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La Cogida y la Muerte: Poema de Lorca

El poema describe una escena que ocurre a las cinco de la tarde, donde se desarrolla una muerte violenta. Se mencionan imágenes como una sábana blanca, cal viva, silencio en las esquinas y olor a yodo en la plaza, implicando que hubo una cogida y muerte de un toro. El poema transmite un sentido de tristeza, dolor y desesperación a través de detalles como huesos, flautas, gangrena y sangre que queman "como soles".
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La Cogida y la Muerte: Poema de Lorca

El poema describe una escena que ocurre a las cinco de la tarde, donde se desarrolla una muerte violenta. Se mencionan imágenes como una sábana blanca, cal viva, silencio en las esquinas y olor a yodo en la plaza, implicando que hubo una cogida y muerte de un toro. El poema transmite un sentido de tristeza, dolor y desesperación a través de detalles como huesos, flautas, gangrena y sangre que queman "como soles".
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LA COGIDA Y LA MUERTE

A las cinco de la tarde.


Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones


a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en Punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama


a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

Federico García Lorca, 1935

Desahucio

Ángeles malos o buenos,


que no sé,
te arrojaron en mi alma.

Sola,
sin muebles y sin alcobas,
deshabitada.

De rondón, el viento hiere


las paredes,
las más finas, vítreas láminas.

Humedad. Cadenas. Gritos.


Ráfagas.

Te pregunto:
¿cuándo abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?

Dímelo.

Rafael Alberti, Sobre los ángeles (1929).

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