La lección de los huesos
de Abu Hureyra
La molienda diaria en una de las comunidades agrícolas
del Neolítico temprano instaladas en el Próximo Oriente dejó marcas muy
ilustrativas en el esqueleto de sus habitantes
Theya Molleson
L
a reconstrucción de la vida de to se anegara con la presa de Tabqa. realizaron la transición de la caza y
tiempos remotos parece labor (Moore publicó sus resultados en I n - la recolección a la agricultura. Las
propia de detectives. Sin pis- vestigación y Ciencia en octubre de marcas dejadas por la vida llevada
tas firmes, hemos de trabajar sobre 1979.) Los restos esqueléticos, pro- (unas causadas por la enfermedad,
pruebas dispersas: huesos, artefactos cedentes de siete zanjas, correspon- otras por el trabajo) pueden quedar
y ruinas de los abrigos. Por mi fun- den a unos 162 individuos (75 niños impresas en huesos y dientes.
ción en el Museo de Historia Natural y 87 adultos, de los cuales 44 eran Abu Hureyra se habitó en dos épo-
de Londres supe que se había traído mujeres, 27 varones y 16 de sexo cas diferentes. La primera, inmedia-
a Inglaterra una colección de huesos indeterminado). Los depósitos abar- tamente antes del desarrollo de la
humanos del Neolítico temprano pro- can 3000 años. agricultura, esto es, desde hace unos
cedentes de las excavaciones de Abu A mi equipo le pareció, de entrada, 11.500 hasta 10.000 años atrás. Los
Hureyra, en el norte de Siria. El que los huesos podían introducimos ocupantes preneolíticos de este asen-
trabajo arqueológico lo había realiza- en la vida diaria de los habitantes de tamiento recogían semillas silvestres
do Andrew M. T. Moore en 1972 y este asentamiento y, por consiguien- muy diversas: lentejas, trigo, cente-
1973, poco antes de que el yacimien- te, de otros grupos del Neolítico que no, cebada, almeces y pistachos; ca-
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zaban también las gacelas que acu- Le dimos vueltas a la posibilidad
dían hacia el Eufrates en primavera. de que los habitantes de Abu Hurey- THEYA MOLLESON trabaja en el
La segunda colonización se produjo ra hubieran practicado algún deporte. departamento de paleontología del Mu-
seo de Historia Natural de Londres y
después de un hiato de 200 años; sus Mas parecía improbable la existencia enseña osteología humana en la Univer-
habitantes, preneolíticos todavía, cul- en el Neolítico de bailarinas lisiadas. sidad de Londres.
tivaban trigo (Triticum monococcum De la perplejidad nos sacó un colega
y T. dicoccum), avena, cebada, gar- que, en sus vacaciones en Egipto,
banzos y lentejas. Cereales y legum- observó que los suplicantes arrodilla-
bres que había que preparar antes de dos de las paredes pintadas de los
almirez y posterior molienda exigiría
comerlos, y en esa tarea se invertía templos tenían los dedos de los pies
muchas horas. Lo que habíamos en-
trabajo y tiempo. doblados hacia delante. Sospechamos
contrado en los huesos, por tanto,
La historia de ese cambio aparece entonces que la patología encontrada
eran signos reveladores de largas horas
escrita en los huesos de Abu Hureyra. en Abu Hureyra derivaba de alguna
atadas a esa labor. También había
Comenzamos por percatamos de los actividad durante la cual era necesa-
marcas de lesiones, causadas tal vez
rasgos esqueléticos que reflejaban rio estar arrodillado.
al usar el molinillo con demasiado
grandes tensiones, a veces desmesu- entusiasmo o precipitación.
