0% encontró este documento útil (0 votos)
389 vistas70 páginas

La Protesta Juvenil

La protesta juvenil. BIblioteca Salvat

Cargado por

MJG
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
389 vistas70 páginas

La Protesta Juvenil

La protesta juvenil. BIblioteca Salvat

Cargado por

MJG
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

BIBLIOTECA SALVAT DE GRANDES TEMAS • LIBROS GT

La problemática del hombre actual en un conjunto estructurado, unitario y coherente.

índice

Dirección: Manuel Salvat Págs.


Consejo de Redacción para la edición en lengua española: Ignacio Burk, Alvaro Gál- ;Ilusas de la rebelión juvenil . 7
vez y Fuentes. Pedro laín Entralgo. Jacques Masui. Ernesto Mayz Vallenilla. vlnta con Herbert Marcuse . 8
Antonio Prevosti. Jorge Rojas. Emilio Teixidor 1III1i6n en marcha . 19
Dirección editorial: Joaquín Marco Iltllllorma parte de la "juventud"? : . 20
IIII:i(¡n de la juventud , . 23
l"vl1lltud actual . 27
LA PROTESTA JUVENIL do la rebelión juvenil . 31
1I proceso histórico , , . 31
Colaboradores: lit domografía . 35
Personalidad entrevistada: Herbert Marcuse 1I "bienestar" de las clases medias . 37
Texto: José M.a Carandell In cnpacidad adquisitiva de los jóvenes . 39
Coordinación editorial: Bernardo Muniesa In moralidad . 44
Realización de la entrevista: M.a José Ragué Arias 111oomplicación del sistema t. .. 46
Ilustración: Ma Dolores Alba, Josefa Casals, Carmen [Link], Jaime Pisonero 11111
estructuras del sistema . 48
Compaginación: Edistudio 111urisis de la familia . 51
Fotografías: Pboto Almasy, Paris. A. B ellavite, Roma. Black Ster, New York. Camera Press, Ltd., I,1 ouostión sexual . 57
London. Andreu Collell, Barcelona. Con tifo to, Madrid. Edistudio, Barcelona. Flash Press,
Madrid. Falca Ouilici, Roma. Furv, Paris. Gamma, Paris. Paolo Koch, Zürich. Gloria Lotivler
(documentación), Paris. Magnum, Paris. Nancy Palmer Photo Agency, New York. Edit. Photo- 59
color Archives, lnc., New York. Rapho, Paris. Réalités, Paris. Photo Reseerchers, tnc., New vltllli (continuación) , . 60
York. Shostal Associates, New York. Sygma, Paris. Transworld Feature Syndicate, lnc., New I!httllllicas de la rebelión juvenil . 69
York. J. Vendrell, Barcelona. Viva, Paris. Ana Cristina. Wehrring, Barcelona. Zardoya-Magnum, IIIVIIIllud , . 69
Barcelona. Zardoya-Camera Press, Barcelona. Zete, Düsseldorf (Oberkassel). 1111111 ~ . 70
"rllllltivismo . 72
© SALVAT EDITORES, S.A. - Barcelona, 1973 1II11111Tlbresy modas . 74
© EDITIONS GRAMMONT, S.A. - Lausanne, 1973 Vnllllllllndeo . 79
Al! rights reserved MIIIIPl10ción , . 80
Impresión: Grá!icas Estella. Estella (Navarra), 1974 "llIplomo . 83
Depósito Legal: NA. 1.430 - 1974 Nllllllnljo ni ocio . 85
ISBN 84-345-7358-X (obra completa) lIudlll1ismo . 90
ISBN 84-345-7416-0 In ruvolución sexual , , . 93
Printed in Spain MIIUIC:1I y drogas , : , . 96
las causas de la rebelión juvenil

Págs.
Comunas 101
El "underqround " 103
Manifestaciones de la rebelión juvenil 108
Gamberros 108
Vagabundos........................................................................... 110
"Beats"y"beatniks" 112
"Hippies " 117
"Provos " 124
Estudiantes 129
I (1 rebelión inconclusa 136
I octuras recomendadas 143
Herbcrt Marcuse cncralización de la rebelión juvenil y su organización en movimientos contes-
IlIrios de diversa índole se ha considerado como una de las manifestaciones ex-
III1H de la crisis latente en las sociedades industriales. Ese movimiento ha hecho
tullur valores sociológicos tenidos por fundamentales e inmutables, y ha sabido
l Icrbcrt Marcuse nació en Berlín, en 1898, ciudad
un In que inició sus estudios de filosofía, que mhinar en su práctica la contestación y la creatividad, aunque su porvenir es
completaría en la Universidad de Friburgo de Bris- ierto.
govia, en donde fue discípulo de Edmund Husserl y
producción teórica del filósofo Herbert Marcuse, absorbida por la juventud con-
de Martín Heidegger. Tras la ascensión al poder de
Adolfo Hitler, en 1933, abandonó Alemania y des- uunria de Estados Unidos y Europa occidental, hizo que se le atribuyera la
pués de una estancia por distintos países (especial- tcrnidad ideológica de los movimientos juveniles que se enfrentaban al siste-
mente en Francia y Suiza), se estableció en Estados
11I11. Con él iniciamos un diálogo acerca de las motivaciones del fenómeno juvenil
Unidos. En este país, Marcuse ha sido profesor en
diversas universidades: Columbia, Harvard, Bran- 11111 cstatario y de la crisis de la sociedad industrial.
deis y Berkeley (en donde su pensamiento filosófico
comenzó a cobrar una dimensión universal).
Filosóficamente, su trayectoria señala diversas
etapas: primero, como colaborador de Heiddegger, e ¿Cuándo y dónde se inició el movimiento juvenil
interesado por conseguir establecer una síntesis en-
de protesta?
tre el existencialismo y la fenomenología hegeliana,
pero su aproximación al marxismo le separaron de Es muy difícil concretar cuándo y dónde comenzó el
él; luego, su interés se centró fundamentalmente en movimiento de rebelión juvenil. Por comodidad, puede
el estudio de la obra de Wilhelm Hegel, para final- afirmarse que fue durante los años sesenta. Primero se
mente evolucionar hacia el campo de la sociología
crítica y el estudio de la sociedad en relación con las registró un movimiento en la Universidad de Berkeley
aportaciones de Sigmund Freud, aunque sin aban- en favor de la libertad de expresión; luego, en el Sur de
donar determinadas influencias de la teoría marxista. Estados Unidos se produjo el movimiento en favor de
Por otra parte, la colaboración, durante su etapa de
exilio europeo, con Theodor W. Adorno, Max Hork- los derechos civiles. Creo que estos dos hechos constitu-
kheimer y Erich Fromm ha contribuido a que se le yen las principales fuentes del movimiento juvenil al
considere miembro de la llamada "Escuela de Frank- comenzar la década de los sesenta. Después, la acción
furt", fundadora de la "teoría crítica".
Herbert Marcuse ha publicado múltiples artículos fue creciendo y alcanzó su cenit en los años 1968 y
ensayísticos sobre filosofía, sociología y política, y 1969, y a partir de entonces puede decirse que comenzó
pronunciado conferencias en las universidades más a declinar, al menos en apariencia. Se produjeron menos
importantes de Europa occidental y América del
Norte. Entre sus obras principales cabe destacar:
acciones espectaculares, menos manifestaciones rele-
Eras and Civilizatian (1955), The Soviet Marxism vantes, menos juicios escandalosos. Mucha gente se
(1958) y One Dimensional Man (1964). apresuraba a decir que el movimiento juvenil, el movi-
8
1I10villlillll(.O dCHCllllHII CII dOH
importantes Inctorca: In
roprcsión intcnuificada por el sistcrna, coincidente con
-1 establecimiento de la administración de Richard Ni-
xon, y una gran decepción y desilusión debida a que el
cambio radical tan esperado no ha llegado... Cuando en
cierto modo se creía que la revolución se hallaba casi a
la vuelta de la esquina, en lugar de ello se produjo una
nueva estabilización, quizá provisional, del sistema
capitalista. Son éstas algunas de las principales razones
de la debilitación del movimiento, y por ello éste se
encuentra en una fase de reagrupación ... Por el momen-
to, una de las tareas más importantes de esta fase con-
siste en encontrar nuevas formas de organización real-
miento juvenil radical, se había acabado, y aseguraban La organización de movi- mente efectiva. Esta organización ya no puede ser la
que había muerto. Por mi parte, no creo que haya muer- mientos contestatarios por
parte de los jóvenes rebel- de los antiguos partidos centralizados de masas, sino
to. Opino que el movimiento se encuentra en un período des es una de las manifes- que debe ser una organización mucho más descentrali-
o fase de reorientación, de examen acerca de sí mismo, taciones de la crisis latente
en las sociedades industria- zada, que deje más campo libre a la espontaneidad ...
de reagrupación. Los jóvenes radicales han hecho una les. Grupo de estudiantes
pausa para tratar de descubrir la razón de sus equivoca- de la U niversidad de Ber-
keley (Estados Unidos) ma-
¿De qué tipo de organización se trataría?
ciones, de por qué la sociedad es como es, y, sobre la nifestándose, amordazados, Probablemente algo parecido a comités, consejos o
base de esos conocimientos, intentar proyectar lo que pidiendo "libertad de ex-
presión".
grupos locales, y todo aquel tipo de organización que
pueden hacer para remediar tal estado de cosas. Otros, luego' pueda coordinarse a un nivel más general. Sin
como los jóvenes de las comunas, tratan de establecer embargo, como ya he dicho, sus formas o estructuras
relaciones no alienadas entre los seres humanos. están aún por estudiar.
¿Podría establecer la diferencia entre el movi-
Es decir, usted sigue creyendo en la vitalidad del miento de Berkeley y los movimientos franceses
movimiento de protesta juvenil. y alemanes?
Sí. El movimiento en conjunto sigue vivo. Y sigue Existe entre ellos una considerable diferencia, que, en
vivo tanto en su crítica de Id sociedad existente como en mi opinión, se debe sobre todo al hecho de que en
su acción práctica. A mi juicio, la debilidad actual del Estados Unidos falta una sólida y duradera tradición
marxista y socialista. En cambio, sí la hay en Francia
y en Alemania, 10 cual proporciona la base pata un mo-
vimiento mucho más efectivo y extenso que el que se da
en aquel otro país. De todos modos, no es la tradición
marxista el factor único; la tradición cultural e intelec-
tual también influye como un todo, particularmente en
el campo de la literatura. No es accidental que consig-
nas surrealistas, tales como "todo el poder para la ima-
ginación", desempeñaran un importante papel en el
movimiento francés, y también en el movimiento ale-
mán. Y en cambio no influyesen en Estados Unidos.
Yo diría que el movimiento francés es más radical
que el estadounidense. Y digo más radical por cuanto
que el primero apunta a un cambio total en las esferas
intelectual y material, y no sólo en el área de las insti-
tuciones y de las relaciones sociales. El movimiento de
la juventud en Francia apunta hacia 10 que se ha deno-
minado una "calidad de vida radicalmente distinta",
10 cual afectaría a todas las relaciones humanas en
todas las dimensiones de la sociedad. Y esto es 10 que
interesa realmente a la humanidad.

¿Qué causas pudieron motivar la explosión con-


testaria en la Universidad de Rerkeley? M anifestación de protesta
de estudiantes japoneses.
Berkeley está en California, y aquí el contraste social
En los países capitalistas
es especialmente agudo: por una parte, el lujo y confort desarrollados la protesta no
surge de la miseria, sino de
de las élites; por otra, la miseria y la pobreza' derivadas
la necesidad de lograr una
de las condiciones de vida de los trabajadores inmigra- vida más humana y del re-
110$ y los jornaleros. Es un contraste escandaloso, y chazo de la degradación del
medio ambiente y de las
mucho más evidente que en otros lugares del país. fuerzas productivas.
,1" 1I"1111111l1 ¿Cómo definiría usted la evolución del movimien-
,111111111" 1011
11 In IJlllvlI'
to juvenil de protesta en los países subdesarro-
I.v, 1111"11'11 llados?
'n 1111 "IIII1IIVO
Aunque no soy un experto en cuestiones del llamado
I
Tercer Mundo, sí puedo decide que me atrae especial-
mente la atenci6n el papel tan específico que desempe-
ñan allí los estudiantes, quizás hoy los más radicales del
mundo, espoleados por la presi6n que el imperialismo
ejerce en sus países.
Sin embargo, en conjunto, la estructura de la revolu-
ci6n comunal en el Tercer Mundo se mueve aún sobre
fundamentos tradicionales, es decir, se trata de una
revolución que responde a una situación de pobreza. En
los países capitalistas que han alcanzado un elevado
grado de desarrollo, la revolución no surgiría de la mise-
ria y de las privaciones, sino más bien de la necesidad
de humanización de la vida y por la degradación de las
fuerzas productivas ...

¿Sigue siendo la clase obrera la depositaria histó-


rica de los valores revolucionarios?
Yo diría que el fermento revolucionario se encuentra
diseminado en amplios sectores de la escala social, y no
sólo entre las clases trabajadoras, especialmente en
Estados Unidos.
El impulso hacia un cambio radical se halla también, es el único sujeto social capaz de detener el proceso
desde luego, entre las clases trabajadoras, principalmen- de producción y reproducción.
te entre los jóvenes trabajadores y los trabajadores de
raza negra, pero en su conjunto, y en Estados Unidos, Se le ha reprochado a usted el mantenimiento de
las clases trabajadoras no son hoy, en verdad, una clase la teoría de que la ciencia implica una voluntad de
revolucionaria. Actualmente ya no es posible aislar una poder, de dominio. ¿Qué opina acerca de ello?
clase social y decir que en ella y sólo en ella se encuen- Efectivamente, muchos críticos me han reprochado
tran los factores y los individuos que se orientan hacia que considere a la ciencia como un medio de domina-
la revolución. El potencial revolucionario es mucho ción. Sin embargo, es un hecho el que se ha convertido
más amplio y mucho más profundo. en un instrumento de destrucción y de dominación, pero
no en razón de la lógica que le es inherente, sino a causa
de la servidumbre de la ciencia respecto a los intereses
¿y los estudiantes?
de las clases dominantes.
Los estudiantes están hoy en primera línea. Forman
De todos modos, y aunque no soy su creador, tam-
incluso una especie de vanguardia. Pero, en última ins-
bién sostengo la tesis de que la ciencia es un factor in-
tancia, creo que Marx tenía razón, y que a pesar de todo
dispensable para la construcción de una sociedad mejor.
la revolución no puede materializarse sin la participa-
ción de las clases trabajadoras, que, en caso necesario, (Sigue la entrevista en Lapág. 60.)

16 17
I'U ('1111111011los tH'WOH,!lO ('Hlt¡]lilll uH'jOI'
1111111'11 1It1t('S,Nitlglltlll (k 1111(,1'1
qUl' dl'O 1It10H

11'1Iuglu' ('U (,1 ('11111 1'lIl1HIlH,pOI' tallto, se cncontrubn en el ori-


1111'
111'111/1'1111111'l'oul iUIIIIIII\'III(' PIII':! 00 gcn de la rebelión juvenil, aunque todas
U', lvn 1'lIlUhio, con mis compañc- contribuyeron difusamente a crear las con-
hltllulUl Hi"llIpre de cinco cosas: la diciones para la protesta de la juventud
111' ", V u-t nruu, IOHderechos del negro, estadounidense. Tampoco el uso de la mari-
l'lhllllllll y I1l1est;·:¡vida sexual ", opi- huana u otras drogas, vegetales o químicas,
nuu-hnchu de 17 años, alumna de o la llamada "revolución sexual", fueron,
110 dI' 111ciudad estadounidense la causa específica de la rebelión.
ley, 11mediados de la década de los A lo largo de toda la historia humana
aparecen conflictos e injusticias suficien-
hl'liólI estaba en marcha, la opa si- temente terroríficos como para exaltar el
hUI'Illil de vida y de gobierno alcan- supuesto idealismo de la juventud y, sin
plllllo de máxima intensidad, aun- embargo, sólo en estos años tiene lugar la
11 pocos años, no más de diez, rebelión. Por otra parte, en todo tiempo
jllVI'UIlid, representante por exce- han existido propuestas de placer, pero
11' 111nueva rebelión, había sido sólo ahora han servido para dar cohesión
tlll dI' "escéptica", "pasiva" y "silen- al movimiento juvenil.
'.1111110 en Europa como en América. Por consiguiente, las causas de la rebe-
"lkunha" -la bomba atómica- hacía lión juvenil no se encuentran tanto en el
1111'existía y siempre había habido mundo que circunda a la juventud como en
pn'slas a ser utilizadas; la guerra ella misma. Pero, ¿ a qué se debe que la
mplicnba a Estados Unidos en Viet- juventud haya alcanzado un estadio de con-
1'111'precedida por las de Carea y de ciencia tan lúcido, de sentimientos tan
1111,y antes por la II Guerra Mundial, exaltados, de necesidades tan perentorias
IIl'rr:l civil española y muchas otras; como para convertirse en portavoz de la

"1\'/ primer punto, y esto es esencial, es que se trata de un fenómeno mundial. Un


"~Itlrllle de las Naciones Unidas recientemente publicado da constancia de ma-
'¡It',~({/cionesestudiantiles en cincuenta países durante 1968. "
GÉRARD MENDEL

19
" tvrurinos generales, se puede considerar que la juventud
II",¡"mu¡ en la adolescencia y acaba en el momento
, '1'1/1 '\"eadoptan los criterios propios de los adultos.
11I"'11 rstadounidense (izquierda, arriba);
'''/'(/ dr muchachas londinenses (izquierda, abajo);
". «utoestopistas (a la derecha, abajo).

rebelión contra el sistema establecido? IIn' los 14 y los 24 años, aunque puede lo son. Por otra parte, depende de que nos
También ella es hija del proceso de cambio Ipliurl>e a los 11 ya los 30 años, por aba- situemos en la perspectiva del jurista, del
de la humanidad. y por arriba, respectivamente. Para otros, sociólogo, del psicólogo, del economista
I estadio que se extiende desde la pu- o del simple ciudadano, o bien, y esto
I'IlId hasta el matrimonio. Para unos ter- reviste gran importancia, desde el punto de
¿ Quién forma parte IIN, los jóvenes serían aquellos indivi- vista subjetivo de cada hombre y de cada
de la "juventud"? ,o~ que intentan eludir la dependencia mujer, de si se siente joven o no, si piensa
111 etapa infantil, sin haber alcanzado o no que pertenece a ese estamento llama-
Se han propuesto varias definiciones lI"vlu las responsabilidades del adulto. do "juventud". Con todo, aquí bastará con
sobre la edad correspondiente a la juven- I'lIl'udójicamente, ninguna de estas defi- situar el principio de la juventud en la ado-
tud. Para unos, es la etapa comprendida lunes es completamente válida y todas lescencia, y su final, en el momento en que
LOI' 11/¡/I//II'O,I' I',I'/,u,rlill,v
11,v¡l:Ol6gico,v
sobre la infancia En la Edad Media, la categoría "juvenil"
1'/11111I inicia] de la vida se iniciaron
11/11111I carecía de importancia, puesto que la juventud
/'1/ los (1/70,1' ochenta del s. XIX Hasta entonces, la psicología estaba totalmente integrada, es decir,
.1'/' prlJocupaba sólo del "alma", sin atender a los procesos se distinguía entre individuos cultos o incultos,
,!/te determinan una transformación de la misma, ricos o pobres, pero no entre jóvenes y viejos.
Joven padre alemán llevando a su hijo a la espalda. En la ilustración, miniatura de
Crónicas de Francia (Biblioteca Nacional, Turín).

