Daniel Rincon Valenzuela
Código: 2203506
29 de marzo de 2016
EL LABERINTO: COMO AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE PUEDE NAVEGAR
LA ECONOMÍA GLOBAL
Cap. 5 La evolución monetaria y financiera
Como se ha venido observado en los capítulos anteriores América Latina y el Caribe no
tuvieron una afectación considerable a raíz de la crisis económica global de 2008-2009,
debido en gran parte a la fortaleza de los sistemas financieros locales, a la existencia de
importantes amortiguadores externos. También en las economías más fuertes debido a la
flexibilidad otorgada por los tipos de cambio flotantes.
Ahora la evolución del sector monetario y financiero refleja la economía real de la región
a medida que esta se inclina a un crecimiento lento generando estabilidad, equilibrio. Los
amortiguadores externos siguen siendo fuertes observando cada uno de los países y mercados
en los cuales van ligados, pero se han debilitado en los últimos tiempos ya que los niveles de
reserva óptimos estimados, reflejando los riesgos, han aumentado. Esto conlleva a que en
algún punto las economías empiecen a tener dificultades que se reflejan los problemas
anteriormente vistos como la crisis económica del 2008.
Las disyuntivas para la política monetaria se han vuelto más difíciles a medida que las
brechas de inflación han aumentado, un punto importante para disminuir esta brecha se basa
en el aumento progresivo de las tasa de interés para así buscar que el impacto de la inflación
baje, también las brechas del producto se han desplazado hacia puntos negativos ya que a
raíz de la inflación el consumismo baja, y el PIB se ve directamente afectado; para ambos
puntos generar una política restrictiva puede ser una solución a mediano plazo para
solucionar los problemas económicos.
Aunque las economías más grandes han sido capaces de utilizar el tipo de cambio como
un amortiguador de shocks, se puede volver a presentar si el manejo monetario no es el
adecuado y se dejan elevar los niveles de inflación. Aunque todavía dentro de las normas
internacionales, los ratios de deuda han aumentado, los ratios de cobertura han disminuido y
el calendario de amortizaciones de bonos, sobre todo aquellos denominados en dólares de
Estados Unidos que siguen apreciándose, pronto podría superar a las emisiones. Para
responder a las necesidades de liquidez, puede que las empresas tengan que acceder a sus
ahorros, acumulados en los sistemas financieros locales (Powell, 2015).
“Sólo hay información imperfecta sobre los descalces de moneda de las empresas, pero si
éstos son importantes pueden limitar aún más la política monetaria. Por último, si bien el
coeficiente de solvencia y el ratio de liquidez de los bancos siguen siendo fuertes, actualmente
hay cierta evidencia de que los ratios de capital comienzan a disminuir. Los bancos han
mantenido ratios de capital alto y estable a través de una volatilidad económica considerable
ajustando otras variables” (Powell, 2015).
Lo que se visualiza es que si se tiende a buscar una política restrictiva siempre puede que se
esté lastimando la economía, ya que si los banco ajustan los créditos y moderan las carteras
comerciales para así tener un apoyo económico en los tiempos de crisis estos en algún
momento al no estar en circulación en el mercado tienden a desestabilizarlo. Ahora que los
sistemas financieros tienen un tamaño importante, este comportamiento pro cíclico natural
podría tener efectos de realimentación negativos importantes en la actividad económica.
Dados estos desarrollos, una tarea importante consiste en asegurar que los riesgos
financieros sistémicos sean identificados y evaluados adecuadamente. Estos riesgos incluyen
aquellos relacionados con las hojas de balance de las empresas no financieras, dado que estos
riesgos pueden tener un impacto en los intermediarios financieros e incluso volverse
sistémicos (Powell, 2015). Esto quiere decir que al momento de general la política ya sea
monetaria o financiera se debe de tomar la variable riesgo como esencial para que no se
incurran en errores que posteriormente el mercado los asuma y lleven a una crisis.
La información sobre las actividades de cobertura de riesgo cambiario de las empresas
sigue siendo parcial, y la mejora de la información sobre todos los vínculos entre el sector
corporativo y el bancario podría tener un beneficio sustancial. Estos vínculos incluyen las
actividades de cobertura o de otros instrumentos derivados, e incluyen igualmente los activos
líquidos que las empresas tienen en el sistema financiero local, así como los créditos
pendientes. Un riesgo clave es que, con un aumento en las tasas de interés de Estados Unidos
y un dólar que sigue apreciándose, y las tendencias en las hojas de balance de las empresas
subrayadas arriba, las empresas retiren los activos líquidos de los sistemas financieros locales
para cumplir con las obligaciones de pago externas, ejerciendo una presión de financiamiento
sobre los bancos (Powell, 2015).
Por ultimo podemos decir que si vemos las economías globalmente y las asociamos al día
a día de América Latina y el Caribe, se ve que se ha llevado un buen manejo que hace pensar
que en algún momento se puede salvaguardar a una crisis por temas monetarios o financieros
y que lo más importante es generar unas buenas políticas que respalden con amortiguadores
financieros y flexibilidad cambiaria una buena estabilidad económica.
Referencias Bibliográficas
Powell, A. (2015). El laberinto: como américa latina y el caribe puede navegar la
economía global. Informe macroeconómico de América Latina y el Caribe de 2015, Banco
Interamericano de Desarrollo.