19/1/2018 Oráculo de Delfos - Wikipedia, la enciclopedia libre
Oráculo de Delfos
El oráculo de Delfos, en el Santuario de Delfos, fue un
lugar de consulta a los dioses, en el templo sagrado dedicado
principalmente al dios Apolo. Situado en Grecia, en la actual
villa de Delfos, al pie del monte Parnaso, consagrado al
propio dios y a las musas, en medio de las montañas de la
Fócida, a 700 m sobre el nivel del mar y a 9,5 km de distancia
del golfo de Corinto.
De las rocas de la montaña brotaban varios manantiales que
formaban distintas fuentes. Una de las fuentes más conocidas
desde muy antiguo era la fuente Castalia, rodeada de un
bosquecillo de laureles consagrados a Apolo. La leyenda y la
mitología cuentan que en el monte Parnaso y cerca de esta
fuente se reunían algunas divinidades, diosas menores del
canto, la poesía, llamadas musas junto con las ninfas de las
fuentes, llamadas náyades. En estas reuniones Apolo tocaba
la lira y las divinidades cantaban.
El oráculo de Delfos alcanzó gran notoriedad en toda Grecia
desde mediados del s. VIII a.C., cuando Apolo pítico se
convirtió en el patrón de las empresas coloniales. Más
Tholos, en el Oráculo de Delfos, una acrópolis
adelante llegó a ser el centro religioso del mundo helénico. consagrada al dios Apolo. Durante varios siglos
ha dado miles de oráculos "sin errar". Tras la
ocupación romana, el templo comenzó su declive.
Luego los cristianos lo desmantelaron utilizando
Índice sus materiales y estatuas para construir basílicas.
Etimología
Delfos
Pitón (Pitia)
Orígenes del santuario
Funcionamiento del oráculo en época clásica
Pitia o Pitonisa
Oráculos de Creso
Sibila
El recinto del santuario o témenos
Las divinidades
El ónfalos
Historia del santuario
Apogeo
Catástrofes en el siglo IV a. C.
Siglo III y II a. C.
Decadencia
Fin del culto
Las excavaciones
Véase también
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Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
Etimología
Delfos
Hay diversas propuestas acerca del origen del topónimo de Delfos. Una de ellas
propone que viene de Delfine (Δελφινης), que era el nombre del dragón mitológico que
custodiaba el oráculo antes de la llegada de Apolo.1 También se ha escrito que su
origen parte de un mito según el cual Apolo se convirtió en delfín para atraer a un
barco cretense, del que quería utilizar a la gente como sacerdotes; los cretenses
desembarcaron y fundaron Crisa y se les encargó ser sacerdotes del templo y que
Ubicación de Delfos adorasen al dios bajo el nombre de "Apolo Delfinio" para rememorar su conversión en
(Δελφοί) en Grecia. delfín.2 Al templo de Apolo se le llamó igualmente Delfinion (Δελφίνιoν).
Pitón (Pitia)
El santuario se construyó en el lugar conocido en la antigüedad como Pito,
nombre que en griego presenta dos formas (ambas femeninas): Πυθώ, -οῦς
y Πυθών, -ῶνος (Homero. Il. 2.519 y 9.405; Od.8.80). Este nombre (que
carece de etimología aceptada) se relaciona con el de la gran serpiente o
dragón que, según la mitología, vigilaba el oráculo primitivo (véase el
siguiente apartado). En la antigüedad se intentó dar una etimología al
nombre de Pito que lo relacionara con las funciones del santuario. A estos
intentos de etimología popular se refieren su relación con el verbo
"pythomai" (πύτωμαι) = "pudrir", que se relacionaría con el hecho de que
Apolo habría dejado pudrirse a la serpiente tras haberla matado; o con el
verbo pynthanomai (πυνθάνομαι) = "informarse, aprender" que se referiría
a las funciones del propio oráculo.
Del término "Pitón" provienen los de "pitia" (Πυθία) o "pitonisa", nombre
de las sacerdotisas del templo, que interpretaban las respuestas.
El Templo de Delfos fue dedicado a
Apolo, dios de la música, la
Orígenes del santuario medicina, también representado
como la luz de helios (sol).
