Unicef
Unicef
Prólogos ............................................................................................................................................................................. 5
Presentación .................................................................................................................................................................... 13
Resumen Ejecutivo ...................................................................................................................................................... 15
1. Introducción ................................................................................................................................................................. 18
2. Antecedentes y alcances de los Programas
de Transferencias Monetarias .......................................................................................................................... 20
3. Introducción de los PTM en la Argentina .................................................................................................... 22
4. Cobertura de los programas .............................................................................................................................. 23
5. Evaluación de la precisión en la identificación
de los beneficiarios ................................................................................................................................................ 28
6. Impacto de la AUH sobre el nivel de pobreza .......................................................................................... 31
7. La suficiencia de las prestaciones brindadas por la AUH .................................................................. 33
8. Efectos sobre el mercado de trabajo ............................................................................................................ 36
9. Evaluación de la condicionalidad educativa ............................................................................................ 38
10. Evaluación de la condicionalidad de salud ............................................................................................. 41
11. Reflexiones finales: barreras a la cobertura y desafíos futuros .................................................... 44
Coordinadores
Oscar Cetrángolo y Javier Curcio
Autoría
Estudio específico A: Caracterización general, antecedentes y costo fiscal de eventuales reformas de la
AUH - Oscar Cetrángolo, Javier Curcio, Ariela Goldschmit y Roxana Maurizio
Estudio específico B: Evaluación de los impactos de la AUH en el comportamiento laboral de los adultos
y en la generación de ingresos - Roxana Maurizio y Ana Paula Monsalvo
Estudio específico C: El sistema de protección a la niñez en Argentina: Alternativas de Reforma - Leonardo
Gasparini
Estudio específico D: Incidencia distributiva de la AUH - Leonardo Gasparini, Jessica Bracco, Guillermo
Falcone y Luciana Galeano
Estudio específico E: Condicionalidades educativas en la AUH: Diagnóstico y alternativas - Mariana Mar-
chionni y María Edo
Estudio específico F: Análisis y caracterización de la condicionalidad en salud que establece la AUH -
Ariela Goldschmit
Estudio específico G: Las brechas de la protección social de niños, niñas y adolescentes- Patricia Dávolos
y Alejandra Beccaria
Estudio específico H: El monitoreo de la AUH con encuestas de hogares - Carolina García Domench y
Leonardo Gasparini
Estudio específico I: El impacto de la AUH sobre los ingresos de los hogares: Un ejercicio de diferencias
dobles - Santiago Garganta y Leonardo Gasparini
© Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ANSES, Ministerio de Desarrollo Social de la
Nación, Consejo de Coordinación de Políticas Sociales, diciembre de 2017
Análisis y propuestas de mejoras para ampliar la Asignación Universal por Hijo 2017
ISBN: 978-92-806-4915-4
Impreso en Argentina
Primera edición, Diciembre de 2017
50 ejemplares
Se autoriza la reproducción total o parcial de los textos aquí publicados, siempre y cuando no sean altera-
dos, se asignen los créditos correspondientes y no sean utilizados con fines comerciales.
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ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
PRÓLOGOS
La Asignación Universal por Hijo (AUH) es uno de los pilares de la política social ar-
gentina destinada a los niños y adolescentes más vulnerables. Estamos convencidos
de que es una política de inclusión fundamental que mejora la calidad de vida de las
familias y que es necesario maximizar la cobertura y calidad del servicio. Sin embar-
go, hasta ahora, no contábamos con un análisis minucioso y basado en datos duros
que nos permitiera avanzar sobre su mejora y ampliación.
El estudio, reflejado en este libro, es un gran paso en esa dirección. Por primera vez
se ha desarrollado un trabajo interinstitucional enfocado en estudiar los alcances,
impactos y desafíos futuros del programa. De este modo, se pretende brindar ele-
mentos para contribuir a su perfeccionamiento y desarrollar futuras líneas de trabajo.
Las conclusiones aquí plasmadas nos motivan a seguir adelante. Los estudios deter-
minan que desde su implementación la AUH ha generado mejoras en el ingreso de
los percentiles más bajos de la población, contribuyendo al aumento de su nivel de
vida. Demuestra que el programa está correctamente focalizado en los estratos más
pobres del país y no por ello genera un impacto negativo ni desincentivos al trabajo.
También arroja luz sobre algunas de las barreras que persisten y por las cuales aún
hoy existen niños que no están integrados en el sistema actual. Es con el fin de rever-
tir esta situación que seguimos trabajando con UNICEF y otros organismos estatales
en la búsqueda de asegurar el acceso de estos niños a la AUH así como de imple-
mentar otras políticas que vayan dirigidas a mejorar su infancia.
Vaya entonces nuestro agradecimiento a estas instituciones y a los equipos que par-
ticiparon del análisis por su estimable colaboración. Sin dudas, el trabajo en conjunto
5
y la multiplicidad de miradas permiten mostrar un panorama muy rico sobre la situa-
ción actual y las oportunidades a futuro. Además, quisiera destacar al equipo de la
ANSES, que trabaja día a día para asegurar que miles de personas accedan a estas
prestaciones, y así otorgarles una vida más digna. Sin su trabajo cotidiano, estos lo-
gros no serían posibles.
Si logramos que todos los niños de la Argentina tengan cubiertas las necesidades
alimenticias, cuiden su salud y asistan a la escuela, tendremos generaciones de ar-
gentinos mejor preparados para desarrollar sus vidas en un país con crecimiento
inclusivo… Hacia allí estamos yendo.
Emilio Basavilbaso
Director Ejecutivo de la Administración
Nacional de la Seguridad Social (ANSES)
6
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
La Asignación Universal por Hijo (AUH), una de las principales políticas de protección
social de la Argentina, es una de las herramientas con las que cuenta el Estado para
acompañar a familias en situación de vulnerabilidad social mediante una prestación
económica con contraprestación: realización de controles de salud y educación. Así,
además de asegurar un ingreso mínimo a las familias, tiene como una de sus metas
garantizar el derecho de niños, niñas y adolescentes a la salud y a la educación.
En los últimos dos años el gobierno decidió incrementar la inversión social elevando
ocho puntos el presupuesto con respecto al 2015. Además, se implementó una serie
de medidas para acompañar a quienes más necesitan la protección por parte del Es-
tado: se incluyó en la AUH a los hijos de monotributistas y trabajadores temporarios.
También se eliminaron las barreras entre la AUH y otros programas locales, para que
todos los chicos puedan estar cubiertos. Además, se amplió el tope de las escalas de
ingresos para que más familias puedan recibir Asignaciones Familiares.
De esta manera, hoy más del 80% de los niños recibe alguna cobertura por parte del
Estado. Este número incluye a niños que perciben algún tipo de asignación familiar,
es decir, cuyos padres trabajan en relación de dependencia, y a niños que reciben la
Asignación Universal por Hijo. Las medidas adoptadas tuvieron el objetivo de lograr
un sistema unificado que rompiera con la lógica dual entre trabajadores formales e
informales, entendiendo que el acceso de los niños y niñas a estos beneficios debía
estar garantizado.
Por todo lo antes dicho, esta publicación y el trabajo interdisciplinario entre UNICEF,
la Universidad de Buenos Aires, el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas
Sociales y el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad
de La Plata brindan herramientas cruciales a la hora de analizar esta política social.
El conocimiento nos otorga visión, nos permite actuar y analizar la realidad; abre un
sinfín de posibilidades que nos obliga a repensarnos y a evaluar nuevas alternativas.
Sabemos que los desafíos aún son muchísimos. La asignación no es la única res-
puesta a una pobreza multicausal. Por eso, debemos fortalecer el concepto de Red
de Protección Social.
7
Por eso y para lograr desarrollarnos en igualdad, debemos impulsar la articulación
con distintos actores: organizaciones nacionales e internacionales, sectores acadé-
micos, gobierno nacional, gobiernos provinciales, municipios porque solo entre to-
dos lograremos construir la Argentina que soñamos.
Carolina Stanley
Ministra de Desarrollo Social
8
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
La Asignación Universal por Hijo (AUH) constituye una de las políticas fundamentales
orientadas a mejorar los ingresos de los hogares vulnerables con niños, niñas y ado-
lescentes, asegurando un piso mínimo de protección social. Esta política no solo es
un instrumento de equiparación de derechos sino que es una respuesta articulada
acerca de la necesidad de avanzar en la restitución de derechos que han sido vulne-
rados en la niñez.
Desde su implementación, la AUH se configuró como uno de los pilares centrales del
sistema de protección integral, extendiendo la cobertura del sistema no contributivo
de la seguridad social a todo el ciclo de vida de la población.
La AUH como política transversal complementa los ingresos de los hogares pobres y
vulnerables e incentiva el acceso a servicios esenciales de salud y educación para ni-
ños, niñas y adolescentes. Al equiparar derechos entre las familias cuyos perceptores
de ingresos están ocupados en trabajos registrados y aquellos cuyos progenitores se
encuentran desocupados u ocupados en un trabajo no registrado, la AUH constituye
un ejemplo exitoso de implementación de políticas de protección social que reducen
las brechas de oportunidades.
9
aportes. La integralidad en la concepción de esta política da cuenta de las múltiples
dimensiones sobre las que deben enfocarse los estudios empíricos que busquen
lograr aportes relevantes sobre sus impactos directos e indirectos. Los estudios aquí
presentados son el resultado de un trabajo realizado desde un enfoque multidisci-
plinario e interinstitucional, en el que se destacan los esfuerzos de cada uno de los
equipos que los han llevado a cabo: la Facultad de Ciencias Económicas de la Uni-
versidad de Buenos Aires, el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales
de la Universidad Nacional de La Plata, el Ministerio de Desarrollo Social, el Consejo
Nacional de Coordinación de Políticas Sociales y la ANSES, con el apoyo de UNICEF.
Esta dinámica de trabajo expresa el camino hacia donde deben orientarse los moni-
toreos y evaluaciones de las políticas públicas, a fin de ponderar de forma adecuada
cada uno de sus componentes y dimensiones.
Gabriela Agosto
Secretaria Ejecutiva del Consejo Nacional de
Coordinación de Políticas Sociales (CNCPS)
10
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
A pesar de esos esfuerzos, distintas fuentes permiten estimar que, por diversos mo-
tivos, una porción significativa de la niñez no se encuentra alcanzada por ningún
componente de la protección social de ingresos. Con el objetivo de alcanzar una
cobertura universal de la protección social de ingresos para la niñez a través de dis-
tintas herramientas de política pública, este estudio surge a efectos de evaluar las
características sociodemográficas de los niños que quedan fuera de esta cobertura,
los motivos por los cuales no acceden a las prestaciones y el rol que desempeñan
las condicionalidades. La finalidad es diseñar propuestas de reformas del programa
que permitan captar a los sectores actualmente excluidos. Para UNICEF, es de fun-
damental importancia asegurar que la exclusión de estos niños se pueda rectificar
de manera que los beneficios de este importante programa de transferencias finan-
cieras puedan traducirse en mejoras para los niños, niñas y adolescentes que más
los necesitan.
De manera adicional, debe notarse que la creciente cobertura, si bien tiene un impac-
to en la indigencia, todavía no ha generado una reducción significativa de la pobreza
medida por ingresos en la niñez. Además, según datos recientemente publicados por
UNICEF, entre el 25% y el 32% del total de niños son pobres según una mirada multi-
dimensional y no solo monetaria. Esto implica un valor que oscila entre 3,3 millones y
4 millones de niñas y niños. Al respecto, la investigación realizada que aquí se pre-
senta analiza la suficiencia del nivel de los beneficios otorgados por la AUH y su efec-
tividad como herramienta para romper con la reproducción intergeneracional de la
pobreza.
11
La iniciativa fue acordada con la Administración Nacional de la Seguridad Social (AN-
SES), el Ministerio de Desarrollo Social y el Consejo Nacional de Coordinación de
Políticas Sociales (CNCPS). Para su implementación, se realizó un convenio con la
Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires quien, a su vez,
interactuó con destacados investigadores del Instituto Interdisciplinario de Economía
Política (IIEP-BAIRES UBA-CONICET), del Centro de Estudios Distributivos, Laborales
y Sociales (CEDLAS-UNLP) y de otras instituciones académicas de primer nivel en el
país. Se agradece el apoyo y la disponibilidad de funcionarios de la administración
nacional, provincial y municipal así como de diferentes organismos vinculados con la
protección social de los niños, niñas y adolescentes.
Roberto Benes
Representante de UNICEF en la Argentina
12
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
PRESENTACIÓN
Eje 2: Análisis micro. Se trata de un análisis de los efectos que detentan los
programas de transferencias condicionadas a los hogares en las decisiones de
participación en el mercado de trabajo y en la informalidad laboral. Asimismo,
se analiza la incidencia distributiva de la AUH en la pobreza y la desigualdad
de ingresos. Este eje plantea también un estudio de las condicionalidades que
establece la AUH. En este sentido, por un lado, se evaluó la pertinencia de la
condicionalidad en salud y su impacto en el comportamiento sanitario de la
población destinataria. Por otro lado, se realizó un estudio del impacto de las
condicionalidades educativas sobre la tasa de escolarización, en especial de
los niños provenientes de hogares pobres.
13
De ninguna manera debe considerarse el resultado de estos estudios como conclu-
yente y definitivo. Por el contrario, el objeto del proyecto ha sido presentar la mejor
aproximación posible que con la información disponible pudiera ser realizado en un
plazo reducido de tiempo. De este modo, se pretende brindar elementos para futu-
ras líneas de trabajo que profundicen en diferentes direcciones y, más importante,
contribuyan a mejorar las acciones que forman parte de esta política de ingresos.
Una fortaleza adicional de este proyecto es haber convocado grupos de estudio con
trayectorias diversas y diferentes enfoques de análisis, lo que puede ser de enorme
valor para incorporar un amplio espectro de consideraciones y nutrir el debate de
futuras alternativas de reforma.
14
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Por último, resulta imprescindible destacar que este estudio no hubiera sido posible
sin el aporte generoso y calificado de funcionarios de diferentes áreas y responsabi-
lidades de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), el Ministerio
de Desarrollo Social de la Nación y el Consejo Nacional de Coordinación de Políti-
cas Sociales (CNCPS), así como de autoridades de las provincias y municipalidades
consultadas.
RESUMEN EJECUTIVO
16
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
La evidencia sugiere que, si bien la AUH no parece suficiente para atraer a las
niñas y mujeres jóvenes más vulnerables que todavía están fuera del sistema
educativo, sí estaría contribuyendo a mejorar las trayectorias educativas de las
que asisten, reduciendo la deserción intra-anual y aumentando las chances de
graduarse en plazos no muy alejados de los teóricos. En cuanto a los varones,
la AUH estaría colaborando en el aumento de sus tasas de conclusión de la
escuela primaria.
17
A su vez, se detecta que la desprotección es mayor en ciertos grupos etarios,
destacándose el caso de los niños y niñas menores de 1 año, donde los niveles
de cobertura solamente alcanzan un 53%. A su vez, la articulación con institu-
ciones locales parece ser un desafío pendiente para aceitar los trámites de las
poblaciones que se encuentran excluidas.
En suma, los análisis hasta aquí realizados en el marco de este proyecto re-
flejan que la protección a la niñez en la Argentina ha mostrado importantes
avances, pero aún requiere significativas mejoras. Sin duda, una mayor integra-
ción o articulación entre las diferentes instancias institucionales involucradas
ayudaría a tener un más efectivo impacto sobre la reducción de la pobreza y
la desigualdad. De hecho, en varios estudios se ha señalado la necesidad de
mejorar la coordinación institucional. Se trata de programas que deberán con-
solidarse, mejorarse y adaptarse a los cambios que necesariamente se produ-
cirán de aquí en más.
1. INTRODUCCIÓN
Entre 2010 y 2011 se amplió el alcance de la AUH a los empleados de casas particu-
lares, trabajadores de temporada, monotributistas sociales y mujeres embarazadas
(en este último caso, se trató de un nuevo programa –Asignación por Embarazo para
18
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Protección Social–, según Decreto N° 446/2011). Por otra parte, en 2016 se amplió la
cobertura a los monotributistas de ciertas categorías (Decreto N° 593/2016), incor-
porándolos al sistema de asignaciones familiares contributivas. De acuerdo con in-
formación de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), aún existen
alrededor de 1,6 millones de niños y niñas que, por diversos motivos, no se encuen-
tran cubiertos por ninguna de las políticas señaladas.
Este documento presenta, en las próximas dos secciones, los antecedentes de los
Programas de Transferencias Monetarias (PTM) y su introducción en la Argentina. Las
secciones 4 y 5 se ocuparán de presentar información sobre cobertura y una primera
evaluación sobre la identificación de los beneficiarios. A partir de esa información, se
analizará el impacto distributivo y la suficiencia de las prestaciones de la AUH (sec-
ciones 6 y 7) y los efectos sobre el mercado de trabajo (sección 8). Las secciones 9 y
10 se ocuparán de las condicionalidades educativas y de salud para concluir con un
grupo de reflexiones sobre las barreras al acceso del programa y recomendaciones
para mejorar su alcance e impacto, Estas reflexiones finales tomarán en cuenta las
diferentes aproximaciones presentadas a lo largo del informe.
19
ANTECEDENTES Y ALCANCES
2. DE LOS PROGRAMAS DE
TRANSFERENCIAS MONETARIAS
En términos generales, los PTM han sido empleados para la atención tanto de fa-
milias en situación de pobreza persistente como de hogares afectados por shocks
económicos. Más allá de sus diferencias, puede decirse que estas iniciativas tienen
bases conceptuales comunes, entre las cuales se destacan la búsqueda simultánea
de eficiencia y equidad (vinculación entre alivio de pobreza en el corto plazo y de-
sarrollo del capital humano en el largo plazo), el énfasis en la corrección de fallos de
mercado a través de la creación de incentivos a la demanda (condicionamiento de
las transferencias), el empleo de un enfoque multidimensional y sinérgico que re-
quiere de la coordinación de los actores institucionales implicados y que se expresa
en una intervención sobre diferentes dimensiones del bienestar para toda la familia,
la entrega de un rol central a las mujeres con fines de empoderamiento de estas y la
relevancia de los sistemas de monitoreo y evaluación para la gestión, el aprendizaje
y el incremento de la transparencia.
20
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Finalmente, se debe considerar que los programas pueden ser implementados, fi-
nanciados y ejecutados por diferentes niveles de gobierno y, asimismo, los gobiernos
pueden delegar la provisión de los beneficios y la gestión de los programas en orga-
nizaciones no gubernamentales u otras entidades. La asignación de responsabilida-
des entre distintos niveles de gobierno se basa en diferentes aspectos que incluyen
razones históricas, institucionales, acuerdos políticos, entre otros. Si bien histórica-
mente –y de acuerdo con lo que aconseja la teoría– la política de asistencia social
y reducción de la pobreza se ha concentrado en manos de los gobiernos centrales,
desde los años 90, ante el contexto de creciente vulnerabilidad en el empleo y en un
marco de incremento en los niveles de pobreza y desempleo de la población, mu-
chos gobiernos subnacionales comenzaron a implementar sus propios programas
de reducción de la pobreza, acudiendo en algunos casos a los PTM. Ello se tradujo
en una creciente superposición de intervenciones, lo cual señala la necesidad de
aumentar el grado de coordinación en la política social entre distintos niveles de go-
bierno. Además, plantea un problema de equidad horizontal entre distintas jurisdic-
ciones, puesto que son justamente las jurisdicciones más ricas las que cuentan con
las capacidades y los recursos necesarios para implementar programas de este tipo.
21
INTRODUCCIÓN DE LOS PTM
3. EN LA ARGENTINA
22
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
23
ESQUEMA 1
Alcance del sistema de asignaciones familiares y deducción
de ganancias, 2016
Fuente:
Elaboración propia sobre la base de datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Boletín Esta-
dístico de Seguridad Social (BESS) 2016, Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social (MTEySS) 2015, En-
cuesta Nacional de Protección y Seguridad Social (ENAPROSS) 2015 y Boletín Mensual AUH septiembre 2016.
24
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Recuadro 1
Subsistemas establecidos por la Ley 24.714
25
c) Un subsistema no contributivo de aplica- pertenezcan a grupos familiares que se
ción a los destinatarios del SIPA, destina- encuentren desocupados o se desempe-
tarios del régimen de pensiones no con- ñen en la economía informal con ingresos
tributivas por invalidez, y para la Pensión iguales o inferiores al salario mínimo. Se
Universal para el Adulto Mayor, el que se incluye como destinatarios de este sub-
financiará con los recursos del régimen sistema a los monotributistas sociales y a
previsional. los empleados de casas particulares. En
este caso, la transferencia monetaria es
d) Un subsistema no contributivo compuesto semicondicionada: el beneficiario percibe
por la Asignación por Embarazo para Pro- el 80% mediante el sistema de pagos de la
tección Social y la Asignación Universal por seguridad social y el 20% restante se depo-
Hijo para Protección Social, destinado, res- sita en una cuenta del Banco Nación y está
pectivamente, a las mujeres embarazadas sujeto a la acreditación del cumplimiento
y a aquellos niños, niñas y adolescentes de condicionalidades en salud y educa-
residentes en la República Argentina que ción por parte del titular del beneficio.
