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De Man, Paul. Retórica de la temporalidad, 1969
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206
genético,
defini
como.
Mala
‘engati
revela
lirica ungnigma que nunca cesa de buscar la
Su propio acertijo. Pretender, como lo
modernidad es una forma de oscuridad e
‘modernas las caracteristicas més antiguas
Pretender quela pérdida de la representaci
moderno es querer volver a ver un elerient
unea
existe
Visién y ceguera
obligarido a que siga un patrén de continuidad lo que, por
in ¢8 la negacin de toda continuidad. O vemos ali también
alleer la verdad fundamental se recurre a una representacién,
forzando la entrada del sentido literal en un molde alegérieo, dela
manera en que [a la inversa) Stierle alegoriza p
rematuramente a uA
#mé que se sabia atrapado para siempre en la apariencia
losa de las imagenes naturales. El problema de la modernidad
Ja naturaleza paradéjica de una estructura’
que hace dela poesia
respuesta inalcanzablea
hace Friedrich, qué la
quivale a decir que son
y arraigadas de la poesia,
iénes algoespecificamente
0 alegorico en la lirica que
dejé de estar presente, sino que depende necesariamente dela
de una alegoria anterior, y es, por tanto, la negacién de la
{ modernidad. La peor de las mistificaciones radica en leveroe de
‘Que podemos pasar de la represent
cuando pasamasde lo viejo alo nuevo, del padre
ala modernidad. La alegoria sélo p
anterior, sin unentendimiento final
repite
pretaci
aci6n a la alegoria, o vice versa,
al hijo, dela historia
uede repetirciegamentesu modelo
, de la misma manera en que Celan
las citas de Hélderlin afirmando ‘su incomprensibilidad
ntras menos entendemos a un poeta, ma:
ién y reduecién compulsivas a la que lo s
‘huestro empefio en hacerle decir lo opuesto a lo
diciends. Y asi es mayor la probabilidad de
verdad
éadamente— pensamos qui
Baudelaire un poeta franc
fin, un
Yeats,
yor es la malinter-
jometemas, y mayor
queen realidad esta
que sea un poeta
feramente moderno; ¢ decir, diferente a lo que —equivo-
octa alemén verdaderamente moderno;
1¢ somos nosotros mismos. Esto haria de
és verdaderamente moderno; y de Hélder-
y de Wordsworth y
ottas ingleses verdaderamente moderns,
" xX
es “i ‘ i
Retérica de la temporalidad
1. Alegoriay simboto
See ee eT
eo eeiiaecmon somcerire eat?
Sor Sheets tena ee
ee oe oe ee
eather
(Bleed emilogi tat Alberto Mendes (Mad ATecto Corn
Pemateceageeen nr as
eee eee re
ee eee
See eer een est
deucschen Trauerspiels (Berlin, 1928; [aval wraps te
ataeee Geen tare erie
Rae an ete ol
Sneaaon) 208° Visién y ceguera
“metéfora”, “alegoria”, o“ironfa” desempefiam un papel muy impor-
tante. Uno de los mayores obsticulos que sigue enfrentando la
sinvestigacién surge de la asociacién de la terminologia retdrica con
juicios de valor que nublan las distinciones y esconden las verdaderas
éstructuras. Enla mayor parte de los casos el uso de esta terminologia
obedece a presupuestos que remontanal periodo roméntio; de allila
necesidad [Link]én histérica como requisito preliminar para
hhacer-una interpretaci6n més sistemética de la ret6rica intencional.
Habria que volver al momento en Ja historia literaria europea en el
que la terminologia clave deta ret6rica sufte cambios significativos y
seencuentra en medio de tensiones importantes. Un ejemplo bastante
obvio es el cambio que tiene lugar durante la segunda mitad de! siglo
dieciocho cuando la palabra “simbolo” tiende a reemplazar la
denominacién de otras figuras, incluyendo la “alegoria”,
‘Aunque el problema se manifiesta de manera acaso mas patente en
la historia de Is literatura alemana, no nos proponemos trazar el
itinerario que condujo alos contemporsineos de Goethe a considerar
el simbolo y la alegoria como términos antitéticos, cuando para
Winckelmann estos términos seguian siendo sinénimos. El itinerario
«3 demasiado complejo para someterio a un examen superficial. En
La verdad y el método, Hans-Georg Gadamer hace coincidir, &
expensas de la alegoria, la valoracién del simbolo con el desarrollo de
, una estética que se niega a distinguir entre la experiencia y la
Irepresentacién de la experiencia. El lenguaje poético del genio,
Propone Gadamer, es capaz de frascender esta distinciOn, y de
ttansformar asi toda experiencia individual directamente en una
verdad general. La subjetividad de [Link] se conserva al
traducirse en Jenguaje; el mundo ya no se percibe como. una
MT e configuracién de entidades que designan una pluralidad de signifi-
¢ados distintos y aislados, sino como una configuracién de simbolos
‘que evan finalmente a un significado gnico, total y universal. Este
“llamado al infinito de una totalidad coustituyé el atractivo principal
del simbolo en comparacién con ia alegoria que es el signo que remite
2 un significado especifico, y que, por tanto, agota su potencial
connotativo en cuanto es deseifrado, “El simboto y la alegoria son
contrarios”, escribe Gadamer, “asi como el arte es contrario alo que
ho ¢5 arte: el simbolo parece dotado, en lo indefinido de su
+ Significado, de na capacidad inagotable de sugerencias mientras que
"le alegoria se agota por completo [Link] llegamos a su
Retérica de la emporelidad 209
" j0".2 En su referencia a un significado que ella, misma no
eal ie ech est le eee
‘acional y dogmatico, mientras queel simbolo se constituye al parecer
en una-unidad intima entre la imagen qe surge ante la Ls
sensorial y le totalidad suprasensorial que sugiere. Del saan e
tsa iden clsca de ln unidad que exis en bolle corres y
ideal, se destacan los nombres de Goethe, Schiller, y Schelling.
Pero incluso en el mismo marco del pensaraiento alemén hay otras
corrientes que complian el esquema histrieo, Desde la perspectiva
det clsicismo_alemén wadicional,Ia alegois aparese como al
producto del Siglo de las Luces, y podria ser por tanto acusada
acionalismo excesivo. Hay, sin embargo, otras tendencias que. 9
consideran la alegoria como el lugar especifico en el que ain se
conserva el contacto con el rigea suprahumano del lenge, Deal
Que i polemic de Hamann conta Herder sobre el oigen del
Tengu tenga ris comtn con sus relniones fore Ik naturalea
alegérca de odo lengua, aligual qué consuprctic eraia,en la
Quen alegori i ironaaparzen enemezcadas?Cieramenteno
sen nombre deunracionalismolstrado quese defend aqua ia
de una dani trascendental que ha separa el mundo fico del
hombre del origen dvio del palabra, El bumanismo de Herder
encoentra en Hamann una resistencia que revela acomplia de
tobi intl en el gue tend pe I polien eps
“*T Morgue paca sh osupado detent de ss
gatos. Noy por qué volver ellos aul salvo par falar cuin
cOntradictorios resultan los origenes del debate. No es de sorprender
pues que, aun en el caso de Goethe In elescn el simbolo viene
[Link] todo tipo de reservas y salvedades: Pero es
salvedadestendena desapareeren cl anscurso delsigo diecinueve-
La supremacia del:simbolo, coneebide como la expresién de la
unidad entre a funcign seméntica del lenguaje y su funcién repre
J.B. Mohr,
* Hans-Georg Gadamer, Wahrheit und Methode (Tubing
1960; ta. ed 1979), p. 70.
-.)210 Vision y ceguera
sional, Uega'a ser un lugar comin que habré de fundamentar el
fo, Ta critica y ta historia iteraria, Esta supremacta prevaleci y
atin prevalece. AGn constituye el fundamento de estudios franceses ¢
ingleses bastante recientes sobre el periodo romantica y post.