Hay testimonios de ocupación humana cercana al emplazamiento del
santuario de Delfos de época arcaica desde el Neolítico, concretamente en
una gruta del macizo del Parnaso. Ya en época micénica y en el mismo emplazamiento del santuario hubo primero (c.
1400 a.C.) una pequeña aldea que fue abandonada en algún momento entre 1100 y 800 a. C.
El santuario propiamente dicho apareció después de esta fecha con un altar, al que siguió un primer templo. El
nombre de Pito se relaciona en la mitología con el de una gran serpiente o dragón Pitón hijo de la diosa Gea (la Tierra)
que vigilaba un oráculo consagrado a su madre, o bien era compartido por Poseidón y Gea. Una tradición indica que
Gea cedió a Temis su parte y esta lo regaló a Apolo. Por otra parte, Poseidón intercambió la suya con Apolo por
Calauria.3 Sin embargo, la versión más difundida dice que, con el fin de establecer su propio oráculo con el que guiar
a los hombres, Apolo mató a Pitón con su arco y tomó posesión del oráculo. Para establecer el culto del nuevo
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santuario desvió un barco de sacerdotes cretenses. (cf. Himno Homérico a Apolo). En el lugar original de este templo
había exhalaciones de vapores subterráneos, según una tradición antigua no verificada por la moderna arqueología.
(cf. Estrabón, 9.3.5).
Funcionamiento del oráculo en época clásica
Pitia o Pitonisa
No se sabe que la elección de este personaje se hacía sin
ninguna distinción de clases. A la candidata sólo se le pedía
que su vida y sus costumbres fueran irreprochables. El
nombramiento era vitalicio y se comprometía a vivir para
siempre en el santuario. Durante los siglos de apogeo del
oráculo fue necesario nombrar hasta tres pitonisas para
poder atender con holgura las innumerables consultas que se
hacían por entonces. Sin embargo, en los tiempos de
decadencia sólo hubo una, suficiente para los pocos y
espaciados oráculos que se requerían.
Los consultantes tenían una entrevista con ella unos días
antes del oráculo. Este hecho está perfectamente
documentado en las noticias que dan los autores de la
Antigüedad. El oráculo se celebraba un día al mes, el día 7
que se consideraba como la fecha del nacimiento de Apolo.
Los consultantes eran de todo tipo, desde grandes reyes hasta
gente pobre. En primer lugar se ofrecía un sacrificio en el
altar que había delante del templo. A continuación se
pagaban las tasas correspondientes y por último el
consultante se presentaba ante la Pitia y hacía sus consultas
oralmente, según se cree. Plano del santuario de Apolo Pitio.
Se conoce muy poco sobre el rito que se seguía en el oráculo.
Se sabe que la Pitia se sentaba en un trípode que estaba en un espacio llamado aditon, al fondo del templo de Apolo
Pitio. Αδυτων significa "fondo del santuario" y τo αδυτoν significa "lugar sagrado de acceso prohibido".
En el oráculo de Dódona se hacían las consultas grabadas en laminillas de plomo de las que se han encontrado
bastantes ejemplares en las excavaciones. La Pitia daba respuestas (el verdadero oráculo) que un sacerdote recogía y
escribía en forma de verso. Después se le entregaba al consultante. En un primer momento, las sentencias de la
pitonisa se hacían en verso, pero a mucha gente le parecía extraño que, siendo Apolo el dios de la música, tuvieran las
predicciones tan mala calidad rítmica y melódica. Así que pronto la pitonisa comenzó a predecir en prosa.
Uno de los enigmas con el que se enfrentan los estudiosos del tema es el gran número de aciertos que tuvo el oráculo
de Delfos. La fe en él era total, incluso si se equivocaba, porque en ese caso se decía que el fallo era la interpretación de
lo dicho y no el oráculo en sí.
Durante siglos ha corrido una leyenda en forma de verdad histórica acerca del oráculo y el estado de la Pitonisa. Dicha
leyenda se difundió a partir de los autores cristianos de los siglos III y IV, como Orígenes y San Juan Crisóstomo. Eran
tiempos en que la época de la Grecia clásica se veía como un acérrimo paganismo al que había que ridiculizar. De esta
manera los escritores inventaron algo que a través de los siglos tuvo siempre mucho éxito. [cita requerida] Lo describían
así:
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El trípode de la Pitonisa o Pitia se
hallaba sobre una grieta muy
profunda de la roca. Por esa grieta
emanaban unos gases tóxicos que
hacían que la mujer entrara
rápidamente en un estado de
embriaguez y desesperación con
grandes tiritonas, es decir, entraba en
trance, desgreñada y arrojando
espuma por la boca. Además
masticaba hojas de laurel, lo que
ayudaba a alcanzar ese estado
psicosomático. Maqueta del Santuario de Delfos en el Museo
Arqueológico de Delfos.
