TEORÍA CONSTRUCTIVISTA.
En el enfoque pedagógico esta teoría sostiene que el Conocimiento no se descubre, se
construye: el alumno construye su conocimiento a partir de su propia forma de ser, pensar e
interpretar la información. Desde esta perspectiva, el alumno es un ser responsable que
participa activamente en su proceso de aprendizaje. El Constructivismo ha recibido aportes
de importantes autores, entre los cuales se encuentran Jean Piaget, Vygotsky, Ausubel y
Bruner.
Piaget aporta a la teoría Constructivista el concebir el aprendizaje como un proceso interno
de construcción, en donde el individuo participa activamente adquiriendo estructuras cada
vez más complejas, a los que este autor denomina estadios.
Driver (1986: citado en Santiuste) afirma que el aprendizaje constructivista subraya “el papel
esencialmente activo de quien aprende”. Este papel activo está basado en las siguientes
características de la visión constructivista:
o La importancia de los conocimientos previos, de las creencias y de las motivaciones de
los alumnos.
o El establecimiento de relaciones entre los conocimientos para la construcción de
mapas conceptuales y la ordenación semántica de los contenidos de memoria
(construcción de redes de significado).
o La capacidad de construir significados a base de reestructurar los conocimientos que
se adquieren de acuerdo con las concepciones básicas previas del sujeto.
o Los alumnos auto-aprenden dirigiendo sus capacidades a ciertos contenidos y
construyendo ellos mismos el significado de esos contenidos que han de procesar.
La teoría Constructivista permite orientar el proceso de enseñanza aprendizaje desde una
perspectiva experiencial, en el cual se recomienda menos mensajes verbales del maestro
(mediador) y mayor actividad del alumno. La aplicación del modelo Constructivista al
aprendizaje también implica el reconocimiento que cada persona aprende de diversas
maneras, requiriendo estrategias metodológicas pertinentes que estimulen potencialidades
y recursos, y que propician un alumno que valora y tiene confianza en sus propias habilidades
para resolver problemas, comunicarse y aprender a aprender.
TEORÍA COGNOSCITIVA
Trata del aprendizaje que posee el individuo o ser humano a través del tiempo mediante la
práctica, o interacción con los demás seres de su misma u otra especie.
Es la teoría que nos indica que existen cambios cualitativos en el modo de pensar de los niños,
que desarrollan en una serie de cuatro etapas entre la infancia y la adolescencia
Sensorio-motor
Pre operacional,
Operaciones concretas
Operaciones formales
El objetivo del educador, según esta teoría, será el crear o modificar las estructuras mentales
del alumno para introducir en ellas el conocimiento y proporcionar al alumno de una serie de
procesos que le permitan adquirir este conocimiento.
Por tanto no se estudia cómo conseguir objetivos proporcionando estímulos, sino que se
estudia el sistema cognitivo en su conjunto: la atención, la memoria, la percepción, la
compresión, las habilidades motrices, etc. Pretendiendo comprender como funciona para
promover un mejor aprendizaje por parte del alumno.
TEORÍA DEL CONDUCTISMO
El conductismo es una de las teorías del aprendizaje que se ha mantenido durante más años
y de mayor tradición. Aunque no encaja totalmente en los nuevos paradigmas educativos
por concebir el aprendizaje como algo mecánico, deshumano y reduccionista, la realidad
es que muchos programas actuales se basan en las propuestas conductistas como la
descomposición de la información en unidades, el diseño de actividades que requieren una
respuesta y la planificación del refuerzo.
Rol del alumno:
El conductismo considera al estudiante como una tabula rasa que no aporta nada al
proceso, y que depende para aprender de los estímulos que reciba del exterior. Tiene por lo
tanto un papel pasivo, espera que el profesor le de la información y le indique las tareas que
debe realizar. No se tienen en cuenta las diferencias individuales de los estudiantes. Se ve al
alumno como un sujeto cuyo desempeño y aprendizaje escolar pueden ser arreglados o re
arreglados desde el exterior (la situación instruccional, los métodos, los contenidos, etc.),
basta con programar adecuadamente los insumos educativos para que se logre el
aprendizaje de conductas académicas deseables.
Rol de docente:
El enfoque conductista está basado en un modelo de comunicación vertical que sitúa al
docente por encima del alumno asumiendo la figura o el rol de emisor activo de las
situaciones y los contenidos y al alumno lo representa como un ‘ser pasivo’, que recibe la
información. El papel del docente consiste en modificar las conductas de sus alumnos en el
sentido deseado, proporcionándoles los estímulos adecuados en el momento oportuno.