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Caso de Guiliana Llamoja

Este documento analiza el caso de Giuliana Llamoja, quien fue condenada a 12 años de prisión por el delito de parricidio contra su madre. La Corte Suprema basó su sentencia en pruebas indiciarias que no cumplían con los requisitos necesarios. El documento también identifica varias patologías en la sentencia como falta de corrección lógica, coherencia narrativa, justificación externa y motivación interna del razonamiento.

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Caso de Guiliana Llamoja

Este documento analiza el caso de Giuliana Llamoja, quien fue condenada a 12 años de prisión por el delito de parricidio contra su madre. La Corte Suprema basó su sentencia en pruebas indiciarias que no cumplían con los requisitos necesarios. El documento también identifica varias patologías en la sentencia como falta de corrección lógica, coherencia narrativa, justificación externa y motivación interna del razonamiento.

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ANÁLISIS AL CASO DE GUILIANA LLAMOJA

La Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia, por unanimidad, condenó
a la joven Giuliana Flor de María Llamoja Hilares a 12 años de prisión como autora del delito
de parricidio, en agravio de su madre María del Carmen Hilares Martínez, ocurrido en marzo
del 2005. Cabe indicar que en la sentencia de primera instancia existió dificultad para
establecer el móvil del parricidio, asimismo como la premeditación del hecho, requisitos
indispensables para tipificar el delito.

La Sala Suprema indica, basa su sentencia en la prueba indiciaria, la misma que no solo
responde a las reglas de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos
científicos. En la aludida sentencia se hace referencia a los indicios de presencia u
oportunidad física, indicios de participación en el delito, indicios de motivo, indicios de
actitudes sospechosas, indicios de personalidad, indicios anteriores, indicios de conducta
posterior, etc.

Respecto al análisis de la tipicidad debemos indicar:

 Sujeto activo. En el presente caso la autora del delito de parricidio es Guillana


LLamoja quien realiza la acción penal prohibida.

 Conducta. En todo tipo hay una conducta, entendida como comportamiento humano
de acción en tal sentido el comportamiento que realizo Guillana LLamoja en contra
de su madre fue propinarle varios cortes mortales en las zonas vitales del cuerpo y
con ello provocar su muerte.

 Bien jurídico. En el presente caso el bien jurídico protegido es la vida.

Con relación a la Antijuricidad, debemos indicar que la procesada, se encontraba cursando


estudios superiores lo cual hace evidente que tenía pleno conocimiento que la acción que
estaba realizando es contraria al ordenamiento jurídico.

Respecto al análisis de la culpabilidad debemos indicar que si bien la pena prevista para el
delito de parricidio es no menor de 15 años, pero en el presente caso se tuvo en cuenta las
circunstancias que rodearon la comisión del acto ilícito, a fin de determinar una pena justa y
acorde a los principios de proporcionalidad y racionalidad.

En ese contexto, sostiene, que corresponde una disminución prudencial de la pena, y aclara
que esta atenuación, “no obedece al menor valor de la vida destruida, ni a las circunstancias
objetivas del hecho, sino que la imputación disminuye en razón a que la encausada tiene una
responsabilidad restringida por contar al momento de los hechos ilícitos con la edad de 18
años”. Asimismo, se valoró que la imputada no presenta antecedentes penales, y que ésta
actuó irracionalmente para intentar la legítima defensa, cuando se produjeron los hechos
materia de este proceso.
PATOLOGÍAS EN EL CASO DE GUILIANA LLAMOJA

FALTA DE CORRECCIÓN LÓGICA

Tribunal penal se basa más en criterios cuantitativos antes que en aspectos


cualitativos como sería de esperar más aún, si se trata de una sentencia condenatoria
que incide en la libertad personal, permitiendo calificar de manera indebida los
criterios cuantitativos como supuestos jurídicamente no infalibles, lo que es
manifiestamente arbitrario; pues, en efecto, puede ocurrir todo lo contrario, que quien
presente menos heridas sea en realidad el sujeto pasivo del delito de parricidio
(incluso con una sola herida), y que quien presente más heridas en el cuerpo sea en
puridad el autor de dicho ilícito; de lo que se colige que estamos ante una inferencia
inmediata indeterminada o excesivamente abierta, que da lugar a más de un resultado
posible como conclusión.

Estamos ante una sentencia válida y constitucionalmente legítima, sino, por el


contrario, ante una decisión arbitraria e inconstitucional que contiene una solución
revestida de la nota de razonabilidad, y que no responde a las pautas propias de un
silogismo jurídico.

FALTA DE COHERENCIA NARRATIVA

Se ha dicho que toda sentencia debe ser debidamente motivada, clara, contundente, y
sobre todo “no contradictoria”; sin embargo, según se puede apreciar de la propia
argumentación efectuada por la Sala Penal, ésta presenta una gruesa incoherencia en
su narración que no permite establecer con claridad la línea de producción de los
hechos, y más arbitrariamente, invierte la realidad de los mismos, los que, según la
propia Sala penal estuvieron fehacientemente probados”, por lo que este Colegiado
Constitucional encuentra que existen suficientes elementos de juicio que invalidan la
decisión cuestionada por ser arbitraria e incoherente. Una motivación ilógica e
incongruente vulnera el principio de prohibición de la arbitrariedad (artículos 3º, 43º
y 44º, de la Constitución) y la obligación de la debida motivación establecida por el
artículo 139º, inciso 5, de la Constitución.

