MÁSTER UNIVERSITARIO EN PREVENCIÓN DE
RIESGOS LABORALES: SEGURIDAD EN EL
TRABAJO, HIGIENE INDUSTRIAL Y
ERGONOMÍA Y PSICOSOCIOLOGÍA APLICADA
Asignatura:
FUNDAMENTOS Y TÉCNICAS DE PREVENCIÓN DE
RIESGOS LABORALES. RIESGOS QUÍMICOS
Profesor:
Eugenio Muñoz Camacho
CONTENIDOS
Con el fin de alcanzar los objetivos previstos se desarrollan los
siguientes contenidos, que corresponderían a los cuatro primeros
temas de la asignatura:
El trabajo y la salud.
Tipos de riesgos laborales.
Concepto de riesgo grave e inminente.
Conceptos de accidente de trabajo y enfermedad profesional
• Necesidad de la acción preventiva.
• Principios generales de la acción preventiva.
Organismos competentes.
• Evaluación de riesgos.
• Técnicas preventivas y plan de prevención.
• Los sujetos responsables de la prevención.
1. EL TRABAJO Y LA SALUD
Aun siendo un concepto no muy sencillo de explicar, se ha
llegado a aceptar como concepto de trabajo, a aquella actividad
social convenientemente organizada, que a través de la
combinación de una serie de recursos de materias diferentes, como
pueden ser principalmente, los propios trabajadores, los materiales,
productos, equipos, máquinas, energía, tecnologías y organización,
permite al ser humano alcanzar unos objetivos prefijados y
satisfacer unas necesidades.
La realización del trabajo por parte del hombre ha supuesto y
va seguir suponiendo, con los consiguientes aspectos tanto
positivos como negativos que ello comporta, una importante
modificación o transformación de la propia naturaleza, mediante el
concurso de dos elementos fundamentales en el mundo el trabajo,
que no son otros que, la tecnificación y organización del trabajo.
También sería necesario indicar que se entiende como
tecnificación, que no es sino el proceso mediante el cual, el hombre
elabora y fabrica todas aquellas herramientas, máquinas y equipos
materiales, dirigidas a la realización de una actividad específica, lo
que le debe permitir posteriormente realizar el trabajo de una forma
mucho más cómoda y rentable.
Por otra parte se entiende como organización del trabajo, a
aquel proceso mediante el cual el hombre, como animal social que
es, planifica y distribuye las diferentes actividades a desarrollar,
buscando generalmente obtener los mayores beneficios
económicos.
La conjunción perfecta de estos dos elementos unidos al
progreso tecnológico y social debería comportar una importante
mejora de la calidad de vida laboral, y por ende de las condiciones
en que se realiza el trabajo, eliminando o reduciendo muchos de los
problemas o riesgos que pudieran poner en peligro la salud de los
trabajadores. Sin embargo, la realidad es que todavía en los
puestos de trabajo se siguen presentando muchos de estos riesgos,
que pueden poner en peligro la seguridad y salud de los
trabajadores, y que por tanto es estrictamente necesario
identificarlos, evaluarlos y controlarlos.
Como se puede observar los conceptos de trabajo y salud
están íntimamente relacionados, con independencia de que los
propios conceptos.
A fin de comprender con suficiente claridad el concepto de
trabajo y sus consiguientes implicaciones con la salud, parece lo
más oportuno, explicar el sentido y contenido que puede tener el
término de salud.
Aunque el concepto de salud parece en un principio un
concepto muy sencillo, fácil de comprender, en realidad no es así,
por lo que habría que considerar antes de pasar a explicarlo, desde
que enfoque se quiere contemplar dicho concepto.
Así, si se quisiera considerar la salud desde un punto de vista
médico, dicho concepto se podría interpretar como la ausencia de
enfermedad, o el preservar, mantener o recuperar la salud.
Desde un punto de vista social, la salud podría considerarse
como un derecho de las personas, como un logro social o como un
mero resultado económico.
Ahora bien si se quisiera ver desde una concepción mucho
más ideal, habría que tener en cuenta la definición que para el
término de salud ha establecido la Organización Mundial de la
Salud (O.M.S.), definición que aunque data del año 1948, sigue
siendo todavía válida hoy en día, dado que va mucho más allá de
un logro social o del concepto único de ausencia de enfermedad, y
que según la cual
"la salud es un estado de bienestar físico, mental y
social completo y no meramente la ausencia de daño y
enfermedad".
Dentro del sentido que tiene esta definición habría que
resaltar algunos aspectos, que a nuestro juicio parecen
fundamentales, como pueden ser:
- la orientación positiva que la O.M.S. confiere a la salud, al
considerarla como la ausencia de todo síntoma de
enfermedad, orientación totalmente contraria a la que se daba
en otras muchas definiciones, que necesariamente recurrían
a incorporar el concepto de enfermedad para poder definir la
salud, lo que comportaba una definición con un carácter
negativo.
- la concepción de la salud de una manera integral y
multidisciplinar, al incorporar dentro de ella, no solo a los
meros aspectos relacionados con la salud física, sino que
también contempla simultáneamente otros aspectos, como
son los psíquicos y los sociales, que desgraciadamente cada
día se presentan con una mayor frecuencia.
A partir de aquí, habría que tener en cuenta que dado que la
salud va a estar íntimamente relacionada con el trabajo y más
concretamente con la forma en que éste se lleva a cabo, sería
conveniente estudiar más detenidamente cuales serían aquellas
condiciones relacionadas con el trabajo que van a incidir
directamente sobre la salud de los trabajadores.
En primer lugar después de concebir la salud desde una
perspectiva integral, no parece lo más acertado estudiar las
Condiciones de Trabajo y sus repercusiones sobre la salud,
únicamente a través del estudio de una serie distintas de disciplinas
sobre la prevención de los riesgos derivados del trabajo, separadas
entre sí y encaminadas principalmente a luchar contra los
accidentes de trabajo o las enfermedades profesionales
respectivamente, sino que parece lo más lógico estudiarlas desde
una óptica global.
Esta óptica global es la que hoy en día se la suele conocer
como Condiciones de Trabajo.
Profundizando más en este concepto, se podría decir de una
forma muy esquemática, que el concepto de Condiciones de
Trabajo va a englobar a todo aquel conjunto de variables que
definen la realización de una tarea concreta y el entorno en que
ésta se realiza, de tal manera que van a ser estas variables las que
van a permitir determinar la salud del trabajador, desde la triple
dimensión señalada por la O.M.S.
En los momentos actuales se puede decir que las
Condiciones de Trabajo abarcan todas aquellas series de
elementos y circunstancias que rodean la actividad laboral y que
entre otros aspectos pueden ser los siguientes:
- Las condiciones materiales correspondientes a la propia
realización del trabajo, como pueden ser entre otras:
• el esfuerzo
• la fatiga
• la temperatura
• la ventilación.
- Las condiciones de seguridad.
- La presencia de contaminantes en el lugar de trabajo, que a
su vez pueden ser:
• Contaminantes de tipo físico
• Contaminantes de tipo químico.
• Contaminantes de tipo biológico.
- Las características de la tarea, destacando su contenido
psicológico y profesional debido entre otros aspectos a su
carácter repetitivo, a la monotonía, tensión y carga mental
que ello puede comportar, posibilidades de comunicación, etc.
- Las características de la jornada de trabajo, entre cuyos
aspectos se podrían considerar:
• Duración de la jornada.
• Distribución de horarios.
• Grado de flexibilidad, etc.
Con independencia de todo esto habría que tener en cuenta
que el estudio de las Condiciones de Trabajo y sus actuaciones
encaminadas a su mejora va a depender en gran medida del
entorno social en que se mueve nuestra sociedad, lo que
condiciona a su vez que el propio Estado promueva una serie de
legislaciones o actuaciones encaminadas a su estudio y mejora.
Estas obligaciones o recomendaciones parten de considerar
la salud de los trabajadores en el trabajo como un bien que es
preciso proteger y mantener. Aunque en su evolución se ha pasado
por diferentes etapas, algunas de las más significativas se han
podido encontrar en el siglo XIX cuando se establece dentro del
ámbito del derecho privado la obligación del empresario de reparar
la salud pérdida por el trabajador durante el trabajo.
Posteriormente en el año 1900 la Ley Dato, de la que
curiosamente este año celebramos su centenario, modificó
sustancialmente estos modelos del derecho a la protección de la
seguridad y salud de los trabajadores, de tal manera que es el
Estado el agente que se debe encargar de proteger la salud de los
trabajadores.
Lógicamente estas actuaciones se han ido modificando en
nuestro país, hasta tal punto que dentro de la propia Constitución
Española y más concretamente dentro de su artículo 40.2, se
encarga a los poderes públicos el velar por la seguridad y salud de
los trabajadores en el trabajo.
En este camino, no se podría en los momentos actuales,
realizar ningún comentario referente a las Condiciones de Trabajo,
sin hacer mención expresa a la Ley 31/1995 de Prevención de
Riesgos Laborales de 8 de noviembre que tiene por objeto
fundamental la determinación del cuerpo básico de garantías y
responsabilidades preciso, para establecer un adecuado nivel de
protección de la salud de los trabajadores frente a los riesgos
derivados de las Condiciones de Trabajo, y ello en el marco de una
política coherente, coordinada y eficaz de prevención de riesgos
laborales.
Dicha Ley va encaminada a la prevención de los riesgos
derivados de estas condiciones de trabajo, que en su apartado 7 de
su artículo 4 referente a definiciones considera de forma textual:
"Se entenderá como condición de trabajo cualquier
característica del mismo que pueda tener una influencia
significativa en la generación de riesgos para la
seguridad y salud del trabajador. Quedan
específicamente incluidas en esta definición:
a) Las características generales de los locales,
instalaciones, equipos, productos y demás útiles
existentes en el centro de trabajo.
b) La naturaleza de los agentes físicos, químicos y
biológicos presentes en el ambiente de trabajo y sus
correspondientes intensidades, concentraciones o
niveles de presencia.
c) Los procedimientos para la utilización de los agentes
citados anteriormente que influyan en la generación de
los riesgos mencionados.
d) Todas aquellas otras características del trabajo,
incluidas las relativas a su organización y ordenación,
que influyan en la magnitud de los riesgos a que esté
expuesto el trabajador.
Como se puede deducir de una primera lectura de este
artículo, las Condiciones de Trabajo van a ser un tema de interés,
dado que van a tener una influencia en la generación de los riesgos
para la seguridad y salud de los trabajadores, motivo por lo que se
considera necesario hacer algunas observaciones sobre estos
nuevos conceptos que hemos vertido.
A la hora de realizar los estudios encaminados a una mejora
de las condiciones de trabajo, se deberán tener en cuenta no solo
aquellas condiciones que van dirigidas a evitar los accidentes de
trabajo y enfermedades profesionales, sino que también aquellas
otras condiciones encaminadas a que el trabajo se realice en unas
condiciones tales, que no supongan un perjuicio bien de tipo físico,
mental o social, al mismo tiempo que las distintas exigencias de las
tareas realizadas estén en perfecta consonancia con las propias
capacidades de las personas que las realizan.
2. TIPOS DE RIESGOS LABORALES
2.1. Concepto de riesgo laboral
El primer y principal problema se plantea a la hora de intentar
traducir y comprender el significado que en la terminología sajona
presentan dos conceptos tan diferentes como son los de hazard y
risk, para los que en nuestro idioma no se ha planteado en
numerosas ocasiones darles un significado diferente, por lo que se
les traduce por el mismo término (riesgo) y se usan indistintamente,
aunque en su origen sajón tengan un sentido técnico totalmente
diferente.
El término hazard que a la hora de traducirlo a nuestro idioma
no debe hacerse mediante el término riesgo, sino por el de peligro,
representa:
"aquella fuente o situación con capacidad de producir daño en
términos de lesiones, daños a la propiedad, daños al medio
ambiente o a una combinación de ellos."
En tanto que el término risk debe ser traducido a nuestro
idioma mediante el término riesgo, teniendo como significado el de
ser: "la combinación de la frecuencia y la probabilidad y de las
consecuencias que podrían derivarse de la materialización de un
peligro."
El concepto de riesgo siempre lleva asociado dos elementos: la
frecuencia con la que se materializa un peligro y las consecuencias
que de ello puedan derivarse.
De lo expuesto se puede decir sin temor a equivocarse que el
término de riesgo siempre lleva asociado una posibilidad o
probabilidad, de que se pueda materializar un peligro, provocando
unas consecuencias negativas para la seguridad y salud de los
trabajadores.
Ahora bien hay que destacar que el concepto de probabilidad
que necesariamente lleva asociado el concepto de riesgo, no es
una probabilidad eminentemente matemática, sino que está
considerada en su sentido más amplio como el de una posibilidad
de que pudiera llegar a producirse un determinado daño para la
seguridad o salud de las personas.
El concepto de riesgo implica siempre una eventualidad de
que se pueda producir un hecho futuro no deseado, de carácter
negativo, lo que viene a significar que siempre es una realidad
posible.
A partir de estas explicaciones se puede deducir de una
manera muy sencilla que el Riesgo cero o nulo, no existe, dado
que la probabilidad cero o nula, en la realidad es prácticamente
imposible de conseguir, con lo que se puede decir que siempre
existe para cada situación de trabajo, un riesgo, por pequeño que
este sea.
Ahora bien, con independencia de que cada situación de
trabajo lleve incorporado un riesgo, éste se puede considerar como
aceptable o como situación sobre la que no es preciso realizar
ninguna actuación de control de riesgos, cuando la probabilidad
existente es considerada como aceptable o sumamente pequeña
por una determinada sociedad.
El Artículo 4 punto 2 de la Ley de Prevención de Riesgos
Laborales contempla textualmente:
“Se entenderá como riesgo laboral la posibilidad de que un
trabajador sufra un determinado daño derivado del trabajo. Para
calificar un riesgo desde el punto de vista de su gravedad, se
valorarán conjuntamente la probabilidad de que se produzca el
daño y la severidad del mismo."
2.2. Tipos de riesgos laborales
2.2.1. Riesgos de accidente
Comúnmente se habla de riesgo de accidente, por ejemplo,
de caída de altura, de atrapamiento, de explosión, etc., que puede
ser desencadenado por la existencia de uno o, en general, varios
factores de riesgo. De la probabilidad de que se produzca el
accidente, en este caso, y los daños que pueden derivarse como
consecuencia de que ocurra, se evalúa el riesgo, pudiendo
calificarlo desde el punto de vista de su gravedad.
Hay que tener en cuenta de que se conjugan dos variables de
probabilidad. Una es la probabilidad de que se produzca el
accidente, y otra la probabilidad de que ocurrido el accidente éste
dé lugar a mayores o menores daños.
Habrá, por ejemplo, una probabilidad de desprendimiento de
objetos desde una cierta altura y una probabilidad de que lleguen a
producir lesiones graves. Tanto una posibilidad remota de que se
desprenda un objeto, aunque sea pesado y desde una altura
apreciable, aunque si llegara a producirse sería muy probable que
ocasionara graves lesiones, como la muy probable caída de un
pequeño objeto elástico desde una baja altura que sería improbable
que produjera lesión alguna, podrían, ambos riesgos, calificarse
como leves o irrelevantes.
2.2.2. Riesgos ambientales
Existe otra clase de riesgo además del de accidente. Se
suelen denominar riesgos ambientales o riesgos de sufrir una
alteración de la salud (enfermedad o patología). Pueden ser
desencadenados por uno o varios factores, (agentes químicos o
físicos, por ejemplo) o de organización del trabajo.
En el caso de riesgos ambientales la probabilidad de que se
produzca el daño viene representada por la dosis del agente
contaminante recibida por el organismo. Esta dosis puede medirse
como energía recibida por unidad de tiempo, si se trata de un
agente físico, o como cantidad de sustancia que penetra en el
organismo por unidad de tiempo, si se trata de un agente químico.