En relación con los potenciales destinatarios de la AUH, a partir de los datos ad-
ministrativos que brinda ANSES, puede estimarse que el número de hogares que
debería estar cubierto por este pilar sería de alrededor de 1,9 millones (incluyendo
urbanos y rurales). Según datos de la Encuesta sobre Condiciones de Vida de Niñez
y Adolescencia (ECOVNA) habría, en zonas urbanas, alrededor de 1.653.000 hogares
cubiertos (15% del total), con aproximadamente 3,2 millones de destinatarios (28%
de los menores de 18 años). A su vez, hacia fines de 2016, de acuerdo con informa-
ción de ANSES, había alrededor de 4 millones de perceptores AUH en el país, lo
que representa cerca del 30% del total de niños. Considerando que, aproximada-
mente, el 8% de la población reside en áreas rurales (y haciendo el supuesto de que
esta proporción se mantiene para los niños), se puede establecer que alrededor de
3,2 millones de los perceptores de la AUH viven en zonas urbanas.2
Adicionalmente, se observa que alrededor del 45% de los hogares titulares de este
beneficio recibe solo una asignación, mientras que un 30% restante obtiene dos. El
2. Dichos porcentajes promedio de asignaciones por hogar es de 1,96, valor que se viene manteniendo
son también muy
similares a los que
relativamente constante desde la implementación de este pilar de protección a la
surgen de la niñez. En algunos pocos hogares (menos del 1%) el total de perceptores supera las
ENAPROSS
(13% y 28%) aun cinco asignaciones estipuladas por ley, lo que sugiere o bien algún error de capta-
cuando esta cubre
solo algunas
ción de las encuestas o la existencia de más de un titular en el hogar, viva o no en el
provincias del país. mismo.
26
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
A los efectos de este proyecto, resulta de especial interés considerar las razones que
explican esa “falta de cobertura” en hogares que reciben la AUH. Esta podría estar
asociada a diferentes factores:
Por otra parte, deben considerarse las razones “positivas” de no ser más beneficiario
del programa. A partir de la información suministrada por las encuestas, se pueden
mencionar: la obtención de un empleo registrado por parte de la madre o el padre del
menor (59%), el acceso a otro programa incompatible con la AUH (12%) y el comienzo
de un trabajo como monotributista (10%) por parte del padre o de la madre del menor.
Debemos recordar que en la actualidad este grupo queda mayoritariamente incluido
en el régimen contributivo (las primeras categorías) pero en 2015 estaban excluidos
de cualquier pilar de protección a la niñez. En conjunto, estas razones suman un valor
muy alto, de alrededor de 80% de las salidas del programa.
Sin embargo, hay también otros factores “negativos”, como la falta de cumplimiento
de la condicionalidad en materia de salud (9%) o en materia educativa (1%). El restan-
te 10% corresponde a otros motivos (entre los cuales se destaca la realización del
trámite para obtener la pensión por siete hijos) o a la falta de conocimiento sobre
la salida del programa. Por lo tanto, si bien “la puerta de salida” más habitual de la
AUH (para los que continúan siendo menores) es la formalidad, la condicionalidad
en salud también parece ser una fuente de exclusión, si bien claramente de menor
magnitud que aquella.
27
EVALUACIÓN DE LA PRECISIÓN EN LA
5. IDENTIFICACIÓN DE LOS BENEFICIARIOS
Sin considerar los potenciales efectos indirectos que podrían surgir de cambios en el
comportamiento de los distintos actores (trabajadores, familias, empresas, el propio
Estado) ante la presencia de la nueva política, los resultados de las estimaciones rea-
lizadas muestran que la AUH se encuentra razonablemente focalizada en los estra-
tos más vulnerables de la población. Siguiendo diferentes metodologías de cálculo,
se ha estimado que, durante el segundo trimestre de 2016, alrededor del 84% de los
destinatarios pertenecía a los dos quintiles de menores ingresos. La mayor parte del
programa se concentra en los primeros percentiles de la distribución y esta participa-
ción decrece a medida que nos movemos hacia percentiles de ingresos más altos. El
60% de la población de ingresos más bajos capta la mayor parte de las prestaciones.
Por otro lado, cuando se analiza la cobertura de la AUH en cada decil de hogar con
niños, se observa que en los dos primeros este pilar alcanza a la mitad de esos hoga-
res, participación que desciende sistemáticamente a lo largo de la distribución. Ello
señala dos cuestiones importantes. La primera, que ya se mencionó, es la focaliza-
ción de esta asignación en los hogares de menores ingresos. La segunda es la “falta
de cobertura” de este pilar entre los deciles más bajos, ya que alrededor de la mitad
de los niños aquí ubicados no recibe AUH.
Para evaluar las razones de esto último, resulta valioso analizar el tipo de cobertura
que reciben los hogares con niños a lo largo de la distribución. La ENAPROSS los cla-
sifica en las siguientes categorías: pilar contributivo, AUH, beneficiarios de otros pro-
gramas, excluidos por normativa (acá quedan incluidos los hogares que no reciben
asignaciones familiares contributivas pero hacen la deducción por hijo del impuesto
a las ganancias, los hijos de monotributistas3, aquellos que no cumplen con las con-
dicionalidades y, en teoría, los informales con ingresos superiores al salario mínimo)
y no cubiertos (se supone que aquí se incluyen hogares que deberían recibir AUH y
no lo hacen).
El Gráfico 1 muestra la distribución de hogares en cada decil del ingreso per cápita
familiar (IPCF). Allí se observa, nuevamente, la incidencia decreciente de la AUH a lo
largo de la distribución. El pilar contributivo crece (si bien no sistemáticamente) hasta
el decil 8 para luego descender. Ello es consecuencia conjunta de la correlación po-
sitiva entre formalidad e IPCF y de la existencia del límite máximo de ingresos para
3. Excepto los pertenecer a este pilar. A su vez, como era esperable, los hogares excluidos repre-
monotributistas
sociales, que están sentan una porción creciente a lo largo de la distribución, donde, en el último decil,
cubiertos por la
AUH. Recordemos
aproximadamente la mitad de los hogares con niños en 2015 quedaban excluidos por
que en 2015 aún no normativa tanto del pilar contributivo como del no contributivo.
estaban incluidos en
el pilar contributivo
los contribuyentes al
Por último, se encuentra el grupo de hogares no cubiertos por ninguno de estos pi-
monotributo general. lares, que alcanzaba en aquel año a casi el 30% del primer decil. Si suponemos que
28
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
estos hogares deberían haber estado cubiertos por la AUH, ellos representan alrede-
dor de un 60% adicional a los ya cubiertos en este decil. Esto resulta particularmente
preocupante, ya que es esperable que el panorama actual no difiera significativa-
mente de este.
GRÁFICO 1
Distribución de hogares según tipo de cobertura en los deciles de IPCF
29
obtienen asignaciones familiares contributivas y, finalmente, aquellos excluidos por
normativa.
GRÁFICO 2
Distribución de hogares con menores según tipo de cobertura
Por lo tanto, estos resultados sugieren que, aun considerando el monto total del be-
neficio percibido, los hogares que acceden a la AUH tienen menores IPCF promedio
que el resto de los hogares. Sin embargo, a partir de estos resultados no es posible
identificar el impacto que la AUH ha tenido sobre los ingresos familiares, dado que aquí
se han comparado hogares que pertenecen o no al grupo de beneficiarios pero que
adicionalmente podrían diferir en otras características relevantes que no se están con-
siderando. Por ejemplo, no es posible identificar si las discrepancias entre estos hoga-
res ya se encontraban presentes antes de la implementación de la AUH o aparecieron
luego, a partir de determinados comportamientos o de ciertos impactos diferenciales
de otros factores. Sobre estos aspectos se avanza en la evaluación de impacto.
30
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
31
la AUH no cambia el estatus de pobreza, aunque contribuye a reducir la distancia
a la línea. La Tabla 1 aísla estos dos efectos, haciendo uso de una descomposición
sencilla del indicador de brecha de pobreza. Este índice es el producto de la tasa de
incidencia de la pobreza (el porcentaje de personas pobres) por la distancia prome-
dio del ingreso de los pobres respecto de la línea (la “brecha promedio”). Por ejemplo,
4. Resultados similares bajo la Alternativa 2, en 2016 la AUH implicó una reducción de 32,7% a 30,2% en la
se obtienen de realizar
los cálculos para las proporción de pobres: una caída del 7%. Por su parte, esta política implicó una reduc-
demás encuestas.
En general, la disminu-
ción de la brecha promedio del ingreso de los pobres respecto de la línea del 40,2%
ción de la brecha de al 34,6%, es decir, una caída del 14% en esa brecha. Como consecuencia de ambos
pobreza se muestra
sobre todo por una avances –en términos de reducción del número de pobres y de su distancia respecto
menor brecha
promedio de los de la línea– el indicador de brecha de la pobreza descendió de 13,1 a 10,5, es decir un
pobres más que por
una disminución de 20%. Nótese de los valores de la descomposición que la mayor contribución proviene
la tasa de pobreza en
sí. La excepción es la de la reducción de la brecha y no de la disminución en la tasa de incidencia de la
ENAPROSS II, donde
la tasa de pobreza pobreza. El mayor impacto de la AUH surge de incrementar el ingreso de los pobres
se reduce un 11% y la
brecha promedio de de menores recursos, lo cual contribuye al aumento en su nivel de vida, aunque no a
los pobres baja un 9%
como consecuencia
la superación de su estado de pobreza4.
del programa, lo que
resulta en una dismi- De todas maneras, y como fuera anticipado en la Introducción de este informe, los
nución de la brecha
de pobreza de un 19%. resultados mencionados en los párrafos previos, que corresponden a los análisis de-
TABLA 1
Cambios porcentuales en las medidas de pobreza producto de la AUH,
según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)
Nota: “Alternativa 1” de
receptores de la AUH
son hogares que declaran
en la EPH un monto
compatible con el subsidio.
“Alternativa 2” de
receptores de la AUH son
hogares que calificarían
en el programa, dadas
sus características
declaradas en la EPH.
32
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
sarrollados en detalle en el Estudio D del Anexo, podrían ser algo diferentes a los
que se presentan en el Estudio A del Anexo, que son recogidos en la sección sobre
suficiencia de las prestaciones, que sigue más adelante.
33
oficiales. No obstante, debe contemplarse que tanto la CBA como la CBT se encuen-
tran expresadas sobre una base de adulto equivalente, de modo que la distancia
entre la AUH y este valor debe interpretarse con cautela.
La dificultad principal para llevar a cabo una estimación de ambos costos es la falta
de información que permita identificar correctamente qué hogares y personas per-
tenecen a ambos grupos. Lamentablemente, la EPH no permite hacer una identifi-
cación directa de los beneficiarios de la AUH, sino que debe hacerse de manera in-
directa a partir de la variable que identifica las transferencias del Estado que reciben
los hogares. Ello, por lo tanto, puede generar errores de estimación. No obstante, se
presenta una estimación tentativa al solo efecto de ilustrar el problema y sin preten-
siones de brindar un cálculo confiable, teniendo en cuenta que se trata de la única
fuente que nos permite aproximar una estimación de los costos fiscales que impli-
caría eliminar la pobreza y la indigencia en los hogares elegibles que ya perciben la
AUH y en aquellos que aún no accedieron, pero son elegibles para la misma.
Para llevar a cabo estos ejercicios, se utilizaron los microdatos de la EPH corres-
pondiente al segundo trimestre de 2016. En ese momento la pobreza afectaba a
23,3% de los hogares y a 32,5% de las personas en los 31 aglomerados cubiertos por
esta encuesta. La indigencia era de 5% y 6,5%, respectivamente. En el caso de los
hogares elegibles que no eran perceptores de la AUH, la pobreza afectaba al 80%
5. Para considerar
adecuadamente la y la indigencia, al 30%. A su vez, la brecha relativa de pobreza era, en promedio, de
meta de pobreza cero
deben incorporarse, 49%, mientras que en términos monetarios ello implicaba una distancia promedio a
adicionalmente, la línea de $6.300 mensuales. La brecha de indigencia, por su parte, era de 0,44 con
los hogares pobres
sin menores. una distancia de $2.400.
34
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Si se supone que la cantidad de niños cubiertos por esta asignación en este gru-
po de hogares sería de 1,8 millones, entonces esos hogares sumarían alrededor de
890.000. Por lo tanto, si a cada uno de estos se le diera el monto necesario para salir
de la pobreza, ello implicaría una suma de recursos de aproximadamente $67.000
millones anuales, equivalente al 0,85% del PIB 2016 estimado y a un incremento equi-
valente al 163% en relación con el gasto actual de esta asignación que, durante 2016,
ascendió a $41.107 millones. Para el caso de la eliminación de la indigencia, el mon-
to adicional requerido puede estimarse en $26.000 millones anuales (0,33% del PIB
estimado).
Se debe insistir en que estos ejercicios son solo orientativos, tanto por las razones
relacionadas con las deficiencias de la información antes señaladas (tanto adminis-
trativas como provenientes de encuestas a hogares) pero también por otra importan-
te restricción. Se trata de ejercicios de estática comparada donde no se considera
ningún otro cambio a nivel ni microeconómico ni macroeconómico que no sea el
otorgamiento de estos montos de ingresos a los hogares. Por lo tanto, no se están
considerando aquí cambios en el comportamiento de sus miembros, que podrían
reducir o amplificar los efectos sobre la pobreza o la indigencia. Tampoco se tie-
ne en cuenta algún posible efecto multiplicador del gasto. La Argentina continúa
exhibiendo un atraso importante respecto de otros países de la región en materia de
información referida a programas sociales, lo cual no solo dificulta la identificación y
caracterización de sus perceptores sino, también, las evaluaciones de impacto de
estos programas que se deseen realizar.
Por último, más allá de las precauciones mencionadas respecto de estos resultados,
lo que resulta evidente es la insuficiencia de esta transferencia para sacar de la indi-
gencia (obviamente, mucho más en el caso de la pobreza) a estos hogares con pre-
sencia de niños, niñas y/o adolescentes. Recordemos, en este sentido, que uno de
los objetivos de este pilar era combatir la transmisión intergeneracional de pobreza.
Lejos se está de ese objetivo. Es en este sentido que adquiere relevancia considerar
en el análisis una perspectiva multidimensional de la pobreza, que tome en cuenta
aspectos que van más allá de las variables puramente monetarias, como la vivienda,
el saneamiento básico y otros aspectos de la vida de las personas. La comprensión
de los efectos combinados producto de múltiples privaciones puede ayudar a iden-
tificar las causas subyacentes de la inequidad en los resultados en el desarrollo de
los niños. A su vez, permite a los responsables de políticas identificar a los niños que
35
están privados de poder satisfacer numerosas necesidades básicas y puede faci-
litar el desarrollo de respuestas políticas globales e integradas. A diferencia de las
mediciones monetarias donde los cambios en los precios afectan significativamente
la línea de pobreza, los indicadores obtenidos a partir de la métrica multidimensio-
nal son estructuralmente estables, es decir, son independientes del movimiento de
los precios y de otras variables de coyuntura. Adicionalmente, requieren medidas
de política más estructurales que se enfoquen en las múltiples determinantes de la
pobreza infantil.
Uno de los temas más controvertidos en el análisis de los PTM es su impacto sobre
el mercado de trabajo. En este proyecto, con el objeto de evaluar los efectos de la
AUH en la participación laboral de los adultos y en la generación de ingresos, se
ensayaron dos metodologías alternativas de análisis. Bajo ciertos supuestos, en el
Estudio B del Anexo, Roxana Maurizio y Ana Paula Monsalvo concluyen que la AUH
no tendría impactos significativos sobre el mercado laboral, en el sentido de haber
generado desincentivos significativos al trabajo entre los adultos miembros de los
hogares beneficiados. Allí se establece que, aun cuando el análisis descriptivo –y
algunos resultados parciales– parecieran sugerir la presencia de tal efecto, el análisis
econométrico no confirma estos resultados de manera robusta.
Una segunda dificultad importante para analizar los efectos del programa proviene
de la falta de preguntas destinadas a captar a los participantes en la principal en-
cuesta del país, la EPH. Las encuestas que sí lo hacen (ENAPROSS, Encuesta Nacio-
nal de Gastos de los Hogares –ENGHo–) tienen una cobertura temporal o geográfica
reducida. En síntesis, la ausencia de asignación aleatoria, sumada a las deficiencias
informativas, implica que la evaluación de los efectos de la AUH deba realizarse por
métodos indirectos, no experimentales, necesariamente imprecisos. Los Estudios B
e I del Anexo siguen un camino metodológico semejante: aplican técnicas no ex-
perimentales de diferencias dobles a microdatos de la EPH (el Estudio B también
realiza un ejercicio de diferencias simples con la ENAPROSS). La diferencia central
en ambos estudios radica en la construcción de los grupos de tratamiento y control.
En el Estudio B del Anexo se utilizan paneles cortos (de un año) en los que se identi-
fica a los participantes elegibles (tratamiento) y no participantes elegibles (control) en
función de las respuestas a la pregunta de la EPH que capta ingresos por transferen-
cias monetarias estatales (pregunta con la que se puede aproximar a los participan-
tes a partir de la coincidencia de los montos AUH con los allí declarados en función
de la cantidad de menores en el hogar). Esta pregunta puede conllevar un grado de
subdeclaración de los perceptores, hecho que no resulta novedoso por cuanto su-
cedió lo mismo con la captación de los beneficiarios del PJJHD, debido mayormente
a que esta encuesta no fue diseñada para estos fines y a que la misma no cubre el
total del país.
Dadas las debilidades informativas, ambas estrategias son válidas y no existe una
manera obvia de ordenarlas en términos de su probabilidad de captar con más preci-
sión el efecto real. En muchas ocasiones los resultados que surgen de tomar decisio-
nes metodológicas diferentes son semejantes. Por ejemplo, todos los estudios sobre
la AUH confirman su impacto reductor de la pobreza y la desigualdad, y su efecto
positivo en alentar la escolarización. Desafortunadamente, en el caso de la oferta la-
boral tratado en los Estudios B e I del Anexo los resultados son algo diferentes. Si bien
los equipos encargados de estos estudios específicos trabajaron en la búsqueda de
elementos que permitieran homogeneizar el análisis, no se han logrado reducir las
diferencias debido a las razones metodológicas apuntadas.
37
De cualquier forma, debe considerarse que los resultados no son diametralmente
opuestos. De hecho, en ambos casos los signos de los coeficientes estimados son
semejantes. Lo que difiere (y no es un punto irrelevante) es la significatividad estadís-
tica de los mismos: los resultados son en general no significativos en el Estudio B y en
general significativos en el Estudio I, aunque solo para las mujeres de ciertos grupos
etarios, demográficos y educativos.
Otro punto importante para considerar es que la interpretación de los posibles efec-
tos de desincentivos sobre la oferta laboral femenina que se reportan en el Estudio I
no tiene una lectura normativa única. Como señalan los autores, es posible que la
AUH haya servido para evitar que algunas mujeres vulnerables se vean presionadas
a tomar trabajos de mala calidad o a tener que estar muchas horas fuera de sus
casas, con lo que el resultado de reducción de oferta de trabajo quizá no sea norma-
tivamente negativo. De cualquier forma, este es un resultado a explorar en el futuro.
Entender los efectos de la AUH sobre el mercado laboral es de gran importancia para
repensar (si es necesario) el diseño de este programa y del sistema de protección so-
cial en general. Los Estudios B e I van en esa dirección. Las diferencias en los resulta-
dos son posiblemente en buena parte la consecuencia de la escasez de información.
EVALUACIÓN DE LA CONDICIONALIDAD
9. EDUCATIVA
38
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
la Libreta, requisito para cobrar el 20% acumulado durante el año previo y para evitar
ser suspendidos del programa.
La AUH, entonces, podría tener impacto en la educación de los niños, niñas y jóve-
nes destinatarios como consecuencia de los mayores ingresos familiares producto
de las transferencias y por los incentivos introducidos a través de las condicionali-
dades educativas. Para analizar estos efectos potenciales, se realizó un análisis de
evaluación del impacto de la AUH sobre las tasas de asistencia a la escuela, sobre la
continuidad intra-anual de la asistencia y sobre la probabilidad de graduación en los
niveles primario y secundario.
Todos estos resultados indican que el impacto en las tasas de asistencia es menor
o directamente está ausente para los grupos con niveles iniciales de asistencia más
altos. Tal es el caso de los niños y niñas hasta los 14 años que presentan tasas de
asistencia casi perfectas previo a la implementación de la AUH y para las mujeres
de todas las edades que exhiben tasas de asistencia por encima de las de sus pares
varones. Para conseguir un impacto sobre las tasas de asistencia en el nivel primario
y secundario básico, se requeriría atraer a la escuela (o mantener en ella) a un grupo
muy pequeño pero muy vulnerable de niños. Estos resultados sugieren que la AUH
no resulta suficiente para lograr este objetivo.
39
intra-anual). La evidencia sugiere que, si bien la AUH no parece suficiente para atraer
a las niñas y jóvenes más vulnerables que todavía están fuera del sistema educativo,
sí estaría contribuyendo a mejorar las trayectorias educativas de las que asisten a la
escuela, reduciendo la deserción intra-anual y aumentando las chances de graduar-
se en plazos no muy alejados de los teóricos. En efecto, la AUH habría contribuido a
aumentar en casi 4 puntos porcentuales la continuidad de las niñas elegibles de 12 a
14 años y en 7 puntos porcentuales la de las jóvenes de 15 a 17 años.
Por otra parte, la AUH también habría colaborado en incrementar las tasas de gra-
duación. Entre los más jóvenes (12 a 14 años), el impacto es de un aumento de
2 puntos porcentuales sobre las tasas de conclusión de la escuela primaria, siendo
incluso mayor (casi 3 puntos porcentuales) en el caso de las mujeres. Entre los más
grandes (15 a 17 años) el efecto continúa en una magnitud similar para los varones,
pero desaparece para las mujeres.
Estos resultados sugieren que, si bien la AUH ha contribuido a mejorar algunos indi-
cadores educativos, hay espacio para potenciar sus efectos incorporando modifica-
ciones en su diseño:
40
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
EVALUACIÓN DE LA CONDICIONALIDAD
DE SALUD 10.
La condicionalidad en salud que establece la AUH requiere que cada uno de los ni-
ños, niñas y adolescentes, hasta los 6 años inclusive, deba acreditar el cumplimiento
de los controles sanitarios, del Plan de Vacunación Obligatorio y la inscripción al Plan
Nacer/Programa SUMAR. En el caso de la Asignación por Embarazo, esta inscripción
es condición necesaria para el alta en el beneficio y afecta el 100% del ingreso. El
diseño cruzado incorpora también la etapa del nacimiento, ya que la inscripción del
niño recién nacido es condición para acceder a la asignación.