Lo cierto es que no se ha encontrado hasta el
momento ninguna descripción sobre el momento del
oráculo en los escritores griegos o latinos. Ningún autor pagano ha descrito nunca una escena de consulta, ni siquiera
Plutarco en su obra Diálogos píticos. Por otra parte, los estudios arqueológicos y geológicos recientes hechos en la
zona del templo de Apolo aseguran que en la roca no existe la fisura profunda de que se habla en la leyenda.
[cita requerida]
Oráculos de Creso
Tradicionalmente se conocen dos oráculos dados al rey Creso:
Creso (560-546 a. C.) fue el último rey de Lidia. Se cuenta (en Heródoto: Historia I, 53 y en Cicerón: Sobre la
adivinación II, 115, 11) de él que en una ocasión envió una consulta al oráculo, pues se estaba preparando para invadir
el territorio persa y quería saber si el momento era propicio. El oráculo fue así: ἤν στρατεύηται ἐπὶ Πέρσας, μεγάλην
ἀρχήν μιν καταλύσειν / Croesus Halyn penetrans magnam pervertet opum vim / "Creso, si cruzas el río Halys (que
hace frontera entre Lidia y Persia), destruirás un gran imperio". La respuesta se interpretó como favorable y dando por
hecho que el gran imperio era el de los persas. Pero el “gran imperio” que se destruyó en aquel encuentro fue el suyo, y
Lidia pasó a poder de los persas. Esto es un ejemplo de la ambigüedad en las respuestas. Muchas de ellas fueron
recogidas por autores clásicos. En realidad el oráculo no trataba de adivinar los hechos, sino de dar buenos consejos,
cosa que no era demasiado difícil, ya que en el santuario se disponía de la última noticia y de los últimos
acontecimientos del mundo conocido.
Según Jenofonte y algunas colecciones griegas de versos gnómicos, ante
una consulta del mismo rey se le respondió la famosa frase: εἰ θνητός εἶ,
βέλτιστε, θνητὰ καὶ φρόνει "Si eres humano, procura pensar en cosas
humanas". Esta máxima se basa en la idea que para conseguir la felicidad y
la autoestima hay que conocer los propios límites y aceptarlos.
Sibila
Según algunas tradiciones, la primera pitia o pitonisa que actuó en el
oráculo de Delfos se llamaba Sibila, y su nombre se generalizó y se siguió
utilizando como nominativo de esta profesión. Ni Homero (siglo IX al
VIII a. C.) ni Hesíodo (siglo VIII a. C.) hablan de las sibilas; su nombre
aparece por primera vez en el siglo VI a. C. y es el filósofo Heráclito de La sibila de Delfos (1510, 350 ×
380 cm), fresco de Miguel Ángel
Éfeso (544 – 484 a. C.) el primer informador de estos personajes. Se
(1475-1564) en la bóveda de la
pensaba que las sibilas eran oriundas de Asia y que en cierto modo Capilla Sixtina.
sustituyeron a las antiguas pitias.
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El recinto del santuario o témenos
La descripción bastante exacta de cómo fue el recinto sagrado se conoce gracias a las informaciones de Pausanias en el
siglo II d. C. y a la confirmación de esos escritos hecha por las excavaciones arqueológicas.
Una cerca sagrada llamada períbola rodeaba todo el enclave del santuario. En la esquina sureste del recinto
comenzaba la vía sacra que iba subiendo montaña arriba, serpenteando y pasando por delante de pequeñas
edificaciones llamadas tesoros y de diversos monumentos, hasta llegar al templo del oráculo, templo de Apolo y
continuando hasta el estadio en lo más alto. El peregrino accedía por la puerta principal de esta vía sagrada.
En el valle pueden verse cientos de olivos plantados, cuya extensión llega hasta el golfo de Corinto. Se dice que es el
mayor olivar del mundo.