Si se trata de agentes físicos hay que considerar el área,
zona u órgano del cuerpo afectado o que pueda verse afectado por
la exposición a según qué tipo de agente y tener en cuenta además
determinadas características propias del mismo agente. Así por
ejemplo, para una radiación ionizante es muy diferente si se expone
el ojo o una parte de la piel, o todo el cuerpo, o si se trata de una
sustancia emisora que ha penetrado en el interior del organismo.
En la exposición a agentes químicos hay que considerar las
vías de penetración en el organismo. Con ocasión del trabajo, la
vía más común es la respiratoria, aunque existen muchos casos en
los que el agente se absorbe además a través de la piel. Cualquier
otra vía, oral, parenteral, resulta altamente improbable en el caso
del trabajo.
La severidad del daño que puede producirse por exposición a
los agentes químicos ambientales se suele determinar mediante el
porcentaje de casos que se presentan para una dosis determinada
y se denomina respuesta. La relación entre ambos parámetros se
denomina relación dosis-respuesta y es de difícil obtención. En la
práctica común para evaluar un riesgo ambiental se mide el nivel
promediado en el tiempo de la presencia del contaminante en el
puesto de trabajo (intensidad o concentración media, según se trate
de un agente físico o químico) y se compara con los valores-límite
(intensidades o concentraciones promediadas) de referencia. Para
ciertos agentes físicos, como el ruido o las radiaciones ionizantes
es relativamente sencillo medir la dosis recibida, por lo que los
valores-límite se suelen dar en términos de dosis.
Llegados a este punto, en relación con los riesgos
ambientales, es decir, debidos a agentes ambientales, conviene
distinguir dos clases de efectos: los inmediatos y los diferidos en el
tiempo.
Con la denominación efectos inmediatos, se quiere expresar
que el daño se produce nada más se desencadena el suceso que lo
causa, pudiendo evolucionar a partir de esta acción de una manera
continuada tanto a un agravamiento como a una mejoría. Este es el
caso, por ejemplo, de un accidente de caída de altura con resultado
de lesiones. Pero también la exposición a un ruido de impacto (un
disparo) con resultado de perforación del tímpano, o la salpicadura
de un líquido corrosivo sobre la piel con resultado de una
quemadura química (destrucción de los tejidos). A esta posibilidad
se refieren los riesgos de accidente, mencionados en el epígrafe
anterior, pudiendo intervenir también los agentes físicos y químicos
mencionados en éste, cuando actúan produciendo efectos de
carácter inmediato, como los de los ejemplos, efectos éstos
denominados efectos agudos.
Sin embargo, los daños o efectos a los que se refieren los
riesgos ambientales son diferidos en el tiempo. Es decir, que la
exposición continuada o repetida a unos determinados niveles o
dosis de uno o más agentes ambientales, supone la posibilidad de
sufrir al cabo de un cierto tiempo una alteración de la salud. Así una
pérdida de la capacidad auditiva por exposición a altos niveles de
ruido durante un prolongado espacio de tiempo o un cáncer por
haber estado expuesto a un agente cancerígeno años atrás
(mesotelioma y exposición por vía respiratoria a fibras de amianto
hasta treinta años antes incluso). Estos efectos que pueden
manifestarse tiempo después, meses y hasta muchos años, se
denominan efectos crónicos y son característicos de los riesgos
ambientales. Aunque no exclusivos de ellos, puesto que existen
patologías debidas a otras causas como las malas posturas o los
movimientos no adecuados y repetidos, (métodos y organización de
la tarea inadecuado, mal diseño y adaptación defectuosa del puesto
de trabajo a la persona) que pueden dar lugar con el tiempo a
patologías en músculos y huesos.
Caso aparte, y aún más complicado por su especial índole,
son los riesgos ambientales en los que están implicados agentes
biológicos. En general, tanto estos últimos como los demás riesgos
ambientales, por la dificultad de advertir sus efectos y relacionarlos
con sus causas, que incluso pueden haber desaparecido cuando se
ponen de manifiesto los primeros signos que los delatan, por la
complejidad y gran diversidad de tales riesgos así como por las
técnicas de identificación y evaluación, necesitan de una
reglamentación técnica y metodología específica, y de profesionales
especializados para su tratamiento.
2.2.3. Riesgos psicosociales
En cuanto a los factores de riesgo relacionados con la
organización del trabajo se puede hablar de riesgos psicosociales.
La dificultad de su evaluación estriba en que las posibles
alteraciones de la salud suelen ser inespecíficas y además resulta
también muy difícil discernir en qué medida se deben a factores de
riesgo laborales y a factores extralaborales. Lo cual no quiere decir
que carezcan de importancia o que no se deban tomar medidas
preventivas. Es más, estos problemas que surgen de la
organización del trabajo, pueden ser determinantes en la
productividad y en la calidad final del producto o servicio que se
ofrece, por lo que la adopción de medidas para su detección y de
las soluciones idóneas debe ser tarea prioritaria en la gestión de la
empresa.
3. CONCEPTO DE RIESGO GRAVE E INMINENTE.
Particular atención merece las situaciones en las que pueda
considerarse que existe un riesgo grave e inminente. La Ley de
Prevención lo define como aquel que resulte probable
racionalmente que se materialice en un futuro inmediato y pueda
suponer un daño grave para la salud. A continuación aclara que
esta definición se refiere tanto a los daños inmediatos como a los
diferidos, incluyendo por lo tanto las situaciones en las que
probablemente se produzca una exposición a un agente de la que
puedan derivarse daños para la salud, aun cuando éstos no se
manifiesten de forma inmediata.
Las características de estas situaciones son:
- Existe una probabilidad racional de que se materialice, es decir: es
muy posible que el riesgo se desencadene (una caldera con
sobrepresión, una techumbre en malas condiciones y que es muy
posible que se derrumbe, un depósito con un agente tóxico
sometido a una temperatura anormalmente elevada,...)
- La materialización se aprecia inminente y por lo tanto difícilmente
evitable en un corto espacio de tiempo (no responden los
dispositivos de seguridad, por ejemplo válvulas, de una caldera
donde su presión sigue elevándose más allá de la que puede
soportar por lo que está a punto de estallar; aparecen indicios
determinantes, por ejemplo grietas que se acrecientan, en una
techumbre en mal estado, por lo que parece que se derrumbará de
un momento a otro; se abre una fisura en un depósito con un
agente tóxico que comienza a escaparse,...).
- Se pueden derivar daños graves (en los ejemplos citados
anteriormente: si se está situado en el campo de influencia de la
explosión de la caldera, y cuanto más próximo a ella peor, puede
originarse múltiples y graves lesiones que pueden llegar a ser
irreversibles; análogas consecuencias pueden tener lugar si se está
debajo de la techumbre cuando se derrumba; dependiendo del
grado de toxicidad así como de la cantidad de agente tóxico
incorporada al organismo, que a su vez depende de la
concentración en el ambiente y del tiempo exposición, las
consecuencias puedan ser muy graves al producirse una severa
alteración de la salud -enfermedad- que puede manifestarse más
adelante y llegar a ser incluso irreversible)
Cuando se habla de peligro grave e inminente se expresa lo
mismo que riesgo grave e inminente.
En relación con esta situación el empresario está obligado a
adoptar las medidas adecuadas y suministrar las instrucciones
precisas para actuar en caso de emergencia de manera rápida y
eficaz con el fin de evitar las consecuencias del peligro. Además el
trabajador tiene pleno derecho a interrumpir unilateralmente su
actividad y, en caso necesario, abandonar el puesto de trabajo. Este
es el derecho de resistencia del trabajador que le asiste
oponiéndose a lo ordenado por el empresario en situaciones como
ésta, de riesgo grave e inminente, o en otras tales como aquellas en
las que se pudiera ir en contra de su dignidad personal.
4. CONCEPTOS DE ACCIDENTE DE TRABAJO Y ENFERMEDAD
PROFESIONAL
Accidente de trabajo
Para diferenciar los accidentes de trabajo de las otras
agresiones a la salud y bienestar de los trabajadores como
consecuencia de su trabajo nos fijaremos en la “dureza” del
agresivo y en la velocidad de la producción del daño. Así, se tienen
agresiones que causan malestar, insatisfacción u otros daños
inespecíficos y que, aun prolongándose en el tiempo, no generan
lesiones físicas o psíquicas claramente demostrables. Otras formas
de agresión, cuando se repiten a lo largo de un determinado
período, acaban produciendo enfermedades perfectamente
diagnosticables (enfermedades profesionales: silicosis, saturnismo,
sordera profesional…).
Por último, hay agresiones que actuando sólo una vez
producen lesiones perfectamente diagnosticables de carácter leve,
grave o mortal. Este tipo de agresiones son los accidentes de trabajo.
Estos accidentes de trabajo son los indicadores inmediatos y
más evidentes de una inadecuadas Condiciones de Trabajo y, dada
su gravedad, la lucha contra ellos es el primer paso en toda
actividad preventiva.
¿Cómo definimos el ACCIDENTE DE TRABAJO legalmente?
Legalmente se considera accidente de trabajo toda lesión
corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del
trabajo que ejercite por cuenta ajena (Real Decreto 1/1994, de 20
de junio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley
General de la Seguridad Social).
Analizándola nos
encontramos con tres
características:
♦ Lesión corporal.
♦ Sufrido por el trabajador por
cuenta ajena.
♦ Con ocasión o por consecuencia del trabajo.
1) Lesión corporal.
Normalmente, el término lesión se asimila a golpe o herida de
consecuencias inmediatas, si bien la definición de lesión que da la
Real Academia de la Lengua es la de “daño o detrimento corporal por
herida, golpe o enfermedad”.
A raíz de la Ley de 1900 se suscita la duda sobre si la
enfermedad quedaba dentro o no del concepto de accidente de
trabajo, que resultó aclarada con una sentencia del Tribunal
Supremo de 17 de junio de 1903, al considerar que el accidente de
trabajo incluía también el de enfermedad profesional.
En consecuencia, la lesión corporal, no sólo se refiere al hecho
de que como el golpe, la herida o la quemadura tienen un reflejo
inmediato y directo en su producción, sino a otros que, como la
enfermedad en toda su acepción, tanto física como psíquica, común o
profesional, venga diferida en el tiempo por su lógica evolución,
siempre que, por supuesto, se den en ella el resto de los requisitos
que más adelante se refieren.
2) Sufrida por el trabajador por cuenta ajena.
Se excluye pues el que pudiera ser contraído por el trabajador
autónomo.
3) Con ocasión o por consecuencia de trabajo.
La expresión “con ocasión” parece más bien referida a una
relación de tipo inmediata o aparición inminente del efecto (golpe-
herida), mientras que “por consecuencia” tiene una aceptación
inmediata en el sentido de poder diferir en el tiempo sus efectos
(enfermedad común o profesional) o en el hecho de no provocar la
lesión pero dar lugar a que se produzca.
No es suficiente, pues, que el trabajador sufra una lesión
corporal, sino que ésta, para su consideración como accidente de
trabajo, tiene necesariamente que estar en relación con el trabajo
realizado. De producirse un hecho o circunstancia que rompa este
nexo causal, el evento perderá la calificación de accidente de trabajo.
Tendrán consideración de accidente de trabajo:
♦ Los que sufra el trabajador al ir o volver del lugar o centro de
trabajo; es el denominado accidente “in itinere” (del latín iter =
camino).
♦ Los que sufre el trabajador con ocasión o como consecuencia del
desempeño de cargos electivos de carácter sindical, así como los
ocurridos al ir o al volver del lugar en que se ejerciten las funciones
propias de dichos cargos.
♦ Los ocurridos con ocasión o por consecuencia de las tareas que,
aun siendo distintas a las de su categoría profesional, ejecuta el
trabajador en cumplimiento de las órdenes del empresario o
espontáneamente en interés del buen funcionamiento de la
empresa.
♦ Los acaecidos en actos de salvamento y en otros de naturaleza
análoga, cuando unos y otros tengan conexión con el trabajo.
Son escasos los supuestos que se dan relacionados con el acto
de salvamento. Si el acto se realiza por orden del empresario, nos
encontraríamos en el supuesto contemplado anteriormente y si es
acción espontánea del trabajador, debe tener por causa el trabajo.
♦ Las enfermedades que contraiga el trabajador con motivo de la
realización de su trabajo siempre que se apruebe que la
enfermedad tuvo por causa exclusiva la realización del mismo.
No se refiere, por supuesto, a las profesionales y que están
tipificadas en un cuadro exclusivo y excluyente, sino a
enfermedades comunes que el trabajador demuestre tuvieron su
causa exclusiva en la realización del trabajo.
♦ Las enfermedades o defectos padecidos con anterioridad por el
trabajador que se agraven como consecuencia de la lesión
constitutiva del accidente.
Representa en la práctica el que, frecuentemente, lesiones
congénitas o degenerativas acaben adquiriendo la consideración
de accidente de trabajo en cuanto la región anatómica afectada
coincida con la que corresponde a las lesiones anteriormente
producidas.
♦ Las consecuencias del accidente que resulten modificadas en su
naturaleza, duración, gravedad o terminación por enfermedades
intercurrentes.
Desde el punto de vista
preventivo, la lesión física no
necesariamente debe ir
asociada al accidente de
trabajo, produciéndose en
muchas ocasiones accidentes
llamados blancos (Fig. 1) y que
es necesario controlar. Por ello
se amplía técnicamente el
concepto de accidente de
trabajo.
Figura1
Accidente de trabajo es un suceso anormal, no querido ni deseado
que se presenta de forma brusca e inesperada, normalmente es
evitable, interrumpe la continuidad del trabajo y puede causar
lesiones a las personas.
Enfermedad profesional
La enfermedad profesional se encuentra definida en el art. 116
del Texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social de 20
de junio de 1.994 como “la contraida a consecuencia del trabajo
ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en
el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y
desarrollo de esta Ley y que ésta proceda por la acción de elementos
o sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad
profesional”.
Parece claro que el concepto de enfermedad profesional viene
derivado del propio de accidente de trabajo: “Lesión corporal que el
trabajador sufre con ocasión o a consecuencia del trabajo realizado
por cuenta ajena”, ya que la lesión corporal no tiene que implicar
necesariamente una inmediatez en sus consecuencias (golpe-herida),
sino que ésta puede derivarse en el tiempo apareciendo después de
transcurrido un plazo más o menos largo y es precisamente en la
consecuencia del trabajo donde encaja la enfermedad profesional
más que en la ocasión, que parece referida a esa espontaneidad
propia del accidente.
Son elementos del concepto de enfermedad profesional:
1 El trabajo por cuenta ajena: Se excluye, pues, la que pudiera ser
contraída por el trabajador autónomo.
1 Que sea consecuencia de las actividades que se especifiquen en
el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y
desarrollo de la Ley: Por tanto las enfermedades adquiridas por
consecuencia del trabajo que no se encuentren reflejadas en el
indicado cuadro puedan quedar incluidas en el concepto de
accidente laboral, pero no tiene la consideración de enfermedad
profesional.
1 Que proceda de la acción de sustancias o elementos que en dicho
cuadro se indiquen para cada enfermedad: Es decir, es necesario
que la Enfermedad Profesional se haya producido precisamente
por los elementos, sustancias o sustancias que detalla el cuadro
aprobado por el Real Decreto 1995/1978 mencionado para cada
tipo de enfermedad. Si las sustancias, agentes, etc. provienen del
trabajo pero no se encuentran entre las que en el indicado cuadro
dan lugar a la enfermedad profesional, estaríamos ante un
enfermedad que podría tener la consideración de accidente de
trabajo.
Diferencia entre enfermedad profesional y accidente de trabajo.
