Núcleo rojo en relación con el movimiento.
Núcleo rojo. El núcleo rojo, llamado así porque en preparaciones frescas su vascularidad
abundante le confiere un tinte rosado, es una característica prominente del tegmento a este nivel.
Se compone de una parte rostral de células pequeñas filogenéticamente reciente reciente
(parvicelular) y una parte caudal de células grandes antigua (magnicelular). La parte rostral está
bien desarrollada en el hombre. Al núcleo lo atraviesan los sistemas de fibras siguientes:
a) Pedúnculo cerebeloso superior (brachium conjunctivum)
b) Raicillas del nervio oculomotor (nervio craneal III)
c) Fascículo habenulointerpeduncular
De los tres sistemas, sólo el brachium conjunctivum se proyecta en este núcleo; los otros dos se
relacionan con el núcleo rojo sólo por proximidad. El núcleo rojo tiene las conexiones aferentes y
eferentes siguientes.
1) Conexiones aferentes. Las conexiones aferentes mejor comprobadas tienen dos orígenes.
a) Núcleos cerebelosos profundos. Surgen fibras cerebelorrúbricas de los núcleos
dentado, globoso y emboliforme del cerebelo. Siguen a través del brachium
conjunctivum, se decusan en el tegmento del colículo inferior y se proyectan en parte
al núcleo rojo contralateral. Las fibras del núcleo dentado terminan en la parte rostral
(parvicelular) del núcleo rojo que se proyecta a la oliva inferior, en tanto que las fibras
de los núcleos globoso y emboliforme se dirigen a la parte caudal (magnicelular) del
núcleo, que se proyecta hacia la médula espinal. La interrupción del sistema de fibras
cerebelorrúbricas da por resultado un tipo de temblor volitivo que se manifiesta
cuando se encuentra en movimiento la extremidad (p. ej., cuando se intenta alcanzar
un objeto). El área triangular limitada por el núcleo rojo, la oliva inferior (en la médula
oblongada) y el núcleo dentado del cerebelo se conoce como triángulo de Mollaret.
Las lesiones que interrumpen las conexiones entre estas tres estructuras inducen un
movimiento rítmico espontáneo del paladar (mioclono palatino).
b) Corteza cerebral. Surgen fibras corticorrúbricas sobre todo de las cortezas motora y
premotora y se proyectan en especial al núcleo rojo ipsilateral. Esta proyección está
organizada de forma somatotópica. Las proyecciones de la parte medial del área seis
(área motora suplementaria MII) son cruzadas y terminan en la región magnicelular
del núcleo. Las proyecciones de la corteza precentral (motora) son ipsolaterales
respecto de la parte magnocelular del núcleo y corresponden al origen somatotópico
de las fibras rubroespinales. Los fascículos corticorrúbrico y rubroespinal se consideran
un sistema de fibras corticoespinales indirectas. La aferente corticorrúbrica al núcleo
rojo establece en particular sinapsis axodendríticas. Experimentos de desaferentación
demostraron que después de la ablación del cerebelo, la aferencia cerebral al núcleo
rojo establece sinapsis axosomáticas para reemplazar a las aferentes cerebelosas
desaferentadas.
Las dos conexiones aferentes mencionadas son las mejor establecidas. Otros posibles
tractos aferentes incluyen el tectorrúbrico del colículo superior y el palidorrúbrico del
globo pálido.
2) Conexiones eferentes. Se proyectan conexiones eferentes hacia las áreas siguientes.
a) Médula espinal. Surgen fibras rubroespinales de la parte caudal (magnicelular) del
núcleo, cruzan en la decusación tegmentaria ventral y descienden a la médula espinal.
Se proyectan en las mismas láminas de la médula espinal que el fascículo
corticoespinal. Al igual que este último, el fascículo rubroespinal facilita neuronas
motoras flexoras e inhibe neuronas motoras extensoras. Debido a su terminación
común y al hecho de que el núcleo rojo recibe una aferencia cortical, suele
considerarse que el rubroespinal es un fascículo corticoespinal indirecto. En casi todos
los mamíferos, el núcleo rojo envía sus principales eferencias a la médula espinal y
lleva a cabo con claridad una función motora. La proyección a la médula espinal
disminuyó con la evolución y en el hombre el núcleo rojo envía su principal eferencia a
la oliva inferior. A su vez, esta última está conectada al cerebelo.
b) Cerebelo. En casi todos los mamíferos, las fibras rubrocerebelosas son colaterales del
fascículo rubroespinal. En el puente superior algunas fibras rubroespinales dejan el
tracto descendente y acompañan al pedúnculo cerebeloso superior hacia el cerebelo.
En este último, estas fibras terminan en células de los núcleos interpuestos
(emboliforme y globoso).
c) Formación reticular. Del fascículo rubroespinal también se desprenden fibras
rubroespinales. Se separan del tracto descendente en la médula oblongada y terminan
en el núcleo reticular lateral ipsolateral. A su vez, el núcleo reticular lateral se proyecta
hacia el cerebelo. En consecuencia, se establece un circuito de retroalimentación entre
cerebelo, núcleo rojo, núcleo reticular lateral y de nueva cuenta el cerebelo.
d) Oliva inferior. El fascículo rubroolivar tiene su origen en la parte rostral de células
pequeñas (parvicelular) del núcleo y se proyecta a la oliva inferior ipsolateral a través
del fascículo tegmentario central. A su vez, la oliva inferior se proyecta al cerebelo y se
establece en consecuencia otro circuito de retroalimentación entre cerebelo, núcleo
rojo, oliva inferior y nuevamente el cerebelo. En el hombre es más importante el
fascículo rubroolivar que el rubroespinal.
e) Otras proyecciones. Otras proyecciones eferentes incluyen fibras a los núcleos de
Darkschewitsch y Edinger-Westphal, formación reticular mesencefálica, tectum,
pretectum, núcleos sensitivos principal y espinal trigeminal, y núcleo motor facial.
Por consiguiente, el núcleo rojo es una estación sináptica en los sistemas neurales
relacionados con el movimiento, que enlazan corteza cerebral, cerebelo y médula
espinal. Las lesiones del núcleo rojo tienen como resultado temblor contralateral.