se adoptan los criterios típicos de los adul- 'Olla que va desde el nacimiento hasta
tos, sea a los 20 ó a los 30 años. Por "cri- muerte del individuo. Pero, al aceptarse
terios adultos" puede entenderse la esta- el siglo XIX las teorías evolucionistas,
bilidad emocional, la previsión del futuro, licadas a la historia de la humanidad, se
la dependencia de la necesidad económica mprendió que cada vida humana experi-
y la no dependencia del placer momentáneo entaba también una evolución parecida
e inmediato. la histórica. De ahí que en la década de
Desde tiempos inmemoriales se ha dis- 1011 ochenta del siglo XIX se realizaran los
tinguido, en todas las culturas, entre la rimeros estudios psicológicos acerca de la
infancia, la juventud, la madurez y la vejez. fancia, como primera etapa de la vida, y
Ciertos ejercicios de iniciación proporcio- la cual derivaban las siguientes.
naban el título práctico de "joven": en unas
culturas, mediante la enseñanza de los
secretos de la sexualidad; en otras, por la volución
primera concesión de responsabilidades; e la juventud
en las modernas, por el certificado de estu-
dios básicos o por el título de bachiller, a Ahora bien, la preocupación por la infan-
los 14 ó a los 18 años. in y por la juventud no se debe sólo a nece-
Sin embargo, la juventud, como fenó- [dades' internas de la ciencia. Hay causas
meno peculiar de la existencia, no comen- de orden social más importantes que pro-
zó a estudiarse hasta principios del si- orcionan a ambas etapas de la vida del
glo xx. Los psicólogos fueron los primeros individuo una fisonomía peculiar. Respecto
en interesarse por los jóvenes. Hasta los países "occidentales" o "cristianos",
entonces, la psicología tradicional sólo se be señalar que en la Edad Media la juven-
había ocupado genéricamente del "alma" ud estaba perfectamente integrada en la
del hombre, sin atender al proceso de desa- ciedad. A efectos políticos y sociales,
había individuos ricos e individuos pobres,
lérigos y laicos, cultos e incultos, pero a establecer la obligatoriedad de la ense-
"No tiene punto de vista,
se distinguía entre jóvenes y viejos. ñanza, la cual se extendería pronto por
no sabe adónde va. todos los países del ámbito "occidental"
lo pequeñas minorías de jóvenes forma-
¿No es un poco como tú
n grupos, como los estudiantes de las a lo largo del siglo XIX. De esta manera,
y como yo?"
niversidades. los jóvenes empiezan a sentirse miembros
THEBEATLES
Es en el siglo XVIII cuando se empieza integrantes de un grupo, elementos de un
'I¡m:ncipios de siglo se fundaron en Europa
'Hlmerosas organizaciones de carácter recreativo
11 cultural destinadas a la juventud.
I¡(/YdBaden-Pozoell (izquierda), fundador de los Boy-Scouts.
11'1 príncipe Immanuel de Liechtenstein (abajo) durante
1/1 visita a un campamento de Scouts.

carácter vitalista, de los Boy-Scouts, orga-


nización paramilitar británica, fundada
posteriormente (1902-1903) por R. S. S.
Baden-Powel1 (1857-1941), con el fin de
agrupar a la juventud y darle un sentido a
la vida, así como una ocupación en sus
horas y días de ocio. Sólo las clases medias,
y en parte la clase alta, participaban de
tales movimientos: los jóvenes obreros y
campesinos estaban demasiado ocupados
en la supervivencia y muy apegados a la
tradición para pertenecer a ellos. No obs-
tante, en el siglo XX también los hijos de
las clases populares entran en las escuelas,
y se interesan por la cultura y por los
deportes. Los partidos políticos establecen
ramas juveniles. En Rusia, tras la Revolu-
ción de 1917, la juventud comenzó a agru-
parse en los komsomoles. En Alemania e
Italia, al tomar el poder el fascismo, los
dirigentes políticos establecieron secciones
estamento. Tras la Revolución Francesa, juveniles dedicadas a las tareas del partido,
a principios del siglo XIX se fundaron y lo mismo hacen los partidos socialistas y
numerosos clubs de jóvenes universita- comunistas de todo el mundo.
rios, políticamente republicanos y revolu- Poco a poco, la juventud comienza ya a
cionarios, aunque seguían constituyendo configurarse en un estadio o estamento
una minoría. En cambio, a fines de ese especial, pero es en el ámbito de las escue-
siglo eran ya muchos los jóvenes integrados las donde comienza la toma de conciencia
en el sistema educativo y en diversas orga- de pertenecer a él. En el último tercio del
nizaciones recreativas y culturales. Por siglo XIX, algunos pedagogos empiezan a
entonces se funda en Alemania la agrupa- considerar la necesidad de que niños y
ción de los Wanderoogel o "Aves nóma- jóvenes dejen de ser elementos pasivos de
das", (1896) anticipación germánica, de la educación para convertirse en el verda-

24
, j6venes tienen conciencia de pertenecer a un estamento
" riertos intereses comunes.
nmponentes de una pandilla juvenil, en Francia (izquierda}.
umes en un café de Greenwich Village, en Nueva York (abajo).

,.z", constituyen un período de violentos


nfrentamientos entre generaciones. Con
nterioridad se habían producido ya otros,
ro sin tanta virulencia. La juventud se
ne de moda; ser joven es un valor como
unca lo había sido: hasta entonces, la ju-
ventud era una simple etapa de transición y
mimetismo.

La juventud actual
Sin embargo, en los años veinte, la ju-
ventud no estaba organizada globalmente.
y es en este punto cuando cabe pregun-
iarse cómo ha surgido esa organización
"ocial entre los jóvenes; por qué se ha veni-
do a formar ahora, precisamente hoy, y no
clero motor de la escuela. Esto se debe, por los niños y de los adolescentes contra todo m cualquier otra época, como por ejemplo
una parte, a la presión de los propios jóve- tipo de autoritarismo. El escritor alemán 111 principio de aquellos años veinte, cuan-
nes, pues por entonces es cuando se pro- Hermann Hesse (1877-1962) relata suPe- do, desde todos los puntos de vista, la
ducen las primeras revueltas universitarias ter Camenzind (Alma de niño), donde separación entre las generaciones era toda-
xmtra el despotismo de las autoridades acusa al padre por su represión, y Unterm via mucho más acusada.
académicas, y por otra, a la teoría de los Rad (Bajo la rueda), alegato contra la es- En efecto, en los años veinte y treinta
pedagogos acerca de que la educación es cuela de carácter competitivo. El checo 111 juventud había tomado ya conciencia de
mucho más fértil cuando ,l'e parte de crear Franz Werfel (1890-1945) escribe Vater- HI misma, pero-carecía de poder; en líneas
;n los niños el interés por el conocimien- mord (Parricidio), título que explicita cla- ~cnerales, puede decirse que reaccionó ante
lo que cuando se impone la indeclinable ramente el carácter rebelde de la época los problemas nacionales e internaciona-
obligación de estudiar. A principios del expresionista, y su compatriota Franz les a partir de su vigor juvenil, de su ale-
Higlo xx esta~ teorías pedagógico-psicoló- Kafka (1883-1924) concibe su Brief an den ~ría por la vida, de su gusto por el presente
gicas se extienden ya por toda Europa y Va ter (Carta al padre), considerada la fugaz, pero, en cambio, no tuvo la posibi-
América. Parte de la literatura se dedica, obra más dura contra la represión adulta. lidad de establecer una alternativa global
por su cuenta, a protestar en nombre de Los años veinte, la famosa "década del 111 mundo dominado por los adultos. A lo
6
1" 11 (,'I/IJrm Mundial,
Iljil/ltlhflll' Frente al formalismo y rigidez
I(J,~ participaron
,jrI'/JI"II'S '11/11 de los adultos, los jóvenes oponen una actitud
(111 111 rmuieuda se sentian cansados instintiva y vital ante la existencia.
y frustrados, absortos en la solución
de sus propios problemas existenciales.
Escena del filme El puente,
del director alemán Bernard Wicki.

largo de la primera mitad del siglo xx la estaba satisfecha con su victoria y los pri-
juventud se rebeló contra la moral victo- vilegios alcanzados. La juventud opuso a
riana impuesta en toda Europa y en Esta- esa moral de carácter urbano el amor por
dos Unidos durante la segunda mitad del la Naturaleza y por los espacios libres; al
siglo anterior. Era ésta una moral puritana, estilo sedentario y satisfecho, el gusto
severa, formalista, más preocupada por las por la aventura y el peligro; al formalismo,
apariencias que por los instintos y necesi- una actitud instintiva, vital, descarada; al
dades, eminentemente burguesa, pero de arte decadente, sólido y académico, la es-
una burguesía que ya no luchaba, sino que, pontaneidad, la flexibilidad y la origina-
confortablemente instalada en el poder, lidad.

28
" /lIvlImtudde Occidente se encuentra
/11 situación contradictoria de vivir
" unos países con cuyas líneas políticas
nuinantes están en desacuerdo.
,1""//11.1' estadounidenses en una playa
Muryland (arriba). Un grupo de adolescentes
/11I11 calle de Nueva York (abajo).

l/uH generaciones de posguerra -entre Causas de la rebelión


~ y 1955, aproximadamente- fueron
ominadas "silenciosas", en Estados [Link]
.11<
dos, y "escépticas", en Europa. Estas Tras la panorámica descrita, estamos
ntudes que con tanto ánimo y creati- ya en condiciones de apuntar las causas
ti habían impuesto su optimismo en la que llevaron a la juventud a rebelarse con-
uerra, ahora se sentían cansadas y tra sus mayores y contra el sistema social
..•... tndas por haber participado como com- establecido en los países "occidentales".
r'
níes en la terrorífica II Guerra Mun- La causalidad de cualquier fenómeno social
.~ ;.~ .•..
J. Basta comparar la literatura escrita es siempre sumamente compleja y requiere
1'11 de la juventud en la década de los que se la contemple desde todos los puntos
cincuenta con la de las décadas ante- de vista, tanto económicos como politicos,
y posteriores, para deducir el drama- sociales, religiosos, artísticos, psicológi-
10 de la situación. Se presenta a una ju- cos, etc. Aquí nos limitaremos a presentar
111I1 desanimada, descontenta, escasa- una serie de causas posibles, en el bien
nti' activa, ocupada en sus propios pro- entendido de que ninguna de ellas puede
111111'1 cxistenciales, habitante de las cata- ser la única y que la explicación debe bus-
Ihuli, descreída. Se ha hablado, con ra- carse en la combinación de todas ellas.
, del letargo de aquellas generaciones,
'IIIt' ello no suponía inactividad absolu- El proceso histórico
hujo la apariencia de sosiego y tranqui-
11 He estaban incubando nuevas con- Tras la II Guerra Mundial se produce
lunes que pronto se traducirían en ac- en el mundo entero un fuerte movimiento
11,,1'1 airadas, limitadas primero a redu- pacifista que tiene su justificación en los
1M I-(rupos,pero que en la década de los horrores derivados de la contienda. Tanto
sesenta explotarían en la protesta en Japón como en Alemania o en Francia,
crnlizada. se levantan voces en favor de la destruc-

"l'ara nosotros se trata de no seguir aceptando un mundo que habla de paz,


/111m que tolera la guerra, un mundo que habla de libertad, pero que acepta
¡IIN hipocresías del capitalismo, que habla de progreso, pero que sufre el sofoca-
mkvuo de la burocracia comunista."
RUDI DUTSCHKE

31
"/IIIOS pacifistas de posguerra Para los jóvenes existencialistas
ulmvoioieron al establecimiento es más importante la salvación personal •
1" "guerra fría", a raíz de-la cual que la redención de la sociedad.
,.,,1"'/1.1" se agruparon en dos bloques antagónicos. Baile en una cave existencialista
1'111 riel muro levantado en Berlín: de Saint-Germain-des-Prés, en París.
'III/i¡¡uacapital alemana se convirtió
I ¡'l/lita clave de esa "guerra fría".

uciales que por los políticos y so- vidualistas y antiburgueses; sus "cuevas ",
en general. El existencialismo fran- donde bailan y beben, sus barbas, su desa-
una muestra sumamente acabada de liño, sus ,canciones, todo indica que les
nlca general. Inspirados en la filosofía interesa más salvarse a sí mismos que redi-
JI.1I1I1-PaulSartre, los existencialistas mir a la sociedad. El existencialismo ataca
Il'OS, lúcidos en el sentido de entender la fe y el compromiso con cualesquiera
:\1111(\0como un enorme absudo, indi- ideales, porque considera que tanto Dios

Clan definitiva de las armas y del estable- que se incluyen los países más pobres de la
cimiento de una comprensión internacio- Tierra.
nal basada en el diálogo, la buena voluntad La juventud de las naciones "occiden-
y la justicia. Sin embargo, el brote pacifis- tales" -las de Europa occidental, Canadá,
ta duraría muy poco: la llamada "guerra Estados Unidos, Australia y Japón princi-
fría" ensombreció de nuevo el panorama palmente- se halló de pronto en la situa-
de la convivencia mundial al agruparse ción contradictoria de tener que vivir en
una serie de países en dos bloques ideoló- países con cuyas líneas políticas do-
gicamente antagónicos, el llamado "mundo minantes estaban en desacuerdo. La inten-
libre" y el "comunista", en tanto que las sa propaganda de sus Gobiernos contra el
naciones "no alineadas", es decir, no adhe- sistema comunista, sin ofrecer a cambio
ridas a las propuestas socialistas ni a las una ideología interesante, convirtió a esa
capitalistas, constituyeron un nuevo blo- juventud en apática, y en más preocupada
que, denominado "Tercer Mundo", en el por los ideales morales y los problemas

32
El ascenso político de Nikita S. Kruschov
en la Unión Soviética (abajo) y la llegada
de John F. Kennedy (izquierda)
a la presidencia de Estados Unidos
significaron que la "guerra fría"
comenzara a ser sustituida
por la "coexistencia pacifica".

Ir 10H sistemas capitalista y comunis- Respecto del proceso histórico señalado


rncurando desplazar las fricciones di- hasta aquí puede resumirse afirmando
hucia zonas geográficamente aleja- que la "guerra fría" mantuvo el letargo
uhre lodo a Africa y Asia. juvenil y sólo con su liquidación pudo pro-
1 111 segunda mitad de la década de los ducirse la rebelión de los jóvenes como
-incucnta se observa en los países fuerza no desgastada por la violenta oposi-
lI"tll~ un deseo de mayor libertad y ción verbal habida entre el Este y el Oeste.
dirigismo, y, paradójicamente, en
('H capitalistas, un resurgir de los La demografía
socialistas, especialmente en Fran-
ltulia. La juventud de las naciones Un importante papel 10 desempeña el
llonalcs europeas abandona progre si- rejuvenecimiento de la población. En los
lile su moralismo de carácter más países que tomaron parte en la 11 Guerra
110M existencialista para adoptar pos- Mundial fueron sacrificadas principalmen-
duramente políticas, de tipo socia- te las generaciones jóvenes. Europa quedó
convertida en un continente de hombres y
rulclamente, en el arte se comprueba mujeres viejos y de niños. La "guerra fría"
11111 itución del vanguardismo indivi- fue primordialmente asunto de esos "vie-
UMlu por el llamado realismo social o jos", como puede comprobarse valorando
nrrculismo. Pero, aunque son jóvenes la edad de los políticos de aquellos años.
lIyorfa de los cabecillas de tales acti- En efecto, en la posguerra brillaron por
y teorías, no puede hablarse aún de su ausencia los dirigentes jóvenes. Sin
miento juvenil propiamente dicho, embargo, los niños de entonces se con-
como las virtudes son esencias inmuta- (' trata de actitudes implícitamente virtieron en jóvenes hacia finales de la
zarse en la década de los sesenta, tras el
bles y que sólo a los objetos inanimados l'iOl1llles en Europa. En cambio, sí década de los cincuenta, en la que, por otra
ascenso político de Nikita S. Kruschov
corresponde la inmutabilidad, mientras hublarse de "juventud" cuando nos parte, desaparecían los ancianos que hasta
(1894-1971) en la Unión Soviética y con
que lo característico del hombre es lo exis- IIIIOHa la generación artística estado- entonces dirigían las naciones. Esto hizo
la elección de John F. Kennedy (1917-
tencial, lo vivo, la libertad absoluta. Con IIHe beat, o a la generación social que, de pronto, se observase el crecimiento
1960) -"un político joven"- como presi-
ello se opone a la moral del sistema, más yudll de ésta, la beatnik, o a los 'Jóvenes de la problemática juvenil como un fenó-
dente de Estados Unidos. Esa "guerra fría",
preocupada'por aparentar (honradez, rique- 111M" británicos, pues, como se verá meno característico. Pero esa juventud
cuyos años más violentos fueron de 1947 a
za, bondad, etc.) que por vivir intensa y urlclante, se trata de nuevas alterna- no tenía mucho que ver con el pasado
1957, aproximadamente, empieza a ser
libremente. propulsadas por gentes que apenas bélico que enfrentó y destrozó a sus mayo-
sustituida por la llamada "coexistencia pací-
La "guerra fría" comenzaría a suavi- 11.111\ los treinta años. res. Por tanto, el salto dado entre la sen-
fica", entendida como un mutuo soportar-
34 35
El que fue canciller alemán Konrad Adenauer A partir de los años sesenta, los jóvenes
ante la Tumba del Soldado Desconocido, abandonan el existencialismo
en el cementerio de Arlington (Estados Unidos). para adoptar una actitud política
Los dirigentes políticos de posguerra de carácter contestatario.
fueron casi todos de edades avanzados.

bllhhld del pasado y la del presente no ció en 1929, con el crack bursátil de Wall
lo ser mayor, al faltar la generación Street, en Nueva York. Los fascismos
rmedia que actuase de puente. La po- europeos y la política dirigista del New
lón que saludó la llegada del año 1960 Deal estadounidense, instaurada en 1933
fundamentalmente joven. La disminu- por el entonces presidente Franklin D.
n tic la mortalidad infantil, cada vez Roosevelt (1882-1945), paliaron en parte
efectiva en los países desarrollados, el sentimiento de inseguridad de estas
ütrihuyó notablemente a ese rejuvene- clases, pero la II Guerra Mundial agudizó
ilento tan visible. de nuevo su malestar, hasta que el espec-
tacular progreso económico de Estados
Unidos en la posguerra, y los llamados
"milagros económicos" de Alemania e
Italia comportaron un nuevo bienestar,
clases medias, entidad social carac- con la consiguiente renovación de la adhe-
Iil'il del siglo xx, manifestaba un sión de las clases medias a los valores
ulo sentimiento de inseguridad desde burgueses más tradicionales.
n-menda recesión económica que se ini- Por una parte, esa adhesión de las cla-

37
Los jóvenes rebeldes encontraron a sus mayores
adscritos a una moralidad interesada, pero débil
por su carácter provisional. Escena familiar del film
Avenida Brigitte, de Henry Koster (abajo).
Clientes de un pub en Londres (derecha).

ses medias a tales valores significaba el burgués, otro tanto podía ocurrir en cual-
deseo de poseer una seguridad moral, quier momento. En consecuencia, podría
psíquica, en consonancia con su bienestar hablarse de una "fe provisional".
material y, por otra parte, suponía una La rebelión juvenil, al producirse, en-
reverdecida confianza en la economía
liberal y en el liberalismo en general. Con-
.
contró ante sí una moralidad fuertemente
enraizada en sus mayores, por ser muy
fianza más voluntaria que espontánea, interesada, pero también débil por su ca-
pues a nadie se le ocultaba que si en 1914 rácter provisional. Los mayores conocían
(1 Guerra Mundial), en 1929 (crack econó- bien los cambios generacionales a lo largo
mico de Wall Street) y en 1945 (Il Guerra de los años transcurridos del siglo xx,
Mundial) se había hundido el orden moral como ya se ha dicho; por tanto, al recibir

mpucto de la revuelta juvenil, supieron lión contra las estructuras sociales, polí-
1II111" con más habilidad que sus ante- ticas y económicas.
II',,¡.¡ de principios de siglo, adoptando
cierta facilidad lo más externo que la La capacidad adquisitiva
boli6n proponía: la moda, tanto deporti- de los jóvenes
:01110 informal y desaliñada. Mas, en
fondo, las clases medias no estaban dis- El citado bienestar de las clases medias
\111111 ilH a perder sus perrogativas, y com- se tradujo en una nueva actitud ante el
tleron con violencia los brotes de rebe- dinero. El ahorro ya no tenía el prestigio

