24 de Marzo - Día Nacional de la Memoria por la
Verdad y la Justicia
El 24 de marzo de 1976, un golpe de Estado cívico-militar derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de
Perón. A partir de ese momento una Junta Militar impuso la dictadura más sangrienta de la historia nacional: persiguió,
torturó y asesinó a miles de argentinos; dictó normas por encima de la Constitución; disolvió el Congreso y los partidos
políticos; prohibió la actividad sindical; anuló la libertad de expresión y devastó la economía nacional. En agosto de 2002
se sancionó una ley por la cual se instituyó el 24 de Marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.
Mantener viva la memoria e informar a los chicos sobre los hechos, aunque sean dolorosos, es una forma activa de
defender los derechos humanos y el futuro de todos.
PROYECTO DIDÁCTICO
Por Ana Arias
-Es necesario comenzar a tratar el tema de los derechos humanos desde el Jardín, adaptando los contenidos al nivel
inicial. Será tarea del maestro brindar una explicación básica de los hechos sucedidos de 1976 a 1983 y responder a las
preguntas de los chicos. Existen muchos recursos para plantear en el aula temas como los del abuso de poder, la censura y
la injusticia, que caracterizaron el período de la dictadura. Por ejemplo, puede partirse de situaciones hipotéticas como
estas: ¿Qué sucedería si nos prohibieran cantar, o reír, o jugar?
Se pueden leer textos literarios que en esa época fueron prohibidos, disponibles en la web, como:
Secuencia didáctica: Recuperar textos prohibidos y ofrecerlos para su lectura, Subsecretaría de Educación, Dirección
Provincial de Educación Inicial
24 de marzo: Día de la memoria por la verdad y la justicia . III Recursos Nivel Inicial
-Para los tres ciclos de la enseñanza primaria también corresponde una presentación de los acontecimientos a cargo del
docente, a partir de la cual los chicos podrán realizar preguntas. Una propuesta para trabajar el concepto de dictadura es la
lectura en clase del cuento breve “El pueblo perfecto”, de Elena Isabel Hadida.
La lectura del relato promoverá la expresión de opiniones y la elaboración de ilustraciones.
Sugerimos la lectura en clase de párrafos seleccionados del libro El golpe y los chicos, de Graciela
Montes, como punto de partida para generar preguntas y expresar sentimientos y opiniones.
-En el tercer ciclo, los chicos organizados en grupos pueden investigar el significado de los términos abajo consignados.
Para ello, pueden acudir a diccionarios, libros de la biblioteca y a sitios de internet. Pueden después compartir los
resultados, oralmente, en clase sobre lo trabajado respecto a DICTADURA- GOLPE DE ESTADO- CENSURA-
TERRORISMO DE ESTADO- DESAPARECIDOS.
Como actividad final sugerimos que se elaboren murales o afiches que permitan la expresión de los chicos a través de sus
propios textos e ilustraciones.
Más recursos y materiales para los chicos:
Educación y Memoria
La asombrosa excursión de Zamba en la Casa Rosada
Más propuestas de trabajo para el docente
Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia
Actividades y secuencias didácticas
-Para el nivel secundario proponemos trabajar en grupos, en la investigación de algunos de los siguientes temas, o de los
sugeridos por los alumnos, ya sea mediante libros, notas periodísticas actuales y de la época, sitios de internet:
Por qué se denomina al golpe “cívico-militar”
Cambios económicos producidos durante la dictadura
Desaparecidos, surgimiento de las Madres de Plaza de Mayo
Niños secuestrados, surgimiento de las Abuelas de Plaza de Mayo
La censura en los medios de información y la cultura en general
El valor de la memoria
Estudiantes secundarios desaparecidos: “La noche de los lápices”
El producto de estas investigaciones será presentado en clase, en diferentes momentos, para informar y debatir.
Los jóvenes pueden elegir uno de los temas y elaborar un video que reúna opiniones y material gráfico: pinturas, fotos,
títulos periodísticos, como testimonio de su visión de aquella época, para compartir con otras instituciones.
Material de consulta recomendado:
Carta del periodista Rodolfo Walsh
Carta del poeta Juan Gelman a su nieto
Documentos:
Adolescentes detenidos-desaparecidos
La noche de los lápices
Madres de Plaza de Mayo
Abuelas de Plaza de Mayo
La última dictadura militar - La represión (1/2) (Canal ... - YouTube
Carta abierta a mi nieto
“Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de
1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento,
el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos
de medio metro de distancia. El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal
vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los
llevó al campo de concentración Automotores Orletti que funcionaba en pleno
Floresta y los militares habían bautizado “el Jardín”. Tu padre se llamaba Marcelo.
Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno
cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron -y a vos con ella- cuando estuvo a punto de
parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la
dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar -así era casi
siempre- a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o
periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra
para cada campo de concentración: Los anotados esperaban quedarse con el hijo
robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas
inmediatamente después. Han pasado 12 años desde que los militares dejaron el
gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200
litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al Río San
Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en
La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.
Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé
si sos varón o mujer. Sé que naciste. Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la
Secretaría de Estado del Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces me pregunto
cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias. Por un lado, siempre me
repugna la posibilidad de que llamaras “papá” a un militar o policía ladrón de vos, o
a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que,
cualquiera hubiese sido el hogar al fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te
quisieran mucho. Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aún así, algún agujero o
falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy
no son los biológicos -como se dice-, sino por el hecho de que alguna conciencia
tendrán ellos de tu historia y de como se apoderaron de tu historia y la falsificaron.
Imagino que te han mentido mucho.
También pensé todos estos años en que hacer si te encontraba: si arrancarte del
hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que
me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos
quién eras y de dónde venías. El dilema se reiteraba cada vez -y fueron varias- que
asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran
encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me
preocupaba que fueras demasiado chico o chica -por ser suficientemente chico o
chica- para entender lo que había pasado. Para entender lo que había pasado. Para
entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías
como a padres. Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de
hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación. Pero ahora sos grande. Podés
enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las
Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión
científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen.
Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor
que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y
con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me
hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que
de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese
corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar.
Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos
grande, dije.
Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que
naciste y estás quién sabe dónde ni con quién. Tal vez tengas los ojos verdegrises de
mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo especial y tierno
y pícaro. Quién sabe como serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A
lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un
abuelo que te espera.”
12 de abril de 1995
Carta publicada en el semanario Brecha, Montevideo, el 23 de diciembre de 1998