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S. Aparicio, Psicosis. de La Verdrängung A La Forclusión PDF

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Gi, Kersh Cacanacti U'd (8 Aine PSICOSIS DE LA VERDRANGUNG ALA FORCLUSION ‘Sol Aparicio [LO REPRIMIDO, LO RECHAZADO Y LO RENEGADO: EL PROBLEMA DE LA PSICOSIS EN LOS ESCRITOS DE FREUD Cierto es, como tanto se ha dicho, que la psicosis no fue nunca el tema principal de los escritos de Freud; sin embargo, esta pre- sente a lo largo de toda su obra, Tanto en los dos i dos a las neuropsicosis de defensa, en los altos 1894 y 1896, como fen al texto inconcluso que pone fin a su obra, Compendio del psi- ccoandlisis, redactado cuarenta aftos después, descubrimos la misma preocupacién, el mismo intento por determinar qué mecanismo psiquico se halla en el origen de la psicosis y en qué se diferencia de la represién que caracteriza 2 la neurosis. En otras ocasiones, el tema aparece considerado a través del estudio de diversos s tomas 0 manifestaciones psicdticas (asf por ejemplo, la alucina el delirio paranoico o las alteraciones del lenguaje en la esquizotre- nia) o desde el punto de ido y el narcisis- mo, a través del anilisis de las relaciones que definir un bajo dis mpranos ya tos tandios post Quizds sea éste el punto més importante de los tratados 4 Rudos , (784) psicosis biema de diferenciaciOn entre neurosis y psicosis y una distincin estructural de ambes. La represion, como es sabido, no es solo un mecanismo de defensa que como organizacién de las relaciones del indi interno como extemo, sino también aq gen mismo de 1a division entre la concie mano. (Véase al respecto, la diferencia que Freud establece entre “represi6n originaria" y “represién propiamente dicha” en el ensa- yo dedicado a este tema en la Metapsicotogia.) ‘Una de las primeras alusiones de Freud a la nevesidad de dis- tinguir la represion de lo que ocurre en la psicosis, se encuentra ea el comentario sobre un caso de paranoia cr consideraciones sobre las neuropsicosis de defen 0 aqui Ya estd presente el Iteriores: la solucion del enigma representan los reproches, las alucinaciones y las voces, se mmo de un fragmento, hasta entonces olvidado, vida infantil El papel que la proyeccion juega en la paranoia vuelve a ser discutido en el estudio sobre el caso de Schreber. Como punto de partida, Freud jon de la proyeccion, mecanis mo que debia explicar la formacién de los sintomas paranoicos: luna. percepeiOn interior, previo proceso de deformacién, Uega 4 la conciencia como percepcién proveniente del exterior. A tra- vvés del examen de la idea delirante de fin del mundo del Presidente Schreber, Freud llegar a la conclusion de que no se trata de la proyeccion de una percepcién interior (en este caso, el deseo homosexual que constituye una representacion insopot el yo), sino de algo de mucho mayor alcance: la represt insoportable intermamente percibida, sufre una abolicién (das aufgehobene) y vuelve desde afuera, en el seno de una construc SOL APARICIO bruscamente rotos al haber sido retirada objetos. De este modo habia sido “destrui del mundo. fas referencias al problema aparecen en textos posteriores, cen relacion con el estudio de la formacién de sintomas en la esqui- zofrenia, por ejemplo. Finalmente, Freud lo formula con todas sus letras: “preguntémonos cual puede ser el mecanismo anilogo a ufa represion por el cual el yo se separa del mundo exterior”. La respuesta a la pregunta asi planteada en 1924 (“Neurosis y psi- cosis”) pero insistentemente presente, como hemos visto, desde mucho antes, se encuentra en cierto modo dispersa en diversos eseritos de Freud, bajo los dos términos siguientes: rechazo (Verwerfiung) y renegacion (Verleugnung).* Su uso, como vere ‘mos, no siempre es inequivoco; Ia dificultad obedece en parte ‘a que a la distincién de los campos de la neurosis y la psicosis, seri necesario afiadir el de la perversion. La primera aparicién del término Verwerfuung (rechazo) es incluso anterior al nacimiento del concepto de represion, que tiene lugar a partir de los Estudios sobre la histeria. Anteriormente, Freud hablaba simplemente de “defensa”, entendiendo por ello Ja tendencia normal del aparato psiquico a evitar toda catexis ‘que pueda ser fuente de displacer; a partir de una separacién entre la idea y el afecto al que va unida, se puede mantener alejada de la conciencia a la idea que esta en el origen del conflicto neur6- tico, Para la psicosis Freud concibe entonces un modo de defense “mds enérgico y eficaz” rrechaza la representacion insopor- table a la vez que su afe puede as{ comportarse como si nunca la hubiese fo. El precio pagado por esta defensa tan bien lograda es el estallido de una psicosis; en el caso que aqui sirve de ejemplo, un estado de confusion alucinatoria, En los dos ejemplos propuestos queda claro que lo rechazado es un hecho real 0 un estado de cosas de la realidad externa: en un caso se + Nos atenemos aqui al traduccién de la terminologia psicoanalitea pro- puesta por Is version castellaa del Diccionario de psicoandliis de La- planche y Pontalis. 