Mini manual del apostador asertivo.
Usted va a apostar, ha tomado la decisión.
Pregúntese ¿por qué va a apostar?
Si la respuesta es: ganar dinero, siga adelante, si no, retírese.
De entre las posibilidades de apuestas que hoy día se han diversificado
mucho, para fines de este breviario solamente consideraremos tres
opciones:
Gana
Empata
Pierde
En estos enunciados está implícito un concepto fundamental e
insustituible, se apuesta por un competidor en particular. Es decir, la
óptica del apostador establece que el competidor elegido gana, empata
o pierde. Insistiré sobre este particular, que, subrayo, es fundamental:
no se apuesta por una suerte de suceso o combinación de eventos, sino
por un competidor. Asentado lo anterior, el apostador debe elegir a un
competidor, el cual, será el punto de referencia de las hipótesis.
El competidor elegido puede ser un individuo, un equipo, una
federación, un estado, un municipio, una confederación o un país; esto
dependerá del grado de representatividad del competidor, que, para las
apuestas no tiene ninguna relevancia, salvo que considere algunos de
los supuestos que se enumerarán en las hipótesis.
La hipótesis gana requiere de los supuestos siguientes:
Es mejor.
Está en buena racha.
Es local.
Necesita ganar.
Los cuales deben ser ponderados: ¿por qué es mejor? ¿qué lo hace
mejor? ¿mejor en qué?
¿Cómo defino una buena racha? ¿De qué ha dependido la buena
racha? ¿cuánto ha durado?
¿La localía le favorece o le pone presión negativa?
La hipótesis empata requiere de los supuestos siguientes:
Hay paridad en los niveles de competencia.
Existen elementos motivacionales parejos.
Uno de ellos necesita ganar y el otro no.
Esas variables también deben ser ponderadas: ¿por qué percibimos
paridad en los niveles de competencia? ¿son iguales? ¿hay puntos
débiles? ¿hay fortalezas) ¿estos se compensan?
El análisis anterior responde a cuáles son los elementos
motivacionales de uno u otro.
Si alguno necesita ganar deberá esforzarse si no necesita ganar le
bastará el empate.
La hipótesis pierde requiere los siguientes aspectos:
Exhibe deficiencias notables.
Está en mala racha.
Es visitante.
No puede darse el lujo de perder.
Estos aspectos deben ser ponderados: ¿las deficiencias son
estructurales o temporales? ¿son estas subsanables?
Si está en mala racha consideramos que esta se debe a las
deficiencias acotadas antes. ¿cuánto a durado?
¿Ser visitante pone en desventaja o le pone presión positiva?
¿Es demasiada la presión por no perder que le haga arriesgar y
mostrar flancos vulnerables?
Antes de pasar al análisis de probabilidades.
Debemos señalar el aspecto capital en la conducta del apostador, lo
haremos con una máxima:
“El apostador apuesta para ganar dinero, considera las opciones y si
identifica una posibilidad para definir si el competidor gana, empata o
pierde, entonces apuesta. Jamás debe apostar por simpatía por uno de
los contendientes. ¡Jamás!”
Bien. Ahora vayamos a las matemáticas.
La ecuación gana tiene los siguientes componentes y valores:
Es mejor = EM (de +1 a +5)
Está en buena racha = BR (de +1 a +3)
Es local = L (+1)
Necesita ganar = NG (-1)
La ecuación empata tiene los siguientes componentes:
Hay paridad en los niveles de competencia = P (de +1 a -2)
Existen elementos motivacionales parejos = M (de +1 a -2)
Uno de ellos necesita ganar y el otro no = NG (-1)
La ecuación pierde tiene los siguientes componentes:
Exhibe deficiencias notables = DN (de -5 a -1)
Está en mala racha = MR (de -3 a -1)
Es visitante V (-1)
No puede darse el lujo de perder = NG (-2)
Ecuaciones:
G = EM + BR + L / NG
E = P + M / NG
P = DN + MR + V / NG
Al competidor elegido le aplicamos las tres ecuaciones y la que exhiba
el valor más claro, esa será nuestra apuesta.
A=G–P/E
Donde A = apuesta asertiva.
Nota:
La corazonada, el latido, es la forma en que la mente aplica la intuición
a las apuestas, ningún método probabilístico puede descalificarla.