0 que llegan al punto dedescartar fa alegoria como un mero
anacronismo y una figura no poética
Perovuay dificultades que aun quedan sin resolver. Enel momento
mismo en que los modos propiamente simbélios llegan en pleno
desarrollo asuplantar la alegorla eda tambiénellorecimientode un
1 estilo metaférico que nada tiene que ver con elalegorismo decorative
| delrocoes y que tampoco puede ser llamado “sitnbélico"enelsentide
que tiene el término para Goethe. Seria harto dificil sostencr queen la
Poesia de Hélderlin, por ejemplo, la isla de Patmos, el Rin o, en
Lérminos més generales, los paisajes y lugares que con frecuencia
aparecen descritos al principio de los poemas son paisajes simbdlicos
. antldades. que representan, como por analogia, las verdages
‘spititiiales que aparecen én ls partes mas abstractasdel texte Deo
esto equivalea malinterpretar alieralidad de estos pasajes,eignorar
que su autoridad poética deriva precisarsente del hecho de que no
constituyen sinéedoques y que por tanto no designan la totalidad dela
que forman parte sino que ya constituyen esa totalidad, En otras
Palabras, estos pasajes no son el equivalente sensorial de. un
significado ideal de cardcter.més geneial sito que constituyet'ic den
tanto como la expresién abstratarque aparece en forma filosdfica @
historia hacia el final del poema. En cualquier caso, un estilo
metaférico como cl de Hikderlin no puede ser deseitoen términos de
la oposicién entre Ia alegoria y el simbolo —y lo mismo podsia
decitse, salvando las diferencias, del estilo dg lascilimas obras de
Goethe. Por otra parte, cuando el tmino “Slegoria® reaparece en
otros eseritores de Ia época, como en Friedfich-Schlege! o mie
adelante en Solger en E.T.A. Hoffman; 1 debenios suponet
que se trate de una mera utilizaciGn rutinaria del término 0 que ste
farezca de un significado més profundo. Entre 1800 y 1822, bajo
1a nfluencia de Creuzer y de Schelling, Friedrich Schlege!sustituyela
palabra “alegoria” por la palabra “simbolo”, en el pasaje muy citado
de “Gespriich Uber die Poesie": “Toda belleza es alegoria. Lo més
levado, precisamente por ser indevible, slo puede decirse
alegéricamente”.* Pero, ,podriamosdeducir de esto, como lo hace ss
‘ “walle Schtnheit ist Allegorie. Das Héchste kann man chen weil e
‘naussprechlich ist, sar allegrisch sagen” Friedrich Schlege,“Gesprich er
Ret6rica de la temporalidad 211
tor Hans Eichner, que Schlegel “simplemente utilize el término
Sica ahi hoy th tras simbolo?"3 Es posible mostrar, por
el contratio, que debido ptecisamente a que Schlegel sugiere una
mncién entre la manera mundo aparece enlacealided yla
manera en que aparece ea ef nije, qe ‘le Pal “se *
usta a Ia problematica general de la obra citada, mieitias que
Fira “inol" leg ter cae segues venlda no oxic
itucién, una presencia extraiia, ’
"Pero hay quer mucho nds all Eola medida quel evo de
los topoi nos ha hecho conscientes de la importancia que tiene la
tradicién en la eleccién de las imagenes, el simboto, en el sentido
postroméntico del término, aparece cada vez mé[Link] un caso
expcin de lenguaje iguado ‘un cto especial que no puede
srrogarse ninguna priorida filoséfica sobre otras figuras. Tras la
apericién de estudios, de otra modo divergentes, como los de E.R.
Curtis, Erich Auerbach, Walter Benjamin, y H.. Gadamer, ya no
es posible pensar que la supremacia del simbolo es la “solucién” al!
problema de la expresién metaférica.‘“Elfundamento de la estética
Soa
ino ans Ether (acre: Feran Setorngh, 96,
NE. rece que ele enn prin sialepre elope oe 0
[i aii, encanta
“obras nod tarde Hance, Mil Angle
rnd (Madi: Ed ate Eps BED;
remem lesa Seo Unga (Mei: UNAM, 1950
Rice nece arnyeatrmiceaeee
ics leases dalternaine ereoenmnesnestonncson ute:
Be ae Ae ees
vin in et
ee a ee ae ee
iota sige yan aoe eee
eee nee ee eee ee
ge hs gee a ody
OE ator ia ron ee rae ne ae
ee eare patra eee miete
ee aera at tn Petes ere
pe EE el reseed lo
Scie sae i arate tae ee
Miclater (Bera: A. Feancke, 148 Diario delectures, ta, Jorg Deke
Robles (Maid Tee 1969«the
a
oe
La Nowelle Héibe, en Oeuvres Complies, 8
Gagnebiny [Link] Pade aris Gallimard 1961) Sts,
tip. S18
Retérica de la emporalidad 223
Girardin, al escenario sombrio y atormentado que pronto pre-
dominaria en la obra de Macpherson. Pero esta polémica sobre el
fgusto resulta superficial, puesto que es otro muy distinto el interés de
Rousseau, Cierto es que la estrecha analogia que existe entre el
escenario y la emocién sirve de base a los efectos poéticos y
Graméticos del pasaje aludido: la pasién sensual, que reactiva el
recuerdo y que amenaza con interrumpir una tranquilidad precaria,
tiene su expresién a través del contraste que producen los efectos de
luz y del escenario y que dan al pasaje su poder dramatico. El
analogismo del estilo y la intensidad sensual de la pasion estan
{intimamente relacionados, Pero esto no debe cegarnos a la funcién
explicitamente tematica que tiene la carta, que es la de describir la
tentacién y la recaida casi fatal en el error, que se condena
abiertamente, sin rastro alguno de ambigtiedad, en el contexto mas
amplio de la novela.
‘La alusién al paisaje de Meillerie como a un desierto resulta
particularmente reveladora, sobre todo cuando se compara con otros
paisajes de la novela que no son emblematicos del error sino de la
virtud asociada a la figura de Julie. Tal seria el caso del emblema
central de la novela, el jardin que Julie ha creado en ta estancia de
Wolmar como un lugar de refugio. En el plano alegérico, cl jardin
funciona como un paisaje que representa e!“alma bella”. Pero habria
que preguntar si este jardin, el Eliseo que aparece ampliamente
descrito en la carta oncena de la cuarta parte, se basa en el mismo tipo
de relacién sujeto-objeto que presenta el episodio de Meillerie
tematica y estilisticamente,
‘La pregunta remite a las fuentes especificamente literarias de la
carta. Las fuentes no literarias de mayor importancia ya han sido
‘anotadas hasta la saciedad en la edicién critica de Mornet:%* varios de
Jos aspectos externos del jardin derivan de los llamados jardins
anglais, que, desde mucho antes de Rousseau, atraian el gusto
Sofisticado mucho mas que la abstraccion geométrica del jardin
Clasico francés. La simetria excesiva de Le Notre, escribe Rousseau,
hhaciéndose eco de un lugar comin del gusto sofisticado del momento,
es““enemiga de la naturaleza y de la diversidad”.”” Pero esa apariencia
Shatural” del jardin no es de ninguna manera el tema central de la
WHT Rousseau, La Nouvelle Héloise, Daniel Moret, ed. (Paris, 1925). Verla
introduceion en 1:67-74, y las notas en 3:223-47.
2 4.3, Rousseau, Julie, Oeuvres Completes. 2:483.224 Visién y ceguera
‘carta: Queda dicho desde el principio queel aspecto natural del lugar
‘nO €s’otra cosa que el resultado del artificio, y que [Link] [Link]
felicidad, contrario a la tradici6n del topos, estamos de lleno en el
reinoidelarte yno enel dela naturaleza. “Cierto es", Rousseati le hace
decir & Julie, “que la naturaleza lo ha hezho todo [ea ese jardin] pero
s6lo bajo midireccién, y no hay nada allique yo no haya ordenado”.??
Esta declaracién deberia cuando menos lamar a atencién hacia las
fuentes literarias de los jardines en la carta, algo que Mornet, tan
reocupado por la historia objetiva del gusto, pasé por alto.
