La Regulación Emocional en el Aprendizaje: Educación emocional en el
aula
Clase 5: Estrategias de Regulación Emocional a través del
cuerpo, la mente, la acción y la comunicación
Bienvenidos nuevamente para seguir profundizando sobre los distintos aspectos de la RE. En esta
clase, nos detendremos a mirar las estrategias de regulación emocional que podemos enseñar a
nuestros alumnos para que puedan manejar aquellas emociones que tienen un impacto negativo y
fortalecer aquellas con impacto positivo en el aprendizaje y en el bienestar personal.
Como vimos en la Clase 2, la autorregulación emocional es parte de un proceso largo y complejo de
desarrollo emocional que es necesario acompañar y fortalecer. Es por ello que el papel, tanto de los
padres como de los docentes como modelos de referencia en la regulación emocional, cobra un
papel fundamental (Bisquerra, 2011).
Estas primeras relaciones que establecen los niños con sus padres, cuidadores y docentes, les
brindan seguridad y confianza y les permiten aprender formas de sentir y expresar adecuadamente
las emociones.
Recordemos que emociones, mente, cuerpo y conducta están íntimamente
relacionados.
Postergando la gratificación inmediata
Les proponemos ahora ver este video que se llama “La prueba del malvavisco”, que está basado en
un estudio longitudinal denominado "The Marshmallow Test" o la Prueba del Malvavisco y que fue
realizado por primera vez en 1960 con niños de 4 años por el psicólogo e investigador Walter
Mischel y repetido a posteriori varias veces por distintos investigadores, con niños de diferentes
edades.
En este estudio, el adulto les da un malvavisco a los niños y les dice que se va a retirar del salón por
unos minutos. Si pueden esperar a su regreso, sin comerse el malvavisco, serán recompensados con
otro más.
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¡Disfruten y observen las conductas de los niños! Sugerimos luego volver a mirar el
video para registrar todas las conductas que ponen en juego los niños para regular
las ganas de comerse el dulce.
[Link]
Les ofrecemos un espacio en el foro de esta clase para compartir lo observado por ustedes:
Nos preguntamos y compartimos con los demás: ¿Qué sucede con los niños?, ¿Qué
conductas tienen, o qué estrategias usan? ¿Por qué creen que los más grandes
pudieron tolerar más la espera?
Mischel publicó su libro llamado "The Marshmallow Test- Mastering self control" (2015) donde
expresa que postergar la gratificación inmediata favorece los aprendizajes y una vida más
saludable; aquellos niños con mayor capacidad de autorregulación, tuvieron en la vida adulta,
relaciones de pareja más estables y vidas en familia más saludables y plenas.
Es interesante tener en cuenta cómo el factor madurativo y el desarrollo evolutivo, repercuten en
el tipo de conducta manifestado. En el video podemos ver bien la diferencia en cómo la
autorregulación se va desarrollando y empieza a vislumbrarse alrededor de los 5/6 años, ¡justo
cuando ingresan en la escuela primaria!
Los niños van aprendiendo a aplazar la búsqueda de una recompensa inmediata en pos de una
recompensa mayor gracias a la capacidad de retardar la gratificación, poniendo en acción la
paciencia, el control y el esfuerzo, componentes involucrados con la autorregulación que permiten
la adaptación a las demandas del entorno. Aprender a postergar la gratificación inmediata es un
aspecto del desarrollo emocional que permite que los niños puedan manejarse en los distintos
contextos en los que se desenvuelven: su casa, la escuela, etc., aprendiendo gradualmente las
normas, las reglas, las convenciones sociales y las necesidades del otro. La autorregulación, que
comienza a surgir alrededor de los 5 años, permite a los niños evitar situaciones descontroladas
para encontrar una manera de "ser en el mundo" de forma equilibrada, si el contexto familiar y
escolar son los adecuados. Podemos pensar la regulación emocional como un proceso dinámico,
que puede mejorar mediante procesos educativos y el paso del tiempo.
Sin embargo, como cualquier habilidad, ésta se dará en mayor o menor grado, en la medida en que
se practique y practique. Si miramos a los adultos, no todos tienen la misma capacidad de regularse
emocionalmente, de esperar, de pensar antes de hablar, de controlar el estrés y la ansiedad, etc.
