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Consecuencias de la Bula Inter Caetera

La bula Inter-Caetera de 1493 tuvo consecuencias político-administrativas importantes tras el descubrimiento de América por Colón en 1492. La bula otorgó a los Reyes Católicos el dominio y poder administrativo sobre las nuevas tierras descubiertas por Colón, legitimando la reclamación de Castilla sobre esas tierras. Esto resolvió las quejas de Portugal, que alegaba que el descubrimiento violaba el Tratado de Alcaçovas. La bula también tenía como objetivo propagar el cristianismo entre los

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Consecuencias de la Bula Inter Caetera

La bula Inter-Caetera de 1493 tuvo consecuencias político-administrativas importantes tras el descubrimiento de América por Colón en 1492. La bula otorgó a los Reyes Católicos el dominio y poder administrativo sobre las nuevas tierras descubiertas por Colón, legitimando la reclamación de Castilla sobre esas tierras. Esto resolvió las quejas de Portugal, que alegaba que el descubrimiento violaba el Tratado de Alcaçovas. La bula también tenía como objetivo propagar el cristianismo entre los

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" Bula Inter- Caetera de Alejandro II (1493) y las


consecuencias político-administrativas del descubrimiento
de América por parte de Colón en 1492”

Alejandro Remeseiro Fernández


Estudiante de Historia
Universidad de Alcalá -España

Prefacio

El objeto del presente trabajo es definir, gracias a un documento concreto como es la Bula Inter-
Caetera de Alejandro II (1493) las consecuencias político-administrativas del descubrimiento de
América por parte de Colón en 1492.

Para ello se ha escogido una traducción del documento antes citado y que está contenida en la
colección “Documentos inéditos para la historia de España”, en el volumen VII de esta colección
publicada por Duque de Alba, Duque de M aura, Conde de Gamazo y otros, reeditado en M adrid en
1952 en la Imprenta Góngora y que contiene los “Tratados internacionales de los Reyes Católicos con
algunos textos complementarios ordenados y traducidos por Jesús López Toro”.

La metodología utilizada para el análisis documental y comentario será la propia en estos casos. A
saber:

-Breve introducción de la situación socio-política e histórica propia de los años anteriores al


documento.
-Texto en su forma original y versiculado para que la lectura del mismo resulte más sencilla.
-Análisis del texto .
-Comentario de las consecuencias posibles que el documento pueda tener para la época a la que este
está adscrito.

Introducción

El descubrimiento colombino es la consecución de una serie de aspectos económicos y políticos que


tienen mucho que ver con la intención de buscar nuevas rutas comerciales.
Cristóbal Colón presentó en un inicio su plan a varias cortes europeas entre las que se encontraba la
de Juan II de Portugal: La corte lusitana no podía, o más bien no quería hacerse cargo del viaje
propuesto por Colón, entre otras cosas porque las exigencias de este resultaban un tanto exageradas, su
plan no parecía muy fiable desde el punto de vista geográfico, y además no interesaba embarcarse en
una empresa tan arriesgada teniendo Portugal como tenía a Bartolomé Dias llevando a cabo la
búsqueda de una nueva ruta hacia la india y el Catay dando la vuelta a África.

Colón se dirigirá a Castilla. Tras múltiples avatares, podríamos decir que la casualidad (o la causalidad
si tomamos en cuenta la ayuda y fe que en el pusieron algunos dominícos ) se pone de su parte: A su
disposición hay ya en 1492 dos carabelas en el puerto de Palos (Huelva) consecuencia directa de un
embargo comercial por de la violación territorial de los pescadores de la zona, al haber faenado más
allá del Cabo de Bojador, zona marítima que según el tratado de Alcaçovas pertenecía a Portugal.
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Colón parte de palos el 3 de Agosto de 1492 junto a noventa y dos hombres, con las dos carabelas
antes mencionadas y una naos que en un principio llevaba por nombre “La Gallega” pero que fue
cambiado por el de “Santa M aría” al sostener el marino genovés que la nave capitana debía llevar un
significante nombre devoto.

Tras múltiples vicisitudes durante el viaje, que son de sobra conocidas, Colón llega a lo que el cree
que son las Indias Orientales (De hecho llevaba un traductor en caso de encontrar a súbditos del Gran
Khan...) .
Colón fallecerá creyendo que ha llegado a las Indias, nunca admitirá que ha descubierto algo “nuevo”.

Una de las primeras reacciones frente a este descubrimiento será la de la corte de Portugal que
considera el hallazgo como una violación directa del Tratado de Alcaçovas: Este tratado firmado el 4
de septiembre de 1479 y confirmado en Toledo en marzo de 1480 ponía fin a la guerra entre Castilla y
Portugal mediante la aceptación de Isabel como reina legítima de Castilla por parte de la corte lusa. A
cambio, Castilla deja a los reyes de Portugal “Todas las tierras de las islas Canarias para bajo contra la
Guinea”, es decir, que para Castilla quedarán las Canarias y “el territorio en frente dellas” (Africa)
entre Aguer y Bojador.
La queja de la corte portuguesa con respecto al viaje del Colón es relativamente cierta y justificada.
Castilla tenía que ponerse “manos a la obra” si quería reclamar esas tierras como suyas.