96 —_ {rata de la madre cuyo hijo ha muerto y que mece incansablemente fen sus brazos un trozo de madera; en el otro, de la joven que cree tener a su lado al amado que nunca vino. Este mismo tipo de defenss ante un hecho afirmado por la realidad es analizado afios mis tarde en el breve ensayo que Freud dedica al problema de la pérdida de la realidad en Ie neurosis y Para poner de manifiesto la diferencia entre los me- afeccion, Freud presenta el ejemplo de una paciente histérica: enamorada de su cufiado, en el momento de la muerte de su hermana la estremece la idea de que él esté ahora libre para casarse con ella El acceso de esta sepresentacion a la conciencia provoca un conflicto que le paciente elude olvidando Ie escena y reprimiendo el amor que siente por su cuffado; la reaccién psicética, en cambio, hubiese consistido cen la renegacién (el término aqui utilizado por Freud es Verleug- nung y no Verwerfung) de la muerte de la hermana, ¢s decir —re- tomando los términos del ejempl nos parece ser el mismo, en lugar del al de la conciencis de un elemento perteneciente a la realidad psiquica, el rechazo de un fragmento de Ia realidad externa. El concepto de renegacion reaparece | siones, referido a un problema totalmente ® Véase al respecto “Lo inconsciente la palabra y la cosa, observado en ls formacién de sintoma en la esqui- zoltenia, Freud termina planteando la divisin de toda representacion SOL APARICIO de castracion. El peso adquirido por esta nueva nocién de la ter- minologia psicoanalitica solo se entignde al recordar que surge dentro del marco de una reconsideracién de la sexualidad infantil que lleva a Freud a descubrir que el periodo correspondiente i marcado por spercusiones psiquicas de esta ex- el nilio, dice Freud, en un principio “no ve nada, 0, por medio de una renegacién, atenia el efecto de su percepcidn”. Nos encontramos pues, de nuevo, con una reaccién de rechazo ante un hecho que se y el nifio, buscando una salida al conflicto, lega “a esta conclu- sign de un gran alcance afectivo: antes, en todo caso, (el pene} si estaba alli", la nina ha debido ser despojada de él posterior- mente... conclusion que “enfrenta al niflo a la relacion de la cas- tracion con su propia persona”. Comienza pues 2 perfilarse una definicion de la Verleugnung (renegacion) como mecani un hecho, definicion que pués, a partir de un estudio sobre el fetichismo: el nifio rehvisa reconocer la percepeidn (de la ausencia de peneen la mujer) porque jocerla lo llevaria a aceptar Ia posibilidad de su propia cas- in. Freud aftade aquf algo importante con lo cual precisa mn: el proceso defensive (cosa que ejemplos antes citados), sino més bien para mantener renegada una percepcion que sigue pre al caso del fetichismo, el fetiche (que representa el sustituto del falo materno en cuya existencia el nito no pudo dejar de creer) permite la creacién de un compromiso por el cual la creencia en que la mujer si tiene pene es, a la vez, abandonada y conser- 98 Psicosis vada, Nos encontramos asi ante una paradéjica coexistencia de Ja antigua creencia con el saber que ha venido a desmentirla, blece, pues, un compromiso entre el recono- iad afirma, y la renegacion de la castracién con que sétisface su deseo. Esta posi- bilidad de tomar simulténeamente dos vias opuestas de resolucion cién en la teorfa, la de una escision del yo, proceso que se pre- senta como corolario légico del mecanismo de renegacion. Pero serfa un error creer que se trata de cables en el estrecho marco del fel pone inmediatamente a prueba para explicar el caso de dos niftos, uno de dos y el otro de diez afios, que habfan “rehusado recono- cer” la muerte de su padre. {Como explicar que tan grande nega- tiva pudiese darse sin desembocar, en ninguno de los dos casos, fen una psicosis? S6lo suponiendo que existe una escision: en la vida psfquica de estos sujetos dos “corrientes” subsisten una al ado de la otra: una permanece ligada a In realidad externa, la otra toma en cuenta las exigencias pulsionales y se separa de Conviene quizis recordar aqui que la idea de que varias “co psiquicas separadas © incluso contradictorias, coexisten, sido presentada ya en el caso del Hombre de los Lobos ~en el que Freud hal represion y rechazo ( apoyari Iuego Lacan para introdt mneepto de forciusion-. El tema de la escisién vuelve a aparecer en los escritos posterio- res al ensayo sobre el fetichismo, prolongando une linea de pen- samiento, presente en Freud desde el comienzo, que bajo di sas formas introduce siempre un elemento de ruptura sion, como la estructura misma de la subjet humana. Aludimos a ello ya, a prop6sito de la represién origina- ofrece la hermosa comparacion hecha en le ulada, justamente, ion de la per sonalidad psiquica”) entre el enfermo mental y el tal romperse, lo hace siguiendo las lineas de i bles, preexistian en su estructura. La posibilidad de una fragmen- semejante era ficiimente inferible -mucho antes de Ie elaboracion del esquema de la segunda topica~ a partir de obser- sgorias que s6lo son apli- hismo; de hecho, Freud las 99 vaciones iiesto la oposicion entre el yo y una instancia cri por ejemplo. Finalmente, es coherente también con freudiana de un aparato psiquico que se forma como por estratificacion, por diferencia~ cin progresiva de sus partes. Volviendo a la renegaciOn, es evidente que en la medida en que concierne a un elemento de la realidad externa y que por ello provoca siempre en cierto modo, una ruptura con la reali- |, se trata de un mecanismo “psicético”. Para entender que aun siendo asi, no nos hallamos en el terreno de la psicosis, es ‘quiads necesario insistir en el hecho de que la renegacién es una “defensa” que no logra sino a medias su objetivo: Io ““renegado" nunca permanece del todo inactivo, Aunque el fetichista no reco- nozea haber percibido la ausencia de pene en la mujer, tampoco afirma haberlo visto, Y no s6lo no afirma haberlo visto, sino que crea un “sustituto”, aceptando as{ que esta al tanto de esa falta (a Io