Así como la definición de accidente es muy conocida, la
enfermedad profesional no lo es tanto para los que no son médicos.
La enfermedad profesional es la ocasionada por la exposición
repetitiva a determinados agentes ambientales que se presentan en
los puntos de trabajo, como consecuencia del desarrollo de
procesos y tareas en el transcurso del trabajo por cuenta ajena.
Para que se produzca una enfermedad profesional debe
producirse un CONTACTO entre la persona y el agente
contaminante causa de la misma: Esta es la semejanza absoluta y
total entre el accidente y la enfermedad profesional: el contacto, el
nexo causal.
La diferencia entre ambos es la DURACIÓN DEL
CONTACTO. En un accidente la duración es corta (casi
instantánea), mientras que en la enfermedad profesional la duración
debe ser prolongada (bien en cortos períodos repetitivos, bien en
exposiciones prolongadas). Así, el organismo humano ve minadas
sus defensas día tras día, hasta llegar a sobrepasar el límite de
tolerancia y comienza a desarrollar síntomas de la enfermedad.
Como decíamos respecto a los accidentes, y aquí con más
motivo, no podemos esperar a que aparezcan los síntomas de la
enfermedad para empezar a actuar, ya que, generalmente, los
efectos de estas enfermedades son irreversibles.
No debe confundirse la enfermedad profesional con el caso de
una intoxicación aguda por una sobreexposición a un agente
ambiental. Esto último es un accidente.
5. NECESIDAD DE LA ACCIÓN PREVENTIVA.
El balance humano y económico de los accidentes laborales y
de las enfermedades profesionales es considerable. De los 150
millones de trabajadores con que cuenta la Unión Europea, casi 10
millones sufren cada año incidentes, accidentes o enfermedades en
el lugar de trabajo. Sus efectos son mortales para unos 8.000
trabajadores. Se estiman en 20.000 millones de euros las
indemnizaciones abonadas anualmente en concepto de accidentes
y enfermedades laborales, aparte de los costes indirectos, difíciles
de calcular, pero cuya cuantía es muy importante.
En los países industrializados se estima que los accidentes
vienen a costar entre el 1 y el 3 por 100 del PIB, y debe pagarlos la
comunidad social, que además se ve obligada a crear y mantener
instituciones para desarrollar funciones relacionadas con la gestión
e indemnización de accidentes y como consecuencia hay capitales
que no pueden ser empleados en inversiones productivas.
Aunque los costes de los accidentes comportan dos aspectos
muy diferentes entre sí, los humanos y los económicos, se podría
decir desde un punto de vista ético y moral que el coste humano,
con los consiguientes sufrimientos para los propios accidentados y
sus familias, sería razón más que suficiente para poner todos los
medios económicos y humanos precisos para evitar que éstos
ocurrieran.
También es preciso definir a quién afecta realmente este
coste, o dicho de otro modo quién lo paga. Tal es el caso del propio
accidentado, su familia, la empresa, la compañía aseguradora, la
sociedad, etc.
Relacionamos esquemáticamente los costes para el
accidentado y para la sociedad centrándonos a continuación en el
coste para la empresa.
a) Coste para el accidentado
Coste humano
* Dolor y sufrimiento físico.
* Pérdida de la capacidad de trabajo o la profesión.
* Sufrimiento en la familia.
* Marginación social del incapacitado.
Coste Económico
* Disminución de ingresos temporal o definitivamente
* Gastos adicionales.
b) Coste para la Sociedad
Coste humano
* Muertes.
* Minusvalías.
* Lesiones graves y leves.
* Deterioro de la calidad de vida.
Coste económico
* Contabilizado:
Indemnizaciones de la Seguridad Social
* Oculto:
Deterioro de bienes : materiales, equipo, instalaciones, etc.
Actuaciones obligadas : Investigaciones, procesos, etc.
Sustracción de recursos humanos para el trabajo.
c) Coste para la empresa.
Contemplemos un coste humano para la empresa, derivado
de la pérdida de recursos humanos (los accidentados) y los
problemas para otros compañeros o mandos que se ven sometidos
a procesos e incluso condenas judiciales.
Es muy importante conocer el coste económico pues incide
directamente sobre el beneficio económico de la empresa.
Existen distintos métodos para calcular estos costes teniendo
en común el diferenciar los costes que se pueden cuantificar con
facilidad (directos o asegurables, etc.) de otros que en principio
aparecen más o menos ocultos pero que en la mayoría de los casos
son muy cuantiosos (indirectos y no asegurables). Se han estimado
en los cálculos oficiales los costes ocultos en más de 5 veces los
costes cuantificables.
Se consideran costes asegurados los que estipulan la
legislación vigente de acuerdo con la actividad. Si la
responsabilidad civil se asegura la prima iría incluida en este
apartado.
Entre los costes no asegurados pueden ser considerados:
- Tiempo perdido por el accidentado (no cubierto por el
seguro) o por otros compañeros.
- Tiempo perdido por los mandos; asistiéndole,
investigando el accidente, preparando el trabajo para continuarlo
otro trabajador, elaborando informes, atendiendo a autoridades de
la Administración (Inspección de Trabajo), etc.
- Primeros auxilios y atención médica no cubierta por el
seguro.
- Daños sufridos por la maquinaria, herramientas, equipo
y materiales a consecuencia del accidente.
- Interferencias de producción, fallos en el suministro,
penalizaciones por retrasos en la entrega de los pedidos.
- Pérdida de productividad generada por el malestar que
ocasiona el accidente. Varía según la gravedad de lo ocurrido.
- Energía, alquileres, etc. que continúan mientras el
accidentado sigue improductivo.
- Procesos, condenas judiciales, abogados, etc. además
de las posibles indemnizaciones que puedan derivarse.
- Sanciones administrativas por infracciones a la
normativa legal. Por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales
estas sanciones pueden llegar a 100 millones de pesetas.
- Pérdida de imagen y de mercado de la empresa.
Dado que el accidente es repentino e inesperado, algunas
empresas posponen la inversión en prevención confiando en que no
ocurra nada. Las estadísticas demuestran que en demasiados
casos la "suerte" no acompaña a este tipo de decisión.
El que se haga o no prevención depende del interés que
despierten los resultados que se esperan. Es un acto de la voluntad
que exige esfuerzos y recursos económicos.
La idea de que las actividades preventivas son contrarias al
beneficio económico de las empresas ha sido el freno que ha
impedido la ejecución de las medidas preventivas en la mayoría de
los casos y ha permitido la existencia del riesgo y los siniestros
derivados del mismo. Por ello el enorme interés que siempre han
despertado los aspectos económicos.
Por las razones expuestas nuestro objetivo será desarrollar
para cualquier sistema productivo, un plan de inversiones en
prevención que permita seleccionar, entre las alternativas de
inversión en medidas preventivas posibles, la combinación óptima
de las mismas desde el punto de vista económico preventivo y
hacerlo utilizando el mismo lenguaje y parámetros para la decisión
que los usados habitualmente en la empresa para seleccionar otros
tipos de inversiones.
Casi todas las inversiones en medidas preventivas tienen
como expectativa de beneficio la reducción de los daños
ocasionados por unos siniestros que pueden o no ocurrir. Por esta
razón las expectativas de beneficio están basadas en aspectos
probabilísticos, lo que constituye un pobre aliciente para el
empresario.
Debemos tener presente que este aspecto, en muchos casos
probabilístico, de los beneficios de las inversiones no es ajeno al
resto de las que se efectúan en la empresa: producción, nuevos
productos, etc. donde la mayor parte de las veces se trabaja con
beneficios esperados o posibles. Es el riesgo inherente a la
actividad empresarial.
Se abre de esta manera un ancho campo de expectativas a la
economía de la prevención en la empresa pues permite adoptar las
técnicas de economía y decisión empresarial a este campo e
integrar estas materias en las actividades de la empresa como una
posibilidad más para el desarrollo económico de la misma.
Si la gestión económica de la prevención que se realice es
adecuada la combinación de gastos e ingresos podrán representar
unos beneficios para la empresa.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga al
empresario a realizar la prevención de riesgos laborales mediante la
adopción de cuantas medidas sean necesarias con el fin de
garantizar una protección eficaz de la seguridad y la salud de los
trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con
el trabajo.
Esta obligación, manifestada de esta manera tan absoluta, es
una consecuencia del poder de dirección del empresario, que
asigna determinadas tareas y funciones, en unas condiciones de
trabajo fijadas por él. Estas condiciones de trabajo deben ser tales
que no supongan una amenaza para la salud y para la integridad
física de los trabajadores. En suma: no deben provocar ni favorecer
la aparición de accidentes y enfermedades o patologías.
Como tampoco deben ser estas condiciones de trabajo las
que perturben la buena marcha del sistema productivo y sean
fuente de errores, pérdidas, retrasos, defectos, etc., que
correspondan a una mala gestión de la empresa, traducida
finalmente en una baja productividad y una calidad defectuosa del
producto o servicio que se ofrece.
En un mercado tan marcadamente competitivo como el de
esta época, el Mercado Único Europeo, abierto al mercado global
mundial, los objetivos de calidad son imprescindibles para la
supervivencia y desarrollo de las empresas. Para alcanzar la
calidad del producto o servicio que se ofrece al final del proceso
productivo, se debe mantener una coherencia entre todas las
funciones que se ejercen en la organización de la empresa, con
unos objetivos de calidad en todas las fases del sistema productivo:
en la misma fase inicial de concepción y diseño, la adquisición de
equipos y materiales y materias primas de calidad adecuada , la
implantación (y el buen mantenimiento y control) de las
instalaciones y equipos, con una calidad en la gestión de la
empresa, en el proceso productivo y en el producto final, incluida su
puesta en el mercado. Desde esta perspectiva se comprende que
debe estar incluida la calidad de las condiciones de trabajo para los
objetivos de calidad total.
Siguiendo el dicho: la cadena se rompe por el eslabón más
débil, en el concepto de calidad total se excluye cualquier "dejadez"
en ningún aspecto del sistema productivo. Es obvia la necesidad de
aplicar el mismo rigor en todos los ámbitos si no se quiere exponer
al fracaso la estrategia de calidad que se pretende establecer.
La calidad constituye hoy un objetivo prioritario de las
empresas. Aunque no se trata de un objetivo novedoso, durante los
últimos años un creciente número de empresas de muy diferentes
países y sectores se han embarcado en procesos cuyo objetivo es
lograr una diferencia en la calidad de sus productos o servicios con
la esperanza de que ello contribuiría a despejar las incertidumbres
sobre su futuro en un entorno tan cambiante y competitivo como el
actual.
La calidad, definida como la aptitud de un producto o servicio
para satisfacer las necesidades explícitas o potenciales de los
usuarios, es el resultado de las calidades del conjunto de acciones
complementarias y sinérgicas de todas las funciones de la empresa.
Ello implica que la calidad de un producto o servicio sólo será
alcanzable si todas y cada una de las etapas de producción, desde
el diseño del producto hasta la comercialización del mismo, poseen
el nivel de calidad adecuado. La creciente competitividad
internacional hace que ese nivel no sea estable, sino que se torne
cada vez más elevado.
No cabe duda del papel central que ocupan los trabajadores
en este continuo proceso. De hecho, las teorías sobre Calidad Total
tienen como premisa considerar a cada operario o departamento de
la organización como un cliente interno, en relación con la tarea del
trabajador que le precede en la secuencia de trabajo. Los
trabajadores no son, por tanto, una pieza más del proceso de
calidad, sino probablemente, la más importante; sin cuyo concurso
cualquier esfuerzo en ese sentido se torna baldío. Como señala un
conocido experto “... los principales obstáculos a la calidad no son
técnicos sino de comportamiento”
Debe, por otra parte, resaltarse que los principios teóricos de
la calidad y los principios normativos de la seguridad y salud en el
trabajo son coincidentes en una alta medida ya que:
• La seguridad, como la calidad, empieza por la dirección.
• La seguridad, como la calidad, es un proyecto permanente.
• La seguridad, como la calidad, se basa fundamentalmente
en la actuación preventiva y no en la acción reparadora.
• La seguridad, como la calidad, ha de aplicarse en todas las
fases del ciclo de vida de los productos y en todas las
etapas de los procesos productivos. Es necesario prevenir
fallos tanto en las condiciones normales como anormales
que puedan acontecer.
• La seguridad, como la calidad, es medible. Sólo se puede
ser eficaz si somos capaces de medir y evaluar la situación
en la que estamos y cómo evolucionamos. En ambas
áreas, las técnicas de evaluación son similares, e incluso
algunas son idénticas.
• La seguridad, como la calidad, es tarea de todos.
• La seguridad, como la calidad, se logra mediante la
formación.
• La seguridad, al igual que la calidad requiere para su plena
eficacia, un cambio cultural.
Ante tales coincidencias la conclusión es bien simple: la
calidad y la seguridad vienen a ser dos caras de la misma moneda.
La experiencia demuestra que una actuación decidida en la
mejora de las condiciones de trabajo y, por tanto, de las condiciones
de seguridad y de salud laboral, con la participación y compromiso
de los trabajadores, allanará el camino hacia la calidad, creando el
clima de confianza mutua que ofrece toda inversión en lo humano.
Es crucial, pues, partir del convencimiento de la necesidad de
diseñar, mantener y controlar unas buenas -de calidad- condiciones
de trabajo. Se impone, además un clima de mutua confianza y
colaboración con los trabajadores. De aquí el valor de unos cauces
de comunicación y participación.
En definitiva, la gestión de la prevención de los riesgos
laborales debe estar integrada en la gestión global de la empresa,
con la determinación de unos objetivos formando parte de los
objetivos de calidad, planificando y organizando la actividad
preventiva en el conjunto del sistema productivo y de la
organización de la empresa.
6. PRINCIPIOS GENERALES DE LA ACCIÓN PREVENTIVA.
El concepto de Prevención conlleva que se actúe
necesariamente sobre el riesgo bien actuando sobre la probabilidad
o bien actuando en algunas ocasiones sobre las consecuencias o
sobre las dos simultáneamente. Aunque lo más normal es que se
actúe sobre la probabilidad.
Con el desarrollo de este concepto se puede entender de una
manera muy sencilla que la Ley de Prevención de Riesgos
Laborales es una Ley con un carácter activo que persigue actuar
sobre los riesgos laborales antes de que se materialicen.
Así la mencionada Ley contempla dentro del apartado 1º de
su Artículo 4 sobre definiciones, los siguientes aspectos:
"Se entenderá como prevención el conjunto de actividades o
medidas adoptadas o previstas en todas las fases de actividad de la
empresa con el fin de evitar o disminuir los riesgos derivados del
trabajo."
No sería posible poder hablar de Prevención si no se tienen
en cuenta necesariamente los Principios de la acción Preventiva
indicados en el Artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos
Laborales, que establece debidamente jerarquizados, una serie de
principios generales de actuación preventiva, que necesariamente
deben ser seguidos en el mismo orden a la hora de llevar a efecto
las actuaciones preventivas en la empresa.
El primero y principal principio de la acción preventiva que
debe aplicarse en la empresa a la hora de realizar las actuaciones
preventivas, no debe ir encaminado a la realización de una
evaluación inicial de los riesgos, sino que irá encaminado a evitar
los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores, objetivo
que es el que fundamentalmente persigue la Ley de Prevención. De
aquí se deduce que en muchas ocasiones sea aconsejable el tomar
medidas encaminadas al control de los riesgos, sin necesidad de
realizar una evaluación formal de los mismos.
El segundo de los principios de la acción preventiva será el de
proceder a evaluar los riesgos para la seguridad y salud de los
trabajadores, que no hayan podido ser evitados. Esto debe permitir
al empresario poder priorizar y temporizar todas aquellas
actividades preventivas que tenga que realizar. Como se puede ver,
este segundo principio viene a reforzar el "objetivo preventivo que
tiene la Ley " que en resumidas cuentas no es otro que el de
eliminar todos los riesgos presentes en el trabajo.