38 39
La sociedad de consumo induce a los individuos,
jóvenes y adultos, a invertir sus posibilidades
económicas en placeres inmediatos.
Salón de juegos en Beirut, Líbano (abajo).
Pista para coches de carreras eléctricos en la ciudad
estadounidense de San Francisco (derecha).

de épocas pasadas debido al miedo a per- temente el dinero en un tipo de bienes que
der, en cualquier crisis súbita, los peque- produjesen un placer inmediato. Niños y
ños capitales duramente adquiridos. Así, jóvenes fueron los beneficiarios de buena
sus miembros se dedicaron a gastar, apo- parte de ese efectivo destinado al consumo.
yados por el 'desarrollo de la llamada "so- Peter Laurie, que concede extraordina-
ciedad de consumo" impuesta por los ria importancia a este fenómeno, lo carac-
intereses de los grandes centros de poder teriza así: "El hecho distintivo respecto a
económico. Se trataba de traducir constan- la conducta de los adolescentes -de la dé-
41
40
I {l1/1'f ir (/11 la dóc{~d(¡de lo;' sesenta El descubrimiento de que losjóvenes poseían
de manifiesto que los jóvenes
,\'11 f)()I/,(J una considerable capacidad de consumo los convirtió •
¡¡(¡,~t(m gran cantidad de dinero en cosas- en sujetos de interés y estudio,
ixclusiuamente de su gusto, como la música, Tienda juvenil en Kings Road, 'Chelsea (Londres),

hoy. Fue advertida por primera


1957, cuando el Dr. Abrams rCVl'III, l'
asombro del mundo adulto, que le 1
lescentes británicos- hasta entoiu 1
entidad económica alguna- habían gll.1
nada menos que ochocientos trciuru IIdl
nes de libras esterlinas al cabo d!' 1111
enteramente a su antojo, en COHIIH 1'" It
vamente de su gusto, Este desculu nul
produjo cierto revuelo y sirvió 1>111'1I 11
rizar en cierto sentido la [Link] t
los adolescentes, los cuales dlll'lIl1l'
últimos años únicamente hablan 11.111
jeto de atención de forma inu-ru 111 1 111
casi siempre irritada. Semejante 111'1 I
les convertía, efectivamente, ('11 Iili
respetable de conversación y csu« lit 1
Sin embargo, no debemos dt'.I1111111
gañar por las cifras. La cant i! 11111
por Abrams, con todo y
no representa demasiado en ('1 11111111
de lo desembolsado por toda 111 1'"1,1,1,
algo as ' como el 5 % del gasto 11111 11111,.1 ••
bienes de consumo o, lo que Vil'llIl
cada de los sesenta-, es de signo di.n:-ecta- mismo, tres libras semanales pOI 1111 bienes perfectamente pasajeros, cuyo en-
mente económico: gastan enormes Sumas .cente británico, Lo importante !'N 1 I t canto consiste, precisamente, en su fugaci-
de dinero en ropa, en discos, en concicertos, meno de la capacidad económica IId'lll dad. Puede decirse que si toda la sociedad
en cosméticos, en revistas. Cosas, "todas va de los jóvenes, sea poca O 111111 11.1 es fácilmente hedonista, los mayores aspi-
ellas, que producen un placer inmedi..ato y reacción ante el mismo. ran a placeres más duraderos y los jóvenes
de escasa duración", Y prosigue: ""Esta En efecto, obsérvese que [Link] se dedican a lo inmediato, a "tomar la flor
nueva actitud económica es consideerada bla de "rebelión juvenil" la W1111 del instante", En ambos grupos la actitud
generalmente como el hecho más sorpren- referirse, no a unas minorías III(¡H 11 111 es consumista, en comparación con otras
dente relacionado con la adolescenc ia de escandalosas y radicales, sino 11 111 jll épocas pasadas, pero el consumismo de
42
43
Los jóvenes de las clases medias 1//1"
repudian la moralidad de sus padres, qtu I '1
en muchos casos el más grosero 111011'11"/
Jóvenes manifestantes en Estados Unido» ("
Un policía de Estocolmo (Suecia) interroga a un 11I1,,1
durante una redada de drogadictos (11/ /

los jóvenes es más inútil que el dI 1"


yores, entendiendo lo "inútil" ,'11
económico, y no en el aspecto 11I01.d
piritual. Lo característico de 111 1""11
rebelde es, sobre todo, el placer illllnd
y muchos menos el gasto en bil"H'K lit
sumo de la sociedad integrada,
Los rasgos que se pueden tipilll ,Ii
ea de esa situación son: a) 111M ,,',
tienen una capacidad adquisitiva di 1"
carecían anteriormente: b) esto (,il Ii
que la gente, en general, se int""'"I' 1
juventud como fenómeno social ~, I di
sensibilizado a los industriales 1 11 ti
tido de ver en los jóvenes 1111 1'''[
inagotable de compradores, JlIII'III(li las necesidades naturales y primarias, sino
fabrican productos de todo tiplt, i a las impuestas y derivadas. Pero esto no
tiendo así en necesidad crccii 1110 es lo más significativo y, desde luego, no
poder adquisitivo; d) la juvcntu.l, ,d representa una actitud protestataria, sino
mimada, no sólo ha cobrado 1 "111 una aceptación del sistema. La actitud se
de sí misma -cosa que ya fue ('111111 I¡ I vuelve protestataria cuando los jóvenes, al
de los estadios anteriores; COIIIII ., 1 no poder llevar el ritmo impuesto por la
cho-, sino que también es coru« 11111. 1I sociedad, 'se revuelven contra ella, destru-
fuerza, de su poder. yen, rompen y adoptan actitudes resen-
tidas y violentas. El gamberrismo, fenóme-
La moralidad no de los años cincuenta, representó esa
rebelión instintiva contra un sistema
La moralidad de las cllllh que invitaba a gozar de todo y que, en
copia simplificada de la dc IUH 1'111 cambio, no daba los medios para el disfru-
nantes, se impone, pues, en 1., d te. El gamberrismo fue propio de los jóve-
los cincuenta, Ahora bien, 11111 I 1, nes de las clases populares, pero no era
de ese medio ambiente social ti" (,.1 ! raro en otras, ya que, como se ha dicho,
dad resulta muchas veces inl"IIII.¡I,1 la capacidad adquisitiva de los jóvenes de
45
Los jóvenes trabajadores cuya capacidad
adquisitiva es reducida sálo pueden
alcanzar el disfrute de los bienes
de consumo luchando por integrarse
en las clases medias o apoderándose
violentamente de los mismos.
J6venes trabajadores alemanes asistentes
a un curso de capacitaci6n profesional.
las clases medias era más aparente que
real, inadecuada a la fuerte invitación al
COnsumo generada por parte de la produc-
ción en masa.

La complicación del sistema

A lo largo del siglo xx el sistema de


producción basado en la economía de mer-
cado se ha complicado de modo creciente.
La división del trabajo ha desmenuzado
las tareas hasta un nivel que roza lo
insuperable. La especialización actual en-
cierra al individuo en límites estrechísimos
y la movilidad profesional se desacelera.
Todo ello supone, por un lado, que los
nuevos trabajadores, los jóvenes, pueden
elegir entre un número de trabajos espe-
cializados prácticamente infinito, lo cual
les sume en un sentimiento de perplejidad
e inseguridad, y, por otro lado, cuando ya
han elegido, se sienten encajonados en
tareas con escasas o nulas perspectivas de
creación, e incluso de variación.
A esto hay que añadir que el sistema de
producción varía hoy con una rapidez antes
desconocida, de manera que el futuro re-
sulta siempre incierto. Es muy difícil, por
no decir imposible, prepararse en las es-
cuelas para tareas muy determinadas, ya
que en el plazo que dura el aprendizaje la
industria puede haber experimentado nu-
merosas modificaciones.
46
Bancos públicos reservados para individuos blancos
en la República de Sudáfrica. La segregación
racial es uno de los aspectos de la sociedad
contra el cual se rebelan las nuevas generaciones.

La antropólogo Margaret Mead ha seña- lación del suelo, el principio de autoridad


lado con acierto que una de las causas del por encima del principio de la razón, 111
abismo entre mayores y jóvenes estriba, guerra por el dominio de mercados y fucn
precisamente, en que los primeros podían tes de materias primas, el materialismo
prepararse para sus tareas productivas, grosero de la sociedad de consumo ...
mientras que los jóvenes se ven obligados La oposición a este conglomerado que
a adoptar una actitud psíquica y práctica resume el sistema es eminentemente
de incertidumbre ante el futuro. La relativa política y ha sido practicada tanto pOI
inflexibilidad de los adultos se enfrenta socialistas como por comunistas, anal"
así a la ductilidad de los jóvenes, como el quistas y otros tipos de izquierdismo. LII
hielo al agua. En consecuencia, no es raro adhesión de los jóvenes a tales posturas
oír fundadas acusaciones contra los jóve- de oposición no supone, desde luego, 111
nes, en el sentido de que éstos no saben lo elección de unas alternativas propias de
que quieren, que son vagos, indetermina- la juventud actual. En cambio, sí está claro
dos e inconcretos. En realidad, se trata de el fenómeno de la adecuación de esas teo-
una mentalidad que, lejos de oponerse al rías y prácticas revolucionarias a 111
sistema, le es adecuada, conveniente a sus sensibilidad específica de la juventud,
constantes variaciones, a su futuro siempre como se verá con más detalle al tratar de
renovado. Sin embargo, el enfrentamiento los movimientos políticos juveniles, aun-
entre esta mentalidad lábil y la adulta fir- que ya puede adelantarse, como actitud
me es causa de roces constantes y prin- muy difundida entre los jóvenes, un antiau-
cipio de rebelión. toritarismo que desmonta tanto las estruc-
turas autoritarias del sistema capitalista
Las estructuras del sistema como las prácticas revolucionarias tradi-
cionales.
En cambio, sí constituye un motivo En líneas generales, puede decirse que
directo de rebelión la comprensión del los jóvenes, concienciados por psicólogos
sistema económico, político y social de y sociólogos, así como por su propia expe-
los países. "occidentales ", el cual gene- riencia, descubren que el sistema se funda
ra la sociedad de clases, la explotación de en la autoridad más que en el placer,
los países subdesarrollados por los muy en la disciplina más que en la aproximación
avanzados, la segregación racial, la demo- simpática hacia las cosas, en el orden
cracia más formal que real, la especu- formal más que en la vitalidad. La ciencia

48
Fre1¡ La juventud reivindica insistentemente
U1¡ te a la sociedad de consumo,
Una PQrte de la juventud opone el derecho a la fantasía y la libertad
de~ Pobreza voluntaria y una reducción creadora, lo que puede suponer
!i' c~1¡sumoal mínimo imprescindible, una revitalizacián de la producción
lPPles estadounidenses en Manali, India, artesanal en coexistencia con el sistema
de producción industrial. En la ilustración,
adornos de artesanía árabe.

husado en el conocimiento de las le- por otra, el mantenimiento del sistema de


1111 ('1 fin de someter a la Naturaleza, producción actual, pero puesto al servicio
I"i,'" adopta esta actitud dominante del hombre, es decir, la automatización y
I\vi,'rll' en un dominador, no sólo de racionalización del aparato productivo, con
, sino también de las personas. el fin de que todos los hombres puedan de-
l' extrae la enseñanza de que el dicarse a actividades creadoras. La fanta-
, por supuesto, autoritario, pero sía creadora es, desde luego, uno de los
,1110 también, de manera que la tópicos reivindicados con mayor insisten-
11 dl·he hacerse tanto para conse- cia por la juventud.
IINl'ormación de las estructuras
cnmhiar al individuo, comen-
1 revolucionario. De ahí que
La crisis de la familia
lu 111 rebelión juvenil el acento Una de las causas que suelen señalarse
11 111 revolución de la propia
como más decisivas de la rebelión juve-
Ilttl, 1'11 111 subjetividad, nil es el enfrentamiento con los padres y
ot'il'dad de consumo, que, la crisis familiar, La gran familia, propia
i~"ifica la conversión del de otros tiempos, que incluía, además de
d j¡'l' el escritor italiano los padres e hijos --es decir, la familia
1'" IIn lubo [Link] orifi- nuclear-, a los abuelos, tíos, hermanos
11'11 ¡"~l'rir y otro de salida mayores casados, con sus familias, y a
111 upnrato placentero veces los sirvientes, ha quedado reducida
" 1'1 fi" de que los pra- a lo largo de los últimos ciento cincuenta
I l'OllHllIllidos rápidamen- años a la familia nuclear estricta. Antes,
"'dlld dI' consumo, repe- los niños no dependían sólo de sus padres,
di' 111 juventud suele ni sus relaciones personales se limitaban
tUl'hulIO, CH decir, una a éstos, sino que en su entorno encontra-
111111 reducción con- ban gran número de personas adultas.
11'" 11 10H 111 ás necesa- Ahora, los niños se hallan en relación per-
11'01111111110 placentero manente y casi exclusiva con sus padres,
[nu:u, IIl1'jorque ansie- de manera que éstos son sus únicos ejem-
111 111111'110, Esto puede plos -con excepción de los maestros y de
11', 1,1 11'I(I'I'f!O iI siste- otros adultos con quienes esporádicamente
dl'IIi'4, 1111 ei'HI nos, y entran en contacto-o Al llegar a la adoles-

51
Una de las causas que se señalan Desde hace siglo y medio la familia
como determinantes de la rebelión tradicional ha sufrido un proceso
juvenil es el enfrentamiento de reducción hasta quedar constituida
de los hijos con los padres, cuyos puntos únicamente por los padres y los hijos.
de vista no comparten. Pescador de Islandia con su familia.

cuales hay que distribuir las responsabi-


lidades.
Por otra parte, la familia nuclear, a di-
ferencia de la familia extensa, ocupa vi-
viendas muy pequeñas, produciéndose
constantes situaciones de tensión por 111
falta de espacio. No es raro, entonces, que
muchos jóvenes vayan a vivir solos con el
fin de evitar tan incómodas situaciones,
aunque a esa fuga de los hogares tam-
bién contribuye el hecho de que su trabajo
o sus estudios se desarrollan en ciudades
distintas a las de residencia de su familia.
Finalmente, es característico de la ép
ea actual que los jóvenes trabajen, dispon
gan de dinero y puedan llevar, por consi
guiente, una vida independiente.
Esa independencia es, asimismo, el
resultado de los cambios habidos en 111
formación familiar. Hasta el siglo xx úni
camente solían trabajar las mujeres de Ion
campesinos y de los obreros, pero hace yn
varias décadas, y particularmente en 1011
cencia, los jóvenes de ambos sexos valoran últimos años, que también lo hacen las di'
el papel desempeñado por sus padres como las clases medias. con el fin de ayudar lil
únicos responsables inmediatos de todo lo marido a cubrir los gastos de la casa, parn
que sucede a su alrededor y de lo que les mejorar de posición, o bien para sentirse
ocurre a ellos mismos; por tanto, es fre- igual al hombre. Esta tendencia ha supucs
cuente que consideren a sus padres como to un avance en el proceso de emancipa
los "representantes" del sistema contra ción de la mujer, pero también ha servido
el 'cual empiezan a revolverse, ya que en de ejemplo a los jóvenes para independl
ese estadio todavía desconocen los distin- zarse a su vez.
tos sectores de la comunidad entre los La progresiva libertad de la mujer 1111

52 •••
La motocicleta constituye uno de los símbolos
En los países desarrollados los adolescentes
del indiuidualismo de una parte de la juventud.
se ven impulsados a buscar en sus iguales
la afectividad que ya no encuentran en su familia.

tenido otras consecuencias. Antaño, la En esta situación, los adolescentes se en-


milia típica era aquella en la que el peso cuentran desarraigados y dispuestos a bus-
h' las ganancias y de las "relaciones ex- car en sus iguales -los otros jóvenes- la
teriores" recaía estrictamente sobre el pa- afectividad que no hallan en el hogar fami-
In', mientras las tareas de la casa eran de liar. Como se verá, el descubrimiento hecho
[m-umbencia exclusiva de la mujer. Ella por los jóvenes de que pertenecen a la co-
oustituía el centro espiritual y afectivo munidad juvenil más que a la familia o a la
IL'1 hogar. La creciente emancipación de comunidad social en su sentido más amplio,
l. mujer ha suprimido, pues, muchas de es la condición primera sobre la que se ba-
H peculiaridades hogareñas de la familia. sa la rebelión.

55
Los jóvenes desean una relación con el sexo contraria
en la que se elimine la actitud machista
de los varones y permita establecer entre unos
y otras una auténtica amistad.

'\

matrimonial preocupada mucho más por la


cohesión familiar que por las necesidades
I matrimonio tradicional que ha preva- vitales de las personas involucradas, tra-
tlo de manera muy generalizada hasta duciéndose ello en una marcada tendencia
iipios de la 'década de los sesenta se a la frigidez, en las mujeres, y en una mo-
menta en la fidelidad de los esposos, ralidad interesada, en los hombres; así
iiulmente de la mujer. Es una fórmula como en una constante sensación de culpa-

57
Pareja de recién casados a la salida de la iglesia,
en Estrasburgo (Francia). El matrimonio tradicional
se preocupa más por la cohesión familiar
que por las necesidades psíquicas de la pareja.

la juventud frente al sistema

bilidad en niños y adolescentes, y en un hipocresía de la moral dominante era pU"1!


desconocimiento casi radical entre los jó- sustituirla por otra aún más estricta. LII
venes de distinto sexo. primeras oleadas generacionales de jóveru "
Los jóvenes de antaño carecían de una de los años cincuenta -como se verá m(1
verdadera alternativa que oponer a la de adelante al tratar de los gamberros y teddy
sus mayores. Consideraban la existencia boys- eran tan "machistas" como la miS"'11
fundada en la represión y la disciplina tan comunidad social a la que en otros mucho
normal como sus padres. Si atacaban la aspectos se oponían.

58
t..a ciencia, el trabajo, la sexualidad, la familia y el arte son valores cuya fun-
~.t6n .'
se encuentra, al igual que la sociedad de que forman parte, en un proceso
~l:'ítico que les hará evolucionar hacia otras formas. Acerca de su futuro reanu-
[Link] entrevista con el profesor Herbert Marcuse.

t Cómo se podrían emplear la ciencia y la tecno-


~gía para alcanzar la libertad?
Podrían desempeñar un papel muy positivo en la for- .
~aci6n de una sociedad mejor. Por ejemplo, un elevado
~rado de progreso técnico es indispensable para la pro-
~resiva reducci6n de 1ajomada laboral (automatizáci6n),
~ara la protecci6n del medio ambiente, para mejorar
los servicios públicos. No puedo imaginarme una socie-
~ad auténticamente libre sin un elevado grado de pro-
~reso técnico y científico.

~Cuá1 sería el concepto de trabajo en una socie-


Üad libre? .
S610 se pueden suministrar indicaciones muy gene-
:ta1izadas y de carácter negativo. No será impuesto al
Ser humano como condici6n para que obtenga 10esen- La guerra do Vlillllllll1
eial para vivir, sino que éste podrá desarrollar p1ena- vulsionó la Cutl' 1111111
gran parte dul 1'11.,1,1
rnente sus específicas facultades humanas e individua- tadounidenso, 1I 1•• "lO
les. Ello presupondría que una gran parte de la labor tribuyó sin CIiH 111 1"
de los j6vOlllOM, "
socialmente necesaria estuviera automatizada. De ese mente contrtuh u ,. 1
modo se crearía energía libre y tiempo para una labor ma. Marcllll ,¡, 1
en 1971,01\ WII"I,1t
creativa,
60
necesariamente la promiscuidad, sino también II1 111110
determinación en tal género de relaciones, HolnllH'IIII'
puede existir en el marco de una sociedad libre. ""ll-
[Link] esta razón considero que el concepto "lihcrnción
sexual" es, en última instancia, un concepto polít ico,
subordinado a la construcción y existencia de unu HO
ciedad libre.