cual se agrega el que, en la mayoria de los casos, no se ve libre de la angustia de castracion). Retomando el ejemplo del niflo que recurre a Ia creacién de un fetiche para resolver el con- ficto que la amenaza de castracion le plantea, Freud indica luego (en “Escision del yo en el proceso de defensa") en qué se diferen- cia esta renegacién de la realidad, de 1o que hubiese podido ocu- rir en una psicosis: “el niflo no contradijo sus percepciones y cred Ia alucinacién de un pene donde no lo habia; s6lo realizé tun desplazamiento de valores: transfiri6 la importancia del pene 4 otra parte del cuerpo {femenino}, procedimiento en el que fue ayudado por el mecanismo de la regresion™. ‘Vemos entonces, que no basta con tomar en cuenta el meca- nismo en si sino que es necesario considerar también Io que le sigue. En Compendio del psicoandlisis, Freud apuntaré hacia una diferenciacion de la psicosis a partir de lo tépico y lo econdmico. En primer lugar, sefiala que la escisin y la oposicion que en la neurosis tienen lugar entre una y otra instancia, ocurren en ls psicosis en el seno de una de ellas, el yo. El valor de esta hipote- iva se halla sin embargo moderado inmediatamente: facil decidir ante cual de ambas posibilidades nos ” ice, previniéndonos jsta_y esquemética asi contra una concepcién demasiado si 100 psicosis de la segunda t6pica. (Quizds no esté de mas recordar aqui que a la peculiar condiciOn de lo psiquico no corresponden contornos lineales como en el dibujo o en la pintura de los primitivos sino difuminaciones anélogas @ las de la pintura moderna’) En segundo lugar, dado el caricter general de la escisi6n en varias “corrientes”” psiquicas, hay que pensar que “el resultado dependera de su fuerza relativa”; las precondiciones para una psicosis estarin dadas cuando prevalezca la “corriente” que, bajo la influencia de ls pulsién, se aleja de la realidad externa, Intentemos recapitular fo que llevamos iicho. Partiendo de la idea de que uno de los puntos importantes tratados por Freud cen relacién con la psicosis es la elaboracion en términos teéricos de lo que la diferencia de Ia neurosis, hemos visto que esta bis- queda est centrada especialmente en el esfuerzo por definir un mecanismo andlogo al de la represiOn. Convertido el concepto de represion en la piedra angular de la teoria de la neurosis, y por ende, de la teoria psicoans resultaba logico y necesario preguntarse qué concepto podria ocupar este lugar en el campo de la psicosis. Ast fueron surgiendo proyeccién, abolicién, rechazo, renegaci6n; de ellos sélo 10s dos ailtimos fueron retomados por Freud en ocasiones sucesivas. La renegacién, utilizada primero para paicético —en el mismo sentido en que hal mente rechazo (véanse pags. 94-95)~, adqui precisa a la que nos hemos referido en relacién con el de la castraci6n, rece ligado a la cast Hombre de los Lobos), con lo cual nos topamos con una especie de entrecruzamiento superposition de ambos térmi asi varias preguntas: significa esto que son intercamt se los puede reducir a uno solo? Los dos contextos aparecen referidos, castracion y psicosis, jtienen alguna relacion entre si o se trata de dos cuestiones sin conexion alguna? Final- mente, jofrecen © no los textos de Freud el perfil de un mecanis- 5 “La division dela personalidad psiquica”. 101 SOL APARICIO mo radicalmente distinto de la represion y capaz de dar cuenta de la psicosis? Se puede decir, sin temor a aventurarse demasiado, que la pre- gunta planteada en “Neurosis y psicosis” queda abierta. Freud indica varias vias, propone varias respuestas, sin que ninguna de las sea verdaderamente concluyente (sin duda, legados a este punto, sentimos la falta de un texto en el que la cuestion haya sido tratada més « fondo). ‘A nuestro modo de ver, este lugar ain vacfo de la teorfa psi- vino a ocuparlo el concepto de forclusion, elaborado sn a partir de las semillas que Freud dej6, Trataremos de sefialar ahora cudles son esas “semillas", subra- yando algunos puntos ya mencionados en esta exposicion. ‘Aunque 1a distincién entre Verwerfung y Verleugnung no ia como podriamos desearlo, queda claro, a través de lo que Freud plantea, que tanto lo rechazado como lo renegado oseen un rasgo esencial que los opone a /o reprimido: se refie- ren, para decirlo en términos freudianos, a la realidad externa, y por consiguiente, su rerorno es radicalmente distinto del retorno de lo reprimido. Si el retorno de lo reprimido provoca el sintomna 6 los sintomas neur6 parece darse bajo forma nacién, Para lograr concebir cudl es el “lugar” del retorno en cada caso, la oposicién entre realidad psfquica y realidad extema pa- rece, pues, insuficiente. “Los tres mios no son los suyos”, dijo Lacan en Caracas refiriéndose a la segunda t6pica freudi 2 las nociones de 10 real, lo simbélico y lo imaginario, por él in- troducidas. Intentaremos, pues, en la segunda parte de este tra- bajo, poner de relieve la importancia y la utilidad de la diferencia entre “Io real” y “Ia realidad” para el problema que nos ocupa En Io que respecta a lo que opone al rechazo y a la renega- cién, si aceptamos que este término designa el mecanismo des- crito en el ensayo sobre el fetichismo, y que rechazo corresponde iis bien a lo dicho a propésito de la psicosis alucinatoria y la paranoia, resulta que la creencia que en el primer caso aparece mitigada por el saber recientemente adquirido (véase pig. 99), no acepta, en el segundo caso, contradiccién alguna; no se puede ha- blar en este caso de “compromiso” entre lo consciente y lo incons- 102 PSICOSIS