Un medio que Castilla utilizó para legitimar su nuevo hallazgo fue la denominada como “Carta de
Santangel” sobre la que exista, aún hoy, una enconada polémica: Se supone que esta carta fue escrita
por el propio Colón “En la carabela” sobre las islas de Canaria a XV de Febrero, año mil
CCCCLXXXIII” aunque hay algún autor que rechaza esta autoría y sostiene que la carta fue escrita en
realidad por el propio rey Fernando el Católico junto con su secretario Santangel. Dejando atrás este
aspecto lo que se deduce de la carta es que esas nuevas tierras están muy cercanas a Canarias, hasta
casi ser prolongación de estas. Este error intencionado pretenderá ser argumento para conseguir una
bula favorable a Castilla. La carta será publicada en Roma en 1493 bajo el título “De insulis indiae
supra gangem nuper inventis”. La “campaña de propaganda” de Santangel da sus frutos el 4 de mayo
de 1493 con la publicación de la bula “Inter-coetera”, en concreto la segunda bula, puesto que la
primera data de 1456 y es una confirmación de la Bula Romanus pontifex de 1455.
Comentaremos a continuación dicha bula correspondiente al 4 de mayo de 1493, según publicación de
Juan Solórzano en su Política indiana.

Traducción al castellano de la primera bula Inter caetera de Alejandro VI


(3 de mayo de 1493)

«Alejandro [obispo, siervo de los siervos de Dios]. Al queridísimo hijo en Cristo Fernando y a la
queridísima hija en Cristo Isabel, ilustres reyes de Castilla, León, Aragón y Granada, salud [y
bendición apostólica]. Entre las obras agradables a la divina M ajestad y deseables para nuestro
corazón existe ciertamente aquella importantísima, a saber, que, principalmente en nuestro tiempo, la
fe católica y la religión cristiana sean exaltadas y que se amplíen y dilaten por todas partes y que se
procure la salvación de las almas y que las naciones bárbaras sean abatidas y reducidas a dicha fe.
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consecuencias político-administrativas del descubrimiento
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Desde que fuimos llamados a esta sede de Pedro, no por nuestros méritos sino por la divina
misericordia, hemos sabido que sois reyes y príncipes verdaderamente católicos, como siempre
supimos que erais y como lo demuestran a casi todo el mundo vuestras obras conocidísimas, ya que no
habéis antepuesto nada a ella, sino que la habéis buscado con toda aplicación, esfuerzo y diligencia, no
ahorrando trabajos, gastos ni peligros; incluso derramando la propia sangre; y os habéis dedicado ya
desde hace tiempo con todo vuestro ánimo a la misma, como lo atestigua en la actualidad la
reconquista del reino de Granada de la tiranía de los sarracenos, hecha con tanta gloria para el Nombre
de Dios; por ello, de un modo digno y no inmerecido, nos sentimos inclinados a concederos
espontanea y favorablemente todo aquello que os permita seguir en el futuro con este propósito santo,
laudable y acepto a Dios, con ánimo más ferviente, para honor del mismo Dios y propagación del
Imperio cristiano. Nos hemos enterado en efecto que desde hace algún tiempo os habíais propuesto
buscar y encontrar unas tierras e islas remotas y desconocidas y hasta ahora no descubiertas por otros,
a fin de reducir a sus pobladores a la aceptación de nuestro Redentor y a la profesión de la fe católica,
pero, grandemente ocupados como estabais en la recuperación del mismo reino de Granada, no habíais
podido llevar a cabo tan santo y laudable propósito; pero como quiera que habiendo recuperado dicho
reino por voluntad divina y queriendo cumplir vuestro deseo, habéis enviado al amado hijo Cristóbal
Colón con navíos y con hombres convenientemente preparados, y no sin grandes trabajos, peligros y
gastos, para que a través de un mar hasta ahora no navegado buscasen diligentemente unas tierras
remotas y desconocidas. Éstos, navegando por el mar océano con extrema diligencia y con el auxilio
divino hacia occidente, o hacia los indios, como se suele decir, encontraron ciertas islas lejanísimas y
también tierras firmes que hasta ahora no habían sido encontradas por ningún otro, en las cuales vive
una inmensa cantidad de gente que según se afirma van desnudos y no comen carne y que -según
pueden opinar vuestros enviados- creen que en los cielos existe un solo Dios creador, y parecen
suficientemente aptos para abrazar la fe católica y para ser imbuidos en las buenas costumbres, y se
tiene la esperanza de que si se los instruye se introduciría fácilmente en dichas islas y tierras el
Nombre de Nuestro Señor Jesucristo y el nombrado Cristóbal en una de las islas principales ya hizo
construir y edificar una torre bastante pertrechada en la que dejó a algunos de los cristianos que iban
con él para que la custodiasen, y buscasen otras tierras lejanas y desconocidas; en algunas de las islas y
tierras ya descubiertas se encuentra oro, aromas y otras muchas materias preciosas de diverso género y
calidad. Por todo ello pensáis someter a vuestro dominio dichas tierras e islas y también a sus
pobladores y habitantes reduciéndolos -con la ayuda de la divina misericordia- a la fe católica, tal
como conviene a unos reyes y príncipes católicos, y siguiendo el ejemplo de vuestros progenitores de
gloriosa memoria. Nos, pues, encomendando grandemente en el Señor vuestro santo y laudable
propósito, y deseando que el mismo alcance el fin debido y que en aquellas regiones sea introducido el
nombre de nuestro Salvador, os exhortamos cuanto podemos en el Señor y por la recepción del
sagrado bautismo por el cual estáis obligados a obedecer los mandatos apostólicos y con las entrañas
de misericordia de nuestro Señor Jesucristo os requerimos atentamente a que prosigáis de este modo
esta expedición y que con el ánimo embargado de celo por la fe ortodoxa queráis y debáis persuadir al
pueblo que habita en dichas islas a abrazar la profesión cristiana sin que os espanten en ningún tiempo
ni los trabajos ni los peligros, con la firme esperanza y con la confianza de que Dios Omnipotente
acompañará felizmente vuestro intento. Y para que -dotados con la liberalidad de la gracia apostólica-
asumáis más libre y audazmente una actividad tan importante, por propia decisión, no por instancia
vuestra ni de ningún otro en favor vuestro, sino por nuestra mera liberalidad y con pleno
conocimiento, y haciendo uso de la plenitud de la potestad apostólica y con la autoridad de Dios
Omnipotente que detentamos en la tierra y que fue concedida al bienaventurado Pedro y como Vicario
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de Jesucristo, a tenor de las presentes, os donamos concedemos y asignamos perpetuamente, a


