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Saborizantes Artificiales

Los saborizantes son sustancias que se agregan a los alimentos para mejorar su sabor y aroma. Pueden ser naturales, sintéticos o artificiales dependiendo de su fuente y método de producción. Aunque los saborizantes naturales se consideran más saludables, en realidad todos los saborizantes industriales consisten en compuestos químicos diseñados para imitar sabores naturales.
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Saborizantes Artificiales

Los saborizantes son sustancias que se agregan a los alimentos para mejorar su sabor y aroma. Pueden ser naturales, sintéticos o artificiales dependiendo de su fuente y método de producción. Aunque los saborizantes naturales se consideran más saludables, en realidad todos los saborizantes industriales consisten en compuestos químicos diseñados para imitar sabores naturales.
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Saborizantes Artificiales

(Wikipedia, 2017)

Los saborizantes son preparados de sustancias que contienen los principios

sápido-aromáticos, extraídos de la naturaleza (vegetal) o sustancias

artificiales, de uso permitido en términos legales, capaces de actuar sobre los

sentidos del gusto y del olfato, pero no exclusivamente, ya sea para reforzar

el propio (inherente del alimento) o transmitiéndole

un sabor y/o aroma determinado, con el fin de hacerlo más apetitoso pero no

necesariamente con este fin.

Suelen ser productos en estado líquido, pasta, que pueden definirse, en otros

términos a los ya mencionados, como concentrados de sustancias.

Es de uso habitual la utilización de las palabras sabores, esencias, extractos

y oleorresinas como equivalentes a los saborizantes. El sabor refiere a la

sensación que un determinado alimento genera en las papilas gustativas. La

sensación está en estrecha vinculación con las sensaciones químicas que el

sentido del gusto descubra en ese alimento. Los seres humanos le

otorgamos una enorme valoración al gusto y al aroma que tengan los

alimentos y muchas veces eso determina su predilección y aceptación. Por

caso es que cuando algunos alimentos no disponen naturalmente de esa

valoración se les aportará a través de saborizantes.

Otro concepto de saborizante es el de considerarlos parte de la familia de

los aditivos. Estos aditivos no sólo son utilizados para alimentos sino para
otros productos que tienen como destino la cavidad bucal del individuo pero

no necesariamente su ingesta, por ejemplo la pasta de dientes, la goma de

mascar, incluso lápices, lapiceras y juguetes son saborizados.

Naturales: Son obtenidos de fuentes naturales y por lo general son de uso

exclusivamente alimenticio por métodos físicos tales como extracción,

destilación y concentración.

Sintéticos: Elaborados químicamente que reproducen las características de

los encontrados en la naturaleza.

Artificiales: Obtenidos mediante procesos químicos, que aún no se han

identificado como productos similares de naturaleza. Suelen ser clasificados

como inocuos para la sal: Los colorantes, saborizantes y azúcares son

aditivos químicos que usa la industria alimenticia para que el color, el olor e

incluso el sabor de los alimentos sea más rico o intenso de lo que serían

naturalmente; se agregan intencionalmente a los alimentos, sin el propósito

de nutrir en la mayoría de los casos y con el objetivo de modificar las

características organolépticas durante el proceso de manufactura.


(Galbis, 2012)

Todos tratamos de ser más conscientes con nuestra alimentación, tratamos

de comer orgánico lo más que se pueda, reducimos el consumo de alimentos

procesados, leemos las etiquetas para elegir alimentos con la menor

cantidad de ingredientes, o para identificar ingredientes de origen animal o

reducir el consumo de ingredientes que ni podemos pronunciar o leer, etc.

Aun así, con todo estos esfuerzos, hay ingredientes que los pasamos por

alto. Cuantos de nosotros leemos los términos “saborizante natural”

o “saborizante artificial” sin pensar dos veces cuál es su significado.

Si te preguntaran escoger entre estos dos ¿Cual escogerías? Muchos

escogeríamos

natural, ya que lo relacionamos con sano, bueno, de la naturaleza y el

término artificial lo relacionamos con algo dañino o malo. Esta respuesta es

muy normal, pero ¿estamos en lo correcto? Lo que significan para

nosotros, no necesariamente significan lo mismo para los productores de

estos alimentos.
La FDA creó una definición oficial:

Saborizantes Naturales:

Son sustancias obtenidas de fuentes naturales (animal y vegetal) y por lo

general son de uso exclusivamente alimenticio por métodos físicos tales

como

extracción, destilación y concentración.

Saborizantes Artificiales: al contario, son cualquier sustancia que no entre

en la definición de saborizantes naturales.

Ultimadamente la diferencia entre estos dos está relacionada solamente en la

fuente original de ese químico. El producto final es siempre un compuesto

hecho por el hombre. Los flavoristas o ingenieros del sabor, combinan

docenas o a veces cientos de químicos diferentes en el laboratorio para

obtener un sabor similar a cierto alimento.

Los productores de estos alimentos llevan el término “natural” más allá ya

que saben que es un término que el público quiere oír.

Entonces ¿por qué tenemos saborizantes naturales y artificiales?

Muchos de los sabores que se encuentran en la naturaleza son difíciles de

copiar y ni se diga caro. Las frutas y verduras contienen muchísimos

compuestos químicos para tener ese sabor que las distinguen unas a las

otras. La naturaleza es sabia.

Como consumidores veganos, es un poco preocupante no saber que está en

la comida que comemos. Desafortunadamente no hay forma de identificar si


el saborizante o aditivo es de origen animal o vegetal, a menos que el

producto lo especifique.

¿Qué podemos hacer?

-No caigas en la trampa del término “natural”. Lee las etiquetas

-Se dice fácil pero intenta no comprar productos con términos como:

Castoreum (usado extensamente en perfumería y en alimentos), Ambergris,

Harina de hueso, Carbón de hueso, Carmina, Caseína, Caseinato,

Colchicina, Colágeno (colorante #E120), Shellac, Elastina, Isinglass, etc. La

lista puede ser de varias hojas, pero aquí te dejo varios artículos con más

información. Ecosofia, The Vegan Society y PETA.