cciente. Por otra parte, tomando.en cuenta el papel que el complejo de castracion desempefia en la disolucion del complejo de Edipo fima relaci6n existente entre éste y la particular organiza- ‘clon de lo psiquico en cada sujeto, se ve que el tema del Edipo y la castracion, y el de la distincién, desde un punto de vista es- , no son sino el haz y el envés de un mismo problema. El hecho de que Verwerfung y Verieug- rung parezcan confundirse en los textos de Freud, mis que ser causa de sorpresa, indica entonces la necesidad de proseguir, de llevar adelante aquello que esté implicito en Ia investigaci6n freu- diana sobre los diversos mecanismos que operan en la neurosis © en Ia psicosis: Ia discusion sobre cémo se constituye el sujeto neurdtico 0 psicdtice, , LA EXCLUSION DE UN SIGNIFICANTE PRIMORDIAL, La introduceién del término forclusion (recusaci6: a cabo por Lacan, se da de un modo progresivo. Es posible dstin- guir-en ella dos etapas. a través de las cuales puede verst-que no setrata de la mera traduccion de la Verwerfung freudians,-sino de_Ja_creacion de un. concepto smueva,.aunque heredero de_una larga historia + Adoptamos aque srmino “recusacion” como traduccion del forclusion ropuesta por Tomds Segovis en su version ino escogid por ‘minoso onsayo de gramtica de la lengua francesa titulado De la pensée y rodactado por J. Damourete y E. Pichon a princi lo, Véase a este respecto el capitulo que dedican a la neguc al semen for de i exncin os defnido cme acs at lye el hecho subordinado de las posbilidade ci “yexcluye] del pasado, un hecho que realmente tovsuuialente quan, oa s\ sentido con alsa en-deecho, tue los restates Sinénimos castellanos de “exc! para traducir forelusion seria quizés ol de “preter ‘sentidos uno ¢ ye indica la “circunstancia de no 103 SOL APARICIO ‘kaprimera_de_ estas tapas seria _aauella, anterior ala apart cian de forclusion, en que Lacan da un sentido mas preciso y un contenido mas pleno « la Verwerfune de que nos habla Freud. se alude en el caso Schreber, y por otr con ayuda de Hyppolite, hace de “la denes aan primer. tiempo (lo ‘rib iden con-el-momenin de sashsian que consise“In- real”, territorio extranjero ala simbolizacion. Lo que el examen del mecanismo de la denegacién pone en evidencia, es que lo reprimido inconsciente ya pertenece al uni- verso simbélico del suj 10 de otro modo, ya existe, y es por es0 que, bajo forma de denegacion, puede aparecer en su discusso. Si ese “*no querer saber nada de ello” en que se resume la represion es posible, es porque ya hay un mundo simbélico (y el sujeto ya sabe algo sobre lo reprimido). De aqui deriva la necesidad de concebir un proceso primario de afirmacion, de admision, esa Bejahung que, segin Freud, representa valente de la unién”, es decir, de la accion de Eros, pul maria que, junto a Ténaios, gobierna la vida psiquica. A-este proceso de admisiOn o introyeccion se Ie opone el de expulsion fuera del yo (Austassung aus dem ich), en el que se identifican lo malo y lo extrafio, el yo excluye de sf todo lo que le es extrafo, Quedan asi delimitados dos campos: el de aquello que gracias a Ia Bejahung adviene al aguello que queda fuera de esta simb desde ahora claramente diferenciado de Vemos asi que la Verwerfung adquiere un caricter que va ‘mis alld del de un simple mecanismo defensivo; al situarla junto 1 la Bejahung primordial que inaugura el advenimiento de! mundo para el ser humano (y que puede no darse), <2 e oiorgaa esta “abolicion_simbo tiva. Podria objetarse que también Ia represion, tipico mecanismo de defensa, ejerce esta funcion estructurante, pero lo hace, recordémoslo, en tanto “represin originaria”, concepto que Freud se preocupé por dife- 104 psicosis renciar de las represiones “defensivas” ulteriores, Ademiés, @ pesar de estar en el origen de ia separacién conciencia/inconsciente de la escision del sujet (Orverdringung) dde un primer nucleo de lo reprimido son posibles las represiones posteriores y el retomo de lo reprimido en el seno de lo simbé- Tico). Es evidente que con la Verwerfung nos encontramos ante otra cosa: Lacan la sitia como equivalente de la expulsion (Aus tossung), con lo cual subraya una fundamental diferencia de nive- les entre este proceso y el de lz represiOn. $i en la neurosis s¢ ate de-un arsese-oue s+ fone en mata. sono tne dese ‘epnmlda.+ que conduse a a rexlaign d lo inons > (Verworyen) Vemeimung idenegacioot respecto a_lo_que_ocurre" claro pues, que aunque cumplan “‘funciones defensivas”, dos operaciones poten un alcancs mayor fuasionan.cads'ana. a.niveles distintos. Tocamos aqué la cuestién tratada por Lacan bajo la denominacién de “oposicion en la localizacién subjetiva”” de la represion y la abolicién o el rechazo, remitiéndonos a lo que Freud habia esbozado: lo que en la neurosis se da entre una ins- ) tancia y otra, ocurre en la psicosis dentro del yo, “la diferencia ‘entre ambos casos, es, en esencia, topogrifica o estructural” | (Compendio de! psicoandiisis) La oposicion entre Jo real y lo simbélico —que en cierto modo viene a reemplazar la dei adentro y el afuera, aunque ambas no sean equivalentes~ permite entonces una nueva traduccion del ‘enunciado con que Freud habia descrito el mecanismo caracteris- tico de la paranoia; el “lo que ha sido abolido adentro vuelve des- lo que queda pres sinbatacén peer que estructura al sujeto, vuelve desde afuera fen el seno fea: bao forma de euciacion. Poo et sobre todo el co del liminars todo tratamiento posibe dela psicoi 105 ee — SOL APARICIO Hombre de los Lobos el que offece a Lacan