vosotros y a vuestros herederos y sucesores en los reinos de Castilla y León, todas y cada una de las
islas y tierras predichas y desconocidas que hasta el momento han sido halladas por vuestros enviados,
y las que se encontrasen en el futuro y que en la actualidad no se encuentren bajo el dominio de ningún
otro señor cristiano, junto con todos sus dominios, ciudades, fortalezas, lugares y villas, con todos sus
derechos, jurisdicciones correspondientes y con todas sus pertenencias; y a vosotros y a vuestros
herederos y sucesores os investimos con ellas y os hacemos, constituimos y deputamos señores de las
mismas con plena, libre y omnímoda potestad, autoridad y jurisdicción. Declarando que por esta
donación, concesión, asignación e investidura nuestra no debe considerarse extinguido o quitado de
ningún modo ningún derecho adquirido por algún príncipe cristiano. Y además os mandamos en virtud
de santa obediencia que haciendo todas las debidas diligencias del caso, destinéis a dichas tierras e
islas varones probos y temerosos de Dios, peritos y expertos para instruir en la fe católica e imbuir en
las buenas costumbres a sus pobladores y habitantes, lo cual nos auguramos y no dudamos que haréis,
a causa de vuestra máxima devoción y de vuestra regia magnanimidad. Y bajo pena de excomunión
latae sententiae en la que incurrirá automáticamente quien atentare lo contrario, prohibimos
severamente a toda persona de cualquier dignidad, estado, grado, clase o condición, que vaya a esas
islas y tierras después que fueran encontradas y recibidas por vuestros embajadores o enviados con el
fin de buscar mercaderías o con cualquier otra causa, sin especial licencia vuestra o de vuestros
herederos y sucesores. Y como quiera que algunos reyes de Portugal descubrieron y adquirieron,
también por concesión apostólica algunas islas en la zona de África, Guinea y M ina de Oro y les
fueron concedidos por la Sede Apostólica diversos privilegios, gracias, libertades, inmunidades,
exenciones e indultos; Nos, por una gracia especial, por propia decisión, con plena conciencia y
usando de la plenitud apostólica, queremos extender y ampliar de modo semejante, a vosotros y a
vuestros sucesores, respecto a las tierras e islas halladas por vosotros o las que se hallasen en el futuro,
todas y cada una de aquellas gracias, privilegios, exenciones, libertades, facultades, inmunidades e
indultos, con la misma eficacia que si se encontrasen insertos palabra por palabra en las presentes, y
queremos que podáis y debáis usar, poseer y gozar de los mismos libre y lícitamente en todo caso y
circunstancia tal como si hubiesen sido especialmente concedidos a vosotros o a vuestros sucesores.
No obstando en contrario de lo concedido en las presentes letras ninguna constitución u ordenación
apostólica. Confiando en Aquél de quien proceden todos los bienes, imperios y dominios, esperamos
que si -con la ayuda del Señor- continuáis con este santo y laudable trabajo en breve tiempo se
conseguirá el éxito de vuestros esfuerzos con felicidad y gloria de todo el pueblo cristiano. Pero como
sería difícil llevar las presentes letras a todos aquellos lugares en los que podrían resultar necesarias,
queremos y con similar determinación y conocimiento determinamos que todas las copias de las
mismas que fueran suscritas por un notario público y munidas con un sello de alguna persona investida
de una dignidad eclesiástica, o de una curia eclesiástica, gocen del mismo valor probatorio en un juicio
o fuera de él que si fueran mostradas las presentes. Nadie pues se atreva [en modo alguno] a infringir
[o a contrariar con ánimo temerario este documento] de nuestra exhortación, requerimiento, donación,
concesión, asignación, investidura, acción, constitución, deputación, mandato, inhibición, indulto,
extensión, ampliación, voluntad y decreto. Si alguien pues [se atreviese atentar esto sepa que incurre
en la ira de Dios omnipotente y de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo]. Dado en Roma junto
a San Pedro, en el año [de la encarnación del Señor] mil cuatrocientos noventa y tres, el día quinto de
las nonas de mayo [3 de mayo], primero de nuestro pontificado».
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«Alejandro obispo, y siervo de los siervos de Dios.


