Educación e Inclusión Social en Venezuela
Educación e Inclusión Social en Venezuela
7. Complejos Universitarios Socialistas Alma Mater. Los Complejos Universitarios Socialistas Alma
Mater (CUSAM) son un conjunto integrado de espacios, servicios y recursos para la actividad
universitaria, ubicados en sitios estratégicos, donde convergen los programas de diversas
instituciones de Educación Superior, en función de compartir, optimizar recursos y garantizar que
las distintas universidades del país amplíen sus actividades de formación, investigación y
desarrollo tecnológico, a espacios físicos más allá de sus campus. Esencialmente, constituyen
espacios del Poder Comunal para el desarrollo endógeno de la localidad y la satisfacción de las
necesidades de formación, identificadas por la propia comunidad.
10. Modalidades Canaima Educativo “Escolar” La primera modalidad del proyecto fue concebida
en el marco de la escuela, por lo que se denomina Canaima Educativo Escolar. Las computadoras
portátiles escolares quedan bajo resguardo de los planteles en Gabinetes Móviles, en los cuales
son cargadas sus baterías y transportadas hasta los pupitres de las niñas y los niños de primer
grado. Mediante un dispositivo inalámbrico se conecta la computadora portátil escolar de cada
niña y cada niño con la computadora portátil del maestro, conformando una Red Salón que le
permite guiar y orientar el proceso de aprendizaje. Canaima Educativo “Va a mi casa” Como paso
trascendental en la garantía del acceso universal a las tecnologías de información, la segunda
modalidad del proyecto Canaima Educativo, Canaima “Va a mi casa”, ha sido concebida para que
cada estudiante de segundo hasta sexto grado disponga a tiempo completo de una computadora
portátil escolar con contenidos educativos correspondientes al grado que cursa. De esta forma,
la familia es incluida en el proceso de formación de sus niñas y niños.
11. Proceso de Formación para la Fabricación Nacional de Computadoras Canaima. Para el año
2012 las computadoras portátiles escolares necesarias para dotar a los quinientos mil (500.000)
niños y niñas que anualmente ingresan al subsistema de educación primaria, serán fabricadas en
el país. El primer paso en este proceso es la formación teórico- práctica del talento venezolano,
la cual comenzó con la capacitación de 21 técnicos en la Línea de Formación e Innovación
Tecnológica ubicada en el Centro Nacional de Innovación Tecnológica (CENIT) y la compra de
partes y piezas para la producción de mil computadoras Canaima en esta línea de ensamblaje.
12. Impacto Social Pedagógico Promueve y fortalece aprendizajes integrales, con pertinencia
geohistóricocultural para la liberación y emancipación del ser humanista social. Promueve el
desarrollo del pensamiento crítico, creativo y reflexivo. Rompe los límites del salón de clase
tradicional. Promueve las actitudes críticas, creativas e investigativas del docente. Aprendizajes
colaborativos, dialógicos, interactivos, atención a las diferencias individuales, fortalecimiento de
potencialidades creativas y valores de bien común, solidaridad, cooperación, convivencia, entre
otros. Garantiza el derecho humano de niñas y niños a la comunicación y a la apropiación de las
Tecnologías. Tecnológico Formación de una nueva visión humanista social del uso de las
Tecnologías de Información
13. Importancia El uso del proyecto Canaima representa la tecnología y la innovación, siendo una
gran oportunidad para los docentes, ya que es una herramienta a través de la cual se pueden
desarrollar los proyectos de aprendizajes de una manera creativa, dinámica permitiendo a los
estudiantes un aprendizaje significativo, alcanzando así los objetivos previstos, estos deben estar
enmarcados en un proceso de plantificación que permita su implantación y desarrollo,
generando óptimos resultados. La finalidad es que los niños se familiaricen con el uso de as
computadoras como una herramienta que les permita relacionarse e incluso apropiarse de la
lectura, escritura y por supuestos de los programas educativos en general.