El siguiente principio es el de combatir los riesgos en su
origen que vuelve de una forma muy clara a incidir en el concepto
de prevención o de tomar las medidas adecuadas para que se
puedan actuar sobre los propios riesgos o sobre los distintos
elementos que intervienen a la hora de calificar los riesgos o lo que
es lo mismo sobre la probabilidad, las consecuencias o sobre
ambas simultáneamente.
Esta forma de actuación se considera que debe ser realizada
a través de una acción planificada y organizada, anteponiendo
siempre la protección colectiva a la individual, al mismo tiempo que
se deberán definir e implantar sistemas de gestión de la prevención
que incluya como un elemento muy importante la formación de los
trabajadores sobre los riesgos a que están sometidos y las medidas
preventivas a adoptar.
Las actuaciones preventivas en la empresa, (considerando
únicamente las medidas de prevención y no las de protección)
pueden ser de muy distinta naturaleza, dependiendo el tipo y la
prioridad en su adopción, de los resultados y de la información que
se ha obtenido durante el proceso de evaluación de los riesgos.
Desde un punto de vista más concreto, estas actuaciones
pueden ser:
- Actuaciones preventivas de tipo material consistentes
fundamentalmente en la adopción de una o varias medidas de tipo
técnico o material, que van encaminadas principalmente a evitar o
disminuir el riesgo actuando sobre la probabilidad de que se
produzca el daño.
- Actuaciones de formación e información de los trabajadores
técnica preventiva que aunque en los momentos actuales tiene una
gran importancia, no siempre ha sido considerada como tal técnica.
Va encaminada a que los trabajadores puedan tener conocimiento
de la existencia e importancia de unos determinados riesgos que se
pueden presentar en sus puestos y centros de trabajo y de cuáles
son las medidas tendentes a combatir o eliminarlos.
Con independencia de estas clasificaciones y modos de
actuación preventiva en la práctica hay que tener presente que las
medidas preventivas tomadas de un modo aislado no suelen ser
muy eficaces, por lo que hay que recurrir a tomar una serie de
medidas que sean complementarias unas de otras. Con esas
condiciones las empresas podrán estar en una disposición
apropiada de mantener los niveles de riesgo dentro de unos límites
considerados como aceptables.
A veces se hace necesario complementar las actuaciones
preventivas con una serie de actuaciones cotidianas en las
empresas y que por razones de distinta índole no se llevan a cabo
con la frecuencia necesaria, como son entre otras, las actuaciones
de mantenimiento preventivo de máquinas, equipos, instalaciones,
centros y lugares de trabajo, etc. sin cuyo concurso sería muy difícil
poder realizar una prevención eficaz de los riesgos en la mayoría de
las empresas.
Dentro de las actuaciones preventivas conviene destacar
algunas que van a presentar por su importancia un gran interés
como son:
- La evaluación de los riesgos, que va a permitir obtener toda
aquella información que se considere necesaria para que una
empresa u organización esté en condiciones de tomar una decisión
apropiada sobre la necesidad o no de tomar medidas preventivas y
en su caso del tipo de medidas preventivas que es necesario
adoptar.
- Las inspecciones o rondas de prevención de riesgos que
básicamente consisten en la realización de un análisis que se
realiza observando directamente y de forma ordenada, las
instalaciones procesos, máquinas, equipos, etc. para evaluar los
riesgos que pueden afectar a la seguridad y salud de los
trabajadores.
Sin embargo la mayoría de las actuaciones preventivas se
llevan a cabo y se estructuran en varias técnicas preventivas, que
son aquellas disciplinas encaminadas a prevenir los posibles daños
para la seguridad y salud de los trabajadores derivados de las
distintas condiciones de trabajo que se pueden presentar en los
citados puestos de trabajo.
Dichas técnicas, desarrolladas más adelante, son:
- La Seguridad en el Trabajo.
- La Higiene Industrial.
- La Medicina del Trabajo.
- La Ergonomía y Psicosociología aplicada a la prevención.
Una de las más importantes actuaciones en Prevención son
las relacionadas y derivadas de la constitución del Mercado Interior
Único europeo. A partir del 31 de diciembre de 1992 se estableció
un Mercado Interior Único en el que mercancías, productos, etc.
podrían circular libremente, pero con la condición de que todos los
productos que se comercialicen en los países de la U.E fueran
seguros desde el momento de su puesta en mercado.
El artículo 100 A del Tratado de Constitución de la Comunidad
Europea establece que la Comunidad deberá establecer mediante
directivas las disposiciones sobre los requisitos de seguridad que
deben cumplir los productos para ser comercializados, directivas
que se conocen como directivas de seguridad en el producto o de
Mercado Interior.
Con la puesta en marcha de estos mecanismos, se consigue
que desde el mismo momento de su diseño o comercialización, los
productos, máquinas, equipos, etc., incorporen unas medidas de
seguridad debidamente garantizadas por fabricantes o
distribuidores.
Sin entrar en más detalles se puede decir, que a partir del
establecimiento del mercado Interior, las propias directivas de
seguridad en el producto, se constituyen como el primer y más
importante sistema de prevención en el origen de los riesgos
laborales, siguiendo la filosofía de que la primera actuación
preventiva es la eliminación de los riesgos.
Aunque las actuaciones en materia de seguridad y salud en el
trabajo deberían ser realizadas siempre que fuera posible a través
de técnicas de prevención o lo que es decir con carácter previo a
que se materialicen los riesgos laborales actuado principalmente
sobre este, a veces estas actuaciones no son posibles de realizar o
son insuficientes, debiéndose entonces recurrir a la aplicación de
otras técnicas de actuación, como pueden ser las técnicas de
protección.
Las técnicas de protección son aquellas que aunque también
son consideradas como técnicas activas, dado que se realizan con
un carácter previo a que se materialice el riesgo, su objetivo
fundamental es actuar únicamente sobre las posibles
consecuencias bien reduciéndolas o incluso eliminándolas, aunque
siempre con la particularidad de que no realiza ningún tipo de
actuación sobre la probabilidad de que se produjera el riesgo.
Así por ejemplo un trabajador que estuviera expuesto a unos
niveles de ruido considerados como inaceptables, estará expuesto a
un riesgo más o menos importante de disminución de su capacidad
auditiva. Si se le proporciona y utiliza únicamente un protector
auditivo que atenúe el nivel de ruido que puede llegar al órgano de
la audición del trabajador, hasta unos niveles que se pueden
considerar como aceptables, habrá disminuido ostensiblemente el
riesgo de disminución de la capacidad auditiva de ese trabajador
debido al ruido, aunque el nivel que existe en el ambiente o puesto
de trabajo siga siendo el mismo que existía inicialmente.
Es decir el sistema de actuación seguido no ha modificado la
probabilidad del riesgo, habiendo modificado sin embargo sus
consecuencias, con lo que la calificación del riesgo se ha visto
reducida.
Como se puede deducir fácilmente del propio concepto de
protección, esta técnica de actuación se debería llevar a cabo
después de haber realizado las técnicas de prevención que van
encaminadas a la eliminación o disminución del riesgo o como
técnica complementaria a esta.
Dentro de las técnicas de protección las más aplicadas
normalmente son:
- Técnicas de protección colectiva.
- Técnicas de protección individual.
Las técnicas de protección colectiva son aquellas que
protegen a los trabajadores de una forma general o lo que es decir
eliminan o reducen las consecuencias de un riesgo que afecta a un
número determinado de trabajadores.
Un ejemplo que pueden servir para clarificar este concepto lo
podemos encontrar en las redes de protección utilizadas en
construcción, que no eliminan o disminuyen el riesgo sino que lo
hacen sobre sus consecuencias y tal que protegen no a un solo
trabajador sino a un número indeterminado de ellos.
Otro ejemplo pueden ser las cabinas acústicas en centrales
térmicas que no eliminando el nivel sonoro, evitan que los
trabajadores de control de una zona, deban hacerlo en un ambiente
ruidoso toda la jornada, sino únicamente en los momentos en los
que tengan que salir a realizar labores de control propiamente
dichas.
Las técnicas de protección individual son aquellas que sirven
para proteger a un trabajador de forma individua o particular o lo
que es decir eliminan o reducen las consecuencias para un
trabajador de un determinado riesgo. Estos equipos suelen ser
específicos para la protección frente a unos determinados tipos de
riesgos. Ejemplos claros de estos equipos de protección individual
pueden ser los cascos, guantes, botas, cascos auriculares, etc.
A fin de reducir los accidentes de trabajo y las enfermedades
profesionales, se hace necesario eliminar o reducir bien los riesgos
o sus consecuencias. Igualmente la Ley de Prevención de Riesgos
Laborales contempla como una obligación empresarial, el realizar
una planificación de la actividad preventiva a partir de una
evaluación inicial de los riesgos para la seguridad y salud de los
trabajadores.
A partir de estas obligaciones se plantea la necesidad de
conocer el concepto de riesgo, que aunque es un término utilizado
desde hace muchos años en este campo, todavía hoy en día se
presentan a veces grandes dudas sobre cuál es el significado y
contenido que lleva asociado.
El término riesgo implica siempre lleva aparejado dos
conceptos, uno el de la probabilidad como algo posible, y otro el de
las consecuencias en formas de daños para la seguridad y salud de
los trabajadores al actualizarse el riesgo. Estos conceptos de
posibilidad y consecuencias también son considerados como
fundamentales dentro del contenido de la Ley de Prevención para
calificar los riesgos.
A la hora de actuar sobre los riesgos con el objetivo de
proteger la seguridad y salud de los trabajadores se puede hacer de
dos maneras diferentes, una actuando sobre el riesgo en si
constituyendo entonces el concepto o técnicas de Prevención y otra
actuando sobre las consecuencias constituyendo el concepto o
técnicas de Protección.
7. ORGANISMOS COMPETENTES.
DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS
I.- De la Administración Sociolaboral
Los objetivos de la administración sociolaboral, tanto a nivel
central como autonómico, son la prevención de los accidentes de
trabajo y las enfermedades profesionales, así como el estímulo y
desarrollo de los conocimientos y actividades de los empresarios y
trabajadores sobre la prevención de los riesgos.
La capacidad reglamentaria corresponde a la Administración
Central mientras que la ejecución de la reglamentación laboral es
competencia de las Administraciones de las Comunidades
Autónomas.
A) Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo
“Es el órgano científico-técnico especializado de la
Administración General del Estado que tiene como misión el análisis
y estudio de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo, así
como la promoción y apoyo a la mejora de las mismas. para ello
establecerá la cooperación necesaria con los órganos de las
Comunidades Autónomas con competencias en esta materia”
El Instituto, en cumplimiento de esta misión, tiene las siguientes
funciones:
a) asesoramiento técnico en la elaboración de la normativa legal y
en el desarrollo de la normalización, tanto a nivel nacional como
internacional;
b) promoción y, en su caso, realización de actividades de
formación, información, investigación, estudio y divulgación en
materia de prevención de riesgos laborales, con la adecuada
coordinación y colaboración, en su caso, con los órganos técnicos en
materia preventiva de la Comunidades Autónomas en el ejercicio de
sus funciones en esta materia.
c) apoyo técnico y colaboración con la Inspección de Trabajo y
Seguridad Social en el cumplimiento de su función de vigilancia y
control.
d) cualesquiera otras que sean necesarias para el cumplimiento
de sus fines y le sean encomendadas en el ámbito de sus
competencias, con la colaboración, en su caso, de los órganos
técnicos de las Comunidades Autónomas con competencias en la
materia.
Presta, de acuerdo con las Administraciones competentes,
apoyo técnico especializado en materia de certificación, ensayo y
acreditación.
En relación con las Instituciones de la Unión Europea, el
Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo actúa como
centro de referencia nacional, garantizando la coordinación y
transmisión de la información que facilita a escala nacional, en
particular respecto a la Agencia Europea para la Seguridad y la
Salud en el Trabajo y su Red.
Ejerce la Secretaría General de la Comisión Nacional de
Seguridad y Salud en el Trabajo, prestándole la asistencia técnica y
científica necesaria para el desarrollo de sus competencias.
B) La Inspección de Trabajo y Seguridad Social
“Corresponde a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social la
función de la vigilancia y control de la normativa sobre prevención de
riesgos laborales”.
En cumplimiento de esta misión, tendrá las siguientes
funciones:
a) vigilar el cumplimiento de la normativa sobre prevención de
riesgos laborales, así como de las normas jurídico-técnicas que
incidan en las condiciones de trabajo en materia de prevención,
aunque no tuvieran la calificación directa de normativa laboral,
proponiendo a la autoridad laboral competente la sanción
correspondiente, cuando comprobase una infracción a la normativa
sobre prevención de riesgos laborales, de acuerdo con lo previsto en
el capítulo VII de la presente Ley;
b) asesorar e informar a las empresas y a los trabajadores sobre
la manera más efectiva de cumplir las disposiciones cuya vigilancia
tiene encomendada.
c) elaborar los informes solicitados por los Juzgados de lo Social
en las demandas deducidas ante los mismos en los procedimientos
de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
d) informar a la autoridad laboral sobre los accidentes de trabajo
mortales, muy graves o graves, y sobre aquellos otros en que, por
sus características o por los sujetos afectados, se considere
necesario dicho informe, así como sobre las enfermedades
profesionales en las que concurran dichas calificaciones y, en
general, en los supuestos en que aquélla lo solicite respecto del
cumplimiento de la normativa legal en materia de prevención de
riesgos laborales;
e) comprobar y favorecer el cumplimiento de las obligaciones
asumidas por los servicios de prevención establecidos en la presente
ley;
f) ordenar la paralización inmediata de trabajos cuando, a juicio
del inspector, se advierta la existencia de riesgo grave e inminente
para la seguridad o salud de los trabajadores.
La Administración General del Estado y, en su caso, las
Administraciones Autonómicas podrán adoptar las medidas precisas
para garantizar la colaboración pericial y el asesoramiento técnico
necesarios a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en sus
respectivos ámbitos de competencia.
En el ámbito de la Administración general del Estado, el
Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo apoyará y
colaborará con la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en el
cumplimiento de su función de vigilancia y control prevista en el
apartado anterior”.
(Ley de prevención de Riesgos Laborales, artículo 9).
La actuación de la misma será por propia iniciativa, denuncia
o mandato superior. Tiene carácter ejecutivo en cuanto a la
valoración de las condiciones de trabajo, así como en las
disposiciones que adopta en materia de Prevención de riesgos
laborales y está facultada para entrar libremente y sin previo aviso,
en cualquier momento del día o de la noche, sea laboral o festivo,
en todos los centros o lugares de trabajo sujetos a inspección.
Todo lo anterior se refiere a condiciones de Seguridad e
Higiene en el Trabajo, pero además se ocupa de las condiciones de
empleo, de las cotizaciones a la Seguridad Social y de temas
relacionados con salarios, despidos, sanciones, etc
C) Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo
Como el fin primordial es lograr una aplicación coherente y
efectiva de la normativa en todo el territorio, parece conveniente,
dada la estructura del Estado, articular un foro de encuentro y
debate de las Administraciones Públicas con competencia en
materia normativa y ejecutiva, junto con los agentes sociales
protagonistas de la actividad preventiva en los lugares de trabajo.
Para alcanzar estos objetivos:
“Se crea la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el
Trabajo como órgano colegiado asesor de las Administraciones
públicas en la formulación de las políticas de prevención y órgano de
participación institucional en materia de seguridad y salud en el
trabajo.
La Comisión estará integrada por un representante de cada
una de las Comunidades Autónomas y por igual número de
miembros de la Administración General del Estado y, paritariamente
con todos los anteriores, por representantes de las organizaciones
empresariales y sindicales más representativas.
