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516 Federico Moccia Carolina se enamora 517

pusieron un bien , pero sobresaliente jamás. En matemáticas tuvimos colate Toffee del bolsillo de sus pantalones y empi eza a desenvol-
que resolver un problema sobre un prisma cuadrangular regular que verlos.
tenía superpuesta una pirámide , además de resolver varios cálculos Nada, no dan su brazo a torcer. Intento distraerlas.
de áreas y de perímetros y, por último , cuatro ecuaciones. Además, las - ¿Os dais cuenta de que hemos terminado el colegio? Quiero de-
traducciones de inglés y el test de comprensión. También el examen cir que hemos acabado un período de nuestras vidas..., quizá no vol-
oral del final me salió bien, en realidad sólo me preguntaron sobre la vamos a vernos ...
tesina. Alis se suelta de mi abrazo y se para delante de mí.
iEI profe Leone nos felicitó a las tres ! - Eso no lo digas ni en broma... Nosotras seguiremos viéndonos
- Muy bien , chicas, la verdad es que no me lo esperaba... siempre . No debe haber ni escuela, ni chico ni nada que pueda sepa-
Nos miramos. Al terminar el tercer año de secundaria tienes la rarnos.
impresión de haber puesto punto final a una etapa de tu vida, como si - sr, sí...
hubiese concluido un ciclo, y luego te marchas así, sin más. Me asusta cuando se comporta de ese modo.
-iAdiós, profe! - No. - Me mira intensamente a los ojos- oJúramelo.
Alis y CIad están charlando alegremente. A mí me resulta difícil Exhalo un suspiro y acto seguido sonrío.
pensar en otra cosa distinta de cómo será mi vida a partir de ahora. -Te lo juro.
Caminan delante de mí. Las miro y sonrío. Ciad, con sus pantalo- Alis baja un poco los hombros, parece más tranquila. Luego mira
nes anchos algo bajos de cintura, el pelo recogido como suele tener a Ciad.
por costumb re, la mochila que le pesa sobre los hombros y agitando -Tú también.
las manos para ayudarse en su explicación. - Ah, men os mal... Me habría molestado si no me lo hub ieses pre-
-¿Lo has entendido, Alis? ¿No estás de acuerdo conmigo? Es guntado también a mí. Te lo juro por Snoopy.
importante..., fundam ental... -De eso nada . Así no vale. «Te lo juro por Snoopy» es una pijada,
Fundamental. iMenuda palabra! A saber de qué estarán hablando. y además ya está algo pasado...
Alis sacude la cabeza risueña. Alis le arr ebata el paquete de caramelos de las manos y echa a
-No, yo no lo veo así... correr riéndose.
Faltaría más. Alis y sus convicciones. Alis siempre rebelde, revolu- - iNo! iTe arrepentirás de haber hecho eso!
cionaria a más no poder. Alis y su pelo suelto, siempre con algo de CIad la persigue para recuperarlo .
marca y ropa nue va. -«Te lo juro por Snoopy» es un juramento perfecto.
Les doy alcance y las abrazo por detrás. Alis está a mi izquierda, Alis sube a su coche y se encierra dentro .
Ciad a mi derecha. - Venga, devuélvemelos...
- Venga, no riñáis, siempre estáis discutiendo. Alis saca un par, los desenvuelve y se los mete rápi damente en la
Las estre cho. boca. A continuación baja la ventanilla y le da los que sobran.
-Es que tenemos una visión distinta de las cosas... - Eh, el sábad o quedamos en mi casa de campo. He mandado que
Ciad exhala un suspiro. preparasen la piscina. Será divertido, vendrán todos.
- Lo tuyo no es una visión, es el mundo a tu manera... - ¿Todos, quién es?
y como si pretendiese consolarse, saca unos caramelos de cho- - Todos..., todos los que cuentan... iY quienes vosotras queráis!
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Arranca como suele hacer ella, acelerando y haciendo chirriar las y la abrazo. Sonríe mientras me pego a su espalda.
ruedas. Un coche que aparece por el otro lado tiene que frenar en -Nadie puede superar a mi hija...
seco y le toca el claxon para protestar por su repentina salida. -Pero, mamá, si soy una nulidad en matemáticas...
- Ya mejorarás... Estoy segura de que mejorarás, éno?
Se vuelve hacia mí y me pellizca las mejillas con las manos mo-
-iHe sacado un notable, mamá! jadas.
- iMuy bien! iFantástico! Me alegro mucho por ti. -i Mamá, que me estás mojando!
Me abraza, me estruja, me besuquea. Y no me molesta como me Me aparto de ella y me encamino hacia la puerta, pero antes de
sucede en otras ocasiones. Estoy muy feliz. salir me paro y le dedico una sonrisa preciosa, la más bonita que he
-¿Has oído , Darlo? ¿ Has visto qué bien le ha ido a Carolina? esbozado en mi vida.
Llega papá de la otra habitación con el Corriere dello Sport en las - El sábado celebramos una fiesta de fin de curso en Sutri , puedo
manos. Sonríe. Lo justo. Él es así. jamás un derroche de efusiones. ir, éverdad?
-Bueno, en ese caso, podrás pasar un as vacaciones tranquilas... Mi madre se vuelve , irritada.
No como tu hermana Alessan dra . - iMe he enterado esta mañana, te lo juro!
Alza un poco el tono para que mi hermana lo oiga desde su habi - -Sí, sí..., te lo juro por Snoopy.
tación. Acto seguido , se va. iCaramba, también ella conoce la frasecita! Me encamino radiante
Mi madre sonríe ar queando las cejas. hacia mi hab itación, contenta porque esa respuesta es propia de ella, sí.