Limiténdonos a las alusiones literarias mas explicitas del texto,
damos, por ejemplo, con la referencia a“una isla desierta...{en donde]
‘no puedo verniuna sola huella humana”2® que remite directamentea
la novela contemporénea favorita de Rousseau, el Robinson Crusoe
de Defoe, la Gniea novela que considera apropiada para la educacién
de Emile. Laalusidn al Roman de a rose, que aparece justo antes dela
carta sobre el Eliseo de Julie, resulta jgualmente reveladora."® La
combinacién de Robinson Crusoe y el Roman de la rose podria
parecer a primera vista poco prometedora; pero tiene, por cierto,
muchas posibilidades ocultas. Es harte conocido que el libro
medieval, reeditado en 1735y muy lefdo entonces,*! dio Rousseau el
subtitulo de Julie, “La Nouvelle Hélotse", pero la influencia no se
limita «un nombre. Resulta evidente, por ejemplo, la semejanza que
existe entre el jardin de Julie y el jardin de amor de Deduit, que
aparece en la primera parte del libro de Guillaume de Lorris. Apenas
+ hay un sélo detalle en la descripcién de Rousseau que no tenga su
antecedenteen eltexto medieval el espacio aistado y enclaustrado del
“asilo”, el privilegio especial reservado a los afortunados que tienen
las Haves de entrada; la enumeracién tradicional de atributos,
naturales —el catdlogo de flores, de Arboles, de frutas, de perfumes, y,
sobre todo, el de los péjaros, que culmina con la descripcién de su
_, 2B “Mestvraiquela natceatout fit(dan exjardin} mais sourma direction, et
‘ny aren la queje nie ordonnd." bid, p. 472
» id, 419.
“ *Richese ne fai pas riche, dit Le Romangdelarose{La fe
che, de a rose[La riqueaa no hace rico,
dice EI libro de arose), ctado en Ia earta 10 del parte 4 Ibid, 2466,
“+ Ibid» p. 1606, nota 2. Heconsultado un ejemplar dela edicin de Lenglet du
Freanoy, qn presenta prime va arian de inter ineliton ess
Reidrica de la temporalidad 225
‘canto. Attias revelidor resulta énfasis enelagua,enas fuentes
yen los estanques, que tanto en Julie como en el Roman de lo rose
‘Sbedecen no a la naturaleza sino al ingenio de los habitantes.” Lejos
de representar una egcena observada o de expresar un estado de
fdnimo: personal, Rousseau se vale deliberadamente de. todos los
detalles que le proporciona la fuente literaria medieval, una de las
‘ersiones mas conocidas del ropos tradicional det jardin erético.
En términos linglistices, se trata, pues, de algo muy distinto al
lenguaje descriptivo y metaférico que habria de predominar en la!
sexpresion romantica francesa a partirde Chateaubriand. Rousseauni
Siquierafinge que esté observando. Ellenguaje es puramente lengusje,
figurado; no esté basado en la percepcién y mucho menos en una
dialgetica vivida entre la naturaleza y a conciencia. La pretensién de
Julie de tener dominio y control de la naturaleza (“no hay nada alli
{que yo no haya ordenado") bien podria servir de emblema a un
Tenguaje que logra someter el mundo externo a sus propios fines,
‘contrariamente a lo que sucede enel episodio de Meillerie,en dondeel
lenguaje funde el movimiento paralelo dela naturaleza y dela pasién
En Ja primera parte del Roman de la rose, sin embargo, el
uso del lenguaje figurado no estorba el tratamiento exaltado del
tema ‘erdtico; todo lo contrario, los aspectos eréticos de 1s ale-
Boria-saltan a la vista. En La Nouvelle Héloise, en cambio, el én
fasis en la ética de la renunciacién sugiere un ambiente moral que
difiere totalmente de las secciones moralizanted del romance
‘medieval El tema rousseauniano de la renunciadista de ser unilateral
¥ no cabe equipararlo a un rechazo puritano del mundo de los
sentidos. Es en el uso de la expresin alegérica, y no en el lenguaje de
lascorrespondencias,en donde vana coincidir las fuentes medievales
¥ las contemipordneas del siglo dieciocho. Estudios recientes sobre
Defoe, tales como el de G.A. Starr, Defoe and Spiritual Auto-
biography y et de Paul Hunter, The Reluctant Pilgrim, han con-
seguido invert la tendencia prevaleciente de ver en Defoe a uno de
Jos inventores del llamado idioma “realista” moderno, y redescubrir
© Guillaume de Lorca y Jean de Meun, Le Roman de larose, Félix Lecoy.¢d.
(Paris: Champion, 1965, Veren paula Vol. 1 vs. 4386, 698, 13455.
El fro del rose, ra, Carlos Alvar y Juién Mua (Madrid: Esiiones
rela, 1980, :
© bid, 3855.Ser
226 Visidn y ceguera
la importancia det elemento religioso puritano al: que responde
Rousseau. Paul Hunter subraya la importancia esilistica de ese
elemento, en funciéa del cual Defoe. hace uso alegérico de la
naturaleza y no metaférico o descriptivo. Asi pues lejos de constituic
un escenario natural realista, los jardines de Defoe son emblemas
‘estlizadds, muy parecidos en estructura’ y detalles'al jardin del
Roman de la rose. Desempefian, no obstante, una funcién
principalmente ética y fedentora. “El jardin de Defoe”, escribe
Hunter, “no es... un paraiso terrenal prelapsorio sino un paraiso in
‘posse puesto que Crusoe es el hombre postlapsorio que tiene que
trabajar duramente la tierra para'que ésta produzca en abun-
dancia" En el jardin de Julie también se da el misrio énfass
valorativo en las difioultades, el trabajo, y a virtud, que lo vineula
estrechamentea la tradicién alegorica protestante. La versin inglesa
de esta tradicién, que culmina con la obra de Bunyan, ‘llega a
Rousseau a través de varias fuentes, entre elas la novela de Defoe. El
parecido estilistico entre ésta y el romance medieval aventaja las
diferencias que as separan; la tensién no surge del encuentro entre las
dos fuentes lterarias distantes y distintas, la una erdtica y Ia otra
puritana, sino del contraste entre el lenguaje alegérico de escenarios.
como el Eliseo de Julie y el lenguaje simbélico de pasajes como el
‘episodio de Meilerie, El contraste moral entre los dos mundos
resume el conflico dramético de la novela. El conflicto se resuelve
finalmente con el triunfo ético dela renuncia controlada y ligida de
_ valores asociados con el culto del momento, y esta renunciaestablece
Haprioridad dela expresién alegéricasobrela simbdlica, La novela no
podria existr sin la presencia simultinea de esas dos modalidades
_metaféricas, pero tampoco podria concluir sin la preferencia
implicita a favor de ta alegoria,
La interpretacin de'la Nowvelle Hélotse ha ignorado, por to
general, la presencia del elemento alegérico que informa la exprésién
dela novela y no ha sido hasta muy recientemente quest ha empezado
a cuestionar Ia imagen falsa ain prevaleciente de un Rousseau
primitivista o naturalista. La malinterpretacion de Rousseau, de por
“GA, Statt, Defoe and Spiritual Autobiography (Princeton: Princeton
University Press, 1965). J. Paul Hunter, The, Reluctant Pligrim: Defoe’
Emblematic Method and Quest bn Robinson Crusoe (Baltimore: Johns Hopkins
University Press, 1966).
Retérica de la temporalidad 227
{muy reveladora, se resiste obstinadamente a la correccién, dando
sr rstra deo profundamente conflictiva que resulta dicha correscion
frente a las "ideas recibidas” sobre la naturaleza y los origenes del
icismo europeo.
aleenteo de la experiencia romantica sino tan s6lo a un momento
‘Tale: ico fugaz (y negativo puesto que representa latentacién que ha
ser superada),entonces todo el patr6a histéricoy filoséfieotendria
cee ambiar sustancialmente. La tendencia alegorizante, aunque
foea con frecuencia formas muy distintas, aparece no sélo en
Rousseau sino en toda la literatura europea de finales del siglo
par WW® dolorosamente como tal. Es ese conocimiento doloroso el que se
percibe en el momento en que la primera literatura romantica
‘encuentra su verdadera voz. Resulta irdnicamente revelador que esa
voz haya pasado desapercibida y que el movimiento literario al que
pertenece suelallamarse naturalism primitivo o mistificacion solip~
\ sista. Autores como Rousseau se tomaron con frecuencia la molestia
de indicar sus fuentes teol6gicas y floséfieas. Sin embargo, es muy
ppoca la atencién que se ha prestado a la serie compleja y controlada de
alusiones literarias que, en La Nouvelle Hélolie, por ejemplo,
cestablece el vinculo entre Rousseau 'y las-fuentes agustinianas,
principaimente a través de Petrarca.
