Resumen de El mundo es ancho y ajeno
La Comunidad de Rumi es gobernada sabiamente por el alcalde Rosendo Maqui
y los pobladores no pretenden cambiar de alcalde por mucho tiempo. Maqui debe
luchar contra el hacendado Álvaro Amenábar que quiere arrebatarle su pueblo
con triquiñuelas legales. Los comuneros de Rumi son analfabetos e ignorados
por los gobiernos por lo que su lucha contra Amenábar es infructuosa.
Contratan los servicios del abogado Bisckmar Ruiz, pero él no se interesaba por
su caso sino que les sacaba todo el dinero que podía para sus borracheras y
para engreír a su amante. Poco antes del juicio en el que se decidiría la
propiedad de la hacienda de Rumi, suceden tres hechos que dejan
desamparados a los comuneros: Primero, un mercachifle que se hace llamar el
Mágico Contreras aparece en el pueblo y anota los nombres de todos los que
poseen escopetas con la excusa de que quiere comprar una, pero a los pocos
días llegan guardias y, con la lista en mano, les arrebatan las escopetas y dejan
a los comuneros desarmados e indefensos ante cualquier ataque; Segundo,
Bisckmar Ruiz se deja sobornar por Álvaro Amenábar y abandona la defensa de
los comuneros; Tercero, el testigo para el juicio, Jacinto Prieto, es llevado a
prisión en la víspera del juicio acusado de intento de asesinato en contra de el
Zurdo, individuo contratado por Álvaro Amenábar para entrampar a Jacinto
Prieto.
Los comuneros deben decidir si quedarse en la comunidad (Álvaro Amenábar
les había comunicado que les permitía quedarse en su pueblo si ellos trabajaban
para él; lo que en realidad quería no era tierras sino esclavos) o buscar un nuevo
lugar donde vivir. En la asamblea deciden escapar y morir de hambre antes que
morir de esclavos, así que preparan sus cosas para irse a un nuevo lugar. El
único lugar que les quedaba era la puna y, aunque el clima era muy duro, se
arriesgaron a mudarse e iniciar una nueva Comunidad, ahora en Yanañahui
(Rumi le pertenecía ya a Amenábar).
El día del desalojo, Amenábar queda ofuscado al ver que los indios no le rogaron
que les permita quedarse, sino que se iban sin prestarle atención, eso lo humilló
hasta hacerlo estallar en ira. Un comunero arroja una piedra desde un cerro y
mata a Roque Iñiguez; Álvaro Amenábar contesta sacando una ametralladora y
disparando a todo lo que se mueva, por suerte, los comuneros estaban lejos ya.
La vida en Yanañahui era muy dura, una noche hubo tormenta y varios animales
murieron y otros escaparon. En la búsqueda de un toro, Rosendo Maqui llega a
los establos de Álvaro Amenábar y es llevado a prisión acusado de robo. En la
cárcel lo encierran en la misma celda del Fiero Vasquez, un bandolero que era
amigo de la comunidad. El Fiero tenía un plan preparado para escapar, pero
Rosendo no quiso participar de él por miedo a que tomen represalias contra la
comunidad. Cuando el Fiero escapa los guardias le piden explicaciones a
Rosendo y como él responde que estuvo durmiendo y no sabe nada de la fuga,
lo golpean con las culatas de sus fusiles hasta asesinarlo.
El nuevo alcalde de la Comunidad será Clemente Yacu hasta que regresa de
Lima Benito Castro, hijo adoptivo de Rosendo Maqui, que no sabía del final de
Rumi y de su padre. Benito Castro será alcalde después de Clemente Yacu y
Yanañahui, con su nuevo gobernante, prospera rápidamente y los niños se
acostumbran a ella pues no tienen el amargo recuerdo del desalojo, así que los
adultos están tranquilos pues saben que las nuevas generaciones tienen un lugar
donde vivir. Sin embargo, la sombra del tirano Álvaro Amenábar vuelve a
aparecer para arrebatarles su nuevo pueblo. Los comuneros deciden huir
nuevamente, tal como lo hicieron en los tiempos de Rosendo Maqui, pero Benito
Castro es terminante y pide que luchen para defenderse. Los comuneros dicen
que no es necesario derramar sangre, que huyan, que el mundo es ancho. Benito
Castro les responde que sí, que el mundo es ancho, "pero ajeno" y lo mismo nos
quitarán el nuevo lugar a donde vayamos hasta que defendamos lo que nos
pertenece.
Llega el día del desalojo, los comuneros se han armado y Amenábar llega con
sus guardias y su maldita ametralladora. Caen comuneros en la balacera, caen
guardias también, hasta que Amenábar manda instalar la ametralladora. La
novela tiene un final triste: las balas de la ametralladora cobran las vidas de los
comuneros que mueren heroicamente en la defensa de su pueblo.