¿Cuál sería el papel de la familia en esa socicdud


libre?
Probablemente, la familia patriarcal, monogámicn,
vería considerablemente reducida su influencia, en el
caso de que no se extiguiera en tanto que unidad social.
Sin embargo, esto no son más que hipótesis,

Se ha dicho que es usted el "apóstol de la violen-


cia", que es partidario de responder a la agresivi-
dad del sistema con agresividad y violencia revo-
lucionarias. ¿Es cierto?
Bueno, yo no soy un pacifista. Siempre he sostenido
que si uno quiere predicar la no-violencia debería pre-
¿Podria la libertad sexual liberar al hombre y Las mujeres de la nueva dicada sólo a los que la practican. Marx o Engels, no
generación se niegan a se
cambiar la sociedad? guir representando el papol
recuerdo cuál de los dos, afirmaban que una revoluci6n
La libertad sexual en cuanto a tal no puede promover de "objeto" al que las COI1 será siempre tan violenta como la violencia que la ha
denaba la sociedad tradici
el cambio hacia una sociedad mejor. La liberación sexual nal, Manifestación del W
provocado, o sea como la que han ejercido los grupos
sólo puede concebirse como auténtico progreso en una rnen's Lib en Nueva York, dominantes. Se trata de un juicio correcto.
sociedad que en su conjunto sea ya libre. La libertad
sexual en una sociedad que no sea libre constituye sim- ••• ¿Considera usted que la represión de los instintos
plemente •un medio de satisfacción subsidiario; pero humanos es la causa principal de la opresión en
nada tiene que ver con la transformación de una socie- que vive el hombre?
dad para mejoraría. La liberación sexual, que no es Todavía sigo fiel a la metapsicología de Freud, y

62 63
nador. Esto constituye una represión, y en cuanto tal se
halla inserta en la represión del instinto vital, lo cual
Unll gran parte del movi- casi de forma automática conduce a un aumento de
1111111110 juvenil considera la agresividad.
1"11 el arte puede ser un
11111 U política efectiva, teo-
rln U la que no se adscribe ¿Qué opina acerca de las relaciones entre el arte
1 profesor Marcuse. La
y el movimiento de protesta juvenil?
nrtt«, obra de M ax Ernst
(1927). Una gran parte del movimiento contestatario consi-

Según Herbert Marcuse, 1(1


corriente de agresividad do
rivada de la sociedad actual
se debe a la represión du
los instintos vitales del in
dividuo. Un estudiante do
la Universidad de Berkeloy
se enfrenta verbalmente 11
un policía durante una rnn
nifestación.

pienso que basta con contemplar lo que está sucedien-


do en nuestra sociedad para comprobar que existe una
corriente de agresividad, de afán destructivo y de vio-
lencia en todas las esferas de la vida, incluido eldepor-
te. Sin embargo, este fenómeno es insólito en la historia
de la humanidad. Yo relacionaría esa descarga de vio-
lencia sobre añadida y de afán destructivo con la repre-
sión de los instintos vitales, de los instintos eróticos.
La gente, aunque a veces no sea consciente de ello,
es forzada a malgastar toda su vida adulta en un traba-
jo alienante, aun cuando la sociedad dispone ya de todos
aquellos recursos que podríari eliminar ese carácter alie-

64
ton insistía en la absoluta libertad dt'l I'"i'dl "1
artista, en contraposición incluso a laH 11111,'11" poi
fundamentales de ese partido.

¿Qué piensa de la nueva sensibilidad "Jlu!'1


los movimientos juveniles de protost 11
1> Se sustenta en un derecho natural (1'1(' IlJIy qll
tar: el derecho de todo individuo a 110 H()IH"IIII IIn
tuación determinada. El movimiento ju ven iI 1'11 iI
rio rechaza las normas y exigencias de la IH)I'It.'dlld
sumista. Los jóvenes desean ahora, en 1:1 IIlI'didll ('n
ello es posible, decidir por sí misrnos. MIII'/Uillli
incapacidad casi física, podríamos dt·t·11 I ¡Ililllt,
para soportar lo que está sucediendo y 11111I "'1"11 ('"
y no lo hacen de modo abstracto, Hil1ll qlll' 111
mentan con todo su organismo.

¿Qué opina de las personas que se 1ll11l'J(IIIUI


sociedad, que entran en una cornunuf ,1'1011
Distinguimos entre la gente que nndu 1 IIIH 1111 1'1I1
dera el arte como un medio directo y efectivo en el con-
cipación personal y privada y la gente <JIU' 1'11111illl'l
texto de la lucha política. No puedo subscribir tal teo- lizando, en sus comunas o dondequiera qlll' 11(% I
ría. Creo, y estoy precisamente trabajando en ello,'que labor política, y que, como antes he dicho, l'elUitll
las exigencias del arte, y su propia esencia, son elemen- esfuerzo de ensayar unas relaciones 1111111111111HIlli Itll
tos que lo distancian de la lucha política revolucionaria. das. Aquí no cabe generalización algunn. 1';'11411' 111111
Las necesidades. inherentes del arte pueden incluso amplio sector de la llamada contracultum qlw 1111 I
entrar en conflicto con las necesidades de la lucha polí- nada de positivo, que simplemente C()llHI 1I 11V" 11111'
tica. El propio movimiento surrealista experimentó tal sión de la política, que busca una lillt'IUI 11'111 1'1 i
conflicto. Bastará que le evoque la relación de André Esa liberación privada es egoísta, HilllilullIlC'1I11' ('¡tll
Breton y de sus amigos con el partido comunista. Bre- al derecho de propiedad ...

66
'$ jóvenes no constituyen una "clase" El actor estadounidense James Dean
el sentido tradicional, pero sí un estamento en una escena del filme Al Este del Edén,
!)losintereses comunes son más de tipo de Elia Kazan. Muerto en.;prágicas
ctivo que económico. Iritegrantes circunstancias, Dean fue un ídolo
la Marcha de la Paz, en Washington (1971). para los jóvenes de su generación.

aracterísticas de la 11 Guerra Mundial, y en especial a


fines de la década de los cincuenta, los
la rebelión juvenil
jóvenes se consideran pertenecientes a un
estamento con particularidades propias.
Esto es lo que les da su fuerza para crear
un frente común y lo que ha hecho que
Aunque pueda parecer una expresión algunos se pregunten si "la juventud es
urda, la rebelión de los jóvenes se ea- una nueva clase".
:tcriza por su carácter juvenil. Ya se ha Desde luego, no es una clase en el sen-
o que en los años veinte la juventud tido tradicional del concepto, pero sí se
ía adquirido conciencia de sí misma al trata de un estamento, por existir una con-
nerse a los mayores, pero sólo después ciencia>de, pertenecer a un grupo muyam-
Los jóvenes y sus problemas SI! luru /111/1 '/' ¡i,I" n/ 1///1 1/11/1'
días en objeto de interés para /11 /11t/ /'('11 0, /'/, lu«; I'/f'.
Escena del filme West Sid(\ 1'110'Y, ,1" U,I/In/ "'¡'/'.
donde se expone la ri1,¡¡/,,¡,,,/,(, '/1/) "11"'/'/1
juveniles en un SI/bll/II/II .1, NII"~'" ¡',I/ 1,.

plio, con intereses propios, aunque éstos The Beatles, las poesías de Allen Gins-
afecten a lo sensible más que a lo econó- berg, las canciones de Joan Baez...
mico o social. El elemento fundamental Características de los nuevos "ídolos":
para ser joven es, justamente, la juventud la juventud y el tratarse de grupos y movi-
biológica, que según sus representantes mientos artísticos que sirvieron de catali
implica una pureza no corrompida por el zadores para aglutinar públicos jóvenes
sistema. cada vez más amplios.
El escritor estadounidense Jack Ke-
rouac (1922-1969), en su famosa novela Tribu
On the Road (En el camino), de 1957,
observaba que un día el protagonista se Si la juventud anterior a la 11 Guerrn
apercibió de pertenecer a la juventud, de Mundial se había unido, o había sido uni
sentirse compañero de todos los que como da, en agrupaciones formales =deportivna,
él vagaban sin orden ni concierto "por el políticas, artísticas, paramilitares, etc. I
vasto corral" de América del Norte. Jack la actual empezó a reunirse a partir de 111
.Weinberg, uno de los líderes de la Univer- conciencia de juventud mediante un sent j
sidad de Berkeley (California), lanzaba la miento o espíritu que no precisaba normn
siguiente consigna: "Desconfiad de los para la unificación. Este sentimiento 1111
que tienen más de treinta años." En ese sido calificado de tribal por nacer de \11111
momento los jóvenes se habían encontrado necesidad previa a la razón, por pareccrn
ya a sí mismos y adquirido conciencia de más al tipo de unidades primitivas, por Hr I
su problemática colectiva, el estamento más amplio que el limitado sentido familhu
de la juventud había cuajado ya en Estados y previo a él.
Unidos y en Europa. La unión psíquica de los jóvenes, 1'1'
Entre los hechos que narra la novela decir, esa comunión de quienes sin tlll
de Kerouac, que ocurrieron en 1949, y la tarse se conocen, puede derivar de la Ulll(¡/I
declaración de Weinberg, de 1966, se de- condicionada en los últimos años por 111
sarrolló el proceso de agrupamiento de la medios de comunicación de masas, y ,1
juventud, del que cabe señalar algunos la que H. Marshall McLuhan ha dado I 1
fenómenos' importantes: la aparición del nombre de "aldea global", así Ilanuulu
baile rock'n roll, la fulminante carrera de porque si en la sociedad tradicional la H'II
James Dean (1931-1955) -el ídolo cine- te vivía en las aldeas, en espíritu comuuí
matográfico-, el irresistible ascenso de tario y conociéndose los moradores UlIII

70
Es característico de la juventud el reafirmarse especialmente
a nivel no verbal, adoptando a veces actitudes sorprendentes.

otros de manera directa y personal, en la general más, para los jóvenes, que HII
actualidad se está volviendo a producir traducción en raciocinios y discursos 16
un nuevo espíritu de comunidad, gracias a gicos. Este es uno de los fenómenos qUI
los nuevos lazos aportados por los medios más ha llamado la atención, tanto de lo
de comunicación, tras un período interme- adultos como de los estudiosos; en COII
dio de marcado carácter individualista e secuencia, a los jóvenes se les ha tachado,
insolidario. Quizá ningún grupo ha expe- con razón, de poco habladores, irracionalcs,
rimentado tanto como los jóvenes de ahora informales y amorfos. Fenómeno que ha dI'
la influencia unificadora de los medios, y relacionarse con otro similar antes señala
en este sentido se les ha llegado a llamar do: la justificación del amorfismo en l'!
"los hijos de la televisión". Sin embargo, comportamiento como modo de adapta
hay que aclarar que la juventud más cons- ción a una sociedad siempre cambiante
ciente, al aceptar el espíritu tribal que la
unifica, reniega de la unión psíquica pro- Primitivismo
vocada por los medios de comunicación,
al considerada espúrea y degradante en Una característica semejante a la ante
muchos casos. rior, e íntimamente relacionada con ella,
No obstante, es característico que la es la simpatía de los jóvenes hacia loH
juventud se reafirme especialmente en los pueblos primitivos, fenómeno equivalen
niveles no verbales de relación, mientras te a su atención hacia los niveles 'primario
que los adultos -la generación anterior y de la conciencia. Las causas que explican
las precedentes- daban más valor al enten- esta simpatía han de buscarse, fundu
dimiento por la razón, a la palabra y al con- mentalmente, en el hecho de que ha sitln
trato. La imaginación común, los senti- precisamente ahora cuando la antropolo
mientos, los contenidos amorfo s del sub- gía, al estudiar las sociedades prirnit ¡
consciente y los .instintos cuentan en vas, ha obtenido. los mejores resultado

"La coritracultura, que se asienta sobre un sentido profundamente personalista


de la comunidad más que sobre valores técnicos e industriales, resulta Ser una
crítica' de la tecnocracia más radical que cualquiera de las ideologías tradi-
cionales."
THEODORE ROSZAK

72
culturas primitivas se asemejan Los usos y costumbres de las sociedades
1" rontracultura juvenil en que ambas primitivas adoptados por algunos jóvenes
busan en la satisfacción de las necesidades despertaron la irritación de las personas
turales en un ambiente "serias". Unjoven hippy estadounidense
olidaridad. Individuos de la tribu balele. con la cara pintada al estilo africano.

barbas ha significado una reacción pri- bre con la Naturaleza. El asco con que los
tlvista y espontánea contra la sociedad habitantes de las ciudades suelen valorar
uadrada" del orden. Los trajes sencillos, los excrementos, es, por ejemplo, la mani-
luso pobres, como los pantalones va- festación más palmaria de su ruptura con
I'OS -tanto para muchachos como para la Naturaleza, olvidando que se trata de
uchachas, y esto es también significati-
I de fabricación propia y tomados del
klore de sociedades económicamente
usadas, ha tenido un sentido parecido.
EHlosnuevos usos y costumbres son los
despertaron, en un principio, mayor '
Nlilidad por parte de la sociedad, que
usuba a los jóvenes de "sucios". Cierta-
aunque esto no bastaría para explicar la siasmo por aquellas culturas. Añádasc 11 nte, la limpieza (y el orden) ha sido una
adopción por parte de los jóvenes de las esto el carácter marginado de tales pi« lns notas distintivas. de la sociedad
formas de vida y de cultura de los indivi- blos y culturas y compáresele con la marut lustrial, pues con ella no sólo se busca-
duos primitivos. nación voluntaria de los jóvenes. Finnl evitar las enfermedades, sino también,
En los siglos XVII y XVIII, la etnografía, mente, hay que compulsar las semejanzu Indirectamente, disponer de un elemento
en su descripción de los pueblos no civili- entre las culturas primitivas y la contru distinción respecto de grupos étnico s
zados por "Occidente", sirvió para que los cultura juvenil, basadas ambas en la sal ilj mudos "inferiores" y, sobre todo, esta-
europeos comprendieran la relatividad de facción de las necesidades naturales y 1111 :l'r una frontera nítida entre el indivi-
las costumbres: cada pueblo posee su mo- dependientes -las dependientes son ))1'1 J 11 y la realidad circundante.
ral peculiar. En el siglo XIX, la profun- pias de la sociedad de consumo-, y en 1111 'ootra el tabú de la suciedad, la juven-
dización en aquellos estudios proporcio- ambiente de mayor confianza, tranquili ha solido reaccionar instintivamente,
nó la posibilidad de comprender el desarro- dad y natural solidaridad. mostrando el espíritu clasista que lo
llo de la historia, desde unas culturas sim- prcgna. En líneas generales, ha elegido
ples hasta otras más complejas. En el siglo Costumbres y modas limpieza personal como destinada a
XX, el descubrimiento de que las culturas 11111' las enfermedades y olores desagra-
primitivas aportan alternativas válidas para Resultado de la aproximación de Ii 1 bles, pero sin caer en la errónea ads-
los hombres cansados de la civilización jóvenes a la vida de las sociedades Ilamu pelón de la suciedad a lo moralmente
industrial y poscapitalista, de manera pa- das primitivas son sus usos, costumlm lo, La suciedad es algo natural que debe
recida a lo acaecido en el siglo XVIII, es lo y modas, indicadores muy significativo apartado, pero no condenado, porque,
que ha hecho posible el ambiente de entu- La reaparición de los cabellos largos \' [efinitiva, es un lazo de unión del hom-

74 75
La reaparición de los cabellos largos Para los jóvenes, los atavíos exinn»
y de los vestidos descuidados y colorista s constituyen 11111/ 11/'"
significan una reacción espontánea de manifestar su oposición a la ,\/'Y'" ¡!Id
contra las gentes "de orden". de la vestimenta de los ,/,//,/1,

residuos que habían llevado en sus entra-


ñas agitando un pañuelo. Por otra parte, en
las sociedades primitivas y campesinas,
la auténtica suciedad es mucho más rarn
que en las ciudades.
Otro ejemplo son los vestidos y trajes
de colores llamativos, aunque no se tratn
de una alternativa impuesta por los jóve-
nes, a pesar de haber sido ellos sus más
destacados introductores. La sociedad in
dustrial del siglo XIX y de la primera mitad
del XX tuvo que prescindir del colorido 11
causa de la contaminación de las ciudades
por el humo de las fábricas, introducicn
do en su lugar los negros y blancos (di'
fácil lavado) o, como máximo, los colore
lisos. Pero, al desaparecer las fábricas del
interior de las ciudades y mejorarse los sis
temas de lavado, vuelven a aparecer lo
colores abigarrados a finales de la décu
da de los cincuenta y, precisamente, pOi
productos y residuos del proceso de repro- iniciativa de los jóvenes, con extraordinariu iales, para los jóvenes son todo lo con- propios cuerpos, el objeto de consumo más
ducción, válidos como abono de la tierra, prodigalidad en los años sesenta. Parn trario. Como ha escrito Furia Colombo: importante, el más atrayente y el más uti-
y que como tales han sido siempre consi- la Juventud, los colores constituían tan! "Estos mods de Londres y de Liverpool, lizable. La exigencia del derecho a consu-
derados por los campesinos, no separados bién un modo de manifestar su oposición 11 sta Pepsi Generation de California, estos mirse a sí mismos crea, obviamente, un
radicalmente del paisaje natural como los la severidad de los mayores y de aproxirnm rovos de Amsterdam y sus variantes de nuevo ámbito de libertad." Como en el
ciudadanos. La aproximación de los jóve- se a los primitivos. lamburgo, Berlín, Estocolmo y Milán, "salvaje", los adornos son muestras del
nes a 10 natural -a los procesos naturales- Un sentido distinto tienen las jOyll un sus pijamas floreados, sus chaquetas placer y no de la riqueza.
se traduce en un sentimiento de curiosa manufacturadas con elementos naturu ilitares, el pelo sobre los ojos y el cuello, Los bailes, tanto en la música como en
simpatía hacia tales residuos, expresada les y de origen humilde, o los objetos di us anillos, hebillas, botones, decoraciones la coreografía y en la reflexión social, cons-
en la divertida broma de los comuneros uso personal. Si los adornos, en el cancel! adornos de todas clases, si bien son es- tituyen un regreso a las danzas primitivas.
alemanes de Berlín cuando, al tirar de la to burgués, suponen una demostración di ndalosamente insólitos, han decidido ser En toda cultura las danzas son un reflejo
cadena del retrete, se despedían de aquellos riqueza, signo de poder y prestigio HP os mismos, con sus propias vidas y sus de la ordenación social. En general, en los

76 77
:01/10 las dasisas de las sociedades
El espíritu vagabundo de los jóvenes
primitivas, los modernos bailes supone la reimplantación del nomadismo
(abajo, a la derecha), son comunitarios como sustitución de la oidn
y espontáneos, en contraste con los sedentaria adulta.
bailes normativos cuya unidad estricta
era la pareja, tales como el minué
del siglo XVIII (abajo, a la izquierda).

países primitivos las danzas son comuni- la pareja danzante se disuelve como liIl,
turias, como su misma sociedad, y lo desaparece el contacto físico continuado y
mismo ocurría aun en la Edad Media. En los individuos quedan absorbidos en la co-
I siglo XVIII se empiezan a destacar las munidad de los danzantes, con predominio
arcjas hasta convertirse en el ingrediente de la gesticulación peculiar de los rito»
nico y exclusivo del baile, tanto en el vals primitivos.
omo en la polca. En la primera mitad del
iglo xx los bailes se vuelven más o menos Vagabundeo
~itados, según las épocas y modas, pero la
nrcja permanece como una unidad inalte- No menos primitivista es el espíritu va-
ble. En los años cincuenta hay algunos gabundo de los jóvenes. En realidad, es lu
ntentos de re introducir la comunidad en la reimplantación del nomadismo frente a la
anza, pero el primer cambio decisivo llega vida sedentaria adulta. Sin embargo, no se
un el rock'n roll, baile que a la vez distan- trata de un vagabundeo excursionista, pro-
111 y reúne al hombre y la mujer mediante pio de épocas anteriores, porque éste se
lolcntos giros y tirones, expresión no basaba en la aceptación de la doble vida, de
rbal de la inestabilidad de las parejas. la dividida en dos vertientes: por una parte,
un los bailes de la década de los sesenta, el trabajo sedentario, y por otra, como