- Ha susp endido dos : este verano tendrá que estudiar. Deberá lle-
varse los libros a cuestas. ¿y tus amigas? Como les ha ido a ellas?
é

-iOh, bien! -Me siento a la mesa-oCIad ha sacado un suficiente... - iHolaaa!


- Bueno, no es como para echar las campanas al vuelo ... -Eh, Caro , no te esperaba...
- Le da igual, lo que impo rta es que ha aprobado. Alis, en cambio, Rusty james me sonríe al verme subir a la pasarela de su barcaza.
ha sacado sobresaliente. - He venido para darte una sorpresa.
- iFaltaría más, si se habrá pasado el curso haciéndoles la pelota a - Bien... - lo dice en un tono extraño.
los profesores! Luego oigo ruidos en la cocina y de repente aparece ella.
- iPero qué dices, mamá! Siempre la miras con malos ojos, incluso - iDebbie! Qu é bien , no sabía que estabas aquí...
cuando hace algo bu eno ... - iH ola! - Debbie coloca una bandeja sobre la mesa. Me precipito
- Esa chica no me gusta. No me gusta su familia. Su madre nunca hacia ella y la abrazo.
está en casa, su padre sólo llama para las fiestas ... - Cuánto tiempo hacía que no te veía ... Te ha crecido mucho el
-¿Yeso qué tiene que ver con sus notas? Si ella ha sabido respon- pelo, y estás morena...
der correctamente y los exámenes le han ido bien, épor qué no debe - -Tú también estás muy guapa, Caro.
ría sacar un sobresaliente? Rusty james abre los brazos.
-Bueno, supongo que me molesta que le haya ido mejor que a ti... - ¿ Por qué no os dais los teléfonos? iParecéis dos viejas amigas
-Ah, en ese caso ... - me acerco a la pila, donde está lavando la que no se han visto en mucho tiempo!
ensalada para la cena-, me parece bien. Debbie y yo nos miramos sonrientes.
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-Pues sí..., tiene s razón. Iré a coger un vaso para ti. Rusty James me mira.
Desaparece en la cocina. - Es una carta de una editorial. Deben de haber leído mi novela.
Veo que Rusty James lleva un sobre en la mano. - ¿y te escriben?
- Muy bien, R. J., me alegro por ti... -Sí, para decirme si les ha gustado o no .
- ¿Por qué? -No quier e confiarse. -¿Quieres que la abra yo?
Sonrío y me sien to a su lado. -No. Quiero disfrutar del momento en que lo haga. Ya está.
- Me alegro y pu nto ... Ya sabes lo bien que me cae. -Mira el reloj-. Son las siete y cuarto, el atardecer es maravilloso y
Cuando estoy a punto de añadir algo, vuelve Debbie. me acompañan dos mujeres preciosas.
-¿ Quieres el té helado al limón o al melocotón ? Le sonrío.
-Lo que haya... - y un magnífico té al melocotón...
- He traído de las dos clases . -Exacto.
- En ese caso, melocotón. A continuación se decide. Exhala un hondo suspiro y la abre con
-Bien, veo que todos tenemos los mismos gustos ... decisión, poco menos que desgarrando el papel. Saca el folio, lo des-
Debbie sirve el té en los vasos . Cojo el mío y lo levanto. dobla, lo aplana y empieza a leer.
-iBrindemos porque me han puesto un notable! Debbie y yo nos quedamos inmóviles, casi sin aliento, preocupa-
-iEso es fantá stico, me alegro por ti! das de que algo, incluso el más mínimo movimiento, pueda estropear
Debbie hace chocar su vaso con el mío mientras R. J. silba. una decisión que de todos modos ya está escrita en esa hoja de papel.
- Uff..., menos mal , creía que te hab ían suspendido. Rusty James dobla el folio. Nos mira y abre los brazos.
-Estúpido... - Bueno... No ha salido bien. Lástima... - Se levanta- . En fin, voy
- Bueno, que los debías repeti r. ¿Acaso te diferencias en algo de a coger algo de la nevera.
Ale? Me levanto del sillón y lo sigo por un momento.
- iEn todo ! Y también de ti... -No te preocupes, habrá otras oportunidades. Algún día llegará la
-Sí, es cierto -responde, serio-oNosotros dos somos muy dis- buena... La has mandado a más sitios, éverdad?
tintos. - Sí, claro ...
-i No! iNi hablar! - Me abalan zo sobre él con todas mis fuerzas-o -iPues eso!
iYo quiero parecerme en todo a ti! -Sí, tienes razón ...
- iAy, Caro ! -Me emp uja a otro sillón-oMira que Debbie es muy Lo dejo que vaya a la cocina y regreso aliado de Debbie.
celosa, eh?
é -Lástima..., me sabe mal que se lo tome así...
- ¿Yo ? - Debbie da un sorbo a su té-o De eso nada... Yo creo que Cojo el folio y empiezo a leer mientras Debbi e dice : «Apreciado
lo estás haciendo adrede... Abre de una vez esa carta... señor Bolla : Sentimos comunicarle que su novela no se ajusta a nues-
Rusty James coge la carta que llevaba antes en la mano. La mira , tra línea editorial.;.»
le da vueltas, le echa un vistazo a contraluz. Bajo la hoja.
Debbie se impacienta. -i Sí, es exactamente lo que pone! Pero ¿cómo sabías ...?
-Abrela, venga... Lleva haciendo eso desde esta mañana. Debbie abre un cajón cercano.
-Pero qu é es?
é - Mira...
