PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
Es Lunes Santo en Morón de la Frontera me dirijo a la iglesia de la Merced
desde mi casa por el camino más corto como dicen las regla de la hermandad, me voy
para la iglesia y estoy allí viendo a mis imágenes i recogiendo mi insignia para poder
salir en la estación de penitencia esto que ya llega el momento de salir la Cruz de Guía y
los nazarenos de los tramos al salir el paso del Cristo de la iglesia la puerta está muy
estrecha y veo que se mueve una imagen y al pronto se mueven las demás me puse muy
nerviosa no sabía como hablar porque me quede sin hablar y al pronto veo k la figura
del paso se cae pero a la levanta también se cae el paso y la gente muy nerviosa
escandalizada y llorando muchas gente al ver que el paso se a había caído y la imágenes
en el suelo y a la gente de afuera le pillaron diciendo “Dios mío como a podio suceder
esto” y otras llorando diciendo “Mi Cristo”, y me fue para fuera al ver lo que pasaba
fuera y luego entre i le dije “Si es una pesadilla despiértame porque esto no puede ser” y
me desperté llorando.
Clara Isabel Solano Rodríguez
PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
PESADILLA DE BONDAD
La mañana de Domingo de Ramos se presentaba cruda, los grandes nubarrones
negros rodeaban el pueblo, la Sierra cercana estaba prácticamente cubierta y todos en el
pueblo sabían que eso significaba agua.
El patio del colegio Salesianos era un hervidero de gentes, costaleros que se
hacían el costal y se fajaban, padres y madres por doquier, todos con sus hijos de la
mano, pequeños nazarenos que portan su blanca palma, los menos cirios y algunos
varas, en una esquina los más mayores con los pocos estandartes e insignias que tiene
esta joven hermandad.
La misa ha terminado y el hermano mayor tiene que reunir a todos los
componentes de la clavería, el tema a tratar era obvio, habían llamado a la Base y existía
el riesgo de lluvia a lo largo de la mañana. Después de unos eternos cuarenta minutos de
deliberación se decide poner la cofradía en la calle, adelante la Cruz de guía, que se
abran las puertas de la Iglesia.
La imagen era desoladora, prácticamente estaba desierto, solo los más valientes
resistían los embates del viento, los que no, se refugiaban en el bar de enfrente. La Cruz
de guía comenzó su camino hacia San Miguel, los niños y las palmas prácticamente
planeaban sobre los adoquines de la calle, salen los ciriales, los acólitos luchan con sus
ropajes contra el viento, velas apagadas y las insignias ingobernables. En estos
momentos muy lentamente, aparece el misterio de la entrada en Jerusalén, los capataces
mandando para acometer el último obstáculo, el dintel de la puerta de la capilla, arrecia
el viento, el paso avanza, ya esta fuera, pero aparecido de la nada se forma un remolino
que envuelve por completo el paso del Señor de la Bondad, en uno de los candelabros se
escucha un seco crujido y “Dios mío” se le ha partido uno de los brazos cayendo la
tulipa, rompiéndose, sobre la base de la palmera, dejando al aire la vela encendida. Que
desgracia se ha prendido el tronco de la palmera, rápidamente surgen las primeras
llamas y el humo se hace insoportable. El primero en darse cuenta es el contraguía que
de forma casi automática da la voz de alarma: “fuego, la palmera está ardiendo”,
rápidamente sin esperar a abrir el extintor desde la parte de atrás salta uno de los
costaleros que se encalma en lo más alto del paso y sin pensárselo dos veces, sacude con
su costal la palmera y después de unos segundos eternos consigue apagar el fuego.
Todos se arremolinan alrededor del paso y aplauden al héroe que atónito mira desde
arriba y con toda la tranquilad que da el haber realizado un acto sin igual comenta: “el
Señor a puesto en mi mano el costal de la salvación”.
Manuel Gonzalez Romero
PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
UN DESAFÍO IMPOSIBLE DE SUPERAR
Aun hoy cuando recuerdo aquel terrible sueño me entra un escalofrío que me
recorre todo el cuerpo. La fecha exacta no la recuerdo, pero os puedo garantizar que era
de cuaresma esa noche, ya de comienzos de marzo.
A mí este año me tocó en suerte ser el presentador del pregón de la juventud
cofrade que cada año organiza la hermandad del cautivo. Yo nunca me había visto
inmerso en ningún acto de esta índole y más teniendo que defender mi propio texto. Y
es por eso que aunque lo negara estaba nervioso.
