ÚLCERA PÉPTICA
La úlcera péptica, o enfermedad ulcerosa péptica, es una lesión en forma de
herida más o menos profunda, en la capa más superficial (denominada mucosa)
que recubre el tubo digestivo. Cuando esta lesión se localiza en el estómago se
denomina úlcera gástrica y cuando lo hace en la primera porción del intestino
delgado se llama úlcera duodenal.
¿POR QUÉ APARECE LA ÚLCERA PÉPTICA?
Hasta hace unos años se consideraba que una producción excesiva de ácido
clorhídrico (ácido que en condiciones normales produce el estómago para
ayudar a hacer la digestión de los alimentos) era el principal responsable de la
enfermedad ulcerosa péptica. Aunque actualmente se continúa considerando a
este ácido un factor importante en el
origen de la úlcera péptica, las
investigaciones en este campo de la
medicina han aportado datos muy
interesantes y novedosos en la
comprensión de esta enfermedad.
Así, hoy en día, se considera a un
agente infeccioso bacteriano,
denominado Helicobacter pylori, la
causa principal en el origen de la
enfermedad ulcerosa péptica.
Esta bacteria infecta el estómago en una gran parte de la población mundial
(aproximadamente al 50%), aunque ello no quiere decir que estas personas
tengan molestias digestivas ni que tengan o vayan a tener úlcera péptica.
Tan sólo un 10 - 20% de las personas infectadas por este microorganismo
desarrollarán a lo largo de su vida una úlcera péptica en el estómago y/o
duodeno. El resto de las personas
infectadas convivirán con esta infección a
lo largo de su vida sin que les cause
problemas. Factores (aún poco
conocidos) dependientes del tipo de
persona, junto con características propias
de la bacteria, parecen ser los
determinantes para que una persona
infectada desarrolle o no una úlcera
péptica a lo largo de la vida. No se conoce
aún con exactitud el modo de transmisión
de la infección por Helicobacter pylori, por
lo que no se recomienda a las personas
infectadas tomar medidas especiales
para evitar el contagio a otros. De todos
modos, el contagio persona a persona, si
existe, parece ser muy escaso.
Junto a la infección por Helicobacter pylori, el consumo de unos fármacos
denominados antiinflamatorios no esteroideos (AINE), entre los que se incluye el
ácido acetil salicílico (Aspirina®), son las causas principales de la enfermedad
ulcerosa péptica. Estos medicamentos se emplean con mucha frecuencia para
el tratamiento del dolor, la inflamación y la fiebre. Su eficacia para solucionar
estos problemas es muy alta; sin embargo, con relativa frecuencia producen
efectos no deseados en las personas que los consumen y que afectan
especialmente al estómago y duodeno, siendo una de sus complicaciones más
frecuentes el riesgo de desarrollar úlceras en el estómago (fundamentalmente)
y/o en el duodeno. El riesgo de desarrollar una úlcera péptica con el consumo de
estos medicamentos no es igual
para todas las personas.
De tal modo las personas mayores
de 60 años, con historia previa de
enfermedad ulcerosa péptica, que
padecen una enfermedad grave
concomitante (especialmente del
corazón, riñón o hígado), que
utilizan medicamentos
anticoagulantes (Sintrom® o
heparina) y/o corticoides a dosis
altas presentan un mayor riesgo de
tener complicaciones digestivas con estos medicamentos.
Los nuevos antiinflamatorios denominados “coxib” (rofecoxib, celecoxib) parecen
ser igualmente eficaces para tratar el dolor y la inflamación pero, sin embargo,
menos dañinos para el aparato digestivo, produciendo menor número de
lesiones ulcerosas en el estómago y duodeno.
Por último, es bien conocido cómo el tabaco y el alcohol pueden favorecer la
aparición y algunas complicaciones de la úlcera péptica.
SÍNTOMAS
El síntoma más frecuente es la sensación de malestar en la zona central y
superior del abdomen, en forma de “hambre dolorosa” o acidez de estómago,
que calma con la toma de los alimentos y que vuelve a aparecer unas horas
después. Otros síntomas menos frecuentes son las náuseas y los vómitos.
Independientemente de estos síntomas, las personas que tienen una úlcera
péptica tienen el riesgo de que esta se complique. De más a menos frecuente,
las complicaciones principales de esta enfermedad son la hemorragia digestiva
(producida cuando la úlcera es profunda y erosiona un vaso sanguíneo
provocando una pérdida de sangre hacia el tubo digestivo), la perforación
(cuando la lesión es tan profunda que rompe la pared intestinal) y la estenosis
(cicatriz que se produce en úlceras antiguas y que puede provocar una estrechez
del intestino que dificulta el paso del alimento).
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de la lesión ulcerosa en estómago o duodeno se sospecha
mediante los síntomas que refiere el paciente. Se confirma con una endoscopia
digestiva oral. Como alternativa, puede realizarse una radiografía de contraste
con bario del estómago y duodeno, que sin embargo es menos fiable que la
endoscopia y no permite tomar biopsias que en ocasiones son precisas.
El diagnóstico de la causa que ha producido la úlcera péptica se hace, en el caso
de la infección por H. pylori, mediante un análisis específico de muestras de aire
espirado (prueba del aliento). Si el paciente refiere consumo de fármacos
antiinflamatorios no esteroideos o Aspirina® es muy probable que estos
medicamentos hayan sido los principales causantes de su mal.
TRATAMIENTO
Cuidados generales y régimen de vida
Se puede y debe llevar una vida normal.
En relación con la dieta, durante mucho tiempo se ha sido muy estricto con los
pacientes ulcerosos. Hoy se conoce que la dieta en sí ni es un causante ni un
agravante para la enfermedad. Sólo se recomienda a los pacientes con úlcera
no tomar aquellos alimentos que a cada uno “le sienten mal”. Es recomendable
no abusar del café, no fumar y no ingerir bebidas alcohólicas.
Salvo casos muy especiales, los pacientes ulcerosos no deben tomar
antiinflamatorios no esteroideos (AINE) ni Aspirina®. Si fuesen imprescindibles,
se recomienda proteger la mucosa gástrica y duodenal mientras dure el
tratamiento con fármacos denominados inhibidores de la bomba de protones
(IBP), como el omeprazol y otros similares.
Tratamiento de la úlcera asociada a la infección por H. pylori
En estos casos la curación de la úlcera se obtiene eliminando la bacteria H.
pylori. Para ello pueden utilizarse diferentes tratamientos. El más eficaz
actualmente es el que combina tres medicamentos (un IBP y dos antibióticos)
durante siete días. Con este tratamiento se logra eliminar en la mayoría (80-85%)
de los pacientes la citada infección. En los casos resistentes se emplea un
segundo tratamiento de rescate con cuatro medicamentos (un IBP y tres
antimicrobianos) con el que se logra en casi la totalidad de los pacientes la
erradicación de la bacteria. Es importante conocer si se es alérgico a la
penicilina, pues la mayoría de los tratamientos empleados para tratar esta
infección incluyen este medicamento, en cuyo caso deberá ser sustituido por otro
diferente.
Tratamiento de la úlcera relacionada con el consumo de antiinflamatorios
no esteroideos o Aspirina
En estos casos debe suspenderse, como es lógico, el tratamiento con
AINE/Aspirina® y para lograr la cicatrización de la úlcera se emplea un IBP. Si
fuese imprescindible, a criterio médico, el mantenimiento del tratamiento con
AINE/Aspirina®, es aconsejable que el tratamiento con el IBP se mantenga de
forma ininterrumpida mientras se tome el AINE.