteras aptas,
así como el aprovechamiento de sus salidas a los principales centros urbanos para la realización
de trámites: Yajalón, Ocosingo, San Cristóbal de las Casas y Tuxtla Gutiérrez.
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
15
La expresión: ‘rezago educativo’, es una recurrente muletilla en el discurso magisterial del municipio. Se emplea
para referir a las necesidades que apremian su labor cotidiana: inexistencia, o en el mejor de los casos, deficiencia en
plantas físicas; falta de materiales como libros de texto, útiles escolares y soportes didácticos; falta de capacitación
permanente para la planta docente; condiciones de accesibilidad a las comunidades y otro sinnúmero de situaciones
que redundan en deserción escolar, inasistencia y pobres resultados en las pruebas de conocimientos que
paulatinamente se han venido estandarizando para medir la calidad de la educación.
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
Israel/ Ingresa al servicio docente en el año 1992, dos años después inicia estudios de
Tila, 1972 licenciatura en el “proyecto chol”. Actualmente trabaja en una comunidad del
Biligüe- Activo municipio de Sabanilla. Vende diferentes productos en épocas de celebraciones
religiosas, los cuales adquiere en el comercio mayorista de SCDLC y Tuxtla. Su
esposa también es maestra en el municipio de Sabanilla y como alternativa de
ingresos económicos, se dedica a la venta de productos por catálogo como ropa,
cosméticos y demás accesorios para dama y caballero. Esta tendencia ha
empezado a reproducirse desde la entrada a las regiones del modelo de comercio
propuesto por OMNILIFE. Empresa dedicada a comercializar bebidas y
suplementos alimenticios que ocupan un lugar importante en la canasta de
consumo de las ciudades y localidades mexicanas y de América Latina.
16
Denominación coloquial con la que se alude a un negocio pequeño o tienda generalmente familiar. No tiene
relación con el tipo de productos o servicios. Puede ser un taller, una venta de abarrotes, venta de ropa, restaurante
pequeño y todo aquel sitio del cual se obtiene un sustento económico.
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
controlando que quienes se inscribieran para estudiar la licenciatura fueran maestros y maestras
en ejercicio.
A esta generación se les conoce regionalmente como los maestros “mochila veloz”. El
apelativo lo ganaron debido a que a diferencia de la primera generación, estos ya no suelen
quedarse en sus comunidades de trabajo sino que se movilizan casi a diario entre su sitio de
residencia y su centro de trabajo. El hecho ha provocado que estos maestros siempre anduvieran
de prisa por estar condicionados a los horarios de las camionetas de pasajeros. Los transportes en
la región son muy escasos y si pierden una camioneta, ya no podrán salir de la comunidad sino
hasta el día siguiente. La situación llegó muchas veces a ocasionar su llegada tarde al centro de
trabajo y la salida unos minutos antes del horario oficial de clases. Los inicios de clases y su
finalización se vieron seriamente afectados debido a esta práctica. Actualmente es considerada
como uno de los vicios magisteriales que más afectan la formación escolar de niños y niñas de las
comunidades. Esta es uno de los motivos para que algunos padres y madres de familia decidan
enviar a hijos e hijas a Tila para estudiar. La jornada de estas familias está descrita en el siguiente
capítulo del presente trabajo.
[Link]. El comercio regional Otro segmento en el cual los maestros y las maestras del
sistema de educación bilingüe, principalmente quienes viven en la cabecera municipal es la venta
de productos por catálogo. Muchas maestras que trabajan en comunidades regresan a Tila los
viernes y desde allí viajan hasta San Cristóbal de las Casas y/o Tuxtla para surtir sus productos
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
que ya les han encargado. Las esposas de maestros que cuentan con puestos de venta de ropa en
el centro de Tila, viajan con alguna frecuencia a México D.F para comprar distintas clases de
ropas, Puebla para proveerse de pantalones de mezclilla y a La Mesilla (Guatemala) para
proveerse de ropa interior. Principalmente venden prendas de vestir, ropa interior, zapatos y
cosméticos. La venta de productos por catálogo figura hoy entre las opciones para invertir los
salarios y obtener algunas ganancias adicionales. Últimamente otros productos de fabricación
china como carteras pequeños juguetes y objetos de decoración también son comercializados por
maestros y maestras.
Los procesos de admisión para conseguir una plaza base son exigentes en la actualidad. Muchas
son las postulaciones, pero pocas las probabilidades resultantes de la relación entre plazas
disponibles y personas inscritas. Una persona generalmente postula varias veces, se relaciona con
agentes que coordinan los concursos y en muchas ocasiones se rumora que alguien vende las
17
Extractado de un contrato de prestación de servicios entre la SECH y un joven becario que ingresa a cumplir su
labor desde el mes de marzo de 2008
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Cha’p’ej. 2Aprehendizajes metodológicos
preguntas de los exámenes. Quienes viven esta situación, generalmente cubren temporalmente las
plazas vacantes por interinatos solicitados por maestros y maestras de base. Los reemplazos se
solicitan por incapacidad médica, licencia de maternidad o un permiso para ocupar algún cargo
político. Es una situación muy común; varias personas se han dedicado por años al cubrimiento
de interinatos. De las siete personas que participaron, cuatro trabajan con el PECI, dos con
CONAFE y un maestro trabaja en un COBACH. Su estabilidad laboral es siempre un enigma, por
eso he identificado que en común mantienen un status temporal en esta labor.
con el estipendio mensual de 1.837 pesos del PECI. Trabaja con el proyecto
desde 2005 en una comunidad tseltal en la cual debe permanecer toda la semana.
María/ Estudió la primaria en escuela de sistema monolingüe en Petalcingo. La
Petalcingo (Tila), secundaria también en su pueblo. Ingresó al COBACH de Tila, donde llevó
1984 especialidad en sociología.
PECI Se encuentra cursando sexto semestre, de un total de ocho, en la Licenciatura en
Hablante tseltal educación preescolar de la UPN, sede Ocosingo (2008). Sostiene su estudio con
el estipendio mensual de 1.837 pesos del PECI. Se vincula a este trabajo el 1 de
mayo de 2004 con la comunidad Ch’ol, donde actualmente labora. Diariamente
regresa a su casa, dada la cercanía de su centro de trabajo con la localidad de
Petalcingo.