radas, provocadas por el transporte:
caza, grano y materiales de construc-
ción verosímilmente. Las señales eran
D urante las excavaciones, Moore
había encontrado abandonados
en las habitaciones molinillos de
Los molinillos hallados en Abu Hu_
reyra sugieren cómo se produjo di-
cho deterioro. En vez de montarlos
más evidentes entre los jóvenes. Si mano, losas en forma de sillín utili- en un plinto u otra estructura elevada,
exigimos de los muchachos esfuerzos zadas para la molienda manual de práctica seguida en épocas posterio-
de ese tenor, acabarán por aparecer los cereales. Yo estaba convencida res, se colocaban en el suelo los
cambios en la morfología de las vér- de que las señales de arrodillamiento restos que había a su alrededor res-
tebras superiores. Y es lo que hemos tenían que ver con las largas horas paldan la idea de que permanecieron
observado. A buen seguro, los pesos de la molienda. Gordon Hillman, que donde se habían empleado. Por tan-
se cargarían sobre la cabeza: se apre- había estudiado los restos vegetales to. el individuo que lo utilizó habría
cia un aumento de tamaño de las par- del yacimiento, no andaba tan seguro. tenido que arrodillarse.
tes prominentes de las vértebras cer- Un paso esencial en la preparación Recreemos la operación. La mo-
vicales, lo que indica un desarrollo de los cereales, aducía. era despojar lendera (era trabajo de mujeres) vier-
reforzado de los huesos; sin ese con- del cascabillo a los granos macha- te el grano en el molinillo y sostiene
trafuerte, el cuello hubiera cedido cándolos en un almirez. faena que se la muela con las dos manos. De ro
bajo el peso de la carga. En algunos realiza también de rodillas. Ahora dillas, con los dedos de los pies hacia
individuos, los cambios degenerati- bien, aunque las dos tareas contribu- delante, arrastra la piedra hacia el ex-
vos de las vértebras cervicales po- yeran a deformar las vértebras, era tremo opuesto del molinillo. donde
drían deberse a lesiones continuas por improbable que el que trabajaba con acaba con el torso y cabeza casi
el transporte de pesos. el almirez padeciera las deformaciones paralelos al suelo: los brazos quedan
La población gozaba, sin embargo, observadas en los pies: el sujeto po al nivel de su cabeza, o muy cerca.
de buena salud, si exceptuamos las dría haber cambiado de postura mien- Una vez alcanzado el extremo. retro-
deformaciones óseas reiteradas: vér- tras majaba, no cuando molía. cede a su posición de partida con
tebras hundidas (siempre la última La preparación de los cereales cons- una sacudida brusca. El movimiento
dorsal) y dedos gordos de los pies tituía, pues, la actividad más dura por el cual se alargan los brazos
artríticos, malformaciones éstas que del asentamiento y la más exigente. durante el arrastre de la muela recla-
aparecían asociadas a signos de bra- Así continúa ocurriendo en muchos ma la acción del músculo deltoides
zos y piemas musculosos. Sin la me- lugares. Había que machacar el grano del hombro; los bíceps, por su lado,
nor duda, los huesos nos hablan de todos los días, porque las semillas no se encargan del doblamiento de los
una actividad física agotadora que, se conservarían una vez desprovistas brazos hacia dentro.
además, era perjudicial. del hollejo. El descascarillado en el Las áreas donde el deltoides se
1. MOLIENDA DE CEREALES en un molinillo con forma huesos que se muestran aquí: el dedo gordo del pie, la co-
de sillín. Esta tarea diaria, reservada a las mujeres de Abu lumna y la pierna. El dedo del pie esta hiperflexionado y da-
Hureyra, sometía a tensión varias de sus articulaciones. De ñado; la columna evidencia el crecimiento de las vértebras;
rodillas, la mujer arrastraba la muela hacia delante, para la pierna, representada con el fémur encima y la tibia de-
volver al punto de partida. Así, una y otra vez. El trabajo, bajo, tiene un refuerzo en la diáfisis del fémur y crecimiento
que ocupaba varias horas del día, afectaba en particular a los óseo en la rodilla.
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inserta en el húmero y el bíceps en trafuerte a lo largo de la espalda un caso, el dedo gordo del pie dere-
el radio están notablemente desarro- para contrarrestar los momentos de cho está mucho más gravemente afec-
lladas. El crecimiento extra de los flexión impuestos desde la cadera y tado que el izquierdo. Aunque no es
músculos era simétrico, afectando a la rodilla conforme el peso del cuer- posible excluir un origen infeccioso
los dos brazos por igual. En el an- po pasa de atrás hacia delante sobre de esta afección, quizá la molendera
tebrazo, la tuberosidad radial (emi- el molinillo. La rodilla también car- tenía costumbre de reposar un pie
nencia del cuello del radio para la ga con mucha presión porque actúa sobre el otro para aliviar el cansancio.