La Comisión conocerá las actuaciones que desarrollen las
Administraciones públicas competentes en materia de promoción de
la prevención de riesgos laborales, de asesoramiento técnico y de
vigilancia y control y podrá informar y formular propuestas en relación
con dichas actuaciones, específicamente en lo referente a:
– criterios y programas generales de actuación;
– proyectos de disposiciones de carácter general;
– coordinación de las actuaciones desarrolladas por las
Administraciones públicas competentes en materia laboral;
– coordinación entre las Administraciones públicas
competentes en materia laboral, sanitaria y de industria.
D) Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales
“Adscrita a la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el
Trabajo existirá una fundación cuya finalidad será promover la
mejora de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo,
especialmente en las pequeñas empresas, a través de acciones de
información, asistencia técnica, formación y promoción del
cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos.
A efectos de lograr un mejor cumplimiento de sus fines, se
articulará su colaboración con la Inspección de Trabajo y Seguridad
Social.
La planificación, desarrollo y financiación de acciones en los
distintos ámbitos territoriales tendrá en consideración la población
ocupada, el tamaño de las empresas y los índices de siniestralidad
laboral.
En los sectores de actividad en los que existan fundaciones de
ámbito sectorial, constituidas por empresarios y trabajadores, que
tengan entre sus fines la promoción de actividades destinadas a la
mejora de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo, el
desarrollo de los objetivos y fines de la fundación se llevará a cabo,
en todo caso, en coordinación con aquéllas.
(Ley de prevención de Riesgos Laborales, Disposición adicional
quinta.)
E) Órganos técnicos de las Comunidades Autónomas
Las principales actividades de estos Órganos técnicos son:
• realizar estudios e informes sobre condiciones de trabajo (locales
y puestos de trabajo, equipos y materiales de trabajo peligrosos,
colectivos de trabajadores especialmente sensibles a
determinados riesgos, condiciones ergonómicas, control y
concentración de contaminantes,...);
• prestar asesoramiento técnico y asistencia a las empresas, a los
trabajadores y sus representantes y cooperar con la Inspección
de Trabajo y Seguridad Social y otros organismos en aspectos
técnicos;
• analizar e investigar las causas de los accidentes de trabajo y las
enfermedades profesionales, proponiendo las medidas
correctoras;
• promover y desarrollar programas sobre métodos y técnicas de
seguridad y salud en el trabajo;
• programar, organizar y desarrollar planes de formación en
materia de seguridad y salud laboral;
• realizar la verificación de la certificación de equipos y medios
técnicos de prevención y protección.
F) Las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades
Profesionales de la Seguridad Social
Según el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad
Social de 1994 las Mutuas son "entidades colaboradoras en la
gestión de la Seguridad Social, en relación con las contingencias de
accidentes de trabajo y enfermedad profesional".
La acción protectora se realiza a través de:
• medicina preventiva e higiene y seguridad en el trabajo;
• asistencia sanitaria;
• prestaciones económicas.
•
Colaboran con el sistema de Seguridad Social entregando los
excedentes de su gestión y las aportaciones que la Seguridad
Social les solicite para la financiación de servicios comunes. Su
función social y su espíritu de servicio se reflejan asimismo en que
no persiguen fines de lucro.
II.- De la Administración Sanitaria
“Las actuaciones de las Administraciones públicas
competentes en materia sanitaria referentes a la salud laboral se
llevarán a cabo a través de las acciones y en relación con los
aspectos señalados en el capítulo IV del Título I de la Ley 14/1986,
de 25 de abril, General de Sanidad, y disposiciones dictadas para su
desarrollo.
En particular, corresponderá a las Administraciones sanitarias:
a) el establecimiento de medios adecuados para la evaluación y
control de las actuaciones de carácter sanitario que se realicen en
las empresas por los servicios de prevención actuantes. Para ello,
establecerán las pautas y protocolos de actuación, oídas las
sociedades científicas, a los que deberán someterse los citados
servicios;
b) la implantación de sistemas de información adecuados que
permitan la elaboración, junto con las autoridades laborales
competentes, de mapas de riesgos laborales, así como la
realización de estudios epidemiológicos para la identificación y
prevención de las patologías que puedan afectar a la salud de los
trabajadores, así como hacer posible un rápido intercambio de
información;
c) la supervisión de la formación que, en materia de prevención y
promoción de la salud laboral, deba recibir el personal sanitario
actuante en los servicios de prevención autorizados;
d) la elaboración y divulgación de estudios, investigaciones y
estadísticas relacionados con la salud de los trabajadores”.
(Ley de prevención de Riesgos Laborales, artículo 10).
Están integrados en el Instituto Nacional de la Salud
(INSALUD) los siguientes organismos competentes especializados:
• El Instituto Nacional de Medicina y Seguridad del Trabajo
• La Escuela Nacional de Medicina del Trabajo
• La Clínica de Enfermedades Profesionales
• El Instituto Nacional de la Silicosis
III.- De la Administración de Industria
Las bases de ordenación del sector industrial en España
quedan establecidas en la Ley 21/1992, de 16 de julio, de Industria
(BOE 23/7/92). El objeto de la seguridad industrial es la prevención
y limitación de los riesgos y de sus causas, así como la protección
contra accidentes y siniestros, derivados de la actividad industrial,
capaces de producir daños o perjuicios a las personas, los bienes o
el medio ambiente, con el fin de establecer los controles que
permitan detectar o contribuir a evitar la aparición de riesgos.
Les corresponde la elaboración de los Reglamentos de
Seguridad Industrial, así como el control sobre su cumplimiento.
Las principales instituciones y organismos con competencias
son:
- El Consejo de Coordinación de la Seguridad Industrial
- Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR)
Entidad reconocida por el Ministerio de Ciencia y Tecnología
para realizar actividades de normalización y certificación como
instrumento de una política de fomento de la calidad. Se trata de
una asociación de carácter privado, sin ánimo de lucro.
Debemos recordar lo que nos exige la Ley de Prevención de
Riesgos Laborales en su artículo 11 sobre coordinación
administrativa:
“La elaboración de normas preventivas y el control de su
cumplimiento, la promoción de la prevención, la investigación y la
vigilancia epidemiológica sobre riesgos laborales, accidentes de
trabajo y enfermedades profesionales determinan la necesidad de
coordinar las actuaciones de las Administraciones competentes en
materia laboral, sanitaria y de industria para una más eficaz
protección de la seguridad y la salud de los trabajadores.
IV.- De la Administración Local
Aunque los ayuntamientos no tienen competencias directas en
el control de las condiciones de trabajo, son los encargados, en su
término municipal, de autorizar la apertura de los centros y locales
de trabajo, con el objetivo de que éstos no supongan un peligro
para el vecindario, pudiendo determinar el cierre de aquellos
centros y locales que no reúnan dicha condición.
En algunos casos, establecen disposiciones que guardan
relación directa con la prevención de riesgos. Es de resaltar, en este
sentido, por ejemplo, las ordenanzas municipales de incendios.
ORGANIZACIONES INTERNACIONALES
Las Organizaciones Internacionales con competencias en
materia de prevención de riesgos laborales realizan sobre todo
funciones de investigación, legislación, creación de convenciones
internacionales, información y control en la aplicación de la
normativa adoptada y dilucidar diferencias e interpretar
compromisos y obligaciones internacionales. Pasamos a
continuación a definir aquéllas que tienen mayor arraigo e
importancia en esta materia.
- Organización Mundial de la Salud (O.M.S.)
Esta Organización se ocupa en principio de temas sanitarios,
pero dado el concepto de salud y su implicación en los problemas
de salubridad, su voz es tenida en cuenta. Por ejemplo, la mayoría
de los países adoptan como propios los niveles de emisión y de
contaminación estimados por la OMS.
- Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Se trata de una institución intergubernamental creada en
1919, con su sede en Ginebra (Suiza), La prevención en el marco
de la O.I.T. se encamina sobre todo a dar asistencia técnica y
consejos de expertos siendo objetivos prioritarios la vigilancia de la
salud individual y colectiva de los trabajadores, la vigilancia de las
condiciones de trabajo y ambientales en relación a su nocividad
para la salud, incluidos el diseño de maquinaria y equipos y la
concepción del lugar de trabajo.
La Conferencia Internacional del Trabajo adopta normas
internacionales del trabajo, denominadas convenios y
recomendaciones. Estas normas no son automáticamente
vinculantes, pero los Gobiernos deben someterlas a sus órganos
legislativos nacionales. El Estado que ratifica un convenio
internacional del trabajo se compromete a aplicar sus disposiciones;
las recomendaciones que no necesitan ratificación son una guía
para la acción nacional en un determinado campo.
Convenios de la O.I.T., ratificados por España, han sido tenidos en
cuenta a la hora de redactar la propia Ley de Prevención de Riesgos
Laborales.
ORGANIZACIONES REGIONALES Y COMUNITARIAS
El Consejo Europeo
Sigue siendo el principal órgano decisorio de la Unión
Europea, con las máximas competencias en materia legislativa y
reglamentaria,
La Comisión
Es el órgano ejecutivo de la Comunidad. Tiene el poder de
iniciativa para presentar propuestas de reglamentos y directivas
aparte de cualquier otro tipo de iniciativas. En este sentido se la ha
definido como “el motor de la política comunitaria”. También le
corresponde el control de la aplicación correcta del Derecho
comunitario.
La Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de
Vida y de Trabajo
Tiene su sede en Dublín y su misión es contribuir al
establecimiento de mejores condiciones de vida y de trabajo,
mediante medidas encaminadas a desarrollar y difundir los
conocimientos adecuados en este campo.
La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo
Tiene su sede en Bilbao quedando definidos los objetivos por
lo siguiente:
“Al objeto de fomentar la mejora, principalmente del medio de
trabajo, para proteger la seguridad y la salud de los trabajadores, de
acuerdo con lo previsto por el Tratado y los sucesivos programas de
acción relativos a la seguridad y la salud en el lugar de trabajo, la
Agencia tendrá como objetivo proporcionar a los organismos
comunitarios, a los Estados miembros y a los medios interesados
toda la información técnica, científica y económica útil en el ámbito
de la seguridad y de la salud en el trabajo."
8. EVALUACIÓN DE RIESGOS.
La evaluación de riesgos es una herramienta indispensable en la
actividad preventiva, mediante la cual se obtiene la información
precisa para determinar las decisiones apropiadas en orden a
adoptar las medidas necesarias de prevención y su planificación,
estableciendo las prioridades que correspondan.
La evaluación de riesgos es en sí misma una actividad
preventiva, la primera, puesto que se dirige a identificar los factores
de riesgo y prever los posibles daños y su magnitud, para poder
elegir los medios para eliminarlos o minimizarlos. Por lo tanto, se
trata de tomar las medidas adecuadas a tiempo, de actuar con
anticipación -preventivamente- para no tener que lamentar que se
produzcan daños y que su análisis, entonces a posteriori, nos delate
los factores de riesgo que los han desencadenado y actuar, ya a
destiempo, corrigiendo las incorrectas o defectuosas condiciones de
trabajo.
El concepto de evaluación de riesgos difiere según el objeto que
se persigue, el motivo por el que se hace, quién la realiza, sobre
qué elementos, en qué sector y en qué actividades. Así es diferente
la efectuada en relación con el medio ambiente que la relativa a
prevención de riesgos laborales, por imperativo legal o con objetivos
de calidad, si la realiza un actuario o un higienista, si se refiere a
equipos o productos que se van a comercializar o a lugares de
trabajo, si se trata de una instalación radiactiva o una sala de
espectáculos o un establecimiento hotelero. Se debe añadir los
diferentes enfoques según la tradición en los diferentes Estados,
sectores, culturas, etc.
La evaluación de riesgos consiste esencialmente en un
análisis sistemático de las condiciones de trabajo con objeto de
identificar los factores de riesgo, en la valoración de los riesgos y en
el estudio de la posibilidad de eliminarlos y de otras medidas de
prevención, en su caso.
Debe contarse con la colaboración y participación de los
trabajadores y de los distintos niveles jerárquicos.
La evaluación de riesgos consta fundamentalmente de las
siguientes etapas:
- Identificación de los factores de riesgo (también denominados
peligros, si bien este término puede tener otra acepción
diferente, relacionada con la inminencia de la materialización
del riesgo)
- Identificación de los trabajadores expuestos a los riesgos.
- Valoración, cualitativa o cuantitativa, de los riesgos
(Evaluación) existentes.
- Análisis de las posibles medidas para eliminar o controlar el
riesgo.
- Decisión sobre las medidas más adecuadas, implantación de
las mismas, su mantenimiento y control.
La evaluación debe referirse a los riesgos que pueda entrañar
la actividad laboral y que puedan tener una cierta entidad, tanto por
una cierta probabilidad de que se materialice como por la
significación del daño esperado. En general, no hay porqué tener en
cuenta los riesgos comunes de la vida ordinaria que no son motivo
de preocupación, salvo que otros factores de las condiciones de
trabajo los acrecienten.
La evaluación de riesgos debe afectar a todos los puestos de
trabajo. Podrán omitirse otros puestos equivalentes a uno ya
evaluado, con el fin de evitar evaluaciones repetidas sin utilidad
alguna.
La evaluación de riesgos exige un conocimiento profundo de
las condiciones de trabajo.
No existe un único procedimiento o método de evaluación de
riesgos con carácter general. La bibliografía ofrece una amplia
gama de métodos de todo tipo, unos más sencillos (dirigidos a la
pequeña y mediana empresa), otros más complejos dedicados a
ciertas actividades de mayor envergadura, sectoriales, para riesgos
específicos, etc.
En los casos que exista un procedimiento determinado en un
Reglamento específico (por ejemplo, sobre ruido, fibras de amianto,
plomo ambiental, etc.) se deberá aplicar exclusivamente dicho
método.
En general deberán atenerse a las características básicas
descritas anteriormente.
Se pueden adoptar diferentes enfoques siempre que, en
general, se lleven a cabo las siguientes actuaciones:
- Estudio del entorno del puesto de trabajo (condiciones
termohigrométricas, iluminación, instalaciones, equipos, suelo,
accesos, ruido, etc.)
- Identificación y estudio de las diferentes tareas.
- Estudio de las pautas de trabajo y de la ejecución de las tareas, así
como de su adecuación a los métodos establecidos.
- Análisis de factores externos que puedan influir en los riesgos (por
ejemplo: condiciones metereológicas en trabajos al aire libre)
- Análisis de factores fisiológicos, psicológicos y sociales, que puedan
interaccionar.
- Análisis del sistema de prevención implantado.
Se adoptará un determinado enfoque en función de:
- El tipo del puesto de trabajo (en un lugar estable, provisional, móvil,
etc.)
- La clase de proceso (en cadena, repetitivo, nuevo, etc.)
- Las características de la tarea (monótona, ocasional, de alto riesgo,
en espacios confinados, etc.)
- La complejidad técnica
En ocasiones con un único procedimiento se podrá evaluar el
conjunto de todos los riesgos. En otras, sin embargo, será más
adecuado adoptar enfoques diferentes para distintos aspectos de la
actividad.
A veces es útil realizar la evaluación de riesgos como una
sucesión de diferentes etapas, en las que se avanza hacia un
conocimiento más preciso o más profundo. De esta manera, se
puede comenzar por una evaluación global que agrupe los riesgos
en dos clases: aquellos conocidos que requieren medidas de control
también conocidas, que pueden adoptarse de inmediato y son
fácilmente comprobables, y aquellos otros que necesitan de un
análisis más detallado. En esta evaluación global, cuando sea
posible, se determinarán los riesgos cuya eliminación es factible.
A menudo, la fuente de información más completa se obtiene
mediante una entrevista con los trabajadores involucrados en la
actividad que se pretende evaluar. Ellos pueden describir todos los
detalles de las tareas y funciones que desempeñan, hábitos y
precauciones que toman, pueden opinar sobre los posibles
problemas que presentan, señalar factores de riesgo y fallos del
sistema de prevención, y proponer mejoras.