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Por eso es tan importante la intervención docente en la educación de las emociones, acompañando
el desarrollo emocional en niños y jóvenes para que se favorezca no solo el aprendizaje sino el
bienestar en la vida.
Recordemos que somos modelos con nuestro accionar, con nuestras palabras, con nuestros gestos
y miradas y con toda nuestra presencia en el aula y en la escuela. Les dejamos una frase de
Fernández Berrocal para que puedan seguir pensando: "Los educadores son los principales líderes
emocionales de sus alumnos."
Como vimos en el video, aprender a postergar la gratificación inmediata es una de las capacidades
de regulación emocional que deben ser enseñadas, idealmente en la familia y en la escuela.
Otras capacidades son, la tolerancia a la frustración, el control de la ira, las habilidades de
afrontamiento en situaciones de riesgo (haciendo frente a la inducción al consumo de drogas,
violencia, etc.), el desarrollo de la empatía, el sostenimiento y logro de metas, manejo del estrés,
automotivación, etc.
Dentro del amplio espectro de estrategias de regulación emocional, algunas están más relacionadas
con el control por medio de nuestra mente, otras son más corporales y otras más vinculadas con
nuestras acciones y la comunicación humana. Es difícil poder clasificarlas ya que lo que sucede en
una dimensión de nuestra persona, afecta siempre a otras. Por eso es tan importante tomar
conciencia de la interacción entre emoción, cognición y comportamiento, ya que los estados
emocionales inciden en el comportamiento y éstos en la emoción y ambos pueden regularse por la
cognición que abarca el razonamiento y la conciencia. (Bisquerra, 2007)
Estrategias cognitivas para la regulación emocional
Veamos entonces algunas maneras de usar nuestra mente para favorecer la regulación emocional:
Cambio o reevaluación cognitiva
Siguiendo con una de las estrategias que propone Gross (1998) para regular las emociones (ver
clase 2) el adulto significativo (padre o educador) puede promover un cambio cognitivo en los niños
al revisar y volver a mirar aquello que les molesta, realizando otra lectura de lo que sucedió y así
pensar en nuevas formas de reaccionar. Lo que se modifica es la atribución de significado de lo que
estoy viendo. Por ejemplo, un joven podría pensar que sus amigos que están del otro lado de la
calle se están riendo de él, solo porque lo miran y conversan y se ríen entre ellos. Esta manera de
pensar podría causar enojo o irritación y provocar conductas de alejamiento de la situación.
Diferente sería el desenlace si el joven puede tener un registro de estos pensamientos, y en forma
consciente puede cambiar la manera de pensar, sin interpretar ni juzgar la conducta de los demás.
Seguramente si acepta esta situación tal como se presenta, cruzará la calle para entablar un diálogo
con sus amigos.
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Distracción y focalización de la atención
Otra manera de regular nuestra afectividad negativa es cambiando nuestro modo de pensar por
medio de la distracción de sucesos o emociones negativas, evitando los pensamientos repetidos o
rumiantes que nos invaden la mente y nos dificultan concentrarnos o focalizar nuestra atención en
lo que queremos o en lo que nos provoca bienestar. Podemos practicar la distracción activa hacia la
búsqueda de acciones constructivas y la distracción de lo negativo. Por ejemplo, podemos decidir
cambiar nuestros pensamientos rumiantes negativos, focalizando nuestra atención en la afectividad
positiva, trayendo a nuestra conciencia las áreas vitales en la que nos va bien, para sentirnos
fortalecidos para modificar nuestros pensamientos.
Diálogo interno
Para que nuestros pensamientos pasen del “yo no puedo” a “yo no puedo todavía”, “tal vez pueda
si lo intento”, “solo tengo que esperar”, “tengo que ser constante”, etc. podemos entablar un
diálogo interno repitiendo estas autoafirmaciones positivas, que alientan y motivan.
Reconocimiento y gratitud
Son prácticas que focalizan en las áreas vitales propias que van bien, y valoran la presencia y
acciones de los demás. Muchas veces se enseña en las escuelas como un hábito, pero es mucho
más que eso. Saber agradecer es comprender que la otra persona ha hecho algo pensando en
nosotros y queremos mostrarles que reconocemos esta actitud, la apreciamos y disfrutamos el
darle las gracias. Por otro lado, dar reconocimiento y ser agradecido genera emociones positivas
tanto en quien lo realiza como quien lo recibe.
