RETIRO ESPIRTUAL FUNDACION SOCIAL
FRATERNIDAD DE SAN JOSE, COLEGIO FRANCISCANO DEL VIRREY
SOLIS, BOGOTA.
Nombre del Retiro: “Por un Dios que sale a nuestro encuentro”
Objetivo: Realizar un espacio de oración, reflexión y meditación en torno a la
acción de Dios en medio de los creyentes, con el fin de fortalecer los lazos de
unidad y fraternidad con Dios y los hermanos, visualizando la iniciativa de Dios
sobre nosotros.
Texto guía: Oseas 11,4.
“Con lazos de ternura, con cuerdas de amor, los atraje hacia mí; los acerqué a
mis mejillas como si fueran niños de pecho; me incliné a ellos para darles de
comer”
ESQUEMA MEDITACIÓN PREPARACIÓN A LA CONFESIÓN.
Objetivo: Comprender a la luz de la Teología Moral, desde una “moral” de
seguimiento” las pautas que nos brinda la Iglesia para asumir el sacramento de
la Reconciliación, como una oportunidad de compromiso de Dios para con el
hombre, con el fin de mostrar su cercanía, presencia y manifestación de
salvación.
Criterios a tener en cuenta para acercarse al sacramento de la Reconciliación.
“Conciencia de Pecado” VS “Sentimiento de culpa”
Al sacramento se acercan aquellos que se sienten necesitados del
Señor
El sacramento requiere de un arrepentimiento sincero y honesto
El sacramento busca liberar, perdonar, acercar al Padre. (Nunca
juzgar, condenar, distanciar)
El sacramento es oportunidad para descubrir lo que somos y
resignificar lo que hemos sido desde la luz del Evangelio.
El sacramento busca diferenciar entre la conciencia de pecado y el
sentimiento de culpa. Esto implica:
Verse en clave de reconocimiento de mi condición de hijo de
Dios, no como un ser aislado de su relación
Comprender que la iniciativa de Dios, siempre será procurar
mi bien
Analizar las causas de mis intenciones y pensamientos, más
allá de mis actos y formas de proceder
Constatarse a sí mismo como un ser “capaz de Dios”, esto
implica creerle, amarle y seguirle”
Abandonar la carga de la culpa, viéndose así mismo desde
la libertad, no hacer del pecado una fuerza coercitiva para
actuar, sino una realidad que me destruye en mi relación con
Dios.
Reconocerse en “camino” en proceso, no determinado,
escuchando la voz de la conciencia, no las consecuencias
de la culpa.
Emprender por la fuerza del amor, actitudes de restitución,
aprendiendo a hacer escuela de humanidad, sin confundir la
gratuidad de Dios con la justificación de actos y
sentimientos.
Entenderse desde la capacidad de asumir pensamientos,
omisiones, sentimientos y acciones.
Dejarse cautivar por la misericordia, como un llamado a la
conversión, no como una oferta de relativización frente a
Dios.