Los objetivos específicos del programa son el fortalecimiento del subsector público
de salud y la promoción de Seguros de Salud Materno Infantil Provinciales, desti-
nados a otorgar cobertura en salud a su población objetivo: mujeres embarazadas,
puérperas y niños y niñas menores de 6 años sin cobertura explícita de salud, garan-
tizando desde una perspectiva de “equidad” las mejores condiciones de acceso a un
paquete básico de prestaciones seleccionadas por su relevancia en el cuidado de la
salud de dicha población.
41
Mientras que entre los motivos por los cuales no se realizaron consultas médicas,
resulta llamativo que el 1,5% de los destinatarios de la AUH haya argumentado ha-
ber concurrido al servicio, pero no haber recibido atención médica. Ello debe alertar
sobre la necesidad de mejorar los servicios de atención primaria de la salud en los
hospitales públicos y Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS), de modo de
asegurar una atención adecuada y oportuna a toda la población.
Más allá de estos antecedentes, no existen estudios que hayan encarado una eva-
luación de impacto de la condicionalidad en salud de la AUH. En parte, ello se re-
laciona con la ausencia de preguntas vinculadas con resultados en salud en las en-
cuestas a hogares que realiza el INDEC. Consecuentemente, el análisis que aquí se
propone y se presenta a continuación, toma como fuente de información la encuesta
ENAPROSS, que realizó el MTEySS en 2015, donde es posible identificar algunas pre-
guntas respecto de la atención y cuidado de la salud de los destinatarios de la AUH
y un grupo de control, a los fines de evaluar si existe un comportamiento diferente
atribuible a la condicionalidad que establece el programa.
42
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
En este sentido, es posible señalar algunos puntos sobre los que podría trabajarse
para mejorar el diseño de la AUH con relación a la condicionalidad en salud:
43
y no parece razonable desde una perspectiva de aseguramiento de derechos.
Podría evaluarse reducir la pérdida a únicamente el 20% de la prestación re-
tenida a cuenta de la certificación de las condicionalidades o incluso podría
relajarse también este criterio, habida cuenta de que los trabajadores que per-
ciben Asignación Familiar Contributiva (AFC) no se encuentran sujetos al cum-
plimiento de este tipo de condicionalidades.
44
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Una vez al año, los titulares de la AUH deben acreditar el cumplimiento de las con-
diciones de educación y salud mediante la firma de la Libreta de Seguridad Social,
Salud y Educación (o en su defecto, el Formulario Libreta correspondiente) y una
vez debidamente firmadas por la escuela y el centro de salud, el último paso es su 7. La base de
personas de ANSES
presentación en las oficinas de la ANSES, a partir de un turno que se obtiene en su se alimenta de
diferentes bases de
página web. De esta forma, los perceptores acceden al 20% de la transferencia men- datos, como las que
sual que queda retenido hasta acreditar el cumplimiento de estas condicionalidades. proveen los registros
civiles provinciales u
Ese dinero solo podrá ser retirado una vez al año, cuando se demuestre, con dicha otras que le permiten
acreditar situación
presentación, que ambas condicionalidades se cumplieron. fiscal y de contrata-
ción laboral de los
En caso de no presentar la Libreta de Seguridad Social, Salud y Educación, el per- mayores, y registrar
incompatibilidades.
ceptor pierde el 20% retenido, y transcurridos los dos años de no cumplimiento
45
(donde el primer año corresponde al que el titular posee para la realización de dicho
trámite), se procede a la suspensión total del pago de la AUH.
46
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
A pesar de este amplio alcance logrado tempranamente, siete años más tarde aún se
siguen registrando brechas para lograr la universalidad de los destinatarios. Esas bre-
chas responden, por un lado, a los grupos poblacionales que experimentan diferen-
tes tipos de barreras al acceso o al sostenimiento de la AUH por el no cumplimiento
de las condicionalidades y, por otro lado, a los otros grupos que permanecen exclui-
dos por la definición de la normativa. El caso de la exclusión de los dependientes
de los migrantes, a quienes se les exige ser argentinos, naturalizados o extranjeros
residentes legales por un período no inferior a tres años, resulta el más significativo,
dado los cambios normativos que en los últimos años promovieron la ampliación
de los derechos de la población migrante por medio de la Ley 25.871. También cabe
señalar la situación de los NNyA sin cuidados parentales y la limitación de cinco AUH
por titular, que deja a un número de menores por fuera de este derecho.
Otro subgrupo, del que no es posible estimar su peso con los datos existentes, es el
conformado por aquellos NNyA indocumentados desde su nacimiento y, por tanto,
aún invisibles para el Estado. Muchos de estos últimos casos se localizan en peque-
ñas comunidades indígenas y en pequeñas localidades de frontera donde, en oca-
siones, los menores nacen y moran en países diferentes.
Se observa, también, que entre la población de NNyA sin cobertura, se eleva la pro-
porción de quienes no residen con la madre (13%) y de quienes no residen con el
padre (41%)11. Retomando lo que se planteaba anteriormente, respecto de la tenencia
del DNI, también se observa que, entre esta población, la proporción de quienes no
lo poseen es levemente mayor a la correspondiente al total de NNyA (95% contra
98%, respectivamente).
Otro dato que evidencia fuertes diferencias entre los NNyA cubiertos y aquellos no
cubiertos es el que corresponde a la asistencia escolar, sobre todo al desagregar
dicha información por grupos de edades. En el caso de la población sin cobertura de
ingresos, un 3% de los NNyA de 6 a 12 años no asiste a ningún establecimiento edu-
cativo; esta situación se eleva a 12% entre los de 13 a 15 años y a 24% entre los ado-
lescentes de 16 y 17 años. Esto último coincide con lo que se señalaba anteriormente
respecto de la mayor incidencia de falta de cobertura en este grupo.
Respecto del acceso a la salud, también se notan disparidades entre quienes están
cubiertos y quienes no. Por un lado, mientras un 62% de los NNyA no cubiertos ac-
cede al sistema de salud a través del hospital público o de los CAPS, ese porcentaje 11. Cabe señalar que
del total de NNyA,
disminuye al 50% entre los NNyA cubiertos; asimismo, un 24% de los primeros no un 6% no reside con
la madre y un 32% no
realizó ningún tipo de consulta médica en el último año, situación que es más baja
reside con el padre.
47
(18%) entre el segundo grupo. Es llamativo que entre las razones por las que no se
hicieron las consultas médicas, casi un 10% de los NNyA sin cobertura refiere a difi-
cultades para acceder a los turnos o para acceder por medio del transporte público a
los centros correspondientes, mientras que en el caso de los NNyA cubiertos la casi
totalidad (98%) refiere a que no estuvo enferma.
Las condicionalidades.
La documentación.
48
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
La articulación interinstitucional.
Por ejemplo, en el caso del Chaco, en las poblaciones más segregadas en las que
resulta dificultoso y costoso trasladarse y llegar hasta los centros bancarizados u ofi-
cinas del correo (la otra modalidad de pago cuando no hay cajeros en radios cerca-
nos), un destinatario trae la liquidación para varios de sus vecinos. Asimismo, en otros
casos, empleados municipales que tienen contacto más fluido con los destinatarios
se erigen como intermediarios entre estos últimos y las oficinas de ANSES que se en-
cuentran ubicadas en localidades vecinas, con el fin de trasladar la documentación
requerida. En este marco, en los pequeños poblados rurales o semirrurales del inte-
rior del país, como se constató en Villa Río Bermejito, las radios comunitarias también
cumplen un papel muy importante al difundir información y juntar tramitaciones para
llevar a los centros urbanos donde se ubican las oficinas. También, dada la creciente
49
propagación de los celulares, las redes sociales están cumpliendo un rol de difusión
de información sencilla pero importante para los destinatarios.
Por otro lado, en algunos barrios del Conurbano Bonaerense, la capilaridad de la mi-
litancia social puede actuar como facilitadora e intermediaria de la vinculación entre
los destinatarios y las instituciones. Como pudo evidenciarse en el operativo de La
Matanza, los militantes sociales conocen la multiplicidad de las problemáticas coti-
dianas de los vecinos, al tiempo que tienen acceso a las instituciones e interceden en
la resolución de ciertos conflictos12.
Los diferentes análisis realizados dan cuenta de que la protección a la niñez en la Ar-
gentina ha mostrado importantes avances, pero aún requiere significativas mejoras.
Sin duda, una mayor integración o articulación entre las diferentes instancias institu-
cionales involucradas ayudaría a tener un impacto más efectivo sobre la reducción
de la pobreza y la desigualdad. De hecho, se ha señalado de manera reiterada la
necesidad de mejorar la coordinación institucional. La propuesta de unificación del
sistema de protección favorece la atenuación de los desincentivos a la informalidad,
aunque no los elimina totalmente. Se genera una idea de continuidad que hoy no
12. Asimismo, en un
operativo en Virrey está presente.
del Pino, pudo
constatarse que
En el sistema actual, la AUH y las Asignaciones Familiares son dos programas distin-
las redes sociales
–especialmente tos, con nombres, mecanismos de selección y de exclusión, “ventanillas” de atención
Facebook– actúan
como mecanismos y requisitos diferentes. En primer lugar, debe destacarse la percepción de los agen-
de difusión de tes de la estabilidad y de la previsibilidad de las reglas existentes. En segundo lugar,
información, tanto
de las fechas y los costos de transacción de cambiar de un programa a otro pueden no ser menores
ubicaciones de los
operativos como cuando los programas tienen administraciones separadas. En tercer lugar, las com-
de los trámites y paraciones de beneficios, condiciones y requisitos de los programas pueden resultar
documentación
necesarios para los costosas, en especial cuando las reglas son complejas.
mismos. También, los
“grupos” y “páginas” Adicionalmente, podría evaluarse la posibilidad de vincular los beneficios del sistema
del municipio y/o
vecinos actúan como con un índice de vulnerabilidad construido a partir de una ficha social que incluya un
redes de difusión
de información y número grande de criterios. Otro elemento que considerar para reducir los desin-
facilitación en la centivos a la formalidad laboral es incorporar en el sistema integrado componentes
realización de
trámites. temporarios para fomentar la formalización, ya sean generales o focalizados en cier-
50
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
tos grupos (por ejemplo, mujeres que retornan al mercado de trabajo después de la
maternidad o personas que no hayan tenido nunca un empleo registrado).
51
ANEXO
Estudios
específicos
ESTUDIO
ESPECÍFICO
ANÁLISIS
MACROFISCAL
Caracterización general,
antecedentes y costo
fiscal de eventuales
reformas de la AUH
AUTORES
Oscar Cetrángolo
IIEP-UBA
Javier Curcio
IIEP-UBA
Ariela Goldschmit
IIEP-UBA
Roxana Maurizio
IIEP-UBA-CONICET
56
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
INTRODUCCIÓN
1.
En la Argentina, la protección social vinculada con el aseguramiento del ingreso mo-
netario para la niñez se estructura a partir de distintos componentes. Por un lado, los
trabajadores (activos o pasivos) del sector formal con ingresos por debajo de ciertos
umbrales perciben asignaciones familiares (Régimen de Asignaciones Familiares, en-
marcado en la Ley 24.714, para los trabajadores del sector privado, y otros regímenes
particulares para los trabajadores del sector público –nacional, provinciales o muni-
cipales–). Por su parte, los trabajadores con ingresos que se encuentran por encima
del mínimo no imponible dispuesto por el impuesto a las ganancias cuentan con
deducciones impositivas por hijos a cargo en relación con ese tributo que, si bien no
fueron diseñadas siguiendo una lógica vinculada con la protección social sino más
bien con el diseño del impuesto, en los hechos se comportan como un ingreso mo-
netario adicional relativo a la niñez en el ámbito familiar.
Este módulo tiene por objetivo analizar los problemas de diseño en cuanto a la elegi-
bilidad de los destinatarios de la AUH, de modo de poder identificar las características
de la población no cubierta por la AUH sobre la base de las estadísticas disponibles.
Se buscará evaluar estrategias para cerrar estas brechas, lo que será complementa-
do con un análisis de la suficiencia de las prestaciones que brinda la AUH, así como
la evaluación del costo fiscal vinculado con la ampliación del programa.
En términos generales, los PTM han sido empleados tanto para la atención de fami-
lias en situación de pobreza persistente como de hogares afectados por shocks eco-
nómicos. Más allá de sus diferencias, siguiendo a Villatoro (2007), puede decirse que
estas iniciativas tienen bases conceptuales comunes, entre las cuales se destacan
la búsqueda simultánea de eficiencia y equidad (vinculación entre alivio de pobreza
en el corto plazo y desarrollo del capital humano en el largo plazo), el énfasis en la
corrección de fallos de mercado a través de la creación de incentivos a la demanda
(condicionamiento de las transferencias), el empleo de un enfoque multidimensional
y sinérgico que requiere de la coordinación de los actores institucionales implicados
y que se expresa en una intervención sobre diferentes dimensiones del bienestar
para toda la familia, la entrega de un rol central a las mujeres beneficiarias con el fin
de empoderarlas, y la relevancia de los sistemas de monitoreo y evaluación para la
gestión, el aprendizaje y el incremento de la transparencia.
Los PTM son considerados como “innovadores” por varios motivos, entre los que
pueden destacarse sus mecanismos de focalización, el establecimiento de pres-
taciones “en efectivo” en lugar de “en especie” y las condicionalidades exigidas en
muchos casos, en relación con el desarrollo de ciertas acciones por parte de los
destinatarios, tales como asistencia escolar de los niños del hogar, controles de salud
y colocación de vacunas y refuerzos (Hailu y Veras Soares, 2009). De este modo, los
PTM integran objetivos de asistencia o reducción de la pobreza en el corto plazo y
la superación de la pobreza en el largo plazo mediante estrategias de acumulación
de capital humano. Ello se sustenta en la idea de que, dado que las estrategias uti-
lizadas por los más pobres para afrontar los shocks pueden llevar al desahorro en
capital humano y a perpetuar la pobreza, una acción que atienda simultáneamente
58
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Desde el punto de vista económico, los PTM tienen objetivos de eficiencia y de co-
rrección de fallas del mercado y, por este motivo, emplean incentivos por el lado de
la demanda en situaciones en las cuales las decisiones de las personas no se ajustan
al interés social o al de otros individuos (Das, Do y Ozler, 2005).
Desde una perspectiva más amplia, puede considerarse que los PTM fomentan la
corresponsabilidad de las familias beneficiarias, y dentro de estas, de las madres,
para alcanzar empoderamiento (De Janvry y Sadoulet, 2006). El recurso a la corres-
ponsabilidad no se limita a que las familias cumplan con las condicionalidades esta-
blecidas sino también alude a que los destinatarios sean protagonistas de las accio-
nes que les permitan mejorar sus condiciones de vida y alcanzar las puertas de salida
de los programas.
Los PTM se han orientado a cumplir una gran variedad de objetivos. Siguiendo nue-
vamente a Villatoro (2007), se distinguen como propósitos de los programas: la bús-
queda por la elevación del capital humano en el largo plazo y la interrupción de la
reproducción de la pobreza, el alivio de los efectos de crisis socioeconómicas, la
prevención de pérdidas de capital humano, el desarrollo de capacidades en adultos
en edad de trabajar y la reducción de la pobreza en el corto/mediano plazo.
Las discusiones conceptuales que se han argumentado a medida que se han ido
implementando estos programas abarcan distintos puntos que van desde cuestio-
nes relativas al diseño de los mismos, a la determinación de las prestaciones, las
condicionalidades, la focalización, los mecanismos de egreso que ellos plantean,
hasta aspectos vinculados a su evaluación de impacto y monitoreo, y detalles de
implementación como su financiamiento y gestión.
59
En cuanto al diseño, entre otros temas, se ha debatido la adecuación o no de la uti-
lización de transferencias monetarias en oposición a transferencias en especie (ali-
mentos, vestimenta, útiles escolares, etc.) a los hogares. El argumento a favor de
las transferencias en efectivo sostiene que la entrega de dinero preserva la libertad
de elección de los destinatarios, es menos costosa que la prestación en especie
y se ajusta mejor a la composición de los hogares (Franco y Cohen, 2006). Asimis-
mo, como se señala en Marchionni y Conconi (2008), las transferencias en dinero
permiten mayor eficiencia en el consumo porque los individuos u hogares conocen
mejor sus necesidades y preferencias que el Estado, y la fungibilidad del efectivo
permite una adecuada asignación de la transferencia a necesidades heterogéneas y
cambiantes.
En cuanto a los montos de las transferencias, los países de la región han empleado
distintas aproximaciones. En algunos casos se combina una transferencia plana, in-
dependientemente de la composición del grupo familiar, y un aporte por niño, mien-
tras que en otros casos se emplean apoyos por familia, o bien sobre bases indivi-
duales. En ciertas situaciones, se proporciona un aporte fijo a las familias en extrema
pobreza y una transferencia variable que toma en cuenta la composición del hogar
pero que es mayor para las familias más pobres. En el caso de las transferencias por
niños, también se han incorporado ponderaciones según sexo y edad de los desti-
natarios, con la intención de contemplar el costo de oportunidad de la educación en
cada caso. Por lo general, el valor de la transferencia plana suele determinarse en
base a un porcentaje de la línea de pobreza (Villatoro, 2007).
Finalmente, se debe considerar que los programas pueden ser implementados, fi-
nanciados y ejecutados por diferentes niveles de gobierno. A su vez, los gobiernos
pueden delegar la provisión de los beneficios y/o la gestión de los programas en
organizaciones no gubernamentales u otras entidades. La asignación de responsa-
bilidades entre distintos niveles de gobierno se basa en diferentes aspectos, que
van desde razones históricas o institucionales hasta acuerdos políticos, entre otros.
Si bien históricamente –y de acuerdo con lo que aconseja la teoría– la política de
asistencia social y reducción de la pobreza se ha concentrado en manos de los go-
biernos centrales, en los años 90, ante el contexto de una creciente vulnerabilidad
en el empleo y en un marco de incremento de los niveles de pobreza y desempleo
de la población, muchos gobiernos subnacionales comenzaron a implementar sus
propios programas de reducción de la pobreza, acudiendo en algunos casos a PTM.
Ello se tradujo en una creciente superposición de intervenciones, que señala la ne-
cesidad de aumentar el grado de coordinación en la política social entre distintos
niveles de gobierno. Además, plantea un problema de equidad horizontal entre dife-
rentes jurisdicciones, puesto que son justamente las jurisdicciones más ricas las que
cuentan con las capacidades y los recursos necesarios para implementar programas
de este tipo.
62
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
que el SCE, bajo la órbita del MTEySS, está dirigido a aquellos con mejores condicio-
nes de empleabilidad, para lo cual se brindan servicios destinados a apoyar la bús-
queda activa de empleo, la actualización y la formación profesional. Este programa
no exige ningún tipo de condicionalidad a sus destinatarios, pero impone la realiza-
ción de contraprestaciones laborales y de capacitación, y cuenta con una duración
limitada de dos años. El programa brinda una ayuda económica mensual no remune-
rativa por un período máximo de 24 meses. Durante los primeros 18 meses el monto
de la prestación es de $225, que se reduce a $200 durante los seis meses restantes.
El PEC, creado en 2003, tiene por objetivo brindar una ocupación transitoria a traba-
jadores desocupados de baja calificación laboral a través de la ejecución de distintos
tipos de actividades que tiendan a mejorar las condiciones de empleabilidad de los
mismos y/o la calidad de vida de la población de la comunidad a la que pertenecen.
Los participantes del programa reciben una ayuda económica mensual no remu-
nerativa de $150 y puede ser beneficiario del programa un solo miembro del grupo
familiar.
Siguiendo a Beccaria, A. y Curcio, J. (2011), puede afirmarse que los niveles de las
prestaciones de PNC están mayoritariamente vinculados a la jubilación mínima y el
beneficio promedio difiere para las categorías establecidas. El crecimiento de los úl-
timos años comenzó a desarrollarse con más ritmo en 2004, en el que la serie au-
mentó 21% respecto del año anterior (pasó de 345.000 a 415.000 destinatarios, apro-
ximadamente). Durante 2015, se alcanzó un total de 1.492.228 prestaciones con un
predominio de las correspondientes a Invalidez (71,4% del total).
Aquí, es importante notar que la demora del gobierno nacional en implementar una
medida de estas características condujo a que, ante la necesidad social, distintas
provincias, así como la Ciudad de Buenos Aires, hayan implementado, previo a la
AUH, programas de transferencias condicionadas a las familias en situación de po-
breza. Cuando apareció en escena el programa AUH, los gobiernos subnacionales
debieron revisar su tipo de intervención en políticas de atención de situaciones vul-
nerables. Teniendo en cuenta que algunas jurisdicciones se habían anticipado con
iniciativas propias, la aparición del programa nacional puso a los gobiernos provin-
ciales frente a la disyuntiva de utilizar los recursos destinados al área o bien para
complementar el programa nacional o bien para mejorar la provisión de servicios que
son condicionalidades del plan o para otros fines o, simplemente, ahorrarlos frente a
una situación fiscal complicada. Este debate es el que se presenta en la actualidad
en muchas jurisdicciones (Cetrángolo y Goldschmit, 2012).
En 1996 se planteó una reforma del sistema de Asignaciones Familiares con el objeti-
64
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
En el esquema actual de garantías de ingreso para hogares con niños, niñas y adoles-
centes de la Argentina, pueden distinguirse dos pilares fundamentales: las asignacio-
nes familiares contributivas (que incluyen las pagadas por ANSES y las provinciales)
y las asignaciones no contributivas (AUH más PNC y otros programas provinciales).
