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Frontera Entre Perú y Ecuador

1) Las relaciones entre Perú y Ecuador estuvieron marcadas históricamente por conflictos limítrofes y desconfianza desde la época colonial, con enfrentamientos militares recurrentes hasta 1995. 2) El conflicto terminó en 1998 cuando los presidentes de ambos países firmaron un acuerdo que resolvió la disputa fronteriza luego de intensas negociaciones y dos meses de choques armados. 3) La frontera entre ambos países comprende zonas terrestres y marítimas, y ha sido objeto de varios tratados a lo largo de la histor
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Frontera Entre Perú y Ecuador

1) Las relaciones entre Perú y Ecuador estuvieron marcadas históricamente por conflictos limítrofes y desconfianza desde la época colonial, con enfrentamientos militares recurrentes hasta 1995. 2) El conflicto terminó en 1998 cuando los presidentes de ambos países firmaron un acuerdo que resolvió la disputa fronteriza luego de intensas negociaciones y dos meses de choques armados. 3) La frontera entre ambos países comprende zonas terrestres y marítimas, y ha sido objeto de varios tratados a lo largo de la histor
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INTRODUCCION

Históricamente, las relaciones entre el Perú y Ecuador se caracterizaron por la


desconfianza y el conflicto derivados de los problemas limítrofes surgidos después de la
colonia y con la constitución de los nuevos Estados nacionales. Los conflictos fueron
recurrentes, produciéndose diversos incidentes militarizados en 1910, 1911, 1912-13,
1914-16, 1917-18, 1932, 1934-36, 1937, 1938, 1939, llegándose incluso al enfrentamiento
militar en 1941, en la llamada Guerra de Zarumilla, que derivaría en la suscripción del
Protocolo de Paz, Amistad y Límites de 1942, conocido también como Protocolo de Río de
Janeiro. No obstante, los incidentes militarizados continuarían en 1950, 1951, 1953, 1954,
1955, 1956, 1960, y hacia mediados de 1977 e inicios de 1978, este último entre patrullas
militares en el sector del río Cenepa y la quebrada Chiqueiza, así como en el puesto de
vigilancia Llave y Jiménez Banda.

Asimismo, un nuevo enfrentamiento armado tuvo lugar en enero de 1981, en la denominada


Guerra del Paquisha o del Falso Paquisha, iniciado por los disparos desde tierra dirigidos
contra un helicóptero desartillado del Ejército peruano, mientras hacía un vuelo de
reconocimiento sobre el río Comaina, en la vertiente oriental de la cordillera del Cóndor. El
incidente provocó el descubrimiento por parte del Perú de tres puestos de vigilancia
ecuatorianos, en territorio peruano, con nombres iguales a los de otras poblaciones y/o
puestos de vigilancia peruanos, lo que generó que el Perú ejecutara una acción militar de
desalojo que se concretó el 1 de febrero de ese mismo año. El 20 de febrero tuvo lugar un
nuevo incidente por el derribamiento de otro helicóptero peruano causando la muerte de
dos oficiales y otras doce personas, el mismo que concluyó el 26 de febrero con el repliegue
total de las tropas ecuatorianas a su [Link] incidentes militarizados se producirían
en 1983, 1984, 1985, 1988 y 1989. Posteriormente, desde principios de 1991, tuvieron lugar
nuevos roces entre las fuerzas armadas de ambos países que vigilaban el sector ubicado
entre los hitos Cusumaza-Bumbuiza y YaupiSantiago, hasta llegar al 13 de enero de 1995,
cuando se desencadena la denominada Guerra del Cenepa, que provocó la creación de la
Misión de Observadores Militares Ecuador-Perú (MOMEP).