Los llamados tesoros (gr. θεσαυρυς, pronúnciase "tesaurus") eran pequeñas capillas donde se guardaban los exvotos y
las donaciones que frecuentemente eran muy ricas y valiosas, verdaderas joyas. Se sabe que existían todas estas
capillas:
Tesoro de Siracusa
Tesoro de Cirenea
Tesoro de Cnido
Tesoro de Sifnos
Tesoro de Sición
Tesoro de Tebas
Tesoro de Corinto
Tesoro de los etruscos
Tesoro de los atenienses (que es el único restaurado).
En la terraza que se extendía delante del templo de Apolo
estaba situado el altar de los sacrificios. Se construyó además
un teatro (en el siglo IV a.c.) y un estadio, con 7.000 plazas
Himno a Apolo. Este es uno de los himnos
para espectadores, para los juegos píticos (este último en el hallados dedicados a la deidad. Por sobre las
582 a. C.). También había un hipódromo, que aún está sin estrofas, pueden apreciarse las notas musicales
localizar. (a modo de cancionero).
Al aire libre y salpicadas por todo el recinto se hallaban las
estatuas de mármol o de bronce, regalos de reyes o de ciudades, en agradecimiento a los servicios prestados por el
oráculo.
Las divinidades
Apolo Pitio era el dios principal del santuario. Pero en los meses de invierno tomaba protagonismo el dios
Dioniso porque Apolo se marchaba al paraíso septentrional. Por esta razón se hizo una ornamentación distinta
en los tímpanos del gran templo. En el tímpano del este se esculpió la tríada apolínea (Apolo, Artemisa y Leto) y
en el del oeste el tiaso, que era la reunión de fieles que celebraban el culto a Dioniso.
El santuario de Atenea Pronaia se encontraba en la terraza de Marmaria, hacia la parte de abajo. Pronaia
significa "la que está antes del templo". En esta terraza había dos templos dóricos, uno en honor a Atenea y otro
para Artemisa, estaba también el tesoro eólico (llamado tesoro de Massalia, actual Marsella) y el tesoro dórico.
Allí estaba junto con estos edificios el tholos o rotonda de columnas del siglo IV a. C., cuyas ruinas quedan aún
en pie.
Durante el siglo V a.C. se estableció el culto a Asclepio (patrón importante de la medicina, hijo de Apolo).
El ónfalos
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El ónfalos es el ombligo del mundo. La leyenda cuenta que el dios Zeus mandó volar a dos águilas desde dos puntos
opuestos del Universo.
Las águilas llegaron a encontrarse aquí, en Delfos, donde una piedra cónica
llamada ónfalos señala el lugar. La piedra, en forma de medio huevo, fue
descubierta durante las excavaciones cerca del templo de Apolo.
Estas piedras que representan el ombligo del mundo eran un símbolo del
centro, del lugar donde empezaría la creación del mundo. Al colocarlas en
un determinado espacio, lo sacralizaba y lo convertía en el centro religioso.
En el caso del ónfalos de Delfos, así fue y este santuario se convirtió en el
ombligo o centro religioso de toda Grecia.
En algunas monedas encontradas en el recinto se puede ver la imagen del
ónfalos, esquematizada y representada por un punto en el centro de un
círculo. La piedra mencionada se halla expuesta en el museo de Delfos.
Ónfalos de Delfos que se exhibe en
Historia del santuario el museo.
Por la arqueología y los escritos antiguos se sabe que en el siglo VIII a. C.
hubo en este lugar de Delfos edificios sagrados. Pausanias, el historiador griego del siglo II d. C., recoge la tradición y
entre otras cosas cuenta que los tres primeros templos fueron construidos, uno con laurel, otro con cera de abeja
mezclada con plumas y el tercero con bronce.
La arqueología demuestra que en esta época ya era famoso el nombre de Apolo no sólo en el lugar, sino en tierras
lejanas. Los exvotos sacados a la luz en las excavaciones son muy significativos: Renombre de Apolo Pitio que era
famoso en lugares remotos, caballos de Tesalia, trípodes del Peloponeso, soportes de recipientes de Creta, etc.
Pasado el tiempo fueron aumentando las ofrendas, sobre todo los exvotos de bronce. Se han encontrado escudos
cretenses, cascos corintios, calderos con cabezas de grifos llegados desde Samos y el Peloponeso y estatuillas diversas.