Al queridísimo hijo en Cristo Fernando y a la queridísima hija en Cristo Isabel,
ilustres reyes de Castilla, León, Aragón y Granada, salud y bendición apostólica.
Lo que más entre todas las cosas agrada a la divina Majestad
y deseables para nuestro corazón
existe ciertamente aquella importantísima, a saber,
que, principalmente en nuestro tiempo,
la fe católica y la religión cristiana sean exaltadas
y que se amplíen
y dilaten por todas partes
y que se procure la salvación de las almas
y que las naciones bárbaras sean abatidas
y reducidas a dicha fe.
Desde que fuimos llamados a esta sede de Pedro,
no por nuestros méritos sino por la divina misericordia,
hemos sabido que sois reyes y príncipes verdaderamente católicos,
como siempre supimos que erais
y como lo demuestran a casi todo el mundo vuestras obras conocidísimas,
ya que no habéis antepuesto nada a ella,
sino que la habéis buscado con toda aplicación,
esfuerzo y diligencia, no ahorrando trabajos, gastos ni peligros;
incluso derramando la propia sangre;
y os habéis dedicado ya desde hace tiempo con todo vuestro ánimo a la misma,
como lo atestigua en la actualidad
la reconquista del reino de Granada de la tiranía de los sarracenos,
hecha con tanta gloria para el Nombre de Dios;
por ello, de un modo digno y no inmerecido,
nos sentimos inclinados a concederos
espontanea y favorablemente
todo aquello que os permita
seguir en el futuro con este propósito santo, laudable y adepto a Dios,
con ánimo más ferviente, para honor del mismo Dios y propagación del Imperio cristiano.
Nos hemos enterado en efecto que desde hace algún tiempo
os habíais propuesto buscar y encontrar
unas tierras e islas remotas y desconocidas
y hasta ahora no descubiertas por otros,
a fin de reducir a sus pobladores
a la aceptación de nuestro Redentor
y a la profesión de la fe católica,
pero, grandemente ocupados como estabais
en la recuperación del mismo reino de Granada,
no habíais podido llevar a cabo
tan santo y laudable propósito;
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consecuencias político-administrativas del descubrimiento
de América por parte de Colón en 1492”

pero como quiera que habiendo recuperado dicho reino


por voluntad divina y queriendo cumplir vuestro deseo,
habéis enviado al amado hijo Cristóbal Colón
con navíos y con hombres convenientemente preparados,
y no sin grandes trabajos,
peligros y gastos,
para que a través de un mar
hasta ahora no navegado
buscasen diligentemente unas tierras
remotas y desconocidas.
Éstos, navegando por el mar océano con extrema diligencia
y con el auxilio divino hacia occidente, o hacia los indios,
como se suele decir,
encontraron ciertas islas lejanísimas y también tierras firmes
que hasta ahora no habían sido encontradas por ningún otro,
en las cuales vive una inmensa cantidad de gente
que según se afirma van desnudos y no comen carne
y que -según pueden opinar vuestros enviados-
creen que en los cielos existe un solo Dios creador,
y parecen suficientemente aptos para abrazar la fe católica
y para ser imbuidos en las buenas costumbres,
y se tiene la esperanza de que si se los instruye
se introduciría fácilmente en dichas islas
y tierras el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo
y el nombrado Cristóbal en una de las islas principales ya hizo construir
y edificar una torre bastante pertrechada
en la que dejó a algunos de los cristianos
que iban con él para que la custodiasen,
y buscasen otras tierras lejanas y desconocidas;
en algunas de las islas y tierras ya descubierta
s se encuentra oro, aromas
y otras muchas materias preciosas
de diverso género y calidad.
Por todo ello pensáis someter a vuestro dominio
dichas tierras e islas y también a sus pobladores
y habitantes reduciéndolos -con la ayuda de la divina misericordia-
a la fe católica, tal como conviene a unos reyes y príncipes católicos,
y siguiendo el ejemplo de vuestros progenitores de gloriosa memoria.
Nos, pues, encomendando grandemente en el Señor
vuestro santo y laudable propósito,
y deseando que el mismo alcance el fin debido
y que en aquellas regiones sea introducido el nombre de nuestro Salvador,
os exhortamos cuanto podemos en el Señor
y por la recepción del sagrado bautismo
por el cual estáis obligados a obedecer
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los mandatos apostólicos