-Compra alimentos lo más cerca a su estado natural, frescos

– No compres enlatados o envases con cualquier tipo de saborizantes

-Contacta la compañía y pregunta si pueden reformular el producto para

eliminar estos

químicos o al menos preguntar que especifiquen el origen del saborizante o

aditivos. Para nosotros los veganos es muy importante saber si es de origen

animal o vegetal. Yo sé que se oye imposible, pero si no nos oyen, nunca lo

harán.

Entre más lo pidamos más chance tendremos de que esta industria cambie la

forma en

que producen sus productos.


El secreto de los sabores artificiales

(Future, 2014)

El sabor a plátano artificial es monótono, con sacarina y bastante alejado de

la realidad, de los plátanos frescos.

Quizás por eso los saborizantes artificiales suelen tacharse de antinaturales.

Sin embargo, algunos de ellos son más "naturales" de lo que aparentan.

A veces no saben cómo sus homólogos frescos por razones más complejas

que la química básica. Por eso los magos del sabor y los creadores de

alimentos emplean nuevas técnicas inteligentes para engañar a nuestros

sentidos.

La complejidad de una banana

En el caso de la banana, según una leyenda, el sabor artificial tiene orígenes

auténticos: fue desarrollado a partir de una antigua variedad de la fruta

llamada Gros Michel.

El hongo Fusarium oxysporum, o "mal de Panamá", acabó con las Gros

Michel durante el siglo 20. Por eso, los productores cultivaron otra cepa de

plátano, Cavendish, resistente a la enfermedad de Panamá, pero con un

sabor diferente.

Según esta historia, los sabores artificiales derivados de la Michel Gros

persistieron, y por eso son diferentes a la fruta de consumo común.


Pero hay pocas o ninguna fuente verificable que indique que el plátano

artificial proviene del Gros Michel.

"Suena muy, muy poco probable para mí", dice Derek Lowe, experto en

química orgánica y sintética.

El plátano puede ser imitado fácilmente con un compuesto simple llamado

acetato de isoamilo. Muchos químicos lo conocen como "éter de banano" y

cualquier persona que lo huele piensa inmediatamente '¡plátano! Derek

Lowe, experto en química orgánica y sintética

"El plátano puede ser imitado fácilmente con un compuesto simple llamado

acetato de isoamilo. Muchos químicos lo conocen como "éter de banano" y

cualquier persona que lo huele piensa inmediatamente '¡plátano!'".

El acetato de isoamilo, presente en los plátanos naturales, es un compuesto

muy simple y barato de producir.

¿De dónde viene entonces el mito de la Gros Michel?

Rob Gruz, un agricultor de plátano hawaiano, produce 35 variedades

diferentes, incluyendo Gros Michel. Es uno de sus tres plátanos favoritos y

dice que tiene un sabor muy característico.

"Sabe casi como un Cavendish pero más dulce, y sí, de alguna manera

artificial. Es como la diferencia entre algo con forma de uva y sabor a chicle y

una uva real", explica. "La primera vez que lo probé, me hizo pensar en

saborizantes de plátano".
Así que, aunque la esencia de banana no haya "salido" de la Gros Michel,

esta variedad sí parece tener un sabor artificial.

Y esto lo confirmó el análisis de sus propiedades bioquímicas, que

concuerdan con la idea de un sabor menos complejo. Hubo un tiempo,

entonces, en que los saborizantes de banano realmente sí sabían al banano

de verdad.

Liberar sabores

El caso del Gros Michel sugiere que no deberíamos apresurarnos a tachar de

"falsos" a los sabores artificiales. Muchos otros saborizantes tienen una

química muy similar al alimento genuino.

Con los años hemos aprendido a atrapar los elementos volátiles antes de

que escapen o condensen, así obtenemos algo que algunas personas llaman

esencia y otras llaman aroma, pero que al final es un líquido que tiene sabor

a esa fruta. Danny Kite, creador de sabores de la empresa TasteTech

A veces el sabor no es el mismo porque falla al reproducir otros factores

como la madurez o los sabores producidos después de la cocción, por

ejemplo.

Hay excepciones a la regla. La llamada vainillina es un compuesto tan

predominante en las vainas de vainilla naturales que los sabores sintetizados

en laboratorios son indistinguibles del real.


Pero captar el sabor de una buena fresa fresca y madura en un compuesto

es imposible.

Por eso hay un mercado enorme más allá de los sabores de "una sola

tonalidad", según Danny Kite, creador de sabores de la empresa TasteTech

en Bristol, Reino Unido.

Durante el siglo 20, explica Kite, las empresas de alimentos y bebidas se

dieron cuenta de que los compuestos volátiles presentes en los alimentos se

pierden durante el almacenamiento de los productos de panadería o zumos

de fruta concentrados, por ejemplo, y que podían ser capturados y

reintroducidos después.

"Con los años hemos aprendido a atrapar los elementos volátiles antes de

que escapen o condensen, así obtenemos algo que algunas personas llaman

esencia y otras llaman aroma, pero que al final es un líquido que tiene sabor

a esa fruta", dice.

La parte difícil es conseguir que esas sustancias volátiles se liberen en el

momento preciso, cuando un consumidor esté a punto de comer el producto

en cuestión.

TasteTech logra esto a través de una tecnología conocida como

"encapsulación", en la que los compuestos están encerrados dentro de una

matriz de grasa vegetal. En los alimentos cocidos, por ejemplo, esto puede

protegerlos del calor de un horno industrial, para que sólo se liberan más

tarde, dentro de la boca.


Trucos sensoriales

La encapsulación puede también permitir que los compuestos se liberen en

etapas mientras se come el producto. Esto ha dado lugar, entre otras cosas,

a la producción de chicles con sabor más duradero.

Bompas & Parr, una firma de Londres que se especializa en sabores y

alimentos inusuales, también ha experimentado con productos multisabor

para reproducir los tres platos de cena concentrados en un chicle de Willy

Wonka, personaje de la novela "Charlie y la fábrica de chocolate".

Esto se logró usando sabores micro encapsulados, que aparecían más tarde.