Estos subsistemas están definidos por las características laborales de las personas
(tipo de relación laboral e ingresos). A ello se le añade la deducción por hijo expresa-
da en la declaración del Impuesto a las Ganancias por parte de los trabajadores de
mayores ingresos que, si bien no fue diseñada como un mecanismo de protección
social, en los hechos se configura como un instrumento que favorece el ingreso dis-
ponible de las familias a partir de ciertos niveles de renta.
ESQUEMA 1
Alcance del sistema de asignaciones familiares y deducción de ganancias, 2016
Fuente:
Elaboración propia sobre la base de datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Boletín Estadístico
de Seguridad Social (BESS) 2016, Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social 2015, Encuesta Nacional de Pro-
tección y Seguridad Social (ENAPROSS) 2015 y Boletín Mensual AUH septiembre 2016 .
65
donde se destaca la implementación de la AUH, el incremento del empleo formal
que extendió los niveles de cobertura contributiva y la reciente incorporación de los
monotributistas dentro de la componente de Asignaciones Familiares Contributivas
(según decreto 593 de abril de 2016, Organización Internacional del Trabajo –OIT–,
2016).
66
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
El cuadro que sigue resume las principales características que adopta la configu-
ración de los distintas componentes del Sistema de Asignaciones Familiares en la
Argentina y de la deducción del Impuesto a las Ganancias.
67
CUADRO 1
Configuración del Sistema de Asignaciones Familiares en la Argentina
MONTOS $1.103 por hijo y $3.597 por $1.103 por hijo y $3.597 Deducción anual de
DE LAS hijo con discapacidad para por hijo con discapacidad $19.889 por hijo
PRESTACIONES el tramo de menores ingre-
sos y luego va decrecien-
do. Por otra parte, existen
adicionales por zona
CRITERIOS DE Ingresos de entre $200 y Ingreso inferior al salario Ingresos por encima
ELEGIBILIDAD $60.000 por grupo familiar mínimo y residencia legal del mínimo no imponi-
por encima de los 3 años ble del impuesto a las
ganancias ($18.880)
68
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
El monto del beneficio está en relación directa con la carga de familia que los traba-
jadores sostienen, el nivel de salarios y la zona geográfica donde residen (Beccaria
y Curcio, 2014). Por su parte, el subsistema no contributivo extiende una parte de los
beneficios anteriormente mencionados a sectores de la sociedad que no se encon-
traban cubiertos. Ello incluye la prestación de asignación para hijos menores de 18
años y para hijos con discapacidad.
La cantidad de titulares en septiembre 2016 alcanzaba los 2,2 millones, lo que impli-
GRÁFICO 1
Evolución de la cantidad de destinatarios de AUH y AAFF contributivas
69
ca un promedio 1,8 niños y niñas menores de 18 años por hogar.
GRÁFICO 2
Destinatarios de AUH según edad
0,4%
En forma acumulada, para el año 2016, se estima que el gasto haya ascendido a
$41.107 millones, lo que representaría cerca de 0,52% del PIB, de acuerdo con previ-
siones incluidas en el Presupuesto 2017 para el cierre del ejercicio 2016.
70
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
GRÁFICO 3
Montos liquidados de la AUH y AUH discapacidad (en miles de pesos)
71
Salud (DEIS-Ministerio de Salud), se desprende que durante 2014 (último año con da-
tos disponibles) el 7% de los niños inscriptos por el Registro Civil en ese año nacieron
en 2013 o en años anteriores. A su vez, el 91,8% de los niños nacidos durante 2014
fueron inscriptos en ese mismo año, por lo que queda un 9,2% con una mayor demo-
ra en la inscripción, lo cual afecta las posibilidades de incorporación a los diferentes
mecanismos de protección social de ingresos. Estos promedios nacionales exhiben
importantes variaciones entre las provincias y regiones del país, mostrando retrasos
mayores en las provincias con mayor vulnerabilidad relativa.
CUADRO 2
Requisitos de inclusión en la AUH
CUADRO 3
Criterios de exclusión establecidos en la normativa
72
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO 4
Matriz de transiciones entre pilares del Sistema de Asignaciones
Familiares. Expansión al total país. Paneles anuales 2009-2015
73
2010-2011 No cubierto AAFF AUH Ganancias Doble cob. TOTAL
74
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
La pérdida de cobertura puede estar explicada, además, porque el hogar dejó de ser
formal, pero sigue manteniendo ingresos superiores al salario mínimo (recordemos
que aquí se supone que se cumple el requisito de ingresos para acceder a este pilar).
Por último, alrededor del 7 u 8% pasaría a ser elegible para la AUH como producto
también de la pérdida de la condición de registro de algún miembro adulto del hogar,
pero con ingresos laborales hasta el salario mínimo.
Por otro lado, alrededor del 60% de los inicialmente elegibles para la AUH seguiría
siéndolo un año después a lo largo de este período. Sin embargo, alrededor de un
20%/25% quedaría sin ningún tipo de cobertura, seguramente al exceder el umbral
máximo de ingresos laborales establecido por el salario mínimo. Por el contrario, el
15% pasaría a estar cubierto por el régimen contributivo como consecuencia de la
formalización de algún miembro adulto del hogar.
75
de Buenos Aires, 24 partidos del Gran Buenos Aires (GBA) y en las provincias de Ca-
tamarca, Corrientes, Chaco, Jujuy y Río Negro.
Resulta interesante notar que dichos porcentajes son también muy similares a los
que surgen de la ENAPROSS (13% y 28%) aun cuando, como se mencionó, esta cubre
solo algunas provincias del país.
Como se observa en el Gráfico 4, alrededor del 45% de los hogares titulares de este
beneficio recibe una asignación, mientras que un 30% restante obtiene dos. El pro-
medio de asignaciones por hogar es de 1,96, valor que se viene manteniendo relati-
vamente constante desde la implementación de este pilar de protección a la niñez.
En algunos pocos hogares (menos del 1%) el total de perceptores supera los cinco
estipulados por ley, lo que sugiere o bien algún error de captación de las encuestas
o la existencia de más de un titular en el hogar, vivan o no en el mismo.
76
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
GRÁFICO 4
Distribución de beneficiarios según cantidad de beneficios en el hogar
77
Respecto de la primera posible razón, y de acuerdo con la ENAPROSS, solo en alre-
dedor del 4% de estos casos los hogares tienen más de cinco hijos, por lo cual esta
no sería una causa significativa de esta aparente falta de cobertura.
Por otro lado, cuando se analiza en detalle la edad de este grupo de niños no cubier-
tos, se observa que las mayores frecuencias se encuentran en los extremos etarios,
en particular entre los niños menores a 1 año y entre aquellos con 16/17 años (Gráfico
5). En el primer caso, las demoras para realizar los trámites requeridos para acceder
al beneficio podrían explicar este hecho. En el segundo caso, es interesante notar
el crecimiento en la importancia relativa de los niños no cubiertos a partir de los 12
años, edad teórica de inicio en el nivel de educación secundaria. Ello podría, por lo
tanto, estar asociado a las mayores dificultades para cumplir con la condicionalidad
de asistencia escolar en esta etapa.
De hecho, cuando se analiza esta variable, se observa que alrededor del 15% del
total de los niños no cubiertos no asiste a la escuela. Sin embargo, ese porcentaje se
eleva fuertemente a partir de los 14 años, donde ello sucede en el 13% de los casos,
y alcanza a casi el 50% de aquellos con 17 años no perceptores de esta asignación.
De todas maneras, esta razón, más la falta de DNI y el hecho de pertenecer a una
familia con más de cinco niños dan cuenta de alrededor de un cuarto del total de es-
tas exclusiones, lo que sugiere la presencia de otros factores explicativos. La falta de
información al respecto no hace posible un análisis más exhaustivo de esta cuestión.
GRÁFICO 5
Distribución de menores no cubiertos en hogares
AUH según edad
78
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
En cuanto al año de inicio del cobro de la AUH de los hogares que eran beneficiarios
en 2015, y de acuerdo con la información que brinda la ENAPROSS, se observa que
el gran flujo de ingreso se dio entre 2009 y 2010, años que concentran alrededor del
40% de los ingresos totales. Posteriormente a dichos años, el flujo es relativamente
estable, alrededor del 13% hasta 2014, para luego descender a 9% en 2015 (Cuadro
A2i, del Anexo). El hecho de que la encuesta se haya realizado a lo largo de ese año
puede estar condicionando este último valor.
Este panorama es consistente con los siguientes dos fenómenos. El primero es que,
como ya se comentó, el ingreso a este pilar no contributivo se dio de manera muy
rápida desde su anuncio; en noviembre de 2009 ingresaron alrededor de 3,3 millones
de niños al mismo. El segundo refiere a la permanencia de los hogares en el mismo.
Como se observa en el Cuadro A2ii, alrededor del 90% de estos hogares percibe la
asignación de manera continua desde el año de ingreso. Ello indica, por ejemplo, que
entre aquellos que obtuvieron por primera vez el beneficio en 2009 y que lo siguen
percibiendo seis años más tarde, solo el 12% tuvo alguna interrupción en el cobro
durante este lapso.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la permanencia en este pilar que
surge de estos datos seguramente está sobreestimada justamente porque esta in-
formación está disponible solo para los hogares beneficiarios en 2015 y no para el
total de los que alguna vez accedieron a esta asignación. Lamentablemente, no se
cuenta con estos datos de fuente administrativa de manera de evaluar correctamen-
te la intensidad de los flujos de entrada y de salida de este pilar
De todas maneras, a partir de la ENAPROSS, es posible observar que entre las razo-
nes “positivas” de la salida del programa está la obtención de un empleo registrado
por parte de la madre o el padre del menor (59%), el acceso a otro programa incom-
patible con la AUH (12%) y el comienzo de un trabajo como monotributista (10%) por
parte del padre o de la madre del menor. Debemos recordar que en la actualidad
este grupo queda mayormente incluido en el régimen contributivo (las primeras ca-
tegorías) pero en 2015 estaban excluidos de cualquier pilar de protección a la niñez.
Estas razones en conjunto suman un valor muy alto, de alrededor del 80% de las
salidas.
Sin embargo, por otro lado, aparecen factores “negativos” como la falta de cumpli-
miento de la condicionalidad en materia de salud (9%) o en materia educativa (1%).
El restante 10% corresponde a otros motivos (entre los cuales se destaca la realiza-
ción del trámite para obtener la pensión por siete hijos) o a la falta de conocimiento
sobre la salida del programa. Por lo tanto, si bien “la puerta de salida” más habitual
de la AUH es la formalidad, las condicionalidades en salud también parecen ser una
fuente de exclusión, si bien claramente de menor magnitud que aquella. Esta fuente
también podría explicar la falta de cobertura plena de los niños en hogares que per-
ciben la AUH analizada previamente.
79
Finalmente, alrededor de un 10% de los que nunca cobraron este beneficio realizó los
trámites para acceder al mismo. Los motivos por los cuales no se obtuvo la AUH aun
habiendo realizado el trámite son: no le correspondía por tener el titular un puesto
registrado o por contar con otro beneficio social, ser monotributista o percibir ingre-
sos superiores a los estipulados (que suman alrededor del 44% del total); aún está en
trámite (35%); problemas con la documentación (10%) u otros motivos (10%).
Como puede observarse en el Cuadro A3i (en el Anexo), de acuerdo con la ENA-
PROSS, aproximadamente el 44% de los titulares son cónyuges; el 36%, jefes; y el
14% son hijos mayores de 18 años. Por lo tanto, entre estos tres grupos concentran
alrededor del 94% del total de casos. La presencia de hijos mayores se da en hogares
extendidos donde estos obtienen el beneficio por algún menor a su cargo.
Al mismo tiempo, el 90% de los titulares son mujeres, lo que se compara con el 53%
de mujeres en el total de personas mayores de 18 años. La sobrerrepresentación
que ellas registran entre los titulares de la AUH (muy habitual en este tipo de pro-
gramas en la región) puede estar explicada, al menos en sus inicios, por el traspaso
de los programas de transferencias públicas vigentes antes de la implementación
de la AUH, los cuales se caracterizaban por una alta presencia femenina entre sus
beneficiarios. Asimismo, las madres tienen prioridad frente a los padres para percibir
esta asignación. Por otro lado, en general, son las madres las que realizan los trámites
para acceder a este tipo de beneficios y para cumplir luego con las condicionalida-
des. Por último, es más frecuente la ausencia del padre que de la madre de estos
niños en el hogar.
La edad promedio de los titulares es de 35 años. Sin embargo, este valor es significa-
tivamente mayor (41 años) entre los varones titulares que entre las mujeres (34 años).
Cuando se comparan estos valores con el total de la población mayor de 18 años,
se observa que los titulares, especialmente las mujeres, son sustancialmente más
jóvenes, resultado esperable dada la condición de tener niños a cargo para acceder
al beneficio.
80
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
GRÁFICO 6
Distribución de población mayor de 18 años según nivel educativo
81
salario informal (43% en los hombres) mientras que el 23% es cuentapropista (38% en
los hombres). Llama la atención, sin embargo, la presencia de asalariados registrados
dentro del conjunto de titulares de la asignación, grupo que representa el 10% del
total de los beneficiarios pero que alcanza el 15% en el caso de los varones.
Una razón de este resultado podría ser el desempeño de estos individuos en el ser-
vicio doméstico, donde las trabajadoras, aun estando inscriptas en el régimen de se-
guridad social, no perciben asignaciones familiares contributivas, por lo cual quedan
incluidas en la AUH si perciben ingresos hasta un salario mínimo. Al excluir este tipo
de ocupaciones del análisis, el porcentaje de mujeres formales que aparecen como
titulares se reduce del 10% al 5%. Este valor remanente podría estar explicado por
una superposición de la percepción del beneficio con el comienzo de una relación
laboral formal o bien por tratarse de familias extendidas, lo que sugiere que este
resultado no deriva del hecho de haberle asignado en la encuesta el beneficio a un
mayor registrado que no pertenece al núcleo primario del menor ni de errores en la
identificación de los beneficiarios o en la clasificación de los trabajadores según su
categoría ocupacional .
Por último, y en parte vinculado con esto último, alrededor del 60% de los titulares
del beneficio ocupados lo hace de manera part-time. Entre las mujeres, el porcentaje
de subocupadas aumenta al 66% mientras que entre los hombres este valor es del
33%. Por lo tanto, como era esperable, las mujeres perceptoras exhiben una menor
inserción laboral que los hombres, tanto en términos de tasa de actividad como en
intensidad horaria. Asimismo, cuando se las compara con aquellas no titulares en
hogares con presencia de niños y de bajo nivel educativo (inferior a secundario com-
pleto), se observa una menor intensidad laboral entre las primeras (de alrededor de
4 pp). Recordemos que, por el contrario, no se observaban diferencias en cuanto a
la tasa de participación entre ambos grupos de mujeres. De todas maneras, este
aspecto también será abordado de manera más exhaustiva en la evaluación de im-
pacto que se presenta en el Estudio Específico B.
82
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Esta situación podría estar asociada a dos factores: el primero refiere a la mayor in-
cidencia de la pobreza, a su vez asociada, al menos en parte, a la informalidad y al
desempleo, entre los hogares con mayor cantidad de niños y, por lo tanto, con mayor
probabilidad de tener hijos en las edades más bajas; el segundo refiere, como fue
señalado, a una mayor dificultad en el cumplimiento de la condicionalidad educativa
en la escuela secundaria. Atendiendo a esta situación, en algunos países de América
Latina (por ejemplo, el Uruguay), el monto de la asignación es mayor en este caso
que entre los niños en edad para asistir a la escuela primaria.
GRÁFICO 7
Distribución de menores de 0 a 17 años de edad
83
En ambos relevamientos aparece cierta paridad de género entre los beneficiarios,
muy similar al panorama que surge para el total de niños (Cuadros A4i y A4ii, en el
Anexo). En términos geográficos, aproximadamente el 40% de la AUH se concentra
en GBA, 1 pp inferior a su participación en el total de los niños. Sin embargo, como
era esperable, la mayor subrepresentación se observa en la Ciudad de Buenos Aires,
donde la diferencia (negativa) es de casi 6 pp. Lo contrario sucede en las provincias
del norte donde las dificultades laborales y los niveles de pobreza superan la media
nacional y por ello, al menos en parte, la incidencia relativa de este beneficio es tam-
bién superior a otras regiones del país. Ello es particularmente evidente en el caso
del Chaco (Gráfico 8).
GRÁFICO 8
Diferencia entre la participación de niños en el programa
y el total de niños por provincia
Solo alrededor del 1,5 de los niños beneficiarios son migrantes, 1 pp más bajo que lo que
representan los niños extranjeros en el total de niños (Cuadro A4iv y A4v del Anexo). Sin
embargo, la incidencia de migrantes es mayor entre las madres o padres de aquellos que
reciben el beneficio. De acuerdo con la ECOVNA (2011-12) este es de alrededor del 5% (Cua-
dros A4vi y A4viii del Anexo) mientras que en la ENAPROSS (2015) (Cuadros A4vii y A4ix del
Anexo) se eleva al 9% en el caso de las madres y al 7% entre los padres. Ello indica, por lo
tanto, que un conjunto importante de hijos de padres migrantes es nativo de nuestro país.
84
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Sin embargo, cuando se analiza la edad del aproximadamente 2% de los niños cu-
biertos por la AUH que declaran no asistir, se observa, nuevamente, que estos se
concentran en los extremos etarios, por un lado, 5 años y, por otro, de 14 a 17 años
(Cuadros A4x, A4xii, A4xii y A4xiii del Anexo). Cierto retraso en dar de baja a estos niños
del cobro de la AUH podría explicar por qué los mismos siguen siendo perceptores
aun no cumpliendo con esta condicionalidad.
GRÁFICO 9.
Distribución de los menores según cantidad de miembros en el hogar.
Cuando se analiza el ingreso per cápita familiar (IPCF) de los hogares beneficiarios se
observa que, de acuerdo con la ENAPROSS (2015), este representaba alrededor de
un tercio del correspondiente al total de hogares ($2.100 y $6.700, respectivamente)
y la mitad del de los hogares con presencia de niños ($4.200). Ello muestra, por lo
tanto, que aun cuando la AUH, a diferencia de otros programas de transferencias
condicionadas en la región, no está dirigida expresamente a los hogares de meno-
res ingresos, termina “focalizando” en estos, dada la fuerte correlación habitual entre
informalidad/desempleo y escasez de recursos monetarios en el hogar (Beccaria y
Groisman, 2008; Maurizio, 2014).
86
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
GRÁFICO 10
Distribución de los hogares con presencia de niños según deciles del IPCF
Por otro lado, cuando se analiza la cobertura de la AUH en cada decil de hogar con
niños, se observa que en los dos primeros este pilar alcanza a la mitad de esos ho-
gares y desciende sistemáticamente su participación a lo largo de la distribución. Ello
señala dos cuestiones importantes. La primera, que ya se mencionó, es la focaliza-
ción de esta asignación en los hogares de menores ingresos. La segunda es la “falta
de cobertura” de este pilar entre los deciles más bajos, ya que alrededor de la mitad
de los niños aquí ubicados no recibe AUH.
Para evaluar las razones de esto último, resulta valioso analizar el tipo de cobertura
que reciben los hogares con niños a lo largo de la distribución. La ENAPROSS los
clasifica en las siguientes categorías: pilar contributivo, AUH, beneficiarios de otros
programas, excluidos por normativa (acá quedan incluidos los hogares que no reci-
ben asignaciones familiares contributivas pero hacen la deducción por hijo del Im-
puesto a las Ganancias, los hijos de monotributistas2, aquellos que no cumplen con 2. Excepto los
monotributistas
las condicionalidades y, en teoría, los informales con ingresos superiores al salario sociales, que están
mínimo) y no cubiertos (se supone que aquí se incluyen hogares que deberían recibir cubiertos por la
AUH. Recordemos
AUH y no lo hacen). que en 2015 aún no
estaban incluidos en
El Gráfico 11 muestra la distribución de hogares en cada decil del IPCF. Allí se observa, el pilar contributivo
los contribuyentes al
nuevamente, la incidencia decreciente de la AUH a lo largo de la distribución. El pilar monotributo general.
87
contributivo crece (si bien no sistemáticamente) hasta el decil 8 para luego descen-
der. Ello es consecuencia conjunta de la correlación positiva entre formalidad e IPCF
y de la existencia del límite máximo de ingresos para pertenecer a este pilar. A su vez,
como era esperable, los hogares excluidos representan una porción creciente a lo
largo de la distribución, donde, en el último decil, en 2015 aproximadamente la mitad
de los hogares con niños quedaba excluida por normativa tanto del pilar contributivo
como del no contributivo.
GRÁFICO 11
Distribución de hogares según tipo de cobertura en los deciles de IPCF
88
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
GRÁFICO 12
Distribución de hogares con menores según tipo de cobertura
Por lo tanto, estos resultados sugieren que, aun considerando el monto total del be-
neficio percibido, los hogares que acceden a la AUH tienen menores IPCF promedio
que el resto de los hogares. Sin embargo, a partir de estos resultados no es posible
identificar el impacto que la AUH ha tenido sobre los ingresos familiares dado que
aquí se han comparado hogares que pertenecen o no al grupo de beneficiarios pero
89
que adicionalmente podrían diferir en otras características relevantes que no se es-
tán considerando. Por ejemplo, no es posible identificar si las discrepancias entre
estos hogares ya se encontraban presentes antes de la implementación de la AUH
o aparecieron luego, a partir de ciertos comportamientos o de ciertos impactos di-
ferenciales de otros factores. Sobre estos aspectos se avanza en la evaluación de
impacto.
Uno de los aspectos centrales de las AUH es su capacidad para aumentar los ingre-
sos totales de las familias y, dada la focalización de este pilar entre las familias de
menores recursos, su potencial efecto reductor sobre la pobreza y la indigencia.