En 1998 termina la vieja disputa fronteriza entre Ecuador y Perú cuando los presidentes de
ambas naciones firman un acuerdo, resultado de un largo proceso de negociaciones y
caracterizado por dos meses de choques armados, la intervención de cuatro países ajenos
al conflicto, el establecimiento de una fuerza de paz y una fórmula final que comprometió la
ratificación del fallo por los congresos de los dos países, antes de conocerse sus resultados.
En términos generales, el conflicto enfrentaba dos políticas exteriores contradictorias,
enraizadas en imágenes de la historia y de la razón jurídica que insinuaban, por el lado
ecuatoriano, su pretensión de acceder al Amazonas como objetivo nacional, y por el lado
peruano la necesidad de ejecutar y afianzar el Protocolo de Río de Janeiro. En esta relación,
el uso de la fuerza, pese a estar alejada de la retórica de la política exterior de ambos
países, nunca fue una opción descartada para la consecución de aquello que los estados
veían como el interés nacional. El conflicto entre Ecuador y Perú, estable en la formulación
de las tesis fronterizas, sufre una dramática modificación a partir de 1995. En este año se
producen los enfrentamientos violentos más intensos de la historia entre los dos países,
tanto por el número de tropas movilizadas, por las bajas, las armas empleadas y por el
costo de la movilización. A partir de ese momento se abre una posibilidad de negociación
que se desarrolla en tres fases diferenciadas. En la primera, los dos estados nacionales se
ponen de acuerdo en los procedimientos que, como se sostiene en este texto, definen
desde el principio el resultado final de la negociación.

Cuando las partes admiten la necesidad de negociar, se genera un cambio central en la


política exterior convencional de Ecuador y Perú. Ecuador reconoce la vigencia del
Protocolo de Río de Janeiro y el Perú, la posibilidad de interpretaciones diferentes de ese
instrumento. Además, Ecuador y Perú reconocen, tácitamente, la posibilidad de recurrir a
los garantes en calidad de árbitros. En la segunda etapa, los dos países desarrollan
posiciones que reiteran su clásica y contradictoria política exterior, pero someten sus
posturas al juicio de los garantes. Esto abre la tercera fase que consiste en la ejecución
de la posición política de los garantes y la interacción con las sociedades domésticas para
construir las condiciones de admisión del resultado. Si bien Ecuador y Perú desarrollan el
proceso de negociaciones alrededor de una estructura de decisiones concentrada en los
gobiernos civiles y sus cuerpos diplomáticos, el uso de la fuerza siempre estuvo presente
como una opción de política exterior. De hecho, la fase final de las negociaciones se
desarrolló en medio de un sordo ejercicio de violencia, nuevamente en la zona fronteriza,
que no necesariamente puso en riesgo el proceso anterior, sino que probablemente
aceleró sus resultados, consolidó y confirmó lo actuado, pues la potencialidad de la
violencia construyó un escenario no deseable, sobre todo para el Ecuador, que facilitó el
consenso en la sociedad política doméstica. Este artículo introductorio fue elaborado en la
fase final de las negociaciones, con el propósito de analizar los distintos intereses
representados en el conflicto y describir la forma de relación de los actores
internacionales. En este conflicto clásico entre dos estados que disputan territorio, la
frontera y la imagen del espacio nacional son signos que segregan identidades opuestas.
Además, la negociación permite observar realidades políticas, asimetrías y una intensa
representación del nivel de lo doméstico en la toma de decisiones de política exterior.

FRONTERA ENTRE PERÚ Y ECUADOR

La frontera que limita Perú y Ecuador, está dado por dos tramos, una parte terrestre y otra
marítima. Esta frontera terrestre se extiende desde la boca de Capones en el océano
Pacífico, luego entre las ciudades de Zarumilla (Perú) y Huaquillas (Ecuador), liego se
extiende por el río Zarumilla y río Chira. Al sudeste de Zumba hace una inflexión para
nordeste siguiendo por la Cordillera del Cóndor hasta entrar en la selva amazónica, que
luego termina en el río Putumayo.
El tratado Pando-Novoa

A partir de la disolución de la Gran Colombia, en 1830, surge el Ecuador independiente. El


primer tratado, fue suscrito el 12 de julio de 1832 por el ministro de Gobierno y Relaciones
Exteriores del Perú, José María Pando, y el ministro de Ecuador, Diego Novoa. El tratado
establecía que se reconocían y respetarían las fronteras vigentes: el Perú reconoció al
Ecuador integrado por las provincias de Quito, Azuay y Guayaquil; Ecuador reconocía al
Perú con todas sus provincias representadas en el Congreso de 1832, es decir incluyendo
Tumbes, Jaén y Maynas.