2 nov. 2010
La educarse es un niño excluido de la sociedad, marginado y eso es una injusticia. Por supuesto
que ahí no acaban los problemas, la educación además de libre y gratuita debe tener el mismo
nivel de excelencia que la privada, porque si no estamos nuevamente frente a una falta de
equidad en cuanto a las oportunidades que tienen los niveles altos de la sociedad y los pobres.
Educarse es un DERECHO que toda persona debe tener y es un DEBER del estado proporcionar
los medios para que este derecho pueda hacerse efectivo.educación es un mecanismo
indispensable para la inclusión social, es a través de el que los jóvenes pueden formarse y tener
la posibilidad de insertarse en la sociedad a través de un empleo o profesión, es por eso que la
educación debe ser libre y gratuita para que todos los sectores sociales puedan acceder a ella.
Un niño que no tiene la posibilidad de
América Latina se caracteriza por tener sociedades muy desintegradas y fragmentadas debido a
la persistencia de la pobreza y a la gran desigualdad en la distribución de los ingresos, lo cual
genera altos índices de exclusión. Como señala Tedesco una de las tendencias más fuertes de la
nueva economía, es el aumento de las desigualdades, la segmentación espacial y la
fragmentación cultural de la población.
Durante la década de los noventa los países de América Latina iniciaron una serie de reformas
educativas orientadas a lograr el acceso universal a la educación básica y al mejoramiento de su
calidad y equidad, sin embargo todavía persisten importantes desigualdades educativas. Es
urgente el desarrollo de políticas decididas de equidad para que la educación cumpla con una de
sus funciones fundamentales; contribuir a superar las desigualdades de origen de los alumnos
para avanzar hacia sociedades más justas, equitativas y democráticas.
La mayoría de los países adoptan en sus políticas y leyes los principios de la Declaración de
Educación para Todos, pero en la práctica existen distintos factores que excluyen y discriminan a
numerosos alumnos del sistema educativo. A pesar del gran avance alcanzado en el acceso a la
educación aún no se ha logrado la universalización de la educación primaria, y persisten
problemas de equidad en la distribución y calidad de la oferta educativa y en el acceso al
conocimiento. En aquellos países en los que se cuenta con datos desagregados, los colectivos
más excluidos son precisamente los que más necesitan la educación para superar su situación de
desventaja o de vulnerabilidad; niños de zonas rurales aisladas o de extrema pobreza, niños
indígenas y desplazados, y niños y niñas con discapacidad.
Las bases de una mayor igualdad se sientan en la primera infancia. Hay suficientes evidencias
respecto de los beneficios que tiene la educación en los primeros años de vida para el desarrollo
humano, y sus efectos preventivos y de equiparación de oportunidades. En América Latina existe
una mayor conciencia sobre la importancia de la educación de la primera infancia que se refleja
en un mayor desarrollo de políticas y en el aumento de la cobertura, aunque hay problemas de
desigualdad en el acceso que afecta a los niños y niñas de medios socioeconómicos más
desfavorecidos, del sector rural, de pueblos originarios o con discapacidad.
Un mayor número de años de estudio es un factor que puede contribuir, aunque no es el único,
a superar el círculo vicioso de la pobreza, ya que ofrece mayores posibilidades para acceder al
mundo laboral y tiene una influencia positiva en la educación de los hijos. En todos los países ha
disminuido el número de analfabetos absolutos aunque todavía hay 36 millones, de los cuáles el
56% son mujeres{3}, y hay un alto porcentaje de personas entre 15 y 24 años con primaria
incompleta. Es decir hay un alto contingente de personas en América Latina que no cuenta con
las competencias mínimas necesarias para insertarse en la sociedad actual del conocimiento y
acceder a puestos de trabajo dignos y productivos.