FALTA DE JUSTIFICACIÓN EXTERNA

Es decir, que en el camino a la conclusión no se ha explicitado o exteriorizado las


circunstancias fácticas que permiten llegar a dicha conclusión, esto es, que no se
identifican debidamente las razones o justificaciones en la que se sustentarían tales
premisas y su conclusión, pareciendo más bien, que se trataría de un hecho atribuido
en nombre del libre convencimiento y fruto de un decisionismo inmotivado antes que
el producto de un juicio racional y objetivo. Y es que, si no se dan a conocer las
razones que sustentan las premisas fácticas, tal razonamiento efectuado se mantendrá
en secreto y en la conciencia de sus autores, y por consiguiente fallará la motivación
en esta parte.
LA PRUEBA PENAL INDIRECTA Y LA PRUEBA INDICIARIA

La Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, no obstante acudir a la prueba


indiciaria para sustentar la condena contra la accionante (fundamento 14. c de la
presente), tampoco cumple los requisitos materiales que su uso exige, tanto al indicio
en sí mismo como a la inferencia, por lo que este Colegiado considera que se trata de
un asunto de sobrada relevancia constitucional.

Y es que, si bien los hechos objeto de prueba de un proceso penal no siempre son
comprobados mediante los elementos probatorios directos, para lograr ese cometido
debe acudirse a otras circunstancias fácticas que, aun indirectamente sí van a servir
para determinar la existencia o inexistencia de tales hechos. De ahí que sea válido
referirse a la prueba penal directa de un lado, y a la prueba penal indirecta de otro
lado, y en esta segunda modalidad que se haga referencia a los indicios y a las
presunciones.

INEXISTENCIA DE MOTIVACIÓN O MOTIVACIÓN APARENTE.

La inexistencia de motivación supone fundamentalmente que no hay explicación sustancial


alguna por parte del juzgador respecto a la controversia. La motivación aparente, por su lado,
no da cuenta de las razones mínimas que sustentan la decisión o no se responde a los
fundamentos sostenidos por las partes, o de ser el caso, se pretende cumplir formalmente con
el mandato de motivación, alegando frases que no ostentan solidez fáctica ni jurídica.

FALTA DE MOTIVACIÓN INTERNA DEL RAZONAMIENTO.

El Tribunal Constitucional precisa que esta digresión “se presenta en una doble dimensión;
por un lado, cuando existe invalidez de una inferencia a partir de las premisas que establece
previamente el juez en su decisión; y, por otro lado, cuando existe incoherencia narrativa, que
a la postre se presenta como un discurso absolutamente confuso incapaz de transmitir, de
modo coherente, las razones en las que se apoya la decisión. Se trata, en ambos casos, de
identificar el ámbito constitucional de la debida motivación mediante el control de los
argumentos utilizados en la decisión asumida por el Juez o Tribunal; sea desde la perspectiva
de su corrección lógica o desde su coherencia narrativa.”

DEFICIENCIAS EN LA MOTIVACIÓN EXTERNA; JUSTIFICACIÓN DE LAS


PREMISAS.

El juez constitucional igualmente queda habilitado para revisar las decisiones de la justicia
ordinaria cuando las premisas de las que parte el juez no han sido confrontadas o analizadas
respecto de su validez fáctica o jurídica. Esto implica una ausencia de conexión entre la
premisa y la constatación fáctica o jurídica que le corresponde en el ordenamiento jurídico, a
decir del Tribunal en la forma siguiente.
“Esto ocurre por lo general en los casos difíciles, como los identifica Dworkin, es decir, en
aquellos casos donde suele presentarse problemas de pruebas o de interpretación de
disposiciones normativas. La motivación se presenta en este caso como una garantía para
validar las premisas de las que parte el Juez o Tribunal en sus decisiones. Si un juez, al
fundamentar su decisión: 1) ha establecido la existencia de un daño; 2) luego, ha llegado a la
conclusión de que el daño ha sido causado por “X”, pero no ha dado razones sobre la
vinculación del hecho con la participación de “X” en tal supuesto, entonces estaremos ante
una carencia de justificación de la premisa fáctica y, en consecuencia, la aparente corrección
formal del razonamiento y de la decisión podrán ser enjuiciadas por el juez [constitucional]
por una deficiencia en la justificación externa del razonamiento del juez.”

LA MOTIVACIÓN INSUFICIENTE

Aquí observamos un problema de gradualidad, es decir, el juez cumple con motivar pero lo
hace de modo insuficiente. Debemos precisar que no se trata de dar respuesta, tampoco, a
todas y cada una de las pretensiones de las partes, sino que la insuficiencia resultará relevante,
desde una perspectiva constitucional, si la no existencia de argumentos o la expresada
insuficiencia de razones, deviene manifiesta en contraposición de lo que fundamentalmente
se decide.

LA MOTIVACIÓN SUSTANCIALMENTE INCONGRUENTE.

La incongruencia en la motivación supone un problema de desviación, o de manifiesta


modificación o alteración del debate procesal, a lo que se denomina incongruencia activa. Sin
embargo, una simple incongruencia no implica necesariamente una función de control. Por
el contrario, la ausencia total de dejar sin respuesta las pretensiones de las partes, o desviar la
decisión de la dirección del debate judicial generando indefensión, implica una trasgresión
del derecho a la tutela judicial y también del derecho a la motivación de la sentencia, lo que
se trasunta en incongruencia omisiva. En esencia, el principio de congruencia procesal exige
que el juez, al momento de decidir la pretensión puesta en su conocimiento, no omita, altere
o se exceda en la definición de las peticiones incoadas.

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