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Está lleno de cartas de otras editoriales. Me aproximo a él. Elijo como parapeto. Hace amago de moverse hacia la derecha, luego a la
una al azar. Después otra . izquierda y después de nuevo a la derecha. Rusty James se abalanza
-Ya ha recibido otras ... nueve, y todas dicen más o menos lo mis- sobre ella, prueba a cogerla, pero ella se echa hacia atrás y él tropieza,
IDO . .. va a parar sobre el sillón y lo hace caer .
Leo la carta con más detenimiento. En la parte de arriba figura el -iAy! Como te pille...
título de su novela . Prueba a atraparla desde el suelo, a aferrar su pierna desde abajo,
-Como el cielo al atardecer. Al final la ha titulado así... Es bonito . pero ella salta, alza ambas piernas y echa de nuevo a correr.
-Sí, a mí también me gusta mucho. Rusty James se levanta y empieza otra vez a perseguirla.
-Estoy segura de que tarde o temprano la leerá alguien capaz de - iNo! iSocorro! iSocorro!
apreciarla y será todo un éxito. Acaban en el dormitorio . Se oye un batacazo.
Rusty James regresa en ese momento de la cocina. -iAy! iAy, me estás haciendo daño!
-Tened, he traído unas fresas... Después reina el silencio. Sólo se oye una risa ahogada.
Pone delante de nosotras un cuenco lleno de fruta con un poco de -Venga...
helado de vainilla. Alguna voz a lo lejos, ligeramente sofocada.
-Te he oído, ésabes? Es una pena... -Quieto, que tu hermana está ahí afuera.
-¿A qué te refieres? -Sí, pero ya se marcha.
-Que todavía tengas catorce años... iSi fueras mayor, te contrata- Desde el salón puedo oírlos perfectamente y no tengo ninguna
ría como agente! duda al respecto. Alzo la voz para que me oigan:
- Para eso ya tienes a Debbie... - Adiós, me voy...
-Ella no me vale, no es objetiva. Se deja influenciar demasiado. -¿Lo ves? Eres un idiota...
- Rusty James la abraza con fuerza- oCuando alguien rechaza el libro -Adiós, Caro... iEres la mejor!
en lugar de exponer los aspectos positivos de lo que he escrito, les ti- -¿Por qué? - le grito al salir.
raría el té a la cabeza ... iMe amas demasiado! -iPor el examen!
Y la besa en los labios. Debbie se agita entre sus brazos y se echa a -Ah, pensaba que lo decías porque me voy.
reír. Oigo que se ríen . Subo a la moto , la arranco y me pongo el casco.
-Sobre una cosa tienes razón. Parto así, envuelta en el leve aroma de unas flores amarillas y del ma-
-¿Me amas demasiado? ravilloso atardecer que se ha quedado encajado en el arco de un
- iLe tiraría el té a la cabeza ! puente lejano.
-Ah, qué malvada ... «Me amas demasiado.» Acto seguido, sus risas. La fuga. La caída .
Debbie se desembaraza de él, se escabulle por debajo de sus bra- Y ahora estarán haciendo el amor. Sonrío. «Me amas dernasiado.»
zos. Echa a correr y se inicia entonces una persecución. Una vez superado el miedo inicial debe de ser precioso.
- Verás cuando te coja... Massi... ¿y yo? Yo todavía no he logrado decirte que te amo. «Te
-No, no, socorro... ¡Socorro ! amo, te amo, te amo.» Pruebo todas las entonaciones posibles mientras
Debbie no deja de reírse mientras pasa rozando los sofás, se es- circulo con la moto por la pista para bicicletas. Como si fuera una ac-
conde detrás de una columna y al final se para utilizando un sillón triz. «Te amo.» Seria. «Te amo.» Alegre. «Te amo.» Pasional. «Te amo.»
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Despreocupada. «Te amo.» Canción napolitana. «Te arno.» Umberto -Sí, pero tú y yo también nos hemos visto ya.
Tozzi. «Te arno.» Culebrón venezolano. «Te amooooo.» Una chalada - Sí, en el cine.
que grita. - Eso es. ¡Pero yo no soy la homenajeada! ¡La fiesta es para todos!
Dos chicos que corren en dirección contraria se vuelven riéndose . Vamos a bailar, Caro...
Uno de los dos es más rápido que el otro. Alis me arrastra hasta el centro de la pista. Ciad se une a nosotras
- iY yo a tiii! y nos divertimos a más no poder, bailando al unísono, siguiendo el
y se alejan sin dejar de reírse. ritmo, saltando y cambiando de movimientos a la perfección, sí, por -
Ahora estoy lista y mucho más serena. que somos las amigas perfect as.
- iEste sitio es fabuloso!
-iPrecioso! -grito para que me oigan a pesar de la música.
Cuando entramos en su espléndido jardín la música suena a todo -¿Te gusta?
volumen. Todos bailan junto a la piscina, algunos en traje de baño, - iMuchísimo! íNo recordaba que fuese tan bonito !
otros vestidos, en tanto que el disc-jockey, subido a una plataforma - No hace mucho que construimos la piscina y que compramos
que han colocado en lo alto de un árbol, alza una mano al cielo, con los caballo s. Mira.
los auriculares medio caídos en el cuello, y la otra mano contra la Me doy media vuelta . A mis espaldas, Gibbo corre a toda veloci-
oreja, escuchando un tema que está a punto de cambiar. iAhí va! dad y se tira en bomba a la piscina salpicando a todo el mundo .
Please, don 't stop the music. -jNooo! Pero ¿has invitado también a los profes!