Legamos, en conclusién, a un esquema histérico qué difiere
totalmente del cuadro acostumbrado. Ladialécticaentre el sujetoyel
objeto deja de ser el planteamiento certral del romalnticismo; pero
ésta se encuentra totalmente instalada en las elaciones temporales
que existen dentro de un sistema designos alegbricos. La dialécticase
hha convertido en un ¢onflicto entre un yo vistoensu propia condicién
auténticamente temporal y una estrategia defensiva mediante la cual
cel yorbusea esconderse de ese autoconocimiento negativo. A nivel dl
lenguaje, la afirmacién de la superioridad del simbolo sobre la
‘legoria, tan frecuente durante el siglo dieeiaueve, es una de las
formas que asume éa obstinada automistficacién, Existen grandes
areas dela literatura europea del siglo diecinuevey también del veinte,
ccuya ejecutoria resulta en comparacién regresiva frente a las verdades
{que salen ala uz hacia finales delsiglodieciocho. Eniefecto la hcidez
de los poetas prerromanticos parece apagarse en lo sucesivo. La
coricepcién simbélica del lenguaje metaférico no tardaré en divul-
‘Retdrica de la temporalidad 231
arse, pese a las ambigedades que prevalecen tanto en ls teorla
_ Siliiea como en la practca podtica. Pero el estilo simbélico ya no
Spaseguird sobrevivr serenamente, Ya no podré alcanzar a plenitud
fr buena conciencia poética [de otras tiempos] puesto que no essinoel
velo que cubre una luz que ya nadie quiere ver.
IL Ironia
Para el momento en que la tensién entre el simbolo y la alegoria
tjene su expresin en las obras y las especulaciGnes te6ricas dé los
primeros roménticos, se toma cada vez més conciencia del problemal
Bea ironia. En ciertos easos, el interés por los aspectos ret6ricos del
Jenguaje 0, més concretamente, el reconocimiento de la constancia de
modalidades alegdricas va acompafiado muy en particular del interés
tedrico por el tropo dela ironia. Claro esté que éste no es siempre el
aso, Hemoscitado a Rousseauy a Wordsworth y también aludidos
Hélderlin, como posibles ejemplos de la alegoria romantica; es
cvidente en todos ellos la ausencia de ironia. Hay [Link], sin
Embargo, en los que reaparece el vinculo implicito, y un tanto
‘enigmético, entre la alegoriay la ironta que atraviese la historia de la
fetérica. Ya nos Reis referido a Hamann; tan sélo en Alemania,
hhabria que afiadirlos ejemplos bastante obvios de Friedrich Schlegel, ,
Friedrich Solger, E.T.A. Hoffmann, y {el danés] Kierkegaard. En
todos estos casos, la teorla mds 0 menos sistematica del lenguaje
figurado, en la que prevalece expictamente el énfass en le alegoral
se da en forma pafalela al nfasis no menos explicto insistente en
ironia. A Friedrich Schlegel se le reconoce, por supuesto, como et
teérico més importante de la ironia romantica. Tanto en sus
Fragmentencomocn las revisiones que hizo de sus obras entre 1800)
1823, pone de manifiesto su inquietud y desconcierto’ frente: al
sxpresin metaférica.5™El problema de a alegoria yel
de la ironia tienen también un planteamiento paralelo en Solger,
Quien concibe la ironia como el modo consttutivo de ser de toda
literatura, yquien distingueentreel simbolo y la alegoria en términos
‘muy sugerentes de una dialéctica entre la identidad y la diferencia,
ae eae Ign
Ver naa 3.
4 Schlegel ob cit, px
51 FredichSolge, Erwin: Ver Gesprche aber das Scheid. ae Kut
(Ceipig 1829.pleconra
pee foimamsnsies ward
Ba esa época, sin embargo, las conexiones y distnciones entre Ia
aiegoria y la ionta nunca llegaron a constituir objeto por separado de
fa reflexion, Raras veces se intenta llegar a una definicion mas precisa,
definicign que, sobre todo en el caso-de la ironia, hace mucha fata.
No basta evidentemente con acudir ‘a la retética descriptive
tradicisnal, cuya definicién de la ironia, desde Aristoteles hasta el
tigle dieciocho, reduceel término a la férmula imprecisa de decir una
cosa queriendo decir otra”. en un contexto ain ms restringido.®
Nesta otra frmula: “acusar elogianda y elogiar acusando™* Esa
definicién apunta hacia una estructura que la ironia comparte con lz
[sega equa ramen ‘lsignficados, en ambos
‘casos, discontinua ¢ implica un pi ior €xtrinseco que determina
cvdndoy ebmosearticula esa relacion. Es decir que, enambos casos,
{I signo indica algo que difiere de su sentido literal y cuya funciénes
tematizar esa diferencia. Pero ese aspecto estructural, que es sin duda
importante, podria servir también de descripcién del lenguaie
figuradoen general, y, por tanto, carece de precision diseriminatora,
La elactn ente Ia alegoriay a ironia aparece histOricamente como
‘un hecho casual, aparentemente fortuito, que solo obedece al interés
de algunos essitores por ambas,modalidades. Pero est echo
{ empirico exige una interpretacién de cardéter mas general y te6rico.
‘La cuestign se complica, pero también se hace més concreta, con el
vinculo adieional que se establece entre la ironia y el desarrollo de la
novela niddema. El vinculo aparece en varios textos eriticos: en
Goethe, en Friedrich Schlegel y, més recientemente, en Luks y en
Jog éstudios estructuralistas de la‘ forina narrativa. Y parece tan
definitive que nos induce a pensar con Lukacs que la novela es ena
historia de los géneros literarios ef equivalente de la ironia. Le
osibilidad de aripliarel tropo para queabarque la narracion extenss
fra existido desde uri principio. En efecto, segin Quintiliano én su
Instituto, Wironia eseapaz de tefirtodo un discurso pronunciadoen
tun tono de vor que no correspond a la situacién, o incluso, como en
tlcaso de Sécrates, de impregnar toda una vida.” El paso del tropoa,
1 Normaa Knox, The Word Irony andits Context, 1900-1745 (Durham, N.C:
‘Duke University Press, 1961). NT. La primera f6rmola se refiere ala definicién
general y la segunda a-una primera clase que deriva de la retérice epics:
Elogio /vitupero, Ver “ironia", en Heinrich Lauabeis, Manual de reériée
Tesora, trad. J. Péret Riseo (Madsid: Gredos, 1966), :582-585,
Quintliana,Iraieatlo 92.44-33, ctado en Knox.
Retdrica de la temporalidad 233
tenarraci6n extenst rebulta fascinante, aunque lacorrelacin entre la
izonia y ia novela es bastante compleja. Tanto es asi, que hasta la
vvpservacion Superficial y empiric de la historia literara da muestra
Geesa complejidad. Eldesarrollo dela visi6n tebrca dela ironfa que
urge alrededor de 1800 no guarda relacién directa con elerecimiento
de tr novela decimonénica. En Alemania, por ejemplo, el adveni-
‘niento de una conciencia irdnica plenamente desarrollada, que va de
Friedrich Schlegel a Kierkegaard y Nietzsche, no coincide con un
florecimiento paralelo en la novela. En su estudio sobre la novela,
Schlegel tendrd que acudir a Sterne y Diderot para dar ejemplos
recientes, y forzar un poco las cosas para hallaren Wilhelm Meisters
‘Tehrjahre yen la obra de Jean Paut Richter un nivel comparable de
dion irdniea.* En Francia e Inglaterra sucede todo lo contrario:¢!