Las evaluaciones más detalladas se abordarán siguiendo las
etapas señaladas con ocasión de la descripción de las
características básicas de la evaluación de riesgos. Estas etapas se
tratan con mayor amplitud más adelante.
Como ya se ha dicho, más adelante se contemplará esta
acción preventiva esencial de la evaluación de riesgos con la
extensión y detalle necesarios.
No obstante, hay que advertir que la evaluación de riesgos
debe realizarse con sujeción a los procedimientos y criterios
contenidos en la reglamentación, cuando exista. (ruido, amianto,
etc.).
En ausencia de reglamentación específica que sea de
aplicación, se seguirán normas (UNE), guías y documentos de
apoyo publicados por organismos competentes (Instituto Nacional
de Seguridad e Higiene en el Trabajo, organismos de las
Comunidades Autónomas, etc.), códigos de buena práctica,
recomendaciones de entidades reconocidas internacionalmente
(Comisión Europea, CEN/CENELEC, ISO, OIT, OMS, OCDE,
OSHA, etc.), métodos, instrucciones, guías y documentos análogos
de entidades de prestigio, especializadas o comprometidas que
ofrezcan un nivel de confianza que pueda equipararse a los
anteriores (Universidades, Mutuas, Asociaciones profesionales,
Sindicatos, Organizaciones Empresariales, Asociaciones de
fabricantes, etc.)
9. TÉCNICAS PREVENTIVAS Y PLAN DE PREVENCIÓN.
9.1. Técnicas Preventivas
La Seguridad en el Trabajo, la Higiene Industrial y la Medicina
del Trabajo son técnicas preventivas que llevan un largo camino
recorrido en la lucha contra accidentes y enfermedades laborales.
La Seguridad estudia las condiciones materiales que ponen
en peligro la integridad física de los trabajadores, la Higiene estudia
los contaminantes físicos, químicos y biológicos presentes en el
medio de trabajo, que pueden causar alteraciones reversibles o
permanentes.
La Medicina del Trabajo estudia las consecuencias de las
condiciones materiales y ambientales sobre las personas y, junto
con las Seguridad y la Higiene, trata de establecer condiciones de
trabajo que no generen daños ni enfermedades.
Está claro que es necesario seguir luchando para evitar que el
trabajo cause daños a la salud y está claro que esta lucha es un
objetivo conjunto de la Seguridad, la Higiene y la Medicina del
Trabajo.
Si aceptamos que la salud es un equilibrio entre los aspectos
físico, mental y social de la persona, no podemos reducir la salud
laboral a luchar contra los aspectos negativos del trabajo. Hay que
ampliar el campo de acción.
Para entrar en este nuevo campo tenemos que hablar de
Ergonomía: tenemos que adecuar el trabajo a las personas.
La Ergonomía nace como un conjunto de técnicas que tienen
por objeto adecuar el puesto de trabajo a la persona. Puesto que las
personas son diferentes, hay que diseñar los puestos de trabajo de
forma que se adapten a las características de cada individuo.
Esta forma de enfocar el estudio del trabajo, nació en un
principio, para adecuar las dimensiones del puesto de trabajo, y los
esfuerzos y movimientos que requería la tarea, al individuo que la
realizaba. Pronto descubrió la ergonomía la necesidad de ampliar
su campo de trabajo al medio ambiente físico. Las condiciones de
iluminación, temperatura, humedad, nivel de ruido, etc., que
dejaban de ser objeto de la Higiene Industrial en cuanto que no
generaban directamente enfermedades profesionales, tenían una
influencia determinante a la hora de estudiar tanto las exigencias
físicas y mentales del trabajo como sus consecuencias en el
rendimiento y en la fatiga de los trabajadores.
Por la misma razón, la ergonomía tuvo que ampliar su campo
de estudio y analizar los aspectos temporales del trabajo ( horarios,
pausas, ritmos, etc.), así como los aspectos organizativos que
influían en la conducta de los trabajadores.
Todo esto nos lleva a plantearnos un tratamiento de las
condiciones de trabajo pluridisciplinar, es decir que la mejora de la
salud laboral es una tarea conjunta de diversas técnicas, que
estudian tanto los factores presentes en el trabajo como las
consecuencias des éstos sobre las personas.
La ingeniería, la arquitectura, la física, la química, la biología,
la medicina y la psicosociología, que estudian los efectos negativos
del trabajo sobre las personas y la forma de evitarlos, tienen que
ampliar su campo de acción con un tratamiento ergonómico del
estudio del trabajo, de forma que no sólo se intervenga para corregir
situaciones peligrosas, sino que además se estudien nuevos
métodos de trabajo que favorezcan el desarrollo integral de los
trabajadores.
Pero este planteamiento no será válido si no tiene en cuenta
en todo momento al trabajador, no sólo como objeto pasivo de
estudio, sino también como sujeto activo que participa en la mejora
de su puesto de trabajo.
El hombre es la mejor medida de todas las cosas y por tanto
nadie está en mejores condiciones que los propios trabajadores
para conocer las consecuencias que el trabajo tiene sobre su propia
vida.
Es necesario pues, crear los mecanismos que permitan y
favorezcan la formación de los trabajadores en el campo de la
salud laboral para hacer posible su participación en la mejora de
sus condiciones de trabajo.
Las técnicas preventivas globales que pasaremos a
considerar son por tanto: Seguridad, Higiene, Medicina,
Psicosociología, Ergonomía y Formación. De una forma
multidisciplinar se pretende con todas ellas identificar, evaluar y
controlar los distintos grupos de factores de riesgos y por tanto
mejorar las condiciones de trabajo.
Sin olvidar para este objetivo el empleo de técnicas
específicas de: Ingeniería, Arquitectura, Física, Derecho, Economía,
etc.
Seguridad en el Trabajo
La Seguridad en el Trabajo fue una de las ciencias pioneras,
junto con la Medicina del Trabajo, para el control de los riesgos, y la
reducción de los accidentes laborales. Las técnicas y
procedimientos de actuación han evolucionado considerablemente
junto al desarrollo tecnológico y la propia evolución en la gestión
empresarial y en la organización del trabajo.
Se han superado los planteamientos tradicionales de una
seguridad en el trabajo paternalista y de limitado rigor científico para
desarrollarse en la actualidad en la empresa moderna bajo una
concepción:
Científica, analizando en profundidad los factores causales de los
riesgos de accidentes, y evaluando su peligrosidad para poder
seleccionar las medidas correctoras más adecuadas.
Interdisciplinar, asumiendo la intervención de las diferentes áreas
del conocimiento ante la diversidad y complejidad de variables que
pueden condicionar la inseguridad de un puesto de trabajo.
Integral, contemplando todos los riesgos, tanto los que generan
daños directos como indirectos, siendo los accidentes de trabajo,
junto a otros indicadores (averías, errores, desperfectos, etc.), con
los que están interrelacionados, objetivos colaterales de actuación.
Integrada, comprometiéndose directivos, técnicos y trabajadores en
que para la realización correcta de cualquier trabajo o proceso
productivo deben aplicarse criterios de seguridad tanto en su
concepción y diseño como en su ejecución material.
Participativa, asumiendo que los trabajadores deben participar
activamente en el defensa de su salud en base a los derechos que
les corresponden.
No se trata de la seguridad que ofrece una compañía de
seguros o la que proporcionan los vigilantes jurados. Tampoco nos
referimos a la seguridad social ni a la que pueden dar un médico al
curar a un accidentado.
La Seguridad en el Trabajo es un conjunto de conocimientos y
técnicas, que no son de tipo médico, y que tratan de eliminar, o al
menos reducir, los riesgos de daños materiales y lesiones
personales.
Para entender y aplicar la seguridad del trabajo es preciso
poseer una serie de conocimientos muy variados que corresponden
a las materias que forman parte de la seguridad del trabajo.
Materias tan distintas como la Ingeniería, Legislación, Organización
y Gestión de Empresas, Economía, Análisis Estadístico, Formación,
Psico-sociología, etc.
Como se puede ver, entender de Seguridad del Trabajo no es
fácil y es un error, que muchas empresas cometen, creer que
cualquiera puede encargarse de resolver los problemas de
seguridad. Cierto es que todos en la empresa deben participar en la
prevención de los accidentes, especialmente los trabajadores que
son los más afectados, pero asesorados por especialistas en
Seguridad del Trabajo capaces de identificar riesgos, evaluarlos y
proponer las medidas correctoras para su eliminación o control.
Una estrategia racional en la lucha contra el accidente de
trabajo, lleva a intentar la actuación en las fases previas al
accidente. Se identifica así lo que puede conocerse como Grupo de
Técnicas de Prevención. Estas Técnicas de Prevención evitan el
accidente, mediante la eliminación de los factores del Riesgo o,
bien, mediante el control de su evolución.
Pensemos en el caso de una barandilla o de una red que
protege el contorno de un hueco, en el forjado de una planta en
construcción. Su instalación y su existencia están relacionadas con
la prevención de una posible caída a distinto nivel.
No obstante, tampoco podemos olvidar que existen
circunstancias y situaciones en las que, la adopción de medidas
preventivas, puede no resultar totalmente eficaz, al no haberse
podido eliminar totalmente los factores del Riesgo. Por este motivo,
se ha permitido y tolerado la presencia de un determinado grado de
riesgo, que como tal puede llevar al desarrollo de la secuencia final
y no deseada del Accidente de Trabajo. Es aquí donde es necesario
pensar en la necesidad del desarrollo TÉCNICAS DE
PROTECCIÓN que actuarán no sólo sobre los factores de riesgo,
sino sobre las CONSECUENCIAS del accidente de trabajo, tanto en
su forma de LESIÓN para la persona humana como en su forma de
DAÑO para los elementos físicos actuantes. Por todo ello, queda
claro que estas TÉCNICAS no evitan el accidente, sino que tienden
a disminuir o controlar las CONSECUENCIAS. Este es el caso de
las Protecciones Personales.
No pueden ser consideradas como técnicas de lucha contra
los accidentes de trabajo, las que se dedican a reparar
económicamente las consecuencias de un accidente, como el caso
de SEGURO DE ACCIDENTE, ya que en su actuación no evita el
suceso ni sus consecuencias, pues sólo tienden a paliar
económicamente un hecho no deseado.
Con independencia de que la lucha contra los accidentes de
Trabajo se plantea en el ámbito de la PREVENCIÓN de la
PROTECCIÓN o de ambas conjuntamente, la puesta en marcha de
las mismas exige el conocimiento y dominio de una serie de
métodos, sistemas y modos que constituyen la base de las
llamadas TÉCNICAS DE SEGURIDAD definidas como:
"El conjunto de actuaciones dirigidas a la detección y
corrección de los distintos factores que intervienen en los Riesgos
de Accidentes de Trabajo y al control de su posibles
consecuencias".
Higiene Industrial
La Higiene Industrial es la técnica que estudiando, valorando y
modificando el medio ambiente físico, químico o biológico del
trabajo, previene la aparición de enfermedades profesionales a los
trabajadores expuestos. Recordemos que, desde el punto de vista
técnico, la enfermedad profesional o derivada del trabajo se define
como el deterioro lento y paulatino de la salud del trabajador
producido por una exposición mínima a situaciones adversas.
La aparición de alteraciones patológicas viene determinada
por un conjunto de factores:
1. La naturaleza y estado físico de los agentes químicos y el tipo
y, en su caso, frecuencia de los agentes físicos.
2. La concentración del agente químico presente en el ambiente
o la intensidad referida al agente físico al que está expuesto el
trabajador. para evaluar el riesgo de exposición se suelen utilizar
valores-límite de referencia.
3. El tiempo de exposición al agente en el medio ambiente de
trabajo. Los valores-límite se suelen referir a un tiempo
normalizado, como la jornada de trabajo de 8 horas diarias o 40
horas semanales. La consideración conjunta de la concentración o
intensidad, según el caso, y el tiempo de exposición da lugar al
concepto de dosis, cantidad de sustancia o de energía que recibe el
organismo humano.
4. Las características individuales de cada persona y en
particular, determinadas susceptibilidades especiales ante algún
agente que pudiera existir. Los valores de referencia se establecen
en relación a una población normal o estándar, por lo que habrá que
determinar si una persona se puede considerar incluida en ese
colectivo o no, para cada agente al que pudiera estar expuesta.
5. La existencia de otros agentes o factores que puedan
potenciar o rebajar los posibles efectos de la exposición.
La higiene industrial, como técnica no médica de prevención
de los riesgos laborales, actúa por procedimientos técnicos, en
general, con la siguiente secuencia:
1. Identificación de los diferentes agentes de riesgo.
2. Medición, en caso necesario, de la exposición al agente
(intensidad y tiempo de exposición) y aportación de datos
complementarios que se precisen.
3. Valoración del riesgo de exposición, comparando las dosis de
exposición con los valores de referencia según los criterios
establecidos.
4. Corrección de la situación, si ha lugar, con actuaciones
adecuadas, por el siguiente orden de preferencia, en: el diseño, en
el foco, en el medio de transmisión y sobre la propia persona.
5. Controles periódicos de la eficacia de las medidas preventivas
adoptadas y de la exposición, conjuntamente con la vigilancia
periódica de la salud.
La actuación en Higiene Industrial es de tipo preventivo y de la
carácter técnico, lo cual siempre es más útil que aplicar soluciones
de carácter curativo o paliativo, de la misma manera que es mejor
invertir en una red de saneamiento que vacunar a toda una
población o, peor aún, tratar las enfermedades de esta población,
suministrándole antibióticos.
Puesto que la higiene industrial centra su análisis en el
concepto de contaminante, se hace imprescindible introducir el
concepto.
Un contaminante es, desde un punto de vista amplio, un
producto químico, una energía o un ser vivo presente en un medio,
en este caso un medio laboral, que en cantidad o concentración
suficiente pueden afectar la salud de las personas que entren en
contacto con él.
Se clasifican en químicos, físicos o biológicos.
• Los contaminantes químicos son los constituidos por materia
inerte (no viva). Pueden presentarse en el aire en forma de
moléculas individuales (gas o vapor) o de grupos de moléculas
unidas, formando aerosoles (sólidos o líquidos).
• Los contaminantes físicos son distintas formas de energía
que, generadas por fuentes concretas, pueden afectar a los
trabajadores sometidos a ellas. Estas energías pueden ser
mecánicas, térmicas o electromagnéticas y, debido a sus esenciales
diferencias, dar lugar a efectos muy distintos entre sí, requiriendo
métodos de medida y análisis particulares.
De las energías mecánicas, las más características son el
ruido y las vibraciones.
En el caso de la exposición a calor existe el peligro de la
aparición del golpe de calor con un aumento incontrolado de la
temperatura corporal que puede causar la muerte.
En la exposición a calor hay que diferenciar disconfort de
riesgo para la salud.
Las radiaciones electromagnéticas se clasifican mediante el
espectro de frecuencias.
• Los contaminantes biológicos son seres vivos que, siguiendo
la definición de contaminante pueden producir efectos nocivos
sobre la salud.
Los contaminantes biológicos provocan enfermedades
infecciosas y parasitarias.
Medicina del Trabajo
La primera afirmación general que se puede hacer sobre la
Medicina del Trabajo es que su finalidad al igual que el resto de las
áreas preventivas y, si se quiere, de una manera muy especial, es
la protección de la salud del hombre que trabaja. Es, por tanto, una
Medicina de Salud, frente a la concepción clásica de la Medicina
centrada en la Enfermedad.
El paso de la medicina clásica asistencial, de tipo exclusiva o
predominantemente curativo y reparador, a la moderna concepción
de una Medicina Positiva de Salud, ha sido relativamente reciente y,
por desgracia aún no ha sido definitivo.