Si bien aún no se ha logrado el pleno acceso a la educación básica, el mayor desafío en la región
de América Latina y el Caribe es superar la desigualdad en la calidad de la oferta educativa y en
los logros de aprendizaje. El aumento de la cobertura no ha sido acompañado de medios
efectivos que garanticen la permanencia en el sistema escolar y la satisfacción efectiva de las
necesidades básicas de aprendizaje de los estudiantes. Aunque han disminuido los índices de
repetición y deserción, éstos siguen siendo altos, y afectan en mayor medida a los niños y niñas
que viven en situación de vulnerabilidad; zona rural, pueblos originarios y contextos
socioeconómicos desfavorecidos. Los recursos que se invierten en el alto contingente de
alumnos que repiten cada año, alrededor de 5 mil 700 millones de dólares{5}, podrían constituir
un recurso muy valioso para mejorar la calidad de la educación para todos, especialmente si se
considera el escaso impacto de la repetición en el nivel de logros de los alumnos y su efecto
negativo en la autoestima de éstos.
Los estudios internacionales comparativos sobre logros de aprendizaje también muestran una
grave inequidad en la distribución del conocimiento{6}. Estas evaluaciones pusieron de
manifiesto que los niveles de aprendizaje de todos los alumnos en lenguaje y matemáticas son
en general bajos, pero según los datos de la evaluación realizada por UNESCO{7} los logros son
aún menores en el caso de los alumnos que provienen de las escuelas públicas, ya sean urbanas
o rurales.
Las desigualdades en función del origen socioeconómico son las más significativas en los países
de América Latina, y la pobreza está asociada a otros tipos de desigualdad como vivir en la zona
rural o pertenecer a pueblos originarios, lo cual sitúa a un buen porcentaje de la población en
una posición de gran vulnerabilidad. Según datos de CEPAL (1998) las personas que provienen de
hogares con escasos recursos suelen cursar 8 o menos años de estudio, y en general no superan
la condición de obrero u operario, mientras quienes crecen en hogares de mayores recursos
suelen cursar 12 o más años de educación y se desempeñan como profesionales, técnicos o
directivos. Las nuevas generaciones tienen más niveles de estudio en todos los estratos
socioeconómicos, pero esto no se ha traducido en mayor movilidad social; las ocupaciones de
mayor productividad exigen mayores niveles de estudio que se concentran en los estratos
socioeconómicos más altos (Reimers, 2002)
La zona rural también se encuentra en una situación de desigualdad, mostrando mayores tasas
de repetición y deserción que la zona urbana. El promedio regional de personas entre 15 y 24
años que tiene por lo menos 10 años de educación es del 50% en las zonas urbanas mientras
que en las zonas rurales el promedio llega aproximadamente al 20%{8}. En el medio rural
muchas escuelas no imparten la enseñanza obligatoria completa, son de difícil acceso y en
muchos casos cuentan con docentes menos calificados.
Los niños y niñas con necesidades educativas asociadas a una discapacidad es el colectivo que se
encuentra más excluido. En muchos países no existen estadísticas confiables, pero cuando las
hay queda de manifiesto que un alto porcentaje de estos alumnos no recibe ningún tipo de
educación, especialmente los que tienen discapacidades más severas. Aunque la tendencia de
las políticas de los países es promover la integración de estos alumnos en la escuela común, la
gran mayoría está escolarizada en centros de educación especial, por lo que también son los más
discriminados.
En relación con el género, salvo algunos países, no existen diferencias significativas en el acceso
a la educación inicial y básica, pero sí en la permanencia y la finalización de estudios. En los
países de América latina son mayores las tasas de abandono y reprobación de las niñas de zona
rural y comunidades indígenas. Por el contrario, en los países del caribe y algunos
latinoamericanos los varones abandonan antes la escuela y tienen un menor nivel de
desempeño académico. En cuánto a los niveles de aprendizaje, las diferencias de género son
significativas tan sólo en algunos casos. En general, las niñas alcanzan mejores logros en lenguaje
y ligeramente menores en matemáticas.{9}
El movimiento de la inclusión ha surgido con fuerza en los últimos años para hacer frente a los
altos índices de exclusión y discriminación y a las desigualdades educativas presentes en la
mayoría de los sistemas educativos del mundo. Tal como se ha visto en el anterior apartado la
educación no está siendo capaz de contribuir a superar las desigualdades ni de reducir la brecha
social, por lo que es preciso realizar mayores esfuerzos para que realmente se convierta en un
motor de mayor equidad social.