Apogeo
A finales del siglo VII a. C. ya se construyen templos especiales para Apolo y Atenea; son de piedra, con columnas
dóricas. Sus restos, pasado el tiempo, sirvieron para construir nuevos templos.
A comienzos del siglo VI a. C. tuvieron lugar dos acontecimientos que influyeron bastante en la evolución del santuario
de Delfos. Uno fue la instalación en Delfos de la anfictionía y el otro, la reorganización de los Juegos Píticos.
La anfictionía era una liga religiosa que agrupaba 12 pueblos (no ciudades), casi todos de la Grecia central. Tenía sus
reuniones en el santuario de Deméter en Antela, cerca de las Termópilas. Como el oráculo de Delfos tenía ya un
renombre mayor que el de Deméter, trasladaron allí la sede de esta confederación, sin por ello abandonar el otro
santuario. Esta decisión dio lugar a las llamadas guerras sagradas que fueron tres.
Los Juegos Píticos tenían lugar al principio cada 8 años. Después lo acortaron a 4 y se alternaban con los Juegos
Olímpicos. Consistían en pruebas atléticas, hípicas y concursos líricos. En Delfos se construyó en esta época un teatro
y un hipódromo para la celebración de estos juegos, que se consideraban muy importantes.
Hubo un gran enriquecimiento tras la primera guerra sagrada, en la que algunas ciudades griegas compitieron por
obtener el control y la autoridad del santuario, con lo cual conseguían un reconocimiento de supremacía y prestigio
sobre las otras ciudades y sobre algunos reinos extranjeros. Las aportaciones fueron tanto por parte de los griegos
como de los pueblos bárbaros. Hay que destacar el regalo que hizo Creso (560-546 a. C.), último rey de Lidia, en esta
ocasión: un león de oro sobre una base de lingotes de oro más un cuenco de oro que pesaba un cuarto de tonelada.
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En la primera mitad del siglo VI a. C. se hicieron unas 12
fundaciones de tesoros en torno al templo de Apolo. Este
viejo templo ardió en el año 548 a. C. y tras el incendio su
reconstrucción fue lenta. Hasta el año 505 a. C. no se terminó
el nuevo templo, más grande que el anterior y cuya
construcción se llevó a cabo gracias a una familia llamada
Alcmeónidas, de Atenas. Según cuenta Heródoto, esta familia
gestionó la aportación de dinero en todo el mundo griego.
Las aportaciones de exvotos y
ofrendas, más las
construcciones de tesoros
durante esta época, fueron
cuantiosas:
Tesoro de Sifnos, en el
525 a. C., con cariátides tan
colosales como las de Gnido.
Decoración y obras maestras
de la edad arcaica con
relieves que representan la
Gigantomaquia. Sifnos es
una de las islas griegas que
se encuentran alrededor de la
isla de Delos, que fue en la
Antigüedad una isla sagrada.
El Tesoro de Atenas, situada dentro de la Se dice que esta isla tenía Estatua de Platón, en el
acrópolis, fue reconstruida pieza por pieza. Las minas de oro y que quedaron
Museo Arqueológico de
bajo el mar después de un
ofrendas se almacenaban en edificios separados, Delfos.
cataclismo.
según la procedencia y región geográfica.
Tesoro de Atenas o de los
atenienses, ofrecido a raíz de
la batalla de Maratón; llegó a ser el más importante. Atenas
ofreció después un pórtico para conmemorar el triunfo sobre los persas en el cabo de Micala y en el año
468 a. C. ofreció una palmera con dátiles de oro tras la victoria que obtuvo el jefe militar Cimón, hijo de Milcíades
contra los persas en la desembocadura del río Eurimedonte. En este tesoro puede verse la epigrafía sobre el
texto que se refiere a la Pitaida, que era una procesión que los atenienses enviaban a Delfos para conmemorar
un hecho ocurrido en un lugar del monte Parnaso. Cuentan que en dicho lugar cayó un rayo como señal divina.
Toda la historia está escrita en la piedra como un himno a Apolo, con anotaciones musicales entre las líneas.