La liberación de sabores, sin embargo, es acumulativa, no secuencial.

"Empiezan a aparecer en capas, una encima de otra, y se mezclan", dice

Sam Bompas, uno de los responsables de Bompas & Parr.

Aun así, hay sabores que siguen siendo difíciles de captar. Kite menciona el

café recién molido, cuyo aroma es notoriamente efímero.

"Muchos de estos elementos reaccionan con el oxígeno del aire y se

degradan muy rápido", comenta. "Crear ese sabor es casi imposible".

El sonido de un gin-tonic

A menudo no podemos confiar en nuestros sentidos para identificar sabores

"auténticos".
El color de los alimentos, el lugar donde los comemos y lo que nos dicen

sobre ellos puede afectar a nuestra percepción del sabor. Charles Spence,

profesor de psicología experimental en la Universidad de Oxford

"El color de los alimentos, el lugar donde los comemos y lo que nos dicen

sobre ellos puede afectar a nuestra percepción del sabor", dice Charles

Spence, profesor de psicología experimental en la Universidad de Oxford.

"La mayor parte de lo que experimentamos como el sabor o el aroma de la

comida realmente viene de nuestra nariz y está erróneamente localizado en

nuestro cerebro, por lo que pensamos que viene de la boca, es una especie

de ilusión ficticia de ventrílocuo," dice Spence. "Y además, todos los demás

sentidos juegan un papel."

Por ejemplo, si le das a alguien dos bebidas para probar en un laboratorio,

donde una sea un 10 % menos dulce pero de color rojo, es probable que la

describa como más dulce que la otra por las asociaciones entre el rojo y

ciertas frutas.

Incluso el sonido de los alimentos influye en la percepción de su sabor.

Spence dice que podemos saber si un líquido está caliente o frío con sólo

escuchar cómo se vierte, porque según la temperatura los líquidos tienen

diferentes viscosidades y el cerebro ha interiorizado la capacidad de percibir

esa diferencia auditivamente.

Este tipo de conocimiento ultra especialista sirve para las innovaciones de los

mejores chefs del mundo.


Por ejemplo, Spence está colaborando con Denis Martin, chef suizo con dos

estrellas Michelin.

Martin ha creado un gin-tonic congelado que se sirve en un plato como una

esfera perfecta.

Pero, como se pierde el sonido del gas en la bebida, también cambia el

sabor.

Por eso, Spence ha ayudado a Martin para que sus platos puedan reproducir

el sonido de las burbujas gaseosas de un gin-tonic, mientras los comensales

saborean la versión congelada.

Hoy en día, las empresas e investigadores de sabores van incorporando

estos conocimientos en sus pruebas y la producción de sabores tiene más

matices.

Cindy Beeren, directora de Leatherhead Food Research en el Reino Unido,

dice que su equipo examina los alimentos y los saborizantes en ambientes

deliberadamente estériles, con un tipo específico de iluminación blanca

llamada "la luz del norte"..

También han probado muestras a más de 9.000m, donde vieron que el

efecto del glutamato monosódico, un potenciador del sabor común, era

menor.

Las empresas de alimentos para aviones tomaron nota de esto y así

pudieron hacer platos con un sabor más salado usando otros métodos.
Por todo esto, en lugar de considerar a los llamados sabores falsos como

aburridos y poco naturales, podríamos apreciar los trucos que pueden crear

sabores fantásticos.

Y la próxima vez que comas una banana, maravíllate de lo complejo que

realmente es su sabor. A no ser que consigas, claro, una Gros Michel.


(Orwell, s.f.)

Todos durante años hemos visto en tv publicidades sobre un reconocido

producto en polvo que al diluirlo en agua forma una -supuesta- deliciosa y

refrescante bebida sabor a fruta, comúnmente llamada jugo (zumo o jugas,

depende el país). Estamos hablando de la popular

marca Tang (perteneciente a Kraft foods) en este artículo hablaremos de los

posibles riesgos para la salud que puede producir el consumir este producto

u otros similares.

En sus comienzos solo existía sabor Naranja, con el paso de los años se

incorporaron nuevos sabores y por supuesto, otras marcas se sumaron a la

competencia, tales como: Clight (también de Kraft foods), Zuko (Corpora Tres

Montes), BC (La campagnola); Arcor (Arcor), Ser (Danone), Rinde

2 (Badinco), Fit0, entre otros.

Según informes los jugos más comprados los lideran los producidos por Kraft

foods: Tang y Clight. Durante largo tiempo muchas personas creyeron que el

consumo era inofensivo, dada toda la publicidad y los beneficios que

presenta el consumo de vitaminas que -supuestamente- estos jugos poseen,

sobre todo Vitamina C.

Pero desde hace unos años se instauró una polémica implicando a estos

jugos en polvo, especialmente enfocadas a algunos químicos que contienen.

Ellos son: Tartrazina y Aspartamo.


Al leer el reverso de los sobres de algunas marcas, se puede apreciar estos

nombres, como así también ciertas aclaraciones que llaman un poco la

atención y que muchas veces no solemos leerlas, por ejemplo:

Tartrazina

Es un colorante artificial que está presente en gran cantidad de alimentos y

bebidas. Si bien su uso está permitido en muchos países, está prohibido en

Noruega y estuvo prohibido en Austria y en Alemania.

Algunas personas son sensibles a la tartrazina y pueden presentar

reacciones alérgicas, principalmente en aquellas que presentan

hipersensibilidad a la aspirina y no está recomendada para personas

asmáticas, ya que actúa como liberador de histamina.

Aspartamo

El Aspartamo fue descubierto en 1965 por James M. Schlatter.

Estaba trabajando sobre una droga contra las úlceras,

y derramó por accidente algo de aspartamo sobre su mano.

Cuando se lamió el dedo, se dio cuenta de que tenía un sabor dulce.

Es un polvo blanco, cristalino, sin olor, que se deriva de dos aminoácidos: el

ácido aspártico y la fenilalanina. Es aproximadamente 200 veces más dulce

que el azúcar y puede usarse como edulcorante de mesa o en postres

congelados, gelatinas, bebidas y en goma de mascar.