Un falso alegato

Colombia presento un protocolo que supuestamente habrían firmado en Lima, en agosto


de 1830, Carlos Pedemonte, entonces ministro de Relaciones Exteriores del Perú, y Tomás
Cipriano Mosquera, ministro de Colombia en el Perú. Pronto se constató la falsedad del
alegato.
Según este el Perú habría cedido en aquella época los territorios al norte, vale decir en la
margen izquierda de los ríos Marañón y Amazonas.

Ecuador introdujo el seudo protocolo en la argumentación ante el rey de España. El Perú,


entonces y siempre, ha rechazado con pruebas la pretensión de reconocer tal acuerdo.
Nadie ha visto un ejemplar auténtico de tal convenio.

Los primeros conflictos

El gobierno ecuatoriano concedió a sus acreedores extranjeros la explotación de las


márgenes del Bobanaza y del Pastaza, territorios pertenecientes al Perú. El Perú alzó su
voz de protesta y a través de su representante en Quito, Juan Celestino Cavero, trató,
infructuosamente de impedir este ilegal arreglo.

En mayo de 1858 el gobierno peruano se vio obligado a poner fin a los intentos
conciliatorios, y en octubre el Congreso autorizó el uso de la fuerza para la defensa de los
derechos del Perú. Se ordenó el bloqueo de la costa ecuatoriana y las tropas peruanas
ocuparon Guayaquil. En Ecuador se produjo una etapa de anarquía, lo que llevó al gobierno
del general Guillermo Franco a iniciar las negociaciones con el presidente Ramón Castilla
y suscribir la Convención del 3 de diciembre de 1859, por la cual estableció la suspensión
de toda acción bélica.

Tratado de Mapasingue

El 25 de enero de 1860 se firmó en la hacienda Mapasingue, en los alrededores de


Guayaquil, el tratado que lleva el mismo nombre, por el cual Ecuador declaró nula la cesión
de territorios a sus acreedores, y aceptó por límites los que tenían los antiguos virreinatos
del Perú y Nueva Granada, conforme a la real cedula de 15 de julio de 1802. Se estableció
un plazo de dos años para su ratificación. Sin embargo, fue declarado nulo por el Ecuador
en 1861 y por el Perú en 1863.

Convención arbitral de 1887

Ecuador pretendió hacer nuevas concesiones a sus acreedores ingleses en territorios


peruanos, esta vez en las márgenes de los ríos Pastaza y Napo. Se iniciaron nuevas
negociaciones entre Emilio Bonifaz, plenipotenciario en Quito, y Modesto Espinoza, ministro
de Relaciones Exteriores ecuatoriano. Suscribieron una convención, el 1 de agosto de
1887, por la que se sometía la solución de los asuntos de límites al arbitraje del rey de
España, Alfonso XIII, quien actuaba bajo la regencia de su madre, la reina María Cristina.
Si bien se acudió al arbitraje, no se excluyó la negociación directa entre las partes.

Tratado García-Herrera

Como lo disponía la convención arbitral de 1887, el Perú y el Ecuador llegaron a un acuerdo.


Los plenipotenciarios Arturo García, del Perú, y Pablo Herrera, del Ecuador, firmaron en
Quito, el 2 de mayo de 1890, un tratado por el cual Ecuador alcanzaba la margen izquierda
del río Marañón, entre las desembocaduras de los ríos Chinchipe y Pastaza. En el Perú, el
Congreso planteó la modificación del tratado obligando a los plenipotenciarios a reunirse
nuevamente y proponer un tratado ampliatorio, en el que el Perú accedía a que la frontera
con el Ecuador llegara al Marañón, a la altura del pongo de Manseriche, lo cual fue
aprobado el 25 de octubre de 1891. Este tratado ampliatorio fue rechazado por el Congreso
del Ecuador, que lo consideró lesivo a su soberanía nacional. Al desecharse el tratado
García-Herrera, el Perú y el Ecuador solicitaron a la Corona española que reasumiera su
función arbitral; por otro lado, se aceptó la solicitud de Colombia de integrarse al proceso,
en virtud de sus intereses en el Napo y en el Yapurá.