Uesarrollo espectacular de fa novela que se da ali no va acompaiiado
por un interés paralelo en la teoria de la ironia, Habra que esperar
fasta Baudelaire para hatlar en Francia un equivalente de Schlegel
Podria arglirse que los ironistas decimondnicos mas destacados no
son porlo general novelists. Estos esritorestienden con frecuencia a
valerse de formas y procedimientos novelisticos —pensamos, por
Pemplo, en Kierkegaard, Hoffmann, Bauselaire, Maliarmé o en,
Nietzsche pero la tendencia predominante en todos ellos es hacia la
expresin aforstica, rapida y breve, como sila naturaleza de la ironis)
no permitiera el movimiento sostenido ola duraci6n que caracteriza
la novela, La gran excepeién es, por supuesto, el caso notable de
Stendhal. Debe quedar claro, sinembargo, que una teor‘aintencional}
de a ironia no sélo tiene que esclarecerlarelaciOn entre la ironta y a)
ilegoria sino que tambien tiene que iadagar sobre la relaci6n que,
existe entre la ironia y Ia novela.
En elcaso dela ironfa, no es tan fécil apelar a la necesidad de una
esmistificacién histérica del término, como. hicimos al tratar de
mostrar que el simboto habla sustituido a la alegoria en un acto de
mala fe ontoldgica. La tensién entre la alegoria y el simbolo
justificaba este proceder: a mistficacién es un hecho historico.¥, DOr
tanto, habla que tratarlo histéricamente antes de proceder la
teorizacién, En cambio, en el caso de laironta hay que empezar con la
estructura misma del tropo, a partir de textos desmistificads y en
Roman’ en “Gcsprich aber de Possie, ob. cit.234 Visién y ceguera
buena medida irdnicos que oftezcan la clave. de-dicha estructura.
“Hiabria qiie obséfvar, antes que tiada, que la ironia en esos textos.
asesta con frecuencia contra la pretensidn de hablar de cuestiones
humanas como sifuesen hechos histdricos. Histérico es el hecho de
que la ironia va tomando conciencia de si misma.a medida que
muestra la imposibilidad de ser histética.: Hablar de-la ironia,
entdaces, no es cuestign de contar la historia de un error sino
de plantear un problema que existe en el propio sujeto.
Por consiguiente, no podemos eludir la necesidad de una definiciéa
hacia la que se orienta este ensayo, ni preseindir, por otra parte,
de varios textos importantes sobre el tema, Resulta bastante curioso
‘que sélo al describir una modalidad del lenguaje que no quiere decir
lo que dice sea acaso posible decir lo que en realidad uno quisiera
decir
Libres ya de la necesidad de respetar la cronologia histérica,
tomamos como punto de partida el texto de Baudelaire, “De
essence du rire.” Entre los varios ejemplos de lo ridiculo quecita y
‘analiza Baudelaire, es el més sencillo el que mejor revel, los rasgos
predominantes dela concienciairSnica. Me refier especificamente&
Ta escena del hombre que trogieza y se cae en la calle, “lo cbmico”.
escribe Saudelaire,"el poder de eiresté enel{sujeto] que riey noenel
objeto dela rsa. Noes el hombre que cae quien rie de su propia caida,
‘4 menos que no sea un filésofo, alguien que haya adquirido, por
costumbre, el poder de desdoblarse répidamente y asistir como
tspectador desinteresado a los acontecimientos (phénoménes) de su
propio yo". En esa observacién tan sencilla al parecer aparecen ya
varios conceptos clave. En primer lugar, el acento recae sobre la
nocidn del desdoblamiento que distingue a actividad reflexiva, la del
filésofo, por ejemplo, de la de un yo cualquiera. atrapado en sus
preocupaciones diarias. La autoduplicacién o automultiplicacién
Mique inicialmente se esconde en el comentario indirecto, como éste,
© en la méscara de un Vocabulario de superioridad einferioridad, de
sefiory esclavo—surge al finaldelensayo coma el concepto clave, por
fel que dicho ensayo ha sido escrito: i
Charles Baudeiaice, ‘De essence du rite", en Curiasités esthetiques: Ar
romantique et autres oeuvres critiques, H. Lemattee, ed. (Paris: Garies, 1962,
pp. 2155. .
—Curiosidaderexétces, selecsibn, ra. y prélogo de Lorenzo Varela (Buenos
Aires, 1943).
Retérica de la iemporalidad 235
para qu exist lo cbmicoies decir, para que aya emanacién explosion,
Teeasin dela cOmico, tienen que estar presentes cuando menos dos sees;
pact es especalmenteen quien tle, enelespéctador(y noenel que hace el
‘idiculo] donde yace lo cémico;—sin embargo, bay que exceptuar de esa
fay de igorancia 2 quien tiene ef ofiio de cultivar en sf mismo el
renlinjento elo cmiea yd exieririario para divenica sussemejantes
‘Be fic pertenece ale misma case de todos los fendmenosatisticos que
enotag en el ser humano la existencia de una duslidad permanente.
poder de sera la ver yoy otro.
‘La naturaleza de esa duplicacién es esencial al entendimiento de la
jronia Se trata de una relacin que establece la conciencia entre dos
sujetos, pero que noes una relacion intersubjetiva. Baudelaire dedica
varias paginas de su ensayo a distinguir entre el sentido comiin de lo
omnico, destinado a los demés y que existe, por tanto, al nivel
tempicico ¢e las relaciones interpersonales, y lo que él lama “lo
témico absoluto", con que designa lo que en otras partes desu bra llama
ironia. Ahora la relacién no se da entre dos hombres, que son en
csencia semejantes, sino entre el hombre y lo que Baudelaire lama
Spaturaleza”, es decir, entre dos entidades que son esencialmente
distints, Dentro del campo dela intersubjetividad, habria que hablar
de esa diferencia en terminos dela superioridad de un sujeto frente a
‘tro, con todas las implicaciones de voluntad de poder, de violencia y
de posésién, que entran en juego cuando una persona serie de otra
incluyendo la voluntad de educarla o mejorarla, Pero al utilizar el
concepto-de superioridad cuando el sujeto entra en relaci6n no con
otro sujeto sino con lo que precisamente no es sujeto,entonces dicha
superioridad no hace més que designar la distancia constitutiva de
todo acto de reflexién. La superioridad y la inferioridad nosonental
aso sino metaforas espaciales que indican una discontinuidad y una
pluralidad de nivelesen un sujeto que llega conocerse através de una
1 (bid, p. 262:"..pour quily at comique, cst dire émanation, explosion,
gagement de comique, il faut quily alt deux tres en présence, —que est
Specalement dans le rieur, dans Je specateur, que git le comique:— que
‘pendant, relativement cote loi dgnorance, il faut (aire une exception pour
les hommes qui ont fait mie de développer en cuxle sentiment ducomique et de
Je tier d'eux-mémes pour le divertissement de leurs sembiables, lequel
Phénoméne rentre dan a classe de toyiles phénoménesaristiques qui dénotent
sete humain existence une dua permanent, a puisane Bree736 Visidr y ceguera
diferenciacién progresiva respecto de lo que no es, Baudelaire insiste
fen que Ia ironia, en tanto que. “cémico absoluto”, es una forma de
comedia infinitamente superior al humor intersbjetive que’tan
frecuentemente ve entre los franceses: de alli su preferencia por. la
‘commedia deilarte italiana, la pantomima inglesa, 0 los cuentos de
E‘T.A. Moffmann, en lugar de Molire, quien tipifia elespiritu dela
comedia francesa ineapaz de superar el nivel de la intersubjetividad.
En su ensayo sobre la caricatura, Baudelaire se vale del mismo
razonamiento para descartara Dauimierfrentea Hogarth ya Goya.”