-iÉsta es genial! iMe encanta!Aparca ahí, Massi, hay un sitio libre. El profe Leone y la Boi se encuentran en el borde de la piscina
Massi sigue mis indicaciones y detiene su Cinquecento azul petró- mirándose la ropa, que Gibbo les acaba de empapar.
leo con la bandera inglesa en la explanada del parking. - jFaltarfa más, nos han aprobado a todos ! iEra justo que también
- Vamos. ellos recibiesen un prem io!
Me apeo del coche y tiro de él. En ese momento, del otro lado de la piscina , llega la bomba Filo,
-iEspera al menos a que lo cierre! que acaba dejándolos como sopas .
- iQué más da! Aquí nadie te lo robará. -Bueno, ijusto premio , justo castigo!
De modo que echamos a correr en dirección a la gran pista que -Sólo falta que ahora se tire también Ciad, lentonces la ducha
ocupa el centro del prado de la magnífica casa que Alis tiene en Sutri. sería completa!
-iAquí están , por fin han llegado! -i Imbéciles!
Varias personas nos salen al encuentro. y seguimos bailando como locas, empujándonos y riéndonos di-
-iHolaaa! Os presento a Massi. vertidas, mientras por el rabillo del ojo veo que Massi está bebiendo
- Hola, Virginia. algo con Aldo, hablando de sus cosas.
-Hola, nosotros ya nos conocemos, soy Ciad, la amiga de Caro. Pasan las horas . Escuch amos Fango de Jovanotti y después Candy
-Por supuesto, te recuerdo. Y él es Aldo, tu novio ... Shop de Madonna, además de Caparezza y Gianna Nannini. La luna
Lo miro orgullosa. Massi se acuerda de todo. está ya alta en el cielo. Muchos están bañándose en la piscina de agua
-y ella es Alis, la homenajeada. caliente . Hasta el profe Leone y la profe Bellini se han metido en el
Se sonríen. agua y están disfrutando ce lo lindo. El profe está jugando a waterpo-
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lo y de vez en cuando algún alumno lo agarra y le hace una ahogadilla -iSupongo que puede encontrar solo el camino de vuelta a casa!
con la excusa de que lo marca. -Qué simpáticos que sois... ¿Me acompañas, Ciad? Tengo hambre.
- Perdona, Aldo, ¿has visto a Massi? - Por supuesto.
-¿A quién? Nos acercamos a las mesas donde está la comida y pido que me
-A Massi, mi novio. preparen un plato .
-Ah, Massimiliano . Antes hemos estado hablando un rato, pero -Sí, de ésa, gracias..., la pasta.
luego se ha ido en esa dirección. El camarero la señala.
Miro a donde me señala. En un rincón, Filo y Gibbo están char- -¿Ésta? ¿Pasta al/a checca?
lando con CIad. Me aproximo a ellos. -¿Qué?
- Eh, ¿no te has bañado? -Con tomate y mozzarella.
- No. -Sí, perfecto.
-¿Tú tampoco, Ciad? Como no podía ser de otro modo, Ciad interviene.
-No puedo... -¿Me prepara uno a mí también?
Pone una cara extraña al decirlo, como si pretendiese subrayar - Por supuesto.
algún tipo de imposibilidad femenina. Creo que lo único que le ocurre Al cabo de unos segundos nos pasa los platos . Cogemos unos te-
es que le da vergüenza desvestirse. Como prefiera, no insisto. nedores y unas servilletas y nos acomodamos allí cerca.
-Oye, ¿has visto a Massi por casualidad? -Mmm, está muy rica.
Ciad me sonríe. -Riquísima.
- Por supuesto..., está ahí. -Me habría extrañado que no hubieses estado de acuerdo.
y se vuelve hacia el gran árboL Justo debajo, en los bancos que lo - Está buena de verdad , en su punto.
rodean, hay unos cuantos chicos y chicas que fuman y se pasan una Miro bajo el gran árboL Massi sigue allí. Ahora él también está
cerveza. Unos están sentados, otros en pie. En el banco central veo a sentado sobre el respaldo del banco y se ha acercado a Alis para se-
Massi con Alis. Él está en pie, bebiendo una cerveza, y ella está senta- guir charlando.
da sobre el respaldo del banco, con los pies sobre el asiento . Se ríe. -¿Qué pasa? ¿Te molesta?
Escucha lo que le está contando él y se ríe. Está atenta a lo que dice, Me vuelvo hacia Ciad.
divertida, colada. ¿Colada? iDe eso nada! -¿A qué te refieres?
Pero équé me ocurre? ¿Estoy celosa de mi amiga? Quiero decir Da un bocado a su pasta y a continuación me señala con el tene-
que nos ha invitado a su casa, es nuestra anfitriona, y en lugar de ale- dor ya vacío a Massi y a Alis.
grarme de que charle con todo el mundo, incluso con mi novio, ahora -A ellos.
me siento maL No es posible. Ciad pasa por mi lado. Los miro una vez más y acto seguidoyo también me pongo a comer.
-¿Lo ves o no? - No, para nada, sólo los miraba.
-Sí, sí...,ya lo veo. Menos maL - ¿y se puede saber qué mirabas?
Filo y Gibbo se ríen. -Lo que se dicen. Pienso qué hubiera pasado si Massi hubiese
- ¿Cómo que «menos mal»? ¿Pensabas que lo habías perdido? conocido a Alis en lugar de a mí...
-No es un crfo... -¿Yeso no te molesta?
528 Federico MocciR Carolina se enamora 529

- No. Ella habla con él porque es mi novio . -Luego me vuelvo ri- Cabalgo detrás de Massi , nos hemos cambiado el traje de baño.
sueña-o Y seguirá siéndolo. Siento su piel y la del caballo. Lo abrazo y siento que me gustaría ser
Continuó comiendo tranquila. una salvaje. Ahora. Tocarlo así, desde atrás, en la oscuri dad del pinar.
