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Sanchez Biosca Cine Historia Cine Memoria

Sanchez Viosca, Vicente. Cine de Historia, Cine de Memoria. La representación y sus límites. Cátedra, 2005. Capítulos 3 y 4
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VICENTE SANCHEZ-BIOSCA Cine de historia, cine de memoria LA REPRESENTACION Y SUS LIMITES El cine mantiene con Ja historta una extrafia relacién: por una ‘i i 1: pare, dsenpene un papel my ne de historia, activo en la propaganda y en la Cine de memoria ocurré especialmente durante periodo de entreguerras; por cra consttuye un documento insist tuible del pasado, al mismo nivel que los textos esertos, las Foto= grafiaso los monuments. El pre- sente libro analiza esta doblefun= cin del cine en dos émbitos: la Jaborconsinuctiva de los lteres y Ja mirada sobre 1os exmpos de extern nazis. De ah Ia posi- cin fronteriza del aaa historia y Ta memoria, Neal isan 24976-23146 00091 <@y Signo e Imagen 4 z ra a cs I | CATEDRA Captruto 3 La memoria impuesta: el consumo reciente de imagenes del franquismo El capitulo comespondiente a la Navidad de 2002 de la sere televi siva Cuéntame batié récords de audiencia. Trataba, con un mimetismo calculado respecto a su fecha de emisién, de una Nochebuena a finales de los afios 60. A juzgar por el éxito, miiltiples hogares debieron sem: tise cflidamente conmovidos por esta celebracién familiar de los AF Antara, unos ciudadanos medios, poco notables (y por eso quiai ex trafiables) de la sociedad espaftola de los tltimos afos del franquismo. Desde hacia tiempo, Cuéatame habia desbordado las previsiones de sus autores como demuestra el salto al estellato cotidiano (publicidad in- ‘luida) de sus dos protagonistas (Imanol Arias y Ana Duato), el lanza- ‘miento del CD musical con canciones retzo y, sobre todo, la filmacién de nuevos capitulos que, con periddicas interrupciones, ha llegado has- ta 2005, con la coletilla mas explicita Cudntame cdmo pasd. Lo cierto es que el episodio de Nochebuena debié tocar alguna fi bra sensible de los espaiioles del siglo xxr que se zambulleron en la cena hogareiia de treinta y tantos afios atrés. Diriase que el clima de in- timidad kitsch que el franquismo habia conferido a la Navidad (fiesta familia intima, teligiosa, de sabor infantil eingenuo) habia conectado con un impulso por recuperar, siquiera fugazmente, la memoria de tiempos pasados. En tan emocionante operacién, el franquismo se des vvanecia y el cuadro se daba a ver como una verdadera foto de familia, triste por perdida y remota. No se cuestionaba —me refiero ahora a la serie en su conjunto, no al episodio navidefio— la existencia de la re 65 66 tema de Shanghai (P. Trac, 2002). presién, pero las porras, los grises, los sociales y Franco incluso eran, como el sofa de skai, la maquina de coser Singer, las minifaldas 0 los pantalones acampanados, parte de una escenografia, de un disefio!. Si esta cutiosa sintonia nostilgica entre dicho pasado y cl presente llama la atencién es porque la imagen del franquismo difundida por el cine se habia modelado preferentemente sobre la inmediata posguerra ¥ no sobre los afios 60. De acuerdo con una convencién no escrita, pero aceptada casi undnimemente, cuando se trataba de zambullirse en ese larguisimo periodo que fue el franquismo se imponia una singe doque: la sordidez y desolacién de los aftos 40 y, a lo sumo, 50. A tal efecto, se elabord una retérica visual que se convirtié pronto en doxa, cuyas convenciones de estilo y tonalidad emotiva servian casi indistin- tamente para representar dramas de fa Guerra Civil como del primer franquismo. Durante muchos afios, este estilo fue no sélo un género ‘cinematografico, sino un verdadero paisaje para la memoria reconoci- ble en sus primeros compases y dirigido a un piiblico masivo en cuya atmésfera cercana al melodrama, galeria de personajes y tramas, plasti cidad especial, decorados y cromatismo emocional los espectadores es- taban llamados a reconocerse. Estos ambientes casi fotogrificos, en el sentido elegiaco que Susan Sontag entendia la fotografia, narraban his torias bajo la paraddjica forma de practicar un congelado del tiempo?. Algunas peliculas de finales de los 90, como Ti nomdreencenena mis sue- ‘ios Pilar MirS, 1996), La hora de os valentes (Antonio Mercero, 1998) © La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda, 1999) ilustran los ester tores de este cine crepuscular. No obstante, Madregilda (Francisco Regueiro, 1994), con guién del mismo autor y de Angel FerndndezSantos, representa un ejemplo muy interesante en este sentido por su caricter erudito y amanerado. La pelicula se interna en el corazén del franquismo a partir del andlisis de su figura central, el mismo Franco. El intento no carecia de prece- dentes: Basilio Martin Patino habfa emprendido en 1974 su obra de

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