Este edulcorante está presente en la gran mayoría de alimentos light y está

compuesto por tres elementos: Aspartico (40%), Fenilalanina (50%) y

Metanol (10%), siendo este último el que puede resultar dañino para el

organismo si su consumo es excesivo, aunque para darse una idea y no

resultar alarmista, según la Comisión Europea, la cantidad máxima de

Aspartamo que un ser humano puede llegar consumir para que pueda afectar

su salud es de 21,3 mg/kg de peso corporal por día.

Y según informes realizados el consumo ronda entre 2,8 y 7,5 mg/kg de

peso corporal por día, lo que equivale al 10% limite diario.

Sin embargo, el estudio más extenso de la historia acerca de la incidencia del

endulzante artificial Aspartamo en el riesgo de contraer cáncer arrojó por

resultado que una sola bebida "light" por día puede aumentar seriamente las

posibilidades de contraer leucemia, mieloma múltiple y linfoma no-Hodgkin.

Sin lugar a dudas el agua potable es el líquido fundamental para consumo y

se recomienda consumir dos litros diarios para prevenir diversas

enfermedades y dolencias. Sin embargo, si eres de las personas que no

pueden llegar a esa cantidad solo consumiendo agua, estas son otras

bebidas que podemos recomendarte:

Jugo de Naranja exprimido: favorece la lucha contra las enfermedades

cardiovasculares. Ten en cuenta que un vaso de jugo de naranja contiene 22

gramos de azúcar y 122 calorías.


Jugo de arándanos: puede evitar las enfermedades de las encías y del tracto

urinario. Este jugo ofrece el 39 % del valor diario de Vitamina C., pero su

consumo abundante puede contrarrestar estos efectos benéficos.

Té verde: es uno de los mejores antioxidantes para el organismo, disminuye

el riesgo de cáncer y enfermedades cardíacas. Se recomienda no consumirlo

luego de las comidas ni abusar del mismo ya que puede tener efectos

contrarios si se consume en demasía. Por supuesto no hay que beberlo con

azúcar, miel, edulcorante o cualquier otro endulzante no natural.

Té negro: cuenta con cinco propiedades fundamentales. Estas son la de ser

antioxidante, astringente, diurético, reconfortante y, además, estimulante. Se

recomienda no consumirlo luego de las comidas ni abusar del mismo ya que

puede provocar nerviosismo (debido a la cafeína) y/o problemas gástricos.

Por supuesto no hay que beberlo con azúcar, miel, edulcorante o cualquier

otro endulzante no natural.

Pero atención: los jugos de frutas son una buena alternativa natural para

tomar, sin embargo, muchos jugos contienen altísimas cantidades de

azúcar que si bien provienen de fuentes naturales como lo son las frutas no

deja de ser azúcar. También muchas frutas contienen fibra, no todas las

personas requieren la misma cantidad de fibras alimentarias como así

también diversas frutas (como el pomelo/toronja) están contraindicadas con

ciertos medicamentos.
Hay precauciones que debes tener en cuenta antes de tu consumo de jugos

o té, ya que el exceso puede causar problemas de salud. Por razones de

seguridad, consulta con un médico o un dietista registrado antes de realizar

algún cambio en tu dieta.

La comodidad de la sociedad, junto con el avance de la tecnología para la

creación de alimentos menos naturales y más artificiales, lleván a una mayor

y más rápida autodestrucción de quienes lo consumen. Casi un siglo atrás,

nuestros antepasados vivían mucho más y mejor consumiendo agua o jugos

de frutas naturales. Por el contrario en la actualidad consumimos cosas cada

vez más artificiales y manipuladas por el hombre con ingredientes poco

fiables. Creyendo (o quizás sin importarnos) que son igual de naturales o que

no nos van a provocar nada. Esto también se lo ofrecemos a los niños (o las

publicidades de los mismos nos inculcan que debemos dárselos y que les

encanta) enseñándoles una nueva cultura de consumo, dejando atrás las

viejas costumbres naturales de nuestros ancestros.

Algunas personas optan por consumir lo sano, pero la mayor parte de las

personas siguen consumiendo estos jugos y otros alimentos artificiales

haciendo caso omiso y beneficiando a las empresas que aprovechan esto

para hacer negocios.

¿Podrá alguna vez reinvertirse esta situación? con el ritmo de vida que

llevamos resulta muy difícil.

La intención de este artículo es informar al lector dejando en las manos de

cada uno si consumen estos jugos o no.


Azúcar

(Wikipedia, 2017)

¿Qué es el azúcar?

Se denomina azúcar, en el uso más extendido de la palabra, a la sacarosa,

cuya fórmula química es C12H22O11, también llamada azúcar común o azúcar

de mesa.

La sacarosa es un disacárido formado por una molécula de glucosa y una

de fructosa, que se obtiene principalmente de la caña de azúcar o de

la remolacha. El 27 % de la producción total mundial se realiza a partir de la

remolacha y el 73 % a partir de la caña de azúcar.

La sacarosa se encuentra en todas las plantas, y en cantidades apreciables

en otras plantas distintas de la caña de azúcar o la remolacha, como el sorgo

y el arce azucarero.

En ámbitos industriales se usa la palabra azúcar o azúcares para designar

los diferentes monosacáridos y disacáridos, que generalmente tienen sabor

dulce, aunque por extensión se refiere a todos los hidratos de carbono.

Funde a los 160 °C y calentada a 210 °C se transforma en una masa de color

pardo denominada caramelo, utilizada en la elaboración de dulces y pasteles,

así como para la saporización y coloración de líquidos.

Si se calienta por encima de 145 °C en presencia de compuestos amino,

derivados por ejemplo de proteínas, tiene lugar el complejo sistema

de reacciones de Maillard, que genera colores, olores y sabores


generalmente apetecibles, y también pequeñas cantidades de compuestos

indeseables.

El azúcar es una importante fuente de calorías en la dieta alimenticia

moderna, pero es frecuentemente asociada a calorías vacías, debido a la

completa ausencia de vitaminas y minerales.