79
La tradicional marginaci6n a que se ha sometido
a los j6venes, en algunos casos ha sido aceptada por éstos
como preferible a la incorporaci6n a la sociedad adulta,
Arriba: pelea entre dos miembros de un gang del Bronx, barrio neoyorquino:
abajo: hippies en High Street, San Francisco (Estados Unidos),

compensación, el ocio turístico. El turismo al igual que lo ocurrido con los niños, 111
es la mejor prueba y aceptación del tra- mujeres y muchos grupos sociales. 1 11
bajo esclavizado por cuanto sirve a éste general, los estamentos así [Link]
de válvula de escape. En cambio, el vaga- han solido reaccionar exigiendo igullldill
bundeo rebelde es una forma de vivir, y de derechos. a los varones adultos dI
un ejemplo de ello es el que Kerouac des- clases privilegiadas. Sin embargo, 111
cribió en su ya citada novela, donde los ventud, y muchos grupos de jÓVl'llI
protagonistas vagan constantemente de manera radical, han decidido accpuu
un lugar a otro, trabajando aquí y allá en marginación, puesto que su incorpui 11
ocupaciones esporádicas que les permiten a la sociedad adulta no supone unn fI, 111
ganar lo suficiente para seguir viviendo y cia, antes bien es una pérdida, pOI 1'1
viajando. Esto debe relacionarse, desde racterísticas indeseables que dio 111
luego, con lo que se ha dicho anteriormente rra. Así, los jóvenes han Hillqlllll
de que el sistema productivo actual se ha con los pueblos primitivos, ab;lIl1ll1ll'hl
vuelto extraordinariamente complejo, de- su suerte por los países ricos, l' ,It
jando a la juventud en una situación real y reservas de indios, con los flll'hh 1 1¡
psíquica de carácter flotante. Pero es tam- mantes --como los gitanos- l' 1111 Ii1
bién una reacción contra el mundo que las bandas de delincuentes. r 111ti
funda su existencia en la solidez de sus do integrarse en la cultura .1,1 1
viviendas y ciudades, solidez desmentida yores, muchos jóvenes 111111p
por la destrucción de las guerras, pero crearse una propia, llamada t Id 11. 111
siempre buscada por los que se preocupan también contracultura. ]>l'I'O1111111
más de la seguridad que de la libertad. en el sentido de estar ('11I11111 1
establecida, aunque, en 01111'Xii I
da ser propiamente la VI1d ,1111
Marginación
la cultura auténtica ha Hidll uit
Característica de la juventud ha sido su dora y no mera rcpet i1'1011
marginación voluntaria como respuesta de anticuados y desvitalizudn
la que ha sido objeto, tradicionalmente, La marginación hn Mld"
por parte de los adultos. gráfica. Los nUCV{)HVIII'dllll
En efecto, tanto social como jurídica- exiliado de las ciudruh u 1\111
mente, los jóvenes no han sido considera- de jovenes se inHI¡tI:11111I1111
dos ciudadanos con todos los derechos, burbiales, donde vivum 1" I u]

80
Las alternativas utópicas llevadas a la práctica
por los jóvenes ponen de manifiesto
su desconfianza en las promesas de los adultos
de promover reformas para el futuro, que se han convertido
en un modo de mantener la injusta sociedad actual.

:lIlor húmedo y neblinoso, sus coches-pa- utópicas cuyos rasgos se llevan .1 111111 [1'
trulla pintados de blanco empiezan a aseen- tica ya en el momento prcscnu-, 1)1111",Ir
r por las colinas." otra manera, en vez de esperar 1\ qru LIl'
Una adolescente comenta el distancia- volución haga posibles las cOl1dit'¡""1'1IPIl
aiento social entre los policías, defenso- que se desea vivir, éstas se POIH'1l1'11pnll
11 de los sistemas establecidos, y los jó- tica con el fin de que tal actitud HI'II1n'n
venes en rebelión: "Es como si hubiera un lucionaria.
snivel de tiempo entre ellos y nosotros. Esto se debe a varias causas. A 1111'1'11111,
'rimero está su mundo, luego un intervalp la juventud quiere vivir plenamente IIIJIIIII,
decenios o de siglos, y después, un sabio y fía poco en la esperanza de IIt'VlI111I1,1
loco, para divertirse, provoca un corto vida mejor al alcanzar la mad\ln'~" 1,11
Ircuito y pone en contacto su tiempo constantes promesas de los adultos do JlIII
ion el nuestro, con lo que se origina un mover mejoras para el futuro HC 11lI1l1'1111'
rnn embrollo." vertido en sospechosas manerua dI' 1111111
tener para siempre el statu qu». EII 1~I
sentido, ni siquiera las rcvoluciom-e di
carácter socialista han logrado t'IIIIVI'!1
Dos datos señalados hasta aquí apun- cer a la juventud rebelde: en prillH'1 1111.(111,
n hacia un cierto utopismo, consciente porque tras el derrocamiento dd 1111111\1111
inconsciente. Las utopías han sido ima- orden han vuelto a restaurarae 10Mvuluu
naciones de sociedades ideales, como burgueses del bienestar sal iHf\'rllIl, dd
cluso en los bajos fondos ya "extramuros" -escribe Furio Colombc--, una serie d! ternativa de la actual. A diferencia del consumo, de las desigualdades 11111111111
de las urbes. Las concentraciones juveni- señales anuncian su presencia y trazuu píritu revolucionario que intenta derro- ticas, de la ortodoxia, de In 111111'111111,1
les tienen lugar con mucha frecuencia en los límites de las zonas "ocupadas". 1,11 l' el sistema dominante con el fin de crear anquilosada; en segundo lugal', JlOII,," 1.1
descampados, en islas poco pobladas principal señal es la música. En lo condiciones para un nuevo tipo de so- disciplina tradicional de partido l'N 1111'''
(como la británica de Wight o la española Angeles, por ejemplo, al anochecer, ccn 11 dad sin especificar, el utopismo se de autoritarismo; en tercer 11Igllr,plllqtl!'
de Formentera), en enclaves de países de moteles baratos o en las callejuclu ocupa más por proponer un nuevo cada vez es más difícil que en < >l'l'ill 1'11 11'
"atrasados" etc., siempre en manifiesta que atraviesan el Sunset Boulevard, emph tema concreto, olvidando muchas ve- se produzca una revolución ~II ('NI ¡lo 1'1(1
contradicción con los tradicionales luga- zan a oírse ruidos de tambores, platillo", la manera revolucionaria de llegar a sico (que arrastraría a la IlJ ClIl'Il'lI MIIII-
res de reunión de los habitantes de las baterías y guitarras eléctricas. Es señal di Entre los movimientos juveniles actua- dial, de fatales consecuencins 1>111'11 1'11111_
ciudades, es decir, los locales cerrados y que se acerca la hora de la fiesta nocturuu hay muchos que son revolucionarios, quier tipo de supervivencia) y, en cumhio,
dotados de todas las comodidades. Los policías agitan la cabeza, llaman )1"1 0, tanto éstos como los que no lo son,
parece más viable la "revolución pcrma-
"Como en las historias de indios radio y, mientras se oculta el Sol entre 1111 distinguen por proponer alternativas nente", en especial en su versión denorni-

82 83
Miembros de una comuna californiana. Las diferencias entre ",¡I'
La influencia del socialista utópico no tienen razón de SIII /"11 /
francés Charles Fourier es patente jóvenes que CO'llS¡'¡'11 ,/
en las comunas agrícolas como una actiuidu.! (/
y semiindustriales de Estados Unidos. Jóvenes músir«

nada "revolución cultural", que afectaría en el placer y no en la discipliu»¡ 1


no sólo a las estructuras económicas, sino sión de las diferencias en tn ,1 11
a todo tipo de instituciones y caracterís- el ocio, entre la ciudad y \'1 1111'1
ticas sociales y psicológicas, comenzando actividades honorables y HI'I vrl
por los propios revolucionarios en tanto violencia, que no sólo dche 11¡h 11
que individuos. la supresión de la guerra y 1,
Las imágenes que ofrece el utopismo ju- bélicos, sino también en ti 11111'11111
venil pueden resumirse exageradamente de todo fin violento, [Link] "
en el siguiente cuadro: una vida comuni- de unas personas sobre lit 1,1
taria no basada en el contrato social, sino tución del sistema produ. uv«
en el instinto o espíritu tribal antes men- por otro adecuado a las m'l'l 11'\
cionado; la fundamentación de la actividad rajes (necesarias o

1'11regresando a for- los niveles preintelectuales que a IOH 1'11


111urtcsanales, o bien de- cionales y puramente verbales.
hu'riÍlII 11las fábricas com- De entre los socialistas utópicos, 1111 Hielo
111111izndas y liberando a sin duda el francés Charles Fourier (17'1 1
11,,1 placer, y, por último, ~837) -fundador de la utopía falansu-n«
1,,1 lunnbrc y de la mujer, na- el precedente más notable y ilHí lo
I'dólI por ésta de activida- reconocieron muchos de los jóvenes rcvolu
111I1'1111' reservadas a aquél, cionarios del "Mayo francés de 196H". HlI
1'1111,I~H decir, que la mujer impronta puede encontrarse fácilnu-nn-
muu-rinlcs e intelectuales entre los diggers (comunistas agricultores)
hl'l', y que éste se adorne, y en las comunas artesanales o scmiindus
11114 niños o que desarrolle triales de Estados Unidos, país en el qUI' 1·1
11,,¡dlle!y de intuición hasta fourierismo nunca ha desaparecido lot al
1" 111mujer, mente.
lI('nllcH, se trataría de un
uy dm;('enlralizado, anarqui-
Ni trabajo ni ocio
ullllrio, basado en el placer
[Link] y las cosas, enrique- Ya se ha dicho anteriormente que 101;
1111 pll1fa cósmica y no sólo jóvenes, de la misma manera que hnn
do, yll que atendería más a borrado las fronteras entre limpiczu y

85
I playas se han convertido En nuestra sociedad, los individuos
centros de ocio en donde las masas de las clases privilegiadas
iaden de sus problemas cotidianos. reciben una educación de la que se excluye
'Iwto de la playa de Cattolica (Italia). el aprendizaje de las tareas manuales.

ledad o entre lo masculino y lo feme- ta la burda división entre trabajo y ocio,


0, han tendido a suprimir las diferencias entre horas de labor y horas de recreo,
re trabajo y ocio. entre semana laboral y días de descanso y
La argumentación para tal supresión vacaciones. Se quiera o no, se trabaja to-
de expresar así: en primer lugar, la dos los días, y se engaña aquel que supo-
lona que adquiere mentalidad laboral ne que los fines de semana no trabaja:
[sciplina, orden, constancia, etc.- se in- ¿ Quién no hace la comida? ¿ Quién no lim-
acita para el ocio porque no puede pia en los días de asueto? ¿ Quién no de-
ndonar tal mentalidad con el fin de sarrolla proyectos? ¿ Quién no hace cál-
acansar o divertirse durante unas horas.
versamente, la persona que en la vida
110 considera el ocio -la de la llamada
ase ociosa"-no puede trabajar cuando
/10 requiere la producción social. Estan-
umbas vías cerradas, conviene buscar
11 tercera, según -la cual el trabajo es
naiderado una actividad placentera,
que presupone, claro está, aniquilar
manera de pensar burguesa, que clasi-
11 a unos trabajos como nobles y a otros
o serviles. Según esa tercera vía, ade-
" los trabajos más pesados o monó-
(lS y alienantes se distribuyen entre
os los componentes de la comunidad,
binando constantemente para ello el
bajo con el descanso.
Bn segundo lugar, como esas medidas
Han suficientes, es necesario supri-
la absurda. valoración tradicional de
"picar piedra" es un trabajo y "hacer
:omida" no; de que es trabajo "copiar
máquina", pero no "lleyar los niños a
scuela". En consecuencia, no se acep-

86 87
Las clases trabajadoras de los paises En el terreno dl'f /1 ,tI'''J'' \
desarrollados realizan losjÓVOIII'.\/1,11,1,',
trabajos alienantes y monótonos. a los moldes 1"/11//1/'1
Cadena de montaje de transitores Mercado hippy /'1/ •••.•",', 1'1
en la ciudad japonesa de Osaka.

culos? A partir de la consideración de que y, frecuentemente, hablan de que \ 11111111


esas actividades son también "trabajo", sean mayores trabajarán como CII'I'"ill'!
las tareas a realizar se distribuyen entre o albañiles. De modo similar, 11 1.\
todos y cada uno de los días de la semana, ses bajas se les reducen las pOHilllllolu
y no solamente entre los estrictamente de desarrollo intelectual y se 1111'1 111.1,
denominados laborables. los oficios. Sólo suprimiendo ('111,1
En tercer lugar, la juventud propone un rencias los trabajos manuales d(;illll
tipo de educación infantil que no evita a los condenas y los intelectuales 1'I',ud
niños ni el trabajo manual ni el intelectual. pasatiempos, para tornarse 111\11
La sociedad establecida concede a las cla- actividades que son "trabajo" v "d
ses privilegiadas las facilidades necesa- ción " a la vez.
rias para las tareas intelectuales, pero les Así, en el terreno del tndllllll \
arrebata las manuales. consideradas in- la juventud regresa también 11 1,1
dignas. Sin embargo, también los hijos de culturales primitivos, en IOH q iI
las élites privilegiadas sienten deseos de tía la división del trabajo, 11 1""
trabajar con barro, con madera, con hierro, no tan marcadamente COIIIO hl1\,

88
Enfrentados a un futuro incierta,
a los jóvenes de hoy no les atrae imponerse una disciplina
y prepararse para el porvenir, sino que desoun
disfrutar plenamente del presente
Adolescentes en un parque de Washington (abajo),
Un grupo de jóvenes refrescándasi
en la popular Fontana de Trevi, en Roma (Italia).

Hedonismo

La tendencia juvenil al placer se tru


duce como un objetivo inmediato. Es UIlII
inclinación que puede describirse del si
guiente modo: la cultura, hasta ahora, ~('
ha creado sobre la base de la disciplina
y de la obligación, pero no tiene por qué
ser necesariamente así en adelante. jean
Jacques Rousseau, (1712-1778) planteó
ya la necesidad de pasar de la cultura
obligatoria a la placentera; de ahí que 11
su doctrina se le aplicase, por primcru
vez, el nombre de contracultura. En H
neas generales, la juventud ha seguido 111 ruzonamiento de una muchacha que debía
misma dirección. En la sociedad domi- "pellizcarse" en clase para mantenerse
nante, los instintos son reprimidos des- III'nLa, mientras que en el trato con sus
de el nacimiento; los niños son educados l'lIlll pañeros todo fluía con interés. Para

en la ética negativa del "esto no se hace"; ,'1111, como para los jóvenes conscientes de

en las escuelas todo es obligatorio, comen- "HIC problema, la reforma escolar se limita,
zando por la asistencia a clase y acabando en definitiva, a que en la escuela todo sea
por los programas y las asignaturas, y tun interesante como en la vida. Los pe-
todo en el marco del orden absoluto. Estc dagogos que han defendido esta opinión,
tipo de educación tradicional no aprovecha d citado francés Rousseau, el ruso León
el gusto innato de los seres humanos 'I'olstoi (1828-1910), la soviética Vera
hacia las cosas. Si, en vez de poner el Hchmidt y el británico Alexander S. Neill,
acento sobre las normas, se pusiera sobre MC han convertido en los maestros ejempla-
los gustos, fundados en el placer, el apren- res de las ideas educativas de los movi-
dizaje sería mucho más rápido e infinita- mientos juveniles actuales.
mente más intenso. Además, la cultura Después de lo dicho hasta aquí, se com-
perdería el halo de severidad que nor- prende este cambio de dirección, porque
malmente presenta. los jóvenes, al estar menos pendientes del
Al principio de este libro se citaba el futuro que las generaciones anteriores,
La palabra ha perdido mucho El establecimiento de la educación mixta
de su prestigio entre la juventud, que busca desde la infancia ha sido una de las causas de un fenómeno
otros medios de comunicación sensible, hasta hoy casi desconocido: la naturalidad
entre los cuales destaca la música. en las relaciones entre jóvenes de distinto sexo.

sino los que fabrican ellos mismos, aque- vencia y encumbramiento no ha duthulu i\) de racionalización) y también un
llos que se corresponden con una idea de en falsearlo todo. La juventud, como 11'111 1\0, pues el juego de las palabras ser-
la vida más simple y necesaria. ción, acude a la sinceridad más rouuul« pura ocultar o paliar las verdaderas
Por otra parte, como se ha apuntado ya, o, incluso más significativamente, dC~H'II" nciones. La generación actual aparece
la juventud se encuentra en un momento fiando de las palabras, busca otros mcdm silenciosa y más atenta a otros nive-
histórico en el que el valor de las pa- de comunicación sensible. En las I-(l'lIl 110 verbales: los instintivos y los sen-

labras ha perdido mucho de su antiguo raciones precedentes, las palabras eran 1I IrH.
prestigio. La honradez verbal, tanto polí- vehículo principal de la comunicación, h 1 I,os sentidos son preferidos por la
tica como socialmente, ha sido arrincona- que suponía un esfuerzo por traducir 1'11 ventud a los razonamientos, y el en-
da por una sociedad que para su supervi- discurso las experiencias personales (1 I [uecimiento de la sensibilidad ha sido
11 de los bienes más defendidos por
uélla, aunque es necesario tener en cuen-
que el enriquecimiento de la sensibili-
d está directamente relacionado con el
dunismo, pues los sentidos no son so-
mente principio del conocimiento, sino
mbién del placer.

revolución sexual
Las relaciones sexuales prematrimonia-
Directamente relacionada con el he- les se han convertido en moneda común,
lonismo, ha tenido lugar la llamada re- no sólo entre los prometidos, sino tam-·
volución sexual, acerca de la cual cabe bién entre quienes, simplemente, se profe-
cñalar algunos aspectos principales. La san afecto. Numerosos libros y publica-
ducación mixta se ha impuesto paulati- ciones han hecho saber que la mayoría
namente en las escuelas, lo cual contribuye de los matrimonios fracasan por las malas
n salvar gran parte del abismo entre mu- relaciones sexuales. Antes, los jóvenes
:hachos y muchachas. La relativa libertad se ponían a prueba durante el noviazgo en
sexual acordada tácitamente a los varones lo referente a las ideas, los sentimien-
ha sido conquistada también por las mu- tos y la situación económica y social res-
chachas. Ahora es más patente que nun- pectiva, pero no en materia sexual. La
ca un espíritu de compañerismo entre libertad sexual se ha convertido así en la
losjóvenes de ambos sexos. alternativa de muchos jóvenes frente a la

93
ttrc los j6venes son frecuentes
I uniones libres e interraciales.

forma de matrimonio tradicional de los


mayores.
Ahora bien, la atención al placer actual
sustituye en los jóvenes a lo que en los ma-
yores ha sido promesa de fidelidad "eter-
na". De ahí que el matrimonio sea afron-
tado con escasa fe por parte de la juventud.
A ello contribuye, desde luego, el hecho de
que los constantes cambios de la fortuna
-entendida como suerte y como capital
cconómico- hagan menos necesaria la
equiparación del matrimonio a un contra-
to financiero de por vida, además de la
posibilidad de las mujeres de ganarse el

94
La música rack y sus derivados han crnul .•
un mundo musical caracteristico, con millones de seguidoll
y una gran producción comercial de diNI'I'
Actuación del conjunto musical Nitty Gritty Dirt Btuul

es frecuente y, sobre todo, es pasajero, Música y drogas


los jóvenes no confían demasiado. en' él,
y resuelven sus necesidades sexuales de Reunimos en este apartado los fen611H
manera clara y sincera: uniéndose exclu- nos que derivan de una y otras porqi«
sivamente durante el tiempo que dura la presentan características comunes. l' 1I
atracción sexual. Si de ello deriva amor, efecto, las dos inciden en la esfera hurnuuu
la relación se' prolonga y puede llegar a de la sensibilidad y de la imaginaciuu
perpetuarse. En todo caso, el amor román- Ambas son, también, características ti,
tico ha perdido gran parte de su prestigio, los años sesenta. Si la generación de po
tanto por la causa apuntada de su fugaci- guerra encontró el principal vehículo d,
dad como por el conocimiento de que tal manifestación y mitificación en el cinc, 1"
clase de amor es un producto cultural de la década de los sesenta se ha exprcsmlu
cuyos orígenes se remontan al tránsito de ante todo por medio de la música. El rorl,
la Alta a la Baja Edad Media. y sus derivados, la música folklórica curo
Finalmente, cabe señalar que los anti- pea y americana, la oriental +india, tibctn
conceptivo s, surgidos en el momento na, birmana-, interpretadas generalmcnu
inicial de la rebelión juvenil, han colabo- por hombres y mujeres jóvenes, utilizando
rado profundamente, aunque no de manera casi siempre guitarras, por ser el insu \1
decisiva, a este fenómeno de la revolución mento tradicional del vagabundo, y talll
sexual. bién instrumentos típicos del jazz y 1'''

"Yo defiendo la Obscenidad. Defendería la Obscenidad todo el tiempo que


la infame burguesía siguiera proclamando la atávica superioridad de su
actitud hipócrita. En realidad, no existe Obscenidad. La Obscenidad es un
concepto artificial
hecho
fabricado
manufacturado
construido
'por una élite tramposa de sucios traficantes analfabetos."
MALAy Rov CHOUHURRY

96
(.'1/;/,11 /'/¡¡
La I!II¡/(¡~.:'·~IIfi~ionados en Greenwich Village, Nueva York. Los rebeldes marginados adictos a las droga»,
ha (llcan!/¡
(~ el Instrumento tipico del vagabundo, como desafío a la ética de la sociedad tradicional,
Q o gran difusión entre los jóvenes.
las consumen en forma colectiva, de manera casi ritual.

