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Fascismo Italiano

1) El fascismo italiano llegó al poder en 1922 aprovechando la inestabilidad política de la posguerra en Italia. 2) En octubre de 1922, Mussolini organizó la "Marcha sobre Roma" para forzar la dimisión del gobierno, y el rey nombró a Mussolini primer ministro. 3) Aunque inicialmente gobernó dentro de los cauces constitucionales, Mussolini consolidó su poder como dictador en 1924-1925 al suprimir la oposición y otros partidos políticos.

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Fascismo Italiano

1) El fascismo italiano llegó al poder en 1922 aprovechando la inestabilidad política de la posguerra en Italia. 2) En octubre de 1922, Mussolini organizó la "Marcha sobre Roma" para forzar la dimisión del gobierno, y el rey nombró a Mussolini primer ministro. 3) Aunque inicialmente gobernó dentro de los cauces constitucionales, Mussolini consolidó su poder como dictador en 1924-1925 al suprimir la oposición y otros partidos políticos.

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Fascismo italiano.

La toma del poder


La llegada al poder del fascismo tuvo lugar en medio de una Italia revuelta.

Tres fuerzas principales comprendían el arco político a comienzos de la década de los 20:
destacaba el Partido Popular Italiano, de ideología católica moderada, creado en 1919
por el Secretario de Acción Católica Luigi Sturzo y apoyado por el papa Benedicto XIV.

Le seguía en importancia el Partido Socialista, sujeto a fuertes tensiones


internas que terminaron con su ruptura en dos sectores. Uno de ellos se
convirtió en 1921 en la tercera fuerza política italiana: el Partido Comunista,
de carácter revolucionario, integrado en la III Internacional (Komintern) y entre
cuyos fundadores destacó el pensador y escritor Antonio Gramsci.

La cuarta fuerza presente en la vida política italiana era el Partido Fascista, surgido en
1921 de los "Fasci di Combattimento", en cuyo seno convergían diversos sectores, desde
antiguos socialistas (caso del mismo Mussolini) hasta grupos ultraconservadores.

La progresión del Partido Fascista fue rápida. En 1920 sus miembros protagonizaron
numerosos actos de violencia frente a militantes de izquierda y sindicalistas. En 1922
su presencia en la vida política italiana era ya un hecho, copando numerosos gobiernos
de carácter local y provincial y reuniendo en sus filas
numerosos simpatizantes procedentes de círculos empresariales, la Iglesia y el Ejército.

La inestabilidad de la situación política italiana de posguerra propició el ascenso del


fascismo. Los trabajadores, organizados en activos indicatos como el
socialista Confederación General Italiana del Trabajo participaron en importantes
movilizaciones (ocupación de tierras y fábricas entre 1919 y 1920) que culminaron en una huelga
general el 31 de julio de 1922. Ésta fue aplastada por la reacción violenta de grupos
fascistas que sembraron de víctimas el país.

Los grandes propietarios industriales y agrarios, los católicos, los conservadores,


atemorizados por las proclamas revolucionarias del izquierdismo más radical, se
refugiaron en el profundo anticomunismo de los “fasci”. La violencia se apoderó de
pueblos y ciudades favorecida por la inepcia y la inoperancia de los débiles y efímeros
gobiernos que se sucedían con rapidez, en medio del descrédito del sistema
parlamentario. Estos hechos favorecieron que un creciente número de italianos reclamara
la acción de un gobierno fuerte y estable.

En ese ambiente se produjo el definitivo asalto al poder del fascismo. La oportunidad


llegó tras la “Marcha sobre Roma” organizada en el mes de octubre de 1922. Mediante
esa maniobra los fascistas pretendían forzar la dimisión del gobierno constitucional e
imponer el de Mussolini.

La Marcha sobre Roma movilizó a miles de fascistas de todo el país que se


dirigieron desde Nápoles hacia la capital. Ataviados con característicos
uniformes, “los camisas negras” fueron conducidos por Mussolini que
permaneció en Milán a la espera del desarrollo de los acontecimientos.
El Jefe de Gobierno, Luigi Facta, pidió al Jefe del Estado -el rey Víctor
Manuel III- que declarase el estado de sitio para detener la marcha, pero éste
se opuso a la medida. En las razones de tal decisión posiblemente debió pesar
el temor que suscitaba en el monarca el estallido de una revolución socialista
y el desencadenamiento de una guerra civil.
También influyó en él la desconfianza que sentía por los políticos del Partido
Popular de Sturzo. Por lo demás, la patronal e importantes sectores
del ejército, simpatizaban de forma abierta con Mussolini.
El 29 de octubre el rey pidió a éste la formación de un gobierno. El fascismo
había llegado al poder con el concurso del jefe del Estado italiano.

El ascenso al poder de Mussolini no ocasionó de forma automática la


implantación de un Estado fascista.
Aunque convertido en primer ministro, gobernó durante unos meses sustentado
en una coalición de partidos (liberales, nacionalistas y católicos) dentro de los
cauces constitucionales; de hecho, su primer gobierno (1923) tan solo contó
con cuatro ministros fascistas.

En 1924 se celebraron elecciones generales en un ambiente de tensión y violencia. De


7 millones de votos algo más de 4 fueron para los "fasci", mientras que 3 recayeron sobre
la oposición. Sin embargo, aquellos obtuvieron mayoría gracias a una ley
electoral aprobada en 1923, según la cual el partido que obtuviese un 25 % de los votos
se alzaría con una representación de dos terceras partes de la Cámara.

Las denuncias en el Parlamento del diputado socialista Giacomo


Matteotti de las arbitrariedades y la violencia cometidas por los fascistas
precedieron a su secuestro y posterior asesinato. Todo indicó que el
responsable de tal crimen había sido Mussolini.
El escándalo y las protestas que se elevaron desde todos los sectores políticos,
la prensa y el extranjero arrinconaron a Mussolini. Diversos sectores de la
coalición de gobierno le volvieron la espalda.
El Partido Popular de Sturzo e importantes sectores de la Iglesia condenaron
el hecho.
Los intelectuales y el mundo académico firmaron un comunicado de rechazo.
Mussolini fue repudiado internacionalmente y el fascismo estuvo sujeto
durante meses a una fuerte crisis que a punto estuvo de costarle el poder.
Los diputados de la oposición abandonaron el Parlamento. Ya no volverían a
ocupar sus escaños.

Pese a su crítica posición, Mussolini conservó el poder merced al rey que


no lo relevó del gobierno. A partir de entonces su labor se concentró
en silenciar cualquier tipo de oposición.
En 1925 suprimió los partidos políticos, los sindicatos y la libertad de
prensa, mandó arrestar a los líderes de izquierda (Ej. Gramsci). Centenares de
miles de italianos hubieron de exiliarse. Nacía el Estado
totalitario controlado por un líder fuerte e indiscutido.

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