Así, al hablar de la Medicina de trabajo hemos de integrar los
conceptos de una Medicina:
- Preventiva: que actúa antes de que la salud se degrade, a
través de la vigilancia y protección de la misma y que no sólo busca
su defensa, sino que intenta su promoción.
- Curativa: que trata de recuperar la salud cuando ésta se ha
perdido o degradado.
- Rehabilitadora: que intenta crear un nuevo nivel de Salud
cuando ésta ha sido afectada de forma irrecuperable.
La persona es una unidad somato-psíquico-social
indisociable, lo que obliga a rechazar como parcial una concepción
meramente somática de la salud humana. La Medicina del Trabajo
no debe caer en esta tentación reduccionista, que ha sido tan
frecuente, pues ello le impediría comprender, en su verdadera
magnitud, las agresiones del moderno trabajo industrial sobre la
salud total del individuo.
El objetivo concreto de la protección de la salud que intenta
conseguir la Medicina del Trabajo, se centra en la patología del
trabajo.
La Medicina del Trabajo, al ser definida por su objetivo, la
Patología del Trabajo que tiene la particularidad de poder afectar a
todos los órganos y sistemas del cuerpo humano, huye del habitual
enfoque restrictivo de la mayoría de las especialidades médicas. La
Medicina del Trabajo está obligada a plantearse una actitud o
enfoque extensivo y contemplar al trabajador como un todo (visión
antropológica), que es influenciado por su vida psíquica y por el
ambiente físico, laboral y social que lo rodea.
Por ello, la Medicina del Trabajo, a pesar de ser una
especialidad médica, adopta una actitud más generalista que la
mayoría de las restantes especialidades médicas.
La OMS ha definido tres niveles de prevención: Primaria,
Secundaria y Terciaria que suponen técnicas y objetivos diferentes.
Como prevención primaria entendemos todas aquellas
medidas encaminadas a evitar la aparición de la enfermedad
(vacunación antitetánica, eliminación y control de riesgos
ambientales, educación sanitaria ...).
La prevención secundaria tiene lugar una vez iniciada la
enfermedad, aunque puede que no existan, todavía, signos o
síntomas clínicos. La enfermedad está en la fase subclínica
(generalmente reversible) y un diagnóstico precoz y tratamiento
eficaz evitarán el progreso de ésta.
La prevención terciaria tiene como fundamento, cuando han
fracasado las otras dos, evitar las recaídas y prevenir las secuelas
de una enfermedad ya instaurada mediante el adecuado tratamiento
y rehabilitación.
Las técnicas que la Medicina del Trabajo utiliza para el
desarrollo de sus fines preventivos se pueden resumir, de manera
esquemática, en las siguientes:
Investigación Epidemiológica.
La Epidemiología es una técnica utilizada para el
conocimiento de la frecuencia y distribución de los problemas de la
salud de la comunidad con el objetivo de determinar los factores
que los han causado, y así poder prevenirlos, controlarlos y
eliminarlos.
Vigilancia Permanente.
El estudio del estado de salud de una comunidad homogénea,
como es el caso de los trabajadores expuestos a similares
condiciones de trabajo, lo podremos realizar mediante las
Revisiones Médicas.
Los resultados de éstas deben poder ser comparados con las
condiciones de trabajo y para ello nos debemos marcar
fundamentalmente los siguientes objetivos:
- Conocimiento de los riesgos higiénicos y de las condiciones
de trabajo (encuesta higiénica).
- Evaluación del estado de salud individual y colectivo.
- Detección precoz de las alteraciones de salud.
- Propuesta y control posterior de los problemas preventivos.
Educación Sanitaria
La educación sanitaria es una técnica pluridisciplinar que,
mediante un cambio individual y colectivo, tiende a conseguir los
siguientes objetivos:
- Hacer de la salud un patrimonio colectivo de la comunidad.
- Modificar las conductas negativas para convertirlas en
positivas.
- Informar y formar a la colectividad con la finalidad de que
participen en los planes sanitarios y preventivos de promoción de la
salud.
Aumentar la resistencia a los individuos
Esta puede ser una práctica que, junto con otras medidas,
puede ser útil para disminuir la aparición de algunas enfermedades
(fundamentalmente las enfermedades infecciosas, ya que en
algunos casos podemos disminuir su incidencia mediante
programas de vacunación, pero también de las osteomusculares
mediante programas de mantenimiento físico).
Por último señalar, que además de los aspectos preventivos,
la Medicina del Trabajo también debe contemplar sus funciones
curativas y reparadora, aspectos que están bien desarrollados en la
práctica cotidiana del sistema sanitario actual, pero que en definitiva
traducen el fracaso de la prevención primaria.
Se constituyó una Comisión Mixta, OIT/OMS, para definir la
Medicina del Trabajo y las funciones que se deben de realizar.
- De Prevención contra las pérdidas de salud por las
condiciones de trabajo.
- De Protección contra los riesgos profesionales.
- De Adaptación del hombre al trabajo o del trabajo al hombre.
Es importante definir las líneas de demarcación delimitándolas
de otras de ello se desprende que:
La Salud Pública estudia la relación del hombre con su medio
ambiente en la sociedad, fuera de los lugares de trabajo.
La Medicina del Trabajo, se ocupa del estudio de la relación
Trabajo/Salud.
Mientras la Medicina Asistencial pretende restaurar la salud, la
Medicina del Trabajo se ocupa de prevenir, proteger y promocionar
la salud de los trabajadores en el trabajo.
La Medicina del Trabajo permite:
- Hacer la vida apta para el trabajo.
- Hacer el trabajo inocuo para la vida.
- Cooperar con la ciencia política a la mejor existencia y
convivencia social.
Resumiendo, la Medicina del Trabajo consagra el valor de la
vida humana y la primacía del hombre sobre los peligros y abusos
de la producción. Ninguna consideración de tipo económico justifica
realizar un trabajo arriesgado que altere o comprometa la salud del
trabajador.
Psicosociología
El vocablo psicosociología es un término cuya utilización
generalizada, así como su divulgación y difusión es muy reciente.
Allport la define como la ciencia que intenta explicar, a partir
de las relaciones que se establecen entre los individuos tanto si
estos son reales como hipotéticos, el pensamiento, el sentimiento y
comportamiento humanos.
A la psicosociología le corresponde, pues, el análisis y
explicación de todos aquellos factores que influyen en las conductas
o comportamientos sociales, tomando en consideración tanto
variables psicológicas relacionadas con la estructura de la
personalidad como variables sociológicas provenientes del sistema
social.
Más concretamente, la Psicosociología aplicada al campo de
la prevención trataría de conocer los factores de tipo psicosocial
que hipotéticamente influyen en la aparición de disfunciones en el
sistema, en este caso en la empresa. Factores estos que , por otra
parte, no pueden ser analizados al margen de los que tengan que
efectuarse por otras disciplinas igualmente implicadas en la
temática de la Prevención, como son la Higiene, la Seguridad, la
Medicina, la Psicopedagogía, etc. si queremos realmente dar a la
Prevención el significado integral necesario para llegar a la raíz de
la problemática de la salud : el examen de las condiciones de
trabajo en las que los individuos se encuentran inmersos.
Los factores psicosociales que afectan al trabajo pueden
dividirse en dos categorías:
a) Organización y condiciones del Trabajo
b) Tipo de trabajo
a) Organización y condiciones de trabajo: A partir de la
revolución industrial, la organización del trabajo ha sufrido una
transformación total. En el trabajo artesanal el propio trabajador era
el que se marcaba sus ritmos de trabajo, se proponía las metas a
conseguir, y se adaptaba a estas condiciones modificándolas según
sus necesidades. En la sociedad actual, esta doble función de
ejecución y organización se ha dividido hasta tal punto que está
realizada por personas distintas: Por una parte el organizador,
puesto que corresponde al mando, y por otra parte el ejecutor, es
decir, el obrero, que está subordinado al primero. Esta dualidad ha
roto la armonía que existía anteriormente, pasando a suponer una
fuente de posible conflicto e insatisfacción.
Dentro de este apartado, los principales estímulos
psicosociales agresivos son:
- El horario de trabajo. Aquí hay que tener en cuenta la
importancia del trabajo por turnos, que en general no es del agrado
de nadie por sus implicaciones en la vida familiar y de relación
extralaboral.
- Estilo de mando. En general podemos afirmar que los
trabajadores se encuentran más satisfechos en las empresas cuya
dirección tenga un carácter democrático y de participación en la
toma de decisiones.
- Salario. Aunque según las principales teorías de la motivación
al salario no es la principal fuente de satisfacción para el hombre
que trabaja, en la actualidad ha pasado a serlo, siendo en muchas
ocasiones el único motivo para mantener un puesto de trabajo.
- Posibilidades de ascenso. Una principales motivaciones
humanas para el trabajo es el reconocimiento de la propia labor por
parte de los demás. Un trabajo en el que la posibilidad de que este
reconocimiento y así como de un ascenso no existe o sea muy
remota ofrecerá pocos alicientes para la persona que va a
desempeñarlo.
- Grupo de Trabajo. Otro factor de gran importancia para la
satisfacción del trabajo es el grupo de trabajo. Dentro de él
debemos tener en cuenta un conjunto de distintas variables como
son: La cohesión, las relaciones dentro del grupo, el tamaño, las
relaciones con otros grupos y la concordancia entre los objetivos
personales y los del grupo.
- Tamaño de la empresa. Las pequeñas empresas producen
más satisfacción en el individuo que trabaja en ellas, que las
grandes empresas. Esto se debe a que en estas últimas el tamaño
de los grupos suele ser grandes, las comunicaciones son más
rígidas, la jerarquía suele estar más marcada, la posibilidad de
reconocimiento de trabajo personal se hace más difícil; es decir, en
ellas se produce una despersonalización del trabajador con la
consiguiente insatisfacción.
b) Tipo de Trabajo. Así como la revolución industrial influyó en
la organización del trabajo, también tuvo repercusiones directas
sobre la naturaleza del mismo. Anteriormente el trabajo era de tipo
artesanal mientras que en la actualidad se halla totalmente
automatizado. El trabajador efectuaba su trabajo viendo el principio
y el final de su obra, trabajo que realizaba además para el mismo,
sin depender de otros. Sin embargo, en la actualidad el trabajador
ha llegado a ser una pieza más del engranaje por lo que el trabajo,
en sí, carece de sentido para él. Los factores que, dependiendo de
la propia naturaleza del trabajo, pueden afectar a la satisfacción del
individuo son:
- Automatización: Con la automatización el trabajador pierde de
vista la obra que el realiza al limitarse a ejecutar una labor
demasiado específica. Así por ejemplo en una cadena de montaje el
hecho de introducir un tornillo en un sitio determinado, difícilmente
puede ofrecer un aliciente para el trabajador.
- Monotonía: Un trabajo monótono y repetitivo es fuente segura
de insatisfacción.
- Responsabilidad: Para que un trabajo sea satisfactorio deberá
ofrecer la posibilidad de actuar con cierta autonomía y permitir que
la iniciativa y responsabilidad del individuo se manifieste.
- Uso de las aptitudes. Para conseguir la autorealización el
trabajador debe poder emplear sus aptitudes y habilidades,
oportunidad que debería de brindarle el puesto de trabajo que
ocupa.
Todos estos factores psicosociales inciden de distinta manera
en el individuo, que superará la situación o no según su capacidad
de tolerancia y adaptación a estos estímulos. La adaptación implica
una doble función: Por una parte, adaptar la realidad exterior a la
manera de ser y a las necesidades de uno mismo, por otra parte,
adaptarse supone también modificar estas necesidades en función
de la realidad exterior. El éxito de la adaptación depende de la
madurez efectiva y social del individuo, madurez que a su vez viene
determinada por lo que podemos denominar factores personales y
que la OMS clasifica de la siguiente manera:
Factores endógenos:
- Edad.
- Sexo.
- Patrimonio genético.
- Antecedentes psicológicos.
- Vulnerabilidad.
- Aptitudes.
- Deseos.
Factores exógenos:
- Vida familiar.
- Cultura.
- Sociedad.
Los efectos de dichos factores sobre la salud pueden agruparse en
tres apartados:
- Cambios psicológicos de comportamiento: la ansiedad,
agresividad, depresión, pasividad, alcoholismo y drogadicción entre
otros.
- Trastornos físicos y psicosomáticos: la fatiga, neuralgias,
propensión a la úlcera gástrica, trastornos circulatorios y
envejecimiento prematuro.
- Anomalías laborales: el absentismo, rotación, accidentes,
descenso progresivo de la productividad y falta de calidad en lo
producido.
Independientemente de que el estudio psicosociológico de
una situación de trabajo concreta cuente con técnicas analíticas
comunes a otras disciplinas, se constituye como una metodología
específica. Las encuestas, entrevistas, observación directa, técnicas
sociométricas y escalas de aptitudes, que no son instrumentos de
análisis de uso exclusivo de la psicosociología prevista, no
obstante, una particular utilización cuando son empleadas en el
esclarecimiento de los factores psicosociales que inciden en una
determinada situación de trabajo.
Ergonomía
Así como la higiene, la medicina, la seguridad y la
psicosociologÍa estudian aquellas condiciones de trabajo que
pueden tener efectos negativos sobre la salud, la ergonomía es
denominada la ciencia del bienestar y del confort; es decir, no sólo
tiende a mejorar las condiciones de trabajo a fin de evitar los
efectos negativos sobre la salud en cada uno de sus aspectos (
físico, psíquico y social) sino que parte e un concepto de salud más
amplio y propone la mejora de aquellos aspectos que pueden incidir
en el equilibrio de la persona, considerada en su totalidad, con el
entorno que le rodea.
Globalmente, podemos definir la ergonomía como el conjunto
de técnicas cuyo objetivo es la adecuación entre el trabajo y la
persona. Queremos destacar de esta definición que la ergonomía
es multidisciplinar, es decir, requiere la aplicación de distintas
ciencias con el fin de conseguir su finalidad: la correcta
acomodación entre el puesto de trabajo y su entorno y las
características de la persona.
La ergonomía, aplicada ya al mundo laboral tal como su
etimología indica, nació en un principio para adecuar los esfuerzos y
los movimientos que implica la realización de una tarea y las
dimensiones del puesto de trabajo a la persona; el objetivo, en este
caso, era conseguir que la persona realizara el trabajo con el
mínimo número de movimientos posibles, con el fin de ahorrar una
fatiga inútil y conseguir un mayor rendimiento en el menor tiempo
posible. Más tarde este enfoque se hizo insuficiente y se amplió el
campo de estudio, incluyendo las condiciones ambientales
(temperatura, ruido, iluminación etc.) y los aspectos de tipo
organizativo tanto de tipo temporal como los que dependen de la
tarea.
Existen diversas definiciones de la ergonomía, según el punto
de vista del autor que la estudia, por lo que creemos interesante
incluir a continuación algunas de ellas.
En el IXº Congreso internacional de ergonomía celebrado en
Bournemouth en el año 1985, se definió la ergonomía como una
ciencia, un arte y una técnica. Se consideró que era ciencia porque,
siguiendo las investigaciones sobre las posibilidades y las
limitaciones psicofisiológicas humanas, es capaz de concebir unos
sistemas adaptados a las capacidades humanas y de corregir los
sistemas que presentan riesgos para la salud. También es arte
porque la aplicación requiere más que la traducción de una fórmula.
Es el arte de integrar el individuo y el conjunto, de superar las
presiones económicas, tecnológicas y de organización para
preservar y desarrollar la personalidad humana.
Y por último, es un conjunto de técnicas de medida no solo de
los factores del ambiente o del funcionamiento de los equipos, sino
también del estado funcional físico y psíquico del individuo en el
trabajo.