III~o,I pero tú no sabes de qué se trata,


lOa es verdad, mis ter Jones?"
° bien este otro:
"Mira a mi padre, / mira a mi padre, /
uda noche temprano a la cama, / ya todo
ris, / como un esclavo, / ha trabajado
toda su vida; / y nosotros, / pero mira /
o qué trampa estamos / iEh! ¿ Pero no
ves? / Tenemos que largamos de aquí /
antes de que nos atrapen / también a no-
sotros".
0, finalmente:
"Afrontemos: la realidad. / En algunas
especies de amor / las posibilidades son
infinitas,/y para mí, perder una de ellas /
me parecería un acto gratuito./Dame tu
sucio amor."
Las drogas, como la música, no son es-
trictamente una contestación a la sociedad
despersonalizada; constituyen, además, un
camino de ampliación de la mente y de la
mitivos, Q. sensibilidad, un viaje de fantasía a mundos
característ~n formado un mundo musical para explicitar lo simbolizado por la mllHI interiores desconocidos, un trampolín de
.
gracias al' lCO de enorme enverga d ura, ca: la protesta contra el sistema, la unióu relación mística con el universo. La droga
lescente y e~tusiasmo de su público, ado- de la juventud, las ansias de unión c6sIII1 es un simple medio, porque a los rebeldes
producciól\ Joven, así como a la ingente ea, la fantasía, la aproximación de los HI marginados que la utilizan les imbuye de
El COl)~1 comercial discográfica. xos, la voluntad de marginación, el utopi una ética contraria a los fundafhentos
guidopot ~merado musical se ha distin- mo. Algunos ejemplos, sin mayores COIl~1 morales de la sociedad tradicional. De
. simpatía b. ~Scar la comunidad tribal, la deraciones, bastarán para reconocer é¡¡111 ahí que la consuman de manera casi ritual,
y la libe- ~~,Ia otras culturas marginales y otros temas tratados hasta aquí: en forma colectiva. Les une algo más que
nórmalinettaCIOn d e instintos
'. y ten denci
encías "El perdedor de ahora / será el ganadlil las mismas sustancias alucinógenas: su
en el casI) ~~e
no admi:idos. Los [Link], de mañana, / porque los tiempos eSI(111 actitud contestataria, así como su volun-
!a.S·canclOnes, han servido cambiando, / porque aquí está pasarulu taria marginación.
98
99
I/rriba, recolecci6n de tomates en el kibbutz Yotvata, en Israel;
los kibbutzim, especie de falansterios en los que se aplican
principios colectivistas, están institucionalizados en aquel país.
l/bajo, comuna hippy; en los paises occidentales
las comunas son para los j6venes un medio de protesta,
asl como un sustitutivo de la reglamentada vida familiar.

Comunas ganización. Por ejemplo: la divi~lIIlIl dI'!


trabajo doméstico entre todos 1014111\1'1\1
El sentido tribal que agrupa a gran bros, generalmente sin hacer djkl "IHIII
parte de la juventud ha cuajado con fre- entre hombres y mujeres; la POHI,¡.¡iolldi'
cuencia en formas estables de conviven- una caja común donde cada lino d"11I1111111
cia, como las comunas. Existen jóvenes su dinero, así como otras reglas cnuuuu luu
que rompen con sus familias o trabajan y de la voluntad comunitaria -honll'ioH, ,'111
estudian alejados de las mismas, reunién- dado de los niños, prohibición de t'lIll'lIdll
dose en viviendas por grupos. Antes, esos a nuevos comuneros, obligatoriedad d,' !I'
jóvenes vivían en casas de huéspedes o lación con personas del exterior, cte. Ad,'
con familias, o todo lo más un grupo de más, muchas comunas tienen también 1111
muchachos o muchachas alquilaban un objetivo solidario: artístico, político, rclj¡~ioH(I
apartamento a fin de abaratar los costos o de convivencia sexual. Asimismo, a Vlli"'~1
de alimentación y alquiler y protegerse mu- ocurre que todos trabajan en la mismn 1'1\1
tuamente. En la actualidad, a causa de la presa comunal con el fin de evitar la diuriu
mayor libertad sexual, jóvenes de ambos dispersión y las diferencias excesivus d,'
sexos conviven en un mismo piso. Los aportaciones económicas. La granja-comu
adolescentes, por su parte, suelen pasar las na .es sumamente típica de las zonas cam
tardes y días de fiesta en algún piso alqui- pesinas; la industria artesanal=-de collares,
lado al efecto o, por lo menos, en el de algu- de hamacas, de vestidos- puede ser propin
no del grupo cuya familia es lo bastante del campo y de la ciudad, y la em prcsn
liberal para permitirlo. Sin embargo, en "pirata" (sin autorización) de reparación
uno y otro caso no se puede hablar de de bicicletas o de confección de libros 14111'
que el grupo haga las veces de la familia. le ser la característica de las zonas urbanas.
En cambio, hay grupos que, en las ciuda- Aunque la imaginación popula~ huyn
des o en el campo, deciden llevar una querido suponerlo así, son raras las comu
vida en común más allá de los pertbdos de nas promiscuas, es decir, aquellas en 11"1'
estudio o de trabajo: son las comunas. no aparecen parejas, sino que rige 111111
En la mayor parte de éstas el número completa libertad sexual entre todos. 1,11
de personas suele oscilar entre seis y doce, promiscuidad es más característica ,k 111
pudiendo haber entre ellas parejas y ma- "tribus" no estabilizadas. No obHIIIIIII',
trimonios, incluso con hijos. Es caracte- hay muchas comunas cuyo sistema CH ,,1
rístico de las comunas cierto grado de or- matrimonio múltiple: por ejemplo, do
I()I
Los kibbutzim israelies, altamente
organizados, han servido de modelo
a algunas comunas juveniles de Occidente.
Casa de los niños en el kibbutz Malkiya (Israel).

mujeres casadas simultáneamente con tres tendencia a su formación ha aumentado


hombres, de los que tienen hijos indeter- durante los últimos años. El movimiento
minados. comunero supone la implantación de un
Algunas comunas alcanzan un grado ex- rasgo utópico con el fin de combatir al sis-
traordinario de perfección organizativa, no tema actual y en espera de una sociedad
dirigida, desde luego, a crear jerarquías, montada sobre el patrón de las comunas.
Minoa establecer una democracia completa
y a reducir al máximo los trabajos pesa- El "underground"
dos con el fin de potenciar la convivencia
y la creatividad. En este sentido, las co- La contracultura, desarrollada por los
munas son como islotes utópicos en medio jóvenes como alternativa a la cultura so-
dc la sociedad industrial y despersonali- fisticada y desvitalizada de la sociedad,
zada, en los que la relación directa, la no es una anticultura, sino verdadera cul-
.ooperación y el objetivo perseguido se tura ya que es propio de la auténtica re-
convierten en lo principal. Los jóvenes juvenecerse de modo permanente, dejando
han encontrado en ellas una manera de sus- atrás por inservible el sistema anterior.
tituir la vida familiar conjunta (por mal Pero la nueva cultura juvenil, a diferencia
funcionamiento de ésta o por su detestado de la adulta, se marginó, operando en clan-
carácter tradicional), así como un medio destinidad o, por los menos, fuera de los
de protesta contra la sociedad cuyo fun- canales comerciales. Así nació la contra-
damento es la familia nuclear. Aunque con cultura underground o del subsuelo (un-
frecuencia las comunas han fracasado, la derground = subterráneo). Originada en

"Existen miles de jóvenes (artistas, hippies, beatniks, pacifistas, luchadores


por los derechos civiles, etc., conocidos como los «subterráneos») que de una u
otra forma se marginan del Sis¡ema, hasta tal punto que se encuentran prácti-
camente en sus límites. Este movimiento tendría que combinarse con la forma-
ción de una confederación de personas antes que de Estados. Dado que sólo
serían unos miles, no habría necesidad de establecer una estructura estatal
corporativa. La Confederación sería tribal y se la conocería como los Estados
Subterráneos de América. "
ALLAN KATZMAN

102 103
Norman Brown es un teórico extremo Fotograma dei film» 111111"11111111111

de las nuevas formas de vida. Según Marcuse, Alex in Wonderlnnd, di' /',1/11 j\J"~1
su tesis de que lo ideal sería
el ser unitario que reuniera la cualidad
de lo "masculino" y lo "femenino"
es reaccionaria porque suprimiría
la base fundamental de la dialéctica,
es decir, la unidad de los contrarios.

dad, o contra sociedad, a través de la con-


tracultura. Prácticamente, todas sus obras
y trabajos son precedidos por la preposi-
ción subversiva "contra" o "anti": anti-
universidad, contraescuela, contraclub, etc.
Cada una de estas contrainstituciones in-
tenta suplantar a las homólogas oficiales y
comerciales, de manera que éstas se que-
den sin clientela. "No compres en las tien-
das lo que puedes encontrar en el under-
ground", fue uno de sus primeros lemas, en
el bien entendido de que en el underground
todo era más barato, por prescindir de los
intermediarios y del espíritu de compe-
tencia, o incluso se podían adquirir objetos
mediante trueque, o regalados. Por ejem-
plo, los diggers establecieron una cadena
de servicios --comedores, tiendas, hospita-
les, centros culturales- completamente al
margen de las redes comerciales y con fre-
Estados Unidos, pronto se extendió por el cuencia gratuitos. Otra consigna del under-
resto de las naciones americanas, Gran ground consiste en aconsejar el abandono
Bretaña, Países Bajos y Escandinavia, del consumismo típico, y adquirir sólo aque-
donde más fuertes eran los movimientos llas cosas imprescindibles para vivir. Aun-
juveniles. Después, pasó a los demás que, como ya se ha dicho, la contracultu-
países eu,ropeos y a otras naciones del ra abarca prácticamente todos los sectores
ámbito "occidental". de la actividad humana, aquí nos limita-
El underground abarca innumerables ac- remos a analizar algunos de ellos.
tividades: centros de reunión, salas de ~x- Los medios de comunicación más im-
posiciones, talleres, estudios de cine y sa- portantes -prensa, radio y televisión
las de proyección, teatros, estudios de ra- funcionan de manera descentralizada, y
dio y de televisión, periódicos y revistas, obtienen las informaciones al margen de
etc. Su propósito: fundar una nueva socie- las agencias, por medio de los mismos

104
La prensa underground es el portavoz de los grupos
contraculturales, los cuales exponen a através de ella
su concepción de la contrasociedad, obteniendo
la información al margen
de las agencias y publicando las noticias
silenciadas por la prensa «integrada».
Ejemplares de algunos periódicos underground.

co y lo secundario el contenido, para las raro, además, que se busque la unificación la base del antiautoritarismo, 111 Idwl ,1- ¡.
del underground es todo lo contrario. Tam- de diversas artes. Finalmente, el arte un- de los instintos, la enseñanzu pl"lllllllIl
poco respetan la periodicidad y la localiza- derground ofrece un sentido contestatario el protagonismo de los niños y 111 101111.11 i,,¡
ción: salen cuando les parece, y la sede y de protesta, así como de unión entre los en la verdad, tanto acerca de 111 IndldllÍ
de la revista puede estar hoy en Londres artistas y los espectadores. inocua como en lo concerniente 11 1"0111 1
y mañana en Bristol. El contenido de las Por su parte, las antiescuelas transmiten dad clasista. La enseñanza ml,dill 1111
publicaciones puede ser político, social, al campo de la educación los mismos prin- perimentado también los efectos di' 111 1
artístico, pero su tono -tanto en la es- cipios. Existen antiparvularios, anticole- volución underground, hasta \'1 1'11111
critura como en la ilustración- es radical, gios y antiuniversidades creadas al efecto. de que, en algunos países, eAI(' 111\'1.'1 d
original y destructor de todo tipo de ta- Las "tiendas infantiles" alemanas son una enseñanza ha superado en inquh-uul Ii
búes. alternativa a los kindergarten (jardines universitario. El libro rojo de los /"(/!t');líil
Siguiendo .las líneas ya anteriormente de infancia) y están estructuradas sobre inspirado en la Revolución CultUl'1I1 lid"
señaladas de suprimir las diferencias originariamente publicado en Dilllll"llIl ,1
componentes de la contracultura. Las entre trabajo y ocio, así como otros com- ha llegado a los adolescentes de EII" '1111 \
tareas de la prensa underground pueden re- partimientos opuestos de la sociedad América, y su objetivo es mnnu-m r
sumirse como sigue: los periódicos hacen postindustrial, el arte underground pres- jaque permanente a la enseñanzu ollt
solidarios a los diversos grupos contra- cinde de la separación entre. arte y vida. Las antiuniversidades, originariua .tI
culturales en los ámbitos local, regional, El arte debe ser vivido y la vida conver- costa occidental de Estados l!lIidnM \
nacional e internacional; informan sobre la tida en arte, con el fin de derrocar el es- existentes ahora en casi todas laH ¡.(IIIIIIII
situación y acontecimientos del movi- tablecido y liberar a los seres humanos. ciudades occidentales, tienen COIllO 1'111111
miento; orientan y ayudan con indicacio- Esto es válido tanto para la pintura com terística admitir a todo tipo de :dIlI111111",
nes prácticas acerca de los diversos aspec- para el cine, para el teatro y para la músi- sin exigir título previo alguno y 11111111
tos de la vida cotidiana; discuten y elabo- ca. Como en el caso de los medios de co- la pertenencia a las capas sociales 11'1 \ di
ran las líneas de la contrasociedad; y pu- municación, se lleva a cabo prescindiendo giadas. Sus presupuestos suelen tlt'1 111 I 1
blican todas las noticias e informes que los de los canales comerciales existentes. tica, la libertad y el experimentulrxmn
medios de comunicación integrados silen- De esta manera, el arte se revaloriza fren- Buscan una nueva política, 111111 111Ir \ ,1
cian. Por su forma, los periódicos under- te al arte aburguesado, que sólo sirve de economía y nuevas maneras de OOlllpl1 11
ground prescinden de las reglas gramati- entretenimiento del ocio. Con el fin de ha- sión sobre la base de valores .Iibl·I'1"111'".
cales, de la división en sílabas y de otros cer frente a los gastos, los artistas cons- democráticos y comunitarios. 8\1 11111111,1
criterios normativos, y con frecuencia, tituyen cooperativas, tienen sus propias es tratar lo que se desprecia en .I0H ('\'111111
de los caracteres de las linotipias, usando editoriales y salas de exposición, así como oficiales y, más aún, relacionar 111 1\"111 [n
la escritura a mano. Si para las publicacio- otras instalaciones necesarias para [Link] con la práctica, punto éste intercsnduuuu
nes integradas lo esencial es lo económi- sarrollo ascético de sus tareas. No te descuidado por las univcrairhuh

106
La contestación juvenil adopta muchas VI'/'I l
aspectos formales cuyo fin es llamar la atenciúu
y resaltar determinadas idea«

mas, al encontrarse con que la sociedad


Manifestaciones no está dispuesta a variar su orden ni 11
de la rebelión juvenil conceder nada si no es a cambio de cuan
tiosas ganancias, ese sector juvenil trans
Con el fin de mostrar los modos en que formó su entusiasmo en violencia. Por 1I I
se ha concretado la rebelión juvenil, ofre- general, su miembros provienen de 1I1
cemos a continuación una serie de movi- clase media baja y de la trabajadora, aunque
mientos característicos de la juventud casi toda la juventud se siente tentad n
rebelde producidos a partir de la segunda a actitudes parecidas. En Alemania se leH
mitad de los años cincuenta. denominó halbstarke; en Gran Bretañn,
teddy-boys, mods y rockers; en Italiu,
Gamberros vitelloni: en Francia, blusons noirs: CI1
Suecia, skunafolke; en Dinamarca, ande
La primera respuesta de los jóvenes rupen; en los Países Bajos, nozem; en J 11
ante la sociedad de consumo y postin- pón, kami-nari-zoku; en España, gambr
dustrial adquirió un carácter visceral rros... Los hay también en los países
e inconsciente -inconsciente por carecer socialistas: los stiliague soviéticos, ION
de una doctrina- que en parte aceptaba hooligans polacos, etc.
apasionadamente la sociedad establecida, El gamberrismo no es una. protesta,
y en parte la rechazaba por no conseguir en la mayor parte de los casos es el resul
integrarse en ella. En el momento en que tado del abismo entre las propuestas for-
surgió el rock'n roll se produce en todo males de la sociedad y sus autorizacion
el mundo civilizado la aparición masiva concretas. En los jóvenes, este desequi
de la juventud en la escena social y con una librio se traduce en un malestar que HI
fuerza sin precedentes. Un sector de manifiesta por el ataque a objetos qi«
esta juventud, atraído por las promesas del simbolizan la sociedad. Se jactan de produ
consumo, por la nueva música excitante, cir ruidos exagerados como muestra de 111
por la velocidad de las motocicleta s y por propia vitalidad o poder, con el fin di
las nuevas modas, desea tener aquí y ahora fastidiar a las gentes de orden, aunque, <.'11
ese "paraíso prometido". Esos jóvenes, realidad, a todo el mundo, o bien realizuu
superadores de la fuerte represión y del actos gratuitos, como molestar a hombre
ascetismo de la posguerra, se lanzan alo- y mujeres que pasean pacíficamente, pC111
cados en busca de la libertad y del placer; sin llegar a grados gravemente delincucn

108 109
ustracián de aquellos jóvenes cuyo escaso poder
u;,fitivo les vedaba el acceso a los bienes de consumo
deseaban, se tradujo, a partir de la década
1m cincuenta, en la formación de pandillas cuya actividad
'/#(Ibaen ocasiones la delincuencia.
UMHon noirs franceses (izquierda).
11(1 del filme American Graffitti, de Georges Lucas (abajo).