la ocasion de ilustrar su concepcién de la Verwerfung. el Hombre_¢ como si no existiese. El de la diferencia sexual, jendo conservar pero que las cosas jocado ante el bia “rechazado” Ia si su antigua teorfa sexual anal, Y Freud aclara el sentido de su explicaciOn afirmando que “una represién es algo muy distinto de un rechazo (Verwerfungy". Exa_pues necesario concebir un macanismo. distinto de Ja reptesion anterior_a todo juicio ycom. sistente_en una exclusion de lo rechazado del campo mismo ds. Jo-existente Es aqui donde Lacan ubica la Verwerfung, por medio de de la cual el sujeto “rehisa el acceso a su mundo simbél algo que sin embargo, ya ha experimentado”, en este « amenaza de castracion, Se trata entonces de una ausencia en el je una no-admision, una falta de Bejahung que se irmada por lo que sigue: la alucinacién del dedo Cortado que sume al niflo en un terror paralizante, “La castra- cin, que 5 precisamente lo que para él no existe, se manifista bajo la forma de lo que se imagine”; en otras palabras, aquello que no habia sido reconocido trrumpe en la conciencia bajo la forma de lo visto. Una significacion hasta entonces desconocida se impone asi al sujeto en el seno de lo real, es decir, em wna abso- uta exterioridad: alli donde ocurre una Verwerfung, el sujeto no esté; aquello que es objeto de tal proceso, queda fuera del ‘campo de la palabra De este modo, se da una especie de redefinicién de las nocio- nes de lo exterior y Jo inconsciente: la represién se sitia “en lo mis intemo de aquello que el sujeto puede sentir del lenguaje sin saberlo” (un inconsciente que en cierto modo le pertenece, {que ha sido admitido, en el sentido de la Bejahung); la Verwerfung fen cambio, también tiene que ver con un significante inconsciente, pero se trata de un inconsciente extemo al sujeto, exterioridad a la que, sin embargo, “el sujeto permanece ligado”, nos dice Lacen, ,Se trata acaso, entonces, de intentar concebir una rela- cién del sujeto con lo excluido de su universo simbélico, una 106 ‘PSICOSIS relacién del sujeto con lo que, en cierto modo, no existe para la vez que por otro lado, se da una ruptura en su relacién con el mundo externo? través de Ja sefesencia as denegacion, Lacan logra deter: le_otorga todo su_peso de elemento capaz.de_provocar una pro- funda alteracion de la organizacion_psiquica. Por otra parte, nos muestra también que, desde el momento en que se plantea la pregunta sobre cémo funciona el Ienguaje, es inevitable remitirse a este “mito de los origenes” de Ia subjetividad humana. Eso era lo que preocupaba a Freud en su texto sobre Die Verneinung, tema ya tratado mucho antes en [a correspondencia con Fliess y subyacente 2 toda su obra. ;Las dos topicas no tienen acaso, como punto de partida comiin, el estudio de los sistemas de memo- Lo que se trata pues de considerar, es el problema de la cons: tifuci6n_de_la_realidad_humana, de_la entrada del ser_humano en el mundo de la realidad y de —cuestion correlativa= las diver- sis formas_en que estas telaciones_se_estructuran_en_Ia_neurosis yen Ia psicosis. Para el psicoandlisis, la realidad representa el jugar donde se anudan el deseo y el lenguaje, que constituyen 1a su vez las vias por las que accedemos a ella. Nacido de la hende- dura abierta entre la pura necesidad y la demanda dirigida al Otro =demanda que es inseparable de la necesidad en el hombre, pues toda necesidad ha de ser articulada para poder ser satisfecha—, el deseo marca la realidad humana y la distingue de la del animal, inmeso en un mundo del cual no parece separa distancia lg Gobla-entoncesen-el-de-as-dosvarentss, eLeeo, que singe y se configura en el seno de esa experiencia simbélica que es el complejo de Edipo y que ha de acudir a la palabra para ser reco- nnocido, y_cllenguaje, que precede al advenimiento del sujeto y le impone tanto su estructura como sus leyes, Resulta entonces que lo que la observaci6n del fendmeno psicdtico revela es que aun disponiendo del mismo lenguaje que los demas, gl sujeto psicbtico hace de él un uso muy distinto. — oe SOL APARICIO Saberos que el lenguae ls definido por la auseheia de rela- nte y el significado, y pore echo ‘ndispensable_a_la_produccién de_significaciones (la metéfora, indica’ Lacan, es la que “arranca” al significante de sus conexio- rnes lexicales.) A veces el sujeto se hallara confrontado sibita- ‘mente a una significaciOn que aparece en lo real (“una significa- cién enorme que no puede vincularse con nada puesto que nunca ‘entr6 en el sistema de la simbolizaci tras, el que Io escucha ‘parecer toparse con palabras cuya significacin no remite a nada ‘mds que ella misma, La_tesis_fundamental es aqui la siguiente: el significante pre- cede siempre al fendmeno; la aprehension de lo concreto de la experiencia no va seguida del recurso al significante que nombra- +4 la cosa, sino lo contrario, el significante es anterior, esté siempre 2 alli, y lo empirico es aprehendido luego, convirtiéndose en su “correlato imaginario”. Como ejemplo, Lacan da el del dia y la noche: no son fendmenos, dice, sino algo que implica desde -nzo una connotacién simbélica (la de la presencia y la descubierto en el juego del carrete de momento inaugural en la relacién del nifio con el mundo del lenguaje), concepcion que estaba pre- sente en el Discurso de Roma y que, segiin nos parece, Lacan de un modo especialmente rico en el enunciado si- guiente: “el concepto, salvando la duracién de lo que pasa, en- gendra la cosa”. ralelamente —al menos en esta etapa de su pensamiento—, Lacan otorga al significante