Ecuador contra el laudo

Ecuador frustró la emisión del fallo de la Corona española. La decisión ecuatoriana llevó a
ambos países a una situación de preguerra, que se evitó gracias a la intervención de
Argentina, Brasil y Estados Unidos. se propusieron diversas salidas que fueron rechazadas
por el Ecuador; la Corona española se inhibió de emitir su fallo. Fue entonces cuando los
mediadores aconsejaron a ambos países someter sus posiciones ante el Tribunal de la
Haya. El Perú aceptó de inmediato; el Ecuador no, e insistió en negociar directamente con
el Perú.

Protocolo Castro Oyanguren-Ponce

Enrique Castro Oyanguren, ministro plenipotenciario del Perú en el Ecuador, gestionó un


nuevo procedimiento arbitral para poner término al problema de límites. Finalmente, se
firmó el protocolo del 21 de junio de 1924 que establecía que ambos gobiernos acordaban,
previa venia de Estados Unidos de América, enviar delegaciones a Washington para discutir
amistosamente el asunto de límites. Si no se lograba fijar a línea definitiva, ambos países
debían determinar de común acuerdo las zonas que se reconocían recíprocamente, las que
se someterían a la decisión del presidente de los Estados Unidos. Se estipuló que los dos
gobiernos procurarían avanzar con la solución de su litigio.

Conferencia de Washington

Solucionado el problema limítrofe entre Perú y Chile en 1929, se llevó a cabo el


cumplimiento del protocolo Castro Oyanguren-Ponce. Ecuador insistió que debía aplicarse
el principio de equidad, lo que suponía una división de los territorios en disputa. Por su lado,
el Perú sostenía que el arbitraje debía ser de derecho, lo que implicaba que debía realizarse
sobre la base del estudio de los títulos de cada parte y el fallo consecuencia de este. En
1936, Ecuador reconoció que el arbitraje debía ser de derecho, como lo consagró el acta
firmada en Lima por el canciller peruano Alberto Ulloa Sotomayor y el plenipotenciario
ecuatoriano Homero Viteri. Asimismo, se estableció que ambos países, hasta el término de
las negociaciones de Washington, mantendrían la posición sobre los territorios en los que
se encontraban en dicho momento. Las conferencias no tuvieron los resultados esperados.
Guerra de 1941

Ecuador no respetó los acuerdos del acta de Lima de 1936 y desde comienzos de 1941
tuvo actitudes hostiles contra el Perú. En julio se produjeron ataques del ejército ecuatoriano
a los puestos de Tumbes, extendiéndose el conflicto armado a lo largo de cincuenta
kilómetros. Los primeros combates se realizaron en la margen izquierda del río Zarumilla
hasta que las tropas peruanas pasaron al ataque, y después de derrotar la línea ecuatoriana
en la batalla de Zarumilla, el 27 de julio de 1941, ocuparon los puestos de frontera del
Ecuador. Luego las Fuerzas Armadas del Perú se instalaron en la provincia de Oro, que
fueron desocupadas en 1942, después de la suscripción del Protocolo de Río de Janeiro
que puso fin al conflicto.

Falso Paquisha

En enero de 1981 el ejército peruano descubrió tres destacamentos militares ecuatorianos


al este de la línea de frontera de la cordillera del Cóndor, dentro de una zona que el
Protocolo de Río de Janeiro de 1942 había reconocido como territorio peruano. El incidente
llamó la atención porque los invasores habían levantado en territorio peruano un pueblo
casi idéntico a otro del Ecuador llamado Paquisha. El 28 de ese mes las Fuerzas Armadas
atacaron los destacamentos y recuperaron el territorio.

Conflicto del Cenepa

El 26 de enero de 1995 una patrulla peruana fue atacada por un helicóptero ecuatoriano
cerca del río Cenepa. El Perú inició una acción militar para recuperar el territorio tomado y
otra acción con embajadores extraordinarios para presentar su posición ante la comunidad
internacional. Finalmente, ambos países acordaron, en el Brasil, el cese del fuego. La
declaración de Itamaraty entre el Perú y Ecuador (17 de febrero de 1995) fue el inició de un
diálogo entre ambos países, que culminó con la suscripción del Acta Presidencia de Brasilia
el 26 de octubre de 1998.
Ayala Mora, E. (1989). Nueva historia del Ecuador. Época Republicana, 11.

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