En alimentos industrializados el porcentaje de azúcar puede llegar al 80 %.2

La Organización Mundial de la Salud recomienda que el azúcar no supere el

10% de las calorías diarias consumidas.

Edad Antigua y Edad Media

El azúcar se ha producido en el subcontinente indio desde la antigüedad. No

era abundante o barata en los primeros tiempos y la miel se utilizaba con

más frecuencia para endulzar en casi todo el mundo. Originalmente, la gente

masticaba la caña de azúcar en bruto para extraer su dulzura. La caña de

azúcar era una especie nativa de los trópicos, en Asia meridional y en

el sudeste asiático. Las diferentes especies de caña parecen tener su origen

en diferentes lugares, siendo Saccharum barberi originaria de la India y S.

eduley S. officinarum provenientes de Nueva Guinea. Una de las referencias

históricas más tempranas a la caña de azúcar está en manuscritos chinos del

siglo VIII a. C. que afirman que el uso de la caña de azúcar se originó en

la India.

El azúcar no tuvo apenas importancia hasta que los indios descubrieron

métodos para convertir el jugo de la caña de azúcar en cristales granulados


que eran más fáciles de almacenar y transportar. Fueron descubiertos

cristales de azúcar de la época de la Gupta Imperial, alrededor del siglo V d.

C. En la lengua indígena local, estos cristales se llaman khanda.

Edad Moderna

En agosto de 1492, Cristóbal Colón se detuvo en La Gomera, en las Islas

Canarias, para cargar vino y agua, con la intención de permanecer sólo

cuatro días. No obstante, tuvo una relación sentimental con Beatriz de

Bobadilla y se quedó un mes. Cuando finalmente iba a partir, ella le dio unas

cañas de azúcar, que fueron las primeras en llegar a América.

Los portugueses llevaron el azúcar a Brasil. En torno a 1540 había 800

fábricas de azúcar de caña en la isla de Santa Catarina y había otras 2.000

en la costa norte de Brasil, en Demarara y en Surinam. La primera zafra tuvo

lugar en la isla de La Española en 1501; y se construyeron muchos ingenios

azucareros (fábricas) en Cuba y Jamaica en la década de 1520.

El azúcar fue un lujo en Europa hasta el siglo XVIII, en que se hizo más

asequible. Luego se popularizó y en el siglo XIX el azúcar llegó a ser

considerado una necesidad. Esta evolución del gusto y de la demanda de

azúcar como ingrediente de alimentos esenciales desató grandes cambios

económicos. Durante los siglos XVIII y XIX muchos europeos prosperaron

con la industria azucarera en las Antillas y otros lugares de América. La

demanda de mano de obra barata para realizar el duro trabajo necesario

para su cultivo y procesamiento aumentó la demanda de la trata de esclavos

del África subsahariana. También hubo una gran demanda de trabajadores


semi-esclavos contratados en Asia. La mezcla étnica moderna de muchas

regiones ha sido influenciada por la demanda de azúcar.

(Campos, 2017)

¿Qué es la glucosa?

La glucosa es un monosacárido, es decir, un tipo de azúcar que no se puede

descomponer en otro más simple por medio de hidrólisis –proceso de

desdoblamiento de una molécula por la acción del agua–. Se engloba dentro

de los carbohidratos al estar compuesta de seis átomos de carbono. La

glucosa también recibe la denominación de 'dextrosa' por su nombre en

inglés.

El monosacárido más importante para el organismo es la glucosa, pues es la

fuente de energía 'preferida' del cuerpo. El sistema digestivo procesa la

mayoría de los carbohidratos que se ingieren en forma de glucosa para poder

'alimentar' a las células. Por tanto, la glucosa es el 'menú' favorito del

organismo, ya que la mayoría de los azúcares y carbohidratos complejos que

se ingieren se descomponen en la digestión creando dextrosa.

El almidón, otro importante carbohidrato complejo que nos nutre de energía,

está formado por cadenas de moléculas de glucosa. Esta es la razón por la

que la pasta, el pan o las patatas –fuentes de almidón– se consideran

alimentos a tener bajo vigilancia en el caso de pacientes diabéticos. El

almidón, al estar compuesto por cadenas de glucosa, eleva los niveles de


este monosacárido en sangre. El motivo de que a los valores de 'azúcar en

sangre' se le llame 'índice glucémico' –de glucosa– viene precisamente de

aquí.

¿Qué es la fructosa?

La fructosa es un monosacárido, al igual que la glucosa. Es un azúcar natural

muy presente en las frutas y verduras que se absorbe de manera muy rápida

por parte del organismo. La fructosa también se conoce como levulosa o

'azúcar de fruta', y se metaboliza principalmente en el hígado –la glucosa, sin

embargo, se metaboliza en casi todos los órganos–. No requiere de

insulina para que el cuerpo pueda utilizarla, al contrario que en el caso de la

glucosa donde los tejidos absorben la glucosa de la sangre para obtener su

energía –durante este proceso, la hormona de la insulina se hace

imprescindible.

Puesto que la fructosa no eleva considerablemente los niveles de glucosa en

sangre y no requiere insulina para que el organismo la procese, este tipo de

azúcar es mucho mejor tolerada por los pacientes que padecen diabetes.

Este 'beneficio' tiene su contrapunto en el hecho de que, al no estimular la

secreción de insulina ni grelina-hormona que ayuda a regular la sensación de

apetito–, la fructosa no provoca la misma sensación de saciedad que otros

carbohidratos y puede dejarnos 'con hambre'.


¿Qué es la sacarosa?

Tal y como se ha explicado, esta es otra denominación para llamar al

conocido como 'azúcar de mesa'. Por tanto, todas las explicaciones relativas

a la sacarosa son equivalentes a las del apartado anterior.

¿Qué es un disacárido?

Un disacárido es la unión de dos moléculas indivisibles de azúcar, es decir,

un disacárido se crea cuando dos monosacáridos se anexionan eliminando

una molécula de agua en la reacción. Un ejemplo de disacárido sería el

'azúcar de mesa', que es la combinación de dos carbohidratos diferentes –

una molécula de fructosa y una molécula de glucosa–.