un carécter y un valor ontologicos; habla fen un momento dado de los significantes como de “registros del ser” y establece una cierta equivalencia entre el cante y el del ser del sujeto, Ab como anterior y primero, no se logra sino desplazar la pregunte PSICOSIS por el origen, pregunta que partiendo de una especie de continua necesidad de representacion, siempre puede volver a plantearse {ge donde salen los primeros significantes? Surge asi la concep- ion de un momento correspondiente a “la primitiva aparicign del significante”, ese que Freud sitia antes de la repre el que se constituyen los primeros “nudos ficaci dentro de esta “primera selecciOn de donde Freud supone la constitucién del mundo de la realidad, la separacin por él descrita de lo bueno y lo malo, hay que con- cebirla como un rechazo de una parte del significante primordial ‘La_definicion -algo_breve_de_la_Verwerfiung_como_talta_dz Belahune_o “abal mds_acabada: _consiste_en_un “proceso_primordial_de exclusion qg-tun_adentro_primitivo que_noes el adentro del cuerpo, que ‘es un. primer_cuerpo_de_significante_una_ primera colacacién de nificante, idea-a partir de Ia cual La de la psicosis como “un agujero, la falta a nivel del como tal”, y por consiguiente, a la necesidad de det cs Ia estructura del significante en tanto tal en la psi concebir el estallido de una psicosis como algo que se ma de intentar concebir al significante en estado puro, separado de toda significacién, como signo que no remi gin objeto, signo de uns ausencia que, en este sentido, caracte- Fiza de modo esencial, dice Lacan, todo lo perteneciente al orden inte que nada signifi crea un campo de SOL APARICIO Lo que antecede nos acerca a lo que podriamos lamar la concepeién lacaniana de Ix realidad como “sostenida por trenza de significantes que la constituye”. (La imagen de la re: lidad como tela o tejido reaparece varias veces a lo largo del Se- minario sobre las psicosis; se la puede relacionar también con la nocidn de “cadena significante”, puesto que chafne en frencés es cadena, pero también significa la urdimbre de un telar, Ob- tendriamos asi Is idea de que el tejido de la realidad esta forma- do por el entrecrizamiento de la trama de los significados con la urdimbre de significantes.) Este papel de soporte que juega el lenguaje en el mundo humano, es uno de los puntos subraya- dos por Lacan con particular dese el pasaje en que alude @ la relacién del hombre con el sig- nificante como a “las amarras de su ser” (Escritos, 1, 21). = istencia; como ejemplo recuér- Pero el lenguaje es también su limite en la medida en que todo lo concemiente a la realizacién del sujeto se halla inevita- blemente sometido a las leyes de la palabra. Tomemos como ejem- plo la funcion paterna a nivel simbélico (dejando de lado el per- sonaje real que la encarna en cads caso y las relaciones imagina- rias que el sujeto establece con é1): lo que la funda y la sostiene es el nombre del padre. El padre, seflala Lacan, po es, se amg el padre, y sobre la existencia de este nombre se funda en las sociedades humanas —en ello radicalmente:distintas de toda so- ciedad natural el orden de las generaciones y se instaura la ley, identificada luego con su persona. En_el principio era, puss, el snombre;_el_nombre_¢sti_en_el origen de ese_sistema_simbslico dentro del cual toda_vida_humana_se_desarrolla, sistema “'super- Duesta”_y_ subsistente independientemente de cada sujeto pat: ticular. Esta total independencia del nombre respecto de la exis tencia concreta del sujeto se hace patente por ejemplo en las se- pulturas, donde el nombre se perpetia mas allé de la vida (ejem- plo que Lacan propone en el capitulo VII del Seminario citado). El nombre, que existe antes, después, mis alli y al margen el sujeto al que otorgaré une individualidad particular, repre- senta una de las formas del signficante, una de las maneras en imificado y organiza las significaciones. Entre . el del NombresietPadre, formula con que Lacan resume las enseflanzas de Freud, que descubsi6 en el cen 110 tura la del complejo de que organizan el conjunto de relaciones de que estin hechas las sociedades humanas. Llegamos asi a lo que quisi¢ramos llamar la segunda etapa del anilisis de la Verwerfung levado 1 cabo por Lacan, etapa fen que el concepto de forclusion va a ser introducido, en relacion con la teoria sobre el complejo de Edipo. MI. EL COMPLEJO DE EDIPO Y LA RECUSACION DEL SIGNIFICANTE DEL PADRE Le pieza més afortunada de todas las que componen la teorfa psicoanalitica que Freud nos lego es sin duda la represién, con- cepto central en la conceptualizacion de las neurosis que paso rapidamente a formar parte del lenguaje comin. No puede decirse que el complejo de Edipo, pieza esencial al psicoanilisis, haya co- rrido la misma suerte En efecto, el complejo de Edipo y el complejo de castracion que Io acompafia han sido los objetos privilegiados de las contro- versias y criticas surgidas en toro al psicoaniliss, e incluso para sus “partidarios” constituyen uno de los puntos en los que la in- terpretacion del texto freudiano sigue resultando problematica, Sin embargo es evidente que si el psicoandlisis tiene algo que decir sobre el sujeto y su relacién con el mundo de los objetos, algo que es distinto de lo que plantean la psicologia, la psiquiatria © la filosofia, ello estd intimamente ligado con el complejo de Edi- po. Del mismo modo, solo en relacion con esta estructura funda: mental_adquieten sentido concepins comael de represion. por eiemplo, o cuestiones tales como Ia de la