y con las entrañas de misericordia de nuestro Señor Jesucristo
os requerimos atentamente a que prosigáis de este modo
esta expedición
y que con el ánimo embargado de celo
por la fe ortodoxa queráis
y debáis persuadir al pueblo
que habita en dichas islas
a abrazar la profesión cristiana
sin que os espanten en ningún tiempo
ni los trabajos ni los peligros,
con la firme esperanza
y con la confianza de que Dios Omnipotente
acompañará felizmente vuestro intento.
Y para que
-dotados con la liberalidad de la gracia apostólica-
asumáis más libre y audazmente
una actividad tan importante,
por propia decisión,
no por instancia vuestra
ni de ningún otro en favor vuestro,
sino por nuestra mera liberalidad
y con pleno conocimiento,
y haciendo uso de la plenitud
de la potestad apostólica
y con la autoridad de Dios Omnipotente
que detentamos en la tierra
y que fue concedida al bienaventurado Pedro
y como Vicario de Jesucristo,
a tenor de las presentes,
os donamos concedemos
y asignamos perpetuamente,
a vosotros y a vuestros herederos
y sucesores en los reinos de Castilla y León,
todas y cada una de las islas
y tierras predichas y desconocidas
que hasta el momento
han sido halladas
por vuestros enviados,
y las que se encontrasen en el futuro
y que en la actualidad no se encuentren bajo el dominio
de ningún otro señor cristiano,
junto con todos sus dominios,
ciudades, fortalezas, lugares y villas,
con todos sus derechos,
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jurisdicciones correspondientes
y con todas sus pertenencias;
y a vosotros y a vuestros herederos
y sucesores os investimos con ellas
y os hacemos, constituimos
y deputamos señores de las mismas con plena,
libre y omnímoda potestad,
autoridad y jurisdicción.
Declarando que por esta donación,
concesión, asignación e investidura
nuestra no debe considerarse extinguido
o quitado de ningún modo ningún derecho
adquirido por algún príncipe cristiano.
Y además os mandamos en virtud de santa obediencia
que haciendo todas las debidas diligencias del caso,
destinéis a dichas tierras e islas varones probos
y temerosos de Dios,
peritos y expertos para instruir en la fe católica
e imbuir en las buenas costumbres a pobladores y habitantes,
lo cual nos auguramos y no dudamos que haréis,
a causa de vuestra máxima devoción
y de vuestra regia magnanimidad.
Y bajo pena de excomunión latae sententia
en la que incurrirá automáticamente
quien atentare lo contrario,
prohibimos severamente
a toda persona de cualquier dignidad,
estado, grado, clase o condición,
que vaya a esas islas y tierras
después que fueran encontradas
y recibidas por vuestros embajadore
s o enviados con el fin de buscar mercaderías
o con cualquier otra causa,
sin especial licencia vuestra
o de vuestros herederos y sucesores.
Y como quiera que algunos reyes de Portugal
descubrieron y adquirieron,
también por concesión apostólica
algunas islas en la zona
de África, Guinea y Mina de Oro
y les fueron concedidos
por la Sede Apostólica diversos privilegios,
gracias, libertades, inmunidades, exenciones e indultos;
Nos, por una gracia especial,
por propia decisión,
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con plena conciencia


y usando de la plenitud apostólica,
queremos extender y ampliar de modo semejante,
a vosotros y a vuestros sucesores,
respecto a las tierras e islas halladas
por vosotros o las que se hallasen en el futuro,
todas y cada una de aquellas gracias,
privilegios, exenciones, libertades,
facultades, inmunidades e indultos,
con la misma eficacia que si se encontrasen
insertos palabra por palabra
en las presentes,
y queremos que podáis y debáis usar,
poseer y gozar de los mismos libre
y lícitamente en todo caso
y circunstancia tal como si hubiesen sido
especialmente concedidos
a vosotros o a vuestros sucesores.
No obstando en contrario de lo concedido
en las presentes letras
ninguna constitución
u ordenación apostólica.

Confiando en Aquél
de quien proceden todos los bienes,
imperios y dominios,
esperamos que si -con la ayuda del Señor-
continuáis con este santo
y laudable trabajo en breve tiempo
se conseguirá el éxito de vuestros esfuerzos con felicidad
y gloria de todo el pueblo cristiano.
Pero como sería difícil llevar
las presentes letras a todos aquellos lugares
en los que podrían resultar necesarias,
queremos y con similar determinación
y conocimiento determinamos
que todas las copias de las mismas
que fueran suscritas por un notario público
y munidas con un sello de alguna persona investida
de una dignidad eclesiástica, o de una curia eclesiástica,
gocen del mismo valor probatorio en un juicio
o fuera de él
que si fueran mostradas las presentes.
Nadie pues se atreva [en modo alguno]
a infringir
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[o a contrariar con ánimo temerario este documento]


de nuestra exhortación, requerimiento,
donación, concesión, asignación, investidura,
acción, constitución, deputación, mandato,
inhibición, indulto, extensión, ampliación, voluntad y decreto.
Si alguien pues
[se atreviese atentar esto,
sepa que incurre en la ira de Dios omnipotente
y de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo].
Dado en Roma junto a San Pedro,
en el año [de la encarnación del Señor]
mil cuatrocientos noventa y tres,
el día quinto de las nonas de mayo,
primero de nuestro pontificado».