Justo en ese momento Edoardo, el novio de Alis, se aproxima al Pero no puedo. Lo abrazo y 10 beso en la espalda, calentándolo con
banco bajo el gran árbol. Se planta delante de ambos y empieza a dis- mi aliento. Se vuelve y me sonríe.
cutir con ella. Ciad se da cuenta. - Eh - me susurra-, me entran escalofríos si haces eso.
- Caro ... Mira ... - Quiero que sientas escalofríos... - Lo beso de nuevo.
Me vuelvo y veo la escena. Massi se levanta del banco y se aleja. Él se rebela. Me río y sigo besándolo. Alis pasa por nuestro lado .
Ciad sacude la cabe za. Nos mira y después se aleja. Detrás de ella va su no vio. Montan dos
-El no vio de Alis no ha podido soportarlo más... No es como tú. caballos diferentes. Él no nos mira. Estrecho a Massi entre mis bra-
Sigo comiendo sin mirarla. zos . Él echa la cabeza hacia atrás, ahora está más cerca de mí. Vis-
- Porque es un tipo inseguro. lumbro su boca.
Engullo el últim o boc ado y dejo el plato a un lado . - ¿ Has sentido celos antes, mientras hab laba con Alis?
-Jamás hay que demostrar inseguridad... ¿Vienes a bañarte? Permanezco con la cabeza apoyada.
-Pero si ya te he dicho que no puedo. - ¿Debería haberlos sentido?
- ¿Qué consejo acabo de darte? Nun ca hay que manifestar inse - -Sí, pero sin motivo alguno ...
guridad. -Entonces, no , no he sentido celos.
Ciad reflexiona por unos segundos y acto seguido esboza un a El caballo sigue avanzando con nosotros dos a lomos de él bajo la
sonrisa. luna grande, en el silencio del pinar, entre otros caballeros que , como
- Cojo una toalla y voy en seguida . nosotros, cabalgan en la oscuridad. Massi me acaricia una pierna.
- Mejor así.
Sonrío y finalmente me siento preparada.
Jugamos un partido de waterpolo. - ¿Massi?
- iLánzala, lánzala! - ¿Sí?
Recibo la pelota y trato de marcar. iNada ! El profe Leone la para y - Te amo.
pasa al ataque. Seguimos jugando durante un rato más. y lo estrecho entre mis brazos. Y siento que sonríe y que echa un
- iVamos, CIad , tíramela! brazo hacia atrás para apretarme contra su espalda, para hacerme sen-
Me pasa la pelota. Massi intenta detenerme pero consigo evitarlo tir considerada, querida... y feliz. Después se vuelve hacia mí, risueño.
y marco. - Ídem...
-i Gol! INo! iNo me lo puedo creer! iMe lo ha dicho com o Patrick Sway-
ze en Ghost! La historia más bonita de este mundo. No sé cuántas
veces he llorado viendo esa pelícu la. Sólo que yo quiero ser feliz con
Un poco más tarde, a la luz de la luna llena. Montamos unos ele- él. Soy feliz. Y lo abrazo con más fuerza , repitiendo pa ra mis aden-
gant es caballos que se mueven entre la hierba alta . Uno guía el paseo. tros : «Te amo, te amo , te amo ... » , mientras nos perdemos en medio de
- Por aquí, seguidm e... la noche.
Carolina se enamora 531

viosa, emocionada. Todo lo que no se conoc e se desea con cierto te-


mor. Ésta me gusta. La frase le va como anillo al dedo a la situación.
Quizá ya la haya dicho alguien, pero prefiero pensar que la he inven-
tado yo.
Abro el bolso y la anoto en mi agenda. A continuación cojo el mó-
vil. Lo llamo. Nada. Está apagado. Sonrío. Es cierto . Se habrá acosta -
do tarde. Miro el reloj. Son las 10.20. Me dijo que no lo llamase antes
de las once . En estas cosas es muy preciso. En otras, no , pero en lo
tocante a dormir , no atiende a razones.
Saco del bolso un espejito redondo. Lo abro y me miro en él. Com-
pruebo si el ligero maquillaje que me he puesto se me ha corrido ; a fin
de cuentas, llevo dando vueltas por la calle desde las ocho de la ma-
De modo que aquí estoy.
ñana. Y mientras me miro al espejo me parece oír a lo lejos que su
Esta mañana.
Todo lo que oshe contado sucedió durante el año que acaba de pa- portón se abre. Lo reconozco porque chirría un poco . Cierro el espe-
sar. Y soy feliz. Y a veces resulta verdaderamente difícil reconocerlo. jito y miro en esa dirección.
Voy en moto con las flores entre las piernas, protegiéndolas para La plaza está vacía. Hay algunos coch es aparcado s, pero en ese
que su aroma no se pierda en el viento . Escucho música con mi iPod. momento no circula ninguno. La única persona que veo es un quios-
Solo per te, de Negramaro . Es preciosa. Conduzco lentamente entre
quero que se encuentra a cierta distancia y que está ordenando los
el tráfico fluido de esta fresca mañana de julio. Es 18. Un día que me periódicos . Eso es todo.
resulta simpático, quizá porque, de alguna forma, señala la madurez. Me acomodo mejor en el banco, me yergo y miro más a lo lejos.
Me ha dado la impresión de oír un golpe en el portón. Me tapa un
y hoy me siento dulcemente inmadura.