La primera consiste en conceder el derecho a la educación a todos aquellos que, por diferentes
causas, están excluidos (pueblos indígenas, personas con discapacidad, comunidades nómadas,
etc), pero con opciones segregadas en escuelas especiales, o, programas diferenciados para
dichos colectivos que se incorporan a la educación.
En muchos países existe cierta confusión con el concepto de inclusión o educación inclusiva, ya
que se está utilizando como sinónimo de integración de niños y niñas con discapacidad, u otros
con necesidades educativas especiales, a la escuela común. Es decir, se está asimilando el
movimiento de inclusión con el de integración cuando se trata de dos enfoques con una visión y
foco distintos. Esta confusión tiene como consecuencia que las políticas de inclusión se
consideren como una responsabilidad de la educación especial, limitándose el análisis de la
totalidad de exclusiones y discriminaciones que se dan al interior de los sistemas educativos, e
impidiendo el desarrollo de políticas inclusivas integrales.
En primer lugar, es importante señalar que el foco de la inclusión es más amplio que el de la
integración. Esta última, en los países de América Latina y en otras partes del mundo, está ligada
al colectivo de los alumnos con necesidades educativas especiales, y aspira a hacer efectivo el
derecho de estas personas ha educarse en las escuelas comunes, como cualquier ciudadano,
recibiendo las ayudas necesarias para facilitar su proceso educativo y su autonomía. El
movimiento de la inclusión, representa un impulso fundamental para avanzar hacia la educación
para todos, porque aspira a hacer efectivo para toda la población el derecho a una educación de
calidad, ya que como hemos podido observar hay muchos niños y niñas, además de aquellos con
discapacidad, que tienen negado este derecho. La inclusión está relacionada con el acceso, la
participación y logros de todos los alumnos, con especial énfasis en aquellos que están en riesgo
de ser excluidos o marginados{11}, por diferentes razones. Desde esta perspectiva, la inclusión
es una política del ministerio de educación en su conjunto y no de las divisiones de educación
especial.
La situación anteriormente señalada nos muestra la persistencia de una visión individual de las
dificultades de aprendizaje, en la que éstas se atribuyen solamente a variables del individuo (sus
competencias, su origen social, el capital cultural de su familia, etc), obviando la gran la gran
influencia que tienen los entornos educativo, familiar y social en el desarrollo y aprendizaje de
las personas. En el enfoque de la inclusión, por el contrario, se considera que el problema no es
el niño sino el sistema educativo y sus escuelas. El progreso de los alumnos no depende sólo de
sus características personales sino del tipo de oportunidades y apoyos que se le brindan o no se
le brindan, por lo que el mismo alumno puede tener dificultades de aprendizaje y de
participación en una escuela y no tenerlas en otra. La escasez de recursos, la rigidez de la
enseñanza, la falta de pertinencia de los currículos, la formación de los docentes, la falta de
trabajo en equipo o las actitudes discriminatorias son algunos de los factores que limitan el
acceso, permanencia y el aprendizaje del alumnado en las escuelas.
Según Tony Boot (2000), las barreras al aprendizaje y la participación aparecen en la interacción
entre el alumno y los distintos contextos: las personas, políticas, instituciones, culturas y las
circunstancias sociales y económicas que afectan sus vidas. En este sentido, las acciones han de
estar dirigidas principalmente a eliminar las barreras físicas, personales e institucionales que
limitan las oportunidades de aprendizaje y el pleno acceso y participación de todos los
estudiantes en las actividades educativas.
A continuación se señalan las principales finalidades que persigue la educación inclusiva y que
constituyen sus principales señas de identidad. Al respecto, es importante señalar que la
inclusión es un proceso que nunca está acabado del todo, ya que constantemente pueden
aparecer diferentes barreras que excluyen o discriminan a los alumnos y alumnas, o, que limitan
su aprendizaje y su pleno desarrollo como personas.