Comentario

El texto comienza con la fórmula típica de saludo en muchos documentos eclesiásticos, en donde
además se nos indica quien es el destinatario. En el siguiente párrafo vemos una declaración tácita de
las intenciones del pontífice y de su curia. Téngase en cuenta que a fecha de esta bula, hace menos de
cincuenta años de la caida de Constantinopla a manos de los turcos: El estado pontificio ve un gran
peligro en la expansión del Islam y pueblos “bárbaros”. En el caso de la religión islámica, el
pontífice y Reyes Católicos ven como un enemigo a todo un pueblo, porque, en el caso de la Roma
Vaticana, el Islam se ha hecho con el poder en gran parte de los puertos mediterráneos en donde eran
embarcados productos provenientes de la Ruta de la Seda, que ahora ya no llegan a Europa.

En el cuanto a los Reyes Católicos, la visión que tienen del Islam es la de un enemigo de su cruzada, al
que apenas hace un año acaba de expulsar de tierras que “ocuparon” por siete siglos.

A continuación el pontífice pide el favor de la divina clemencia: Este es un leit-motiv claramente


católico. El papa escribe que el mismo ha sido requerido para una causa santa, aunque el se considera
indigno para acatar esta misión, tras lo cual se refleja la intención de cruzada de la que antes
hablábamos , reiterando el pontifice varios aspectos importantes como la fama alcanzada por los Reyes
Católicos en sus empeños de reconquista. Parece ser esta una forma de “captatio benevolentia”, con la
que él pretende hacerse con las atenciones de los reyes y sus súbditos. Felicita, a continuación, a los
Reyes por poner fin a la tiranía sarracénica (sic), aunque, a decir verdad, los árabes asentados en el
Reino de Granada eran un amplio grupo poblacional de gran importancia y que dejó una impronta
cultural de grandísimo valor.

Son constantes, como vemos en el párrafo siguiente, las alocuciones en las que se pone de manifiesto
la intencionalidad divina de la misión evangelizadora y expansionista, y, si miramos un poco más allá,
vemos que la empresa colombina no era “per se” una idea de los Reyes Católicos para la expansión del
catolicismo, aunque luego lo terminara siendo. El viaje del propio Colón y búsqueda de nuevas rutas
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es algo rayano con lo personal. En la bula observamos que Alejandro II dice que los Reyes no
pudieron hacer caso a Colón hasta que no terminaron la conquista de Granada. Este aspecto no es del
todo exacto : En un primer momento cuando Colón se entrevista con los Reyes, el 20 de Enero de
1486 (posiblemente en Alcalá de Henares), estos establecen una comisión “científica” que echa para
atrás los planes del genovés por tener en primer lugar fallos de naturaleza geográfica, científica, y
además porque los reyes tenían puestas sus fuerzas en al conquista de Granada: Esto si es lo que nos
dice la bula papal , pero como acabamos de comentar no fue el único aspecto que le hizo echar atrás lo
planes colombinos .

El que realmente convence a los Reyes de que los planes de Colón pueden ser un gran paso
evangelizador, es Fray Diego de Deza. Al terminar la Guerra de Granada también Luis de Santangel
(del que antes hablábamos) interviene a favor de Colón, convenciendo a la reina de que si no hace caso
al genotes, este puede ofrecer sus planes a otros monarcas, con lo que la Corona Castellana perdería
una oportunidad de expansión única.

Lo que pretendo aclarar con todo lo anteriormente dicho, es que la conquista como tal, no era idea fija
y propia de los Reyes Católicos como la bula pretende darnos a entender. En el siguiente párrafo hace
referencia a las penurias y dificultades varias del viaje, haciendo luego referencia el pontífice a los
indios. En este aspecto, aparece el mito del paraíso terrenal: Al andar semi-desnudos entre una
exuberante vegetación y no profesar culto estos indios han de ser, por lógica. Siervos de Dios como lo
son los propios europeos, pero en un estado menos evolucionado moralmente. Al papa le parecen
“asaz aptos” para formar parte de su curia.

Habla a continuación de algunos aspectos de cariz evangelizador, y llega a un aspecto importante:


Deja entrever su interés en las riquezas de las islas encontradas por Colón: Un aspecto nada
desdeñable desde el punto de vista económico puesto que Roma siempre estará ansiosa por ampliar
mercados (Espiritual y económicamente hablando). Tras la referencia a esas riquezas vuelve de nuevo
a exhortar a Isabel y Fernando a que hagan como sus “antecesores Reyes” y tengan en la fe católica un
magnífico instrumento evangelizador que además les ha de servir para sortear peligros y cuitas, puesto
que la voluntad de Dios (según el Papa) es precisamente la de la expansión de la fe, por lo que no hay
nada que temer ya que gozan de la confianza divina. Compara, en el texto, a los reyes con Pedro, como
una suerte de “guardianes de la fe”: Haciendo un inciso diré que no hay nada nuevo en este
simbolismo teológico de guardianes de puertas (véase M icénas) , los estamentos de poder siempre han
necesitado protegerse de una manera u otra, creando por ello toda una mitología de protectores y
siervos de plena confianza a su alrededor .