distincidn entre psicnsis y neurosis. Uno de los méritos qui2ds més evidentes de la redectura de Freud llevada a cabo por Lacan es el haberse detenido en este punto para poner de relieve la importancia, la complejidad y el enorme peso de lo que Freud elabord 2 este respecto, Y el hecho de haber puesto el acento en la cuestion del también gracias a la introduccion de y significado, y de la distincién ent mM SOL APARICIO real e imaginario-, elementos sin los cuales el Edipo y Ia cas- tracion corren el riesgo de verse reducidos al nivel de lo més tri- Vial y aneedético. Lejos de ser el sintoma de patologia alguna, como suele creer lo et profano, si compleio de Edina representa en realidad el pre- eLisino dela cus. Condicion de posibildad de todo tl complejo de Edipo constituye a la vez sus fronteras ¥ 3 tes. Basta con diriair ls mirada hacia las obras maestras de ratura para encontrar is estrictura esencial del drama de Edipo presente en el nicieo de cada relato. (Es por ello seguramente que no puede prescindir de las referencias a ga acaso a decir que “las creaciones pi a que reflejar, engendran las creaciones psicologicas™” Vase EY deseo 1) su interpretacion.) es el Edipo, dondée lleva a cabo la primera eleccion de objeto, objeto del primer amor, aquel-cuyas consecuencias pesarin mis largamente en la vida del sujetéAlli también tiene lugar el primer y més dificil renunciamiento, el enfientamiento entre el narcisismo y el deseo, provocado por la amenaza de castracion y seguido de la instauracion del supery6, esa instancia @ la que se le atribuyen Jos més altos progresos de la civilizaciOn. Mas que momento histé- rico de toda infancia, el complejo de Edipo es el gran mito sobre rneurbtico). Todo lo que ituciGn del yo con arreglo tura del sujeto en lo simbdlico (adquisi- ie, sumision a la ley, asunci6n de los ideales y fun- 10 lo tocante a lo real (don- encuentra en el Edipo su De esta experiencia inevitable que todo hijo esté condenado «2 vivir segin decia Freud, conviene destacar dos elementos estre- psicosis igados entre si: el complejo de castracion v la llamada disimetria_del Edipo, es decir, la_primacia_del_simbolo falico, EL trauma més severa" de la infancia, que Freud descubrié nombre de “complejo de castracion”, no es la encia en toda biografia de un episodio en el habria sido proferida una amenaze de castracion, Como lo dice Freud muy claramente, por lo general las amenazas destinadas a impedirle el onanismo no hacen efecto alguno en ei niflo hasta ‘que sobreviene una experiencia cru de la zona geni- tal femenina, que le revela de golpe idad de ausencia del pene. Entonces si, Ia amenaza se carga d se ve enfrentado al probleme de su propia términos y de acuerdo con una “traducc tropieza con ef enigma de la falta y con de aprehen- der eso que la realidad le presenta, Eso que la realidad le presents s¢_presenta primero como falta en el Otro. como falta en ese Otro ‘primordial que es Ja Madre. Freud ya habia sefalade que fon parte de la vida infantil esti dominada por la creen mente abandonada, en que la madre es portadora de un el caso citado en “La organizacion genit relaciOn posible entre Ia madre y el hi una “comin sracias a la cual el niflo completa a la madre y logre escapar al peligro de perder Jo que tiene, signdolo, Sin embargo, esta relacion madre-hijo es de hecho triangular, desde el momento en que interviene en ella el falo, que significa tanto el abjeto de deseo de la madre, como su falta. La funcién paterna introduciré una distancia entre estos términos y conduciré la falta de objeto a un nivel simbélico, el de la castracion propiamente dicha (véase el Seminario sobre las relaciones de objeto, en el que Lacan introduce la distncién entre los tres tipos o niveles de falta: la privacion, la frustracion y la dsnizo dsl compleio-adinon El problema se le planted a Freud cen el momento en que se dio cuenta de que, al contrario de lo que él habia creido hasta entonces, el desarrollo sexual de la nina estaba muy lejos de ser simplemente paralelo al del nifio, El falo resulte tener un papet prevaiente en ambos sexos, de ahi que se 1B S01. APARICIO. postule une fase filica como caracteristica de la organizacion ee Rero__gc6ma entender esta_primacia dal falo? La distincién entre lo simbélico y lo imaginario se revela en este momento je vista el papel no menos impor- imaginario en la estructuracién del sujeto. La sis sobre el estadio del espejo presentada por Lacan, puso de relieve las implicaciones de la teoria freudiana sobre el narcisismo; el ser humano se halla en cierto modo preso de la imagen del otro y este apresamiento en lo imaginario otorga a su ser una aliena- cién y una hendedura que le son consustanciales. ;Cémo asom- brarse entonces del significado especialisimo adquirido por eso que lo imaginario presenta coma “un donde, en las mujeres, solo se encuentra una ausencia? Esta ar sencia que sOlo es tal en celacifn con la prnsencia dela Gestalt ‘ilica,_posibilita al mismo tiempo _la_primacia de diche forma; establecida as a oposcin inerene To simbolico, queda intro” dueida una ‘nivel del snifcan (el varOn encontacd a slida fedipico en una identificaciOn con el padre, mientras que hard falta desviarse, dar una vuelta que la lleva a identificarse ‘con el padre antes de llegar a su propio sexo). Puede decirse entonces que hay una especie de pasaje que conduce de Io imaginario a lo simbélico. La importancia del sim- bolo filico es debida en primer lugar a la funcién que desempena al falo en el plano de Io imaginario, y es a partir de alli