Me he comprado un vestido nuevo que, dado lo fino que es, veo coche que hay justo delante de mí. Puede que me haya equivocado .
revolotear entre mis piernas. Siempre he pensado que hay que poner- Pero mientras lo pienso lo veo: Massi. Aparece delante del portón y
se cosas nuevas cuando se trata de un día especial. Un acontecimien- abre la verja como si se dispusiera a salir. En cambio, se detiene , gira
to, un examen o una fiesta. Y hoy están sucediendo todas esas cosas a lentamente la cabeza a la derecha y acto seguido sonríe. Espera a que
alguien salga. Está tranquilo, sereno y feliz. ¿Será un vecino del edifi-
la vez.
cio? ¿Un amigo? ¿De quién más podría tratarse? Yen un instante mi
[Sólo espero que no me suspendan!
Llego a casa de Massi. Aparco la Vespa, pongo el candado, por- corazón empieza a latir a toda velocidad , cada vez más fuerte. Respi-
que no sé cuánto durará este día... y, como una tonta, me echo a reír, ro entrecortadamente. Tengo miedo, debo marcharme, quiero mar-
me ruborizo por haber pensado eso. A continuación me siento en un charme... No, lo que tengo que hacer es quedarme. Me parece un sue-
banco que hay allí cerca . Apoyo sobre él las flores, la bolsa con el ca- ño, no es posible. Massi está ahí, completamente despierto. Y
puchino en la botella, los cruasanes y los periódicos . Permanezco un mantiene la verja abierta con una sonrisa en los labios. ¿A quién va
rato así, ligeramente adormecida, feliz y ensimismada, dejándome dirigida? Pese a que apenas pasan unos segundos, la espera se me
acariciar por el sol. Nada. No logro estarme quieta. Siento un gran hace interminable, a decir poco , una etern idad. Luego aparece ella.
desasosiego. En fin, sonrío una vez más, es normal sentirse algo ner- Camina con parsimonia. Alis. Se detiene alIado de él, junto a la verja.
532 Federico Moccia Carolina se enamora 533

Le sonríe. Se atusa el pelo como le he visto hacer mil veces y, lenta- Nuestros amores.
mente , inclina la cabeza y se aproxima a él, poco a poco , cada vez Nu estra promesa.
más. A mí me gustaría gritarle que se detuviera, decirle algo. Pero per- Nuestro juramento.
manezco muda, soy incapaz de articular palabra. Sólo logro mirar. Al Nada nos separará nunca...
íinal, veo que se besan. Jura que no nos separaremos jamás.
y yo me siento morir. Siento que me desmayo. Que desaparezco. Miro hacia el portón. Massi ya no está allí. Ha vuelto a entrar. Y
Que me disuelvo en el viento. Permanezco así, muda , con la boca entonces, casi sin saber cómo , como una autómata, echo a andar.
abierta y el corazón despedazado. Aniquilada. Es como si el cielo se Dejo los periódicos sobre el banco, junto al capuchino y los cruasa-
hubiese teñido de negro de repente, el sol hubiera desaparecido, los nes. No se me ocurre dárselos a un mendigo , a alguien que pueda te-
árboles hubiesen perdido sus hojas y alguien hubiera pintado los edi- ner hambre, auténtica necesidad.
ficios de gris. Oscuridad. Oscuridad absoluta. Hoy no.
Como puedo, trato de recuperar el aliento . En vano . Me falta el Hoy no quiero ser buena.
aire. No logro respirar. Me siento desfallecer, la cabeza me da vueltas, y me alejo así, abandonando las flores celestes en el suelo. Pare-
se me empaña la vista. Apoyo las manos en el banco , a mi lado , para cen casi esos ramos que se dejan sobre el asfalto en memoria de al-
sentirme sobré tierra firme. guien tras una muerte causada por un dramático accidente, quizá por
Todavía viva. culpa de la distracción de otra persona. No . Ésas están ahí por mí.
Por desgracia encuentro la fuerza para mirar de nuevo hacia ellos. Por mi muerte. Por culpa de Alis. Y de Massi. Y mientras camino
Veo que ella le sonríe. Que se marcha agitando la melena, alegre, recuerdo sus besos, aquella vez en la playa, las carreras sobre la are-
como la he visto mil veces, pero en compañía de CIad o mía. En mil na, detrás de él, en la moto , abrazada a su cuerpo al atardecer, con la
fiestas, ocasiones, excursiones, en el colegio o en la calle. Nosotras, mirada feliz y perdida en las remotas olas del mar y en su amor. Y
sólo nosotras, siempre nosotras, las tres amigas del alma. rompo a llorar. En silencio. Siento que las lágrimas se deslizan por
Alis sube a su microcoche. Cómo es posible que no me haya dado
é
mis mejillas, lentas, inexorables, una detrás de otra , sin que yo pueda
cuenta de nada antes? Me habría bastado eso para entender, para hacer nada para detenerlas. Resbalan dejando líneas negras sobre el
marcharme, para evitar esa escena, ese beso, ese dolor inmenso que maquillaje que cubre mi cara , expresando mi dolor. Me las enjugo
jamás podré olvidar. Sin embargo, hay ocasiones en que no ves. No con el dorso de la mano y sollozo sin dejar de caminar. No consigo
ves las cosas que tienes delante cuando lo único que buscas es la felici- detener el pecho, que sube y baja ruidoso, distraído, impreciso , de-
dad. Una felicidad que te ofusca, que te distrae, una felicidad que te sahogando todo el dolor que experimento. Enorme. Inmenso. No es
absorbe como una esponja. No las ves. Sólo ves lo que quieres ver, lo posible. No me lo puedo creer. De improviso oigo sonar el móvil. Me
que necesitas, lo que te sirve. Y me quedo sentada en ese banco como enjugo las lágrimas y lo saco del bolso. Veo su nombre en la pantalla:
si fuese una estatua, una de esas que hacen de vez en cuando para re- Massi. Miro el reloj. Las once. Qué cabrón, por eso no quería que lo
cordar algo. Sí. Mi primera auténtica desilusión, la mayor de todas. despertara ant es.