ciales (de todos modos, hay que tener pre- el comercio o desde el interior del 141111111
sente que existe un tipo de delincuencia que, si bien ya nada tienen de propinnu I11
que se funda en el gamberrismo). rebeldes, se basan en sentimientos "\1 di,'
Con anterioridad a la década de los les" tan fuertes como los de los gamlx-u«
años cincuenta, en las ciudades y pueblos puros, con notable tendencia mU"IPI",1
había jóvenes y adolescentes que hacían Con la aparición de esos últimos, han d. ,,,'
tales cosas e, incluso más violentas: las parecido aquellos que, armados con ('1\11,
pandillas de "golfillos", por ejemplo. Pero nas y navajas, montaban ruidosas 11111111
las acciones de éstos tenían un sentido dis- cicletas, acompañados por [Link]
tinto. Eran actos de supervivencia, más muchachas.
que resultados del resentimiento.
Por otra parte, el gamberrismo, al con-
Vagabundos
seguir los jóvenes cierto grado de bienes-
tar y capacidad adquisitiva, produjo otros En el ámbito de la cultura establecul.r.
grupos paralelos a los citados, como los .la gente llama hippies indiscriminadanu-u
populares dandies, jóvenes atildados y te a todos los jóvenes barbudos y H 111
apegados a ciertas modas impuestas por muchachas con vestidos largos y ad()111I1

110
Los jóvenes vagabundos C(I/'/I((// d,
pero son conscientes '//, 61
al sistema, la ('1111 I 'ti
en su aspecto exterior \1 /'/1 \1

orientales, aunque en su mayoría nada de su marginación voluuuu m


tengan que ver con el movimiento hippy es significativo que les :l1:lqlllll, 1

propiamente dicho. La categoría de los que burgueses y sus líderes polll 1111 "
aquí denominamos "vagabundos", pero partidos de la izquierda trlldll IIIII'¡!
que podrían llamarse. también "pordiose- SU actitud es pasiva. 1)1111111•. 1
ros"; no sólo es distinta de la hippy, sino pueden y, si no se les (k'jll, IIII~¡
también anterior. sablemente otro sitio. Pid('11 dllit'·1
Como los gamberros, los vagabundos viandantes para comer o ('IIIIt¡1I ,11
eran y son jóvenes que no se pueden defi- cosa útil. Cuando se n-um 11 1I
nir por su doctrina, pues ésta no existe cantan al son de sus gUitllll.U. 'ÚII
o es sumamente variada, sino que deben menos "tribales" que 10M hil'
ser entendidos por su actitud protestata- gamberros, y tan indcpcrulu 11I
ria. Pero, a diferencia de los gamberro s, rios como los beatnihs. Vi'!'11
los vagabundos son perfectamente cons- previsión, y carecen SiCIlt¡1I1 .1., 1
cientes de su oposición al sistema. Como va concreto. Su existcnciu I'llftl
sugiere la palabra "vagabundo", esos jó- sarse así: "Nosotros suliuu ». d.
venes se alejan de sus hogares, o por lo me- dad; seguimos una CHI'I'('I( 111,
nos del espíritu de sus familias, y adoptan adónde vamos ni adónde 1I"1~.\lII(
costumbres y actitudes propias de los in- con la realidad del asfalto, I'il
viduos desarraigados pobres. Su aspecto bajo el sol, y las cosas C()lIrI I 1,1
exterior -barbas y vestidos humildes- alrededor. Nos introvcrt iiuu« \' 1
suponen ya una repulsa de la limpieza, distancia del entorno. 1 kM11I1l1
del orden y de la dignidad burguesa. No las etiquetas que definen lu
poseen otras propiedades que las que lle- exigencias abstractas, de 111
van en los macutos, ni tienen otro traba- mas de la sociedad."
jo que el que realizan esporádicamente,
ni quizás otras ideas que las derivadas "Beats" y "beatniks"
de su experiencia de vagabundos. Rompen
. con-la sociedad, con sus leyes, normas y La llamada generación 11/111
tabúes. De modo significativo en vez de dense, cuyos orígenes He HIIII,III
molestarse por los insultos que se les la década de los años ('\11111 111
prodigan, o por los calificativos que se constituida por un grupo di' I
les dan,· los aceptan como constatación ocasionalmente, se rClIlIIlI1l

112
Un joven vagabundo descansa en el pretil Lawrence Ferlinghetti (abajo)
de la orilla del Rin, en Colonia. y Allen Ginsberg (con la boina) componentes
Estos marginados voluntarios son independientes destacados de la generación beat
y solitarios, y carecen de objetivos concretos. estadounidense, grupo de escritores
caracterizados por su violencia verbal
y su antiintelectualismo.

estadounidense del océano Pacífico. Beat conocimiento individual, UIl dt"ol'" ti" hu
significa "golpeado" y "frustrado ", es una blar con honestidad y franquezu di' 1111111 In
palabra frecuente en el mundo del jazz de que tenía importancia y, filllllllll'IIII', 1111

los años veinte y treinta, pero luego implicación personal y apusiuuudu I1I ¡"III'
fue tomada como consigna del nuevo gru- presas fundamentales", Hq(111I 1'~I'i 1I1!

po. Formaron parte de él: Jack Kerouac, Bruce Cock. Todo ello rcvclu t·1 t~l!pll it 11
Allen Ginsberg, Michael MacClure, Gary anarquista de los beats, LÍpil'()H 11/1/1/.1
Snyder, Lawrence Ferlinghetti, Neal Cas- (o individuos desclasados, dl'Hpl1l/ ,Id,,")
sady, Gregory Corso, y otros. También que abandonan la "sociedad ('111111111 ¡dlll),l"
ellos dieron la espalda a la sociedad, pero para sumirse en los bajos fOlldoM, IId,,"dl
con objetivos más claros y con una violen- no llegan los residuos de 111 111111111111111
cia verbal e incluso material próxima a la del bienestar. Es la época di' 1" "K"l'llll
de los gamberros. Sus características fueron fría", de los procesos en el "('11I11111 11111
el primitivismo psíquico y el antiintelec- tra las actividades anticstudouuuku-oú ",
tualismo: "una profunda avidez por el re- presidido por el senador JIIIH)111

114
Monje del monasterio zen Shofukuji, La isla británica do Wli:hl, n'-II,,'/IIi'III,1 /11
de Kobe (Japón). El busdismo Zen, introducido es uno de los l'U/fI/l'/J,\'/II/'dl/"t"l1I1 d" lo
en Occidente por los beats, ha obtenido Grupo do 1"J1J1I,,~ " w "'J,"/'/'
carta de naturaleza en la contracultura. para asistir 1111/1 I'IIII,'/lli" 1"11

se relacionan entre sí es sólo porque SI' calles negras de la madrugada en busca "Hippies"
reconocen como seres similares en su in furiosa de una droga ..." También fueron
dependencia. Serán sus seguidores 10M los primeros en propagar la necesidad de De todos los movi"Ii,"11I'1 j!,
beatniks, los primeros en desarrollar ese la revolución sexual, siguiendo a Wilhelm actuales ninguno ha 1('lIld" 111,11"1
espíritu de comunismo primitivo, de clan: Reich (1897-1957), aunque de manera sión ni ha sido más ill\illld" '111I ,11/
ayuda espontánea, amistad, hospitalidad, mucho más agresiva que éste. Puede decirse, incluso, '11" "'1 ,lid
todo dentro de un estilo de vida sencillo,
sin propiedades, vagabundo. El escritor
estadounidense William Burroughs, indi-
rectamente relacionado con los beats, afir-
ma: "La situación de los beats nunca es-
tuvo bien clara. Como individuos, por
ejemplo, Kerouac, ejercieron una influen-
cia enorme. El tipo de emigración que
éste describe en su novela On the Road,
se ha convertido prácticamente en un mo-
vimiento mundial. La gente se traslada
ahora desde París a Katmandú (Nepal)
o a Marraquex (Marruecos), y todo eso
lo inició Kerouac. Pero no como movimien-
to literario, quizá más bien como movi-
miento social."
Mas no sólo en eso influyeron los beats
en los beatniks y sus sucesores. También
McCarthy (1908-1957), de la guerra de les iniciaron en las religiones orientales, es-
Corea (1950-1953), del duro paternalis- pecialmente en el budismo Zen, y en las dro-
mo del presidente Dwight D. Eisenhower gas, que desde entonces han obtenido
(1890-1969). carta de naturaleza en casi toda la contra-
Contra. esa época, esos actos y ese es- cultura. En su poema Howl (Aullido),
píritu, los beats reaccionan eligiendo un Allen Ginsberg escribió: "He visto las me-
camino subterráneo o la intemperie, cada jores mentes de mi generación destruidas
cual por su cuenta, a la desbandada. No por la locura, muriéndose de hambre, his-
son tribales, sino todo lo contrario. Si téricas, desnudas, arrastrándose por las

116
La sociedad de consumo ha asimilado Los individuos plenamente
las características protestatarias integrados en la sociedad de consumo
externas de los hippies obteniendo tienden a perpetuar un estilo de vida
considerables beneficios a través que no permite opciones de cambio
del comercio con las mismas. y forma el soportepsicológico
del sistema establecido.

movirmento representativo de la juventud suele situarse, teóricamente, hacia media- palabra hippy. Por otra parte, el que la deseos de que ya nadie más (;()t!II'1 I Inlll ','111
de los años sesenta, hasta el punto de dos de la década de los sesenta, y la de sociedad del orden se apoderase de muchos ese nombre.
que a todo joven de la contracultura se le defunción, en 1968, aunque el proceso de atributos externos de los hippies, y que Los hippies, como la muyortu di' 1,
suele llamar hippy. formación puede encontrarse ya en 1960 numerosos comerciantes se enriquecieran otros grupos jóvenes, también 1-11' I\dll~'
Por otra parte, no todos los hippies y, por otro lado, su espíritu no lleva tra- con el tráfico de tales productos, auténti- voluntariamente de la sociedad. 1'1'111
piensan y actúan de la misma manera, zas de desaparecer. Lo que ocurre es que cos o espúreos, obligó al movimiento a di- los beats 10 hicieron para ClIl'n'''! 111" ,¡I
y esto es 10 que ha contribuido a que su hacia 1965 se comenzó a emplear el térmi- solverse en 1968, mas para proseguir en ella desde fuera, y los prouos Op!1I11111 1'111
base fuese muy amplia y sus límites doc- no hippy para designar o designarse a si la "clandestinidad", es decir, sin seña- la provocación, los hz'ppiIJs e1I'( Idlllllll
trinales muy difusos, facilitando la confu- mismo cierto tipo de jóvenes -algunos no les externas identificables. Concretamente, prescindir totalmente de la misuur, 11111 1,1
sión del hippy con el vagabundo, con el tanto- de San Francisco y de Nueva York. en aquel año de 1968 los jóvenes hippies propósito de fundar una fllH:VII till( I!'dild,
beatnik o con el provo; sin embargo, posee Como ocurrió con el término beat, tam- decidieron enterrar un muñeco vestido con aquí y ahora. Por consiguiente, IIl1d" 1;,d,I,1
unas características que le diferencian bién el hippy proviene de la nomenclatura los ropajes característicos del hippy, en en ellos del famoso compromiso ('1111 11I
claramente de todos ellos. del jazz. Hip significa algo así como "sn San Francisco, durante una fiesta orga- causa de los oprimidos, propio di' ION 11111
El acta de nacimiento de los hippies bio" o "iniciado", y de él ha derivado 111 nizada al efecto. como expresión de sus vimientos políticos. Ellos se IwpllnUI di 1,1
118
1111
A los hippies no les interesa transformar
la sociedad. Su consigna es crear
una sociedad nueva, aquí y ahora, basada en el placer.
"Soy un ser humano: no doblar, ni estirar, ni mutilar."
Jóvenes hippies durante un festival pop
en Brunswick (República Federal Alemana). PHOVI',I(1I111 "111111

sociedad porque ésta 1111I11lit


posible. Darle la vuelta 11/oIIINt
como pretenden los 1'01111\'0",
sentido, es como prcit'lldl't dt, t IIIn,
bunker para reconstruido dt' t1I111tilllll
Resulta más fácil abm1dwIIII It1 \
en otra parte.
Todo ello formaba unu ¡.(IIIIIII0111,'101
tas radicales contra el fli/'llt'1I11I,I'!iií
que, en el caso de los /¡INI1/1,\, t'lI 1I!lIlh
más emocional que racionul. /-"1,''il'"llhll
al sistema en su conjunto: 11 Htl lili!tH
lismo; al conformismo ti 11(' ""IIII!'!I
los ciudadanos masificadoa; 1111111111111
cia, que dirige y anquilosu 1" l luulr. .In 1
vida; al juego de normas y IlIellld,ll 11111
que supuestamente posibililllJI 111IdOllln
pero que siempre la eOI"'!"", y 111111'1111
de valores dominante, CH dt·til', 1" ¡Ii
piedad, el trabajo, el dincru, 1" 1'01111'
tencia, las diferencias de dllfll' , 111'''14'
gación racial, la represión id,'olt'llllt 11,ti'
Las consignas de los hll'IIII',\ 111111 1,Id
cales: "Salta, abandona la Ho('i,·dlld," 1','1;
en vez de escapar como IOfl br«! 1111111 11
var una vida furiosa y dcacrctdn, pltll"lllt'l
la fundación inmediata de un 1I11111dll 11111\ iI
"Haz 10 que te agrade, aicmprr '1\11 IjI¡j¡1111
hacerla." El nuevo mundo 1111d. h'I"11I
en el placer, y los hippios ('1'1111,.11 IIH,d
correlativo, eminentemente 111'1111"1'<1
disfrutar de las flores, di, IIIH pt I .t 1111
que están cerca, de las )li(·dlllll, Ii!
El símbolo de los hippies era la flor Escena de Hcrrnnun HIII, 111'1""11:1 1 1111
(ehijos de las flores» se les llamó también) de Franco Zeffi'rlllli, ,/1111/1 ~''¡''''I
y su practica esencial, el amor. de San Francisco de Ast«, /111 '1"/1'1/ .,, 11,
ver un antecesor d/lIIlI(l~llIlIirllí" 1111

objetos. Su símbolo era la flor (se les llamó Su práctica del amor sexual, por esta-
también "hijos de las flores"), y su prác- blecer una nueva comparación con los
tica esencial, el amor: el amor como acti- beats, es distinta: carece de la violencia de
tud ante las cosas y las personas. Perder éstos, que querían destruir el tabú más
el tiempo agradablemente acariciando sólido de la sociedad, y la sustituyen con
los productos de la naturaleza o tratando la suavidad sugerida por el lenguaje de las
al prójimo con el fin de entender sus pro- flores. Es el amor como medio de comuni-
blemas y amarle. cación. La consigna adoptada y difundida
por ellos de "haz el amor y no la guerra",
que se remonta al poeta latino Sexto Aure-
lio Propercio (-54 a -15), señala bien el
sentido hippy del amor: como alternativa
a la violencia, como forma de vida próxi-
ma a la franciscana del cristianismo. Un
sarcástico dicho hippy propone: "La gue-
rra es un buen negocio: invierta a su hijo
en ella." No obstante, no debe confundir-
se a los hippies con los peaceniks, cuya po-
lítica activa fue oponerse a la guerra soste-
nida por el Gobierno de Estados Unidos
en Vietnam, y a toda guerra en general. y del lujo." Es como una nueva religión go, como alegría. Sus 1T11111jfl'~111I1 h 1111
Los hippies no piden la paz: la practican de carácter panteísta, fundada en el amor fueron, en consecuencia; IOH \'0111I t 'j !1
y hacen el amor mientras los otros se ma- a todo lo que no es sociedad corrompida, codélicos, exóticos, tomados dt· 11111 1'"
tan con violencia. y dotada de una gran fe y un gran optimis- blos indios; las drogas, espocinlnuutu I
Pero su no-intervención en la sociedad mo utópico. marihuana y el LSD; los bllilt'H yIYII!1
no significa que olviden a las personas Los hippies pertenecen a aquella línea pero no excitados, y las mancrus ""IIVI
que viven en ella. Los hippies son misio- de sabiduría que se entronca con los cris- Para ellos no hay una doctrina (rllil 11, 1111
neros, intentan convencer a otros de su tianos puros y con los budistas, con San sola verdad. Lo único válido CH 1111111 111
verdad y de su vida. Una de sus normas no Francisco de Asís (1185 ó 1182-1226) y propio camino en aquellos pl'i lit l¡tlll
escritas reza así: "Cambia la mente de to- con Tols toi, con Henry D. Thoreau (181 7- señalados, sin jefes ni servidoroa, ¡•••I.
da persona que encuentres. Llévala a la 1862) Y con Hermann Hesse. Para ellos, pendientes, pero unidos a los dtlll1{,,. 1'11I
droga o, mejor, al amor, a la sinceridad, la vida es el valor supremo; pero entendi- el amor y el compañerismo.
al placer. Sácala del cementerio del confort da como variedad, como gusto, como jue- El hippismo se extendió pOI' F
El movimiento provo se inspira
en los happenings y tiene como misión
provocar a la sociedad para despertarla
de su modorra embrutecedora.
A la izquierda, Karl Jaspers, líder
de aquel movimiento. Abajo,
consejo internacional de los provos.

Unidos, Canadá y Europa occidental, y,


posteriormente, por casi todo el mundo.
Muchos marcharon a islas alejadas y poco
frecuentadas por la civilización en el océa-
no Pacífico o en el mar Mediterráneo,
y a los países asiáticos, cuna del budismo
y de otras religiones. Pero se hicieron hi-
ppies no sólo los jóvenes de las clases me-
dias -que siempre fueron mayoría-, sino
también los de las clases superiores y los
de las trabajadoras, así como numerosos
adultos.