Imaginación emotiva o visualizaciones
Podemos ayudar a nuestros alumnos a visualizar alguna imagen que los calme cuando están
angustiados, ansiosos o sintiendo emociones con impacto negativo. Puede ser un paisaje, un objeto
o un cuadro. Ej: un niño de 6 años expresó que cuando miraba un cuadro en la pared con la foto de
su mamá, papá y su tío, se tranquilizaba.
Las prácticas contemplativas
Las prácticas contemplativas como el yoga, la meditación o el Thai Chi Chuan, entre otras, son
prácticas milenarias tradicionalmente ligadas al budismo y a otras religiones orientales, aunque en
la actualidad se han ido popularizando y se han alejado del sentido religioso.
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Las prácticas contemplativas, pueden variar en su modo de ser puestas en acción, pero todas
cultivan la indagación, la concentración y nos acercan a una actitud de calma y observación interna.
Algunas, llamadas creativas, encuentran su expresión en la música, en el canto, en las artes y la
improvisación; otras, llamadas generativas, encuentran su expresión en la quietud, en el silencio, en
la meditación y la visualización; otras, cuya característica es el movimiento toman forma en el yoga,
la danza, el Aikido, Thai Chi Chuan, Chi Kung, etc.
Dentro del amplio espectro de las prácticas contemplativas, podemos mencionar la meditación, que
en estos últimos años, ha tomado gran interés y relevancia en nuestro mundo occidental. El
término “meditación” viene del latín meditatio y apunta a un ejercicio intelectual, una connotación
que tiene más afinidad con la cultura occidental. Según indica la Real Academia Española, meditar
es “pensar atenta y detenidamente sobre algo”. La meditación, por tanto, implica modificar nuestro
estado de conciencia con el objetivo de liberar la mente de pensamientos y preocupaciones y, de
esta manera, obtener una sensación de calma y relajación. La meditación implica conectarse con los
pensamientos internos, emociones y sensaciones, con una mente calma. Hoy hay un cuerpo de
investigación interesante en relación al impacto de esta práctica en contextos educativos y en
salud.
Conciencia plena o Mindfulness
Conciencia plena, atención plena o “mindfulness” es la capacidad humana básica de poder estar en
el presente y de ser conscientes del momento presente, volviendo al aquí y ahora mientras
transcurre nuestra vida. Se trata de tener un control consciente de lo que nos está sucediendo, ya
sea en nuestras pequeñas acciones rutinarias o en otras experiencias más complejas. Se trata de
tener una atención más abarcativa de las propias experiencias emocionales y cognitivas, sin juicios
ni interpretaciones, dejando que la experiencia pueda fluir tal cual se presenta. Kabat-Zinn (1990)
define la conciencia plena como “prestar atención, a propósito, al momento presente con una
actitud no enjuiciadora.” Podemos estar presentes y tomar consciencia de nuestras acciones
cuando por ejemplo nos bañamos, cocinamos, o jugamos con un niño, focalizando nuestra atención
en la acción y en lo que sucede, estando abiertos a “sentir” la experiencia para estar conectados
con nosotros mismos y con los demás. Podemos aprender a tomar conciencia de los sabores
cuando comemos, de los olores cuando cocinamos, de las texturas cuando acariciamos, de los
sonidos de la naturaleza cuando caminamos, y de tantas otras situaciones y oportunidades que
transcurren en nuestras vidas.
La atención plena nos permite pausar y disfrutar nuestra vida, que a veces vivimos como en “piloto
automático” para estar atentos y sensibles a la novedad en nuestras experiencias cotidianas. Es
estar atento a varios aspectos de la persona, y es como bien lo expresa Daniel Siegel (2010)
“Sentirnos los pies a medida que avanzamos por el camino de la vida.”
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Estrategias conductuales para la regulación emocional
Veamos ahora maneras de regular nuestras emociones con impacto negativo y las reacciones
impulsivas por medio de conductas o acciones:
Búsqueda de apoyo social
Aislamiento o retiro de aquello que nos provoca daño o dolor.
Resolución de problemas, modificando el medio para mejorar la situación
Utilización del sentido del humor, la risa
Dilatación del tiempo de reacción en el manejo de la ira: contando 1-2-3
Evitación del contacto con determinadas personas que pueden disparar reacciones
impulsivas.
Auto-reconfortarse realizando acciones que nos producen placer.
