Universidad Adventista Dominicana
Nombre:
Adder Andrés Flores Belliard
Matricula:
2016-0801
Materia:
Creencias Cristianas
Maestro:
David Uribe
Tema:
El don de profecía
Fecha:
Rep, Dom. 12 de Diciembre 2017
El don de profecía
El don de la profecía es uno de los dones más maravillosos que posee el cuerpo de
Cristo. Es un don sobrenatural que Dios da a la iglesia para recibir divinamente un
mensaje del mismo corazón de Dios, para las cosas distantes o futuras.
En 1° Corintios 12:10, Pablo habla acerca de este don.
Es un don que dios ha elegido para bendecir a su pueblo. La palabra profética puede ser
personal, grupal o algo como a una congregación.
Los dones espirituales, son habilidades o cualidades espirituales que todos tenemos y
que se activan cuando le damos el control de nuestra vida a Dios y le pedimos que nos
llene de su Espíritu Santo.
"A otro, profecía" (1 Corintios 12:10). Cuando decimos la palabra profecía, la
entendemos literalmente como la palabra revelada de Dios, algunas veces con referencia
al futuro. A través del Antiguo Testamento y del Nuevo, Dios profetizó acerca del final
de la historia, el nuevo cielo y la nueva tierra centrados alrededor del pueblo de Israel.
Todas estas profecías escritas en la Biblia forman esa parte de la Palabra de Dios que ha
pasado a nosotros a través de los fieles escritos de los profetas inspirados por el Espíritu
Santo.
Un profeta es uno que recibe mensajes de Dios y este transmite estos a su pueblo. Los
profetas no profetizan por si solos, sino que hablan siendo inspirados por el espíritu
santo. (2 Ped. 1:21).
El termino profeta designa un mensajero de Dios divinamente escogido.
A través de los años, Dios ha dado revelaciones de su voluntad para su pueblo por
medio de los profetas.
Las funciones del don profético
Según el nuevo testamento los profetas cumplían las siguientes funciones:
Ayudar a fundar la iglesia
Iniciar el esfuerzo misionero de la iglesia
Edificar la iglesia
Unir a la iglesia y protegerla
Amonestaciones acerca de dificultades futuras
Confirmar la fe en épocas de controversia
Muchas cristianos creían que el don de la profecía ceso al fin de la era apostólica. Los
dones de la profecía no siempre se han manifestado con abundancia en la iglesia
cristiana.
La disminución del don profético no significa que Dios haya eliminado el don
permanentemente.
Falsos profetas provocaron falta de confianza en el don de la profecía. Dios menciona el
surgimiento de estos como una señal de que su venida está cercana.
Dios le concedió a Juan el Bautista el don de la profecía con el fin de que anunciara la
primera venida de cristo.
Mandamientos a los profetas
El apóstol Pablo da algunas instrucciones sobre cómo debe usarte este don en la iglesia
cuando se está con otros creyentes:
El profeta debe profetizar siempre para edificar, si sus palabras se convierten en
juicio o condenación el Espíritu Santo no lo está respaldando.
Los profetas deben hablar de modo que otros escuchen y puedan determinar si están
hablando palabra de Dios o si solamente están expresando ideas personales.
Si alguien más recibe una palabra de profecía debe esperar su turno para hablar.
El espíritu del profeta están sujetos a los profetas, es decir, aunque sintamos una
urgencia por declarar una palabra debemos aprender a hacer todo con orden y
claridad pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.
La palabra nos dice que hay tres maneras mediante las cuales la profecía sirve a los
creyentes: edificación, exhortación y consolación; o, dicho en otras palabras,
construyendo, animando y consolando. (1 Corintios 14:3.)
En el Antiguo Testamento hubo hombres inspira-dos de Dios para profetizar. Estos
profetas fueron especialmente elegidos por Dios para comunicar su palabra a la gente,
oficiando los dones combinados de profecía y conocimiento, y a menudo ejecutando
“grandes proezas” por el poder de Dios.