En el Cuadro 5 se presenta la relación entre los montos pagados por la AUH en 2016
y algunos indicadores de pobreza. Se tomó como referencia una base de U$S2 al
día, y la valorización de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y Canasta Básica Total
(CBT), que definen las líneas de indigencia y pobreza respectivamente, según datos
oficiales. Allí se observa, que la AUH siempre se ubicó por encima del indicador de
pobreza de U$S2 al día.
90
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO 5
Evolución de los montos de la AUH vis a vis algunos
indicadores de pobreza seleccionados
Con relación a la CBA y CBT, los valores de la AUH se ubican siempre por debajo de
ambas canastas. No obstante, debe contemplarse que tanto la CBA como la CBT se
encuentran expresadas sobre una base de adulto equivalente, de modo que la dis-
tancia entre la AUH y este valor debe interpretarse con cautela.
Por tal motivo, adquiere relevancia considerar en el análisis una perspectiva multi-
dimensional de la pobreza, que tome en cuenta aspectos que van más allá de las
variables puramente monetarias, como la vivienda, el saneamiento básico y otros
aspectos de la vida de las personas.
Volviendo a la dimensión relacionada con los ingresos de que disponen los niños y
sus familias, puede destacarse que, a pesar de la relevancia de esta dimensión, poco
se conoce sobre cuál es la incidencia actual de estos dos fenómenos entre los ho-
gares perceptores ni cuál es la distancia entre los ingresos familiares y las líneas res-
pectivas para que salgan de esta situación aquellos que aún son pobres o indigentes.
Por lo tanto, resulta relevante estimar cuánto costaría eliminar tanto la pobreza como
la indigencia en los hogares perceptores de la AUH.
91
características socioeconómicas de sus hogares. Podríamos denominarlos “elegibles
no AUH”. En particular, la suma de los no cubiertos y de los que están excluidos por
normativa (la parte más importante de ellos, de acuerdo con los datos de ANSES,
parece ser la falta de cumplimiento de las condicionalidades o falta de demostración
de su cumplimiento) ronda los 1,6 millones de niños menores de 18 años. Es espe-
rable que una proporción elevada de estos hogares sea pobre y, eventualmente,
también indigentes. Por lo tanto, resulta interesante también aquí conocer el monto
de ingreso que permitiría eliminar la pobreza en este grupo de familias.
La dificultad principal para llevar a cabo una estimación de ambos costos es la falta
de información que permita identificar correctamente qué hogares y personas per-
tenecen a ambos grupos. Como se discute en detalle en el Estudio Específico B,
la EPH no permite hacer una identificación directa de los beneficiarios de la AUH,
sino que debe hacerse de manera indirecta a partir de la variable que identifica las
transferencias del Estado que reciben los hogares. Ello, por lo tanto, puede generar
errores de estimación.
Sin embargo, aun teniendo en cuenta los límites de esta fuente de información, es la
única que nos permite aproximar una estimación de los costos fiscales que implicaría
eliminar la pobreza y la indigencia en los hogares elegibles que ya perciben la AUH y
en aquellos que aún no accedieron a la misma, pero son elegibles para ella.
Debe aclararse que quedan excluidos de este cómputo, por lo tanto, aquellos hoga-
res con niños incluidos en otros pilares y los hogares que no incluyen a niños en su
composición.
Para llevar a cabo estos ejercicios, se utilizaron los microdatos de la EPH correspon-
diente al segundo trimestre de 2016. En ese momento, la pobreza afectaba a 23,3%
de los hogares y a 32,5% de las personas en los 31 aglomerados cubiertos por esta
encuesta. La indigencia era de 5% y 6,5%, respectivamente.
Sin embargo, en el caso de los hogares elegibles que no eran perceptores de la AUH,
estos guarismos eran 80% para pobreza y 30% para indigencia. A su vez, la brecha
relativa de pobreza era de 0,49 mientras que en términos monetarios ello implicaba
una distancia promedio a la línea de $6.300 mensuales. La brecha de indigencia, por
su parte, era de 0,44 con una distancia de $2.400.
Si se supone que la cantidad de niños cubiertos por esta asignación en este grupo
de hogares sería de 1,8, entonces estos sumarían alrededor de 890.000. Por lo tanto,
si a cada uno de estos hogares se le diera el monto necesario para salir de la po-
breza, ello implicaría una suma de recursos de aproximadamente $ 67.000 millones
anuales, equivalente al 0,85% del PIB 2016 estimado y a un incremento equivalente
al 163% en relación con el gasto actual de esta asignación que, como se mencionó
previamente, durante 2016 ascendió a $41.107 millones. Para el caso de la eliminación
de la indigencia, el monto adicional requerido puede estimarse en $26.000 millones
anuales (0,33% del PIB estimado).
92
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Un aspecto importante para remarcar es que estos ejercicios son solo orientativos,
al menos por dos razones. La primera es porque los mismos son de estática compa-
rada, donde no se considera ningún otro cambio ni a nivel microeconómico ni ma-
croeconómico más que el otorgamiento de estos montos de ingresos a los hogares.
Por lo tanto, no se están considerando aquí cambios en el comportamiento de sus
miembros que podrían reducir o amplificar los efectos sobre la pobreza o la indigen-
cia. Tampoco se tiene en cuenta algún posible efecto multiplicador del gasto.
Por último, más allá de las precauciones mencionadas respecto de estos resultados,
lo que resulta evidente es la insuficiencia de esta transferencia para sacar de la indi-
gencia (obviamente, mucho más en el caso de la pobreza) a estos hogares con pre-
sencia de niños, niñas y/o adolescentes. Recordemos, en este sentido, que uno de
los objetivos de este pilar era combatir la transmisión intergeneracional de pobreza.
Lejos se está de ese objetivo.
93
Bibliografía
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torio de la Seguridad Social, ANSES.
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94
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
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mento de la CEPAL para el Seminario Internacional “Evolución y desafíos de los progra-
mas de transferencias condicionadas”, Santiago de Chile.
95
ANEXO
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A1I
Cantidad de AUH en relación con la cantidad de niños en el hogar
% Abs. % % acum.
0,11 690 0,04 0,04
0,14 2.658 0,16 0,20
0,17 815 0,05 0,25
0,20 9.799 0,60 0,85
0,25 18.513 1,12 1,97
0,29 1.063 0,06 2,04
0,30 188 0,01 2,05
0,33 58.239 3,54 5,58
0,38 1.055 0,06 5,65
0,40 4.101 0,25 5,90
0,42 50 0,00 5,90
0,43 171 0,01 5,91
0,50 153.385 9,31 15,23
0,56 537 0,03 15,26
0,57 2.523 0,15 15,41
0,60 5.789 0,35 15,76
0,63 103 0,01 15,77
0,67 59.959 3,64 19,41
0,71 4.581 0,28 19,69
0,75 21.512 1,31 21,00
0,80 8.620 0,52 21,52
0,83 16.499 1,00 22,52
0,86 115 0,01 22,53
0,88 692 0,04 22,57
1,00 1.252.125 76,04 98,61
1,17 94 0,01 98,62
1,20 638 0,04 98,66
1,25 2.727 0,17 98,82
1,33 1.101 0,07 98,89
1,50 10.357 0,63 99,52
1,67 161 0,01 99,53
2 7.088 0,43 99,96
3 496 0,03 99,99
4 202 0,01 100
Total 1.646.646 100 Fuente: ECOVNA (2011-12).
97
CUADRO A1II
Cantidad de AUH en relación con la cantidad de niños en el hogar
% Abs. % % acum.
0,14 606 0,09 0,09
0,17 788 0,11 0,20
0,20 1.064 0,15 0,35
0,22 452 0,06 0,41
0,25 14.378 2,04 2,45
0,29 92 0,01 2,47
0,33 27.746 3,94 6,40
0,40 5.908 0,84 7,24
0,43 134 0,02 7,26
0,50 59.886 8,50 15,76
0,60 3.568 0,51 16,27
0,63 95 0,01 16,28
0,67 45.495 6,46 22,74
0,71 142 0,02 22,76
0,75 11.529 1,64 24,39
0,80 7.882 1,12 25,51
0,83 3.627 0,51 26,03
1,0 519.834 73,77 99,80
1,2 159 0,02 99,82
2,0 1.283 0,18 100
Total 704.668 100
Fuente: ECOVNA (2011-12).
98
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A2I
Permanencia en la AUH y razones de salida
CUADRO A2II
Situación respecto de la AUH
Abs. % % acum.
La percibe actualmente 1.380.794 28,16 28,16
No la percibe actualmente, 558.524 11,39 39,56
pero la percibió
Nunca la percibió 2.963.480 60,44 100
Total 4.902.798 100
99
CUADRO A2III
Motivo por el que dejó de cobrar AUH
%
El padre/madre/tutor(a) consiguió trabajo como asalariado registrado 58,6
Tutor o niño(a) o persona con certificado de discapacidad comenzó 11,9
a percibir pensión o plan social incompatible
El padre/madre/tutor(a) comenzó a trabajar como monotributista 9,9
El niño, niña o adolescente abandonó la escuela 1,8
No presentaron/no aprobaron los certificados de salud 8,7
No sabe por qué dejó de cobrar 1,4
Otros motivos 7,7
Total 100
CUADRO A2IV
Realización de trámites para acceder a la AUH de los que nunca accedieron
%
SÍ 9,4
NO 88,0
Ns/Nr 2,6
Total 100
CUADRO A2V
Motivos por los que no le otorgaron la AUH luego de realización del trámite
.
%
Todavía está en trámite 35,6
Tutor o niño(a) o persona con cert. de disc. recibía pensión o plan social 14,0
El padre/madre/tutor(a) era monotributista 7,4
El padre/madre/tutor(a) cobraba asignación familiar 16,2
El padre/madre/tutor(a) cobraba un ingreso superior 5,9
El niño, niña o adolescente no tenía DNI 1,1
Tuvo problemas con la documentación requerida 8,1
Especifica otro motivo 11,7
Total 100
Fuente: ENAPROSS (2015).
100
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADROS A3
Características de los titulares de la AUH
101
Situación laboral de los titulares y no titulares de la AUH
TITULAR AUH
NO SÍ Total
Ocupado 65,5 49,8 64,5
Desocupado 5,3 11,8 5,7
Inactivo 29,2 38,4 29,7
Total 100 100 100
Situación laboral de los titulares de la AUH según sexo
Mujer Hombre Total
Ocupado 47,4 71,3 49,8
Desocupado 11,5 14,7 11,8
Inactivo 41,1 14,0 38,4
Total 100 100 100
Categoría ocupacional de los titulares de la AUH según sexo
Mujer Hombre Total
Asal. regitrado 9,6 15,1 10,4
Asal. no registrado 65,9 43,4 62,6
Cuenta propia 22,9 37,7 25,1
Patrón 0,1 3,1 0,6
Familiar sin remuneración 1,5 0,7 1,4
Total 100 100 100
Rama de actividad de los titulares de la AUH según sexo
Mujer Hombre Total
Industria 9,4 12,6 9,9
Construcción 1,8 40,1 7,3
Comercio 27,4 16,7 25,8
Transporte 1,1 9,8 2,4
Servicios financieros 2,2 7,4 2,9
Servicios personales 2,4 1,5 2,3
Servicios doméstico 43,5 4,3 37,8
Sector público 7,4 2,8 6,7
Otros 4,9 4,8 4,9
Total 100 100 100
Intensidad laboral de los titulares de la AUH, según sexo
Mujer Hombre Total
Full-time 34,2 67,5 39,1
Part-time 65,8 32,5 60,9
Total 100 100 100
102
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A3I
Relación de parentesco de los titulares de la AUH
Abs. % % acum.
Jefe 242.163 35,65 35,65
Cónyuge 300.801 44,28 79,93
Hijo 97.373 14,33 94,26
Yerno/Nuera 21.023 3,09 97,35
Nieto 7.245 1,07 98,42
Padre/madre 239 0,04 98,46
Hermano/otros familiares 10.307 1,52 99,98
No familiares 122 0,02 100
Total 679.273 100
Fuente: ENAPROSS (2015).
CUADRO A3II
Sexo de los titulares y no titulares de la AUH
TITULAR AUH
NO SÍ Total
Mujer 50,4 89,8 52,8
Hombre 49,6 10,2 47,2
Total 100 100 100
CUADRO A3III
Edad de los titulares y no titulares de la AUH
TITULAR AUH
NO SÍ Total
Mujer 43,0 41,4 43,0
Hombre 46,3 33,7 45,0
Total 44,6 34,5 44
103
CUADRO A3IV
Nivel educativo de los titulares y no titulares de la AUH
TITULAR AUH
Nivel educativo NO SÍ Total
HPI 8,4 9,8 8,5
PC 16,7 23,4 17,1
SI 18,8 36,4 19,9
SC 21,5 20,9 21,4
TI 17,0 8,4 16,5
TC 17,6 1,0 16,6
Total 100 100 100
CUADRO A3V
Situación laboral de los titulares y no titulares de la AUH
TITULAR AUH
Ocupado 65,5 49,8 64,5
Desocupado 5,3 11,8 5,7
Inactivo 29,2 38,4 29,7
Total 100 100 100
CUADRO A3VI
Situación laboral de los titulares de la AUH según sexo
104
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A3VII
Categoría ocupacional de los titulares de la AUH, según sexo
CUADRO A3VIII
Rama de actividad de los titulares de la AUH según sexo
CUADRO A3IX
Intensidad laboral de los titulares de la AUH según sexo
105
CUADROS A4
Características de los niños beneficiarios de la AUH
CUADRO A4I
Distribución de niños beneficiarios según sexo
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
Mujer 48,8 47,7 48,5
Hombre 51,2 52,3 51,5
Total 100 100 100
CUADRO A4II
Distribución de los niños beneficiarios según sexo
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
Mujer 49,3 49,1 49,2
Hombre 50,7 50,9 50,8
Total 100 100 100
106
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A4III
Distribución geográfica de los niños beneficiarios
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total Benef.
total
Ciudad Autónoma 8,3 2,2 7,7 -5,6
de Buenos Aires
Buenos Aires 39,9 38,7 39,8 -1,1
Catamarca 0,8 0,7 0,8 0,0
Córdoba 8,1 6,9 8,0 -1,1
Corrientes 2,4 3,9 2,5 1,4
Chaco 2,3 5,5 2,6 2,8
Chubut 1,3 0,7 1,2 -0,6
Entre Ríos 3,0 3,3 3,1 0,3
Formosa 1,2 1,9 1,2 0,7
Jujuy 1,6 2,0 1,6 0,4
La Pampa 0,6 0,7 0,6 0,0
La Rioja 0,7 0,7 0,7 0,0
Mendoza 4,4 4,2 4,4 -0,2
Misiones 2,6 3,7 2,7 1,0
Neuquén 1,4 1,4 1,4 0,1
Río Negro 1,5 1,5 1,5 0,0
Salta 2,9 4,4 3,0 1,3
San Juan 1,6 2,0 1,6 0,4
San Luis 1,0 1,1 1,1 0,1
Santa Cruz 0,7 0,5 0,7 -0,2
Santa Fe 7,8 5,9 7,7 -1,8
Sgo. del Estero 1,9 3,0 2,0 0,9
Tucumán 3,6 5,1 3,7 1,4
Tierra del Fuego 0,3 0,1 0,3 -0,2
Santa Fe 7,8 5,9 7,7 -1,8
Sgo. del Estero 1,9 3,0 2,0 0,9
Tucumán 3,6 5,1 3,7 1,4
Tierra del Fuego 0,3 0,1 0,3 -0,2
Total 100 100 100
107
CUADRO A4IV
Condición migratoria de los niños beneficiarios
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
Nativo 97,4 98,4 97,7
Migrante 2,6 1,6 2,3
Total 100 100 100
CUADRO A4V
Condición migratoria de los niños beneficiarios
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
Nativo 97,5 98,5 97,8
Migrante 2,5 1,5 2,2
Total 100 100 100
CUADRO A4VI
Condición migratoria de las madres de los niños beneficiarios
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
Nativa 94,8 94,9 94,8
Migrante 5,2 5,1 5,2
Total 100 100 100
Fuente: ECOVNA (2011-12).
108
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A4VII
Condición migratoria de las madres de los niños beneficiarios
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
Nativa 91,0 89,9 90,7
Migrante 9,0 10,1 9,3
Total 100 100 100
CUADRO A4VIII
Condición migratoria de los padres de los niños beneficiarios
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
Nativo 94,7 95,2 94,9
Migrante 5,3 4,8 5,1
Total 100 100 100
CUADRO A4IX
Condición migratoria de los padres de los niños beneficiarios
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
Nativo 93,4 93,0 93,3
Migrante 6,6 7,0 6,7
Total 100 100 100
CUADRO A4X
Asistencia escolar de los niños beneficiarios
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
No asiste 4,7 2,7 4,2
Asiste 95,3 97,3 95,8
Total 100 100 100
Fuente: ECOVNA (2011-12).
109
CUADRO A4XI
Asistencia escolar de los niños beneficiarios
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
No asiste 3,9 2,0 3,4
Asiste 96,1 98,0 96,6
Total 100 100 100
CUADRO A4XII
Edad de los niños beneficiarios que no asisten a un establecimiento
educativo
BENEFICIARIOS AUH
Edad NO SÍ Total
5 2,9 13,1 4,7
6 0,7 0,0 0,6
7 0,4 0,7 0,5
8 0,2 3,1 0,7
9 1,2 1,8 1,3
10 0,7 0,6 0,7
11 1,4 0,9 1,3
12 2,0 4,3 2,4
13 3,0 2,2 2,8
14 4,7 8,5 5,4
15 14,1 8,8 13,2
16 22,7 22,6 22,6
17 46,0 33,5 43,8
Total 100 100 100
Fuente: ECOVNA (2011-12).
110
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A4XIII
Edad de los niños beneficiarios que no asisten a un establecimiento
educativo
BENEFICIARIOS AUH
Edad NO SÍ Total
5 6,0 18,9 8,1
6 1,5 0,0 1,2
7 2,7 0,0 2,3
8 0,1 0,0 0,1
9 1,9 0,0 1,6
10 2,6 0,5 2,3
11 2,4 0,0 2,0
12 1,9 0,8 1,7
13 6,5 0,0 5,4
14 17,5 12,8 16,7
15 23,9 28,3 24,6
16 33,0 38,8 33,9
17 46,0 33,5 43,8
Total 100 100 100
Fuente: ENAPROSS (2015).
CUADROS A5
Características demográficas y socioeconómicas
de los hogares beneficiarios de la AUH
CUADRO A5I
Presencia de la madre en el hogar
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
NO 8,1 7,0 7,8
SÍ 91,9 93,0 92,2
Total 100 100 100
111
CUADRO A5II
Presencia de la madre en el hogar
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
NO 3,0 3,0 3,0
SÍ 97,0 97,0 97,0
Total 100 100 100
CUADRO A5III
Presencia del padre en el hogar
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
NO 32,4 40,9 34,8
SÍ 67,6 59,1 65,2
Total 100 100 100
Fuente: ECOVNA (2011-12).
CUADRO A5IV
Presencia del padre en el hogar
BENEFICIARIOS AUH
NO SÍ Total
NO 21,1 29,1 23,4
SÍ 78,9 70,9 76,6
Total 100 100 100
112
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A5V
Distribución de los hogares con presencia de niños según deciles del IPCF
HOGARES AUH
Decil NO SÍ Total
1 6,9 17,4 10,0
2 6,7 17,7 10,0
3 8,4 14,0 10,1
4 8,6 13,0 9,9
5 9,2 12,2 10,1
6 9,3 11,5 10,0
7 11,6 6,2 10,0
8 12,1 5,2 10,1
9 13,3 1,7 9,9
10 13,7 1,1 10,0
Total 100 100 100
Fuente: ENAPROSS (2015).
HOGARES AUH
NO SÍ Total
48,4 51,6 100
47,5 52,5 100
58,7 41,3 100
61,2 38,8 100
64,1 35,9 100
65,7 34,3 100
81,7 18,3 100
84,6 15,4 100
94,8 5,2 100
96,7 3,3 100
113
ESTUDIO
ESPECÍFICO
EVALUACIÓN DE
LOS IMPACTOS DE
LA ASIGNACIÓN
UNIVERSAL POR HIJO
en el comportamiento
B
laboral de los adultos
y en la generación
de ingresos
AUTORAS
Roxana Maurizio
IIEP-UBA-CONICET
116
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
RESUMEN
En este documento se evalúan los efectos de la Asignación Universal por Hijo para
Protección Social en la participación laboral de los adultos y en la generación de in-
gresos a partir del estimador de diferencias en diferencias (DD) para el período 2009-
2015. Los resultados sugieren que el programa no ocasionó desincentivos significati-
vos, pues no desalentó el trabajo de los adultos ni originó una reducción del número
de horas trabajadas. Estos hallazgos resultan muy relevantes en el contexto latinoa-
mericano, donde las transferencias monetarias de este tipo se han convertido en un
componente fundamental de los sistemas de protección social a la niñez.
INTRODUCCIÓN 1.
En 2009, en la Argentina se puso en marcha un importante plan de transferencias
monetarias para niños y adolescentes, denominado Asignación Universal por Hijo
para Protección Social (AUH) que extendió la cobertura de las asignaciones familiares
contributivas a nuevos segmentos de la población.
117
En el presente artículo se avanza en esta segunda línea, extendiendo el período bajo
análisis e incorporando una nueva fuente de información, de modo de dar mayor
robustez al análisis. Mediante la aplicación de una estrategia econométrica no ex-
perimental, se evalúa el efecto de la AUH en las decisiones relacionadas con la par-
ticipación económica, el empleo, el desempleo, el número de horas trabajadas y
la generación de ingresos. De esta manera, el estudio contribuye a enriquecer la
creciente literatura sobre el efecto de las transferencias monetarias en el comporta-
miento laboral de los adultos en los países en desarrollo.