Estrategias corporales para la regulación emocional
Asimismo, para el manejo del mundo emocional, podemos realizar prácticas que involucran nuestro
cuerpo en forma consciente, como:
Ventilar y descargar la energía negativa realizando ejercicio o saliendo a correr
Caminar y tomar contacto con la naturaleza, apreciando la belleza del entorno.
Respirar en forma consciente y relajar el cuerpo, aquietando el pensamiento y las
emociones.
Todas estas prácticas nos ayudan a controlar el estrés, calmar la ira y superar la ansiedad. La
práctica del yoga es especialmente recomendable en los entornos educativos. Brindamos ahora
algunos ejemplos:
Antes de entregar las preguntas de la prueba de matemática, el docente puede invitar a sus
alumnos a respirar, pensar en un lugar especial donde les gustaría estar y poder estar relajados uno
minutos. Esto los ayudará a para poder concentrarse en lo que están por comenzar.
Después de una clase de Educación Física el profesor de la próxima hora podrá invitar a sus
alumnos a recostarse, sentarse en el piso, o en los bancos con los ojos cerrados y realizar diferentes
tipos de respiraciones para poder volver a la calma.
En el Nivel Inicial, hay un ejercicio que se puede llevar a cabo como cierre de la jornada que implica
recostarse en el piso con un muñeco sobre el abdomen y respirar, haciendo que el muñeco suba y
baje. Estos ejercicios permiten lograr que el cuerpo baje las pulsaciones y el nivel de ansiedad.
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No todos los alumnos se sienten cómodos con un solo modo de respirar, por lo que es interesante
poderles ofrecer diferentes maneras de respirar (respiración rítmica, respiración libre, respiración
en colores, etc.). “La respiración es vida. Solemos respirar de forma torácica y nos olvidamos de la
respiración abdominal, que tanto practican los bebés recién nacidos. Aprender de nuevo a respirar
de forma profunda y abdominal ayuda a la relajación, evita tensiones y favorece un estado
emocional positivo” (Bisquerra, 2011 en Williams de Fox, 2014).
Estrategias de regulación para la comunicación efectiva
Es importante entender cómo otros nos influencian y cómo, a su vez, influenciamos a los otros, ya
que al expresar una emoción se comparten experiencias o vivencias, se habla (y capitaliza),
aumenta la emoción (positiva), se converge emocionalmente, se muestra empatía, se da apoyo y
aumenta la atracción interpersonal; asimismo al hablar se puede reevaluar cognitivamente la
experiencia emocional (Rimé, 2012).
El desarrollo de la regulación emocional requiere de una práctica continuada de las diferentes
estrategias para que estas se incorporen al repertorio emocional . Es recomendable empezar por la
regulación de emociones como ira, miedo, tristeza, vergüenza, timidez, culpabilidad, envidia,
alegría, amor, etc. Una práctica que favorece la comunicación es la escucha empática, que necesita
una gran dosis de regulación para poder entrar en sintonía con otra persona, sin juzgar, invadir o
imponernos a los demás. Veamos ahora esta práctica en mayor detalle.
La escucha empática es una de las capacidades más efectivas para conectarse con las demás
personas y muchos científicos hacen la distinción entre:
- empatía afectiva: hace referencia a las sensaciones y emociones que tenemos en respuesta
a las expresiones de los demás.
- empatía cognitiva: hace referencia a la habilidad para identificar, ponerle nombre y
comprender las emociones de los demás, como así también, tomar la perspectiva de otra
persona. (“ponerse en los zapatos de otro”)
Desarrollar la capacidad de empatizar crea o enriquece la calidad de conexión y comunicación
humana en la que las necesidades de todos los involucrados importan y son satisfechas a través de
un deseo natural de contribuir al bienestar de los demás. Marshall Rosenberg (2000)
En ambos tipos de empatía, es de suma importancia practicar y ejercer la escucha empática, que
nos abre a la conexión con los demás por medio de una comunicación, sin críticas o enjuiciamientos
con la intención de comprender su punto de vista.
Un referente a nivel mundial de la Comunicación No Violenta es el Dr. Marshall Rosenberg quien
dedicó gran parte de su vida a difundir un modelo de comunicación que podía ser aplicado a los
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vínculos entre parejas, a los vínculos familiares, a los vínculos docente-alumnos y alumnos-alumnos,
es decir a todos los vínculos interpersonales, en general. Este modelo puede ser encontrado en
detalle en su libro Comunicación No Violenta: Un Lenguaje de Vida (2006) y en videos accesibles en
la web.