En el 480 a.c., el tirano de Gela y Siracusa llamado Gelón derrotó a los cartagineses en la ciudad de Himera en
Sicilia. En agradecimiento donó al oráculo un trípode con una Niké (una victoria) de oro.
Polizalo (o Policelo), un príncipe siciliano, venció un año en los Juegos Píticos y tras esta victoria ofreció al
santuario de Delfos la escultura en bronce de una cuadriga que debió ser imponente, de la cual se conserva el
famoso auriga que fue encontrado en 1896.
Catástrofes en el siglo IV a. C.
Durante este siglo ocurrieron una serie de catástrofes que en nada beneficiaron al santuario de Delfos:
En el 373 a. C. hubo un terremoto que destruyó el templo edificado por los Alcmeónidas.
Del 356 a. C. al 346 a. C. fue la tercera guerra sagrada y la consecuencia fue destrucción y daños irreparables.
Los focios lucharon contra los tesalios, beocios y Filipo II de Macedonia, con la intención de obtener la
supremacía sobre el oráculo de Delfos. La guerra les costó tanto que se apoderaron de los mejores tesoros del
santuario. Fundieron el oro y la plata y con ese resultado pudieron pagar a sus soldados. Pero poco después
Filipo se hizo con la autoridad total del lugar sagrado y obligó a los focios a ir restituyendo en donaciones todo lo
robado.
En el 339 a. C. ocurrió la cuarta guerra sagrada, cuando el pueblo de los locrios se enfrentó contra Atenas y el
político Esquines seguidor de Filipo se enfrentó también contra la ciudad de Anfisa (o Ámfissa). Estos hechos
dieron lugar a la batalla de Queronea, en el 338, en la que fueron derrotados atenienses y tebanos. Los
macedonios tuvieron desde entonces la hegemonía de Grecia.
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Siglo III y II a. C.
Durante la época del helenismo, difundida por los sucesores de Alejandro Magno se
construyó un teatro nuevo y un estadio nuevo.
Los etolios (señores de Delfos) regalaron numerosas ofrendas en forma de columnas y
estatuas. Pero los donantes más generosos de esta época fueron los reyes de Pérgamo
que en varias ocasiones ofrecieron dinero y mano de obra para el mantenimiento del
santuario. El rey de Pérgamo Átalo I regaló un conjunto monumental para celebrar su
victoria sobre los gálatas. La donación fue de tal calidad que los etolios de Delfos junto
con los componentes de la anfictionía mandaron erigir unas estatuas de Átalo I y de
Eumenes II sobre unos pilares y las colocaron junto a la fachada del templo. También
Perseo de Macedonia regaló una estatua con su efigie, pero más tarde su vencedor el
general romano Lucio Emilio Paulo la mandó quitar para sustituirla por una que le
representaba a él.
Son de esta época la epigrafía que cubría los muros de los edificios y del muro
poligonal. En ella puede leerse los textos sobre los derechos honoríficos y sobre la
liberación de esclavos. Apolo era quien garantizaba dicha liberación, después de
habérsele pagado la suma correspondiente. También es de esta época la epigrafía del Auriga de Delfos que se
exhibe en el museo.
tesoro de los atenienses.
Decadencia
Comenzó el declive en con la ocupación romana, durante el siglo I a. C. y continuó hasta el siglo III d.C., durante este
período el oráculo, respetado aún, fue sin embargo perdiendo prestigio y visitantes. En el siglo I a. C. fue cuando se
hizo la talla de una fuente rupestre en la pared de la garganta Castalia, allá donde desde antiguo se encontraba el
manantial sagrado.
Los fondos para el mantenimiento del santuario, de sus monumentos y de sus tesoros van menguando a grandes
pasos; la hierba crece entre los edificios, de manera salvaje, la madera se pudre y la suciedad empieza a notarse. Hubo
además un incendio en el templo de Apolo que el emperador Domiciano (81-96) hizo reparar. El escritor griego
Plutarco (c. 46-125), que además fue administrador de la anfictionía en los últimos años de su vida, escribió por
entonces sus Diálogos píticos y en este libro comenta la impresión de abandono que le daba el santuario de Delfos.