inserción del bíceps) es particular- de eje para el movimiento. Aumenta, Precisamente ésa es la postura mos-
mente perceptible. pues, el tamaño de las superficies trada en un modelo ilustrado en E g y p -
El pasar muchas horas de rodillas articulares. Todos estos efectos se ob- tian Servant Statues de J. H. Breas-
crea tensiones en los dedos de los servan en los huesos estudiados: los ted que representa una molendera.
pies y en las rodillas, en tanto que la fémures están curvados y reforzados; Los cambios descritos en los hue-
molienda somete a una presión adi- las rodillas, con extensiones óseas en sos de brazo, muslo y dedos de los
cional a las caderas y, en especial, sus superficies articulares. pies afectaban a su morfología gene-
la parte inferior de la espalda. Las La molienda somete también los ral. Para ello, las tensiones sufridas
afecciones características que encon- pies a grandes presiones. Los dedos se hubieron de prolongarse muchas ho-
tramos en la última vértebra dorsal doblan hacia delante para servir de ras al día mientras el individuo aún
eran lesión discal y aplastamiento, palanca, cuyo punto de apoyo reside estaba creciendo. Así sucedía hasta
traumatismos que pudieron ocurrir si en los dedos gordos. En los restos hace poco. Michael Aster escribe en
la molendera sobrepasó el extremo procedentes de Abu Hureyra, las pri- A Desert Dies: "La vida en el oasis
del molinillo cuando arrastraba la meras articulaciones metatarsianas de [sahariano] parecía girar penosamente
muela o si retrocedió con excesiva los dedos de los pies tienen mayor a su propio ritmo. Para las mujeres
rapidez o brusquedad. tamaño y a menudo aparecen daña- esto era literalmente cierto, ya que pa-
Durante la molienda, el organismo das. Hay signos de lesión del cartí- saban gran parte de su tiempo dobla-
pivota altemativamente sobre las ar- lago: superficies lisas y pulidas en la das sobre sus molinillos de mano...
ticulaciones de la rodilla y la cadera. articulación metatarsiana denuncian A menudo miraba a Hawa cuando
El movimiento somete al fémur a el rozamiento de hueso con hueso. derramaba los granos en la base de
fuertes tensiones de flexión, obligán- Algunos individuos habían desarro- piedra, que se deslizaban en ligero
dole a desarrollar una suerte de con- llado una osteoartritis manifiesta. En chorreo a medida que los molía, va
TRANSPORTE DE CARGA
2. ANOMALlAS OSEAS aparecidas entre los habitantes de Abu Hureyra como con-
secuencia de las actividades reseñadas. El transporte de carga sobre la cabeza de-
formaba los huesos de la parte superior de la columna; el punteado de la vértebra
nos habla de una lesión discal. Machacar grano en un almirez y manejar un molinillo
de mano desarrollaban notablemente los músculos de los brazos, como refleja el
abultamiento de los dos húmeros (parte superior de la fotografía), donde se inserta
MANEJO DEL ALMIREZ ACUCLILLARSE
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ciando la harina en una escudilla cada no. Los ocupantes de Abu Hureyra de Abu Hureyra da fe de una tría ine-
pocos minutos. A eso de una hora, debieron de haber descubierto pronto ficaz (y, probablemente, de la ausen-
su hija pequeña, de unos nueve años, que la forma más eficaz de adminis- cia de cedazos). Por la misma razón,
la relevaba y empezaba a moler fu- trarse, en lo concerniente a la ali- quedaban en la harina aristas o glu-
riosamente. Podían pasar varias horas mentación, era la división del trabajo. mas que se alojaban entre los dien-
hasta conseguir la harina suficiente Podemos suponer que los hombres tes, atacando a las encías. Las caries
para una comida." cazaban y, con el advenimiento de la eran raras. Según parece, la harina no
agricultura, cultivaban las plantas. estaba lo bastante refinada ni cocina-
¿Q uién molía en Abu Hureyra?
¿El varón o la mujer? No
resulto fácil dar con la respuesta.
Las mujeres de la familia se encar-
gaban de la preparación del grano,
una tarea o, más bien, una serie de
da (si se cocinaba) como para pro-
porcionar el ambiente adecuado a las
bacterias que causan las erosiones.