Tras ese “voto de confianza” dice tácitamente el Papa que dona, concede y asigna a los Reyes y sus
herederos “todas y cada una de las islas y tierras predichas y desconocidas que hasta el momento han
sido halladas por vuestros enviados, y las que se encontrasen en el futuro y que en la actualidad no se
encuentren bajo el dominio de ningún otro señor cristiano, junto con todos sus dominios, ciudades,
fortalezas, lugares y villas, con todos sus derechos, jurisdicciones correspondientes y con todas sus
pertenencias”. Podríamos hablar de que se está proponiendo con esto una suerte de monopolio.
Seguramente ni los reyes mismos, especialmente Fernando, habían pensado en que la propaganda
gracias a la carta de Santangel iba a dar unos frutos tan “jugosos”.
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" Bula Inter- Caetera de Alejandro II (1493) y las


consecuencias político-administrativas del descubrimiento
de América por parte de Colón en 1492”

Pide también el pontífice que se destinen a esas islas a personas de utilidad “probos y temerosos de
Dios” para imbuir en los indios la fe católica. Queda tranquilo porque dice saber que así lo harán sin
lugar a dudas. Luego hace referencia que excomulgará a todos aquellos que lleguen al Nuevo M undo
con intención de mercadear (!) si estos no han recibido la aprobación de los Reyes y su permiso: Este
aspecto resulta muy interesante, ya que vuelve a dejar más claras, si cabe, las intenciones
monopolísticas del comercio Roma versus Castilla… podría ser interpretado como un “aviso a
navegantes”, una advertencia para todos aquellos (¿Inglaterra ?) que piensen en participar de la
empresa, a su manera, sin que Castilla y por supuesto la Iglesia de Roma, tengan noticia de ello.

El siguiente párrafo también es de sumo interés: Es una declaración de intenciones, que daría mucho
que hablar antes del tratado que, un año después de la publicación de la bula, se firmaría en
Tordesillas. Propone el papa que, al igual que con Portugal cuando se descubrieron zonas de África,
Castilla ha de gozar de inmunidades y privilegios para las tierras que Colón ha descubierto, reiterando
una vez más que si continuan por el camino de la fe, y lo hacen de manera correcta, será harto
beneficioso para todos: “felicidad y gloria de todo el pueblo cristiano” (No es muy complicado darse
cuenta que,la frase “todo el pueblo cristiano” puede ser sustituida por “Las arcas de Roma” sin que el
texto de la bula varíe un ápice su verdadera intención).

El siguiente y penúltimo párrafo se sostiene la necesidad de que el documento sea autentificado y


publicado de manera oficial.

A continuación ya se cierra el documento con la advertencia propia de estos casos: Nadie debe
incumplir este mandato y aquel que se atreviere será castigado por el Todopoderoso además de por
Pedro y Pablo. (Reitero lo dicho antes con respecto a los protectores: También la fórmula utilizada
aquí para exigir que se cumpla una orden es, a mi modo de ver, un “atavismo”, y de tamaña magnitud
puesto que se puede encontrar, advertencias muy similares en algunos textos babilonios y egipcios).

La última línea, que corresponde a la fecha, nos dice que el texto ha sido firmado en Roma en 1493, el
quinto día de las nonas de mayo que correspondería al día tercero de ese mes.

Breves conclusiones (o de cuando mi super ego se rebeló contra mí)

“format ridendo mores”

Juvenal (creo...)

Bien es cierto que intentar “juzgar” un documento de casi seis siglos no resulta fácil y más si el
documento en sí es una bula. En primer lugar, por lo complejo de su lenguaje y sobre todo por su
retórica. A diferencia de los documentos contractuales contemporáneos, este tipo de de documentos
como hemos podido comprobar, vuelven sobre aspectos anteriormente mencionados que resulta
innecesario reiterar. Esta opinión podría ser tomada en cuenta como un reproche barato y sin
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consecuencias político-administrativas del descubrimiento
de América por parte de Colón en 1492”

fundamento, pero ha de entenderse que la reiteración de aspectos como la fe y esos “flashbacks” sin
previo aviso hablando de méritos pasados, no son aspectos con los que, uno sea capaz de empatizar
fácilmente.

Hay otro segundo aspecto más complicado, a mi modo de ver, que hace de esta bula un texto complejo
de definir, no en su aspecto formal y común, en lo que, más o menos dice abiertamente: Si no,
precisamente en aquello que no dice o intenta “tapar”.

¿A que me refiero con esto?.