Precisamente ellos, los nervios, fueron los que tuvieron la culpa de la horrible
pesadilla que ahora os voy a contar.
Creo recordar que eran sobre las cinco de la tarde cuando un impredecible
aguacero empezó a descargar sobre nuestra ciudad, ningún parte meteorológico daba
agua para este día. Y aun así la lluvia terció sobre Morón y se cebó con él, las calles
estaban anegadas, algunos arboles de la Alameda habían caído y corría el rumor de que
San Miguel, lugar donde habría de pronunciarse el pregón, también se había visto
afectado.
Pese a lo que ocurría yo me puse el traje sobre las seis y media y le di un último repaso
al texto haciéndome ver a mi mismo que no ocurría nada, y todo iba celebrarse como
debía.
Más tarde cuando el minutero de mi reloj marcó las siete y media, salí por la
puerta de mi casa con más miedo que vergüenza y con un paraguas en la mano. Pronto
descubrí su nula utilidad.
Así pues, montado en el coche y con toda mi indumentaria empapada atravesé
una Alameda que más bien parecía una selva tropical en plena época monzónica.
En gala a su parecido los árboles gruesos y finos, altos y bajos iban cayendo como
moscas ante mi mirada atónita. Hasta que uno de ellos se derrumbó sobre el capó mi
coche.
Fue entonces cuando algún sentimiento extrañó me llevó a salir de allí, quizás el
miedo, quizás la curiosidad o quizás una inconsciencia por mi parte. Porque ese fue el
principio del fin.
Intente correr para ponerme a salvo. Fui llamando a la puerta de cada casa por la
que pasaba. Resultó inútil, nadie oía los intempestivos aldabonazos de aquel chaval
apresado por el miedo y la fatiga.
Pero hubo un momento en el que ya no pude más y caí de rodillas, desorientado
y exhausto por el esfuerzo.
PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
Fue entonces cuando el sueño de la pregonera y el mío propio se diluyo como un
azucarillo por culpa de aquel vendaval sin precedentes.
Y entre tanto la imagen del aforo de la iglesia de san miguel expectante y apuntando con
su crítica y su colmillo afilado sobre mi sien se fue difuminando entre truenos y rayos,
relámpagos y centellas.
Hasta que caí en un profundo sueño que me hizo despertar de aquella agónica
pesadilla.
Antonio José Ledesma Blanco
PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
Erase una vez en una noche de primavera, cercana a nuestra semana mayor, un
cofrade disfrutaba de su placentero sueño, el cual se truncó al sumergirse en una
pesadilla que recordaría por siempre. En el mundo ficticio en el que se había trasladado,
llegó a parar a una zona emblemática de la ciudad de Sevilla como es el barrio de “La
Macarena”. Nuestro joven cofrade se encontraba parado justamente bajo el arco de
nuestra señora de la Esperanza, todo parecía calmado, pacifico, pero la sorpresa fue que
en esas horas de la madrugada las puertas del atrio estaban abiertas de par en par , echo
extraño pues no era la madrugada de Viernes Santo. Fue entonces cuando me adentré al
templo y como es lógico mi primera mirada estuvo dirigida hacia la Esperanza
Macarena, pero me quedé perplejo cuando observé que la reina de Sevilla no poseía en
su exorno las esmeraldas regaladas en antaño por Joselito “el Gallo”. Me sentí muy
nervioso y lo que hice fue salir corriendo de la basílica para buscarlas. Pasado un buen
rato vi a un hombre con chaqueta y corbata verde, de los que aparece usualmente
delante de los pasos y no te permite (lo que los cofrades denominamos cangrejear) y
ver los pasos como al menos a mí me gustan. Pese al momento tan intenso que estaba
viviendo, tuve un segundo para pensar, y se me ocurrió la idea de avisar a todos mis
amigos de la comunidad de cofrades para que emergentemente para que acudieran a la
basílica y nos dirigiéramos a por el hombre. Todos los convocados acudieron a mi
llamada y rápidamente nos fuimos en su busca y finalmente lo encontramos y lo
detuvimos de la manera que sabemos hacer los cofrades, “cangrejeando”, de tal forma
que accedió a darnos las esmeraldas, que posteriormente devolvimos a la señora de
Sevilla.