La enciclopedia LAROUSSE la define como el estudio de la
organización racional del trabajo.
La definición propuesta por Favergé, decano de la
Universidad Libre de Psicología de Bruselas e impulsor de la
Ergonomía de sistemas, es la siguiente: la ergonomía es el análisis
de los procesos industriales, centrado en los hombres, que asegura
su funcionamiento.
Cazamian, profesor asociado de la universidad de París, por
su parte, cree que es el estudio multidisciplinar del trabajo humano
que pretende descubrir sus leyes para formular mejor sus reglas.
La ergonomía es pues conocimiento y acción ; el conocimiento es
científico y se esfuerza en procurar modelos explicativos generales;
la acción trata de adaptar mejor el trabajo a los trabajadores.
Por último la más sencilla y elocuente es la definición
americana de HUMAN ENGINEERING- nombre dado allí a la
ergonomía- al considerar que ésta es el esfuerzo que busca acoplar
a los seres humanos con las máquinas, de forma que la
combinación resultante sea confortable, segura y más eficiente.
El desarrollo fue paralelo tanto en Europa como en América.
aunque utilizaron nombres distintos, los criterios básicos partieron
de la misma idea.
En Europa, la ergonomía tuvo un enfoque más fisiológico, por
ser los profesionales de la medicina los que iniciaron su estudio;
en América, sin embargo, fueron los ingenieros los pioneros en su
estudio, de ahí que la ergonomía recibiera el nombre de Human
Engineering. No obstante, tal como decíamos anteriormente,
europeos y americanos partieron de la base común de buscar la
adaptación del sistema y el hombre.
Los factores humanos y la ergonomía tenían algunas
diferencias en las primeras etapas de su desarrollo, aunque ya
entonces representaban una misma orientación, pero la diferencia
entre ellos se nivela cada vez más y la propia orientación de los
investigadores se enriquece a cuenta de la aproximación entre los
factores humanos y la propia ergonomía.
Los principales objetivos de la ergonomía son básicamente los
siguientes:
- Seleccionar la tecnología más adecuada al personal
disponible.
- Controlar el entorno del puesto de trabajo.
- Detectar los riesgos de fatiga física y mental.
- Analizar los puestos de trabajo para definir los objetivos de la
formación.
- Optimizar la interrelación de las personas disponibles y la
tecnología utilizada.
- Favorecer el interés de los trabajadores por la tarea y por el
ambiente de trabajo.
La ergonomía desempeña también un papel creciente en la
solución del problema de rehabilitación de personas que en una u
otra medida han perdido la capacidad de trabajo; también estudia
las aptitudes y peculiaridades psíquicas y físicas de las personas
de edad avanzada.
La actividad del hombre constituye el comienzo y la
coronación de la investigación, educación y diseños ergonómicos.
Para alcanzar esta meta existen numerosas ciencias aplicadas y
técnicas concretas.
Entre las disciplinas fundamentales podemos citar las
siguientes:
- La Anatomía, ciencia que trata la forma y la estructura de los
distintos órganos y el organismo en su conjunto, se centra en los
aspectos antropométricos y biomecánicos.
- La Fisiología estudia el funcionamiento de los sistemas
fisiológicos y de todo el organismo; el consumo energético es uno
de los objetos principales de estas ciencia.
- La Organización contribuye a elevar la productividad del
trabajo, a mantener la salud y al desarrollo del individuo. Incluye
todo lo relacionado con los métodos y tiempos, así como las
comunicaciones.
- La Psicología trata las leyes del comportamiento y la actividad
de los hombres, las actitudes, las aptitudes y la carga mental.
- La Pedagogía tiene en cuenta los aspectos relacionados con
la participación y el adiestramiento y está llamada a contribuir al
proceso de perfeccionamiento de la formación.
- La Ingeniería ayuda a planificar y a diseñar el puesto y el
centro de trabajo.
- La Arquitectura abarca, principalmente, temas referidos a los
espacios y a los accesos.
La mejora de las condiciones de trabajo, así como una mayor
calidad de vida se obtiene con el trabajo conjunto de todas las
ciencias, a pesar de que cada una de ellas parta de ideas distintas
y emplee medios diferentes para lograr sus objetivos.
La ergonomía estudia la manera de planificar y diseñar los
puestos de trabajo de manera que exista una adaptación entre
estos y el individuo.
Formación
No es concebido en la actualidad un proceso para la mejora
de las Condiciones de trabajo sin la participación de los
trabajadores y para hacerlo posible es necesario crear los
mecanismos que permitan y favorezcan la formación de todos los
trabajadores en el campo de la Prevención. Mejorar las condiciones
de trabajo no es más que enfocar la Prevención como tarea
conjunta y multidisciplinar de las técnicas que tengan relación con el
mantenimiento y mejora de la salud de los trabajadores.
Las medidas preventivas sobre las condiciones materiales,
sobre los trabajadores y sobre la organización, no pueden ser
tratadas aisladamente.
Dentro del primer grupo la formación posibilitará la
identificación de los riesgos y la adopción de medidas eficaces para
su control, así como la participación eficaz de todos.
En el segundo grupo las acciones preventivas irán orientadas
hacia los tres aspectos que condicionan la conducta humana:
- Nivel de conocimientos
- Actitudes
- Habilidades y destrezas.
Con la formación sería posible subsanar la falta de
información existente aumentando los conocimientos hasta los
niveles necesarios mediante técnicas adecuadas (estudio de casos,
reunión -discusión etc.) pueden modificarse las actitudes de los
individuos y por último es posible enseñar a trabajar de forma que
lleve al correcto uso tanto de los medios técnicos como de los
sistemas de prevención.
Una correcta formación en salud y condiciones de trabajo nos
llevará, en la mayoría de los casos, a intervenir en los tres aspectos
citados y no en alguno aisladamente.
Las acciones preventivas sobre la organización buscan
nuevas formas de organizar el trabajo que hagan posible una nueva
forma de trabajar que mejore las condiciones de trabajo y mantenga
o aumente la productividad de la organización.
Pero esto no suele ser posible sin la formación necesaria en
cada caso y a distintos niveles jerárquicos.
Las disposiciones legales vigentes en materia de prevención
reconocen la importancia, la necesidad y el derecho a la formación
en estas materias (Ley de Prevención de riesgos laborales, Estatuto
de los Trabajadores, 19 etc.).
Desde estamentos oficiales tanto nacionales como
internacionales se insiste en que la formación constituye un sistema
de gran eficacia para la prevención de los riesgos profesionales y al
que no debe renunciarse aunque sus frutos no se presenten a corto
plazo.
En este sentido destacamos a modo de ejemplo el informe
presentado por la unidad de formación de una importante empresa
nacional del sector de Construcción donde se correlacionaba el
descenso, en un 25%, del número de accidentes con la formación
desarrollada a los trabajadores antes de iniciar cada uno sus
trabajos.
Un informe conjunto OMS-OIT sobre formación en materia de
Seguridad e Higiene destaca los siguientes aspectos:
- La necesidad de enseñanza y formación profesional afecta a
todas las personas que de alguna manera se ocupan de la
prevención se trata de dar a cada participante en el complejo
trabajo-Salud la capacitación necesaria para que pueda proteger a
los trabajadores contra los riesgos laborales y mantenerlos en una
vida económica y socialmente productiva.
- Reconocen se requieren tres niveles de capacitación
profesional.
- Actitudes y conocimientos básicos: consistente en asimilar los
principios de la prevención con el fin de fomentar actitudes
correctas en el ejercicio profesional y facilitar la participación
inteligente en el examen de cualquier medida que pueda adoptar.
los principales grupos que pueden beneficiarse son : Legisladores y
responsables de la política laboral; Personal de dirección;
Trabajadores.
- Capacitación para funciones específicas en estas materias.
Esta necesidad se contempla tanto para distintos cuerpos de la
Administración (Inspectores, técnicos, etc.), personal directivo,
trabajadores (componentes de Comités) hasta los técnicos de
seguridad e Higiene de las empresas.
- Especialización.
- Son los gobiernos quienes deben evaluar y analizar las
necesidades del país en formación, formular una política idónea y
coordinar las actividades de las diferentes instituciones y
organizaciones.
Los sistemas educativos deben incorporar en sus planes
normales de estudio programas de enseñanza y formación en estas
materias considerando muy importante la enseñanza como
aspectos inseparables del mismo proceso productivo.
- El objetivo principal de la formación es promover una
conciencia general de los riesgos asociados en el trabajo. Los
objetivos específicos son adiestrar a empleados y trabajadores en
prácticas de trabajo seguras y capacitar a todo el personal
responsable de la higiene y seguridad en las empresas para el
desempeño de las funciones que se les encomienden.
- Los objetivos generales de la formación en estas materias
pueden ser expresados en términos de cantidad:
. Aumentar el nº de profesionales competentes
. Incrementar la contribución del personal intermedio
. Aumentar el nº de educadores e instructores etc.
Y en términos de calidad:
. Fomentar la conciencia hacia los riesgos y medidas
. Promover actitudes positivas
. Fomentar el trabajo en equipo
. Promover el uso de técnicas de investigación
. Preparar profesores en nuevas materias
. Incorporar aspectos de formación en prevención dentro
de los estudios universitarios etc.
- La formación de educadores e instructores en prevención
tiene dos aspectos: uno su formación técnica y otro su formación en
métodos docentes.
9.2. Plan de Prevención
El Plan de prevención de riesgos laborales queda
determinado en el artículo 2 del R.D. 39/1997 reglamento de los
servicios de prevención con el siguiente contenido:
“El Plan de prevención de riesgos laborales es la herramienta
a través de la cual se integra la actividad preventiva de la empresa
en su sistema general de gestión y se establece su política de
prevención de riesgos laborales.
El Plan de prevención de riesgos laborales debe ser aprobado
por la dirección de la empresa, asumido por toda su estructura
organizativa, en particular por todos sus niveles jerárquicos, y
conocido por todos sus trabajadores.
El Plan de prevención de riesgos laborales habrá de reflejarse
en un documento que se conservará a disposición de la autoridad
laboral, de las autoridades sanitarias y de los representantes de los
trabajadores, e incluirá, con la amplitud adecuada a la dimensión y
características de la empresa, los siguientes elementos:
• La identificación de la empresa, de su actividad productiva, el
número y características de los centros de trabajo y el número
de trabajadores y sus características con relevancia en la
prevención de riesgos laborales.
• La estructura organizativa de la empresa, identificando las
funciones y responsabilidades que asume cada uno de sus
niveles jerárquicos y los respectivos cauces de comunicación
entre ellos, en relación con la prevención de riesgos laborales.
• La organización de la producción en cuanto a la identificación
de los distintos procesos técnicos y las prácticas y los
procedimientos organizativos existentes en la empresa, en
relación con la prevención de riesgos laborales.
• La organización de la prevención en la empresa, indicando la
modalidad preventiva elegida y los órganos de representación
existentes.
• La política, los objetivos y metas que en materia preventiva
pretende alcanzar la empresa, así como los recursos
humanos, técnicos, materiales y económicos de los que va a
disponer al efecto.
Los instrumentos esenciales para la gestión y aplicación del
Plan de prevención de riesgos laborales son la evaluación de
riesgos y la planificación de la actividad preventiva, que el
empresario deberá realizar en la forma que se determina en el
artículo 16 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de
Riesgos Laborales, y en los artículos siguientes de la presente
disposición.
Las empresas de hasta 50 trabajadores que no desarrollen
actividades del anexo I podrán reflejar en un único documento el
plan de prevención de riesgos laborales, la evaluación de riesgos y
la planificación de la actividad preventiva.
Este documento será de extensión reducida y fácil
comprensión, deberá estar plenamente adaptado a la actividad y
tamaño de la empresa y establecerá las medidas operativas
pertinentes para realizar la integración de la prevención en la
actividad de la empresa, los puestos de trabajo con riesgo y las
medidas concretas para evitarlos o reducirlos, jerarquizadas en
función del nivel de riesgos, así como el plazo para su ejecución”
10. LOS SUJETOS RESPONSABLES DE LA PREVENCIÓN
La normativa laboral de prevención de riesgos laborales
contempla los siguientes sujetos de responsabilidad en esta materia:
a) Los propios empresarios, personas tanto físicas como jurídicas,
con inclusión de las Administraciones públicas. En el caso de
incumplimiento de la normativa se le puede exigir las
responsabilidades de tipo administrativo, penal, civil y de
recargo de prestaciones.
b) Los directivos (Máxima responsabilidad en una empresa.
Responsabilidad penal y civil).
c) Los trabajadores (Disciplinaria ante el empresario; penal y
civil).
d) Las empresas de trabajo temporal y las empresas usuarias.
e) Los contratistas y subcontratistas.
f) Los trabajadores por cuenta propia.
g) Los promotores y los propietarios de obras.
h) Los Servicios de Prevención ajenos a las empresas.
i) Las personas o entidades auditoras del sistema de prevención
de las empresas.
j) Los fabricantes, importadores y suministradores.
k) Los titulares de Centros de trabajo.
l) Los proyectistas.
k) Los coordinadores en materia de seguridad y de salud, tanto
en la fase de elaboración del proyecto de una obra como en la
fase de su ejecución.
l) Los técnicos de prevención.
Las infracciones se clasifican como leves, graves y muy graves
en atención a la naturaleza del deber infringido y la entidad del
derecho afectado. Las sanciones, además de alcanzar importes
económicos significativos, pueden ocasionar la suspensión de las
actividades laborales o, en su caso, el cierre del centro de trabajo,
sin perjuicio del pago del salario o de las indemnizaciones que
procedan.
También puede llegarse a la limitación a la facultad de
contratar con la Administración por la comisión de delitos o por
infracciones muy graves en materia de seguridad y salud en el
trabajo.
Los trabajadores pueden ser objeto de responsabilidad
disciplinaria por parte de su empresario, de acuerdo con lo
establecido en el Estatuto de los Trabajadores. Por la potestad
disciplinaria el empresario puede sancionar a los trabajadores que
observen una conducta contraria a la normativa vigente o a las
propias normas de la empresa en materia de seguridad e higiene en
el trabajo. La tipificación de estas faltas puede realizarse a través de
los convenios colectivos.
Recaen también responsabilidades penales y civiles en aquellos
que tengan asignadas funciones relacionadas con la aplicación de
normas de prevención de riesgos laborales, ya sean directivos de la
empresa o estén en un orden jerárquico inferior.
Independientemente de estas responsabilidades personales, el
empresario es responsable subsidiario de la responsabilidad civil de
sus empleados, incluidos los directivos, además de ser responsable
directo por responsabilidad extracontractual por actos de tercero.
La responsabilidad extracontractual puede recaer en personas
distintas del empresario, como pueden ser los Servicios de
Prevención ajenos con los cuales se haya establecido un
determinado concierto, en relación con daños causados a los
trabajadores. Lo mismo ocurre con las Entidades auditoras del
sistema de prevención de las empresas.
11. BIBLIOGRAFÍA
Como obras bibliográficas de consulta, muy útiles en el seguimiento
de la asignatura se indican las siguientes:
• Nogareda, C [et al]. “Condiciones de trabajo y salud. 2003.
INSHT
• Grau Ríos, M.; Grau Saénz, M.: Riesgos Ambientales en la
Industria. Unidades Didácticas. Ed. UNED, Madrid, 2006.
• Fernández Marcos, L. “Guía Práctica de prevención de
riesgos laborales”. Ediciones Cinca S.A. 2009.
• Lefevre, F. “Prevención de riesgos laborales. Memento
Práctico”. Ediciones Francis Lefevre. 2012.
• Ley 31/1995 de 5 de noviembre, de Prevención de Riesgos
Laborales.
• Real Decreto 39/1997 de 17 de enero, Reglamento de los
Servicios de Prevención.
• Página web del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en
el Trabajo: www.insht.es