¿Qué es un monosacárido?

La RAE define como monosacárido aquel “azúcar que no se puede

descomponer en otro más simple por hidrólisis”. Los monosacáridos también

se conocen como 'azúcares simples'.

(Gross, 2013)
Propiedades del azúcar

Más allá de lo agradable que nos resulte su sabor, hay infinidades de

propiedades qué son útiles al momento de cocinar, alimentarnos y mucho

más. De hecho el ser de origen natural es una de las características más

apreciadas en ciertos sectores. Su sabor limpio y suave, su capacidad como

texturizante, conservante y humectante, lo vuelven un ingrediente

irremplazable.

Su versatilidad, disponibilidad, costo y variedad de presentaciones, lo

convierten en la elección triunfadora a la hora de elaborar muchos productos

alimenticios: tanto industrias que fabrican productos con altos contenidos de

azúcar, bebidas gaseosas, lácteos y golosinas, como industrias que fabrican

productos en los cuales el azúcar es un ingrediente no mayoritario.

Al ser un producto natural, se lo considera un ingrediente cuando se

encuentra en un alimento.

Solubilidad en agua

Es altamente soluble en agua y ligeramente en alcoholes. Esta propiedad se

favorece con el aumento de la temperatura. Para tener idea, a 50°C se

disuelven 260 g de azúcar en 100 cc de agua, pero a 100°C se disuelven

casi 500 g en 100 cc de agua. Es útil no solo en la fabricación de gaseosas,

sino también en jarabes medicinales, licores, etc.

(femenino, 2016)
¿En qué consiste el proceso de refinado del azúcar?

El refinado es el proceso de transformación de la caña de azúcar y de la

remolacha en azúcar. Consta de varias etapas de lavado, trituración, cocción,

filtración, evaporación y centrifugación. Cuanto más refinado es un azúcar,

más pierde sus minerales y vitaminas y, por lo tanto, menores son sus

beneficios para nuestra salud.

Dependiendo del grado de refinado que tengan, podemos distinguir

diferentes tipos de azúcar:

El azúcar integral: es azúcar de caña que no ha sufrido ninguna

transformación. Por lo tanto, no es refinado y conserva todos sus minerales y

vitaminas de origen. De color oscuro y de aspecto mojado, está muy

perfumado (vainilla y regaliz) y su poder endulzante es muy fuerte. Se vende

en las tiendas ecológicas y grandes superficies. También lo puedes encontrar

en las zonas eco de tu supermercado habitual.

El azúcar moreno: azúcar de caña refinado (un 95% de sacarosa contra el

99% del azúcar blanco). Debe sus particularidades (color oscuro, aspecto

mojado, perfume) al 5% de sales minerales y materias orgánicas (goma y

cera) restantes. Pobre en vitaminas y minerales, es más perfumado (aromas

de ron y de vainilla) y se utiliza mucho para caramelización y la realización de

crumbles.
El azúcar blanco: proviene de la remolacha o de la caña de azúcar, y en

todos los casos es refinado al 100%. Está totalmente desprovisto de

minerales y de vitaminas. Su sabor es más neutro.

El azúcar glas: azúcar molido y en polvo muy fino, por lo que puede ser

integral.

El azúcar mascabado: proviene del refinado del sirope de remolacha. Es

muy perfumado y se utiliza para azucarar gofres, crepes, etc. Puede ser rubio

o moreno, según su grado de cocción.

El azúcar rubio: se parece al azúcar moreno. Es un azúcar de caña

parcialmente refinado, en el que queda un poco de melaza. De ahí su color

rubio y su perfume.

La rapadura: es un azúcar integral, de aspecto granuloso (porque se trata

únicamente de jugo de caña secado). Es muy endulzante y lo encontramos

en las tiendas bio y dietéticas.

La melaza: es un sirope espeso y viscoso y es un residuo del refinado de la

caña de azúcar. Más rica en minerales y vitaminas que el azúcar blanco y

menos calórico. Se puede utilizar en pastelería, pues aporta un toque rústico

y colorea las preparaciones. Se encuentra en tiendas bio.

Debes tener en cuenta que el grado de refinado no influye de ninguna

manera en las calorías del azúcar. Por lo tanto, el azúcar integral es tan

calórico como el azúcar blanco (4.000 kcal por 100 g aproximadamente).


Edulcorantes naturales

Al provenir directamente de la naturaleza y no sufrir ninguna transformación,

son naturalmente ricos en azúcar y contienen minerales y vitaminas. Su

poder endulzante es más fuerte que el del azúcar blanco.

La miel: producida por las abejas a partir de las flores, existen muchos tipos

de sabores muy diferentes (lavanda, eucalipto, mil flores, abeto, romero,

castaño, etc.). Utilizada desde tiempos remotos, se le atribuyen numerosas

virtudes médicas. Hay que evitar calentarla para no destruir las enzimas.

El sirope de arce: se obtiene por concentración de agua de arce. Su sabor

es muy particular y perfumado. Es recomendable escoger un sirope de alta

calidad, que conservará todas sus propiedades nutritivas. Cuidado también

con los siropes de arce falsos, que no son más que siropes de glucosa

coloreados.

Las alternativas al azúcar: existen varias alternativas a los azúcares en

polvo o naturales, agrupados bajo el nombre de edulcorantes.

El sirope de agave: es un néctar extraído de una planta mexicana, el agave.

Rico en fructosa, tiene un poder endulzante superior al azúcar y es bajo en

calorías. Está considerado como un edulcorante natural. Apreciado

por vegetarianos, lo encontramos en las tiendas bio.


El sirope de savia: obtenido de una planta de América del Sur, es mucho

más endulzante y es muy bajo en calorías. Sin embargo, es difícil de dosificar

y según los expertos, su uso diario no es recomendable.

Los siropes de cereales: arroz, cebada, trigo… Los siropes se extraen de la

fermentación de estos cereales, que producen glúcidos de forma natural. Sus

colores y sabores difieren. Son menos calóricos y más ricos en minerales, y

se utilizan para azucarar los yogures y las compotas. Sin embargo, su poder

endulzante es más débil que el del azúcar y se licúan con la cocción, lo que

impide su uso en pastelería.