Eldesdoblamiento apunta, pues, hacia la actividad dela conciencia
mediante la cual el hombre se diferencia del mundo no bumano. La
capacidad de esa autoduplicacién es poco comiin, dice Baudelaire, y
pertenece en particular a quienes, como el artista 0 el fildsofo,
“Trabajan con el lenguaje. El acento en ur vocabulario profesional, en
“tener un oficio”, subraya eleardcter técnico de esa actividad, el hecho
deque ellenguajees su material, como los l cuero del zapatero ola
madera del carpintero. En la vida cotidiana, sin embargo, por lo
‘general el lenguaje no funciona de esa manera sino més bien como el
‘artllo del zapatero odel carpintero, decir, no comoel material en
si, sino como la herramienta con la cual se intenta ajustar el material
heterogéneo de la experiencia. La disyuncién reflexiva no s6lo ocurre
‘por medio dei lenguaje como categoria privilegiada, sino que ala vez
sustrae al yo del mundo empirico para trasladario a un mundo
constituido de Jenguaje y dentro del lenguaje. El sujeto encuentra el
Jenguaje en el mundo comd una entidad entre otras, pero esta entidad
le resulta imprescindible ya que ela tnica que le permite diferen-
*ciarse del mundo. Visto asi ellenguaje divide al sujeto endos: en elyo
empitico, inmerso en el mundo, y en otro yo que, en su intento por
diferenciarse y autodefinrse, lega a ser como un signo.
‘Atin inds significativo es que'para Baudelaire la divisin del sujeto
tiene lugar a raiz de una caida. El elemento de la caida introduce el
ingrediente distintivamente eémico y en el fondo irénico. Cuando el
artista 0 el filésofo —es decir, el hombre determinado por el
lenguaje—se ie de su propia caida, loque hace es rere del voncepto
equivocado y mistficado que tenia de si mismo, Por falso orgullo en
su relacién con la naturaleza, el sujeto sustituye el conocimiento de
una diferenciacién por un sentimiento intersubjetivo (de superio~
ridad). Capaz de mantenerse de pie (como en el principio’ de las
Baudelaire, “Quelques carcaturistesfrangais" bid #=281.~
e ,Retériea de la temiporalidad 237
“Metamorfosis de Ovidio, al qué Baudelaire femite en otro lugar), el
hombre llega a creer quedomina la naturaleza de a misma maneraen
‘quea veces consigue dominara otros o ver que otros lo dominan. Eset
aso de tna grave mistificaci6n: La caida, tanto en el sentido literal,
como enel eol6gico, le recerda elcardcter puramenteinstrumental y
‘cosificado de su relacién con Ia naturaleza. La naturaleza siempre
podra tratarlo como si él fuera una cosa y recordar su facticidad,
‘ientras que él, por el contrario, no es capaz de humanizar nila mas
minima particula de la naturaleza. En esa visin de la caida queda
implicito un autoconocimiento progresivo: elhombre que ha caidoes
un algo mis sabio que el tonto que se pasea sin ver [Link] del
pavimento que estan a punto de hacerlo'caer, ¥ el filésofo caldo. al
Feflexionar sobre la discrepancia que existe entve las dos etapas
sucesivas, llega a ser ain mas sabio, lo que no impide que haya
tropezado 0 que vuelva a caer. Tal pareée que sélo puede aleanzac la
sabiduria a costa de su caida. No basta con la caida de otros; es
necesario que él mismo se caiga. Elyo doble eirénico que el fildsofoo
Clescritor consteuye por medio desu lenguaje slo puede llegara sera
expensas del yo empirico, cayendo y levanténdose, y asi pasar de la
ctapa de adaptacién mistifiada al conocimiento de su mistficacién,
El lenguaje irénico divide al sujeto entre el yo empirico que existe en
un estado de inautenticidad y un yo que s6lo existe en la forma de un!
Jenguaje que afirma el conocimiento de esa inautenticidad. Pero esd
conocimiento no converte al yoen un lenguaje auténtico, puesto que
conocer a inalitenticidad no es lo mismo que ser auténtico.
La disyuncién del sujeto no constituye evidentemente un proceso
tranquilizador y sereno, por mucha risa que implique, El flésofo
francés contemporineo. V. Jankslévitch distaba mucho del concepto
de Baudelaire sobve la ironia al titular su libro L'“ronie ow fa bonne
conscience —a no ser, claro esté, que la‘propia eleccién del titulo
fuese irdnica. Para Baudelaire, en todo caso, el movimiento de la
‘onciencia irénica no tiene nada de tranquilizador. En cuanto se
empieza a cuestionar la inocencia ola autenticidad de nuestro sentido
deestarenel mundo, se pone en marcha [Link] proceso que dista de
% Ast por ejemplo, en El cisne” de Las flores del mat:
Veo al desdichado, mito extraoy fatal,
Hacia el cielo a veces, como el hombre de Ovidio, ~
Haca el cielo irdnic238. Vision y ceguera
ser inoeuo- Este proceso puede iniciarse como ut jiégoocasionaleon
un) epee, Pero muy pronto se deshila y deshace todo elt tejido del
Maier t® termina con una rapder inguetnt. Larota
anifiesta una tendenciainherente a tomar impulso'ya no detene cs
jastahaber acabado su curso:a partic dela [Link]
inocua: de un pequefioautoengafo pronto lega a alcancay dine,
[Link] en muchos cavosdelelitoteostemurar
Tigra leva consigo el poder de convertirseen hipérbole. Baudelsne
llama a ese poder inquietante “vérti
a estética. Los personajes prin}
Colombina...fonfen [Link]}
1¢ fod0s: Los actores hacen gestor
ces ques siententransportados a
empiea eaneettie: V8 lnza avs dln obra ans. qe oo
mpieza realmente sino hasta exe momento, es dec. cn
sree 2-5 decir, en la Frontera misma,
ts
Bor lo geeral el patrimonio dele locos esrb bene
Parte dalle termine “ocue™semprevatea teense el
ico hecho de que cn as
‘anizomios los loos sucien chiver sober ht
7 Basie“ asec dre ppd
S. © -Retdrica de lé temporalidad -239
superioridad. No concico un solo1oco' que sea loco por exceso de
buinildad. Notad cSmo la risa [Link] de las expresiones més
frecuentes de la‘ locura... (La risa]:que surge de las condiciones
fundamentales dela vida... una risa que nunca se detiene, como la
enfermedad que sigue su propio curso y ejécuta uh orden provie
dencial”." Ensu ensayo sobre la caricatura, Baudelaire no podria set
‘més caro, al referirse a Brueghel: “Desafio 2 quien pueda explicar ia
‘confusién diabélica y jocosa de Brueghel como no sea en virtud de
una especie de gracia especial y saténica. Sustituid si quertis esta
‘gracia especial’ porla palabra locura oalucinacién; la oscuridad del
misterio no se disiparé™*"
Cuando decimos que la ironia se origina a expensas del yo
empirico, hay que tomar este proposicién en serio paca lievarlaa sus
aikimas consecuencias, y asillegar a esta definicién: la ironia absoluta
es la conciencia de la locura, que es el fin de la conciencia. La ironia
absoluta es pues la conciencia dela no-conciencia, una reflexiénsobre
la locura desde dentro de la locura misma. Esa reflexidn, sinembargo,
s6lo puede darse en virtud dela doble estructura del lenguaje irdnico:
Clironista inventa un yo que esté “loco” pero que no tiene conciencia
de su locura: procede entonces a reflexionar sobre su propia locura
ue acaba de objetivar.