Tomando el modelo de Rosenberg, W. de Fox (2014, pág. 186) plantea una aproximación a este
modelo que cumple con los siguientes pasos:
1) Observar y describir la situación con precisión (observar sin juzgar): “Cuando Juan me
insulta….”
2) Decir cómo me siento: “Yo me siento….”
3) Decir por qué me siento así, buscando la necesidad que no está siendo satisfecha: “Porque
yo necesito….”
4) Pedir a la otra persona lo que necesito: “¿Estarías dispuesto a…?”
En la escucha empática también podemos estar presentes para la otra persona sin hablar, a través
de la mirada, con nuestra actitud corporal, simplemente estando ahí para lo que necesite la otra
persona, que muchas veces sólo necesita ser escuchado. Poder sostener esta conexión requiere
manejar nuestros deseos de intervenir, con acciones de: aconsejar (“¿Por qué no tratas de…?”),
interpretar o consolar (“No fue tu culpa; hiciste todo lo que estuvo a tu alcance”), educar (“
Seguramente será una buena experiencia si...”), halagar (“Sos muy fuerte. Lo vas a poder superar”),
etc. Cuando estamos con alguien que está sufriendo angustia, tristeza o dolor, podemos practicar
estar junto a esa persona sin hablar, ofreciendo nuestra compañía y conexión empática.
Compartimos ahora un ejemplo de escucha empática:
En el tercer año del secundario, la alumna María tiene una discusión con una compañera y
comienza a llorar. Las compañeras intentan calmarla, pero ella continúa llorando con más fuerza.
Interviene también el docente, pero al ver que el desconsuelo va en aumento, llama a un preceptor
y es llevada a la dirección. La directora intenta calmarla pero María comienza a insultar a la escuela
y a sus docentes. La directora intenta diversas estrategias pero finalmente, al sentir que la situación
estaba fuera de control, solicita la ayuda de un miembro del equipo de orientación. La profesional
se sienta junto a María y pide a la directora que se quede como observadora, sin hablar. María lloró
y lloró, con la cara entre sus manos, por momentos con más angustia, por momentos expresando
“No quiero más, me quiero ir, …”, por momentos temblando, y por momentos llorando en silencio.
La profesional solamente colocó su mano en el hombro de María, dando señal de acompañamiento
y esperó hasta que María dejara de llorar; este proceso duró más de una hora. Al encontrar la
calma, María levantó la cabeza, miró a la directora y a la profesional y expresó “Gracias”. Este es un
claro ejemplo de que María solo necesitaba una escucha empática para poder expresar su tristeza;
ella sabía que los adultos estaban presentes para ella y esto fue liberador y tan necesario para ella.
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Cuando los alumnos logran entrar en sintonía con aquello que les está pasando, aceptando las
emociones que invaden su cuerpo y pueden expresarlas de manera adecuada según la situación en
que se encuentran, podemos decir que han logrado la madurez emocional, ya que podrán controlar
sus acciones, y tomar mejores decisiones para ellos mismos y los demás. Lamentablemente, con
frecuencia no encontramos en el aula con conductas disruptivas, reacciones impulsivas y hasta
acciones reactivas no pensantes que pueden dañar la integridad física y emocional de otra persona.
Lograr una comunicación empática, respetuosa y no violenta implica el
aprendizaje de maneras socialmente aceptadas de comunicación, que implica la
puesta en práctica de la regulación emocional.
Veamos ahora cómo poder enseñarlo en el aula:
1) Modelizando: los docentes son modelos a seguir para los alumnos
2) Enseñando que hay diferentes puntos de vista para una misma situación: a través de
historias o cuentos.
3) Ofreciendo a través de la literatura, las diferentes perspectivas en un cuento, novela o
relato. Por ejemplo: ¿Cómo podríamos reescribir el cuento tradicional de los Tres
Chanchitos desde el punto de vista del lobo?
4) Escuchando activamente a otros y para esto es necesario:
● Parar o frenar lo que uno está haciendo,
● Focalizar nuestra atención en el otro, mirándolo a los ojos o estando realmente
presentes para la persona,
● Chequear si lo que estamos escuchando es correcto, parafraseando y pidiendo
retroalimentación: “Lo que estoy escuchando es…”, “Parece que estás diciendo
que…”, “Lo que dices es que…”, “Qué quieres decir cuando dices que…”,
● Evitar las interrupciones, juicios e interpretaciones.