Veo que Alis se marcha con el mismo coche con el que me ha Lo dejo sonar, lo pongo en modo silencio. Luego, cuando la lla-
acompañado a casa mil veces, en cuyo interior hemos compartido mil mada se interrumpe, lo apago. Por ahora. Mañana. Por un mes. Para
veladas y paseos por la playa, de un lado a otro de la ciudad, riéndo- siempre. Cambiaré de número. Pero eso no cambiará mi dolor. No
nos, bromeando, charlando de nuestras cosas, de nuestros amores ... borrará sus caras. Esa sonrisa , esa espera , el beso que acabo de pre-
534 Federico Moccia Carolina se enamora 535

senciar. Sigo caminando. Quizá fuese durante la noche de su fiesta, y me echo a llorar sobre su hombro.
cuando estuvieron hablando en el banco, bajo el árbol grande. Debie- -Vamos, Caro, no te preocupes... Sea lo que sea, lo resolveremos.
ron de intercambiarse los teléfonos en ese momento. Luego debieron Me ayuda a subir al coche, a sentarme, me levanta las piernas y
llamarse. Siento una rabia repentina. Mi respiración se acelera de cierra la puerta. A continuación sube a mi lado y arranca. Me mira de
nuevo . Demasiado. Siento unas terribles punzadas en el estómago. vez en cuando. Está preocupado, lo sé, lo siento. Luego intenta dis-
Pero no consigo detenerme. Imagino , pienso, razono, me hago daño. traerme.
Se habrán visto antes, varios días, en otra parte, y más tarde lo habrán -Te estaba buscando, ésab es? Quería enseñarte el regalo que aca-
decidido. Pero ¿quién habrá dado el primer paso? Quién habrá di-
é bo de hacerme. ¿Te gusta?
cho la primera palabra, quién habrá hecho la primera alusión, quién Asiento con la cabeza sin pronunciar palabra. Trata de evitar que
habrá dado el primer beso, la primera caricia? Qué importa, eso cam- piense, lo sé..., lo conozco. Sólo que no lo consigo. Sigue mirándome
bia muy poco. Mejor dicho, no cambia nada. ¿Tiene sentido saber mientras habla e intenta sonreír, pero sé que está sufriendo por mí.
cuál es el más inocente de dos culpables? -iHan aceptado Como el cielo al atardecer! ITenías razón! De
Pero, aun así, no dejo de desgarrarme, de destruirme, de aniquilar- modo que he decidido celebrarlo y te estaba buscando porque quería
me, de sufrir y de sentir unas inmensas ganas de gritar. De estar quie- compartir este momento contigo .
ta. De tumbarme en el suelo. De escapar. De no volver a hablar. De Por un instante me gustaría alegrarme por él, como se merece en
correr. De cualquier cosa que pueda liberarme de esta presión que me este momento, pero me resulta imposible. No lo logro . Perdóname,
ahoga. ¿Quién habrá dicho "Nos vemos en tu casa por la mañana, a Rusty. Apoyo una mano sobre la suya.
primera hora" o, peor aún, anoche? Sí, anoche. Habrán dormido jun- -Disculpa...
tos. Y al pensar en eso siento que me mareo. Se me empaña la vista, Me sonríe y cierra los ojos lentamente como si pretendiese decir:
noto un extraño hormigueo en la cabeza, tengo la impresión de tener "No te preocupes, sé de sobra lo que es. No digas nada, yo también he
los oídos tapados con algodón. Poco falta para que me caiga al suelo . pasado por eso.»
Me apoyo en un poste cercano y permanezco así, sintiendo que el y a saber qué otras muchas cosas más hay en esa mirada.
mundo gira a la vez que mi cabeza en tanto que las lágrimas, por des- -¿Adónde quieres ir? -se limita a decirme , en cambio.
gracia, se han acabado ya. -A ver el mar...
-Caro... - Oigo una voz . Me vuelvo. Un Mercedes azul claro, uno De forma que cambia de marcha, acelera un poco, conduce tran-
de esos antiguos, frena delante de mí, todo abierto, nuevo, precioso. quilo y yo siento que el viento me acaricia el pelo. Apoyo la cabeza
Sonrío sin comprender-o¿Qué ocurre? ¿Qué te pasa? -Veo que se en el asiento y me dejo transportar así. No tardamos en dejar la ciu-
apea-o Qué te sucede, Caro ?
é dad a nuestras espaldas. Me pongo las gafas grandes de sol y Rusty
Es Rusty James. Se acerca a mí corriendo, me coge de inmediato, enciende la radio para escuchar un poco de música. Cierro los ojos.
antes de que me desplome. Sonrío entre sus brazos. Cuando los vuelvo a abrir, ha pasado algo de tiempo. Sé que el mar
- Nada... Que apenas he dormido... Estoy un poco mareada. Debo está delante de mí. En calma. Unas olas pequeñas rompen en la ori-
de haber comido algo que me ha sentado mal... lla, las dunas de arena se alternan con un poco de verde aquí y allá.
- Chsss. - Me tapa la boca con una mano- oChsss, tranquila... Respiro profundamente y huelo el aroma de los pinos, del mar y del
y me sonríe. Y yo lo abrazo con todas mis fuerzas. sol sobre el asfalto que nos rodea. Leo un cartel, estamos en las du -
-Oh, Rusty James..., ¿por qué? nas de Sabaudia.