Eso implicaria que la ironia es como una “locura licida” que
permite que el lenguaje prevalezca hasta en las etapas més avanzadas
e la autoenajenacién, y que, por tanto, podria ser una forma de
terapia, es decir, la cura deta locura mediantela palabra oral eserita,
Dice Baudelaire que Hoffmann, 2 quien contidera un ejemplo de
ironia absoluta, es “uno de los fisidlogos o médicos mas profundos de
lalocura,...que mucho se divertriarevistiendo esa ciencia de formas
poéticas”. Jean Starobinski, porsu parte, concede que la ironia puede
Ser considerada como una cura para el sujeto atrapado en la
¢najenacién de su propia melancolia, Escribe Starobinskicon mucho
aciert:
[Nada impide al ironista conferirle un valor expansive a la libertad que ha
onquistadar estolollevaa sofiarcon a reconcliaién entre el espirta ye
‘mundo, con la unifcacién de todas las coras en el'reino del: esp
Entonces puede ocurrirel gran Eierno Retorno, la reparacin universal de
© Ibid, pp. 24850
Baudeaire, “Quelques caricatures érange
a240, Visién y ceguera
to que el mal habia lierada emporaimene. Yes repiracién puede
\osrarsepor mediaciba del are. Més que singin otro romionea,
Hoffmann aforabaunretorasal mundo, Elsimboladeeseretorno pode
ser la elcid “burguss” que encuentra lajoven parca de comedian]
final de la. rinzessin Brambilla —el texto de Hoffnann que Basdeaie
tama “ub alto breviari'de edie” en su ensayo sabre a tea y aoe
‘ambiigcita Kierkegaard en sus darian
%. sin embiargo, el efecto de la iconta parece ser contravio al que
Propone Starobinski. Casi simultaneamentea la primera duplicacion
Stlyo, por laque el sujeto puramentelingtistico”pasa areemplazar
1 Yo original, aparecerd una nueva disyuncién, Para el yo ironico
Surgede inmediato la tentaciéa de imaginar que su funcién esayuder
al yo original y de comportarse como si slo existira por el bien de
6s persona ligada al mundo. Esto tiene como resultado la
Gegradacién inmediata hacia et nivel itersubjetivo, elabandone dele
cémico absoluto y la aproximacién a lo que Baudelaire llama “io
comico significativo", la traicién, en fin, de la modalidad iSnica, El
* guste irdnico, en cambio, tiene que ironizar de inmediato su propia
Cisyuntiva y observar, a su vez, com la distancia ye desinterés que
Crige Baudelaire a este tipo de espectador, la tentacinen la que esta
Punto de caer. ¥ esto lo consigue precisamente evitando el retorno al
mundo del que habla Starobinski, reafirmando la naturaleca
Puramente ficticia de su propio uaiverso, y sosteniendo cuida.
\dosamente la diferencia radical que separa la ecidn del mundo de ig
realidad empirica.
La Prinzessin Brambilla de Hoffmann viene muy caso. Cuentala
historia de una pareja de jSvenes comediantes, mistificados haste cl
Punto de creer que 10s papeles nobles y conniovedores que les ha
{ocado representar les dan derecho a una posicién igualmente clevada
gn la vida real. Lo que finalmente los “cura” de este delirio es au
Gcseubrimiento de iaironia, descubrimiento que manifiestan al pasar
del repertorio trdgico al repertorio eémico, dela tragedia lacrinoes
fel Abad Chiari a la comedia delf'arte @ 10 Gozzi. Al finalizar la
historia, los protagonistas se encuentran en un estado de felicidad
doméstica que podria justitica la creencia de Starobiniki de que el
‘mundo y elarte han logrado reconciliarse a través del arte adeciade,
zat Strobinek, cone et mélancolie: Gon, HotTaann, Kierkeguard”,
£3 Esato da senibi «carina nel setcento (Florencia, 1967) $e 499,
Retrica de la temporalided 241°
\e Ser perverso, sin embargo, para darse cuenta que el idilio
Miguel ceeunrespuraproda quire) utoia p
de abe reuperad su conn natal enarntan shore
ug nunca haciendo el papel artificial de la pareja feliz. La diccién
resulta mucho mis afectada yelpensamiento mucho mds misticade
que antes, Jamis el art y ia vida habian estado tan separados como
en el momento mismo en que parecian haberse reconciliado. El
propio Hotfimann ane estomuy dar: tn pronto gomo spies que
Ip itonin es un conoimieno capes de ordenar eure al munds ae
secs lnfinate desu nopocib. Exel asanteon que inertia ean
del yo como un sueeso que puede beneictarlas descubre que nota
hecho sino sustituir la locura por la muerte, “En el momento gue. el
homtrecaces cand st levanta or primera vezel verdadera yor
hace dese Hoffmann al sey mio, incado en ls mstenos de a
ironia; y para que no se piense que esas palabras. anuncian un futuro
seguro y prometedor para el principe y su pais, allimismo y al puntoel
rej eae ert. Asmismo, en! ino péraodeltexto al punto gue
«lla pareeta una cosa que ns podfa sentir
“S elece de Joe aoe:
‘Ahora estéinmutable, sia Fuerza;
‘No dye ni puede ver.
amasada en ¢l curso diurmo dela tera,
on reas, y pedeas, y drboles.”
gcdlgxaminat a csructra temporal del txt, notamos que hay una
jescripcién conseeutiva de dos etapas de-conciencia. La prime
corresponde al pasado mistificado, la segunda al ahora del poema, la
tapa que sa recuperado de la mistificaci del pasado que abore
presenta como un error. El “ltargo” no es, en efecto, sino le
condicién de la no conciencia. El acontecimiento que separa esas dos
tapas ef la discontinuidad radical de una muerte que sigue siend.
impersonal; a identidad dela mujeranénima—ella"—-noserevela,
Los versos 3y 4 tenen para nosotros particular interés.
Ba parca acon gb poate
1 roce de los aiios. 2
Estos versos son curiosamente ambiguos, c¢ fa la ce
anbisedadconentrada en apa “na Enel mundo mit
icado det pasado, cuando la realidad temporal de la muerte habia
a biden u oe a Posible utilizar la palabra “cosa” con
caidad-cntonst va tr Una mje) Lan tone ee
juventudinmarcesible dela dama, Lo peculiarmente sorprendone del
® Yersién nuestra de: i
Asante dey gs
tee
Stent gtd at
aetna
‘No motion has she now, no force;
Steer Manone
_ Reich rnp a eou
‘With rocks, and stones, end trees
ie Reidriéa de'la témporalidad. 249
poema, el muy wordsworthiano “golpe dé leve sorpreda” es. que esa
Feclaracién aparentemente inoci egaaserliteralmente certa desde
fl punto de vista retrospectivo del “ahora” eterno_de:ta segunda
‘sitofa Ela se ha convertido en cosaen et pleno sentide dla palabra,
‘como el hombre caido de Baudelaire a quien la fuerza de gravedad
convirtiéen cosa, y, en efecto, ahora ella'existe més allé del “roee,de
Jos afios”. Pero el piropo jovial se convierte en la terrible conciencia
del poder demistificador de la muerte, que hace ver el pasado como
una huida hacia la inautenticidad de un olvido. Podria. decirse
‘entonces que los versos citados son irdnicos cuando se leen en el
contexto de todo el poema, pero que no fo son aisiadaments 0 en el
‘contexto de a primera estrofa, como tampoco es irénico el [Link]
svtotalidad. La postura del sujeto instaladoen el “ahora”, es ade un
yo que ya no es vulnerable a la ironla y dé cuya visién ya no se puede
Gudar. Esa postura podria llamarse, si se quiere, postura de la
sabiduria, No hay en ella una verdadera disyuncién del sujeto; el
poema esté escrito desde el punto de vista de un yo unificado que
Feconoce plenamente el error de usa condicién pasada y queesté en
tun presente en el'que, poco importa cuén doloroso, ve las cosas taly
como son. La postura surge como resultado de'dos cosas: en primer
lugar, la muerte ala ques refiereelsujeto nos su propia muertesino
aparentemente la de otra persona; en segundo lugar, el poema esti
escrito en la tercera persona, y utiliza uniformemente el género
femenino. Ahora bien, de ser esto realmente pertinente, cabria
preguntar si Wordsworth pudo haber escrito asimismo sobre su
propia muerte, Para el lector enterado, la respuesta es afirmativa:
Wordsworth es uno de los pocos poetas que puede escribir prolép-
ticamente sobre su muerte, y hablar, por asi decirlo, desde ultra~
tumba, El “ella” del poema es, en efecto, lo bastante amplio como
para incluie también al poeta: Més importante atin que la otredad de
Ta persona muerta resulta el hecho aparentemente obvio de que el
poema describe la desmistificacién a través de una secuencia
temporal: primero se dio el error, luego vino la muerte, y ahora
prevalece 1a vision eterna de la esterilidad rocosa de la condicién
humana. Ya no hay diferencia o separacién'en el sujeto, que
permanece unido en el poema y puede, por consiguiente, transformar
Teironia trigica de los versos3y 4en a sabiduria de los versos finales.