que el nifflo entra en el complejo de castracion. No otra cosa significaha Freud_al subrayar que para comprender cudl es la significacidn del_complejo de castracién es indispensable tomar_en_cuents ‘que_s_origen se halla en la fase filics. Por otra parte, el aspecto simbolico parece estar implicado desde el comienzo; el niflo ha de resolver el conflicto a ese nivel, asumiendo el falo en tanto significante —dice Lacan—, lo cual supone confrontar la funcion del padre. En este sentido también, nos parece poder entends Pero la castracion s6lo es posibl que la intervencion de la instancia paterna produce la ruptura 14 PSICOSIS de la especial relacién entre Ia madre y el hijo a la que hemos hecho referencia mas arriba. Para decirio en otros términos, més abstractos pero mis precisos, aparece Llugar antes ceupada porel deseo de La madre (deseo que el nifio desea e identifica con su objeto imaginario, el falo). Se descu- ‘téfora parerna,_metifora_que_ sustituys, pues. este Nombre “on cl lugar _primeramente simbolizado por la operacion de la ausencia Ae la madre" (Escritos, 11, 243), Este recorrido algo somero por los temas y problemas que la nocion de complejo de Edipo abarca, deberia al menos servir- ‘nos para vislumbrar por qué Lacan se refiere al complejo de Edipo como a una estnictura significante esencial. Tenignsio esto pre- sente, es posible enunciar Ia diferencia entre neurosis y_psicasis del_modo siguiente: en Is neurosis el sujeto tiene que habérselas con una relaciOn que se halla “significada dentro de las estruc- turas significantes existentes”, mientras que lo que se produce en una psicosis es el “encuentro del sujeto en condiciones elec- tivas, con el significante”. Para ilustrar esta definicién, nos deten- ‘éremos un momento en un pasaje del caso Schreber, cuyo estu- dio sirve de base a la ela mos de aludir y luego, El estallido psictico del Presidente Schreber ocurre en el preciso momento en que, a peticion de los ministros, es nombrado “presidente de cimara" en la Corte de Apelacién, © dicho de lo llama a ejercer una funcién que no es ya legis into a un grupo de hombres todos veinte ido de un nuevo significante, le impone a la cual no puede responder. El proceso se desencadena:entonces. Esta imposibilidad es la que ) tenta definir recurriendo al concepto de forelusion, impo- } lad hermosamente descrita por medio de una comparacion lela pena citar: ‘odos los taburetes no tienen cuatro pies (...) Puede que ns SOL, APARICIO ‘en un comienzo, el taburete no tenga suficientes pies, pero que .nga de todos modos hasta un determinado momento cuando ‘en una determinada encrucijada de su historia biogré- mnfrontado a este defecto que existia desde siempre”. 10 imaginario y la profunda perturbacion del dis- curso que conocemos como manifestaciones de la psicosis, aparecen como consecuencia de esta falta de uno de los pies del taburete. El hecho de que lo recusado (forclos) sea un significante 1 problema ya mencionado de sujeto con el signtficante, presente a lo largo de tod sobre las psicosis. Retomando los versos del Fausto citados por Freud —Lo que de tus padres has heredado, adquiérelo para que sea tuyo~, Lacan dird que es necesario que el orden del signifi- cante sea adquirido por el sujeto, que éste “lo conqui ‘quede colocado respecto a él en una relacién de impli toque a su ser”, es decir, que lo afecte, que lo atafia. Esta “rela- cién de implicacién que toque a su ser”, de la cual derivard el supery6, la plantea Lacan mas adelante como la pregunta, inevi- table para el psicoandlisis y de dificil respuesta, sobre la como la verdad “entra en la vida del hombre”; la solucién freudia~ nna se halla en la idea de la existencia del padre como “verdad verdad que no encuentra apoyo sino en el mito, en asesinato del padre en los origenes de la humanided. La muerte del padre constituye asi, dice Lacan, en el pensamiento freudiano, la representacion dramatica fundamental por medio de la cual queda introducido en el ser humsno algo que lo tras- ciende, el simbolo del padre. Vemos con ello cules son el haz y el envés de la relaciOn del sujeto con el significante, por una parte la necesaria relacion de implicacion, por otra ese ir mas allé del ser indispensable al surgimiento del simbolo, de la meté- fora también, creadora de las significaciones que dan vida a cada lengua La fenomenologia de la psicosis revela, como lo escribia Freud 16 PSICOSIS a Fliess en una de sus cartas, que los psicdticos “aman a sus de- lirios como a sf ". {Qué conexion puede haber entre este la cuestion re- te una caren ley que el dre representa, y que ¢ esta carencia la que se intenta remediar en el plano imaginario, Felto de una relacion signifcante que toque a su se, el psitico se agarra firme 4 esos juegos de significantes vaciados de significado que son sus delirios, Podemos ahora formular que el momento en que se desenca- dena una psicosis no es sino el resultado de la recusacién de un significante primordial, cuando el sujeto se ve enfrentado a una situacion que le exige algo mas que las “metas imaginarias” con que hasta entonces logré suplir diche falta. La paternidad 8 una situacién de este tipo; no hay modo de aceeder a ella por via imaginaria, es una funcién eminentemente simbélica efecto del sigificante del NombredelPadre. De hecho, e lo que respecta al papel estructurante del complejo de Edipo, no es la ausencia del padre real sino la carencia del significante, la que tiene con- * secuencias nefasas. © Bsertos, I, 242.

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