La educación inclusiva aspira a hacer efectivo para todas las personas el derecho a una
educación de calidad, que es la base de una sociedad más justa e igualitaria. La educación es un
bien común específicamente humano que surge de la necesidad de desarrollarse como tal, por
ello todas las personas sin excepción tienen derecho a ella.
El derecho a la educación va mucho más allá del acceso, aunque es un primer paso, ya que exige
que ésta sea de calidad y logre que todas las personas desarrollen al máximo sus múltiples
talentos y capacidades.
La enorme importancia de la educación también radica en que nos abre las puertas para
aprovechar otros beneficios que ofrece la sociedad y hace posible el ejercicio de otros derechos
y de la ciudadanía, lo cual es el fundamento de una sociedad más democrática. El pleno ejercicio
del derecho a la educación pasa necesariamente por educar en y para los derechos humanos,
proporcionando al alumnado, desde los primeros años de la vida escolar, la oportunidad no sólo
de conocer dichos derechos sino de vivenciarlos. Los niños y niñas necesitan oportunidades de
comprender cuáles son sus derechos y deberes, cuáles son los límites que imponen a su libertad
los derechos y libertades de los demás y como sus acciones pueden afectar los derechos de otras
personas{12}.
Un aspecto clave de la inclusión es conseguir la plena participación de todas las personas en las
diferentes esferas de la vida humana. Actualmente, existe cierto consenso respecto a que la
exclusión va más allá de la pobreza, ya que tiene que ver con la dificultad de desarrollarse como
persona, la falta de un proyecto de vida, la ausencia de participación en la sociedad y de acceso
a sistemas de protección y de bienestar.
Una mayor inclusión social pasa necesariamente, aunque no únicamente, por asegurar la plena
participación en la educación, para lo cual los niños y niñas no deben ser objeto de ningún tipo
de discriminación por razones de origen social, étnico, religioso u otros{13}. Todas las personas
tienen mas posibilidades de desarrollarse como tales si tienen la oportunidad de participar junto
con los otros en las distintas actividades de la vida humana. Como señala Fernando Savater
(2005) la relación con otros seres humanos es fundamental para desarrollar la humanidad. La
humanidad es una forma de relación simbólica, y los seres simbólicos estamos destinados a
desarrollar nuestras posibilidades en relación con los otros.
Tony Booth y Mel Ainscow (2000) definen la inclusión como un conjunto de procesos orientados
a aumentar la participación de los estudiantes en la cultura, los currículos y las comunidades de
las escuelas. Para estos autores, la inclusión implica que los centros realicen un análisis crítico
sobren lo que se puede hacer para mejorar el aprendizaje y la participación de todos{14}.
La participación también está relacionada con el derecho de los niños a ser escuchados y a tener
en cuenta sus opiniones sobre los diferentes aspectos que afectan sus vidas. En el artículo 12 de
la Convención de los Derechos del Niño se establece que los adultos han de proporcionar a los
niños las condiciones y estímulos necesarios para que puedan manifestar su opinión sobre todos
los asuntos que les conciernen, así como de administrarles informaciones adecuadas a su edad,
en base a las que puedan elaborar sus propios puntos de vista.
3.2. La inclusión en educación es un medio para avanzar hacia una mayor equidad y el
desarrollo de sociedades más inclusivas y democráticas
Uno de los factores que genera desigualdad en los sistemas educativos de América Latina es la
segregación social y cultural de las escuelas, que reproduce la fragmentación presente en las
sociedades y limita el encuentro entre distintos grupos.
La escuela tiene un papel fundamental en evitar que las diferencias de origen de los alumnos se
conviertan en desigualdades educativas, y por esa vía de nuevo en desigualdades sociales. Hoy
en día la escuela no es ni mucho menos el único espacio para acceder al conocimiento, pero
todavía es la única instancia que puede asegurar una distribución equitativa del mismo si se dan
ciertas condiciones.
Avanzar hacia una mayor equidad en educación sólo será posible si se asegura el principio de
igualdad de oportunidades; dando más a quién más lo necesita y proporcionando a cada quien
lo que requiere, en función de sus características y necesidades individuales, para estar en
igualdad de condiciones de aprovechar las oportunidades educativas. No es suficiente ofrecer
oportunidades educativas hay que crear las condiciones para que todos y todas puedan
aprovecharlas.