La diferencia se ha desplegado sobre una temporalidad que es
fsabiducia legan a ser etapas sucesivas. Esa transformacion se hace
exelusivamente Ja del poema y en la que la condicién del error y la250. Visidn y ceguéra %
Posible dentro de una temporalidad ideal ue'se alitogenera pero no’,
ena temporalidad concreta dele experiencia. El“ahora” del poema’
noes un ahora real, que esl ahora dela muerte) yace sepultade one!
»€spacio en blanco entre as dos estrofas, La estructura fundamental de
laalegoria eapareceaquien atendencidellenguesea er narrative,
aextenderse sobre uneje de tiempo imaginario para conferir duracion
To que de hecho, ocurcesimultincamente‘en el sujero
La estfuctura de la ironia¢s, sin embargo, la imagen especular
inversa de esa f-rma. En casi todas las citas de Baudelaire y de
Schlegel, la ironia se presenta como un proceso instantinco quese de
|répida y sibitamente en un solo momento: Baudelaire habla de "is
fuerza de desdoblarse rdpidamente' “el poder de sero fy ves ana
mismo y otro"; la ironia es instanténea como una “explosidey Is
caida, repentina. Al describir la pantomima, Baudelaire se queje de
que su pluma no pueda llegar a expresar la simultancived del
éspectéculo visual “on la pluma todo [el espectéculo]paldese y se
congela”.” Su obra posterior, que es la més irica, os poemas on
Prosa de los Tableaux parisiens se hacen cada ver mis cortos ¥
siempre culminanen el momento instantineo del punto final. Peeve
momento en qué los dos sujtos, el empirico y el irdnico, estén
Presentes simulténeament, yuxtapuestos en el mismo instante sero
como dos seres inconexos ¢ irreconcilable, La estructura esse,
mente la opuesta al del poema de Wordsworth: ahora la diferencia
reside en el sujeto, y el tiempo queda reducido a un solo instante. En
¢ste sentido, I ironia se ajusta al ptrén de la experiencia empliicay
hace revivir algo de la facticidad de la existencia humana, concebida
como una sucesion de momentos aisladosque vive un yo dividido, La
ironla, que es esencialmente la modaldad del presente, dessoncce
tanto la memoria como la duracién prefigurativa, mientras que ia
alegoria existe completamente dentro de un tiempo ideal que ve eo
huunea el aqui y el ahora sino siempre un pasado ou future vn feat
La ironia es una estructura sinerdniea mientras que la alegoris
[aparece como une modalidsd dona capaz de engendrir
duracién, ic, ailusién de una continuidad quereeonocs ser tecc te,
¥, sin embargo, estas dos modalidades, con todas cus profane
diferencias de tono y estructura, no son sin las dos eatas de woe
misma y fundamental experiencia de a temporalidad. Es fdeilosder¢
latentacin de oponerasy de adjudicalesuiciosde valora cade vee
% Baudelaire, “De Tessence du ree, 0b. cit p.259,
roe Retérica de la temporalidad 251
‘ono si In una Tuese intriisecamiente superior a la otra. Ya hemos
aludido ala tentacién dé conferirle al escritot alegérico una sabidurla
superior la delescritor irénico; lo mismo sucede ala inversa cuando
sc tiende a considerar que el ironista tiene mayor vision y cultura que
‘su contrapartida, el alegorista presuntamente ingenuo. Amibas
tendencias se equivocan por igual. Elconocitniento que deriva de las
dos modalidades es fundamentalmente el mismo; la sabiduria dé
HBldeclin ola de Wordsworth podris expresarseirénicamente, la
rapidez de Schlegel o de Baudelaire podria conservarse en funcién de
Ia sabiduria general. Ambas modalidades se encuentran comple,
tamente libres de toda mistificaciSn en tanto permanezcanenta esfera
de sus respectivos lenguajes, pero vuelven a caer en la ceguera tan
pronto abandonan esa esfera para entrar en el mundo empitico,
‘Ambas. son determinadas por una experiencia auténtica de le
temporalidad, que, desde el punto de vista del sujetoimplicado en el
‘mundo, es una experiencia negativa, El juego dialéctico entre estas
dos modalidades, sfcomosu interaccin con formas misifcadas de)
lenguaje (formas como la representacién simbélica o la mimética),
{que no tienen el poder de eradicar, consttuyen lo que se ha llamado
historia literaria
Coriluimos con un breve comentario sobre la novela, que tiene la
tarea realmente perversa de valerse tanto de la narracién durativa de
4a alegoria diacrénica como de la instantaneidad del preseate
natrativo. Aspirar a menos que una combinaciGn de las dos seria
traicionar la “apuesta”inherenteal género, Todo parece muy sencilla
en la novela cuando se tiene al autor y al sarrador como el mismo
sujetoy candose supone queeltiempo narrativoesel tiempo natural
Ae los dias y los aio. Pero la cosa se complica cuando, como en el
fsquema que propone René Girard, la novela comienza en el error y
Mega, casi sin darse cuenta, al conocimiento de ese error; esto da
‘margen a una estructura mistiienda que al final se desintegray hace,
de la novela una modalidad preirénica, El verdadero problema
empieza cuando tomamos en cuenta a un novelista que ha dejado
atrés todas esas etapas preliminares, que es un ironista hecho y
serecho tanto como un alegorista,y tiene que sellar, por asi decirlo,
Jos momentos irénicos dentro de la duracin alegérica.
En La Chartreuse de Parme Stendhal nos da el ejemplo,
Reconocemos de inmediato al ironista en la famosa velocidad
Stendhaliana con la que consigue despachar-una seduccién 0° un
‘sesinato en_cuesti6n de dos frases cortas, Muchos criticos. han252, Vision'y céguera:
notado el énfasis de ‘Stendhal e
muy bien:
En ninguno de esos episodios (de “
‘momento entraen reaciéncon los de
alo ‘moinentdneo y las-discon-
‘inuidades que ello acarrea. Georges Poulet, entre otros, lo eseribe -
‘momentos flees” en Stendhal
ds momelitos a0 forma conellosla
pone continu de exittciareatizada que encontamas ast simp,
se ecimila en es petonajes de Fauber, de Tolitol de Thomas Hany,
Senet Matin du Gard. Todos parecen evar siempre a cues pers
de Su pasado y hasta de su destino fut
sucede lo contrario, Puesto gue no
'uro. Con los personajes de Stendhal
viven sino el momento estén com
El comentario és valido en cuanto a Stendhal el ironista, cuyos
Patrones de meditacién describe a
Poulet no utiliza eltérmino “ironia”
en La Chartreuse de Parme, lentos
fondo el resto del ensayo, si bien
‘Sin embargo, vemos, sobre todo
Sheng S208 ePisodios, con sus numerosos antecedentes iteration aos
alesoricos yembleméticos,”al igual que probs serio elaine hte
fr La Nouvelle Héloize..Gilman ha mostrado también ebmne tens
episodios alegéricos fu
novela una duracién que, por def
nan en forma prefigurativa, dandole a la
inicién, nunca podria lograr el
Ziaceato de la ironia. Cabria afiadir que esa combinacion foie de
alegoriae
aia también determina la sustancia temética de la novela
spa otalidad, el mythos subyacente dela alegori. La novela ouente
4a historia de dos amantes que, como a Eros y Paigus, nunca se ka
Fermacjanitse Por completo, Cuando pueden verse los separa une
distancia insalvable; cusndo pueden tocarse, tent que een ae
oscuridad impuesta por una deci
irracional, el designio de los dioses,
sion totalmente arbitraria e
Este es el mito de la distancia
2 Georges Poulet, Mesure de instant (Pars: Plo, 1968), p 280,
% Stendhal, La Chartreuse de Prme (1835), cap. 8,
” Stephen Gilman, The Tower as Emi
(Frankfurt; Vittorio Klostermana, 1967),
sblem, Analecta Romanica, vol. 22
°"Retdrica de la temporalidad 253
insuperable que siempte ha de prevalecet entre los dos yor, ytematiza
is datanea Ivica que Stondbal 2 sseritor, siempre pens6 que
prevaleceria entre su identidad seudniina, su identidad nominal, El
mito confirma asi la definicién que da Schlegel de Ia ironia como
“paribasis permanente”, y permite destacar La Chartreuse de Parme
como una de las pocas novelas de la novela, como la alegoria de la
ironia.
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