● Anticipar lo que el otro nos va a decir para poder pensar en nuestra mejor acción y
tomar la mejor decisión.
● Responder activamente de manera respetuosa y comprensiva.
Escuchar activamente lleva mucha concentración y determinación. Nuestros
hábitos viejos son difíciles de romper, pero necesitamos aprender y practicar esta
habilidad que fortalecerá nuestra comunicación con los demás. Para poder regular
pensamientos y conductas necesitamos concentrarnos en el mensaje, para
realmente escuchar lo que la otra persona nos comunica.
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Algunas actividades para poner en práctica
Les ofrecemos ahora unas actividades que muestran maneras de poner en práctica la regulación
emocional en relación a la comunicación humana. Tomamos estas actividades del libro de Bisquerra
et al. (2011)
Actividad N°1. Aprende a expresar tu ira: la queja constructiva
Los objetivos de esta actividad son: evitar la respuesta impulsiva; aprender a canalizar la
agresividad a través de la respuesta verbal y aprender estrategias de comunicación asertiva. Se
explica a los adolescentes la importancia de resolver situaciones conflictivas a través del diálogo.
Para ello, se presenta un caso en el que la mala interpretación del conflicto ha provocado una
pelea. En pequeños grupos, deben escribir una conversación entre dos protagonistas para que
después gestionen sus diferencias. Una vez terminado este breve relato, los expondrán delante de
los demás grupos. Después el educador explica los pasos necesarios para transmitir una queja a
otra persona en una situación conflictiva. Conviene clarificar que la queja debe estar justificada. No
podrán quejarse simplemente porque tienen un mal día. También tendrán que elegir el momento,
lugar y persona adecuados para transmitir la queja y estar calmados y tranquilos en el momento de
expresar una queja.
Los pasos necesarios para transmitir una queja son: describir la situación-problema lo más detallada
y objetiva posible; comprender que hay que clarificar el conflicto para resolverlo; expresar al otro lo
que uno siente ante esta situación; explicar cómo les gustaría que los hubiesen tratado; identificar
y expresar el beneficio mutuo que se obtendría solucionando el conflicto de otra manera. Es
importante al comunicar una queja hablar desde el “yo”, no desde el “tú”. Por ejemplo, en lugar de
decir: “Eres un mentiroso” (centrado en el tú), es mejor decir: “Me siento engañado o
decepcionado” (centrado en el yo) Es importante transmitir la idea de que la queja no debe servir
simplemente para descargar la rabia, sino que de ello se debe desprender un aprendizaje. Por ello
es importante poner énfasis en el beneficio mutuo de la solución que se adopte.
Actividad N°2: Creencias irracionales
El objetivo es identificar las creencias y preconceptos y que suelen tener los adolescentes, lo cual
significa reconocer y revisar el propio pensamiento para regular la conducta a través de los
pensamientos racionales. Se explica a los estudiantes la existencia de las creencias irracionales,
citando algunos ejemplos. Seguidamente uno debe escribir cinco para ponerlas en común. Acabada
esta parte de la actividad, el adolescente deberá discernir entre los pensamientos racionales y los
pensamientos irracionales ayudándose de una tabla. Ejemplos de creencias irracionales que activan
la ira son: Es terrible que haya gente que me trate de esta manera; no lo puedo soportar; de
ninguna manera pueden tratarme así; son personas malas y deberían ser castigadas. En la Tabla de
pensamientos racionales e irracionales se anotan ejemplos de ambos tipos hasta un total de diez.
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Los docentes como modelos de regulación emocional
Como docentes podemos enseñar las diferentes estrategias de regulación emocional, pero lo más
importante es tener siempre presente lo que encierra esta frase del escritor, filósofo y poeta
estadounidense, Ralph Waldo Emerson:
“Lo que tú haces habla tan fuerte que no puedo escuchar lo que dices”
Nuestro ejemplo es siempre un espejo en el cual se miran nuestros alumnos. Enseñamos con
nuestras acciones, nuestra forma de ser docentes y de relacionarnos.
¿Por qué es importante tener estrategias para poder regular las
emociones?