El principio de equidad significa tratar de forma diferenciada lo que es desigual en su origen para
alcanzar una mayor igualdad entre los seres humanos. El horizonte de la igualdad en el ámbito
educativo tiene diferentes niveles; la igualdad en el acceso, para lo cual es necesario que haya
escuelas disponibles y accesibles para toda la población; la igualdad en la calidad de la oferta
educativa, lo cual requiere que todos los alumnos y alumnas tengan acceso a escuelas con
similares recursos materiales, humanos y pedagógicos; y la igualdad en los resultados de
aprendizaje, es decir que todos los alumnos alcancen los aprendizajes establecidos en la
educación básica, sea cual sea su origen social y cultural, desarrollando al mismo tiempo las
capacidades y talentos específicos de cada uno.
Hay que tener especial cuidado en que la igualdad de resultados no conlleve la exclusión; un
sistema educativo no se podría considerar igualitario si logra similares resultados en el alumnado
a costa de excluir a una parte del mismo. Desde la perspectiva de la inclusión tiene que haber un
equilibrio entre aprendizaje y participación, esto es importante ya que muchas veces las
experiencias de integración han dado más importancia a la socialización de los alumnos que a los
logros de aprendizaje. Por el contrario, otras veces se segrega a los alumnos de distintas maneras
con el único fin de lograr los resultados de aprendizaje esperados.
La educación inclusiva también puede ser una vía esencial para superar la exclusión social que
resulta de ciertas actitudes y respuestas ante las diferencias socioeconómicas, culturales, o de
género, por nombrar algunas de ellas, y que lamentablemente muchas veces se reproducen al
interior de las escuelas.
El principio rector del Marco de Acción de la Conferencia Mundial sobre necesidades especiales
(Salamanca, 1994) es que "todas las escuelas deben acoger a todos los niños
independientemente de sus condiciones personales, culturales o sociales; niños discapacitados y
bien dotados, niños de la calle, de minorías étnicas, lingüísticas o culturales, de zonas
desfavorecidas o marginales, lo cual plantea un reto importante para los sistemas escolares. Las
escuelas inclusivas representan un marco favorable para asegurar la igualdad de oportunidades y
la completa participación, contribuyen a una educación más personalizada, fomentan la
solidaridad entre todos los alumnos y mejoran la relación costo-eficacia de todo el sistema
educativo".
No cabe duda, que la educación es un instrumento fundamental para superar la exclusión social,
pero no es menos cierto que la educación por si sola no puede compensar las desigualdades
sociales ni eliminar las múltiples formas de discriminación presentes en nuestras sociedades. Es
necesario desarrollar en paralelo políticas económicas y sociales que aborden los factores que
generan desigualdad y exclusión fuera del ámbito educativo. Como muy bien señala Reimers,
2000, las políticas educativas por sí solas no crean las oportunidades para acceder al capital
social y cultural necesario. No hacen que los estados sean más democráticos, aunque preparen a
las personas para ello, ni que las sociedades sean más cohesivas o pacíficas, aunque formen en
habilidades de acción colectiva y resolución de conflictos, y por sí mismas no igualan la
distribución social de recursos, diferentes de los recursos educativos.
3.3. La educación inclusiva aspira a proporcionar una educación de calidad para todos, dando
respuesta a la diversidad de necesidades educativas del alumnado
Una educación no puede ser de calidad si no logra que todos los alumnos, y no sólo parte de
ellos, adquieran las competencias necesarias para insertarse activamente en la sociedad y
desarrollar su proyecto de vida en relación con los otros. Es decir no puede haber calidad sin
equidad, aunque no faltan aquellos que piensan que una educación inclusiva no es compatible
con el logro de buenos resultados por parte todos los alumnos.