Los esqueletos estaban tan fragmen- tareas laboriosas que ocupaban mu- Pero había más problemas. Los ce-
tados, que tuvimos que idear una for- chas horas del día y podían inducir reales, incluso después de ser maja
ma de determinar el sexo de un in- lesiones en la espalda, la rodilla y dos y molidos, producían una comida
dividuo partiendo de los huesos es- los dedos de los pies: las repetitivas dura y sumamente abrasiva. Aparte del
pecíficos portadores de los cambios lesiones del Neolítico producidas por daño causado por el polvillo arran-
que, en nuestra opinión, debíanse a el esfuerzo. No es forzoso inferir que cado de la piedra de moler, la propia
la molienda. Al medir los primeros esa división de roles implicase desi- harina desgastaba rápidamente los
metatarsianos del pie se comprobó gualdad entre los sexos o entre los dientes: muchos los perdían a una
que éstos era generalmente mayores papeles; eso vino más tarde. edad muy temprana. La micrografía
en los varones, lo que nos sirvió para Las mujeres no eran las únicas que electrónica pone de relieve mellas de
comprobar que la mayoría de los hue- sufrían. El grano toscamente molido tamaño comparable a las que los hue-
sos afectados por los efectos del mo- ejercía un efecto nefasto sobre los sos de los dátiles y otros objetos
linillo procedían de mujeres. dientes. Cuando se consumen granos, duros producen en los dientes de pri-
El grano solían prepararlo las mu- si no están transformados en harina, mates no humanos.
jeres y las niñas de la familia. Apa- hay que tener la precaución de elimi- Algo tuvo que hacerse para paliar
rece pues una división de papeles, nar las semillas duras y las piedreci- el horrendo desgaste dentario. Los
aunque bastante imprecisa, entre es- tas. El número de dientes rotos entre arqueólogos habían observado en Abu
tos habitantes del Neolítico tempra los habitantes del Neolítico temprano Hureyra impresiones de esteras en
fragmentos de suelo cimen-
tado de los niveles supe-
el deItoides y en los dos radios (abajo), donde lo hace el bíceps. Al ponerse en cuclillas para riores del asentamiento. Este
descansar, se ejerce tensión sobre la rodilla, produciendo rótulas con muesca. La molienda hallazgo mostraba que,
afecta a la última vértebra dorsal; el acuña miento y el punteado indican aplastamiento y lesión para entonces, la gente ha-
discal. También se resentían los dedos gordos de los pies: aquí se observa desgaste cerca del bía dominado el arte textil.
extremo derecho del hueso superior del dedo y grave osteoartritis cerca del extremo derecho La invención del cedazo
del hueso inferior. (una aplicación de los prin-
cipios del tejer) habría sig-
MOLIENDA MANUAL
nificado la posibilidad de
tamizar el grano de las pie-
drecillas y la barcia. Las
mujeres del Próximo Oriente
manejan hoy el cedazo con
tal destreza que forman has-
ta tres capas: chinas. barcia
y grano. Y van recogiendo
del aire las chinas en la pal-
ma de la mano. Por eso hay
menos dientes mellados. No
tenemos pruebas directas de
la existencia de cedazos en
Abu Hureyra, pero el des-
gaste dentario disminuye
notablemente en la última
época.
Alguna forma hubo de
encontrarse también para
guardar el grano recolecta-
do y transportarlo desde el
campo. Las cestas podrían
haber sido una solución.
Percibimos unos surcos ex-
traños en los dientes ante-
riores de los individuos de
los niveles superiores de Abu
Hureyra. Para tejer una ces-
ta, hay que manejar tres ta-
llos a la vez. Dado que las
manos están ocupadas en
INVESTIGACiÓN y CIENCIA, 217, octubre. 1994 63
sostener las primeras hileras de la las encontradas allí, a la vez que un el desgaste dentario cayó significati-
urdimbre, se usan los dientes para desgaste desigual de los dientes. Para vamente, como puede verse en las
controlar la operación de cestería. alcanzar ese desgaste, los dientes de- micrografías electrónicas.