A pesar de todo, la anfictionía continuaba reuniéndose, organizaba los Juegos Píticos, levantaba algunas estatuas a los
cónsules y emperadores romanos y el oráculo seguía siendo consultado. Pero las peticiones son ya de otro estilo: ya no
se le pide consejo sobre posibles enfrentamientos, reinados, gobernantes, etc., las consultas del momento son consejos
sobre viajes, matrimonios y otros asuntos domésticos. El oráculo ha dejado de influir en la política y el devenir de los
pueblos. Su último momento de algo de esplendor se da bajo el gobierno de los Antoninos, en el siglo II de nuestra era.
Los emperadores siguieron manteniendo una regular correspondencia con el oráculo. Esta correspondencia ha llegado
hasta nuestros días grabada sobre los contrafuertes del templo de Apolo.
El emperador romano Adriano (c. 76-138) también visitó Delfos. Allí hizo levantar una estatua (que ha sido hallada en
las excavaciones) en homenaje a su favorito Antínoo, que había muerto ahogado misteriosamente en el río Nilo.
Herodes Ático (101-177), político y orador griego, sofista y protector de las letras, además de poseer una gran riqueza,
donó parte de ésta a Delfos para reconstruir las gradas del estadio. También mandó erigir estatuas de su familia.
Pero ya por el siglo II d.c. el santuario recibía visitantes que eran más curiosos que fieles. Los viajeros llegaban allí
para curiosear y no para utilizar el recinto como lugar sagrado. Pausanias fue uno de estos visitantes que llegó en
calidad de hombre culto y amante de las antigüedades y luego contó sus impresiones como historiador. Para las gentes
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del siglo II el apogeo y utilización del santuario como lugar sagrado
estaba tan lejano como pueden estar para los habitantes del siglo XXI
los acontecimientos del Renacimiento. Ya en el año 87 a. C., Sila se
había apropiado de muchas riquezas sagradas y de las ofrendas
hechas en metales preciosos, lo mismo que el emperador Nerón en el
siglo I. En el siglo IV el emperador romano Constantino I el Grande se
llevó a Constantinopla (actual Estambul) una de las pocas piezas
grandes que aún quedaban: la columna serpentina que se levantaba
exenta y que nadie consideraba de valor después de que los focenses
se llevaron 700 años antes su trípode de oro. Todavía se conserva.
En el siglo III los hérulos, godos y bastarnos recorrieron en intensas
campañas toda la Grecia Central, Ática y el Peloponeso, arrasando y
Orestes en Delfos; crátera con figuras saqueando. En Delfos destruyeron algunas de las estatuas que
rojas, ca. 330 a. C. quedaban en pie y el resto se vino abajo después del edicto de
Teodosio el Grande, emperador romano (c. 346-395), con el que se
pretendía acabar oficialmente con todos los "ídolos del paganismo",
clausurando así definitivamente el oráculo de Delfos, que cesó su actividad en el año 390. La desolación fue total al
cabo de los años y de los centenares de estatuas que antaño poblaron el recinto, no quedó ni una en pie.
Fin del culto
El recinto de Delfos nunca llegó a estar deshabitado. Después de que se
hubo olvidado por completo la razón de su existencia, sus ruinas se fueron
recubriendo y se fue edificando toda una pequeña ciudad.
Tras la ocupación romana y la imposición del monoteísmo cristiano (y
prohibición del politeísmo), durante el siglo V de nuestra era, el área de
Delfos fue sede de un arzobispado, y para ello se desmanteló el oráculo,
construyeron iglesias utilizando como material el mármol de los
monumentos; se construyó una basílica, y grandes edificaciones religiosas,
borrando así prácticamente toda evidencia del gran oráculo de Delfos. En Los picos Fedríades (‘brillantes’) de
el siglo XVIII los eruditos se plantearon la duda del lugar exacto en que Delfos.
habría estado el célebre santuario de Apolo. Por los textos antiguos se tenía
una idea, pero era casi imposible dar con ningún vestigio. Hasta que
gracias a un hallazgo fortuito empezaron los estudios sistemáticos y las excavaciones.
Las excavaciones
En 1676 Jacques Spon (francés) y George Wheler (inglés) llegaron al emplazamiento del santuario, convertido en un
poblado llamado en ese momento Castri. En su visita por el lugar se fijaron en unas inscripciones en la iglesia de un
monasterio que había sido construido justamente sobre los muros del antiguo gimnasio. En estas inscripciones
leyeron la palabra Delphi. Lo mismo les ocurrió en algunas casas del poblado. En estos años no pasó de ser una
noticia para los historiadores; no hubo excavaciones.