La UNESCO en el informe de monitoreo de Educación para Todos del año 2005, establece tres
elementos para definir una educación de calidad{15}: el respeto de los derechos de las personas;
la equidad en el acceso, procesos y resultados; y la pertinencia de la educación. Dado que los
dos primeros aspectos ya han sido desarrollados anteriormente vamos a detenernos en la
pertinencia. Esta hace referencia a una educación que promueve aprendizajes que son
significativos para todos y no sólo para aquellos que pertenecen a las clases sociales y culturales
dominantes, o, para quienes tienen un determinado nivel de competencia (el supuesto alumno
medio). Una educación pertinente es aquella que tiene al alumno como centro, adecuando la
enseñanza a sus características y necesidades, partiendo de lo que "es" "sabe" y "siente", lo cual
está mediatizado por su contexto sociocultural, y promoviendo el desarrollo de sus distintas
capacidades, potencialidades e intereses. "Si los alumnos no perciben la pertinencia del
contenido en relación consigo mismos y con su contexto, se desmotivarán y el aprendizaje se
resentirá en la práctica"{16}.
La educación inclusiva implica una transformación radical en los paradigmas educativos vigentes
pasando desde un enfoque basado en la homogeneidad a una visión de la educación común
basada en la heterogeneidad. Las diferencias son una condición intrínseca a la naturaleza
humana, como especie todos tenemos ciertas características que nos asemejan y otras que nos
diferencian, de tal forma que no hay dos personas idénticas, sin embargo, existe una tendencia a
considerar la diferencia como aquello que se distancia o desvía de la "mayoría", de lo "normal" o
"frecuente", es decir, desde criterios normativos{17}. La valoración negativa de las diferencias y
los prejuicios conllevan a la exclusión y la discriminación.
3.3. La educación inclusiva es un medio fundamental para "aprender a ser" y "aprender a vivir
juntos"
La educación no sólo tiene la finalidad de socializar a los individuos a través de la apropiación de
los contenidos de la cultura en la que están inmersos, sino que también ha de contribuir a la
individuación de cada sujeto en la sociedad con su propia identidad, favoreciendo la autonomía,
el autogobierno y la construcción del propio proyecto de vida. Aprender a ser, que es uno de
cuatro pilares de la educación establecidos en el Informe de la Comisión Delors{18}, es
fundamental para conocerse y valorarse a sí mismo y construir la propia identidad, para actuar
con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal en las distintas
situaciones de la vida.
Aprender a ser demanda hacer efectivo el derecho a la propia identidad respetando a cada uno
como es. Este derecho supone un conjunto de atributos, de cualidades, tanto de carácter
biológico como los referidos a la personalidad, que permiten precisamente la individuación de
un sujeto en la sociedad. Atributos que facilitan decir que cada uno es el que es y no otro{19}.
La perspectiva de la inclusión demanda avanzar hacia un único sistema educativo que sea más
diversificado para atender de forma adecuada las necesidades los distintos colectivos y
personas, con el fin de lograr, por distintas vías equivalentes en calidad, aprendizajes
equiparables para toda la población. Esto supone superar la actual separación entre la
educación para todos y la educación para aquellos que por diferentes razones son considerados
"diferentes". Así lo expresaron los ministros de educación de la región en el Proyecto Regional
de Educación para América Latina y el Caribe:
Los grandes fines de la educación y los aprendizajes establecidos en el currículum escolar han de
ser el referente fundamental para la educación de todos y cada uno de los alumnos y alumnas,
con el fin de asegurar la igualdad de oportunidades, y la educación debe proporcionar a cada
uno las ayudas y recursos que necesite para aprender y desarrollarse plenamente como persona.
Algunos alumnos van a requerir más ayudas y/o ayudas distintas para atender sus necesidades
educativas, que como ya se ha señalado son fruto de su origen social y cultural y de sus
características personales.
El progresivo avance de la inclusión hará que los límites entre la "educación común" y la
"educación especial" sean cada vez menos nítidos y precisos y que el rol de las escuelas
especiales cambie substancialmente. La tendencia mundial es que estas escuelas se conviertan
en centros de recursos a la comunidad y a las escuelas comunes y que tan sólo escolaricen
alumnos gravemente afectados.