Clark S. Larsen ha descubierto que bían haber experimentado poderosas El cereal cocinado es. a su vez,
las indias paiute sujetan las cañas fuerzas de compresión que limaran los más sabroso y de digestión más fá-
entre los dientes. Ese procedimiento dientes inferiores por fuera y los supe- cil. La cocción libera los carbohidratos
textil termina por formar surcos en riores por dentro. En algunos casos, de los granos, absorbidos bien por el
la superficie de los dientes anterio- el desgaste llega a la misma raíz. sistema digestivo. La cocción trajo la
res. Las ranuras son casi idénticas a preparación de papillas, que tuvieron
las observadas en los procedentes de
Abu Hureyra.
Las señales de trabajos textiles y
T etsuya Kamegai ha encontrado
cambios similares entre el pue-
blo maorí que mastica tallos vegeta-
pronto un efecto notable sobre la es-
tructura demográfica de la comuni-
dad. Vemos plasmada su eficacia si
cesteros escasean entre los huesos ana- les para fabricar fibra. Hace unos nos detenemos en la mandíbula rota
lizados, por la probable razón de que años, J. D. Jennings describió las mar- y sin restañar de una mujer; difícil-
tales oficios estaban reservados a unos cas dejadas sobre piezas masticadas mente hubiera sobrevivido de no haber
pocos. Los que las presentan proce- por una dentadura desgastada. Las dispuesto de gachas o papillas nutri-
den de una misma zona del asenta- mascaduras, hechas por gente de la tivas. Y aún mucho más significati
miento, abonando así la hipótesis de misma época que los componentes vo, una vez que dispusieron de pa-
la existencia de un área artesanal. de la comunidad de Abu Hureyra, se pillas, las mujeres pudieron alimentar
Dicha especialización sería el resul- encuentran por millares en la Cueva con ellas a los lactantes, sin depender
tado natural de una división de los del Peligro, de Utah. En ese abrigo exclusivamente de la leche materna.
papeles. La especialización por activi- se recogieron trozos de cuerda com- Además, las madres consumían así
dad permite el desarrollo de la destre- puesta por tallos de anea masticados también una dieta rica en carbohidra-
za, velocidad y perfeccionamiento en y esterillas trenzadas con la cuerda. tos. El resultado de un destete tem-
la técnica. Si se libera a una artesana Para mí, en Abu Hureyra se fabrica- prano y de una mejor nutrición fue
de la necesidad de producir su propio ban esterillas de una manera similar, un aumento sustancial de la fertili-
alimento, puede tejer cedazos y ces- opinión que se funda también en las dad al acortarse el intervalo entre
tas más que suficientes para abastecer impresiones de esteras encontradas nacimientos.
a la comunidad. Los excedentes ser- durante la excavación. Este efecto puede comprobarse en
virían para intercambios comerciales. Hace unos 7300 años la nueva tec- la proporción mucho mayor de es-
De otra zona del yacimiento proce- nología de fabricación alfarera trajo queletos de lactantes recuperados de
den las pruebas sobre un nuevo grupo grandes cambios a la comunidad. Las los niveles cerámicos, en comparación
de artesanas. Descubrimos un aumento vasijas de cerámica permitían dejar los con su porcentaje en estratos más
significativo del tamaño de las super- cereales en remojo y cocinarlos. Así antiguos. La diferencia es tal, que
ficies articulares de varias mandíbu- se ablandaban tanto los cereales, que induce a sospechar riesgos mayores
de muerte por culpa de enfermeda-
des; presumiblemente, la creciente
COMER TEJER densidad de población facilitaba la
propagación de los patógenos. En al-
gunos niños se observa engrosamien
to y perforaciones de la cuenca de
los ojos, enfermedad conocida como
cribra orbitalia, consecuencia prob-
able de la anemia subsecuente a pro-
longadas infecciones por parásitos.
Es en los niveles cerámicos donde
encontramos indicios de caries den-
tarias. El cambio en la preparación de
la comida, poniendo mayor énfasis en
la transformación de los cereales coci-
nados en pan y gachas, creó alimentos
pegajosos que se adhieren a los dien
tes y proporcionan un medio para el
desarrollo de bacterias de las caries.
Lo mismo que muchos otros yaci-
mientos neolíticos del Próximo Orien-
te, Abu Hureyra se abandonó hace
unos 7000 años. Ignoramos el motivo.