Porque expresar nuestras emociones de manera socialmente aceptable nos permite una
comunicación efectiva y una buena convivencia social. Los investigadores Jones, D, Greenberg, M.,
Crowley, M. (2015) sostienen que hay amplia evidencia que demuestra que la intervención efectiva
en el Jardín de Infantes y Primaria puede mejorar las capacidades socio-emocionales de una
manera duradera y prolongada. Fortalecer estas capacidades puede tener un impacto en múltiples
áreas del desarrollo y tienen el potencial para afectar la vida en curso de las personas pero también
de la salud de la comunidad.
Greenberg (2015) y otros investigadores como Nix, Bierman, Domitrovich, Gill (2013) han
demostrado que cuando los alumnos aprenden habilidades para calmarse, y pueden identificar los
sentimientos y hablar adecuadamente sobre ellos, mejoran de un modo natural sus modos de
relacionarse con los demás y sus habilidades académicas. Se observa que el desarrollo socio-
emocional promueve el compromiso con el aprendizaje y el comportamiento social positivo en el
aula (Ladd et al., 1999), y facilita el rendimiento académico (McClelland et al., 2006; Miles & Stipek,
2006). Por ejemplo, Ladd et al. (1999) encontraron que altos niveles de participación social y
compromiso con el aprendizaje al comienzo del Jardín de Infantes predecían un alto rendimiento
académico en el primer año de implementación de estas capacidades.
Recordemos entonces que:
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Es sumamente importante abordar el comportamiento social en el aula de los
alumnos ya que el mismo impacta en los aprendizajes.
Sin lugar a dudas, el problema emocional más común que enfrentan los niños en la actualidad está
relacionado con el control del enojo o ira. Esta es la situación de tantos alumnos, en todos los
niveles educativos, donde el enojo se desencadena por una situación valorada como injusta o que
atenta contra los valores morales y la libertad personal. El enojo puede comenzar con un cierto
grado de intensidad y si no se maneja correctamente, con estrategias de regulación, puede escalar
hasta la rabia o furia intensa, con posibilidades que agredir o ejercer violencia. ¿Cómo regulamos
entonces la ira? Poniendo en práctica algunas de las estrategias planteadas anteriormente y estas
otras más, sugeridas por Bisquerra (2011):
● Distanciamiento temporal: dejando pasar un tiempo hasta la respuesta conductal,
para que el enojo “se derrita”.
● Aceptar la parte de responsabilidad en el conflicto, analizando qué se pudo haber
hecho de otra forma.
● Actitud positiva: buscar la vía de escape por medio del sentido del humor, el
optimismo y las emociones positivas.
● Analizar soluciones alternativas para encontrar la resolución posible del problema.
Finalmente, recomendamos la puesta en marcha de la “técnica de la tortuga” que puede ser usada
en niños y jóvenes de todas las edades.
En este simple video se muestra cómo una tortuga utiliza lo aprendido en
clase para regular sus emociones.
[Link]
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Más allá de la conducta observable en el aula
Planteamos a continuación una actividad obligatoria (la historia de Pablo) para poder comprender
que todo comportamiento está entrelazado con nuestros pensamientos y emociones, pero siempre
está activado por algún estímulo que proviene de una multiplicidad de situaciones y circunstancias
de nuestra vida cotidiana y escolar. “Ya sea que se trate de inseguridad frente a la ignorancia de
una materia, de frustración después de un fracaso o aún de decepción luego de obtener malos
resultados, son las experiencias de la vida las que hacen sentir esas emociones.” (Chabot, Chabot,
2009). El problema es que solemos juzgar únicamente la conducta observada o comportamiento sin
reflexionar o analizar cuál pudo haber sido el activador que disparó la conducta; tampoco
podremos ayudar a los alumnos a entender cuál fue el estímulo o situación de su entorno que
activó esa conducta.
En este gráfico vemos cómo es importante ver más allá de lo observable (comportamiento que
vemos) para comprender el comportamiento social de nuestros alumnos en la clase. Al examinar
los problemas de comportamiento específicos de un alumno, la comprensión de los antecedentes y
las consecuencias, puede ayudar a los maestros a desarrollar en los alumnos comportamientos que
conducen al éxito académico y social.
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Comprender la interconexión entre activador, emoción y comportamiento nos permite anticipar
posibles reacciones, analizar las opciones y tomar la mejor decisión posible para la situación dada.