Pasados dos siglos, en 1840, un arqueólogo alemán llamado Karl Otfried Müller trabajó en esta zona y descubrió entre
las casas del poblado una parte del gran muro poligonal del recinto del santuario. El descubrimiento fue una llamada a
seguir trabajando. Llegaron más arqueólogos franceses y alemanes, que fueron poco a poco descubriendo indicios y
vestigios de la joya arqueológica que se escondía en aquel lugar. Pero la tarea era muy difícil pues la presencia del
poblado impedía hacer excavaciones en serio. Empezaron entonces los tratos y los proyectos para trasladar a otro sitio
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todo el poblamiento de Castri, hasta que en 1881 hubo una convención entre el gobierno griego y el gobierno francés
(muy interesado en las excavaciones) para expropiar, trasladar y reconstruir el nuevo emplazamiento, que es la ciudad
actual llamada Delfí (Delfos).
Comenzó una gran actividad arqueológica dirigida por el jefe
de la Escuela Francesa de Atenas, Théophile Homolle.
Fueron apareciendo piezas, restos de estatuas criselefantinas
(es decir, estatuas que tenían la cara, las manos y los pies de
marfil y el cabello de oro), piedras de edificios, columnas
rotas, etc. Después vinieron las restauraciones llevadas a
cabo por la Escuela francesa de Arqueología más una
subvención del Ayuntamiento de Atenas y aportaciones
particulares de ciudadanos griegos. De esta forma vieron la
restauración:
El tesoro de los atenienses que fue reconstruido pieza a
pieza Vista desde el teatro, donde se realizaban
El templo de Apolo, del que apenas se conservan presentaciones artísticas y religiosas.
algunas columnas
El estadio, que es el mejor conservado de la Antigüedad
El Tholos o santuario de Atenea
La fuente Castalia
El ágora romana
El altar de Quíos
Varias columnas
Muchas de las piezas fueron llevadas al museo de Delfos que en la actualidad es uno de los más ricos de Grecia en el
tema de la Antigüedad, entre otras el famoso auriga de bronce de tamaño natural ofrendado por Polyzelos, la Esfinge
de Naxos, los mellizos de Argos y una copia romana del ónfalos que era la piedra en forma de huevo que señalaba el
centro u "ombligo de mundo" en Delfos y que fue encontrado durante las excavaciones hechas al templo de Apolo.
Véase también
Antigua Grecia
Mitología griega
Oráculo griego
Templo de Apolo en Delfos
Auriga de Delfos
Referencias
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8%3Ahymn%3D3%3Acard%3D397), con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. En la parte superior
derecha se encuentran los rótulos activos "focus" (para cambiar al texto griego) y "load" (para el texto
bilingüe).
III: texto bilingüe griego - inglés en Internet Archive; facsímil electrónico de la ed. de 1914 de Hugh Gerard
Evelyn-White de obras de Hesíodo y de Homero en la Loeb Classical Library.
Himno a Apolo Delio ([Link]
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19/1/2018 Oráculo de Delfos - Wikipedia, la enciclopedia libre
Texto griego del Himno a Apolo Delio (Εἲς Ἀπόλλωνα [Δήλιον]); en Wikisource.
Texto griego del Himno a Apolo Pitio (Εἲς Ἀπόλλωνα [Πύθιον]); en Wikisource.
Comentario en inglés ([Link]
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3. Pausanias X,5,5-6.
Bibliografía
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Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Oráculo de Delfos.
El oráculo ([Link]
Religión en Delfos ([Link]
eligion/[Link])
Apolo en Delfos ([Link]
ntuar/[Link])
Thomas R. Martin: An Overview of Classical Greek History from Mycenae to Alexander (Panorama de la historia
de la Grecia Antigua desde la época micénica hasta la de Alejandro); texto inglés, con índice electrónico, en el
Proyecto Perseus.
Apartado The Oracle at Delphi and Colonization ([Link]
ext%3A1999.04.0009%3Achapter%3D5%3Asection%3D12) (El Oráculo de Delfos y la colonización).
¿Cómo se consultaba el Oráculo de Delfos? ([Link]
ulo-de-delfos-241389885430).
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