¿Enfermedades, hambrunas, cambios
climáticos? Aunque era una sociedad
estructurada, permaneció paritaria has-
3. INTENSO DESGASTE DENTARIO
entre los habitantes preneolíticos de Abu
Hureyra. La tosca harina producida por
la molienda producía abrasión en los
dientes. El tirar de las cañas con los
dientes mientras se fabricaban cestas
daba lugar a profundos surcos.
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4. CRONOLOGIA DE ABU HUREYRA. Abarca unos 4500 la agricultura. Los habitantes del Neolítico temprano de la se-
años contando las dos ocupaciones diferentes del yacimiento. gunda ocupación llegaron gradualmente al cultivo de cosechas,
Los primeros en instalarse fueron preneolíticos que no conocían la domesticación de los animales v el dominio de oficios.
ta el final (al menos en lo que a las La propia división de las tareas
prácticas funerarias se refiere). Pero espolearía a quienes no intervenían BIBLlOGRAFIA COMPLEMENTARIA
durante el Neolítico es probable que inmediatamente en la preparación del THE EXCAVATlON OF TELL ABU HUREYRA
los papeles estuvieran más definidos alimento para que dominaran otros IN SYRIA: A PRELlMINARY REPORT. A. M. T.
y circunscritos. oficios. El cultivo de las cosechas Moore en Proceedings of Ihe Prel1istoric
La incorporación del rol en el te- creó sus retos. Había que conducir el Society. volumen 41, páginas 50-77: di-
jido social queda reflejada en las prác- ciembre de 1975.
agua hasta los sembrados para el rie-
DENTAL MODlFICATIONS AND TOOL
ticas funerarias. Enterraban a sus muer- go, impedir que los animales arrasa-
USE IN THE WESTERN GREAT BASIN.
tos en las propias casas o en tumbas ran las cosechas y transportar el gra- Clarke Spencer Larsen en American loumal
excavadas a extramuros. Hay más mu- no recolectado. Estos problemas of Physical Anthropology, volumen 67.
jeres enterradas en las habitaciones instaron la exploración de técnicas número 4, páginas 393-402; agosto de
que hombres. Se trataba, por lo demás, para resolverlos. Se idearon la cerá- 1985.
de su dominio. donde habían vivido y mica, los cercados y las cestas, y SEED PREPARATION IN THE MESOLITHIC:
trabajado. Las mujeres, según parece, algunos alcanzaron especial habilidad THE OSTEOLOGlCAL EVIDENCE. T. Molleson
tenían zonas acotadas en los límites en su desarrollo. en Antiquity. volumen 63, número 239.
de la casa; su territorio era el marco En Abu Hureyra vemos una pro- páginas 356-362; junio de 1989.
DENTAL EVIDENCE FOR DIETARY CHANGE
de sus actividades. John Gold ve en gresión de cambios que pueden en-
AT ABU HUREYRA. Theya Molleson y
esta territorialidad una expresión fun- tenderse a la luz de tales innovacio- Karen Jones en loumal of Archaeolo-
damental de la organización social. nes. Las mejoras trajeron problemas gical Science. volumen 18. número 5,
Las fronteras del rol establecidas en que demandaron nuevas innovacio- páginas 525-539, septiembre de 1991.
vida se mantenían después de la muer- nes. Hubo un avance constante hacia DIETARY CHANGE AND THE EFFECTS OF
te. Los cambios esqueléticos que in- una vida mejor. Abu Hureyra repre- FOOD PREPARATION ON MICROWEAR
dican cómo las mujeres pasaban sus senta el primer paso en el camino PATTERNS IN THE LATE NEOLITHIC OF
días (moliendo, hilando, tejiendo ces- hacia la civilización. Pero en este ABU HUREYRA. NORTHERN SYRIA.
tas y esteras) reflejan un compromi- asentamiento no se han encontrado T. Molleson. K. Jones y S. Jones en
so en términos de tiempo y econo- loumal of Human Evolution. volu-
signos de riqueza, clases, institucio-
men 24. número 6. páginas 455-468: ju-
mía que constituye la especialización nes de elite y centros de saber. De-
nio de 1993.
del rol. bemos buscarlos en otro lugar.
INVESTIGACiÓN y CIENCIA, 217, octubre. 1994 65