Sin embargo, cabe aclarar al menos tres puntos que deben ser tenidos en cuenta
al momento de evaluar los resultados. Primero, a diferencia de otros casos en los
que se realizan análisis de impactos como parte de una evaluación de este tipo de
programas, en la Argentina no se llevó a cabo ninguna encuesta específicamente
diseñada para este propósito. Segundo, en una de las encuestas de hogares utili-
zada (Encuesta Permanente de Hogares−EPH−), los beneficiarios de la AUH solo se
identifican indirectamente. De todas maneras, en este estudio también realizamos la
evaluación de impacto utilizando los microdatos provenientes de la Encuesta Nacio-
nal de Protección Social II (ENAPROSS), que contiene una identificación directa de los
perceptores de este programa. Tercero, podrían surgir diferencias en las característi-
cas no observadas del grupo de tratamiento y el grupo de control, aunque la meto-
dología empleada se orienta a reducir la probabilidad de este problema. A su vez, de
modo de dar robustez a los resultados, se incorporan dos ejercicios alternativos de
sensibilidad al análisis de evaluación.
118
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
119
cuenta de ahorro a su nombre. Esta última suma puede ser retirada una vez que el
beneficiario demuestre haber completado el plan de vacunación y los controles sa-
nitarios pertinentes, en el caso de los niños menores de 5 años, o haya presentado
un certificado de finalización del ciclo lectivo en el caso de los niños en edad escolar.
Por lo tanto, las condicionalidades estipuladas en este beneficio son similares a las
de la mayoría de los programas de transferencias monetarias establecidos en Amé-
rica Latina.
La teoría neoclásica sobre la oferta individual de trabajo sostiene que este tipo de
ingresos no laborales producen un efecto puro en el ingreso de los hogares, lo que
origina un aumento de la demanda de bienes normales. Si el ocio es un bien normal,
la oferta de trabajo descenderá, lo que puede conducir a salidas del mercado labo-
ral (solución de esquina) o a la reducción del número de horas trabajadas (solución
interior).
120
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Por otro lado, puede argumentarse que, si los montos de las transferencias son lo
suficientemente elevados como para desalentar la participación laboral, también po-
drían producir el efecto opuesto. En otras palabras, este beneficio podría permitir
que los hogares superen las barreras de ingreso a ciertas actividades productivas o
empresariales o que tomen ciertas decisiones económicas que de otro modo serían
imposibles (Medeiros, Britto y Veras Soares, 2008; Teixeira, 2010).
En el modelo más complejo de oferta laboral familiar (Killingsworth, 1983), las deci-
siones relacionadas con la distribución del tiempo se vinculan a las decisiones de
otros miembros del hogar. De ese modo, sería posible introducir un segundo canal
por cuyo intermedio las transferencias podrían originar cambios en el comportamien-
to laboral de los adultos, es decir, ocasionar los efectos vinculados al cumplimiento
de las condiciones del programa. Al estar ligado con la concurrencia a la escuela, el
beneficio reduce el costo de oportunidad de estudiar, lo que podría derivar en un
descenso de la demanda de bienes sustitutivos del estudio y en un incremento de la
demanda de bienes complementarios del estudio. Si el trabajo es un sustituto de la
escuela, se reducirá la oferta de trabajo de los menores. Sin embargo, si el trabajo y
los estudios no son sustitutos perfectos, el efecto en la oferta de trabajo de los me-
nores podría ser ambiguo (Ravallion y Wodon, 2000).
Al respecto surgen dos cuestiones relevantes sobre la oferta de trabajo de los adul-
tos. Una se refiere a cómo reaccionaría la oferta de mano de obra de otros miembros
del hogar ante una reducción de la oferta de trabajo de los niños. Esta reacción podría
compensar parcialmente el efecto de las transferencias en los ingresos del hogar, de
modo que el potencial desincentivo de los adultos sería bastante exiguo. Skoufias y
Parker (2001) señalan que la repercusión de estas transferencias variará de un hogar
a otro dependiendo de sus circunstancias particulares. Por ejemplo, en ciertos tipos
de hogares, el monto de la transferencia podría ser inferior a la pérdida del ingreso
causada por la reducción de la oferta laboral de los menores una vez que comienzan
a concurrir a la escuela, lo que desalentaría la afiliación al programa.
121
Por consiguiente, la distribución del tiempo y las tareas dentro de los hogares es otro
aspecto central de este tipo de transferencias. Estos factores se vuelven más rele-
vantes desde la perspectiva de género. Como señala Gammage (2010), al analizar
los resultados de estos programas deben tomarse en cuenta los efectos potenciales
que tienen en el tiempo que las mujeres destinan al trabajo remunerado y al trabajo
no remunerado, dado que la responsabilidad de las tareas derivadas del cumpli-
miento de los requisitos recae generalmente en ellas.
Por último, el hecho de que, en general, estos programas tengan una puerta de
salida vinculada a la mejora de las condiciones económicas de los hogares podría
desalentar la participación en el mercado laboral, dado que esto afectaría a la ele-
gibilidad para continuar en el programa. En el caso de la AUH, sin embargo, acceder
al programa y permanecer en él no depende de los ingresos familiares, sino de los
ingresos laborales de los adultos encargados de los niños. No obstante, como ya
se mencionó, supervisar el cumplimiento de este requisito es bastante difícil en un
contexto de informalidad laboral, lo que podría disminuir la ocurrencia de compor-
tamientos tendientes a reducir la oferta de trabajo. En el caso de los desempleados
o las personas económicamente inactivas, la AUH no ocasiona ningún desincentivo
explícito al trabajo, puesto que un trabajo formal les daría acceso a una asignación
por hijo contributiva, mientras que un trabajo informal les permitiría seguir recibiendo
los beneficios del programa. Además, el beneficio consiste en una suma fija por hijo
y no depende del nivel de ingresos laborales.Todas estas características particulares
de la AUH podrían disminuir los posibles efectos de las transferencias en las decisio-
nes relacionadas con el trabajo.
Los resultados obtenidos por Ferro y Nicollela (2007) en el caso del programa brasile-
ño Bolsa Familia sugieren que este no tuvo un efecto disuasivo en la oferta de mano
de obra, aunque sí en el número de horas trabajadas, pero el efecto agregado pare-
ce haber sido bastante pequeño. En particular, si bien las madres beneficiarias que
viven en zonas urbanas trabajan 1,5 horas por semana más que las no beneficiarias,
las madres y los padres de zonas rurales presentan un comportamiento opuesto. La
reducción del número de horas trabajadas podría deberse a que destinan más tiem-
po al cumplimiento de las condiciones del programa o a que previamente los niños
se encargaban del trabajo doméstico. El potencial efecto de las transferencias en el
ingreso también puede haber ejercido influencia. En un estudio posterior realizado
por Ferro, Kassouf y Levison (2010) se obtuvieron resultados similares: el programa
originó un aumento de la participación económica de las madres y los padres en las
zonas urbanas, pero no tuvo repercusiones importantes en las zonas rurales.
122
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Foguel y Paes de Barros (2010) encontraron que el programa tenía efectos nulos en
la participación económica femenina y una pequeña repercusión en la masculina.
En cuanto al número de horas trabajadas, observaron un efecto negativo de escasa
magnitud en el caso de las mujeres y ningún efecto significativo en el caso de los
hombres.
Según Medeiros, Britto y Veras Soares (2008), las mujeres jefas de hogar que reci-
bían la asignación tenían menor tendencia a participar en el mercado laboral que
las no beneficiarias. En los otros grupos no se observaron efectos significativos. Los
resultados obtenidos por Teixera (2010) sugieren también un efecto medio nulo del
programa Bolsa Familia en la probabilidad de trabajar y una reducción muy pequeña
del número de horas trabajadas por los adultos. La elasticidad de la respuesta es
mayor entre las mujeres y los trabajadores informales, y se incrementa en función del
tamaño del beneficio.
Soares, Ribas e Hirata (2008), al analizar el impacto del programa Tekoporã, descu-
brieron que tenía un efecto negativo en la oferta de mano de obra masculina, y aún
mayor en las zonas moderadamente pobres y en las rurales. Sin embargo, cuando
se excluye a los trabajadores temporales, este efecto se observa solo en las zonas
moderadamente pobres. En el caso de las mujeres y de la población en su conjunto,
se observaron efectos no significativos.
Galasso (2006) analizó los efectos del programa Chile Solidario durante los primeros
dos años de funcionamiento y encontró que, si bien el acceso a este beneficio origi-
nó una mayor participación en los programas de empleo −lo que podría mejorar la
123
empleabilidad en el mediano plazo−, la proporción global de miembros empleados
en los hogares beneficiarios no parece haber aumentado en el corto plazo. Solo en
las zonas rurales se observó un incremento de la tasa de participación en la fuerza
de trabajo. En todo caso, la autora destaca que el horizonte de corto plazo del análisis
podría no ser suficiente para observar cualquier repercusión en esas dimensiones.
Alzúa, Cruces y Ripani (2010) condujeron una evaluación comparativa de los progra-
mas de transferencias en Honduras, México y Nicaragua. Nuevamente, encontraron
que las decisiones referentes a la participación laboral y las horas de trabajo no se
ven afectadas por estas transferencias, excepto en Nicaragua, donde se redujo el
número de horas trabajadas a nivel de los hogares, en especial en los casos de jefa-
tura femenina. De hecho, los autores hallaron que el programa Progresa tenía efectos
positivos en los salarios por hora de los hombres y en el ingreso laboral total de los
hogares beneficiarios, lo que sugiere la presencia de efectos indirectos en las condi-
ciones del mercado de trabajo local.
Garganta y Gasparini (2012) evaluaron los efectos de la Asignación Universal por Hijo
en las transiciones entre la formalidad y la informalidad, y concluyeron que el progra-
ma desalentó de manera significativa la formalización de los beneficiarios, pero no
encontraron evidencia de incentivos para que los trabajadores formales se convirtie-
ran en informales.
Por último, Maurizio y Vázquez (2014) estudiaron los impactos de la AUH sobre las
decisiones de oferta de los adultos en hogares beneficiarios durante el primer año
de funcionamiento del programa sin encontrar ningún resultado estadísticamente
significativo.
4. FUENTES DE INFORMACIÓN
ENFOQUE Y METODOLOGÍA 5.
5.1. Especificación econométrica
Con el propósito de evaluar los efectos de la Asignación Universal por Hijo, se utilizó 3. En realidad, en 2011
se llevó a cabo la
un método no experimental basado en la aplicación de técnicas de matching para ENAPROSS I, pero en
definir un grupo de control4, lo que permite estimar cuál habría sido la situación de los su mayoría en locali-
dades diferentes a la
beneficiarios si no hubieran accedido al programa. Tras definir con precisión este gru- realizada en 2015.
4. La idea general de
po y comparando las variables de resultado de este con las del grupo beneficiario, la técnica de matching
es posible atribuir las diferencias observadas a la política particular que se estudia. es aproximarse a la
estrategia del diseño de
experimentos aleatoriza-
Siguiendo la terminología tradicional de este enfoque, D se define como la variable do de manera que, tras
que indica la recepción de la transferencia (D=1 si el hogar o la persona recibe la aplicar el matching, la ex-
posición al programa sea
transferencia; D=0 si no la recibe); Y es el resultado de interés (donde Y1 es el resulta- independiente del valor
de las covariables, lo que
do en presencia del beneficio e Y0 en su ausencia). El impacto de la transferencia se es equivalente a aleato-
mide por el efecto medio del tratamiento en los tratados (ATT), que depende de un rizar los grupos control y
tratamiento antes de la
propensity score P(X): aplicación del programa.
125
ATT(X)=E[(Y 1-Y 0)⁄(P(X),D=1)]
127
con claridad cómo los valores correspondientes a las transferencias de la asignación
comenzaron a aparecer mientras los pagos hechos por otros programas nacionales
empezaron a desaparecer (esto se aplica al PJJHD, al Programa Familias y al Seguro
de Capacitación y Empleo), debido a que, como se mencionó, la AUH no puede per-
cibirse junto con otros beneficios sociales (Gráfico 1)6.
GRÁFICO 1
Frecuencia de los valores monetarios de las transferencias públicas antes
y después de la puesta en marcha de la Asignación Universal por Hijo
Plan
Familias
128
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
En el caso de la ENAPROSS, los hogares beneficiarios son aquellos a los cuales per-
tenecen los titulares de este beneficio. Se mantuvieron las mismas restricciones que
las aplicadas en la EPH.
Grupo de control
Los hogares elegibles que cumplen con todos los requisitos para recibir la AUH, pero
no la perciben constituyen el grupo de control. Por lo tanto, el análisis se limitará a los
hogares (y sus miembros) con hijos que eran elegibles para la AUH en un determina-
do año, diferenciándolos según hayan accedido al beneficio (grupo de tratamiento) o
no (grupo de control) en el año siguiente.
Los hogares con información incompleta o con valores imputados a los ingresos in-
dividuales o familiares se excluyeron de la muestra. Además, los valores extremos
de los ingresos familiares totales y sus componentes (los ingresos laborales y los no
laborales) se suprimieron del análisis usando un método de estandarización robusto
de los datos.
Antes de finalizar esta sección, se deben aclarar algunos puntos referidos a la com-
posición del grupo de hogares elegibles. Puesto que la AUH se orienta a alcanzar
una cobertura universal de los hogares con niños no cubiertos por el sistema de
contribuciones, llama la atención que un grupo de hogares esté quedando fuera del
programa a pesar de reunir los requisitos. Si bien no se conocen por completo las
causas de este fenómeno, hay ciertos factores que tal vez hayan influido.
Primero, como se señaló anteriormente, a fin de ingresar al programa, tanto los niños
como los padres deben tener documentos nacionales de identidad como prueba de
identificación. Según algunos estudios cualitativos, al parecer este requisito repre-
sentó una importante barrera de acceso, al menos en las primeras etapas del progra-
ma. En el caso de los hogares que tuvieron a su primer hijo, la demora en la afiliación
del recién nacido pudo haber sido una razón adicional para que quedaran fuera del
programa. Asimismo, otros problemas familiares pueden contribuir a esta situación.
Además, algunas personas que al parecer estarían en condiciones de reunir los re-
quisitos para obtener el beneficio según la EPH podrían, en realidad, estar registrados
como monotributistas y, por consiguiente, no ser elegibles. Sin embargo, dado que
es imposible identificar a este grupo en la encuesta, dichas personas quedan clasifi-
cadas en el grupo elegible.
129
La distancia entre los hogares y las oficinas administrativas del programa puede ser
otro factor disuasivo para la afiliación, especialmente en las primeras etapas, antes
de la puesta en marcha de medidas destinadas a alcanzar a la población de las zonas
más alejadas.
Por último, cabe agregar dos temas adicionales. Primero, para identificar con preci-
sión el impacto del programa, se requiere de la ausencia de efectos de anticipación
(Ashenfelter’s dip), es decir, el grupo elegible no debe cambiar su comportamiento
porque anticipa la ejecución del programa8. Dado que el anuncio de la AUH fue to-
talmente inesperado, que se puso en marcha con mucha rapidez, que en noviembre
de 2009, el primer mes de operación, el programa ya había cubierto a 3,3 millones de
niños y que este número se ha mantenido relativamente estable en el tiempo (en 3,5
millones), puede asumirse que, al menos al comienzo cuando ingresó la mayor parte
de los beneficiarios, no hubo en la población efectos significativos de anticipación
destinados a ganar elegibilidad y acceso al programa, lo que podría haber ocasiona-
do un sesgo de selección en esta evaluación.
6. ESTADÍSTICAS DESCRIPTIVAS
130
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
LA MIRADA ESTÁTICA
Aproximadamente el 60% de los beneficiarios son cónyuges y el 34% son jefes de ho-
gar. Como es de esperar, las cifras varían significativamente por género, ya que casi
un 90% de los hombres son jefes de hogar, mientras que un 64% de las mujeres son
cónyuges. Las mujeres conforman la gran mayoría de los beneficiarios (90%), lo que
podría deberse, al menos en parte, a la reasignación de beneficiarios de programas
anteriores de transferencias públicas, entre los que había un elevado porcentaje de
presencia femenina. Además, como ya se dijo, las disposiciones del programa dan
prioridad a las madres para recibir el beneficio. El relativamente alto nivel de informa-
lidad entre las mujeres, en promedio, también podría ser un factor asociado a este
resultado.
El promedio de edad de los beneficiarios es de 35 años; las mujeres son más jóve-
nes que los hombres. Los niveles educativos son bastante bajos en los dos casos:
rondan los 9,4 años de escolaridad en el caso de los hombres y los 9,6 en el caso de
las mujeres. En cuanto a la población no beneficiaria en edades económicamente 9. Si bien los datos
activas, las cifras son de 10,9 y 11,8 años de escolaridad para hombres y mujeres, de la EPH muestran
un número menor de
respectivamente. beneficiarios respecto
del total que presentan
Con respecto a la situación ocupacional de los beneficiarios, la proporción de trabaja- los registros adminis-
trativos, la composición
dores empleados y de inactivos resultó similar. Sin embargo, entre las mujeres el 52% de la población en
términos de variables
eran inactivas y el 42% estaban empleadas, mientras que en el caso de los hombres personales es muy
estas cifras alcanzaban el 5% y el 90%, respectivamente. En promedio, las mujeres en similar en ambas
fuentes de información.
hogares perceptores trabajan 27 horas semanales y los hombres, 43 horas. La parti- La subestimación de
beneficiarios se debe
cipación laboral es, por consiguiente, menor en el caso femenino, tanto en términos −al menos en parte− a
de la tasa de actividad como de la carga horaria. que la EPH no está es-
pecíficamente diseñada
para identificar este
Cuando se comparan estos grupos con los no beneficiarios se observa que los pri- tipo de transferencias.
meros exhiben una tasa de actividad más baja, especialmente en el caso de las mu- Al mismo tiempo,
extender la encuesta a
jeres y explicado mayormente por la menor proporción de ocupadas, como así tam- todo el país podría de
por sí provocar algunos
bién una menor cantidad de horas de trabajo. errores. No obstante,
algunos autores como
En promedio, los hogares beneficiarios tienen 4,7 miembros y los no beneficiarios, Galasso y Ravallion
(2004) emplearon la
4,4; en cuanto a los niños, el número es de 2,5 y de 2, respectivamente. Finalmente, la misma fuente de infor-
AUH ha venido cubriendo aproximadamente a 2 niños por hogar beneficiario. mación para evaluar el
PJJHD, también en un
contexto de subesti-
mación del número
de beneficiarios.
131
6.2. Comparación entre los hogares beneficiarios y los ho-
gares no beneficiarios elegibles en el año anterior al in-
greso del programa (línea de base)
Dado que el gran flujo de ingresos al programa se verificó entre 2009 y 2010, en esta
sección se realiza la comparación entre las características en 2009 de los hogares
que en ese año eran elegibles, diferenciándolos en función de si entraron o no al
mismo en 2010.
Como puede observarse en el Cuadro A2, los hogares que recibieron el beneficio
durante esos añostenían, ex-ante, mayor número de niños que los no beneficiarios. El
tamaño familiar, sin embargo, era similar en ambos casos.
Además, los ingresos familiares eran más bajos entre los que accedieron al progra-
ma. Ello se asocia con menores ingresos laborales ya que los ingresos no laborales
eran muy parecidos en ambos casos. Esto último es el resultado neto de menores
ingresos por jubilación y mayores montos promedio en concepto de transferencias
públicas que el resto de los hogares. Ello puede estar explicado, especialmente en
el caso de los que se convirtieron en beneficiarios, por el traspaso a este programa
de aquellos que ya se encontraban en algún otro programa público como lo eran el
Plan Jefes o el Plan Familias.
Asimismo, las funciones de densidad de Kernel del ingreso per cápita familiar (IPCF)
muestran claramente que la distribución de los hogares elegibles que accedieron
a la AUH está desplazada hacia la izquierda en relación con el resto de los hogares,
seguidos por los hogares elegibles no beneficiarios y luego por los hogares no bene-
ficiarios y no elegibles con niños y los hogares solo con miembros adultos (Gráfico 2).
O sea, dentro del conjunto de hogares que cumplían con los requisitos para acceder
al programa, inicialmente lo hicieron aquellos de menores recursos.
132
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
GRÁFICO 2
Funciones de densidad de Kernel del IPCF de diferentes tipos de hogares, 2009
Ello es consistente con el hecho de que entre los beneficiarios la pobreza en 2009
era, aproximadamente, 9 puntos porcentuales (pp) superior al de elegibles no benefi-
ciarios mientras que la brecha en la incidencia de la indigencia era alrededor de 4 pp.
Dado que, como se mencionó,la gran mayoría de los beneficiarios son jefes de hogar
o cónyuges, en el Cuadro A2 se comparan las características de estos individuos con
las de sus homólogos en los hogares no beneficiarios. No se observaron diferencias
estadísticamente significativas en el porcentaje de cónyuges y jefes que son mujeres
entre los grupos.
En los hogares que accedieron al beneficio, tanto los jefes de hogar como los cón-
yuges tenían, en promedio, menos edad en comparación con el otro grupo. El nivel
educativo medio de los jefes y cónyuges también era estadísticamente más bajo
en los hogares beneficiarios que en el resto, si bien las diferencias numéricas son
reducidas.
133
Finalmente, no se encontraron discrepancias significativas entre los cónyuges de
ambos grupos en lo que respecta a la participación y la composición laboral. El com-
portamiento de los jefes de ambos tipos de hogares con relación a estas variables
tampoco fue diferente. Sin embargo, se observa lo contrario en cuanto a la carga
horaria de los cónyuges: los que vivían en hogares beneficiarios trabajaban, en pro-
medio, menos horas (-5,8 por semana) que los de los hogares no beneficiarios.
LA MIRADA DINÁMICA
Antes de finalizar esta sección descriptiva se analizan las trayectorias laborales que
siguieron diferentes grupos de hogares utilizando las dos observaciones que permite
el panel 2009-2010 de la EPH.