536 Federico Moccia

En la playa hay una pareja. Él corre arrastrando una cometa. Ella


está parada con las manos en las caderas, mirándolo. Él corre sin ce-
sar. Pero, dado que apenas hay viento, la cometa traza lentamente una
parábola y a continuación cae en picado y acaba clavándose en la are-
na. Ella se echa a reír y él le da alcance a duras penas, derrotado por
esa inútil tentativa de vuelo. Ella se ríe aún más y se mofa de él. Enton-
ces él la abraza y la aferra tirando de ella. Ella forcejea un poco, pero
al final se besan. Se besan así, frente al mar, en esa playa libre y vacía,
intemporal, con el infinito azul del cielo, con el sol en lo alto y con ese Agradecimientos
horizonte lejano donde el mar y el cielo se confu nden. Y yo me echo a
llorar de nuevo. Las lágrimas se deti enen en el borde inferior de la
montura de mis gafas, de manera que las levanto para dejarlas salir. Y Gracias a Giulia y a todos sus relatos. Algunos son realmente diverti-
suelto un a carcajada. Me río . Lo miro . No se ha dado cuenta. Después dos y, a pes ar de que esos días yo no estaba allí, al final me hicieron
se vuelve hacia mí y me acaricia el brazo, me sonríe, pero no me dice reír tanto que tengo la impresión de haberlos vivido yo también de
nada. Así que me inclino y me apoyo en él. Me rodea los hombros con alguna man era.
su brazo. Me abraza y, de repente, me siento un poco más serena y Gracias a Alberto Rollo, que ha leído este libro con particular
dejo de llorar. Claro que sí. Mañana será otro día. Me siento realmente afecto , ha conocido y en contrado entre sus páginas todo lo que había-
estúpida . Me entran ganas de echarm e a reír de nuevo. Estoy muy can- mos comentado ya durante nu estras conversa ciones, y ha sabido dar-
sada. Me río y después vuelvo a llorar, sorbo por la nariz y él esta vez me sugerencias ad ecu adas.
se da cuenta y me estrecha un poco más entre sus brazos. Cierro los Gracias a Maddy, que se apasiona y te arrastra con su entusiasmo
ojos. Lo siento, pero no lo consigo. Me da un poco de vergüenza. Pero y su gran profesionalidad .
la verdad es que estaba muy enamorada. Estoy muy enamorada. Exha- Gracias a Giulia Maldifassi por su curiosidad y su diversión, en
lo un prolongado suspiro. Abro los ojos. Ahora el sol se encuentra ocasiones tan extraña, y a todo su departamento de pr ensa.
justo delante de nosotros. Algunas gaviotas sobrevuelan el mar. Rozan Gracias a Ked, Kylee Doust, a su pasión y a todas sus útiles suge-
levemente el agua y se elevan de nuevo hacia el cielo . rencias.
Tengo que conseguirlo. Ya añoro el amor. Y me siento sola, terri- Gracias a Francesca, que me sigue siempre divertida y sabia, pese
blemente sola. Pero volveré a ser feliz algún día , éverdad? Quizá ne- a que al final ha decidido cambiar de mot o.
cesite algo de tiempo. Da igual , no tengo prisa. Entonces sonrío y Gracias a lnge y a Carla, que te acompañan con su sonrisa mien-
miro a Rusty James, que, a su vez, me mira y me sonríe también. tras trabajas.
Exhalo un hon do suspiro y noto que voy recuperando la seguridad . Gracias a Luce porque está presen te en estas páginas con todo su
Sí, lo lograré. Porque, a fin de cuentas, sólo tengo catorce años, amor.
¿no? Gracias a Fabi y a Vale , mis atentas y divertidas lectoras.
Gracias a Martina, en ocasiones casi tengo la impresión de esta r
en clase con ella, e incluso un poco en sus días . ¡Bueno, eso quiere
decir que, por esta vez, te debo un mordisco !
538 Federico Moccia

Gracias al Departamento de Ventas de FeltrineIli, que, con unas


cuantas preguntas sencillas, me ha permitido enfocar mejor lo que
pretendía contar.
Gracias a todo el equipo de marketing, lsu entusiasmo es tan gran-
de que logran transmitirlo!
Y, además , un agradecimiento especial a los amigos de mis padres.
Creo que cualquier libro se compone de todo lo que te ha sucedido, y
puede que incluso de más cosas. Quizá en el pasado se me escapó
algo y escribir me ayuda a recuperarlo en cierta manera, a entender Índice
mejor, a no perder ni siquiera uno de esos instantes que, de cualquier
forma , he vivido. De manera que mi agradecimiento va, con todo mi
corazón, a esas personas que me acompañaron durante mi adoles- Septiembre . . . . . .. . . 19
cencia en Anzio. A los simpáticos amigos de mis padres que hace más 141
Giovanni, el hermano de Carolina .
de treinta años dieron vida a los bellísimos recuerdos de hoy.
Un agradecimiento especial también para mi amigo Giuseppe. Si Octubre. . . . . .. 145
bien a menudo tengo la impresión de equivocarme en algo, no me Silvia, la madre de Carolina 193
preocupa. Sé que siempre estás ahí para echarme una mano.
Noviembre . . . ... 197
Dario, el padre de Carolina 263
Diciembre. 267
Enero . 339
Luci, la abuela de Carolina . 383
Febrero . . . . . . .. 387
Tom, el abuelo de Carolina. 425
Marzo . 429
Abril 445
Mayo 467
junio 489
julio. 515
Agradecimientos 537

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