Además de estos, existen otros muchos edulcorantes bajos en calorías como

la stevia, muy extendida entre las personas que siguen una dieta.

(Villanueva, 2017)

Azúcar refinada

Consumir azúcar refinada, aunque lo notemos, es algo que hacemos de

manera cotidiana pero, ¿Qué impacto tiene en nuestro cuerpo? Según la

doctora Norma Soffer, experta en trastornos de la alimentación, todos los

órganos se ven afectados con el exceso en el consumo del azúcar.

El sistema digestivo, por ejemplo, se ve perjudicado ya que “el cuerpo está

diseñado para comer alimentos naturales, cuando vivían los hombres en las

cavernas nos llenábamos por capacidad estomacal y no por las calorías que

consumíamos, la naturaleza no tomo en cuenta que esos alimentos iban a

verse procesados y que por lo tango se achican en volumen y se agrandan


en contenido calórico, por ello podemos estar consumiendo en una sola

comida hasta dos mil calorías y no sentirnos satisfechos”, esto provoca que

la digestión sea lenta, y a su vez, causa somnolencia y falta de disposición

para realizar los quehaceres cotidianos, asegura la experta en nutrición.

“Al dejar de consumir azúcar nos sentimos más alertas, estamos con una

mejor disposición tanto emocional como física para prestar atención”.

También mejoran las habilidades mentales, la memoria, la concentración y la

percepción de lo que sucede a nuestro alrededor, ya que “el cuerpo está

menos ocupado digiriendo azúcar y más ocupado en los estímulos externos

que la vida nos ofrece”.

(Linde, 2017)

¿Es el azúcar la causa de la diabetes?

La resistencia a la insulina es la razón de la diabetes tipo 2. Aunque

el páncreas la segregue, el organismo necesita más cantidad para procesar

los azúcares, hasta tal punto que resulta insuficiente en las personas que

desarrollan la enfermedad. Lo que no está tan claro es por qué se produce

esta resistencia. Sí se sabe que la obesidad, el tabaquismo y la falta de

ejercicio aumentan la probabilidad de desarrollarla. El ADN tiene la clave,

pues existe una predisposición genética.

Como explica Eduard Montanya, director del Centro de Investigación

Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas, las

personas que tengan células beta totalmente competente, aun en casos de


sedentarismo y obesidad, no llegarán a sufrir nunca diabetes. Un estudio

publicado en Cell Reports sugiere que el gen NAT2 puede estar detrás de la

incapacidad de las células musculares y de grasa para procesar el azúcar. Al

silenciarlo en ratas se comprobó que sus funciones metabólicas quedaban

desconfiguradas. Su estudio puede abrir otro campo para evitar

la diabetes tipo 2. Pero como todavía no está clara cuál es la predisposición

genética, y al ser los hábitos sanos recomendables para todas las personas,

independientemente de esta enfermedad, el objetivo que busca la salud

pública es que la población no caiga en las garras del sedentarismo y la

obesidad.

En todo caso, la comida y la alimentación juegan un papel esencial. Por

ejemplo, la proliferación de bebidas azucaradas ha disparado la incidencia de

este mal. No necesariamente porque el azúcar tenga una relación directa,

sino como causa indirecta, a través de la ganancia de peso asociada. El

ejercicio no solo es recomendable porque ayude a controlar el peso, sino

porque mejora la absorción de azúcar y previene este mal crónico. Para los

que lo sufren, también resulta muy beneficioso, ya que incrementa la

sensibilidad a la insulina. Unas nuevas directrices de la Asociación

Estadounidense de Diabetes recomiendan que, más allá del ejercicio regular,

quienes padezcan la dolencia realicen una actividad ligera cada treinta

minutos durante los periodos prolongados en que estén sentados. Se trata

de caminar y estirarse para mejorar la gestión de la glucosa en sangre. Con

tres minutos es suficiente. Para ellos, controlar la ingesta de azúcar sí es


crucial, ya que necesitan disponer de una cantidad de insulina para

procesarla que no pueden producir.

Según el doctor Montanya, tampoco es necesario restringir la glucosa a cero.

Hay que moderarla mucho, eso sí, y controlar cuándo se toma, ya que los

mecanismos del cuerpo no son iguales, por ejemplo, en ayunas y después de

comer. Así, una entrada de azúcar con el estómago vacío puede afectar

mucho a un diabético, pero no tanto si esta cantidad se produce después de

las comidas. Los edulcorantes artificiales son la alternativa para ellos, por

ejemplo, en un café, pero Montanya considera que se puede hacer una toma

social de productos dulces muy moderada y en momentos adecuados.

(Romero, 2017)

¿Se puede ser alérgico al azúcar?

El azúcar se encuentra en gran medida en nuestras dietas, tanto en

alimentos naturales como manufacturados. Además, las células del

organismo utilizan el azúcar para obtener energía, por lo que una reacción

adversa al azúcar puede causar complicaciones graves.

Una alergia puede llegar a confundirse con una intolerancia, pero hay

algunos signos y síntomas que las diferencian. Las personas que son

alérgicas a ciertos componentes dentro de los alimentos tienden a

experimentar síntomas después de consumirlos como dolores de cabeza,

congestión nasal o secreción nasal, calambres en el estómago,

enrojecimiento de la piel, erupciones o náuseas y vómitos.


Las alergias severas pueden causar una reacción bastante seria conocida

como anafilaxia, la manifestación alérgica más grave que existe. Estas

reacciones pueden ocurrir rápidamente y pueden llegar a ser fatales si no se

tratan. Los síntomas de una respuesta anafiláctica grave a un alérgeno

pueden incluir: hinchazón de los labios, boca, lengua o garganta, dificultad

para respirar o ser incapaz de respirar correctamente, tos sibilante, una caída

repentina en la presión arterial, palpitaciones, mareos o pérdida del

conocimiento.