En el caso de los jefes (Cuadro A4), sin embargo, la caída en la tasa de participación
de aquellos que viven en hogares beneficiarios (si bien la caída es poco significativa)
frente a la estabilidad de los que residen en hogares no beneficiarios se asocia a una
10. Porcentaje de mayor disminución en la incidencia del desempleo que no fue completamente com-
miembros activos
en edad activa en pensada por el mayor aumento en la tasa de empleo entre los primeros. Este panora-
relación con el total
de miembros del ho- ma se repite en el caso de los varones (Cuadro A6), si bien aquí el resultado neto del
gar en edad activa. crecimiento del empleo y la caída en el desempleo fue positivo implicando un mayor
11. Nótese que en el
cuadro se incluye incremento en la tasa de actividad por parte de aquellos en hogares beneficiarios.
tanto el porcentaje de
miembros desocupa- Resulta interesante notar que a la caída en la tasa de actividad de las mujeres y de los
dos como la tasa de
desempleo medida cónyuges de hogares beneficiarios se le suma la reducción en las horas trabajadas
como el porcentaje
de miembros activos por parte de aquellos que permanecieron ocupados en ambas observaciones. Los
que se encuentran jefes y varones de ambos conjuntos de hogares exhiben similar comportamiento en
en esta situación
(tasa de desempleo). relación con la intensidad horaria.
134
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
La inserción más estable de los jefes en el mercado de trabajo se refleja en las tasas
de salida desde la actividad a la inactividad significativamente más bajas que las
observadas en el caso de los cónyuges en ambos grupos de hogares, si bien los
jefes de hogares beneficiarios experimentan mayores transiciones que aquellos en
hogares no beneficiarios. No obstante, las diferencias son muy reducidas (Cuadro A9).
En definitiva, los datos descriptivos muestran que son los cónyuges (que mayoritaria-
mente son mujeres) en los hogares beneficiarios los que habrían reducido con mayor
intensidad que otros miembros su participación en el mercado de trabajo, tanto a tra-
vés de las salidas a la inactividad como a través de la reducción de la jornada laboral.
Por ello, resulta interesante analizar las características de quienes experimentan este
tipo de trayectorias vis a vis quienes, aun viviendo en hogares beneficiarios, perma-
necieron en la ocupación.
En el Cuadro A10 se observa que en ambos casos las cónyuges exhibían en 2009
similar situación en relación con la categoría ocupacional y la rama de actividad. En
ambos casos, la incidencia de los puestos asalariados no registrados en la seguridad
social y de aquellos por cuenta propia era muy elevada. Al mismo tiempo, ambos
grupos se dedicaban mayormente al servicio doméstico o a actividades de comer-
cio. Sin embargo, se observa una discrepancia significativa en las horas trabajadas
donde el primer grupo registraba una intensidad de 19 horas a la semana, en prome-
dio, mientras que en el segundo era de 30 horas.
Asimismo, los salarios mensuales que obtenían aquellos que se retiraron a la inacti-
vidad eran significativamente más bajos que el de aquellos que permanecieron ocu-
pados ($268 versus $538). Ello se compara con montos muy cercanos en concepto
de la percepción de la AUH: mientras que el hogar donde reside el cónyuge que se
retiró del mercado de trabajo percibía en 2010 $324, en promedio, este monto era
de $274 en el resto de los hogares. Otra diferencia entre ambos conjuntos reside en
la cantidad de menores en los hogares, que es algo superior en aquellos donde los
cónyuges reducen su participación laboral. Por último, estos individuos son más jó-
venes que aquellos que permanecen en la ocupación.
135
Por lo tanto, la salida a la inactividad posiblemente asociada a la percepción de la
AUH parecería estar concentrada en un grupo de cónyuges que previamente exhibía
una inserción laboral más débil en términos de intensidad horaria y con menores re-
muneraciones que aquellos que continúan en el puesto de trabajo. Asimismo, estos
tránsitos pueden estar asociados a mayores requerimientos de tareas de cuidados
en el hogar. Sin embargo, en ambos casos se está frente a un panorama laboral ex-
tremadamente precario donde la gran mayoría se desempeñaba en una ocupación
informal y de muy bajos salarios, muy cercanos a los montos totales que estos hoga-
res obtuvieron a partir de esta asignación.
7. RESULTADOS ECONOMÉTRICOS
136
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Si bien el signo de los parámetros del efecto medio del tratamiento en los tratados
correspondientes a las variables del mercado laboral parece sugerir que la AUH tiene
un efecto negativo en las decisiones sobre participación económica —medidas por la
proporción de miembros activos respecto del total de adultos del hogar— y en la tasa
de empleo de los hogares, estos cambios no son estadísticamente significativos en
ninguno de los modelos correspondientes a los distintos subperíodos. Asimismo, no
se observa un efecto significativo en la incidencia del desempleo ni en el promedio
de horas trabajadas por los miembros del hogar empleados.
Ello explica la ausencia de impactos del programa sobre los ingresos totales familia-
res. En el panel 2010-2011 se observa un efecto negativo sobre estos pero que resul-
ta solo estadísticamente significativo al 10%. Sin embargo, tanto en este subperíodo
como en el 2009-2010 los hogares perceptores experimentaron un incremento en
los ingresos no laborales superior a los no perceptores, asociado, claramente, a la
percepción de la AUH. Este efecto no resultó ser estadísticamente significativo en
el último período. Sin embargo, aun en aquellos casos, el aumento en esta fuente
no alcanzó para generar un comportamiento diferencial en los ingresos familiares
totales entre ambos grupos de hogares. Vale mencionar que los ingresos del trabajo,
por su parte, si bien muestran un crecimiento inferior en los hogares perceptores,
nuevamente no presentan diferencias significativas respecto del resto de las familias,
salvo en el período 2010-2011.
De todas maneras, estos resultados a nivel de los hogares podrían reflejar el impac-
to neto de los distintos efectos de la asignación en sus miembros. A fin de analizar
estos hallazgos en mayor detalle, a continuación, se presentan los resultados de las
estimaciones efectuadas separadamente para los distintos miembros adultos de los
hogares.
137
CUADRO 1
Composición de los miembros de hogares perceptores de la AUH
por género y posición en el hogar, pool de paneles 2010-2015.
(En porcentajes)
En cada uno de los dos paneles siguientes se verifica que ello es resultado de la au-
sencia de diferencias significativas entre los adultos del grupo tratado y del grupo de
control, tanto en la ocupación como en el desempleo. En el primer subperíodo, por
el contrario, se observa un efecto negativo sobre el empleo en las mujeres pero que
se reproduce solo entre las cónyuges y a un nivel de confianza del 5%.
Respecto de las variaciones del ingreso familiar y sus fuentes,se observa, como es
esperable, un incremento en los no laborales, especialmente en los primeros sub-
períodos y en el caso de las mujeres. En ningún caso se verifican impactos sobre esta
fuente de ingresos en los hombres. Ello resulta consistente con el hecho de que son
ellas las que mayoritariamente perciben la asignación.
Nuevamente, aun cuando los signos de las diferencias señalan efectos negativos
sobre los ingresos laborales, estos, en general, resultaron estadísticamente significa-
tivos al 1% de confianza solo entre los jefes y entre 2010-2011.
138
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
En síntesis, al igual que en los resultados anteriores, los hallazgos relativos a los
miembros de los hogares no permiten concluir que recibir una transferencia moneta-
ria como la AUH haya representado un desincentivo en el corto plazo para participar
en el mercado laboral o haya reducido el número de horas trabajadas en el caso de
las personas que siguen empleadas.
Resulta interesante notar que aun en este panel los ingresos individuales totales de
las mujeres, y en particular de las cónyuges, aumentaron a pesar de la caída en los
ingresos laborales (efecto que, de todas maneras, exhibe un bajo nivel de significati-
vidad). Ello es consecuencia del mayor aumento entre las perceptoras de los ingre-
sos no laborales. En los dos subperíodos siguientes el incremento en esta fuente no
resultó lo suficientemente importante para alterar sus ingresos totales.
Como fue mencionado previamente, la ENAPROSS, la cual resulta muy valiosa por-
que permite identificar directamente a los perceptores de la AUH, brinda información
139
de corte transversal exclusivamente para el año 2015. Por ello, a partir de sus micro-
datos no es posible llevar a cabo ejercicios de diferencias dobles sino de diferencias
simples para aquel año.
Los resultados se muestran en el Cuadro A14 para los tres niveles que se están ana-
lizando. Como allí se muestra, se vuelve a comprobar que la AUH no ha tenido im-
pactos significativos sobre las decisiones relacionadas con el mercado de trabajo. En
consecuencia, tampoco lo son los efectos sobre los ingresos laborales. Los ingresos
no laborales, por el contrario, aumentan, especialmente en el caso de las mujeres, lo
que conlleva un incremento en los ingresos totales que ellas perciben.
8. EJERCICIOS DE SENSIBILIDAD
DE LOS RESULTADOS
Como fue señalado, ambas fuentes de información aquí utilizadas presentan algunos
límites para llevar a cabo las evaluaciones de impacto recién presentadas. Por ello, a
continuación, se presentan los resultados de dos ejercicios que pretenden dar mayor
robustez a los hallazgos analizados en la sección anterior.
Como allí se observa, la edad promedio y la composición por género de los titulares
de este beneficio no registran diferencias significativas entre ambas fuentes de infor-
mación. En particular, la media de edad es de 34 años en los dos casos mientras que
el porcentaje de mujeres es de alrededor del 95% en la EPH y 88% en la ENAPROSS.
Cuando se considera el nivel educativo, en ambos casos alrededor del 70% de los ti-
tulares tiene secundario incompleto o menos. Sin embargo, en el primer caso parece
haber una mayor incidencia de aquellos con primaria completa mientras que en el
segundo, de aquellos con secundaria incompleta.
Sin embargo, cuando se comparan los ingresos de estos hogares se observan di-
ferencias entre ambas fuentes. En particular, el ingreso total familiar y el per cápita
resultan ser 30% superiores en la ENAPROSS respecto de la EPH. Ello es consistente
con un mayor corrimiento hacia la izquierda de la distribución correspondiente a los
beneficiarios de la AUH en el segundo caso respecto del primero. Por ejemplo, mien-
tras de acuerdo con la EPH,el 32% de estos pertenecía al primer decil, ese valor era
140
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
del 25% de acuerdo con la ENAPROSS. De todas maneras, en ambos casos resulta
evidente el comportamiento decreciente del porcentaje de beneficiarios a lo largo
de la distribución.
De todos modos, resulta interesante notar que la manera indirecta de captar a los be-
neficiarios en la EPH parece generar cierto sesgo hacia hogares de menores ingresos
respecto de la identificación directa. La explicación de ello podría residir en el hecho
de que los hogares perceptores de la AUH que además reciben otras transferencias
(y que por lo tanto tienen mayores ingresos familiares) no son identificados en el pri-
mer caso. De todas maneras, recordemos que, en términos generales, los resultados
de ambas fuentes tienden a coincidir mostrando que la AUH no ha generado desin-
centivos importantes a la participación laboral.
REFLEXIONES FINALES 9.
La introducción de la Asignación Universal por Hijo representa un importante paso
adelante hacia la superación de los retos que implica el cierre de la brecha existente
en la cobertura de la protección social infantil en la Argentina. Este programa tiene
una relación directa con el sistema de seguridad social contributiva, en el sentido de
que extiende el sistema de asignaciones familiares para niños y adolescentes al que
acceden los trabajadores de la economía formal.
Estos, por otro lado, son coherentes con gran parte de la evidencia empírica sobre
programas de transferencias similares de otros países latinoamericanos y altamente
relevantes para la discusión acerca de la formulación de políticas públicas sociales
en la región, teniendo en cuenta que se deben minimizar los potenciales efectos
colaterales negativos de dichos programas en el mercado laboral y que las transfe-
rencias monetarias de este tipo han adquirido una relevancia creciente como parte
constitutiva del sistema de protección social de América Latina.
Sin embargo, conviene aclarar al menos tres puntos sobre estas conclusiones. Pri-
mero, a diferencia de otros estudios en que se realizan análisis de impactos como
parte de una evaluación de este tipo de programas, no se realizó ninguna encuesta
específicamente diseñada para este propósito en el país. Segundo, en una de las en-
cuestas de hogares utilizada, los beneficiarios de la AUH solo se identifican indirecta-
mente. Por ello, se usa otra encuesta donde es posible una identificación directa de
los mismos. Tercero, podrían surgir diferencias en las características no observadas
entre el grupo de tratamiento y el grupo de control, aunque la metodología emplea-
da se orienta a reducir la probabilidad de este problema.
Por lo tanto, es esencial contar con información fiable y actualizada para efectuar un
seguimiento continuo y una evaluación precisa de los posibles efectos de la Asigna-
ción Universal por Hijo y otros programas de protección social. La Argentina presenta
un rezago considerable en esta área en comparación con otros países de la región
que tienen niveles similares de ingresos y desarrollo de la seguridad social.
142
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
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AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
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145
ANEXO
146
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A1
Características de los beneficiarios y los no beneficiariosde la AUH, pool de
paneles 2010-2011
147
CUADRO A2
Características, en 2009, de los hogares que fueron perceptores y no per-
ceptores de la AUH en 2010
CÓNYUGE
Mujeres 64,9% 68,5% -3,5 p,p,
Edad 39,9 37,5 2,3 ***
Años de educación 9,3 9,0 0,3 **
Situación laboral
Ocupado 80,5% 79,4% 1,1 p,p,
Desocupado 6,5% 8,5% -2,0 p,p, *
Inactivo 13,0% 12,1% 0,9 p,p,
Horas trabajadas 42,0 42,2 -0,2
Nota: *** = valor p<0,01; ** = valor p<0,05; * = valor p<0,1; p.p. = puntos porcentuales.
148
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A3
Evolución de los principales indicadores laborales, según tipo de hogar
149
CUADRO A4
Evolución de los principales indicadores laborales. Jefes de hogar
150
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A5
Evolución de los principales indicadores laborales. Cónyuges
151
CUADRO A6
Evolución de los principales indicadores laborales. Varones
152
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A7
Evolución de los principales indicadores laborales. Mujeres
153
CUADRO A8
Trayectorias laborales. Cónyuges
CUADRO A9
Trayectorias laborales. Jefes
154
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A10
Características de los cónyuges en hogares beneficiarios de la AUH, según si sa-
lieron a la inactividad o permanecieron ocupados entre 2009 y 2010
Salen a la Permanecen en
inactividad la ocupación
RAMA DE ACTIVIDAD
Servicio doméstico 42,2 42,6
Comercio 30,9 23,9
Industria 9,7 13,2
CATEGORIA
Asal. no registrado 69,2 65,1
Cuenta propia 25,0 28,7
HORAS
Promedio 18,6 30,1
Mediana 15,0 30,0
Subocupado 85,3 61,0
INGRESO OCUP. PPAL.
Promedio 268,1 538,0
Mediana 180,0 480,0
MONTO AUH (2010) 324,0 274,3
CANTIDAD DE MENORES
< 5 años 0,9 0,7
< 12 años 1,2 1,1
< 18 años 2,8 2,2
EDAD 36,8 38,9
155
CUADRO A11
Efectos de la AUH en las decisiones laborales y en la generación
de ingresos de los hogares
PANEL 2009-2010
Promedio Promedio Doble Di- SE Valor p Sig. Tratados Control Total
Atributo evaluado
Benefi- Control ferencia Obs. Obs. Obs.
ciarios
Tasa actividad -0,038 -0,006 -0,032 0,015 0,040 ** 851 1.718 2.569
Tasa -0,021 0,001 -0,023 0,019 0,241 851 1.718 2.569
ocupación
% Desocupa- -0,010 -0,011 0,001 0,012 0,917 851 1.718 2.569
dos sobre total
de miembros
% Ocupados sobre 0,017 0,012 0,006 0,019 0,763 783 1.577 2.360
miembros activos
Tasa desocupación -0,003 -0,012 0,010 0,016 0,539 783 1.577 2.360
Horas trabajadas 1,528 0,043 1,485 1,045 0,156 717 1.477 2.194
ITF ($) 108,419 91,532 16,887 18,225 0,354 850 1.715 2.565
IPCF ($) 17,992 19,376 -1,384 4,290 0,747 850 1.715 2.565
Ingresos laborales 28,921 54,487 -25,566 17,745 0,150 850 1.715 2.565
Ingresos no 79,532 38,163 41,369 6,087 0,000 *** 851 1.718 2.569
laborales
Tasa de formalidad 0,055 0,132 -0,077 0,014 0,000 *** 717 1.477 2.194
Panel 2010-2011
Promedio Promedio Doble Di- SE Valor p Sig. Tratados Control Total
Atributo evaluado
Benefi- Control ferencia Obs. Obs. Obs.
ciarios
Tasa actividad 0,011 0,017 -0,006 0,016 0,702 798 1.428 2.226
Tasa 0,022 0,046 -0,024 0,018 0,186 798 1.428 2.226
ocupación
% Desocupa- -0,008 -0,023 0,016 0,012 0,196 798 1.428 2.226
dos sobre total
de miembros
% Ocupados sobre 0,023 0,047 -0,025 0,019 0,183 745 1.317 2.062
miembros activos
Tasa desocupación -0,015 -0,038 0,023 0,016 0,142 745 1.317 2.062
Horas trabajadas -1,361 -0,271 -1,090 1,132 0,336 698 1.230 1.928
ITF ($) 94,889 128,820 -33,931 20,300 0,095 * 796 1.425 2.221
IPCF ($) 16,209 27,657 -11,449 4,577 0,012 ** 796 1.425 2.221
Ingresos laborales ($) 66,534 133,474 -66,939 20,287 0,001 *** 796 1.425 2.221
Ingresos no 28,364 -8,115 36,479 5,814 0,000 *** 798 1.428 2.226
laborales ($)
Tasa de formalidad 0,051 0,151 -0,101 0,016 0,000 *** 698 1.230 1.928
156
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Panel 2014-2015
Promedio Promedio Doble Di- SE Valor p Sig. Tratados Control Total
Atributo evaluado
Benefi- Control ferencia Obs. Obs. Obs.
ciarios
Tasa actividad -0,007 -0,005 -0,002 0,026 0,938 409 550 959
Tasa -0,002 0,013 -0,014 0,029 0,623 409 550 959
ocupación
% Desocupa- -0,008 -0,008 -0,001 0,020 0,979 409 550 959
dos sobre total
de miembros
% Ocupados sobre 0,012 0,042 -0,030 0,030 0,315 369 494 863
miembros activos
Tasa desocupación -0,019 -0,028 0,009 0,028 0,743 369 494 863
Horas trabajadas 1,562 -2,963 4,525 1,636 0,006 *** 333 454 787
ITF ($) 120,958 134,637 -13,679 28,983 0,637 409 549 958
IPCF ($) 22,000 25,983 -3,983 7,231 0,582 409 549 958
Ingresos laborales ($) 91,516 118,105 -26,588 27,698 0,337 409 549 958
Ingresos no 29,442 23,810 5,632 12,058 0,641 409 550 959
laborales ($)
Tasa de formalidad 0,068 0,143 -0,076 0,026 0,004 *** 333 454 787
157
CUADRO A12
Efectos de la AUH en las decisiones laborales y en la generación
de ingresos de diferentes grupos de adultos
158
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
159
Atributo Subgrupo Panel 2010-2011
evaluado
Promedio Promedio Doble SE Valor p Sig. Tra- Control Total
Benefi- Control Dife- tados Obs. Obs.
ciarios rencia Obs.
Actividad Total (Jefes y -0,006 0,020 -0,026 0,017 0,133 773 1.267 2.040
Cónyuges)
Jefes -0,006 0,020 -0,026 0,017 0,133 773 1.267 2.040
Jefes Hombres -0,006 0,001 -0,007 0,013 0,573 501 799 1.300
Mujeres 0,019 0,043 -0,024 0,023 0,290 991 1.726 2.717
Jefes Mujeres -0,004 0,075 -0,079 0,044 0,070 * 268 461 729
Cónyuges 0,021 0,039 -0,018 0,032 0,574 527 903 1.430
Mujeres
Ocupación Total (Jefes y 0,016 0,038 -0,022 0,021 0,300 773 1.267 2.040
Cónyuges)
Jefes 0,016 0,038 -0,022 0,021 0,300 773 1.267 2.040
Jefes Hombres 0,030 0,035 -0,005 0,023 0,836 501 799 1.300
Mujeres 0,017 0,043 -0,026 0,022 0,236 991 1.726 2.717
Jefes Mujeres -0,007 0,062 -0,069 0,045 0,123 268 461 729
Cónyuges 0,028 0,046 -0,017 0,030 0,561 527 903 1.430
Mujeres
Desocu- Total (Jefes y -0,022 -0,018 -0,004 0,016 0,798 773 1.267 2.040
pación Cónyuges)
Jefes -0,022 -0,018 -0,004 0,016 0,798 773 1.267 2.040
Jefes Hombres -0,036 -0,034 -0,002 0,021 0,908 501 799 1.300
Mujeres 0,002 0,000 0,002 0,014 0,899 991 1.726 2.717
Jefes Mujeres 0,004 0,013 -0,010 0,028 0,731 268 461 729
Cónyuges -0,008 -0,007 0,000 0,017 0,982 527 903 1.430
Mujeres
Horas Total (Jefes y -0,963 -0,146 -0,817 1,198 0,495 546 876 1.422
trabajadas Cónyuges)
Jefes -0,963 -0,146 -0,817 1,198 0,495 546 876 1.422
Jefes Hombres -1,316 -0,176 -1,141 1,376 0,407 427 653 1.080
Mujeres 0,462 2,214 -1,752 1,909 0,359 262 515 777
Jefes Mujeres 0,270 2,383 -2,113 2,611 0,419 115 210 325
Cónyuges 0,594 3,091 -2,497 3,470 0,472 101 210 311
Mujeres
160
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Jefes Mujeres 30,653 30,121 0,532 16,716 0,975 268 461 729
Cónyuges 54,671 33,523 21,148 12,120 0,081 * 527 903 1.430
Mujeres
Ingresos Total (Jefes y 29,844 63,230 -33,386 9,521 0,000 *** 1.374 2.271 3.645
laborales ($) Cónyuges)
Jefes 30,508 78,207 -47,699 14,047 0,001 *** 773 1.267 2.040
Jefes Hombres 45,830 90,390 -44,559 0,031 ** 501 799 1.300
Mujeres 20,393 39,089 -18,696 7,898 0,018 ** 991 1.726 2.717
Jefes Mujeres 2,670 37,851 -35,181 15,230 0,021 ** 268 461 729
Cónyuges 23,792 27,099 -3,307 11,247 0,769 527 903 1.430
Mujeres
Ingresos no Total (Jefes y 17,490 0,561 16,929 3,235 0,000 *** 1.376 2.272 3.648
laborales ($) Cónyuges)
Jefes 9,465 -7,410 16,875 4,378 0,000 *** 775 1.268 2.043
Jefes Hombres -0,810 -5,771 4,961 3,942 0,208 502 799 1.301
Mujeres 27,854 2,771 25,083 3,971 0,000 *** 993 1.728 2.721
Jefes Mujeres 28,235 -7,871 36,106 10,154 0,000 *** 270 462 732
Cónyuges 30,879 6,424 24,455 5,200 0,000 *** 527 903 1.430
Mujeres
161
Atributo Subgrupo Panel 2014-2015
evaluado
Promedio Promedio Doble SE Valor p Sig. Tra- Control Total
Benefi- Control Dife- tados Obs. Obs.
ciarios rencia Obs.