En el aula, entorno ideal para la discusión y la puesta en común de ideas y opiniones, se pueden
dramatizar situaciones que evidencien la puesta en marcha de la regulación emocional, traer
ejemplos de la vida cotidiana y analizar las experiencias de personajes en cuentos e historias. Como
veremos a continuación, la presentación de casos es también otra manera de abrir el diálogo con
los alumnos acerca de las estrategias que pueden poner en acción para la regulación emocional.
Vayamos entonces al ejercicio, que será la actividad obligatoria individual de esta clase:
Actividad obligatoria
Consigna:
Parte 1:
A partir de la siguiente historia del alumno Pablo, identifique y diferencie el o los activadores, la o
las emociones y el o los comportamientos de este alumno de Secundaria.
En clase, Pablo recibió el resultado de la evaluación de Matemáticas y la nota obtenida fue mucho
menor de lo que él esperaba. De inmediato, Pablo comenzó a criticar al profesor con un tono de
voz fuerte, diciendo que el examen había sido muy difícil, que no habían podido repasar lo
suficiente en clase y que el profesor siempre era injusto con él. Acto seguido, Pablo rompe la
evaluación mostrando mucho enojo y lo tira a la basura. Una vez en su casa, no quiere hablar con
sus padres y se encierra en su cuarto, aduciendo que tiene que estudiar.
1) Describa brevemente el comportamiento de Pablo
2) Enumere la/las emociones sentidas por él
3) Mencione los posibles activadores de su conducta
Parte 2:
Como cierre de esta actividad, deben describir una situación similar propia, preferentemente de la
vida escolar y realizar el mismo análisis de la situación indicando: activador- emociones-
comportamiento. Luego, respondan a la siguiente pregunta: ¿Qué relación tendrá esta manera de
mirar los comportamientos con la regulación emocional?
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Material de lectura
Bisquerra Alzina, R. y Pérez Escoda, Núria, Educación emocional: estrategias para su puesta
en práctica, Revista de la Asociación de Inspectores de Educación de España, España,
Disponible en: [Link]
Bibliografía de referencia
Bisquerra, R. (2011) Educación Emocional, España: Desclée De Brouwer
Casassus, J. (2007) La educación del ser emocional, Editorial Indigo, Chile.
Chabot, D. y Chabot, M. (2009) Pedagogía Emocional, México: Alfaomega Grupo Editor
Jones, D, Greenberg, M., Crowley, M.,(2015) Early Social-Emotional Functioning and Public
Health: The Relationship Between Kindergarten Social Competence and Future Wellness,
American Public Health Association. Disponible en:
[Link]
Ladd GW, Birch SH, Buhs ES. (1999) Children's social and scholastic lives in kindergarten:
Related spheres of influence? Child Development. PubMed. Disponible en
[Link]
McClelland MM, Acock AC, Morrison FJ. (2006) The impact of kindergarten learning-related
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Quarterly.
Mestre Escrivá, M. V., Samper García P. y Frías Navarro, M. D. (2002) “Procesos cognitivos y
emocionales predictores de la conducta prosocial y agresiva: La empatía como factor
modulador” , Universidad de Valencia, Psicothema. Disponible en:
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Mischel, W. (2014) The Marshmallow Test- Mastering self control, New York, Boston,
London: Little, Brown and Company
Nix, R.L.; Bierman, K.L.; Domitrovich, C. E.; Gill, S. (2013) Promoting Children's Social-
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Kindergarten: Findings from Head Start REDI. Publicado en PubMed, US National Library of
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Rimé, B. (2012). El compartimiento social de las emociones. Bilbao: Desclée de Brouwer.
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15
Rosenberg, M., (2006) Comunicación No Violenta: Un Lenguaje de Vida, Gran Aldea Editores
Williams de Fox, S. (2014) Las emociones en la escuela, Buenos Aires: Aique Editores
Créditos
Autores: Williams de Fox , Sonia y Jarvis, Diana
Cómo citar este texto:
Williams de Fox, Sonia y Jarvis, Diana (2017). Clase 5: Las estrategias de regulación emocional a
través del cuerpo, la mente, la acción y la comunicación. Curso: La Regulación Emocional en el
Aprendizaje. Educación emocional en el aula. Buenos Aires: Ministerio de Educación y Deportes de
la Nación.
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