La intolerancia al azúcar no implica la respuesta del sistema inmune que sí

se produce con una alergia. En cambio, una persona que es intolerante a un

cierto azúcar tendrá problemas para digerirlo o procesarlo.

Lo cierto es que la intolerancia al azúcar es relativamente común. Provoca

una serie de problemas digestivos, que varían en gravedad de persona a

persona. Los síntomas pueden durar de unos minutos a varias horas

después de haber ingerido azúcar.

Los síntomas de las intolerancias del azúcar incluyen: fatiga, calambres

abdominales, hinchazón dolorosa, gases, náuseas o vómitos o diarrea.

Un ejemplo típico de intolerancia al azúcar es la intolerancia a la

lactosa (debido al azúcar que se encuentra en la leche). Según los Institutos

Nacionales de la Salud (EE. UU.), hasta el 65% de las personas en todo el

mundo experimentan algún tipo de intolerancia a la lactosa.

(Enfold, s.f.).
Azúcar libre

Recomendaciones de la OMS

La Organización Mundial de la Salud recomienda reducir el consumo de

azúcar libre.

¿Qué es el azúcar libre?

La OMS considera azúcares libres:

Los azúcares añadidos (refinados o sin refinar) a los alimentos por los

fabricantes, los cocineros o los consumidores.

Los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes y zumos de

fruta.

Las recomendaciones de la OMS no se aplican al consumo de los azúcares

intrínsecos presentes en las frutas y las verduras enteras frescas, aunque sí

a sus zumos o concentrados de zumo de frutas.

¿Cuál es la cantidad máxima recomendada por la OMS?

Tanto para los adultos como para los niños, el consumo de azúcares libres

se debería reducir a menos del 10% de la ingesta calórica total. Una

reducción por debajo del 5% de la ingesta calórica total produciría beneficios

adicionales para la salud.

Por ejemplo, un adulto que consuma 2000 calorías debería reducir a menos

de 25g el consumo de azúcares libres, lo que equivale, aproximadamente,

a menos de 6 terrones de 4g.

Common questions

Con tecnología de IA

The production process of sugar involves several stages of transformation from sugar cane or beet into refined sugar, during which minerals and vitamins are lost, resulting in a product sometimes associated with 'empty calories' . On the other hand, artificial flavorings are created through complex chemical processes in laboratories to replicate specific natural flavors . Consumer perceptions tend to favor more 'natural' products like sugar over artificially derived flavorings, even though the artificial flavors aim to replicate desirable taste profiles found in nature. The perception is often rooted in the natural versus synthetic dichotomy, despite the fact that both products undergo significant processing to reach their final forms .

Modern sugar processing techniques, which involve extensive refining, diminish the nutritional value by stripping the sugar of its natural minerals and vitamins, resulting in what are termed 'empty calories' . Despite this, refined sugar's solubility, consistency, and sweetening strength make it an indispensable ingredient in industrial food production, favored for its ability to enhance taste and preserve products, balancing the lack of nutritional benefits with its functional roles in food science and technology .

Flavorists or flavor engineers have played a crucial role in developing food products by using scientific methods to create complex flavor profiles using chemical compounds. This contrasts with traditional culinary practices that rely on natural ingredients and cooking techniques to develop flavors. By employing synthetic processes, flavorists can precisely control and replicate flavors across large production batches, enabling consistent taste experiences that meet consumer expectations and preferences, which might not always be feasible with traditional culinary methods .

The complexity of banana flavor highlights challenges in creating accurate artificial flavorings because natural banana flavors are a result of a complex mix of chemicals that can be difficult to replicate. The artificial banana flavor, often linked to the Gros Michel variety, is said to rely heavily on isoamyl acetate, a compound that produces a monolithic, sometimes overly sweet note that doesn't capture the nuances of the fresh fruit. This exemplifies how simplified chemical approximations often fall short of mimicking the intricate flavor profiles found in nature .

Economic and historical factors contributing to the replacement of natural sugars with high-intensity sweeteners include the relatively high cost and varying availability of natural sugar crops as well as the demand for low-calorie and low-cost sweetening solutions prompted by the rise in diet-related health issues such as obesity and diabetes. The food industry's drive to maximize profit margins while catering to health-conscious consumers prompts the use of artificial sweeteners, which require smaller quantities to achieve the desired taste impact, translating to lower production costs .

Consumers often prefer natural flavorings over artificial ones because they associate 'natural' with health and safety, whereas 'artificial' is often linked with being harmful or synthetic. However, this preference is not always justified because the main difference between natural and artificial flavorings is the source of the original chemical. Both types result in a human-made compound, and sometimes artificial flavorings can closely mimic natural ones, yet consumers may still believe that natural implies healthier .

Fructose might be beneficial as a sweetener because it does not require insulin for its metabolism, making it a preferable option for diabetic patients . However, its downsides include not stimulating insulin or the hunger-regulating hormone, grehlin, as efficiently as glucose does, potentially leading to less satiety and increased overall calorie intake. This can contribute to overconsumption and weight gain, representing a potential trade-off between metabolic convenience and appetite regulation .

The marketing of 'natural' food products often leverages consumer biases by emphasizing health and safety, as these products are typically associated with being healthier or more environmentally friendly than synthetic alternatives. This strategy exploits the consumer perception that 'natural' is inherently better or safer, leading to a preference and possibly higher prices for such products, even if the differences are mainly perceptual rather than experiential .

The perceived 'unnaturalness' of artificial flavors can significantly impact consumer trust, leading individuals to question the safety and quality of such products. This perception can drive consumers towards natural alternatives, affecting industry practices by encouraging companies to invest in developing natural flavor profiles or enhancing transparency in ingredient sourcing and processing methods. Additionally, regulatory frameworks are pressured to ensure clear labeling and safety standards, fostering an environment that supports informed consumer choices .

The history of sugar cultivation, which transformed sugar from a luxury item to a mass-consumed commodity following its spread from India to Europe and the Americas, has influenced dietary practices by making sugar a major part of the modern diet. As a result, this has led to increased consumption and dietary guidelines recommending sugar intake not exceed 10% of daily calories due to concerns about health impacts such as obesity and metabolic disorders .

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