Miguel Núñez Jódar
PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
LUNES SANTO 2009
La noche del Domingo de Ramos al Lunes Santo ha sido bastante cansina,
acumulando el cansancio de la jornada anterior y de semanas descansando muy pocas
horas.
Comienza esta pesadilla llevándome a un Lunes Santo. Tras volver a casa de
haber estado en la Iglesia de la Merced gran parte de la mañana, tocaba almorzar para
reponer energías, tras lo cual me quede profundamente dormido.
A las siete de la tarde despierto no dando crédito a la hora que era, en ese preciso
instante la Cofradía ya estaba en la calle. Corriendo me visto con la túnica de la
Hermandad y me dirijo hacia la calle Marchena, por donde debería de ir la Cofradía a
esa hora más o menos. En efecto, la Cofradía se encontraba en ese punto y en la
presidencia de la Virgen se encontraban todos menos yo, con la consiguiente regañina
de los que formaban la misma.
¿Dónde está la vara? pregunté. “No sé, haber llegado a tu hora que es lo que
tenías que haber hecho” replicó desagradablemente la Diputada de Caridad. Tras
localizar por toda la cofradía a alguien que pudiera abrirme la Iglesia para coger la vara,
me dirijo nuevamente a mi sitio con ella y cuál es mi sorpresa que una nueva réplica en
tono aún más ingrato me pregunta ¿Y la capa, donde la has echado?
La situación se complicaba por momentos y una tremenda angustia me recorría
por todo el cuerpo. El día más esperado del año se trunca de tal forma que a cada
momento que pasa se van desvaneciendo las posibilidades de poder tener una Buena
Estación de Penitencia, de esas que se les desean a todos los hermanos de la cofradía.
Finalmente, y para mi tranquilidad, despierto aliviado en una mañana de
Cuaresma con tiempo suficiente para realizar cuantos preparativos fuesen necesarios
para evitar contratiempos.
José Antonio Pernía Herrera
PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
Aun recuerdo una de las muchas pesadillas cofrades que me han ocurrido a lo
largo de la vida, que aun no se ha borrado de mi mente por cuanto de impactante tiene la
historia. Sin duda la más divertida y curiosa que se le han ocurrido a este cerebro
cofrade.
En una noche de verano, empecé a soñar que me iba de viaje a la playa con unos
amigos, a Huelva Capital, para echar unos días de descanso. El sueño comienza cuando
a la altura de la entrada del puente del V Centenario un cartel anuncia de que el puente
tiene un poco de colapso de coches, lo que después termina siendo un gran atasco.
Comenzaba yo a introducirme hacia el puente, cuando llega ahí tan mayúscula
sorpresa de este sueño: cuando miraba hacia un lado y a otro, mi coche se encontraba
rodeado de pasos de palio adelantándome así como grandes misterios como el de
Carretería que no dudó en pitarme para que le dejara paso.
En aquellos momentos me quedaba completamente sorprendido, contemplando a
este famoso puente lleno de pasos tanto sevillanos como de mi localidad, Morón de la
Frontera.
Mis ojos no creían lo que estaban viendo, algunas imágenes incluso protestaban
en dicho atasco por la aglomeración de pasos. Intentando encontrar una explicación lo
más racional posible dentro de aquel desaguisado, le preguntaba a mis amigos que qué
hacían esos pasos ahí, en medio de la carretera, a la cual otras de mis sorpresas, uno de
mis amigos me respondía que esos eran los coches nuevos del futuro, respuesta ésta que
no apaciguó ni mucho menos mi asombro.
Pero este sueño, para el cual no tengo suficientes palabras para describir todo lo
que se veía, no había llegado a su fin. Pasado el atasco y nada más bajar el puente del V
Centenario, ya nos encontrábamos en la Ciudad de Huelva. Una vez allí, comienza otra
de mis sorpresas en este sueño, y la última antes de despertar.
Vamos circulando por las calles sin saber exactamente donde estaba la casa a la
cual íbamos, por lo que me sugiere mi amigo, que bajase la ventanilla y le preguntara a
alguna persona que viésemos por la dirección a la cual queríamos llegar. Haciéndole
caso a la sugerencia de mi amigo, al volver una esquina, bajo la ventanilla para
preguntar, a un señor que se encontraba vuelto de espalda y sentado en una silla le dije “
…oye perdona??”
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo en pleno verano cuando al volverse este
señor mis ojos atónitos reconocieron esa imagen. Se trataba nada más y nada menos que
del Señor Herodes, del Misterio del Desprecio de Herodes de la Hermandad sevillana de
La Amargura.
PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
Tal fue la angustia por no poder encontrar una razón coherente a todo aquello
que desperté del sueño, y respiré al ver que a pesar de estar un poco alucinado todavía
con el sueño que había tenido, también me sentía a gusto de haber soñado con lo que
más me gusta: con las sagradas imágenes de nuestra Semana Santa….
Antonio García
PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
UNA NOCHE DE INVIERNO, SOBRE EL MES DE ABRIL....tuve un sueño,
el cual un día me llegaba yo a casa de un amigo. Cuando llame a la puerta de su casa, no
me contestaba nadie, al rato llame a el por teléfono, no me lo cogía, me estaba
empezando a preocupar. Llame a otros amigos míos y nadie sabía nada. Al cabo de unos
días llamaron aquí a Morón sus padres diciendo que ese amigo nuestro estaba muy mal.
El medio les había dicho a sus padres que el niño tenía anemia. Todos nos
preocupamos...podría ver perdido la vida.... directamente yo cogí, y fui a donde
siempre acudo cada mañana de invierno... a la Iglesia de MARIA AUXILIADORA.
María Auxiliadora , como todo el mundo sabe , es mi devoción ...... entonces ella podría
hacer mucho por este chaval , al igual que tantas cosas grandes ha hecho por mi familia
... que no me basta con agradecérselo , bueno pues .. cuando llegue allí , me puse en
contacto con la Asociación de María Auxiliadora y con el Director del colegio
Salesianos , y le estuve comentando a Mario , el director del colegio , que un amigo se
ha puesto muy malo con anemia , y mi gran favor era , que como no estaba María
Auxiliadora , se encontraba en restauración como todo el mundo sabe , pues aproveche
diciéndole que si el cetro que porta María Auxiliadora , me lo podría prestar para que
este gran amigo mío lo tuviera en su mesita ... para que tantas plegarias nuestras
llegaran a cumplirse . Mario pensó y dijo, bueno pues sí, te lo dejo , has hecho muy bien
con decirme esto , también me dijo que donde se encontraba el Hospital donde estaba el
, yo le dije que estaba en el Hospital de Nuestra Señora de Valme. Ese mismo día, fui
con el padre Mario hacia el Hospital, le pusimos el cetro y estuvimos rezando.... y eran
sobre las 20:30 y nos teníamos que marchar... . El tiempo fue pasando, una vez por
semana íbamos a verlo... pasaron varios meses y dieron la noticia que el se había
recuperado....... me alegre un montón , las plegarias una vez más se cumplieron ... y
todo fue de agradecérselo a nuestra madre Auxiliadora.
David Toro Ríos
PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
Os voy a narrar una pesadilla que soñé no hace mucho tiempo, ocurrió el día 7
de julio. Aquel día llegué muy tarde a casa, me fui a la cama tal y como llegué, no tenía
ganas de nada, un dolor de cabeza que no me dejaba dormir... Eran ya las 3 de la
madrugada, y no conseguía dormirme, hasta que por fin lo conseguí. Estando yo
dormido, tuve un sueño no de muy querer... Era miércoles santo, 17 horas, quedaba 1 h
y 45 min para que posesionase por las calles de Morón mi “Agonía” y mi “Loreto”,
estaba yo muy nervioso, no sé el por qué, el caso es que lo estaba y no me gustaba
mucho estarlo...Parecía que algo malo iba a ocurrir. Eran ya las 18 h 45 min cuando el
diputado mayor de gobierno abrió las puertas de la iglesia de San Francisco de Asís,
comenzaron a salir los nazarenos de la iglesia...Salió el 4º tramo, era hora ya de que el
paso de “Agonía” comenzase a dar sus primeros pasos, llama a sus costaleros Damián
López, capataz del paso Cristo, mediante el llamador, da tres golpes quedando un golpe
para que “Agonía” fuera levantado al cielo por primera vez en ese año, Damián da el 4º
golpe, “Agonía” es levantado al cielo, pero al levantar, “Agonía” cae del paso,
quedando prácticamente destrozado, todo el mundo grita, llora, eran momentos de
locura, tristeza...Yo no me lo podía creer, lancé un grito al aire de dolor...Varias
lágrimas comenzaron a salir de mis ojos... Era algo increíble...En ese momento desperté
sobresaltado, unos resoplidos de alivio, una sonrisa invadió mi cara cuando vi que era
un sueño...Todo era ficticio, gracias a Dios...