"Preves"

Si los beats, beatniks y hippies consti-


tuyen movimientos típicamente estadouni-
denses, el de los provos es claramente euro-
peo. Su cuna fue la ciudad .holandesa de
Amsterdam, en los primeros años de la dé-
cada de los sesenta. Así como los hippies
tuvieron su origen en la generación de inte-
lectuales beats, los provos holandeses se
inspiraron en los artistas del happening.
Por aquellas fechas se pusieron de mo-
da ciertos espectáculos denominados hap-
pening, mediante los cuales los artistas de

"El' provo es principalmente antidogmático. Vive para la máxima libertad y


creatividad personales. "
Duco VAN WEERLE
Los provos se dedicaron a mostrar,
con sus actuaciones callejeras,
que la pretendida democracia del Estado
holandés sólo permitía a los ciudadanos
un comportamiento servil y pasivo.

teatro, pintores, escultores y directores


de cine se propusieron acabar con el di-
vorcio entre los actores y el público a tra-
vés de una especie de fiesta o rito lleno de
fantasía, que apelaba más a la imaginación
que al raciocinio. Matar una gallina en es-
cena provocaba las protestas del público
en general; pero entonces se llamaba la
atención a ese mismo público protestante
acerca de su falta de preocupación por
las víctimas de la guerra del Vietnam.
y así en otros temas. El inconveniente
del happening radicaba en que, al tener
lugar en locales cerrados, no llegaba a la
mayoría de la gente.
Los provos introdujeron los happenings
en el ambiente popular mediante su reali-
zación en plena calle. Más políticos que los
hippies, los prooos no se exiliaban de la
sociedad, sino que actuaban sobre ella,
pero no aspiraban a la revolución, por
considerar que ésta era superior a sus
fuerzas, y se limitaban a la provocación,
la cual, a su vez, podía contribuir a pre-
parar las condiciones revolucionarias.
Para aquellos jóvenes, cuyo nombre co-
lectivo de provos se relaciona con el tér-
mino "provocación", lo importante era
inquietar a la sociedad, despertarla de la
modorra embrutecedora de su bienestar
artificial, hacerla comprender que su pasi-
va confianza en la democracia formal estaba
degenerando en el autoritarismo. Para los

126 , ",
Aunque los provos no consiguieron revolucionar
las estructuras, sí lograron sensibilizar a los ciudadanos
para que exigieran una sociedad más humana.

ciudadanos de orden, el Estado holandés parte, sus acciones no se dirigían única- provocar la revolución (k 111M ,'~IIIII.·IW'í
era democrático y la libertad estaba asegu- mente a provocar a los ciudadanos burgue- por lo menos consigu il:I'()1IIUllllliloiliv,,"
rada, pero los provos se dedicaron a demos- ses, sino también a los de las clases traba- los aletargados ciudadnnon
trar que esto sólo era cierto en tanto que jadoras, que, según los provos, se hallaban gieran una sociedad n¡(lI.J
la sociedad se comportaba servil y pasiva- atrapados por el sistema capitalista, con vivida.
mente, sin hacer uso de sus derechos de- escasa capacidad de reacción y de acción Por otra parte, supieron 1111 ,,,dll' l'
mocráticos y de su libertad. Precisamente, revolucionaria. ideas y procedimientos en "llltl",,~ 1'"
la provocación empleada para ello consis- Los provos apelaban a la fantasía, a la de Europa, e incluso en 1':Hllld". II"id,
tió en la libre actuación de los propios creatividad, al puro juego, a la libertad de llegó a existir un mov iIII irlllll /'/1 "'11 /1"
provos por las calles de la ciudades, sin movimientos. Ellos impusieron la posi- éxito fue tan grande que, 1'" "'111I11"" "',
utilizar la violencia; sin embargo, fueron bilidad de bailar' por las calles, de esta- mentas en que se temía pOI' 111(111'.1'1011111
atacados y golpeados por las fuerzas del blecer "islas" sin coches en el centro de revolucionaria del prolctarindo dt 1,," PIII
orden. Esto sirvió para que muchos ciuda- Amsterdam, para que cada ciudadano ses occidentales muy dCHill'·lllllld,,·., hIt
paseara tranquilamente. Utilizando cen- movimiento recibió el nombre dt "1'101 VII
danos se apercibieran de que su libertad
tenares de bicicletas -el vehículo no con- tariado". •.
no era mayor que la de los niños obedien-
taminador-, crearon [Link] en las calles, Los provos, integrados en K" 11I11\,!llI11
tes, pero que son castigados. cuando su
lo que obligó a las autoridades a suprimir por jóvenes de las clases 'l1l'11í 11M .\' 11,11'11
comportamiento se desvía de las normas
la circulación. jadoras, propusieron la sociedad 1IIIII'Ii'I,j¡
impuestas por los mayores. De Vries,
portavoz de los provos, que sería elegido La actitud de los provos era claramente la "Nueva Babilonia", donde jll('P,CI.v (1.11
diputado en el Parlamento holandés, ob- libertaria. Como los hippies, aconsejaban tividad estaban en la base (k lodll 11,II\,'I"'il
servaba: "Muchos ciudadanos están con el "haz lo que te guste"; prescindían de humana y de todo trabajo sociul.
nosotros porque la policía siempre hace toda autoridad, hasta el punto de que la Hacia 1968, como ocurrió ('WI 1",. hi/,
uso de la violencia, y nosotros nunca." policía nunca pudo encontrar "cabecillas" pies, los provos abandonaron lu 111.,1111 '1'1'
Prácticamente, cada día, durante el año que detener por la sencilla razón de que no les había caracterizado -debido 11lil"
1966, que fue su época culminante, los existían, pues cualquier acción era produc- comercializaban sus fórmulas , y 111111'11111
provos se manifestaban por las calles to de la actividad de todos los implicados, otros caminos. Como dijo 11111"11111\"
con actuaciones imaginativas en las que y jamás adoptaron un tipo de organización. "El provotariado pasa, la jl1V('''lliol 1"'1
se ridiculizaba el letargo de los ciudada- Estas mismas características del movi- manece."
nos, o se les llamaba la atención sobre la miento son las que exigían de la sociedad:
guerra de Vietnam, la brutalidad de la po- terminar con el autoritarismo encubierto Estudiantes
licía, la estupidez de la sociedad de con- por las apariencias democráticas y facilitar
sumo, el imperio de las grandes empresas, la libertad en todos los actos de la sociedad. Los estudiantes univcraitariua y I'lHlll
la represión de la burocracia, etc. Por otra Pero, si bien es verdad que no pudieron riormente los escolares- lombi(l" 1'111111111

1.'.11
Los estudiantes comenzaron a manifestar
su oposici6n al sistema al toma
conciencia de que la sociedad les destinaba
a ser agentes ilustrados de muchas injusticias.
Abajo, j6venes estudiantes italianos.
A la derecha, un aspecto de la Universidad de Brigham,
en Utah (Estados Unidos).

en acción, La inquietud universitaria vie- no comenzó hasta que comprendieron el que con la especialización impide que los sumergidos en él, tan sólo estaban en con-
ne de muy lejos, pero la revuelta de los papel que se les asignaba en la sociedad: estudiantes puedan crearse un cuadro de diciones de conocerlo, pero no de transfor-
años sesenta tiene sus orígenes en la poli- ser agentes ilustrados de un cúmulo de in- conjunto del sistema y así descubrir las marlo. En consecuencia, tan fundamental
tización que el estudiantado experimentó justicias y crímenes. bases de su funcionamiento. Como explica es para el sistema que éstos permanezcan
a partir de sus posiciones, generalmente En otros siglos, la universidad había muy acertadamente Walter Hollstein, lo sumergidos y alienado s en el principio de
éticas, después de la 11 Guerra Mundial. sido ya el centro del saber total. Aunque que el sistema pretende es convertir a los la realidad, como que los estudiantes
Sus ideas morales les impedían aceptar el desarrollo del capitalismo ha comporta- estudiantes en sus servidores, ocultándoles pierdan la visión de conjunto con el fin de
la destrucción de la humanidad o de una do el aumento del número de universita- la panorámica general. neutralizar sus ansias renovadoras.
parte de ella por medio de la guerra y de la rios, el sistema está interesado en crear Por otra parte, la universidad se había En general, la rebelión universitaria y
bomba atómica, así como el colonialismo o especialistas por dos motivos: a) porque separado del mundo social real con el fin estudiantil se produjo casi de modo simul-
la discriminación racial. Sin embargo, la los necesita para su desarrollo industrial de poder observarlo mejor, criticarlo y táneo en numerosas universidades de todos
lucha de los estudiantes contra el sistema creciente, cada vez más complejo, y b) pOI'- mejorarlo, en tanto que los trabajadores, los países occidentales, demostración de
130 131
La universidad tradicional constituyi
en muchos aspectos un mundo cerrad,
en sí mismo, alejado de la realidad social,
Abajo, campus de la Universidad de Westzoood,
A la derecha, alumnos de la Muir High Schoo/,
.en Los Angeles (Estados Unidos),

la uniformidad del sistema. La primera como en Berlín, en Nanterre (Francia) y


exigencia era el contacto de la universidad en las numerosas universidades que se han
con las necesidades reales; y la segunda, rebelado a lo largo de la década pasada, y
que esta fuera un centro de crítica, y no una especialmente a partir de 1968, lo que aca-
fábrica de especialistas. La universidad bamos de resumir ha sido la temática esen-
como ente alejado de la realidad social cial que ha dado principio a la rebelión
carece de sentido. La especialización im- estudiantil, y que continúa sirviendo de
pide conocer las auténticas necesidades de fermento revolucionario.
la sociedad en que se vive y, en consecuen- El divorcio entre ciencia y sociedad,
cia, frena el progreso. fomentado por las minorías dominantes
Tanto en Berkeley (Estados Unidos) del sistema, se encuentra, pues, en la

133
132
La lucha estudiantil ha salido del recinto
de la universidad para abarcar todos los ámbito»
de la sociedad. Arriba, estudiantes de la Universidad
de Barcelona. Abajo, manifestación estudiantil
en París durante el Mayo del 68.

"Lo que está pasando desde hace dos semanas (Mayo de 1968) constituye a mi
entender una refutación de la famosa teoría de las «vanguardias revoluciona-
rias» consideradas como las fuerzas dirigentes de un movimiento popular. En
Nanterre y en París hubo simplemente una situación objetiva nacida de lo que
se llama, de una manera vaga, el «malestar estudiantil» y de la voluntad de
acción de una parte de la juventud, asqueada por la inactividad de las élites
que están en el poder. "
DANIEL COHN-BENDlT

base de las luchas universitarias, junto zados en el estricto provecho y beneficio


con otros problemas, como la explotaci6n de los industriales."
intelectual y manual del trabajo, la carencia Aunque, aparentemente, los estudian-
de auténtica libertad, etc. En torno a esas tes se han separado de los otros movimien-
cuestiones se centra la lucha estudiantil, tos juveniles porque apelan indiscutible-
lucha que ha salido fuera de la universidad mente a la raz6n y a la crítica verbal, han
para abarcar todos los ámbitos de la tomado de ellos muchos aspectos, como:
sociedad, ya que las cuestiones impli- los métodos de lucha, que frecuentemente
cadas en su interior hacen referencia direc- han consistido en manifestaciones al estil
ta al exterior. A este respecto, es intere- hippy o provo; el carácter libertario, que en
sante citar el manifiesto elaborado por el la revuelta estudiantil es más significativo y
"Movimiento 22 de Marzo", de Nanterre: profundo; el informalismo en las maneras
"Luchamos porque nos negamos a ser: del comportamiento; el antiautoritarismo,
maestros al servicio de la selectividad en tanto para el funcionamiento interno de la
la enseñanza, cuyas víctimas son los hijos universidad como para la sociedad en gene-
de las clases trabajadoras; sociólogos, que ral; el utopismo; la búsqueda de lenguajes
buscan los argumentos para la consolida- auténticamente comunicativos, antiforma-
ci6n del sistema;psicólogos, cuyo cometido listas, etc.
es preocuparse por los intereses empresa- Las revueltas de junio de 1967 en Berlín
riales y «conseguir» un buen comporta- y otras ciudades alemanas; la de la Uni-
miento por parte de los trabajadores, y bersidad de Berkeley (Estados Unidos),
científicos, para que los productos obte- y la "Revoluci6n de Mayo" de 1968 en Pa-
nidos en la investigaci6n no sean utili- rís, fueron fundamentalmente realizadas
134
11"
La década de los sesenta I!/," "
única par« /,/ ,
Manifestación pacifista /11/ " "fl/l/l,Ioi" N"'t",,"
el fin da l« J.',

por universitarios (en menor medida por La rebelión inconclusa


los escolares, por los jóvenes pertenecien-
tes a las clases trabajadoras y por los Tal vez no vuelva a presentarse en mu-
adultos). Una de las peticiones básicas cho tiempo una oportunidad para la revolu-
era que se concedieran más horas y días ción juvenil como la de la década de los
libres a los policías, con el fin de que és- sesenta. En aquellos años se dio la circuns-
tos pudieran dedicarse a hacer el amor tancia de que cuajaron una serie de nove-
con sus esposas y novias: tal fue una de dades, siendo los jóvenes los encargados
las formas de lucha pacífica y contesta- de ponerlas en práctica. Ya se ha dicho
taria, a la vez que humorística, que en- anteriormente que las personas adultas de
trancaba claramente con la contracultu- la década de los cincuenta estaban "quema-
ra; el lema de "la imaginación al poder" das" por la guerra fría, o que faltó una ge-
de los estudiantes del "Mayo francés", neración intermedia, exterminada durante
unía las reivindicaciones específicamente la II Guerra Mundial. Sea como fuere, los
universitarias con las de la juventud en ge- jóvenes se encontraron en la vanguardia,
neral. En otro lugar se ha hablado ya de como en parte ya venía sucediendo desde
las antiuniversidades como forma de la hace más de cien años, pero con la parti-
contracultura: también en este nivel los cularidad de que ahora presentaban un
estudiantes han demostrado su pertenencia frente unido.
a una generación. Han creado tantas co- A lo largo de aquella década los jóvenes
munas, publicado tanta prensa under- fueron los indiscutidos protagonistas. Por
ground y luchado tanto por la revolución ello se habló de los "jóvenes del sesenta".
sexual como los jóvenes no universitarios. Pero el sistema, o los sistemas, encontraron
Finalmente, cabe aclarar que estudiantes y el modo de debilitar a la juventud: comer-
escolares fueron la mayoría en los movi- cializando sus signos externos, sus hábi-
mientos hippy, provo y peacenik. tos y sus maneras. Al poco tiempo de apa-
No hay duda de que, en el momento en recer las ropas de vestir al estilo de los in-
que los hippies y los provos fueron destrui- dios mexicanos, los amuleto s africanos o
dos por el poder y el comercio, los estu- de Oceanía, los libros budistas, etc., el
diantes presentaron una alternativa alta- comercio inundó de tales objetos el mer-
mente politizada, como resumen de las cado para que todos los jóvenes pudiesen
anteriores posturas y como única manera adquirirlos, e incluso para que los tuviesen
de oponerse decididamente al sistema. también los mayores. Cabría decir que los

136 IJ
La revolución sexual propuesta por los Jóvenes El derecho 111/11'1" l' iI /0
fue aceptada en buena medida por la sociedad ha sido reivindicado /nl/ /,,\ 11'"1'1
debido a que no era considerada peligrosa que rechazan o/ 1 ÍI/l/tI '/,
para los intereses superiores del poder. impuesto por /11 11I1/1,1,,;/

jóvenes habían ganado la batalla de las En otros aspectos, la sociedad actuó


formas, pues la sociedad las adoptó y las de manera parecida, pero con distinta
hizo suyas, pero a nadie se le ocurre con- estrategia. Aceptó en buena parte la revo-
fundir los signos con el significado, como lución sexual propuesta masivamente por
nadie pensaría que por llevar una mascota la juventud, porque tal revolución ya no
nigeriana la persona en cuestión no es ra- era peligrosa para los intereses del poder.
cista. Aquella juventud buscó una aproxi- Por tanto, los Gobiernos admitieron cierta
mación a los pueblos marginados, pero la relajación de las costumbres: legalización
sociedad sólo tomó el adorno. de la pornografía; del divorcio, extendido

de modo irreversible por los países más rismo. Numerosas obras han propucatu
adelantados; consentimiento de la homose- vivir imaginativa y lúdicamentc ... ¡le\'() ("1
xualidad, etc., pero todo regulado y organi- las horas de ocio. Asimismo, muchos adul-
zado para que sirviera de válvula de escape tos han hecho suya la consigna de no ser
y de negocio, y no de expresión de autén- autoritarios, de suprimir cualquier actitud
tica libertad. que supusiese violencia sobre el inferior
Otro tanto puede decirse de la imagina- -golpes u órdenes para los niños; maneras
ción, del juego e incluso del antiautorita- duras con los obreros-, porque el poder,

139
La mayor victoria de la rebelión juvenil

radica en haber conseguido sensibilizar
a la sociedad del bienestar frente
a los problemas mundiales y nacionales.
Venta de literatura revolucionaria.

"Sabemos que el Sistema no anda porque vivimos en sus ruinas, ,'-1'0/1'1//11' 1/'
los líderes no resuelven nada porque nos han conducido hasta 1'.\'/1' /'"Ir ut,
Elliderazgo es malo en sí mismo. El medio correcto es el mensaje, \"/1//'1/\
del liderazgo es Vietnam, los campos de concentración, la Sorjl'¡/"'¡ (IIJ.',,¡¡

l zada, los motines de Haight Street."


COMMUNICA""ON (', ""'""
(San Frn 111'iI-WII, 111" 1)

en los países más avanzados ya no tiene estricto, ha conseguido PO('IIH "il'IIIIl¡1


necesidad de presentarse con rostro airado. mayor de ellas, seguramente, 1'1'1 IlIdll 1 hl'lI
Por otra parte, a los jóvenes se les ha sibilizado a la sociedad Ircnt« 1111111 1" ,dil
adulado hasta la saciedad. Después de un mas mundiales y Iocalcs: ('11 ,'Mil' 1111111
primer momento de sorpresa, en los países existe una notable difcrcncin t 1111'.' !tI hll
más liberales, el sistema ha intentado ga- ciedad aletargada de IOt! III\OH l~illlll""1
nárselos y les ha abierto las puertas de la Y la más sensibilizada de ahoru. 1'1'111,1'11111
radio y la televisión. Sea por conducto del poder valorar si en otros :lHIH'('III!'4 1'~I'III'I,1
sistema político o del comercial, los jóve- les se ha producido o no un IIVIIIII'I '1;1i iul
nes han oído más alabanzas que críticas, en el sentido de mayor just ic m, 11111\,'11
así como reclamos para su vuelta al redil libertad y mayor comunidad, 111I111.1'1"1
a través del "amor". analizar el sistema occidental ('11 1IIIIIPll\ l.
Sin embargo, no todo han sido mimos. cual resulta prácticamente impoHlhlt
Allí donde los jóvenes se mostraron o mues- La década de los setenta ya 1111 11 1"'
tran recalcitrantes, se ha empleado la vio- senta, en todo caso, como lf1 d(o('III\¡' di' In
lencia con suma energía. Tampoco ha falta- juventud. Los jóvenes de hlll'(' dI!
do el sensacionalismo dedicado a presentar- son ahora mayores, aunque Il1l1dlOI4 1'111111
los como delincuentes natos y a ciertos jó- núan con las mismas opiniones .11 11111111
venes sádicos como productos típicos de la ces y siguen manteniendo tI('1111 1,11111
revolución juvenil. posturas. Además, gran parte di' ION 11111
El estilo juvenil, en todo caso, ha triun- vimientos políticos tradiciunnha 111111
fado en la medida en que ha sido absorbi- comprendido la necesidad di: lu'('pllll Id
do, mientras que su revolución, en sentido gunas o muchas de las ideas y 1 (11'111 '1 j tll

140
No toda la juventud de la década
de los sesenta fue revolucionaria,
pero, de algún modo, casi todos los jóvenes
se sintieron atraídos por las propuestas
de sus compañeros. Joven hippy estadounidense.

la rebelión juvenil, con lo que ésta, antes lecturas recomendadas


tan específica, se ha universalizado. Final-
mente, se ha abusado tanto de la palabra
"joven" y de otros términos parecidos
que los primeros en cansarse de ello son
los mismos jóvenes -quienes lo fueron
hace poco, o lo son ahora-o
Además, sería erróneo creer que toda
la juventud de entonces fue revoluciona-
Burroughs, W.: The Job. London, 1970. (El trabajo. Barcelona. In I I )
ria. Si en este libro se ha prescindido
constantemente de esta cuestión fue por Kerouac, .1.: On the Road. New York, 1957. (En el camino. BLI<lIlIll¡ 1\1111
considerar que el movimiento juvenil era Dharma Bums. New York, 1958. (Los vagabundos dot /)11""1101
tan amplio que representó a toda la juven- Aires, 1960.)
tud, aunque seguramente la mayoría no Lefebvre, H.: L'lrruption de Nanterre au Sommet. Paris, 1968. (111 t cvulu,
participó en la revuelta. Pero, de un modo hoy: de Nanterre para arriba. México, 1970.)
u otro, todos o casi todos los jóvenes se Marcuse, H.: Eras and Civilization. Boston, 1953. (Eras y civtlirnrum, IVInnl
sintieron tentados por las nuevas propues- 1967.) Marx: alienated Labor. New York, 1968. (Marx V 1'/ 1/l1I1/1/!
tas de sus compañeros. Se consideraron nado. Buenos Aires, 1972.) El final de la utopía (texto oxtll"iI" d,
"hermanos" de los que en uno u otro te- conferencias pronunciadas en 1967 en la Universidad I rlu o di Illlill
rreno se levantaban contra la hegemonía de Esplugues de Llobregat, 1968.
los mayores y su sociedad. Miró, F.: Los estudiantes y la revolución. El anarquismo. México, tunu.

También podría gustarte