MARÍA CANO
1. BIOGRAFÍA
Nacimiento: 12 de agosto de 1887/ Medellín, Colombia
Fallecimiento: 26 de abril de 1967 (79 años)/ Medellín, Colombia
Nacionalidad: Colombiana
Fue la primera mujer líder política en Colombia; dirigió la lucha por los derechos
civiles fundamentales de la población y por los derechos de los trabajadores
asalariados; encabezó la convocatoria y agitación de las huelgas obreras, colaboró
en la difusión de las ideas socialistas y participó en forma decisiva en la fundación
del Partido Socialista Revolucionario (PSR).
Era la menor de cinco hermanos –cuatro mujeres y un varón–. De sus padres,
Rodolfo –maestro– y Amelia –ama de casa que adoraba a Ralph Waldo Emerson y
del que había adquirido la devoción por las plantas– recibió una educación fundada
en las ideas liberales y en la importancia de cultivar el espíritu.
María fue una autodidacta que siguió el pensamiento independiente y libre de su
padre, quien la orientó en su formación primaria.
El 1 de mayo de 1925 fue proclamada por orejones, artesanos, contratistas y
maestros de obra como flor del trabajo. Como tal, con una "junta asesora", analizó
las condiciones laborales de fábricas y trilladoras, las quejas presentadas por
trabajadores acerca de su situación y las comunicaciones enviadas a los empresarios
y a las autoridades acerca de problemas que afectaban a la población trabajadora;
fomentó "la unión del obrerismo" a través de conferencias y ayudó a reorganizar el
periódico El Rebelde y a recolectar fondos de solidaridad.
2. EL CONTEXTO EN EL CUAL VIVIÓ.
Maria Cano sobresale entre las mujeres colombianas del siglo XX, a pesar de haber
tenido una figuración pública muy corta a final de los años 20 y comienzos de los
30. Las ha habido con mayor olfato político, o más intelectuales, o mejores poetisas,
para no hablar de otras mujeres que se han destacado por rasgos menos nobles. Pero
sólo ella logró expresar en tan breve lapso -escasamente un lustro- el potencial de
una mujer cuando se rebela.
En una época en la que la única función de la mujer era tener hijos y cuidar su
hogar, María Cano rompió todos los esquemas y se convirtió en una pionera que
Dirigió la lucha por los derechos civiles fundamentales de la población y por los
derechos de los trabajadores asalariados; encabezó la convocatoria y agitación de
las huelgas obreras.
El contexto histórico en el que se movió, muy polarizado. El liberalismo había sido
derrotado por la extrema derecha y el ultraconservatismo de la iglesia. Ella creció en
ese régimen. Las condiciones económicas y sociales eran precarias, el proceso de
industrialización y modernización que se inició en esta época no se aprovechó para
transformar a fondo el país. Surgieron nuevas clases sociales, que fueron
reprimidas. El ambiente social y político se caldeó y la protesta social se penalizó.
Una faceta importante de María Cano fue su carácter de intelectual, con acceso a los
libros, en una época en que las mujeres librepensadoras eran rechazadas,
amenazaban la feminidad y la institución del matrimonio, era una transgresión.
A pesar de la hostilidad de las fuerzas policiales del régimen conservador y de los
prejuicios de la sociedad pacata del momento, logró difundir su ideario
revolucionario ante las multitudes que salían a su encuentro. La actividad cultural
de la familia Cano Márquez hizo de su casa el sitio predilecto para el movimiento
literario de los años veinte en Medellín, donde escribió sobre política y literatura en
revistas y periódicos, e integró círculos intelectuales. Su padre, Rodolfo Cano, fue
un librepensador, un intelectual que dedicó su vida al magisterio.
3. LAS ACCIONES QUE REALIZA EN DEFENSA DE LOS D.D.H.H
La tarea social de María Cano incluyó en sus comienzos visitas a las casas de los
obreros, donde ver a los niños desnutridos y a sus madres luchando en la miseria
impactó profundamente su sensibilidad. Esa vinculación a labores benéficas, le
brindarían la conciencia social y política para vincularse a las organizaciones
obreras.
Junto con Margarita Cano y Alicia Adarve integró una junta asesora y unas
comisiones de trabajo que se desplazaban por fábricas, talleres y cárceles, con el fin
de recolectar información y apoyar su labor y la de los comités y comandos
populares. Entonces dio un paso más: se transformó en luchadora.
Junto con Ignacio Torres Giraldo, Raúl Mahecha, Manuel Quintín Lame y Tomás
Uribe Márquez, redactaron el programa político del PSR, cuyos ejes fueron la lucha
de los obreros del mundo, el antiimperialismo y el rechazo a la venta de Panamá y a
los enclaves norteamericanos en la explotación de oro, platino, banano y petróleo.
Sus ideales de justicia social la llevaron a participar en el Comité Central Pro-Presos
Sociales y Políticos, y en los Comités de Lucha por las Libertades Públicas y los
Derechos Humanos, y contra la Pena de Muerte. Por su dedicación obtuvo el
reconocimiento de obreros, artesanos y maestros de obra, quienes, el primero de
mayo de 1925, en Medellín, la proclamaron la “Flor del trabajo”.
4. LEGADO QUE DEJO PARA EL PRESENTE.
No se debería hablar de ella como si fuera una Virgen o un símbolo de consumo en
Día de la Mujer, debería ser mucho más profundo. Hablar de su fuerza ideológica,
de lo que planteó, lo que discutió, de los caminos que abrió. El modelo de una mujer
nueva en el siglo XX, coherente en su decir y su hacer. Nunca claudicó, tuvo valores
éticos y espirituales extraordinarios y así logró cambio social.
El papel de María Cano y sus compañeros fue decisivo para el país, pues con su
oratoria en las plazas le hizo saber a los trabajadores lo que ocurría en el resto del
país y el mundo. De esta forma apoyó el nacimiento de la clase trabajadora
colombiana.
Más allá de los grandes rasgos de su biografía es necesario abordar el legado de
María Cano. Su trascendencia reside en que en pocos años condensó la rebeldía de
una mujer socialista de 'clase media'. Fue una triple ruptura con el sector social del
que provenía, con el papel femenino que se le exigía cumplir y con las formas de
militancia revolucionaria. Son dimensiones tan imbricadas en su vida que es difícil
aislarlas.
La flor del trabajo sigue, y seguirá viva. Su palabra arde, encendiendo una llama
revolucionaria en el alma de quienes no olvidan ni dormitan en este Macondo
perpetuo; si no, que han leído con los ojos y el corazón las etapas trascendentales de
nuestra historia.
María Cano partió, sin saber que 50 años después de su muerte, su legado seguiría
vigente, puesto que las condiciones que propiciaron su lucha no han cambiado
mucho. Colombia sigue siendo dominada por potencias imperialistas, los
trabajadores siguen en la calle reclamando sus derechos y la mujer sigue siendo
golpeada por el machismo.