Esta pesadilla nunca se me olvidará debido a lo mal que lo pasé aquella noche...
Guillermo Castro Jiménez
PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
“DE PUREZA AL FALLA”
Bueno pues mi pesadilla es un tanto extraña. Un amigo se había pasado toda la
tarde dándome caña con esto del carnaval y consiguió que esa misma noche tuviera un
sueño muy raro. Me situaba yo en Triana esperando que saliera la gitana más bonita de
la calle Pureza. Estaba la calle como frecuenta todas las madrugás, todas las luces
apagadas, la gente coreando el nombre de “TRIANERAA!”;”GUAPAA!!”. En fin,
hasta ahora normal pero cuando se acercaba el momento de verle la cara morena a
aquella virgen, yo esperaba el himno nacional español, pero no, lo que sonó fue un
pasodoble de la comparsa “Los inmortales” cantado por un grupo de hombres
enchaquetados muy serios ellos. No me pude imaginar mi Esperanza de Triana andando
de costero a costero con un son abierto y de fondo a estos señores cantando: “yo me
enamore de ti por culpa de los carnavales”.
Carlos López Rojas
PESADILLAS DE COFRADES
I CONCURSO NARRATIVO DE DRAMAS COFRADES
LA ERMITA ENTRE LLAMAS
Como el de muchos otros moronenses, mi corazón vive encerrado entre los benditos
palmerales de la Ermita de la Fuensanta.
En mí, se ha cumplido esa hermosa frase de haber llegado a Jesús por María, dado que
aún reconociendo lo evidente, que es que en Morón “El que parte la pana”, es Nuestro Padre
Jesús Nazareno, al que demás está decir que yo también llevo en el corazón, Él quiso que en mi
caso, yo llegara a sus plantas a través de la sagrada imagen de su Madre Bendita, María
Santísima de los Dolores, la Reina y Señora de mi vida. Con ella se relaciona la pesadilla que os
voy a relatar.
Es Viernes, como cada semana, mis pasos se dirigen apresuradamente hacia la Ermita,
estoy impaciente por encontrarme una vez más con los ojos radiantes de la Estrella de la
Fuensanta, sin embargo un escalofrío me recorre de pies a cabeza cuando desde el inicio de la
calle Ancha, cuando debiera de empezar a divisar las palmeras de la cuesta, lo que mis ojos ven
es una enorme columna de humo…..
Mis pasos se aceleran enormemente, mi pensamiento se imagina lo peor, ¿Qué está
pasando? ¿De dónde viene ese humo? ¿Está ardiendo la Ermita? Cuando finalmente llego al
inicio de la Cuesta mis temores se confirman, mis ojos desorbitados, descubren espantados que
la Ermita está envuelta en llamas.
Nadie sabe por qué, la cuesta está atestada de gente, los bomberos se afanan en
extinguir el incendio, una voz conocida me grita, mira, Jesús está a salvo, al mirar hacia abajo,
compruebo efectivamente que las imágenes de Nuestro Padre Jesús, Simón de Cirene y San
Juan Evangelista han sido rescatadas. Pero….¿Dónde Está la Señora?
Mis ojos se inundan de lágrimas, por más que miro a Ella no la veo por ninguna parte,
sin poder resistir más, echo a correr cuesta abajo, hasta que varios miembros de la cuadrilla de
costaleros de la Virgen, en la que por cierto tengo grandes amigos, me detienen, al mirarles a los
ojos, algo me dice, que aún me queda por descubrir lo peor, uno de ellos me comunica con la
voz entrecortada:
Pudimos resguardarla de la lluvia lo antes posible, pero no hemos podido librarla del
fuego, fuimos primero a por su Hijo, y al volver no pudimos hacer nada, la Virgen de los
Dolores ha desaparecido….un llanto desconsolado inunda mi rostro, y un grito de impotencia se
escapa de mi garganta….justo en ese momento me despierto, la imagen de la Reina , que desde
mi cabecera vela mi sueño cada noche, me devuelve la calma, mientras sus lindos ojos, parecen
decirme una vez más:
Tranquila, Yo siempre estaré a tu lado hija mía, un beso parte de mis labios hasta
posarse en la imagen de sus manos. Con la tranquilidad de sentirla de nuevo a mi lado, me
vuelvo a dormir.
María de los Ángeles González Barrera