Actividad Total (Jefes y 0,000 0,024 -0,024 0,030 0,419 407 515 922
Cónyuges)
Jefes 0,000 0,024 -0,024 0,030 0,419 407 515 922
Jefes Hombres 0,018 0,015 0,003 0,019 0,888 226 295 521
Mujeres -0,002 0,029 -0,031 0,036 0,385 531 688 1.219
Jefes Mujeres -0,012 -0,031 0,020 0,081 0,809 173 219 392
162
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Jefes Mujeres 48,766 23,811 24,955 35,926 0,488 173 219 392
Cónyuges 35,864 12,506 23,358 17,600 0,185 247 348 595
Mujeres
Ingresos Total (Jefes y 33,029 56,103 -23,074 14,204 0,104 699 874 1.573
laborales ($) Cónyuges)
Jefes 42,247 85,253 -43,006 21,011 0,041 ** 407 515 922
Jefes Hombres 54,428 75,162 -20,733 31,649 0,513 226 295 521
Jefes Mujeres 27,608 20,543 7,065 30,588 0,817 173 219 392
Jefes Hombres 3,763 6,682 -2,919 5,950 0,624 226 296 522
Mujeres 23,633 6,239 17,394 8,637 0,044 ** 531 688 1.219
Jefes Mujeres 21,157 3,268 17,889 25,569 0,485 173 219 392
Cónyuges 30,479 -2,812 33,291 10,189 0,001 *** 247 348 595
Mujeres
163
CUADRO A13
Efectos de la AUH en las mujeres perceptoras
164
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
165
Atributo Subgrupo Pool paneles 2009-2010
evaluado
Promedio Promedio Doble Di- SE Valor p Sig. Tra- Control Total
Benefi- Control ferencia tados Obs. Obs.
ciarios Obs.
Actividad Mujeres -0,009 0,020 -0,029 0,043 0,495 425 494 919
Jefes Mujeres -0,027 -0,021 -0,007 0,092 0,940 146 161 307
Cónyuges 0,005 0,093 -0,088 0,066 0,180 207 220 427
Mujeres
Ocupación Mujeres -0,009 0,007 -0,016 0,040 0,677 425 494 919
Jefes Mujeres -0,041 -0,073 0,032 0,089 0,724 146 161 307
Cónyuges 0,024 0,080 -0,056 0,058 0,332 207 220 427
Mujeres
Desocu- Mujeres 0,000 0,013 -0,013 0,028 0,647 425 494 919
pación
Jefes Mujeres 0,014 0,052 -0,038 0,059 0,517 146 161 307
Cónyuges -0,019 0,013 -0,032 0,039 0,415 207 220 427
Mujeres
Horas Mujeres 2,814 0,098 2,716 3,606 0,452 86 134 220
trabajadas
Jefes Mujeres 4,702 1,638 3,064 4,760 0,521 47 86 133
Cónyuges sd sd sd sd - 0 17 17
Mujeres
Ingresos Mujeres 44,602 44,342 0,260 17,020 0,988 425 494 919
totales ($)
Jefes Mujeres 44,876 26,046 18,830 44,864 0,675 146 161 307
Cónyuges 50,371 34,757 15,614 23,182 0,501 207 220 427
Mujeres
Ingresos Mujeres 15,295 34,515 -19,220 13,231 0,147 425 494 919
laborales ($)
Jefes Mujeres 24,321 24,865 -0,543 35,332 0,988 146 161 307
Cónyuges 14,034 31,576 -17,543 17,074 0,305 207 220 427
Mujeres
Ingresos no Mujeres 29,307 9,826 19,480 11,406 0,088 * 425 494 919
laborales ($)
Jefes Mujeres 20,554 1,181 19,373 32,642 0,553 146 161 307
Cónyuges 36,337 3,180 33,156 16,205 0,041 ** 207 220 427
Mujeres
166
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A14
Efectos de la AUH, 2015
Hogares
Tasa ocupación 0,567 0,568 -0,001 0,017 0,941 1.098 2.217 3.315
Horas tra- 3,702 3,639 0,063 0,709 0,929 976 2.102 3.078
bajadas
ITF ($) 8.301,822 8.284,446 17,376 316,619 0,956 1.098 2.217 3.315
IPCF ($) 1.786,876 1.833,175 -46,300 81,615 0,571 1.098 2.217 3.315
Ingresos no 2.506,485 1.816,143 690,341 118,541 0,000 *** 1.098 2.217 3.315
laborales ($)
167
Miembros de los hogares
168
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
169
Mujeres
170
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO A15
Comparación de las variables socioeconómica de los adultos identificados
como titularesde la AUH, y de sus hogares, en la EPH y en la ENAPROSS,
GBA-2015
EPH ENAPROSS
NO SÍ NO SÍ
Edad promedio 45,3 34,5 45 34,8
% mujeres 51,2 94,5 50,9 88,2
% hombres 48,8 5,5 49,1 11,8
171
CUADROS A16
Ejercicio de sensibilidad de los resultados
Hogares
Tasa ocupación 0,586 0,576 0,011 0,015 0,491 764 2.557 3.321
ITF ($) 8.824,646 8.580,924 243,722 282,001 0,388 764 2.557 3.321
IPCF ($) 1.951,469 1.955,822 -4,352 68,800 0,950 764 2.557 3.321
Ingresos no 2.359,578 1.950,089 409,489 108,159 0,000 *** 764 2.557 3.321
laborales ($)
172
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
173
Miembros de los hogares.
174
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
Mujeres
175
ESTUDIO
ESPECÍFICO
EL SISTEMA DE
PROTECCIÓN A
LA NIÑEZ EN LA
ARGENTINA:
C
Alternativas de
reforma
Este trabajo fue realizado por
Leonardo Gasparini en el marco del
proyecto UNICEF-FCE/UBA-CEDLAS/UNLP
Análisis y propuestas de mejoras para ampliar
la Asignación Universal por Hijo 2017.
El autor agradece los valiosos
comentarios de Guillermo Cruces y la
eficiente asistencia de Jessica Bracco,
Guillermo Falcone, Luciana
Galeano, Luis Morano y Ana Pacheco.
Las opiniones son exclusivamente de los
autores y no comprometen al
CEDLAS ni a la UNLP ni al CONICET.
178
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
INTRODUCCIÓN 1.
A lo largo del tiempo, la Argentina ha construido un sistema de protección social a
la niñez compuesto de varios pilares poco coordinados: asignaciones para los hijos1
de empleados del sector formal, deducciones familiares en el impuesto a las ganan-
cias2, y más recientemente un sistema de asignaciones no contributivas para los hijos
de desempleados, inactivos e informales. A esos tres pilares se suma un conjunto de
programas sociales diversos más pequeños. “El sistema de a poco va convergiendo
a cubrir con una transferencia monetaria a todos los niños del país”.
La evidencia sugiere que este sistema de protección a la niñez genera varios resulta-
dos sociales muy positivos –reducción de la pobreza, la vulnerabilidad y la desigual-
dad, e incremento de la asistencia escolar, entre otros– que lo convierten en un pilar
socialmente muy valorado del Estado de Bienestar en la Argentina.
cluye en la sección 6.
179
2. EL SISTEMA ACTUAL
Esta sección presenta las principales características del sistema vigente de protec-
ción a la niñez y discute algunas de sus deficiencias.
El segundo grupo lo conforman aquellos que no han cumplido con las condicionali-
dades del programa, por lo que sus beneficios se han discontinuado. En tercer lugar,
existe un grupo de niños no contemplados por la normativa; por ejemplo, aquellos
que viven en la Argentina, pero no reciben el beneficio por no ser nativos y tener me-
nos de tres años de residencia (ellos o sus padres). Otro caso especial es el del sexto
menor, que no recibe AUH ni está incluido en el subsidio por familia numerosa si esta
no llega a siete hijos.
CUADRO 2.2
Sin cobertura
NO REGISTRADOS
Aún no alcanzados
No cumplen condicionalidades
No contemplados
Autoexcluidos
Escolaridad privada no subsidiada
REGISTRADOS
Autónomos de ingresos bajos
Fuente: Elaboración propia sobre la base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)
2015-I, Encuesta de Protección y Seguridad Social(ENAPROSS II) 2015 y Encuesta Nacional de Gastos de
los Hogares(ENGHo) 2012/3.
cualquier forma, se estima que ese grupo es muy reducido, ya que para la gran ma-
yoría de los trabajadores independientes en esa condición es conveniente inscribirse
en la categoría de monotributista, más aún desde la reciente inclusión de ese grupo
como destinatario de las AF.
CUADRO 2.3
Cobertura de los subsistemas.Situación hipotética de cobertura total
FIGURA 2.2
Cobertura de los subsistemas. Situación hipotética de
cobertura total
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información administrativa y microdatos de la EPH 2015-I.
La Figura 2.3 presenta otra manera de ilustrar el área de cobertura de cada subsis-
tema a partir de estimaciones de las funciones de densidad del ingreso per cápita
familiar de los destinatarios de cada subsistema. Los receptores de la AUH tienen
ingresos naturalmente más bajos que el resto, con una significativa menor dispersión.
En contraste, los perceptores de las deducciones de ganancias tienen ingresos mu-
cho más altos y más dispersos.
184
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
FIGURA 2.3
Distribución del ingreso de los destinatarios de los tres subsistemas.
Situación hipotética de cobertura total.
Fuente: Elaboración propia sobre la base de información administrativa y microdatos de la EPH 2015-I.
185
el beneficio desaparece. El sistema de AF para asalariados formales comprende una
gran heterogeneidad regional, que contempla cinco regiones. Un asalariado formal
en la zona 2 (Chubut), 3 (algunas áreas de Catamarca, Jujuy y Salta) o 4 (Santa Cruz
y Tierra del Fuego) recibe más del doble que en el resto del país.El sistema de AF
no exige el cumplimiento de ninguna condicionalidad: se trata de una transferencia
automática.
CUADRO 2.4
Valores mensuales por hijo
AUH
186
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
ASIGNACIÓN (en $)
Categoría Rango de ingreso (en $) General Discapacidad
B-F 0 a 16.000 1.103 3.597
G 16.000 a 20.000 741 2.543
H 20.000 a 24.000 446 1.603
I 24.000 a 33.333 228 1.603
J-L Desde 33.333 - 1.603
La Figura 2.4 ilustra el monto de los distintos subsistemas de protección a la niñez. El 15. Los hijos de tra-
bajadores informales
gráfico es elocuente en cuanto a la fragmentación de los beneficios, aun ignorando tienen acceso al pro-
las heterogeneidades regionales, las diferencias introducidas por las condicionalida- grama PROGRESAR si
se mantienen dentro
des y los grupos excluidos actualmente de todo beneficio. del sistema educativo.
187
FIGURA 2.4
Valores mensuales por hijo de los subsistemas de protección
a la niñez
188
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
FIGURA 2.5
Monto promedio por hijo por decil. Situación hipotética de cobertura total.
Fuente: Elaboración propia sobre la base de microdatos de la EPH e información administrativa. Nota:
muestra de hogares con hijos. En cada subsistema se incluye solo a los destinatarios del subsistema. De-
ciles de ingreso per cápita familiar.
La Figura 2.6 indica el promedio por decil del beneficio por menor en el hogar. Un
hogar típico del primer decil con hijos recibe $855 por menor en concepto de AUH,
valor que cae a $25 para un hogar promedio del decil 10. El valor promedio de AF
para asalariados es máximo entre los deciles 4 y 6, supera los $600, y luego des-
ciende hasta $70 en el decil 10. El subsidio implícito en la deducción de ganancias es
nulo en el decil más pobre y crece monótonamente hasta $473 en el decil superior.
189
FIGURA 2.6
Valor del beneficio por decil. Situación hipotética de
cobertura total.
Costo
190
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO 2.5
Costo de los subsistemas. Situación hipotética de cobertura total
MILLONES $ % PIB
AF 77.358 1,0
AUH 63.174 0,8
Ganancias 8.405 0,1
Total 148.937 1,9
El Cuadro 2.6 es una estimación del porcentaje de perceptores por tramo de ingreso
del hogar por fuentes laborales. El 40% de los niños potenciales destinatarios de la
AUH proviene de hogares en los que el ingreso laboral no pasa de $5.000 mensuales
(alrededor de la mitad en hogares sin ingresos laborales declarados), mientras que
un 28% está en el tramo de $5.000 a $10.000 mensuales. Casi un 14% de los destina-
tarios vive en hogares con ingresos laborales superiores a los $15.000.
191
CUADRO 2.6
Porcentaje de destinatarios por tramo de ingreso familiar laboral
NÚMERO %
0 a 5.000 1.925.580 40,2
5.000 a 10.000 1.282.635 28,1
10.000 a 15.000 825.965 18,0
15.000 a 20.000 414.141 8,0
Mas de 20.000 287.871 5,7
4.736.192 100,0
Bajo la perspectiva de derechos, el beneficio universal e igual para todos tiene sen-
tido. Bajo la perspectiva distributiva, en cambio, es conveniente un esquema dife-
rencial, con montos crecientes en el grado de vulnerabilidad del hogar. Este esque-
ma diferencial podría constar de un piso universal asegurado para todos y un plus
focalizado en la población vulnerable que crezca en función de algún indicador de
privaciones, como se discute más adelante.
El Cuadro 2.7 muestra un indicador del grado de focalización del gasto en la AUH17. De
acuerdo con este criterio,la focalización en la población más pobre se ha mantenido
aproximadamente constante desde los comienzos del programa. La focalización del
gasto puede provenir de dos canales: una concentración de los participantes del pro-
grama entre los más pobres, o una concentración de los subsidios entre los partici-
pantes más pobres. En la jerga académica se conocen ambos canales como eficien-
cia de focalización y eficiencia redistributiva (Coady y Skoufias, 2004). Por ejemplo, el
gasto en un programa universal puede estar muy focalizado si, a pesar de que todos
participan (nula eficiencia de focalización), los más pobres reciben montos mucho
más altos que los más ricos (alta eficiencia redistributiva). El Cuadro 2.7 indica que la
eficiencia redistributiva de la AUH es muy baja, ya que aporta apenas 7% al grado de
focalización total del programa.
17. Técnicamente,
es la característica
distributiva con
ponderadores iguales
a la utilidad marginal
social del ingreso,
calculados sobre
una distribución de
bienestar social
Bergson-Samuelson
de elasticidad de sus-
titución contante, con
parámetro 1 (véase
Gasparini et al., 2013).
192
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
CUADRO 2.7
Grado de focalización y eficiencia redistributiva de la AUH
Grado de Eficiencia de
focalización focalización redistribución
2010-I 1,5 1,4 0,1
2010-II 1,5 1,5 0,1
2011-I 1,5 1,5 0,1
2011-II 1,5 1,5 0,1
2012-I 1,6 1,5 0,1
2012-II 1,6 1,5 0,1
2013-I 1,6 1,5 0,1
2013-II 1,5 1,4 0,1
2014-I 1,5 1,4 0,1
2014-II 1,5 1,4 0,1
Por su diseño, las deducciones del impuesto a las ganancias pueden ser plenamente
aprovechadas solo por contribuyentes que superen un determinado valor de ingreso
imponible. Así, mientras que un trabajador autónomo que gana $20.000 al mes obtie-
ne una deducción equivalente a aproximadamente $400 por hijo, el valor asciende a
$580 para alguien con un ingreso de $30.000 o mayor. Esta estructura pro-rica (be-
neficios crecientes en el ingreso) es difícilmente justificable desde el punto de vista
de la equidad y debería ser revisada.
193
CUADRO 2.8
Ingreso laboral familiar y subsidios por menor
Asignaciones familiares
AUH
2.3. Incentivos
El actual sistema de protección a la niñez, en parte apoyado sobre el pilar de la AUH, podría
generar algunos desincentivos en el mercado laboral. En esta sección discutimos los dos
principales: sobre el trabajo formal y sobre el empleo.
Antes de analizar estos efectos, es importante puntualizar que la AUH potencialmente tiene
también efectos positivos sobre el mercado laboral. Por ejemplo, la presencia del beneficio
puede contribuir a elevar los salarios de mercado de los trabajadores menos protegidos
(Matarazzo Suplicy, 2002) y contribuir por esta vía a la reducción de la pobreza. Sin desco-
nocer estos potenciales efectos positivos, esta sección se concentra en los desincentivos
laborales, con el objeto de contribuir al debate para fortalecer el sistema de protección
18. Existe una extensa
literatura teórica que social, mejorando su diseño.
estudia la posibilidad
de estos efectos
(Galiani y Weinschel-
baum, 2012). En parti-
Informalidad
cular, Santiago Levy,
principal propulsor
de los programas La extensión de las asignaciones a los desempleados y trabajadores informales puede
de transferencias constituir un desincentivo a la formalización18. La presencia del programa puede reducir el
condicionadas en
México y el resto de la beneficio relativo de la formalidad y disminuir el poder de negociación de trabajadores asa-
región, advierte sobre
la relevancia de estos lariados informales. Un par de ejemplos pueden ilustrar el punto. Supóngase inicialmente
efectos de desin- una situación sin AUH, en la que un trabajador asalariado informal con tres hijos, cuyo sa-
centivos (Levy, 2008;
Antón et al., 2012). lario es $8.000, presiona a su empleador por formalizarse. Si lo logra, su salario aumentaría
194
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
195
Las madres son típicamente las receptoras del subsidio, y las que mayoritariamente
se encargan de hacer cumplir las condicionalidades impuestas por el programa, en
términos de educación y salud de sus hijos. El ingreso extra para el hogar proveniente
de la AUH podría ser visto como una entrada provista por la madre y, en consecuen-
cia, contribuir a eximirla de salir al mercado laboral en búsqueda de otros ingresos.
Aun en el caso en que no se dé esta percepción, el ingreso adicional generado por la
AUH alivia la situación económica del hogar y puede motivar a alguno de sus miem-
bros a no salir con urgencia al mercado laboral: esta reacción a una mejora económi-
ca es más usual entre las mujeres20. En contraste, existen algunos argumentos que
implican un efecto en dirección contraria: el aumento del ingreso generado por las
asignaciones podría ser utilizado para financiar los costos de búsqueda o de entrada
al mercado laboral. Por ejemplo, el ingreso extra podría solventar el pago de cuidado
externo de niños o adultos mayores con problemas de salud, que facilitarían la salida
laboral de la mujer.
La evidencia empírica sobre este punto aún no es clara. Mientras que varios auto-
res no encuentran efectos significativos de los programas de transferencias sobre la
oferta laboral (Alzúa, Cruces y Ripani, 2009; Parker y Skoufias, 2000; Galasso, 2006;
Skoufias and Di Maro, 2008; Skoufias et al., 2008), otros obtienen resultados variados
que dependen de la magnitud del beneficio y tipo de programa (Ferro y Nicollela,
2007; Cavalcanti y Correa, 2010; Teixeira y Oliveira, 2009; Bosch and Manacorda, 2012;
Franz et al., 2011; Lemieux y Milligan, 2004). En la Argentina existen estudios que su-
gieren la inexistencia de estos efectos (Kliksberg y Novacovsky, 2015; Maurizio, 2014)
y otros que encuentran efectos significativos (Boffi, 2013; Garganta et al., 2015). En
particular, Garganta et al. (2015) encuentran que la AUH implicaría una cierta reduc-
ción en la entrada de mujeres de baja educación al mercado laboral y en el número
de horas trabajadas. El efecto no resulta muy grande (2 puntos porcentuales), está
restringido a algunos grupos específicos (mujeres en pareja, de baja educación, con
marido/pareja empleado) y no es significativo en el caso de los hombres.
196
ANÁLISIS Y PROPUESTAS DE MEJORAS PARA
AMPLIAR LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO
1. Los programas implementados por los países de América Latina tienen un diseño
más trabajado, en comparación con la AUH argentina, cuya estructura es muy
simple. Esto sugiere que existe margen para avanzar en un programa (o un siste-
ma de protección a la niñez) que incorpore complejidades en búsqueda de mayor
eficiencia y poder redistributivo, y menores desincentivos en el mercado laboral.
3. Ningún programa en América Latina está focalizado solo en el estatus laboral (re-
gistrado o no) de la población. En su mayoría la entrada al programa (y en algunos
casos el monto) se determina sobre la base de una ficha social destinada a captar
el grado de vulnerabilidad del hogar.