A las “verdaderas” intenciones de Roma. No hay que ser en exceso perspicaz para darse cuenta de que,
al Papa, le viene como caído del cielo el descubrimiento colombino y la política de los Reyes
Católicos. Aunque el Papado pudiese creer en la idea de evangelización en base a la fe (nunca lo
sabremos del todo), de una manera más o menos sincera, el motor real de la política exterior de Roma
es la economía y el aceite para este es la propaganda de carácter religioso.

Puede pensarse (y debe, que caramba) que el talante inquisitivo de las líneas anteriores está
injustificado, y que el interés por el dinero es lo legítimo, y propio de un estado, pues, al fin y al cabo
depende del comercio para su expansión y desarrollo. Por tanto la codicia papal es cosa natural, y sus
ansias de expansión están más que justificadas.

Efectivamente, es precisamente eso, que podría considerarse natural lo que no lo es tanto, y lo que
precisamente ha provocado, en gran parte, los conflictos más sangrientos de la historia: La codicia y la
propaganda que permiten alianzas, y también arrasan pueblos.

También alguien podría objetar (y con todo el derecho del mundo) “Pues vaya cosa, como si no
supiésemos ya desde hace siglos que es la codicia y el ansia de poder la que provoca las guerras, las
matanzas, el caos, y que esto se legitima gracias a la propaganda carácter religioso,político, etc … Lo
que pasa, pollo, es que usted no sabe como terminar y está divagando obviedades, a troche y moche”.

Bueno, si, casi todos sabemos que son estos factores los que determinan muchas veces el curso de la
historia, pero mi deber es exponerlo a fin de que.

-¡Pero que exponer ,ni que exponer, caramba!

Oiga, que me está fastidiando el comentario, no me …

-Pero si no sabes ni por donde te andas , hombre, que me has sacado unas ideas que son de bombero
jubilado ¿Y lo de Tordesillas, eh?

-Iba a hablar precisamente ahora de eso, que el 7 de junio de 1494…

-¿Y lo del indio? Porque tendrás que hablar de cómo es precisamente el indio el que luego sufrirá en
gran medida la evangelización, y de cómo Castilla aplicará en un primer momento una tratamiento
para con este como de “ser inferior” pero temeroso de Dios, que luego se discutirá en Burgos y
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Salamanca entre “Halcones” y “Palomas” propuestas antagónicas defendidas por Gines de


Sepúlveda y Francisco de Vitoria, siendo este un debate que llegará a durar…

-Pero ¿esto que es? ¡¡Soy yo quien tiene que hablar de eso!!

-Pues viendo como lo estabas haciendo por eso he tenido que tomar yo las riendas del asunto … di la
verdad: no tenías ni idea de por donde acabar…

- ¡Eso no es cierto! Basta ya, ¿quieres parar? ¡Tengo que entregar esto mañana mismo!.

-A mi eso me importa un pito. Si no hablas tu de ello hablaré yo .Y sigo: El debate sobre la actitud se
zanjará por medio de la bula sublimis deus años después que considerará al indio como ser humano
pero inferior moralmente…

-Eso no viene a cuento y lo sabes de sobra… Yo tenía pensado hablar del Tratado de Tordesillas y las
consecuencias directas de la bula. El que se sale ahora de madre eres tú…

-Craso error, el concepto “Tú” no existe. Lo que tú denominas “tu” no es otra cosa que yo mismo en
cursiva, es decir, tu… ¡Ahora que me acuerdo! el freudomarxismo austro-húngaro dice acerca de esto
una cosa muy interesante que una vez leí en …

- Estoy harto … ¡Has perdido completamente el sentido! La gente va a pensar que… que tengo doble
personalidad o… ¡que estoy como una cabra!

-Uhmm yo creo, querido, que algunos ya lo piensan …y deja de usar el yo tan alegremente… me estás
confundiendo incluso mí…

-¡Basta ya! ¡Que sepas que no me costaría nada borrarte… Si eso es, te borraré del texto! … y así
podré dejar el comentario decentemente arreglado… ¡Arreglado de una vez por todas!

- Adelante ¿Por que no lo haces? Tu no tienes nada que perder…

FIN

NOTA: Perdóname lector o lectora, por esta extrema divagación pero quería enfocar las breves
conclusiones de manera un tanto inusual y creativa. Creo que el prefacio y comentario, como tales, ya
exponen los aspectos necesarios para que entiendas el contexto histórico de la “Inter Caetera” . Aún
así si estas conclusiones te parecen fuera de tono, yo acepto tu critica plenamente…bueno, yo o el o el
otro… o yo ya no se quien de los que en mi camino me acompañan.
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Bibliografía:

Documentos inéditos para la historia de España / publicados por los señores Duque de Alba, Duque de
M aura ...[et al.]
M adrid : Tipografía de Archivos, Imprenta Góngora, 1936-1957

Cerezo M artínez, Ricardo


La proyección marítima de España en la época de los Reyes Católicos / Ricardo Cerezo M artínez
M adrid : Instituto de Historia y Cultura Naval, 1991

Polo M artín, Regina


El régimen municipal de la Corona de Castilla durante el reinado de los Reyes
Católicos : (organización, funcionamiento y ámbito de actuación) / Regina Polo M artín
M adrid / Colex; 1999

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